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CUID
M-20182
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 35
SINOPSIS_SERIE
De qué manera potenciar la creatividad y la imaginación infantil a través de los libros, que despiertan curiosidad, enriquecen el lenguaje y favorecen la reflexión. Se explora cómo la lectura en familia fortalece los vínculos afectivos y promueve el deseo de descubrir ideas, historias y nuevos mundos. El contenido también aborda el papel de mediadores, espacios culturales y prácticas cotidianas que facilitan el acercamiento temprano a los libros, así como diversas perspectivas sobre la importancia de crear en el hogar un entorno que impulse el desarrollo intelectual y emocional de niñas y niños mediante la lectura
EXTRACTO_SERIE
Exploración de cómo los libros impulsan la imaginación infantil, fortalecen la lectura en familia y crean entornos que favorecen el desarrollo emocional e intelectual de niñas y niños
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Katherine Paterson (Estados Unidos)
SINOPSIS_PROGRAMA
De la relación entre la lectura, la memoria emocional y la construcción de sentido a lo largo de la vida. A partir de experiencias personales vinculadas a la infancia, la migración, la guerra, la amistad y el duelo, se reflexiona sobre cómo los libros pueden ofrecer refugio, comprensión y transformación. Se destaca el poder de las historias para acompañar procesos difíciles, iluminar el dolor y abrir caminos de empatía hacia uno mismo y hacia los otros. También se aborda el papel de los adultos en el acompañamiento lector y en la posibilidad de ofrecer a niñas y niños espacios donde la palabra se vuelva experiencia significativa
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre cómo la lectura y las historias acompañan la vida emocional, transforman el dolor y fortalecen la empatía, mostrando su importancia en la infancia y en el vínculo entre experiencias personales y el acto de leer
N_PROGRAMA
6
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
01:23:49:23
PARTICIPANTES
Katherine Paterson, escritora de literatura infantil y juvenil
Karen Coeman, historiadora y editora, directora del Seminario de la FILIJ
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Katherine Paterson
Autora de narrativa infantil y juvenil, reconocida por Bridge to Terabithia (1977) y The Great Gilly Hopkins (1978). Ha recibido dos Newbery Medal y dos National Book Award por obras publicadas entre 1975 y 1980. Entre sus distinciones internacionales figuran el Hans Christian Andersen Award (1998) y el Astrid Lindgren Memorial Award (2006), además del nombramiento como Living Legend por la Library of Congress (2000). Fue National Ambassador for Young People’s Literature (2010–2011).
Karen Coeman
Historiadora y editora nacida en Bélgica, con una trayectoria centrada en el libro infantil y juvenil. Coordinó y participó en proyectos institucionales dedicados al fomento de la lectura. Actualmente gestiona la promoción de libros infantiles y juvenile
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
¿Qué es la historia de la historia de la historia de la historia? Quiero una gran introducción. No sé cuántos de ustedes la han leído. Las que la han leído van a compartir unas experiencias muy gratas con libros como El Puente a Tera Viti, la gran Gilly Hopkins. Catherine va a hablar mucho sobre su proceso de escritura, todos los vínculos entre la vida y la escritura. Por eso no voy a abundar mucho más, solamente añadir que lo que presume ayer, Catherine ha ganado todos los premios nacionales en su país, muchas veces dos veces o más. También ha ganado todos los premios internacionales que existen. Eso sí lo voy a decir porque ella misma tal vez no lo presume, pero hace unos años la Library of Congress la nombró una leyenda viva. Y creo que es lo que es. Y a disfrutar muchísimo su conferencia. Catherine, muchísimas gracias por venir con nosotros acá hasta México. Muchas gracias a ustedes. Buenas tardes. Disculpen. Bueno, primero que nada, queridos amigos, muchas gracias por invitarme otra vez aquí a México y a esta feria tan increíble. Desde que estuve aquí la última vez, hace 10 años, he hablado de esta feria y de verdad es un honor para mí que me hayan pedido regresar. También debo agradecer a Karen Coleman que me presentó. Si no hubiera sido por ella no estaría aquí. De verdad que fue una presentación muy linda, pero no la entendí porque no tenía aparato para escuchar. Y también de mis editores, Diana y Norma, por todo lo que han hecho para traerme aquí a México y por darme esta experiencia tan maravillosa que llevo aquí desde hace dos años. Acabo de cumplir 83 años el 13 de octubre. Y veo y analizo mi vida y estoy sorprendida. Solía tener una tarjeta en un cajón de mi escritorio y tenía tres ilustraciones. En la escena número uno muestra una ballena muy grande en una playa con los ojos cerrados. En la escena número dos, los ojos de la ballena se abrieron con sorpresa y hay una burbuja, una burbuja que está saliendo de su boca que dice increíble como parece. Y en el panel número tres de la ilustración hay un hombre que sale de la boca de la ballena y dice así tan increíble como parece mi vida se basa en una historia de la vida real. Y bueno, tan increíble como parece, mi vida sin duda alguna se basa en una historia de la vida real. Y de verdad que apenas me la creo. La mañana de marzo 15 del 2006 me despertó el teléfono que está junto a mi cama y lo que pensé de inmediato al oír el sonido del teléfono dije son malas noticias mi esposo John pensó que alguien quería un taxi porque nuestro número era muy parecido al de los taxistas locales pero no, no eran malas noticias ni tampoco era un número equivocado pidiendo un taxi era alguien que llamaba del jurado de Astrid Jindal para decirme que yo había sido seleccionada ese año para su premio y bueno, no les sorprenderá que bueno, no pude dormir ya después de esta noticia mi esposo y yo nos despertamos nos levantamos no quería que la prensa sueca me viera en mis pillajes Llaman, incluso por el teléfono. Si es que me vestí lo más rápido posible. Pero volteé con mi esposo y le dije, ¿por qué yo? La gente suele acusarme de ser bastante modesta. Y no, la verdad es que no soy modesta. Soy una buena lectora. Tengo amigos que son grandes escritores, que son muchos mejores escritores que yo. Así es que, pues yo me pregunto. De verdad estoy muy agradecida por todos los reconocimientos que esta vida me ha otorgado. De verdad que estoy muy agradecida con la vida. Pero la pregunta sigue siendo la misma. ¿Por qué yo? Y cuando hablo con lectores jóvenes, casi siempre me preguntan, ¿cuándo supiste que ibas a ser escritora? Y veo a estos niños de 10, 11 años preguntándome y estoy segura que estos niños siempre han sabido que van a ser escritores. Y le pregunto a los alumnos si a ellos les gustaría