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SWC-60813
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Mundos que colapsan y ecosistemas que resisten: estéticas cienciaficcionales ante la emergencia climática
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El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción busca generar una reflexión colectiva sobre la intersección entre las artes y las ciencias, abordando temas contemporáneos como: ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías y distopías, la representación cienciaficcional del agua, antropologías del futuro, posthumanismo, y la posibilidad de mantener una visión optimista a través de la imaginación crítica frente a la emergencia climática y la crisis global actual
Evento académico organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)
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El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción propone reflexionar sobre la intersección arte-ciencia, explorando ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías, distopías, agua, posthumanismo y posibilidades optimistas ante la crisis global
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Lectura de los textos: “Área X, solastalgia y la vida en lugares rotos” y “Satirotopía y la estética de la extinción: México 2000 y De día y de noche”, seguida de una conversación al final de cada participación
EXTRACTO_PROGRAMA
Lectura de los textos: “Área X, solastalgia y la vida en lugares rotos” y “Satirotopía y la estética de la extinción: México 2000 y De día y de noche”, seguida de una conversación al final de cada participación
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
01:06:54:00
PARTICIPANTES
Emilio Dijard, comunicólogo. Centro de Cultura Digital.
Miguel García, profesor adjunto de la Escuela de Letras y Culturas Internacionales, Universidad Estatal de Arizona.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Emilio Humberto Dijard García
Egresado de Ciencias de la Comunicación por la FCPyS-UNAM, es apasionado de la ciencia ficción e investigador en videojuegos, cultura digital y filosofía de la tecnología. Su formación incluye ciudadanía digital, narrativas transmedia, arte digital, creación audiovisual y literaria. Ha sido profesor adjunto en Tecnologías de Información y Comunicación e Industrias Culturales. Actualmente forma parte del equipo de Operaciones Escénicas del Centro de Cultura Digital.
Miguel García
Doctor en Literaturas y Culturas Latinoamericanas por la Universidad de California, Davis, y Profesor Asistente en Arizona State University. Su investigación se centra en el cine y la literatura mexicanos, con énfasis en la ciencia ficción. Ha publicado en revistas y libros de Estados Unidos y México. Sus áreas de interés incluyen eugenesia en la literatura, tecnologías domésticas en el cine, narrativas distópicas y postapocalípticas, así como el posthumanismo crítico.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
TRANSCRIPCION
[Música] Muy buenas tardes a todas, a todos, a todes los que nos siguen aquí a esta serie de jornadas dentro del encuentro, el cuarto encuentro de estéticas de ciencia ficción.
Estamos muy contentos, ya tuvimos una primer mesa que hubo, pues, piedra fundamental de lo que va a ser la discusión que tenemos aquí por desarrollar.
Hoy, bueno, antes que nada agradecer su atenta escucha para quienes están aquí presentes y para quienes nos siguen en línea.
Es para mí un honor, un gusto, como miembro del equipo de estéticas de ciencia ficción del seminario, pues, traer con ustedes esta mesa que es crear desde un presente dañado.
Solo como… perdón, es que estoy un poco agripado, entonces estoy como con esta cuestión de… pensando en lo que ya se dijo en la mesa anterior, pero sí me gustaría hacer algunas anotaciones antes de iniciar nuestras presentaciones y ponencias.
¿Cuál es esta forma en la cual lo político, lo ideológico y lo social se comienzan a entrelazar con el trabajo estético?
Eso creo que es una de las principales intenciones de lo que es, a partir de las emergencias, a partir de los lugares rotos, cuál es la pertinencia de estas dos, también hace referencia a las posibilidades que tenemos sobre crear en lugares rotos.
De repente surge mucho esta imagen donde las únicas opciones es una utopía, una distopía, como para las opciones de crear.
Pensando en ello, más bien es la pregunta, ¿estamos realmente solo con esas opciones o estamos creando un espacio binario que está rotando sobre eso?
Silvia Courland, creo que tiene una visión muy particular sobre esto, es una investigadora argentina que ha hecho investigación sobre estas cuestiones de utopía y distopía, principalmente sobre estos lugares rotos, pero en cuestiones políticas.
Y ahora que estamos hablando de que es todo lo político, lo ideológico y lo social, se están atravesando también con nuestros entornos, con nuestras ecologías, pues cabe pensar cómo se confrontan estas dos formas, estas formas en las cuales estamos viendo el mundo, porque a final de cuentas la ciencia ficción también da para entender métodos discursivos, y estos métodos discursivos pues tienen varios elementos que también conforman esta cuestión política ideológica, que es una cuestión de criticar, eso es el espíritu crítico de la ciencia ficción, creo yo.
Dicho esto, me gustaría iniciar con nuestra primera ponencia, les voy a presentar, él es Emilio Humberto Dillar-García, del Centro de Cultura Digital, que se nombra así mismo como "alimaña anómala de silueta humana", egresado de Ciencias de la Comunicación por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, apasionado por la ciencia ficción e investigador sobre videojuegos, cultura digital y filosofía de la tecnología.
Posee experiencia informativa en temas de ciudadanía digital, narrativas transmedia y arte digital, así como creación audiovisual y literaria.
Ha sido profesor adjunto en clases sobre tecnología de información y comunicación en industrias culturales, y es parte del equipo de operaciones escénicas dentro del Centro de Cultura Digital.
Él nos trae su ponencia, que se nombra "Area X, solastalgia y la vida en lugares rotos, crear desde el presente dañado".
Gracias Manuel, primero que nada, buenas tardes, agradezco mucho su presencia y el tener esta oportunidad, extender en este espacio perspectivas y reflexiones que derivan a través de uno de mis autores favoritos, y la manera en la que podemos contextualizar sus comentarios y todo lo que recupera a través de su literatura en el marco de la emergencia climática.
En particular, con esta ponencia hablo un poco más de los elementos emocionales, sintomáticos y viscerales que entran en diálogo con el ver el cambio del ambiente, con estas transformaciones y con este concepto de la solastalgia y lo que implica el observar las cosas desde una nueva perspectiva.
"Area X, solastalgia y la vida en lugares rotos".
Los cuerpos también pueden ser señales.
Un faro es una señal fija con una función permanente, mientras que la persona es móvil.
La gente, a su modo, también emana una luz que se percibe a kilómetros de distancia y se interpreta como un aviso, una invitación o simplemente como ruido blanco.
Las personas se abren y se convierten en un resplandor radiante, o por lo contrario, se oscurecen.
A veces no tienen más remedio que volver esa luz hacia el interior para que no se vea desde afuera.
Aceptación por Jeff Vandermeer, capítulo 4 de la primera parte.
La literatura del autor estadounidense de New Weird, Jeff Vandermeer, es muchísimas cosas.
Es una excelente mezcolanza de géneros, estilos y temáticas híbridas que le deben tanto al horror cósmico como al realismo mágico.
Es un ejercicio literario que abraza lo anómalo e inusual y lo legitima con historias complejas y entrañables.
