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MW-10011
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Esta obra ofrece un recorrido exhaustivo por la herencia cultural de México a través de su producción artística, abarcando desde los orígenes prehispánicos hasta la era contemporánea. Presenta una visión unificada que destaca lo más profundo y valioso de la identidad nacional, plasmada en cuatro periodos fundamentales: prehispánico, virreinal, independiente y contemporáneo. Se propone como una celebración del arte como máxima expresión del rostro creativo de México
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Recorrido por el arte mexicano desde la época prehispánica hasta la actualidad, mostrando lo más profundo y valioso de nuestra identidad nacional
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SINOPSIS_PROGRAMA
Durante el período Clásico surgieron en el territorio mesoamericano numerosos centros ceremoniales y ciudades que, en la cima de su desarrollo, conformaron un impresionante paisaje de pirámides. Las ciudades diseñadas por las culturas teotihuacana, zapoteca y maya fueron epicentros de religión y de poder, nudos de saber y de comercio
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Durante el Clásico, ciudades teotihuacanas, zapotecas y mayas alzaron impresionantes pirámides, siendo epicentros de religión, poder, saber y comercio en Mesoamérica
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2
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:52:52:10
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Carlos Fuentes (1928-2012)
Escritor, diplomático y ensayista mexicano. Reconocido como una de las figuras centrales de la literatura hispanoamericana del siglo XX, fue parte del llamado "Boom latinoamericano". Su obra abarca novela, cuento y ensayo, explorando la identidad mexicana, la historia y las tensiones entre modernidad y tradición. Entre sus libros más destacados se encuentran La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962) y Terra Nostra (1975). Desempeñó también una importante labor diplomática y recibió múltiples premios internacionales, consolidándose como una voz influyente en el panorama cultural y literario.
Guillermo Sheridan (1950-)
Ensayista, editor y crítico literario mexicano. Ha desarrollado una amplia labor de investigación sobre la poesía mexicana moderna, especialmente en torno a la obra de Octavio Paz y otros autores del siglo XX. Ha sido profesor, coordinador de proyectos académicos y colaborador en diversos medios culturales. Su trabajo combina el análisis literario con la divulgación crítica, lo que lo ha convertido en una referencia en los estudios literarios contemporáneos de México.
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DISCIPLINA
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CONACULTA | Coordinación Nacional de Medios Audiovisuales (CNMA) | TELEVISA
TRANSCRIPCION
Entre los siglos I y X de nuestra era, Mesoamérica vivió un período de esplendor cultural que conocemos como "clásico". El territorio mesoamericano se convirtió en un paisaje de pirámides. Surgieron numerosas ciudades-estado, aunadas a un gran desarrollo del urbanismo y de la arquitectura monumental.
Se multiplicaron las redes comerciales y se propició un intercambio de ideas y costumbres entre los distintos pueblos de la región. Bajo la forma de una civilización única, se desplegaron diversas formas artísticas, sociales y económicas que dieron origen a culturas diferentes.
Los teotihuacanos en el Altiplano Central, los zapotecos en Oaxaca, las culturas del Golfo de México, los mayas en el sur y un complejo mosaico de culturas en el occidente de México. En el Altiplano Central se crearon los fundamentos que dieron lugar a la gran cultura teotihuacana.
Esta extraordinaria ciudad, comparable en extensión y población a sus contemporáneas en Europa, creó una arquitectura religiosa y habitacional, caracterizada por basamentos piramidales diseñados con dos elementos básicos, el talud y el tablero.
La compleja planificación urbana de Teotihuacán, incluye calles y grandes ejes que dividen a la ciudad en cuatro zonas, con múltiples construcciones administrativas y religiosas, así como redes de drenaje y de abastecimiento de agua potable.
La espina dorsal de la ciudad es la llamada calzada de los muertos, una larga avenida de más de dos kilómetros de largo y más de 40 metros de ancho que conduce de la plaza de la pirámide de la Luna a la Ciudadela, que era el corazón de la ciudad y simbolizaba el centro del universo.
