Document
Thumbnail
Share
CUID
M-08914
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Homenaje a José Revueltas en el centenario de su nacimiento, en el que participan destacados intelectuales y escritores mexicanos. El evento, que lleva el título de dos de sus obras más reconocidas, resalta la importancia cultural y social de la vida y obra del autor. Los asistentes reflexionan sobre su legado, y el homenaje culmina con un concierto, cerrando con broche de oro la celebración de su contribución a la cultura mexicana.
EXTRACTO_SERIE
Homenaje a José Revueltas en su centenario. Intelectuales mexicanos destacan su legado cultural y social. Cierra con un concierto.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Celebración de los 100 años del nacimiento de José Revueltas. La palabra sagrada, segunda mesa de reflexión, donde se comenta la importancia cultural y social de la vida y obra de José Revueltas.
EXTRACTO_PROGRAMA
La palabra sagrada, segunda mesa de reflexión, donde se comenta la importancia cultural y social de la vida y obra de José Revueltas.
N_PROGRAMA
3
N_TOTAL_PROGRAMAS
4
DURACION_TOTAL
01:06:01:13
PARTICIPANTES
Carmen Galindo, Edith Negrín, Eduardo Antonio Parra, Vicente Quirarte y Evodio Escalante. Modera: Rosa Beltrán
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes | Autor | Escritor | Festival | Festividad | Intelectuales | Literatura | Política
TRANSCRIPCION
Nos estará acompañando esta noche Evodio Escalante, Carmen Galindo, Edith Negrín, Edondotorno Parra, Vicente Quirarte y estará moderando la mesa, Rosa Beltrán a quien le cedemos la palabra. Muchas gracias. Muy buenas noches para los que acaban de llegar otra vez, gracias. En la inauguración dije que para la UNAM era fundamental hacer un recuento y un homenaje a José Revueltas, precisamente en el momento histórico en el que estamos viviendo, tiene todo el sentido hacerlo. Se ha dicho mucho en mesas anteriores que la militancia de revueltas impidió ver al autor que hay detrás. Creo que es algo que poco a poco está quedando en el pasado, que su obra se está revisitando por los jóvenes, que se está viendo la potencia y la fuerza de esa voz y se está releyendo también al autor que escribe sobre nuestra oscuridad, sobre el monstruo que nos habita, pero también al autor de una prosa magistral que tiene relatos como el luto humano, novelas, hablaron aquí mucho ya de los errores y de los días terrenales. En la UNAM reeditamos el disco de Voz Viva de México, que tiene grandes fragmentos de luto humano. Es impresionante, además de leer la obra, escuchar al autor, yo los invito a acercarse a este disco, a esta grabación, que tiene además un estudio, un prólogo crítico amplio. Y también los invito a acercarse a material de lectura, porque ahí tenemos el cuento Dormir en Tierra, uno de los cuentos más poderosos que escribió Revueltas. En esta mesa, agradezco mucho a los ponentes de la mesa anterior, por supuesto, saludo a las instituciones con las que, junto con la UNAM, hicimos este homenaje, y ahora a los autores que nos acompañan. Les recuerdo que tenemos 12 minutos cada uno, así que yo también seré muy breve en la lectura de la currícula. Lo más importante es que los escuchen ahora ustedes hablar sobre la obra de Revueltas. Todos ellos son escritores reconocidos y autores que se han dedicado a uno o varios aspectos de la obra de Revueltas. En orden alfabético, empezamos Evodio, si quieres, contigo. Es ensayista, antólogo, crítico y poeta. Ha colaborado en muchas publicaciones periódicas y coordinó la edición crítica de José Revueltas, los días terrenales, publicada en Conaculta. También obtuvo el premio de poesía iberoamericana Ramón López Velarde. Bueno, pues con ustedes, Evodio Escalante. Gracias. Me siento muy complacido de estar en este homenaje y en esta recordación de la obra de José Revueltas, un autor al que yo empecé a leer sin saber quién era el personaje, pues cuando era prácticamente un adolescente y al que he dedicado muchos años de mi trabajo como crítico literario. Es muy difícil sintetizar en los 12 minutos que se nos han concedido un autor tan complejo y tan multifacético como José Revueltas. Con tantos años de haberlo trabajado de modo intermitente, habiendo yo publicado un libro sobre su obra en 1979, o sea, hace la friolera de 35 años, el libro que ahora acaba de ser editado de nuevo por el Fondo de Cultura Económica, Confieso que en algún momento he llegado a sentir un cansancio. Bueno, es que ya que puedo decir sobre José Revueltas, otra vez hablar de los errores. Ahora bien, quiero decir que esta sensación de fatiga, creo que puede ser explicable, en realidad es injustificada. porque, digo, es explicable que uno de pronto diga, yo ya me quiero ocupar de otra cosa, pero en realidad me ha pasado algo sorprendente en los últimos meses, que he empezado a descubrir otras vetas que yo no había visto en José Revueltas, particularmente sus vetas de crítico literario, de crítico de arte, e incluso de filósofo del arte. Y quizás debo comenzar por ese punto, porque los editores de las obras completas de Revueltas, Andrea Revueltas, ya fallecida, y Philippe Cherón, por ejemplo, nunca destacan en su edición que Revueltas también escribió crítica literaria, y tampoco destacan que escribió crítica de arte, No demasiados textos quizás, pero sí textos que podrían considerarse significativos. Cuando en 1943 Octavio Paz publica una muy viliosa y creo que muy mal intencionada reseña de El luto humano, José Revueltas no contesta. y es otro de los aspectos que he descubierto en los últimos meses. José Revueltas no tenía la capacidad anímica para contestar las críticas que se le hacían. No le contestó a Octavio Paz, como no le contestó a Enrique Ramírez y Ramírez, como no le contestó a Pablo Neruda, como tampoco contestó a las críticas que llegó a suscitar su obra de madurez, Los errores, cuando se publica en 64, que es cuando él tiene justamente 50 años de edad. Pero, si no hay una contestación directa, he descubierto que sí, sí elaboró Revueltas un texto donde de manera indirecta, sin defender y sin siquiera mencionar la novela que Octavio Paz había atacado, y sin ponerse el saco en primera persona, quizás haciendo eco de su concepción marxista de que el individuo es un guarismo insignificante en el correr de la historia y que el narcisismo o la idea del yo es algo totalmente deleznable, pues no contesta a los ataques, sino que hace todo un análisis de la situación actual de la literatura en México, claro, en los años 40, hace un diagnóstico de lo que es la novela y el significado histórico, y por qué surge la novela con el surgimiento también de los estados nacionales, y expone en unos pocos renglones lo que sería su ética del escritor. No le importa, como los exquisitos, escribir bien. Le importa expresarse bien, como seguramente le sucedió a Cervantes, a Notas Revueltas. Bueno, digo, esto está un poco disimulado en las obras completas porque este texto aparece en visión del paricutín, dice, textos periodísticos y otras crónicas y reseñas. Bueno, este documento del cual estoy hablando, obviamente, no es una reseña, es una declaración en forma, es un ensayo de crítica literaria que habría que considerar. Y también otro pero que le podríamos poner a los editores de las obras completas es que no incluyen una serie de textos que Revueltas elaboró hablando de los grandes maestros de la pintura mexicana. Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, sobre todo José Clemente Orozco, un pintor con el que Revueltas tenía una enorme empatía. E incluso doy un paso más, no sólo el crítico de arte, sino el esteta, el filósofo del arte. La Universidad Nacional de México publicó en 1965 el libro El conocimiento cinematográfico y sus problemas. En su existencia polifacética, Revueltas no solo fue autor de novelas y cuentos, fue también durante muchos años un guionista del cine nacional, uno de los principales guionistas con los con que contaba el cine mexicano de la época. y además Revueltas daba clases de técnica cinematográfica en el CUEC yo quiero evocar ese momento porque en ese momento Revueltas era profesor del Centro de Estudios Cinematográficos, también lo llegó a hacer en Cuba donde estuvo en el Instituto de Cine Cubano muy a principios de los años 60, obviamente atraído por la novedad extraordinaria de esa revolución socialista en la isla de Cuba. Pero en este libro, la edición original, además, digamos, del cuerpo central, centrado todo en los problemas de la técnica cinematográfica, Todo, casi todo, porque el primer capítulo es ya un tratado de estética, puesto que hay revueltas, pone en relación al cine con distintas disciplinas artísticas, para empezar con la poesía, siguiendo con el teatro y continuando con la pintura. Tenemos una visión de conjunto, no veramente un texto técnico sobre el cine, sino un texto más englobador, que nos aporta una visión más completa del arte cinematográfico, con sus semejanzas y sus diferencias con respecto a otras disciplinas artísticas. Pero en esa edición original del CUEC, en el 65, justamente un año después de que había aparecido los errores, Revueltas incluye un apéndice que tiene dos partes. La primera parte es un texto que se llama El autoanálisis literario. Un texto de una extraordinaria densidad filosófica, porque entre otros primores habría que decir que aunque era en esencia un autodidacta, pues Revueltas tenía lecturas filosóficas y particularmente una obsesión por el pensamiento de Hegel, a quien se considera uno de los maestros o de los antecedentes para llegar a Carlos Marx. aquí en este texto de la autoanálisis literario Revueltas no responde a sus críticos de la novela, pero si plantea de una manera que me parece todavía no hemos estudiado cuál es el funcionamiento del texto y cuál debe ser la actitud del autor ante sus materiales, prácticamente diríamos que aquí de una manera muy sutil Revueltas retoma lo que yo he llamado el lado moridor de la literatura, o sea, el autor como tal no debe intervenir en la dirección de la novela, el autor debe tomar sus materiales, tomar sus personajes y intuir o encontrar o adivinar la tendencia interna que tienen estos materiales y dejarse llevar por esa tendencia interna que contiene su material de trabajo. hay toda una reflexión estética de la escritura en este documento que se completa con otro ensayo que tiene que ver con el problema de la estética mediatizada mediatizada por el realismo socialista o por el marxismo chato mal entendido por los burócratas de la unión soviética frente a lo que sería la propuesta de revueltas una estética de la libertad mi queja contra los editores, creo que ahora ya la agarré contra los editores de las obras completas, a quienes mucho debemos porque gracias a ellos tenemos una edición completa o casi completa de revueltas, que es además una edición anotada no es fácil, no es fácil bueno, se dice fácilmente, pero qué trabajo de meses y meses, o de años, llevo esto Sin embargo, por una decisión que me parece filológicamente totalmente desacertada, Andrea y Philip decidieron expurgar, o sea, ese libro que Revueltas había publicado en plena madurez de su desarrollo intelectual y como escritor, expurgan estos dos capítulos que formaban el apéndice, y en su lugar meten otros textos que tienen que ver, es cierto, con la temática del cine. Pero con esto me parece perjudican el sentido original del libro, que era un libro, es cierto, sobre el cine, pero donde el acento estaba puesto, como ya lo sugiere el título mismo, en el conocimiento. No es un libro sobre el cine, sino sobre el conocimiento cinematográfico Y junto con Pegado, sobre el conocimiento de las artes en general. Entonces, yo soy de la tesis que en esa edición original, publicada por el CUEC, lo que tenemos no es solo un libro de cine, sino al mismo tiempo, así sea de manera tácita o implícita, una estética del autor. En fin, son muchos los aspectos de revueltas, estoy esperando que me marquen la campanita, creo que ya sonó. Si al final hay modo y oportunidad de platicar, pues podemos continuar porque es un autor realmente inagotable y es un autor que yo he dicho, es un autor para tiempos difíciles como los que está pasando actualmente en nuestro país. Mil gracias. Muchas gracias Evodio parte del homenaje es también tener esta visión crítica que viene de los conocedores de la obra de Revueltas como la de Evodio es muy interesante lo que acabas de apuntar sobre esta edición que cambia en algo el sentido que tuvo originalmente la maestra Carmen Galindo Es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde hace mucho, 42 años. Ahí es corresponsable del Seminario Público Historia de la Cultura en México, 1900-1970. Ha colaborado en numerosos periódicos, sobre todo en Novedades y El Día, en este último diario, era jefa de las páginas de Ciencia y Cultura. Actualmente dirige La Cultura Hoy, Mañana y Siempre, suplemento en línea de la revista Siempre, y ella conoció a José Revueltas y según nos manda en su nota de currículum, admira profundamente no sólo su obra sino su militancia política. Carmen Galindo tiene la palabra. Gracias, Rosalía. Bueno, en primer lugar les quiero decir que en mi suplemento salieron ya dos artículos de una conferencia que dimos en la Feria del Libro del Zócalo de dos verdaderos especialistas en la obra de revueltas. Uno es David Moreno y nada más tiene que entrar a siempre, luego en cultura