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Mundos que colapsan y ecosistemas que resisten: estéticas cienciaficcionales ante la emergencia climática
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El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción busca generar una reflexión colectiva sobre la intersección entre las artes y las ciencias, abordando temas contemporáneos como: ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías y distopías, la representación cienciaficcional del agua, antropologías del futuro, posthumanismo, y la posibilidad de mantener una visión optimista a través de la imaginación crítica frente a la emergencia climática y la crisis global actual.
Evento académico organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
EXTRACTO_SERIE
El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción propone reflexionar sobre la intersección arte-ciencia, explorando ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías, distopías, agua, posthumanismo y posibilidades optimistas ante la crisis global.
SINOPSIS_PROGRAMA
Susana del Rosario Castañeda presentó “Utopías, alimentos y ciencia ficción: de Mattapoisett a los monocultivos en Brasil”, una ponencia que explora obras literarias y audiovisuales en relación con la alimentación y la ciencia ficción.
Rita Guidarelli, por su parte, presentó el texto “Nausicaä del valle del viento: Una mirada a la catástrofe ambiental de nuestros días”. Guidarelli comentó que, en 1984, Hayao Miyazaki estrenó la película Nausicaä del valle del viento, inspirada en una historia ilustrada escrita por él mismo. La trama sigue las aventuras de Nausicaä, una adolescente, casi niña, princesa de un pueblo antiguo que habita el valle del viento.
Oliver Terrones cerró las presentaciones con “Sumeru 须弥: El solarpunk chino a través de un videojuego shanghainés de rol de acción”. Durante su intervención, compartió que, mientras escribía los últimos fragmentos del texto, el huracán Otis, de categoría 5, tocó tierra en Acapulco
EXTRACTO_PROGRAMA
Relación entre ciencia ficción y problemáticas contemporáneas: reflexión sobre alimentación y cambio climático
N_PROGRAMA
8
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
01:24:15:00
PARTICIPANTES
Oliver Terrones Hernández, artista interdisciplinario y escritor.
Susana del Rosario Castañeda, artista visual.
Rita Guidarelli, licenciada en Etnología, maestra y doctora de filosofía.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Susana del Rosario Castañeda Quintero (Universidad Autónoma de Querétaro). Artista visual, egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro y maestra en Estudios de Arte por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Ha participado en talleres de dibujo en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSA, Oaxaca) en 2016 y 2020, y en el Diplomado en Arte y Género de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM en 2022. Su obra ha sido exhibida en exposiciones nacionales e internacionales, como la VI Bienal de Arte Veracruz (2022) y el XXXIX Encuentro Nacional de Arte Joven (2019). Fue beneficiaria de la beca Jóvenes Creadores del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) en el período 2021-2022, en la disciplina de Dibujo. Actualmente es docente en la Facultad de Artes de la UAQ San Juan del Río y editora de la revista de investigación de la misma Facultad.
Rita Guidarelli Mattioli Gutiérrez (Universidad Autónoma Chapingo). Licenciada en Etnología por la ENAH, maestra y doctora en Filosofía por la UNAM. Es profesora-investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma Chapingo y profesora de asignatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es integrante del seminario de investigación "Heteronomías de la justicia", dirigido por la Dra. Silvana Rabinovich, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Ha publicado artículos y reseñas en revistas como Interpretatio, Bajo Palabra, Sociedad e Infancias e Intersticios, además de capítulos en libros colectivos.
Oliver Terrones Hernández, artista interdisciplinario y escritor. Estudió en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y en la Antigua Academia de San Carlos. Ha recibido varios reconocimientos, como el Premio Estatal de Ensayo Literario Joven de la Secretaría de Cultura de Guerrero (2016), el Premio Nacional de Poesía Bando Alarconiano (2017), el Premio de Ensayo Literario Breve del Festival Cultural de Diversidad Sexual y de Género de Morelos (2017) y el Premio de Crónica de la FIL Acapulco (2022) por su libro No soy un robot. Fue becario del PECDA Guerrero (2018) en la categoría de Dibujo y del programa Jóvenes Creadores del SACPC (2021-2022) en la categoría de Ensayo Creativo. Ha colaborado en diversas revistas, diarios, medios electrónicos y publicaciones independientes, además de impartir talleres y participar en intervenciones artísticas, ferias, festivales y encuentros, como el proyecto de intervenciones culturales participativas Afectxs Ciudadanxs de Lorena Wolffer (2016, FARCA 2° Festival de Arte Contemporáneo de Acapulco); Intersección: un diálogo entre Antropología y Arte Contemporáneo (2018, FAD-UNAM/ENAH) y el 3er Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción: Estridencias de la máquina estética: ciencia ficción mexicana en construcción (2021, CENIDIAP/INBAL). Su obra explora la hibridación, la identidad, la tecnología, lo fragmentario y la memoria.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
TRANSCRIPCION
[Música] Muy buenos días tengan todos, todas y todos ustedes.
Estamos en el tercer día del cuarto encuentro de Estética de Ciencia Ficción y nos encontramos en la mesa 4 que es sobre la temática de labrar la resistencia a futuros verdes más allá de Latinoamérica.
Pues tenemos aquí a tres ponentes, tres exponentes, tres mentes muy maravillosas, justamente que nos vienen a hablar sobre las diferentes maneras de hacer ecotopías o propuestas alternativas a la ciencia ficción pues en Latinoamérica en general, así como otras propuestas diversas.
Voy a leer rápidamente sus... permítanme unos segundos, pues bueno sus carreras, sus semblanzas y comenzaré rápidamente con Susana, permítanme unos segundos que la tecnología batalla un poco.
Susana del Rosario Castañeda Quintero es artista visual egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro y maestra en estudios de arte por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Ha formado parte de diversos talleres de dibujo de casa, Centro de las Artes de San Agustín, Oaxaca en 2016 y 2020, y del Diplomado en Arte y Género de la Facultad de Artes y Diseños de la UNAM en 2022.
Su obra ha participado en exposiciones nacionales e internacionales como la Sexta Bienal de Arte Veracruz 2022 y el 39º Encuentro Nacional de Arte Joven 2019.
Fue acreedora de la Beca Jóvenes Creadores del Sistema de Apoyos de Creación y Proyectos Culturales del periodo 2021- 2022 en la disciplina de dibujo.
Actualmente se desempeña como docente en la Facultad de Artes de la UACU San Juan del Río y es editora de la Revista de Investigación de la misma facultad.
Por este otro lado tenemos a Rita Guidarelli Matioli Gutiérrez, quien es licenciada en Etnología por Elena.
Disculpen que me trabo un poco.
Maestra y doctora en Filosofía por la UNAM.
Actualmente es profesora e investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Chapingo y profesora de la Asignatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
También es integrante del Seminario de Investigación Heteronomías de la Justicia, dirigido por la doctora Silvana Rabinovich del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.
Ha publicado artículos y reseñas en revistas como Interpretatio, Bajo Palabras, Sociedad e Infancia e Intersticios, así como capítulos en libros colectivos.
Y pues ya aquí en la esquina está Oliver Terrones Hernández, quien se describe como artista interdisciplinario, que estudió en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Autónoma de Nuevo León, bueno, UNAM.
En la ENA también y en la antigua Academia de San Carlos.
Obtuve el Premio Estatal de Ensayo Literario Joven por la Secretaría de Cultura de Guerrero en 2016, el Premio Nacional de Poesía Bando Alarconeano, el de Ensayo Breve del Festival Cultural de Diversidad Sexual y de Género de Morelos Diversidad y Somos en 2017.
Y bueno, muchísimas cosas más porque está muy larga la carrera, entonces tenemos que simplificarlo.
Voy a ir hasta la parte más actual, nada más para, porque sin hacer menos carrera.
Ha sido becario del PEC de Guerrero 2018 y pues ha colaborado en diferentes medios y ha hecho diversos talleres, intervenciones culturales participativas en Afectes Ciudadanos de Lorena Wolfer y en Farca Festival de Arte Contemporáneo de Acapulco.
Y pues también estuvo, antes de que se me olvide porque esto es importante, en el tercer encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción, Estridencias de la Máquina Estética de Ciencia Ficción Mexicana en Construcción, es durante 2021.
Y pues bueno, vamos a dar inicio a estas mesas justamente con pues la exposición de Susana del Rosario Castañeda.
Adelante por favor.
Bueno, hola a todas las personas que están aquí y bueno, ya las que nos escucharon en línea después.
Mi trabajo se titula "Utopías, alimentos y ciencia ficción" de Mata Poisset a los monocultivos en Brasil.
Es una pequeña ponencia que escribo sobre algunas obras que personalmente, sí, me gustan, que son obras literarias y una obra audiovisual.
Y voy a platicar un poquito sobre estas piezas y cómo se relacionan con el tema de la alimentación y cómo ha sido trabajado en estas obras que además se relacionan con la ciencia ficción.
La utopía, nos dice Darko Subin, es en sí misma un género literario, sin embargo también puede ser una de las múltiples maneras en las que la ciencia ficción puede presentarse, tanto en la literatura como en sus variantes visuales y audiovisuales.
Las utopías en la pintura o en las artes plásticas en general, por ejemplo, pueden rastrearse en las obras de algunas vanguardias artísticas del siglo XX, en las cuales se hace hincapié en el desarrollo tecnológico como aquello que iba de la mano con un futuro mejor.