Podemos imaginar que a lo largo de esta espléndida avenida se realizaban las procesiones y danzas rituales que seguramente culminaban en las pirámides del Sol y de la Luna. La pirámide del sol, de 64 metros de altura y más de 200 metros por lado, fue construida de adobe con revestimiento de piedra.
Esta inmensa estructura, terminada hacia el año 150 de nuestra era, fue quizá un monumental templo dedicado al dios de la lluvia. De menor tamaño, pero de diseño más elaborado, La pirámide de la Luna mide 42 metros de altura y su base 120 por 150 metros.
Tiene al frente un primer cuerpo saliente adosado a la estructura principal que da a este edificio un armónico juego de volúmenes y perspectivas. El acceso a la pirámide es una magnífica plaza formada por pequeñas estructuras piramidales.
El conjunto es un ejemplo prodigioso de manejo inteligente del espacio exterior. De la constelación de dioses que poblaron Mesoamérica, quizá Tlaloc, el dios del agua, fue el más popular y reproducido.
Sus poderes se expandían como un manantial hasta los confines de la geografía mesoamericana. Tláloc era concebido como un dioscuádruple, ubicado en cada uno de los cuatro rumbos cósmicos. De edad de la lluvia y el agua, de ríos o lagos. Tláloc sería venerado hasta el atardecer del mundo prehispánico.
Su compañera, Chalchiuhtlicue, aparece ataviada con falda. En la pirámide de Quetzalcoatl se reúnen dos cultos, el de Tláloc y el de la serpiente emplumada, que más tarde sería símbolo del dios Quetzalcoatl, numen fundamental del Panteón Mesoamericano.
Teotihuacán era una ciudad plena de color, el exterior de sus construcciones estaba totalmente pintado, al igual que muchos de sus espacios interiores. El Tlalocan, el paraíso reservado para los muertos por causas relacionadas con el agua, o bien para los jugadores de pelota representados en el mural del Palacio de Tepantitla.
Estos murales parecen estar relacionados a ritos donde los jaguares adornados con plumas los sacerdotes ataviados con pieles de felinos tocan trompetas de caracol para atraer la lluvia. El sonido del caracol representa el trueno que precede a la tormenta y la forma espiral del caracol, el soplo divino hecho palabra creadora.
En los murales de Tetitla se aprecia una procesión de diosas ataviadas con suntuosos vestidos y tocados de plumas preciosas. llevan las uñas pintadas y de sus manos parece derramarse el agua como corriente de vida.
En Teotihuacán, estas ceremonias fueron grandes acontecimientos celebrados con lujo y esplendor, regulados por precisos calendarios religiosos. La geometría, la abstracción y la figuración también conviven en la escultura teotihuacana.
El triángulo se torna humano en las máscaras funerarias hechas para tocar la eternidad. El rectángulo alcanza la dignidad de los dioses en las llamadas cruces de Teotihuacán, retratos de Tláloc cifrados en piedra. Teotihuacán estaba poblada de palacios.
El del Quetzal mariposa es uno de los más untuosos por su hermoso patio cuadrangular rodeado de corredores, sus amplias habitaciones, sus pilastras decoradas con quetzales y las almenas que rematan su cornisa.
Ante la grandeza de esta ciudad, los mexicas la llamaron Teotihuacán, la ciudad de los dioses.
Otra de las culturas fascinantes que florecieron durante el período clásico fue la que crearon los mayas. El mundo de los mayas duró todo un milenio, del año 100 a.C., al año 900 de nuestra era. al año 900 de nuestra era. Los mayas lograron establecer un calendario solar de 365 días y lo que es más sorprendente lograron contabilizar 23 mil millones de días de su propia existencia.
No es por ello sorprendente que el tiempo haya ocupado un lugar central en el pensamiento, en la preocupación del pueblo maya. Los mayas no tuvieron una capital central como Cusco en Perú o Tenochtitlan en México.
