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CUID
M-20185
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 35
SINOPSIS_SERIE
De qué manera potenciar la creatividad y la imaginación infantil a través de los libros, que despiertan curiosidad, enriquecen el lenguaje y favorecen la reflexión. Se explora cómo la lectura en familia fortalece los vínculos afectivos y promueve el deseo de descubrir ideas, historias y nuevos mundos. El contenido también aborda el papel de mediadores, espacios culturales y prácticas cotidianas que facilitan el acercamiento temprano a los libros, así como diversas perspectivas sobre la importancia de crear en el hogar un entorno que impulse el desarrollo intelectual y emocional de niñas y niños mediante la lectura
EXTRACTO_SERIE
Exploración de cómo los libros impulsan la imaginación infantil, fortalecen la lectura en familia y crean entornos que favorecen el desarrollo emocional e intelectual de niñas y niños
SUBTITULO_PROGRAMA
Adolfo Córdova (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Sobre la figura del huérfano y la ausencia de los padres en la literatura infantil y juvenil como motor de aventura, identidad y autonomía. A partir de mitos, cuentos clásicos y novelas, analiza por qué los relatos “sin padres” abren el viaje, el naufragio y la creación de “familias imaginadas” —pandillas, animales y aliados— que sostienen al protagonista. Se cruzan lecturas simbólicas (iniciación, ruptura de la ley, deseo de crecer) con razones históricas y contextuales (pobreza, migración, violencia), y muestra cómo la ficción compensa carencias reales, ofrece espejos emocionales y permite a niños y jóvenes ensayar libertad, pertenencia y esperanza
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre los “mundos sin padres” en la literatura infantil: orfandad como inicio del viaje, creación de familias imaginadas y sentido de pertenencia, entre razones simbólicas e históricas que hacen de la ficción un espacio de identidad y esperanza
N_PROGRAMA
9
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
00:58:56:28
PARTICIPANTES
Adolfo Córdova, escritor e investigador
Carola Diez, docente, conferencista, consultora y promotora de la lectura
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Adolfo Córdova
Periodista, escritor e investigador especializado en literatura infantil y juvenil; dirige el blog Linternas y bosques. Autor de El dragón blanco y otros personajes olvidados (Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada 2015; FCE, 2016), Para la niña detrás del árbol (2015) y La noche de la huida (Ekaré, 2021); también del ensayo La familia imaginada (2017). Sus libros han recibido distinciones como The White Ravens, Bologna Ragazzi y Premio Antonio García Cubas. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2022–2025)
Carola Diez
Docente e investigadora dedicada a los procesos de formación lectora en bibliotecas y escuelas públicas, con trayectoria en la capacitación de docentes y mediadores en México y América Latina.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Bueno, vamos a dar paso a la siguiente conferencia del día de hoy y es un verdadero gusto presentar esta tarde a Adolfo Córdoba, quien voy a decir algunas cosas. Es importante para mí decir que siempre es muy, muy grato encontrar gente joven, muy joven, extremadamente joven en estos espacios. Realmente es muy alentador ver esta mezcla de generaciones y estos encuentros que van alimentando también el camino. Bueno, Adolfo Córdoba lo encontré literalmente por casualidad, buscando cosas en la red que no tenían mucho que ver, tal vez o sí. Y de repente encontré este blog que están viendo ustedes aquí atrás y me gustó. Entré y me quedé totalmente sorprendida de lo que había ahí. Porque ahí había no solo una cantidad importante de pistas y de avances y de reflexiones sobre literatura infantil, sino que además había una mirada absolutamente inusual, muy fresca, muy directa, muy sencilla y a la vez muy conocedora. Entonces, se juntaban en dos esdrújulas en este simpático erudito. Bueno, Adolfo Córdoba nació en Veracruz, se crió por allá, en Córdoba. No, en Córdoba no. Pero por ahí. Nada más es el apellido, en Córdoba. Bueno, y se ha dedicado a un género o a una rama de este trabajo de la promoción de la lectura poco investigada y poco valorada, una rama pequeña todavía, al menos en nuestro país, que es el periodismo de divulgación sobre literatura infantil y juvenil. Es decir, el trabajo de estar mirando qué hay, qué sale, hacer reseñas, mirar en qué se parece lo de antes a lo de ahora y qué pasa con este autor y con el otro y con aquel personaje y divulgarlo. Divulgarlo, por ejemplo, a través de este blog. Esta es una arista del trabajo de promoción de la lectura que a veces no aparece con suficiente fuerza y que sin embargo puede llegar a ser un motor poderosísimo para el trabajo que todos nosotros hacemos. Esto, por supuesto, implica un trabajo de investigación constante. Y Adolfo es un gran investigador, un poco en los márgenes de la academia, no necesariamente es un investigador académico, pero es un investigador muy clavado en estos temas de la literatura infantil y que además conjuga dos asuntos también difícilmente que se encuentran juntos, que es una mirada hacia el pasado, como ustedes pueden observar, tiene como toda su beta clásica, muy desarrollada, y también una mirada muy contemporánea sobre el trabajo de la literatura y sus usos y sus facturas, etc. Y una tercera faceta, además de la de periodista y de investigador, es la de ser el mismo un creador de obras para niños. Ahora ya les contaré un poquito mejor del asunto. El camino de él ha estado un poco en torno, por lo menos en una de sus facetas, de un tiempo para acá. Él ha estado interesado en eso que se llama personajes secundarios de las historias, esos que aparecen ahí como de vez en cuando. Pero bueno, un poco en esta idea de que Dios está en los detalles, no mirar el centro de la obra, sino un poco las periferias, pues ha ido ganando una amplitud su mirada muy, muy importante. Y yo creo que eso es algo también que nos puede ayudar como a señalar en nuestra propia mirada que tanto le estamos poniendo a lo central y que tanto estamos prestando atención a lo periférico en todos los sentidos. Bueno, insisto en que su blog es un gran inicio para conocer su trabajo. Otra cosa importante que quiero destacar es su voluntad de diálogo permanente con los lectores. Adolfo siempre está dando talleres, siempre está muy activo respondiendo a los comentarios en el blog, siempre está conversando. He tenido la fortuna de compartir muchos espacios muy generosos, por ejemplo, en la Biblioteca Vasconcelos, donde trabajo, donde él ha estado abriendo muchos espacios de conversación. Y recientemente ha empezado un experimento interesantísimo, que es un consejo editorial juvenil e infantil, dedicado específicamente a que los jóvenes y los niños opinen y desarrollen