y luego ahí el suplemento, la cultura hoy, mañana y siempre. Y está el texto de David Moreno sobre todo esto del estalinismo y cómo va evolucionando el pensamiento de revueltas, etcétera, pero perfecto. David fue el que encontró el libro del joven Marx, que muchos dudábamos que Revueltas hubiera conocido en su juventud, y la verdad es que sí, fue traducido por un exiliado alemán, exiliada alemana, y lo leyó Revueltas, y David encontró el libro original subrayado por Revueltas, hasta este grado. Bueno, y el otro texto es de Raúl Escobar, que es sobre una democracia bárbara. los invito a que lo consulten. Una cosa que quería completar de lo que dijo Jaime, es que dijo un argumento que se llama Tierra y Libertad sobre Zapata, que creo que nunca fue filmado, no, no fue filmado, lo hizo para mi papá, mi papá era productor cinematográfico, y Revueltas hizo dos argumentos para él, Río Blanco y Tierra y Libertad, que era efectivamente sobre Zapata, que Julio Pliego entregó, no sé por qué arte, seguramente se lo dio Revueltas a Editorial ERE, que bueno que está publicado, yo tengo el de Río Blanco, pero bueno, el hecho es que se mandaron a supervisar a cinematografía y no fueron aceptados, los dos fueron censurados, o sea, se prohibió que se hiciera la película. Bueno, el día en que Revueltas se unió al movimiento del 68, yo estaba ahí, estaba en el Auditorio Che Guevara, Y llegó Revueltas y le dijo a Roberto Escudero, bueno, que quería hablar. Roberto Escudero era de nuestro comité de lucha, o sea, nuestro representante al Consejo Nacional de Huelga. Estábamos en el auditorio Che Guevara lleno, como 500 personas. Y entonces, bueno, estudiantes. Y entonces llegó Revueltas y cuando pidió, le dijo, Pepe, ¿querías decir algo? Y dijo, sí, Roberto, gracias. Y tomó el ese, ¿no? bueno Ignacio Hernández fue el que lo llevó y entonces bueno ya tomó la palabra revueltas y dijo compañeros les traigo la solidaridad del bloque de intelectuales al movimiento estudiantil y entonces todos aplaudimos bueno delirantemente de que trajera el apoyo de artistas e intelectuales al movimiento estudiantil y entonces volteó Roberto Dijo, bueno, Pepe, ¿quiénes son? Y dijo revueltas, por el momento, yo. Y a mí me pareció lo más inteligente. Yo aprendí la primera lección política. Efectivamente, así empiezan los… al día siguiente, a los 15 días, había montones de intelectuales formando parte de este bloque de apoyo al movimiento estudiantil, ¿no? Y así se hacen las cosas. Enseguida quisiera yo decir lo que considero más importante. Considero lo más importante de la obra de Revueltas, tal vez, la función que le daba a su literatura. Le daba la función a la literatura de desenajenar al lector. Esa era la función que le otorgaba a la obra literaria. Y esa misma función era lo que le daba al partido político. El partido político, el cerebro colectivo, era para desenaginar a la gente, para que no tuviéramos la cárcel ideológica de la cultura burguesa que impide a los trabajadores ver sus verdaderos intereses y que están encarcelados ideológicamente repitiendo las ideas justificatorias. del Estado que otorga la burguesía o que impone la burguesía. Entonces, no hay que buscar en revueltas otra cosa más que esta intención de desenajenar es la misma del partido que la de la literatura. No es la revolución por un lado y el escritor comprometido por el otro. Es exactamente lo mismo el partido y la revolución. y la literatura. Y luego quisiera decir otra cosa por el límite del tiempo. Bueno, la gente que conoce Revuelta está preso, a los 15 años está preso, luego está preso en el 32, luego está preso en el 34, luego en el 68 y dicen las malas lenguas que conoció la cárcel de Belén o el líder Gortari y dice que conoció la cárcel de Belén. Él también decía que conocía la cárcel de Belén que había conocido la cárcel de Belén, que es una cárcel muy antigua, y estuvo en la Santiago Tlatelolco también, que nunca se menciona, pero también estuvo ahí preso, etc. Entonces, ¿a quién conocía Revueltas? Bueno, trajo a la literatura a dos personajes, los delincuentes que conoció en la cárcel y, sobre todo, a los presos políticos. Es la única obra literaria que escribe sobre los comunistas. No hay otra obra más que la de Elena Poniatowska. Elena también ha tomado esta temática de los comunistas, no solo en ti misma, sino querido Diego Teablasa, por ejemplo, o ahora que estás escribiendo sobre Lupe Marí, etc. Bueno, es realmente, son los únicos dos que escriben sobre los comunistas, ¿no? Esto me parece también muy importante, porque hay otros comunistas que escriben, pero escriben sobre campesinos o sobre obreros, etc., pero no sobre los, en particular, los presos políticos. Bueno, luego, en la cárcel es una situación límite, si lo decimos con las palabras existencialistas, en donde se conoce a la gente en su desnudez, ¿no? Entonces, esta va a ser la materia de las novelas de Revueltas, el alma del hombre desnuda en toda su grandeza y en toda su mezquindad, porque en ese espacio cerrado la gente no puede mentir, no puede, bueno, es algo realmente terrible. Otra cosa que dice Revueltas, dice, la realidad en las Islas María es ser un poco más atroz de lo que lo cuento, pero hay cosas que no puedo contar. Cuando cuenta lo de Olegario Chávez huyendo por el drenaje, dice el personaje, esto no lo puedo contar porque no hay palabras para expresar el horror que estamos viviendo. no es verosímil, dice Revueltas. Bueno, ese es otro aspecto que me parece fundamental. ¿Cuál es su tema? El del partido político es lo que le preocupa en el ensayo sobre el problema de la idea de auto-custos en cabeza, en los errores, en todas sus novelas, en los días terrenales, etc. En todos está el problema del partido político. Su crítica al estalinismo, bueno, ya es lo que siempre se destaca, pero lo que no se destaca es que Revueltas seguía luchando y seguía tratando de formar el partido. Por eso va y forma a los espartaquistas, por eso interviene en el lombardismo y es un rato del Partido Popular, porque lo que quería era crear este partido que desenajenara a la clase obrera. quiero contar una anécdota personal, un día me habló por teléfono Revueltas, yo me paso la vida diciendo, así como en los errores conoció a los del Partido Comunista el personaje de Jacobo Ponce, igualito le pasó a Revueltas, esto es real, el que cuando Ernesto llega y llega a las Islas Marías en los muros de agua y grita, viva el Partido Comunista, eso es cierto, el joven Revueltas llegó y dijo, viva el Partido Comunista y los mandaron a Arroyo Hondo que es la celda de casa, Bueno, el espacio de castigo de las Islas Marías, ¿no? Entonces, bueno, esta es otro de los aspectos que yo siempre estoy viendo. Ay, que