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CUID
M-08468-01
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Ciclo que ofrece un acercamiento profundo y reflexivo a textos esenciales de la literatura universal. En cada edición, un destacado escritor mexicano analiza una obra de su elección, explorando su riqueza temática y estética e invitando al público a descubrirla desde una perspectiva personal y crítica. Esta serie brinda una oportunidad única para redescubrir clásicos literarios de todos los tiempos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas
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Escritores mexicanos analizan obras literarias de su elección, revelando su riqueza temática y estética. Oportunidad única para redescubrir a los clásicos y a los contemporáneos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El escritor mexicano José Agustín analiza de manera formal el I Ching o Libro de las Mutaciones, un texto chino ancestral que ha influido profundamente en diversas culturas y filosofías. Este libro, estudiado ampliamente en el ámbito de la psicología analítica, destaca por su aplicación en prácticas junguianas y continúa siendo una fuente de sabiduría y reflexión en múltiples disciplinas
EXTRACTO_PROGRAMA
El escritor José Agustín analiza el I Ching, texto chino ancestral clave en psicología analítica y prácticas junguianas, destacado por su influencia cultural y su valor como fuente de sabiduría y reflexión interdisciplinaria
N_PROGRAMA
1
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
01:32:08:00
PARTICIPANTES
José Agustín, escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
José Agustín (1944-2024) fue un escritor mexicano, figura clave de la "literatura de la onda", movimiento que renovó la narrativa mexicana en los años sesenta. Su estilo experimental refleja el lenguaje y las inquietudes de la juventud de la época. Obras como La tumba y De perfil lo consolidaron como un autor emblemático de su generación. Además de novelista, Agustín ha sido guionista, periodista y dramaturgo. Su exploración de temas como la identidad, la cultura popular y el desencanto social sigue resonando en la literatura contemporánea
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
[Música de suspenso] [Música de suspenso] El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, desde el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes, presenta, en su ciclo de lecturas guiadas, la conferencia del escritor José Agustín sobre el libro de las mutaciones, "Iching".
En algún recodo de tu encierro puede haber alguna luz, una hendidura.
El camino es fatal como una flecha, pero en las grietas está Dios que acecha.
Estos son los últimos versos del poema que Jorge Luis Borges escribió para "Iching", el libro que recoge la milenaria sabiduría china.
A lo largo de su antiquísima vida, "Iching" ha acorrido toda clase de suertes, desde ser venerado como un gran maestro hasta considerársele un mamotreto inútil y caer en el olvido por largas épocas.
En la actualidad, su llegada a Occidente se presenta en el centro del gran desconcierto espiritual que, desde hace décadas, sufre la sociedad.
Este clima ha propiciado una asombrosa divulgación de "Iching", que es consultado asiduamente, pero poco conocido y menos estudiado.
Evidentemente, la posibilidad de utilizarlo como un mero juego adivinatorio es la razón de su popularidad, pero este tipo de búsqueda superficial pretende encontrar una respuesta rápida a un problema, descuidando la indagación interna del individuo, que es el verdadero propósito del libro.
El "Iching" es una fuente de sabiduría de la vida que consiste en lograr la armonía del ser humano en un universo siempre cambiante.
Los problemas que presenta el significado y la historia del texto han ocupado aún sin número de eruditos, tanto en China como fuera de ella.
En la tradición china, figuran cuatro santos como los autores del libro de las mutaciones.
Ellos son Fuxi, el rey Wen, el duque de Zhou y Kunzi, conocido en Occidente como Confucio.
En sus inicios, el libro era una colección de signos destinados a fines oraculares.
Es posible que la manera original de consultarlo consistiera en calentar caparazones de tortuga y leer las grietas producidas en estos.
Sin embargo, estas rajaduras adoptaron un número muy variado de configuraciones y por eso eran difíciles de interpretar.
Los caparazones fueron sustituidos por tallos de cierta planta y a su vez derivaron con el tiempo en el uso de las tres monedas comunes que se tiran hasta la actualidad.
La notación de las diferentes combinaciones resultantes se hace trazando seis líneas, continuas o divididas.
Estos conjuntos, denominados hexagramas, representan principios universales y por medio de los comentarios contenidos en el I Ching podemos obtener una enseñanza de ellos.
Así pues, el título del libro de las mutaciones se refiere a las posibles combinaciones de líneas.
Con los siglos vinieron a añadirse muchas interpretaciones complementarias a los hexagramas.
Algunas de ellas son morales, metafísicas, otras cosmológicas.
En ellas se reflejan las diferentes concepciones filosóficas chinas.
El escritor José Agustín es quien nos llevará con la seriedad de su apasionado conocimiento a acercarnos a esta compleja, profunda y fascinante obra.
José Agustín es un escritor que, desde su primera novela, le dio un vuelco a la literatura mexicana.
A partir de los años 60, irrumpió en el medio intelectual con un estilo desenfadado y violento que hablaba de libertad sexual, drogas y nuevos valores.
Por vez primera, los adolescentes de clase media se vieron reflejados en un escritor de su edad que, como ellos, necesitaba gritar con su palabra escrita, al igual que tantos que comenzaron a rebelarse en los años 60.
Llevó su juventud, igual que su escritura, con una libertad desbocada, y en eso conoció los extremos.
Por tratar de entender sus experiencias y sus visiones, comenzó a leer todo lo que encontraba sobre esoterismo, deambuló entre dianéticos, telépatas y todo tipo de brujos, hasta que conoció, por fin, el I Ching.
Y no ha dejado de estudiarlo y consultarlo en todo este tiempo.
Hoy, después de más de 30 años de escribir, a pesar de haber sido furiosamente atacado por la crítica, goza de un sólido lugar en la literatura mexicana.
Su obra ha sido traducida a otras lenguas y estudiada en otros países.
Y no son pocos los autores mexicanos que deben a José Agustín la posibilidad de escribir sin miedo.
Muy buenas tardes.
Les agradezco mucho a todos ustedes su presencia.
El Centro Nacional de las Artes me pidió que viera este curso sobre el I Ching, que propiamente, realmente se le debe considerar una introducción al I Ching, o "yee-ching", que es realmente el nombre correcto en español, ya se nos quedó demasiado pegada el uso de la traducción al inglés, que es "yee-ching", pero bueno, ya se ha familiarizado mucho y así le seguiré llamando.
Este es un libro extraordinariamente vasto, de una gran complejidad, puede parecer extraordinariamente oscuro en un principio, pero cuando uno empieza a penetrar en él, lo primero que se alcanza a percibir es que en realidad hay parte de bases que tratan de ser muy sencillas.
Las infinidades de gentes que participaron en la elaboración del libro, poco a poco fueron observando la naturaleza, fueron observando todos los fenómenos naturales, desde la salida del sol hasta la puesta del sol, fueron observando el paso de las estaciones, los cambios dentro de la naturaleza, fueron observando también cómo todo esto tenía una relación directa con la conducta humana, y poco a poco entonces fueron creando este libro portentoso.
Sus observaciones eran sobre cosas aparentes que cualquiera puede tener, puede ver, y a causa de eso, el mismo libro dice que parte, que trata de ser lo más fácil y lo más simple posible.
En una de las partes del libro que se conoce como el Tanchuan, o el Gran Tratado, el planteamiento central es que las cosas deberían ser lo más fáciles y lo más simples posibles, porque lo que es fácil, es fácil de entender, y lo que es simple, es fácil de seguir.
Claro que los conceptos de facilidad y de simplicidad que tienen los chinos, evidentemente no son muy semejantes a los que tenemos nosotros en Occidente, y en muchas ocasiones el penetrar en el libro puede resultar sumamente complejo, o cuando menos desconcertante.
El libro está compuesto por distintas partes, pero la fundamental es la que se le conoce como el texto, o el oráculo.
Está compuesto por 64 textos basados en hexagramas, combinaciones de seis líneas.
Estos hexagramas, a su vez, están basados en imágenes de las seis líneas en su conjunto.
El hexagrama está compuesto por seis líneas, y las seis líneas a su vez se dividen en dos, en lo que se le conoce como trigramas.
Los trigramas son combinaciones de tres líneas, y son ocho los trigramas que componen el Ixin.
Y los sabios chinos, ¿verdad?, nos dicen que en realidad estos ocho trigramas contienen la totalidad de los fenómenos y de las características que pueden tener lugar en la vida humana, tanto en la naturaleza como en el interior del ser humano.
Es decir, la combinación de los ocho trigramas que da 64 hexagramas, o sea, el oráculo, permite tener entonces una visión de todos los fenómenos que existen en la vida.
Y el saber leerlos y saber penetrar en ellos, puede entonces ayudar muchísimo, no nada más para conocer mejor la naturaleza, sino por supuesto para conocer mejor a nosotros mismos.
El libro de entrada se divide en dos grandes secciones, la que se le conoce como el libro de sabiduría, y lo que se conoce como el libro de adivinación, o el libro oracular.
Las dos, curiosamente, tienden a ser hemisferios absolutamente distintos.
El libro de sabiduría, por supuesto, alunea la razón, a la razón que para los chinos se depositaba en el corazón, y decían que era el instinto más importante del ser humano, la razón.
