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M-10018
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SINOPSIS_SERIE
Esta obra ofrece un recorrido exhaustivo por la herencia cultural de México a través de su producción artística, abarcando desde los orígenes prehispánicos hasta la era contemporánea. Presenta una visión unificada que destaca lo más profundo y valioso de la identidad nacional, plasmada en cuatro periodos fundamentales: prehispánico, virreinal, independiente y contemporáneo. Se propone como una celebración del arte como máxima expresión del rostro creativo de México
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Recorrido por el arte mexicano desde la época prehispánica hasta la actualidad, mostrando lo más profundo y valioso de nuestra identidad nacional
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
De 1867 a 1910, México vivió dos sistemas de gobierno antagónicos, nacidos de la tradición liberal mexicana: la República Restaurada y la “Pax porfiriana”. Basado en los lemas: “Orden y Progreso” y “Poca política y mucha administración”, el régimen porfirista propició la estabilidad, pero a costa de la libertad. No obstante, durante este período hubo un resurgimiento de la creación artística y cultural con personajes como José María Velasco y Justo Sierra. José Guadalupe Posada retrató con sarcasmo las debilidades del porfiriato
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De 1867 a 1910, México vivió la República Restaurada y el Porfiriato, régimen de "Orden y Progreso" que dio estabilidad a costa de libertad, pero floreció culturalmente con Velasco, Sierra y Posada
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9
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12
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00:49:56:07
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Carlos Fuentes (1928-2012)
Escritor, diplomático y ensayista mexicano. Reconocido como una de las figuras centrales de la literatura hispanoamericana del siglo XX, fue parte del llamado "Boom latinoamericano". Su obra abarca novela, cuento y ensayo, explorando la identidad mexicana, la historia y las tensiones entre modernidad y tradición. Entre sus libros más destacados se encuentran La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962) y Terra Nostra (1975). Desempeñó también una importante labor diplomática y recibió múltiples premios internacionales, consolidándose como una voz influyente en el panorama cultural y literario.
Guillermo Sheridan (1950-)
Ensayista, editor y crítico literario mexicano. Ha desarrollado una amplia labor de investigación sobre la poesía mexicana moderna, especialmente en torno a la obra de Octavio Paz y otros autores del siglo XX. Ha sido profesor, coordinador de proyectos académicos y colaborador en diversos medios culturales. Su trabajo combina el análisis literario con la divulgación crítica, lo que lo ha convertido en una referencia en los estudios literarios contemporáneos de México.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
CONACULTA | Coordinación Nacional de Medios Audiovisuales (CNMA) | TELEVISA
TRANSCRIPCION
[Música]
Otra vez la capital de la República Mexicana se engalanaba para una fiesta.
Colgaduras, gallardetes, arcos de triunfo, flores y cohetes.
El periódico el siglo XIX anunciaba.
Por fin a las 9 de la mañana ha recibido la Ciudad de México a su gobierno,
con el entusiasmo y la alegría que una madre tiene al volver a ver,
tras una larga ausencia, a los hijos predilectos de su corazón.
Era el 15 de julio de 1867, y con este día se iniciaba una nueva etapa de la historia de México,
una etapa de reconstrucción y de lenta reconciliación.
El presidente Benito Juárez, el mismo día de su llegada a México,
Dirigió al pueblo un breve discurso.
Algunas de sus palabras dejaron huella imborrable.
Encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y consolidar los beneficios de la paz.
Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos,
pues entre los individuos, como entre las naciones,
el respeto al derecho a geno es la paz.
A pesar de que la República Liberal había triunfado sobre sus enemigos internos y externos,
El país se encontraba en una situación harto, inestable y difícil.
Al período nacional transcurrido entre 1867 y 1876, se le ha llamado el de "La República Restaurada".
Después de más de 40 años de luchas internas, invasiones y amagos del exterior,
poco a poco se restauraba la paz, aunque la armonía fue difícil de mantener aún dentro del Partido Liberal Triunfante.
En el último cuarto del siglo XIX se intentaba consolidar la identidad del mexicano.
Se creía firmemente en la posibilidad de conformar un estado nacional, liberal, republicano y democrático
y se pensaba que éste correspondía a la realidad del país.
Este proyecto liberal de nación se había enfrentado violentamente con el de los conservadores,
empeñados en preservar estructuras y modos tradicionales en lo social y lo cultural.
Ambos grupos, pertenecientes a la élite ilustrada de México,
desarrollaron concepciones históricas que coincidían en muchos temas,
aunque no en las maneras concretas de organizar el gobierno nacional.
Por un lado, se imponía la moderna visión individualista de propiedad privada y de mercado.
Por el otro, subsistía la versión tradicional comunitaria de los indígenas
que no ven en la tierra una mera mercancía que se compra y vende, sino el sustento del mundo,
mundo, la madre que nos ven a ser y que nos arropa al morir.