una mirada crítica sobre los libros que se escriben para ellos. Es interesantísimo también. Bueno, para cerrar, hablemos un poco de esta faceta casi recién estrenada como creador, porque él acaba de publicar su primera, primerísima novela, que se llama Para la niña detrás del árbol, está ahora editada, y además se acaba de ganar un muy importante premio, que es el premio Juan de la Cabada de Limba, literatura infantil, por su libro de cuentos que se llama El dragón blanco y otros personajes olvidados, justo sobre esta idea de los personajes periféricos. Bueno, entonces vamos a quedarnos en la grata compañía de Adolfo, en esas atmósferas entre ligeras y densas y con un poco de trasfondo siempre que a él le gusta disfrutar y compartir en los libros que recomienda. Muchas gracias. Gracias. ¿No te quedas? Muchas gracias Carola, la verdad es que tu mirada me hace entender más quién soy, esto es algo también medular en lo que voy a compartir hoy, uno se oye narrado por el otro y termina de entender en qué anda, entonces me quedó muy claro, gracias. Bueno, estoy muy emocionado. La verdad es que estaba entreaterrado y inmensamente feliz de estar aquí en este espacio tan importante. Es un lujo para mí estar aquí. Es la primera vez que voy a presentar una exploración, una investigación en mi país y la verdad es que me parece de verdad un privilegio poder compartirlo con ustedes y estrenarme en este lugar. Por supuesto, agradezco a Carola no solo por la presentación, sino porque también fue en buena medida ese descubrimiento que hizo de mi blog, que yo empecé a conectarme también más con Lavasconcelos y luego con Karen, que me invitó a esta ponencia. Y bueno, un agradecimiento a todos ellos. Tengo aquí algunos amuletos que ven aquí. Siempre los traigo como para no sentirme tan desamparado, porque creo que finalmente también va de eso mi charla. Rápidamente a él me pasó una cosa terrible, que fue que en la noche fui a cenar con una editora y de pronto me dijo, mañana es tu ponencia, ¿y qué vas a contar? Y dice, no, pues voy a leer un texto. ¿Cómo que vas a leer un texto? Y yo, pues sí, llevo seis meses escribiéndolo. No, no lo leas. Mejor platica, ¿no? Platica, tú ya sabes muy bien el tema. Bueno, esto fue un conflicto porque no sabía yo bien qué hacer, pero solo quiero decirles que, o sea, sí voy a inter... Negocio conmigo mismo y voy a hacer un poco las dos. Pero lo que sí hice, y eso es un ejercicio que hago siempre, es que volví a releer mi ponencia ayer, porque había empezado a escribirla hace mucho tiempo. Y uno se da cuenta cómo las ideas todo el tiempo están justamente adoptando otras miradas. Y es verdad que hice algunos ajustes porque me di cuenta que era otra mi necesidad también de decir ciertas cosas. Entonces, bueno, habiendo hecho esa precisión y viendo a ver qué tal sale este experimento de leer y hablar, les cuento que mi ponencia se llama La familia imaginada, fantasía, os y otros mundos sin padres. Partir. Así es el principio. por una madriguera en una balsa flotando por el Mississippi, impulsado por un tornado hasta el país de los juguetes en carreta o volando por la ventana abierta hasta nunca jamás. Partir, marcharse de golpe, sin padres. Comienza esta charla y partimos nosotros también. Estamos en otro sitio a 14 horas de aquí. Escuchen un chasquido y otro más, de grillo. Luego el canto de un pájaro. aumentan los sonidos y anochece no es el murmullo del que recién se acomoda en su asiento en este auditorio o el rechinido de la puerta del que entra apurado imaginen cómo se cubre de nubes el techo y bajan algunas estrellas la noche aquí dentro se enfría con una neblina densa y húmeda que se extiende lentamente entre nosotros huelan la alfombra de tierra que es el piso los apoyabrazos de sus asientos se llenan de musgo y crecen entre ustedes ceibas y amates, decenas de árboles que ignoran que esto era un auditorio. Se elevan alto, hunden sus raíces. No estamos donde viven los monstruos de Max. Nos hemos trasladado juntos a una selva de la Sierra de Santa Marta, en Veracruz. Detrás de mí, en el fondo interminable que es el escenario, se ven montañas que alguna vez fueron volcanes y una línea de mar sobre la que navega un barco. Si alguien quiere salir por un café, tendrá que luchar contra la corriente de los dos ríos que ya bajan por los pasillos. Si escuchan una risa, tal vez sea un duende, un chaneque o un chilobo. O quizás se trate del solitario niño maíz, Homshoek. En una comunidad llamada Piedra Labrada, sumida en esta selva veracruzana en la que estamos, vive Mari. Una niña de origen popoluca que conocí en el 2012, cuando ella tenía 10 años de edad. Una tarde, la primera que platiqué con ella, sentados a la sombra de un mango por allá a la izquierda, me contó el mito de Homschuk, el niño de Osmaís. Homschuk vivía en esta selva antes de nosotros, en el tiempo de los volcanes despiertos. Un día, cuando Homschuk era muy pequeño, lloró más fuerte que el aullido del mono y que el chasquido de mil chicharras. Tanto lloró que su madre, que no tenía para darle de comer, que no tenía para cubrirle la piel, que no tenía ni una canción para arrullarlo, no aguantó más y lo molió en el metate. Luego lo hizo una bolita y lo tiró al río. En el agua, sigue contándonos Mari, a Homschuk se lo tragó un pez y aunque Homschuk no era más que una bolita, le pidió al pez que lo escupiera de vuelta al agua y el pez obedeció. Escuchen ahora el chapoteo de las pisadas de dos viejitos, brujo y bruja, que andan camaroneando en el río porque tienen hambre. Encuentran a Homschuk, Lo sacan, parece un huevo, lo llevan hasta su casa y lo acomodan en un montoncito de algodón. A los pocos días, Homshoek nace otra vez. Es un niño de cabello rubio como el maíz, niño y Dios. Crece rápido y juega en la selva, pero la pareja de brujos, que no ha olvidado el hambre, se afila los dientes con piedras de río. Han decidido que van a comérselo. Homshoek los descubre y busca en el cielo a su tío Murciélago, quien lo ayuda a matar al brujo. y buscan los árboles a su tío Tlacuache, quien lo ayuda a incendiar a la bruja. Y el niño dios Homschuk, me dice Mari, nos cuenta a todos, se queda solo otra vez, pero salva su vida y emprendió un viaje. Con el relato que nos cuenta Mari, vemos aparecer en esta selva, que también es bosque, a otros personajes emparentados con Homschuk. Por allá se ríe Pulgarcito, que se ha librado del ogro. En una cabaña se abrazan Hansel y Gretel, que han quemado a la bruja. ¿Cuánto corre Elisa, la del cuento de los cisnes salvajes, que esquiva ramas, salta charcos, se esconde en la espesura para librarse de su madrastra? Todos son abandonados o huérfanos que se marchan o que han sido expulsados. Enfrentan la muerte, inician viajes. Su condición también recuerda a Mowgli, que nos ve desde una rama con Bagheera. ¿Y quién podría revelar de una vez por todas dónde en esta selva se haya la entrada a la guarida de Peter Pan y los niños