Es un cuento sobre un dragón de komodo que se convierte en abuelita mexicana tras pensar en sus desamores con narcontes más allá del tiempo, así como también una serie de hilarantes secuencias sobre osos parlanchines que usurpan reinos.
Pero por encima de todo, es una que destaca por su increíble ejercicio simbólico para crear el maridaje de fenómenos socioculturalmente conjeturales con narrativas de increíble profundidad sentimental y peso emocional.
Y entre ellas está la increíble trilogía del Southern Reach, donde el duelo emocional y la metamorfosis del ecosistema son procesos síncronos e interdependientes.
Hace 10 años falleció mi abuela.
En aquel entonces, fue complicado aterrizar en mi joven mente la idea de vivir la primer pérdida cercana en mi vida, mucho más al margen de la decisión del resto de mi familia por no detallar la situación de su cáncer para no preocupar a mi hermana y a mí aún más.
Hace cuatro años, perdí a un tío, recibiendo la llamada de que se encontraba desahuciado en un hospital mientras yo lloraba en el baño de la casa de una amiga, interrumpiendo un momento de una salida cualquiera.
En un oído resonaban risas y música de fiesta, mientras en el otro, atendía la información lúgubre que mi padre me comentaba con seriedad.
En 2021, una noche cualquiera dio paso a una semana de desvelos e incertidumbres mientras mi familia esperaba algún diagnóstico para mi papá, a quien visité en el hospital durante el día de mi cumpleaños mientras esperaba una imprevista implantación de marcapasos.
El año pasado, una persona terminó una relación conmigo de una manera tan fugaz y temprana que aún a veces me pregunto si hay algo que no logro escuchar o tal vez hubieron cosas que no terminaron de decirme.
Pero vaya, no estoy aquí para hacer una relatoria interminable de mi vida, lo contrario, remarco estas situaciones meramente como ejemplos, pues sé que todos hemos vivido alguna experiencia con alguien más cuyo recuerdo nos ha marcado de manera significativa.
La vida posee numerosos e inevitables cambios y transformaciones.
Parecería que el duelo es un proceso sinónimo a la evolución, lo que por un lado es una serie de adaptaciones particulares, aprendidas y refinadas según los estímulos formativos en el ecosistema, por el otro implica una redefinición de elementos afectivos, relacionales, tras el cruce con un obstáculo conjetural en materias afectivas o relacionales.
Seguido se usa la metáfora de florecer, ante la necesidad de sobrellevar una transformación de carácter que requiere nuestro crecimiento, como si fuésemos un organismo vegetal que meramente procura mantener su eficiencia biológica ante las calumnias ajenas que puede arrojar un ecosistema.
La trilogía desde la cual derivo mi análisis el día de hoy se compone por las novelas Aniquilación, Autoridad y Aceptación, las cuales documentan la serie de expediciones, anomalías e investigaciones que suceden en el Área X, una zona de exclusión ubicada en una decadente costa del sur estadounidense tras el comienzo de un fenómeno que reescribe la regularidad de la naturaleza a nivel molecular y elemental.
En carga de supervisarla, la organización conocida como el Southern Reach emerge y explora las manifestaciones extrañas de la región de diversas maneras.
Tan bella como hostil, el Área X es un perfecto ejemplo de un fenómeno ajeno a cualquier agenda antropomorfa y antropocena.
Inspirado originalmente por el litoral costero bajo un faro en Tallahassee, Florida, es una zona cuya transformación de vida animal, vegetal y fúngica significa una alegoría opuesta a la devastación medioambiental ocasionada por la emergencia climática.
Un actor externo, inefable e incomprensible modifica el espacio sin una intención clara, pero con la consecuencia de crear algo nuevo, de proliferar la vida en lugares rotos, cuya decadencia se debe a la negligencia humana.
Y es esta última parte lo que resuena también en una escala individual.
El microcosmos de nuestra persona bien podría observarse como un ecosistema que meramente busca apaciguar los estragos de aquello más allá de su control.
Para la Tierra, el rampante desdén de consumo y destrucción de la civilización humana.
Pero para nosotros, las inesperadas contingencias que nos arrojan a un estado de desamparo, ansiedad o incertidumbre cuando algo o alguien más influye en nuestras vidas y deja una marca difícil de sacudir.
Ante dicha duplicidad de duelos, uno emocional y el otro ambiental, aparece un concepto que acomoda increíblemente los matices de ambos.
La solastalgia, acuñada por Graham Albrecht, deriva de la mezcla de solas, soledad en inglés, y nostalgia, ahora aplicada a nociones en materia psicoterrática, es decir, de aquellos efectos de carácter psicológico derivados de nuestra percepción y relación con el medioambiente.
La añoranza de un hogar transformado incluso cuando nos encontramos ahí, ahora devastado por transformaciones que difuminan su belleza original, logrando una disonancia en cómo la vemos y sentimos, algo familiarmente visceral, pero a la vez, irreconocible.
La solastalgia encapsula perfectamente la experiencia de las diversas siluetas que visitan el Área X, un anhelo perdido ante un paisaje cambiado, vinculado a cada quien mediante algún evento relevante de su vida, y a su vez, motivado por un proceso de duelo que encarna distintas etapas y obstáculos según cada personaje en cuestión.
Aniquilación es una novela de expedición, detallando al supuesto doceavo equipo en entrar al Área X, es un texto de carácter inmediato, exploratorio, casi tangible.
A través de un recuento en formato de diario de campo, en esta primera novela, una bióloga sin nombre se une al recorrido de la zona de exclusión con la intención de descubrir exactamente qué está sucediendo con la anomalía, tras el inesperado y enervante retorno de su esposo, parte de la expedición anterior.
La historia de la bióloga a través del Área X es una marcada por el trauma, recontando un vaiven tumultuoso con su esposo, y también haciendo referencias a su estática niñez en un ambiente inerte, poco atento y problemático, ella encuentra cobijo en la naturaleza, lo que hace años existía en la silenciosa paz de contemplar un estanque en el patio de su hogar, ha trascendido a una visita a un lugar donde la naturaleza cambia, refleja y altera inexplicablemente a todas las entidades que le visitan.
El texto posee un tono de horror, con un carácter catastrófico y continuamente hostil, la expedición de mujeres deja de sentirse como grupo de apoyo y rápidamente degenera un ejercicio de poder en el que la psicóloga que dirige al pelotón comienza a utilizar hipnosis para regular las actitudes y mantener un protocolo de misión que valora lo instrumental por encima de lo prudente y humano.
De igual modo, resuena el título de la novela, "Aniquilación común simil a las tendencias autodestructivas, pasando por la noción de la destrucción absoluta de lo que nos compone para llegar así a un renacer consolidado".
La bióloga interactúa con el paisaje a través de una serie de anomalías naturales, las cuales la vinculan con los humedales que deambula y las criaturas que presencia.
El duelo de una infancia interrumpida o de un matrimonio complicado se traduce en un paisaje transformador que no disierne entre la miseria y el esplendor.