El optimismo en el desarrollo industrial y las preguntas acerca de nuestra relación con las nuevas tecnologías se reflejó en obras derivadas de movimientos como el futurismo o el surrealismo, tanto en Europa como en Latinoamérica.
Jasmín Adler lo ejemplifica bien con artistas como Schultz Solar en Argentina o el muralismo en México, los cuales además de que comenzaron a retratar la máquina y las nuevas herramientas de la industria en sus obras e incluso hacer especulaciones sobre el futuro, lo mezclaban con elementos vernáculos y preocupaciones más bien locales o nacionales.
La novedad y la especulación, que son características de la ciencia ficción, nos permiten dibujar y pensar en futuros próximos o lejanos.
¿Son estas creaciones capaces de influir en decisiones de nuestra realidad inmediata o más bien, están destinadas a permanecer en su forma ficcional a manera de potencia o punto de partida?
En este trabajo se propone que algunas de las imágenes o temas presentes en obras visuales de no ficción y literarias que tienen relación con la ciencia ficción, son lo que pudiéramos llamar detonadores de sensibilidades e ideas que son capaces de influir en nuestros presentes.
Para comenzar a responder a las preguntas anteriores, tomaremos un par de documentales realizados en México durante el 2021 para rastrear la utopía y cómo se concibe hoy primero más acá de la ciencia ficción.
En los cortos documentales titulados "Energía y Alimento" de la serie "El Tema", realizados por la casa productora La Corriente del Golfo, se abordan temas como el hiperconsumo de energía en las grandes ciudades capitales como la Ciudad de México y la agroindustria, esta última como una manera reciente de concebir a la producción y el consumo de alimentos como un sistema que funciona a través de agroquímicos, producción en grandes cantidades y distribución.
Pablo Montaño, quien estuvo a cargo del guión de la serie, escribe lo siguiente, y cito "Al final de cada entrevista hacíamos la siguiente pregunta, y tú, ¿cómo te imaginas que se ve tu comunidad si ganan en lo que están luchando?
La pregunta descoloca, viene desde un plano fuera de la realidad, desde posibilidades que se antojan prohibidas, la pregunta incomoda pero la respuesta da vida, hicimos la pregunta muchas veces, hilamos las respuestas y ahora tenemos un collage de ese otro mundo posible".
Y se acaba la cita.
En los cortos se dialoga sobre las alternativas para estas dos problemáticas que aquejan al país y principalmente a la ciudad capital, a la vez que se presentan a personas que actualmente están trabajando en estas alternativas o proponiendo desde sus campos de estudio y acción.
Sobre la alimentación, por ejemplo, se exponen los beneficios de los huertos urbanos y se dialoga con personas dedicadas a la producción de alimentos en Xochimilco, gracias a la conservación de la actividad chinamper.
En ambos episodios, Jasna Yagilar, quien es escritora y que además funge como una de las anfitriones de la serie, hace referencia a la necesidad de comprender que no existe una sola alternativa sino que éstas son múltiples.
Las propuestas de energías renovables o limpias, por ejemplo, han llevado a que una idea que en su concepción podría percibirse como reparadora, se vea reflejada en megaproyectos que han destruido y sacado tierras para la colocación de parques eólicos y celdas solares.
¿Dónde empieza una idea y acaba otra?
¿A dónde nos pueden llevar las respuestas alentadoras?
Lo anterior nos hace pensar en la utopía y en el planteamiento de futuros mejores y más justos desde otros lugares como la literatura.
La ciencia ficción nos ha regalado múltiples visiones de futuro, algunos más esperanzadores que otros y ha sabido sobrevivir con esa diversidad.
¿Qué podemos construir a partir de estas ficciones?
Si bien es necesario, como propone Juan Carlos Arias en su ensayo "La muerte del autor", ir más allá de la mera interpretación del texto tomando en cuenta quién lo escribió, también lo es observar, y cito, "las variaciones de la escritura, la multiplicidad de la imagen".
Es decir, no comprender el texto desde su literalidad sino de aquello que provoca, que está oculto, sí, pero que tampoco está esperando a ser revelado.
¿Cómo nos hablan los textos hoy y cuáles son esas variaciones que encontramos en ellos?
Son interrogantes que nos ayudan a arrastrar la pertinencia de esos futuros y sus puntos de encuentro con nuestros presentes.
La alimentación, por ejemplo, ese tema que se aborda en el corto documental desde la alternativa, aparece en los textos de ciencia ficción a veces de manera muy fugaz y a veces como algo central en la historia.
Si pensamos en las imágenes estereotipadas de futuros ultratecnológicos, imaginamos una alimentación a base de pastillas o licuados que contienen todos los nutrientes necesarios y que nos ahorra tiempo para producir más, tener tiempo de ocio, tal como aparece en la película de Disney, "Wall-E", o en escenarios de escasez de películas como "Soy Len Green" de 1973, o "Snowpiercer", donde el alimento se ve reducido a un mismo tipo de tableto o gelatina para todas las personas y el cual está hecho de restos, al igual que sucede en la reciente novela del escritor uruguayo Fernanda Trías, "Mugre Rosa".
Por otro lado, novelas que han sido catalogadas como ciencia ficción feminista, como "Mujer al borde del tiempo" de Percy de 1976, o "Los desposeídos" de Ursula Le Guin de 1974, que además configuran utopías en sus historias, nos ofrecen imágenes de abundancia en contraste con ideas de redistribución y convite.
Por ejemplo, en la utopía del pequeño pueblo de Matapoisette, la protagonista Connie observa.
Les voy a leer un pedacito de la novela, en donde hace referencia a los alimentos, que dice lo siguiente.
"Grandes fuentes de comida pasaban de mano en mano.
Un pan de maíz de harina gruesa con una capa de crema pastelera y una cubierta crujiente que parecía de trigo.
Mantequilla, pero no en barra, sino en una pila de color claro, dulce y cremosa.
Miel en un jarro abierto, oscura, con un aroma embriagador.
La sopa contenía abundantes alubias, zanahorias, unas verduras blanquecinas que no pude identificar, sabrosa y con un toque de curry.
La ensalada estaba hecha de brotes verdes, cebolletas y hierbas, aunque muy condimentada, con muchas hojas incorporadas a un aceite con sabor a nuez y un vinagre que sabía a salvia.
Buena comida, buena en el estómago y el paladar.
Comida agradable".
Ese es el pasaje de la novela.
Y ahora me pregunto, ¿pueden estas imágenes literarias, si bien en un tono realista y descriptivo, producir sensibilidades que nos detonen otras maneras de concebir los futuros en relación, en este caso específico, con los alimentos?
Shebek, el protagonista de la novela de Le Guin, antes de emprender su viaje a otro planeta que posee más abundancia de recursos que el suyo, es sorprendido por un banquete que sus colegas le ofrecen.
Y aquí voy a leer un pasaje de la novela de los desposeídos que dice, "era evidente que muchos habían reservado para la fiesta sus raciones de alimentos de varios días.
Había cantidades increíbles de cosas para comer.
El pedido de pasteles fue tan grande que el repostero del refectorio dio rinda suelta a su fantasía creando delicias desconocidas hasta entonces.
Oblas especiadas, cubitos aderezados con pimienta para acompañar el pescado humado, pastelillos dulces, grasosos y suculentos.
Hubo zumos de fruta, frutas conservadas que venían de la región del mar de Kerán, diminutos camarones salados, púas de boniatos fritos, dulces y crujientes.
La comida, apetitosa y abundante, era embriagadora".
Y ahí se acaba.
"Incluir también en una lectura de estos pasajes una visión crítica y cuestionar más allá de la mera descripción se vuelve necesario y en ese sentido las artes visuales complementan de alguna manera lo que en un primer momento encontramos en el texto escrito.
La repartición de alimentos de manera justa y el hacerle frente al uso desmedido de agroquímicos y la hiperproducción se abordan en trabajos como los del artista Isadora Neves Márquez en su proyecto sobre Iwi, conformado por varias piezas y que además desemboca en un libro que lleva por título "Searching for a character between future worlds" que nos propone una reflexión a través de la imagen y el texto que produce un futuro en el que el personaje principal es un androide llamada Iwi.
Al final de su corto "Semente exterminadora" de 2017, Neves Márquez explora a través de su protagonista el diálogo con un campo de maíz transgénico, es decir, la androide es capaz de escuchar lo que ese cultivo tiene que decir y los espectadores que podemos ser nosotros al igual que su acompañante humano no alcanzamos a entender más que un monólogo.
Elizabeth Gingwe nos dice que esta escena en particular nos hace preguntarnos si esta capacidad de Iwi de comunicarse con el maíz transgénico es debido a que ella misma resultado de una tecnología compleja o es que compartimos con las plantas algo más que una relación de poder.
A diferencia de lo que podríamos pensar como una relación dada entre lo femenino y la naturaleza, aquí nos encontramos con lo femenino artificial y su capacidad de escuchar lo que las plantas, también artificiales, tienen que decir.
Se advierte una transgresión a la dicotomía naturaleza-tecnología que nos ayuda a pensar en las posibilidades de la segunda para abordar problemáticas que nos aquejan como los monocultivos, como lo aborda Neves Márquez ahí en el corto, que a su vez son el resultado de la misma.