perdidos? Esa es Mari, leyendo en su hamaca. Esa es Piedra Labrada. Y ahí está Baguera y el árbol. Dice Peter a Wendy, Los niños perdidos son los niños que se caen del cochecito cuando la niñera está mirando hacia otro lado. Si no los reclaman en siete días, los envían lejos, al país de nunca jamás, para sufragar gastos. Yo soy el capitán. Se caen del cochecito o los tiran, como a Homsu que lo molieron en el metate y lo aventaron al río. Son el arquetipo del niño abandonado, rechazado, expulsado, olvidado. Peter Pan es el capitán de una tribu mucho más grande de la que tal vez nos hemos detenido a pensar. Se suman a sus filas la Cenicienta, Blancanieves, la Sirenita. ¿Se les ocurre a alguien más? ¿Pueden decir Harry Potter? ¿Quién más? ¿Los Tres Cochinitos? ¿Quién? Exacto. Dorothy, Pinocho, Bambi, Hansel y Greta, Heidi, Bavar, Frodo, Bastian, todos son huérfanos, personajes que han perdido a la madre o al padre, o a ambos huérfanos, según el diccionario. Se caen del cochecito o se bajan por su propio pie o por su seguridad y se marchan a nunca jamás, a Oz, a Narnia, a Fantasía, a Teravitia, a otros mundos sin padres. ¿Qué nos dice la condición de todos estos personajes huérfanos sobre los lectores, niños y niñas, sobre los hijos? ¿Qué nos dice sobre la familia, la lectura y qué conjugaciones posibilita? Despejemos la neblina para intentar responder esas preguntas y proponer otras más. Huckleberry Finn es otro gran personaje secundario del que voy a estar abrevando mucho. Bueno, Mari vive, les cuento que Mari vive con su abuela en la Sierra Santa Marta, con su hermano y tres primos menores en esta comunidad que se llama Piedra Labrada, que es como casi todas las comunidades o muchas de las comunidades indígenas en nuestro país, comunidades sin padres, niños que crecen con abuelas, primos, tíos, pollos, gallinas, porque los padres se han ido al norte a trabajar a Estados Unidos o a los estados nortes del país. Crece en sí con figuras sustitutas paternales, pero no con sus padres. Mari me habla muy poco de su madre, no la recuerda mucho. Nunca se comunica con ella, me dice. Y luego de que está hablando, sale a correr a perseguir a sus primos que están molestando los pollos, a arrullar al bebé, a un bebé que ella canta, al que le canta. Y me recuerda un poco a Mari, a Wendy, la única niña en una tribu de niños perdidos, sin padres a la redonda. Este es el hermano de Mari. Chepe, trepado al árbol llamar y diciéndole bájate Chepe por favor. Les cuenta historias a sus hermanos, a su hermano y a sus primos y les canta también. Mari canta, mi madre es una centella y mi padre un rayo cruel. Y yo reconozco los versos de ese son jarocho el buscapiés que estaban oyendo cuando llegaban a instalarse el auditorio. Porque yo también lo escuché de niño. Mi madre fue una centella y mi padre un rayo cruel, que tronaba como aquel que retumba en las estrellas, al ver las flores más bellas que van a reverdecer por los campos al llover cuando florecen en mayo. Hija de centella y rayo, díganme, ¿quién puedo ser? Mari parece compensar su orfandad y buscar su identidad desde la ficción de los mitos que cuentan en su comunidad y en las versadas de los zones que escucha. ¿Quién es uno cuando se queda sin padres? Díganme, ¿quién puedo ser? canta Mari. Mari le pregunta a la centella y al rayo ¿Quién puede ser? Le pregunta dos elementos naturales de su entorno pero recubiertos por la magia de los relatos en el espacio que abre la ficción También conoce a Peter Pan, Mari Vio la adaptación cinematográfica de Walt Disney y me habla de hadas y me explica que nacen con la primera risa de un recién nacido La abuela de Mari no juega con ella Solo tiene tiempo de imponerle tareas le advierte, la regaña le dice que no vaya a quedar embarazada. Mary a veces llama a su abuela mamá, pero su abuela no la llama hija. Si Peter había tenido madre alguna vez, dice Barry en Peter Pan, ya no le echaba de menos. Era algo de lo que podía prescindir perfectamente. Había pensado mucho en las madres y no se acordaba más que de las cosas malas. En el contexto de Mary, producto de la pobreza y la migración, Quizás sea más natural la orfandad y hay que hacer esta dimensión importante del contexto y de por qué hay tantos huérfanos. En la ciudad también son comunes. Uno dice, bueno, en la sierra hay más huérfanos, pero en la ciudad también son comunes los hogares monoparentales compuestos por figuras sustitutas. Y los niños que tienen ambos padres, los que tienen a sus padres con ellos, ¿cómo lee cualquier niño o niña huérfano que no es huérfano? ¿Cómo lee cualquier niño o niña a los huérfanos en la literatura? dejemos la selva y recordemos ahora el tráfico que hay allá afuera y les cuento que a dos horas de este lugar hay una primaria que se llama Guadalupe Victoria donde asisto como lector voluntario junto con unas compañeras que están aquí echando porro también y en esta primaria un día leí el ligo más dulce a un grupo de quinto de primaria vamos a trasladarnos a ese salón veamos el espacio lleno de niños escuchen con ellos la historia de una anciana sin dinero que da un par de higos mágicos al dentista que le sacó la muela. Él no le cree cuando ella le dice que esos higos harán realidad lo que sueñe la noche que se los coma. Los niños y las niñas ríen al ver que es verdad. Sí funciona. El dentista sueña que salen calzoncillos a las calles de París y al otro día todos lo miran sorprendido. Al terminar le pregunto a los niños qué les gustaría soñar si tuvieran dos higos mágicos. Muchas manos se levantan. Muchas manos se levantan Gracias Ya me habían dicho que era un público muy bonito Ya veo que sí Qué alivio ¿Qué quieren hacer con sus dos hijos mágicos? ¿Alguien tiene un deseo en mente que quiera que se le vuelva realidad? Volar, ¿qué más? ¿Cómo? Viajar Aprovechen Convertirte en sirena Qué padre sueño ¿Alguien más? tocar el piano. Bueno, tienen dos deseos. O sea, que vayan pensando el otro porque ahorita dijeron uno y otro más. ¿Alguien más rápido? Sí, porque digo, es una oportunidad. Que llegue el príncipe azul. Muy bien. Seguro que con el higo mágico lo consigues. Sí, dos, está bien. ¿Y el otro? ¿Ya sabes cuál es el otro? Oh, bueno. Son muy poderosos los higos mágicos. podemos conseguirte un príncipe azul sin suegra. ¿Sí? Bueno, podríamos seguirnos horas. Es un ejercicio muy bonito, ya lo vieron. Y los niños, claro, piden dinosaurios, viajes espaciales, convertirse en sirena, volar, el príncipe azul. Escucho cómo dicen todos sus deseos y de pronto hay un niño que levanta la mano, está muy serio, además es un niño que siempre participa mucho y se ve que tiene clarísimos sus deseos. Levanta la mano y me dice, quiero destruir todo el universo y sobrevivir solo yo. Empiezan los abucheos y los murmullos igualitos, ven que estamos en el salón, y algún niño le dice, ¿y a tus papás también? Y el niño no duda un segundo y dice, sí. Y claro, todos así murmuran, me miran a mí como el