escuchar mi primer trabajo publicado. Y siempre dicen sí. Y entonces pues lo recito para ellos. Y Pat, Pat, Pat, Pat, ahí está la rata. Pat, Pat, Pat, ahí está la rata. Pat, Pat, Pat, ¿dónde está el gato? Pat, Pat, Pat. Este trabajo se publicó en un periódico de Shanghái. Vivíamos en China en esa época. Yo tenía siete años cuando se publicó ese poema. Y junto a este pequeño poema que escribí, una carta de mi maestra que decía, este es el trabajo de los niños de segundo grado y no tiene los estándares normales de los niños de segundo año. Así es que mi primer trabajo que se publicó, se publicó junto con mi primera crítica. De haber sabido yo cuando tenía siete años que iba a ser escritora, pues no, por supuesto que yo no lo sabía en esa época. ¿Alguien sabía o vio que yo parecía ser una promesa para volverme una escritora? Pues no, nadie tampoco lo pensaba. Y ninguno de nosotros, incluyéndome a mí, los culparíamos, ni siquiera tantito, por no fomentar esto basado en lo que leyeron. Pero algo debió haber sucedido. Incluso puedo decir que mi trabajo ha mejorado en los últimos setenta y tantos años. Así es que, ¿qué es lo que pasó? ¿Qué es lo que pasó entre esta publicación de Pat, Pat, Pat, en el poema y esta reunión que tenemos aquí esta mañana, aquí? Y tengo una palabra para responder esta pregunta. Leer. Comenzó antes de que yo naciera. A mi madre le gustaba leerle a mis hermanos mayores. Y cuando yo llegué, también me incluyeron en estos momentos mágicos de lectura. Puedo recitar James, James, James, Morrison, Morrison. Cuidaba muy bien a su madre, aunque solamente tenía tres años. Y para mí, aquí la madre era la que probó que era la que era desobediente, no la niña de tres años. Y bueno, podría yo continuar hablando de lo que me gustaba en la infancia. Y que bueno, cuando yo tuve mis propios hijos, los cuatro hijos que tuve, me encantó leerles todas las historias otra vez. Lynn y Mary estaban sentados junto a mí, y John y David, nuestros hijos, también en el otro extremo de la cama, para que no se pelearan entre ellos. Y bueno, además de mis favoritos de la infancia, también leí nuevos libros maravillosos que estaban disponibles en esa época. No me acuerdo, no me acuerdo cuántas veces leímos Charlotte's Web, la telaraña de Charlotte. Pero sí sé, sí sé que cada vez que llegamos al final de este cuento, John, mi hijo, decía, no llores, mamá, lo arruinas cuando lloras. Pero bueno, por supuesto, cuando llegamos a la página 78 del libro, yo estaba llorando sin control y le tenía que pasar el libro a uno de mis niños para que siguiera leyendo. y entre estas dos escenas de leerle como madre a mis hijos también pasaron los años en lo que yo leía yo sola debido a que me mudé tanto tiempo y me tenía que adaptar en cada educación y yo era alguien nuevo completamente en mis clases en mis grupos entonces mis amigos de la escuela durante esos años eran los que yo conocía en las portadas de los libros Los amigos que encontré en los libros no solamente me ayudaron a entenderme a mí mucho mejor, sino también hicieron que para mí fuera posible entender y también comunicarme con otras personas. Me acuerdo que me sentía muy bien cuando leí el Jardín Secreto. Aquí había otra niña en exilio, exiliada de la tierra en la que nació. Mary Lennox era tan similar a mí. Estaba muy sola y tenía un temperamento temible también. Era imperfecta, pero era adorable también. Y a ella le dieron una llave, una llave para un jardín secreto. Y cuando me preguntan cuál es mi objetivo como escritora, pues mi respuesta es la siguiente. Yo quiero escribir un libro para un niño que sea similar a lo que El Jardín Secreto fue para mí hace más de 70 años. El verano, ese verano de 16, que tenía 16 años, bueno, yo nací en China, y tenía una amiga en esa época que se llamaba Mary, ella nació en África. Una noche, después de que trabajamos mucho ese día, Mary empezó a leerla en voz alta, el país amado. Al inicio era la voz de Mary de África, pensando en el lenguaje de este escritor que me mantuvo despierta y muy entretenida escuchándola. pero poco a poco, cada capítulo que ella leía, la belleza me hablaba de la opresión y de la tragedia que sucedía en Sudáfrica durante muchos años. Y no estoy exactamente segura cuándo sucedió esto. Pero de pronto, una noche, me di cuenta que el libro se estaba volviendo algo vivo. Por primera vez, vi que la tragedia de Sudáfrica era la tragedia también del sur de los Estados Unidos, donde yo vivía, y donde yo estaba completamente ciega de la opresión de la que yo no tuve como persona blanca. Y entonces empecé a llorar. De verdad empecé a llorar de mis propios pecados y los pecados de mi gente también. Y veo estas lágrimas como un punto cambiante en mi vida joven. De verdad que no dejé todos mis miedos y mis pecados en esa almohada de tanto que soy yo sé, pero sé en ese momento que mi vida empezó a cambiar. esa noche empezó a cambiar debido a un libro. Y tengo muchos amigos que son muy buenos escritores. Y me parece que todos ellos sabían, cuando tenían 10 años más o menos, ellos sabían que habían nacido para ser escritores. Cuando tenía 10 años de edad, no estaba segura si quería ser una misionaria o una estrella de cine. Una vez leí un discurso por un escritor muy bueno que dijo que la razón por la que ella decidió ser escritora para niños fue la memoria fotográfica que tenía de su infancia. Les prometo de verdad que yo no tengo una memoria fotográfica de ningún evento de mi infancia. Y sin duda, gran parte de los recuerdos de mi infancia ya se perdieron o están un poco borrosos, pero creo que tengo una buena memoria emocional. Recuerdo los detalles de lo que pasaba en mi infancia y recuerdo cómo se sentían para mí. Recuerdo más esos sentimientos. También recuerdo cómo se sentía vivir en una familia amorosa con vecinos también amorosos, vecinos chinos. Uno de los vecinos era una señora que se llamaba la señora Yu. Y yo llegaba a su puerta casi todos los días a la hora de la comida justamente. Y ella siempre me daba la bienvenida, me daba su comida china deliciosa y platicábamos. Platicábamos como si ella y yo tuviéramos la misma edad, aunque yo solamente tenía tres años o cuatro en ese momento. Recuerdo cómo se sentía abrazarme con mi madre mientras ella me leía. Y también recuerdo cómo se sentía que me sentaba en el regazo de mi mamá y después llegaron dos hermanitas que me quitaron de ahí y ellas eran mis sucesoras. También recuerdo la sensación de mi pequeña manita en la mano gigante de mi papá y también recuerdo cómo se sentía abrazar su pierna artificial. También recuerdo cómo se sentía esconderme detrás de las cortinas en la sala y escuchar también. Recuerdo cómo se sentía que llegaran los soldados que estaban practicando algunas maniobras frente a nosotros y cómo se escuchaban los aviones. Y cuando los oficiales llegaban a mi casa a preguntar y a