esto es real, es que esto así sucedió, es que esto es el idéntico a la vida, ¿no? y Revueltas me habló por teléfono un día y entonces me dijo, Carmen, acabo de leer, es la única vez que me habló, me dijo, Carmen, acabo de leer su prólogo a La piel de zapa, una novela de Balsam, y entonces en editorial por Rua, era lo primero que yo publicaba, y entonces me dijo, y la quiero felicitar porque usted ahí plantea algo fundamental, algo importantísimo. Yo, muchas gracias, señor Revueltas, que me haya hablado, ¿no? Y entonces me dice, porque usted dice ahí que la literatura realista inventa. Y eso es fundamental. Entonces, o sea, a través de los años yo me he dado cuenta que él me dejó este recado de que no sigue usted buscando de que, ah, pues sí, Revueltas hizo esto. No, es que inventa. Hay algo que inventa. Por ejemplo, las presas comunistas nunca fueron llevadas a las Islas Marías. Ahí nada más estaban las cristeras. La madre Conchita, por ejemplo, la menciona en los muros de aguas revueltas. Pero todo el episodio de Rosario no es cierto porque es una invención de revueltas, porque eso no existe, no existió, no era la realidad de las Islas Marías. Entonces, bueno, me pareció muy importante que me hubiera dicho esto. Alguien a estas alturas con la caída del muro de Berlín y que está festejando incluso en el mundo y demás, dirá que el tema del partido es un tema fuera de moda. Y yo les pregunto a ustedes si ahorita con la gente en las manifestaciones, las manifestaciones que están aquí afuera, la más grande manifestación que ha existido, algo mucho más grande que el 68 se está gestando ahorita en las calles, sino lo más importante es encontrar una dirección y un partido. Entonces, quisiera terminar mi intervención con la frase que los chicos del Consejo Estudiantil Universitario pintaron en el estacionamiento de mi facultad. Ay, José, qué falta nos haces en estas revueltas. Muchas gracias. Carmen Galindo. Damos ahora espacio a la doctora Edith Negrín, que también es investigadora en el Instituto de Investigaciones Filológicas, es decir, también es miembro de la UNAM, es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras. Ella se define también como defeña y campechana, no sólo por su personalidad, sino porque nació en Campeche. Interesada y estudiosa en la literatura mexicana, es autora de varios libros de ensayos y varias reseñas y notas críticas sobre Ignacio Manuel Altamirano, José Revueltas, Renato Leduc, Luisa Josefina Hernández y José Emilio Pacheco, entre muchos otros. Tiene en prensa, en el Fondo de Cultura, el libro del que ya se habló antes, Un Escritor en la tierra, Centenario de José Revueltas. Con ustedes, Edith. Gracias. Bueno, quisiera agradecer a Rosa Beltrán su invitación y también su presentación y a Estacia también haberme invitado. Para no ser menos que la mesa anterior, donde también hubo disensiones, yo le querría decir a Evodio que a lo mejor Revueltas sentía que estaba ocupado en cosas que le importaban más que estar respondiendo y polemizando a todos sus críticos. A lo mejor sabía que alguien lo iba a hacer en el futuro. Y a Carmen le quería hacer una pequeña acotación, sobre todo como un pequeño homenaje a un profesor universitario ya fallecido. El profesor de la UAM Iztapalapa, Jorge Fuentes Morúa, hace como 10 años da un libro donde por primera vez… El que nota a pie de página pone que le da las gracias a David Moreno por haberle entregado este libro. Sí, porque eso me… Exacto. Él trata mucho… que hizo la biografía política de José Revuelta, intelectual de José Revuelta, y le da en una nota, pierde página, dice, agradezco a David Moreno que me haya dado este ejemplar de el joven Marx. Quería recordarlo a propósito del tema. Exacto, sí. Además, creo que reeditaron el libro de Fuentes Murúa, que me extrañó muchísimo porque es un escritor muy marginal. Sí, yo estoy segura. La UAM lo reeditó. Sí, es que me pareció importantísimo, además, porque como sí sabes, el suicidio y ya lo están cuidando sus libros, ¿no? De promoviéndose. Bueno. Mi texto se llama Cinco razones personales para amar, extrañar, leer y releer a José Revueltas. Hay que amarlo, sin duda, por haber sido un ser humano entrañable, con exacerbada capacidad para sentir y padecer en carne propia las llagas de la sociedad, De los hombres y las mujeres en el cuerpo, la mente y el alma, si es que existe o su equivalente. Esa capacidad que lo hermana con escritores latinoamericanos como César Vallejo, a quien cita en varias cartas, o como José María Arguedas, a quien dedica un relato, El Dios Vivo, un relato por supuesto protagonizado por indígenas, en esta ocasión por yaquis. La sensibilidad de revueltas lo llevó a acercarse y a comprender a todos los humillados y ofendidos, vencidos, explotados y marginados en su momento histórico. No sólo con los que era políticamente correcto solidarizarse, indígenas, campesinos, obreros, sino con el un proletariado, los rateros, los asesinos, los padrotes, las prostitutas. La segunda razón por la cual hay que amarlo es por la intensidad de sus pasiones. pasión por la militancia, pasión por el conocimiento, pasión por la verdad, pasión por la escritura, pasión por las mujeres. En alguna carta juvenil a Olivia Peralta, su primera esposa, le dice que los actos sin pasión son estériles. Su amor al conocimiento intelectual fue cultivado fuera de escuelas, en directo contacto con los libros. Y es sorprendente la cantidad de autores y textos que cita en sus cartas y en sus diarios aún en los años de la más absorbente actividad política. Su amor al aprendizaje le permitió comprender que todo sistema de pensamiento cerrado conduce al dogmatismo y a la deshumanización. En sus novelas hay un paralelo entre los comunistas dogmáticos que se sienten dueños de la verdad histórica y que nunca dudan de que el fin justifica los medios y los guerrilleros del cristianismo que en nombre de Cristo Rey cometían las mayores crueldades, las que registra en el luto humano y en ese estupendo relato que ahora se sabe que intentó llevar al cine, se acaba de descubrir, que se titula ¿Cuánta será la oscuridad? Su pasión militante por el cambio social acompañó cada día de su existencia. Lo llevó a peregrinar dolorosamente por todas las organizaciones de izquierda de su tiempo, hasta que en el 68, ya en la madurez, llegó a la universidad, donde encontró en el movimiento de los jóvenes la fraternidad y la democracia que había buscado siempre. Y entonces empezó a especular sobre una nueva posibilidad de organización fuera de los partidos, la autogestión. No es extraño que Revuelta se convirtiera en el ídolo, el símbolo, el mito de mi generación, de los nacidos en los 40. Su pasión por la verdad lo