mediador y yo, pues, ¿qué hago con esto? Y yo, siguiente deseo. No, bueno, yo como que le volví a preguntar, ¿seguro? ¿Y qué vas a hacer solo? conocer otros universos me dice sigo viendo manos levantadas entonces me llama la atención ese deseo y me llama la atención el segundo, otro deseo que pide una niña en un tono muy distinto, me dice yo quiero viajar en el tiempo para conocer a mi papá y preguntarle por qué me abandonó así a los 9, 10 años se hace un silencio ellos no fueron tan dramáticos como ustedes más bien se hizo un silencio decir uy esta sí pidió algo en serio Y de hecho permeó bastante a los demás niños porque a partir de que ella pidió ese deseo que la conectaba con un deseo realmente tan profundo, los niños empezaron a cambiar lo que querían y muchos más empezaron a pedir viajar en el tiempo y conocer a sus padres. En este salón de clases creo escuchar dos de las fuerzas que mueven la imaginación del niño y lo que busca en las historias que lee. O se tiene a los padres y con esa honestidad brutal se desearía no tenerlos o tener otros. o no se les tiene y se les desea. En términos más narratológicos, o son una amenaza y hay que librarse de ellos, o se mueren muy pronto y hay que empezar un viaje solo. Pero el caso es que en la sierra o en la ciudad no están porque no pueden siempre estar. Son el centro de los libros para niños y jóvenes porque desde su ausencia o presencia mal lograda se desencadenan los hechos. Pero es necesario que se hagan un lado para que los personajes hicen las velas de la fantasía y ocurran sus hazañas. La muerte o la renuncia a los padres es el principio. En el primer enunciado de la versión de los hermanos Grimm de la Cenicienta, la mamá de Cenicienta se enferma. En el segundo enunciado le pide a su hijita que sea buena y en el tercero se muere. Así es normalmente con los cuentos de hadas. O ya están muertos o se mueren en el segundo renglón. En Las aventuras de Huckleberry Finn, esta es una novela que ha sido para mí reveladora y por quien no la conoce porque no es tan difundida en nuestro país, Bueno, voy a estar, como decía yo, llegando a ella porque me parece que Huckleberry Finn es un personaje emblemático, casi el molde del huérfano. En las aventuras de Huckleberry Finn, que es el camarada de Tom Sawyer, ahí les sonará seguramente a todos, es un joven de 13 años, huérfano de madre, que deberá escapar de la casa de su padre si quiere seguir con vida. Su padre, el borracho del pueblo, lo ha desconocido ya en plena borrachera y ha intentado matarlo. O sea, son cosas serias en la literatura. Porque de hecho, Huckleberry Finn, paradójicamente, y esto sucede mucho en la literatura infantil y juvenil, ustedes lo saben, finge su muerte para escapar de su padre. Y hace un montaje muy verosímil y al mismo tiempo muy duro. Mata a un cerdo, esparce su sangre por el cuarto, se arranca algunos pelos de la cabeza, los pega en un hacha, arrastra un costal de piedras hasta el río. es decir, hace un montaje de su muerte para poder salvar su vida y librarse de su padre, porque su padre ya lo ha desconocido y lo ha querido matar. Ya vemos que las historias para niños nos hablan de cosas, pues más o menos, serias. En muchas historias, el huérfano enfrenta la muerte o muere literal o simbólicamente y vuelve a nacer, igual que Homschuk, que lo muere en el metate y luego nace. Ya podemos intuir algunas de las razones de la pervivencia de la figura del huérfano en la literatura para niños y jóvenes. Pero para profundizar en ella, hemos de recorrer dos caminos más. Uno histórico y uno simbólico. El histórico nos invita a recordar aquella frase de Víctor Urugo que dice soy de mi siglo. Andersen no se inventaba a las brujas y sus encantamientos. Eran parte de la realidad del pobre que creció traumadísimo oyendo que se lo iba a llevar la reina de la nieve. O sea, que uno lo lee desde un momento y una historia, un presente con una distancia que es para la fantasía, pero cuando Andes le escribía sus cuentos, era parte de su realidad. Leemos muchos cuentos folclóricos que hablan directamente de una madrastra, porque no hacía falta hablar de la muerte de la madre. Era un escenario común todavía a principios del siglo pasado. Esto, por supuesto, nos lo ha hecho notar Daniel Goldin en su ensayo esencial La invención del niño, recuperando las observaciones de los historiadores estadounidenses Lloyd DeMousse y Robert Danton. Los cuentos y novelas de antaño están llenos de orfandades porque eran otras las expectativas de vida y más valía que padres e hijos se entrenaran un poco en el desapego. Debo decir que además estoy en deuda con Daniel Golding porque fue mucho la interacción que tuve con él la que me hizo llegar a algunas de estas cosas que estoy compartiendo. La realidad en ese entonces, dice Robert D'Arton, era sórdida, brutal y breve. La pobreza y la escasez obligaban a los padres a tomar medidas que hoy nos parecen terribles, pero que entonces eran habituales. No satanicemos a la madre de Homshoek, que lo muele en el metate porque no deja de llorar, ni al padre y a la madrastra que abandonan a los hermanos en el bosque. Incluso el señor Darling, padre de Wendy, hace cuentas cada vez que van a ser uno de sus hijos para ver si podrán mantenerlo. Y cito lo que dice Barry en la narración. Cuando llegó Wendy, los señores Darling pasaron una semana o dos dudando si podrían quedarse o no con ella, puesto que era una boca más que alimentar. Este mismo proceso se repitió con John y Michael se salvó de milagro. Hubo muchos huérfanos en la literatura clásica porque había muchos huérfanos en la realidad. La Sierra de Santa Marta, volvamos allá, donde se cuenta la historia de Homschuk, todavía tiene un costado sórdido, brutal y breve. ¿Sólo la sierra? La violencia y la impunidad, esos dos nuevos puntos cardinales en el mapa de nuestro país, han hecho que a la fecha haya no solo 43, sino unas 26 mil personas desaparecidas en nuestro país. El rango de edad con el mayor número de personas desaparecidas va de los 15 a los 45 años. Es fácil intuir que muchas de estas personas son padres y que muchas son hijos también, por lo que organizaciones nacionales e internacionales han demandado la necesidad de integrar ya un padrón de niños y niñas huérfanos producto de la narcoviolencia y los crímenes de Estado. Tan solo en Ciudad Juárez se estima que hay 10.000 niños con alguno de sus padres asesinado. Pero bueno, siempre está Michelle Petit, para que uno diga, ¡ay, esperanza! Dijo Michelle Petit en una ponencia, en este espacio, ahora viajamos en el tiempo, hace 14 años, en el 2001, ella dijo aquí, la lectura no puede reparar los desórdenes del mundo, ni tener en todas las ocasiones una función catártica. Sin embargo, entre más violento e insensato es el contexto, más vital resulta mantener espacios de respiro, en sueño y pensamiento, espacios en los cuales rehacerse para mantener la propia dignidad. Pareciera haber motivos