cuestionar a mis padres y tomar el té que mi mamá visitaba para todos los visitantes que recibían. Hay una historia de mi infancia también que recuerdo y que la he contado. Y la verdad es que no puedo desenmarañar la verdad. Pero era enero de 1938. La guerra entre China y Japón empezó el verano anterior. Estábamos en las montañas de vacaciones. Y estaban las batallas. Y solo mi padre era la única persona que podía regresar a casa. Después de cinco meses terribles de aviones, de noticias, y de no saber qué es lo que le estaba pasando a nuestro querido padre, finalmente él regresó. Y pronto bajamos las montañas y junto con otras familias extranjeras tomamos un tren especial que estaba cubierto de cruces rojas muy, muy grandes. Viajamos del centro de China hacia el sur a Hong Kong. Los siete de nosotros, las siete personas de mi familia, pasamos cerca de una semana en este tren de evacuación. Todos dormíamos en un solo cuarto donde ahí todos comíamos y dormíamos. Mi hermana Helen tenía dos años aproximadamente y teníamos otro hermanito de cinco meses. Las autoridades británicas no tenían idea qué es lo que tenían que hacer con este tren lleno de refugiados extranjeros. Y la mayor parte del día nos sentábamos en nuestro equipaje en el hotel. en ese momento y probablemente siga siendo el hotel más importante de Hong Kong el Hotel Grand Hotel y bueno, nuestros padres salieron a buscar algún lugar para alojar a la familia y bueno, por supuesto los turistas elegantes británicos que pagaron cientos de millones de libras por el privilegio de quedarse en el hotel, Gran Hotel Península, estaban ofendidos y muy molestos por este grupo de mujeres y niños sucios que estaban arruinando el lobby de su hotel. Mi madre, que no era una mujer amargada, no recuerda ese día, no recuerda ese día sin ninguna amargura. Y los veíamos pasar y yo quería llorar. ¿Creen ustedes que me gusta estar aquí? ¿Ustedes piensan que yo quiero que mis niños estén sucios? Nada más movía la cabeza. Ellos ni siquiera podían sonreír al pequeño bebé. Nos veían con tanto desdén. ¿Qué tipo de persona no puede ni siquiera sonreír con un bebé. Y siempre terminaba esta historia mi madre diciendo, de verdad que no puedo ver una imagen de refugiados en los periódicos sin recordar la sensación que vivimos. Yo tenía cinco años, pero los años no me han curado, no me han curado de ese recuerdo, de cómo se sintió. Espero que si alguna vez requieren alguna explicación de por qué yo escribo el tipo de libros que escribo, pues viene en gran parte por ese lobby del Hotel Península en Hong Kong. No quiero olvidar a ese niño nunca. Quiero que esa niña siga siendo parte de mí en todo lo que escriba y en todo lo que haga. Después de un año en los Estados Unidos regresamos a China y nos evacuaron por segunda vez. Esto fue a final de 1940. Regresamos de nuevo a la tierra a la que mis padres llamaban hogar. Yo estaba aterrorizada por la guerra y quería que los Estados Unidos fueran mi casa. Pero los Estados Unidos en mi casa. Era un país extranjero para mí. Cuando fui a los Estados Unidos estas dos veces me sentía tan rara y tan distinta a mis compañeros de clase. En el cuarto grado en la escuela Calvin James fue una época miserable para mí en mi infancia hablaba con cierto acento británico como mis amigos de Shanghái difícilmente podía pagar alimentos ni ropa por supuesto y de vez en cuando mis compañeros de clase también me daban algunas de esas ropas usadas La guerra comenzó en diciembre y debido a que sabían que yo venía de esta parte del mundo se decía en mi clase que yo podría ser uno de los enemigos. Y pues sí, probablemente todo lo aguanté con excepción de Pansy. Pansy era un chico que iba en séptimo grado que él y sus amigos me aterrorizaban en el patio de la escuela. Y pues debido a que no tenía ninguna amiga para jugar en el recreo, me quedaba yo en el edificio y temblaba y yo veía a Pansy y a sus amigos y veía que se acercaban a mí y venían del patio y se acercaban hacia mí y me decían, te vamos a reportar. Me dijo una vez, estás caminando en el pasto y te voy a reportar. Vi el piso que estaba debajo de mis pies y les dije, no hay pasto aquí. Y me dijeron, por supuesto no hay pasto porque la gente como tú sigue caminando en este pasto y por eso no hay pasto. y que te reportaran era como que te culparan de algún crimen y tenía mucho miedo aterrorizada de lo que me dijo Pansy no le podía yo decir a mis tíos a mis padres porque habían ido al funeral de mi tía en Virginia incluso cuando ellos regresaron no les pude haber contado porque hubiera sido una gran desgracia para ellos cada recreo Sí, me volví a decir que en cualquier momento me iban a llevar a la oficina del director. Un día tuve tanto miedo que empecé a llorar en la clase de música. La maestra de música encantadora me sacó al pasillo y me preguntó amablemente, ¿cuál es tu problema? Y entonces ya le dije cuál era mi crimen y la amenaza de esta chica, Pansy. No se rió, ni siquiera sonrió. Simplemente me aseguró que no me iban a correr por caminar en el pasto imaginario. Y de hecho ella estaba muy segura que ni siquiera me iban a castigar por caminar en este pasto imaginario. Fui al baño de las niñas, me lavé la cara y regresé a la clase cuando me sentí mejor. y ahora sé que algunas de mis mejores escritas tienen sus raíces en esos años tan horribles que viví en la infancia pero no recuerdo decirme a mí misma de nueve años por favor despierta un día vas a hacer de esta miseria un mito también sin embargo hay algunas personas que recuerdo con mucho cariño de este año tan horroroso una de ellas por supuesto la señorita Overshield también otra la bibliotecaria de la escuela que hizo de la biblioteca un santuario y una fuente de placer y en un mundo de verdad que era horrible. Y también Jimmy, otro chico muy raro de clase que estaba conmigo en cuarto grado. Él y yo nos volvimos amigos en el año, durante el año en algún momento. Pero había una diferencia entre Eugene y yo. Eugene era raro. era raro por elección o bueno, era casi su elección ser raro creo que él no eligió la forma en la que se veía era un niño redondito perfecto que usaba lentes redonditos también mucho antes de John Lennon mucho antes de que se volvieran populares mi única ambición en cuarto grado era ser menos rara Eugene tenía una ambición muy clara y esta era ser un bailarín de ballet ahora la verdad no sé aquí en México pero en Carolina del Norte de donde estaba yo ahí en 1941 los pequeños niños incluso los niños flaquitos No, no se sugería que fueran bailarines de ballet, de grandes. Nadie quería que fueran bailarines. Pero Eugenio y yo, nosotros no éramos raros. Éramos amigos. Fuimos amigos durante el resto de cuarto año. Y también durante quinto, sexto y séptimo grado. Durante toda mi carrera en la escuela pública, esta fue la única escuela en la que fui. y fue donde estuve más de un