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CUID
M-20191
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 35
SINOPSIS_SERIE
De qué manera potenciar la creatividad y la imaginación infantil a través de los libros, que despiertan curiosidad, enriquecen el lenguaje y favorecen la reflexión. Se explora cómo la lectura en familia fortalece los vínculos afectivos y promueve el deseo de descubrir ideas, historias y nuevos mundos. El contenido también aborda el papel de mediadores, espacios culturales y prácticas cotidianas que facilitan el acercamiento temprano a los libros, así como diversas perspectivas sobre la importancia de crear en el hogar un entorno que impulse el desarrollo intelectual y emocional de niñas y niños mediante la lectura
EXTRACTO_SERIE
Exploración de cómo los libros impulsan la imaginación infantil, fortalecen la lectura en familia y crean entornos que favorecen el desarrollo emocional e intelectual de niñas y niños
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Mercedes Calvo (Uruguay)
SINOPSIS_PROGRAMA
Sobre la poesía como un puente que enlaza a las personas, a las comunidades y a los mundos íntimos de niños y adultos. A partir de experiencias de intercambio entre escuelas y familias de distintos países, se muestra cómo la palabra poética favorece el encuentro, el reconocimiento mutuo y la construcción de una mirada compartida sobre la realidad. Se destaca a la poesía como forma de conocimiento, vínculo afectivo y herramienta para leer el mundo, más allá de los libros. También se señala el papel de la familia como mediadora esencial en la sensibilidad poética y en la capacidad de asombro y escucha que hacen posible el diálogo con los otros
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la poesía como puente entre personas y comunidades, capaz de unir miradas, despertar vínculos y ayudar a leer el mundo, con la familia como mediadora clave en esta sensibilidad compartida
N_PROGRAMA
15
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
00:37:24:24
PARTICIPANTES
Mercedes Calvo, poeta e investigadora
Socorro Venegas, escritora y gestora cultural
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Mercedes Calvo
Poeta y docente dedicada a la mediación de la poesía con infancia y docentes. Obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2008 por Los espejos de Anaclara, publicado por el Fondo de Cultura Económica en coedición con la Fundación para las Letras Mexicanas. Es autora de Tomar la palabra: la poesía en la escuela, donde propone integrar la experiencia poética en el aula, y de Poesía con niños. Guía para propiciar el encuentro de los niños con la poesía (Alas y Raíces). Su trabajo se centra en formación, talleres y publicaciones para fomentar lectura y escritura poética en contextos educativos
Socorro Venegas
Escritora y editora con una trayectoria destacada en el fomento editorial y la promoción de la lectura. Entre sus libros se encuentran La noche será negra y blanca, Vestido de novia, La memoria donde ardía y Ceniza roja.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Gracias. forman a los lectores más exigentes. Y en esta ocasión además, cuando la feria está cumpliendo 35 años y este seminario cada vez se fortalece más, es especialmente gozoso para mí presentar a Mercedes Calvo. Ella acaba de estar ahora dando una charla en el Encuentro de Bibliotecarios. Estuvo hace unos días también en la Escuela Nacional de Educadoras. Es una mujer muy comprometida con la palabra, con la palabra poética especialmente, y ha publicado muy recientemente en el Fondo de Cultura Económica un libro que se llama Tomar la palabra, la poesía en la escuela. Con el tema que ahora nos acoge, nos reúne aquí en este seminario, la familia, la lectura, ella tiene muchas historias que contar, tiene una experiencia como autora impresionante. voy a leer algunos datos de ella. Mercedes Calvo nació en Salto, Uruguay. Desde niña fue una lectora asidua de poesía y