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M-07865-01
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SINOPSIS_SERIE
Ciclo que ofrece un acercamiento profundo y reflexivo a textos esenciales de la literatura universal. En cada edición, un destacado escritor mexicano analiza una obra de su elección, explorando su riqueza temática y estética e invitando al público a descubrirla desde una perspectiva personal y crítica. Esta serie brinda una oportunidad única para redescubrir clásicos literarios de todos los tiempos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas
EXTRACTO_SERIE
Escritores mexicanos analizan obras literarias de su elección, revelando su riqueza temática y estética. Oportunidad única para redescubrir a los clásicos y a los contemporáneos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal
EXTRACTO_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal
N_PROGRAMA
1
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
PARTICIPANTES
Vicente Quirarte, escritor y poeta.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Vicente Quirarte (1954) es un poeta, narrador y ensayista mexicano, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional. Su obra poética, profundamente lírica, destaca por su capacidad de evocar imágenes memorables y su reflexión sobre el tiempo, la memoria y el amor. Entre sus libros más destacados están El ángel es vampiro y Enseres para sobrevivir en la ciudad. Además, ha escrito ensayos y textos críticos sobre literatura mexicana, como su estudio sobre el impacto de Maximiliano en la cultura nacional. Su trabajo combina erudición y sensibilidad, convirtiéndolo en una de las voces más influyentes de la literatura mexicana actual
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
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El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Centro Nacional de las
Artes en su ciclo de lecturas guiadas presenta la conferencia del escritor
Vicente Quirarte sobre la novela Noticias del Imperio.
¿Qué has hecho Maximiliano mientras yo me he vuelto cada día más vieja y más
loca? ¿Qué has hecho tú, dime? Aparte de morirte en México.
Esta es la voz de Carlota Amalia de Bélgica, la infausta emperatriz de
México que recrea Fernando del Paso a lo largo de su vasta y contundente novela
Noticias del Imperio. Basada en la trágica historia del
efímero imperio de Maximiliano de Habsburgo, parte de los recuerdos de la
ortogenaria Carlota, quien sobrevive demente 60 años, encerrada en diferentes
castillos y palacios a las fuerzas que destruyeron su vida y su ambición.
Fernando del Paso fue ilvanando con minuciosidad los hechos históricos con
otras voces, al mismo tiempo reales, sarcásticas, legendarias, eróticas y
fantásticas, para crear una novela de barroca y desbordada calidad que es
muestra de la obsesión del autor por escribir la novela total, la novela como
enciclopedia de la vida. Heredero intelectual de Proust y Joyce, al autor le
tomó 10 años y una beca a Guggenheim la realización de esta obra. Hace alrededor
de 40 años, Fernando del Paso se dio a conocer como escritor con la publicación
de un breve libro de sonetos. Su siguiente obra, la novela José Trigo, le
valió el premio literario Javier Villarrutia y con su segunda Palinuro de
México, fruto de siete años de trabajo, obtuvo el premio de novela México, el
premio Rómulo Gallegos y el que se otorga anualmente a la mejor novela
extranjera editada en Francia. A pesar del éxito que ha obtenido con sus
novelas, Fernando del Paso no vive de sus regalías, ha trabajado en el medio
publicitario, en el radiofónico, haciendo programas para la BBC de Londres, donde
vivió 14 años y en el diplomado siendo cónsul y agregado cultural en París.
Cuando habla de su estancia en estos países donde se habla un idioma
distinto, Fernando del Paso dice que le ha permitido apreciar numerosas
sutilezas del español que no percibía al vivir en México y no solamente en
expresión sino también en vocablos que de pronto adquieren una resonancia y una
vida completamente distintas. Este creador de catedrales de lenguaje como
lo define la crítica en su novela Noticias del Imperio, se propuso
contribuir a desmitificar la historia oficial.
Cuando estudiaba el material para su novela sacó en conclusión que la
historia de la humanidad es una especie de gran locura junto a la que Carlota
resulta mucho más lúcida. A Fernando del Paso y su rica obra nos
acerca Vicente Quirarte, poeta y ensayista recientemente doctorado que ha
desarrollado una amplia labor académica como profesor e investigador.
Cuando Quirarte tenía 17 años se enamoró de una muchacha y como no fue
correspondido escribió su primer libro de poesía.
Ahora después de haber escrito otros libros y ganado varios premios, este
escritor dice que sabe que la poesía es egoísta, tiránica, si la abandonas no
vuelve a ti, tienes que cortejarla nuevamente, a ella no le importa que la
quieras, tienes que conquistarla, es una casquibana, si no la seduces, si no la
llamas se va con otros. Por otra parte también la historia es
una obsesión constante en su obra que abarca todos los ámbitos y tiempos,
desde las guerras de Galia hasta la independencia de México y de la caída
de Tenochtitlán hasta la reforma y el imperio.
En su visión poética de la historia Quirarte no pretende aportar nuevos
datos sobre los acontecimientos sino que propone diversos recursos y enfoques
para abarcar la anécdota. Escuchamos pues la palabra de Vicente
Quirarte "para quien vivir es escribir con todo el cuerpo".