Me atrevo a decir que el tiempo, el tiempo fue quizás la verdadera capital de los mayas. Un tiempo expresado en dos planos físicos complementarios pero contradictorios, uno horizontal, a la vez que vertical, el otro profundo y selvático.
Yucatán es una llanura cuyos ríos corren invisibles, subterráneos, pero cuyas torres se levantan al cielo desafiándolo. En cambio, en Palenque, la selva, la naturaleza y la construcción humanase confunden, apenas se distinguen nos proponen un dilema propio no solo de la civilización maya sino quizá de todas las civilizaciones incluyendo la nuestra permanecer en la naturaleza cerca de la naturaleza o abandonarla en nombre de nuestra libertad y a una costa de nuestra orfandad Los mayas no fueron un grupo homogéneo, sino un conjunto de pueblos con diferentes lenguas, costumbres y trayectoria histórica.
Sin embargo, todas ellas comparten características que permiten considerarlas como una sola cultura. Por la calidad de sus obras artísticas, la complejidad y rigor de su visión del mundo y lo avanzado de sus conocimientos, los mayas ocupan un lugar privilegiado en el concierto de las culturas antiguas del mundo.
Su energía creativa se desplegó en todos los órdenes, incluyendo el comercio y la guerra. En el campo de la ciencia, los mayas desarrollaron la matemática, inventaron el cero y el valor posicional de los signos numéricos.
En la astronomía lograron la medición del ciclo solar, el de la Luna y el de Venus, entre otros. Crearon un complejo sistema calendárico de gran exactitud, basado en las observaciones astronómicas, y ahondaron en el campo de la medicina, gracias a sus conocimientos empíricos sobre el ser humano, así como de las plantas medicinales.
La ciudad de Palenque surge como una gran masa de piedra blanca entre el verdor intenso de la selva de Chiapas. Esta majestuosa urbe de 16 kilómetros cuadrados fue uno de los principales centros de poder y de creación de la cultura maya.
La ciudad está organizada en torno a grandes plazas. En la de las cruces destacan los templos del sol, el de la cruz, y el de la cruz foliada. Dentro de los edificios de Palenque fueron esculpidos extraordinarios tableros que ofrecen una síntesis de sus ideas cosmogónicas y cosmológicas, así como inscripciones sobre la historia de Palenque.
La estructura piramidal del Templo de la Cruz es una representación simbólica del cielo con sus trece niveles. En su tablero están esculpidos los dos gobernantes de Palenque, Pacal y Kambalam, quienes rinden veneración a Itzamná, el dios celeste y creador.
El cuerpo de Itzamná forma una cruz que divide los cuatro rumbos del cosmos y que a la vez simboliza el árbol eje del mundo. En lo alto se posa el pájaro serpiente, símbolo del sol en el cenit.
Uno de los más importantes hallazgos recientes de la arqueología mexicana fue el descubrimiento de más de 100 portaincensarios de barro con una profusa y elaborada ornamentación, cuyo motivo principal es un gran mascarón identificado como el rostro del dios solar.
El sol protagonizaba los ciclos de fecundidad y renacimiento de la vida y de la naturaleza. El llamado palacio es considerado una joya de la arquitectura maya por su originalidad, el manejo de sus espacios y su intrincada trama de pabellones, patios, galerías subterráneas, drenajes y la presencia de una torre de cuatro pisos que es única en su género.
En esta torre, observatorio o reloj solar, se enlazaba la vida humana con el curso de los astros. En ninguna parte del área maya, la técnica del estuco alcanza la perfección que ofrece Palenque. Un ejemplo de ello son los personajes de las pilastras del palacio realizadas en el siglo VII.
El arte de Palenque muestra el florecimiento de una vida civilizada, alimentada por un ideal de belleza, elegancia y refinamiento. El templo de las inscripciones es una representación arquitectónica del inframundo. Está dividido en nueve estratos, de los cuales el más bajo es el Shibalbá, sitio del Dios de la muerte y de los espíritus de los difuntos. Aquí se realizó uno de los hallazgos más importantes del mundo de la arqueología.