Y la adivinación ya no se puede ubicar en ninguna parte, porque precisamente su característica central es que rebasa con mucho todo lo que pueda ser considerado como racional.
No hay explicación de ningún tipo racional que pueda justificar por qué la manipulación de 50 varas o la manipulación de 3 monedas, logra que ciertas preguntas que uno le formule al libro, encuentren una respuesta, y que esa respuesta sea exactamente la que uno requiere.
El libro funciona perfectamente bien entre ambas formas, las personas que tienden a desconfiar de las supersticiones, que tienden a desconfiar del racional, que tienden a desconfiar de todo aquello relacionado con la magia, perfectamente bien pueden hacer el lado adivinatorio del libro y concentrarse en él como un libro sagrado, como un libro clásico, o como un clásico de los clásicos, porque el Ixchil es precisamente el libro más viejo que existe en la humanidad.
No se conoce absolutamente ninguno anterior a él.
Por lo tanto, simplemente el interés histórico o el interés de conocimiento que pueda tener uno por saber cuáles son las raíces de los libros en el mundo, debe resultar extraordinariamente interesante.
Leerlo como un libro de sabiduría, nos lleva entonces a conocer a fondo las modalidades del pensamiento oriental, fundamentalmente de los chinos.
Puede permitirnos saber cuáles son sus medios fundamentales para poder ubicarse ante la vida, cuáles son sus conceptos centrales, de qué manera se desarrollan y cómo han afectado al pueblo chino y a los pueblos orientales en general, porque el Ixchil también es muy consultado en el Tibet, en Corea, en Corea hay especialistas absolutamente sensacionales, y en buena medida también en Japón.
Entonces, es un conglomerado del extremo oriente el que abarca esta enorme sabiduría china.
De este libro surgen las dos grandes ramas del pensamiento filosófico chino, que son por una parte el confucianismo y por otra parte el taoísmo.
Ambas tienen su suelo, su base, su punto de nutrición fundamental en el Ixchil, sus conceptos fundamentales parten de allí.
Y tanto Confucio como Lao Tzu, el autor del Tao Te Ching, que es la patria del taoísmo, fueron fervientes lectores de este libro, lo leyeron notablemente bien y de él extrajeron muchísimas consideraciones.
Es muy curioso que además lo hayan hecho en un periodo de tiempo muy semejante, porque Lao Tzu y Confucio vivieron casi en el mismo periodo de tiempo, a una distancia entre ellos de 50 años de edad, y llegaron a conocerse, tuvieron unas conversaciones que ahora son legendarias, en donde se veía el carácter muchísimo más rebelde, austero, escéptico de Lao Tzu, mientras que Confucio era un hombre muchísimo más racional, mucho más intelectual, mucho más apegado a las formas.
Ambos se bombardearon con sus propios planteamientos y resultó que ambos venían en buena medida del Tze Ching, aunque sus conceptos solían ser totalmente distintos.
En el libro, tanto con el punto de vista de lo que se podría considerar la fuente del taoísmo o la fuente del confucianismo, son complementarios, no hay una distinción entre uno y otro y funcionan perfectamente bien.
El libro de Sarduría entonces también permite un disfrute estético, el libro está escrito en base a lo que podríamos llamar pequeños versos o aforismos, que a veces resultan intrigantes y crípticos, pero que las más de las veces vienen a ser de una belleza poética sensacional.
Ustedes pueden leer el libro, simplemente sin ningún ánimo oracular, sin ninguna pretensión de consultarlo, y extraer un enorme disfrute estético como se obtiene de la mejor poesía habilitada, y al mismo tiempo irse impregnando en una sabiduría maravillosa que es la de los hombres más sabios y más importantes que ha dado Tze Ching.
Por el otro lado, por el lado de la adivinación, el libro es también sorprendente, se utilizan dos métodos para consultarlo, todo el mundo utiliza el método de las monedas porque es lo que los chinos le llamaban el "atajo", la forma rápida, es la forma más rápida de poder penetrar en él, el uso de las tres monedas, porque con las varas, se utilizan 50 varas, y el proceso, más tarde hablaremos de esto, es tan complicado, es tan elaborado, se lleva un buen rato contestar una pregunta, entre unos 15, 20, 25 minutos, según la rapidez con que uno maneja las cuentas y las varitas, ¿verdad?
Y se tiene que hacer una cantidad enorme de operaciones para obtener la misma respuesta.
Entonces, el método de las monedas suele ser el más utilizado porque ahorra mucho tiempo, pero también es muy recomendable, sobre todo, para todos aquellos que crean más en la ritualización, en los ritos, el estar manipulando las varas, ¿verdad?
En primer lugar, según el Tze Ching, es muy recomendable porque es como tener a la mano el mundo vegetal, es como si uno tuviese que estar acariciando una hoja, o una corteza de un árbol, y de alguna manera uno está conectado así más con la naturaleza.
En ambos casos, el libro contesta preguntas.
Uno le formula una pregunta que puede ser desde la pregunta más determinante que se le puede uno cumplir, ¿verdad?
Desde preguntas gravísimas que tiene uno, hasta preguntas de orden más general.
El libro ha sido un libro de gobierno.
Durante siglos y siglos, los emperadores chinos, los reyes chinos, consultaban el libro para saber qué actuar en grandes problemas nacionales y políticos.
Y por tanto, también puede dar una visión del comportamiento de los pueblos, de las sociedades y de las naciones.
Pero los chinos lo utilizan de una forma tal que lo hace sumamente amplio y general.
Todavía hasta hace poco, realmente no sé en la actualidad por qué nunca he estado en China, lo cual lamento ciertamente muchísimo.
En todas partes, en muchas partes de las ciudades chinas, había pequeños puestos de consultas del ICHI.
Y ahí la gente llegaba a preguntar, desde "se me perdió mi gato, ¿dónde lo puedo encontrar?", hasta "tengo un plieito horrible con mi suegra, ¿cómo lo hago para solucionarlo?", o "me está doliendo mucho la abuela, es bueno que me la curen o que me la saquen", o cosas así.
En realidad, el libro contesta todo.
Aunque siempre el libro pide, y eso lo iremos viendo en el transcurso de estas cuatro sesiones, le pide a uno sintonizarse en lo más posible con el espíritu del ICHI.
Tratar de sintonizarse con el espíritu del ICHI es sintonizarse de alguna forma con la armonía del universo, instalarse en la armonía del cosmos.
Esto obliga entonces a prescindir de mucha frivolidad, prescindir de mucha presuntuosidad, prescindir de arrogancia, prescindir de muchos aspectos personales que pueden ser considerados negativos, para tratar de encarar al libro como un objeto que puede resultar de una extrema utilidad, pero que requiere un respeto y que requiere también una atención muy especial.
Con oráculo, el ICHI es muy distinto a todas las formas oraculares existentes.
La gran diferencia del ICHI con todas las otras formas oraculares, y estoy hablando aquí de la cartomancia, las cartas que en el tarot quizás tienen su máxima expresión, aunque algunas lectoras de cartas me lo podrían discutir muy severamente, en la numerología, que a través de los números también se pueden hacer preguntas y encontrar respuestas, en las líneas de la mano, la quiromancia, la lectura adecuada de las líneas de la mano, pueden responder también grandes interrogantes, o en cualquiera de las formas que se les ocurran los seres de adivinación habidas y por haber, incluyendo por supuesto la astrología, es una de las más conocidas y más populares que se han dado en todas partes.
Entre la numerología, la astrología, la quiromancia, la cartomancia, etc., tiene como característica el empleo de un intermediario, de un medium, de una persona que es la que, a la que uno se echa las cartas o muestra la mano, o lleva a cabo la función que sea necesaria, para que entonces esa persona interprete.
La interpretación del oráculo de esa forma, viene a resultar entonces muy delicada, porque depende de la capacidad mediumística de la persona.
Si la persona tiene en verdad grandes capacidades de medium, una lectura de tarot o una buena carta astrologica, bien interpretada, puede resultar una cosa extraordinaria.
Pero si se topa uno con una persona que no sea tan buen intérprete, que no sea tan buen medium, como por desgracia los hay millones, entonces puede resultar una pérdida enorme de tiempo, o incluso puede resultar dañina, porque la persona que está resultando el punto intermedio entre uno y el oráculo, puede incorporar su propia subjetividad, y esta subjetividad no por fuerza, siempre tiene que ser la más limpia, la más correcta y la más adecuada.
El I Ching es el único de los medios de adivinación que no tiene un intermediario del por medio.
A uno le habla un libro, un libro que fue escrito, su edición más vieja, data de hace tres mil años, pero en realidad se empezó a formar desde miles de años antes.
Un libro que entonces ha ido pasando, ha sido matizado, tamizado, filtrado por el paso del tiempo, que ha sido utilizado por gentes verdaderamente extraordinarias en la cultura china, y que no tiene una subjetividad que afectarme a mí, no tiene antipatías hacia mí, no tiene simpatías hacia mí, no tiene un gran discernimiento para decir el problema que le ocurre a esta persona es tal, y a través de mi intuición yo lo planteo y se lo digo.
Tampoco tiene fallas ni errores, simplemente uno se vuelve el propio intérprete del oráculo a través de lo que era el libro.
El libro es un oráculo objetivo, a diferencia de todos los oráculos subjetivos o de intervención que existen en la humanidad.
