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CUID
SWC-60515
SINOPSIS_SERIE
Celebración del placer de leer y del valor de compartir ideas. La propuesta invita a redescubrir los libros como objetos vivos que reúnen voces, historias y miradas diversas. Se promueve una relación libre y personal con la lectura a través de prácticas como la lectura en voz alta, la escucha atenta y la elección consciente del propio recorrido lector. El eje temático traza un camino por la historia del libro, desde sus primeras formas materiales hasta los soportes actuales, mostrando su presencia constante en la vida cultural. Asimismo, se aborda el surgimiento del derecho de autor como una forma de reconocer y proteger el trabajo creativo, fundamental para la continuidad de la creación literaria
EXTRACTO_SERIE
Presenciamos la convergencia entre música independiente y radio como motores de creación cultural, diversidad sonora y reflexión colectiva, destacando el papel de los medios en la difusión artística y la construcción de comunidad
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Homenaje que recuerda la vida y obra de Rosario Castellanos en el centenario de su nacimiento. Se exploran los orígenes de su temprano interés por el indigenismo, su labor periodística y su escritura. Se subraya la importancia de su voz crítica y sensible dentro de la literatura, así como las circunstancias que marcaron el final de su vida. La lectura de fragmentos de La muerte del tigre invita a disfrutar su escritura y a acercarse a los temas humanos, sociales y reflexivos que atraviesan su obra
EXTRACTO_PROGRAMA
Homenaje a Rosario Castellanos que recorre su vida, su pensamiento y su aporte a la literatura, a través de lecturas que permiten reencontrarse con una voz lúcida, crítica y profundamente humana
N_PROGRAMA
1
N_TOTAL_PROGRAMAS
1
DURACION_TOTAL
01:29:25:28
PARTICIPANTES
Ana María Franco Lira, moderadora
Vicente Jurado López, Director de lo Académico de la Dirección General del Centro Nacional de las Artes.
José Armando González Rangel, Director de la Biblioteca de las Artes Centro Nacional de las Artes.
Valentina Trillo Rojas, jefa del Departamento de Fomento a la Lectura.
Margarita Castillo Arias, Escritora, productora y locutora radiofónica
Pedro Ulises Arruti Tolentino, estudiante ENAT
María Fernanda Orozco, estudiante ENAT
Ana Karen Arzate González
Martha María Martínez
Leticia Soto Mendoza
Tania Martín Becerril
Antonio Sánchez Sánchez
Ricardo Rodríguez Fierro
Angeles Miramón Valadez
María Fernanda Freeman
Virginia Badillo Sánchez
Héctor Vargas Trujano
Elizabeth Chávez Rubio
Luz Anel Lecona
Norma Concepción Muñoz, Directora de Desarrollo Académico
Israel Issac Hernández Vargas
Marcia Salas Romero
Celia María Licona
Selene Monserrat
Viviana Silva García
Ana Karen Arzate González
Galia Mayer Guadarrama
Christiane Sánchez García
Ana Gutiérrez Singer
Rosa Alejandra Guzmán Avendaño
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
José Armando de Jesús González Rangel
Profesional de la bibliotecología con una amplia trayectoria en gestión, organización y desarrollo de servicios bibliotecarios. Ha ocupado cargos directivos en bibliotecas de instituciones educativas, judiciales y culturales, así como en redes bibliotecarias de alcance nacional. Participó en los trabajos para la formulación de la Ley General de Bibliotecas y en la creación de la Red de Bibliotecas del Poder Judicial de la Federación. Ha intervenido como ponente y docente en distintos espacios académicos.
Valentina Trillo Rojas
Ha desarrollado su labor profesional en el ámbito de la lectura, la educación y los estudios socioculturales. Ha impartido cursos y conferencias dirigidas a profesorado bilingüe en diversas instituciones de Estados Unidos, dentro de programas de capacitación especializada. Desempeñó responsabilidades en la Dirección General de Culturas Populares, coordinando diagnósticos socioculturales y procesos editoriales en distintos estados del país. En la Biblioteca de las Artes coordina el Programa de Fomento a la Lectura, la Colección Infantil y los talleres de lectura para escuelas, así como un programa digital orientado a la promoción del libro.
Margarita Castillo Arias
Actriz, locutora, guionista y productora con una trayectoria de más de cuatro décadas en la radio universitaria. Ha sido colaboradora constante de Radio UNAM, donde ha grabado más de cinco mil piezas de poesía y conducido series radiofónicas dedicadas a la música y la literatura. Ha participado en producciones culturales, científicas y musicales, así como en proyectos sonoros y de divulgación. Su trabajo incluye escritura poética, edición independiente y dirección artística de series radiofónicas y programas especiales, además de colaboraciones para acervos sonoros y plataformas culturales universitarias.
TIPO_ACTIVIDAD
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Biblioteca | Conferencia | Derecho de autor | Libro | Libro de texto | Poesía
TRANSCRIPCION
Buenas tardes. Deseo dar la más cordial bienvenida a todas y a todos los que nos acompañan esta tarde aquí en el aula José Vasconcelos. También me permito dar la bienvenida a todos los que siguen esta transmisión a través de la plataforma Interfaz del Senar y a través de las diversas redes sociales de la Biblioteca de las Artes. Es un gusto contar con su asistencia. Hoy miércoles 23 de abril nos reunimos para celebrar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Para dar comienzo a esta celebración, a la que nos sumamos con un gran placer, me permito presentar al maestro Vicente Jurado López, director del Centro Nacional de las Artes, quien nos dirigirá a unas palabras. Adelante, por favor, maestro. Bueno, muy buenas tardes. Muchísimas gracias por acudir al Centro Nacional de las Artes en este día tan especial, tan importante, que es el Día del Libro y del Derecho a Autor. Para mí me resulta bastante importante que nosotros seamos una sede más de estos eventos, ya que el CENART tiene los espacios donde albergamos las artes visuales, el teatro, el cine, tenemos la música, pero hay algo que le faltó cuando se hizo este centro nacional hace 30 años, albergar también a las letras y a la literatura. Entonces eso es como una reflexión que lo dejo en la historia también de cuando se hacen este tipo de proyectos que son enormes. Y ahora pues bueno, no vamos a perder esta oportunidad de justamente abrazar a las letras, abrazar los libros, ya que tenemos muchísimos proyectos dentro del CENAR y anteriormente también se llevaba a cabo la feria de libro juvenil y bueno, creo que ahora es un momento muy importante para poder trabajar estos proyectos y que regrese la literatura, que regrese el libro, este hermoso artefacto que nos ha ilustrado a lo largo de toda nuestra civilización este artefacto que para nosotros es sumamente importante para la construcción de nuevas ideas, de reflexiones. Y una parte muy importante es porque nos funciona como una bitácora del tiempo. Entonces, para mí, hoy, 23 de abril, Día de San Jorge, también me es grato abrazar este tipo de proyectos, abrazar esta iniciativa que desde la dirección de la Biblioteca de las Artes se ejecutó y obviamente recibir a la maestra Margarita Castillo, recibir a todo este podium tan importante. Les doy la cordial bienvenida a todas y todos a este recinto, a este Centro Nacional de las Artes, que es la casa de todas y de todos. Muchísimas gracias por estar. Muchas gracias Maestro Vicente Para dar inicio a nuestra celebración en primera instancia contaremos con la participación del Maestro José Armando González Raichel quien nos brindará una charla acerca del tema de derechos de autor Antes de cederle la palabra me voy a permitir compartirles algunos datos curriculares Él es licenciado en Biblioteconomía por la EMBA Maestro en Bibliotecología y Estudios de la Información por la UNAM Como parte de su experiencia profesional su desempeño como docente en el Tecnológico de Monterrey, Campo Ciudad de México y en el Colegio de Bachilleres. Actualmente ocupa el cargo de director de la Biblioteca de las Artes. Adelante maestro, bienvenido. Muchas gracias, muchas gracias, maestra Margarita, muchas gracias Valentina, director, muchas gracias por acompañarnos. A quienes acompañan esta tarde de forma presencial a través de redes sociales. Muchas gracias, bienvenidas, bienvenidos. 