En 1950, el arqueólogo Alberto Rousse-Lulier trabajaba en la restauración de este templo. Al remover una loza, descubrió el inicio de una escalinata tapada con piedras y tierra. Dos años le llevó desalojar todo ese relleno, pero al terminar, en 1952, obtuvo una recompensa inesperada.
La escalera cubierta con bóveda maya descendía hasta el nivel del piso de la plaza. Ahí encontró otra loza que al removerla despejó el paso hacia una magnífica cámara techada también con bóveda maya. Era una cripta funeraria, era la tumba del gran pacal, cobernante de palenque. Esta tumba es uno de los más importantes monumentos funerarios descubierto en el continente americano.
El centro de la cámara está ocupado por un sarcófago. En su interior estaban los restos de Pacal. La lápida que cubre el sarcófago contiene uno de los relieves más bellos creados por una civilización antigua, tanto por la calidad de su tallado como por la complejidad de su simbología. es una alegoría petrificada de la Cosmovisión Maya.
Del vientre del personaje surge una cruz que divide los cuatro rumbos del universo y su elemento horizontal es una serpiente bicefala que representa el poder fecundante del cielo. En lo alto se posa una ave fantástica, símbolo también del Dios del cielo.
El interior del sarcófago, pintado de rojo, contenía los restos del gran Señor. Una máscara de Jade cubría su rostro. Al Jade, desde los tiempos olmecas, se le concedía el poder de renovar la vida más allá de la muerte.
Había además otras joyas y adornos y como ofrendas preciosas, dos cabezas realizadas en estuco, verdaderas obras maestras del arte maya, que representan a un hombre y a una mujer.
En 1994 tuvo lugar otro gran hallazgo logrado por la arqueología mexicana. En el templo trece fue descubierto un sarcófago con los restos de la llamada "Dama Roja", por estar cubierta de sinabrio, con lo rojo que representa el rumbo del oriente, símbolo de renacimiento.
En los valles centrales de Oaxaca se encuentra la mayor concentración de tumbas decoradas con pintura mural. Entre ellas destaca la tumba 104 de Montialban, descubierta por Alfonso Caso en la tercera década del siglo XX.
Las tumbas más ricas se distinguen por los glifos con los nombres de varias generaciones de los personajes ahí sepultados, lo que las convierte en auténticos registros históricos.
La más notable de las tumbas zapotecas es, sin duda alguna, la de Suchilquitongo, o Huijazoo, descubierta recientemente en el valle de Etla. Es un extraordinario recinto funerario decorado con relieves de estuco y pintura mural, donde destaca una dramática escena de personajes al parecer llorando.
Montialban surgió en el siglo VII a.C. fue una imponente ciudad asentada en lo alto de una montaña que domina tres valles y se extiende en una superficie de unos 40 kilómetros cuadrados. Lo más relevante de la cultura de Monte Alban es el culto a los muertos, incrementado en los primeros siglos de nuestra era por los zapotecos.
En Mesoamérica, la cerámica está ligada esencialmente a las creencias religiosas y sus expresiones son muy variadas. De la cerámica teotihuacana son extraordinarios los grandes braceros de Tlaloc con sus complejas formas y simbolismos.
Es notable la vasija conocida como "la gallina loca", Decorada con incrustaciones de sílex, jade, mica y concha. En el occidente de México, en los actuales estados de Nayarit, Jalisco y Colima floreció una cerámica que se aparta de los patrones impuestos por Teotihuacán y las culturas maya y zapoteca. imágenes profanas de la vida cotidiana plasmada en barro.
Destacan por su gracia las vasijas con formas vegetales y animales como las singulares figuras de perros procedentes de colima. Los mayas alcanzan la cúspide intelectual de Mesoamérica al desarrollar una compleja escritura jeroglífica que quedó grabada en estelas, dinteles, vasijas y códices.