Esta es la gran diferencia que existe entre el I Ching y los demás medios de adivinación.
Y es una diferencia de enorme importancia.
Entonces, por ejemplo, los chinos durante mucho tiempo, estoy hablando aquí de milenios, tenían la idea muy creída, muy firme, de que el emperador no era un gobernante nada más, el emperador era un gobernante, pero a la vez también era como un sumo y supremo sacerdote, hacía las funciones de rey y hacía las funciones de papa.
Los grandes vehículos rituales no eran llevados por los altos sacerdotes del imperio, sino que eran conducidos por el emperador mismo, porque él era la encarnación de Dios, era la representación de Dios en la tierra, y su palabra era definitiva, su conocimiento era absoluto.
Naturalmente hubo grandes emperadores que ejercían esta función de una forma muy noble, muy bella, pero también había otros que no tenían tanta calidad humana, y que sin embargo ejercitaban esta función de una manera tremenda, y que hicieron sufrir enormemente a las personas.
El hecho de que el emperador en China representase el punto supremo de gobierno y de conocimiento espiritual, le daba una calidad incontestable, y cualquier determinación que él llevara a cabo, sometía a las personas y obligaba a que actuaran de la forma como él estaba diciendo.
Esto, por lo tanto, hacía que el pueblo en general, sobre todo las gentes de mayor nivel intelectual, de mayor conocimiento intelectual, de pronto sintieran que no tenían como un libre albedrío, porque en cualquier momento podía venir una disposición del emperador que cancelara sus puntos de vista, que de plano borrara cualquier planteamiento que ellos quisieran hacer.
El lìqīng, entonces, le daba al pueblo chino la posibilidad de ser él el dueño de su propio destino.
Sí, había un emperador, sí, el emperador tenía una determinación fundamental sobre todos y cada uno de los actos de los ciudadanos, pero estos, a su vez, a través de la consulta lìqīng, podían, perfectamente bien, ir conduciendo su propia vida, ir entendiendo su propia vida a través de sus propios medios, lo cual hacía realizaciones humanas personales, individuales, que quitaban el elemento de uniformidad y de aborregamiento que suele haber en todos los pueblos que están siguiendo disposiciones generales muy específicas y muy particulares.
Entonces, el lìqīng en ese sentido se unió importantísimo para el pueblo chino porque era una vía de libertad individual, era una manera de cómo poder ser ellos mismos sin romper tampoco con los cánones sociales o nacionales, porque el estatus del libro sagrado de lìqīng, bueno, viene ya desde tiempos muy, muy antiguos, y es un libro que los gobernantes chinos, ¿verdad?, inmediatamente inscribieron entre los cánones más altos que podían haber.
Entonces, era un libro de una autoridad moral tan, tan grande y tan enorme que entonces no había discusión, si el libro decía determinada cosa, pues eso es como era y no se discutía más.
Y una persona perfectamente bien podía argumentar, incluso con el emperador mismo, ¿verdad?, los planteamientos de lìqīng y el emperador debería de ceder si el lìqīng estaba diciendo una cosa distinta a la que planteaba.
Entonces, era un baluarte de la libertad individual y permitía una función individual dentro de una sociedad bastante rígida y bastante periódica.
Entonces, el libro es un complejo, pues, de muchos elementos, y aparte de sus aspectos básicos del libro de sabiduría y del libro de adivinación, es también la suma de toda una serie de conocimientos y de riquezas de la cultura oriental que lo hacen absolutamente incomparables.
No hay absolutamente ningún libro en el resto de la humanidad que tenga algo semejante.
Hay libros enormes y bellísimos, libros sagrados.
Tenemos la Biblia, tenemos el Mahabharata, tenemos el Ramayana, tenemos los Vedas, tenemos las enseñanzas de los Zufis, tenemos el Tao Te Ching, tenemos los Analectas de Confucio, en fin, hay enormes libros sagrados, el Popol Vuh, entre nosotros, pero ninguno reúne estas características de sabiduría y de oráculo.
Esa es la gran característica del I Ching, que quizás ha hecho lo que persista y perviva a lo largo, pues, no sé, cuando menos unos 16 o 17 mil años.
Entonces, yo para aprovechar el tiempo lo mejor posible, he planeado eso.
En esta primera sesión, hablarles un poco de la historia y las traducciones que van a ver que resultan muy importantes para poder entender mejor, y de la manera como se consulta el oráculo, el sistema de las monedas o el sistema de las varas, y también todo lo relacionado con la ritualización.
En una segunda sesión, me voy a tratar de concentrar más en el I Ching en cuanto al libro de adivinación, y ahí vamos a ver, sobre todo, la función primero de los trigramas, de su simbología, qué representa cada trigrama, cómo se interrelacionan unos con los otros, cómo conforman al juntarse los hexagramas, y dentro de los hexagramas veremos elementos muy importantes para poder entender cómo son los textos que lleva cada una de las líneas, los lugares que tienen las líneas, el carácter de cada una de las líneas, la correspondencia y la unión que se da entre las líneas, y lo que se le llaman las líneas gobernantes.
En la tercera sesión, si todo sigue saliendo bien, entonces entraremos en el I Ching como libro de sabiduría, veremos uno de los libros más antiguos que compone el I Ching, que se llama "La discusión de los trigramas", que habla bellísimamente de los trigramas, y también un libro teórico muy hermoso que se llama "El gran tratado", que es como una visión para poder penetrar en el I Ching en su conjunto, y también la elucuración de determinados hexagramas que resultan muy, muy importantes.
Hablaremos también, veremos también los comentarios que hizo Confucio, tanto a los hexagramas como a las líneas, y también la relación que el psicólogo Carl Gustav Jung ha tenido con todo esto, que Jung fue uno de los primeros grandes entusiastas en el excedente del I Ching, lo utilizaba incluso con sus pacientes, con sus métodos terapéuticos, escribió un cerovérimo prólogo a la edición en inglés, que surgió en 1944, y ha sido uno de los grandes difusores de este libro, y él elaboró la única teoría de orden científico que existe para poder explicar la irracionalidad en el oráculo, que es la teoría de la sincronicidad.
Y en la última sesión, yo quisiera concentrarme en algunos hexagramas, en los 64 hexagramas, cada hexagrama representa una situación determinada de la vida, a veces son condiciones del desarrollo humano, otras veces son condiciones de la naturaleza, en otras ocasiones son elaboraciones de la misma humanidad, y todos ellos simbólicamente representan ciertas circunstancias muy especiales, algunos son muy claros y muy fáciles de penetrar, otros son muchísimo más complejos.
Entonces, yo quisiera, en esa sesión, entrar a los que me parecen que son más complejos, más difíciles.
Por ejemplo, evidentemente, un hexagrama como el primero, lo creativo, no es tan difícil de entender, si nosotros lo leemos, aunque no nos corresponde consultarlo, pero lo vamos leyendo poco a poco, y vamos viendo qué dice cada una de las líneas, y vamos leyendo todos los comentarios que hay al respecto, podemos tener una idea bastante clara de lo que es lo creativo, y de lo que es su contraparte, el hexagrama número dos, lo receptivo.
Pero, por ejemplo, hay un hexagrama que se llama "El poder domador de lo pequeño", y estos ya son hexagramas que representan ciertas situaciones simbólicas más particulares, o por ejemplo, preponderancia de lo grande, o morder fuerte, u otros hexagramas que ya no son tan explícitos, y que quizá sea conveniente para todos nosotros tratar de ir entendiéndolos un poco mejor.
El I-Ching significa "libro de los cambios", o "libro de las mutaciones", esto se debe a que de pronto, algunas de las líneas de los hexagramas, esto lo explico con más detalle más adelante, tienen tanta fuerza, o tienen tal tensión, que entonces obtienen el nombre de "Viejo Ying" o "Viejo Yang", cuando se echan las monedas, resulta que sale un número 9, o sale un número 6, cada vez que sale un número 6, o que sale un número 9, esa línea es muy poderosa, tiene una gran fuerza, entonces cambia a su contrario, al cambiar a su contrario, genera una doble respuesta, primero tenemos la respuesta básica, la del primer hexagrama que nos sale, pero las líneas correspondientes, que salieron 6 o 9, nos remiten a un segundo hexagrama, que es el hexagrama de cambio, entonces el "Li Jing" está cambiando continuamente, se basa en la idea de que lo único constante que existe en la humanidad, y en esto es totalmente heraclitiano, es el cambio, dicen "todo cambia, lo único que no cambia es el cambio", el cambio es lo incambiable, todo lo demás es un devenir constante, aquella hermosa frase de Heráclito, de "nunca nos metemos en las mismas aguas", o su idea de que solamente la guerra de los opuestos era lo que traía el movimiento y la acción al mundo, está totalmente encerrado también en el "Li Jing", entonces el concepto de cambio es fundamental, es absolutamente claro, y esto es algo que estaremos tratando todo el tiempo, pero bueno, la forma más fácil de entenderlo, es nada más en su primera instancia, en la forma gráfica, que es cuando una línea 9 o una línea 6, cambia a su contrario, y por tanto indica que la situación que yo pregunté, es muy compleja, si yo hago una pregunta que es relativamente sencilla, posiblemente me salga un hexagrama, sin cambios, con puras líneas que no cambian, puros 8´s o puros 7´s, entonces, leo nada más la respuesta del hexagrama, sin referirme a ninguna de las líneas, y por lo tanto, no sé, el hexagrama no cambia, pero si me sale un 6 o si me sale un 9, automáticamente tengo que leer yo el hexagrama, como está planteado en el libro, pero también el texto correspondiente a las líneas que me salieron.