llevó, como sabemos, a defender a ultranza sus creencias, afrontar las prisiones del estado represor, a sufrir estoicamente el fuego amigo. Como él, uno de sus personajes alter ego, Gregorio, del que hoy se ha hablado, en los días terrenales, finaliza la novela dispuesto, lleno de gozo, a entregarse al sacrificio de la tortura, a la crucifixión, dice textualmente, y el narrador concluye, esa era su verdad, estaba bien. A veces las pasiones de revuelta se enfrentaban entre sí, la persecución de su verdad lo hacía chocar con sus correligionarios y los fracasos militantes se sucedían, sin embargo nunca se dio por vencido. En otra carta a Olivia le dice que carecer de pasión es tener espíritu de boticario. Y en una más le dice, te quiero como nunca y no debes dudar un solo instante de mi cariño desenfrenado, de mi pasión. Exactamente en los mismos términos, se dirigió en sus misivas a cada una de las otras mujeres a las que amó. He hablado sobre todo de su persona y de lo que es para mí su leyenda. Sin embargo, la tercera razón y la más importante es, por supuesto, su obra escrita, en especial su obra narrativa. Leerla nos permite acercarnos al valor sagrado de la palabra y a la responsabilidad que tenemos para usarla. Lo admiro porque, pese al materialismo asumido en su juventud, peste a esa penetración en la materia, el agua, la tierra, el hombre mismo, que están hechas sus novelas, no dudó en hacer explícita su percepción de la angustia cósmica, de espacios y fuerzas trascendentes, esos que no pueden explicarse por la vía de la simple racionalidad materialista. La cuarta razón también tiene que ver con su obra, leer a revueltas, releerlo, es entrar de lleno en un mundo inquietante, donde la palabra poética alterna con el lenguaje violento. Sus narraciones indagan en profundidad sobre la condición humana, por lo que hace a la visión de mundo, desde el materialismo histórico y dialéctico asumido en su juventud. En cuanto a la literatura, desde el realismo que él, buscando una alternativa al realismo socialista, transforma en una teorización sobre el lado moridor de la realidad, que ha sido muy estudiado por y Bodio Escalante. Sus novelas dialogan entre sí, proponen constantes e interrogaciones nunca solucionadas. Son un panorama de lo oculto, de lo no dicho, de lo omitido o lo borrado por la cultura oficial, incluyendo la cultura de la oposición. Son un camino también hacia nuestros abismos interiores. No se puede salir indemne de la lectura de la narrativa de revueltas. Leerlo nos lleva a extrañar su ejemplo, porque la incesante relación entre la teoría y la práctica, entre el estudio, la observación y el activismo que vertebraron su vida, son la mejor herencia que nos ha dejado, una herencia que tal vez nos ayuda a comprender hechos como la represión de Ayotzinapa. La quinta y final razón es quererlo por la gravedad de sus razonamientos, por ejemplo, sus textos hegelianos o inspirados en Hegel y a la vez por la levedad de su humorismo como ocurre en el cuento Hegel y yo donde si recordamos Hegel es un delincuente que había robado un banco en la calle de Hegel amarlo por sus contradicciones y sus paradojas amarlo también por el discurso a los perros en el parque hundido muchas gracias Muchas gracias Edith Negrín surgen muchas asociaciones a partir de lo que lees los boticarios también tienen su pequeña y gran pasión ahí está Charles Bovary y en cierta forma también Doctor Jacob y Mr. Hyde que nació de la botica Eduardo Antonio Parra es probablemente el más revuelteano de todos los autores de mi generación y es además especialista también en la obra de Revueltas. Es autor de los libros de relatos Los Límites de la Noche, Tierra de Nadie, Nadie los vio salir, entre muchos otros. Colabora con regularidad en suplementos culturales y revistas de circulación nacional, con crónicas, relatos, ensayos y reseñas críticas. Y es un magnífico lector de Revueltas y de otros autores. Con ustedes, Eduardo Antonio. Muchas gracias. Bueno, yo también quiero agradecer la invitación a Rosa Beltrán y a Estasia de la Garza, o sea, a la UNAM y a Limba. Yo no conocía Revueltas. Si contara anécdotas, contaría las mías con sus libros, pero mejor voy a leer. José Revueltas, terriblemente humano. De los centenarios de escritores mexicanos que se conmemoran este 2014, el más celebrado ha sido sin duda el de Octavio Paz. No es extraño, pues además de tratarse de nuestro único premio Nobel de Literatura y de ser el poeta más importante del siglo XX en el país, Paz no ha dejado de influir en la vida intelectual mexicana a través de la resonancia de sus ideas y sus posturas críticas y de la continuidad de esa otra obra de carácter cultural que es la creación de publicaciones periódicas. Por si esto fuera poco, sus seguidores, discípulos y epígonos constituyen una legión y muchos de ellos han sido los encargados de organizar homenajes y celebraciones. No muy a la saga en lo que se refiere a importancia cultural, aunque no con tantos seguidores o no tan visibles Los otros dos literatos mexicanos que ahora llegan a los primeros 100 años de su nacimiento, Efraín Huerta y José Revueltas A primera vista parecerían un tanto olvidados por el grueso del público lector Sin embargo, si uno observa con atención las tendencias de lectura entre las nuevas generaciones Se dará cuenta de que Huerta es un poeta popular, tal vez el más popular en México después de Jaime Sabines y por lo tanto sus poemarios, que nunca han dejado de publicarse, pasan sin descanso de mano en mano entre los jóvenes, fecundando con su visión tierna, descarnada y social muchos de los versos de quienes ahora se inician en el oficio. En lo que respecta a José Revueltas, a pesar de haber sido considerado un escritor incómodo desde la publicación en 1941 de su primera novela, Los muros de agua, ha acrecentado con el paso del tiempo el número de sus lectores y para comprobarlo bastaría ver cuántas reediciones se han hecho hasta la fecha de uno solo de sus libros, la novela breve El Apando. Así, si de los tres Octavio Paz es el titán, un genio superior indiscutible que deslumbra sin remedio a quien se acerca a sus páginas, podríamos aventurar que Efraín Huerta y José Revueltas, también genios a su manera, resultan más entrañables para el lector contemporáneo, más cercanos por más humanos y, en el caso del último, estremecedor por haber sido tan terriblemente humano. Sí, Revueltas fue muy humano, tanto que se autodenominó muchas veces con humildad con ese hijo del hombre en un sentido a la vez literal e irónico, acaso porque se sabía el más religioso de los escritores ateos, el principal místico entre los materialistas, el único santo laico que desde sus primeros años