23 de abril, día del libro y del derecho de autor, es una fecha que se establece hace ya algunos años, la establece la iniciativa de la UNESCO y se elige el 23 de abril porque coincide con fechas de nacimiento o muerte de algunos de nuestros más escritores, más reconocidos a nivel mundial. Caso de Shakespeare, de Cervantes y de algunos otros, García Lázaro de la Vega y algunos otros más. Son dos materias, dos temas que en la historia de la humanidad coinciden en un momento importante que es la mención de la imprenta de tipos móviles, pero pues antes los dos tienen historia, sobre todo la historia del libro, y quiero que hagamos un breve recorrido para ver cuáles son los antecedentes que tuvimos para poder llegar al libro tal como lo conocemos. Están viendo ustedes en pantalla uno de los primeros instrumentos que se utilizaron para la escritura, escritura coniforme, las tablillas de arcilla que se utilizaron en esopotamia, fueron de los primeros instrumentos que nosotros utilizamos, nosotros como humanidad, para poder dejar testimonio de nuestro paso por el tiempo. Posteriormente utilizamos otro tipo de material, un material ya vegetal que es el papiro, seguramente si ustedes van al Museo de Antropología en muchos lados aquí en México pueden ver el papiro lo tenemos del lado izquierdo en la ilustración y después de un proceso de secado y demás se podía escribir sobre él y generalmente se guardaban rollos como los tenemos en la ilustración el papiro se utilizó durante muchos años y fue precisamente la biblioteca de Alejandría quien albergó una colección muy, muy, muy grande de este tipo de documentos. Después de eso se utilizó la piel de diversos animales para poder escribir sobre ella. A esto se le conocía como pergamino y generalmente esto ya tenía una forma más parecida al libro actual. se podía escribir sobre él y algo curioso que cuando cuando las pieles para escribir se escaseaban se utilizaban estas mismas pieles se borraba, se tallaba sobre lo que se había escrito y se volvió a escribir si quieres pasar al siguiente por favor de esta forma tenemos lo que se conoce como palinceftos Notan en la imagen, se puede ver dos escrituras, la que estaba anteriormente y la que se hizo posterior. Todos estos documentos todavía existen testimonios en diversas bibliotecas. Y bueno, más adelante llegamos a lo que es el papel, el papel que también tiene un origen anterior al nacimiento de Cristo, pero que no se da a conocer, sino un poco más reciente en Europa. Se le atribuye la invención a los chinos, y es después de mucho tiempo que ya se empieza a hacer el papel, el instrumento con el cual se empieza a escribir sobre él. Posteriormente a esto tenemos la inversión de la imprenta y esto es lo más importante quizá donde empiezan a converger estos dos temas que hoy nos reúnen, la historia del libro y la historia de los derechos de autor. La inversión de la imprenta de tipos móviles, que también hay quienes le atribuyen este invento a los chinos, otros dicen que es de Gutenberg. El tema es que esto nos posibilita hacer una impresión ya a gran escala de lo que ahora conocemos como libros. Y es a partir de este momento cuando también empiezan a generarse algunos instrumentos legales que tienen la intención de proteger a la obra de los autores. Curiosamente, el derecho romano, que es gran parte de lo que hoy todavía se utiliza, no contemplaba la protección a los derechos de autor, no contemplaba la protección autoral, la protección intelectual. se castigaba el robo de un libro, pero el libro como objeto, el robo de la idea, de la intelectualidad. Entonces, bueno, tenemos algunos momentos importantes que ven en pantalla. El más importante se da quizá hasta algunos años posteriores, que es el 1710, el 10 de abril, tampoco tiene mucho que pasar esa fecha se conmemora la firma de lo que se conoce como el Estatuto de la Reina Ana en Inglaterra y esto da pie ya a que haya una cultura autoral no solo en Inglaterra sino primero en Europa y al llegar a Europa pues Europa recuerden que en esos momentos diferentes países europeos tenían colonias en África, en América, pues esta protección se empieza a dar a todo el mundo a través de esas colonias. Y es importante lo que genera esta protección, porque a partir de aquí todos los países empiezan a hacer legislación para proteger en principio la obra literaria y posteriormente esta protección se empieza a expandir a otro tipo de creaciones intelectuales. Tenemos en la siguiente lámina momentos importantes de lo que ha sido la evolución de los derechos de autor. El instrumento internacional más importante todavía a este momento es el Convenio de Berna, que se firmó en 1886, y que tiene como finalidad la protección de las obras literarias y artísticas. Después tenemos la Convención Universal del Derecho Doctor, que fue firmada en 54 o 52, Y posteriormente a esta, tenemos la firma del Convenio de Roma, que da protección a los artistas, intérpretes, ejecutantes, organismos de radiofusión y productores de fonogramas. Se extiende la protección autoral a todos estos personajes. Y por último tenemos la convención que establece la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la OMPI, que es el organismo internacional que da ciertas reglas, dirige más o menos por dónde va a ir la protección de los derechos de autor, sobre todo cuando hay cambios importantes. La propia aparición del libro electrónico y estas cosas, bueno, están por ahí problemas que tiene que estar legislando para poder dar una protección adecuada a las personas. ¿Qué es lo que protege al derecho de autor? Básicamente protege dos cuestiones, una son los derechos morales y la otra son los derechos patrimoniales. Los derechos morales que están ligados a la persona siempre por toda la vida son imprescriptibles, irrenunciables e inalienables. Y los derechos patrimoniales que estos sí se pueden imaginar. Yo puedo ceder y dar permiso de que se publique una obra de mi autoría con un tiempo determinado y poder cobrar una regalía por ese uso. Y este derecho lo puedo también transmitir a mis herederos. Recientemente esta protección y los organismos, las sociedades de gestión colectiva han expugnado por una protección que a veces consideramos va un poquito más allá y es un poco exagerada y limita otro de los derechos que tenemos como ciudadanos, que es el derecho al acceso a la información. Entonces, ¿cuál es el atleto en este momento? Pues que haya una equidad entre el uso, el derecho de yo usar una obra y también darle una protección adecuada a los autores, porque entendemos que los autores viven de esto y que tienen que seguir creando y los tenemos que proteger. pero también está el acceso a la cultura, al conocimiento, a la defusión de este conocimiento, y que a partir de eso podamos generar más conocimiento. Entonces hay que hacer ahí, pues es una labor de nuestros diputados, senadores, encontrar un ajuste medio en esto. Bueno, hasta aquí mi exposición. Y los dejo nuevamente con Ana, que empezará a la siguiente expositora. Muchas gracias. Gracias. Muchas gracias al maestro Armando González por este panorama que nos brindó sobre el tema de los derechos de autor. Y bueno, con motivo del centenario del natalicio de Rosario Castellanos, decidimos dedicarle la celebración del día de hoy a esta escritora mexicana. Por ello, a continuación contaremos con la participación de Valentina Trillo Rojas, quien nos compartirá un acercamiento a la vida y obra de esta escritora. Antes de cederle la palabra a mi compañera Valentina, me permito compartir algunos datos sobre su semblanza curricular. Ella es profesora de educación primaria, como parte de su formación académica, realizó también la licenciatura en antropología social y una maestría en gestión y uso de la información. Ha impartido cursos de metodologías para la alfabetización y los libros de texto a profesorado bilingüe de origen mexicano en diversas universidades de los Estados Unidos. Actualmente tiene a su cargo el programa de fomento a la lectura y la colección infantil de la Biblioteca de las Artes. Como parte de sus actividades, brinda el servicio de talleres de lectura y entre los proyectos en los que ha participado, destaca la serie de programas en línea Viajemos con los Libros. Bienvenida, Valentina. Adelante, por favor. Bueno, pues muchísimas gracias por acompañarnos. Esta es la edición 10 de las actividades que la biblioteca ha desarrollado desde 2015 en torno a la celebración tanto del Día Mundial del Libro como del Día Nacional. Entonces hemos tenido todos los años, salvo uno tal vez, por las cuestiones del temblor y cosas de esas, pero siempre se ha conmemorado, no en este lugar ahora con tanta importancia, pero siempre hemos tenido en cuenta y con la participación