Agradezco mucho al Centro de la Nación de las Artes esta oportunidad de estar con
ustedes en este nuevo módulo, entiendo que son ustedes un grupo muy entusiasta
que ha participado ya en varios de los ciclos, así que me da mucho gusto estar
con esa especie maravillosa llamada lector, sobre todo esto que Cortázar
llamaba lector activo. Llegué a la elección de la novela Fernando del Paso
por varias razones, la principal es la manera en que se combinan la historia y
la ficción en esta novela y pensé que esto podía dar pie a una serie de
discusiones y de conceptos que podrían ser enriquecedores tanto para aquellos
que han leído la novela como para aquellos que ahora emprenden la aventura
no menos estimulante de releerla. De tal manera que propongo para estas cuatro
sesiones que hagamos el siguiente orden, en esta primera voy a hacer una
introducción general de lo que es la novela histórica, como entiende Fernando
del Paso, la novela histórica, los antecedentes de este tipo de obras de
ficción en la literatura universal y mexicana, la filiación del personaje de
Carlota, en particular los antecedentes de cómo ha sido tratado por otros
autores y el análisis general de algunos de los monólogos de Carlota.
En las siguientes tres sesiones les propongo una lectura
mucho más lineal de los capítulos de estricto orden cronológico, es decir, que
la siguiente sesión veríamos del capítulo primero, del capítulo primero
de la secuencia cronológica, es decir, de lo que sería el capítulo 2, entre
Napoleones Tebeas, 1861-62, hasta el capítulo 8, "Debo dejar para siempre mi
cuna adorada", así que serían los años 63-64. En otras palabras, estaríamos
hablando en esa sesión de acontecimientos históricos, desde
los sucesos anteriores a la llegada de la Triple Alianza al puerto de Veracruz,
hasta la batalla o los antecedentes de la batalla del 5 de mayo, hasta 1862.
La segunda sesión veríamos desde "Masimiliano non te fidare"
y quizá hasta "Adiós mamá Carlota" 1866, y dejaríamos la tercera sesión para
examinar los sucesos de Querétaro, fundamentalmente, y una serie de
conclusiones también. Y en esa sesión quisiera, a lo mejor
necesitaremos una hora más, si es que la podemos hacer, no lo sé,
quiero que veamos algunas imágenes de los personajes históricos, reales, que
participaron en los hechos que recrea Fernando del Paso,
algunas imágenes también de la película "Juarez" con Paul Mooney, y escuchar
también algunas canciones de la época, a las que vamos a hacer alusión a lo
largo de nuestro análisis. Quisiera que lo hiciéramos hasta el final para
poder utilizar las sesiones, básicamente, en el análisis y en el recorrido del
texto. ¿Están de acuerdo entonces con este orden?
Entonces vamos a comenzar en esta sesión por situar la novela de
Fernando del Paso. Me voy a permitir leer el principio de
un texto que escribí en 1987, a raíz de la aparición de la novela, porque siento
que nos puede servir como un epígrafe de los puntos que nos interesa discutir.
Para escribir unas noticias del imperio, para explicar siete años de historia
mexicana, que con antecedentes y consecuencias forman lo que Luis Galindo
denomina "nuestra gran década nacional", para comprender la génesis de lo que
llamamos "República Mexicana", síganse las siguientes instrucciones.
Léanse todas las crónicas, novelas, homenajes, testimonios, partes militares,
obras de teatro, ensayos de interpretación histórica escrito sobre la
marcha y tras la consumación del drama de Querétaro. Búsquese el nombre del
modista de la emperatriz Eugenia de Montijo, las reglas del juego de salón
favorito de Napoleón III, la fábrica de los cañones que sitiaron y
bombardearon Puebla. Calíbrese la relevancia que en el diario del imperio
se daba a los lunes de la emperatriz y las tres palabras que noticiaban las
campañas estériles de Dué y Castañí ante el trabajo tosudo y eficiente de las
guerrillas mexicanas. Examínese con pasión maníaca toda alusión existente
sobre el proceso de embalsamiento del archiduque maximiliano. Téngase la
paciencia para encontrar los lazos de grueso tejido los unos, frágiles los
otros, que atrapen, interroguen y den cuerpo a los espectros de Concepción
Sedano y del hijo del coronel Van der Smissen. Agótense bibliotecas y archivos
con la sed desconfiada del científico y la lupa hiperbólica del poeta. Recórranse
las galerías de los castillos de Miramar, Bouchoux, Laeken, Las Tuyerías. Mírense con
los ojos de los muertos la isla de sacrificios, el castillo de San Juan de
Ulúa, los jardines Borda. Evóquese la inminencia del primer bocado de mole de
guajolote en un paladar austriaco o el modo en que el pulque se aferra a las
paredes del vaso. Aspírense perfumes, atmósferas, densidades, a la espera del
instante en que la historia y la literatura logren la combustión que
corporifique el mito. Examínense las grandes corrientes de la historia y los
pequeños detalles de la chusma anónima. Guárdese todo, atesórese con cuidado
idéntico una carta desconocida de Carlota y el pregón Carbeauxus del
indígena evocado por la marquesa Calderón de la Barca. Coloque encima de
su mesa de trabajo las figuras tutelares de Jules Michelet, James Joyce y
Emilio Salgari. Comience entonces a escribir noticias del imperio.
No olvide el consejo del maestro Gustave Flaubert. En la novela importa pulir
individualmente las perlas, pero es preciso hallar el hilo que las una
colectivamente. Hilo semejante debe reunir el poder de interpretación y síntesis
del historiador, la clarividencia del poeta, la agilidad del novelista de
aventuras. El poseedor de tal especie de hilo se llama Fernando del Paso.