año. Y en el momento en el que Eugene y yo fuimos a séptimo año, ya tenía una ambición. Ya no me consideraban alguien particularmente rara. Eugene, por el otro lado, pues seguía bailando. Seguía bailando. después del séptimo grado ese verano nos mudamos y tuve una vida donde la gente me quería y no me ponían apodos o bueno, por lo menos yo no sabía que tuviera algún apodo pero bueno, de vez en cuando pensaba en Eugenio y me preocupaba por él ¿qué le pudo haber pasado a Jane? ¿qué le pudo haber pasado a mi amigo regordete que está lleno de pasión y que su pasión principal en la vida era ser un bailarín de ballet. Muchas décadas y muchas escenas después, la familia Patterson se mudó a Norfolk, en Virginia, y nuestro hijo David, cuando tenía 17 años de edad, se volvió un actor. Pero para poder tener los papeles que él quería, se dio cuenta que tenía que tomar clases de ballet o de baile. Pero había un problema. En 1983, los niños en Virginia no tenían aspiraciones de ser bailarines de ballet. Y me pidió que buscara algunas clases que él pudiera tener sin que el equipo de fútbol supiera de que él estaba tomando clases de ballet. Y una amiga mía, Catherine Morton, tenía una hija que había tomado clases de ballet. Así es que le dije a Catherine, David necesita clases de ballet, pero no quiere que sus amigos sepan ¿tienes alguna recomendación? y dijo Catherine bueno si de verdad es serio en esto Gene Hammett es el mejor maestro que hay por aquí y le dije sí a lo mejor lo vas a ver un poco raro y le dije a ver espera ¿qué dijiste? ¿Gin qué? Haneck, Gene Haneck, me volvió a repetir. Y él capacita a los bailarines y van a la escuela de Alvin. Y él es muy bueno, buen maestro con los niños negros. Es muy duro con cualquier chico que cree que es talentoso, pero él da su vida y le volvió a preguntar, ¿Gene qué? ¿Gene qué? Hammett, Gene Hammett, me volvió a contestar. quizás ya lo has visto en el centro es gigante y se ve un poco raro pero es un gran maestro me preguntó ¿no sabes de dónde viene? y me dice bueno, él viene de Nueva York para acá le pregunté de Nueva York pero no era bailarín y me dijo no sí, él era muy bueno bueno en su época. Podrías decir ahora que era buen bailarín, pero hace 30 años él era muy buen bailarín. Y le volví a preguntar, ¿y dónde nació? ¿Dónde creció? No sé, en Carolina del Norte, creo, por ahí. La siguiente vez que lo vea, le dije yo, ¿le podrías preguntar si recuerda a alguien que se llamaba Catherine Womelter de la escuela Calvin H. Y unos días después sonó el teléfono. Catherine me dijo una voz desconocida de hombre y me dijo, soy Jean Hammett. Y le dije, Eugene, ¿te acuerdas de mí? Hasta me acuerdo un chiste que me contaste en cuarto de primaria. Te pregunté por qué. Si naciste en China, No eras china. Y me dijiste, si un gato nace en un garage, ¿es un coche? ¿Un gato que nace en un garage? ¿Y qué me dices de ti? ¿Bailaste en Nueva York? ¿Y ahora eres un maestro de ballet muy famoso? Y me dijo, pues sí, es difícil imaginarse esto, pero tú eres un niño regordete. Y la última vez que te vi, y se rió. Y me dijo, bueno, ahora soy un hombre muy grandote. Y vi varias veces a Eugene después de eso. Y sí, de verdad que era un hombre muy grandote y regordete también. Pero también vi fotos de él cuando saltaba como un bailarín ruso de ballet. Incluso no lo vi cuando él estaba delgado y en el mejor éxito de su carrera. De verdad que él decidió ser este bailarín exitoso. Eso lo decidimos cuando teníamos nueve años en esta escuela. He tratado algunas veces de también poner a Eugene en alguna de mis novelas, pero no puedes poner a la gente de verdad en los libros. Los personajes y los libres tienen que ser creíbles. Y la gente real, especialmente la gente como Eugene, simplemente no son personajes creíbles. Y bueno, pero sí decidí en ese momento poner a Pansy. Esta bully del noveno grado en la escuela iba a ser la revancha perfecta por esos días miserables en los que esta niña me molestó en la escuela, en el patio. No sé, no sé por qué Pansy me molestaba tanto. Sé que la gente no nace así. Y también sé que nadie es alguien presumido o alguien molestón que se sienta bien consigo misma. Pero tenía que saber por qué Janet era niño. Y cuando supe la razón, me dio pena. Antes de que terminé el libro, antes de terminar el libro, pues ya me caía bien. Y bueno, arruinó mi revancha perfecta, pero creo que el libro fue mejor. También escuché que a menos de que te veas a ti mismo como el villano, o ella, van a ser un personaje de cartón. y eso creo que es muy bueno. Y bueno, en esta escuela y los salones de esta escuela y los patios, esos fueron lugares de terror para mí, pero esta biblioteca, la biblioteca era mi santuario. Al principio no tenía ningún amigo, pero el bibliotecario me dio muchos amigos. Conocí muchos amigos que vivían en los libros, en los anaqueles de esta biblioteca. Mis amigos de los libros nunca se reían de mí ni me molestaban. Me ayudaban a entenderme a mí misma y también a ser más empática de otras personas, a entender a otras criaturas también. Y en todos los libros que leí, también me hice amiga de niños de muchos países, de venados, de niños de muchos países, de muchas tierras. ¿Cómo en esta guerra fría, cómo pude yo odiar a los niños rusos? Me hice amiga de niños rusos a través de los libros que leí cuando era niña. ¿Y no es este uno de los milagros que los libros pueden hacer? Nos pueden vincular íntimamente a otras personas. Son formas que no entendemos, que no nos podemos vincular con otras personas en la vida real. Los libros nos permiten espiar a otras personas, espiar sus almas. Una vez en una conferencia, una mujer me dijo, creo que es increíble la apertura que tienes. Yo me quedé un poco sorprendida. Y le dije, es que no me entiendes. Los escritores son personas muy íntimas, muy privadas. Gente privada que está desnuda en frente del público. Así es que los extraños que dicen que me conocen íntimamente tienen la razón. Me conocen íntimamente. Sí han leído mis libros. Cuando tenía 24 años, regresé a Asia, pero no a la tierra en la que nací, que era una tierra muy cercana a mí. Fui a Japón. Y si alguien me hubiera dicho cuando tenía nueve años de edad que algún día iba a ir a vivir a Japón, no le hubiera creído. Los japoneses que yo conocía de niña eran soldados, soldados del ejército y los odiaba y los temía. Pero tuve una amiga japonesa que me convenció de que si le daba a los japoneses una oportunidad, podría empezar a amarlos. Y 16 años después de salir de China, me embarqué a Japón. Y mi amiga tenía la razón. En estos cuatro años que viví en Japón, perdí mis odios y los miedos que tenían los japoneses. No solamente amé a los japoneses, sino que también entendí qué es lo que significaba que te quieran y que te amen y que te proteja la gente que pensé en algún momento que eran mis enemigos. En el mundo en el que