de todos los que trabajamos en la biblioteca. Respecto a Rosario Castellanos, la biografía, a pesar de que hay muchísimos trabajos, sigue siendo un poco fragmentada. Entonces, en algunas fuentes, pues, si se pasa, se dan distintos datos que se mezclan con sus novelas, sobre todo con Balbucana. Y ella pertenece a una familia poderosa, propietaria de grandes tierras, fincas, que explotaban, bueno, perdón, en el centro está, es muy difícil encontrar las fotografías pero están el padre y su madre y de este lado ella ya más grande seguramente un regreso por ahí a Chiapas porque viene bastante joven hay sus fotografías de infancia que ahora van a estar en la exposición que se inaugura mañana por la UNAM con el archivo que se abre, que se hizo una curaduría muy especial Este es un beneficio de café, la explotación de las propiedades que tenía el papá César Castellanos eran dedicadas fundamentalmente al cultivo de la caña y del café. Pero si ustedes ven esto, es inmenso. Yo alguna vez fui a un beneficio de café y pues de los campesinos, y son lugares pequeñitos con el patio y demás, pero esto ya parece una industria, ¿no? Entonces era muy, muy grande y queda como la guía de la familia una persona con el mismo nombre que Rosario, Rosario Castellanos de Castellanos. Rosario Castellanos era Rosario Alicia, algo así, ¿no? Entonces esa señora es la que va a sacar adelante al último, que es César Castellanos, su hijo, y que van a enfrentar una serie de situaciones que ahorita vamos a ver. Los indígenas Xoxiles y Tojolabales no lo querían mucho, sino que eran Doña Chayota, ya se imaginarán. Con el cardenismo ya avanzado se lleva a cabo en Chiapas la reforma agraria. Chiapas estuvo muy aislado de lo que es la Revolución Mexicana. llegó como más tarde y hay ahí una serie de mezclas de dirigentes de la clase poderosa, sobre todo San Cristóbal de las Casas, Ciudad Real, y Comitán, que es un lugar de producción y de comercio. Entonces, cuando llega la reforma agraria, ya casi al final del cartenismo, Se crea una situación mucho muy difícil porque todos los finqueros van a ser afectados con expropiaciones y reparto. Y para complicarlo más, se empieza a reunir a los trabajadores para que se hagan contratos. Entonces eso crea muchísimo malestar. Prácticamente la revolución tiene un líder en San Cristóbal de las Casas. Nada más. Bueno, ella se viene con sus padres cuando tiene 16 años y empieza a hacer la preparatoria aquí. Conoce a su amiga Dolores Castro, que va a ser amiga de toda la vida, todavía vive. Y va a estudiar en la universidad, en la Facultad de Filosofía y Letras, que está ahí, que no es San Ildefonso, que era la preparatoria a principios del siglo, del 10 me parece, sino la Casa de Mascarones, allá por Santa María de la Rivera, ese es el edificio. Ahí presenta su tesis de maestría sobre la cultura femenina. Y en alguna nota explican que el examen, todo el mundo estaba en la carcajada, escuchando desde Santo Tomás, Nietzsche y distintos autores, Santo Tomás diciendo que, manejando que la mujer es un animal incompleto, entonces bueno, pues era como el elemento gracioso de todo eso, ¿no? Se titula de maestría con este que es sobre la cultura femenina, que es un recuento de su carrera, filosofía, licenciatura y maestría, sobre la cuestión femenina. Se empieza a cartear con el que es su novio, Ricardo Guerra, pero le otorgan una beca a lo que ahora es la Universidad de Madrid, la Complutense, sobre estética, teoría y literatura, algo así. Entonces va a estar dos años, hace un viaje con Dolores Castro, en un barco, vuelven a subir y llegan a España y ahí están esos dos años. Y cuando regresa, su novio, su teatro Guerra, ya se casó con una pintora. eso le va a causar una situación muy compleja. De niña su hermano muere muy pequeñito y eso no va a agradar a un finquero, a una gente que tiene tierras para continuar con su emporio. Entonces ella siempre se va a sentir menos y hecha a un lado. De hecho, comenta que esta cuestión de la reforma agraria la libró de que le hubieran casado con alguien y se hubiera ocupado ese tipo de rol de solo mujer casada. Se desarrolla también como docente en la universidad y rodeada de una serie de personajes muy importantes, Si pueden ver ahí, está Rulfo, está en este de acá al lado, está José Emilio Pacheco, está Ponce, está ella. En esta, por ejemplo, está Margot Glass, está ella muy guapa y está Ricardo Guerra. Entonces, ella se va a desarrollar ya como profesora y también va a tener puestos importantes, encargada de prensa y ese tipo de cuestiones. Esta fotografía es una celebración de la elaboración de un libro que se llama 19 protagonistas de la literatura mexicana y acá abajo el segundo en cuclillas es Emanuel Carballo que los entrevista a todos. Es muy interesante leer cómo los entrevista porque comentan la crítica que Manuel Carballo es el futbolista de la literatura porque le mete goles a todo mundo. Es muy duro, ¿no? Y entonces aquí están conmemorando la elaboración de ese libro, de ese evento en un restaurante. ¿Alguien reconoce a alguien ahí? Novo, Monsiváis acá abajo, Pacheco en el extremo, Pellicer, Ineli Campobello, ella al centro, este del muerte sin fin que dice que cuando la leyó nunca se recuperó. Era muy tendiente a la depresión y problemas emocionales que no medraban su trabajo para nada. Bueno, ella desarrolla por todas estas vivencias que tuvo, tres textos que son muy importantes, dos novelas, Balun Kanan, que es la historia de su familia y la cuestión del cardenismo y las expropiaciones, y otra que es Oficio de Tinieblas, que está relacionada con dos rebeliones, hay más, indígenas que fueron muy violentas. Y uno que se llama Ciudad Real, del cual Margarita Castillo va a leer un relato, un cuento. Aquí vemos cómo bajan a lo que ustedes van a escuchar, al enganchamiento de los trabajadores indígenas con capataces. Estas son las características de una de las fincas del Papa. Aquí lo vemos parado. Acá los vemos transportándose a algún lugar con los indígenas, con ellos en una silla de espaldas subiendo. y en este caso la cosecha de café. Y bueno, ahí se va a cerrar la dinastía, cuando ya no esté el padre. La de oficio de tinieblas, se tiene como testimonio estas pinturas, que son como de 1898, donde hay una mezcla de gente que está luchando por defender sus propiedades y la utilización de los indígenas chabulas. El dirigente se alía con los de San Cristóbal, con los caslanes, que van a escuchar, que son los enemigos de los indígenas, se alían para querer mantener la capital en San Cristóbal, que le están peleando los de Tuxtla. Es muy complicado ese proceso porque termina con la crucifixión de un niño, de un niño chamula. Bueno, nada más respecto a lo de la literatura, ella va a criticar muy fuerte a los kashlanes, a los ladinos, pero igualmente a los indígenas que abusan de los más débiles dentro de sus etnias, ¿no? Es definitiva. Igual va a ser con la mujer, que puede ser cómplice del machismo, refugiándose en la abnegación, hace un discurso en contra de la abnegación, en un día que se iba a festejar el Día de la Mujer. Y cuando tiene una situación difícil con el marido, regresa, bueno, con el novio, regresa a San Cristóbal y se incorpora a Lini. Y ahí va a jugar un papel muy importante en cuestión de elaboración de libros de texto y se va a incorporar al Teatro Petul. El Teatro Petul no lo funda ella. Ese ya tenía varios años funcionando y es muy importante destacar el papel de antropólogos y gentes vinculadas al teatro, a la Escuela Nacional de Teatro Azequizano, para capacitar indígenas en la elaboración y animación del Teatro Petul, que va a ayudar para campañas y distintas cosas. seguimos lo que yo me estoy pasando bueno, dedicó paralelamente a todos esos trabajos 43 años al periodismo y hay dos ediciones de sus artículos en prensa en el Excelsior que alcanzan más de los 500 artículos y es muy interesante leer esa parte, esa parte es como más libre, opina de muchas cosas bueno, se casa con Ricardo Guerra porque su esposa le manda desde París la notificación del divorcio y se casa con Felguérez y entonces él regresa a ser pareja de Rosario. Se casan, ella se casa con un vestido blanco de seda y la relación va a ser difícil entre dos personas que dedican tantísimo tiempo a la actividad intelectual. Ricardo Guerra es nombrado, bueno, es dos veces director de la Facultad de Filosofía y reorganiza de una manera impresionante todas sus ramas. Y también va a ser embajador en Alemania Oriental, la que era la Alemania socialista. Hablaba ocho lenguas, muy querido