comprendió que su destino en la tierra era sufrir por la redención de los demás, que no obstante delataba cierta soberbia y la seguridad en el valor intrínseco de su obra literaria. El mismo Octavio Paz lo consideraba el más puro de los escritores mexicanos, y es tal vez esa pureza en sus posiciones ideológicas y literarias en combinación con su exacerbada humanidad, lo que lo volvía un ser incómodo para sus contemporáneos, pues ¿quién es capaz de soportar a un hombre siempre congruente con sus convicciones críticas en un medio donde campean los elogios mutuos, la supuesta cortesía y el oportunismo? Tras una infancia alimentada con la lectura ferviente de las vidas de los santos, este duranguense emigrado desde sus primeros años a la capital de la República descubrió, apenas pasada la pubertad, las dos actividades a las que se entregaría por completo su vida, la política y la literatura. Sin embargo, detrás de cada una palpitaba la que con seguridad era su pasión absoluta, la defensa de los oprimidos, pues es claro que hacia ella encaminó tanto sus luchas revolucionarias como sus textos narrativos ensayísticos, dramáticos, filosóficos y periodísticos. Mucho se ha hablado de la vocación por el martirio que Revueltas mostró en todos los actos de su vida, pero ¿qué se podría haber esperado de quien se inició en la lectura con agiografías cristianas y de ahí pasó a devorar la obra de clásicos como Tolstoy y Dostoyevsky? ¿De qué? ¿De alguien que descubrió la miseria económica en los primeros tiempos de la niñez y que a la edad de 16 años fue confinado como recluso en el penal de las Islas Marías debido a su lucha en favor de los desposeídos? Al concebirse ateo y comunista, el joven José Revueltas descubrió que esa santidad a la que lo habían hecho aspirar sus lecturas infantiles no necesariamente estaba ligada a ninguna institución religiosa, pero sí a una postura ética inamovible, dirigida a la redención de los humillados y los ofendidos, o lo que es lo mismo, a la salvación de la humanidad. También supo que para salvarla debía conocerla primero, es decir, mezclarse con ella, apurarla hasta las heces, transformarse en el más humano de los seres humanos. Por ello se colocó siempre del lado de los miserables, luchó con ellos en batallas desiguales, casi siempre perdidas de antemano, sufrió derrotas, decepciones, arrestos y prisiones, y en el ámbito de la literatura siguió sin dudarlo el consejo de Tolstoy de que un escritor para hacerlo tiene que ser capaz de experimentarlo todo. Es por estas razones que en él se da una de esas raras síntesis entre vida y obra literaria, donde cada página es un reflejo coherente del devenir existencial del autor. Y no se trata tan solo de que su literatura, su narrativa sobre todo, sea en gran parte autobiográfica, que sí lo es, sino que su visión del mundo, la filosofía que sustenta sus ficciones, es la misma exactamente dentro y fuera de las páginas, al grado de que es imposible separar al José Revueltas luchador social del José Revueltas escritor. bastaría recorrer sus novelas para comprobarlo. En su ya mencionada primera novela, Los muros de agua, el autor sitúa la acción en las Islas Marías, con lo que aprovecha la experiencia de su reclusión en ese penal en dos ocasiones antes de 1941. Los protagonistas del relato son asimismo miembros del Partido Comunista Mexicano, como él, lo que se mantuvo constante en casi toda su obra novelística, con la excepción de dos títulos, En algún Valle de Lágrimas y El Apando. Sus terrenales de 1949, enmarcan sus historias en sendos movimientos huelguísticos, uno de los trabajadores de un sistema de riego en el estado de Nuevo León y el otro entre trabajadores agrícolas veracruzanos. No obstante, lejos del panfleto y de los bodrios tendenciosos surgidos del llamado realismo socialista, cuyas directrices surgían de los ideólogos del Kremlin, los relatos de José Revueltas resultan vibrantes debido a la humanidad que los alienta, sino todos sus personajes, porque nuestro autor no se salvó en ocasiones de caer en los odiosos manicaísmos de los muy buenos y los muy malos. Por lo menos los principales resuman verdadero realismo. Son contradictorios, densos, y están atormentados tanto por sus vidas íntimas como por sus creencias políticas. Las escenas en que se desenvuelven son extremas, sí, pero ¿qué otro tipo de vivencias podrían esperarse de tales personajes y de tal autor? Además, Revueltas era un convencido de que es en las situaciones límite donde aflora la naturaleza más honda y real del ser humano. Y es precisamente este realismo sin concesiones, este humanismo radical, esta ética inamovible lo que hacía de José Revueltas un escritor incómodo, creador de una obra que no es para el gusto de cualquiera, aún en los tiempos actuales, una obra cuya lectura resulta una experiencia difícil de describir. Para quienes nos consideramos sus lectores, acometer de nuevo cualquier título o cualquier fragmento de su producción narrativa, representa no sólo un gusto, sino una apuesta al día en lo que se refiere a su pensamiento, a su visión sobre nuestro país y a ese irrepetible universo literario en el que el sufrimiento, la frustración y la injusticia parecen no dejar resquicio alguno a la esperanza que, no obstante, continúa palpitando en el interior de los hombres como una herida abierta. Revueltas es un autor cuyas historias duelen al mismo tiempo que deslumbran. El retrato del México subterráneo y marginal que consigue plasmar a través de las palabras con el fin de que sus personajes se desenvuelvan en él, es inquietante, incómodo y acaso desagradable, pero iluminador en estos días en que estamos viviendo en México, por lo semejante que resulta con la realidad nacional del momento. Casi siempre, cuando se regresa a la narrativa del autor, se suelen releer algunos de sus cuentos o la novela de La Pando, de lecturas que nos lo confirman como un indiscutible maestro de las formas breves, equiparable acaso tan solo a ese otro portento que fue Juan Rulfo. Sin embargo, igual que ocurre con otros, cuando un escritor alcanza el centenario de su natalicio, muchos de sus seguidores consideramos que el mejor homenaje consiste en volver a sumergirnos en el caudal de sus palabras, en una travesía que recorra su producción total. Con el revuelta es pensador, guionista de cine, dramaturgo, cronista de la vida pública, ensayista y teórico, la empresa podría parecer imposible, pues los más de 25 tomos de sus obras completas podrían anular las mejores intenciones. Pero si reducimos el objetivo a sus novelas y relatos, aprovechando que la editorial era acaba de sacar a la luz una edición conmemorativa de su narrativa completa en tres volúmenes, el