Document
Thumbnail
Share
CUID
M-20767
TITULO_SERIE
SUBTITULO_SERIE
La teatralidad en la cancha
SINOPSIS_SERIE
El Coloquio Internacional de Teatro y Fútbol celebra su tercera edición, explorando las conexiones y diferencias entre estos dos universos apasionantes. A través de conferencias y actividades diseñadas como ensayos y entrenamientos, reflexionamos sobre cómo el arte y la ciencia convergen en estas disciplinas.
Pensemos que jugamos la jornada tres del campeonato; acumulando minutos para mejorar el juego colectivo, conservamos el plantel que nos ascendió a primera división, incorporando refuerzos de primer nivel. La técnica mejora y el juego fluye.
Pensemos que presentamos la tercera función de la temporada; los sobresaltos del estreno han sido superados, las relaciones se afianzan y el ritmo es una resultante estable. La técnica mejora y el juego fluye.
Jorge Dubatti e Ignacio Escárcega hicieron evidente la asimetría y las similitudes que existen entre el teatro y el fútbol. Basándose en la definición de teatralidad, llegaron a la conclusión de que ambas prácticas pertenecen a la misma familia y que todos los seres humanos desarrollamos la teatralidad en todo momento con el objetivo de organizar la mirada del otro.
En esta edición, celebramos cómo el teatro y el fútbol generan vínculos humanos, construyen emociones compartidas y transforman nuestra manera de interactuar con el mundo.
EXTRACTO_SERIE
En 2013, el grupo 8M3 y el CITRU organizaron el Coloquio Teatro y Fútbol, reuniendo a creadores teatrales y aficionados al deporte para explorar las similitudes entre ambos y la influencia del fútbol en figuras emergentes de la escena mexicana.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Rubén Ortíz
Miembro del proyecto La Comuna: revolución o futuro, comentó que La Comuna trabaja con comunidades y estudiantes para descubrir su imaginario. Esto incluye equipos de fútbol, que por medio de una clínica comparten trucos, técnicas y métodos de entrenamiento, finalizando el aprendizaje con un torneo.
Laura Furlan
Presentó el video "México, mi amor, nunca mires atrás" (Estado fallido 2: Multifamiliar Juárez), proyecto realizado en 2010 con Teatro Ojo, en el cual se muestran las canchas construidas en lo que alguna vez fue el multifamiliar “Juárez”. Este se dañó gravemente con el terremoto que sacudió a la Ciudad de México en 1985. Las canchas son importantes para la comunidad aledaña, pues desde el día de la tragedia hasta hoy todas las noches se juega como un recordatorio de lo que sucedió.
Miroslava Salcido.
Filósofa, compartió un escrito de su autoría titulado “Yo sólo sé que no sé nada de fútbol”. Comenta que por primera vez, en una vida larga de escritura, se sienta ante una máquina y no sabe qué escribir. Reconoce su ignorancia y nunca ha sido más filósofa que en ese momento en que tiene que hablar sobre fútbol.
Imanol Martínez.
Dramaturgo, compartió un escrito de su autoría titulado “El fútbol es para contar”, en el que resalta la importancia que tiene el fútbol en nuestra sociedad.
Patricia Ruíz,
Leyó al texto “Rodando, rodaste, el fútbol en el cine mexicano”, el cual es un recuento a través de la historia del cine mexicano que muestra el papel que han jugado los futbolistas en la trama de las películas, las cuales los han retratado como vagos, buenos para nada y lo peor de la sociedad.
Miguel Ángel Vásquez.
Revisión de periódicos de 1917, donde se registró cómo el cine se volvió un medio de civilización, desplazando al teatro y comparando la situación al hecho de que un equipo de fútbol se quede con diez jugadores y tenga dos opciones: replegarse o “ponerse las pilas”. También reconoció que tanto en el teatro como en el fútbol es necesario volver a los orígenes.
EXTRACTO_PROGRAMA
Encontrar cómo el fútbol tiene sus diferentes aristas, no sólo pensando en el teatro profesional, sino también considerándolo como un fenómeno estético y social.
N_PROGRAMA
5
N_TOTAL_PROGRAMAS
7
DURACION_TOTAL
01:29:09:00
PARTICIPANTES
Rubén Ortíz, miembro del proyecto La Comuna: revolución o futuro.
Laura Furlan, integrante de la agrupación artística Teatro Ojo.
Miroslava Salcido, Doctora en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Imanol Martínez, Dramaturgo y narrador.
Patricia Ruíz, Investigadora y documentalista.
Miguel Ángel Vázquez, Director en Historia por el Colegio de México.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Rubén Ortíz, miembro del proyecto La Comuna: revolución o futuro.
Laura Furlan, integrante de la agrupación artística Teatro Ojo.
Miroslava Salcido, Doctora en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Imanol Martínez, Dramaturgo y narrador.
Patricia Ruíz, Investigadora y documentalista.
Miguel Ángel Vázquez, Director en Historia por el Colegio de México.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
TRANSCRIPCION
[Música] A nombre del CITRU de 8 metros cúbicos, de todos los participantes y patrocinadores, les damos la bienvenida.
Siguiendo con las actividades, hoy tenemos el placer de poder platicar en la mesa de reflexión de teatro de lo real e intervención alrededor del fútbol.
Tenemos seis de nuestros ponentes que iremos presentando uno por uno y sin más, bienvenidos nuevamente.
Comenzaremos con La Comuna, representados hoy por Rubén Ortiz y me permitiré leer lo siguiente.
La Comuna, Revolución o Futuro, es un equipo que jugó en segunda división por muchos años y desde el 2012 ha ascendido a la primera división en donde su participación en la liga, en juegos como visitante con otras federaciones pamboleras, ha visitado Tampico, Guadalajara, Iztacalco, vecindades de la zona centro, Santa María la Ribera y campeones colectivos en el torneo réplica 68.
Actualmente se especializa en juegos colectivos sin buscar la competencia y buscando el goce sin jerarquías a partir de la organización.
Por favor Rubén, bienvenido, muchas gracias.
Gracias por la invitación.
Bueno, lo que queremos contarles a ustedes es el capítulo 9 de La Comuna.
Les voy a contar rápidamente lo que hace La Comuna.
La Comuna lo que hace es trabajo con agrupaciones de gente, iba a decir comunidad, pero bueno, eso se pone muy difícil, pero bueno, lo voy a decir, vamos, trabajamos con comunidades, algunas están localizadas territorialmente, otras no están localizadas territorialmente y lo que nos interesa a nosotros son varias cosas.
La primera es trabajar sobre el imaginario de esa propia comunidad, sobre el imaginario que no es solamente aquello que piensa, sino también aquello que hace.
En aras de pensar una cosa, si la modernidad vio el futuro en términos o bien de revolución o bien de progreso, en realidad como es una promesa incumplida, ¿qué hace la gente?
¿Cómo se imagina el futuro?
Y para eso hemos llegado a hacer un trabajo muy simple en las comunidades.
Empezamos haciendo un trabajo, nos dimos cuenta que para llegar a ese futuro había que hacer un trabajo sobre la propia memoria, en estos términos benyaminianos, de que ahí había una serie de fulgores que podían iluminar el presente y el futuro.
Trabajamos sobre las problemáticas actuales y generamos un escenario para que el imaginario futuro que no estaba ahí pueda aparecer.
Hemos trabajado, como decía la nota, hemos trabajado en el campamento 2 de octubre, hemos trabajado con unos habitantes en el viejo hospital de Tampico, en la colonia Laferro de Guadalajara, y últimamente trabajamos con estudiantes donde hicimos "Réplica 68", que era un trabajo en tres tiempos.
El primero, la clínica revolucionaria, donde íbamos a las escuelas a medir la sangre revolucionaria de los chicos.
La segunda, el seminario Juventudes y Estéticas de la Emergencia, donde se hizo un seminario con científicos sociales, investigadores y artistas.
Y el tercero fue la "Réplica 68", que replicamos el meeting del 2 de octubre en la propia plaza de las tres culturas.
El siguiente proyecto tiene que ver con fútbol, en la medida en la que nos interesa, últimamente algo que para nosotros es fundamental, son las prácticas de organización.
Hay un montón de prácticas de organización que ya suceden, hay un montón de prácticas de organización que a veces nos parece que quedan invisibilizadas bajo otro tipo de, bajo este tipo de imaginario de la competencia y del capital.
Y nos interesa saber qué es lo que pasa con la organización.
Y en ese sentido, nos dimos cuenta de que nos interesaba el fútbol, no solamente como imán de la gente, no solamente como eso que ustedes ya habrán platicado quizá aquí, acerca de por qué a la gente le interesa tanto.
En realidad lo que nos interesa es cómo en los barrios, cómo con la gente, la propia organización alrededor del fútbol, promueve relaciones, promueve la posibilidad de a veces, es un escenario donde la propia comunidad se relata a sí misma también.
Eso es lo que nos interesa.
Ahora sabemos, por supuesto, que las cosas no vienen solas, que son más complejas.
Es decir, hay sin duda, después de 1970, una… nada, pues la llegada del neoliberalismo radical que despojó a la propia práctica del fútbol, por lo menos en México, de su base territorial, de su base organizativa en términos de pequeños territorios.
Acabamos de trabajar en la Santa María de la Rivera y hablamos mucho de cómo ahí se formó el Club América, que no tenía nada que ver con el monstruo, como no tiene que ver ninguno de los equipos finalmente.
Es decir, nosotros ya no tenemos ningún equipo de base barrial, pero la gente lo hace.