Con la restauración de la tranquilidad vuelven las compañías teatrales a la capital.
Las arzuelas van adquiriendo popularidad y el género se va afincando en el gusto
popular por retratar ya a tipos y costumbres mexicanas.
Es el tiempo del dominio absoluto de la ópera italiana con Donizetti, Bellini,
Rossini y Verdi. Sin embargo, de Francia llega la opereta con su mundaneidad parisina.
Así triunfa la galopa final del orfeo en los infiernos de Offenbach, el conocido Can Can,
que pasa del Gran Teatro Nacional, del principal y del liturbide, a los jacalones y pulquerías,
enloqueciendo al público en general y desatando los anatemas de críticos como Altamirano,
y olavarría. A fines de 1867, Hilarión Frías Isoto era jefe de la revista satírica La Orquesta.
Para él, el México de la República Restaurada era diferente al anterior. Las guerras civiles,
la invasión francesa y los años transcurridos habían cambiado la fisonomía de la sociedad
mexicana. Los tipos pintorescos de la sociedad de las primeras décadas del siglo XIX se habían
han convertido en otros, más ínicos y más experimentados.
En 1865 se publica por vez primera Astucia,
el jefe de los hermanos de la hoja o los charros contrabandistas de la rama.
Novella costumbrista de Luis J. Inclán,
en donde se ve reflejada esta cultura rural y provinciana,
arquitecto de valores y costumbres de respeto al anciano,
defensa del sexo débil, caballerosidad, arrojo y valentía,
cualidades tan admiradas por los antepasados.
Poco a poco se va dibujando la llamada "alma nacional",
aunque esta no fuese una realidad uniforme,
sino más bien una diversidad de manifestaciones
de una cultura popular cada vez más difundida
a través de la literatura, la prensa o el arte.
Un alma consistente en lenguajes regionales,
creencias religiosas, refranes, recetas de cocina, canciones y bailes,
indumentaria, tradiciones y costumbres que se fueron arraigando en el pueblo.
Paralelas a esas costumbres de onda arraigambre popular,
se tejía un calendario cívico y celebraba con entusiasmo,
con dianas, luces y cohetes, fiestas tales como la del 15 y 16 de septiembre y del 5 de mayo.
De ellas perdura con mayor entusiasmo en el territorio nacional,
el famoso grito de la noche del 15 de septiembre,
en que se conmemora el inicio de la gesta de dolores
y reúne en una verbena popular a los mexicanos,
unidos por esa idea de patria que tanto esfuerzo costó forjar.
Con el fervor popular y patriótico,
crecía y se desarrollaba una literatura y una prensa dinámica y combativa.
El año de 1868, vio surgir un importante renacimiento literario.
Se establecieron nuevos periódicos, se formaron sociedades literarias,
se organizaron concursos y sesiones, donde se leía poesía y se pronunciaban discursos.
En 1869 aparece la revista "Renacimiento", dirigida por Ignacio Manuel Altamirano.
En ella se invitaba a literatos de todas las tendencias a escribir.
Allí participaron Justo Sierra, Juan de Dios Pesa, José María Roa Bárcena y el obispo Ignacio Montes de Oca.
Gracias a esta revista se logró un verdadero resurgimiento cultural en el país.
Aparecieron 35 revistas literarias en los siguientes 10 años y se fundaron 121 asociaciones culturales entre 1869 y 1889.
Se representan las obras de teatro escritas por autores mexicanos,
como Manuel Eduardo de Gorostiza, Ignacio Rodríguez Galván y Fernando Calderón.
Este último escribió "a ninguna de las tres", obra romántica muy popular en el siglo XIX.
A pesar de que en el siglo XIX la mayoría de la población mexicana vivía en zonas rurales,
el interés del gobierno se dirige hacia las ciudades y poco se hace por el campo y por los indígenas.
Ángel del Campo, conocido con el seudónimo de "Micros",
escribió artículos en la prensa en donde denunciaba la miseria abrumadora en que
apenas sobrevivían hombres fatigados por el diario bregar,
mujeres, niños y ancianos que apenas tenían algo que comer.
Describe los jacales en donde una pobre lumbre iluminaba a las mujeres que
molían el nixtamal mientras sus niños lloraban de hambre.
En sus escritos se reflejaba la indiferencia por los pueblos indígenas,
tanto de los regímenes liberales como de los conservadores.
A finales del siglo, el gobierno promueve un indigenismo estético
ordenando la realización de las estatuas de los reyes mexicas
a Huizotl e Escóatl, instaladas primero en el paseo de la reforma
y más tarde trasladadas a la salida de México a Pachuca.
El pueblo las bautizó como los indios verdes.
Los proyectos de los pabellones internacionales de México en París y en otros países también son indigenistas en su estilo.