Iwi, quien al ser un androide no consuma alimentos, le dice a las plantas que son sus hermanas, que al igual que esas semillas de ese campo de maíz, ella misma no puede reproducirse y su cuerpo está condenado al control de los humanos.
Neves, a través de una estética de la cual Alfredo Zuppi ha abordado en algunas investigaciones como lo-fi, sci-fi, algo así como ciencia ficción de baja fidelidad, a través de imágenes que no pretenden ser otra cosa, nos adentra en un futuro que también es un presente en el que la alimentación y lo que estamos haciendo con ellas se vuelve el tema principal de una narrativa que va más allá de una presentación del problema.
¿Qué sensibilidades encontramos en ese diálogo, en esa presentación de un personaje que no es humano pero podría parecerlo?
Con sensibilidades me refiero a aquello que la imagen, al igual que el texto, puede detonar, algo así como un mapa mental de ideas que van surgiendo a partir de otras.
El diálogo de Iwi nos abre la posibilidad de pensar en la escucha de otras formas de vida y esta alternativa presentada como ficción es una más de las posibilidades de pensar nuestros vínculos con la alimentación.
La imagen, un cuerpo que reconocemos como humanos representando a un androide indígena que nos presenta el uso de efectos visuales, que no pretende el uso de efectos visuales sino simplemente el reconocimiento de su persona, nos muestra también una posibilidad de pensar en otras maneras las tecnologías.
Esta obra que hemos mencionado, los documentales, las novelas y el corto de Neves Márquez, incluyen no sólo una salida visual o escrita que también crea imágenes de una idea, sino posicionamiento político, crítica y que hace era investigativo que además nos permite navegar por su superficie como quien surfea en las olas para tomar de aquí y allá emociones que conectan con otras.
Muchas gracias.
Pues muchas gracias, ahora sí que me pongo más entusiasta con cada presentación y bueno pues ahora sí, disculpen mi lateralidad, hace unos segundos andaba confundiendo, nos estamos conociendo y estamos exponiendo aquí pues alternativas en cuanto a narrativas e investigación.
Entonces vamos a ir directamente con Rita y la exposición.
¿Me oyen?
¿Se escuchan correctamente?
Bueno, mi texto se llama "Náusica del Valle del Viento, una mirada a la catástrofe ambiental de nuestros días" y dice lo siguiente.
En 1984, Hayao Miyazaki estrenó la película "Náusica del Valle del Viento".
Inspirada en una historia ilustrada que él mismo escribió, el filme cuenta las aventuras de una adolescente casi niña portadora del nombre Náusica, princesa del pueblo antiguo que habita el Valle del Viento.
Ubicado a las orillas del mundo, entre el mar de la corrupción y el lago ácido, bosque y mar respectivamente, repletos de residuos tóxicos a causa de la civilización, aquel valle es un refugio para la vida.
Allí el aire y la tierra permanecen libres de la contaminación provocada por la historia humana, que ha dejado a su paso el crecimiento de una foresta repleta de árboles, los cuales en lugar de oxígeno producen gases venenosos.
Esos gases inhiben la posibilidad vital de los mamíferos y en cambio nutren la propagación de insectos de inmenso tamaño, dispuestos a responder furibundos ante la presencia siempre violenta de los humanos en su territorio.
El bosque, que a ojos de aquellos pueblos no es más que un océano de corrupción, es un lugar viviente que en lugar de crecer por el nacimiento natural de semillas, conquista nuevos espacios a partir de las esporas de los hongos que nutren a los árboles.
Su relación es recíproca, mientras que aquellos después de alimentarse les devuelven nutrientes a los árboles, estos les brindan espacio a los hongos para crecer, y no sólo entre sus raíces sino en su cuerpo entero.
Así, esporas semillas germinan por doquier, adueñándose o más bien recuperando para el bosque territorios habitados por la humanidad.
Como ocurre con frecuencia, los pueblos circundantes viven la expansión forestal como conquista y despojo de sus espacios vitales, y es que si el bosque lo ocupara todo, no habría lugar para la especie humana.
Respirar por medio de pulmones como lo suyo sería imposible en medio del aire contaminado de esporas.
Así pues, tal como los insectos protegen los árboles del bosque con su vida, mujeres y hombres defienden sus aldeas y ciudades a punta de pistola, dispuestos a matar a sus enemigos aún en estado larvario.
Náusica, humana traída desde pequeña por los insectos y las profundidades del bosque, aparece en el relato como una criatura intermedia.
Si bien pertenece a su pueblo de origen, el Valle del Viento, es fiel a los principios de lo viviente más allá de lo humano.
Para ella, animales, árboles y hongos tienen el mismo derecho a existir que la humanidad de la que forma parte.
Por eso, en sus exploraciones forestales, mira y escucha con atención, en calma, sin responder defensivamente ante la presencia de los homus, enormes artrópodos que observan el mundo con incontables ojos bien dispuestos sobre sus corazas.
A diferencia de sus congéneres, Náusica aprende de aquellos gigantes y con ellos percibe el entorno, escuchando las voces de sus corazones, lo mismo amorosas que incendiadas en furia.
Tal vez sea esa la razón por la que los homus la aceptan, permitiéndole el paso a través de caminos y recovecos del bosque.
Y quizás sea también por eso que Náusica, en un momento de peligro, sumergida más allá del suelo terroso, descubre el secreto de la foresta.
Que ni los árboles ni los hongos son causantes del veneno que inunda el aire, sino la tierra, el sustrato de la vida que ante la guerra emprendida por los humanos, absorbió todo lo tóxico que sus sociedades industriales dejaron tras de sí.
Al contrario de lo que se piensa en el universo habitado por aquella princesa adolescente, los árboles, a través de sus raíces y de los hongos que cual red tejida sin descanso crecen en sus recovecos, limpian la tierra en lugar de ensuciarla.
Los gases tóxicos son entonces producto de ese proceso de limpieza y purificación, pues si la tierra ha de liberarse de todo aquello que la ensucia, de los restos disueltos en contaminantes, de gigantes de metal y naves de guerra, ha de transmutar lo tóxico en posibilidades vitales.
Y justamente así como los hongos en nuestro planeta hace millones de años, en compañía de algunas bacterias, disolvieron la piedra y la arena para convertirla en tierra fértil, los árboles de aquel bosque corrupto transforman la tierra infectada en una arena suave y pura, capaz de albergar y germinar la vida.
Los hongos, esos seres sorprendentes, forman parte de la historia profunda de nuestra tierra, tanto como del mundo habitado por la joven náusica.
Así al menos nos lo parece a nosotros y más a la sombra de lo narrado por Merlin Sheldrake, biólogo británico especializado en el reino fungi, en "Entangled Life", la red oculta de la vida.
Y particularmente por Anna Lovin-Hauptzing, antropóloga estadounidense japonesa, en su libro "The Mushroom at the End of the World", "La Zeta al Final del Mundo".
Allí se relata el recorrido de la autora por cinco países del planeta en busca de historias que tienen por protagonista al hongo Matsutake, regenerador de bosques destruidos por industrias forestales cuya recolección es una tradición ancestral en Japón y que hoy en día se cosecha en varios lugares del mundo para exportarlo a aquella isla donde se lo considera un manjar.
Quizá podría suponerse que Miyazaki, defensor de lo viviente todo y conocedor de la cultura y la historia de su país, pudiera haberse inspirado en el Matsutake para escribir "Náusica".
Así ocurre sobre todo al comparar el filme con la historia ilustrada, pues en ambas obras a pesar de sus diferencias en extensión y profundidad, los hongos juegan un papel fundamental en el renacimiento de la foresta, en su resurgimiento, aquella fuerza de vida propia de los bosques.
Sin embargo, para fines de nuestra reflexión, aunque breve, resulta imprescindible formular algunas interrogantes.
En principio, ¿qué es el Matsutake y en qué lugares le es dado crecer?
Pero sobre todo, ¿por qué traerlo a cuenta en una investigación filosófica presentada en un congreso sobre ciencia ficción y la emergencia ambiental de nuestros días?
Para responder estas preguntas, consideramos apropiado acercarnos de manera incipiente a la búsqueda y recolección de aquel hongo extraordinario a partir de los descubrimientos de Lovenhaupt Zink, quien no sólo narra el relato del origen de aquella tradición, sino también historias de comunidades e individuos que recolectando aquel hongo y otros similares, han encontrado un modo de ganarse la vida.
Algunos de los personajes principales de esos relatos, además del hongo y los árboles con los que cohabita, más que nada pinos y robles, son migrantes de países del sureste asiático, como Laos y Vietnam, quienes después de una serie de conflictos bélicos, encontraron refugio en la noción estadounidense de libertad, es decir, del sueño americano.
Así pues, mientras buscan en los bosques de Oregon el renombrado hongo que podría cambiar su fortuna, aunque sea por unos instantes, consolidan su experiencia de lo que entienden por una vida libre.
Allí, entre los árboles de aquellos bosques, pueden hacer uso de sus saberes aprendidos en los campos agrícolas, lo mismo que en el campo de batalla.
Allí pueden respirar el aire forestal tal como hacían durante su infancia en sus países de origen.
También son protagonistas de estas historias quienes en Japón se dedican a la técnica de restauración forestal conocida como Satoyama, tierra humanizada.