La noción de la autodestrucción es realizada a través de la decisión consciente de permanecer en un lugar inestable dominado por la otredad, aceptando lo desconocido como única alternativa para avanzar.
Una mujer se somete a un ecosistema misterioso de manera similar a cómo la naturaleza acepta mudamente nuestra constante decisión, acción decisiva por envenenarle de maneras desinteresadas y ajenas a su principio orgánico.
Primordial y proveedor, la solastalgia como última alternativa cuando todo posible proceso similar se ha desahuciado.
En los recónditos pasillos inertes de una burocracia visualmente brutalista y retóricamente seca descansan las oficinas del Southern Reach.
Titulando la trilogía en general, esta organización se desmenuza a través de Autoridad, segundo texto de la serie, en el que John "Control" Rodríguez deambula por pasillos anacrónicos mientras se asienta en su nueva posición como director de la institución que observa la anomalía.
Autoridad es un libro cuyo protagonista se vincula con el otro lado de la ecuación medioambiental.
La naturaleza no protagoniza en un relato cuya gran parte acontece dentro de archivos, bodegas, corredores y oficinas.
Más bien, aquí destaca la figura del burócrata vigilante.
Control indica en su mismo apodo lo que le es esencial.
Por ello, su trayecto primerizo en una organización llena de intereses velados, documentos restringidos y miradas hostiles, se traduce en una constante contienda por fundamentarse como un actor relevante en una operación que lleva décadas sucediendo, en un intento de mantener control ante la adversidad interminable.
El duelo de Control no significa una pérdida personal o relacional, sino de voluntad, de la capacidad de mantener un semblante de compostura ante todo indicador externo que constantemente desafía su opinión, interés y decisiones.
Control quizá se asemeja a una voz ahogada debajo de centenares de consensos corporativos que decían permitir un día más de muerte, estragos y agonía humana y natural por igual, al margen de facilitar su crecimiento económico.
Pero por encima de todo, Control carga con la expectativa de hacerse valer en un paisaje indiferente desde que tiene memoria.
Antes del Southern Reach, antes de la adultez, le plagan recuerdos de una familia inserta en la conspiración y el subterfugio.
Una madre cuya mayor lección siempre fue dudar de las intenciones externas deambula sus memorias, al lado de un abuelo cuya convivencia se traducía en compartir sugerencias inoportunas sobre cómo utilizar la violencia e intimidación para encasillar a la gente.
Con una prosa igual de paranoica, errática y subconscientemente ruidosa que los pensamientos de su protagonista, Autoridad reconoce los elementos de negociación y depresión que se manifiestan en el transcurso de un proceso de duelo, y hace vislumbrar los momentos más viscerales y poco simpáticos de desconectarse de ideas, vínculos o experiencias pasadas, de la mano a una exploración macrocósmica de cómo las actitudes imprevisibles y sacudidas de dichos momentos pueden resultar en la devastación, descuido y miseria de temas tangenciales sin atender, ya sean personas que nos rodean o el suelo mismo en el que habitamos.
Al final, el trayecto de Control es holastálgico al notar una añoranza por algo que nunca vivió, y al atraerse a aquello mismo después del cambio significativo que parecería alejarlo de una ruta predestinada para tentarlo con el alejarse de un lugar roto, inerte y retorcido que no le aporta nada.
Control accede a escapar al área X, de la mano a un espejismo de la bióloga, a quien le convence que un salto a lo desconocido le llevará más lejos que el interminable contienda por hacerse valer en un espacio donde su existencia es irrelevante y meramente sugiere una ilusión de calma.
Aceptación es el cierre de la trilogía, y es un texto sumamente distinto a los anteriores.
Estilísticamente, Van Der Meer decidió crear una antología disyunta dentro de este último texto, en el que se exploran tres momentos distintos en la vida del área X.
El incidente provocador de la misma, la trayectoria de la psicóloga de la expedición pasada, así como su tiempo al mando del Southern Reach, y el cierre al safari paranatural que se ha desarrollado hasta ahora en los dos textos anteriores.
Aquí, la figura esencial es Gloria, la directora.
Ella navega una promesa rota desde hace décadas que pasa de ser una intrascendente despedida a una dolorosa atadura penitente que le persigue hasta la fecha.
Gloria solía vivir cerca del punto de origen del área X y conoció a su primer víctima durante su niñez.
El texto posee un aire distante, contemplativo y sumamente sereno, incluso en los momentos de más pronunciado peligro e intensidad.
Evoca cierta paz con los hechos y reconoce que toda causa y efecto presentes en la zona desconocida derivan de decisiones que, más allá de adecuadas o torpes, resultaron ser humanas.
Leer "Aceptación" se siente como una revisión etérea y resoluta de un gabinete mental donde la mayoría de las ideas ya han sido procesadas, etiquetadas y reflexionadas meticulosamente, aunque aún así danzan jovialmente en desorden.
El recuerdo toda de la costa rota de Gloria es un explícito fenómeno solastálgico.
Su interés, ambición y desesperación por comprender el área X derivan de una renegada noción de restaurar el espacio que alguna vez habitó y de reconectar con personas a quienes siente haberles fallado.
El mayor pésame de Gloria es que, irónicamente, pelea constantemente con la necesidad de aceptar un nuevo paisaje y, más aún, de reconocer que la manera en la que está este se transformó siempre estuvo fuera de sus manos.
Pero la culpa de Gloria y su constante contienda por reconocer la situación actual no vienen de un vacío.
Su experiencia está informada por constantes amenazas, situaciones de riesgo, actos de manipulación y controversias interpersonales que desafían su posición.
Trágicamente, Gloria se relega a ser una esponja de empatía agónica que absorbe toda consecuencia y miseria a su alrededor y tenerse a detectar que se le está encasillando en un discurso individualista que busca culpabilizarle por cosas menores que iban mucho más allá en realidad.
La imposición de estas presiones innecesarias es alegórica la manera en la que el deterioro ambiental suele insertarse en un nivel personal y visceral, a través de retóricas hostiles y condescendientes que apelan a una culpa entrañable, aislada y perseguidora.
Gloria no es la causa del área X, así como los actos individuales no significan mayor daño a la naturaleza que las actividades masivas de carácter industrial que arrasan con el patrimonio cultural.
Pero poco a poco, la trayectoria de Gloria se acerca más a la aceptación de los hechos, al hallazgo de la paz al margen de todas las experiencias transformativas que cambiaron a su persona, naturaleza y paisaje.
Reconociendo dichas transformaciones y percances en un marco más íntegro, interdependiente de diversos hechos y actores, Gloria halla paz a través del tiempo, de la investigación y sobre todo, del diálogo y la empatía.
La trilogía del Southern Reach es una obra excelsa en el ejercicio de sentir.
Es una disección de lo que nos ata, lo que nos importa, vinculándolo con la relevancia que tienen los espacios como recursos formativos, identitarios, emocionales y sintomáticos en nuestro desarrollo.
Todos recordamos un lugar que significa nuestro mejor momento en familia, o tal vez la dirección de la persona que por primera vez nos hizo sentir algo, o el horizonte que asomaba desde la ventana del hogar de nuestra amistad más cercana.