suficientes entonces, desde el punto de vista histórico y sociológico actual, para que niños y jóvenes sigan buscando historias con personajes huérfanos. Pero el segundo camino para explicar la ausencia de padres en la lig, el simbólico, parece que justifica más, claramente. Hay muchos matices en cómo se tejen las relaciones de padres e hijos en la literatura, dependiendo de si es una novela para niños o jóvenes. Pero en el camino simbólico, y definitivamente sí se libró algo, aunque ya tenemos a muchos huérfanos como Max, por ejemplo, o bueno, no huérfanos, pero huérfanos simbólicos que se van a la aventura sin los padres. En el camino simbólico va a tener que aparecer Freud, ¿no? Suele pasar. Freud escribió que había una necesidad psicológica de matar al padre para abrirse paso hacia la madurez, para firmarse como individuo independiente. Sin padre no hay ley y sin ley no hay no, hay permiso, hay permiso ilimitado y lugar para el viaje literario. Imagínense Alicia con los padres cerca, que Alicia podemos llamarla que es una huérfana funcional porque no se sabe nada de los padres. Así también entra la tribu. Imagínense que Alicia hubiera tenido que pedir permiso. ¿Puedo perseguir a ese conejo blanco de ojos rojos y chaleco, mamá? ¿Puedo asomarme por la madriguera, papá? Ya sabemos que grupos de hermanos salen volando por la ventana sin permiso. Lo primero que hace Pinocho, Pinocho es un desgraciado, la verdad. Lo primero que hace Pinocho cuando Gepetto le termina de hacer los pies es pegarle una patada en la punta de la nariz. Y cuando un par de renglones después Gepetto lo enseña a caminar, Pinocho, como se ve en la imagen, sale corriendo como un potro desbocado y se pierde en la calle. De nada sirve que Gepetto le diga, hijo mío. En el fondo, y esto es muy bonito, Pinocho sabe que las marionetas no tienen padres. Y eso le conviene para irse. Los huérfanos, ya vimos, son unos incitadores. Y es por eso que de hecho muchos de estos libros han estado censurados y siguen censurados, pero esa es harina de otro costal. Hay mucha censura. Los huérfanos incomodan a los adultos. Los huérfanos quieren lectores, que los lectores desobedezcan a sus padres, que se manden solos y escapen con ellos. Deben aprovechar que no tienen padres para iniciar su propio camino en libertad, jugar y entrenarse hacia la adultez. Y aquí tenemos una experta aconsejadora en este tipo de situaciones, que es, por supuesto, Pipi Calzas Largas, otra huérfana. Y dice, a los niños les conviene llevar una vida ordenada, sobre todo si pueden ordenársela ellos mismos. Matilda, quien representa mejor que nadie otro personaje que tiene como una orfandad simbólica o que es de este otro rubro de los que tienen padres pero renuncian a ellos Matilda, quien representa mejor que nadie el personaje que desearía otros padres y que organiza su vida a tal grado que se consigue una nueva madre quien leyó la novela sabe que Matilda, por suerte renuncia a sus padres y digamos que sus padres renuncian a ella también Tom Sawyer y Bastian, por supuesto son algunos de los personajes huérfanos, reales o simbólicos, que ofrecen al lector un espejo multiplicado al infinito. Ellos también leen y usan la ficción para compensar sus orfandades. Es decir, que el niño lee a otro huérfano que lee y así completa su mundo. A nivel narrativo, la orfandad y el viaje son una buena combinación. Joseph Campbell, este teórico importante de la Hora de las Mil Caras, explica que los cuentos populares vinculan el tema del exilio con el del despreciado y el maltratado. El hijo o la hija menor que sufre maltrato, el huérfano, el hijastro, el patito feo, otro, o el paje de extracción baja que se va, partir, marcharse, sin padres. Volvamos a Huckleberry Finn, camarada incondicional de Tom Sawyer. Hawk, como el perro lobo Buck del llamado de lo salvaje, Responde porque no le queda otra al llamado de la aventura, el llamado del río, la libertad. Necesita un empujón del heraldo o mensajero, así lo llama Campbell, que es a menudo oscuro, odioso o terrorífico, lo que el mundo juzga como el mal. El mensajero, en el caso de Hock, es su propio padre. Lo que le sucede al personaje, desde la propuesta de Freud otra vez, la propuesta de Freud sobre lo omnioso o lo siniestro, que es muy difícil de entender, pero bueno, más o menos creo que esto es lo que entendí, es que lo que él era familiar al huérfano, en este caso al personaje, se convierte en extraño, casi una amenaza. Es como una especie de terror, yo lo entendí así, a ser enterrado vivo. En el caso de Huckleberry Finn es así, porque su padre lo deja encerrado tres días en una borrachera y Hock también tiene miedo de morirse, de hambre. Entonces, justamente porque su padre lo deja encerrado y él cambia su visión de lo familiar a lo siniestro, es que decide escapar. Dice la especialista francesa Joël Turin lo siguiente. El estado de orfandad es un estado ideal para que el personaje y el lector se liberen de las limitaciones de la familia que a menudo constituyen un ambiente más bien de encierro. Percibido como autoritario porque se basa en una autoridad impuesta, no ganada. Este tipo de historias se corresponden bien con la novela de iniciación y abordan el tema de la búsqueda de identidad por medio de la investigación o invención que el personaje hace de sus orígenes. Otra vez, el son de Mari, hija de Centella y Rayo, díganme quién puedo ser. Y el huérfano responde que puede ser muchas cosas, y en ello radica el poder de estos personajes. Uno de los personajes más entrañables que he encontrado en la literatura infantil es Elvis Carlson de la novela homónima Elvis Carlson. Elvis tiene padre y madre, pero ella lo maltrata y lo hace sentir un niño malo y malagradecido. Y el padre lo ignora un poco decepcionado porque no es bueno para los deportes. Elvis, como es natural y aunque solo tiene ocho años, permanece fuera del casa lo más que puede. En un momento de la novela que es muy triste y también muy impactante, le pregunta a Elvis a un amigo que tiene. ¿También las flores tienen familia? Claro, porque de esa forma es más fácil clasificarlas, responde el amigo. Elvis asiente, pero se nota que la idea no le agrada demasiado, porque para él las familias solo sirven para vigilarlo a uno. Entonces las flores tampoco son libres, dice. ¿Y las piedras? ¿También tienen familia? Elvis desearía no tener familia. Wendy y sus hermanos también representan al niño lector que, teniendo padres, desea irse, él también, al país de los huérfanos. Familia, revisemos, viene del latín famulus, ser, siervo, esclavo. Tradicionalmente, se ha vinculado la palabra familia y sus términos asociados a la raíz fames, hambre, de forma que la voz se refiere al conjunto de personas que se alimentan juntas en la misma casa. Vuelve el tema del hambre, los padres que no pueden alimentar, el niño que no deja de llorar, el abandono, la familia que se rompe si no puede comer junta. Transformemos ahora