Los glifos mayas son textos que registran los acontecimientos más destacados de los linajes gobernantes. El tablero de los esclavos, en Palenque, relata la biografía política del señor Chac Zutz, que en esta escena aparece sentado sobre dos cautivos.
El tablero del palacio representa una ofrenda en donde la figura central recibe objetos que le brindan personajes de alto rango. A través de los escribas y pintores, llamados "ah ts ‘ib", los mayas dejaron en símbolos y glifos las huellas de su grandioso pasado.
Ahora sabemos que los misterios elegibles que parecían decoración artística sobre la faz de los tableros o de las estelas son en realidad el nombre de una persona la fecha de un día específico, la memoria en piedra de un hecho histórico.
Yaxchilán, situada en la orilla del río Usumacinta, actual frontera entre México y Guatemala, se cuenta entre las más importantes ciudades mayas. En el Museo Británico de Londres, se exhiben dos de los dinteles más bellos de Yaxchilán, identificados con los números 24 y 25.
El dintel 24 representa al gobernante escudo jaguar primero, de pie, portando lo que se ha interpretado como una antorcha, y la señora Xoconostle, su esposa, sentada a sus pies, se hace pasar por un orificio de la lengua una gruesa cuerda con espinas o pequeñas navajas de obsidiana.
Entre ambos, una cesta contiene el papel donde han depositado la sangre del autosacrificio, las espinas de mantarraya y una porción de la cuerda. La complejidad del vestido de la señora y de la capa y cinturón de escudo jaguar son de extraordinaria belleza.
La escena está complementada por tres grupos con glifos que señalan el año 709 de la era cristiana. En el Dintel 25 se representa el rito llamado “Visión de la Serpiente". Aquí, la ya conocida señora Xoc, sentada y ricamente vestida, porta en su mano derecha una vasija con los instrumentos para el autosacrificio.
Frente a ella se levanta una gran serpiente, de cuyas fauces emerge el torso de un guerrero, escudo jaguarra. La escena parece aludir al rito iniciático en el que el gobernante es tragado por una gran serpiente para adquirir los poderes sobrenaturales de un chamán.
El transe extático, practicado por los gobernantes chamanes, se lograba entre otras formas a través del autosacrificio. Así ha quedado en piedra la transfiguración de los personajes reales, arte que habla. El Museo Nacional de Antropología guarda el Dintel 26 de Yaxilán, complemento de los anteriores.
Aquí se representa de nuevo a escudo jaguar primero, gobernante de esa ciudad, que empuña un cuchillo y se prepara a participar en una batalla. No significa la exaltación religiosa del jaguar, sino la representación de un gran señor que posee los atributos del animal como fiera, sinónimo de su condición de gobernantes sacerdote y de caudillo guerrero.
Su esposa, la señora Xoc, le ayuda a ataviarse presentándole el yelmo de cabeza jaguar y el escudo rectangular flexible. Una de las estelas más grandes del área maya es esta, que representa a un gobernante de Calakmul en Campeche, parado sobre un cautivo.
Testimonio majestuoso labrado por un artista anónimo, que sobre una gran piedra traída de lejanos lugares, deja impresa la memoria de alguno de sus gobernantes. Tiempo natural o tiempo social.
El descubrimiento, tanto tarde como 1950, de los frescos en Bonampak, nos revelan el mundo social de los mayas. Estos murales maravillosos son casi una fotografía del mundo maya, un mundo procesional, ceremonial, social, colorido.
Las pinturas de Bonampak son un importante documento histórico, además de una inigualable joya del arte prehispánico. El Templo de las Pinturas, construido a finales del siglo VIII, se compone de tres cámaras totalmente decoradas con pintura mural.
En la primera está representada una ceremonia de preparación para la guerra en la que participan músicos y danzantes. Estas pinturas muestran el dominio técnico y artístico logrado por los creadores del célebre color azul maya. Asimismo, esta obra maestra puso fin a la interpretación
romántica acerca de los mayas como pueblo pacífico.