La República Restaurada se esforzó por elevar el nivel y calidad de la educación popular.
En noviembre de 1867 se restableció la Biblioteca Nacional y se le asignó la antigua Iglesia de San Agustín en la Ciudad de México.
Se apoyó el sistema langasteriano de escuelas, las que continuaron colaborando con el gobierno hasta en 1890.
El 1871 apareció el Semanario La Voz de la Instrucción,
del insignia educador Antonio P. Castilla,
dedicada al progreso de la enseñanza y a la defensa de los maestros.
El profesor Castilla propuso crear una red de escuelas normales,
cuyo modelo fuera la normal de la Ciudad de México.
En otra publicación, La Perla de la Juventud,
Castilla trataba sobre la educación de la mujer
la mujer y resaltaba el valor de su papel en la sociedad que reflejaba el espíritu del
siglo. Le parecía que era derecho inalienable del sexo femenino el acceso a la ciencia y
a las artes, en algunas de las cuales podía brillar más que el hombre, como en la medicina
y en la literatura. La columna vertebral de la nueva ley de instrucción pública era
la escuela nacional preparatoria, institución confiada al doctor Gavino Barreda por el presidente
de Juárez. De acuerdo con Don Benito, Barreda escogió el antiguo Colegio Jesuita de San
Mildefonso como sede de la preparatoria y le dio como lema las palabras tomadas del
Catecismo Positivista de Augusto Compte, "El amor como base, el orden como medio y el progreso
como fin". Barreda había sido alumno de Augusto Compte en París y en sus enseñanzas
basó el plan de la preparatoria.
Impulsó el estudio de las matemáticas, la cosmografía,
la física y la química, la botánica, la zoología,
la geografía, la historia y la lógica.
Incluía también el estudio de las lenguas vivas,
como el alemán, el francés y el inglés.
Al restaurarse el gobierno republicano,
el presidente Juárez le cambió el nombre a la Academia de San Carlos.
Ahora se llamaría Escuela Nacional de Bellas Artes
y dependería de la Secretaría de Justicia e Instrucción Pública.
Solían entrar los alumnos a la temprana edad de 10 o 12 años
y se ejercitaban copiando estampas, yesos clásicos y láminas anatómicas.
Años antes, en 1858, se había inscrito un joven de 18 años
aplicado y sobresaliente.
Se llamaba José María Velasco y era originario de Temas Calcingo,
Estado de México, donde había nacido en 1840.
Fue alumno de Eugenio Landesio,
artista italiano nombrado profesor de paisaje en la Academia de San Carlos.
La obra de su discípulo Velasco hizo exclamar al maestro Landesio.
Nada mejor se puede hacer después de esto.
Velazco fue plasmando en su pintura la metamorfosis de su patria,
particularmente la del Valle de México.
Sus múltiples vistas del maravilloso valle muestran el cuidado amoroso del artista
en advertir el menor cambio, la menor transformación sufrida por la modernidad,
el ferrocarril, la industria, la urbanización y la deforestación que acompañaba al progreso.
En su temprana obra "Fábrica de la hormiga", Velasco Yucstapone una escena pastoril con los fríos edificios de la fábrica,
como si quisiera hacer compatibles dos formas de vida, la campesina y la industrial.
En sus famosos paisajes del Valle de México, José María Plasma su admiración por el Gran Valle.
En 1873, por ejemplo, los volcanes no hacen acto de presencia.
Desde las alturas del cerro de Azacualco nos retrata la cordillera Velajusco,
las nubes que se preñan de agua, el cerro del Tepeyac y en un nivel más abajo, la colegiata de Guadalupe.
En 1875, ofrece una panorámica distinta, incluye los volcanes como guardianes eternos del paisaje.
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Un año después, José María pintó el valle desde las lomas de Tacubaya.
Un campesino con su llunta va por el camino.
El cielo azul es límpido y sólo ligeras nubes animan la composición.
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Al año siguiente pintó su oleo titulado únicamente México.
Para Justino Fernández, Velasco pinta aquí una alegoría de su patria,
es decir, un país de grandes distancias, de serranías, habitado por águilas,
con villas y ciudades, tierra de volcanes, lagos, rocas,
de historia antigua y moderna y de ondos contrastes.
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También dedicó cuadros a escenas urbanas como la Catedral de Oaxaca,
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un paseo en los alrededores de México,
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O el puente de Métlac, en los que reproduce detalles arquitectónicos,
el volumen en movimiento o los matices de la luz.
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La pintura mexicana de fines del siglo
se exhibía con orgullo en las exposiciones internacionales
de París, Chicago, Madrid y Nueva Orleans.
Fue constante la participación de artistas como
Velasco, Gutiérrez, Obregón e Isaguirre.
También se enviaban réplicas de arte prehispánico
como el calendario Azteca.