Una forma, según relata la antropóloga, de reordenar el crecimiento de los bosques para fomentar la presencia, entre otras criaturas, del hongo matsutake, pues se trata de un hongo salvaje que vive precisamente en lugares donde los humanos han metido mano.
Y lo mismo ocurre en Finlandia con sus bosques de tan sólo unas pocas especies, aquellas que después de limpiar los brotes de otras plantas, son las únicas a las que se les permite crecer, siempre bajo el control de quienes organizan el espacio forestal.
Por supuesto, son también relevantes los campesinos chinos de la región de Yunnan que con sus tareas cotidianas han logrado restaurar territorios devastados durante décadas por la industria maderera.
Mas los son de igual modo, los insectos y otros animales no humanos que dispersan las semillas, lo mismo que el fuego y la erosión a las que se han adaptado los pinos, los antiguos pueblos que siglos atrás habitaban esos territorios, así como las criaturas y los eventos que juntos han construido la historia de esos lugares.
Con estas palabras lo dice Lovenhaupt Zink, los pinos, el matsutake y los humanos se cultivan entre sí sin intención, hacen que los proyectos constructores de mundos de unos y otros sean posibles.
Esta es una de las partes más significativas de aquel relato, la certeza de que la historia se construye de muchas maneras, con actores diversos y no solamente por las acciones de los seres humanos, en sentido inverso, a juicio de la autora, incluso los paisajes son agentes de la historia, pues se modifican a lo largo del tiempo como resultado de un conjunto de procesos iniciados por seres de todo tipo.
Así lo expresa ella misma, los paisajes no son escenarios para la acción histórica, son agentes en sí mismos, en sí mismos, por lo tanto podemos afirmar con ella que hay otras maneras de construir mundos.
Tal como ocurre con los paisajes, las infancias y las juventudes son también constructoras de la historia, a pesar de que a lo largo del tiempo se les ha negado la posibilidad de pensar por sí mismas, por sí mismos y sobre todo de participar activamente en el desenvolvimiento del mundo, niñas, niños y adolescentes son sujetos de los tiempos y espacios que habitan, así lo son al menos a ojos de Hayao Miyazaki, como bien lo demuestran Nausicaa y todas las protagonistas de sus filmes encabezados por mujeres jóvenes y niñas, Kiki la princesa del castillo en el cielo, la pareja de hermanas que hacen amistad con Totoro, Sano la princesa Mononoke, Chihiro, Sophie y Ponyo y también lo piensa así Walter Benjamin, filósofo judeo alemán de la primera mitad del siglo XX, quien consideraba a niñas, niños y jóvenes como testigos y agentes de los sucesos de la historia.
De acuerdo con nuestra lectura de la obra benjaminiana, que puede consultarse por extenso en la tesis doctoral "Juego, infancia y rememoración en Walter Benjamin, la mirada infantil como gesto filosófico", la mirada infantil es semejante a la mirada del materialista histórico, aquel personaje de las tesis sobre el concepto de historia, testamento intelectual de Walter Benjamin, capaz de detectar las grietas del tiempo de la hora, jet site, las astillas del tiempo mesiánico, es decir del tiempo porvenir en el momento presente.
Y es que sólo a partir de esas fisuras que puede llevarse a cabo ese cambio radical que solemos llamar revolución, la transformación de un sistema de cosas, de un sistema de acciones e ideas a otro.
Como le ocurre a Náusica, Benjamin descubre la esperanza en el subsuelo, en las ruinas del pasado, que guarda un potencial de futuro o quizá varios entre sus despojos.
No por nada aquel filósofo tan singular se sentía atraído por la arqueología y hablaba de la excavación como metáfora del recuerdo.
En un texto tan hermoso como "Breve de nombre, desenterrar y recordar", Benjamin se suberge en el universo del subsuelo en la búsqueda de huellas del pasado que posean semillas fértiles para el presente en lugar del futuro.
Esta metáfora, es decir la imagen de la excavación como un trabajo de memoria, tuvo origen entre las páginas de sus primeros textos, donde se dedicó a pensar acerca de la alegoría y el drama barroco alemán.
No obstante, la volvió a explorar antes de su muerte en las tesis sobre el concepto de historia ante la urgencia de responder a la catástrofe de su propia era, el encumbramiento del fascismo en buena parte de los países europeos.
Quizá para muchos estudiosos y lectores de la obra de Walter Benjamin, resulta extraño escuchar su nombre en un encuentro dedicado a pensar la crisis climática en el marco de la ciencia ficción, sobre todo mientras se habla de una película de animación japonesa hecha para el público infantil.
Sin embargo, si recordamos algunos de los fragmentos escritos por Benjamin, que aunque breves y escasos rondan el tema de la relación que los seres humanos hemos entablado con aquello que llamamos naturaleza, quedará claro que ya desde la primera mitad del siglo XX se vislumbraba desde la filosofía crítica lo problemático de la explotación sin fin de la tierra y sus criaturas.
Permítanme leerles en extenso uno de esos fragmentos, que forma parte del panorama imperial contenido en el libro "Calle de dirección única".
De las costumbres más antiguas de los pueblos, parece surgir hoy una advertencia dirigida a nosotros, que al recibir lo que la naturaleza nos ofrece tan generosamente, evitemos el gesto de la codicia, pues no podemos regalarle nada nuestro a la madre tierra, por lo tanto conviene que mostremos reverencia en el tomar, devolviéndole a la madre tierra una parte de lo que recibimos antes de apoderarnos de lo que nos corresponde.
Una reverencia que nos habla desde la vieja costumbre de la alivación, tal vez esta antiquísima experiencia moral se conserve aún modificada en la prohibición de recoger las espigas olvidadas y las uvas caídas, las cuales benefician a la tierra o a los antepasados protectores.
En Atenas, estaba prohibido recoger las migajas durante la comida, porque pertenecen a los héroes.
En cuanto a la necesidad y la avidez hayan hecho de generar la sociedad hasta que ya sólo pueda recibir de forma predadora los regalos que le ofrece la naturaleza, hasta el punto de llegar a arrebatarle sus frutos antes que lleguen a la madurez para poder venderlos a buen precio y hasta el punto de cambiar, de vaciar todos los platos para mejor saciarse, toda su tierra se empobrecerá y el campo le dará malas cosechas.
Si recordamos además el gusto de Benjamín por los juguetes, los libros infantiles, las memorias y las experiencias de infancia, sabremos que nada indigno encontraría entre estas palabras.
Y si por último recordamos también las alertas benjaminianas sobre la catástrofe, como la otra cara del mito del progreso, reconoceremos con mayor razón la importancia de releer a Benjamín en el contexto de la emergencia ambiental que ahora nos acecha.
Y es que el mito de la catástrofe, de esa destrucción anunciada ante la que no se puede hacer mucho por no decir nada, suele generar impotencia, resignación e inmovilidad, pasividad para decirlo en una palabra.
En cambio, si reconocemos en su seno, aunque sea un recoveco de esperanza, una posibilidad por minúscula que parezca, de encontrar una vía alterna, podremos poner manos a la obra de una manera distinta.
Así lo escribe Benjamín en "Experiencia y pobreza", un breve artículo publicado en una revista alemana de nombre "Die Literarische Welt" en 1933.
¿A dónde lleva el bárbaro esa su pobreza de experiencia?
A comenzar de nuevo, a tener que arreglárselas con poco, a construir con poco y mirando siempre hacia adelante.
Pero ¿cómo nos podrá ser dado recomenzar?
En consonancia con Náusica, lo mismo que con la filosofía benjaminiana, reconstruyendo a partir de las ruinas, aquellas alternativas de presente que en el pasado quedaron suspendidas.
Y aunque no sea posible realizarlas en nuestro tiempo, tal vez podremos con ellas nutrir el sustrato para que quizá algunas semillas, unas más viejas que nosotros y otras sembradas en nuestra era, germinen en el futuro.
De eso creemos trata Náusica del Valle del Viento, esa primera gran obra producto de la imaginación, la perspectiva sobre el mundo y el arte original de Hayao Miyazaki.
Esa advertencia de futuro ante la industrialización y la destrucción de la humanidad y el resto de la naturaleza que llevamos perpetrando hace ya suficientes décadas.
De eso trata pues el relato de esa joven princesa, de una esperanza pequeñita oculta entre las raíces de un antiguo bosque, entre los residuos tóxicos de la historia humana que no ha podido arrasar con todo sin dejar aunque sea una diminuta posibilidad de vida.
Los hongos milagrosos que en simbiosis con los árboles que habitan, logran recuperar la tierra y con ella la esperanza de lo viviente.
Gracias.
[Aplausos] Bueno pues muchas gracias, me deja pensando mucho y me impresiona este uso de Walter Benjamin, no lo vi venir pero muy agradecido por eso.
Bueno pues ahora procedemos a ir con Oliver Terrones, quien justamente también nos trae otra propuesta sobre repensar el cambio climático.
Adelante.
Hola, bueno primero gracias a las, los y les trabajadores del Centro Nacional de las Artes, del Semiriab y del Seminario Estéticas de Ciencia Ficción por hacer esto posible, por hacer posible este espacio que es de difusión, de investigación, de producción pero sobre todo de aprendizaje.
Y bueno voy a empezar porque como decía la doctora Blanca, no tenemos tiempo pero como una maestra también muy querida y admirada dice, siempre hemos podido hackear el tiempo.