en su labor como docente, tanto de educación primaria como para adultos, siempre dio especial importancia al desarrollo del lenguaje poético. Este tema ha sido el eje de otras actividades que ha emprendido, como la colaboración en revistas de especialización docente y el diseño y la impartición de cursos y talleres de poesía y escritura creativa. Sin embargo, su experiencia se ha enfocado principalmente en el trabajo con niños En el 2008 obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños por los Espejos de Ana Clara publicado por el Fondo de Cultura Económica y la Fundación para las Letras Mexicanas Este es el libro con el que ella ganó ese premio En 2010 publicó en Conaculta Poesía con Niños, Guía para Propiciar el Encuentro de los Niños con la Poesía Y este año acabamos de lanzar como novedad, tomar la palabra. Estamos muy contentos. Mercedes, contigo acá en México. Ya recordiste también Oaxaca. Hace muchos años que eres amiga y cómplice de los mediadores de lectura en México. Te damos una muy cariñosa bienvenida. Y aquí está tu público. Gracias, José. Bueno, es de rigor que, en primer lugar, yo agradezca la oportunidad de estar aquí. A quienes me invitaron y lo hicieron posible en primer lugar. Y, por supuesto, a todos ustedes, de los que yo siempre aprendo tanto. Pero en mi caso, el agradecimiento es aún mayor porque sin México, todas estas palabras de hoy no tendrían sentido. Yo estuve acá en el seminario hace seis años por primera vez. Era entonces una maestra recién jubilada que había ganado el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños que organiza la Fundación para las Letras y me había convertido así en escritora. Novísima. aporté entonces lo poquito que podía desde mi experiencia de lectora de maestra dedicada especialmente a impulsar la poesía entre los niños después, en esos seis años, la poesía tejió puentes por eso mi charla de hoy se refiere a eso no podría hablar más de lo que vivo, de lo que siento no tengo saberes para compartir solo vivencias y como dice Luz Chapela amigo entrañable que conocí transitando estos puentes nuestras vivencias se perderían en el tiempo si las dejáramos sueltas pero si las entretejemos si las relacionamos unos con otros cobran voz propia y se convierten en memoria para convertirlas en memoria quise hoy que sus palabras siempre vivas se mezclaran con las mías y abrieran esta charla. Traje también algunas fotos para mostrarles. No es una presentación o un PowerPoint propiamente dicho, sino simplemente fotos muy queridas que quiero compartir con ustedes. Entremos en tema entonces. Escribí estas palabras en mi casa de Montevideo, mientras tomaba mate y escuchaba un disco de cita rosa. Sí, soy uruguaya, y desde ese lugar me asomo al mundo, miro, escribo y me comunico con los demás. Sin embargo, en mi país me dicen la mexicana. Eso tiene que ver con las muchas veces que ustedes me han recibido, con el afecto del que me nutro en cada visita, con la cantidad de amigos que tengo en esta tierra. Me alegra constatar que debo mi doble nacionalidad a la poesía, que ella ha servido de nexo, de vínculo entre personas y países que a primera vista parecen diferentes, pero que en esencia no lo son tanto. Y recuerdo aquellos versos de Elsa Bornemann, yo dibujo puentes para que me encuentres esta foto es de un muro que está cerca de casa donde lo ha pintado ese grupo que se llama Acción Poética y que en distintos países se dedica a llevar la poesía a la calle yo lo veo cada vez que paso y me sorprendo a veces tarareando esos versos porque el poema ha sido musicalizado y es común oírlo cantar donde hay niños fue ese muro el que me dio el título de esta charla de hoy porque creo que llegar al otro por medio de la palabra es una de las funciones más lindas de la poesía por eso cuando vine la primera vez llegué cargada con barquitos de papel hechos por mis alumnos con hojas donde habían escrito sus poemas y se las entregué a niños mexicanos así los