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De esa época destacan también las obras de alumnos de Pelegrín clave,
como José Salomé Pina, autor de "San Carlos Repartiendo Limósna al Pueblo",
realizado especialmente para colocarse en el salón de juntas de la academia.
Y Felipe Gutiérrez, que, en "La Cazadora de los Andes",
transforma el cuerpo femenino en paisaje.
La mirada reconoce las formas de la naturaleza que se pierden en el horizonte
y al mismo tiempo se pasea por las cimas y valles de la mujer.
Por su parte, Juan Cordero ensalza las virtudes caras al positivismo en Boga,
en su obra "El triunfo de la ciencia y el trabajo" sobre la envidia y la ignorancia.
pintura realizada en 1874
por encargo del director de la preparatoria,
Don Gavino Barrera.
La pintura mexicana de la década 1867,
1877, en la que se establece definitivamente
la forma republicana de gobierno,
asiste a una transformación de los temas
que se secularizan de forma paralela
a la realidad política.
triunfan las escenas históricas de raíces prehispánicas,
pero de composición y colorido clásico y romántico,
como "El descubrimiento del pulque" de José Obregón.
En el extraordinario retrato que nos legó Félix Parra
de "Fraibartolomé de las Casas",
se confirma una idea compleja de la conquista,
crítica de la ambición y la violencia desatadas,
pero comprensiva de los excepcionales humanistas,
en el mejor sentido de la palabra,
que defendieron a los indígenas del expolio al que fueron sometidos.
La sensibilidad política de los artistas y su capacidad de transmitir el mensaje de la historia mexicana en su versión liberal
se pone de manifiesto en la obra de Rodrigo Gutiérrez, el Senado de Tlaxcala, pintada en 1875,
como consecuencia del debate ha habido en ese momento
en el que acaba de reinstalarse el Senado de la República de manera definitiva.
Ocaranza pinta en esos años delicadas y profundas alegorías del amor
con un sentido moralizante, en perfecta armonía de contenidos
con la pintura histórica, pero radicalmente diferente en el uso de un estilo sentimental
acorde con la moda romántica e intimista de su tiempo.
Mientras tanto, en un rincón de Guanajuato, Hermene Hildo Bustos, hombre de mil oficios,
retrata sin límites el rostro múltiple del pueblo,
en la profundidad de sus miradas, repletas de añoranza,
pero también de confianza en sí mismos.
Es una galería inacabable que da certeza a la máxima que afirma
que es en lo local donde con mayor convicción se expresa lo que
de universal tiene cada persona y cada creación humana.
En esos ojos vibrantes de mirada prodigiosa,
en las arrugas perfectas que reflejan el paso de los años,
pero también una antigua sabiduría se transmite la calma
indispensable para enfrentar los baibenes de la vida diaria.
En esas poses y vestuarios que la fotografía intentará inútilmente
imitar, encontramos el testimonio de un pintor de pueblo,
en el que reverberan los matices de otros siglos, de flan de
esquizá, en el amor minucioso de su trazo fino y exacto,
como el de un estilete.
[música]
Bustos pintó también exbotos por encargo
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y parte de los muros de la Iglesia de su pueblo natal.
[música]
además de estas dos extraordinarias naturalezas muertas.
El 21 de noviembre de 1876,
el presidente Sebastián Lerdo de Tejada fue vencido
por los rebeldes del plan de Tuxtepec,
a cuya cabeza se hallaba el general Porfirio Díaz.
Se iniciaba así el período que los historiadores
han llamado el Porfiriato.
Serán años de crecimiento económico,
de desarrollo material,
pero a costa de la restricción de las libertades políticas.
La pacificación de la República se lleva a cabos sin miramientos
bajo el lema positivista de "orden y progreso".
Se fomentan la multiplicación de vías de ferrocarril,
los telégrafos, el teléfono, los cables de luz eléctrica,
la oficina de correos, los puertos marítimos
y se urbanizan las ciudades.
la ley, y en el caso de la
ley, la ley se dio a la fórmula
liberal juarista del progreso con
libertad, sucedió la fórmula
autoritaria porfirista del progreso,
sin libertad. porfirio Díaz,
gobernó a México con mano dura,
de la política, y de la
política, se propuso lograr el
desarrollo del país, y en
cierta medida lo logró.
Comunicaciones,
impulso a industrias nacionales,
incipientes,
inversión foránea,
y apoyo a una clase media
que empezaba a formarse en
pero todo esta política estaba montada sobre las espaldas de millones de campesinos deserrados,
millones de pobres, y era una política basada en dos lemas preferidos del dictador Porfirio Díaz.
Uno mata a los en caliente, el otro poca política y mucha administración.
matarlos en caliente. Las primeras huelgas obreras en Cananea y Río Blanco fueron
suprimidas brutalmente y poca política. Quien incurriese en política podía acabar
con sus huesos en la fortaleza de San Juan de Hulu en Veracruz, como los hermanos
los flores magón o exiliados o fusilados.