por toda la comunidad y demás, pero con una relación complicada entre ellos. Finalmente se divorcia y eso la libera. Se siente otra persona en algunas cortos que hay. Alguna autora dice, recobra su autoestima, no dependiente del matrimonio. Inglesa al servicio exterior mexicano, se va de embajadora a Israel, levanta muchísimo las relaciones comerciales y culturales con Israel y muere en un accidente lamentable, regresa y tiene un funeral de Estado muy reconocida. Desgraciadamente sí no hemos calado más en la lectura de sus trabajos, hay tesis, hay distinto tipo de cosas. los artículos serían una muy buena manera de entrarle a estas cuestiones están un poco caras las ediciones pero bueno, esperemos tener en la biblioteca tenemos algunos, pues esto es todo y les agradezco su atención Muchas gracias Muchas gracias Valentina agradecemos este acercamiento que nos brindó sobre la vida y obra de Rosario Castellanos ahora para dar voz a uno de los relatos de Rosario contaremos con la valiosa participación de Margarita Castillo. Antes de cederle la palabra, me permito compartir su semblanza. Ella cuenta con una vasta trayectoria en el ámbito cultural y artístico, que incluye su labor como actriz y guionista de montajes teatrales en México y en el extranjero, como la obra teatral Santa en el año de 1976. Ha realizado también la dirección artística de varias series televisivas producidas por TV Omnamb. Además es escritora, poetisa y editora independiente. Ha desarrollado proyectos de libros objeto. De igual manera se ha distinguido por su interés en contribuir a la difusión del trabajo literario de otros autores. Se ha desempeñado también como guionista, productora y locutora radiofónica de un sinfín de proyectos que la han posicionado como una de las voces más emblemáticas de Radio UNAM. Bienvenida, maestra Margarita. Muchas gracias. Bueno, pues díganme si estamos bien con el micrófono. Entonces, agradeciendo profundamente la oportunidad de estar con ustedes aquí, agradeciéndoles a todos, damos inicio. Entro en frío. La muerte del tigre o la muerte del jaguar, de Rosario Castellanos, fragmento y un colofón necesario. La comunidad de los volumetic estaba integrada por familias de un mismo linaje. Su espíritu protector, su huaygel, era el tigre, el jaguar, cuyo nombre fueron dignos de ostentar por su bravura y por su audacia. Después de las peregrinaciones inmemoriales, huyendo de la costa, del mar y su tentación suicida, los hombres de aquella estirpe vinieron a establecerse en una parte alta de Chiapas, en un valle rico de prados, arboledas y aguajes. Allí la prosperidad les alzó la frente de nuevo. Cuando la llegada de los blancos, de los cashlanes, el ardor belicoso de los volumétic se lanzó a la batalla con un ímpetu que al estrellarse contra el hierro invasor vino a caer desmoronado. Peor que vencidos, estupefactos, los volumetic sintieron en propia carne el rigor de la derrota, esa que antes jamás habían padecido. Fueron despojados, sujetos a cárcel, a esclavitud. A los que lograron huir, su condición les sopló al oído su debilidad. Y huyendo, se hicieron invisibles a la hazaña de sus perseguidores, buscaron entonces el refugio en las estribaciones del cerro allí se detuvieron a recontar lo que habían rescatado de la catástrofe allí iniciaron una vida precaria en la que el recuerdo de las pasadas grandezas fue esfumándose en la que su historia se convirtió en un manso rescoldo que ninguno era capaz de avivar De cuando en cuando los hombres más valientes bajaban a los parajes vecinos A trocar los productos de sus cosechas Y para visitar los santuarios Solicitando a las potencias superiores Que cesaran de atormentar a su huaygel Al tigre, al jaguar Al que los brujos oían rugir herido en la espesura de los montes Los volometic eran generosos para las ofrendas Y sin embargo, sus ruegos no eran atendidos Y su tigre, su jaguar, aún debía recibir muchas heridas más Porque la codicia de los kashlanes nunca se aplacaba Ni con la predación ni con los tributos Su codicia no dormía y se crecía en ellos, en sus hijos, en los hijos de sus hijos. Los cashlanes siempre avanzaban, hollando la tierra con los férreos cascos de sus caballos, derramando en todo alrededor su mirada de gavilán y chasqueando su látigo. Los Volumetic vinieron y vieron que se aproximaba la amenaza y no corrieron, como antes, a aprestar un arma porque ya no tenían el coraje de esgrimirla. Se agruparon temblorosos de miedo a examinar su conducta como si estuvieran a punto de comparecer ante un tribunal exigente y sin apelación. No iban a defenderse. ¿Cómo? ¿Cómo? Si habían olvidado el arte de guerrear y no habían aprendido el de arguir, solo iban a humillarse. Las laderas buenas para sembrar, con pinares que han de talarse para abastecimiento de leña y carbón, con ríos que moverían molinos, todas esas son propiedad de los Diegos Mijangos Llorantes, quien probó que su decencia directa era de aquel otro Diego Mijangos, conquistador, y de los Mijangos que sobrevinieron después, los encomenderos. Así es que tú, Sebastián Gómez Escopeta, y tú, Lorenzo Pérez Diezmo, y tú, Juan Domínguez Ventana o como te llames, Estás sobrando, estás usurpando un lugar que no te pertenece y es delito que la ley persigue. ¡Vamos, vamos, chamulas! ¡Fuera de aquí! Los siglos de sumisión habían deformado aquella raza. Con prontitud abatieron el rostro en un signo de acatamiento. Con docilidad solo mostraron la espalda. Las mujeres iban adelante, cargando a los niños y los enseres más indispensables. Los ancianos, con la lentitud de sus pies, la seguían. Y atrás, para proteger la emigración, iban los hombres. Jornadas duras, sin meta, abandonando este sitio por hostil y el otro para no disputárselo ahora a sus dueños. Escasearon los víveres y las provisiones. Aquellos en quienes más cruelmente mordía la necesidad se atrevieron al merodeo nocturno cerca de las milpas y aprovechaban la oscuridad para apoderarse de una mazorca, de las hojas de algunas legumbres. Pero los perros susmeaban la presencia del extraño y ladraban su delación. Los guardianes venían blandiendo el machete. Y allá iba, el ladrón famélico, furtivo, con el largo pelo irsuto y la ropa hecha jirones. La miseria diezmó a la tribu. Mal guarecida de las intemperies, el frío les echó su vaho letal. Primero lastimó a los niños, que morían sin comprender por qué. Con los puñezuelos bien apretados, como para guardar en ellos la última brisna de calor. Morían los viejos, acurrucados junto a las cenizas del rescoldo, sin una queja. Y las mujeres se escondían para morir con un último gesto de pudor, igual que en los tiempos de dar a luz. Entonces se instalaron en un terraplén alto, tan alto que les partió en dos su corazón. Con el hambre, con esa que andaba suelta, los varones reunidos en deliberación decidieron partir en busca de una salida. Las esposas renunciaron al último bocado para no entregarles vacía la red del bastimento Y en la encrucijada, donde se apartan los caminos, se dijeron adiós Andar, andar Los volumétic no descansaban en la noche Sus antorchas se veían viboreando entre la negrura de los cerros y llegaron a Ciudad Real. Acesantes, agotados, pegajosa la ropa de sudor, desgarrada, las costras de lodo, ya secas, ya de muchos días, se les habían resquebrajado lentamente, dejando al descubierto sus pantorrillas desnudas. Ciudad Real. Ciudad Real mantuvo siempre una relación de injusticia y tercamente apegada al terror. Los volumétic atravesaron las primeras calles entre la tácita desaprobación de los transeúntes que esquivaban, con remilgados gestos, el roce con aquella ofensiva miseria. El mercado atrajo a los forasteros. Aquí está el lugar de la abundancia. Aquí el maíz que sofoca las trojes con su amarillez de oro. Aquí las bestias de sangre roja destazadas pendiendo de enormes garfios. El gendarme, encargado de vigilar aquella zona, se paseaba distraídamente entre los puestos canturreando una cancioncilla, espantando aquí y allá una mosca. pero cuando advirtió la presencia de esos andrajosos adoptó automáticamente una actitud de celo empuñó con más fuerza el garrote dispuesto a utilizarlo a la primera tentativa de robo sin embargo los volumetic parecían tener intenciones pacíficas se habían alejado de los puestos para ir a buscar un sitio vacío en las gradas de la iglesia de la Merced. Encuclillados, los indios se expulgaban pacientemente y comían los piojos. El gendarme los observaba a distancia, complacido, porque el desprecio estaba de su parte. Un señor, que rondaba en torno a los volumétic, se