Esto nos lleva a una serie de preguntas y de puntos de partida. Menciono el nombre
de Michelet como historiador, el de Emilio Salgari como novelista de
aventuras, porque lo que más llama la atención en un autor como del paso es
el modo en que va integrando la información con la manera de contarlos.
Recuerden ustedes que la palabra historia es muy resbaladiza cuando no le ponemos
la mayúscula. Nosotros no tenemos como en inglés la
distinción entre history y story, que permite precisamente esta diferenciación.
Nosotros tenemos que decir historia con mayúscula para hablar del arte y la
ciencia, de contar los hechos de los hombres, aquellos hechos que resultan
dignos de ser juzgados por el devenir, y historia para mencionar este conjunto
de lexias, para utilizar la terminología de Roland Barthes, que a la larga dan una
narración coherente y con un valor literario.
Sin embargo, recordemos que contar proviene del verbo computare, adicionar,
y las primeras narraciones de las que tenemos memoria son aquellas que
realizaban el conjunto de cazadores después de haber cobrado la presa de la
jornada alrededor de la hoguera cuando ya existía el fuego, cuando existía ya
también la comunicación oral. El hombre hacía la relación, computaba, contaba los
hechos que habían sucedido a lo largo de la jornada, incluso desde días,
desde antes de la escritura, recuerden que en las cuevas de Altamira ya se daba
también testimonio de los hechos de la jornada. De tal modo que el discurso de
la historia con minúscula y el discurso de la historia con mayúscula son
semejantes en esta sucesión de hechos. Pero, ¿qué sucede cuando la literatura
decide intervenir en el terreno de la historia?
Esto tiene lugar de manera más objetiva, más sistemática, a fines del siglo XVIII,
con un hombre llamado Sir Walter Scott. Walter Scott fue un hombre que estuvo
entre dos épocas, entre el XVIII y el XIX, y que comienza a escribir sobre la
historia de Escocia, y que tiene el gran mérito de incorporar su discurso
literario, no sólo los hechos de los nombres propios, sino buscar aquellas
historias que por sus características resultan literariamente explotables. Por
eso elige figuras como la de Ivanhoe o figuras como la de Rob Roy,
porque le parecen dignas de atención literaria. Como un hombre entre dos
siglos, Walter Scott recupera el sentido científico de reconstrucción histórica
del XVIII, pero también ya anticipa el huracán del romanticismo decimonónico.
Por eso sus figuras representan la parte heroica, la parte provocadora, la parte
solitaria de estos caudillos escoceses que se oponen a un orden establecido.
Hay toda una corriente de personajes que van surgiendo en contraposición al
orden establecido. Y en México, la primera novela histórica que registra
nuestra bibliografía es de los años 20, de 1826, si mal no recuerdo, y fue
publicada en Filadelfia, lo que llamaba Martín Luis Guzmán, "Filadelfia, paraíso
de conspiradores". Habiendo sido la cuna de la independencia estadounidense,
también Filadelfia era un centro importante de exiliados, de revoluciones
de todas partes del mundo. Por eso resulta muy sintomático que la primera
novela histórica, "Chico Téngcatl", haya sido publicada en Filadelfia. Se decía
tradicionalmente que era de autor anónimo, ahora ya se sabe por las
investigaciones de Alejandro González Acosta, que fue escrita por un autor
cubano, José María de Heredia. Lo interesante de la novela de Heredia,
vamos a confiar en el testimonio de González Acosta, es el hecho de
que sea precisamente Chico Téngcatl el personaje, este joven guerrero
tlaxcalteca que se opone a la, entre comillas, traición de sus
compatriotas, de sus paisanos, y que encarna el ideal del héroe romántico de
la época. En los años 30 también hay una serie de obras históricas,
de José Joaquín Pesado, de Ignacio Rodríguez Galván, intentos de pequeñas
obras con tema histórico. José María Lacunza publica una novela de tema
indigenista, la primera ya con el romanticismo instalado en México, la
primera escrita por un autor mexicano, que sería "Netsula", si ya comienza a
hablarse de personajes indígenas. Claro que todavía con muchas limitaciones de
orden estético, porque los personajes son muy acartonados, hablan con más
corrección que los españoles, porque es una novela muy maniqueísta, los indígenas
son absolutamente nobles, buenos y se expresan con un castellano muy puro,
mientras que los españoles son malvados, vulgares y se expresan con un lenguaje
zoés. Hay toda esta oposición entre los buenos y los malos, vamos a encontrar en
la novela de Fernando del Paso, que esto no se da de esa manera, que hay todo un
proceso de carnavalización, de sátira, de caricatura, tanto de personajes que
están en un bando como en el otro. Pero en el 19 existe esta oposición de
valores, piensen además que la novela, y sobre todo la novela histórica, era un
instrumento de concientización, un instrumento de defensa de los valores
liberales, ante la guerra, tanto armada como ideológica, que se libraba contra
las fuerzas de la reacción, de ahí que la novela histórica mexicana sea un
intento por establecer, por una parte, un sentido de nacionalidad, por la otra, la
defensa de los principios liberales. Sin embargo, también hubo conservadores que
escribieron novelas históricas, y más que novelas históricas de tema utópico,
como sería el caso de José María Roa Bárcena, con una obra como "La Quinta
Modelo", donde plantea la aparición de una sociedad perfecta, donde todo se
derive del sistema norteamericano. Mientras que Nicolás Pizarro, en "El
Monedero", también hace su propia utopía sobre una ciudad que se llamaría "La
Nueva Filadelfia", y que estaría situada geográficamente en un punto llamado
Almoloya. Es muy curiosa el paralelo histórico, porque Pizarro decía que no
se funde la Nueva Filadelfia en la capital, porque la capital es un
lugar pecador, insalubre, hay que llevarlo a un lugar cerca de la capital, pero que
esté rodeado por un clima benigno. Y bueno, pues sus predicciones se
cumplieron, la ciudad ideal, a salvo de las contaminaciones externas, se
encuentra en Almoloya.