esta selva, que hemos imaginado juntos, en un bosque lleno de fresnos, olmos, sauces, arces, y veamos bajar por el río que se ensancha hasta cubrirlo todo a dos jóvenes en una balsa, los huérfanos más queridos de esta ponencia. Escuchemos cómo cuenta Mark Twain un momento en la vida de su personaje Tom. Tom se decidió entonces Estaba desesperado y sombrío Era un chico, se decía Abandonado de todos Y a quien nadie quería Cuando supieran al extremo a que le habían llevado Tal vez lo lamentarían Había tratado de ser bueno y obrar derechamente Pero no le dejaban Puesto que lo único que querían era deshacerse de él Que fuera así Sí, le habían forzado al fin Llevaría una vida de crímenes No le quedaba otro camino Esa voz la reconocemos cercana Es la del niño que se siente incomprendido, periférico, rechazado. Después Tom se reclutará a otros amigos, incluidos Huckleberry Finn, y harán creer a todo el pueblo que han muerto. Quien recuerda este momento en la novela es... Hacen creer a todo el pueblo que se murieron. ¿Cuántas veces el niño, la niña, fantasea con la muerte? La muerte suya, con desaparecer. Solo para imaginar las lágrimas que derramaría su familia, ahora sí me valorarían en el funeral. No subestimemos la hondura que tiene este deseo y el poder de la ficción para hacerlo realidad Es un poder que lleva al niño y a la niña lector de la periferia al centro Hemos ido de la realidad a la ficción y ahora vamos de regreso Si la vida fuera una novela, el niño sería un personaje secundario y los padres los protagonistas Ellos marginales, vulnerables más que otros porque dependen testigos de la vida de los padres o de los sustitutos El niño, persona secundaria de la vida real Se vuelve personaje protagonista en la ficción He ahí el poder que tienen cuando leen personajes huérfanos Tom Sawyer y Culberry Finn materializan en sus aventuras Esos dos grandes deseos Primero el irse de casa para ser extrañados y amados como nadie más Luego ese deseo llevado al extremo que es morir Pero solo es un juego, morir de mentiritas Ese mecanismo de ficción maravilloso que tienen los niños y asistir al propio funeral. Porque cuando Tom Hawk y Joe Harper, que es el otro amigo, aparecen triunfantes en su propio funeral e interrumpen el propio funeral, nadie los reprende por la travesura terrible que le acaban de tomar el pelo a todo el pueblo. Y no, los parientes, la tía, se van a sus brazos, los llenan de besos y lágrimas y agradecen que estén vivos y les perdonan todo. Si hay algún profesor ahí que dice ¿Cómo creen si son unos granujas? Es el mismo bozo de los señores Darling Los padres de Wendy, Michael y George Cuando los hijos vuelan de regreso Hay un estudio también de Mark Roberts Que explora sobre la fantasía que tiene el niño De ser adoptado Y que su verdadera familia sea como de rey Es fantástica, perfecta Bueno, todo eso tal vez nos es familiar Porque hemos estado ahí La historia, el nombre que tengo, el lugar en el que vivo, lo eligieron mis padres. Por eso la ficción me compensa. En ella soy huérfano y puedo tener otra historia, otro nombre, otro lugar y otra familia. Otro lugar y otra familia. Exploremos esas dos vías. Otro lugar. ¿A dónde se van los huérfanos? ¿Recuerdan esa línea de mar que les dije al principio que había un barco navegando ahí? En la selva, ahí está en el fondo unos volcanes. Una línea de mar con un barco. Bueno, había una línea de mar con un barco. Subamos a ese barco, sientan la brisa, veamos los mástiles y las velas. La algarabía de los tripulantes. Esto no es como pura rollo, ¿se lo están imaginando? Porque yo sí estoy aquí como que transformando el espacio. Traten de hacer el ejercicio de trasladarnos juntos, porque si no nada más es como que ahí se hizo su poesía, pero tratemos de hacer el ejercicio de transportarnos, de ver, de visualizar juntos ese viaje. La algarabía de los tripulantes, piratas o marineros. Escuchen ese trueno, huelan el viento de agua, vean las nubes oscurecerse, la tormenta nos golpea y las olas a nuestros costados, de hecho llegan hasta el segundo piso donde está la proa. Yo llevo el timón, pero no por mucho tiempo. Tendré que estrellarnos en un arrecife para continuar la historia. Tenemos que naufragar. La orfandad y el naufragio. El huérfano también es el náufrago. como aquel grupo de niños de la novela esta terrible El Señor de las Moscas, de William Golding, que terminan casi todos convertidos en unos salvajes. Robinson Crusoe y Gulliver no fueron escritos para niños y jóvenes, pero pronto ese público adoptó a esos personajes, justamente me parece porque son dos huerfanotes en las islas en las que naufragan. Después de que Huckleberry Finn finge su muerte, se sube una balsa y se va a la isla de Jackson, el pequeño refugio de sus juegos cuando era más chico, el lugar donde se esconde con Tom Sawyer y el resto de la pandilla cuando los dan por muertos en aquel episodio. Estamos en la secuela de las aventuras de Tom Sawyer. Se trata de las aventuras de Huckleberry Finn. Hawk ha crecido y llama la atención cómo antes jugó a morirse y reaparece en el funeral, y ahora finge y hace el montaje de su propia muerte para una situación real que es salvar la vida. En la isla de Jackson, Hawk cree que se podrá vivir bien. Pescará y mirará a las estrellas todo lo que quiera intente civilizarlo. Otra metáfora para nombrar el mundo de los padres, el de la civilización y el orden. Peter Pan huye de su casa porque ha escuchado que sus padres quieren convertirlo en un hombre de bien, así que se va con las hadas que lo conducen a nunca jamás. Dice James Barry, al inicio de Peter Pan, que es muy bonito también, que todo niño tiene un país de nunca jamás en la cabeza. Para Mark Twain, Ese país de nunca jamás era la isla de Jackson. El niño, bueno, hay muchas islas más. La isla del tesoro, la isla misteriosa de Julio Verne. Marina Colasanti ha anotado sobre este tema de las islas que más que un accidente geográfico, una isla es un símbolo, cito, el símbolo de la soledad. Pero también un símbolo común que nos une. Y recuerda Colasanti la frase de John Donne. Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo. Cada ser humano es parte del continente, parte del todo. El niño me parece que lleva dentro de sí el naufragio y la isla. ¿Solamente el niño? ¿Cómo leemos nosotros la orfandad y el naufragio? Y otra vez Colasanti. Todo ser humano puede naufragar a un sin barco. Naufragamos cuando alguien que queremos se nos muere. Naufragamos cuando el jefe nos echa a la calle. Naufragamos cuando nuestro matrimonio se deshace o cuando de niños se deshace el matrimonio de nuestros padres. Naufragamos con lo que tenemos como más importante en un momento determinado y se nos va. Y las novelas de naufragio, todas las novelas de naufragio, nos dicen que, aunque sea difícil, es posible sobrevivir, que podemos crear otra vida. Eso es lo que le dice el personaje huérfano al lector, que puede crearse otra vida, en otro lugar. ¿Qué otra cosa quiere Frankenstein que encontrar otro como él? ¿O otro huérfano? Alicia se escapa de ese mundo sin dibujos, de palabras a renglón seguido, que a veces es el mundo de los padres. Se va al país de las maravillas, donde parece haber muchos otros como ella. Ni buenos ni malos, pero tampoco muy cuerdos. En el país de las maravillas puede hacerse grande o chica sin la mirada paterna. El mundo sin padres es el mundo propio. Fantasía, Oz, Nunca Jamás, Narnia, Teravitia, el país de los juguetes al que se va Pinocho, la isla de Jackson, donde se van a Tom Sawyer y Huckleberry Finn, la isla donde naufragan los niños del Señor de las Moscas, son mundos sin padres y sin bordes. El viaje es al centro de uno mismo. Los mapas de estas tierras no están delimitados por los padres y se ensanchan aún más después de cerrar el libro, cuando el niño lleva sus juegos de sus mundos. La naturaleza de estos lugares, hay que decirlo, es el desastre. Un reflejo del desastre interior, del caos constante, pero con belleza, con humor, con aventura, con misterio. Y ahí les van algunos mundos sin padres. Está ahí, reconocen, Nunca Jamás, El País de los Juguetes, Narnia, Oz, Fantasía, Tera Vita para honrar al oponente de la mañana que me dijeron que... Bueno, Pinocho no se cansa de portarse mal, arriesga la vida y hasta se muere. Pinocho también tiene su muerte simbólica cuando el zorro y el gato lo cuelgan de un árbol. Wendy es derribada por una flecha que le lanzan los niños perdidos cuando llega volando nunca jamás. Todos creen que ella ha muerto, pero de pronto se levanta porque la flecha ha dado justo en el dedal que lleva colgado en el pecho. ¿Podría una niña sobrevivir a una caída tan larga por la madriguera y a Dorothy, arrebatada de sus tíos por un tornado? Los mundos sin padres son tierras de fantasmas. Los huérfanos tienen sombra de fantasmas. Mueren ellos también como sus padres. Se van a ese otro mundo posible donde hay una nueva vida. No mueren para reencontrarse con ellos, mueren para ser como ellos y tener su propia historia. Dice Barry, ante una novedad, los niños siempre están dispuestos a abandonar a sus seres más queridos. Son los mundos de la inquietud, de la pregunta. Se abren como si se abriera una grieta en la tierra, una madriguera. Y los huérfanos entran, caen, naufragan en ese espacio necesario. Como en la novela de Frances Hudson Burnett, El jardín secreto. El jardín es el refugio para otra niña, huérfana también, Mary. Una epidemia de cólera en la India que mata a sus padres y ella es enviada a vivir al Reino Unido para recordar un poco esta historia, a vivir con un tío viudo y con un hijo enfermo en una lujosa mansión. Pero el ambiente es asfixiante y mórbido, representa lo familiar convertido en opresivo. Es también el Dios Padre que castiga y expulsa del paraíso a su propia creación, como la madre de Homsuk o la madre de Peter que le cierra la ventana, o el padre de Hawk que intentó matarlo. A la tierra sin padre se va por decisión propia o porque no quede de otra. Y a veces leemos y sentimos eso, que no queda de otra. Y son dos deseos que se conjuntan. El deseo del niño de una vida mejor y una especie de deseo del mundo que llama, como el país de los juguetes. En la historia interminable de Michael Lende, Bastian huérfano de madre lee y va transformando su espacio hasta que a la historia no le queda otra más que conducirlo a él también a ese mundo. Es el libro el que lo jala. Lo que hace girar estos territorios fantásticos es el deseo de exploración que tiene el propio libro y el niño, el que tuvo el escritor cuando lo escribió. Es la conquista de esa historia propia, secreta. En fantasía podrá, con atrello y fujur, el dragón blanco de la suerte, salvar el mundo de todos los huérfanos que necesiten leerlo. En el mundo sin padres, sin embargo, sí hay familia. Y me aproximo hacia el final de esta charla. El principito, otro huérfano. Caray, bueno. El principito en el asteroide B612 cuida su flor como si fuera una compañera de vida. Hansel tiene a Gretel y Blancanieves a los enanitos. Robinson naufraga, pero encuentra a Viernes. Gulliver naufraga, pero es adoptado por los liriputienses. Viernes es a Robinson, lo que Huckleberry fina a Tom. Los liliputienses son a Gulliver como los niños perdidos, Wendy y sus hermanos, a Peter Pan. Y quiero mostrarles, bueno, esto fue un poco el camino, justo este simbolismo de muerte de Huckleberry Finn cuando finalmente se escapa de su padre, se va en una balsa y recorre el río. Y ahora quiero mostrarles algunas imágenes con huérfanos, pero van a notar lo que les estoy diciendo, me parece. Ahí está Dorothy. Ahí está Peter Pan. Ahí está Treyu con Pujur. La comunidad del anillo, Prodo. ¿Cómo olvidé la copa de nieve? Harry Potter. Tom Sawyer y su pandilla. y Jim, el esclavo negro que ayudan a liberar, y otros dos. ¿Están solos los huérfanos? La orfandad es simbólica también en la medida en que nadie es huérfano en los libros. La familia imaginada surge cuando el huérfano que se va se encuentra con los otros huérfanos que se fueron. El lector descubre entonces que hay otros como él con los que construir la ficción. Es habitual que se formen familias, pandillas, entre niños o jóvenes, o personajes en una condición similar. La familia imaginada es la que Dorothy hace con el espantapájaros, el león, el hombre de hojalata, otros seres incompletos como ellos. Uno quiere inteligencia, otro valor, otro un corazón, y Dorothy su hogar de vuelta. Los une la adolescencia. Que adolecen, ¿no? Son tan dúctiles y abiertas las familias imaginadas que Christopher Robin es capaz de formarse la suya con animales de juguete. El muñeco, el muñeco de peluche, pareciera otro huérfano como él, que necesita ser adoptado también. Y también cuentan los animales de verdad, como Toto o Fujur, el dragón blanco de la suerte. Heidi tiene a su abuelo, a Pedro, a Clara, pero también a su cabra. Mowgli se inventa una familia con lobos, osos y panteras. También Tarzán, otro, con los huérfanos, con los monos. Matilda se queda al final con la persona que ella más quiere, con la que puede compartir lecturas, su maestra. Homschuk, aquel niño dios maíz, tiene a sus tíos los animales. El tío murciélago, el tío tlacuache y también el tío conejo y las tías iguanas. Las familias imaginadas a veces se anuncian desde el título del libro, como la de Frodo, un hobbit huérfano. La primera entrega de la saga El Señor de los Anillos, recordemos, se titula La Comunidad del Anillo. Pasa lo mismo con Harry Potter y la Orden del Fénix. La familia imaginada tiene forma, en la novela más contemporánea, de personaje colectivo. El personaje colectivo conforma una especie de personaje unitario que se marcha, emprende la aventura, pero en conjunto. Cada personaje del conjunto representa un aspecto distinto que le da complejidad y completud al personaje colectivo. Hermione es la calculadora irracional, Ron es la acción y el impulso, Y