decidió por fin a abordarlos. rechoncho, calvo, les dijo, ¡Pedai, chamulas! ¡Están buscando colocación! Los volumétic cruzaron entre sí rápidas y recelosas miradas. Cada uno descargó en el otro la responsabilidad de contestar. Por último, el que parecía más respetable le preguntó, ¿Acaso tú puedes darnos trabajo? ¿Acaso eres enganchador? ¡Precisamente! Y tengo fama de equitativo. Me llamo Juvencio Ortiz. Ah, sí. Don Juvencio. El silencio se extendió entre los interlocutores como una mancha. Don Juvencio tamborileaba sobre la curva de su abultado abdomen a la altura del botón del chaleco donde debería enroscarse la leontina de oro que no había. Entonces, ¿qué? ¡Chamulas! ¡Hacemos trato! Pero los indios no tenían prisa. Nunca hay prisa de caer en la trampa. Bajamos de nuestro paraje. Hay escasez allá, patrón. No se quieren dar las cosechas. Más a mi favor, chamula. Vamos al despacho para ultimar detalles. Don Juvencio echó a andar. Seguro de que los indios seguirían. Hipnotizados por esa seguridad así entrecomillada, Los volumétic fueron atrás de él. Lo que Don Juvencio llamaba con tanta pompa su despacho no era más que un cuchitril, un cuarto redondo, en una de las calles paralelas a la del mercado. El moblaje lo constituían dos mesas de ocote, un estante repleto de papeles y dos sillas de inseguras patas. En una de ellas estaba el socio de Don Juvencio, de largo perfil, protegido por una visera de celuloide verde. Este grasnó cuando tuvo ante sí a los recién venidos. ¿Qué trae usted de bueno, don Juvencio? Lo que se pudo conseguir, mi estimado. La competencia es dura. Afuera hay enganchadores con menos méritos que yo. Yo tengo título de abogado expedido por la Escuela de Leyes de Ciudad Real. ¿Y esos? Esos con menos experiencia que yo me arrebatan a los clientes. Usan otros métodos, señor. Usted nunca ha querido recurrir al alcohol. Un indio borracho ya no se da cuenta ni de lo que hace ni a lo que se compromete. Pero usted, con tal de ahorrar lo del trago, no es eso. Es que aprovecharse de la inconsciencia de estos infelices es, como dice su ilustrísima don Manuel Oropesa, una abribonada. Pues así nos va con sus ideas. Usted era el que afirmaba que todo podía faltar en este mundo, pero que siempre sobrarían indios. Ya estamos viendo que no. Las fincas que nos encargaron sus intereses corren el riesgo de perder sus cosechas por falta de mano de obra. Don Juvencio hizo un ademán para presentarlos. ¿Esos? Don Juvencio se vio en el penoso deber de impostar más la voz. ¿Esos? ¿Con qué tono lo dice usted, señor mío? ¿Qué tacha puede ponerles? El socio de don Juvencio se encogió de hombros Está con el sopilote en la ancla, como quien dice No van a aguantar el clima de la costa Don Juvencio se aproximó a su socio Enarbolando un dedo humorísticamente amenazante Ah, mañosón Si bien hacen en llamarle a usted a bebé mal agüero ¿Acaso es responsabilidad nuestra que estos indios aguanten o no el clima? Nuestra obligación solo consiste en que comparezcan vivos ante el dueño de la finca Lo que suceda después pues ya no nos incumbe Don Juvencio fue al estante y apartó un fajo de papeles y después se los entregó a su socio. A ver, chamulas, pónganse en fila. Pasen uno por uno ante la mesa del señor y contesten lo que se les pregunte. Sin decir mentira, chamulas, porque el señor es brujo y los puede dañar. ¿Saben para qué se pone esa visera? Para no lastimarlos con la fuerza de su mirada. Los voluméticos escucharon esta amonestación con creciente angustia. ¿Cómo iban a poder seguir ocultando su nombre verdadero? Lo entregaron. Pusieron a su guaygel, a su jaguar herido, bajo la potestad de estas manos manchadas de tinta. Pablo Gómez Bolón. Daniel Hernández Bolón. José Domínguez Bolón. ¡Bolón! Ya te voy a dar tu bolón para que aprendas. A ver, a ver, el que sigue. El socio de Don Juvencio taladraba a los indios con una inútil suspicacia, porque después, cuando se escapaban, nadie podía localizarlos, ya que en el lugar al que dijeron pertenecer no existía, Y los nombres que dieron como antes suyos eran falsos. Cuando hubo terminado, notificó a don Juvencio. Son cuarenta. ¿A cuál finca los vamos a mandar? Le taparemos la boca a don Federico Werner, que es el que más nos apremia. Aponte usted. Finca, cafetera, el suspiro tapachula. Uy, pues no son suficientes. ¿Qué? ¿Que no son suficientes? ¿Cuarenta indios para levantar la cosecha de café de una finca? Bueno, mire, peor es nada Como diga, pero no van a llegar los cuarenta No aguantan ni el viaje Con el anticipo Ese anticipo que recibieron Los voluméticos iniciaron la caminata Conforme iban dejando atrás La fiereza de la serranía, un aire tibio moroso, los envolvió, quebrándolos. Venteaban en este aire endulzado de confusos aromas y se sobresaltaban. La altura, al desampararlos tan bruscamente, les reventó los tímpanos. Les dolían, les supuraban. Y cuando los volumétic llegaron al mar, creyeron que aquel gran furor era mudo. Creyeron que el mar era mudo. La única presencia que nunca se apartó de ellos fue la del frío. No los abandonaba, porque siempre había sido su dueño. A diario, a la misma hora, aunque el sol de los trópicos derritiera las piedras, el frío se desenroscaba en forma de culebra repugnante y recorría los cuerpos de los volumétic, trabando sus quijadas, sus miembros, y ellos tenían un terrible temblor. Cuando los volumétic quedaron así, enfriados, amortecidos, se iban encogiendo, así poco a poco, para caber en la tumba. Los pocos sobrevivientes de aquel largo verano no pudieron regresar. Las deudas los encadenaban al añadir un eslabón a otro, siempre debían. En la cicatriz de sus tímpanos resonaba cada vez menos la voz de sus mujeres llamándolos. Y la voz de sus hijos era cada vez más débil, casi se extinguía. Del tigre, del jaguar en el monte, nada se volvió a saber. Pero, pero, el tigre, el jaguar, no había muerto. solo estaba agotado, dormido y está a punto de despertar y está a punto de volver a escuchar las voces de su gente y está a punto de regresar a cuidar a su mujer y a sus hijos y también está a punto de recuperar lo perdido nuestro sol, después de 500 años de oscuridad está a punto de renacer así como la presencia de Cuauhtémoc en nuestro México quien es el águila que descendió y que ahora retoma el vuelo de ahora en adelante la obscuridad se apartará de nuestro mundo y nuestras vidas se llenarán de luz y el mundo entero se iluminará con nuestro brillo La muerte del tigre o la muerte del jaguar de Rosario Castellanos Fragmento, con un colofón necesario Muchas gracias Maestra Margarita Castillo por esta lectura Ahora, como parte de la celebración queremos invitar a todos nuestros asistentes aquí presenciales a que se sumen a una lectura colectiva en voz alta que nos permitirá disfrutar del trabajo poético de Rosario Castellanos que está incluido en el libro Bella Dama Sin Piedad y otros poemas. Les vamos a pedir a los asistentes que nos acompañan y que se decidan a participar como lectores en esta actividad, que nos indiquen su nombre y que también nos indiquen el título del poema que nos compartirán. Si son tan amables, por favor, ¿alguien que quiera iniciar? Adelante, sí, por favor. Hola, mi nombre es Ulises Arruti y voy a leer fragmentos de las elegías del amado fantasma. Inclinada en tu orilla, siento cómo te alejas. Trémula como un sauce contempla tu corriente, formada de cristales transparentes y fríos. Huyen contigo todas las nítidas imágenes, el hondo y alto cielo, los astros inmantados, la vehemencia ingrávida del canto. Con un afán inútil mis ramas se despliegan, se tienden como brazos en el aire y quieren prolongarse en bandadas de pájaros para seguirte donde va tu cauce. Él es lo que se mueve, el ansia que camina, la luz desenvolviéndose, la voz que se desata. Yo solo soy la asfixia quieta de las raíces, hundidas en la tierra tenebrosa y compacta. Yo quedaré dormida como el árbol al que no abrazan hiedras de amorosa frescura, ni coronan los nidos, ni rasgan su corteza a verdes retoños tiernos. Si alguna vez me inclino como ahora, con un ademán trémulo de sauce, habrá de ser para asomarse en vano al opaco arenal que abandonaste. Convaldeciente de tu amor, y débil como el que ha aposentado largamente en sí mismo agonías y fiebres, salgo, purificada y tambaleante, al reclamo de calles y de patios, que alga rabía de ruidos confusos y dolores mezclados, que agresivo desorden de colores esparcidos. Las hormigas circulan mis palmas. Si alguien me sacudiera despertara en un extraño mundo, frágil y húmedo como bañado en lágrimas. Arrullo mi dolor como una madre a su hijo, o me refugio en él como un hijo en su madre, alternativamente poseedora y poseída. No supe aquella tarde que cuando yo decía adiós, tú decías muerte. Ahora no es posible saber nada. Para dejar caer rendida mi cabeza, busco una piedra lisa por almohada. No pido más que un limbo de soledad y hastío que albergue mi ternura derrotada. Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel del silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra la luz de olvido, que arrastra en pos de sí a todas las cosas. Si pudiera entonces crecer y levantarme, alumbrar como lámpara alimentada de tu vivo aceite en una hoguera poderosa y clara, pero ya nada alcanza a rescatarme de la tristeza inerte que me apaga. Tal vez no estés aquí dominando mis ojos, dirigiendo mi sangre, trabajando en mis células galvanizando un pulso de tinieblas. Tal vez no sea mi pecho la cripta que te guarda, pero yo no sería si no fuera este castillo en ruinas que ronda tu fantasma. Muchas gracias. Adelante, por favor. Buenas tardes, mi nombre es Marta María Martínez y yo les voy a leer Nocturno. Para vivir es demasiado el tiempo, para saber no es nada. ¿A qué vinimos noche, corazón de la noche? No es posible sino soñar, morir, soñar que no morimos y a veces un instante despertar. Buenas tardes, mi nombre es Leticia Soto Les voy a leer la despedida Déjame hablar, Mordaza Una palabra para decir adiós a lo que amo Huye la tierra, vuela como un pájaro Su fuga traza estelas redondas en el aire Frescas huellas de aroma y señales de trinos Todo viaja en el viento arrebatado ¡Ay! ¿Quién fuera un pañuelo? Solo un pañuelo blanco Hola, yo soy Tania Martín y voy a leer en cargo Cuando yo muera, dadme la muerte que me falta y no me recordéis No repitáis mi nombre hasta que el aire sea transparente otra vez No erijáis monumentos que el espacio que tú ves entero lo devuelvo a su dueño y señor para que advenga el otro, el esperado y resplandezca el signo del valor Buenas tardes, mi nombre es Antonio Sánchez voy a leerles Memoria de Tlatelolco La oscuridad engendra la violencia y la violencia pide oscuridad para cuajar en crimen por eso el 2 de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino solo su efecto de relámpago. Y a esa luz breve y lívida, ¿quién? ¿Quién es el que mata? ¿Quién es los que agonizan, los que mueren, los que huyen sin zapatos, los que van a caer al pozo de una cárcel, los que se pudren en el hospital, los que se quedan mudos para siempre, de espanto? ¿Quién? ¿Quién es? Nadie. Al día siguiente, nadie. La plaza amaneció barrida, los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo, y en la televisión, en el radio, en el cine, no hubo ningún cambio de programa, ningún anuncio intercalado, ni un minuto de silencio en el banquete, pues prosiguió el banquete. No busques lo que no hay, huellas, cadáveres, que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa, a la devoradora de excrementos. No hurgues en los archivos, pues nada consta en actas. Ay, la violencia pide oscuridad, porque la oscuridad engendra el sueño, y podemos dormir soñando que soñamos. Mas he aquí que toca una llaga, es mi memoria. Duele, luego es verdad, sangra con sangre, y se la llamo mía, traiciono a todos. Recuerdo, recordamos. Esta es nuestra manera de ayudar a que amanezca sobre tantas conciencias mancilladas, sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta, sobre el rostro amparado tras la máscara. Recuerdo, recordemos, hasta que la justicia se siente entre nosotros. Ricardo Rodríguez, la promesa. Te lo voy a decir todo cuando moramos. Te lo voy a contar palabra por palabra, al oído, llorando. No será mi destino el viento que llega, solo será desmemoria. Hola, yo soy Ángeles Miramón, parábola de la inconstante. Antes, cuando me hablaba de mí misma, decía, si yo soy lo que soy y dejo que en mi cuerpo, que en mis años, sucede ese proceso, que la semilla le permite al árbol y la piedra a la estatua, seré la plenitud. ¿Y acaso era verdad? Una verdad. Pero hay. Amanecía dócil como la hiedra, a decirme a una pared como el enamorado. Se hace del otro con sus juramentos. Y luego yo esparcí a mi alrededor, erguida en solidez de roble. La rumorosa soledad, la sombra hospitalaria hidrada al cantante. A su cuchillo agudo de memoria, el testimonio fiel de mi corteza. Mi actitud era a veces el reposo y otras el arrebato, la gracia o el furor, siempre los dos contrarios prontos a aniquilarse, y a emerger de las ruinas del vencido. Cada hora suplantaba alguno, cada hora me iba de algún mesón desmantelado, en el que no encontré ni una mala bujía y en el que no me fue posible dejar nada. Usurpaba los nombres, me coronaba de ellos para arrojar después lejos de mí el despojo. Heme aquí ya al final y todavía no sé qué cara le daré a la muerte. Mi nombre es María Fernanda y le haré advertencia al que llega. No me toques el brazo izquierdo, duele de tanta cicatriz. Dicen que fue un intento de suicidio, pero yo no quería más que dormir. Profunda, largamente, como duerme la mujer que es feliz. Buenas tardes, mi nombre es Héctor Vargas, igual por el poema El Pobre. Me vi como desde un siglo remoto, como desde un estrato geológico distinto. Del idioma que algunos atesoran, le dieron de limosna una palabra para pedir su pan y otra para dar gracias. Ninguna para el diálogo. El domador, con látigo y revólveres, le enseña a hacer piruetas divertidas, pero no a erguirse, no a romper la jaula, y lo premia con una palmada sobre el lomo. Aunque son tantos, nunca se acabarán prometen las profecías. Cada uno cree que es el último sobreviviente, después de la catástrofe de una especie extinguida. Ahí está, receptáculo de la curiosidad incrédula Del odio, del llanto compasivo, del temor Como una luz nos hace cerrar violentamente los ojos Y volvernos hacia lo que se puede comprender Nadie, aunque algunos juren en el templo, en la esquina Desde la silla del poder o sobre el estrado del juez Nadie no es igual al pobre, ni es hermano de los pobres Hay distancia Hay la misma extrañeza interrogante ante lo mineral Hay la inquietud que suscita un axioma falso Hay la alarma y aún la risa de cuando contemplamos Nuestra caricatura, nuestro ayer en un simio Y hay algo más El puño se nos cierra para oprimir Y el alma para rechazar lejos al intruso Qué nausea repentina Su figura, mi horror Por lo que debería ser un hombre y no lo es Buenas tardes, mi nombre es Virginia Vadillo Sánchez y les leeré tinieblas y consolación por una y otra vez como el martillo al clavo hasta hundirse en mi carne y traspasarla el mundo me ha besado sin una nube bajo el sol, desnuda me llevan de la mano siete ángeles oscuros y otros siete me dejan ir llorando. Ay, si supiera la oración secreta para exprimirla encima de mis labios, si con sus ojos mansos me cubriera en este desamparo. Y Dios, no ha de mirar, ¿qué Dios no mira? La agonía del pájaro y el corazón es pájaro cogido en muchos lazos. El pastor no se olvida de la oveja enredada entre las zarzas y la desata y limpia sus vellones y en sus brazos la vuelve a la majada. ¿Olvidaría el padre a su hija pequeña? ¿Solo porque no sabe hablar la dejaría sufriendo su humudez junto a las piedras? ¿Solo porque cuando anda se derrumba? ¿Y si pierde su camino como ciega, la olvidaría el padre solo porque es pequeña? Norma Muñoz, voy a leer dos poemas. Origen. Sobre el cadáver de una mujer estoy creciendo. En sus huesos se enroscan mis raíces y de su corazón desfigurado emerge un tallo vertical y duro. Del féretro de un niño no nacido, de su vientre tronchado antes de la cosecha, me levanto tenaz, definitiva, brutal como una lápida y en ocasiones triste, con la tristeza pétrea del ángel funerario que oculta entre sus manos una cara sin lágrimas. Ajedrez. Porque éramos amigos y a rato nos amábamos. Quizá para añadir otro interés a los muchos que ya nos obligaban, decidimos jugar juegos de inteligencia. Pusimos un tablero enfrente, equitativo en piezas, en valores, en posibilidad de movimientos. aprendimos las reglas les juramos respeto y empezó la partida enos aquí hace un siglo sentados meditando encarnizadamente como dar el zarpazo último que aniquile de modo inapelable y para siempre al otro aplausos aplausos bueno, mi nombre es Elizabeth Chávez y les diré charla ¿Por qué la realidad es reducible a los últimos signos y se pronuncia en solo una palabra? Sonríe el otro y bebe de su vaso. Mira pasar las nubes altas del mediodía y se siente asediado. Bugambilia, jazmín, rosal, galias, geranios, flores que en cada pétalo van diciendo una sílaba de