Empezaron a manifestarse una serie de descontentos
hacia la política de Porfirio Díaz.
La clase media que en un principio apoyó al presidente Díaz
comenzó a darle la espalda cuando sintió que sus propios
intereses estaban siendo dañados por la incursión de capital
de la guerra.
La clases de la era prehispánica,
y en otras ocasiones, de cédulas
reales de la corona española.
Ahora sus tierras habían sido
usurpadas por las haciendas y
ellos mismos, los campesinos,
reducidos a la condición de la
corona española.
Entonces, la clases agraria,
comenzó a reclamar derechos que
provenían a veces de la era
prehispánica y en otras ocasiones,
de cédulas reales de la corona
a la condición de peonaje, aparte de que Díaz estableció campos de trabajos forzados
terribles como Valle Nacional. Los partidos políticos proscritos, que se
llamaban clubes a veces, empezaron a organizarse en torno a lema sufragio efectivo no reelección.
y el propio Porfirio Díaz, en una entrevista dada en 1908 al periodista americano James
Crilman, dijo que ya no volvería a reelejerse. Esto fue entendido por la oposición política
como una luz verde para seguir adelante y encontró un líder popular en la figura
de la demócrata Francisco I. Madero. De la misma manera que la clase agraria mexicana
en el que el presidente de la
República, José José José
Morales, encontró su propio
apóstol en la figura de líder
Morelense Emiliano Zapata.
En 1910, Porfirio Díaz celebró
con gran boato el centenario de
la independencia de México.
Recibió felicitaciones de todas
partes del mundo, incluso de
Leon Tolstoy, como el gran
pero el verdadero retrato de este boato lo ofreció un maravilloso artista.
El gran José Guadalupe Posada, que desde las páginas del Hijo del Aguizote,
describió a la dictadura porfirista como una calavera catrina, una calavera engalanada
y al porfirismo como un esqueleto montado en una bicicleta.
[Música]
Paralelamente, a fines del siglo XIX, comenzó a desarrollarse el llamado
"Gravado Popular". Uno de sus primeros representantes fue Manuel Manilla,
quien realizó en la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo los primeros grabados
sobre canciones, verbenas, asuntos truculentos y costumbres populares.
Se puede considerar Amanilla como el antecesor de José Guadalupe Posada.
José Guadalupe Posada, nacido en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852,
es una figura sustantiva en el recuento de los cambios que vivía el país
y en la capacidad expresiva de los mexicanos, que se impone a la voluntad autoritaria y sensora del régimen.
Cuando el pequeño José Guadalupe nacía, la patria apenas iniciaba su recuperación después de la mutilación sufrida en la guerra con los Estados Unidos.
El joven Posada vivió con ella la guerra de reforma, la intervención francesa, el largo período del porfiriato, el estallido de la revolución mexicana y murió días antes del asesinato del presidente Francisco I. Madero.
colaboró en numerosas publicaciones la mayoría de ellas críticas del
gobierno en turno como el aguizote y el hijo del aguizote. A su personaje,
caralampia mondongo, le hace exclamar "si en honradece el más bribonce premia hace
un cónsul de cualquier momia, tu gobierno es peor que una epidemia".
Sus calaveras fueron fuente de inspiración para artistas tan destacados como
Diego Rivera y su influencia ha trascendido las fronteras.
Sus grabados en la prensa recreativa o de entretenimiento, como los aparecidos en "La
patria ilustrada" y en hojas volantes, nos dan idea de su poder de observación para captar
las costumbres, contrastes y adelantos técnicos del siglo.
Son testimonios del grabador y del periodista que defiende al obrero y al opositor en su
lucha por una patria más justa y más digna.
Cronista y crítico y nigualado del México de su tiempo y del alma mexicana que llega hasta nuestros días,
la obra de Posada ha tenido el raro privilegio de pasar a formar parte del imaginario popular.
En ese sentido, no sólo refleja el México que vivió Posada,
sino que construye las imágenes más desgarradoras y entrañables
que tenemos del porfiriato y de la revolución.
Posada ilumina y electrica con una luz y una energía objetiva,
tremibunda y hermosa,
la realidad cambiante del México de hace un siglo
que sigue vivo en numerosas facetas de la realidad de hoy.
En sus obras vemos el retrato fugaz pero eterno
de las clases sociales ferozmente individualizadas,
descarnadas hasta el extremo de institucionalizar las calaveras y hacer las emblemáticas,
no de la muerte, sino de la masa zarosa y mexicana de las formas de vivir la vida.
Aprovechó como ninguno los medios de difusión impresos y los grabó con el metal de su humor penetrante, ácido, seco, tremebundo.
