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SWC-60296
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El oficio de clown para mujeres ha sido, históricamente, un acto de resistencia. Las payasas, enfrentando desafíos sociales y culturales, han buscado construir una comedia libre, honesta y profesional que exprese sus voces y experiencias. Las generaciones anteriores allanaron el camino para las artistas de hoy, quienes continúan esta labor con una propuesta escénica en constante evolución. Más que hacer reír, su trabajo busca abrir espacios de expresión auténtica, donde cada una pueda reflejar su personalidad y mirada del mundo. Con humor, estas creadoras desafían estereotipos y amplían la representación femenina en un arte tradicionalmente dominado por hombres
EXTRACTO_PROGRAMA
El clown hecho por mujeres es un acto de resistencia y expresión auténtica. Con humor libre y profesional, las payasas desafían estereotipos y amplían la representación femenina en una escena tradicionalmente masculina
N_PROGRAMA
1
N_TOTAL_PROGRAMAS
1
PARTICIPANTES
Nohemí Espinosa, actriz y directora.
Jessie Díaz, licenciada en Danza.
Mónica Magdiel, payasa, actriz, cabaretera y bailarina.
Cecilia Noreña. actriz, clownesa, docente.
Diana Perelli, actriz, cantante y clown.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Nohemí Espinosa
Actriz y directora especializada en clown. En 2022 recibió el Premio Metropolitano de Teatro por “Mejor Actuación Principal Femenina” y fue nominada a “Mejor actriz de Reparto” por la ACPT. Es docente en la ENAT (INBAL), la UNAM y en el Programa Internacional de Formación en Artes del Circo y la Calle del CENART. En 2020, la Universidad Iberoamericana de la CDMX le otorgó el Reconocimiento al Desempeño Docente. Es autora del libro virtual Payasas. Mujeres en la historia del clown (2019).
Cecilia Noreña
Actriz, clownesa y docente, licenciada en Comunicación con especialidad en teatro por la Universidad Iberoamericana. Se formó en clown con reconocidos maestros y ha participado en varios montajes teatrales. Es parte de la compañía Grupo De-lirios, dirigida por Nohemí Espinosa. Con más de 20 años de experiencia como docente en teatro, clown y yoga, sigue comprometida con el arte teatral.
Mónica Magdiel
Payasa, actriz, cabaretera y bailarina de danza folclórica mexicana. Licenciada en actuación por la Escuela Nacional de Arte Teatral y especializada en clown con Jesús Díaz. Actualmente, integra las compañías Pamplinas Teatro, Los Payasos que le faltan a la Luna y Cabaret de 10. También ha trabajado en diversas puestas en escena de danza y cabaret.
Jessie Díaz
Licenciada en Danza por la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey. Se formó en clown excéntrico con la compañía Los Banyasos y fundó La Charanga Humorística. Ha presentado espectáculos en festivales como el Festival Internacional de Actores Urbanos y el Festival Querétaro Experimental. Participa regularmente en el taller permanente de clown de Jesús Díaz y en eventos como la varieté clown “Chucheando”.
Diana Carolina Pérez Perelli
Actriz, cantante y clown egresada de la ENAT. Ha participado en festivales como el Chamizal, la Feria de Teatro Clásico de Chihuahua y el Festival Internacional de Clown. Ha trabajado en televisión y cortometrajes, y es cofundadora de Teatro Sin Calcetas. Su enfoque teatral se centra en el clown infantil y en el fomento de la cultura para las nuevas generaciones.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Actividad cultural | Agente cultural | Aprendizaje (oficios) | Brecha generacional | Cambio cultural | Joven | Joven rural | Joven urbano | Resistencia a la opresión
TRANSCRIPCION
[Música de suspenso]
[Música de suspenso]
Bienvenidos y bienvenidas al Centro Nacional de las Artes.
Es un honor tenerles aquí
en los 30 años de celebración del CENART
y que también en esta celebración
podemos hablar de la inauguración de un diplomado
en Formación y Creación en Artes Circenses.
Y en el marco de este diplomado
tenemos este gran evento llamado
"Payasas, el camino recorrido y lo que falta",
que aquí, Noemí Espinosa,
con mucho orgullo la presentamos.
Es una persona, una profesional
que tiene muchos años laborando en escena,
en la dirección de teatro,
pero sobre todo en la formación de grupos y de talleres
que se han venido dando durante muchos años
aquí en esta Dirección de Desarrollo Académico.
Entonces, es un honor darles la cordial bienvenida a todos ustedes.
Y, bueno, voy a parafrasear un poco a Noemí,
donde dice, "El circo ha sido históricamente
un espacio de creatividad, libertad y desafío.
Sin embargo, también ha sido un lugar
donde las mujeres han tenido que luchar
por visibilizar su voz y su talento.
Las payasas que hoy nos acompañan,
al igual que muchas otras que han abierto el camino antes que ellas,
son ejemplos de resistencia, perseverancia y profesionalismo.
A través de su trabajo, ha convertido la comicidad
en una herramienta poderosa para cuestionar estereotipos,
romper barreras y crear nuevos relatos
desde una perspectiva femenina".
Eso es, creo que, algo fundamental
de lo que vamos a escuchar y ver esta tarde.
Y, bueno, permítanme presentarles a Noemí Espinosa de manera muy breve.
Tiene un currículum bastante amplio.
Ella es nacida aquí en la Ciudad de México,
es actriz y directora especializada en "Clown",
egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral,
aquí también en el CENART.
Cofundadora de la compañía "La Sensacional Orquesta Lavadero".
Es también coordinadora del laboratorio de "Clown Femenino",
de donde han surgido grupos como "Tremens" y "Delirios"
bajo su dirección.
Ha sido reconocida en múltiples ocasiones
con premios en el Premio Metropolitano de Teatro
a la Mejor Actuación Principal Femenina,
y esto por la agrupación de críticos y periodistas de teatro.
Es una de las agrupaciones más importantes
que celebra los mejores talentos que hay en el teatro.
Ha sido la mejor actriz de reparto.
Además, ha tenido una destacada trayectoria
como actriz, directora, escritora, investigadora,
y que eso es algo que a mí me encanta.
No solo está activa en escenas,
sino que también se dedica a la docencia
y a hacer reflexión también en el hacer.
Y bueno, es docente de la Escuela Nacional de Arte Teatral de Limba,
de la Facultad de Filosofía y Letras,
también del Colegio de Literatura, Dramática y Teatro,
y orgullosamente del Programa Internacional de Formación
en Artes del Circo y de la Calle,
de aquí del Centro Nacional de las Artes.
Hoy, Noemí Espinosa,
junto con las talentosas payasas Jessy Díaz,
Mónica Magdiel y Cecilia Noreña,
compartirán sus experiencias
y también nos invitarán a reflexionar sobre el arduo camino
que han recorrido como mujeres en un mundo
que durante mucho tiempo ha sido mayoritariamente masculino.
Ellas nos recuerdan que el circo es un espacio
en el que todos y todas pueden participar con su comedia,
y que siempre nos hará reír.
Pero, sobre todo, cuestionarnos y transformar,
porque eso es lo valioso que tiene Noemí en sus propuestas.
Bueno, agradezco profundamente a nuestras invitadas,
muchas gracias por su generosidad y por compartir su recorrido.
También, por supuesto, a Noemí, muchas gracias.
Y, bueno, pues sin más, la dejo aquí frente a ustedes
para que nos pueda compartir todo lo que sabe.
Y, además, hay un libro que está en la Liga del CENART
que se llama "Payasas",
es una historia de mujeres en la historia del clown
publicado en 2019.
Entonces, creo que está súper interesante
que también vayan y visiten ese sitio.
Pues, te dejo. Muchas gracias.
Muchas gracias, Norma.
Bueno, pues vamos a dar comienzo a esta charla.
Quiero darles la bienvenida a todas, todos y todes
los que han asistido y se unen a esta conferencia.
Me da nervio decir la conferencia,
prefiero decirle charla amena.
Que más que eso, para mí, representa una celebración
para todas las mujeres que quisieran llevar
sus capacidades humorísticas
a los terrenos ambiciosos y misteriosos del clown,
que se arrojaron a crear su propio camino de aprendizaje,
aún con el escaso número de tutores y tutoras
conscientes y experimentados
en las necesidades expresivas de las mujeres,
que poco a poco se van diferenciando
de las estructuras clásicas de la comicidad
de los payasos varones tradicionales de antaño,
aquellos que se reservaban el derecho de hacer clown,
porque era exclusivo para hombres.
Es una celebración de payasas, de mujeres del pasado,
invisibilizadas en los libros y documentos sobre payasos,
y que se atrevieron a ir contra corriente
en una sociedad patriarcal que las castigaba
si decidían dedicarse a los escenarios,
a la farándula o a la artisteada,
o lo que es peor aún, a la payaseada.
Ellas abrieron brecha para que muchas de nosotras,
poco a poco, paso a pasito, firme y sonoro,
vayamos ampliando el camino,
y en un futuro lo que fue camino de terracería
se convierta en una megautopista de payasas
alrededor del mundo.
Bueno, esta charla comienza porque quise hacerla
de una manera muy personal,
como me gusta de pronto leer,
pero también mucho platicarles desde mi experiencia,
desde mis conocimientos que he ido adquiriendo,
y que por supuesto que no son la neta del planeta,
son solamente reflexiones,
y sabemos que el mundo de la historia del "clown"
es vastísimo, enorme,
proviene de muchas culturas, de muchos lugares.
Entonces, pues no, no es la neta del planeta,
es una reflexión mía y la quise hacer a mi manera.
Y por ello quiero presentarles a una grandísima payasa,
les voy a contar quién es,
porque quise aderezar esta plática
con una pequeña muestrita de lo que están haciendo
las mujeres payasas actualmente en México.
Digo, somos muchas, son muchísimas,
y quisiera que esto se convirtiera de pronto
en un espectáculo de mujeres payasas con muchos, muchos números,
pero bueno, he escogido a estas participantes
porque actualmente me encuentro interesada en su trabajo,
porque me ha inspirado muchísimo.
Bueno, quiero presentarles a Mónica Magdiel.
Ahí está.
Ella es payasa, actriz, cabaretera y bailarina
de danza folclórica mexicana,
licenciada en actuación por la Escuela Nacional de Arte Teatral,
especializada en clown con talleres y puestas en escena
bajo la dirección de Jesús Díaz y la Sensacional Orquesta Lavadero.
Egresada del Taller de Danza del Colegio de Bachilleres Plantel 4
bajo la dirección de Marta Silvia García Mercado,
con diplomados en la Escuela Nacional de Danza Nelly y Gloria Campovello.
Actualmente es integrante de las compañías Pamplinas Teatro,
Los Payasos que le faltan a la Luna y Cabaret de Diez.
Bueno, pues ella nos va a deleitar con un número llamado "La Guacamaya",
que es creación y autoría de ella misma,
dirección de ella misma y del maestro Jesús Díaz.
Pues eso, empecemos rico y sabroso, disfrutando de Mónica Magdiel.
Un aplauso enorme para recibirla.
[Aplausos]
[Música suave]
[Música suave]
[Risas]
[Música suave]
[Risas]
[Música suave]
[Música suave]
[Cantan en lengua indígena]
[Cantan en lengua indígena]
[Música suave]
[Canto de pájaros]
[Canto de pájaros]
[Canto de pájaros]
[Canto de pájaros]
[Aplausos]
[Aplausos]
[Aplausos]
Bien, voy a platicar.
Vamos con la diapositiva tres.
Cuando reflexiono sobre los procesos creativos
y la necesidad expresiva de las mujeres
que hacemos clown responsable,
pienso en que lo primordial para nosotras
es sentirnos libres para reír
y de poder hacerlo libremente, sin represión.
Y también de identificar y sentir exactamente
qué es lo que nos hace reír a nosotras auténticamente.
No porque nos enseñaron, no lo que nos enseñaron,
porque nos enseñaron que nos debíamos de reír de eso.
Y eso pasa en todas las culturas,
sobre todo cuando somos adolescentes
y empezamos a convivir con más compañeras, compañeros,
a veces nos reímos inconscientemente
de los chistes que son hasta misóginos, violentos,
porque así nos han enseñado que tenemos que reír
para ser simpáticas, para agradar,
para hacer sentir bien a la otra persona.
Entonces, a veces ya se nos olvida esta reflexión
de cuando se hacen este tipo de chistes,
en automático nos reímos
y realmente nos hace falta preguntarnos diario
¿eso realmente me hace reír?
Ese humor violento contra toda la comunidad vulnerable,
contra las mujeres, contra la comunidad homosexual.
No nos hacemos diario esa reflexión.
Y las mujeres que hacemos clown,
creo que estamos tocando un tema importante,
porque para poder hacer un proceso creativo
tenemos primero que identificar
de qué nos gusta reírnos realmente a las mujeres
y por qué eso alimenta nuestro espíritu,
nos hace reflexionar, nos hace ser más inteligentes.
Y a partir de ahí empezar el proceso creativo.
Entonces, para mí sí es muy importante hablar
sobre la risa de las mujeres,
porque su historia, la historia de esta risa,
ha tenido y sigue teniendo momentos escabrosos.
En muchas épocas y lugares se trata de controlar
o silenciar la risa de las mujeres.
Se sabe que hay documentos desde la Edad Media,
hasta nuestros días, de costumbres, discursos,
restricciones, leyes e intentos
por restringir la risa del ser humano,
pero sobre todo la risa de las mujeres.
La sociedad, la política y la religión
es sumamente creativa para salirse con la suya
y poner a las peligrosas y satánicas mujeres
dentro del corral.
Realmente, mucho de esta historia,
de esta represión, se debe al miedo y al temor
del poder que se nos puede entregar a las mujeres
para rebelarnos contra la opresión
de los sistemas heteropatriarcales.
Por ejemplo, una señorita no debe reír a carcajadas,
te ves vulgar, vas a espantar a la gente.
La voz chillona de las mujeres, ahuyenta a los hombres.
La risa, se decía, que desataba las bajas pasiones
y provocaba a los hombres.
La carcajada y los violentos cambios de humor
de las mujeres, o sea, su histeria,
son consideradas como un padecimiento violento
de las mujeres, que había que combatir y controlar
con baños, vete de aquí, enciérrate allá,
tómate este calmante.
Realmente, a nosotras las mujeres,
se nos vio desde un inicio, hasta médicamente,
se nos veía como personas que tenían estos periodos
de cambios de humor, de menstruación,
de cosas que nos pasaban fisiológicamente,
de las cuales teníamos que controlar, ocultar, callar,
e incluso se les encierra todavía actualmente
a las mujeres, por ejemplo, que están en sus periodos
de menstruación, se les encierra en un cuarto
para que no salgan y no se junten con las personas
de su familia, porque se considera peligrosa
la menstruación, la sangre.
Entonces, pues, ¿qué les digo?
Ustedes saben y hemos oído mucho sobre esto.
Realmente, leemos noticias muy, muy recientes
y nos enteramos de la cantidad de prohibiciones
que las mujeres afganas, por ejemplo, tienen.
Cada día son más y más estas prohibiciones.
No solamente tienen prohibido mostrar sus rostros
en público, salir solas a la calle, trabajar,
ir a la universidad, decidir sobre sus cuerpos,
protestar o manifestarse, ahora también tienen prohibido
reír en público o hablar en voz alta.
Solo sonido de sus tacones en el piso las hace merecedoras
de castigos atroces.
Se me estruja el corazón pensar que no son las únicas
a las que se les han cortado las alas, las lenguas,
los sueños.
Muchas comunidades del mundo, de América, de México,
silencian a las mujeres de formas crueles y violentas.
Nos invito a reflexionar cuántas veces nos hemos quejado
de la sonora o peculiar risa de una mujer.
Tal vez esa sensación de molestia al escuchar la voz
chillona de una mujer o esa necesidad de decir al oír
las carcajadas de un grupo de mujeres, se ríen como
guacamayas.
Y ahora lo que acabamos de ver, me estaba yo pensando,
¿es un halago?
¿Acaso es un halago o es un insulto?
Bueno, pues para mí es primordial hacer una revisión
y no hacernos de oídos sordos de la historia de cómo
las mujeres se nos ha tratado de controlar el cómo nos reímos,
el dónde nos reímos.
Por ejemplo, hay escritos en la literatura, en los manuales,
incluso de buenas costumbres de épocas pasadas,
donde se dice que las mujeres no deben reírse ante un público
de señores, porque la risa es como estar abiertas y
disponibles para ellos.
Es como la puerta a nuestra sexualidad y a estar,
obviamente, con una ligera moral para ellos.
Entonces, sí, y de hecho también para las afganas y para
actualmente también, al igual que en el pasado, la risa está
de la mujer y la voz de la mujer está hecha según las
religiones, hecha exclusivamente para que la disfrute su
esposo, su hombre, y no para que la disfrute ni la oiga
nadie más.
En muchos pueblos actualmente, a mí me ha tocado verlo.
En Veracruz, por ejemplo, lo he visto, porque tengo familia
allá.
Por ejemplo, una vez mi mamá íbamos caminando,
paseando por los caminos del pueblo,
y le iba sonriendo y saludando a todos los señores y señoras
que veía pasar por la calle.
Hola, buenas tardes.
Hola, ¿qué tal?
Y le hacen el comentario al final,
no le sonrías a todos, porque van a pensar que eres una mujer
fácil.
Y eso no tiene muchos años, tiene muy poco tiempo.
Entonces, el hecho de que se controle la risa,
eso hace que las mujeres tengan una prohibición más para poder
expresarse libremente, para poder identificar por qué nos gusta
reírnos, de qué nos gusta reírnos.
Y entonces, tenemos más dificultad para poder crear
escénicamente y decidir qué temas,
qué temáticas queremos hablar.
Por eso siempre nos estacionamos mucho en los estereotipos,
lo que nos han enseñado sobre lo que hay que reírse de las
mujeres, sobre qué somos interesadas,
sobre qué somos gruñonas, qué somos malhumoradas,
qué somos la suegra gruñona, la mujer fácil,
la mujer que solo le ve la cartera al hombre,
la mujer de córrele que te va a pegar tu mujer porque veniste
borracho otra vez.
Entonces, nos ubican en esos lugares y ahí vamos nosotras
también.
No digo que lo hagamos, pero los primeros acercamientos de
muchas mujeres payasas son a repetir esos estereotipos,
¿no?
Hacer sketches sobre--
Y no digo que esté mal, a mí me parece muy bien que se hagan
sketches sobre el amor, pero vamos mucho repitiéndonos sobre
encontrar al príncipe azul, sobre nuestro miedo a vivir
solas, sobre nuestra dependencia,
sobre nuestra ignorancia y falta de cariño y para poder
sobrevivir.
Y poco a poco he visto, trabajando y estudiando a todas
estas mujeres payasas, cómo hemos pasado de esas temáticas
a temáticas más actuales, más fieles a lo que realmente
sentimos y pensamos.
Pero, bueno, ya me estoy adelantando un poquito.
A pesar de toda esta brutal opresión,
las mujeres y las niñas continúan haciendo frente,
frente, luchando y haciéndose escuchar.
Y así, las mujeres payasas.
Poco a poco vamos encontrando cómo llevar esas cosas que
realmente nos importan, esos cambios que queremos hacer en
la sociedad a través del humor de una forma no violenta,
de una forma respetuosa.
Siguiente diapositiva, por favor.
Bueno.
La tragedia y la muerte es la base histórica del clown y la
risa.
Es una manera de pelear esta tragedia existencial.
Gardi Huter.
Para mí, Gardi Huter es una de las payasas que más me
inspira, además de que tuve el placer y el privilegio de poder
tomar un taller con ella.
Ella siempre nos platicaba sobre el poder que tiene la risa para
poder cambiar a la sociedad, para poder transformar al mundo a
través de un humor que parte de una sinceridad y de una
honestidad desde nosotras como mujeres y no de repetir
patrones.
El clown tradicional, si lo revisamos,
los sketches clásicos, cómicos, sobre todo los sketches del
circo, los canovachos de la comedia del arte,
tienden a colocar a la mujer en el lugar donde se le tenía
mucho en aquellas épocas, en el lugar de la casa,
en el lugar de la crianza de los hijos.
Y si releemos estos números clásicos,
el papel de la mujer es ese.
Es difícil para las mujeres actuales interpretar alguno de
estos sketches clásicos.
No sé si lo hayan intentado alguna vez,
pero traídos, por ejemplo, lo que hacemos mucho cuando
estamos preparándonos para ser clowns es, a ver,
vamos a leer los sketches clásicos que se hacían en el
circo.
¿Cuál va a ser mi persona?
OK.
No hay mujeres aquí.
OK.
No importa, no importa.
Voy a hacer a un hombre.
OK.
Aquí.
Entonces, abeja, abeja, y le da un golpe y lo moja.
Ah, OK.
¿Yo hago eso?
OK.
Bueno, pues lo voy a hacer.
Y entonces, la gente hace, buh, ¿no?
No, no, no se tenían que reír.
OK.
Entonces, empiezas a darte cuenta que repetir esos sketches
clásicos como mujer ya no resulta tan gracioso.
Resulta más bien raro.
Que incluso la gente se molesta de ver a una mujer atrevida,
grosera, traviesa.
Una mujer que no está allí solamente para embellecer el
escenario, para ser cargada y lanzada por los aires y
cachada por un hombre fuerte.
Entonces, empiezas a--
empieza, no, no, no enseñes eso.
A ver, baja, rasúrate, cierra las piernas, párate así.
A ver, las mujeres en el circo, en el clown,
es el acompañante, el contraste, el blanco.
Entonces, vamos viendo que poco a poco se va acotando el
trabajo de las mujeres en esos números clásicos del circo.
Entonces, pues, nos damos cuenta poco a poco que para
aprender a ser clown, se necesitan crear dinámicas y
estructuras pedagógicas especiales para que las mujeres
podamos ir explorando y descubriendo poco a poco
nuestra propia voz en el escenario,
lo que queremos expresar y cómo lo queremos expresar.
Ahora, no digo que esté mal toda la tradición del circo,
toda la tradición que nos ha puesto a las mujeres y a los
hombres, papeles muy, muy claros, como el ballet,
el hombre es el que conquista, el hombre es el fuerte,
la mujer es la que se deja seducir, la débil,
la que aprende del hombre.
No digo que esté mal.
Lo hecho hecho está y es arte.
Y se ha aprendido mucho de eso.
Y tomamos esos conocimientos clásicos,
esos conocimientos que nos dan una base y una estructura para
después romperla, que ese es el trabajo de las mujeres
payasas.
Romper las estructuras una vez que se dominen y se conozcan.
Y romperlas con inteligencia.
¿Por qué quiero hacer humor en escena?
Eso es muy importante.
El clown es un arte que cuando no está bien trazado y
ejecutado, nos hace ver como estúpidos.
El clown todo es idiota y estúpido, ¿no?
Pero el clown también tiene dignidad y tiene virtuosismo.
Y no se trata solamente de actuar nuestra torpeza.
Y a mí eso me ha enseñado muchísimo a entender y a
descubrir poco a poco qué queremos decir como mujeres en
el escenario.
Y podemos actuar nuestra torpeza,
podemos actuar nuestra estupidez, nuestro olvido,
nuestra ignorancia, cómo nos entregamos tontamente al amor,
¿no?
Nos volvemos estúpidas y todo.
Pero hay algo que tenemos que recordar.
¿Por qué hago humor?
¿Para quién hago humor?
Hago humor para la humanidad.
Hago humor para los niños, para los ancianos, las ancianas,
las mujeres, los hombres, para todos, todes.
Entonces, tengo que dignificar al ser humano para poder
transmitir esto que quiero decir.
Si no, hago un sketch donde me muestro tonta y ya.
Y la gente se ríe y además provocamos unas risas y unas
carcajadas que de Belán simplemente burla.
Y ya no hay un proceso de pensamiento,
un proceso de reflexión.
Entonces, para mí es muy importante que la labor de las
payasas vaya más allá de hacer reír.
Vaya y dignifique el trabajo de la mujer.
Dignifique el ser de la mujer y lo integre a la humanidad.
Y la humanidad así se siente identificada con ella.
Ya me estoy yendo por ramas, pero voy a leer un poquito.
Hay alguien con quien me identifico mucho y cada vez que
la oigo y la leo, digo, ay, ¿dónde estabas?
La verdad es que no está--
está lejos, pero está muy cerca de nosotros porque hay muchas
entrevistas de ella.
Hay escritos.
Ella es Virginia y más.
Es una mujer feminista que al ratito se las voy a presentar
en una lista de payasas.
Ella es argentina y ella es pedagoga,
pero también es payasa.
Ella cuenta que alguna vez tomó un taller de clown por primera
vez, pero se quedó con la idea de que el humor del clown solo
era para hombres.
Esto debido a que su maestro, aún con todas las buenas
intenciones de transmitir sus conocimientos,
no sabía enseñar a una mujer a hacer reír o hacer comedia.
Esto era lo que les comentaba.
Me sentí muy identificada con ella porque yo aprendí con
unos maestrazos que son el maestro Chucho Díaz y un
poquito de Anatoli.
Después trabajé con otros talleres,
pero principalmente me formé con un hombre que me compartió todo
el conocimiento técnico, ético y de estructuras y roles del
clown que me ha servido muchísimo.
Sin embargo, que llegó un punto donde me empecé a sentir como,
ay, ¿y si hago esto?
No, no, eso no, eso no, porque no, no, como no, la mujer, no.
¿Y si hago esto?
Entonces, no es que me descalificar,
es simplemente que yo me encontré en un punto donde había
cosas que solo yo comprendía, cómo las quería expresar.
Y dárselas a entender a una persona que ha trabajado mucho
tiempo con estructuras hechas y sketches hechos para ser
actuados por hombres, pues sí, lo ponía como un poco en un
lugar incómodo.
Y entonces, fue ahí donde empecé a sentir la necesidad de
trabajar con mujeres.
Y, bueno, ahí es donde uno se empieza a dar cuenta que aquí
en México hacen falta muchísimas mujeres pedagogas de clown y de
muchos otros tipos.
Como que está muy, muy cargado el trabajo pedagógico del
clown y del humor en los hombres.
Entonces, cuando yo leí esto de Virginia,
me sentí muy identificada.
Ella, cuando tuvo este taller con este maestro,
se sintió perdida.
Y dijo, no, creo que el clown no es para mí.
Entonces, ya poco a poco, con su trabajo de investigación,
empezó a encontrar nuevas formas de aprender clown.
Entonces, lo que me demostró que cada mujer tenemos que
encontrar nuestro propio camino de formación.
Ir encontrándonos entre nosotras, apoyándonos,
observándonos, compartiéndonos información, cómo te veo,
cómo me ves, esto es violento, esto es estereotipado, esto no.
Y de ahí, dar vuelo a la hilacha con las temáticas que tenemos
muchísimo de qué hablar en el escenario.
Las mujeres han usado al humor como un mecanismo,
no solo para divertir, sino como un mecanismo para resistir.
Los hombres han tenido por mucho más tiempo el lugar de lo
público cuando de humor y comicidad se trata.
Si leemos también un poco de la historia de las mujeres en la
comedia, pues nos vamos a dar cuenta de que las primeras
mujeres que se atrevieron a subirse a los escenarios fueron
condenadas.
O sea, ya, te subes a un escenario,
no vuelves a esta casa.
Te subes a un escenario, nadie se va a querer casar contigo.
Y pobrecita de ti, porque ser soltera en muchas épocas,
incluso en esta, lamentablemente, es muy mal visto.
Estás desprotegida, estás desamparada, huérfana.
Entonces, estas mujeres se atrevieron a subirse al
escenario.
Y no solo eso, sino hacer reír al público que era algo,
era desastroso.
La risa era algo muy vulgar.
Entonces, pues las primeras mujeres que se empezaron a
subir al escenario, pues para que las dejaran subir al
escenario, tenían que hacer algo que a los hombres les
gustaba, que era empezarse a quitar la ropa.
Por eso, muchas de las mujeres más importantes de la historia
de la comicidad fueron vedettes, fueron burlesqueras,
con mucho arte, con mucha gracilidad, hermosura, baile,
coreografías, vestuarios, empezaron a hacer humor sobre
el escenario.
Porque era una manera de llegar a un público y hacer reír.
Pues ahí tenemos muchas, muchas, muchas.
Ahorita vamos a ver a unas, pero Josephine Baker fue una de
estas tantas.
Bueno, vamos a tocar otro tema que últimamente me ha hecho
mucho ruido sobre el feminismo en la escena.
Y me parece algo muy poderoso y muy rico.
Porque ha abierto espacios, ha abierto comunidad.
O sea, el feminismo ha logrado, en la escena del clown,
ha logrado crear comunidades sólidas entre mujeres.
Y es algo que molesta mucho en la escena.
Sobre todo, a la gente que está muy acostumbrada a que el humor,
la comedia y el clown tiene que ser hecho así y así.
Eso no es humor, eso es comedia, eso es sátira.
Nos quieren como ir poco a poco echando a un lado.
Eso que hacen ustedes no es clown.
Yo les voy a decir lo que es clown.
Mira, la chica que actuó la primera, más o menos es clown.
Todas las demás, no.
Son humorísticas, no.
Son actrices, actrices, cabareteras.
Entonces, sí ha sido muy, muy, muy ruidoso el hecho de llevar
el feminismo a la escena.
Y me refiero a un feminismo consciente.
Algo que también dice Virginia es que, pues, sí.
El feminismo tiene muchas razones de ser.
Tiene mucha razón.
Y entonces, de tanta razón, a veces se hace agudo, ¿no?
Se hace hasta un poco violento.
Pero el clown no permite que se llegue a esos lugares.
Lo hace desde un lugar muy amoroso, muy incluyente.
Y llevar las temáticas femeninas a la escena, para mí,
ha sido una de las cosas más hermosas que han pasado en este
siglo.
De ver nuevos sketches de mujeres que antes repetíamos
los sketches clásicos y los típicos sketches sobre la
madre, la esclava del hogar, la que busca el príncipe azul.
Poco a poco empezamos a hacer otro tipo de números y
empezamos a hablar sobre las divergentes formas de nuestro
cuerpo, sobre nuestra menstruación,
sobre enamorarnos de nosotras mismas.
Hay muchas, una amplia variedad sobre gritar en el escenario,
reír a carcajadas, convertirse en un animal,
brincar, abrir las piernas, enseñar la ropa interior.
Eso ha sido para mí muy revelador.
Y, obviamente, combinado con nuestra gran sensibilidad y
nuestra gran aptitud para ser delicadas, amorosas, sutiles.
Entonces, estas combinaciones han hecho que las mujeres
lleguen, payasas, lleguen a ser números extraordinarios que
valdría la pena documentar, registrar y escribir sobre eso.
Así que les invito, les invito a eso.
Y, bueno, todo esto es resultado del típico calladita,
te ves más bonita, no te metas en asuntos de hombres,
tú atiendes la cocina y los niños, tenía que ser mujer.
Son frases que nos han ido acompañando muchísimo.
Y que cuando las mujeres descubrimos el clown y
descubrimos que el escenario es nuestro y que la gente disfruta,
que nosotros disfrutemos de nuestro cuerpo, de nuestro ser,
de nuestro pensamiento, de nuestras ganas de gritar,
entonces, encontramos en el público un oído que nos
escucha y nos comprende, alguien que transmite nuestro mensaje.
Y entonces, tiene mucho sentido lo que hacemos.
Bueno, siguiente diapositiva.
Este tema me pone muy sensible.
Por felicidad, no por otra cosa.
Bueno, el Laboratorio de Clown Femenino nace en este Centro
Nacional de las Artes, gracias al Programa Internacional de
Formación en Artes del Circo y de la Calle,
que confió en mi trabajo cuando estaba yo todavía en un periodo
muy joven de mi carrera.
Y fue asombroso.
Porque yo dije, ¿cómo voy a proponer un laboratorio para
mujeres? ¿Van a decir, qué te pasa?
¿Quieres o no quieres hacer tu taller de macramé?
No sé.
O sea, yo sentía como que me iban a decir,
sabes que está muy bonito, pero--
Así, así grité.
[RISAS]
Y el PIFAC, que es el programa que alberga esta conferencia,
en ese entonces estaba Rosario San Juan y también al mando
estaba también está Mónica González,
que lamentablemente falleció.
Y ellas, toda la gente que estaba allí, Clarita,
creo que también ya estabas en el PIFAC.
Y toda la gente que estaba allí, esta--
¿cómo se llamaba la coordinadora?
La directora.
De--
Cristina Barragan, ¿no?
Confiaron muchísimo en ese proyecto y dijeron,
pues, ándale, vas.
Entonces, yo tenía mucho miedo.
Porque para mí abrir ese laboratorio,
yo sentía que me estaba revelando contra algo.
Sentía que me estaba revelando contra mis propios maestros.
Sentía que me estaba revelando contra las cosas que había yo
aprendido, contra mi poca y corta carrera como docente.
Me atreví a abrirlo por una gran necesidad personal.
Y era, quiero hacer números y quiero probar, quiero regarla.
Quiero hacerlo mal y sentirme segura.
Quiero que la gente no me diga, sí, pero las mujeres,
acuérdate que tienen un papel específico en el mundo del
arte, no solamente en la comedia y el clown,
en el mundo del arte y tienen una voz limitada.
Yo no quería eso.
Y no quería oír más discursos de eso.
Perdón.
Me pone muy sencilla.
[APLAUSOS]
Y entonces, dije, necesito a las mujeres de mi lado, ¿no?
Necesito que dialoguemos, que gritemos, que lo hagamos mal.
Entonces, empezamos, yo con miedo a que nadie se uniera al
primer laboratorio de clown femenino,
yo me puse a hablarle a mis amigas actrices que hacían
comedia.
Aquí está, Ceci Noreña, una de ellas.
Y les dije, amiga, ¿te latería estar en un laboratorio de clown
femenino?
Sí.
Claro que sí, a huevo.
Y todas me empezaron a decir, sí.
Incluso gente que yo admiraba mucho, como Romina Cocho,
como Gaby Ochoa, como Julia Arnaud, Pablo Izquierdo,
Cecilia Noreña, Yxel Muñoz.
Es una larga, larga lista.
No quiero seguirle porque voy a omitir a alguien.
Pero yo iba y decía, a ver, le voy a decir, a ver si quiere,
¿no?
Me va a mandar por un--
Y gente como ellas me decía que sí, con un entusiasmo.
Que yo dije, lo necesitábamos.
No solo lo necesitaba yo.
Lo necesitábamos todas.
Entonces, les dije, inscríbete.
Ya, ya salió la convocatoria.
Rápidamente empecé a convocarlas.
Y con todas ellas y creo que alguna,
un par más que llegaron por la propia convocatoria,
se armó el primer laboratorio en el 2016.
Y con mucho miedo, mucho sentimiento,
como del síndrome del impostor, empezamos a trabajar.
Y luego se esperaba mucho de ese laboratorio porque me decían,
bueno, pero vas a hacer una muestra final, ¿no?
Y yo, ah, sí, claro, por supuesto.
Oye, pues, ¿dónde la quieres hacer?
No, pues, en el forito este chiquito que está.
No, ¿sabes qué?
Que no.
Te acaban de programar en el Teatro de las Artes.
Y yo dije, no, espérate, porque es una muestra escénica.
Ah, pues, ya te programaron ahí.
Y ahí no son muestras escénicas.
Allá son espectáculos de calidad.
Así que, pues, esperan eso, ¿no?
Lo sentí muy agresivo en el momento, pero luego sentí,
esto es el impulso que necesitábamos.
Y nos presentamos por primera vez con la variete de Lirios en
el--
Este video es muy reciente.
Es, bueno, es un poquito antes de la pandemia en el 2018.
Ah, no es tan reciente.
Ya estoy como en los memes.
No, bueno, es como del 2018.
Pero les estoy hablando del 2016.
Nos presentamos allí y fue un recibimiento hermosísimo de
parte del público.
Un respeto también de mis propios profesores,
a quienes yo tanto miedo les tenía.
Anatoly, Lukachu, me apoyó muchísimo.
Me dio unas retroalimentaciones muy bonitas.
Yo dije, ay, qué bueno.
Qué bueno.
Jesús también, Chucho, me animó muchísimo.
Dije, qué bueno.
Pues, ya, lo que sigue.
Ya no busques la aprobación de los maestros.
Ya no.
Si les gusta, bien.
Y ahí va a haber cosas que no les va a gustar.
Y te lo van a decir.
Y no-- y que te valga madre, ¿no?
Es un gran trabajo el que se estaba haciendo en el
laboratorio.
Y ahí descubrí que juntas podemos hacer un increíble
equipo de creadoras escénicas a un nivel profesional,
digno del Centro Nacional de las Artes.
Y eso me impulsó a continuar año con año.
De hecho, se hizo mucho más grande el laboratorio.
Llegamos a estar en la unidad de vinculación artística del
Centro Cultural Universitario Tlatelolco.
También allá se abrió una segunda--
un brazo de laboratorio.
Entonces, se empezó a armar.
Como ya mis compañeras ya llevaban 2,
3 años en el mismo laboratorio, dije, ya,
vamos a abrir otro para las nuevas chicas.
Porque hay muchas chicas que quieren entrar.
Entonces, abrimos nivel 1, nivel 2.
Se salieron de ahí espectáculos como Variete de Lirios,
Alcabuique, Sincronizadas, Parvada.
Más adelante, se conformó como grupo, Grupo de Lirios,
esa primera generación.
Después nos fuimos-- aquí está también Ana María Moctezuma.
Ella fue parte de estos laboratorios en la UBA.
Y también aquí también estuviste en el CENART.
Y con ella conformamos el Grupo Tremens,
que actualmente se encuentra dando--
bueno, está activo actualmente.
Y, bueno, pues para mí es un gran logro el laboratorio de
Clown Femenino.
Lamentablemente, por los cambios administrativos y las
decisiones propias de las administraciones, se pausó.
Pero para mí es un proyecto que no debería morir y que debería
continuar.
Entonces, encontraremos la forma de continuar.
Porque es el lugar donde yo más aprendo.
Es mi lugar de investigación, mi lugar creativo.
Y al principio, según yo, iba a salir haciendo muchos sketches
de esos laboratorios, pero no.
O sea, me enfoqué más en la docencia, en la coordinación,
en la dirección de los números.
Pero a mí eso me mantiene muy feliz.
Abrió muchas puertas este laboratorio para las mujeres
payasas, para actrices que querían hacer clown,
pero que no encontraban el lugar donde formarse y que ahora son
payasas profesionales.
Y nos abrió puertas con festivales importantes en la
Ciudad de México.
Hemos estado en los escenarios más importantes de la Ciudad de
México, en los festivales, en casi todos los festivales de
clown que hay.
Y, bueno, espero que este proyecto continúe y se propague
incluso por todos lados.
Ya sé que ya hay proyectos donde se reúnen mujeres a
laboratoriar, a dialogar, a crear juntas, a crear varietés,
a compartir sus números, a unirlos para crear espectáculos.
Y eso me da muchísimo gusto.
Bueno, siguiente diapositiva, por favor.
Y, bueno, algo que olvidaba mencionar de estos laboratorios
es que justamente allí aprendimos mucho sobre los
estereotipos.
Fíjense que los primeros experimentos que hacíamos de
escena decíamos, a ver, vamos a poner una situación.
Súbense al escenario.
Empiecen.
Y empezaba muy padre la improvisación.
Y de pronto, ay, se agarraron de la greña.
Y ya se nos acababa la risa.
Bueno, no importa.
Otra cosa, otra cosa.
A ver, otro sketch.
Ah, ya sé.
Ay, yo te envidio tu cuerpo.
Ah, sí, pues yo te envidio tu--
O yo tengo más de acá.
Ah, sí, yo tengo más de acá.
Ah, sí, pues yo tengo más dinero.
Entonces, decíamos, ¿qué estamos haciendo?
Estamos repitiendo justo de lo que nos quejamos del lugar
donde nos ponen a las mujeres y ni siquiera nos estamos riendo.
Entonces, ¿qué estamos haciendo mal?
A ver, vamos a hacer uno de golpes.
Tú le pegas a ella y tú le pegas a él.
Bueno, pero, ¿por qué?
Hay que razonar.
Hay que dialogar.
¿Por qué somos violentas?
Sí, el clown es violento por naturaleza, ¿no?
Porque la risa viene de la violencia.
Si no hubiera violencia, no habría risa, ¿no?
El humor es justamente la mirada externa de esa misma
violencia.
El mundo es violento.
Los huracanes son violentos.
Los temblores son violentos.
La misma naturaleza es violenta.
Para poder sobrevivir, los animales tienen que violentar
a otros.
Sí, es inherente a nosotros, pero hay que ocuparla
inteligentemente, ¿no?
No de a gratis, no para ofender, para destruir con odio.
Entonces, todo eso lo reflexionábamos allí.
También, en algún momento, nos empezamos a emocionar y
decíamos, sí, hay que hacer uno sobre el patriarcado.
Y entonces, estábamos ahí.
Y sí, uno contra los hombres, dice una de nuestras
compañeras.
Y empezamos a reflexionar.
Le digo, yo no sé si quiero hacer un sketch contra los
hombres, ¿no?
Yo no quiero, porque no es lo que comparto.
Quiero hablar desde un feminismo distinto,
un feminismo que ve a todos por igual y que pide,
y que pide dignidad, y que pide que nos vean a nosotros con
dignidad.
Que nos vean como seres humanos, no como un bicho aparte, ¿no?
Un ser distinto.
Entonces, pues, también sirvió mucho para eso,
para reflexionar, ¿para qué nos sirve el clown?
Y a mí me quedó siempre muy claro que el clown no se hacía
desde el odio, se hacía desde el amor, desde el compartir,
desde el reírnos del fracaso, del ridículo, de burlarnos,
de rompernos, de quebrarnos en el escenario, de amar,
de odiar, pero de un sentimiento,
digamos, que viene de una--
no de dirigir el sketch contra la gente como un arma, ¿no?
Entonces, también me ayudó mucho a entender y a ocupar al
clown para no solamente hacer reír al público,
sino llevarlo a emociones, ¿no?
A emociones fuertes y que podamos ir de la risa al llanto
de una forma más fácil, ¿no?
Posteriormente, ya empecé a hacer clown con otros grupos,
además del mío, que yo trabajaba con la sensación de la
Orquesta Lavadero con el maestro Chucho Díaz.
Pero poco a poco empecé a conocer a otros payasos,
a otras compañías que me empezaron a invitar.
Y empecé a jugar con personajes más, digamos,
no tradicionales, ¿no?
Entonces, por ejemplo, cuando hice guerra a Clown Play con
Artús Chávez y Fernando Córdoba,
ellos dos me dejaron jugar en el escenario.
Es un personaje que había creado Madeline Sierra,
una payasa extraordinaria.
Y que me lo dejaron así para que yo jugara con él.
Y ahí probé cómo podía yo llevar mis emociones al extremo y
seguir haciendo reír al público.
Y que de pronto el público terminara llorando sin darse
cuenta en qué momento se empezó a reír y en qué momento
terminó llorando.
Todo eso fue gracias a que el laboratorio me ayudó a entender
estas transiciones, esta profundidad en la construcción
del humor, esta precisión.
Obviamente, conocimientos de mis profesores de clown.
Ahora sí, la siguiente diapositiva, por favor.
Para relajarnos un poco o mucho, quiero presentarles a Jessie
Díaz.
Les voy a leer un poquito sobre ella.
Ella nació en Iguala, Guerrero.
Y inicia su recorrido artístico en el mundo de la danza
estudiando la licenciatura de danza contemporánea en la
Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.
En los eventos pandémicos en el 2020,
estos eventos la llevan a cruzarse con el mundo del clown
y la mima corporal.
En 2021, asiste al intensivo de Mima Corporal,
Dar Vida a la Imaginación en el Centro Moveo de Barcelona.
En el 2022, ingresa al laboratorio de clown excéntrico
propuesto por la compañía Los Bandazos de Alex Pizano y Lars
Uribe en la ciudad de Querétaro, donde ella radica actualmente.
De ahí vienen sus primeros descubrimientos humorísticos.
A finales del mismo año, los integrantes de dicho
laboratorio fundan la charanga humorística,
una propuesta mágica cómica musical que busca explorar al
payase excéntrique, creando en conjunto dos espectáculos,
La Fanfarrie y Son Bien Payasas, propuestas que han formado
parte de diversos festivales.
En el 2023, mientras continúa preguntándose si tiene
actitudes payasísticas, asiste durante algunos meses al taller
permanente de clown de Jesús Díaz, Chucho Lavadero,
y participa en la variete de clown Chuchando,
propuesta por los y las alumnas del taller.
Y también ha trabajado en el espectáculo con Héctor Azo y
Paulino, los payasos que le faltan a la luna.
En el 2024, decide nombrarse a sí misma payasa,
algo que nos cuesta muchísimo a casi todas las mujeres que
hacemos y queremos hacer clown.
¿En qué momento ya nos podemos nombrar payasas?
Pues, en el momento en el que tú ya te los sientas y ya te
sientas preparada, pero bien por eso.
Mientras continúa desarrollando sus habilidades y trucos
escénicos que le permitan enriquecer su trabajo,
como malabares, rolabola, monociclo,
manipulación de objetos, aro aéreo, canto,
y lo que se le ponga en frente.
[APLAUSOS]
Bueno, el número que vamos a ver a continuación es un número
que pertenece al espectáculo Son Bien Payasas de la compañía
La Charanga Humorística.
Ella es creadora y autora de su número y comparte la dirección
con Alex Pizano.
Bueno, les pido un aplauso enorme para recibirla
calurosamente.
[APLAUSOS]
Hola, muy buenas tardes.
Hoy les vengo a hablar de la creación del mundo.
Cuando Dios decide crear el universo, el sexto día--
[GRITO]
Cuando Dios creó el mundo, el sexto día--
Cuando Dios creó el mundo--
[RISAS]
[RISAS]
Cuando Eva comió de la manzana prohibida, Dios exclamó,
"Hija mía, me habéis desobedecido y ahora me pagarás con tu
sangre", a lo que ella replicó, "¿Podría ser en mensualidades,
señor?"
[RISAS]
¿Sí entendiste?
[RISAS]
Y así fue.
Y así fue.
¿Ya la fui, no?
Uh-huh.
[RISAS]
[RISAS]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[RISAS]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[APLAUSOS]
[GRITOS]
[RUIDO]
Vamos a hacer un momento de visibilización de todas esas
mujeres, payasas, que han recorrido la historia del clown
en el mundo.
Fíjense que hay una cosa curiosa.
Mabel Normand es una actriz, no sé si la conozcan,
pero ella actuó en varias películas del cine mudo.
Fue una de las más grandes actrices de la época del cine
mudo en Hollywood.
Una comediante extraordinaria.
Y actuó al lado de los mejores exponentes del cine mudo,
Charles Chaplin y muchos otros.
Y se le ha ido invisibilizando poco a poco.
Y ella fue profesora de Charles Chaplin.
O sea, dices, ¿cómo es posible que la gente no sepa sobre
Mabel Normand?
De hecho, mucha gente la conoce por chismes, por sus chismes y
porque sus escándalos, más que por su trabajo como comediante.
Y para mí es una de las más extraordinarias exponentes del
humor en el mundo.
Por eso, considero muy importante visibilizar a todas
las mujeres que abrieron brecha para que nosotros estuviéramos
ahí y a las del presente también, sobre todo.
A esas mujeres que también hacen la historia de clown con su
trabajo, como dice la canción de Natcha Pop,
vamos a encontrarles.
Yo quiero rescatarles.
Y luego, seguirles de cerca, aprender de ellas y
visibilizarles.
Hay que tomar en cuenta que su condición de mujeres hace que
para ella sea una carrera de resistencia,
pues son rebeldes en su círculo familiar,
en sus comunidades, en sus escuelas, en sus hogares.
Son madres, son discriminadas, algunas golpeadas o reprimidas.
Tienen el compromiso de cumplir con sus labores para educar,
de alimentar, de limpiar, de proteger,
de ver por sus padres, por el esposo y a veces hasta por sus
propios hermanos.
Todas estas mujeres comenzaron de lo más rudo.
Dice Gardi Juterco, hoy todo es posible.
Y me he dado cuenta de que es más difícil para los hombres,
porque existen muchas referencias cómicas.
Los libros, los documentales están llenos de trabajo de
hombres.
Y de mujeres hay poco.
Hay poco trabajo, poco expuesto.
Y hemos sido muy pocas.
Entonces, por eso mismo, ella habla de que las referencias
para los hombres son muchas, no así para las mujeres.
Todo está por inventarse, porque nosotras no tenemos de dónde
copiar.
Porque no hay un original.
Tenemos todo por delante.
Y eso, para un artista, es magnífico.
Siguiente diapositiva, por favor.
Isabella Andreini fue una actriz de comedia italiana.
Y, bueno, fue muy importante en su época,
porque, pues, vean, en los años en los que vivió,
era una época de muchas restricciones para las mujeres.
Y ella no solamente fue actriz, sino fue directora, escritora,
administradora de su compañía.
Y el nombre, su nombre, bueno, fue tan famosa que su nombre,
Isabella, se utilizó para uno de los roles de la comedia del
arte.
Siguiente diapositiva.
Bueno, Maturina fue una famosa géster del siglo XVII.
Casi no se encuentran registros iconográficos.
Pero ella tenía una particular forma de hacer su humor.
Se conservan anécdotas de ella.
Por ejemplo, una dama de la corte se volvió hacia ella y
enojada le dijo, no me gusta tener un tonto a mi lado
derecho.
Y entonces, ella se volvió, se fue hacia la izquierda.
[RISA]
Y, bueno, ella luego se ponía junto a los caballeros con sus
espadas.
Y eso, y ella, en vez de sus espadas,
jugaba con su marote.
Su marote.
Si saben qué es un marote, ¿no?
Todo el mundo sabe qué es un marote.
Búsquenlo en el diccionario.
Amelia Butler.
Fue, muchas se nombraban, las nombraban en sus circos,
en donde se presentaban como la primera mujer payaso,
porque empezaron a surgir en distintos países.
Esta la consideraban la primera mujer payaso de Estados Unidos,
en Norteamérica.
Se tiene registro de ella, que fue una de las primeras mujeres
de presentarse en escena como un clown mujer.
O sea, no se tuvo que transvestir de hombre,
que eso era muy común antes.
Participó en el circo, en el gran circo americano de Nixon.
Siguiente.
Miss Lulu empezó como les conté.
Ella era francesa y les conté, ella era faunambulista y
contorsionista, pero dentro de su trabajo humorístico,
pues, enseñaba su ropa interior y era muy sexy.
Ella era muy, muy atrevida.
Siguiente.
Eliel Skarsgårdstad.
Ella fue compañera pareja de Karl Valentin en escena.
Karl Valentin fue uno de los mayores exponentes del clown
alemán.
Y se habla mucho de él, pero poco se habla de ella,
que fue también directora y escritora de los sketches que
actuaban juntos.
Y eso es algo que casi no se dice,
pero ella fue también creadora de esos números tan importantes
que han pasado la historia en Alemania.
Incluso están ahí videos de ella en YouTube,
la pueden encontrar allí.
Lulu Adams.
Siguiente.
Bueno, aquí es importante que conozcamos a payasas como Lulu
Adams, que tenían unas grandes habilidades,
eran multi-instrumentistas.
Y esto es gracias a que los padres les facilitan este tipo
de educación a las mujeres, cosa que hay que estarle recordando
a las familias constantemente, que no se les restringe a las
mujeres.
Veo a Jessie en escena y digo, a esta niña la dejaron enlodarse
cuando era niña, la dejaron jugar con la pelota,
la dejaron jugar en la calle hasta las altas horas de la
noche.
Sí.
O sea, hay que dejarlos libres, hay que dejarlos prepararse
desde niños para que puedan llegar a tener estas habilidades
que necesitamos en el clown.
Siguiente.
Bueno, Beta Mathews es muy divertida,
porque ella estaba en el circo, en el Barnum Ballet,
y su director le decía, oye, haz números más de mujer.
Y ella decía, ah, sí, claro.
Y empezaba y brincaba y se volteaba y hacía volteretas y
todo lo que hacían los hombres.
Y él le decía, no lo hagas, pero a la gente le encantaba.
Entonces, se volvió muy famosa por eso.
Y al director no le quedó de otra más que permitirle hacer
sus números.
Ella fue creadora de sus propios números.
Era algo muy importante para aquella época,
porque casi siempre eran todos dirigidos por los directores del
circo o los otros payasos.
Annie Fratellini es gran inspiración para todas nosotras,
porque venía de una familia tradicional de payasos que son
los hermanos Fratellini.
Su abuelo era Paul, Paul Fratellini.
Y creció con él en los ensayos, aprendió de él desde
chiquitita.
Y ella decía, le decía a su abuelo,
yo quiero ser payasa como tú.
Y él le decía, ay, hija, estaría muy bonito,
pero tú no puedes porque eres una mujercita.
Tú tienes que hacer otras cosas.
Qué lástima.
Y todavía el abuelo le decía que qué lástima,
que hubiera sido muy bonito.
Y ella creció con esa idea de, pues, no puedo hacer clown,
pero voy a hacer números y voy a estudiar todo lo que pueda,
música, trapecio, todo.
Ella hacía todo.
Hasta fue directora de una banda de jazz.
Cantante, grabó discos, fue actriz.
Y ya grande, de 30 y tantos años,
se convenció de que podía ser payasa.
Un poquito la alentó, ¿cómo se llamaba su esposo?
A ver, examen.
Pierreta, Pierreta la alentó mucho para que se atreviera a
ser payasa.
Y a sus 30 y tantos años, ya sabía todo, pues, fue payasa.
Y fundó una escuela de circo.
Y compartió todos los conocimientos que
secretamente guardaban las familias tradicionales a los
jóvenes.
Porque no se le permitía a los jóvenes hacer circo si no
pertenecían a una familia de cirqueros.
Siguiente.
Es pesarda y hay poca información, pero miren,
ella está, es la de en medio, está vestida con el traje.
Y ella la puse porque muchas mujeres empezaron a ser así
payaso.
Había un trío de payasos y las esposas estaban ahí,
haciéndoles los trajes, ayudándoles en la creación de
los números.
Ahí atrás, ¿no?
Y entonces, un día se enfermaba un payaso y le decían, vas,
¿no?
Ponte el maquillaje, ponte el vestuario y actúa.
Y nadie se daba cuenta que era mujer.
Y se sabían las rutinas y la hacían muy bien.
Entonces, ella empezó así.
Y ya poco a poco pudo empezar a usar su nombre,
Yvette Spessardi, para promoverse como payasa.
Pero, obviamente, lo hacía vestida de hombre porque
todavía estaba muy fuerte aquello de que las mujeres no
podían ser graciosas en escena porque eran raras.
Nina Krasavina.
Bueno, ella nació en Rusia.
Y, miren, ella fundó y colaboró con Big Apple Circus.
Fue maestra allí.
Y es muy peculiar su historia.
Ella venía de Rusia y probablemente fue la primera
mujer del circo de Moscú.
Hay pocos registros de su trabajo porque cuando ella sale
de emigra a los Estados Unidos, Rusia desaparece todo sobre
ella.
Sus fotos, todo, ¿no?
Porque las consideraban traidores.
Entonces, la trataron de invisibilizar.
Por eso, para mí, es un ejemplo de resistencia.
Y trajo muchos conocimientos del circo ruso a Estados Unidos.
Nola Rai.
Nola Rai, ella fue bailarina de ballet y luego llegó a conocer
a Marcel Marceau.
Fue su maestro.
Y ella renunciaba mucho a la enseñanza del ballet,
como tan rígida.
Y, entonces, encontró en el mimo y en el clown una forma de
burlarse de las formas de hacer ballet.
Y uno de sus primeros sketches fue uno que es muy famoso,
donde ella hace un sketch de una niña que está tomando una
clase de ballet y se burla mucho como de todas las cosas que el
ballet le impone a las mujeres.
Y de ahí se siguió haciendo clown y es una de las mujeres
que más admiro.
Ella nació en Australia, pero migró a Londres.
Todos los días sueño con que la traen a México.
Y la conozco y me da un taller.
Iba a mi casa a tomar mezcal.
Julie Goel es una de las payasas más queridas en el mundo del
clown.
Ella fue esposa de Avner, de Excentric.
Y ella era una experta en la comedia del arte.
Y junto con Avner crearon muchas cosas, libros, espectáculos.
Él la menciona muchísimo.
Es una gran, gran payasa y pedagoga.
Fue, perdón, una gran payasa y pedagoga.
Yo la llegué a conocer en la última vez que pudo viajar a
México.
Dulce, hermosa, músico, actriz.
Bueno, un cariño tremendo por ella.
Bueno, Gardi, muchos de ustedes ya la conocen,
porque ha venido más de dos veces a México a presentar sus
espectáculos.
Ella nació en Suiza.
Ha llegado a abrirse las puertas más increíbles para el clown de
la mujer.
Ha llegado a actuar para la realeza.
Ha sido muy increíble toda su trayectoria.
Y además, es una gran pedagoga.
Yo aprendí muchísimas cosas con ella que todavía aplico en mi
trabajo y en mis talleres.
Ekaterina Mikhailovna Mosaeva, si estuviera aquí en Tolive.
No sé, ¿qué me diría?
¿Pronuncia bien?
No, no me diría nada.
Pero, bueno, Antochka es una de nuestras favoritas,
afortunadamente.
Todavía vive y todavía por ahí se manifiesta por las redes
sociales de pronto.
Ella nació en Siberia, Rusia.
Estudió dirección de teatro en la Universidad de Moscú y Artes
Circenses.
Su personaje es como un niño travieso.
Es un niño travieso.
Me gusta mucho que juega.
Es irreverente, tiene el doma a sus perritos.
Es increíble.
Se hizo el Circo Cluny, si fuese.
Hizo un espectáculo donde ella era la protagonista.
O sea, todo el espectáculo iba en torno a su personaje.
Y a ella.
Entonces, es maravilloso.
Es un gran, gran logro.
Lily Curcio también acaba de fallecer, lamentablemente.
Nos dejó el diciembre del año pasado.
Ay, me voy a poner sensible.
Una payasa, actriz y tiretera, antropóloga argentina que
erradicaba en Brasil.
Y, bueno, pues, también muchos de ustedes la deben conocer,
porque tuvo la oportunidad de venir a México.
Así es, le dirigió uno de los espectáculos de los últimos que
hizo.
Y, bueno, pues, también ella era pedagoga.
Ángela de Castro.
Llegué a ella porque cuando estaba haciendo mi
investigación, muchas payasas que yo admiraba decían,
me formé con Ángela de Castro.
Entonces, yo dije, tengo que saber quién es Ángela de
Castro.
Ella es pedagoga y también todavía hace clown.
Es de Río de Janeiro.
Y da clases.
Actualmente se enfoca en el clown puro que explora desde lo
más simple hasta lo complicado, similar al trabajo de los fools
de Shakespeare.
Siguiente.
Hillary Chaplain también es alguien que admiro muchísimo.
Les cuento una anécdota rapidísima.
Cuando yo estaba haciendo este libro,
la tenía contemplada ella, porque fue mi maestra.
Y se me traspapeló y se fue.
Se fue del libro y se mandó a hacer el libro y no estaba ella.
Cuando yo me di cuenta, lloré y me sentí muy apenada con ella.
Cuando la volví a ver, le pedí perdón.
Me dijo, no tienes por qué perdonarme.
Solo me te agradecería mucho que hablaras de mi trabajo.
Ella es una gran pedagoga.
Es comedia-- Es experta en comedia física.
Y también ha venido a México en un par de ocasiones.
Es muy buena Hillary Chaplain.
Hace un humor muy inteligente desde un lugar muy sutil,
muy fino.
Seguimos con Colette Gomet y Anna Delirium.
Anna Delirium también tuve la oportunidad de platicar con
ella.
Ella es austríaca.
Y Colette Gomet es de Francia.
Vino a uno de los laboratorios de la UBA.
Y nos platicó su formación, que ella era bailarina muy
parecida también a la formación de Nola.
Y que de pronto ya no le gustó la danza y encontró en el
clown un lugar para expresarse y aprovechar las habilidades que
tenía de la danza.
Y hace un dúo con Colette Gomet.
Colette hace un personaje como un dictador muy irreverente.
Y hacen un espectáculo que se llama The One is the One,
algo así.
Se los recomiendo mucho.
Ha venido a México y han venido las dos a presentar.
La que sigue es Andrea Christensen Pimpolina Clown,
que también la deben conocer, porque ella, aunque es
argentina, radica en la Ciudad de México.
Y lleva muchísimos años haciendo espectáculos de Mimo Clown
aquí en México.
Ha trabajado con los circos más importantes de México.
Y, bueno, pues tiene una gran, gran trayectoria.
Y es una gran amiga.
Virginia Imas es de quien les estaba yo hablando hace
ratito.
Ella es de Donostia, San Sebastián, España.
Si tienen oportunidad de conocerla, les diría háganlo.
Pues ya les hablé un poquito de ella.
Es pedagoga, es payasa, es feminista.
Y Carolyn Dream.
Creo que es de las más conocidas,
las payasas más conocidas.
Y tiene un libro y lo ha vendido y lo ha difundido muchísimo.
Y es un buen libro.
Y mucha gente aquí seguramente ha tomado talleres con ella.
Fue, es autora del libro El payaso que hay en ti.
Ha participado en casi todos los festivales de payasos.
Y este, ¿qué más?
Es de nacionalidad británica, aunque vive en Barcelona.
Bueno, tiene como distintas residencias.
Pero es muy, muy, muy importante su trabajo,
su trayectoria.
Iman Lizarazu.
Seguro la conocen algunos porque apenas vino a México y ha
venido constantemente a dar talleres, a dar espectáculos.
Es discípula de Avner, de Excentric.
Y además tiene un estilo muy, muy propio.
Es genial.
Su trabajo ha sido mucha inspiración para muchos de
nosotros.
Y, bueno, tiene una gran habilidad con el clown
excéntrico.
Pepa Plana fue una de las fundadoras del primer festival
de circo de payasos, perdón, en Andorra,
junto con Tortel Poltrona.
Pepa Plana es catalana.
Es una de las payasas más importantes de España.
Igual tiene una gran trayectoria y mucho que aprenderle.
Marta Sánchez, Marta Carvallo, canta clown.
Ella falleció en 1919.
Y yo me enteré de su trabajo porque se empezó a difundir su
funeral.
Y empecé a buscar quién era, quién era, quién era.
Y me encontré con que muchísima gente la adoraba.
O sea, toda la comunidad del clown la conocía y la adoraba.
Y entonces me empecé a clavar con su trabajo.
Un trabajo hermosísimo, un virtuosismo para la actuación y
para la comedia increíble.
Así que les recomiendo que la busquen.
Ella es española y vivió en Dinamarca.
Falleció de un cáncer.
Mercho Choá también fue--
tomó un taller.
Tuve la oportunidad de tomar un taller con ella en pandemia.
Es una gran maestra.
Además, ha hecho una labor increíble por la pedagogía y
por exponer a las mujeres.
Recientemente hizo una exposición con objetos,
vestuarios, fotos de mujeres payasos allá en Logroño,
España.
Y tiene un centro que se llama El Rinclóncito,
donde da clases, imparte clases.
Darina Robles Atanasia, bueno, pues,
todos ustedes la conocen.
Creo que también junto con Chula de Clown,
es una de las exponentes más importantes del clown en
México.
Ella, pues, nace en la Ciudad de México y se forma en la
escuela--
en la Ecole Philippe Gaullier de Francia.
Ella forma parte de Payasos Sin Fronteras,
hace una labor social importante con su arte de payaso y también
funda la Red de Payasos Mexicanas,
entre muchas otras cosas que ha realizado.
Leticia Betrano María Peligro es argentina.
Descubrió el clown en el arte callejero y se enamoró de él.
Fue a Bruselas.
Bueno, tiene un espectáculo que se llama Fuera.
Es maravilloso y creo que acaba de estrenar otro espectáculo
nuevo.
Les se los recomiendo mucho.
Asmarías de Agrazza-- no sé cómo pronunciarlo, perdón.
Creo que ya no trabajan juntas, pero hicieron un gran impulso
en Brasil para la payasería femenina.
Hicieron talleres, hicieron un festival.
Jenny Viegas, Mafalda, Carla Conca, indiana.
Se les recomiendo mucho por ahí.
Tienen su trabajo documentado en internet también.
Mis compañeras de Sopa de Clown.
Por aquí andaba Ana María.
Ya no la veo.
Ah, ahí estás.
Bueno, Ana María Tita funda junto con Nubia Alonso este
grupo.
Ana María es esta intérprete, dramaturga y directora de los
espectáculos.
Se funda en el 2005, pero ya está haciendo clown desde el--
¿desde qué año me dijiste?
Desde el 1997 Ana María está haciendo clown.
Para mí es una de las exponentes del clown en México que más
trayectoria y más importante trabajo tiene porque ha llegado
a muchísimos lugares, incluso internacionalmente.
La admiro muchísimo y espero poder trabajar con ella
próximamente.
Y bueno, Nubia Alonso también es parte--
perdón, regrésale tantito-- de este grupo.
Ella es actriz y directora.
Ella estudió en la Casa de Teatro.
Sí, esa es ahí, ¿no?
En el Foro de Teatro Contemporáneo con Margules.
Y miren dónde terminó, en la payasería.
¿Qué diría Ludwig Margules?
Bueno, ella es una extraordinaria payasa también.
Y juntas hacen Sopa de Clown.
Estuvieron en temporada apenas aquí,
en el Centro Nacional de las Artes.
Gaby Muñoz, Chula de Clown.
Todes la conocen seguramente, pero ha llevado su trabajo a
niveles plásticos, de vestuario, de fotografía.
Ha crecido su trabajo y esto le ha permitido llevar su trabajo
a otros países.
Y al Llinero Teatro Clown, está integrado por Lucía Pardo,
Claudia Ivón Cervantes, Jessica Bastidas.
Ellas hacen clown especializado en entretenimiento de públicos
de todas las edades, pero también para educar sobre
ciencia, divulgación de la ciencia.
Y bueno, han trabajado en colaboración con muchas
instituciones.
Les recomiendo que vengan a verles.
Al día de sábado y domingo, se van a presentar en la Plaza de
las Artes.
Es entrada libre a las 12 del día.
Van a presentar uno de sus espectáculos, Desexperimentos.
Son compañeras mías, también alumnas del maestro Jesús Díaz
y, bueno, tienen una gran trayectoria.
Tatiana Torres, La Petiza.
La conocí hace muy poquito en uno de los Bavie Cafés.
Me gustó muchísimo tu trabajo.
He platicado con ella a distancia.
Me contó que va a venir al encuentro de clown del Helénico.
Ella es de Barranquilla, Colombia.
Y ella es una de las actrices favoritas de la obra que sale
mal de allá, de Colombia.
Y es increíble.
Adoro cómo utiliza su estatura y la aprovecha y la proyecta para
hacer humor con ella.
Es súper simpática.
Ahora que venga al encuentro, les pido, por favor,
que la vayan a ver.
Ojalá de un taller, una plática.
Ay, me siento una actriz.
Grupo de Lirios es el grupo que se formó aquí en el
Laboratorio de Clown Femenino.
Aquí nos acompaña Ceci Noreña, que ahorita la vamos a ver.
También Diana, Diana Perelli, también es parte de Grupo de
Lirios.
Y, bueno, es un grupo que nació en el laboratorio.
No voy a hablar mucho de él, porque ya hablé mucho del
laboratorio.
Pero es un grupo que tienen que seguir, tienen que seguir.
Siguiente.
La Red de Payasas Mexicanas fue creada en el 2017.
Una iniciativa de Darina Robles.
Después le siguieron Marielena Romero Chispola, Sabina Guzmán
Lanutria, Ilse Rodríguez Lagüera Romuy, Ida Sema Hernández
Ira Claunan, Ana María Moctezuma Tita, y muchísimas otras que
no voy a poder mencionar, pero que ellas son como las
principales que han llevado y levantado este proyecto.
Y es muy importante, porque juntas pueden llegar a muchos
lugares más y encontrar la forma de proyectarse,
de llegar a más públicos y de fortalecer su trabajo.
Las Tremens nace en el del 2020 en el Laboratorio de Clown
Femenino de la UBA Tlatelolco.
Les voy a mencionar rápido sus nombres.
Analdama Citlaly Muñoz, Dolores Hernández, Hanska Malkaul,
Valeria Gómez, Ana María Moctezuma Tita, y Yanin Arroyo.
También dieron una temporada apenas en el Teatro del Pueblo.
Y, bueno, el proyecto surgió muy bonito,
porque empezamos a estudiar a la I.D.
Fopa y elogió de mi risa el espectáculo que están
trabajando, surge del trabajo con la I.D.
Fopa.
Y nada más.
Bueno, un aplauso para todas estas y para todas las que
faltan, que son muchísimas.
Y que, obviamente, esto es desde algo muy personal,
muy subjetivo.
Y muchos dirán, ay, te faltó tal, te faltó fulanita,
sutanita.
Pero, entonces, yo les diría, sí, me faltaron, pues, van,
¿no?
Documenten, expongan, que no se invisibilice su trabajo.
Yo les invito a todes que hagan esta parte.
Y, ah, siguiente diapositiva, es que ya se nos está yendo el
tiempo, pero les voy a compartir rápidamente,
por lo mismo de que ha sido invisibilizado muchísimo el
trabajo de las mujeres payasas en los festivales
internacionales, en la programación cotidiana.
Casi siempre nos llaman a trabajar el 8 de marzo, así,
vente a dar función, ¿qué tienes a la mujer?
Y no nos llaman mucho a presentarnos en--
sabes, la programación de los festivales y hombre, hombre,
hombre, mujer, hombre, hombre, hombre.
Y una plática con mujeres para llenar el espacio.
Entonces, gracias también a eso, las mujeres se han unido para
poder--
Esa silla, está bien, ahí, gracias.
Iba a decir que no.
Se han creado festivales, encuentros, ciclos,
conferencias.
Siguiente.
No me va a dar tiempo de leerlas,
pero échenle un ojito a Andorra, Cataluña, España, Zaragoza,
Madrid, Barcelona, Viena, Helsinki, Finlandia, Helsinki,
otra vez, festival, Río de Janeiro, Brasil, Brasilia,
Brasil, Brasil, Brasil se lleva un aplauso, miren.
Argentina, Buenos Aires, Azores, Portugal, Lisboa, Buenos Aires,
Argentina, Argentina, Valencia, España, Colombia,
y muy recientemente, Babieca, en Puebla, en México,
hecho, por supuesto, por un grupo de mujeres entusiastas
que trabajan muchísimo y que se llevan una joda para conseguir
los recursos.
Pero qué bueno, qué bueno.
Yo siento que nos hace falta, como en Brasil,
tener ahí muchos más festivales de payasas en todos los
estados.
Y, bueno, pues, esto nada más es para poner un dedo allí,
en ese lugar, donde no solo en los festivales deberíamos
estar, deberíamos estar en todo el tiempo.
Porque nos catalogan de, ah, es que ustedes hacen humor para
mujeres.
No, hacemos humor para mujeres, para hombres, para todo mundo.
Entonces, pues, no nos olviden.
Ahora sí, quiero presentarles a una de mis payasas favoritas,
a una de mis mejores amigas.
Y que me fortalece mucho que esté aquí con nosotros,
cerrando este encuentro, formando parte del cierre de
esta conferencia.
Ella es Cecilia Noreña, actriz de la Ciudad de México.
Su camino lo ha recorrido de la mano de su buen amigo,
el fracaso.
Fracaso en la escuela, en su intento por brillar en la
sociedad, en levantarse temprano, en ser fit,
en comer sin mancharse la blusa, etcétera.
Otro fiel amigo ha sido el ridículo,
del que su familia le aconsejaba alejarse de ser mala
influencia, por ser mala influencia.
Pero ella se aferró a él por ser muy divertido.
Mientras estudiaba la licenciatura en comunicación,
se incorporó al taller de clown de la Ibero,
donde aprendió a relacionarse con los amigos antes mencionados
con técnica y con ciencia.
En este primer taller de clown, se sintió ella misma y
encontró su lugar en el mundo.
Así que no ha parado de investigar y entrenar la
técnica clown con todo maestro nacional e internacional habido
y por haber.
Después de graduarse como licenciada,
le entregó el papelito a su papá y se inscribió a estudiar
actuación en el diplomado de teatro del cuerpo.
A partir de entonces, se ha dedicado a ser el ridículo y
a ser un éxito fracasando sobre importantes escenarios de
México y el mundo, con diferentes compañías,
entre las que destacan, Máquina de Espacio, Teatro,
Kaos Producciones, 1111 Producciones y Grupo de Lirios.
Le gusta leer, escribir, patinar y estar con la familia,
las burbujas de jabón, tramar la caída del sistema y mirar
atardeceres rosas.
Pretende seguir dedicándose al teatro hasta el último día de
su vida.
También la acompaña otra ex integrante del laboratorio de
clown femenino e integrante del Grupo de Lirios,
Diana Perelli la va a acompañar en la guitarra y es actriz
cantante de clown ordinaria de la Ciudad de México.
Egresó de la carrera de actuación de la Escuela Nacional
de Arte Teatral y ha participado en múltiples festivales.
Ha trabajado con directores como Noemi Espinosa,
Mauricio García Lozano, Álvaro Serviño, cualquiera.
Y ha formado parte de las compañías Grupo de Lirios,
Novois Punks, Gallinero Teatro y es cofundadora del Teatro Sin
Calcetas.
Con ustedes el número de flamenco que pertenece al
espectáculo de variete de Lirios,
de la compañía de Lirios, es creación y autoría de Cecilia
Noreña con dirección de Noemi Espinosa y Cecilia Noreña.
Un aplauso para ellas dos.
[APLAUSOS]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[APLAUSOS]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
[APLAUSOS]
[MÚSICA]
[GRITOS]
[APLAUSOS]
Muchísimas gracias, Ceci.
Muchísimas gracias, Diana, por cerrar tan bonito esta
conferencia.
Yo quiero agradecerles su presencia,
el estar aquí, el tomarse el tiempo de atravesar la ciudad,
lo que sea que hayan hecho para estar aquí acompañándonos.
Porque para mí esto es un logro,
el que ustedes escuchen esto, pero que lo divulguen y que
continúen con esta labor de visibilizar el trabajo de las
mujeres, de ayudarnos a encontrar las formas para
prepararnos para crecer, darnos las oportunidades de
presentarnos en los mismos lugares que también los hombres
profesionales lo han hecho.
Quiero agradecer muy especialmente a Rosario San
Juan, que ha impulsado muchísimo mi trabajo dentro del Programa
Internacional de Formación del Circo y de la Calle.
A Clara Flores, que también ha hecho un trabajo increíble
dentro del PIFAC y que siempre nos trata con mucho amor y
respeto.
A la directora del desarrollo académico, Norma Muñoz,
que siempre ha impulsado este proyecto y este trabajo.
Muchísimas gracias, Norma.
Respeto mucho toda tu labor.
También respeto mucho como artista,
como todo también trabajas dentro del humor.
Y eso para mí es como sentirte ahí al lado apoyando esto,
desde creer en este proyecto honestamente.
Agradezco también al Centro Nacional de las Artes,
a Mónica Magdiel, a Yesy Díaz, a Cecilia Noreña, a Diana Perelli,
y a mi hijo, Dante Díaz, que me ayudó a hacer todas las
diapositivas.
Fue mi asistente, mi ayudante.
El día de hoy me acompaña y me apoya siempre y me hace sentir
fuerte.
Muchas gracias.
[APLAUSOS]
Pues, muchas gracias.
Hemos llegado al final de esta conferencia magnífica de Noemí.
Siempre es un honor escucharla.
Y, bueno, también porque yo tomé un taller con ella.
Ya nos conocemos también en ese camino.
Y, bueno, no sé si hay preguntas que quieran hacerle a Noemí y
que, bueno, invitarles como siempre a que cuando haya
talleres con Noemí, que va a seguir habiendo aquí,
pues, que se inscriban.
Y, bueno, también quiero agradecer a todos los que han
hecho posible este evento, a Operación Escénica,
a Difusión, a la Educación a Distancia,
que gracias a ellos también va a estar difundiéndose en los
canales de redes sociales del CENART.
Y, bueno, no sé si tienen alguna pregunta,
algún comentario para Noemí.
Agradecer el apoyo también de Alejandro,
los técnicos de este lugar.
Muchísimas gracias.
Sí, muchas gracias.
[APLAUSOS]
¿Hay alguna pregunta?
No.
Bueno.
Bueno, pues, ¿allá hay una pregunta?
No, no, no, no.
Una pregunta y nada más aquí un comentario.
Jéssica Díaz también está impulsando un encuentro de
danza, perdón, de clown en Iguala, en Guerrero.
Entonces, ella es originaria de allá.
Y ya desde hace dos años está empezando a promover a lo que
Laura le gusta.
Yo soy mamá de Jéssica.
Y le quiero comentar que Jéssica de chiquita era una princesita,
nunca se ensuciaba.
No sé cómo ahora hace lo que hace Laura.
Pero usted nunca se lo prohibió.
Creo que esas cosas yo creo que la impulsó muchísimo.
No, y la verdad es que sí, estoy muy--
con lo que usted habló hoy, sí es cierto,
a mí vivía con un tío y mi tío me prohibía reírme.
Y sí me decía que las mujeres no se tenían que reír fuerte.
Cuando él me reía fuerte, me decía que parecía que usted
me acababa de--
y me callaba.
Y la verdad es que es--
ay, no sé, sorprendente--
que ahora ustedes puedan expresarse.
Y la verdad es que es bien bonito.
Hoy va a aprender muchas cosas.
Gracias.
[APLAUSOS]
Muchas gracias.
Gracias.
Pues gracias a estos espacios es donde podemos impulsarnos.
Y yo lo que diría es que justo vayamos haciendo red,
que vayan creciendo estos grupos.
Porque si bien no necesariamente todas queremos
estar en escena, sí podemos impulsar desde otro lugar y
acompañando.
Por favor.
Con micrófono y todo.
No sé si me escucho.
Yo soy la mamá de Mónica.
[RISAS]
La pura porra, cómo no.
Pues también ella es una--
siempre fue una princesita tampoco de que no te vas a caer
y todo eso.
Pero yo la admiro mucho.
Y quiero darte las gracias y felicitarte por lo que estás
haciendo.
Estás marcando la diferencia.
Y eso es lo que muchas estábamos esperando.
Gracias.
Muchas gracias porque sus palabras son un impulso
importantísimo para mí.
De verdad, me motivan a seguir con esto.
Aunque esto fue toda la investigación de payasas,
el libro fue motivado para cumplir con tener material
didáctico para mis alumnas en el laboratorio y fue apoyado por
una beca que ya terminó.
Para mí este trabajo no ha terminado.
Cada vez que escucho experiencias como esas y
aprendo también de las nuevas mujeres payasos, entonces,
digo, no, no, no es la beca.
Es el deseo de seguir.
Muchas gracias.
[APLAUSOS]
Pues no sé si hay algún otro comentario.
Si no, les invitamos a un pequeño brindis aquí afuera
para cerrar con broche de oro este gran evento.
Y, bueno, sigamos impulsando estas posibilidades de
expresión para mujeres, donde incluimos también a los
hombres.
Muchas gracias.
Gracias, Noemí.
Gracias.
Un placer estar contigo aquí.
[APLAUSOS]
[MÚSICA]
[MÚSICA]
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