Escribí a los últimos fragmentos de este texto cuando el huracán Otis de categoría 5 tocó tierra en Acapulco, la categoría máxima para las tormentas a las que llamamos huracanes pero que seguramente tendrán otros nombres y medidas en Urano o Neptuno.
La tormenta reció durante la noche como es costumbre en el Pacífico, durante la que me mantuve encerrado primero en mi cuarto y finalmente en un ropero, mientras todo en la ciudad se rompía.
Tres horas sin hogar porque cuando el viento y la lluvia entran de ese modo, rompiendo, empujando muebles y arrancando pedazos de árboles y animales para meterlos dentro, resulta imposible sentirse en uno.
Pasé la noche cubriéndome los oídos y diciéndome que por favor parara, aunque sé bien que funciones lingüísticas como esas sólo tienen el efecto de tranquilizar a quien las emite y no hay modo de que las plegarias tengan efecto en las tormentas, lo que de ningún modo es un sentimiento de desesperanza, pues de serlo no estaría ahora mismo aquí, como parte de un encuentro que se desenvuelve entre otras cosas alrededor de la palabra.
Ahora sabemos que este tipo de huracán podría ser cada vez más común y Acapulco sólo la primera de varias ciudades en padecer el mar, el viento y los efectos de la producción y consumo desenfrenado del norte global.
Nada de esto tendría sentido bajo la premisa de que los desastres naturales son caprichos de Dios o la naturaleza que impactan ciudades planificadas.
Los días después del huracán, es decir, los últimos 30 días, escuché la teoría detrás de la imposibilidad de rescatar a alguien flotando a más de tres metros del suelo, bebés que vuelan dentro de un hospital, familias enterradas rezando, barcos volando sobre tiendas, la frivolidad de consternarse por algunos turistas varados por sobre el millón de habitantes del puerto, la esperanza de repetir el modelo de desarrollo turístico que diseñó a una ciudad que hoy es una catástrofe y la maldad inherente de quienes sin víveres y ante una ciudad colapsada no se resisten a saquear una tienda buscando comida.
Dentro de este marco, pretendo contar las posibilidades del solar punk, obviando que la ciencia ficción intersecciona con el arte y como tal se infecta de casi todos sus problemas y virtudes.
El solar punk o punk solar es un movimiento punk de la ciencia ficción inclinado hacia las utopías, eutopías, protopías, heterotopías y elementos utópicos en la crítica antiutópica como respuesta a la emergencia climática.
Se caracteriza por la multidisciplinaridad multimedia punk y bosquejos suyos aparecen en la ficción climática, el tecno optimismo y el eco punk.
Su popularización ocurrió mediante internet y una producción imaginaria basada en ciudades verdes, vitrales, energías alternativas, luz y referencias al neoimpresionismo y arnobó, contraponiéndose a la alta tecnología y vida pobre del cyberpunk.
Originalmente se pensó a la energía solar fundamental en su estética, pero con el tiempo lo solar devinó en un recurso simbólico opuesto a la noche cyberpunk.
La ausencia de canon libresco le ha llevado a un revisionismo que concuerda con varias de sus premisas, por ejemplo que el solar punk debería funcionar a partir de tecnologías existentes y cosas que ya sabemos que son posibles, que los creativos solar punk no necesitan reinventar la rueda sino comunicarse con quienes la construyeron por primera vez o que la tecnología que necesitamos para una utopía ya está aquí, simplemente no hemos encontrado la voluntad política para promulgarla, todas en sincronía con la ética de reducción de consumo.
Su genealogía incluye a varios libros anglosajones de la segunda década del 20 y a un cuerpo de recursos electrónicos que se suman al esteticismo anglosajón, la ecocrítica y el activismo medioambiental en textos estilísticamente similares a los manifiestos vanguardistas y a la ecología punk de medios hágalo usted mismo, circulando información a través de textos, gráfica, teatro, moda, música, conferencias, encuentros y arte-acción.
Estos manifiestos definen las características y problemáticas de su ecosistema imaginario, modelando en 2021 a un salmo para los las lees salvajes de Becky Chambers, la primera novela solar punk premiada con un Hugo y eventualmente la aparición de ciudades solar punk fuera de los guetos.
Es en esta etapa donde marcamos a Sumeru, la ciudad solar punk del videojuego Genshin Impact, que es el que está corriendo atrás, hasta ahora el videojuego chino más popular de la historia y con el singular estocan, slogan los las les tecnotacos salvan al mundo.
Traducido de las computadoras nos recuerda que sus dinámicas otorgan a los videojuegos características y pedagogías diferentes al televisor, su joven historia y la de su comunidad contiene varias victorias en contra de la empresa misma, modificando jugabilidad y narrativa.
El análisis de videojuegos explora escalas virtuales que replantean nuestra observación y complejizan a la ciencia ficción que ya es un entorno virtual divergente a la literatura tradicional pensada por autores como Samuel Erdelani como un artefacto que se anticipa al postmodernismo o completamente postmoderno.
Habitar los personajes de Genshin Impact se vuelve la experiencia anhelada y con frecuencia los las les jugadores olvidan su trama principal, uno o una viajera que busca a su hermano o hermana al mismo tiempo que desentierra su propia biografía.
No exageraría al decir que avanzado el juego los jugadores, las jugadoras, les jugadores olvidan por qué están ahí dentro.
Su trama ocurre dentro de la heterotopía de Teyvat construida mediante referencias socioculturales chinas, japonesas, indias, alemanas, iraníes, francesas, rusas y precolombinas con imaginarios premodernos que problematizan categorías eurocéntricas como espada y brujería o tecnología mágica o magitec pero también al sinofuturismo con acentos simbólicos en teteras, cartas, sellos, contratos, jarrones, choconús, golems y palacios flotantes, mientras que la magia, brujería y hechicería son más bien medicina, comercio, jurisdicción o guerra.
No hay pues magia, hechicería, espada o brujería pero sí tecnología, un enredo derivado de conceptualizaciones eurocéntricas que se diluye con ayuda del concepto de cosmotécnica de Yukui, cito "la tecnología no es un universal antropológico, es posibilitada y constreñida por cosmologías particulares que van más allá de la funcionalidad o utilidad, por consiguiente no existe una única tecnología sino múltiples cosmotécnicas caracterizadas por diferentes dinámicas entre lo cósmico, lo moral y lo técnico".
Esta tecnodiversidad se aparta del universalismo tecnológico occidental que a lo largo de la modernidad ejecutó distintos relatos de colonización, salpicando a los estudios anglo-eurocéntricos de la ciencia ficción que reducen la fantasía al imaginario medieval de Europa, una península del continente asiático.
Las tecnologías divinas de Sumeru dejan ver sus ligaduras fantásticas, reflejando a la vez lo mucho que el pensamiento mágico sacramental de occidente, por ejemplo el cristianismo, influye en su propio imaginario tecnológico.
Sumeru se ubica entre la selva tropical y el desierto con topónimos, antropónimos y fitónimos que refieren a imaginarios indios e iraníes, un recurso ligado a procesos de descolonización imaginaria que por ejemplo en México ocurrió durante la literatura novohispana y en Estados Unidos a través de obras como "Diario Rural" de Susan F.
Cooper.
Los imaginarios indios e iraníes en Sumeru también incluyen referencias arquitectónicas al Arnobó, desarrollado fuera de Francia en una ciudad que de lejos parece un árbol por el que sus caminos de mármol escalan hasta la academia de Sumeru en una representación palaciega separatista, recordándonos al antiacademicismo neoimpresionista y Arnobó, pero también a la crítica que desde la ciencia ficción hace por ejemplo Samuel Erdelany a los futurismos libertarios que conservan estructuras rígidas, coloniales y de podercito.
Echa un vistazo a las sociedades de Ursula Kalleggen, todas son redes sueltas de tribunales, kiputs y academias, como tal todas sus instituciones son lugares altamente estructurados y muy protegidos.
Esta ciudad jardín crece bajo el aparente resguardo de un arconte prisionero en un alcázar vegetal que escapullo laboratorio nave y palacio Arnobó, siguiendo el tropo occidental del jardín como espacio de sabiduría, poder y sadismo inherente que modela el espacio con plantas sometidas a fuerza de tijeras, podadoras, asadas y rastrillos, resultado de una crueldad controlada donde los jardines expresan no sólo una cosmovisión y proyecto de sociedad sino también un ideal de vida y modelo ético, siendo un elemento clásico de las utopías occidentales.
Les habitantes de Sumeru son académicos, académicas, académicas, estudiantes y mercenarias que colaboran en intrigas comerciales, piratería y tráfico de conocimiento.
Estas mercenarias, mercenarios, mercenarias provenientes del desierto de piel oscura y ataviados al estilo persa, narran conflictos sociales con los les académicos, académicos, citó lo que dicen los mercenarios "lo único que saben hacer es acomodarse en sus salarios y vivir a cuerpo de rey mientras que en el desierto luchamos todos los días, acatan cada capricho de esos condenados sabios y tiran por la borda los principios de un mercenario, el regimiento está a cargo de la defensa de la ciudad pero están hartos de que los sabios no dejen de darles órdenes, dudo que esos tipos mimados les importe cómo nos llamamos nosotros los marginados, a diferencia de esos académicos pedantes y mimados, nosotros somos coherentes de palabra y acción, somos más merecedores del título de sabios, sabias, esos, esas engreídas de la academia creen que el destino de las masas está escrito en el cielo, además de conflictos derivados de la desigualdad se suman los éticos derivados del extractivismo académico, mercaderes y artistas se agremian subterráneamente en un suburbio que crece en las raíces de Sumeru, ornamentado con herrería, jardines y banistería desde donde resisten mandatos académicos como no bailar, no teatralizar y no llevar a cabo fiestas populares.