Fue capaz, como los grandes creadores de la historia, de mezclar en su obra los efectos de la vigilia y el sueño,
compensando en cada grabado lo popular y lo académico,
lo público y lo privado,
lo exquisito y lo tremendo,
lo artesanal y lo industrial,
lo tradicional y lo moderno,
porque en ello se anticipa lo más granado del arte mexicano del siglo XX.
La Ciudad de México tuvo alumbrado eléctrico en 1881
y tranvías eléctricos desde 1900.
Esta urbanización y ampliación de las comunicaciones
estimula la movilidad social del mexicano.
Se acortan las distancias.
El norte recibe pobladores tanto nacionales como extranjeros.
El ferrocarril une pueblos y permite el abasto de zonas lejanas.
Transporta ganado y materias primas, libros, cuadernos y medicinas
a las villas y alquerías que poco a poco se van integrando al mosaico nacional.
Las inversiones del capital foráneo perforan pozos petroleros,
escavan minas, siembran productos agrícolas para la exportación.
Pero todo tiene su contrapeso.
El país progresa materialmente,
sin que la riqueza nacional logre distribuirse con equidad
y sirva para elevar la condición de las clases más menesterosas.
La influencia de países como Francia y Alemania
se deja sentir en la literatura y en la música.
En la primera brillaban Charles Baudelaire, Emile Solat, Gustave Lobert, Victor Hugo, Alejandro Dumas, padre hijo,
y en la segunda, las sinfonías de Beethoven y Schubert, la música de piano de Schumann y algunas de las primeras óperas de Wagner.
La literatura del momento es muy vasta y brillante.
Destaca la novela costumbrista de Manuel Páino, los bandidos de Río Frio,
Y en la historia son notables la historia antigua y de la conquista de México, de Don Manuel Orozco y Berra,
y el México a través de los siglos, coordinado por Vicente Riva Palacio.
El último cuarto del siglo XIX recoge la visión del Partido Liberal en el poder.
Esta visión se refleja en la obra coordinada por Vicente Riva Palacio, nieto de Vicente Guerrero, México a través de los siglos.
Asimismo, la historia liberal se oficializa.
Para 1897, se encontraba casi terminada la colocación de las estatuas que sobrepaseó de la reforma,
cada estado de la República dedicó a sus hijos más ilustres.
Las glorietas del paseo estrenaron estatuas.
El 5 de mayo de 1877, el presidente Porfirio Díaz inauguró la de Cuauhtémoc, obra del escultor Miguel Noreña.
[Música]
En la arquitectura destacan Antonio M. Anza y Manuel Calderón, quienes realizan obras de restauración.
Anza, alumno en la Academia de San Carlos, fue el diseñador del pabellón de México en la exposición de París en 1889.
Emilio Donde construye la Iglesia Neogótica de estilo francés San Felipe de Jesús en la actual avenida Madero
y Manuel Gorospe la Iglesia de la Sagrada Familia en la Colonia Roma.
[Música suave]
Se construye el Palacio de las Comunicaciones,
hoy Museo Nacional de Arte.
En su estilo vemos con claridad la nueva actitud ecléctica
del arte mexicano del porfiriato al iniciar el siglo,
que utiliza el lenguaje y los símbolos plásticos
de las más prestigiadas tradiciones europeas,
pero siguiendo un diseño y con una estructura ingenieril,
cuya funcionalidad lo ponen a la vanguardia de la arquitectura de entonces.
Un caso similar es el del edificio de correos,
que combina el uso de la primera estructura metálica que se dio en nuestro país,
de gran modernidad para su tiempo,
con un recubrimiento de piedra moldeado bajo las formas del gótico isabelino y manuelino,
en el Hino, pleno de referencias iconográficas que hablan de los avances logrados por ese
antiguo medio de comunicación. Cuando la vista tiene el privilegio de repasar despaciosamente
estos testimonios del espíritu porfiriano y se recuerdan las construcciones virreinales
que estos edificios sustituyeron en el paisaje urbano, también se ven con luz diáfana las
transformaciones del alma mexicana, enraizada en las tradiciones, pero comprometida con las
novedades culturales profundas de la modernización de simonónica y del intercambio creciente
de ideas y productos entre las naciones que se autoproclaman como civilizadas en el concierto
mundial.
La obra arquitectónica más untuosa del porfiríato fue el Teatro Nacional, Hoy Palacio de Bellas
artes, obra del italiano Adamo Boari, terminada en 1934 por el arquitecto mexicano Federico
E. Mariscal. La diferencia de estilos entre su interior art de co, y el exterior, que
plasma un art nubó con emblemas mexicanos, es en un golpe de vista una síntesis de las
transformaciones que vivió el país, acorde con el convulso mundo del primer tercio del
siglo XX y de cómo fuimos capaces de seguir atentos a los estilos de arte y de vida que nacían y
morían en otras partes del planeta.