En Medici los números que tienen la función primordial, son el 2 y el 3, porque son los hexagramas con los que se... perdón, son los números con los que salen los hexagramas.
El 2, igual a una línea partida, el 3 igual a una línea completa, entonces estos dos números son los principales, son los que maneja Medici, pero también el orden mismo de los hexagramas del 1 al 64, trae consigo un valor simbólico también, y ese sí es muy diferente al valor como lo manejamos acá.
Lo que sí se puede ver es que la función de los números en el Medici es exacta, ahí se son matemáticas exactas.
Ahora que veamos el oráculo de las ramas, de las ramas de mil en rama, veremos a qué punto de exactitud tienen, y el hecho de que se basen dos cifras fundamentales para determinar todo, fue muy importante en Occidente, porque el libro, bueno, ustedes se lo veremos al ratito, el libro cuando empezó a llegar a Occidente, le tocó caer en manos de Leibniz, y Leibniz se apasionó profundamente en la función matemática del hígado, determinó en buena medida sus teorías del cálculo infinitesimal a través de ellos, y sobre todo lo más importante, generó la noción de los números binarios.
En lugar de 2 y 3, Leibniz puso 0 y 1.
Todos nosotros sabemos que los números binarios, el 0 y 1, son la base fundamental de la computación.
Sin los números binarios no habría computadores, no habría nada, y este es un concepto que Leibniz extrajo de Leipzig.
Bueno, lo primero que hay que decir es que el libro es el, ese sí no tiene vuelta de hoja, es el libro más viejo que existe en el mundo, no se conoce nada previo.
A su composición se le atribuyen cuatro autores, "autores" entre comillas, porque evidentemente, como les decía yo, este es un libro en el que ha participado muchísima gente, es un poco como la Biblia, en la Biblia le han metido mano infinidad de personas, se ha ido interpolando, incluso sigue naciendo la literatura.
Y en Leipzig igual, son textos que se vuelven patrimonio sagrado de tal forma de un pueblo, que entonces, inevitablemente, las gentes más brillantes, ya sean inspiradas por el Espíritu Santo, incorporan elementos y van introduciendo distintos elementos.
Pero el primer autor de Leipzig, se dice que fue una figura que es mítica, se llama Fu Hui, le conocían como el "gran marido".
Este es un héroe cultural que lo ubica más o menos entre el siglo II, entre el siglo XIV y el siglo XII a.C. y en verdad hace muchísimo, muchísimo tiempo.
Se supone que Fu Hui fue el que inventó la caza, fue el que inventó la pesca, fue el que inventó la cocina, y por lo tanto, el que le quitó lo nómada al pueblo chino y lo hizo asentarse, hacerlo sedentario y empezar a iniciar la agricultura.
Cuando se dice que este es el primer autor de Leipzig, en verdad es un símbolo con el que se quiere decir que sus orígenes son antiquísimos, son realmente muy, muy viejos.
Y esto se debe de remontar hasta, en verdad, los arbores del ser humano, en los cuales los hombres enfrentados ante los misterios de la naturaleza, ante los terrores de la naturaleza, que también están representados por la diosa Kali en la India o por la Gotlika, aquí en nuestros padres, lo mismo daba grandes felicidades que lo mismo daba grandes terrores.
Lo que esto generaba era una sensación absoluta de inestabilidad y de inseguridad.
Y la gente requería, entonces, por fuerza, elementos que le permitieran tener cierta base, que lo asentar y que le permitieran, por lo menos, seguir hacia adelante ante el marimbajo con un tremendo de acontecimientos naturales que estaban teniendo lugar y que eran absolutamente inentendibles.
Bueno, entonces, desde los arbores de la humanidad, y esto se puede ver en los estudios antropológicos, que han hecho los grandes antropólogos, desde los principios hay formas oraculares.
Y para ser oráculos, la gente ha recurrido a casi cualquier cosa.
Piedritas, huesitos, conchas, palitos, ramas, formas naturales que se depositan, por ejemplo, la erupción que de repente se deposita entre unas piedras y queda de determinada forma, a un medio inteligente o sensible le sugiere determinada cosa y dice "ah, va a pasar tal cuestión".
Entonces, empezaron a surgir desde un principio formas oraculares que trataban de darle un poco de sentido a la vida y darle un poco de seguridad a las personas.
En China, Richard Wilhelm nos dice que las formas más antiguas que se conocen de eliminación, se utilizaban con pequeñas conchitas de tortuga.
Las conchitas de tortuga tenían un doble valor, según cómo se quedaban, arriba o si quedaban boca abajo.
Si quedaban de una manera u otra, contestaban una pregunta.
Si quedaba de una manera u otra, contestaban una pregunta.
Quería decir "sí", y si quedaba de una manera u otra, contestaban una pregunta.
Entonces, lo que se estaba tomando de línea partida y quería decir "no".
De esta forma, cuando menos la gente hacía una pregunta, según cómo que ya era la conchita, o la varita, o el huesito, o lo que decidiera que fuera, se les curaba todo el daño.
Entonces, ya decían "bueno, me dice que sí, me dice que no".
Y ya tenían, como menos, una actitud ante todo eso.
Claro, con el paso del tiempo, esta respuesta era excesivamente simple, y fue generando, entonces, una necesidad de mayores matices.
Entonces, se arremató.
Dos líneas completas, como un simulacro, y tres líneas partidas, es como una negación.
Los trígamos en combinaciones de tres pinos.
Son ocho.
El primero son tres líneas partidas, después tienen tres líneas, ¿pero dónde tenían estas pletas?
En la parte de atrás, en la parte de atrás, este es el trígamo que se llama "Q".
Luego viene la descendencia de cada uno de estos dos trígamas padres.
El padre, ya se representaba a la madre, los más fríos, los que venían el día y la noche, y el hijo, el niño, como se le llamó, y los años después.
Entonces, en esa descendencia venía primero el primer descendiente de Chien, que es Chie.
Luego, el segundo descendiente es Chayu, y el tercer descendiente es Nien.
Fíjense cómo, curiosamente, viniendo del padre, el que hace que todos estos sean hijos o masculinos es solamente uno, y lo que predomina más son las líneas partidas en los dos.
Y en los descendientes de Kum, está primero Su, y después está Li, y por último está Tui.
Al revés, aquí, en los hexagramas femeninos, predominan las líneas masculinas, y en los hexagramas masculinos predominan las líneas femeninas.
Esto es una cosa que regocijaba Calcúzta-Tiung, que tenía la teoría de que dentro del ser humano había una gran porción del sexo compuesto, y dentro de los hombres había una gran porción de mujer que le llamaba el ánima, y dentro de las mujeres había una gran porción de hombre que le llamaba el ánimos.
Esto habla bastante favor de ese niño.
Estos son los hexagramas fundamentales, tienen representaciones, aparte de que Chien y Kum son los hexagramas principales, y los otros son sus hijos.
Chien es el hijo mayor, Kan es el hijo de en medio, Kien es el hijo menor, Su es la hija mayor, Li es la hija de en medio, y Tui es la hija menor.
Pero también tienen muchos otros significados.
Chien es el cielo, Kum es la tierra, Kien es el duelo, Kan es el agua, Kien es la montaña, Sun es el viento o la madera, Li es el fuego, y Tui es el agua.
Más en la próxima sección nos metemos más en los trigramas, porque de aquí viene toda la forma de entender el I Ching, pero bueno, estos son sus símbolos fundamentales.
Con estos trigramas ya se pudo crear el I Ching.
De repente alguien tomó los ocho trigramas, los combinó, y si multiplican 8 por 8, verán que el resultado es 64.
Entonces son 64 combinaciones de dos trigramas que pueden haber.
Esta combinación de dos trigramas se les llamó hexagrama.
Hexagrama significa un grupo de seis líneas.
La división de los trigramas de cualquier manera sigue siendo importantísima, porque los atributos o las imágenes o los símbolos de cada uno de los trigramas, al combinarse con otro, generan una serie de imágenes y dan lugar al nombre y al significado de los hexagramas.
Bueno, ya se formaron entonces 64 hexagramas.
Antes del libro que manejamos actualmente, llegó a haber dos I Chings brevios, uno que se llamaba Lien Shan.
Este libro surgió ya en la dinastía Qing, que tuvo lugar entre el año 2205 y el año 1766 a.C. y empezaba con el hexagrama 52.
El hexagrama 52 se llama La Montaña y representa la quietud, el reposo, el cese del movimiento.
La gente consultó este libro durante todo ese tiempo hasta que llegó la dinastía Shan y entonces surgió una nueva versión de I Ching que se llamaba Hué Tán.
La dinastía Shan tuvo lugar entre 1766 y 1150 a.C. y este hexagrama se relacionaba con el hexagrama 2.
El hijo de Richard Wilhelm tiene unas ideas muy interesantes con respecto a eso.