Similarmente, recordamos nuestra primera impresión al hallarnos frente a diversos paisajes naturales, viñetas de vida silvestre o experiencias vinculadas al medio ambiente, todas aquellas convirtiéndose en cosas que nos hacen sentir inexplicablemente en paz y absoluta plenitud, y que poco a poco son transformadas por la experiencia medioambiental que no parece frenar.
Gracias.
Muchas gracias, Emilio.
A continuación, pues vamos a escuchar a Miguel García.
Él obtuvo doctorado en Literatura y Culturas Latinoamericanas por la Universidad de California.
Actualmente es profesor asistente en Arizona State University.
Su área de estudios es el cine y la literatura mexicana, con el énfasis en los géneros nomimétricos, particularmente la ciencia ficción.
Trabajos suyos aparecen en la bibliografía de la Universidad de California, en la Ciencia Ficción.
Trabajos suyos aparecen en revistas y libros publicados en Estados Unidos y México.
Su interés de investigación incluye la representación de la eugenesia en la literatura, las tecnologías domésticas en el cine, la narrativa distópica y postapocalíptica, y el poshumanismo crítico.
Hoy nos tiene el trabajo, o nos va a presentar, Satirotopia y la estética de la extinción en México 2000 y de día y de noche.
Adelante Miguel.
Hola, buenas tardes.
¿Si me escuchan?
Si, te escuchamos.
Muy bien, gracias por aceptar mi trabajo.
Esta es mi cuarta vez en este encuentro, entonces estoy muy feliz.
Entonces voy a comenzar mi ponencia.
Mientras que la literatura mexicana...
Voy a compartir mi pantalla un momento.
Sí, bueno.
Bueno.
Mientras que la literatura mexicana ha representado con insistencia el futuro del país y sus habitantes, el cine mexicano cuenta con relativamente pocos ejemplos.
Aún así, películas como Comando de la Muerte de 1990, Sleep Dealer de 2008, 2033 del 2008 también, o La Última Muerte del 2009, han presentado visiones del futuro de México que dialogan tanto con la ciencia ficción global como con el contexto local.
Por estas razones, no es casual que las representaciones futuristas en el cine mexicano muestren una mirada pesimista del futuro, así como el final de la naturaleza y de lo humano.
En esta ponencia me enfoco en dos películas de distintas épocas para analizar su representación del futuro.
En primer lugar, discutiré la película cómica con tintes de ciencia ficción México 2000 del año 1983, que presenta un México utópico, líder mundial que exporta sus tradiciones, donde no hay corrupción ni contaminación.
A través de la sátira, México 2000 es una de las primeras películas que utiliza la representación del futuro para pensar en las maneras en que las políticas nacionales impactan el medio ambiente.
En segundo lugar, estudiaré De día y de noche del año 2010, una película de ciencia ficción que presenta un futuro en el que la sobrepoblación ha provocado que el gobierno altere genéticamente a los ciudadanos para que la mitad viva de día y la otra de noche.
Esta película es relevante no solo por su acercamiento visual al futuro, sino también por la forma en que discute ansiedades como la disolución familiar y la modificación genética.
Mi objetivo principal, entonces, es reflexionar sobre los modos en que las representaciones futuristas han servido al cine mexicano para hablar de cuestiones locales, pero sin dejar de dialogar con estéticas globales.
Voy a hablar ahora de México 2000.
México 2000 es la primera película mexicana que utiliza el tropo futurista explícitamente.
En la escena inicial vemos a un grupo de dioses del Olimpo que deciden acabar con la Tierra debido a las fallas de los humanos.
Sin embargo, un dios, que dice ser mexicano, pide un poco más de tiempo para que los humanos puedan redimirse y sugiere que el caso de México los convencerá de que la humanidad vale la pena.
Es entonces cuando la acción se mueve varios sexenios hacia el futuro hasta llegar al año 2000, al momento en el que México se ha convertido en una verdadera utopía.
Para el crítico Frederick Jameson, un problema central de las utopías literarias es que éstas nunca logran imaginar un futuro radicalmente distinto al nuestro, como si de verdad fuera imposible concebir un mundo diferente.
Sin embargo, para el crítico literario Philip Beckner, el punto de las utopías es otro.
Lo que las utopías consiguen, insiste Beckner, es desfamiliarizar nuestro presente, haciéndonos notar aspectos específicos de nuestra actualidad que no vemos porque los hemos naturalizado.
Volviendo a la película, su representación del futuro justamente sirve para llamar la atención a lo que pasaba en los 80 al crear un contraste entre el futuro y el presente.
Las primeras imágenes de la película muestran el interior de un hogar mexicano, la "Familia 2000" como se le refiere.
Las habitaciones de la casa son amplias, luminosas, pero dominan los colores claros que le dan un aspecto de limpieza y tranquilidad.
De hecho, en una de las recámaras pueden verse un par de palomas blancas posando, así como decorados plásticos y muebles de cristal o transparentes.
La vestimenta de los integrantes recuerda a la de los personajes de la serie de dibujos animados "Los Supersónicos".
Es importante mencionar que esta película no tiene una trama en el sentido convencional, sino que más bien se compone de viñetas que podrían ser escritas como sketches.
Al organizarse en segmentos independientes, la película puede presentar escenas que se mueven entre dos tiempos.
El presente de la película ocurre en un utópico año 2000, en donde México no solo ha dejado de ser un país tercermundista, sino que se ha convertido en la nación ejemplar que todos envidian, incluyendo Estados Unidos.
En cambio, las escenas, que son muy pocas, situadas en los años 80, presentan un México lleno de corrupción, ruido, smog y tráfico.
Si durante los años 80 la ciudad de México se perfilaba como una urbe gigantesca, el leviatán urbán, como lo llama la historiadora Diane Davis, en México 2000 el espacio de la capital mexicana se ha transformado en un paraíso pastoril, en donde el ruido de los coches y la contaminación del smog se ha reemplazado por el orden y la eficiencia de pequeños coches, que son realmente carritos de golf, que transitan libremente por las calles sin tráfico.
Voy a presentar una que es como una escena clave.
Vamos a esperar, vamos a ver si se puede ver.
Miguel, la podemos ver, pero no la podemos escuchar.
Ok, entonces no pueden escuchar.
Estamos viendo como estas imágenes y yo voy a leer lo que dice la voz en off.
Voy a dejar corriendo el video.
Justo aquí empieza una voz en off que dice "Este es el México 2000.
Dos millones de habitantes.
Aire puro.
Agua.
Cielos transparentes.
La región más transparente del aire.
¿Cómo sucedió el milagro?
Haciendo que el pueblo recuperara la fe en sus gobernantes.
Organizándose para su seguridad.
Para su conveniencia.
No dudando de lo que su gobierno decía era para su conveniencia.
Porque el gobierno ya le había demostrado su honestidad".
Y básicamente lo leo también como en esta voz pausada, como muy tranquila, mientras vemos como estas imágenes.