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La ciudad de México y otras capitales de provincia crecen y se reurbanizan.
Nuevas y funcionales construcciones surgen en los terrenos que antes ocuparon conventos, colegios y hospitales del virreinato.
La ciudad modifica su trasa y su apariencia. Nada volverá a ser como antes, estrictamente hablando.
La diversidad de influencias queda de manifiesto en las obras creadas por escultores y pintores al paso del siglo XIX al XX.
[música]
En los parques de la capital y de provincia se construyeron kioscos.
Allí las orquestas locales tocaban masurcas, valces, polcas y marchas.
Uno de los más famosos es el conocido como Pabellón Morisco,
construido por el arquitecto Ramón y Barrola en 1885.
Representó a México en la exposición de Nuevo Arleance
y estuvo en la Alameda Central hasta 1900,
cuando se le trasladó a la de Santa María.
[música]
Los títulos en francés de Malgré Tu,
de "L'esculptor Jesús Contreras",
aguascalentense que triunfa internacionalmente,
o de "Desespouage" de Agustín Ocampo,
evidencian la importancia del arte de Francia
en la formación de los artistas porfirianos
y en la creación de un ambiente que transcurre
del romanticismo al modernismo,
en plena correspondencia con el mundo de su tiempo.
[Música suave]
La aparición de revistas como "Azul" y la revista "Moderna"
confirman este ambiente en el que se inscribe la obra plástica
de un pintor y dibujante de extraordinaria calidad.
Julio Ruelas retrata a la sociedad de su tiempo a través de sus rostros
en composiciones que figuran remolinos de líneas,
referencias mitológicas y una afortunada combinación de fantasía, suave colorido modernista y contrastes
que contribuyen a una penetración psicológica devastadora, desnudando el pensamiento y el deseo
que están detrás de la mirada de los retratados. La representación de la mujer condujo a los
artistas de principios del siglo XX a la experimentación de recursos expresivos, las obras de pintores
como Saturnino Herrán, Germán Gedovius y Ángel Sárraga,
dan testimonio de estas presencias femeninas equiparadas
con la belleza de las flores y la profusión de colores y frutos de las tierras mexicanas.
Saturnino Herrán, en su cuadro "Teuana",
retrata la exuberancia y la fuerza de los habitantes del Istmo.
Erran también diseñó con acuarela y lápices de colores el friso Nuestros Dioses para el Palacio de Bellas Artes.
Su muerte prematura en 1918 le impidió concluir la obra.
Joaquín Closel le otorga a sus cuadros de clara tendencia impresionista un colorido con complejos juegos de luces
y una fuerza poco usual en el tratamiento del paisaje mexicano.
Germán Jedovius, vuelve al gusto por los cuadros de atmósfera intimista e incluye
también elementos del arte birreinal. También en la poesía los mexicanos
expresaron con maestría las novedades del modernismo. Autores como Salvador Díaz
Mirón, Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera y Manuel José Otón produjeron una
poesía y un ambiente de renovación de entre siglos, quizá inmejorablemente
representado por los versos de Enrique González Martínez.
Tuérsel el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota
blanca al azul de la fuente.
El pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las
cosas ni la voz del paisaje.
Uye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes
con el ritmo latente de la vida profunda y adora intensamente
la vida y que la vida comprenda tu homenaje.
A fines de los años noventa,
Ruelas realizó viñetas para la revista moderna
que ilustraban los poemas de José Juan Tablada,
Amado Nervo o Leopoldo Lugones.
En los dibujos y aguafuertes de Ruelas,
predominan seres mitológicos,
leyendas medievales y mujeres fantásticas.
De José Juan Tablada son estos versos.
bajo de mi ventana la luna en los tejados y las sombras chinescas y la música china de los gatos
en música sobresalieron melecio morales autor de varias óperas de gran formato
Felipe Villanueva y Ricardo Castro, autores de exquisita música de salón, de óperas y conciertos.
Dentro de la música de baile destacan los valses mexicanos por su riqueza melódica y de
entre sus numerosos compositores destacan Macedonio Alcalá con su valz "Dios nunca muere" y
Juventino Rosas, autor del éxito internacional sobre las olas y del valz Carmen dedicado a
doña Carmen Romero Rubio, esposa del presidente Porfirio Díaz.
Y finalmente, Genaro Codina, autor de la marcha de Zacatecas,
pieza considerada por muchos como el segundo himno nacional
mexicano.
La fotografía difundida por todo el país se convierte en un
arte accesible a todo público.
En la ciudad de Guanajuato, Romualdo García abrió su estudio.
Gracias al perfeccionamiento de las técnicas fotográficas
llegadas de Estados Unidos y Europa, el gabinete de Romualdo García, ubicado en la calle de
Cantarranas número 34, era muy popular en la ciudad. Desde entonces, personas de todos los
estratos sociales acudieron a local para hacerse un retrato.