Ya con el triunfo de la República, en 1867, con el triunfo final de la
República, como si quisiera
lograr una revancha para todo el tiempo que estuvo ocupado en acciones
militares, el general Vicente Rivapalacio decide
escribir una serie de novelas históricas. La principal de ellas, para
el tema que nos interesa examinar, es la titulada "Calvario y Tabor", donde
Rivapalacio da testimonio de la lucha militar que tuvo lugar en Michoacán,
cuando él, al frente del ejército de ese estado, se enfrentó al ejército
interventor. Sobre todo se hace una defensa de la guerrilla,
y al lado de las operaciones militares, que además aparecen escritas por alguien
que fue no sólo testigo, sino también actor de ellas, se va entrelazando una
trama romántica. Los personajes, al igual que en las otras novelas que les he
mencionado, son trabajadores, son pobres, son nobles, y sufren todos los excesos de
su tiempo, la leva, el fusilamiento, la tortura. Todo esto que constituye, en
opinión de Rivapalacio, el calvario del pueblo mexicano.
Es una novela que todavía ahora, a más de 100 años de su publicación, sigue
siendo muy interesante. Es una novela llena de
excesos desde el punto de vista literario, sin embargo, se puede leer y
además es un texto con información histórico militar de primer orden.
Igualmente, Juan Amateos publica dos novelas, "El Sol de Mayo" y "El cerro de las
campanas", cuyos títulos son elocuentes, no necesito decirles de qué tratan, y son
novelas, naturalmente, llenas de descripciones heroicas, hiperbólicas,
exageradas, pero que revelan este sentimiento de
nuestros escritores del siglo XIX, por infundir en los mexicanos la
ideología de la causa triunfante. Las novelas de Amateos se publican en 1868, al
igual que la de Rivapalacio, es decir, casi un año o dos después de del triunfo de
Benito Juárez. Amateos continúa siendo una serie de
novelas, después vamos a examinar algún fragmento de Amateos cuando trata
Maximiliano y lo vamos a comparar con la manera en que lo hace del paso.
Y Amateos cierra el siglo con una novela muy interesante titulada "La majestad
caída", publicada en 1912, y es muy interesante porque "La majestad caída" es
naturalmente la de Porfirio Díaz, es una novela prácticamente periodística,
puesto que da testimonio de lo que acaba de vivir.
A Seymour Menton, ustedes lo conocen muy bien, les es muy familiar, es el autor de
un libro clásico, "El cuento hispanoamericano", una antología que todos
en algún momento hemos consultado y en algún momento de nuestras vidas nos ha
formado. Y en este libro, "La nueva novela histórica en América Latina", de una
manera muy sistemática, muy cuidadosa, hace una lectura de
los últimos 20 años de la novela, de lo que él llama "la nueva novela histórica".
¿A qué denomina él nueva novela? Sobre todo a este afán desmitificador de los
novelistas, por perderle el miedo, que no el respeto, es una cosa muy diferente,
a su majestad, la historia, como la llamaba Jules Michelet. Se trata, dicen
nuestros novelistas modernos, de buscar mecanismos literarios que nos permitan
leer en el pentagrama de la historia, pero al mismo tiempo tocar con un
instrumento que no opaque a la orquesta. Si la orquesta está allí, está la gran
orquesta de la historia, están todos los protagonistas, los hechos, las batallas,
los planes, los tratados, pero el novelista debe llegar como un músico,
como un violín concertino, a acompañarse de la orquesta, a intervenir con ella, a
interactuar. Porque en la mayor parte de las novelas del siglo XIX, la historia
aparece un tanto como un telón de fondo, a veces importa mucho más la actuación
romántica de los personajes, la historia de amor de los protagonistas, y los
hechos históricos aparecen un poco como los telones de la villa, se acuerdan como
estas fotografías que nos tomamos alguna vez, donde estamos de frente y atrás
está un telón con un aeropuerto, o el propio cerro de la villa, en lugar de
tomarnos la foto con el con el templo de la villa, nos tomamos una foto con un
telón de fondo, bueno yo no sé si todavía existe esto, pero estoy hablando de la
prehistoria de mi niñez, cuando mi abuela nos llevaba y entonces a mí
siempre me desesperaba no salir con la villa y en cambio salir con un telón que
representaba a la villa, entonces bueno, no llevábamos cámara tampoco para tomar
la foto. Entonces, esa analogía me parece que ilustra muy bien lo que era
la historia y la ficción en el siglo XIX, la historia un poco, el escenario,
pero no había una interactuación de los personajes con el acontecer histórico,
ya con nuestros novelistas latinoamericanos de los últimos 30 años,
hay este delicado tejido que permite la interactuación de ambos lenguajes.