Muy bien.
"La modernidad de este México 2000 se atribuye a las buenas decisiones de los gobernantes, sarcásticamente comentando los procesos políticos de los 80.
Es por eso que se rescata la frase que hiciera famosa primero Alfonso Reyes en su canónico ensayo de 1917, 'Visión de Anáhuac', y que luego invirtió mordazmente Carlos Fuentes en su primera novela del 58, que también se llamó 'La región más transparente', justo cuando la modernización de México había transformado al DF en una gran urbe, con todos los problemas que eso ocasionó, por ejemplo, el abandono del campo, la contaminación, la sobrepoblación, el hacinamiento, la marginación.
Y acá vemos en cambio algo que mencionaba el presentador anterior de una proliferación de la vida, en este video, que representa al México del año 2000.
Todas las escenas situadas en el año 2000 enfatizan el espacio abierto y las áreas verdes.
En ningún momento aparecen edificios, autopistas, conglomeraciones de coches o personas.
Los personajes habitan una suerte de edén tropical.
En una escena, un niño le pregunta a un anciano sobre unas extrañas aves que no identifica, a lo que el anciano responde, "Son guacamayas", y aquí estoy citando la película, "Son guacamayas, tú sabes que al terminar la contaminación y reforestar el Valle de México, regresaron esos animales por nuestro clima tropical.
Todo ha cambiado ecológicamente en la Ciudad de México.
Esto que tú ves donde vamos caminando fue un estacionamiento", le decían el periférico.
Cierro la cita.
La película resalta también el regreso a lo pastoral a través de múltiples referencias al campo y lo rural, pero desde una perspectiva que trata, por medio del absurdo, de alejarse de una mirada paternalista.
Por ejemplo, un personaje dice haber estudiado en la Universidad del Campo, fundada por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, y que además tiene como meta conseguir, aquí cito, "la autosuficiencia alimentaria de los mexicanos".
En otra escena, se muestra a un grupo de indígenas ataviados con vestimentas estereotípicas.
Sin embargo, la escena busca subvertir las expectativas cuando este indígena les empieza a contar que el Partido de los Campesinos ha ganado las elecciones, y continúa esta subversión cuando muestra al personaje indígena utilizando un celular y después escuchamos hablar alemán e inglés, y creo que francés.
También se hace referencia al área de los lacandones como un lugar a donde van inmigrantes estadounidenses a trabajar ilegalmente.
Entonces, en este México del futuro que presenta la película, las personas indígenas ocupan un lugar relevante en la política nacional sin tener que asimilarse ni blanquearse, aunque aquí es evidente que estos personajes son interpretados por gente no indígena, como el protagonista que es Héctor Lechuga.
Aunque México 2000 no es precisamente una ecoficción, su mirada al futuro sí que toma en cuenta la cuestión ecológica y la responsabilidad humana en la generación de contaminantes.
Esta película, además, es uno de los pocos casos en el que se presentan presentaciones utópicas del México futuro.
Así, esto solo sea para realizar una crítica indirecta a las condiciones nacionales durante los 80.
La utopía cinematográfica, claramente, no se presenta como algo alcanzable y tal vez ni siquiera como algo deseable, ya que la intención es más bien desenmascarar ideas preconcebidas sobre lo que implica aspirar a ser una nación moderna o desarrollada con todos los problemas políticos de los años 80.
Paso ahora a la película de Día y de Noche.
De Día y de Noche, a diferencia de México 2000, puede catalogarse más bien como una distopía y en ese sentido se asemeja a otras películas mexicanas que se produjeron entre el 2008 y el 2011 como 2004.
La historia de Día y de Noche transcurre en un futuro no especificado en el que se ha implantado un nuevo orden que a través de una enzima artificial ha conseguido que la población se divida en dos turnos, el diurno y el nocturno.
Según se explica, la razón para separar a los ciudadanos fue debido a la sobrepoblación.
Ahora, al tener dos turnos, la mitad de la población vive su vida de día y la otra de noche, para que no coincidan.
Además de esto, la ciudad se encuentra encerrada en un domo, aquí en esta imagen se nota un poquito como este domo luminoso, que la protege del exterior, ya que un personaje indica que, debido a factores climáticos, todo lo que se encuentra afuera del domo está contaminado o está extinguiéndose.
La ciudadanía, entonces, no cuestiona la separación en dos grupos porque al parecer no hay forma de sobrevivir fuera del domo.
Según la narrativa de los líderes dentro de la película, se vive en un tipo de sociedad ideal, en tanto dentro del domo cuentan con todo lo necesario para vivir, entre los avances científicos se halla también la extensión de la expectativa de vida a más de 140 años, y parece que se está erradicando el dolor.
No existe ya el concepto de paternidad o maternidad, pues los padres son considerados meramente protectores de los niños y hay una frase que dice un personaje que es "los infantes no tienen duengue".
Se nos dice también que ya no se concibe a los hijos de la forma tradicional, aunque no se aclara cuál es entonces el nuevo método de concepción.
El conflicto de la película tiene que ver precisamente con el apego que una mujer tiene con su hija, a quien misteriosamente han logrado cambiar de turno y por lo tanto no puede coincidir ya con su madre.
A través de algunos diálogos de los personajes y ciertas imágenes, nos damos cuenta que la sociedad se encuentra hiper-tecnologizada y que este proceso implica un estado de deshumanización.
Los ciudadanos, aunque libres, están incapacitados para convivir con personas del turno opuesto.
Todos llevan uniformes, tanto en el ambiente laboral como en el doméstico, lo que sugiere que incluso la vestimenta está reglamentada.
Vestimenta, por otra parte, que nos recuerda a la utilizada en series como Star Trek.
Los espacios privados son parcos de muebles, uniformes también, las camas son meramente superficies lisas, la alimentación parece ser una misma para todos y consiste en una especie de galleta y un líquido blanco.
De manera evidente, la película sugiere que aunque estos personajes parezcan vivir en un mundo perfecto sin dolor, con sus necesidades básicas cubiertas, en realidad carecen de lo que los define como seres humanos, como los sentimientos o la libertad.
A nivel de contenido, la película es más bien convencional en tanto las temáticas que se manejan son bastante frecuentes en la ciencia ficción.
Se podría decir incluso que hay cierta tendencia ideológicamente conservadora, sobre todo al presentar a, como un personaje rebelde, a la mujer que se resiste a olvidar su instinto maternal, o al científico que participó en el proceso para crear los dos turnos pero ahora está arrepentido de haber alterado el orden natural.
Pero a nivel de la forma, la película ofrece detalles interesantes en la construcción de un México futuro.
Por ejemplo, las imágenes de los espacios interiores, como estos lugares asépticos, la decoración minimalista y hasta la rigidez de los cuerpos de los personajes transmiten de manera efectiva la noción de un futuro disciplinado, ordenado, pero también vacío emocionalmente, frío.
Los espacios exteriores, dentro del domo, también tienen un aspecto opresivo, incluso en las escenas que muestran áreas verdes.