niños de los dos países se encontraron en esos versos y aprendieron que más allá de lo aparente, todos los niños viven en un territorio común, que tiene sí sus alturas y sus abismos, pero donde aquí y allá las alegrías y las tristezas se sienten por igual. Muchas veces he repetido esa experiencia. Cuando en Salina Cruz se realizó el primer convite literario en el marco del proyecto Narrar para Convivir. Fui invitada a participar en la actividad. Yo estaba entonces desarrollando talleres en una escuela uruguaya que compartía en mucho las características de marginación y pobreza de algunas escuelas de Oaxaca. Vimos que los dos centros escolares en diferentes países tunaban por lo mismo, ampliar los estrechos espacios sociales, comunicativos e ideológicos. Se nos ocurrió entonces que sería bueno dejar que la poesía tendiese puentes de palabras entre los niños de aquí y de allá. Y así fue como 19 niños oaxaqueños y 19 niños uruguayos comenzaron a escribirse. Primero colectiva, luego individualmente. Sorteamos y cada uno tuvo su amigo especial, con el que se escribió libremente sin que los adultos participásemos en esa correspondencia. Aunque a veces alguna pregunta nos daba la pista de lo que pasaba. Mercedes, ¿por qué hay tan pocas niñas en el grupo? ¿O allá ninguno sabe tomar mate? ¿Y por qué le dicen elote al choclo? Los quise convencer de que en verdad nosotros le decíamos choclo al elote, pero no tuve éxito. Luego vino la etapa del trabajo. Cada niño mexicano propuso una palabra a su amigo uruguayo. La mayoría eran palabras sencillas, pero a la vez profundas. Vida, estrellas, amistad, sueños. Al leerlas no pudimos menos que ponernos en el lugar del amigo lejano e imaginar ¿Qué sueños tendrían esos niños? ¿Cómo sería su vida, sus familias, sus casas? ¿Qué significaría para ellos nuestra amistad? Otras palabras, en cambio, eran desconocidas. ¿Qué es una tehuana? ¿Y un ismo? ¿Y la milpa? Dialogamos largamente sobre esos y otros temas y después cada uno se quedó a solas con su palabra. Queríamos posibilitar que el niño estableciera con ella un vínculo más íntimo, que le permitiera abordarla desde lo personal. Y así fueron surgiendo los primeros poemas que traje luego cuando vine personalmente y conocí a los niños, sus familias, su maestra, y participé en todas las actividades del convite. Cuando regresé, llevé cartas. Cartas personales, no mails. Cartas manuscritas, con dibujos. Cada uno se abismó largamente en aquellas palabras que le llegaban de lejos. Creo que recién ahí fueron conscientes de la distancia y del milagro de aquella comunicación. También llegaron regalos. Y Brisa lució deslumbrada los bordados hechos por la abuela de su amiga gojaqueña y Juan Carlos recibió, emocionadísima, el títere artesanal que su amigo había construido para él en los talleres de Salina Cruz. Creo que lo que resume la experiencia son estas fotos. Los niños que toman mate son mexicanos. El chiquito que nos convida con un chapulín es uruguayo. Y ustedes dirán, ¿y por qué la poesía es un puente? Si los niños simplemente hubiesen intercambiado cartas, sería lo mismo. Y yo creo que no. Yo no soy una teórica, por eso me apoyo en las experiencias personales. Y recién cuando las vivo puedo entender cosas que he leído y saco mis conclusiones, tal vez erradas. Pero creo que en este intercambio lo fundamental fue la palabra, la palabra generadora del poema. Esas 19 palabras que los niños oaxaqueños nos hicieron llegar. Me acuerdo especialmente cuando Daniela, a la que le tocó la palabra cielo, inmediatamente miró por la ventana y nombró, cielo, como si lo dijera por primera vez. Y yo al oírla recordé lo que decía Huidobro, la poesía es la palabra recién nacida y su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba primera del mundo. Y es así, las palabras para el poeta no están domesticadas, no son convenciones útiles, instrumentos gastados, sino cosas que crecen naturalmente en la tierra, como las plantas. Era un hermoso