recorrido se vuelve menos largo, menos largo, no menos arduo, porque agotar de nuevo su universo novelístico y cuentístico no es un propósito cuyos resultados sean siempre placenteros. No, la intención de José Revueltas al escribir fue siempre la de sacudir conciencias y sabía muy bien que para conseguirlo es preciso tocar el cieno con las manos, no el cielo, como otros lo intentan. Sus relatos cortos y largos están armados con aquello que la gente procura no ver en su vida cotidiana, con lo que hace cerrar los ojos a las buenas conciencias que tanto en su tiempo como en el nuestro abundan por todas partes. Quien abre un libro de narrativa de este autor sabe que se encontrará entre sus páginas con la miseria más desesperante, con la fealdad, con las actitudes humanas siempre reprobadas de labios para afuera pero practicadas de manera oculta por casi todos nosotros, con verdades desagradables, con el egoísmo absoluto de los hombres, con una violencia de tal intensidad que repercute en las entrañas de cualquier lector, con personajes y narradores expresando opiniones que la política correcta en boga no podría soportar, con escenas ofensivas para el buen gusto. Desde la ya legendaria guerra de mierda que protagonizan los condenados en el interior del barco que los conduce a las Islas Marías en los muros de agua, hasta las ratas que atacan al preso que se fuga de la cárcel de Belén en los errores, pasando por las muertes de los niños y el suicidio de una adolescente lesbiana para escapar del castigo en el luto humano y en los días terrenales, los maltratos a los enfermos, las golpizas a las mujeres, la suciedad, la enfermedad y la traición, Recorrer estas páginas es semejante a internarse en los recovecos de un túnel lleno de sombras, a pasar revista a un catálogo de la desgracia mexicana. Desgracia ubicua, eterna, antigua y actual. Pero no todo es oscuro. Si así lo fuera, no seguiríamos leyendo a un narrador como Revueltas, quien sabía muy bien que para delinear un retrato fiel de los humanos es preciso establecer claroscuros, mostrar también lo luminoso con el fin de que el brillo haga que resalten las sombras. Por ello, desde su primera novela hasta su último libro de relatos, nos encontramos asimismo con personajes que parecen ser la bondad encarnada, seres hechos de nobleza y buenas intenciones, ángeles caídos en la tierra en busca del camino a ese paraíso a donde pretenden conducir a la humanidad. No importa si estos seres celestiales desempeñan actividades como la agitación comunista, la prostitución o incluso el terrorismo político, su objetivo principal es la redención de hombres y mujeres, la transformación del mundo en un lugar habitable y justo para todos. Es decir, en sus relatos José Revuelta pretendía establecer un equilibrio, mostraba lo abominable, sí, pero a la vez intentaba quitarle peso dejando entrever que el ser humano, además de debileza, es capaz de contener altas dosis de grandeza. Al igual que Octavio Paz, José Revuelta siempre padeció una pasión crítica que en su caso le atrajo un sinfín de conflictos, no sólo con los detentadores del poder político y económico, sino incluso con las cabezas de su verdadera alma mater, el Partido Comunista Mexicano, pues en los días terrenales se atrevió a señalar las fallas dogmáticas de la institución, contradictorio y desgarrado interiormente, es decir, humano. Como todos sabemos, no quiso defender su novela y optó por retirarla de circulación, así como retiró también de la escena su drama El Cuadrante de la Soledad ante el regaño de la cúpula partidista. Decidió por unos años acallar su conciencia y escribió las que acaso son sus novelas más débiles en Algún Valle de Lágrimas, de 1956, y Los Motivos de Caín, de 1957, donde para no meterse en problemas, escogió como protagonistas a un burgués decadente mexicano y a un combatiente chicano de la guerra de Corea. Pero ya expulsado del partido de sus amores y más maduro como narrador, su contradicción afloró de nuevo cuando volvió a diseccionar el dogmatismo sin límites de la cúpula comunista, en lo que sería su obra más ambiciosa, Los errores de 1964, un alegato demoledor contra quienes parecían inmunes a la crítica y una de las novelas más profundas que se hayan escrito sobre la Ciudad de México. Los últimos años de la vida de este autor fueron la coronación de sus vocaciones y pasiones. Como luchador social se unió al movimiento estudiantil del 68, en el que fue considerado uno de los ideólogos e impulsores. Obtuvo el respeto y la admiración de los jóvenes. Fue detenido y en consecuencia sufrió el último revés en el camino de sus martirios personales, al ser encerrado en Lecumberri. Como escritor, publicó su obra maestra, la novela breve El Apando, donde ya sin agitadores comunistas entre los personajes, plasma un reflejo fiel de la sociedad carcelaria y un desalentador retrato del ser humano en sus aspectos oscuros, sórdidos, extremos, lo que nos demuestra que José Revuelta supo llegar al conocimiento más hondo de la humanidad, porque él mismo supo ser humano, terriblemente humano. Muchas gracias, Eduardo Antonio Parra. también dejas muchas ideas sembradas para que fructifiquen, entre otras, sino todo autor mexicano, toda autora tiene una semilla de religiosidad en su obra, incluso los más ateos. Vicente Quirarte es poeta y ensayista, es investigador en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1990 recibió el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas Es autor de una obra muy extensa que abarca distintos géneros Su libro más reciente lleva por título, fundada en el tiempo, Aires de varios instrumentos por la Ciudad de México Bienvenido, Vicente Quirá Muchas gracias, mi querida Rosa Beltrán, muy buenas noches Me da mucho gusto coincidir con Eduardo Antonio Parra en una palabra que voy a compartir con ustedes. De los tres escritores cuyo centenario de natalicio recordamos a partir de este 2014, José Revueltas es, como ya lo dijo Eduardo Antonio Parra, el más incómodo. Incómodo para el Estado, que no sabe en qué lugar poner a su permanente detractor, o qué laurel colocar en la frente de quien siempre lo rechazó. Incómodo para los puristas del idioma, que no aprecian cabalmente sus notas disonantes, bien puestas, la implacable solidez y congruencia de sus argumentaciones. Incómodo para un partido comunista de cuyo dogmatismo se apartó, aunque siempre se mantuvo al lado de los condenados de la tierra. Incómodo es recordar que la felicidad está rodeada de espinas. Semejante condición la vuelve más perdurable y necesaria. Conocimos a José Revueltas en el Paraninfo de la Escuela Nacional Preparatoria Nº 2. Utilizo el plural porque allí estábamos, a su alrededor, un