vivimos, saber que te aman, Saber que la gente que tú pensabas que te odiaba te ama es un regalo invaluable. Pensé que iba a pasar el resto de mi vida en Japón. Pero regresé a los Estados Unidos después de cuatro años de estudio y conocí a un ministro presbiteriano muy guapo y mi vida tomó un rumbo distinto. el año antes de irme a Japón mi profesor favorito me preguntó alguna vez que si yo había pensado convertirme a escritora y bueno, como ya les dije, de verdad que yo soy una lectora de toda la vida y de verdad que no recuerdo cuando aprendí a leer leer y el amor a leer siempre ha sido parte muy importante de mi vida pero a mí fue muy emocionante saber que podía tener un título universitario en la literatura. Para mí esto era leer y leer los mejores libros en inglés. Así es que cuando mi profesor de seminario me sugirió que me volviera escritora, me sentí horrorizada. Sabía que era lo que escribir bien significaba. Pero, ¿cómo podía mi maestra decidir que yo podría tener la oportunidad o que tenía las cualidades de ser escritora con una sola tarea que le di. Le dije, no, no, yo no me voy a volver escritora. No quiero que el mundo tenga otro escritor mediocre. Y me dijo gentilmente que quizás esto era lo que Dios quería que yo hiciera. No me imagino a Dios queriendo muchos escritores mediocres en el mundo. No veo a Dios pensando en eso. Pero varios años pasaron para entender qué es lo que esta profesora decía. Ninguna garantía de que vas a ser buena escritora. Pero si no me hubiera atrevido a fracasar, o peor, si no me hubiera atrevido a la mediocridad, jamás me hubiera vuelto escritora. Y mi profesora no se... rindió. Estaba determinada que yo me volviera escritora. Quisiera o no, estaba determinada eso. Y cuando nació mi hijo John, me sugirió que escribiera un libro para la iglesia. Me sentí obligada, y también el consejo de la iglesia, que me habían dado una beca. Entonces me sentí obligada a escribir. Así es que escribí un libro, y cuando publicaron este vivió en la iglesia, tenía tres niños pequeñitos, y estábamos pensando en adoptar a nuestro cuarto hijo en ese momento. Con cuatro hijos y cuatro años, yo necesitaba algo, alguien que no fuera algo que se comiera o que lo ensuciaran. Necesitaba escribir. Empecé a escribir. No es realmente que me estuviera atreviendo a ser una escritora mediocre o algo así. Simplemente quería que mi mente estuviera clara. Los siguientes siete años, escribí en periodos de cinco o diez minutos y publiqué una historia corta. La revista que la publicó se murió al siguiente mes de mi publicación. vi un poema en una revista que murió antes de que se publicara mi poema y después finalmente mi primera novela queda en Japón en el siglo XII estaba en muchos manuscritos y lo leían los asistentes y que se lo llevaron al editor que acababa justamente de regresar de una visita a Japón. En 1970, el editor vio mi escrito y se lo envió a otro escritor joven también que estaba regresando del periodo de maternidad. Y les prometo que si no hubiera pasado esto, no estaría yo aquí parada esta mañana. Este primer editor, que se llama Virginia Buckley, Ella y yo trabajamos juntas durante 40 años. Y bueno, si mis novelas son buenas, pues es porque ella no me dejaba que me detuviera trabajando. Me obligaba a que trabajara. Disculpen, pero llevo mucho tiempo platicando ya. Sí, este cuarto grado, que fue el año más miserable de mi infancia, creo que tenía que elegir más bien 1974 como el año más doloroso de mi vida adulta. En esa época trabajaba en mi tercera novela con Virginia y me enviaron a un hospital porque tenía una bolita que resultó ser cáncer. Los niños tienen miedo de la muerte y cuando era niña yo tenía sin duda mucho miedo de la muerte. Pero en ese momento tenía 41 años de edad, tenía cuatro hijos pequeños y no era solamente el miedo de morir, sino también la idea de dejar a mis niños y no soportaba eso y no me lo podía imaginar sabía que mi esposo que era adorable iba a estar bien que iba a haber miles de mujeres ahí para estar con él justo en el momento que yo me muriera porque le era encantado y quizás alguna de ellas incluso podría ser hasta mejor mamá que yo pero nadie nadie Nadie, no importaba si eran buenas para reemplazarme, ninguna de ellas iba a amar a estos niños como los amaba yo. Por supuesto, mi muerte no dejaría a mis hijos solos, porque bueno, sus padres, sus abuelos, sus tías, sus tíos y toda una familia muy amorosa, mucha gente que los iba a cuidar, sin duda. Lynn y John no solamente eran hermano y hermana, pero también eran muy amigos y muy cercanos a ellos y había una maestra también que los cuidó a ellos cuando yo estaba en el hospital y de haber sabido pues ellos los siguió cuidando y mi hijo el más pequeño David tenía una amiga que se llamaba Lisa Lisa llegó a nuestra vida el otoño anterior la escuela a la que viven mis hijos estaba cerrada y se llevaron a todos los niños a una escuela primaria más grande que estaba del otro lado del pueblo David, nuestro hijo de segundo grado se sentía miserable y bueno, era el artista y el payaso de su grupo y en la nueva escuela él era simplemente el niño raro todos los días regresaba a casa y decía que nunca jamás iba a regresar a esa escuela y que no lo podíamos obligar a que regresara a esa escuela. Y bueno, yo como su mamá que también estuve muchos años en muchas escuelas y que también en muchas escuelas me rechazaron me identificaba en exceso con mi hijo y probablemente también estaba yo haciendo peor su miseria pero lo despertaba todas las mañanas los sacaba de la casa esperando que su infelicidad desapareciera pero un día una tarde nuestro hijo brillante y muy divertido que pensé que regresó a la casa corriendo yo y Lisa Hill vamos a hacer él dijo que iba a hacer una actividad con su amiguita y nunca entendí bien el nombre Lisa Hill. Nunca había escuchado este nombre, Lisa Hill. Pero de ese momento en adelante no volví a escuchar otro nombre. Siempre hablaba de Lisa. Y bueno, cuando voy a un grupo en la escuela, me gustaría prometerles a ustedes, niñas, que a mí me emocionaba mucho que la mejor amiga de mi hijo fuera una niña. Pero desafortunadamente que yo pensaba era, bueno, él pensaba que era un niño raro. Y ahora, si su mejor amiga es una niña, jamás va a ser aceptado en el grupo. Pero después conocí a Lisa y desaparecieron mis preocupaciones. Cualquiera quisiera tener a Lisa como mejor amiga. Muy lista, imaginativa, muy divertida. se reía de los chistes. Era la única niña que se atrevía a invadir a los niños de segundo grado. Ella y David jugaban después de la escuela. Se iban al bosque que estaba por su casa y platicaban. Platicaban por teléfono todas las tardes. Y le decíamos, es tu novia, David, le decía a su hermanito mayor. Pero David tomaba el teléfono Y decía, las novias son las que te llevan al patio y te dan besos. Y ella decía, no, pues no. Después, una