día de sol, pero Daniela quedó pensativa y dijo, capaz que allá está lloviendo. Sí, yo sé que cielo es un concepto, pero Daniela estaba hablando de otra cosa. Estaba hablando de la realidad. La realidad de la poesía, que no es la cotidiana, la visión fragmentada, dispersa, ese cielo, aquella nube. Porque la realidad es ese cielo azul, pero también el tachonado de estrellas y el cruzado por nubes negras y el que tiene relámpagos. Y cuando Daniela piensa si el cielo de México estará nublado, se refiere a algo más que a una circunstancia meteorológica. Daniela comprende, aunque con toda seguridad no sea consciente de ello, que la forma de mirar el mundo o ser mirado por él no es individual, que la realidad es la mirada y la voz de todos. Mi sentimiento no es exclusivamente mío, sino más bien nuestro, decía Machado. Sin salir de mí mismo, noto que en mi sentir vibran otros sentires y que mi corazón canta siempre en coro. Y Circe Maya, poeta uruguaya, dice lo mismo con otras palabras. Por detrás de mi voz, otra voz canta. Yo leo todo eso en las palabras de Daniela. Creo que ella ha comprendido que las palabras no son el reflejo de cosas iguales para todos en todas partes. Que cuando uno vive, crea vínculos, forma una red, tiende hilos, puentes. A veces no se es consciente de ello, ni sabemos a quiénes estamos unidos, pero hay otros allí, del otro lado. No estamos solos. Uno tiene un conocimiento algo intuitivo de esto, impreciso, pero a veces cuando alguien dice cielo y se queda mirando así, yo siento, es esto. O cuando leo a Juarros tan vertical, debemos conseguir que el texto que leamos nos lea, debemos conseguir que la música que escuchamos nos oiga. Es preciso demoler la ilusión de una realidad con un solo sentido. Es necesario por ahora que cada cosa tenga por lo menos dos, aunque en el fondo sepamos que si algo no tiene todos los sentidos, no tiene ninguno. Puentes con el otro entonces para leer la realidad A veces escuchamos por ahí que poesía y realidad son opuestas enemigas El poeta es, para el imaginario colectivo alguien que no tiene los pies en la tierra que no conoce el precio del pan Sin embargo, dicen que Balzac en medio de esas charlas de café interminables a las que son tan afectos algunos intelectuales, de pronto decía, bueno, basta, ahora hablemos de la realidad, hablemos de poesía. Porque la poesía, en verdad, no nos aísla en una nube, al contrario, nos conecta con la realidad. Una realidad que tiene, como dice Juan Ross, todos los sentidos. cuando se hace referencia al poeta como alguien fuera de la realidad se está considerando a esta como un puñado de metáforas de concepciones que se han embellecido poética y retóricamente y que después de mucho ser usadas parecen firmes y obligatorias para la gente Nietzsche lo expresa de una manera muy bella Las verdades son ilusiones que uno ha olvidado que lo son. Metáforas gastadas y sin poder sensual. Monedas en las que se ha borrado su efige y ahora solamente importan en tanto metal, ya no como monedas. Y es verdad, lo que llamamos real solo responde a un pacto. Nosotros, no nosotros personas, sino como subconsciente colectivo, decidimos qué es lo real, sin tener en cuenta la pluralidad infinita que abarca. Porque piensen, para captar la realidad contamos solamente con cinco sentidos. De ellos usamos prioritariamente la vista. Vemos la diezmillonésima parte de lo que existe. ¿De qué realidad estamos hablando? Recuerdo cuando escribí un poema de mi libro, Los Espejos de Ana Clara. Yo había ido a un parque que está frente a casa y había muchísima niebla. El paisaje que yo veía habitualmente era entonces totalmente distinto. Había fantasmas, no personas. Yo caminaba por el cielo o por el mar. solemos decir era un paisaje irreal y no, eso era real yo escribí entonces se ha puesto su traje de fiesta la realidad y si, no era la ropa de todos los días estaba vestido distinto pero también era la realidad o más que nunca era la realidad dice