A finales del siglo XIX llega a nuestro país el cine, arte que acompañará al México
de los albores del siglo XX y será testigo de la primera revolución social de la centuria.
[Música]
En el año emblemático de 1910 tiene lugar un hecho cultural decisivo en la historia de México.
Después de innumerables avatares que reproducen los violentos giros que dio la patria durante el siglo XIX,
se crea la Universidad Nacional.
Gusto Sierra define su vocación por construir una nueva personalidad mexicana,
capaz al mismo tiempo de vivir su forma tradicional de ser,
pero de abrirse a lo universal y a lo moderno para reformar a fondo a la sociedad a través de la educación.
En 1910, Porfirio Díaz celebró con fastuosos actos públicos el Centenario de la Independencia.
El propósito de las fiestas fue mostrar al mundo que México era una nación importante y confiable para atraer a la inversión extranjera.
Se contó con la participación de 32 países, pero además del aspecto financiero, Díaz puso especial interés en la cultura.
Se llevaron a cabo tres exposiciones, el pabellón japonés, el español y el mexicano,
en los que el propio presidente adquirió obras para incrementar el acervo plástico de la Academia de San Carlos.
El rescate y la preservación del patrimonio indígena fue otra de sus prioridades
y fueron múltiples los monumentos y edificios públicos que puso el servicio.
El más sobresaliente de ellos fue la inauguración del Monumento a la Independencia,
realizado por el arquitecto Antonio Ribas Mercado.
La columna tiene 40 metros de altura y sobre ella la estatua de una victoria alada conocida popularmente como el ángel.
En la base están las esculturas de los caudillos de la independencia.
También se rindió homenaje a Benito Juárez con un monumento de plantas semicircular con 12 columnas en mármol de Carrara.
en el centro de la escultura de Juárez, flanqueado por las que representan la
patria y la ley. este monumento fue proyectado por el arquitecto Guillermo
Heredia.
durante el centenario de 1910 en septiembre, días se fotografió con su
gabinete, era una asamblea de ancianos. dos meses más tarde el 20 de noviembre de
de la ciudad de Bogotá,
en el que se ha hecho el
gobierno de la ciudad de
Bogotá, en el que se ha hecho
el gobierno de la ciudad de
Bogotá, en el que se ha hecho
el gobierno de la ciudad de
Bogotá, en el que se ha hecho
el gobierno de la ciudad de
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Bogotá, en el que se ha hecho
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Bogotá, en el que se ha hecho
el gobierno de la ciudad de
Bogotá, en el que se ha hecho
el gobierno de la ciudad de
Bogotá, en el que se ha hecho
de la historia de México.
Pero desde su exilio en Francia,
días, el viejo dictador pudo murmurar,
"Madero ha soltado un tigre".
A ver si sabe domarlo.
[Música suave]
Las fiestas del Centenario de la Independencia Mexicana,
en mil novecientos años,
Las fiestas del Centenario de la Independencia Mexicana en 1910 fueron el fiel retrato de
este período en crecimiento material inequitativo, aunado a un atraso democrático que auguraba
un próximo estallido social.
En medio de los preparativos, casi nadie imaginaba a cuán cerca se encontraba de un movimiento
revolucionario que trastocaría no sólo al régimen de gobierno sino a la esencia misma de la sociedad
mexicana. Muchas almas mexicanas, entre ellas de mujeres, indígenas, niños, obreros, campesinos,
maestros, se aprestaban a exigir ser tomadas en cuenta. Moría el siglo XIX y con él se
transformó un proyecto de nación moderna, liberal, individualista. Sordamente se oían ya las voces
de los olvidados por los regímenes liberales y conservadores, por la élite gobernante
que se negaba a reformarse.
Aparece entonces un pensamiento crítico que resume las contradicciones y plantea las interrogantes
clave del futuro en obras como los grandes problemas nacionales de Andrés Molina Enriquez.
Sin embargo, en medio de un siglo tan difícil y convulso, la patria mexicana aún vivía.
se fortalecía en sus hombres y mujeres,
en sus intelectuales y artistas,
en sus maestros y en sus obreros.
[música]
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[MÚSICA]
[MÚSICA]
[música]
[Música]
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Sin carta de derecho ni fecha de entrega
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
INFORMACION_ADICIONAL
Fernández, J; Garza, M. de la; Jiménez Codinach, G.; Monsiváis, C. Nava, J.A.; Sarmiento Donate, A.; Tajonar, H. (2001). México: CONACULTA, OCEANO. UNAM, Fundación Televisa.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
CONDUCTOR
Carlos Fuentes Guillermo Sheridan – Voz en off
TEMA_CONTENIDO
La herencia cultural y artística de México, desde la época prehispánica hasta la contemporánea
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
PRODUCCION
Héctor Tajonar