mañana en agosto, sonó el teléfono. Era una llamada del vecindario cerca. Y me dijeron, la señora Robinson, dijo, Lisa fue asesinada esta mañana. La familia estaba de vacaciones y los guardias pensaron que no había ningún peligro. Una pequeña niña que estaba bailando en una piedra ahí cerca de la playa de la luz del cielo. ¿Cómo iba a hacer esto sentido? ¿Cómo le voy a explicar yo esto a mi hijo? No tenía ningún sentido. Yo misma no lo entendía. ¿Cómo le iba a entender a mi hijo? Así es que empecé a escribir una historia porque sabía que una historia tenía que tener sentido. Tiene un principio y un final y un clímax. Y cuando llegas al final de una historia, cuando ya no puedas articular intelectualmente lo que estaba sucediendo en el libro, sabes que emocionalmente has pasado del caos al orden. Y en Zarathustra de Nietzsche, él dice, uno tiene que tener caos dentro de sí mismo para que pueda nacer una estrella bailarina. Y de cierta forma, tan oscura como la vida parece ser a veces, al final de una historia bien contada, la estrella bailarina va a iluminar todo este caos. Así es que empecé a escribir lo que no entendía, algo que no entendía o que no podía explicar. Pero llegué a un punto en mi historia, cuando sabía que si iba yo a trabajar al día siguiente, iba a escribir un capítulo en el que Leslie Burke moriría. Y en ese momento hice lo único que pude seguir haciendo yo para que ella estuviera viva. No fui a trabajar ese día. arreglé mis estantes de libros revisé mi correo incluso hasta tallé el piso de la cocina hice lo que fuera para no seguir escribiendo el capítulo de la muerte de la niña y en ese momento estaba comiendo con un compañero de clase y me preguntó ¿cómo va tu libro? me preguntó y le dije nadie nadie nadie me tiene que preguntar cómo va mi trabajo eso toda mi familia lo sabe y nadie me debe preguntar pero Estelle me conocía mucho más por mucho tiempo y ella no respetaba esto y entonces respondí estoy tratando de escribir un libro de una amistad entre un niño y una niña y la niña muere pero no le puedo permitir que muera y después añadí que quizás estaba siendo yo muy sabia y pensé que también no me podía enfrentar otra vez a la muerte de Lisa otra vez Estelle me vio a los ojos directamente y me dijo, no, creo que sea la muerte de Lisa la que no puedas enfrentar. Creo que más bien es tu propia muerte la que no puedes enfrentar. Y sabía que tenía la razón. La muerte no la podía enfrentar. Esto era por un lado. La de Lisa no la enfrentaba, pero mi propia muerte tampoco la podía enfrentar y entonces tenía yo que terminar el libro. Esa tarde regresé a casa y pues finalmente logré escribir el capítulo. Y en unos cuantos días terminé el borrador. La escritura más dolorosa que he hecho, tan dolorosa, que no soporto tener este borrador en casa, no lo soporté. Así es que hice lo que ningún verdadero escritor haría. Envíe el borrador a Virginia antes de que todo el vapor de mi cuerpo y el sudor se hubiera evaporado. Tan pronto como puse en el correo el manuscrito, sabía que había cometido un terrible error. Todos los días esperaba una carta que me dijera amablemente, incluso con un poco de pena, que evidentemente había perdido el poco talento que yo tenía. que mi carrera como escritora se había terminado. Y en lugar de esto, recibí una llamada telefónica. Era Virginia, diciéndome que quería platicar conmigo de mi nuevo manuscrito. No pude seguir respirando. Me dijo, me leí, me reí al principio Y al final lloré. Pude respirar de nuevo. Y le dije, ahora vamos a hacer que este escrito se vuelva un libro. Y después hizo lo que creo que todos los buenos editores hacen. Me hizo una pregunta. Una pregunta clave. Me dijo, esta es una historia de la amistad o es una historia de la muerte. Hasta ese momento pensé que yo estaba escribiendo más bien una historia de la muerte, un año de muerte en nuestras vidas. Pero tan pronto como formuló esta pregunta, supe yo que estaba equivocada. Y le dije, es una historia de la amistad. y entonces necesita regresar y la tienes que escribir de esa forma. Y me recordó que cualquier amistad verdadera, los amigos cambian y crecen porque se conocen. Y veo cómo ha cambiado Jesse porque conoce a Leslie. Pero no sé cómo cómo conocer a Jesse cómo es que conocer a Jesse ha cambiado a Leslie cómo es que Jesse ha hecho una diferencia en su vida este era el problema que se tenía que resolver que mi angustia se convirtiera en una historia de verdad y al evaluar esto el polvo que yo recordaba de este patio de la escuela escribí de Pansy y de sus amigas gigantescas que me molestaban cuando yo iba cuarto año no me imagino el libro hoy sin esta sabiduría pero está ahí por esta pregunta tan perceptiva que me hizo Virginia Sí, bastante irónico de cierta forma que mi siguiente libro sería de un molestón, de un bully. Realmente nunca pensé de esa forma hasta que empecé a escribir este discurso. Necesitaba el agua, pero me la tragué chueca, evidentemente. pero Gilly Hopkins es el peor es peor niño que Jenny porque es mucho más lista y porque está mucho más enojada y quizás sufre mucho más mi primer impulso después de terminar de escribir el puente hacia Terapia y después de escribirlo varias veces decidí escribir un libro divertido. Estaba ya cansada de escribir acerca de la guerra y de la muerte. Así es que dije, me gustan los libros divertidos, voy a escribir un libro divertido. Y hasta si mis críticos lo rechazan, pues yo me considero una persona moderadamente simpática. Pero, pues por supuesto, no tenía idea para ningún libro libro chistoso. Sí tenía el nombre ya de mi personaje principal, Gratio, y Hopkins, por mi poema favorito, y entonces es un nombre. Ya tenía el nombre, pero no tenía una historia para explicar el nombre tan peculiar de este niño. Escribí el primer borrador de un puente hacia Terebitia la primavera. La primavera que a lo mejor se ha dado regaño cuando había una guerra entre Saigón y Camboya. Los niños veían las noticias en la televisión con horror. Había niños asesinados justo como ellos. Y los niños más afortunados perdían nada más sus casas y a sus padres también y los llevaban a otros países, incluyendo nuestro propio país. La historia tiene una forma muy rara de repetirse una y otra vez. Nuestros propios cuatro niños me pidieron que adoptara a otro niño desde que Mary ya no utilizaba pañales, pero lo rechacé. Cuatro niños y tantas mascotas, ya era mi límite como madre. Pero entonces, un avión con muchos niños que venían de Camboya llegaron en el aeropuerto de Dallas. No tenían ningún papel. Y durante varios días estaban en una iglesia cercana, pero ni siquiera los servicios de inmigración pensaban que serían una solución. Así es que llamaron a las agencias sociales de Washington para pedir ayuda. Y bueno, adoptamos a Mary, nuestra hija más pequeña, a través de los servicios luteranos. Y nos preguntaron