Oliverio Girondo en un poema es tan real el paisaje que parece fingido. Esta convención a la que nosotros llamamos real es en verdad una apariencia a la que es necesario fracturar, decía Juan Ross, o esperar que se agriete sola para captar lo que hay más allá de ese simulacro. Lo que la poesía pretende es abrir el abanico, ampliar esa visión estrecha de la realidad a la que estamos acostumbrados, para llegar a lo que Rilke denominaba lo abierto. Solo por medio de la poesía constataremos que la realidad es infinita y que cuando la mirada va a un grado más de lo que acostumbramos mirar, surgen otras cosas. La poesía hace visible lo invisible. Y eso también es realidad, la que no captamos, la realidad que nos falta. La poesía se vuelve así una forma de conocimiento, pero no el conocimiento nacido del aprendizaje, de la investigación de una supuesta realidad, sino conocimiento de otra realidad. La realidad que la poesía misma crea y revela. la realidad que la poesía misma es, la realidad trascendente a cuyo conocimiento se accede solo por la experiencia entrañable, visceral de vivir en poesía. La poesía es una manera de estar en el mundo y de leerlo. Puente con el otro, entonces, puente con la realidad, Pero también la poesía nos vincula con nosotros mismos. Me pasa que a veces leo cosas que he escrito y me desconcierto. ¿Quién escribió esto? ¿Por qué en todos los poemas en el fondo siempre estoy diciendo lo mismo? ¿Elegí conscientemente un tema o el tema me eligió a mí? Yo siento que la poesía me relaciona con alguien, con algo. que no sé si soy yo, pero sin duda fui o seré o quién sabe. Y tal vez no me ayuda a conocerme mejor, pero sí a confirmarme que no soy solo esa cara en el espejo. Y no es solo cuando escribo. También cuando leo un poema, siento que hay determinadas palabras que se me meten dentro como diciendo, es aquí donde queríamos llegar. Para esto fuimos escritas. Y guardándolas en mí, siento también que despiertan cosas que yo no sabía que estaban ahí y que dialogan y me enriquecen. ¿Por qué esas palabras y no otras? Imposible saberlo. Tal vez hay allí algo muy antiguo que ha de tener que ver con nuestra infancia, con nuestra familia, con nuestra casa. Ahí se gesta todo, son nuestros orígenes. De ahí venimos. En las actividades de Salina Cruz, por ejemplo, la familia fue fundamental. Todos los niños estuvieron con sus maestros, pero también con sus padres, con sus hermanos, con sus abuelos. Las madres prepararon agua de jamaica, hicieron las tortillas, los tamales, ayudaron en los talleres. Los padres acarrearon sillas, organizaron el trabajo, pintaron. La familia entera acompañó a sus hijos en todas las actividades del convite. Y con esta presencia, con este acompañamiento en instancias tan importantes para un niño, la familia está haciendo algo fundamental. Está enseñando a leer. A leer el mundo, que es algo mucho más importante que leer un libro. Yo sé que decir que hay algo más importante que leer un libro suele ser una afirmación riesgosa, sobre todo en lugares como este, pero creo que sí, que a veces sobredimensionamos lo literario sin pensar que hay otras experiencias. El sentirse querido, las charlas compartidas con los padres, los juegos con los hermanos, los cuentos de la abuela, incluso el estar solo con uno mismo, pero dentro de esa célula de afecto y calor humano que es la familia, que también ayudan a ver el mundo, a interpretar la realidad, a encontrar una respuesta. A veces somos fundamentalistas del libro, pero sin duda también hay otros textos, la naturaleza, la gente, los sentimientos de los demás. Todo lo que nos sucede compromete nuestra capacidad de lectura. Claro que es deseable que la familia fomente con el ejemplo, sobre todo, el contacto con los libros. Si el adulto está cerca del libro, el niño también lo estará. Pero más allá de eso, es imprescindible que la familia ayude a mirar el mundo. El niño lo necesita, lo reclama. Eduardo Galeano nos cuenta del niño