grupo de muchachos que en el escritor descubríamos a uno de nosotros. Su cabello largo, su vestimenta informal, lo hacían más próximo a quienes admirábamos tanto su escritura implacable como su militancia política y su encarcelamiento sufrido a causa de ella. El volumen conmemorativo del Día Nacional del Libro, correspondiente a este 2014, lleva por título El Sino del Alacrán y otros cuentos, antecedido por un magnífico prólogo de Eduardo Antonio Parra. En él figuran algunas de las narraciones más altas y representativas de Revueltas, que es como decir algunas de las piezas más duras y decisivas de nuestra República Letrada. Revueltas nunca es conformista y si la misión del escritor es ser la mala conciencia de su tiempo, nadie como él supo encarnarla. La portada del citado libro es de una belleza atractiva y dolorosa, como lo es toda su obra, un alacrán que en su carne de cristal brilla como una joya letal e imprescindible. Su descripción del alacrán es el autorretrato de alguien que no manifestó piedad para el mundo porque el mundo no la tiene con nadie. Roberto Arlt, otro gran golpeador de la literatura en nuestra lengua, otro boxeador de efectos inmediatos, cuyo efecto dura con el paso del tiempo, dijo estas palabras, que pueden ser también las de revueltas. Crearemos nuestra literatura, no hablando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierren la violencia de un cross a la mandíbula. Sin la presencia de Revueltas en la literatura mexicana, no se explica la belleza definitiva, el oscuro esplendor de la poesía de Eduardo Lizalde, uno de sus más fieles discípulos en todos los sentidos. Revueltas es igualmente hermano mayor de jóvenes escritores que en nuestro tiempo dan fe de las miserias humanas, como el Julián Herbert de Canción de Tumba o el Antonio Ortuño de La Fila India, testimonio de un México salvaje que en el nombre de uno de sus animales más oscuros, la bestia, revela sus inauditos interminables poderes. Imposible igualmente hablar de José Revueltas sin evocar a su compañero de vida, militancia y letras, el poeta Efraín Huerta, que hizo uno de sus mejores retratos. Mi humillación era tan grande como mi alegría, como mi cariño a él, el gozoso, el infatigable, el que siempre pensó como un demonio, el que todo lo señalaba con sus ojos de diamante, ese hijo de Dios, de todos los dioses. Como el poeta de Silao, el duranguense hizo parte importante de su obra A los hombres del alba, a los que tienen en vez de corazón un perro enloquecido. Acudo para ilustrar esta obsesión a uno de sus trabajos en el cine que no han merecido la atención debida. Como hace saber nuestro historiador mayúsculo Emilio García Riera, Revueltas colaboró en 24 películas. Sin embargo, escasas son las referencias a la adaptación que hizo para la cinta A la sombra del puente, dirigida por Rafael Valedón en 1946. Basada en la obra de teatro Winterset de Maxwell Anderson, que a su vez había sido llevada al cine en 1936 por Alfred Santel, en manos de revueltas las palabras, los diálogos, el argumento mismo, adquieren un peso personal y definitivo. En su tiempo, la cinta duró una semana en las salas de cine y la crítica la trató con indiferencia. Con el paso de los años, es posible verla como una cinta oscura que va de la autocomplecencia melodramática para dejarnos en un mundo de contrastes donde el blanco y el negro se alían a la escenografía de Gunther Gerso próxima a las tangibles pesadillas de Piranesi, escaleras que suben y bajan para desbocar en el abismo, personajes que oponen sus principios a la conveniencia y al placer inmediatos. No hay mejor definición de la poética revolteana. El personaje central de la película es el puente de Nonualco, hito de melodramas de la época de oro. En las tajantes palabras de revueltas, el puente no tiene nombre, es simplemente el sitio bajo el cual prosperan los profesionales del desprecio, donde se refugia la música de una marimba y un carrusel cuyos desarrapados usuarios encuentran un fugaz pasaporte al paraíso. Concebido para ser emblema de la modernidad y del progreso, primer viaducto de la nueva ciudad, el Puente de Nonualco se convirtió en uno de los hitos que señalaban la división entre el universo de los olvidados y el México pujante de los elegidos. Como el Puente de Nonualco, José Revueltas es un lazo de unión inevitable, necesario para no olvidar la capacidad de sufrimiento que vuelve más atesorable nuestro gozo. El trabajo del auténtico artista va siempre más allá del momento en que lo crea. En la expresión el luto humano palpita una realidad que se ha vuelto cotidiana en nuestro mexicano domicilio. Si Efraín Huerta escribió en el poema Mi país, oh mi país, versos que hablan de una nación ensangrentada, sus versos recuperados por su hijo, el también enorme poeta David Huerta, en estos renacientes tiempos de cólera, dan testimonio de una patria que no ha dejado de dolerse ni de dolernos. Elemental sería afirmar que el país no ha avanzado en estos años. Pero si aún no hemos sido capaces de superar nuestra barbarie, es porque nos siguen haciendo falta testimonios como los de José Revueltas. Unas palabras suyas demuestran su vigencia en el pensamiento de un país en permanente deuda con su congruencia y su talento. ¿Morirá México? ¿Desaparecerá la patria? ¿Tenemos salvación alguna? ¿Nuestro paso por el mundo sólo será el recuerdo de una desesperada huella que no tuvo tiempo de asentarse? La esencia de nuestra alegoría patria es la misma de la alegoría del hombre. Podemos coincidir con el pesimismo de José Revueltas, pero el ejemplo moral e intelectual de su escritura permanece como testimonio de la salvación que otorga nombrar la desesperación y trascenderla. Muchas gracias. Muchas gracias, Vicente. Muchas gracias a todos los ponentes, a cada uno de ustedes, que nos han recordado, entre otras, muchas cosas. al autor que hay que leer de forma crítica, al autor que hay que amar por más de cinco razones, al autor injustamente tildado de realista y antes de escritor de literatura de compromiso, al autor que intenta construir el lenguaje y decir lo indecible, y al autor que habla de la ciudad desde sus novelas y desde sus guiones para cine. Agradezco muchísimo también la presencia de todos ustedes a este acto, que es parte del homenaje nacional a José Revueltas, organizado por Conaculta, Bellas Artes, el Fondo de Cultura y la UNAM, y los invito a que sigan ustedes los próximos dos días asistiendo a este homenaje. Muchas gracias. CC por Antarctica Films Argentina
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Si
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF491
BARRA
Difusión
FECHA_GRABACION
20/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