Harry Potter no hubiera hecho nada sin ellos. Harry Potter es el punto medio que equilibra las dos fuerzas con nobleza. Es noble Harry, ¿no? Frodo no hubiera podido destruir el anillo sin la ayuda de Sam y sin Gandal. Esta construcción de identidad a través de los otros es el motor de la ficción. Octavio Paz lo dice muy bien, de una manera muy bella en su poema Piedra de Sol. Para que pueda ser, he de ser otro. Salirme de mí y buscarme entre los otros. Los otros que no son si yo no existo. Los otros que me dan plena existencia. Es decir, que el huérfano no compensa su orfandad en solitario. Su orfandad posibilita una fantasía donde hay otros. Cuando Huckleberry Finn se escapa y llega a la isla de Jackson, ahí se encuentran al esclavo negro Jim, que ha huido igual que él, y emprenderán juntos un viaje por el Mississippi. Hawk ayudará a Jim a alcanzar las tierras libres y al final se reunirá con ellos Tom Sawyer y juntos imaginarán varias vías de escape para Jim. Dorothy y sus amigos van a ver al mago porque todos comparten un deseo. Más que los lazos de sangre, lo que constituye una familia es la posibilidad de imaginar juntos. Cuando empezamos esta charla y nos fuimos todos a la selva, quería que experimentáramos eso. Lo que conjuga a una familia es la imaginación. La lectura y la imaginación hacen posibles muchas familias. Vuelvan a ver crecer las ceibas y los amates. Miren la cascada de lechos que cubre la pared derecha y las lianas que caen del segundo barandal. Por allá andan las lianas y algunas especies extrañas y otras por aquí abajo. es que la extrañeza es necesario para que haya misterio. Cuidado si una enredadera quiere sujetarse a su tobillo. Al imaginarnos juntos en esa selva, hemos compartido lo que comparten todos los huérfanos que emprenden viajes con otros. Por eso, quizás el huérfano es un personaje literario que nos representa bien a todos. Porque todos somos huérfanos de lo que fuimos y todos somos personajes secundarios en los ojos de los otros. Pero la ficción, esa es la buena noticia, nos permite ir al centro. ¿Y realmente desea el niño o la niña que lee irse de casa, romper con su familia? Un par de semanas después de la ronda de deseos de higos mágicos, les cuento que el niño que deseaba destruir todo el universo, esto que nos impactó mucho, me preguntó que si podía cambiar su deseo. Y yo, ah, así descansamos todos. Sí, claro que puedes cambiarlo. Yo creo que igual estaba bien que en su fantasía deseara destruir a todo el universo. Pero también estuvo bien, creo, pues que no se quedara tan solito. Me dijo que ahora solo iba a destruir algunos planetas y parte de la Tierra. Y el, ah, bueno, qué bien. ¿Sobrevivían tus papás? Sí, bueno. No lo vi muy convencido, pero tampoco insistí. Esto que parece gracioso en realidad es la negociación constante que los lectores hacen con su realidad y con la familia que les tocó. Peter se queja de las madres que cuando él quiso volver volando a su casa, su madre había cerrado la ventana. Se queja de ellas, pero desea que Wendy le cuente cuentos. La voz del relato es la voz de la madre, nos dice Michel Petit. Leerle a niños huérfanos relatos amorosos de padres e hijos, también, todo huérfano, en la realidad y en la literatura, ya lo vimos, tiene padres en su imaginación, con otros nombres, otros lugares y otros apellidos. Pinocho quiere ser un niño de verdad para aspirar a tener un padre de verdad. Bueno, ¿y a dónde se fue Homsuk? ¿Se acuerdan que les dije que después de que lo muelen y renace y todo y mata a la bruja y al brujo, se queda solo y emprende un viaje? Bueno, pues Homsuk, que es un mito larguísimo Popoluca, cruzó el mar en busca de su padre y lo encontró. Resulta que su padre era el rayo negro y el rayo le pone pruebas y luego de pasarlas Homsuk regresa con su madre. La perdona por haberlo molido en el metate y le entrega el maíz para que ella nunca tenga hambre. Maíz de todos colores. Homschuk, niño y Dios maíz. Todo esto me lo cuenta Mari. Volví este año a Piedra Labrada. Ahí está Mari. Volví este año a Piedra Labrada en la Sierra de Santa Marta y ahí estaba Mari. No me contó ningún mito esta vez. O sí, el mito del Príncipe Azul, que ya vimos que es popular. Dije bien, mito del Príncipe Azul. ya casi tiene 13 años Mari y estaba muy interesada en preguntarme por mi sobrino que tiene su edad y que vino conmigo al viaje y a mi sobrino le daba más ilusión ir a ver a Mari que explorar la montaña yo a las 7 de la mañana, vámonos vamos a ver a Mari pero había un rumor en la comunidad y esa era la novedad se decía que la madre de Mari iba a volver por ellos Mari me lo dijo y parecía molesta no quería irse ¿para qué iba a verla? ¿qué iba a decirle? ella seguía llamando mamá a esa abuela que no la llamaba hija y cuidando a sus primos y al bebé que ya caminaba solo pero finalmente llegó su mamá y se lo llevó a su hermano y a ella yo no vi ese reencuentro y tampoco pude despedirme pero pienso en Wendy cuando vuelve a casa y abraza a su madre Mari ya se había imaginado a muchas familias como hicimos nosotros en esta charla se había cantado a ella misma un padre y una madre en ese zona el buscapies imagino que sí, tendrá muchas preguntas sin miedos, será difícil pero pienso que su madre expulsada también de la sierra por las condiciones de pobreza extrema estaría feliz de volver al fin y abrazar a sus hijos porque la orfandad de los hijos también es la orfandad de los padres Mari tiene sus canciones y sus mitos y adolescente y adulta estoy seguro que seguirá volviendo a ellos para compensar las carencias de su entorno familiar pero también para imaginar su propia familia partir, marcharse de golpe y sin padres y luego volver con la familia real que es más grande porque tiene rasgos de la imaginada lo que nos enlaza con los otros más fuerte que la sangre es un deseo común Ir a ver al mago, volar a nunca jamás Navegar hacia la libertad por el Mississippi Encontrar al padre imaginado Y reunirse con la madre imaginada como Homsuk y Mari En una de las revisiones que hice anoche Decidí que quería dedicar esta ponencia A todos los padres de hijos desaparecidos Y a todos esos hijos que esperan a sus padres En nuestro país, que son miles Y que consideremos que la figura del huérfano mundo sin padres en la Lig es una tradición tan vigente como el deseo de crecer. Los personajes huérfanos son un espejo más amplio para el lector. Acerquemos personajes huérfanos a los lectores, mostrémosles que ellos como nosotros no estamos solos si imaginamos juntos. Gracias.
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FECHA_AUTORIZACION
10/11/2015
FECHA_INGRESO_ENTREGA
10/08/2018
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BWF490
BARRA
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TEMPORADA
35
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
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10/11/2015
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