La academia de Sumeru mantiene relaciones migratorias con el resto de regiones donde es común su presencia en puestos de poder, sin ser la primera vez que se representan relaciones interurbanas solar punk, en mujer al borde del tiempo del 76 la personaje principal transita entre su presente en un sanatorio mental y la aldea futura solar punk, en la serie animada arcane del 2021 ambientada en el universo del videojuego league of legends, la explotación de una ciudad cyberpunk sostiene a una brillante ciudad de steampunk en la que habitan élites económicas, políticas y científicas desde donde se expulsa a un científico antivelicista, fundando junto a los guetos una aldea solar punk desde la que opera en contra del colonialismo steampunk.
Estos híbridos funcionan como heterotopías fracturando fronteras impuestas por manuales cosméticos y estilísticos que lejos de degeneración son muestra de un ecosistema creativo vivo, las heterotopías según Foucault reflejan una saturación propia del siglo 19, crisis, acumulación del pasado y sobrecarga de muertos, quizá en algún momento sumaremos heterotopías Foucaultianas y atopías Bartesianas que es la ausencia de lugar a la lista de lugares y obsesión espacial de la ciencia ficción moderna y postmoderna.
Su estilo gráfico es cercano al del animador mangaka y empresario Hayao Miyazaki, considerado inspiración solar punk pero también criticado por romantizar occidente y sus burgos impulsores del capitalismo, ad hoc con el hecho de que Japón es quien mejor ha incorporado la tecnología occidental.
A su vez Miyazaki se inspira del neopresionismo que a través de la paleta de color buscaba maximizar la luz mediante preceptos racionalistas, desterrando todo color terroso lo que estéticamente quizá determine la ausencia de diversidad climática solar punk, siendo predominantes bosques, selvas, taigas y praderas pero anómalos los arbustales, páramos, desiertos, estepas, tundras, océanos y desiertos polares.
Son frecuentes en las alusiones poéticas del impresionismo, el antiequedemicismo, las alusiones solares y la observación técnica y científica de los colores.
Además de la paleta, Yenshin Impact ocurre en una atmósfera planeable en sintonía con filmes del estudio Ghibli como Náusica del Valle del Viento, El Castillo en el Cielo o El Increíble Castillo Vagabundo, que invocan al viento como un signo entre la evasión, la ilusión y la voluntad, sintetizando al sentimiento fantástico.
Sus cúpulas remiten al pabellón de cristal de Bruno Taut y sus interiores domésticos parecen diseñados por Gailar Ocolona, recordándonos al fragmento más citado de los manifiestos solarpunk y junto a las referencias a Arnaud, generaron la asociación del solarpunk con el vidrio, dando título a varias de sus antologías, cito una parte, bueno, está popular fragmento de este manifiesto.
Te imaginas lo lindo que sería tener por todas partes vitrales que en realidad fueran paneles solares, que es un… le escribí una autora, bueno una usuaria en Tumblr en el 2014.
La vegetación urbana cubre una opulencia vegetal que rechaza metales preciosos y diamantes en una discreta ciudad que adquiere su fama de ciudad de la sabiduría, tanto por su arconte como por el acasha, un dispositivo tecnológico similar al coner, de mujer al borde del tiempo, que es esta cosita que traen los personajes aquí como un aparatito, que rige a la ciudad de modo discreto, blando, interno y cercano a la clorofila, la inteligencia natural y las fantasías cibernéticas, localiza, informa pero también cosecha sueños.
Junto a su arconte, el pueblo de Sumeru es rehén de una élite académica formada por los rectores de sus distintas facultades, dice uno de los personajes de Sumeru, las circunstancias de Sumeru son bastante especiales, la razón por la que se la conoce como la ciudad de la sabiduría es porque todos sus recursos guardan una estrecha relación con la academia, en Sumeru los recursos académicos equivalen a los recursos de la sociedad, hasta el punto que no es de extrañar que se formen relaciones familiares con fines académicos.
La cosecha de sueños produce parapnesia que afecta a la memoria, falseándola y obligando a la población a vivir repetidamente el mismo día, esta cosecha forma parte del desvío de recursos de la academia para construir a un dios mecánico que sustituye al arconte, extrayendo de un árbol conocimiento al que llaman divino y cuya única prueba de divinidad es enloquecer humanos, lo encapsulan e insertan a través de la caja reflejando las necesidades de una ciudad académica y sus estándares industriales de producción de conocimiento, dice uno de los traficantes "para ustedes contrabandear con conocimiento encapsulado podrá parecer un crimen imperdonable pero para nosotros es la única manera de sobrevivir", este tropo similar al tráfico de psicoactivos y medicamentos derivado de la desigualdad las megalópolis arqueológicas y una virtualidad conflictiva le otorga a Sumeru tinturas cyberpunk.
A la trama principal se añaden subtramas para cada personaje o personaja, jugable, guardabosques, académicas, bailarines, bailarinas, mercenarios, mercenarios comerciantes, guardianes y arcontes que transitan temporalidades divergentes y conflictos académicos, lingüísticos, arqueológicos, arquitectónicos, agrotecnológicos, químicos, robóticos, médicos, ecológicos, cibernéticos, biológicos y administrativos.
Las metáforas de esta ciudad giran alrededor de lo vegetal, lo que florece, lo que cuelga el sol, el agua, los hongos y la energía en un enmarañado selvático que se abre a quien controle el mundo vegetal y sus seres libres de individualidad que transitan escalas no humanas de tiempo y territorios drenados con aceites y psicoactivos que dibujan a la medicina, la farmacia y la botánica de una relevancia tecnológica traducida en sueños de árboles deslenguados, canciones y circuitos de absurdos palacios vegetales y alcázares psicotrópicos en los que siempre es posible morir.
Bucles de muerte alimenticia que descolocan el antropocentrismo, sus melodías insinúan la armonía detrás de la natural siguiendo al racionalismo arnobó en composiciones originales que mezclan música sinfónica y folclórica indoiráni, transitando del folclor a los sueños en un tejido de trama lejos del relato unipersonal del héroe y más cerca de la teoría de la bolsa de transporte de la ficción de Kale Ginn.
Los sueños, una niña arconte, los seres ajénero del bosque y un árbol memoria del mundo, configuran naturaleza que la élite académica intenta sustituir en un pueblo que ha perdido todo sentido de la curiosidad y padece anómalos en vistas ecológicos.
Esta naturaleza representada por la arconte abraza inteligencia, curiosidad, ausencia de instinto materno y anti autoritarismo, cuestionando tropos occidentales asociados a la naturaleza como la madre naturaleza, la genóflora antropófaga o la infantilización sexualizada y cosmética de la ninfa vegetal del arnobó.
A diferencia del resto de arcontes, la de Sumero es una niña que habita en una realidad parapnésica, interiorista y divergente de sueños, recuerdos, analepsis, naturaleza y personajes, personajes que contradicen roles tradicionales, recordándonos algunos tropos de la nueva ola de la ciencia ficción anglosajona, también inspirada en el arnobó y que cuestionaba fronteras entre la realidad, la fantasía y la ciencia ficción.
La resistencia a la élite académica proviene de los cuerpos de artistas, artesanos, artesanas, mercenarios y disidentes de la academia que resisten sus envistes, tráfico de conocimiento y conflictos religiosos a través de una serie de descubrimientos arqueológicos y epistolares que reconstruyen un fragmento de historia que aclara un malentendido histórico, siguiendo la intención utópica de Simón Onica, entre cuyos ejemplos mexicanos se encuentran por ejemplo, en "Navidad en las montañas" de Ignacio Manuel Altamirano, donde imagina una hermandad entre dos bandos políticos irreconciliables del siglo XIX, unidos mercenarios, mercenarias, habitantes del desierto, disidentes de la academia y la reconte, remedian la parapnesia que obliga a Sumero a vivir un mismo día, cientos de veces, auxiliados con la memoria muscular de una mercenaria y una bailarina, cuya fuerza adquirida por la repetición diaria, fractura la ilusión del inmutable día, el cuerpo burla las trampas intelectuales de la fantasía y la soberbia de una academia descrita con ansias de omnisencia y omnipotencia que quema por dentro y fototaxia que hace buscar fuentes de luz toda su vida.
La fabricación de un dios, además de antípoda del conocimiento corpóreo, es tropa y fantasma de conflictos bioéticos contemporáneos, la fabricación del mundo, del corazón de un mundo sin corazón, citando a Bloch.
La lucha final del arconte y su pueblo contra el dios mecánico, reutiliza la tecnología que les oprimía, convirtiéndola en un arma multipolar de construcción masiva, en una emotiva batalla donde cada habitante transfiere conocimiento para derrotar al dios mecánico, la victoria colectiva de la nación de la sabiduría, la élite de la academia que controla y cosecha a la ciudad jardín kai y la trama termina con este diálogo del arconte de Sumero.