si aceptaríamos dos hermanitos. Serían dos semanas nada más, nos dijeron los trabajadores sociales. Dos niños para después determinar qué se va a hacer con ellos. Nunca pensé que yo era la mejor madre del mundo, pero siempre me ha dado una calificación aprobatoria como mamá. Pero las semanas se convirtieron en meses y me di cuenta que como madre adoptiva yo estaba fallando. Porque no era nada más que teníamos problemas, sino que también me di cuenta que pues no es que los niños tuvieran problemas, pero cuando surgía un problema, yo me veía a mí misma pensando, no, no puedo enfrentarme a esto, van a estar aquí unas cuantas semanas estos niños. O peor, gracias a Dios, solamente van a estar aquí unas cuantas semanas. Y finalmente, Me di cuenta que yo era el problema de verdad. Yo estaba tratando a dos seres humanos como si fueran desechables. Me sentí horrorizada. Este era el tipo de pensamiento que conllevaba a la delincuencia, lo que causaba las guerras, los genocidios. Una persona pensando que otra persona es desechable. en Navidad mi esposo me pidió que escribiera otra historia para que él leyera el servicio de Navidad hablé de dos niños y para su sorpresa eran unos niños que no eran agradecidos y después de escribir esta historia supe quien era Gellick Hopkins. Era un niño de una madre hippie que no tenía la capacidad de cuidar a ese niño. Así es que abandonó a esta niña y esta niña fue de hogar adoptivo a otro hogar adoptivo hasta que el niño se enojó tanto con un mundo que la veía como alguien desechable que decidió vengarse y finalmente logró ser vencida por una persona que la amó. La madre adoptiva más amorosa de todo el tiempo. No es un tema necesariamente chistoso, pero bueno, yo seguía decidida a escribir esta historia chistosa. Me reí mucho al escribir yo esta historia de la gran Gilly Hopkins. Me acuerdo cuando la abuela la visitó en Thanksgiving, me reía yo tanto que no podía escribir de verdad, de tanto que me reía de esta visita. Era demasiado como los hermanos de Mark lo que estaba escribiendo, así es que me obligué a releer. Y llegué a la conclusión, no que era lo más divertido que yo hubiera escrito, pero que era la escena más divertida que nadie hubiera escrito jamás. Debo ser modesta en la privacidad de mi estudio. Tengo que ser honesta. Si estoy trabajando en el borrador, puedo ser bastante honesta. También algunas erupciones tuvimos ahí durante el libro, pero bueno, le di a mi esposo el primer borrador para que lo leyera. Nadie, nadie, más que yo, era la única que había leído este libro. Llevaba cuatro años. Nadie, nadie de mi familia, ni siquiera sabía de qué se trataba este libro en el que llevaba cuatro años escribiendo. Así es que esta primera lectura de otro ser humano de mí escrito siempre me genera mucha ansiedad. Le di el libro a mi esposo. Bueno, eran muchas hojas, unas escritas a mano, otras escritas a máquina con algunos garabatos. Y traté de no verlo hasta que acabara leyéndola. Mi esposo esperaba mucho tiempo para saber qué es lo que estaba haciendo, pero no podía esperar un minuto más para ver cuál era su reacción a este libro, The Grand Kiddy Happy. Pero en ese momento, pues tuve que esperar porque estábamos en vacaciones. John estaba ocupado, jugando a tenis, y no se dio la oportunidad inmediata para leer mi trabajo. No me podía obligar tampoco porque estábamos de vacaciones. Así es que traté de seguir leyendo mis propios libros y olvidarme de qué es lo que sucedía. Y unos días después, yo sentada ahí en mi toalla, en la playa, a veces leyendo, pero más bien contando a los niños, a mis niños asegurándome que estaban ahí todas las cabezas de mis hijos, me di cuenta que eran más o menos las cinco de la tarde y que mi esposo no había bajado a nadar. Finalmente vi que venía. Y por la forma en la que caminaba, sabía, sabía que algo terrible había pasado. Incluso ni siquiera veía su cara, pero veía cómo caminaba. Vi el agua, los niños estaban bien, él estaba parado, ¿Y qué habrá pasado? ¿Su coche se descompuso? ¿Malas noticias de casa? Le pregunté, ¿qué pasó? ¿Qué pasó? He estado leyendo tu libro, me dijo. Pero, John, este es mi libro divertido. Empecé a leer este libro en voz alta, pero leí a la familia en voz alta. nuestros cuatro niños morían de la risa pero en la esquina estaba ahí mi esposo llorando lágrimas le caían de los ojos este libro lo publicaron hace 36 años y la gente sigue debatiendo si este es un libro divertido o no lo es ¿cómo puedes tener un libro divertido de una niña abandonada por su mamá que va de hogar adoptivo en hogar adoptivo. Una niña tan lastimada por los adultos que ni siquiera reconoce el amor hasta que la traicionan. Y le dije, bueno, entonces no es el libro de los hermanos Marx, pero espero que los niños, espero que los niños del mundo que parecen ser desechables. No solamente se identifiquen en el libro, sino también que se puedan reír un poquito de alguna forma cuando lo lean. No me importaría si nosotros adultos ojalá que nos hiciéramos responsables de estos niños Gilly Hopkins. De verdad que nosotros, al leer el libro, lloramos. Hace unos cuantos años me invitaron a hablar con un grupo de lectura que estaba debatiendo el libro del gran Gilly Hopkins. Esta reunión no fue en una biblioteca o en una escuela ni en la casa de nadie. Fue en una de las prisiones estatales. Los internos leían este libro de Gilly Hopkins como parte del programa de la prisión y era una oportunidad que tenían ellos de platicar con el autor de este libro. bueno ya pasando por la seguridad de los aeropuertos ya no me da tanto miedo entrar a la prisión pero bueno esa vez sí tenía miedo era mi primera visita a la cárcel me detuvieron ahí porque examinaron todo lo que metí a la prisión y entonces pasé varias puertas una puerta se cerraba tras la otra y después la de enfrente se abría. Y entonces finalmente logré entrar a la prisión donde estaban los internos, una mesa muy grande y luego otras pequeñas que estaban en el centro de la habitación y ahí había 20 jóvenes y 4 mujeres sentados alrededor de la mesa con el instructor que me invitó a esta prisión. ¿qué les digo cuando los ves? me encanta tu ropa no es un día increíble hoy ¿cómo te presentas con los prisioneros? después de esta forma tan rara que me sentí empezamos a platicar acerca del libro lo que significaba para ellos y qué representó leerlo uno de los jóvenes internos me dijo que cuando él era adolescente él estuvo un tiempo en un hogar adoptivo y la madre era muy cariñosa y la madre adoptiva en ese momento le pidió que leyera el libro del gran Gilly Hopkins pero pues yo no quería que nadie me dijera qué tenía yo que hacer supongo que por eso estoy aquí en la cárcel ahora que acabo de leer el libro sé sé qué es lo que esta mujer me estaba intentando decir, nada más me da curiosidad, me dijo el instructor, ¿cuántos de ustedes estuvieron en un hogar