que ante el espectáculo del mar visto por primera vez le dice al adulto, ayúdame a mirar. Y es que mirar no es ejercicio fácil que se dé solamente abriendo los ojos. Lo esencial es invisible a los ojos, decía el principito, y el poeta Homero era ciego. Mirar requiere una actitud especial, una postura ante la vida. Pero aún más difícil que mirar es ayudar a hacerlo. Requiere algo que los adultos no estamos acostumbrados a hacer, y es callarnos. Creemos que ante un niño nosotros somos los encargados de interpretar lo que se ve, dar su significado. No sabemos aceptar el misterio. Esto a veces es más difícil aún para el maestro. Siente que es su obligación analizar, explicar, sacar conclusiones. Para la familia, en cambio, tal vez sea más natural instalarse también ella en el asombro del niño y simplemente mirar con él con todo lo importante que esto es para ambos. Y esa lectura del mundo compartida es la base de la construcción de un ser humano. Y cuando la mamá le canta un arrullo para hacerlo dormir, o el papá le enseña una adivinanza o un juego de dedos, aunque no haya un libro delante, esa familia está potenciando el vínculo natural entre el niño y la poesía, por la puerta de la palabra, pero sobre todo de la afectividad y del ritmo. Por eso me gusta la idea de la poesía como puente, sobre todo como aquellos primeros puentes de barcas, donde eran las propias embarcaciones unidas entre sí las que permitían el paso por encima de ellas. No era un puente construido por otros, sino que cada uno aportaba lo que tenía, su embarcación. Y ya podía subir o bajar la marea que no importaba. El puente construido entre todos se adaptaba a esas contingencias. En una familia es así. Cada integrante es barca y a la vez puente. Es punto de partida, pero también destino. Y me gusta también esa idea de que el puente siempre se puede cruzar en los dos sentidos. A veces simplificamos demasiado los roles, esquematizamos. Como lectores, la poesía solo nos puede enriquecer espiritualmente, nos puede aportar cosas. Como escritores, sentimos que en un poema podemos darle algo a los demás. No es así. Cuando un escritor termina un poema, no hay nada allí, solo unos trazos en un papel. Un zapatero que termina de hacer un par de zapatos puede ponérselos, usarlos. Una cocinera puede comer los alimentos que ella misma preparó, pero el poeta no tiene en sus manos un producto terminado. Decía Sartre que el acto creador cuando se trata de poesía no es más que un momento incompleto y abstracto de la producción de una obra. Si el autor fuera la única persona existente, jamás su obra vería la luz como objeto. La operación de escribir supone la de leer como su correlativo dialéctico y son actos que se vinculan, por supuesto, pero exigen agentes distintos. autor y lector aportan al poema cosas diferentes y complementarias. Por eso digo que la poesía es un puente, un llamado, una búsqueda. El poeta necesita al lector para que culmine su obra. La poesía siempre se hace de a dos. Y esos dos son igualmente valiosos y necesarios. No es uno que da, que ofrece un producto para el disfrute o enriquecimiento espiritual del otro que lo consume. Y como yo voy aprendiendo, como ya les dije, más de mis experiencias que de mis lecturas teóricas, les voy a contar la que hizo posible que yo comprendiera esto. Hace un tiempo inicié un intercambio de estos que me gustan tanto con una escuela de Totontepec en Oaxaca. la escuela Minerva, dirigida entonces por el maestro Víctor Fuentes. Los niños me escribieron, me preguntaron, me pidieron versos. Como recogí la historia en mi blog, quiero compartírselas tal como la vivía entonces para mantener esa mirada original. Mi blog se llama Palabras en los ojos, que viene de un poema de Octavio Paz. Ven por qué me dicen la mexicana. La primera entrada se llamó Escribir a pedido. Y dice, celosos de nuestra libertad, muchas veces los escritores somos reacios a escribir a pedido. Sentimos que ella limita nuestra