Todos anidamos a la sombra del gran árbol de la sabiduría, mientras nos asomamos a ver el mundo.
Hace mucho tiempo soñaba sola en este mundo, en mis sueños todo el mundo también soñaba al dormir.
Pensamientos escabollados y maravillosos brotaban de sus mentes, algunos callan de bruces y otros flotaban en el aire, conectando a todo en este mundo en una única red resplandeciente.
En medio de un sinfín de mundos había incontables universos de minutos, todos los destinos brillaban intensamente en el entramado, poco a poco comprendí que el indescriptible e inconstante tiene el significado más profundo de este mundo, sólo ello puede disipar la locura, sólo los sueños pueden despertar la conciencia de las profundidades insondables.
Soy yo quien hizo la pregunta y soy yo quien buscó la respuesta, devolveré todos los sueños a la gente, adiós pueblo de Sumero, espero que esta noche sean bendecidos con los sueños más dulces.
Gracias.
[Aplausos] Pues muchas gracias Oliver y también a ustedes dos.
Me está llamando muchísimo la atención cómo es que hay mucho punto de encuentro e intersticios entre, mencionaron su realismo, mundo de progreso, disidencias, crisis ambientales obviamente, pero también un ambiente de recuperación que habla de la urgencia.
Pero bueno, pues justamente vamos a ir a la parte de preguntas del público.
Bueno, yo tengo muchas pero primero con nuestros asistentes.
Dudas, preguntas, comentarios.
Adelante.
Hola, muy interesante mesa y solamente tengo una pregunta para Rita.
Ayer que se habló sobre la cuestión de la ruina, tú lo mencionaste justamente hoy, tú crees que la idea de ruina, o sea comparación de lo de desecho, porque justamente también es algo como que mencionas, no, de que justamente la contaminación, o sea el cambiar la realidad hacia la ruina ya nos da una esperanza hacia el futuro, o sea pensar que tendremos ruinas que podremos rescatar en un futuro nos da como una esperanza y el bosque podría ser como un un recuperar esas ruinas, no, de ese pasado que hemos desconectado.
Va por ahí más o menos mi pregunta, pero y para cerrar, me encantó tu ponencia, de hecho ahora me dan ganas de volver a leer a Benjamin desde ese enfoque que le diste, porque cuando yo lo leí fue como de mí, pero desde el enfoque que dice que es como necesito recorrer a leerlo.
Ya, muchas gracias.
Bueno, primero gracias por tu pregunta y gracias por tener ese muñequito ahí porque yo estaba un poco nerviosa y lo veía y decía qué lindo, y ya se me quitaron los nervios.
Bueno, gracias por preguntar.
Primero, sí, relea Benjamin, es súper lindo, bueno yo lo amo, obviamente hice mi tesis de maestría y de doctorado sobre su filosofía, pero yo creo que es una persona que tiene muchas cosas muy interesantes, simplemente que en general la gente lee los mismos textos todo el tiempo y hay un montón de fragmentos que son poco conocidos, poco leídos y que incluso desde la filosofía se les da como poca importancia.
Y bueno, mi tesis doctoral se trata precisamente de justificar por qué es importante leer otras partes de la obra de Benjamin y cómo tienen relevancia filosófica.
Y bueno, sobre tu pregunta, por ejemplo en el caso de Benjamin, para él es como indistinto el uso de ruina, desecho, etcétera.
Sin embargo, yo ayer también me quedé pensando, "ah, esto resuena con lo que yo estaba pensando" y no me acuerdo quién fue, pero era esta idea de que quizá la utopía debía hacerse desde el basurero, ¿no?
Y bueno, pienso que precisamente, por ejemplo, una de las figuras que Benjamin toma para pensar es la de hoy, esta canción de Krikri muy famosa del señor que va y compra cosas, "El pepenador", es que le llama de otra manera, pero "El ropavejero", bueno nosotros así le llamamos, él le llama "El trapero" o así lo traducen en España y bueno, es como muy interesante cómo la tarea, por ejemplo, del ropavejero o el pepenador es precisamente encontrar como estos tesoros, ¿no?
en medio de lo desechado por otras personas y darles otro uso.
Entonces creo que de algún modo no se trata de "oh sí, vivamos en medio del basurero", ¿no?
porque ayer también en una de las ponencias había como esta idea de "y viven muy felices en medio de la basura" y yo pensaba "híjole, no sé si sea muy feliz", pero claro, hay este carnaval, esta fiesta, esta vida cotidiana en medio de eso y bueno, pienso que en parte sí, por eso me gusta tanto Benjamin, porque su idea es, la revolución no es seguir en este camino del progreso, de avancemos, avancemos, avancemos, sino detengámonos, detengámonos y con lo que ya hay, va a haber posibilidades de reconstrucción.
Quería decir algo de la ruina también, de la mesa de ayer, que me parece muy problemático ese término de la ruina, porque está anclado el romanticismo, en la historia del arte el romanticismo apela mucho a la ruina, o sea romantiza, romantiza, el romanticismo romantiza, pero además en los manuales cosméticos de los jardines, el jardín inglés, como elemento estético tiene que haber ruina, entonces o consigues algo real, ruinoso o destruyes algo y lo metes en el jardín.
Entonces esta idea del jardín inglés que incluye ruinas para poder ser jardín inglés, me parece muy problemático, entonces quería apuntar eso.
Alguna otra duda o comentario que tengan, adelante.
Hola, igual me agradaron mucho las tres participaciones, también tendría una pregunta para Rita, quizá me regañes porque acudiré a un texto muy conocido de Benjamin, pero son los que leo, pero justo pensaba en este vínculo que estableces entre Benjamin y Miyazaki, en el concepto de violencia, violencia divina, porque esas películas que también recordaba Oliver de Miyazaki, pues son muy violentas, Nausicaa tiene también violencia, la princesa Mononoke, estas películas que ponen en crisis esta relación con la naturaleza, tienen mucha violencia, entonces tú cómo ves, cómo aproximas este concepto de Benjamin a Miyazaki, pensando en quiénes son los actores legítimos para hacer violencia y contra quién, pensaba también en el solar punk y luego contra quién se lucha, porque por lo que entiendo, también muchas obras solar punk promueven como otro tipo de valores, la reconciliación, el diálogo, la mediación, y a veces también este tema del conflicto, la violencia, cómo funcionaría, por ejemplo en el videojuego que no he jugado, contra quién se lucha y de qué forma se lucha, creo que eso también es importante para ver estas alternativas.
Y también a Susana, sólo preguntarte porque esto que hablas de los alimentos me recordaba mucho, pues esta idea muy cristiana de que en el paraíso pues habrá un banquete, todos comeremos mucho, pero pues eso es insostenible, que haya muchos y que todos comamos mucho, entonces qué tanto estas obras como que recuperan esta idea de la abundancia y qué tanto llega a ser un poco, no sólo utópica sino incluso desanclada de la realidad, o sólo por "hay mucha comida, qué bonito" entonces sí me quedé pensando en eso, qué tanto crees que estas descripciones que nos das tienen que ver con esta imagen del banquete que habrá en el paraíso y pues qué tan ética seguiría siendo una imagen así.
Quién quiere responder primero, es que fueron muchos.
Bueno, pues de nuevo gracias por tu pregunta, si te refieres a la crítica de la violencia de Benjamin, bueno a mí algo que me gusta particularmente de Miyazaki es su pacifismo, es verdad que sus películas son profundamente violentas pero al mismo tiempo, bueno estaba pensando que en "Náusica" la película es muy violenta pero en la historia ilustrada, bueno el manga digamos es más violento, o sea realmente sí es como un nivel de violencia mucho mayor, de hecho "Náusica" termina así como yéndose en medio del bosque con un personaje que no aparece en la película y este porque de plano ya es como insostenible, entonces algo que aprecio de Miyazaki es precisamente que aunque nos decía Oliver que lo critican por romantizar o idealizar Occidente, yo creo que en realidad es verdad que se inspira en muchas obras occidentales pero me parece que también tiene una mirada muy puntual y muy crítica de lo que es la cultura occidental y sus ideologías, en particular la del progreso y la tecnificación y me parece que este quizá, quizá la película creo, bueno hay dos en este caso y sobre todo con lo ambiental que creo que podrían tener un poquito de eco con esta idea de la violencia divina o bueno con la idea de Benjamin de que hay una violencia que si es legítima y otras que no necesariamente y pienso que podrían ser tanto la princesa Mononoke como Ponyo en esto que ocurre, cómo la naturaleza así se desboca, porque Ponyo sale del mar y entonces todo está desbocado y todo se inunda o en la princesa Mononoke esta confrontación permanente entre lo que solemos pensar como naturaleza y cultura pero por eso creo que y bueno no lo puse aquí pero cuando me refiero a que Náusica es un personaje intermedio para mí es muy interesante también a Shitaka, el de la princesa Mononoke que es también este punto intermedio entre estos dos deseos legítimos, no?
el deseo del bosque de seguir viviendo y seguir existiendo tal como es y el deseo de Lady Eboshi que es también un deseo de hagamos una comunidad humana con los marginados de la historia, pero entonces como estos dos deseos de pronto parecen que para existir necesitan anular al otro cuando en el fondo los seres humanos somos tanto naturaleza como en nuestra naturaleza está la posibilidad de crear cultura, entonces no sé, no puedo responderte más que eso, pero aprovechando que le hiciste una pregunta Susana, yo quería preguntarte si nos podías recordar el nombre de la serie de estos cortometrajes que se me hicieron muy interesantes.