Es decir, en ese sentido nos importaba mucho alejarnos de lo que se llama el trabajo profesional.
Les voy a contar rápido cómo tenemos pensado que suceda el asunto.
Cuando digo tenemos pensado, es que nosotros generamos una estrategia que casi siempre nunca es la que realizamos.
Pero es muy importante para nosotros en términos de planeación y en términos de saber qué vamos a hacer.
Por lo pronto hemos localizado cuatro equipos.
Nosotros queríamos hacerlo no con equipos, sino con la organización de los barrios.
Bueno, uno sí es una organización en el campamento 2 de octubre que juegan en el Polvorín.
Nos interesa acercarnos a todo lo que pasa alrededor de la liga.
Estamos haciendo contacto también con un equipo de Azcapotzalco.
Es un equipo gay que juega en una liga.
Y en Tepito están las Guerreras, que también es un equipo de mujeres.
Y estamos entrando en contacto también con un equipo que tiene raíz sindical.
No sabemos si es Pascual o es alguno otro.
Y lo que nosotros hacemos es jugar a talleres durante largo tiempo.
Esos talleres, lo que nos interesa entresacar es justamente la memoria.
Es decir, por qué están ahí, qué han obtenido, qué clase de cosas imaginan que han logrado, si son conscientes o no.
Y después al jugar, al estar jugando con estas cuatro ligas o con estos cuatro equipos, nosotros trabajamos hasta un nivel que llamamos, perdón la obviedad, el nivel afectivo.
Es decir, para nosotros el trabajo de campo es muy importante y por eso es largo.
Estamos durante cuatro o seis meses con una comunidad.
Entonces podemos empezar a generar material interesante.
Este material interesante primero estaba pensado para terminar en el museo de la liga, en el museo de cada equipo.
Pero va a terminar en un álbum de fútbol, que es justamente donde va a terminar la memoria de cada uno de estos equipos.
Porque ese álbum va a circular cuando hagamos un torneo entre los cuatro equipos.
Todavía tenemos dos ideas.
La primera idea es hacer un taller entre los cuatro equipos, donde los equipos hagan una clínica cada uno de ellos.
Cómo entrenan, qué trucos se saben, es decir, está un poco igual.
Y después de esa clínica sacar cuatro equipos mixtos.
No sabemos si va a suceder eso o si vamos a tener a los cuatro equipos solos y vamos a generar un torneo.
En ese torneo lo que nos interesa son dos cosas.
Uno, por supuesto va a ocurrir el torneo, pero lo que nos interesa es empezar a intervenir la propia práctica.
Poniendo, por ejemplo, antes de que empiece el partido siempre están los niños jugando.
Bueno, con ellos vamos a hacer la repetición de las jugadas más importantes.
Si alguien quiere vamos a replicar la chilena de Negrete, entonces, bueno, ¿quién quiere replicarla?
Vamos a replicar momentos importantes para que la gente ponga el cuerpo ahí.
Vamos a tener una serie de anuncios que en realidad lo que van a decir es o parte de la historia de los equipos que están jugando, o vamos a contar algo que nos interesa mucho.
Tenemos pensado que académicamente, bueno, que conceptualmente esto también gira alrededor del 86.
Nos interesa mucho el momento en el que el neoliberalismo, por lo menos en México, se apropió de estas prácticas organizativas.
Entonces, puede ser que estemos dando esa información mientras.
Y también vamos a tener el museo de pie.
Vamos a ver, no sé qué significa eso.
Y este torneo va a ser en un espacio que todavía no conocemos, donde vamos a inaugurar la comunal.
Es decir, aquí no tenemos un espacio así como estos grandes estadios que son del territorio.
Bueno, vamos a inaugurar uno que va a durar solamente seis o ocho partidos, que se va a llamar la comunal.
Vamos a hacer la inauguración y vamos a hacer el final de todo esto.
Entonces, esto está pensado para ocurrir durante los próximos meses de aquí a fin de año y tal vez un poquito después.
Y bueno, eso es lo que tenemos que decir acerca de esto.
Gracias.
Muchas gracias, Rubén.
Justamente uno de los objetivos era, cuando pensamos en abrir el coloquio, es encontrar cómo el fútbol podía tener sus diferentes aristas.
Es decir, no solo pensar en el teatro profesional, como mucho con lo que la comuna dice, en el sentido de el fútbol como fenómeno estético, social y me parece sumamente atinado lo que Rubén dice acerca de las prácticas de la organización.
Creo que podemos regresar a eso después.
Ahora, como segundo participante, Laura Furlan, y me permitiré solo leer un fragmento del currículum, que es el que habla directamente del fútbol.
Dice "El fútbol en su vida siempre ha estado ligado a su condición binacional al ser hija de exiliados argentinos.
Sus primeros recuerdos de fútbol se remontan al Mundial de México 1986.
Desde entonces, la relación, sobre todo afectiva, con este deporte quedó permeada por la heredada admiración y animosidad con la que se miraban los partidos, especialmente los de Argentina y México.
Emociones que persisten, no sin contradicciones, hasta la actualidad".
Laura, bienvenida, muchas gracias.
Bueno, pues hola y muchas gracias por la invitación.
Bueno, más allá de mi condición binacional, que tampoco tiene demasiado de interesante, lo que les vengo a compartir es un trabajo que realizamos con Teatro Ojo, que es el grupo con el que yo trabajo desde hace ya casi 13 años.
Y un proyecto que realizamos en el año 2010, llamado "México, mi amor, nunca mires atrás".
Y bueno, creo que empezaré con un video y después les cuento un poquito más.
Frente al edificio Letra A de la unidad Presidente Juárez, el cual lo programamos, se han arribado a tener una serie de detonaciones dentro de aproximadamente nueve minutos.
Dos minutos antes de la implosión, escucharemos el sonido de sirenas, anunciando la proximidad de la detonación.
En este momento estamos escuchando las sirenas que anuncian dos minutos para la detonación.
[Sonido de sirenas] [Sonido de sirenas] [Sonido de detonación] Amigos de todo México, señoras y señores, muy buenas tardes.
Les saludamos una vez más y ahora desde el Estadio Wembley en Inglaterra, con los micrófonos de la radio mexicana para llevarles la reseña del partido número 13 de esta Copa del Mundo, George Smith 1966, entre los equipos de México e Inglaterra.
Reseña fidedigna de los encuentros de la justa futbolística que ha acaparado la atención del mundo entero.
[Sonido de viento] A los desconseguidos y marginados, a los que hace seis años les pedí un perdón, que les iré arrastrando como responsabilidad.
[Sonido de viento] Es una lucha que costará tiempo, que costará recursos, que costará por desgracia vidas humanas. ...y con un alto grado de homosexualidad masculina y femenina.
¡El terrorismo es fascista!
¡Es expresión!
[Música] Un país seguro, próspero y justo que todos imaginamos.
Pero nuevamente es hora de soñar y de actuar.
Hora de decidir si queremos ser el país que se siente predestinado al fracaso o el que se sabe capaz de construir el destino adelante.
El país al que se le respeta solo por su pasado o al que todos admiran porque tienen confianza en su futuro.
El cambio requiere del esfuerzo de cada uno de nosotros.
Habrá que enterrar al México de los complejos y alumbrar al México de los hombres y mujeres seguros de sí mismos.
Olvidar el México que siempre espera lo peor y construir el México en el que...
[Música] Los niños que vendieron más de la mitad de nuestros sueños de extranjeros indacentes son los mismos que trajeron un fin.
Niños que fueron, de dentro de entizar.
Adolescentes con un mayor grado de inaptación que la generalidad.
Con inclinación recorda al uso de estupefacientes.
Yo veo un México con hambre y con sed de justicia.
Un México de género agraviado.
De género agraviado por las distorsiones que imponen a la ley.
Los ingleses vienen por la victoria a como dé lugar para asegurar su calificación a cuartos de final.
México está dispuesto a antejar con el sol o lodo, con el agua, el camino que recorren ante la falta de un piso firme que los pueda sostener.
¿Por qué estás llorando Don Beto?
No estoy llorando Gacito.
Lo que pasa es que me entó una basurita en los ojos y parece que ando pero no es cierto.
Solidaridad.
Unidos para progresar.
Los mexicanos vieron jugar a los ingleses contra Uruguay en la jornada inaugural de la Copa del Mundo.
Y la verdad es que no salieron apantallados, por el contrario, ellos se llevaron el convencimiento de que podrán darles la batalla y esa es la disposición.
Les advierto que durante la primera semana de mi gobierno voy a iniciar la transformación completa del Ministerio Público con leyes más justas y castigos que les van a quitar el sueño.
Conmigo, esto se acabó.
Dos pequeños grupos de cobardes terroristas desgraciadamente integrados por hombres y por mujeres, muy pobres, surgidos de hogares, generalmente en proceso de disunión.
Y que quieren despejar simultáneamente las condiciones de riqueza que lo propicien por el camino del trabajo y la redistribución del ingreso, por la vía del gasto público.
Hicimos todo lo que pudimos, incluso nos van satanizados.
Pero sabes, lo malo no van las promesas, esos recuerdos que no son tuyos, suelta el agujero y toma el mañana.
Si no es ahora, entonces cuándo?
Si no eres tú, quién?
Todo lo que hemos hecho en la cancha ya no existe.
El árbitro García Este se prepara.
Todo México le pide que la meta.
García Este y el árbitro, frente a Mijailó.
El árbitro lo deja solo.
Alberto García Este.