Renaldo Arenas, el gran escritor cubano, escribió una novela que para mí es el
paradigma de la novela histórica, titulada "El mundo alucinante", que en mi
opinión además es su mejor novela, no sé qué opina aquí su paisano Carlos
Olivares Baró, es de 67 esa novela, de 68 es la novela, "El mundo alucinante" y a mí me
parece que lo que él afirma sobre Fray Servando Teresa de Mier, puede muy bien
aplicarse a Fernando del Paso y sobre todo a la manera en que él trata el
personaje de Carlota, él utiliza la imagen de la figura de Fray Servando
Teresa de Mier, para hacer una maravillosa novela y él dice al
principio, esta es la historia de Fray Servando Teresa de Mier, como fue, como
pudo haber sido y como a mí se me pega la gana que fue, es decir, esto me parece
fundamental para entender qué es lo que hace un novelista, pero también qué es
lo que hace un historiador, en alguna ocasión don Edmundo Gorman
nos dijo en Cuernavaca, en un encuentro el que nos honró con su presencia, era un
encuentro de mexicanistas de México y Estados Unidos, básicamente los temas
eran literarios, pero estaba dedicado en esa ocasión al porfirismo,
entonces él por supuesto fue como invitado de honor,
entonces nos dijo en un desayuno que se sentía muy contento de estar con
literatos, nosotros nos sentimos muy honrados, pero después agregó con su
maldad acostumbrada, que le gustaba estar con literatos porque éramos más
ignorantes todavía que los historiadores, si es que algo como eso era posible,
debajo de todas las frases de Gorman, por malvadas que fueran, siempre había una
gran verdad, después dijo que la mejor virtud de
un historiador era la imaginación, ahí yo acabé de admirarlo y de quererlo
porque una de las discusiones que yo siempre he tenido con colegas
historiadores, es justamente esa confusión que hay
al considerar la novela como pura fantasía y como pura invención, en
opinión mía y apoyándome la autoridad enorme de Edmundo Gorman, creo que al
igual que el novelista, el historiador debe tener imaginación para unir los
datos y los hechos que recopila a lo largo de su vida, si no hubiera
imaginación no hubiera surgido un libro como los trece poetas del mundo azteca
de Miguel León Portilla, si no hubiera sido por la imaginación no hubiera
existido una obra de tanta intensidad como la historia verdadera de la
conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, que es un libro que lee con
igual fruición y con igual necesidad un estudiante de la carrera de letras que
un estudiante de la carrera de historia, la guerra de las galias de Julio César
es un libro también importante para el aula del historiador como para la del
literato, entonces esto tenemos que tomarlo mucho en cuenta cuando
examinamos de manera tan tajante la separación entre historia y ficción, por
supuesto que lo hay, pero me interesa sobre todo en el caso de la obra que nos
toca analizar, dejar bien establecidos los puntos de partida y ver cuáles son
los mecanismos que del paso utiliza para fundir por un lado los lenguajes de la
historia y de la creación, por el otro para hacer capítulos de reconstrucción
histórica y por los otros para por el otro para dejarnos con capítulos de
absoluta creación lírica. Vamos un poco a examinar cuáles son, cuál es esta
estructura de la novela.
En un
en un libro muy interesante publicado por la Universidad de Perpiña y dedicado a
la novela "Noticias del Imperio", Fernando del Paso escribe un prólogo que me
parece fundamental para entender su novela,
es muy corto, se los voy a leer porque siento que nos va a enriquecer
nuestra lectura.
Dice del paso, si Maximiliano hubiera escuchado, si el emperador cuando la
novara se alejaba de Civitavecchia rumbo a las Antillas y rumbo a la catástrofe,
hubiera en efecto seguido el consejo de los anónimos versos y regresado al
castillo de Miramar, olvidada y enterrada la aventura mexicana, una aventura nunca
empezada, si así hubiera sido todo habría, todo podría haber sucedido o nada.
Los estudiosos llaman Ucronía a una obra de ficción necesariamente que se
basa en lo que pudiera haber sido de la historia del mundo o de un país, si por
ejemplo Colón jamás hubiera llegado a América, Marat no hubiera sido asesinado
en Latina o César si hubiera muerto en las Galias.
Por supuesto las posibilidades son infinitas y al mismo tiempo ninguna es
muy atractiva que digamos porque al lector de una novela histórica le
interesa lo que pasó y no lo que no pasó.
Otra cosa desde luego es la ficción pura o la parte de ficción que contiene una
novela histórica, ambas se dan en un tiempo y un espacio que nada tienen de
reales pero nada tampoco de irreales porque son el resultado de la
complicidad entre el autor y el lector. Madame Bovary por supuesto nunca
existió pero Flaubert la cuenta como si hubiera existido y así la aceptamos.