En la segunda se plasma con dramático realismo la violencia de la guerra. En otra escena se muestra la figura en escorzo de un cautivo rodeado por otros prisioneros con los dedos sangrantes que parecen pedir clemencia al gobernante Chan Muan o Cielo-Búho quien ocupa el lugar central de la composición ataviado como sus acompañantes con pieles de jaguar.
Las festividades de la victoria ocupan los muros de la tercera cámara. Las figurillas encontradas en los entierros de la isla de Jaina, en Campeche, nos hablan de la fina sensibilidad de los alfareros mayas.
Sus hábiles manos imprimieron en el barro los caracteres de la figura humana con fuerza y realismo. Modeladas con delicadeza y perfección, estas fantásticas figuras representan un congreso en miniatura de las jerarquías y actividades de la sociedad maya.
Otro de los grandes centros de poder maya fue la ciudad de Toniná, construida sobre una ladera en el valle de Ocosingo, en Chiapas.
La acrópolis de Toniná, prodigio de ingeniería, Semeja una montaña de 73 metros de altura, con siete enormes plataformas y cuatro palacios interiores. Es la construcción más alta de Mesoamérica. Tres dinastías gobernaron sucesivamente en Toniná.
La primera inició la construcción de la gran acrópolis que se fue modificando durante cientos de años hasta finales del siglo VII. De la primera etapa constructiva, Sobre sale un magnífico palacio desde donde dominaban los señores del linaje del inframundo.
Se trata de un laberinto con más de 100 metros de bóvedas corridas, espacios reservados al gobierno terrenal y cósmico. La planta de este palacio es única en todo el México antiguo.
La era de los señores del inframundo terminó catastróficamente. Todo fue aniquilado y enterrado de manera ritual, inclusive este palacio, para dar paso a una nueva era que corresponde a la segunda dinastía de Toniná, la de los poderosos guerreros de la garra del Jaguar.
En la sexta plataforma hay un gran relieve mural denominado "Los Cuatro Soles Descendentes", que representa el final de cada era del cosmos. La asombrosa originalidad de este relieve se hace patente en esta escena.
Un personaje descarnado sujeta la cabeza de un cautivo. No menos enigmático resulta este roedor parecido a una tusa que sostiene un bulto. Descubierto recientemente, este sorprendente relieve muestra a unos personajes alados muestra a unos personajes alados ejecutando una danza cósmica.
Entre los años 600 y 700 surge en Edzná y en las tierras mayas, el empleo de las columnas importadas así como los pasadizos abobedados. La pirámide de los cinco pisos conjuga palacio y templo. Su ornamentación dio inicio en este lugar a una nueva fase de la escultura maya al sustituir el uso del estuco por la piedra en la decoración arquitectónica de sus edificios.
Puuc es el nombre de una gran extensión de tierras salpicada de colinas bajas al noroeste de la península de Yucatán. Ahí se encuentran pueblos y ciudades mayas diseñadas con tal belleza que al conjunto de sus elementos artísticos ahora se le conoce como estilo Puuc.
Son característicos sus palacios y templos poco elevados, pero con una gran calidad de ejecución. A partir del año 900, la ornamentación fue llevada por los arquitectos del Puuc a su máximo grado de refinamiento, sus autores trabajaron con primor cada pieza para armar luego un rompecabezas de piedra grecas escalonadas, columnas remetidas y numerosas piezas labradas en forma de x son elementos decorativos similares a los de las culturas centrales de Veracruz La ciudad de Labná, cuyo nombre significa Casa Vieja, fue una ciudad pequeña, tal vez dependiente de alguna de las capitales regionales o como parte de una cadena de ciudades que dominaban las rutas comerciales.
En esta ciudad se encuentra un magnífico arco con grecas escalonadas en uno de sus frisos y chozas en el otro. Este es uno de los más bellos arcos de la arquitectura maya. La zona Puuc, es como un diamante cuyos vértices confirman la grandeza maya.