Primero dice que el primer libro estaba compuesto nada más por las figuras de las seis líneas y por un solo nombre.
Ahí se requería gente especialmente dotada para que nada más de ver esas seis líneas pudiera saber de qué se estaba tratando y pudiera dar respuestas a la gente que las formulaba.
Era sumamente difícil hacerlo.
Y el hecho de que La Montaña iniciara el libro significaba la importancia medular que tenía la naturaleza sobre las personas.
Aunque ya eran épocas agrícolas, aunque ya había sedimentos de civilización, la gente todavía estaba muy identificada con la naturaleza.
Era lo que después...
¿Cómo se dice en francés?
Lo que se le llamó como la participación mística.
Es un estado de conciencia en el cual baja su nivel y entonces tiene que identificarse con la naturaleza, con las piedras, con los perros, con los animales, con todo lo que existe.
Indica una etapa muy previa todavía del desarrollo de la mente humana.
En el segundo libro, empezaba ya con el hexagrama 2, el hexagrama 1, el hexagrama de la madre.
Bueno, esto ocurría porque durante toda esa época la civilización, la sociedad china era matriarcal.
Eran las mujeres el centro de la familia, eran las mujeres el centro de la sociedad, eran las mujeres las que determinaban absolutamente la vida social.
Y esto lo reflejaba el libro al partir precisamente del hexagrama de la madre.
Y de allí se desenvolvía de una forma totalmente distinta.
No hay más que... idea, más que datos en torno a estos libros.
Se sabe que existieron, no se sabe exactamente bien el orden que tuvieron, y por lo tanto no se puede penetrar más en ellos, o al menos yo todavía no conozco los textos que no hay.
Bueno, estas dos versiones ya tenían nombres, y los nombres de los hexagramas ya estaban allí, y aparte de la combinación de las seis líneas, era lo que ayudaba mucho a la gente para saber de qué se estaba tratando la cosa.
Pero finalmente, ya en el... a fines del patriarcado, precisamente cuando surge el patriarcado en China, surge con la dinastía Chu.
La dinastía Chu se inicia precisamente cuando uno de los últimos monarcas de la anterior dinastía y el primero de la nueva, que se llamaba el Rey Wen, fue destronado por un tirano.
El tirano se llamaba Chu Xin.
Este Chu Xin, como en muchas, tantas historias que hay que existen en la humanidad, logró dar un golpe de Estado, metió a un preso al Rey, lo metió a la cárcel, y la familia real se vio en condiciones totalmente determinantes que la obligaron a actuar de mil maneras para tratar de destronar al tirano.
Toda esta historia del Rey Wen está contada en el hexagrama 36, "Oscurecimiento de la luz", que es uno de los hexagramas más interesantes y más importantes que existen en el libro.
Cada una de las líneas del hexagrama representa la conducta de los miembros de la familia imperial que fueron destronados y lo que hicieron para poder recuperar el trono.
El primero, uno de los miembros de la familia, lo primero que hizo fue tratar de crear un ejército y lanzarse a combatir contra el usurpador, pero pronto se dio cuenta de que no tenía las fuerzas suficientes, que no iba a poder vencer, y por lo tanto, desistió, paró la guerra y se dedicó a andar errante por toda China, tratando de buscar gente fiel que la ayudara a destronar al tirano.
La segunda línea representa al Rey Wen.
El Rey Wen fue hecho preso, pero a un preso trató de ayudar a todo mundo lo más que pudo y le dio el carácter a esa línea.
La tercera línea representa al tirano Chu Xin.
Chu Xin es el gran villano allí y esa es la línea que le corresponde, en la cual además, por una casualidad, por una coyuntura muy especial, lo logran derrotar.
La cuarta línea representa otro príncipe.
El príncipe no pudo huir, entonces se quedó dentro de la corte y entonces trató de transformar, con fuerza de su personalidad, al tirano.
Penetró en el tirano hasta lo más que pudo y descubrió la máxima naturaleza del mal.
Comprendió que el mal es irredimible y se retiró y se conservó en la discreción lo más que pudo.
La línea de aquí representa a otro príncipe, que a su vez, también desde un principio, se dio cuenta de que no iba a poder hacer nada y él lo que hizo fue hacerse loco.
Se fingió loco, se hizo pasar por el idiota.
Todo el mundo creía que era idiota, y por supuesto no tenía nadie de idiota y él estaba esperando el momento para poder destrozar al tirano.
Y la línea sexta representa de nuevo al tirano, pero también ya con el duque de Chu.
Es el choque de las fuerzas del bien y del mal, del usurpador y del príncipe que va a combatirlo, y el triunfo del hijo del rey, el rey buen que fue el que nos astronó y que se llamó el duque de Chu.
Entonces se volvió una persona importantísima para el lichín y para la historia china, naturalmente.
El rey buen cuando se encontraba en la cárcel, como se sabe, en la cárcel, como Pepe Rehueles decía, que él le daba gracias al gobierno de que lo metiera en la cárcel, "son como becas que me dan para que yo me pueda poner a escribir".
Entonces, me la paso yo con tanta incertidumbre, estoy loco, lo demás allá, que ya cuando me meten al bote, me queda más remedio ponerme a escribir y gracias a sus hijos los escribí.
La cárcel ha producido libros sensacionales, desde el Quijote hasta la cárcel de los Boros de Dostoyevsky y produjo el lichín.
El rey buen en la cárcel escribió el lichín, es decir, lo escribió porque él, a cada uno de los hexagramas, él le escribió un juicio, un texto en el cual decía cuál era la condición, la situación que planteaba el hexagrama y qué era lo que se debía de hacer ante esa situación.
Por ejemplo, aquí abría al azar el libro y me encuentro con el hexagrama "Inocencia y el esperado".
El juicio que escribió el rey buen es el hexagrama 25, dice "Inocencia, éxito supremo, la perseverancia es favorable.
Si alguien no es como debe de ser, tiene infortunio y ya no le es propicio llevar a cabo nada".
Esta es la naturaleza de la inocencia.
La verdadera inocencia es un don divino.
La gente actúa de una forma espontánea, natural, ante un fenómeno y sabe perfectamente bien qué hacer.
Pero si la inocencia ya no lo es, si ya hay pensamientos ocultos, deseos de ventaja, deseos de obtener determinadas concesiones, entonces ya la inocencia se pervirtió y la gente ya no es como debe de ser.
En ese caso, ya la inocencia trae infortunio y ya no le es propicio llevar a cabo nada.
Bueno, ese texto fue exactamente el que escribió el rey buen.
En cada uno de los hexagramas hay un juicio y esos juicios fueron los que escribió el rey buen.
Son importantísimos porque permiten empezar a entender la naturaleza de cada uno de los hexagramas.
¿Y el dictamen?
¿Perdón?
El dictamen también.
En la traducción de Böckerman le ponen dictamen.
Por último, el hijo de Chu finalmente regresó, se armó, consiguió sus cuates y sus tropas, destronó al tirano Chu Xin y logró instaurar una nueva dinastía patriarcal e inició un nuevo Libro de los Cambios que ya no empieza con el hexagrama 2, sino que empieza con el hexagrama 1, el que le corresponde a la palla.
El duque de Chu, que se llamaba Tan, lo que hizo él entonces fue escribirle textos a cada una de las líneas.
Entonces, cada una de las líneas, el duque de Chu le escribió un pequeño juicio, se le llama "pequeña esquimálgica", para que la persona que subrayó la hoja 9 o varios 9s en el hexagrama supieran exactamente qué es, porque esa 9 tiene un significado y dice exactamente qué es lo que significa, que otra vez crece.
Tomé este ejemplo no porque sea de raza, sino porque es muy fácil de ver.
Las líneas cerradas representan el objetivo.
Entonces, está simbolizado como un dragón.
En la primera línea, en el hechicto, como en el libro chino, entonces, al revés, los humanos se levantan.
Entonces, en la primera línea es un dragón que aparece en el campo, pero que todavía no tiene la fuerza suficiente en no estar siendo reconocido, y por lo tanto debe de permanecer oculto y no actuar.
En la segunda línea, el dragón ya entró a la esfera de su actividad y ya empieza a mostrarse como un hombre con unas capacidades creativas increíbles y tiene una gran buena fortuna.
En la tercera línea, el hombre creativo está tan imbuido en la actividad y en las cosas que hace, que pronto en las noches no puede dormir, le está lleno de preocupaciones, pero esta es una parte del proceso natural de la actividad y de la creatividad.
En la cuarta línea, es una línea tremenda, clave, el hombre creativo se enfrenta ante un dilema fundamental.
Dice, ¿qué hago con lo que yo tengo, con estas capacidades tan grandes que tengo?
¿Las dedico a los demás?
¿O las dedico a cultivarme en mí mismo?
Entonces, la línea dice, vuelo por las profundidades, el hombre tiene que ir hasta las profundidades de sí mismo y hay que determinar si su destino es la actividad social o si su destino es el trabajar para sí mismo, convertirse en un héroe o convertirse en un santo.
Él sabrá qué es lo que le corresponde.
En la línea quinta, el dragón ya está, dice, el dragón vuela por los cielos, ya está volando por los cielos, todo el mundo lo puede ver, su barco, su obra, esta maravillosa, y quien lo ve, está bendito y le ve su nombre en el cielo.