Hay un par de momentos donde vemos tomas panorámicas de la ciudad, pero en ambas destaca, además de edificios y otras construcciones futuristas que no existen en la ciudad de México realmente, destaca la opacidad del ambiente, como si todavía estuviera ahí la contaminación fuertemente.
En los dos últimos minutos de la película, perdón, en los últimos minutos de la película, más o menos 10 o 15 minutos, los protagonistas escapan del domo y llegan a una playa.
La película no deja claro si el medio ambiente se ha ido regenerando poco a poco o si nunca hubo problemas climáticos y el domo era más bien un elemento de control, pero lo que resulta relevante aquí es que no quedan más humanos afuera del domo.
En el trayecto o en la playa nunca ven a más personas en la película.
La paleta de colores también se vuelve mucho menos opaca, menos opresiva.
Aunque la película termina de manera un tanto abierta, quiere que los protagonistas han encontrado al menos momentáneamente un lugar menos hostil fuera del alcance biopolítico del nuevo orden.
Para ir concluyendo entonces, quería mencionar a Silvia Courlat, ya que la mencionó, me parece que Manuel.
Silvia Courlat ha dicho que toda lectura sobre la relación entre utopía y distopía debe considerar la manera en que estos artefactos organizan su mirada sobre lo político, lo ideológico y lo social, como parte integral de su propio programa estético.
Lo que organizan como diferencia con respecto a las articulaciones hegemónicas del campo cultural constituye aquello que ahí está mudo, lo que no puede decirse o articularse.
Entonces, para concluir, tanto México 2000 como De Día y de Noche son casos relevantes para el estudio de la ciencia ficción mexicana por su interés por representar visualmente al futuro, ya que sabemos que esto es un problema en representaciones cinematográficas debido a los costos de efectos especiales, etc.
Aunque las dos películas son muy diferentes en su acercamiento al tema, ambas buscan que los espectadores interpreten las representaciones futuristas en diálogo con su presente.
En el caso de México 2000, esto se hace de una manera muy deliberada, ya que en los sketches se hace constante mención verbal o visual a personajes de la vida política de México, como Miguel de la Madrid o Fidel Velázquez y otros políticos que son mencionados.
En el caso de De Día y de Noche, la conexión con el presente es más tenue al no haber referencias directas a ninguna persona o lugar, pero aún así el énfasis en la deshumanización debido a factores políticos y tecnológicos nos habla de su momento de producción y de su orientación ideológica.
Muchas gracias.
Muchas gracias Miguel, también Emilio.
Y vamos a dar paso a preguntas, si tienen preguntas para nuestros ponentes, para que lo puedan hacer desde aquí del público.
Bueno, mientras la formulan.
Me parece muy interesante esta cuestión que gira alrededor de esta especie de inviabilidad del humano o la inviabilidad de lo que es la realidad.
La inviabilidad de lo que corresponde al choque.
Me gustaría como preguntarles a cada uno, de manera diferenciada, en este caso a Emilio, cómo es esta cuestión de la solastalgia y el duelo para florecer, en el caso de tu ponencia.
Gracias, pues mira, principalmente creo que, bueno, curiosamente es uno de los puntos que se tocan en la conclusión que ya no tuve la oportunidad de presentar, pero creo que observar la solastalgia desde este proceso liminal, de eliminar eidad, no en esa acotación contemporánea que se le ha dado a través de las culturas digitales, sino desde su origen antropológico.
Lo que supone como un rito de paso o un elemento de transición entre dos momentos importantes en la vida, creo que también a través de esta trilogía de Van Der Meer en general, se puede extrapolar a una visión medioambiental.
Esta visión no es necesariamente buena ni mala y me parece importante rescatarla porque propone la anomalía y la otredad como una respuesta que precisamente va a renunciar a una noción antropocéntrica y va a crear, pero va a crear de una manera distinta.
Similarmente al panel anterior y a lo que comentaban en su cierre, creo que es el darse cuenta de que la existencia, la naturaleza, la tierra en sí, trasciende la agenda humana simplemente y se pueden encontrar respuestas, no sólo respetando eso, pero también consolidándose en ese nuevo contexto.
Miguel, ¿cuál consideras tú que es la diferencia, no sólo epocal, sino entre estos lenguajes, entre la sátira y esta estética de la extinción?
O sea, ¿cómo los ves tú, cómo los entendiste a partir de este contraste?
Creo que la diferencia principal en ambas películas también tiene que ver con la audiencia o el público que estaban esperando y su momento de producción.
Por ejemplo, México 2000 es claramente una película con un bajo presupuesto que está apelando al público que veía televisión y que reconocía a los actores principales, a Chucho Salinas y a Héctor Lechuga.
Entonces, estéticamente está haciendo muchos guiños a la televisión.
Vemos, como ya mencioné, la película está organizada como en sketches, pero siempre tratando de jugar con estas rutinas que estos cómicos tenían en los programas de televisión.
Entonces, en ese sentido, me parece interesante cómo está dialogando con un lenguaje televisual de la televisión.
Y en cambio, en la película de Día y de Noche, esta película en su momento en el que surgió, estaba tratando de dialogar como con películas independientes de ciencia ficción, apelando a un público que podía ir a apoyar estas películas en el cine.
Y tenía como esta, no solo de Día y de Noche, pero también La Última Muerte, 2033, todas estas trataban de alejarse de la estética de la televisión, alejarse de la estética de los churros de ciencia ficción mexicana de los años 50 y 60.
Tienen, por ejemplo, a actores reconocidos de series, etc.
Estaban como tratando de apelar a este otro público que veía películas como de ciencia ficción global estadounidense.
Y aquí lo que más me da risa, o no risa, pero lo que me parece intrigante para analizar, es cómo en la crítica especializada, estas películas como de Día y de Noche, que apelaban como a una audiencia más de mayor poder adquisitivo, terminaron denominando a estas películas como nuevos churros, que solo estaban aspirando a imitar la ciencia ficción de otros lados, pobremente.
Entonces, aunque no quisieran replicar la estética del churro, me pareció interesante cómo para muchos críticos siguen siendo churros mexicanos y no churros estadounidenses.
Y, por supuesto, la crítica especializada, que apelaba a la historia de la ciencia ficción, también se le veía como una especie de ciencia ficción.
Entonces, ahí también está una conexión entre ambas épocas, aunque son muy diferentes también.
Muchas gracias, Miguel.
Por parte del público, ¿hay alguna otra pregunta?
Yo me he dedicado a la investigación de la historia de la foto fija en el cine mexicano.
¿Si me escuchas?
¿Ahí me oyes?
Bueno, bueno.
No me está escuchando, creo.
¿Sí?
Bien.
Ok.
Miguel, te comentaba, bueno, tu servidor, soy Raúl Cabas Corona.
Yo me he dedicado en forma independiente y autónoma totalmente a la investigación de la historia de la foto fija del cine mexicano de la época de oro.
Obviamente, tú tocabas aquí el tema de la década de los 50.
Ya estamos hablando un poco de la decadencia del cine.