Bueno, gracias Samuel, hola y gracias Rita por tu pregunta, igual comentarles a Oliver y a Rita que igual me motivan mucho sus ponencias, bueno todas no, pero ya escucharles leyéndolas pues es distinto no, a estar leyendo los documentos que nos compartimos en algún momento, y bueno nada más igual comentar antes que precisamente bueno ahorita que preguntaban sobre el enemigo por ahí creo que mencionas que es como este dios máquina, contra el que pelean y me acordé que también en Mujer al borde del tiempo en algún momento el enemigo son, nunca parece como tal este descrito, pero sí es algo que tiene que ver con la máquina, y bueno en la serie que comentó sobre, bueno el cortometraje se llama Semente Exterminadora, es este en portugués, que es semilla exterminadora de Isadora Neves Márquez y ella trabaja todas las digamos, son una serie de trabajos marcados en un proyecto que se llama IWI, no, YWY, que es como buscando un personaje, searching for a character between future worlds, no, buscando un personaje entre mundos futuros, no, y bueno es una serie que explora sobre todo este tema de los monocultivos en Brasil, de soya, de maíz que además sirven para combustibles, no, y todo este tema y toda su obra en realidad explora como temas que aparecen en obras de ciencia ficción, no, que además ella también escribe sobre ciencia ficción, no, hace como investigación y le interesa mucho el tema abordarlo desde la audiovisualidad, no, o sea como crear estos cortos y toda esta… es más como una artista contemporánea, no, porque también escribe poesía y todo este tema, no.
Y bueno, sobre este tema de la alimentación, a mí lo que me llama la atención, por ejemplo, estas dos obras que yo cito, que es Los desposeídos, que bueno, el digamos como el subtítulo, no, que lleva esta obra de Leín es una utopía ambigua, no, ella siempre como que está muy consciente que no está construyendo como tal una utopía y por ejemplo también lo mismo sucede en Mujer al borde del tiempo, no, hay una… aparece una utopía, no, que es este pueblo, no, que nunca se sabe si son, digamos, solo sucede en la mente de la protagonista, no, o si está experimentando estos viajes en el tiempo, no, etcétera, y que también es eso, no, una utopía ambigua.
Me interesa como sobre todo el contraste que se genera entre estas otras películas o estas narrativas de un futuro donde hay escasez, no, y estos futuros que plantean ellas que son de abundancia, no, y que además se relacionan con el tema de la utopía.
Me parece como interesante porque no es solo su abundancia, sino que no, tampoco lo describen tanto porque no son unas obras que aborden directamente, no, el tema de la alimentación, pero que no es solo la abundancia, sino de dónde provienen o cómo se están retratando esta abundancia, no, que es como en una mesa, este, con más personas, no, en un… por ejemplo, en la que narraba de Shebek, no, de los desposeídos, pues sabemos que viene de Anarres, no, y que Anarres tiene una escasez de recursos, no, digamos, entonces se genera como este banquete que todos sus compañeros, no, en ese momento fueron guardando comida, no, para ese momento, para que hubiera comida en ese momento, no significa que haya ya comida en ese planeta, no, sino que la van guardando, no, o van cuidando sus raciones para que en ese momento pueda haber un banquete, no, este, por ejemplo, en Mujer Álvaro del Tiempo lo que pasa es que también igual todos participan, no, en el trabajo, no, en ciertas temporadas, no, trabajan, otras no, pero digamos que están involucrados en los procesos para el cultivo, no, y todo esto, entonces creo que más bien es como la… me llama la atención como que planten no sólo la abundancia como de "bueno, yo voy a comer todo lo que yo quiero en este gran banquete", no, sino que va a haber mucho y va a haber para todos, no, entonces me interesa porque en las otras narrativas como las que mencioné, no, que son como también desde el cine, no sé, Soylent Green, no, esto de Fleischer, Snowpiercer, no, y todo esto que retrata más bien como sí comida para todos, pero no es comida… más bien es comida hecha de restos, no, entonces entonces involucra como… también se involucra como a toda la comunidad, pero de otras maneras, no, incluso hace poquito vi una película que por ahí recomendaron un podcast que se llama Ainara, creo que es Ainara, que está en YouTube y por ahí es un viaje, no, que hacen a través del espacio en una nave y se va acabando como los recursos y empiezan a consumir restos, no, y así como a entrar como en un ciclo de… pero para que alcance para los que quedan, no, entonces es esto, como más allá de que… de pensar que haya abundancia, no, así nada más porque sí, porque además estamos en un momento en el que también se está procurando que haya sobreproducción, no, o sea se tira muchísima comida, no, pero simplemente es como no… más bien es la repartición, no, es la redistribución de eso y es como lo que es interesante en estas obras, no, que no… en realidad no está hablando como de una sobreproducción, no, o sea no hay en realidad una sobreproducción de nada, o sea porque no… si no hay una producción justa, redistribuida, no, entonces es este… sí desde la utopía, no, porque además se enmarcan dentro de la utopía estas obras, pero creo que más bien como de este tema más de la comunidad, no, de la redistribución y bueno nada.
Dos minutos, pues bueno, rápido de lo del solar punk, yo siento que lo que sucede del solar punk es que forma parte de los movimientos punk, no, de la ciencia ficción y yo meto ahí todos y el punk en realidad pues además de ser en principio un fenómeno de mercado, porque así fue planteado, también es un fenómeno de reacción, no, entonces ese creo que es un problema al analizar el punk o quienes crean desde el punk, porque es como ser reaccionarios, estar en contra de algo que está padre pero de repente es como… se ha intentado como… digamos que en el punk no hay certezas ni morales ni políticas, la única certeza es cosmética y estética, sí puede alcanzar ese nivel, pero de repente por ejemplo le dices a un dios, no, así como de "oye es que estás gastando demasiada agua" o "estás comiendo mucho", no, es que eso es anti autoritario, no, porque yo soy super punk y es como "ah no sé" o sea sabes como esta cosa y de repente el punk tiende a… porque bueno, uno había miembros de los Ramones que eran fachos completamente, no, o sea así había habido fascistas dentro del punk, entonces la derecha alternativa, no, Milley, o sea muchos de sus votantes también son chavos y chavas como muy alternativos, alternativas que se la dan de anti autoritarios, pero pues insisto es más bien una certeza cosmética que realmente moral.
Entonces en este caso es un solar punk chino, no chino general sino de Shanghái, que también hay una relación muy particular entre Shanghái y el resto de China y me parece que lo que están poniendo en jaque es el solar punk occidental, o sea la idea de que el jardín, de la utopía occidental del jardín como el Edén, pues no, o sea esta idea del Edén y entonces creo que ellos se posicionan en contra de eso y en contra del Arnobó un poco, porque sus referencias son no del Arnobó que ocurre en Francia, sino del Arnobó que sucede por ejemplo en Turquía, o sea este Arnobó que es más bien colonizador, incluso en México, el Palacio de Bellas Artes, cosas así, entonces me parece que este solar punk de Shanghái intenta hacer eso y sobre todo que es un videojuego que, porque en los videojuegos, las comunidades de videojuegos los jugadores son muy violentos, los troles, nos empiezan a insultar y esta comunidad es muy bonita, o sea todo es como… entonces a mí esa comunidad de Genshin Impact, o sea además de enseñarte a ser comunidad dentro de la virtualidad, que puede ser distinta al mundo real, digamos que te añade como un factor de esperanza, o sea la idea de que tienes como la constancia, como una idea de trabajar en ti, la idea de la… no sé cómo explicarlo, si la esperanza, al final el solar punk se reduce a la esperanza, que como decía Gabriela, Damian, al principio no es lo mismo que el optimismo, la esperanza es la cualidad de espera y puede ser tanto positiva como negativa, o sea vas a esperar algo bueno o algo malo, pero esta idea de temporalidad, de que tus hechos, o sea que tus hechos van a llegar al futuro y vas a esperar ese futuro, esta idea, esta nueva temporalidad pues es la esperanza, entonces a mí me parece que es más por ahí, pero no sé, a lo mejor me hice bolas.
Yo creo que lo estructuraste súper genial y también estructuraron muy bien todas sus ideas y pues yo quisiera que hiciéramos esta mesa de cinco horas pero no hay tiempo, como siempre, entonces pues por el momento sería todo, quédense para las siguientes mesas y pues los esperamos.
Muchísimas gracias.
[Aplausos] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] Gobierno de México [Música] [Música] [Música] [AUDIO_EN_BLANCO]
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
01/12/2023
FECHA_INGRESO_ENTREGA
03/12/2024
FECHA_PUBLICACION
05/02/2025
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
4
CONDUCTOR
Laura Sosa Cáceres, licenciada en Letras Mexicanas por la Univerdidad Autónoma de Nuevo León
TEMA_CONTENIDO
Conversaciones sobre ciencia ficción
FECHA_GRABACION
01/12/2023
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Cesar Rodriguez Iñiguez
PRODUCCION
Aurea Ruth Rendon Melgarejo
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/iv-encuentro-de-esteticas-de-ciencia-ficcion/