Y la seis, dice, el dragón arrogante tendrá causas para arrepentirse, porque un hombre que llega a adquirir tal fuerza, tal poder, tal sabiduría, tal escapacidad, de pronto le puede pasar lo que a Lucifer y rebelarse en contra del mando supremo, que en el caso de Lucifer era Dios, y rebelarse en él y entonces va a iniciar su desplome y su caída.
Eso es lo que le pasó a Ligaro y a Chusín también, ¿no?
Entonces, una advertencia para que la gente que tiene mucha creatividad y mucho poder y que logre llegar hasta arriba, no se exceda.
Este acomodación del libro de los cambios se volvió tan efectiva y tan popular que es la que circula hasta la actualidad, y durante mucho tiempo no se le conoció como Ixchinga, como libro de los cambios, sino que se le conoció como Ch'u'i, que quiere decir los cambios de Ch'u'i, y entonces se los atribuía a la dinastía Ch'u'i, y muy específicamente al duque de Ch'u, que fue el que había escrito las líneas y que fue el que destruyó al tirano.
Entonces, el duque de Ch'u'i allí fue el que obtuvo como el crédito principal, Ch'u', se escribía H-O-U, y fue el que obtuvo entonces como la mayor reverencia general de las gentes.
El libro ya funcionó así hasta el fin de la dinastía Ch'u', que duró del año 1550 hasta el 249 a.C.
Mientras, unos pocos años antes, bueno, no unos pocos años, desde muchos años antes, el libro ya en esas condiciones empezó a traer la atención de enormes intelectuales, muchísima gente china, ¿verdad?, empezó a preocuparse por todo esto y empezó a escribir textos que trataban de explicar un poco más, los chinos les llamaban en todos estos textos "comentarios", y empezaron a escribir grandes comentarios en torno al libro.
Pero los principales, los más aptos, los más profundos, son los que escribió Confucio y sus discípulos en el siglo VI a.C.
Confucio y su escuela, ¿verdad?, escribieron sobre todo dos libros fundamentales, el Gran Tratado, o Tachuan, que es un texto que, como verán ustedes, es un valor importantísimo, y escribió varios textos más que ahora se conocen como "Las alas", "Las alas del lichín".
Por tanto, el libro, a partir de Confucio, bueno, déjenme decirles nada más una cosa, entonces, aquí estamos hablando todavía de tipos muy antiguos, aunque ya cada vez nos estamos acercando más a la era cristiana, y por lo tanto, muchas de estas cosas no se pueden afirmar con excesiva seguridad.
El lichín ha sido un campo de estudio de académicos de la máxima seriedad y del máximo rigor en todo el mundo, y algunos de ellos, sobre todo los que están en la Fundación Poliuké, en la Universidad de Princeton, han llegado a la conclusión de que todo esto que yo les acabo de decir se debe de tomar con un granito de sal.
Posiblemente el rey bueno no escribió todos los textos, a lo mejor algunos estaban escritos desde antes, a lo mejor alguien les sugirió por allí algo, pero no es el autor total.
El duque de Chum posiblemente no escribió todos los textos de las líneas, a lo mejor el padre le pasó algunos de los textos.
Algunos dicen que Confucio ni siquiera escribió nada con respecto al lichín, pero que lo conocía tan bien, lo discutió en sus famosas conversaciones con la obseta de fondo, ¿verdad?, que se cooperató con él, y a todos los discípulos les estaba hable y hable y hable y hable del lichín.
Entonces, varios de sus discípulos, 50, 25, 30, 50, 100 años después, escribieron los comentarios.
A fin de cuentas, los autores materiales de todo esto, pues realmente ya no tienen mucha importancia, porque lo importante es que el libro está allí y que está compuesto de esta manera, ¿verdad?, pero lo más cercano hasta donde se ha podido ver actualmente, y aquí ya entran investigaciones muy aptas que se llevan a cabo con métodos muy contemporáneos, y lo que hacen es indicar que esta es la base de los orígenes del lichín.
Entonces, el lichín quedó formado ya por lo que se le llama el texto, que son los 64 hexagramas, los 64 hexagramas con el juicio del rey huel, y los textos de las líneas del duque de Chum, y por 10 alas.
Este libro empezó a circular ya en el año 600, año 500 antes de nuestra era, y se publicaba de muchas formas, pero generalmente aparecía primero el texto, los 64 hexagramas, y después una cúmula cada una de las alas, y de esa manera venían a ser como apéndices para entender mejor el texto principal, que es el central, el ráctil, los 64 hexagramas.
Curiosamente, en el año 213 antes de Cristo, hubo otro gran tirano, Chen Shi Huang Ting, esos nombres los encuentran en el libro, por cierto, no se esfuercen tanto por anotar.
Este tirano detestaba los libros y ordenó una quema total.
Así se perdieron, bueno, libros invaluables y de los cuales no se tienen ahora más que nociones vagas y leyendas.
Curiosamente, el I Ching sobrevivió, fue el único libro que sobrevivió hasta aquel.
Esto indica el grado tan notable de penetración y de aprecio que tenía el libro de los chinos.
Entre los chinos pobres y entre los chinos ricos, entre los nobles y entre los plebeyos, todo mundo, de una manera u otra, trató de conservar su ejemplar y de la quema generalizada de bibliotecas, que está muy cerca de la quema de la biblioteca de la India, logró que se salvara este libro.
Bueno, este acto milagroso o este acto de suprema buena fortuna para utilizar la historia y los mismos del I Ching, le acabó de dar un nivel mítico extraordinario al libro y de ahí adquirió una autoridad enorme y ya todos los estudios posteriores en torno al taoísmo y al confucianismo, de una manera u otra, tuvieron que pasar por allí.
El I Ching, entonces, ya en esta era, ya era un texto clásico, era el clásico de los clásicos, era el libro máximo que existía en China y tuvo varias fases.
En unas, de repente, predominaba más el lado esotérico, a la gente le interesaba más el lado adivinatorio y creó escuelas de magos increíbles y teorías sobre la magia muy especiales y muy particulares.
Algunas de ellas están representadas de una forma sensacional y maravillosa, es un libro que les recomiendo de todo corazón, que se llama "Simium o Monu" de Wu Cheng En y es un libro religioso sensacional, de una irreverencia y una diversión extraordinaria y deja ver todo el juego de la efervescencia mágica que existía y que tenía que ver con una relación con el I Ching.
Claro, cuando se fueron las cosas a ese polo, inmediatamente, al paso de los siglos, se fueron al polo opuesto, entonces, de pronto, llegó toda una serie de mitos de grandes pensadores que dijeron, "No, Bernardo, han abusado técnicamente de la magia, han abusado de la esotería, lo que importa es ver la sabiduría del libro, es ver lo que verdaderamente está diciendo", y entonces, empezaron a surgir grandes textos que teorizaban en torno al libro, que planteaban las ideas en torno a Dios, en torno al Tao, en torno al tiempo, en torno a muerte y a los temas centrales del pensamiento humano y de allí partieron toda una serie de doctrinas, entre ellas, la más famosa, es la famosa doctrina del Tai Chi Tu.
[Pausa] Ahora, este es el 10.000 de confusos, directamente, de los que se llevaba la doctrina del medio, de buscar el término medio, el punto central, entre las cosas que están presentadas por los sectos.
[Pausa] El pensamiento es el Tai Chi Tu, Tai Chi Tu quiere decir "lo supremo, último, lo más alto".
Es el pensamiento que es de la vida, está generado por dos fuerzas polares que pueden estar contaminados con el lado negro, en la parte blanca, en la parte blanca, en la parte negra.
No hay estigmatismos, no hay blanco y negro, en el negro siempre hay un poco de blanco, en el blanco hay un poco de negro y todas las nociones filosóficas de relatividad probablemente tienen una base muy, muy fuerte en toda esta doctrina, en la doctrina del Tai Chi Tu.
Luego regresó otra vez a la adivinación, luego regresó otra vez a la porción más intelectual, hasta que en el año de 1662, en el periodo de Kang Xi, se publicó ya una edición del texto que depuraba, y que, sobre todo, los comentarios, y que definía totalmente las alas y los comentarios que debían de tener, y esa es la traducción, la versión que se conoce en la actualidad.
Él se llama, se le conoció como...
Chu y Chen Chung.
Y es allí el momento también en que ya este Chu y Chen Chung también se le empieza ya a conocer universalmente como Yi Ching o Yi Ching, Libro de los Cambios o Libro de las Mutaciones.
Bueno, vemos que en China es un libro pilar de toda la vida, de este tipo de memoriales, pero realmente en occidente lo empezamos a conocer hasta hace muy poco tiempo.
Los primeros misioneros occidentales que fueron a Japón y a China en el siglo XV y XVI impresionaron con el libro, y algunos tradujeron algunos pequeños fragmentos.
Uno de esos fragmentos era los que conoció Leibniz, y que le entusiasmaron tanto.
Y después, en 1834, hubo la primera producción en latín, la hicieron misioneros jesuitas encabezados por el padre Rejí.
Esto fue lugar hasta fines del siglo XVIII, pero hasta 1884, o sea, hace apenas 150 años, se editó el libro completo.