Y, realmente, por múltiples razones que ahorita no voy a mencionar para abreviar, realmente el cine en México siempre ha estado, a partir de esa década, en decadencia hasta la fecha actual.
Realmente, sí hay algunos flashazos de algunas películas buenas que han destacado, etc.
Ahora bien, en lo que se refiere a la ciencia ficción, efectivamente, hace ratito estaba yo comentando con una persona acerca de estas películas creadas de ficción de los 50, como para la época actual, pues, nos causaban risa, o de ciencia ficción y otras de terror, nos causaban risa a las generaciones actuales por las deficiencias cinematográficas de los efectos especiales, etc.
Pero, de hecho, yo desconocía ahorita las películas que tú mencionas, ya posteriormente voy a ver si las puedo ver con más calma, pero esa, la del día y la noche, se me figura cuando mencionas de los uniformes o de la vestimenta que utilizan.
Una película que ahorita no recuerdo el título de la película, creo que era "Cornar", ¿no?, "Schwarzenegger", donde sacan una escena donde está vestido y mencionan, ¿no?, inclusive ya no se quieren ni siquiera tocar ni besar por esta circunstancia de que ya era antihigiénico o totalmente, ¿no?, el contacto de un beso, de la saliva.
Esto me viene a recordar ahorita la pandemia, que, bueno, en lo personal me causó estragos, a tal punto, el rompimiento con mi expareja, no nos besábamos, por cuidar ella a su papá y yo a los míos, y por cuidarnos entre nosotros porque el riesgo era muy alto, ¿no?
Entonces, realmente, a veces, la realidad ha empezado a superar a la ficción, yo lo siento así.
Más allá de que algunos especulan que fue creado en laboratorio o fue parte de la naturaleza, pues, a final de cuentas, estuvo vigente y presente, y yo lo viví en carne propia, cerca de un hospital donde yo tenía el contacto directo con gente que me enferma, bendito sea Dios, no me enfermé, y aquí sigo, ¿no?
Sin embargo, toda esa ficción que ahorita está superando, más bien dicho, toda esa realidad que está superando la ficción, ¿tú qué ves hacia un futuro en el cine mexicano, en las artes, en la ciencia cinematográfica?
Te lo agradezco.
Gracias, Miguel.
Gracias por el comentario.
Raúl Cavazos, te buscaré por las redes si consigo tu información.
Enfocándome exclusivamente en la ciencia ficción, que es el tipo de cine mexicano que más conozco, no sé realmente cuál va a ser su futuro, porque, de hecho, en los últimos años sé que ha habido, digamos, intentos de practicar este tipo de cine.
Por ejemplo, están las películas de Isaac Svank, que es un poquito más en diálogo con esta estética del churro, de una manera más deliberada, sin tampoco ser puramente como un churro, sino como tratando de tomar ideas interesantes de ahí.
Pero fuera de eso, no he visto demasiada producción de cine mexicano, de largometrajes, de ciencia ficción, y que además se enfoquen en representar el futuro, y yo pienso que permanecen los mismos problemas que ya he mencionado, como la falta de presupuesto, la falta de audiencias específicas para este tipo de películas.
Pero yo sé que se sigue haciendo este cine, y si alguien sabe cómo conseguirlo, porque, por ejemplo, esta película, el que tú hayas dicho que no la has visto, y seguramente la mayoría de las personas que están ahí no la han visto, habla de otro problema, de cómo tenemos acceso a estas películas, no en el caso de las películas de ciencia ficción, sino del cine mexicano en general, que se estrenan en un par de salas y ya jamás las vemos, y no llegan a servicios de streaming.
No sé si por ahí, a lo mejor por algún canal de streaming específico pueda lograrse algo, pero realmente no sé cuál sea el futuro, no tengo demasiadas expectativas, pero bueno, quiero ser optimista, pero no sé realmente cuál vaya a ser su futuro.
Muchas gracias.
¿Alguna otra pregunta?
Aparte del público asistente.
Bueno, ya estamos cerrando esta mesa entonces, les agradecemos a ambos ponentes.
Ah, si hay otra pregunta.
Gracias, buena tarde.
De entrada, el tema… Muchas gracias, Miguel, sí.
El tema del cine mexicano oculto, podría decirlo así, para el común de los mexicanos, justamente es muy interesante, pues, este tipo de películas que uno no sabe que existían y el que las presenten aquí en la mesa me parece un esfuerzo formidable e incita a la curiosidad.
Entonces, en ese sentido yo agradezco mucho el tema.
Por otro lado, también incita a la curiosidad y me gustaría a mí mucho el escuchar completa la ponencia o la parte que faltó de conclusiones de Emilio, pues, porque me dejan con un poco de duda de qué pudo haber sucedido.
Si es que da tiempo y es posible.
Emilio, ¿podrías resumir un poquito tus conclusiones?
Claro, continúo en el párrafo que me quedé, realmente ya era cosa decir.
La trilogía del Southern Reach es una obra excelsa en el ejercicio del sentir.
Es una disección en lo que nos ata a lo que nos importa, vinculándolo con la relevancia que tienen los espacios como recursos formativos, identitarios, emocionales y sintomáticos en nuestro desarrollo.
Todos recordamos un lugar que significa nuestro mejor momento en familia, o tal vez la dirección de la persona que por primera vez nos hizo sentir algo, o el horizonte que asomaba desde la ventana del hogar de nuestra amistad más cercana.
Similarmente, recordamos nuestra primera impresión al hallarnos frente a diversos paisajes naturales, viñetas de vida silvestre o experiencias vinculadas al medioambiente, todas aquellas convirtiéndose en cosas que nos hace sentir inexplicablemente en paz y absoluta plenitud, y que poco a poco son transformadas por la emergencia medioambiental que no parece frenar.
El duelo nunca es un proceso limpio, lineal, rápido o intuitivo.
Es una búsqueda torpe entre salientes rocosos que no tienen dirección, una serie de decisiones que desafían la lógica narrativa y poética, porque en la vida real difícilmente pasamos el control de calidad y simbolismo meditado de un grión prosódico.
Es una expedición a un área que no terminamos de entender, que resulta imponente o potencialmente peligrosa, pero a la vez inegablemente atractiva, necesaria y oportuna para eventualmente alcanzar nuestra calma.
No se trata de aniquilar con la intención de desechar el pasado, sino para agradecer el mismo, sembrar nuevos saberes a través de las experiencias y prosperar en un camino constante de vida y color.
Tampoco es un asunto de ejercer autoridad a través de intenciones ajenas, paranoicas o decididamente afectantes, sino de reconocer nuestros pesares, límites y necesidades para actuar acorde a ello.
Se trata de aceptar como agradecimiento simbólico a las experiencias emocionalmente formativas en nuestra persona y como argumento redentivo y melancólico ante el punto sin retorno de algunas contingencias medioambientales que aún no terminamos de procesar, pero al menos navegamos con la intención de cambiar, acompañar y procesar como mejor podamos.