La abonó Alberto García Este, el presidente de la CID.
El árbitro García Este, el árbitro García Este, el presidente de la CID.
Bueno, pues les explico un poco en qué consistió este proyecto.
Pues el año 2010, como ya sabemos, fue un año en el que se conjuntaron muchas conmemoraciones, muchos eventos.
Era el año del Bicentenario, era el año del Mundial también, en Sudáfrica.
Y además eran los 25 años del terremoto de 1985.
Entonces, bueno, como parte de un proyecto más amplio que se llamaba Estado Fallido, en el que trabajamos en distintos espacios o ruinas desde distintas concepciones en la Ciudad de México.
Este era el penúltimo, la penúltima pieza de ese proyecto.
Y bueno, este espacio, estas canchas que vieron, están ubicadas en la Colonia Roma, en la calle de Orizaba.
Es donde antes se encontraba el multifamiliar Juárez, que durante, bueno, en el terremoto del 85 quedó muy dañado y lo tuvieron que demoler.
Sobre todo los principales edificios, quedaron algunos donde todavía habita gente.
Entonces, en este hueco están estas canchas y desde poco tiempo después, los vecinos, en una especie de apropiamiento de ese espacio, construyeron estas canchas en esa tierra y actualmente siguen ahí y se juega una liga vecinal todas las noches.
Este espacio, antes de ser el multifamiliar Juárez, es este proyecto de Pani que construye, la idea, bueno, que aporta a la construcción de modernidad del país en el siglo XX.
Antes fue el Estadio Nacional, el Estadio Nacional en época vasconcelista.
El Estadio Nacional era lo que ahora sería un poco el Auditorio Nacional y sirvió para muchas ceremonias cívicas, entre ellas toma de posesión de presidentes.
Y antes de eso fue uno de los primeros cementerios cívicos de la ciudad.
Entonces, bueno, es un terreno cargado de todo tipo de elementos de la historia, de la conformación, no sólo de la ciudad, sino de México.
Entonces, bueno, ahí se reúnen estos equipos.
Lo que nosotros hicimos fue trabajar también durante un par de meses, invitando a los partidos, asistir a los partidos, contactar a los equipos y empezar a trabajar con ellos, sobre todo para invitarlos a ser parte de esta pieza.
Los equipos que aceptaron, que son los que vieron, son dos equipos.
Uno se llama Fuerza Sansón, que es el equipo que se conforma básicamente de gente que trabaja en el mercado de Medellín y después se reúnen a jugar.
Y el otro equipo, que son los Hooligans, son básicamente jóvenes que viven en el multifamiliar.
Entonces, bueno, son los dos equipos que les entusiasmó el proyecto y con los cuales pudimos trabajar.
Y bueno, la idea era generar este partido como una especie de función, de espectáculo, función teatral, en el que el partido empezaba y trabajamos, pues un poco como lo escucharon, con audios que tenían que ver pues desde anuncios publicitarios de los 60, 70, 80 y actuales, todo el momento en el que se construye el multifamiliar, anuncios relacionados con lo que mencionaba Rubén, esta campaña de solidaridad, que además recoge un término y una acción que surgió a partir del terremoto y que en el gobierno de Carlos Salinas se coopta para generar este proyecto de solidaridad.
Entonces, anuncios de solidaridad, las canciones que surgieron en el terremoto, no sé si algunos las recuerdan, "Cantaré, cantarás", donde todos los artistas de Televisa, en esta lógica como de "We are the champions", que salen todos y los graban y van cantando, y bueno, en fin.
Todas estas narraciones de partidos desde Inglaterra 66, en donde de alguna manera se construye, y eso es parte de lo que más nos interesaba poner en evidencia sobre este hueco y sobre estos cuerpos, sobre los que cae toda esta historia y todas estas declaraciones.
Entonces, esta construcción de la narrativa que se hace desde el fútbol de una idea de nación también, y de una idea no sólo de identidad, sino de carácter nacional.
El anuncio de Javier Aguirre en 2010, que seguramente lo recuerdan, en Reforma, una avenida vacía con el ángel de la independencia atrás, el hablando de "el reloj de la historia está sonando nuevamente", "es hora de dejar atrás el México de los complejos", en fin, como anuncio para el Mundial.
Entonces, se iniciaba el partido, empezaban los equipos a jugar y había una mezcla sonora que iba mezclando todos estos audios que cubrían la generalidad del partido.
En determinado momento se interrumpía y se invitaba a los espectadores a entrar a la cancha.
En ese momento los jugadores, que un poco también ese fue el trabajo más teatral que hicimos con ellos, cuando sonaba este silbatazo de interrupción, se congelaban, cerraban los ojos y accionaban estos pequeños dispositivos reproductores de audio, que contenían una colección de declaraciones, fragmentos de discursos, sobre todo presidenciales, que sumaban un mosaico de promesas, perdones y declaraciones que fueron emblemáticas en sus momentos para determinar rumbos.
Desde el perdón de López Portillo, después en su sexto informe de gobierno en el que llora, la declaración de Calderón, la declaración de guerra, también la declaración de Zapatista en el 94, en fin, y la gente podía hacer un recorrido libre caminando en la cancha, de tal manera que no solamente el espectador terminaba de editar ese ejercicio sonoro, sino que tenía que acercarse a los jugadores y en ese sentido nos interesaba este momento de entrar al polvo dejado por el juego, que de alguna manera simboliza o representaba también este polvo sobre este terreno una y otra vez, y acercarse a los cuerpos sudorosos, cansados de los jugadores, en un intento también de ponerse ahí, al lado de estos cuerpos sobre los que caen toda esta historia, y son los cuerpos que habitan hoy este espacio.
Entonces, bueno, esto sucedía en repetidas ocasiones y nos interesaba también estas narraciones futbolísticas que, pues sin ánimos de ser exageradamente pesimistas, pero son las que más abundan, donde México está a punto de ganar y por alguna razón pierde, y cómo se construye la narrativa en ese sentido.
Aquí no aparece, pero generalmente termina esta conclusión diciendo "México gana por su hospitalidad, por su capacidad de hospitalidad", aunque pierda en los partidos.
En fin, se vuelve, sí, hay como una gran ironía, pero pues sí nos interesaba el fútbol, por lo menos en este momento.
Por un lado, la importancia de estas canchas como hueco, como hueco y como punto de encuentro de estos equipos todas las noches.
Ellos de alguna manera, pues para bien y para mal, y con sus vicios seguramente, han resistido a que construyan en ese espacio cualquier cantidad de proyectos que han querido construir, desde estacionamientos, centros comerciales, oficinas, y han resistido y han mantenido este espacio de juego, de fútbol, pero que al mismo tiempo representa este hueco permanente de eso que ya no está, de ese temblor o de esa catástrofe que sigue vigente y que se reproduce de varias maneras y que va cayendo otra vez sobre estos cuerpos, algunos más jóvenes, otros no tanto, algunos vivieron el terremoto, otros sólo lo conocen por las historias familiares, y pues en conjunción con todos estos discursos que construyen esos huecos y que son los que han generado que ese hueco esté ahí.
Entonces, es ese vacío que sigue enunciando, digamos.
Muy bien.
Y ya.
Sí, está bien, lo dejo para después.
Muy bien, muchas gracias.
Muchas gracias, Laura.
Ahora vamos con Miroslava Salcido.
Leeré rápidamente.
Actualmente es investigadora del CITRU, donde desarrolla dos líneas de investigación, filosofía del cuerpo y filosofía del performance, a partir de una vertiente nichiano-artudiana, desde la cual construye una vinculación entre teoría y práctica escénica.
Coordina en el mismo centro el seminario de performance, del cual ha derivado IDRA, transfilosofía escénica, grupo de investigación y performance.
En el mismo centro desarrolló la investigación performance, hacia una filosofía de la corporalidad subversiva, en vías de publicación, y actualmente desarrolla la investigación filosofía performativa, cuerpo escénico, pensamiento y escritura.
Adelante, Miroslava.
Buenos días, les agradezco su presencia y les agradezco la mesa, que estamos todos juntos.
Bueno, voy a leer un texto que escribí para esta mesa.
Yo soy filósofa y mi texto se llama "Yo solo sé que no sé nada de fútbol".
Por primera vez en una vida más o menos larga de escritura, me siento ante una máquina y no sé qué escribir.
Reconozco mi ignorancia, nunca he sido más filósofa que ahora, que tengo que hablar sobre fútbol.
Sobre la vida que se juega en la cancha, no conozco más que experiencias, desconozco las reglas, los términos.
Solo sé que ahí, en el ahínco de hacer transitar a patadas el esférico por un espacio determinado, con el objetivo de cruzar el arco del equipo contrincante, pareciera que va de por medio la vida.
Recuerdo a mi padre y mis hermanos festejando un gol de las chivas o lamentándose un pénalti que condenó a su equipo al fracaso.
Creo que es ahí donde he escuchado los insultos más retóricos, los más barrocos.
El último partido al que he asistido fue el de un memorable mundial en México, donde el equipo nacional quedó fuera por el pénalti fallido de Hugo Sánchez.
Rodeada de una multitud que al inicio del juego cantó el himno nacional con la fuerza de una ópera wagneriana, fui testigo y partícipe de una euforia que remató en gruesas lágrimas y lamentos cuando la selección mexicana fue eliminada del mundial en su propia casa.
En la cancha futbolera, en el poder de los cuerpos que se enfrentan, en la moneda lanzada al aire cuando el balón inicia su recorrido pedestre, en los desmayos y vítores de mi familia masculina adoradora de las chivas, ese rebaño sagrado cuya inmolación hace posible la continuidad de la vida, se escenifica por 90 minutos el agón trágico.
Sí, señoras y señores, el fútbol puede permitir a una filósofa del teatro pensar que en la cancha se juega el ser, concebido por Parménides como uno, inmutable, perfecto, eterno y esférico.
Como bien sabemos, las cuatro leyes de la termodinámica, mismas que gobiernan el modo en que la energía se usa o se gasta en el universo, se combinan de tal forma que todo objeto en el universo tenderá a tomar la forma de menos energía desperdicie.
¿Y cuál es esa forma, querida Hipatia?
Nada más y nada menos que la forma redonda, la forma esférica, aquella que hace que las energías de un objeto se equilibren lo más posible.
Sin embargo, pese a que lo que ronda por la cancha es la forma más perfecta de desplazamiento, la forma mítica más perfecta, el juego del balón futbolero en la cancha está sujeto a un devenir pleno en obstáculos terrenales, orgánicos, voluntariosos y hasta emocionales.
Que el fútbol puede llevarnos a un problema filosófico es evidente si citamos las palabras de Alfredo Di Stefano, jugador y entrenador hispano-argentino.
Cito, "El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca y la vaca come pasto, así que hay que echarle el balón al pasto".
Me pregunto entonces, y si el balón es sintético, ¿qué pasa?
Si Parménides llegó a la conclusión de que el verdadero ser, racional, permanente, inmutable, estático y no dinámico, difícilmente entonces puede llevarnos el fútbol a comprender el esquema parmenídeo.
En realidad, el fútbol sería para el filósofo de Lea el colmo del no ser, es cambio, opinión aparencial, engaño de los sentidos, máxima si un futbolista grita de dolor, se retuerce en el piso y se convulsiona sin que nadie le haya siquiera tocado.
Hacer como si, ¡ah!
He ahí otro problema.
En el grito de dolor del futbolista inmaculado, no tocado, la cancha se convierte en escenario en el que actuar, en el que mirar y ser visto.
Y ni qué decir de los partidos arreglados de antemano, donde sin lanzamiento de dados se escenifica la fortuna.
Para pensar qué sucede en la cancha, donde vemos en el enfrentamiento de los seres o el pueblo la escenificación de la pregunta espinociana, ¿qué puede un cuerpo?, recurramos a Heráclito, el filósofo afirmador del juego del cosmos, del pólemos como principio de la fisis, cuya visión del mundo Nietzsche identificó con la arquitectura filosófica de la tragedia griega.
Intentemos ilucidar lo que de trágico hay en un deporte que despertando las más bajas pasiones, provoca los gestos y dolores de tremendas anagnorisis y peripecias.
Heráclito no descubre en el terreno de juego que es el cosmos nada que persevere en el ser.
Contemplen el devenir, la fluidez que va del surgimiento a la destrucción y viceversa, la unidad de todas las cosas.
El devenir es la cancha en la que los opuestos se desplazan unos a otros a la presencia.
De este modo, la discordancia entre opuestos, el pólemos, es el estado general, no sólo como estado de cosas, sino como lo que hace que las cosas sean.
En el fútbol, el triunfo de un equipo depende de la aniquilación en batalla del otro.
Como dijo Jean-Paul Sartre, en el fútbol todo se complica por la presencia del contrario.
Si la tensión entre opuestos es la que garantiza la coherencia, la estabilidad del mundo en un reposo inestable, en el que todo participa de la transitoriedad, no hay nada más desestabilizador del cosmos agónico que el empate.
El fútbol como enfrentamiento entre contrarios puede ser para el filósofo un observatorio del ser como obrar, de que la unidad del cosmos no es una unidad inmóvil, sino siempre un proceso que se lleva a cabo entre opuestos.
Debo, no obstante, confesar que no he detectado en ninguno de mis maestros que el fútbol les signifique una escenificación del lagón trágico de Heráclito.
Nada más lejos, los he visto caer de rodillas por razones sumamente humanas.
Adiós a la compostura académica cuando de un gol se trata.
Ahí, muchos filósofos son sólo hombres que babean, lloran, se estremecen.
Ojalá pudiéramos inyectar algo de cepatos, una dosis de esa sangre, un ejercicio del fuera del lugar, sin partido ni enajenación de por medio en la forma de escribir y vivir la filosofía.
El fútbol es una escenificación del hombre como ese ser inestable que en el flujo y reflujo de las cosas alterna entre el goce y el dolor.
¿No es acaso posible para el pecho filosófico vibrar durante un partido como adiestramiento del individuo en la vida sostenida por la visión trágica?
¿Puede la suerte del esférico describir el incesante ascenso y descenso del devenir y el perecer, tema de la más profunda helenidad trágica?
Lo trágico señala a la muerte, a la fortuna, a los giros del destino y a la propia profundidad incognoscible del alma humana.
La sabiduría trágica de esquilo, de Sófocles, consiste en echar un vistazo por el ojo de la cerradura para descubrir que la existencia del hombre con toda la belleza y moderación de la que es capaz, descansa sobre un velado sustrato de sufrimiento.
El señalamiento de Heráclito de que el ayón es un niño que juega y desplaza los dados y que de un niño es el reino, lleva Nietzsche a pensar al juego en el espíritu heleno como una voluntad de vivir que se caracteriza por saber que vivir no lleva a nada.
Pueden ser las lágrimas derramadas por el equipo que ha quedado fuera de un campeonato y la perseverancia del ánimo en las exequias del equipo favorito en el ángel, la clave de un pesimismo más allá del bien y del mal, cuya energía para saber y negar el propósito de la existencia le permite decir al futbolero "¡Sí a la vida!", haciendo suya la conciencia de la guerra y finitud que caracteriza todo lo que es sin sufrir demasiado por ello.
"Se trata de un juego", dijo Nietzsche, "no lo toméis por lo patético y sobre todo no lo toméis desde el punto de vista moral".
No podemos afirmar, según observamos en los hechos, que el futbol nos lleve a la clarividencia de la ceguera trágica.
Antes bien, podemos identificar que lo que se juega en la cancha es el entretenimiento y la continua distracción del pensamiento a través de los más media.
Pensemos, sin embargo, desde un ideal filosófico que nos permita construir una bella apariencia más allá de la realidad del esnable de que en México, y quizás en todo el mundo, yo pienso que sí, el futbol como espectáculo, es pan y circo para el pueblo.
En su poética, Aristóteles define a la tragedia como la representación de una acción cuyo cambio de fortuna es provocado por un error cometido involuntariamente por el protagonista.
El cambio es usualmente catastrófico, una transformación de la acción en su opuesto.
El universo de la tragedia es un universo contradictorio, en el cual el hombre es a la vez un ser lúcido y cegado.
En el Edipo Rey podemos ver el juego complejo de conflictos, las inversiones y ambigüedades, los oráculos y los enigmas que señalan, pero que no dicen y que sin embargo son siempre certeros.
Edipo, la antinomia de Heráclito en la que ser y no ser son uno y lo mismo, es la misma a la que Edipo está sometido.
Él es al mismo tiempo salvador y mancilla abominable, descifrador de enigmas y enigma para sí mismo, clarividente y ciego, amado por su pueblo y luego expulsado.
Andrés Escobar, futbolista emblema del equipo de Colombia, aplaudido y venerado, es víctima de la fortuna cuando mete un autogol en los últimos minutos del partido contra Estados Unidos en el Mundial de Fútbol de 1994.
El error le costó a Colombia el trofeo.
Una semana después, el vitoriado futbolista es asesinado por un fanático de fútbol quien justificó su gibris, asegurando que Escobar había derrumbado una de las mejores elecciones cafeteras que había existido.
Vayamos al Mundial de 1986 en México.
Así puedo hablar desde la experiencia propia, desde el mar del devenir que inauguró la gran ola de Coca-Cola, ese acto multitudinario y convivial donde todos nos hicimos hermanos y pusimos nuestra fe en el esférico nacional.
Hugo Sánchez, ante la expectación de miles, falla el penalti sacándonos de la siguiente ronda.
Si hasta entonces todo había sido alegría y festejo, el público se convirtió en el trágico coro que gritaba hasta desgañitarse a su futbolista estrella, Hugo Tarugo.
Y valgan también las fallas de Messi y de Maradona, héroes nacionales que podrían ser, después de la veneración, despedazados como penteo por una horda de fanáticos menádicos.
Este cambio de fortuna en el que los valores positivos trocan por negativos y que en el enigma se unen a lo irreconciliable, es la clave de bóveda de la arquitectura trágica del fútbol.
La inversión trágica en la cancha no debe disociarnos de pensar al hombre.
El futbolista que falla, el que es víctima de su propia soberbia y desmesura, el que es vitoriado y luego aborrecido, son modelos de una existencia que sujeta al ritmo de alternancia del cosmos, es un problema y un enigma indescifrable ante el cual sólo es posible afirmar "la vida humana no es feliz".
Así, leemos al final de Edipo Rey.
"Ah, descendencia de mortales, ¿cómo considero que vivís una vida igual a nada?
Pues qué hombre, qué hombre logra más felicidad que la que necesita para parecerlo y una vez que ha dado esa impresión, para declinar.
Teniendo este destino tuyo, el tuyo como ejemplo, oh, infortunado Edipo, nada de los mortales tengo por dichoso.
Pero aquí no todo es caída, señores y señores que aman el fútbol.
El hombre sujeto a la imprevisibilidad también conlleva así el poder del desafío, el enfrentamiento en el que toman forma sus cualidades más sanas, su areté, cuyas recompensas son la gloria y el honor a una costa de la propia vida.
Vemos en la tragedia la pregunta por actuar o no actuar y tentar al destino.
Es esta la gran apuesta trágica, el lanzamiento de dados, la decisión que nos proyectará de lleno al mundo azaroso en un fatalismo gozoso y confiado que revela que sólo lo más inmediato es lo más seguro.
El fútbol tiene algo de esta fatalidad y su disposición heroica es señal de un etos en el que se juega la vida.
Como dice Maradona, cito, "Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha".
La cancha del juego como espacio de la vivencia trágica es el lugar de grandes pasiones, de los emblemas de fuerza, poder, belleza y juventud de cuerpos pertenecientes a la tierra.
El fútbol es el deporte del hombre que desafía toda seguridad y se enfrenta a su gran peligro, la duda de su indestructibilidad.
Antes del partido, declaró Tarcicio Burnidge, defensor italiano en la Copa Mundial de 1970, "Pensé que pelea era de carne y hueso, como yo.
Luego comprendí que estaba equivocado".
Alegremosnos entonces porque los dioses también pisan la cancha.
No importa cuántas veces pierda nuestro equipo favorito, es la propia derrota, como puntualiza Walter Benjamin, el arrojarse a la vida contingente lo que nos hace fuertes.
En la tragedia, como en el fútbol, el hombre se dispone a su grandeza, pero también a su fracaso.
El juego del mundo es esa balanza en la que el hombre está expuesto en su existencia a la espesura de la libertad.
Esperando haber logrado dilucidar algo sobre la profundidad que rueda con la fuerza del andrógeno primigenio sobre la cancha, me despido con las palabras de Albert Camus, pensador, escritor, dramaturgo y portero de la selección de Argelia, cito, "Todo cuanto sé, con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol".
Gracias.
(Aplausos) Muy bien, muchas gracias, señora Slava.
Vamos con Immanuel Martínez, que hoy por la mañana madrugó desde Querétaro para venir acá.
Y leeré un poco.
La primera vez que acudió a un estadio fue para ver a los Pumas en la corregidora durante la huelga del 99.
Cree que infancia es destino, todavía hoy sufre a veces con el equipo de una universidad que no es la suya.
Ese episodio solo compite en la formación de su carácter con las vacaciones familiares en que se hospedaba en la estancia frente al Estadio León, y en los pasillos veía pasar a comiso y compañía.
Encuentra un particular placer por leer las crónicas de partidos que vio el día anterior y duerme arrullado por la azulada luz del televisor.
Sabe que cuando muera pasarán ante sus ojos las bengalas que alumbraron la Plaza Cataluña, la noche en que entre la multitud festejó, voy a agregar yo, el glorioso triplete del 2015, el año en que lo ganaron todo.
O el momento en que escuchó arreglos musicales con la vista nublada por el llanto mientras unos niños agitaban una manta con forma de balón en la perfectamente cuadriculada cancha del Camp Nou.
Juega los martes y los domingos y de vez en cuando va todavía al corregidora portando la playera de los gallos blancos que le regaló su novia.
Bienvenido, Imanol.
Gracias.
Buenos días, gracias a todos.
Gracias por la invitación, David, y todos los organizadores.
Bueno, yo, mi oficio es el de escribir, entonces, pues soy dramaturgo, así que escribí algo al respecto de esta relación entre fútbol y teatro.
Dice "El fútbol es para contar".
El fútbol es para contar, dice Juan Tayón, no es un deporte sino un relato.
Jugarlo a secas, dice, como si fuese un altercado de once tipos contra otros once tipos, limitados por el tiempo y el espacio, resulta del todo vulgar y efímero.
La belleza se escribe.
El relato es el reflejo distorsionado de lo que ocurre en la cancha, y la recreación con palabras, algunas veces el partido es significativamente mejor y altera la lógica en apariencia simplista del juego desde sus propios códigos.
Se trata de ese pequeño milagro que produce el cronista y del que habla Martín Caparrós, que consiste en contar una o dos veces por semana una situación que nunca cambia mucho, como si cada vez fuera la última, cada vez la primera.
La ya conocida sentencia de Villoro, "El partido ocurre dos veces".
El oficio del cronista es urgente para que nos hable de lo más importante entre lo menos importante.
La tarea del tipo que se para delante de nosotros a contarnos lo sucedido alrededor del fuego.
Si ya sabemos que el primer tanto cayó en tal o cual minuto, que el defensa de este equipo fue expulsado durante la segunda parte y que a causa de su ausencia en el campo, los delanteros del equipo contrario pasearon por la media luna como en un todo pagado, entonces, ¿para qué leemos a la mañana siguiente la crónica del partido?
Quizá para volver a emocionarnos, para hallar un símil entre el arte contemporáneo y el gol con que Messi dejó a Boateng como divagando sobre la naturaleza del fenómeno.
Para que quede constancia de algo efímero, como lo que ocurre en el campo.
Es tal vez como aquella fiesta que fue más bien ordinaria, pero que en el bar, años después, frente a los amigos, es relatada como una verdadera hazaña.
Siempre todas las tentativas de poner orden y transmitir vivencias son ficticias, dice Fabián Casas, como los libros de viaje, como una buena crónica, como el relato de un partido.
La memoria recrea lo que vivimos.
Lo que se fija en la memoria, dice Piglia, no es el contenido del recuerdo, sino su forma.
El gol que se recuerda y recrea con la palabra, la palabra que se elige entre otras, porque en todo caso, todos vimos el mismo partido, pero solamente cada uno de nosotros podrá trazar la red de conocimientos dispersos para contárnoslo, poblando la cancha de referencias al cine, o a la literatura, o a la autobiografía.
Algo así como ensayar frente a la cancha.
Messi como un perro, Messi como Pierre Menard, Messi como un chico aburrido que va a tumbarse al sofá después de entrenar, un mismo tipo y varias formas de narrarlo.
Teatro de lo Real se llama esta mesa, y pienso en lo que dijo una vez Caparrós en Casa América sobre ese término de "literatura de lo real" para definir al periodismo narrativo, o al nuevo periodismo, o como quiera que se llame.
Es como decir "cocina de la comida".
Teatro de lo Real, intervención alrededor del fútbol y una posible pregunta.
¿Podemos contar algo efímero y hermoso como un partido desde la literatura y el teatro?
La anécdota del fútbol tiene que ser apropiada por nuestra experiencia, trazar un punto que vaya de lo que nos es ajeno, la cancha, el sudor, la camiseta, a lo que nos es propio, el miedo, la rabia, unos labios.
Se trata de hacer lo que el personaje de Tom McCarty en The Wire, Scott Templeton, un periodista del Baltimore Sun, a quien envían a cubrir el partido inaugural en el Camden Yards.
No encontrar ninguna buena historia de inventarse a A.J., un chico de 13 años condenado a vivir en una silla de ruedas a causa de una bala perdida y sin dinero para entrar al estadio.
Un relato probablemente superior al juego de los Orioles.
En su caso, al ser un periodista, se trata de un acto reprobable, pero en el nuestro, en el terreno de la ficción, es solo una herramienta más que proviene, como todo, de lo real.
El fútbol, como cualquier otra parcela de la realidad, puede decirnos mucho de la vida.
Dimensionamos a ratos nuestra existencia en un rectángulo de cal y así nos explicamos el mundo. 22 de junio de 2012, por ejemplo, una Alemania-Grecia en cuartos de la Euro y Merkel viéndolo entusiasta desde el palco.
U otra fecha, Estadio Maracanal, 18 de junio de 2014, España es eliminada del Mundial el mismo día en que su rey abdicaba.
O ese partido entre el Barça y el Athletic de Bilbao en la jornada 3 de la temporada 2014-2015, en que jugaron con la cendillera y la icurriña, cuatro días después de que en la diada formaron un enorme V de 11 kilómetros por la Gran Vía y la Diagonal, con el objetivo de reivindicar el derecho de autodeterminación.
O qué decir del Forza Italia y Berlusconi.
El fútbol, quiero decir, también nos dice algo de este perro mundo en que vivimos.
Otra vez, Juan Tayón.
Cito, "El fútbol es algo mucho más complejo y rico que el fútbol en sí.
Tiene que ver con la felicidad, algo triste de las personas.
Ahí es nada.
Si el fútbol solo tuviese que ver con el juego, seguramente hace tiempo que habría desaparecido o evolucionado hacia la inanidad como el gin tónico o la democracia de partidos".
Hasta ahí, Tayón.
Podemos construir un elogio al fracaso contando, por ejemplo, la historia de un jugador al que lo rebasa la realidad, que prueba otra vez, que fracasa otra vez, que fracasa mejor.
Un jugador que nunca debuta ni siquiera en Andorra, como le sucedió a un amigo.
Podemos hacer, como David Gaitán, en "El camino del insecto" y tratar de explicarnos dos mundos cuya cercanía el aficionado prefiere olvidar, la política y la cancha.
O bien, como Antonio Álamo en "Patadas", que nos narra en el directo de la ficción un partido en circunstancias que nos hacen recordar aquella frase de Arsenio Iglesias, de que la derrota humaniza, para después decirnos, tras un gol, que la belleza no se fabrica, sucede.
Hacer, en todo caso, lo que los mejores anuncios del Atleti, es contar una historia breve que logre conmovernos con la fuerza del fracaso.
Habría que preguntarnos, entonces, cómo es que dos saberes se tocan, en qué momento del camino se cruza la pasión que se vive en la grada o frente al televisor y esa pregunta en turno que nos hacemos de la vida.
Y después, tal vez, tengamos una respuesta a la pregunta de por qué algo nos suspende la realidad durante 90 minutos, como una buena película o el enamoramiento de una sola noche.
Y entonces, sí, con ese material que nos apropiamos de la realidad, podemos aporrear la máquina hasta que frente a nosotros, como dice Enrique, se sostenga la maldita cosa.
Me gustaría acabar recuperando algo que seguramente ha venido a cuento en más de una ocasión en estos tres años del coloquio, aquello que escribió David Mamet sobre el partido perfecto.
Queremos un juego igualado que nos depare muchos reveses emocionantes y en el que retroactivamente parezca que todo ha apuntado hacia una conclusión satisfactoria e inevitable.
Deseamos, dice, una estructura en tres actos.
Una estructura en que cada una de sus acciones, actos, se sintetiza el partido obra y en la cual el público asigna a cada una un significado distinto.
Explica Mamet que ello se debe a que racionalizamos, objetivizamos y personalizamos el desarrollo del partido de la misma manera que lo hacemos con una obra de teatro.
Y es que, en definitiva, dice, es un drama que tiene un significado para nuestra vida, sino porque lo vemos.
Aunque me cueste trabajo entenderlo, sé que para algunos el fútbol es tan solo el murmullo molesto de la televisión encendida en el bar, pero para otros lo es todo.
Un espacio que suspende la rutina, el contrapunto de la vida, el motivo para salir de cama algunos días.
El fútbol es nuestra certeza para saber que nunca caminaremos solos.
Gracias.
Muchas gracias, Imanol.
Vamos con Patricia Ruiz.
Quiero que mientras leo la reseña vean la playera que porta.
Nació en 1964 justo cuando el Cruz Azul ascendió a primera división y el lugar donde creció Ciudad Nezahualcóyotl se convierte en municipio.
El amor de sus amores es el azul.
Esta pasión surge a temprana edad asistiendo a la Azteca y enamorándose perdidamente del buen Dimendi Zaval, que después jugó en Chivas, por lo que ya no se cambiaría de camiseta jamás.
La experiencia en el fucho es solo en las tribunas, y el amor de Carlos en aquellos años estaba mal visto.
Otros amores son el cine mexicano, el teatro y la danza.
Ya siendo bibliotecaria decide estudiar actuación en la ENAD y posteriormente ingresa al Citroën en 1993.
Su actividad como documentalista la lleva a estudiar una maestría en Historia de México en la UNAM en el 97 y en el último campeonato conquistado por el azul en el Azteca.
Con el nuevo milenio empieza a trabajar como coordinadora de documentación en el CENIDI Danza hasta el 2010.
Ya de regreso a temas de escenografía y teatro, estudia la maestría en investigación de la danza.
Se da sus tiempos para seguir asistiendo al Estadio Azul y revisando películas sobre el cuerpo de las rumberas, tema con el que obtiene el grado en 2015.
Actualmente trabaja en el Citroën, el Fondo Documental Escenografía Mexicana del siglo XX, sin dejar de lado el cine, el fútbol, la danza y el teatro.
Bienvenida Patricia, gracias.
Gracias David.
Bueno, gracias al Citroën, gracias a 8 Metros Cubicos por la invitación.
Este repaso se llama "Rodando rodaste el fútbol en el cine mexicano".
En los vestidores.
El fútbol en tanto entretenimiento, espectáculo e identificación entre públicos.
En el cine mexicano no se encontró con un medio difusor como lo fueron en su momento la lucha libre y el box entre las décadas de 50 y 70 en México.
Ejemplo de lo anterior es que entre 1952 y 1983 se produjeron 150 películas del género de la lucha libre y en 1946 "Campeón sin corona" de Galindo, cinta sobre boxeo, ganó más arieles que todas las películas de fútbol filmadas hasta ese momento, ya que en ese año fue reconocida con cuatro de los premios y más dos nominaciones.
Esta intervención versa sobre las posibles causas del porqué hay muy pocas películas sobre el tema y porqué el fútbol no es el protagonista, convirtiéndose en un velado antagonista en las tramas y no así la familia, el padre, los amigos, etc.
El terreno de juego.
La primera película mexicana con escenas de fútbol es una adaptación de la obra de teatro argentina "Los tres berritines" que destaca las tres aficiones más fuertes de aquellos años entre los argentinos, el cine, el tango y el fútbol.
La cinta es estelarizada por Luis Sandrini y el futbolista estrella de "Estudiantes de la Plata", Miguel Ángel Lauri, entre otros.
En la mexicana "Los hijos de Don Venancio", adaptada, dirigida y protagonizada por Joaquín Pardavé en 1944, se destacan la familia, el trabajo honrado y a la comunidad española en México.
La película contó con una de las figuras futbolísticas más queridas de aquellos años, Horacio Casarín, quien fuera la imagen destacada de los "prietitos" del Atlante, como se menciona en la cinta.
En este primer acercamiento, el futbolista ya es relegado a ser apenas una especie de antagonista en las historias que después se contarán, es decir, el estereotipo estaba surgiendo, el de encasillarlo como vago o bueno para nada, cuando es digno de confianza o de tomarlo en serio.
En estas películas, los jugadores profesionales que participaron, independientemente de la trama o el peso que se le diera a las escenas de fútbol, se convirtieron simplemente en imanes para la taquilla sin la necesidad de actuar, a diferencia de los boxeadores o luchadores como "El Santo", que no importa tanto su desempeño actual, pero sí el doblaje que le hizo Víctor Alcocer, protagonizó 54 películas con gran éxito de taquilla.
De "Los hijos de Don Venancio" podemos rescatar sobre todo las tomas, algunas torpes, en el campo de juego del Parque Asturias, y la presentación del locutor Julio Sotelo, a quien el público radiofónico se identificaba, pues se le atribuye el primer noticiero futbolístico en 1940, que consistía en cápsulas de 15 minutos, 3 o 4 veces a la semana en la XCB, quien termina casi desnudo al narrar con lujo de detalles los pormenores del partido, y se ha picado con las escenas de los protagonistas, tanto en la tribuna como en el campo.
A las 12.55 minutos exactamente, se reanuda el partido de fútbol por el Campeonato de la República entre los equipos Atlante y Asturias, habiendo terminado el primer tiempo con la votación de 2 a 1 a favor del Atlante.
En este momento el árbitro silba.
Pero el cine no se lleva con el partido, porque el partido de fútbol es un partido de la historia, y no es un partido de la historia que se ha hecho en el pasado.
Es un partido que se ha hecho en el pasado, y no es un partido que se ha hecho en el pasado, sino que es un partido que se ha hecho en el pasado.
Y es un partido que se ha hecho en el pasado, y no es un partido que se ha hecho en el pasado.
Y es un partido que se ha hecho en el pasado, y no es un partido que se ha hecho en el pasado.
Pero el cine no se lleva con el fútbol, quizá porque los realizadores no eran aficionados, y no entendieron al fanático que ve el dramatismo en una final, de la pasión que puede despertar una afrenta como el 6-2 del Atlante sobre el Moctezuma en la secuela "Los nietos de Don Venancio".
Hay otras películas que toman como pretexto el fútbol, pero siguen rescatando como buenos melodramas los valores familiares, la honradez, el decoro y el trabajo.
Y no solo en escenarios reales como en "La cinta, su última aventura", donde los protagonistas acuden al Estadio Asturias para ver un partido del Atlante.
Y tenemos la oportunidad de apreciar el gol que el Tico Feló, "Mezavi", anotó en la Liga Mexicana el 26 de mayo de 1946.
Y una gallega en México, que muestra el Estadio Olímpico de Insurgentes, hoy Estadio Azul.
El equipo.
Para fomentar que el futbolista es vago y bueno para nada, llega a la pantalla grande "El Vividor", protagonizada por Germán Valdés Tintán y Marta Mijares.
El típico "Cinturita Cuarentón" de Barriada, que enamora a la muchacha buena y que termina de futbolista brasileño, jugando para el Atlante en el Estadio Olímpico también.
El cine pretende aprovechar la fama y prestigio de algunos equipos de fútbol.
Ya para la década de los 60, el Guadalajara es el campeonísimo y la rivalidad con el América se hace patente.
En 1962, Manuel Muñoz dirige "Las Chivas Ralladas" y su secuela "Los Fenómenos del Fútbol", llevando al cómico Antonio Espino Clavillazo como protagonista y jugador estrella del rebaño sagrado.
Fue el despropósito más grande que se ha filmado, pues no pudo ser menos creíble un futbolista con 52 años de edad repartiendo sus célebres frases "¡Pura vida!
¡Ay, no más!"
en tono de alegría o "¡Nunca me hagan eso!
¡Méndigo!"
en tono de desesperanza a la menor provocación.
Lo único rescatable de tomas mal hechas, secuencias inconclusas y un melodrama ramplón es la presencia de algunos jugadores como Chava Reyes, La Tota Carvajal, Nacho Calderón, Francisco O'Hara y Javier Moreno.
Por supuesto que el éxito de taquilla fue nulo para la secuela.
¡Vamos, vamos!
Como mero pretexto y valiéndose de la rivalidad entre los equipos ya mencionados se filma tirando a gol.
Los protagonistas de lujo son Lola Beltrán y David Reynoso, quienes tienen hijos que juegan en los dos equipos y llegan a la selección nacional.
Futbolistas de la América como Zaghe Padre, Babá, Ataulfo Sánchez, Alfonso Pescado Portugal, Cuenca, Jesús Fragoso y Arlindo y del Guadalajara Isidro Díaz, Juan Jasso, Javier Valdivia y el Jamaicón Villegas aparecen a cuadro.
Con "El pícaro" de 1967, por primera vez el portero de unos guantes mágicos es el protagonista de la cinta, mismo que es encomendado al actor venezolano Amador Bendayán, quien contaba con 47 años al momento de filmar la cinta.
Igual y se puede destacar que sería el sueño de cualquier jugador el llegar con todas sus facultades físicas a estas edades, ¿verdad?
En el Inter se filma un docudrama de la vida para el Mundial México '70 a cargo de Arturo Ripstein y Morton Lewis, donde un niño, güerito, flaquito y sin dinero pretende entrar a todos los partidos del Mundial.
Sin comentarios.
Y si de protagonistas, que son más bien antagonistas se trata, hablemos de "El futbolista fenómeno" de Cortés, 1979, con un Adalberto Martínez de Sortes, muy avejentado para ser jugador fenómeno, pues contaba con la friolera de 61 años al momento de filmar la cinta.
Si ya de por sí la historia es poco creíble, la actuación la termina de sepultar verdaderamente y para colmo, aunque salgan escenas del Estadio de la Bombonera y sus estrellas Walter Gassieri, Elmory Ruiz y Héctor Hugo Egui, narrado por Ángel Fernández, ni eso lo salva del fracaso.
Otros dos preocupantes disparates impulsados por la televisora dueña de la América son "El chanfle 1 y 2" de Enrique Segoviano, 1979 y '82, respectivamente, actuados por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, quien contaba con 50 años cuando realizó el primero y se atrevió a jugar como el que más, y con gran éxito de taquilla, por cierto.
Medio tiempo.
En 1986 se filma "Chidoguam, el taco de oro", dirigida por Alfonso Arau.
Quizá es la única película mexicana futbolera considerada por la Academia de Artes Cinematográficas al ser nominada para cinco Arieles.
La trama se centra en la cultura popular, los barrios marginales y la corrupción dentro del mundo del fútbol.
Con poca difusión, apenas estuvo en cartelera dos semanas.
El segundo tiempo es peor que el primero.
Vendrá el auge del cine de ficheras, taxistas, albures, y el fútbol no podrá evitar ser arrastrado para la realización de tres películas albureras.
"Nosotros los pelados" de Galindo III, 1984, con Héctor Suárez, el Púas Olivares, el Flaco Ibañez, que entre chupe, albures y fútbol se pasan la vida.
Otros dos son "Fútbol de Alcova" y "El Pichichi del Barrio" de Durán, 1988 y 89, con Rafael Inclán como protagonista.
Sin comentarios, porque si comento me pongo mal.
"Atlético San Pancho" de 2001, intenta rescatar con un toque de cine familiar la presencia del fútbol, aunque sin lograrlo, apelando al encuentro de los pequeños actores con los jugadores profesionales Alex Aguinaga y el Picas Becerril.
Y volverán las películas que en la trama tienen como pretexto algo sobre el fútbol, apuestas, despilfarros, rivalidades, etc.
"Siete días de Calife" de 2005, tomó una apuesta sobre una supuesta final entre Monterrey y América, pero nada más.
"Soccer, camino a la gloria" no llegó a estrenarse en 2007, gracias a Dios.
Protagonizada por Poncho de Nígriz, muestra el fútbol como pretexto, mezclado con carreras de motos, alcohol, dinero y drogas.
"Rudo y cursi" de 2008, agarra de nueva cuenta al fútbol como pretexto para mostrar la rivalidad entre hermanos y una supuesta denuncia de la mafia en el gremio deportivo.
Tuvo más éxito por los protagonistas, el director y los productores que en la trama en sí.
Por último, "Días de Gloria" de Everardo Gauth, 2012, utiliza los mundiales del 2002, 2006 y 2010 para situar la historia de un secuestro y sus protagonistas.
Quizá lo rescatable es la realidad del secuestro que se quiere mostrar.
"Fuera de juego" Este recuento no incluye los saques de esquina en el cine mexicano, aquellas películas que incluyen escenas incidentales de partidos con duración mínima de dos minutos, como por ejemplo "Una joven de 16 años" de Martínez Solares, 1962.
Apelando a la efectividad de los que somos futboleros, solo nos queda como rescate las escenas en la cancha para decir, "Bueno, no es tan mala la peli, tiene sus cosas" y nos permite a manera de documento observar estadios, jugadores, gradas y porras de antaño.
Sin embargo, estoy en posición de reafirmar que el fútbol es un mal protagonista y también un pésimo antagonista.
En el fútbol se han visto grandes escenas, dramas inocuas, actores viejos, historias manidas, producciones que se filmaron por encargo y al vapor, malos encuadres que no permitieron nunca ver el auténtico drama y la pasión que se vive en el estadio y en el arte del fútbol.
"El fútbol es la vida" "El fútbol es la vida" "El fútbol es la vida" "El fútbol es la vida" El portero que golpea a Carlos Hermosillo es conmiso el que Manol se encontraba en los pasillos.
Entonces a lo mejor hay como un vínculo demoníaco entre ambos.
Pero sí, felicidades por ese último campeonato.
Y lo dirigen los gallos.
Muchas gracias Patricia.
Para finalizar esta primera ronda de la mesa tenemos a Miguel Ángel Vázquez Meléndez.
Su playera de los Pumas.
Es doctor en historia por el Colegio de México.
Ha publicado libros y artículos acerca del teatro y los espacios recreativos en la Ciudad de México durante los siglos XVIII y XIX.
Es un pésimo futbolista.
Se retiró de este deporte a los 17 años luego de anotar un autogol con el que su equipo perdió 1-0.
A pesar de ello cuenta con un diploma de tercer lugar en un torneo relámpago.
Y aunque permaneció en la banca todos los partidos, pero como vivía cerca de uno de los cinturones de Micell en la capital, allá por el rumbo del News Divine, pocos afortunados contaban con una fotografía de Ovalito y por ello recibieron el diploma.
Él sí lo recibió porque tenía la fotografía de Ovalito y es partidario de los Pumas.
Bienvenido Miguel Ángel, muchas gracias.
Bueno, el próximo año se celebra el primer centenario de la Constitución de 1917, por ese motivo Luis Conde y yo empezamos a revisar una serie de periódicos y nos encontramos con una sorpresa.
Para los que son aficionados al fútbol saben que cuando por algún motivo el equipo se queda con 10 jugadores suceden dos cosas generalmente, o se repliegan y cuidan el marcador o juegan de maravilla, remontan cuando están perdiendo pues y termina siendo un partido épico.
Yo creo que mi equipo siempre pensó que jugaba con 10 porque yo nunca hacía nada, como ahorita que llego al minuto 88 y ya casi todo está dicho, pero bueno.
En 1917 el teatro mexicano jugó con 10, por lo siguiente, si pasamos a la esta, la constitución política significaba la posibilidad de regresar a la paz, de reencaminar el rumbo del país y de iniciar una etapa de progreso.
Al menos eso decían los periódicos, se hablaba pues de un nuevo orden constitucional.
Lo primero que nosotros nos preguntamos al revisar los periódicos es qué pasa con los espectáculos públicos en México, particularmente con el teatro.
Bueno, si vamos a la siguiente por favor.
El 5 de febrero de 1917 se jura la constitución y se realiza un gran evento, un evento espectacular, una representación pues en el cual los dos principales protagonistas son la propia constitución, la carta magna, que desde ahí adquiere el carácter de símbolo y para algunos de letra muerta, y el presidente Venustiano Carranza.
Entonces la familia revolucionaria que surge justamente del movimiento armado se convierte en la principal protagonista de los espectáculos públicos y privados, de tal manera que al poco tiempo se casa la hija de Venustiano Carranza, que es la que está en la fotografía.
Curiosamente el presidente no está, pero sí está la familia de la novia y parte de la familia del novio.
Entonces lo que sucede es que en realidad hay nuevos protagonistas, pero son las mismas celebraciones.
Otra cosa que nos sorprende a nosotros en esta revisión de periódicos es que aunque ya pasó un siglo de vida independiente, todavía se conservan algunas costumbres de la época colonial, como las visitas entre mujeres.
Hay una gran cantidad de notas acerca de que la señora fulana de tal, con nombre y apellido, va a recibir tal día a la señora igual, o bien que la señora fulana recibió a la señora y le sirvió un pastelillo y un té.
Esto en las páginas del periódico, lo cual representaba un gran acontecimiento, pero también la idea de que había pasado un siglo de vida independiente y parecía que seguíamos en la colonia.
Otro rasgo de esta inercia colonial es que durante todo el siglo XIX los actores de teatro solicitaron, elaboraron iniciativas para formar un conservatorio de arte dramático.
Esto no se logra hasta que se funda justo la Escuela Nacional de Arte Teatral, ya en el siglo XX, pero a lo largo de todo el XIX ellos insisten y no pueden conseguirlo.
El Estado abandona el equipo del teatro y se va al equipo, a un equipo nuevo, que es el equipo del cine.
Venustiano Carranza, el 24 de abril de 1917, decreta la creación de una cátedra que se llama "Preparación y práctica de cinematógrafo en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Dramático".
Esto significa que a partir de 1917 se van a formar actores de cine y los actores de teatro que han estado luchando por crear su conservatorio son abandonados.