color y fragancia. Por un jardín de idioma inagotable. Yo soy Luz Lecona y voy a leer Destino Matamos lo que amamos Lo demás no ha estado vivo nunca Ninguno está tan cerca A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos Matamos lo que amamos Que se silla esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno El aire no es bastante para los dos Y no basta la tierra para los cuerpos juntos y la ración de esperanza es poca y el dolor no se puede compartir. El hombre es animal de soledades, ciervo con una flecha en el hijar que huye y se desangra. ¡Ah, pero el odio! Su fijeza insomne de pupilas de vidrio. Su actitud que esta vez reposo y amenaza. El ciervo va a beber y en el agua aparece el reflejo de un tigre. El ciervo bebe el agua y la imagen se vuelve antes que lo devore. Cómplice, fascinado, igual a su enemigo. Damos vida solo a lo que odiamos. Hola, buenas tardes Soy Israel Isaac Y les voy a leer dos poemas De Rosario Amanecer ¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros Al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr como el que tiene las ropas incendiadas para alcanzar el fin? ¿Cuál es el rito de esta ceremonia? ¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana? ¿Quién aparta el espejo sin empañar? ¿Por qué a esta hora ya no hay madre y deudos? ¿Ya no hay sollozo? Nada. Nada más que un silencio atroz. Todos son una paz atenta, incrédula de hombre de la otra orilla. Porque lo que sucede no es verdad. Destierro. Hablamos la lengua de los dioses, pero era también nuestro silencio, igual al de las piedras. Éramos el brazo de amor en que se unían el cielo con la tierra. No, no estábamos solos. Sabíamos el linaje de cada uno y los nombres de todos. Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas de la ceiba se encuentran en el tronco. No era como ahora que parecemos aventadas nubes o dispersadas hojas. Estábamos entonces cerca, apretados, juntos. No era como ahora. Hola, soy Marcia. Les voy a leer Retorno. Has muerto tantas veces. Nos hemos despedido en cada muelle, en cada andén de los desgarramientos. Amor mío, y regresas otra faz de flor recién abierta, que no te reconozco hasta que palpo dentro de mí la antigua cicatriz, en la que deletreo arduamente tu nombre. Maritza Sugasti, lo cotidiano. Para el amor no hay cielo, amor, solo este día. Este cabello triste que se cae cuando te estás peinando ante el espejo. Esos túneles largos que se atraviesan con jadeo y asfixia. Las paredes sin ojos. El hueco que resuena de alguna voz oculta y sin sentido. Para el amor no hay tregua, amor. La noche no se vuelve, de pronto respirable. Y cuando un astro rompe sus cadenas y lo ve zigzaguear loco y perderse, no por ello la ley suelta sus garfios. El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla el sabor de las lágrimas y en el abrazo ciñes el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte. Yo soy Viviana Silva y les leeré La Casa Vacía y Nostalgia. Yo recuerdo una casa que he dejado, ahora está vacía. Las cortinas se mecen con el viento, golpean las maderas lentamente contra los muros viejos. En el jardín, donde la hierba empieza a derramar su imperio, en las salas de muebles enfundados, en espejos desiertos camina, se desliza la soledad calzada de silencioso y blando terciopelo. Aquí donde su pie marca la huella, en este corredor profundo y apagado, crecía una muchacha, levantaba su cuerpo de ciprés esbelto y triste. A su espalda crecían sus dos trenzas, igual que dos gemelos de ángeles de la guarda. Sus manos nunca hicieron otra cosa más que cerrar ventanas. Adolescencia gris con vocación de sombra, con destino de muerte. Las escaleras duermen, se derrumba la casa que no supo detenerte. Nostalgia. Ahora estoy de regreso. Llevé lo que la ola para romper se lleva. Sal, espuma y estruendo. Y toqué con mis manos una criatura viva. El silencio. Heme aquí suspirando, como el que ama y se acuerda y está lejos. Buenas tardes, mi nombre es Elena Monserrat La Palmera Señora de los Vientos Garza de la Llanura Cuando te meces canta tu cintura Les quiero pedir un fuerte aplauso para todos los lectores que se sumaron en esta actividad de lectura colectiva muchas, muchísimas gracias por sumarse a esa actividad. Y bueno, pues ahora para cerrar esta celebración tendremos la participación de un grupo de alumnas de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INVAL, conformado por Ana Karen Arzate González, Ana Gutiérrez Singer, Galia Mayer Guadarrama, Rosa Alejandra Guzmán Avendaño, Cristian Sánchez García y Vivian Silva. Adelante, por favor, bienvenida a, perdón, quienes nos presentarán el acto poético eterno femenino. Adelante, por favor. Sala de recibir y de aula, tan frecuentes entre las señoras de la burguesía mexicana, que acaban de descubrir que la cultura es un adorno y dedican a ella, si no su más ardo esfuerzo, si sus mejores horas. En esta ocasión el grupo es muy selecto, lo que quiere decir muy poco numeroso. Totorrean que es un gusto durante el intervalo que separa una clase de otra. Señoras, recuerden que a partir de este momento se impondrá una multa a quien hable de hijos, de marido o de recetas de cocina. ¿Se permite hablar de criadas? De criadas sí, porque ese es un asunto muy serio. Señoras, en esta ocasión vamos a aplazar el tema que hasta ahora hemos venido tratando para tocar otro que si bien no es tan importante, sí es más urgente. ¿Están ustedes al tanto de lo que ocurre a ciencia y paciencia de las autoridades? ¿Que nuestras más veneradas tradiciones, nuestros más caros símbolos están siendo objeto de mofa en un teatro capitalino? ¡Qué precario! ¿Contra quién hablan tú? Contra la que es el pilar de nuestra sociedad. Contra la que transmite los valores en que nos sustentamos a las generaciones futuras. Contra la que es el manantial de nuestra fuerza y nuestra entereza. Es decir, contra la mujer mexicana. ¿Qué mujer? Yo diría contra la mujer en abstracto. Como siempre. Pero el ataque es específico. Y va dirigido contra la abnegación de las madres. Contra la castidad de las novias. Es decir, contra nuestras... Contra la familia, la religión, la patria Con la patria no Pero no ha de ser importante si no lo prohíbe la censura Porque en tanto que país democrático Somos respetuosos de la libertad de expresión Pero esto no es libertad, es libertinaje ¿Dónde? No escuché bien, pero creo que en el teatro ¿Cómo se llama la obra? Se llama El Eterno Femenino. El Eterno Femenino. ¿Y cómo se llama el autor? Ajá, usted ha puesto el dedo en la llaga. La persona responsable de este engendro no es, como la lógica decreta, un autor, un hombre. No, es, digámoslo así, para no pecar contra la caridad cristiana. Es una mujer. Si es que este título puede aplicarse a quien carece de decoro y de escrúpulos, a quien reniega de la misión que le ha otorgado la naturaleza. ¡Nombres! ¡Nombres! ¡Nombres! ¡Nombres! El nombre. No es que yo quiera ocultarlo, es que estoy segura de que no les dirá nada. La autora del bodrio al que hemos venido refiriéndonos se llama Rosario Castellanos. Rosario Castellanos. ¿Es soltera? ¿Qué tiene que ver el hecho de que sea soltera o no? El hallazgo de la pareja adecuada en la mayor parte de los casos es un asunto de suerte. Y ustedes no ignoran que la suerte y los méritos pocas veces andan juntos. ¿Pero es soltera? No. Rosario Castellanos no tiene siquiera la disculpa de ser soltera. Es algo peor. ¡Divorciada! ¿Pero qué tiene de malo? Eso explica su cinismo, su desvergüenza y su agresividad. El fracaso conyugal, del que ninguna duda cabe ella es la única culpable, la anima a dar un bofetón en la mejilla de una sociedad a la que no es digna de pertenecer. ¡Vamos a ningunearla! ¡Ay, sí! ¿Vamos a ningunearla? No, sí. No, no. Me temo que dar la callada por respuesta sea una sutileza que la señora Castellanos no capte. Va a pensar que nos ha dejado sin argumentos para rebatirla. Bueno, es que no podemos rebatir la obra si no la hemos visto. Creo que si el ataque ha sido artero, el contraataque no debe ser directo. Habrá que demostrar con hechos que la mujer mexicana es un ser humano consciente y responsable, que actúa de acuerdo con arraigados principios morales, científicos, filosóficos y religiosos. Y dije que la mujer actúa, porque es momento de que entremos en acción. ¡Vamos a organizar un té canasta! De caridad, naturalmente. Sí, sí, sí. Y propongo que con el dinero se recompense a su exesposo por aguantarla tanto tiempo. Ya sé. Mejor hay que decirle al padre Pedro que nos deje hacer una rifa. Y con el dinero que se recaude, se le apremie