Volviendo a la persona que Gloria conocía en el punto de origen del Área X, concluyo mencionando que se trata de Saúl, el viejo farero que le acompañaba durante mañanas costeras en las que la mayor preocupación a su corta edad era recoger conchas brillosas y saltar sobre las piedras lisas.
Eventualmente, Gloria reconoce el impacto de su amistad y decide escribirle una carta justo al salir a la expedición que terminaría siendo su última.
"Una odisea a un paisaje familiar, pero alterado.
Nostálgico, pero transformativo.
Orgánico, humano, natural y anómalo, todo a la vez.
Cierro leyendo dicha carta, reinterpretando su remitente y dedicándola a todas las conexiones perdidas en mi vida, así como a los lugares rotos que aún atesoro y poco a poco aprendo a ver con nuevos y gratos ojos.
Dudo que en algún momento vayas a leer esta carta.
No sé de qué manera podría llegar a ti o si siquiera podrías entenderla ahora, pero quería escribirla, para aclarar las cosas y para que supieras lo que significaste para mí, incluso en tan poco tiempo.
Que supieras que agradecí tu brusquedad y tu consistencia y tu preocupación.
Que entendí lo que esas cosas significaron y me eran importantes, que habrían sido importantes incluso si todo lo demás no hubiese ocurrido.
Para que supieras que no fue tu culpa, no fue nada que hiciste, no fue más que mala suerte el estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Así tiende a suceder, como dice mi padre.
Y sé que esto es verdad porque me pasó a mí también, aunque he escogido mucho de lo que me ha sucedido desde entonces.
Lo que sea que pasó en ese entonces, sé que hiciste lo mejor que pudiste, porque siempre intentaste dar lo mejor.
Y yo también estoy intentando dar lo mejor, incluso si no siempre sabemos qué significa o cómo va a desenvolverse eso.
Te puedes quedar atascado en algo que va más allá de ti y sin llegar a entender por qué.
El mundo del que somos parte es difícil de aceptar, mucho más difícil de lo que podrías imaginar.
No sé siquiera si acepto todo ahora, no sé cómo podría, pero la aceptación va más allá de la negación y tal vez hay un poco de rebeldía en ello también.
Te recuerdo, recuerdo a quien cuidaba la luz, nunca terminó olvidarte, nada más tardé un buen rato en regresar.
Aceptación por Jeff VanderMeer.
Página final.
Gracias.
Bueno, si alguien tiene otra duda o comentario, si no, una más.
Ya, ya se escucha.
Ah, bueno, que yo quisiera preguntarle a Emilio igual, porque generalmente cuando hablamos de ciencia ficción lo primero que nos viene a la mente es algo como muy global, algo muy colectivo.
Y en este tipo de distopías pues siempre lo vemos así, como una perspectiva muy global.
Pero siento que esta parte del duelo, esta parte de lo emocional, pues quería preguntarte qué tanto sientes tú que puedes seguir cambiando la ciencia ficción y hacia dónde se puede dirigir al integrar los elementos emocionales con el entorno.
Es decir, cómo crees tú o qué tanto es importante construir personajes desde lo emocional en relación con cómo se va transformando el entorno.
Gracias.
Pues mira, recuperando igual la apreciación desde la mesa anterior, creo que en cierto momento sí hay que romper una noción tradicional de personajes aislados o de protagonistas heroicos, por así decirlo.
Y para mí creo que los de Van Der Meer no son heroicos, son más una consecuencia de un espacio y una circunstancia particular.
Pero creo que la respuesta para este tipo de personajes tal vez está en géneros híbridos, por así decirlo.
En todas estas nuevas vertientes que han aparecido, por ejemplo la ciencia ficción empezó en lo macro, en historias grandiosas y después tuvo un giro setentero, ochentero, hacia elementos psicológicos o elementos más injertos en el pensar o así, siento que contemporáneamente hay algunos géneros, algunos autores y algunas tendencias que se van hacia extrapolar todo esto de una manera sentimental y de una manera sensorial en la relación que hay de un personaje con el espacio y lo que eso le significa.
Ahí de hecho rescato mucho esta traición en la que comúnmente se le encasilla a Van Der Meer que es el "New Weird" y pues bueno, ahí tenemos muchos otros autores, notablemente Chinamía Bill, que también manejan esta dicotomía entre algo más entrañable o más personal que a la vez habla del espacio, del clima y de la circunstancia en la que todo lo demás está desenvolviendo.
Gracias.
¿Alguna otra pregunta?
Comentario.
Por allá hay una.
Les están pasando el micro.
En esta mesa no dejen por caído el micro.
Bueno, yo nada más agregar algo como buen metiche que soy a la pregunta de la compañera, digo porque el compañero no va a poder resolvernos esa pregunta que es de índole un poco más general de la ciencia ficción, pero sí justamente el crecimiento dentro de la escritura en América Latina respecto a la ciencia ficción, pues ha dado un avance a partir de "New Weird".
Particularmente yo te recomendaría textos latinoamericanos como Luis Carlos Barragán, T.P.
Echeverría, ellos dos particularmente tienen textos que hablan sobre lo, o ahondan sobre lo emocional, porque el "New Weird" al hablar de la extrañeza, tiende ya no necesariamente a hablar sobre estos tópicos magnánimos, de el futuro, de cómo es que se desarrollan grandes procesos políticos y cambios dentro de mundos, dentro de elementos, dentro de los países o estas sucronías o estas distopías, o sea la ciencia ficción está en un momento completamente distinto y es justo ese momento emocional, y en ese sentido el "New Weird" es como la parte o la mano izquierda de la ciencia ficción, como diría en algún momento Ramiro Sánchez, que también te lo recomiendo, también te recomiendo a Maximiliano Barrientos, Nick Tecoen, pues un montón de textos, pero sí es interesante cómo la ciencia ficción ha cambiado y algo que me gustaría señalar que comenta, a propósito de lo que comenta el compañero, es que la ciencia ficción latinoamericana no se puede medir con la misma vara que se mide la ciencia ficción anglosajona, que es decir, no es por etapas, en América Latina no se hace por etapas, no es como "Edad de oro", "Edad de plata" y después el "Cyberpunk" y después ya toda la mezcolanza que existe ahora.
La ciencia ficción latinoamericana se mide de una forma distinta y además ha tenido muchos elementos de todos estos contenidos y por lo tanto tiene una apreciación completamente corporalizada y territorializada, entonces en efecto la ciencia ficción latinoamericana actual, de la pandemia para acá, prácticamente de 2018, tiene una forma completamente distinta, sobre todo corporalizada.
Muchas gracias.
Bueno, con este comentario dejamos esta mesa como cerrada, no me queda más que agradecer a los ponentes, muchas gracias, dámosles un aplauso por favor.
Y pues quédense para el resto de las actividades, muchas gracias.
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05/02/2025
INGESTO
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BARRA
Divulgación
TEMPORADA
4
CONDUCTOR
Manuel Mörbius, escritor.
TEMA_CONTENIDO
Conversaciones sobre ciencia ficción
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