Lo que no ha pasado pero podrá pasar adquiere también un alto grado de
legitimidad en las mejores producciones de la literatura llamada de ciencia
ficción porque perdónenseme la redundancia en el futuro todas las
posibilidades son posibles. En fin, si como yo decía el emperador
Maximiliano que se había lanzado no tras una ucronía pero sí una utopía
hubiera regresado a Miramar miles de cosas no habrían sucedido y otras miles
pudieron haber pasado, elijamos unas cuantas. Maximiliano hubiera envejecido
en Miramar transformado en un experto internacional en entomología sub
especialidad mariposas. Carlota no se hubiera vuelto loca pero tal vez se
hubiera vuelto monja. Benito Juárez hubiera sido un prócer de mediana
estatura porque se hubiera quedado sin enemigo y sin batalla al retirarse el
ejército francés. Francia no hubiera perdido la guerra contra Prusia porque
Napoleón hubiera concentrado toda su atención en un solo enemigo. Debido al
triunfo de Francia, París no hubiera sido sitiado por los prusianos y los
animales del zoológico se hubieran salvado de ser devorados por los
hambrientos parisinos y así por el estilo hasta el infinito porque de todos
modos tenemos que tener en cuenta la posibilidad de que nada tampoco de esto
hubiera pasado. Qué tal si Concepción Sedano se hubiera escondido en las
tierras pantanosas de Veracruz y Maximiliano por alcanzarla hubiera
muerto el pobre tan joven de fiebre amarilla y Carlota hubiera enloquecido
de celos. Pero lo bueno es que Maximiliano no se
arrepintió y la Novara siguió adelante rumbo a Gibraltar, Fort de France y
Veracruz. Es decir, bueno para nosotros, malo para Maximiliano. Malo para éste
porque el final del camino fue el cerro de las campanas. Bueno para mí porque su
melodrama me permitió escribir una muy larga y dicen que no muy mala novela.
Bueno para los gentiles profesores que decidieron una vez escrita mi novela
preparar este libro sobre ella y sobre el imperio. Y bueno me permito suponerlo
para usted también querido lector porque si Maximiliano desconfiado hubiera
regresado al castillo de Miramar, usted no tendría este libro en sus manos.
También me pareció importante leerlo porque es un texto dedicado a ustedes. La
próxima clase yo les voy a traer una fotocopia de este texto y también una
bibliografía de las obras históricas que voy a tocar a lo largo de las cuatro
sesiones porque me parece que les puede resultar útil.
Bien, aquí hay varios puntos que nos van a servir para nuestro análisis.
¿Por qué Fernando del Paso se mete con un tema tan complejo y todavía tan
apasionado y apasionante como la intervención francesa y el llamado
Segundo Imperio Mexicano? ¿Por qué digo Segundo Imperio?
Porque históricamente, desde el punto de vista de los hechos,
el Segundo Imperio se le llama así porque hubo primero el de Agustín de
Iturbide. Sin embargo los historiadores de tendencia liberal siempre hablan del
llamado Segundo Imperio porque la república jamás dejó de existir.
Silbenito Juárez continuó siendo presidente y el gobierno de la república
siguió funcionando, ya fuera en un carruaje, ya fuera en un jacalito
desvencijado en la noria pedriceña, pero la república seguía
palpitando, seguía funcionando.
Hace un año y medio o dos años, cuando en el Museo Nacional de Arte tuvo lugar
la exposición que seguramente ustedes habrán visto sobre el arte en la época
de Maximiliano y Carlota, hubo una discusión tremenda para ver cómo se le
titulaba. La consigna era que la palabra imperio no apareciera por ninguna parte.
De allí que la exposición haya tenido por título final
"Testimonios artísticos de un periodo fugaz 1864-1867".
Por eso mencionaba que el imperio sigue siendo un periodo histórico
apasionante y apasionado. Apasionante naturalmente porque es cuando se cimenta
definitivamente el sistema republicano, cuando el gobierno de Benito Juárez
adquiere una dimensión no sólo nacional sino también internacional. Es cuando se
consuma auténticamente la independencia de México.
Y apasionado porque aún sigue habiendo una serie de condena en contra de los
perdedores. Los conservadores son los grandes
condenados, los grandes anatematizados de nuestra historia. Sólo algunos
historiadores como José Valadez han emprendido la defensa de figuras tan
importantes y tan ilustres como don Lucas Alamán y José María Gutiérrez
de Estrada. Pero la historia la escriben los vencedores y la mayor parte de
nuestra historiografía es una historiografía liberal.
Conocedor de todo esto, Del Paso decide construir una novela sobre esta época.
Una novela que le lleva 10 años de investigación, de escritura, de
meditación y que también lo lleva inevitablemente a leer a los autores que
vinieron antes de él. Vamos a hacer un breve, una breve revisión de quiénes son
estos autores que han tratado el tema. Sobre todo para hablar de los
escritores de primera línea, recordemos la obra de Rodolfo Usigli, "Corona de
sombra", donde trata el tema de la locura de Carlota y además es una obra
interesante porque comienza también en el castillo de Miramar con la llegada de un
historiador mexicano ficticio al castillo, no al castillo de, perdón, de Bouchou, llega
al castillo de Bouchou, donde estaba Carlota y tiene lugar esta, esta
conversación con ella, conversación que le dispara una serie de vivencias y que
da pie en flashback a una serie de escenas de lo que fue la estancia de
Maximiliano y Carlota en México. Es una obra fundamental para el teatro
mexicano, fue una obra que el propio Usigli tildaba de anti histórica, porque en su
opinión no estaba recreando la historia, sino estaba imaginando los hechos desde
el punto de vista estético y justamente como quería Reynaldo Arenas, como a mí
se me antoja que fue, claro con una serie de elementos históricos, porque si
nosotros hacemos una novela histórica y nos brincamos los hechos históricos o
los, los falseamos, también nos queda una obra muy endeble. Lo importante es el
principio de verasimilitud histórico literario, si nosotros no podemos decir
en una obra histórica, una novela histórica, una obra histórica, que
Maximiliano fue fusilada en Chapultepec, es una licencia que no nos podemos tomar.