Se le conoció como Yi Ching Antiquísimos Sinán Liber, el libro de Yi Ching, Libro Chino Antiquísimo.
Era una edición hecha con muy buena voluntad, pero que no distinguía entre el texto y los apéndices, estaba toda muy mezclada y no fue muy útil que digamos.
Después, en 1876, vino una nueva traducción, que se llamaba la traducción del Yi King Confuciano, o clásico de los cambios, que elaboró un reverendo sacerdote que se llama Carl MacLatchy, pero parece que esta era malísima, y Richard Wilhelm se burla de ella de buena manera, porque parece que confundía absolutamente todo.
Y realmente, la primera gran traducción de Yi Ching la hizo el señor James Legge.
Y la edición en 1854, pero la publicó hasta 1892.
Primero publicó el oráculo, y luego ya publicó el libro completo con todas las alas o apéndices, en una serie muy bonita y famosa que se llama Los Libros Sagrados de Arío.
Hasta entonces no había nada que tuviera el texto completo, las cosas como debían de ser.
Fue Legge el primero que las planteó.
Sin embargo, Legge no estaba muy... no estaba muy familiarizado con el libro, no sabía muy bien de qué estaba hablando.
Él era un erudito inglés que estaba muy interesado por todas las cosas de oriente, y pensaba que Yi Ching era un libro importante, porque era un libro que había sobrevivido miles de años, pero no lo entendía, no sabía realmente bien ni de lo que estaba tratando.
Llegaba a decir burradas inauditas, como decir que de los trescientos y pico de textos que existen en las líneas de Yi Ching, los textos que escribió el libro, de hecho, precisamente, había cosas verdaderamente inentendibles y grotescas.
O sea, de alguna forma, él estaba sin entender de lo más mínimo lo que hacía.
Él la publicó en la ordenación tradicional.
Publicó primero el oráculo, el texto, y luego después las diez alas seguidas.
Y esa edición circula, todavía circula mucho.
El libro se puso de supermoda, o empezó a ponerse de supermoda en los años sesenta.
Sacaron a la luz nuevamente la edición de Legge, y la pueden comprar ustedes, y de hecho, les recomendaría que lo hicieran, para que la constataran justo con la traducción de Richard Wilkins, y se dieran cuenta de la abismal diferencia que entre una traducción y otra.
Ahí es donde podemos ver los problemas, verdaderamente, de una traducción buena, y los problemas que genera una traducción mala.
Leer la traducción de Legge, es meterse en un campo minado, extraordinariamente árido, en que resulta notablemente difícil entender de qué se tratan las cosas.
Ni siquiera conoce los nombres de los hexagramas, él nomás dice "hexagrama 1", "hexagrama 2", "hexagrama 3", etc.
Y pone después los juicios, y luego los textos de las líneas, y ya que terminó todo el oráculo, viene cada uno de los comentarios, con algunas notas suyas, pero es un texto que resulta muy interesante porque indica cuán difícil es traducir este libro.
Evidentemente, para poderlo traducir, hay que estar compenetrado con el espíritu del libro, hay que tener una idea de los tratamientos éticos, filosóficos que plantea Legge.
Si no hay una correspondencia entre eso, no puede haber una buena traducción.
Lo mismo es cierto para todos los que lo consultamos en un momento u otro.
El libro, una y otra vez, nos va a estar advirtiendo que si nosotros no estamos en el estado de mente correcto, o de plano, si no somos la persona apropiada, no vamos a entender un carajo, porque realmente no nos corresponde entender nada.
El libro cede sus significados a quien los merece, y no a cualquiera.
No era nada más un gran erudito, que también lo era, sino que también era un hombre espiritual que conocía desde las entrañas del pensamiento de Li Ching y estaba absolutamente impregnado de él.
Gracias a eso, Wilhelm logró entrar al mundo de Li Ching desde el punto de vista de los chinos.
Esto es la gran diferencia entre la traducción de Wilhelm y de todas las demás traducciones que existen.
El maestro Lao Nai Xuan le permitió a Wilhelm penetrar tan a fondo en la idiosincrasia del pensamiento chino, que según Carl Gustav Jung, en el fondo lo desgració, porque Wilhelm, cuando terminó la traducción de Li Ching, regresó a Europa, y entonces, para todos los eruditos de Europa, que lo conocían muy bien, porque la traducción de Li Ching causó una absoluta conmoción en el mundo intelectual occidental a principios de ese siglo, se dieron cuenta de que llega una persona que ya se había achinado tremendamente.
Jung se hizo muy amigo de él porque participaron juntos en primero una empresa de traducción formidable, que es un libro bellísimo de alquimia china, que se llama "El secreto de la flor de oro".
Wilhelm tradujo el texto y Jung hizo un comentario psicológico y iniciaron una relación estupenda entre los dos.
Después le pidió la participación a Jung para el famoso prólogo a la edición inglesa, y finalmente establecieron una relación tan cercana que Jung escribió una asobración fúnebre cuando se murió Wilhelm, bellísima, donde lo pintaba muy, muy bien, y decía que su gran destino, su gran tragedia había sido regresar a Europa, porque ya era tan chino, este Wilhelm, que ya no podía entender bien lo que pasaba en Europa, su mentalidad respondía como chino y le creó una suerte de disociación, una especie de pequeña esquizofrenia que nunca pudo conciliar.
Pero bueno, por suerte, todo esto ocurrió después de que viniera a traducir el libro.
Lo terminó él ya solo porque el maestro vino en la primera guerra mundial y se separaron, tuvieron que separarse el maestro y el alumno, y así es que el alumno siguió la traducción solo y por correspondencia le mandaba los textos para que su maestro se los fuera corrigiendo.
Y en 1924, tuvo ya la traducción completa y la publicó en la ciudad de Jena como el "Giching", o "Libro de los Cambios".
Como les decía, fue un evento extraordinario en el mundo intelectual, de los sinólogos y de los especialistas en la cultura oriental, porque, como decían muchos, inundó de luz las oscuridades casi impenetrables que ofrecía el libro en todas sus traducciones anteriores.
Se necesitaban hacer mentalidades como Hegel, o como Leibniz, o gente así para poder entusiasmarse con los escasos materiales que había, que eran de una aridez increíble.
En verdad, consulten el texto de Lege o consulten cualquier otra traducción directa del chino, o cualquier idioma, y compárenla con la de Wilhelm para darse cuenta de la gran diferencia inaudita que hubo en esta traducción.
Wilhelm logró hacer que el libro, bueno, siendo oscuro y difícil, resultara cada vez más accesible a cantidades cada vez mayores de gente.
Y tan es cierto esto, que a partir de la traducción de Wilhelm, el conocimiento del licheng ha ido en ascenso, esto es una cosa muy clara.
Primero impactó en los años 20 y 30 al mundo académico, relacionado con los estudios de oriente.
En los años 40 y 50, se empezó a extender un poco más al todo el mundo oculto, que existía en todo el mundo.
Esto se combinó también con el auge que empezó a tener los estudios del zen budismo, que por esos años empezaron a darse a conocer en forma con los textos de Daitaro Suzuki, que se empezaron a conocer también en Occidente y que causaron furor.
Ya a principios de los años 50, el zen se volvía un tema de moda entre los altos intelectuales, porque por primera vez había textos que los hacían más cercanos y accesibles.
Y lo mismo pasó con el licheng.
Pero el licheng, donde conoció ya su gran celebridad, para bien y para mal, fue durante los años 60.
La contracultura de los años 60, que venía de la de los 50, tomaron al licheng como un texto central e importantísimo para sus vidas.
Todos los hippies empezaron a leer el licheng, andaban con sus tres monedas consultándolo por todas partes, y si iban a echar un viaje de ácido, lo consultaban para ver cómo iba a estar el viaje.
Y de esa manera, las ediciones, que eran escasísimas de este libro, de repente empezaron a multiplicarse, empezaron a reeditarse y empezaron a salir nuevas y nuevas traducciones del libro.
Y llegó un momento en que a partir ya de los años 70, el libro ha ido imponiéndose cada vez más y más en distintos países y en muchas partes, y es objeto de estudio en numerosos sitios.
Es objeto también de charlatanadas verdaderamente siniestras, como el que mencionaba, la edición de Pozar, aquella de la Biblia china de la adivinación, que era un licheng de apeso, hecho con un afán comercial verdaderamente nefasto, o generó también las preocupaciones de la iglesia católica en la actualidad, que están considerando al licheng como uno de los libros demoníacos que se deben de combatir junto con todas las grandes supersticiones.
Bueno, vamos a entrar al funcionamiento del licheng.
Supongo que ya la mayor parte de ustedes lo conoce.
En teoría, la forma correcta de lo que consulta el licheng es a través de las famosas varas de mil en rama.
Las famosas varas de mil en rama, en primer lugar, son casi imposibles de conseguir en México, es una planta oriental que, yo sepa, no circula aquí para nada.
Entonces, si se van al diario esotérico de Tepoztlán, y quizás en el de Coyoacán, encontrarán varas de bambú que funcionan igual.
En el peor de los casos, puede comprar el famosísimo juego de los palitos chinos, que curiosamente son 50 palitos y sirven perfecto para consultar el licheng.