adoptivo? Todos los prisioneros que estaban ahí alzaron la mano. Y como parte del programa de literatura, cada uno de los participantes recibía una copia de todos los libros que debatían. Así es que al final de la sesión los prisioneros pidieron que les autografiara las copias de sus libros de la gran Healy Hopkins. Y yo le pregunté a un joven preso que me dio su libro y le dijo, no, este libro no es para mí, es para mi hija. Su nombre es Ángel. Fue una tarde muy emotiva para mí, pero Esta oración ha estado conmigo durante 30 años. Y cuando le pregunto a los alumnos acerca de idea, una sola idea, una sola idea puede ser una. Después de ese día que estuve en la prisión, casi 12 años después, fui a California y un amigo me dio una copia de una pequeña revista que su esposo editaba. En la parte trasera de la revista había una foto muy dramática de Cassie Opta. Y debajo de esa imagen, una cita que decía cuando el telescopio tomó la primera imagen en agosto de este año No es solamente otra estrella en el cielo, pero también una estrella que se distribuye en el resto de la galaxia. Calición y el metal fueron los elementos que se demostraron, que se identificaron en esta imagen de esta supernova. Estos son los materiales que nos componen a nosotros. la emoción que cada escritor reconoce pasó todo mi cuerpo yo sabía que tenía una idea para mi libro al leer esta cita de la supernova me estremeció y finalmente este era el hilo que me faltaba para poder escribir la historia de Angel de Angel. ¿Qué significaría para un niño que el mundo lo ha considerado como un material de desecho? ¿Qué significaría para esta pequeña niña, Angel, saber que ella está hecha de la misma materia que compone una estrella? De verdad que es algo que me aterroriza, me dijo Ángela. Le pregunté, ¿qué es lo que te aterra? Me aterra que todo es tan grande y todo está tan lejos. Yo sería solo como una hormiguita comparada con esa supernova. Y le dije, no, ni siquiera tan grande. Ni siquiera el mundo es tan grande. Y me preguntó, ¿que somos nada? O sea, ¿el mundo es como nada? Le aterrorizó a pensar que ella, que su mundo, que era nadie en un espacio, en un mundo, en un cielo gigantesco, que ella no era nada. Y le dije, somos pequeños, pero no somos nada, me dijo. Me dijo, ¿quieres saber un secreto? ¿Cuál? Se pellizcó el brazo. ¡Au! No dolió. No me dolió tanto. ¿Ves esto? Alzó un poco su brazo donde repitió. ¿Ves estas cositas aquí? Esto es lo que compone a las estrellas. ¿A qué te refieres? Sí, son los mismos elementos que tienen las estrellas. La misma materia que hacen esas estrellas que están arriba de nosotros. Esto es lo que te hace a ti también. Lo que te compone a ti. tú estás hecha de estrellas. No tenía sentido. Pero están en el cielo y yo estoy aquí parada y yo no brillo ni nada. Dije, pues sí, pero esto no significa que tú estés hecha de otras cosas que no sean estrellas, solamente que haya algo distinto que está pasando a estos elementos que te componen. Eres muy cercana a las estrellas y estaba ahí temblando y estaba en su pijama y no es que tuviera frío. Ninguno de nosotros, amigos míos, ninguno de nosotros es más que maravilloso. Todos somos hechos de estrellas y ninguno de nosotros cuenta más que ningún otro. y vale más que otro y cuando me pregunto ¿por qué yo? ¿por qué yo? tengo que recordar todas estas personas en el mundo que han dado sus vidas para trabajar con los niños. Frecuencia me dicen ojalá que yo pudiera escribir un niño, un libro que represente mi vida y esto me avergüenza bastante. ¿Qué me dicen de todas estas personas que ayudan a sus vecinos y a los hijos de sus vecinos, todas las personas que creen que son gente normal y que tienen envidia de mí por ser creativa? enfrentémonos a esto ¿hay algo más creativo y que requiera tanto de nosotros que fomentar el crecimiento y el desarrollo de un niño? ¿hay algo más creativo y que nos necesite tanto que ayudar a un niño a que aprenda a ser un ser humano completo? una vez me pidieron que hablara con un grupo de maestros de escuelas públicas que querían ver una producción del libro el puente de terapia y pasé una hora hablando de cómo escribí el libro y de cómo lo volví a escribir y cómo Stephanie Tollen y yo lo adaptamos y lo hicimos en esta obra que los niños en la escuela verían Y bueno, muchas preguntas al final y un profesor, un joven maestro me preguntó y me agradeció por el tiempo y por lo que les dije yo esa mañana en esa conferencia. Pero me dijo, quiero algo especial, quiero llevar algo especial a mi grupo. ¿Me podrías dar alguna palabra para llevarla a mi grupo y compartirla con ellos? Y me quedé callada por un rato, llevaba cerca de una hora y media hablando, y a lo mejor uno podía elegir una o dos palabras para que él se las llevara a sus alumnos. Pero me quedé con la boca callada, cerrada, y me quedé callada, y me di cuenta de qué es lo que tenía que decir. y le dije bueno yo estoy muy enfocada en la Biblia y para mí lo más importante es que la palabra se vuelva carne hace historias para niños y para jóvenes y les puedo dar palabras también pero tú tú eres la palabra la palabra que se vuelve carne y hueso en tu salón de clases. La sociedad le ha enseñado a los niños que no son nadie a menos que sus caras aparezcan en televisión. Pero con tus cuidados, al tú mostrarles la importancia que cada uno de estos niños tiene, tú te vuelves la palabra que yo quiero compartir con cada uno de estos niños. Tú eres esa palabra que quiero compartir con los niños. Tú te vuelves la carne. en el hueso y esa ocasión en la prisión uno de los prisioneros me preguntó ¿tú crees que Gilly lo hubiera logrado tener éxito en la vida? le dije no sé no sé, le dije la verdad es que no sé qué le hubiera pasado a Gilly pero también la respuesta por supuesto la respuesta honesta es, pues no. Para poder tener éxito en la vida, un niño tiene que tener por lo menos un adulto cariñoso en su casa, en su clase. Y quizás esta es la respuesta a mi pregunta. ¿Por qué yo? ¿Por qué yo? ¿Por qué nosotros? Porque nosotros somos la palabra hecha carne. como escritora yo puedo utilizar esto pero depende de nosotros los que estamos en contacto con estos niños todos los días en nuestras casas, en nuestras escuelas en nuestras comunidades y también como ciudadanos de este mundo descompuesto tenemos que hacer que cada uno de nosotros que estos niños nosotros somos la palabra de esperanza la palabra de esperanza que se vuelve carne y les agradezco applause
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
10/11/2015
FECHA_INGRESO_ENTREGA
10/08/2018
OBSERVACIONES
Con el apoyo de Santillana
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF490
BARRA
Difusión
TEMPORADA
35
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
10/11/2015
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Inglés
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