a él por la habilidad de haberse deshecho de ella. Señora, señora, no nos dejemos cegar siempre, como dijo el poeta, por los astros domésticos. ¿Y si formamos un partido político para exigir nuestro derecho al voto? Las mujeres mexicanas tenemos derecho al voto desde el 18 de enero de 1946. Con o sin voto, las mujeres seguimos estando oprimidas. Oprimidísimas por la faja y por el brasier. Oprimidísimas. Y eso ya es un adelanto. Nuestras abuelas no podían permitirse andar por ahí sin corse. Somos unas esclavas del salón de belleza De los tubos y las anchoas De la pintura para el pelo De las mascarillas del oro rejuvenecedor Y de la dieta de calorías Y de todas esas otras dietas ¡Vamos a luchar por una sociedad sin maquillaje! ¡Sí! ¿A qué hombre agradaríamos así? ¿Y es que se trata de agradar siempre a los hombres? No hay otra alternativa Si pensamos que nuestra misión en el mundo Es perpetuar la especie De cualquier manera disponemos ya desde ahora de la inseminación artificial. ¡Qué asco! Miren, lo que yo trato de decir es que si nos ceñimos a la maternidad como única función, no seremos indispensables por mucho tiempo. Nos convertiremos en bocas inútiles a las que dejarán morir de hambre en tiempos de escasez, a las que se tratará como objeto de experimentación o de lujo. Un objeto superfluo que se desecha cuando llega la hora de hacer la limpieza a fondo. ¡Qué cuadro apocalíptico! Pero no imposible, ni siquiera improbable ni remoto ¿Seremos siempre las compañeras del hombre? Compañeras no lo hemos sido nunca Ciervas sí, en tiempos de paz Y después de las victorias el reposo del guerrero Pero ya no somos ni eso Hemos sido ventajosamente reemplazadas por las drogas Desde el sofisticado LCD hasta la humilde hibernácula marihuana. Bueno, yo estoy de acuerdo en que no somos compañeras. Cuando nos va bien, somos competidoras. Y cuando nos va mal, somos apéndices. Yo lo diría al revés. El orden de los factores no altera el producto. Y el producto apesta a muerto. ¿Y entonces qué sugeriría usted? ¿La organización de un reino de las Amazonas? No soy tan utópica. En un ambiente como el nuestro funcionaría mejor la estructura del panal. Una abeja reina, las abejas trabajadoras y los zánganos, a los que no se desecha mientras son útiles. ¡Ay no! Yo quiero a mi marido y a mis hijos, yo quiero mi casa y que no cambie nada, nada, nunca. Y yo quiero a mi papá y que me lleve de la mano al parque y que no permita que se me acerquen nunca los hombres y que mueren mis brazos como tiene que ser. Es que así no debe de ser. El Evangelio dice que se dejará al padre y a la madre para seguir al marido. La Biblia es un libro muy hermoso, que hay que leer, que hay que disfrutar, pero que no se debe seguir al pie de la letra. ¡Blasfemia! Según Engels, en su opúsculo El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, la condición de la mujer no es más que una superestructura de la organización económica y de la forma de distribución de la riqueza. ¿Y qué otra cosa es la familia mexicana? El machismo es la máscara tras la que se oculta Tonantzin para actuar impunemente. ¿Tona qué? Yo pertenezco al movimiento familiar cristiano. ¡Qué alegría cuando me dijeron dos! ¡Vamos a la casa del Señor! ¡Sí! ¡Ya está! Ahorita no, estamos en vivo, Milagro, siéntate. A ver, Milagro, ¿qué dicen de la píldora? Es un problema de conciencia. ¿De la conciencia de quién? ¿De tu confesor? ¿De tu marido? ¿De tu clase? ¿O simplemente de tu conciencia? ¡Oh, deja de molestar! ¡Demonio! Y no olvides que el Estado ya comienza a intervenir. La planeación familiar es un asunto político, no privado. ¿Y qué propones tú? ¿Que formemos grupos de lesbianas como en Estados Unidos? O que editemos revistas pornográficas con desnudos masculinos, por el amor de Dios. No estaría mal. Yo soy old-fashioned. Me sigo el ejemplo de Elisistrata. ¿Y qué dice Elisistrata? En pocas palabras, que sirven más dos que dos carretas. Me temo que con la nueva moda unisex, la pobre Lysístrata no daría una hoy en día. ¿Entonces qué? Algunas opciones son defender las tradiciones modernizándolas, claro, para ponerlas a las alturas de los tiempos o romper con el pasado como lo han hecho nuestras buenas vecinas, nuestras primas rubias. Yankees, go home. No, no, no. Pero no son las únicas, también las escandinavas, las inglesas. ¿Y cómo les ha ido? Del cocol. Trabajan dentro y fuera de su casa y, para acabarla, cuando se mueran, se van a condenar. ¿Y no hay una tercera vía para el tercer mundo al que pertenecemos? ¿La industrialización? ¡Va de retro, Satanás! A mí me importa, gorro, la maternidad, el matrimonio y toda la parafernalia. Que perezcan los principios, pero que se salven las criadas. La tercera vía tiene que llegar al fondo último del problema. No basta adaptarnos a una sociedad que cambie la superficie y permanece idéntica en la raíz. No basta imitar los modelos que se nos proponen y que son respuesta a otras circunstancias que no son las nuestras. No basta ni siquiera descubrir lo que somos. ¡Hay que inventarnos! ¡No queremos 10 de mayo! ¡Queremos liberación! ¡No queremos 10 de mayo! ¡Queremos liberación! ¡No queremos 10 de mayo! ¡Queremos liberación! Sobreviene lo que había estado reprimiéndose hace el año. Un ataque de histeria colectiva. Unas se arrodillan y tienen perdón público por sus pecados. Otras claman yucan. Otras avientan el brasier al bote de la basura. Otras vociferan por el hijo, por el marido, por el hombre, por el sexo, por la libertad, por la independencia económica. En resumidas cuentas, es un patrimonio que el Pina, a pesar de sus campanillazos, no puede reducir al mundo. ¡No queremos ser de mayo! ¡Señora, queremos estar! ¡Están no copulas cualquiera, señoras, por favor! ¡Señora, basta! ¡Aplausos! ¡Aplausos! ¡Aplausos! ¡Aplausos! Muchas gracias por su participación, chicas, en este artículo de Rosario Castellanos. Y pues para concluir, queremos agradecer ampliamente a todos los participantes y lectores que se sumaron a esta celebración, también por supuesto al público asistente y a los que siguieron esta transmisión de forma virtual. Igualmente les damos las gracias a todos los que colaboraron para hacer posible este evento. De parte de todo el equipo de la Biblioteca de las Artes, muchísimas gracias. Hasta pronto. Gobierno de México Segundo piso de la Cuarta Transformación
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https://cepe-cu.bibliotecas.unam.mx:83/cgi-bin/koha/opac-detail.pl?biblionumber=4016&query_desc=Provider%3Asep%2C%20and%20ccode%3ACG
https://www.elem.mx/obra/datos/201070
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
María Enriqueta Godoy Mendoza
CALIFICACION
1
00:00:00,000 --> 00:00:19,519
INICIO
Cortinilla Interfaz
2
00:00:19,519 --> 00:00:27,027
Still particular
Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor
Rosario Castellanos
La novela y el cuento indigenista
3
00:00:27,027 --> 00:01:10,403
PRESENTACIÓN
Vicente Jurado López
Moderadora Ana María Franco Lira
4
00:01:10,403 --> 00:03:37,183
INTERVENCIÓN
Vicente Jurado López
Director de lo Académico de la Dirección General
del Centro Nacional de las Artes
5
00:03:40,019 --> 00:04:18,224
PRESENTACIÓN de
José Armando de Jesús González Rangel
Moderadora Ana María Franco Lira
6
00:04:18,224 --> 00:14:57,563
INTERVENCIÓN
José Armando de Jesús González Rangel
Director de la Biblioteca de las Artes
Centro Nacional de las Artes
7
00:15:17,249 --> 00:16:11,337
PRESENTACIÓN de
Valentina Trillo Rojas
Moderadora Ana María Franco Lira
8
00:16:11,337 --> 00:31:25,016
INTERVENCIÓN
Valentina Trillo Rojas
Jefa del Departamento de Fomento a la Lectura
9
00:31:34,726 --> 00:32:36,020
PRESENTACIÓN de
Margarita Castillo Arias
Moderadora Ana María Franco Lira
10
00:32:39,657 --> 00:54:13,183
INTERVENCIÓN
Margarita Castillo Arias
Escritora, productora y locutora radiofónica
11
00:54:27,030 --> 00:55:05,268
PRESENTACIÓN de
Lectura colectiva
Moderadora Ana María Franco Lira
12
00:55:05,268 --> 01:14:16,251
Lectura colectiva
trabajo poético del libro
Bella dama sin piedad de
Rosario Castellanos
13
01:14:47,249 --> 01:15:15,644
PRESENTACIÓN de
Acto poético "Eterno femenino"
a cargo de grupo de alumnas de la
Escuela de Arte Teatral INBAL
Moderadora Ana María Franco Lira
14
01:15:17,779 --> 01:27:43,491
Acto poético "Eterno femenino"
a cargo de grupo de alumnas de la
Escuela de Arte Teatral INBAL
15
01:28:35,009 --> 01:28:55,530
Still materiales, still patrocinios, still copyright
16
01:28:55,530 --> 01:29:25,893
Cortinilla Interfaz CENART, Logo animado CENART, Rúbrica Gobierno de México