Este es un método bastante complicado, si quieren, en la última sesión, con tiempo, lo hacemos, porque sí se lleva entre 20 y 25 minutos.
Pero, a su vez, demuestran los usos de la matemática tan precisa que tienen los chinos.
Muy a pro, seguro se los voy a explicar, supongo que algunos de ustedes, muchos de ustedes ya lo van a conocer.
Se toman las 50 varas, de las 59 varas, de las 50 varas, se toma una y se hace hablar, esa simbólicamente no sirve, se queda a un lado.
Primero esoterismo.
Después, se toman los dos montones de varas al azar.
Aquí es donde entra la casualidad.
El licheng es una combinación de rigor y casualidad.
Entonces, se toman al azar dos montones de varas.
Del montón que está en la mano derecha, uno toma una varita y la coloca entre el dedo meñique y el anular.
Después, de los 11 palitos que quedan en esta mano, se van sacando de cuatro en cuatro y se van descartando, hasta que de repente quedan cuatro o menos.
Entonces, los que queden, se ponen entre el dedo anular y entre el dedo índice.
Esas varas que quedaron en esta otra mano, se van sacando de cuatro en cuatro, también, hasta que quedan cuatro o menos.
Con esas cuatro o menos, esas que quedaron, se ponen en este dedo, entre el dedo índice y el de este.
Como se llama, el del medio y el índice, perdón.
Entonces, se ponen ahí las cuatro varas y se suman.
En la primera suma, de la primera vez que se consulta, esta varita, al igual que la primera que descartamos, también la volvemos a descartar y no significa nada.
Y los números que quedan en la mano, por fuerza, tienen que ser o nueve o cinco.
Nada más.
Como buenos chinos, el nueve no es nueve, es ocho.
Y el cinco no es cinco, es cuatro.
Y el ocho no es ocho, es dos.
Y el cuatro no es cuatro, es tres.
Entonces, los números con los que nos quedamos, habiendo en cuentas, es con un tres o con un dos.
Eso lo anotamos cuidadosamente por aquí.
Hacemos a un lado las varitas que tenemos de nuestro lado, volvemos a juntar todas, hacemos otro montón, y vámonos, volvemos a repetir todo el procedimiento, uno por uno, poco a poquito, hasta que sale otro ocho u otro cinco, que como saben, el ocho es dos y el cinco es tres.
A la tercera vez que hicimos eso, nos vuelve a quedar otro ocho u otro cinco, y según la combinación de los doces y los tres que hayan salido, nos queda la posibilidad de que nos salgan los números seis, siete, ocho o nueve.
Si es seis, va a ser una línea rápida, que tiene tal fuerza y tal tensión, que va a cambiar a su lugar.
Entonces, es seis.
Si nos sale un siete, es una línea rápida, que esté en descanso, no cambia y queda en el lugar.
Otro.
Es seis.
Si nos sale un ocho, va a ser una línea rápida, que descansa, no cambia.
Pero si nos sale un nueve, va a ser una línea completa, que se refiere a la línea de encima, que indica que también tiene tanta fuerza.
Es que se va a volver su lugar.
Entonces, automáticamente, vamos a tener un hexagrama de respuesta a lo que preguntamos, pero si salieron seis, seis u nueve, van a surgir nuevas líneas, y estas nuevas líneas van a dar un segundo hexagrama.
Entonces, la respuesta va a estar compuesta por dos hexagramas, y no nada más o menos.
Así como hicimos con los montoncitos para poder obtener el dos o el tres, a la larga, vamos a tener que hacer ese mismo procedimiento otras cinco veces más.
Por eso les digo que se lleva mucho tiempo, cada separada de montoncitos, cada vez están cortando cuatro puntoncitos, sacándolos para acá, metiéndolos en el dedito, metiéndolos en el otro dedo, etc.
Pues mínimo se lleva entre cinco o cuatro, cinco minutos, y uno es muy rápido manipulando las varas.
Multiplicado por seis, indica que una respuesta rápida, el de chingla, va a dar entre veinticinco y treinta minutos.
Este es un procedimiento muy complicado, es el más valioso, es el más esotérico, y como ven, es el que está más impregnado de magia y de racionalidad, de un nueve que se vuelve ocho y un ocho que se vuelve dos, etc., pero funciona notablemente bien.
Por lo general, entonces, todo el mundo utiliza esto, las monedas, es el atajo, la vía rápida, el "fast track", el lichín.
Y entonces, con esto, para utilizarlas, se utilizan tres monedas.
Se puede utilizar cualquier moneda, de cualquier país, en cualquier circunstancia.
Aquí yo tengo tres buenos varos mexicanos.
A una cara se le da el valor de tres, y a otra cara se le da el valor de dos.
Se la podemos dar a la que se le dé la gana.
Mi familia y yo y mis cuates estamos acostumbrados, quién sabe por qué, a darle al sol el valor de tres, y al águila el valor de dos, quizá porque el águila, como el dos es el yin, el águila es un elemento femenino, y el sol es el tres, y es un elemento masculino, quizás, sí, psicológicamente, así nos fuimos y así lo hicimos.
Pero pueden darle un valor inverso, y de cualquier manera el hexagrama que les salga es válido, y es perfecto.
Se utilizan monedas chinas, que ritualmente, pues, es lo que lo hace más interesante, o monedas japonesas, los yenes, que eso se consigue mucho, muy fácil.
El lado que tiene mayor inscripción es el que vale dos, y el lado que tiene menos inscripción es el que vale tres.
Generalmente la moneda china, o el primer cuarto, no lo voy a decir, pero lo que hace más es como un... un imán, por el bato, y ese es el que vale tres.
Y el otro tiene más inscripción, y es el que vale dos.
Pero igual, si ustedes le quieren cambiar el orden, no pasa nada.
Entonces, se echan las monedas, tres veces, seis veces, y se van adotando de arriba a abajo.
Ahí ahorita una señora bien linda me explicó que en realidad la razón de que estoy explicando de trabajo para arriba, es que va emulando la construcción de las casas.
Al construir las casas, se tiene que empezar por abajo para llegar hasta arriba, ¿verdad?, y por así, el techo primero se hace, primero se hace.
Y me parece una explicación bastante basura.
El lichín cuando se le hacen preguntas pertinentes, sus respuestas tienden a ser sumamente claras.
Uno entiende al instante lo que él está diciendo.
Si nuestras preguntas no son muy claramente formuladas, o no son muy importantes, entonces las respuestas pueden parecer muy vagas.
De allí que resulte de extraordinaria importancia formular la pregunta de una manera tal que resulte, que fuerce a la claridad de la respuesta.
Si el problema que se está consultando es mayúsculo, bueno, como lo formule uno, o como lo formule la respuesta, va a ser libre.
Pero de cualquier manera, la manera como fraseamos la pregunta, puede resultar muy importante para entenderlo en casos en que no sea inmediatamente claro.
Un hexagrama es el que tiene los elementos principales.
Le da la situación central, es esta situación en la que hay mucha fuerza pero no hay cómo sacarla, y hay que contenerse.
Y por lo tanto es bueno pararse en otras cosas fuera de casa.
Y después le van a decir que por el momento nomás no se puede hacer nada.
En primer lugar es peligroso, en segundo lugar ya después no se puede hacer nada.
Entonces, en esta situación lo mejor es quedarse quieto.
El hexagrama de 52 es la montaña repetida, es la máxima de las quietudes, y el texto nos dice, Virgen, que parece muy comentar el ejercicio del yoga.
Y sí, porque el quietismo del yoga presente lo que logra es serenar el cuerpo, y sobre todo la posición de la flor del ojo.
Es exactamente la que describe el hexagrama.
En el juicio dice, hacer que se quede quieta la espalda y que ya no se siente el cuerpo.
Esa es exactamente la posición de la flor del ojo.
Uno pone totalmente rígida la espalda, cruza las manos, cruza las piernas también, y entonces se queda así en la quietud máxima, y entonces el cuerpo de pronto ya no se siente, y la mente, los pensamientos del corazón, como dice el Ichigura, se van aquietando, se van serenando, y se van desvaneciendo.
Entonces, este hexagrama, además de implicarnos que hay que quedarnos, las virtudes de quedarse quieto, también nos indica cuáles son los peligros de la meditación, y cuáles son los pasos de la meditación para todos aquellos que esto les interesa.
Entonces, leyendo línea por línea, podemos entender muy bien cuáles son distintas fases del proceso de meditación.
Eso no quiere decir que la señora tenga que ponerse a meditar ni porque por fuerza tenga que hacer la flor del oto, pero sí que debe tratar de conservarse.
Queda quieta y serena lo más posible.
Bueno, así es más o menos cómo funciona el Ichigura.
Este fue una sesión muy productoria.
En la próxima veremos un poco ya el funcionamiento de los trigramas, y podremos ir entrevistando muchas de las cosas que le dio ahora la señora, y que quizás resulten un tanto oráneas.
[Aplausos] [Música de cierre]
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Este archivo tuvo la CUID M-08468
BARRA
Divulgación
CONDUCTOR
Alejandra Montalvo
TEMA_CONTENIDO
Revisiones de autores mexicanos a obras literarias de alcance universal
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo
PRODUCCION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo

