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MW-09415
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SINOPSIS_SERIE
El tercer Foro Mundial de la gastronomía mexicana tiene como finalidad el contribuir al rescate, salvaguardia y promoción de la cultura culinaria, tanto en su dinámica interna como en sus relaciones a escala internacional. Convocando a los profesionales de la cocina de todo el país, los chef y las cocineras tradicionales, abordando dos campos temáticos: la cocina mexicana y la cocina del Pacífico Americano. Así también el Foro propone la reflexión sobre un tema crucial que es el procesos de globalización alimentario de hoy en día. Con ese propósito se darán cita especialistas y productores de varios países: asiáticos, del medio oriente, del norte de África y de los países andinos. Fuente de información: Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana (http://www.ccgm.mx/foromundial)
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El Foro Mundial de la Gastronomía Mexicana busca rescatar y promover la cultura culinaria, reuniendo a chefs y cocineras tradicionales. Aborda la cocina mexicana, la del Pacífico Americano y reflexiona sobre la globalización alimentaria, con especialistas de Asia, Medio Oriente, África y los Andes.
SINOPSIS_PROGRAMA
La Dra. María de la Luz del Valle Berrocal habla de las delegaciones Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, ubicadas al sur de la Ciudad de México, las cuales aún conservan aspectos de la cultura prehispánica y están llenos de tradiciones. Un elemento importante que distingue a los habitantes de estas delegaciones de otros asentamientos urbanos es su vínculo ancestral con la tierra, que conlleva una estructura prehispánica. Son pueblos con una enorme riqueza de festividades basadas en su devoción religiosa y la defensa de sus tierras. Las fiestas católicas adaptaron algunos aspectos del calendario prehispánico de los rituales agrícolas, en dichas festividades se da gran importancia y simbolismo ritual a los alimentos que se cocinan para cada festejo.
Fuente de información: Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana (http://www.ccgm.mx/foromundial).
EXTRACTO_PROGRAMA
Al sur de CDMX, Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta mantienen cultura prehispánica. La Dra. del Valle analiza cómo sus festividades mezclan rituales agrícolas, religión y simbolismo culinario en tradiciones vivas.
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15
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16
DURACION_TOTAL
00:39:00:08
PARTICIPANTES
Luz del Valle Berrocal. Miembro del Grupo Mexicano de Antropología Alimentaria
TIPO_ACTIVIDAD
TRANSCRIPCION
Y este tema de hoy que nos reúne es justamente el calendario ritual, fiestas y cocina en la Ciudad de México, Xochimilco, Tláhuac y Milpalta. Y está con nosotros, y es de veras todo un honor, la doctora María de la Luz del Valle Berrocal, que es doctorante en la Especialidad de Etnología por la Facultad de Filosofía y Letras y el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, ambas. Es docente por asignatura de la Escuela Dietética y Nutrición del Issste y del Instituto Superior de Gastronomía Mariano Moreno. Ha impartido clases en la Universidad del Claustro de Sor Juana y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha participado en la Fundación, fíjense qué importante, Rigoberta Manchú Tum, para la realización de un diagnóstico general de la situación actual de los indígenas que viven en la Ciudad de México. Es miembro activo del Grupo Mexicano de Antropología Alimentaria y entre las publicaciones en que ha participado están Cosmovisión y Alimentación en Santa Cecilia, Tepetlapa, Xochimilco. Otra publicación es Xochimilco y su tradición alimentaria, una más, la presencia indígena en la Cuenca de México, Xochimilco y Milpalta, para cerrar con alimentación y cultura en dos pueblos del sur de la Cuenca de México, entre otras tantas participaciones que ha tenido en revistas especializadas y libros. Y como lo hemos hecho desde la mañana, pues le damos la bienvenida y le brindamos un cálido aplauso. Antes que nada, pues doy las gracias por el hecho de que haya sido invitada a dar esta pequeña plática, en donde es mostrar un tanto esta región, estas partes que abarcan las tres delegaciones que justo están al sur del Distrito Federal y que muchas veces como activos de la propia Ciudad de México, como que no nos atrevemos a ir en algunas ocasiones a llegar hacia estos lugares, como aquí decía el doctor también, solamente las vemos desde el punto de vista de paseo y demás, pero yo creo que las tres delegaciones son mucho más que cuestiones turísticas, sino su gente es muy… es distinta, es prácticamente vivir en una parte muy rural, muy rural dentro de este monstruo que es la Ciudad de México, con sus edificios y demás, el caos, el tráfico, etcétera, etcétera, para qué anuncio este tipo de situaciones que vivimos diariamente, ¿no? Entonces, bueno, pues ahora empezaré con la exposición y bueno, voy a ir leyendo un poco, pero cuando yo vea que como que está muy desesperante, pues lo voy a ir explicando más, a lo mejor ya después no leo tanto, ¿no? Bueno, profundas tradiciones culturales se siguen presentando en la Ciudad de México, negándose a entrar en un proceso de extinción social provocado por las presiones de grupos que apoyan otras formas de vida y una visión del mundo ajena al sentir de los pueblos nahuas del sur de la cuenca de México. Verdad es que constituyen zonas privilegiadas las que han sabido mantenerse un tanto resistentes a los cambios socioculturales que se dan día a día en esta gran urbe. Xochimilco, Tláhuac y Milpalta se consideran como pueblos originarios que aún conservan aspectos de la cultura antigua, reflejándose en la complejidad de los sistemas ceremoniales llevados a cabo cotidianamente, lo cual se traduce en formas distintas de comprender y ordenar al mundo y de construir los referentes identitarios propios. Ejemplo de ello es la red de mayordomías y grupos organizados que existen en estas tres entidades, en donde sus ideales alcanzan un gran furor para las celebraciones rituales que se traducen cotidianamente en grandes luces multicolor que se observan por la noche, danzantes que se mueven al son de la música y en grandes cantidades de comida para el lago de los visitantes. Un elemento importante que distingue a los habitantes de estas demarcaciones de otros asentamientos urbanos es su vínculo ancestral con la tierra. Este comúnmente está arraigado con una estructura prehispánica, la cual a pesar de las evidentes transformaciones por el paso del tiempo, permanecen como un eje de la organización social y de la visión que estos pobladores tienen acerca de su entorno. Actualmente sus costumbres se volvieron tradiciones y dieron como resultado pueblos con una enorme riqueza que se patentiza en un gran número de festividades en cada uno de ellos. Entonces, si de repente vemos la ubicación de la Ciudad de México, vemos que justo las tres delegaciones son vecinas, aquí no está incluida la delegación Tlalpan que ocupa el primer lugar en territorio, pero sin embargo es distinta un tanto del resto de estas tres delegaciones. Vemos pues que además ocupan un lugar importante porque justo en Milpalta está un gran pulmón que nos da el oxígeno al resto de la Ciudad de México. Bueno, antiguamente el calendario de las culturas prehispánicas sirvió para medir el tiempo durante el cual vivían, registrándose sus festividades rituales y reconociendo el tiempo sobre todo de siembra y cosecha cuando eran propicias, basándose en la observación astronómica del sol y Venus, la luna y la luna, consistiendo en una serie de ciclos recurrentes e interdependientes. Los ciclos básicos eran de un año solar de 365 días, divididos en veintenas y un ciclo ritual de 260 días. La sociedad mexica era una antigua civilización agrícola con una percepción estructurada de la naturaleza y del lugar del hombre en el cosmos. Se deriva de una observación precisa y prolongada de los fenómenos del medio ambiente, entre ellos el paisaje, el clima y los ciclos de vida de las plantas y animales. En este sentido, la ideología del Estado mexica se expresó a través de un elaborado calendario de fiestas en las que las deidades del maíz ocupaban un lugar central. El ciclo de regadío aparecía en los distintos ritos subordinados al simbolismo principal del temporal, situación que aún se reconoce hoy en día. Las fiestas católicas impuestas después de la conquista fueron aceptando algunos aspectos y esa estructura del calendario prehispánico de los rituales agrícolas. A partir de la siembra del maíz se concibe el culto a la tierra, los cerros, así como a los aspectos meteorológicos como lo era la lluvia, aunque sin duda existían otros aspectos de la religión que giraban alrededor del culto solar, de los astros, del fuego y de los muertos. Joana Broda establece que en estos rituales se relacionaban con el calendario de fiestas, el cual se distingue tres grupos de celebraciones. La primera corresponde a la fiesta de siembras, esto es primavera-verano, es época de lluvias, cuando tienen lugar precisamente la petición y la procuración de agua y la reproducción vegetal. La segunda corresponde al otoño-invierno, época de secas, en la que predominaba al final de la cosecha la producción agrícola. El culto solar, esta última, incluía los sacrificios de los niños en honor a Tlaloc y la tercera se refiere a la cosecha y el culto a los cerros. Al final de la estación de lluvias, las aguas pluviales se retiraban al interior de los cerros, de ahí Tlaloc las liberaba de nuevo en respuesta de los sacrificios de los niños que los mexicas les hacían en febrero y en abril en los cerros en la cuenca de México. Los niños muertos desempeñaban un papel activo en el proceso de la maduración de las mazorcas y desde los cerros regresaban a la tierra en el momento de la cosecha. Esto quiere decir, por ejemplo, yo menciono esto porque antes de la llegada de los españoles, los mexicos solo tenían dos épocas en el tiempo, que esto era la temporada de lluvias y la temporada de secas. Al llegar ellos, pues nosotros estamos establecidos por cuatro estaciones, que es primavera, verano, otoño e invierno. Sin embargo, si nos trasladamos en el tiempo, este calendario es muy significativo porque justamente las fechas en donde ellos llamaban época de lluvias se marca hoy día con esta cuestión de la fecha de febrero, marzo, cuando empiezan las lluvias. y es justamente por ejemplo en Xochimilco que se celebra la mayordomía del Niñopa, o sea que nada es, todo es como fortuito y esto es una coincidencia desde la época prehispánica, justamente es tan importante esta cuestión de los niños por cuestiones que se han encontrado justamente en los códices y nos hace referencia a estas cuestiones de sacrificios de los niños. Vemos pues entonces que estos rituales tenían mucho que ver con la cuestión de la siembra y sobre todo del maíz. Como nosotros sabemos, estas regiones principalmente se dedican a la siembra del maíz, sin embargo, más adelante vemos que queda la situación de Milpalta, donde es un suelo digamos en declive y no es tan normal como los otros. En este sentido, bueno, pues ahora ha funcionado otra cosecha, otro tipo de siembra que sería los nopales, pero esto lo veremos un poquito más adelante. Bueno, es lo que acabo de mencionar, dice, actualmente los pueblos originarios establecidos en las tres delegaciones, Xochimilco, Milpal, Tetraguac, poseen una intensa vida ritual. Su presencia en la gran urbe se manifiesta con fuerzas e intensidad en las celebraciones de los ciclos festivos a lo largo del año. Las fiestas patronales ocupan un lugar fundamental en la vida ceremonial de estas comunidades. Diversos autores han señalado su importancia. Por ejemplo, Mariana Portal refiere que la figura del santo patrón constituye un centro de la vida social y afectiva de la comunidad. Carlos Garma señala que el santo patrón del barrio y de sus fiestas representan la unidad básica de la identidad del nativo. Estos señalamientos adquieren sentido en las imágenes patronales de cada uno de los pueblos, barrios y colonias que conforman. Es decir, las festividades mantienen a los nativos en constante interacción a lo largo del año. El ritual comunitario va marcando el transcurso del tiempo anual y es un espacio que condensa las creencias compartidas. Cabe señalar que el ciclo de fiestas patronales se abre y se cierra cada año con la algarabía patronal del santo de cada uno de los pueblos en su respectiva víspera. En ellas, además de convivir los mismos habitantes, asisten otras delegaciones vecinas manteniendo las relaciones mucho más estrechas durante el convite. Además, asisten poblaciones del estado de Morelos, Estado de México y Puebla. manteniendo relaciones estrechas a dichas celebraciones, hay que sumarlas correspondientes a las numerosas peregrinaciones organizadas para pagar promesas, cobrando importancia a aquellas cuyos destinos son el Santuario de la Virgen de Guadalupe, en el Tepeyac, el Señor de Chalma, al sur del Estado de México, Jesús de Nazaret en Tepalcingo, en Morelos, principalmente que se acompañan con adornos, florales, ceras y cohetes. Cada celebración normalmente dura cuatro días, las fiestas patronales de cada pueblo y barrio con sus respectivos santos. Los festejos se inician con la víspera, la celebración, la tornafiesta y la octava. También se organizan las celebraciones de los fieles difuntos, la representación del Viacrucis en Semana Santa, Día de Muertos y el Carnaval, así como diferentes ferias como la del mole, la del amaranto, la del nopal, del maíz, de la alegría, la del olivo. y durante las ferias se instalan exposiciones industriales y agropecuarias en las exposiciones donde participan vecinos de la jurisdicción para exponer sus productos, así como los frutos del trabajo en el cultivo de la tierra y la cría de animales. También se llevan a cabo eventos culturales y deportivos. Por lo tanto, las manifestaciones religiosas pueden agruparse bajo dos encabezados principales, el culto básico del ciclo de vida, en donde es la confirmación, la primera comunión, el matrimonio y la muerte, y los cultos especiales de Cristo María y los santos que dan lugar al ciclo anual de los días festivos, las fiestas de los santos patronos, así como las representaciones dramáticas, las historias milagrosas y el conjunto de creencias menores. Cabe mencionar que la religión desempeña una parte importante de la vida en estas comunidades, mediante las hermandades, comisiones y mayordomías, logrando un estatus social y el mérito religioso, muy reconocido como particularidad de esos lugares. Muchas de las tradiciones actuales son productos de la permanencia de las culturas indígenas en esas comunidades. Persiste la organización en mayordomías en cada uno de los pueblos y en cada uno de los barrios, de modo similar a las que se establecieron durante el siglo XVI entre los pueblos mesoamericanos. También existen cofradías religiosas que tienen por objeto el culto de los santos patrones, la tierra de cultivo que representa un territorio considerable. Es propiedad que regularmente en estos lugares es propiedad comunal o ejidal. En esta red de relaciones sociales se mantiene sobre la base de una economía agrícola, aún cuando es cada vez más frecuente que los jóvenes se dirijan a la ciudad en busca de empleo. Voy a mencionar aquí aspectos de la delegación de Xochimilco, que se caracteriza en esencia por origen prehispánico en su cultura y sobre todo en su gastronomía, que nace de una extensión de sabores nacidos del maíz. Este lugar se caracteriza por una serie de canales pluviales que existen desde la época antigua, cuando el Valle de México se distinguía por la existencia de lagunas y lagos en su totalidad, dando lugar al cultivo de chinampas. proporcionando con ello un rasgo de identidad de esa zona. Las chinampas son sistemas de producción agrícola pertenecientes a la época prehispánica y su nombre proviene del vocablo náhuatl chinámetl que se traduce como el cerco de las varas entretejidas. Este espacio es custodiado por los aguejotes que se sostienen de las chinampas y protegen el terreno de inundaciones. Entonces vemos que la tradición de los pueblos de Xochimilco, por ejemplo, y de todas estas zonas, normalmente tienen un nombre cristiano que corresponde a sus pueblos y barrios y que tienen un apellido principalmente mexica de la época prehispánica. Aquí se ve claramente pues la fusión de estas culturas y que en otros lugares regularmente pues no se dan tan marcadamente como lo vemos en Xochimilco, Milpalta y Tláhuac. A Xochimilco se le confiere el estatus de zona agraria, pues todavía se cultiva el maíz de temporal, granos básicos y la especialización de la productiva en hortalizas y flora en las chinampas, dando pie a la existencia de diferentes platillos entre los que se distinguen los tamales de charales o de pescado, a los que se les llama tlapiques y de tripas de pollo, frijoles quebrados, a los que se les llaman cuatatapa, los guauzoncles capeados, el pato y el guajolote en mole, los tamales de hongo, entre otros platillos que conforman la cocina tradicional de Xochimilco. Una de las celebraciones más importantes en Xochimilco es la veneración del Niñopa, que quiere decir niño del lugar. La ceremonia más representativa es en los cambios de mayordomía, celebrada el 2 de febrero, en la parroquia de San Bernardino de Siena, en donde se reciben a más de 5.000 feligreses aproximadamente, a los que hay que darles de comer. Y en este sentido, pues los mayordomos en turno son los que se discuten, ¿no? Mientras que en la delegación de Milpalta, es un claro ejemplo de los procesos de identidad, continuidad y adaptación acerca del diario acontecer a través de la práctica festiva, en donde los alimentos están presentes en forma especial. El acercamiento a la vida cultural de Villamil Palta es a través de un proceso contiguo de transmisión de la cultura en un tiempo y espacio, y con ello, de la percepción del mundo en el lenguaje verbal que ha venido desempeñando un papel fundamental, tanto por el ser un medio primordial de comunicación como por su función de receptáculo de pensamiento, lo que permite expresar una estructura de significados que sustenta la cultura alimentaria, además de considerar que la labor para conocer nuestra cultura no solo se apoya en la descripción, sino fundamentalmente en el sistema de significados que comparten y transmiten los adultos a las siguientes generaciones a lo largo de la vida. Claro ejemplo es su florido sistema de fiestas y celebraciones que suman más de 700 al año, que se organizan por grupos de vecinos en mayordomías o comités festivos. Entre las más importantes se encuentra la que realizan en relación al señor de Charma, al señor de Charma, la Virgen de la Asunción, el señor Leñerito y la Virgen de Guadalupe, donde se desprenden otros rituales como los cortes de leña en el monte, que sirven para abastecer de combustible a las diferentes mayordomías y que éstas tengan el suficiente lumbre para poder dar de comer a los comensales que acompañan en este tipo de eventos. Además, otro ritual es la junta y la rejunta que se llevan a cabo con la finalidad de establecer vínculos sociales y económicos con todos los habitantes de Milpalta, en donde se realizan matanzas de vacas y cerdos, además de la realización de arroz y mole y tamales en grandes cantidades, empezando o culminando según sea el caso con el ciclo anual de fiestas en este tipo de mayordomías. Por su parte, Tláhuac tiene grandes extensiones de chinampas y canales que se conectan con Xochimilco y son utilizados como fiestas de cultivo al igual que las delegaciones vecinas. La fiesta más grande del pueblo se celebra en San Pedro Apóstol y comienza los dos domingos antes del 29 de junio con una procesión por las principales calles del lugar, el lunes siguiente empieza el novenario, el sábado antes del 29 de junio se inaugura la feria y a partir de ahí todos los días hay eventos culturales como bailables, presentaciones musicales, etc. La segunda fiesta más importante de la zona es Santo Jubileo y consiste en 40 horas de adoración al Santísimo Sacramento del altar o el Cuerpo de Cristo y empieza el 6 de febrero en San Pedro Tláhuac. Asimismo, existen diversas comparsas formadas por vecinos de los pueblos que, acompañados por sus respectivas bandas, desfilan por las principales calles en las que se usa la música de chinelos, destacando el desfile de disfraces y al término de recorrido se reúnen en las plazas principales para realizar el baile de cuadrillas en honor a la reina con la cual culmina el carnaval. Para terminar, no se puede dejar de mencionar el baile del guajolote en los pueblos de Santiago, Zapotitlán y San Pedro Tláhuac, donde se acostumbra el baile en bodas, bautizos, primeras comuniones y 15 años. En este baile se ofrecen a los padrinos un guajolote vivo y una canasta con pollos cocidos, arroz, frijol, emole, tortillas y pulque. Al mismo tiempo se baila cargando los alimentos y las bebidas, manifestando agradecimiento de una familia a otra. Por lo tanto, en el contexto de la Ciudad de México, a esta región se le considera como una de las pocas zonas que aún conservan aspectos de la cultura prehispánica, reflejándose en la complejidad de sus sistemas de fiestas llevadas a cabo cotidianamente, lo cual se traduce en formas distintas de entender sus referentes identitarios, en donde los alimentos no pueden ser separados de cada uno de los acontecimientos. A finales del siglo XX, en estas zonas todavía se consumía comúnmente el aguautle o la hueva de mosco, en donde se podía preparar con caldo, en salsa verde, con opales o en tortas con calabacitas, los acociles con choconostles, la carpa en jitomate, la tortuga asada, el pato silvestre en mole de olla, pato con lenguas de vaca y choconostle, la rana en salsa verde, los mexclapiques de ajolote, de pescado blanco y charales en salsa verde, han tenido que cambiar radicalmente. En Milpalta, por ejemplo, el hábito alimentario tiene que ver con su condición geográfica, su topografía irregular, hizo de este lugar un territorio poco apetecible desde tiempos históricos. Sin embargo, pues actualmente es uno de los principales productores del nopal. Tomando en cuenta lo anterior, debieron echar, las familias milpaltenses debieron echar mano de distintas estrategias para subsistir y dado lo accidentado de sus suelos, cultivan papa, frijol, chile, haba y bueno, y el nopal, verdura. También se ocupan de la producción de alimentos a través de la agricultura en Chinampas. Este pueblo dependía de los recursos del lago. Todavía se puede observar remanentes del lago de la zona oriental en San Pedro Tláhuac, así numerosos canales de riego de las zonas dedicadas a la agricultura. Al sur hay un cuerpo de agua llamado Lago de los Reyes, con las trajineras para paseantes. Al oriente se ubican los humedales que pertenecen al núcleo giral de San Pedro Tláhuac. Se trata de una zona de reserva ecológica inundada con aguas tratadas, que paradójicamente es la zona de recarga de los mantos acuíferos de la cueva de Narchi. Al referirnos a algunos de los guisos locales, se identifica que están por perderse, como los de pie de monte, debido a que ya no se encuentran la fauna de ese tipo, el jabalí, por ejemplo, el armadillo, los patos, o algunas hierbas como el atlahuestón, el atlahuesón, con el que preparaban el mismole, prevaleciendo más los chinamperos. Entre la alimentación de pie de monte figuran platillos como los quelites, las verdolagas, las tortas de hongos, las tortas de flor de maguey, los tacos de gusano de madera, las quesadillas de flor de calabaza, los romeritos, la sopa de flor de calabaza, los ayocotes en adobo, las quesadillas de cuiclacoche, el chile atole con elotes, tamales de frijol, tamales de masa, atole de frijol quebrado, con sal, elotes hervidos, tostados, conejo en chile pasilla, michotes de conejo, mole verde, las tuzas asadas, el zorrillo en caldo, el tlacuiche asado, el caldo de víbora de cascabel, entre otros. Los condimentos por excelencia eran el epazote, el tequesquite, el pericón y este último solo en época de lluvias. Entre los dulces que destacan es el dulce de tejocote, el necuatole con trozos de caña y hojas de naranjo, dulce de calabaza, amaranto, palomitas en forma de granizo y en donde sobresale la miel. Por lo tanto, como conclusión, podemos mencionar que las entidades que impregnan la vida cotidiana de los habitantes de Xochimilco, Milpal, Teotihuac, abren un escenario social diferente. Por un lado, la modernización en la que está inmersa debido al acelerado proceso de urbanización e industrialización latente en la Ciudad de México. Y por otro, las actividades relacionadas prioritariamente con la agricultura y sus prácticas religiosas, lo que hace presente que el ritual comunitario que se expresa de manera particular en las actividades que se desarrollan en las celebraciones como parte de la organización social de cada uno de los pueblos. Es decir, las festividades mantienen a los nativos en constante interacción a lo largo del año. El ritual comunitario va marcando el transcurso del tiempo anual y el espacio con que se condensa las creencias compartidas. Entonces, podemos decir que la identidad ascribe a un territorio y que no es una cuestión adjetiva, es un espacio vital donde se desarrollan los procesos de vida social, la tierra para los campesinos, como objetos de trabajo que permiten la subsistencia, la tenencia, su uso y distribución, su manejo, los bosques como medio y sus recursos como paisaje, la fauna como componente y la diversidad biológica, expresando culturalmente de muchas maneras en distintos órdenes simbólicos de quienes las habitan y las representan. Y con esto pues termino de leer, pero sí les voy a ir explicando un tanto las diapositivas que entre que leía y entre que las pasaba, pues muchas veces dicen que las imágenes dicen más que lo que a veces se habla. Entonces, por ejemplo aquí, esta imagen en donde vemos, es tomada de milpalta, en donde vemos que en una noche común, pues realizan su café, van a dar café y bueno, y a este regularmente le cabe como mil litros, dicen que le caben de café y eso se ve pues cotidianamente en este tipo de enseres en estos pueblos, ¿no? Bueno, un tanto iba pasando las fotografías y bueno, la alimentación constituye un sistema de comunicación en la medida que es, en que está, no solo es el hecho de tener cientos o miles de productos comestibles, sino más bien a la hora de la interacción, pues constituyen también un complejo sistema de signos. Un cuerpo de imágenes, un protocolo de usos en donde situaciones y comportamientos son propios de ello. Además, trascienden este tipo de alimentos, no solo se consumen cierto tipo de alimentos por cuestiones nutritivas, sino se desplegan también facetas de rituales simbólicas y sociales. se asocia con la afirmación de la personalidad individual mediante determinados usos y preferencias alimentarias e identifican con determinados apegos sociales a sus entidades. Entonces, de repente en estas cuestiones, pues recordamos, todos tenemos como que los alimentos también se traducen en muchos signos, quienes no de nosotros nos acordamos que de repente olemos o probamos cierto tipo de productos en el paladar y que dicen, ay, esto me recuerda cuando estaba chiquita y mi mamá me daba mi papilla, o de repente al contrario, odio esto porque mi mamá me lo daba a la fuerza cuando estaba chiquito, o sea, los alimentos son más que nada, pues son símbolos y en estas regiones que hemos visto de Xochimilco y Milpalta y Tláhuac, pues este tipo de alimentos, estos rituales que se llevan a cabo en sus fiestas, siempre tienen el vínculo de la alimentación y esto pues nos da mucha comunicación y sobre todo, como estábamos platicando, en Milpalta son 700 fiestas anuales, en donde diario se celebran más de dos o tres fiestas, entonces Milpalta de fiesta, en Xochimilco se dice que tiene tantas fiestas como los días que tiene un calendario, Tláhuac tiene un menor número de fiestas, pero eso sí muy significativas, en donde en cada una de ellas se celebra con mucha devoción. Y bueno, también debemos tomar en cuenta otros factores, como la situación económica que se da en cada uno de estas diferentes delegaciones. Por ejemplo, en alguna ocasión me decían, bueno, ¿a qué horas les da tiempo a la gente de Milpalta de tener tantas celebraciones, dos o tres diarias? Lo que pasa es que también son factores económicos en donde la mayoría de la gente se dedica a cuestiones de comercio y principalmente a la explotación del nopal. Entonces, por ejemplo, en este caso la gente normalmente se levanta entre la 1 a las 3 de la mañana, cortan el opal y lo llevan a vender a su centro de acopio o a la central de abastos y en donde tienen una actividad que prácticamente terminaría entre las 11 o 12 del día y prácticamente en la tarde pues la tienen libre. Entonces ellos dedican mucho a este tipo de cuestiones porque tienen tiempo, además pues la organización, yo de repente yendo a trabajo de campo a estos lugares, decía bueno pues es que ellos trabajan y trabajan y trabajan y es para lo mismo, de echarse compromisos, ellos dicen no es que ya me he hecho un compromiso con la mayordomía y tengo que sacar ese compromiso, porque para ellos es su vida, su vida es un tanto cotidiana y un tanto de fiesta, por ejemplo, este tipo de platillos y todo lo que conlleva dentro de este contexto las ferias, todo se relaciona y se vincula con comida, no podemos decir, ay no, pues en esta fiesta no va a haber comida, es lo primero y entonces en todo este tipo de organizaciones de mayordomías, pues siempre está inmersa toda la familia en donde se van poniendo de acuerdos, tienen apoyos y es realmente una super organización en relación a cada uno cuando les toca su compromiso, ¿no? O por ejemplo también en Xochimilco con el Niñopa, o sea, es tratado como si fuera realmente un niño en donde se le hacen sus fiestas y diario sale el niño a las diferentes casas donde es pedido, donde hay algún enfermo o donde se pide, pues el niño sale de la casa del mayordomo, pero eso sí siempre regresa a su lugar y no tiene que pasar ninguna noche fuera de casa, ¿no? Entonces vemos cómo la gente se va organizando de tal forma para este tipo de celebraciones y no se diga el Día del Niño, ¿no? impresionante ver toda la gente que se mueve alrededor de esta imagen, ¿no? Y por ejemplo, en Tláhuac lo que veíamos era, por ejemplo, en el día de carnaval, cómo la gente se organiza a pesar de que principalmente pues tienen diferentes tipos de actividades, no es tanto como en Milpalta que tienen como la cuestión de la… pues del abasto del nopal, ¿no? Aquí ya son trabajadores de otra índole, pero sin embargo, si se dan tiempo para la organización de armar castillos, unos super castillos formidables de organizarse para el carnaval, los trajes del carnaval, de realizar sus comparsas, todo este tipo de situaciones pues va generando cierto tipo de tiempo de economía. y que sin embargo, pese a todo lo que se va dando actualmente en cuanto al avance tecnológico y demás, pues la gente sigue haciendo sus fiestas y ganando un espacio que les da estatus a cada una de las familias que va realizando cada una de las celebraciones que tenemos en todas estas delegaciones. Y bueno, sobre todo en Milpalta, por ejemplo, también, que aparte de todas las fiestas que tienen, tienen un gran cargo cuando es la procesión que va a Chalma, ¿no? Esta desprende como muchas actividades también rituales y que se deja acompañar de un sinfín de personas. Se dice que cuando entre el 2 y el 14 de enero que se van de procesión a Chalma, realmente si uno visita Milpalta por estos días, pues está vacío porque sobre todo jóvenes y todo mundo se va en procesión a lo que sería Chalma. se van por 12 días, en donde se supone que el día 6 de enero es cuando cambian de mayordomía en relación a este santo, y las demás mayordomías también como subsecuentes del señor de Chalma, pues hacen el cambio, y bueno, pues se van organizando de tal forma en donde nunca falta quien sigue después del terminado del mayordomo en turno. Por ejemplo, en el Niñopa se dice que la mayordomía ocupa hasta el 2030 ya el espacio de diferentes familias. De repente uno se preguntaría, híjole, y si a tal fecha ya la gente no está, pues le siguen los hijos. Así también las mayordomías acá en Milpalta, igual cuando de repente se anotaron para tal año y ya desgraciadamente se nos adelantaron, pues son los hijos o los familiares cercanos quien continúan con este tipo de eventos que realmente sí son muy llamativos, porque además es una gran cantidad de comida, en un evento así normal esperan alrededor de 500, de mil comensales a los que hay que dar de comer, y no se diga sobre todo en esta procesión, en donde los días que se van, los mayordomos en turno de cada una de las imágenes tienen que dar de desayunar, de comer y cenar a los que acompañan a esa procesión. Entonces, de repente uno dice, híjole, pero cómo la gente sigue con cierto, con ese furor tan especial para acompañar, para sentirse gratificado con el hecho de asistir a este tipo de eventos, ¿no? Es realmente impresionante, no sé si con esto les haya dado una pequeña muestra de lo del trabajo de campo que se han realizado en estas tres delegaciones y en esta región de los pueblos originarios.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
28/11/2015
FECHA_INGRESO_ENTREGA
20/04/2017
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
CONDUCTOR
Moderador: Alejandro Ordorica Saavedra
TEMA_CONTENIDO
Fiestas y cocina ritual que perduran en algunas delegaciones de la Ciudad de México
FECHA_GRABACION
28/11/2015
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/03-foro-mundial-la-gastronomia-mexicana/