Si podemos conjeturar, como lo hace Maximiliano,
qué estaba haciendo en su celda cuando estaba a punto de ser fusilado.
Acuérdense que en el capítulo de Maximiliano del Paso aparece cortándose la barba y
tratando de lucir muy guapo, en cambio en la novela de Mateos, del Cerro de las
Campanas, es una escena donde parece un prometeo encadenado a punto de sufrir el
suplicio. Esas licencias si son verasímiles desde el punto de vista
histórico y literario, pero no podemos alterar los hechos históricos de la
manera en que se los mencioné hace un momento.
Usigle denomina a su drama anti histórico, porque aunque parte de una
serie de hechos ya consagrados por la historia, él va a dar su propia
interpretación artística de los hechos. Y esto debe servirnos también como punto
de partida para entender lo que George Lucas dice en su libro "La novela
histórica". Él afirma que cuando un personaje de la historia ingresa en una
obra ficticia, por ese solo hecho ya deja de ser un personaje histórico para tener
una exigencia en el cuerpo de la ficción. Es como por ejemplo el caso de la
leyenda de Drácula, que me parece muy clara para comprender lo que es una
novela histórica. Drácula fue un personaje real,
pero que le da pie a Bram Stoker para construir una novela donde toma muy
pocos elementos del personaje histórico y sin embargo eso crea un sentido de
versimilitud histórica que hace mucho más aterrador a la novela. Y también
desde el punto de vista de las numerosas adaptaciones cinematográficas y las
numerosas obras intertextuales que ha dado como consecuencia el mito de
Drácula, podríamos decir lo mismo que de una novela histórica para reforzar lo
que del paso afirma en este prólogo. Él dice a un lector de novela histórica le
importa lo que pasó y no lo que no pasó. En otras palabras, nosotros conocemos,
aunque no hayamos leído la novela incluso de Drácula, de Bram Stoker, conocemos en
términos generales cuáles son los hechos de la novela. El viaje hacia el
oriente, un viaje de Londres civilizado hacia el oriente mágico, el
enfrentamiento con el monstruo, el viaje del monstruo hacia occidente y
finalmente el proceso de preparación para la muerte del vampiro. Todo esto lo
conocemos nosotros, sin embargo cuando vemos una película, ¿qué esperamos? Que el
director nos dé una versión de los hechos que ya conocemos, pero de una
manera tal que nos vuelva a asombrar. Esto sucede con las grandes versiones de
la novela, sucede con la novela de Coppola, perdón, con la película de
Coppola, sucede con la de Murnau, sucede con la de Todd Browning y sucede hasta
con las mexicanas, por ejemplo con la de Fernando Méndez el vampiro o Santo
contra las mujeres vampiro, que también es maravillosa. Sin embargo, hay películas
del montón que nada nos dicen. Todo esto lo menciono porque,
en mi opinión, la frase, la novela es mejor que la película, debemos tomarla
siempre con pinzas, si son dos lenguajes totalmente distintos y lo mismo puede
decirse de la novela histórica. Hay novelas históricas que se limitan a
describir los hechos tal y como lo hace un historiador y que realmente no aporta
nada al cuerpo de la novela. Sabedor de esto, Fernando del Paso, en su novela
practica tres tipos de escritura fundamental.
Hay un cuadro incluso que tiene aquí un investigador que también les voy a
fotocopiar porque es muy útil para para entender la separación capitular.
Hay tres escrituras fundamentales, lo que serían aquellos donde la novela cede
sus derechos a la historia, es decir, donde del paso lo que hace es describir
los hechos históricos como si él fuera un historiador, de A a Z, de la A a la Z.