En el fútbol, hasta hace poco tiempo, el jugador que se salía de un equipo y se iba a otro, así como el Wendy Mendizábal que se fue del Cruz Azul a la Chiva, no era bien visto.
El Quiquín Fonseca, cuando sale de Pumas y se va a Cruz Azul, en el primer partido, en un acto representacional, o no sé cómo llamarlo, la porra durante todo el partido se la pasa arrojándole monedas e incluso billetes.
Y el Quiquín Fonseca firma su sentencia de muerte porque nunca vuelve a jugar, igual que como en los Pumas ni como en la Selección Nacional.
Pero bueno, vamos a la siguiente, por favor.
El Estado mexicano cambia de equipo, se va al equipo del cine porque el cine es una novedad.
Desde la época colonial también se habla de que el teatro se reglamenta porque el teatro entretiene e instruye.
El teatro, se dice, es una escuela de virtudes, después el teatro es un medio de civilización y sin embargo, para 1917 esta tarea se la arrebata el cine y entonces ahora el cine es este medio de civilización que necesita la sociedad mexicana para progresar.
Particularmente, si nos regresamos un poquito, el cine va a ser útil, digamos esa es la propaganda, el cine como medio de civilización, pero de manera específica el cine va a servir como un medio propagandístico de los alcances del Estado.
Los primeros actores de cine son los presidentes de la República, el primer film o el primer corto que se reconoce es uno de 1896 que es Porfirio Díaz en su caballo por el bosque de Chapultepec.
Y entonces el nuevo actor del cine mexicano se va a llamar Venustiano Carranza y su gabinete.
También hay un cambio en la prensa, si ustedes observan, de un lado está la sección de teatro y de otro la sección de cine.
Si ustedes ven en la parte de arriba donde dice cinematógrafo, el cine empieza a ganarle al teatro en el terreno periodístico, esto en 1917 y también en 1932 cuando está la propuesta de teatro de ahora.
Nosotros observamos que la cartelera de teatro de ahora ocupa un 16avo, un 32avo de la página y al inicio del año de 1932 las compañías norteamericanas pagan páginas enteras, no solamente para anunciar los beneficios del cine, las características de este, sino ya su programación de todo el año.
La crítica de teatro empieza a bajar, empiezan por dedicarle un pequeño cintillo al cine y este cintillo empieza a crecer y a crecer hasta que desplaza al teatro y entonces junto con el cine empieza la crítica especializada.
Ahora bien, hay una gran disputa, pero es una disputa entre empresarios.
Los empresarios de cine empiezan a ocupar los teatros, empiezan a modificar el escenario, el butaquerío, etc.
Y los de teatro empiezan a acusarlos de que todas las películas de cine tratan de rateros y que más de ser un medio de civilización es un medio de fomento de la delincuencia.
Y el gobernador del Distrito Federal en ese entonces se le ocurre la maravillosa idea de que antes de cada película se proyecten las fotografías de los rateros que busca la policía mexicana y de esa manera recuperar la idea de que el cine puede servir para eso.
Cuando revisábamos eso, Luis y yo comentábamos que sería una sorpresa que uno llegara al cine y viera a un familiar, un amigo o alguien en la pantalla y uno no sabría qué hacer cuando llegara a la casa si denunciarlo o pedirle parte del botín.
Vamos a la siguiente, por favor.
Ante eso, ¿qué hace un equipo cuando se queda con 10 jugadores?
Se repliega o bien sigue adelante y trata de salvarse.
En este caso, debemos decirlo, es una etapa en la cual está en germen una nueva generación de actrices empresarias como Mimi Derba, María Conesa, Virginia Fábregas y Esperanza Iris.
La única que él supo jugar con 10 fueron las mujeres, cosa que hasta la fecha no se ha reconocido.
En el CITRU, Sergio López y Julieta han trabajado Esperanza Iris como actriz, pero poco se sabe de ella como empresaria.
Recientemente en el Colegio de México hubo un coloquio de empresarios y una investigadora muy joven presentó un trabajo acerca de la trascendencia de la empresa teatral de Esperanza Iris.
Ahora bien, hay estudios de Mimi Derba.
Mimi Derba pasa del teatro, juega en dos canchas, es de estos jugadores que están en un lado y otro, que sucede mucho en el barrio.
El martes juegan en un equipo y el domingo en otro.
Entonces, Mimi Derba está en los dos equipos, está en el teatro y está en el cine.
Es más conocida o más reconocida o identificada como actriz de cine, si ustedes ven esta imagen y si han visto, como muchos, hasta La Saciedad, dos tipos de cuidado en la televisión.
Ella es la mamá de Jorge Negrete, La Cinta.
Entonces, al final de cuentas, ella, insisto, es más reconocida acá en el cine.
Ahora bien, ¿qué pasa con el fútbol?
Ya casi para terminar.
Vamos a la siguiente, por favor.
El nuevo discurso de la revolución institucionalizada apunta a que los jóvenes dejen las armas y se dediquen al deporte.
Y sería importante plantear una división entre lo que es el fútbol profesional comercializado, como está ahora, el fútbol amateur, la práctica deportiva, la educación física, el fomento al deporte, como uno de los derechos sociales asociados justamente con el teatro.
Y años después, de 1917, ustedes han oído hablar de la propuesta del Instituto Mexicano del Seguro Social y la creación de estas unidades deportivas y culturales, donde hay un teatro, hay una cancha de fútbol, hay una alberca y hay talleres.
Y desde ahí inicia o se cristaliza el concepto de seguridad social.
Igual que hace rato cuando se hablaba del proyecto de Mario Pani, la obra de Mario Pani incluye instalaciones deportivas.
Entonces una cuestión es el fomento deportivo, la cultura del deporte, los valores que implica la cultura del deporte y la comercialización extrema del fútbol.
Y que aún en la comercialización extrema por ahí encuentran algunos valores.
En el año 2015 Héctor Miguel Herrera, un jugador que juega en Pachuca en 2011, está en El Porto en 2014.
En un partido de 2015 mete un gol en el cual cuando Tuca Ferretti es el entrenador de la Selección Mexicana de Fútbol y ante el Trinidad y Tobago se obtiene un gloriosísimo empate de 3-3, gracias al gol de Miguel Herrera.
Al término del partido Miguel Herrera reconoce que Tuca Ferretti estuvo trabajando con él durante varios días, practicando uno de los principios fundamentales del fútbol que es tocar el balón.
Y entonces nosotros podemos decir que aún en el fútbol tan comercializado, tan denostado, hay un valor fundamental que es volver al principio, no olvidar los orígenes.
Yo lo pensaba esto ayer y decía, ¿cuántos actores los vemos al principio con muchas posibilidades?
Y después son ellos mismos repitiéndose, no importa la obra, no importa el personaje, son ellos mismos.
Héctor Miguel Herrera era él mismo hasta que llegó el Tuca Ferretti y lo jaló pues y lo regresó a los principios.
Bueno, igual puede pasar en el teatro o va a pasar en el teatro.
Vamos a la siguiente por favor.
Este año se cumplen 100, es el centenario pues del Atlante y de la América.
Y del Atlas.
Y del Atlas, por supuesto.
Del Atlas no encontré escudo, por eso no lo usé.
Y entonces acá resulta que en 1917 estos dos equipos y muchos otros no contaban con una liga profesional, era una liga amateur.
Pero también llama la atención que siguiendo este espíritu de copiar a los europeos y en este caso a los norteamericanos, todo el lenguaje deportivo de la época está lleno de anglicismos.
Son teams, son players, es sport, es amateur, en fin, y casi nunca se habla de mexicanos.
Bien, ya para terminar, si vamos a la siguiente.
En 1917 el Estado mexicano sale del equipo del teatro y se va al equipo del cine o al equipo de los sports.
La tendencia de sport es iniciada desde la época de Porfirio Díaz y recientemente se ha publicado en México, que tiene un tiempo, de un sociólogo muy conocido que se llama Norbert Elías.
Él publica un texto en español, bueno ahora se edita en español, que se llama "El ocio y el deporte en el proceso de civilización".
Y justamente uno de los artículos, es una serie de artículos, y entonces en uno de esos artículos habla de cómo desde su origen el fútbol inglés es un acto popular y después se comercializa.
El Estado mexicano puede apoyar al teatro a partir de la reglamentación, para 1917 yo no he encontrado el reglamento.
Lo puede apoyar a partir de la construcción y administración de foros, esto no lo hace, en 1917 apenas se está construyendo el Palacio de Bellas Artes, pero sí construye instalaciones deportivas y apoya a los cines.
Con funciones teatrales protocolarias, esto tampoco lo hace, sí hace eventos, y con la creación de instituciones para la formación actoral, y esto tampoco lo hace.
Entonces, repito, en 1917 el teatro jugó con 10 y las que sacaron adelante al teatro fueron las empresarias teatrales.
Muchas gracias.
Muchas gracias a todos, afortunadamente y como en un alto goce hemos tenido muchas formas, muchas perspectivas, pasando desde la histórico periodística, la cinematográfica, el ensayista, las variaciones del patos, y así como la cancha, como un encuentro estético social, entonces muchas gracias.
Gracias a todos.
(Aplausos) (Música)
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
25/08/2016
FECHA_INGRESO_ENTREGA
19/12/2024
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
3
CONDUCTOR
David Jiménez Sánchez, moderador
TEMA_CONTENIDO
Teatro y futbol
FECHA_GRABACION
25/12/0108
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
Socorro López Arenas | Miriam Arreguín Ruiz