inspiración, acota nuestro enfoque. tal vez hasta impide nuestro vuelo. Sin embargo, un pedido también puede abrirnos un abanico de nuevas posibilidades al plantearnos temas o miradas que quizás no hubieran surgido de nuestra sola iniciativa. He escrito a pedido algunas veces y siempre he descubierto, una vez comenzada la tarea, que ella siempre nos da satisfacciones si la emprendemos con honestidad. Hoy he recibido un nuevo pedido. Sé que cumplirlo me traerá problemas, que sentará precedentes, y tal vez mi escritura deberá abordar temas aún más insospechados. Pero ¿quién se resiste a un pedido como este? Y transcribo la carta que recibí. Totontepec, Villa de Morelos, Mije, Oaxaca, a 14 de febrero del 2013. Querida autora Mercedes Calvo. Autora Mercedes Calvo, leí su poema y me gustó mucho. Le podría decir, si usted hace poemas de animales, como dinosaurios, dragones o leones y osos, ¿usted tiene mascotas? ¿Usted es autora? ¿Tiene familia? ¿Me podría mandar un poema de dinosaurios, por favor? Se despide de usted, Oliver, alumno de cuarto de la Escuela Minerva. y sigo diciendo en mi blog con entusiasmo y alegría infinitos he escrito la respuesta para Oliver el dinosaurio lunares que vive en el Uruguay me reprochó esta mañana aquí alebrijes no hay yo quiero recorrer mundo visitar Totontepec ir a la escuela Minerva y saludar a Oliver Y volando entre las nubes, Aguajaca se marchó. Convídenlo cuando llegue con tamales de frijol. Y continúo en mi blog. Gracias. Y continúo en mi blog. Sabiendo que hay un lector ávido de nuestra respuesta, ¿Qué importa que el tema no nos lo haya soplado al oído alguna musa y que su tratamiento esté más cercano a la versificación que a la poesía? Un dinosaurio de lunares saldrá desde Uruguay cruzando la Sierra Mige y descenderá en la escuela Minerva a comer tamales de frijol de la mano de Oliver. ¿Qué otra función más hermosa puede cumplir la poesía? Esa fue mi primera entrada en el blog sobre el tema. Una semana más tarde, sin embargo, debí reconocer, en una segunda entrada, que las funciones de la poesía era un tema en el cual yo, indudablemente, no era experta. Y así escribí, escribirá pedido dos. Hoy recibí la noticia. El dinosaurio uruguayo ha llegado a manos de Oliver en la Escuela Minerva de Totontepec. Y como su llegada coincidió con el Día de la Lengua Madre, el poema fue traducido por los niños a la lengua mije e impreso en los muros de la escuela de cara a la sierra. Pocas veces he sentido una emoción tan grande Es felicidad, sin duda Pero no solo eso Cuando respondí al pedido de Oliver Lo hice pensando tan solo en la alegría que yo podría darle Y aún me preguntaba con un poco de soberbia ¿Qué otra función más hermosa puede cumplir la poesía? Hoy este muro me da la respuesta. La poesía no desciende de las manos del escritor hacia el lector para iluminar sus ojos y entibiar su corazón. La poesía es un puente por donde van y vienen niños y adultos, lectores y escritores, de aquí y de allá, hablando esta lengua o aquella, todos dando y recibiendo a la vez, todos intercambiando palabras, colores y sueños. La función más hermosa de la poesía, hoy lo aprendí, Oliver, es hacer posible el abrazo. Esto que me enseñaron los niños y sus familias y los maestros oaxaqueños es lo que quise transmitirles a ustedes. Hagamos puentes. Dice Elsa Bornemann que a veces puede irnos mal. Hago cien, diez, uno, no cruzas ninguno, más como te quiero dibujo y espero. Si queremos al otro, todos cruzaremos y todos seremos puentes. Muchas gracias. Gracias.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
12/11/2015
FECHA_INGRESO_ENTREGA
14/08/2018
OBSERVACIONES
Con el apoyo del Fondo de Cultura Económica
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF490
BARRA
Difusión
TEMPORADA
35
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
12/11/2015
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
mercedes-calvo.blogspot.mx
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