Uno de ellos es el gran palacio de Sayil, con sus columnas y su estructura de tres imponentes pisos. Hacia el año 900, el estilo Puuc se distingue por el uso preferente de pequeñas columnas para la ornamentación de los frisos. Este parece ser el momento de máxima expansión del estilo Puuc, cuyas influencias penetran profundamente en la casi totalidad de la península de Yucatán.
Para el siglo X, el país Puuc vive un renacimiento y renovación de los símbolos religiosos y sus representaciones artísticas. Uno de los edificios más notables de la región Puuc es el imponente Codz Pop de Kabáh.
Una sucesión vertical y horizontal de mascarones de Chaac a lo largo de la fachada, produce un sorprendente juego de volúmenes. Los mascarones de Chaac, que se ubican bajo las puertas, están esculpidos en tal forma que su nariz o mandíbula superior parece representar lo que en maya yucateco significa "Codz Pop", un petate o estera enrollada que constituye el escalón de entrada.
En su diseño hay un absoluto rigor en el que cada elemento individual y cada mascarón encaja dentro de la composición general. Es verdaderamente una obra alucinante. La ciudad de Chichén Itzá, en el norte de la península de Yucatán, surgió alrededor del siglo III y fue abandonada más o menos un siglo antes de la llegada de los españoles.
Del período clásico son las bellas construcciones de estilo Puuc del Templo de los Tres Dinteles, el anexo a las monjas y la llamada iglesia. Aquí se hallan los elementos abigarrados, las grecas y los relieves característicos de este estilo. Como una continuación del arte desarrollado en el periodo clásico, la ornamentación Puuc fue llevada por los arquitectos de Uxmal a su máximo grado de refinamiento.
Los grandes edificios de Uxmal fueron construidos entre los años 770 y 1000. Sus proporciones majestuosas y la calidad de su ejecución artística la distinguen de las demás ciudades prehispánicas.
En un alarde de belleza arquitectónica y decorativa, la pirámide de "El adivino" de Uxmal está formada por una sucesión de cinco templos. La forma elíptica del edificio es parecida a un cono truncado. La escalinata que asciende a uno de los templos de esta pirámide está bordeada por una sucesión escalonada de grandes mascarones.
Su portada zoomorfa, representa a la gran serpiente terrestre por cuyas fauces se penetra el inframundo. Esta tiene forma de té invertida, característica del signo maya “Ik", que simbolizaba el viento o álito vital, el principio o creador de todo lo que existe.
De la propia boca del Dios salía su mensaje al atardecer cuando, con la luz del sol, el templo se iluminaba. El más soberbio edificio de Uxmal es el llamado Palacio del Gobernador, una de las obras más sobresalientes de la arquitectura mesoamericana.
En el friso del Palacio se entretejen grecas y escamas de serpientes, con mascarones de Chaac, el omnipresente Dios de la lluvia. Esta ondulación produce el efecto de una gran serpiente en movimiento.
Se considera que este palacio fue residencia de los sacerdotes astrónomos dedicados al culto y estudio del planeta Venus, ya que su orientación tiene referencias astronómicas dirigidas al punto de salida del astro. Provisto de un arco monumental que atraviesa sus espacios, el cuadrángulo de las monjas, llamado así por los conquistadores españoles, es uno de los conjuntos monumentales más admirados de Mesoamérica.
Sus cuatro grandes edificios delimitan un grandioso espacio que muestra el refinamiento alcanzado por la cultura maya. Conjunto de edificios con sus grandes y elegantes motivos ornamentales representa dos tiempos religiosos en la vida de Uxmal. En este magnífico patio se reúne el tiempo antiguo de Chaac y una nueva era histórica representada por Kukulkan, la serpiente emplumada, dio si guía de los grupos llegados del altiplano central.
Uno de los rescates arqueológicos más importantes en estos últimos años es el desarrollado en Ek Balam, al nororiente de Yucatán. Su arquitectura muestra un estilo único en la región. La puerta del templo superior reproduce una boca zoomorfa flanqueada por sorprendentes esculturas de personajes alados, que evocan una danza celeste.
Su realización en piedra recubierta de estuco revela una sorprendente visión de la continuidad del arte maya. En el clásico tardío y principios del postclásico, se va el pleno desarrollo de la arquitectura en las culturas del centro de Veracruz, principalmente en la gran ciudad de El Tajín, situada en una fértil zona tropical conformada por varias plataformas artificiales, escalonadas, rodeadas de cerros.
En la parte sur de la ciudad se hallan los edificios y los espacios para las grandes ceremonias. La pirámide de los nichos es la obra más representativa. Se compone de taludes y tableros, como las construcciones teotihuacanas, pero en los tableros hay 365 nichos, número igual al de los días del calendario solar, lo que expresa el rigor astronómico con que fue diseñada esta excepcional pirámide.
Esta magnífica ciudad posee 14 campos para el juego de pelota, el juego ritual prehispánico por antonomasia En el juego de pelota, los mesoamericanos recreaban la lucha entre las fuerzas contrarias, el día y la noche, los dioses celestes y los del inframundo, la lluvia y la sequía.
El campo de juego representaba al cielo, la pelota al sol u otros astros. La pelota debía permanecer en constante movimiento, sin ser tocada con las manos por los jugadores, sino más bien con los codos, la cadera o las piernas. Así recreaban y propiciaban mágicamente el incesante movimiento del sol, motor de los ciclos de la naturaleza y de la vida del hombre.
El rito se complementaba muchas veces con el sacrificio humano, ya que la sangre era el alimento primordial de esos dioses. Las víctimas del sacrificio, que no necesariamente eran jugadores, sino cautivos de guerra, fueron sepultados con una rica ofrenda que según la tradición del centro de Veracruz, estaba compuesta por hachas zoomorfas, palmas labradas y yugos de piedra que parecen representar los cinturones de los jugadores de pelota.
El arte más encantador de Mesoamérica está formado por excepcionales piezas de arcilla conocidas como las cabecitas y figuras sonrientes de la cultura de remojadas del centro de Veracruz.
Se presentan como inusitada muestra de humor, risa y maestría, pero que al igual que el arte mesoamericano, son antiguos valores que vincularon el arte con el espíritu, ya que fueron hechas para acompañar a los difuntos. Estas fueron las ciudades más importantes levantadas durante el período clásico mesoamericano. de entre sus vestigios, aún emana el esplendor con que fueron creadas.
La declinación de Teotihuacán se inicia quizá hacia el año 650. Un devenir implacable alteró el orden establecido por los sacerdotes y gobernantes, trastocó los mecanismos de su comercio y la resistencia de su estructura social. Pero el enigma del mundo maya persiste.
¿Por qué desapareció repentinamente una gran civilización de grandes realizaciones culturales y con más de tres millones de habitantes? Nacidos del tiempo, los mayas al cabo se perdieron en el tiempo.
En el área Maya, el fin del período clásico está relacionado con el cese de inscripciones jeroglíficas sobre piedra. Alrededor del siglo IX, una violenta crisis demográfica, llamada colapso maya, llevó al abandono de las ciudades y a la ruptura de la organización política y social de muchos asentamientos. Su creatividad no se agotó sino hasta que conflictos políticos motivaron su ocaso.
Sin embargo, su carácter genial quedó manifiesto para siempre en las paredes de sus palacios y de sus templos.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Sin carta de derecho ni fecha de entrega
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
INFORMACION_ADICIONAL
Fernández, J; Garza, M. de la; Jiménez Codinach, G.; Monsiváis, C. Nava, J.A.; Sarmiento Donate, A.; Tajonar, H. (2001). México: CONACULTA, OCEANO. UNAM, Fundación Televisa.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
CONDUCTOR
Carlos Fuentes Guillermo Sheridan – Voz en off
TEMA_CONTENIDO
La herencia cultural y artística de México, desde la época prehispánica hasta la contemporánea
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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Héctor Tajonar
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