En "El sitio de Puebla" pasaron los siguientes acontecimientos y lo hace de
una manera muy ordenada, muy clara, muy objetiva, que eso es lo que a veces les
molesta mucho a los historiadores, dicen es que del paso no es historiador, del
paso es un novelista. Bueno, pero logró hacer una investigación de primera, tuvo
acceso a archivos de Londres, de Bruselas, de Austria, su larga estancia europea le
permitió hacer esos viajes, ir al museo del ejército para examinar el armamento
de todas las tropas, es decir, tuvo, por eso mencioné al principio de esta charla,
los elementos del historiador, los documentos del historiador, pero también
tuvo la visión del poeta, tuvo ambas cosas y las supo combinar, pero tenía tal
cantidad de información que hay varios capítulos, el 2, el 4, el 6, el 8, el 10, el
16, el 18, el 20 y el 23, donde, el 22 perdón, donde si los leemos así, si
hacemos esa lectura, tendríamos una
una historia de los acontecimientos tal y como la diría un historiador. Luego
vienen lo que sería la alianza clásica de la novela y de la historia, que son
aquellos capítulos donde del paso hace actuar a los personajes, si no hay una
narración objetiva de los hechos, sino que los personajes actúan y aquí vamos
a encontrar tanto personajes de primer nivel, es decir, primer nivel en sentido
de que tienen mayúscula en los libros de historia, pero también, y aquí está el
gran mérito de Fernando del Paso, integrantes de la chusma anónima. A
partir del siglo XIX, los miserables toman la escena literaria, por supuesto
me estoy refiriendo a los miserables con mayúscula, a los de Víctor Hugo, pero
también me estoy refiriendo a estos personajes que, si se llaman Yalván Jean,
Cosette, Gavroche, también están siendo recuperados a partir de esa masa anónima
que no había tenido voz antes del siglo XIX. Con el romanticismo saltan a la
palestra la turba que no había sido tomada en
cuenta antes. A partir de la Revolución Francesa, a partir del término "Cito Allain",
los actores sociales son otros. Sabedor de esto y al igual que las últimas
tendencias de las ciencias sociales, Fernando del Paso hace una serie de
capítulos donde habla un merolico, un jardinero, un soldado del pelotón de
fusilamiento de Maximiliano, es decir, hay una serie de personajes con minúscula
que invaden el terreno literario. Desde mi punto de vista, estos son los
capítulos más vigorosos, son como los denomina el propio del Paso, la columna
vertebral, desde el punto de vista ficticio, desde el punto de vista
literario de la novela. Además, si uno los lee
independientemente, constituyen una especie de gran novela picaresca. Son
personajes divertidos, son personajes vivos, son personajes queribles,
que nos llenan de gozo, que nos dan una visión caricaturizada y satírica de la
historia. ¿Qué es lo que hace con esto Fernando del Paso? Quitarle el almidón a
Doña Historia, no perderle el respeto, porque eso lo mencionamos desde un
principio, pero sí perderle el miedo, no hacer una historia broncínea, sino
darnos la historia más viva, conjeturar qué fue lo que pasó con este personaje
que vende la mano del capitán Danjú, qué sentía el jardinero, esposo de la mujer,
con la cual Maximiliano se acostaba en los jardines Borda,
qué experimentaba el fiscal que estaba preparando el fusilamiento de
Maximiliano en Querétaro. Todo esto es lo que Jorge Luis Borges llama la historia
conjetural. De hecho, más que llamarla, esto lo dice en un poema que titula
precisamente así, "Poema conjetural", en el cual Francisco de la Prida está a punto
de ser muerto por los gauchos y empieza a recordar lo que ha sido su vida. Es este
poema que termina con una de las metáforas más bellas de Borges, cuando
dice "ya siento que llegan las caballerías", bueno lo dice mejor, dice "ya siento la
muerte, el íntimo cuchillo en la garganta".
¿Qué es lo que está haciendo Borges aquí? Haciendo la conjetura de lo que pudo
haber pasado con la Prida, los últimos momentos de su vida, por eso lo llama
"Poema conjetural". Y al comentar este poema, Borges dice que él parte de un
poeta que él admiraba mucho, un poeta inglés del siglo XIX, llamado Robert
Browning. Robert Browning fue un autor que para combatir el yo romántico, porque el
romántico siempre utiliza a la primera persona, al romántico le pasa todo, yo soy
el paisaje, yo soy el amor, yo soy la patria, yo soy todo el mundo, el centro del
universo es el romántico. Browning en un intento por eliminar este sentido
confesional, escribe una serie de poemas que la literatura denomina "el monólogo
dramático". El monólogo dramático es un texto en el cual el personaje habla en
primera persona y siempre dirigiéndose a un interlocutor que aunque no aparezca
en escena, uno lo siente presente. Uno de los poemas más claros en este sentido es
el que titula Robert Browning, "Andrea del Sarto". Andrea del Sarto, recordarán
ustedes, era un pintor renacentista, muy famoso por ser perfecto y muy famoso
también porque su esposa lo engañaba. Por supuesto, esta es la parte más
interesante desde el punto de vista literario. Sabedor de esto, Browning
coloca el discurso en primera persona, está Browning hablándole a su esposa
mientras está posando para un cuadro y entonces le está diciendo "no te muevas,
espérate que te dé la luz de esta manera". Es un poema bellísimo, un poema de amor
extraordinario y que nos va a dar mucho pie y mucho material para entender el
discurso de Carlota. El tercer discurso que utiliza del Paso es justamente el
de Carlota. A lo largo de... dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, doce capítulos del
libro, de doce monólogos, Fernando del Paso nos va a dar la
historia del segundo imperio, pero vista a través de los ojos y a través de la
locura de Carlota. A esta parte es a la que vamos a dedicar la segunda
hora de esta sesión. Es una biografía muy documentada, muy llena de las cartas de
Carlota y en una de las últimas páginas dice la condesa Renata Fusemagna
que era frecuente en estos procesos, en estas etapas eufóricas de Carlota, que
estableciera larguísimos monólogos, como si estuviera platicando con alguien, como
si estuviera discutiendo. Largos monólogos y de pronto volvía a caer en
periodos de gran mutismo. Eso me encantó, me encantó la
realidad histórica mencionada por la condesa, porque no sé si del Paso haya
tomado en cuenta ese factor histórico para pensar en hacer estos extensos
monólogos. Lo haya hecho o no, haya leído o no este dato, lo importante es que del
Paso acude a un recurso literario que antes había sido utilizado por los
grandes maestros. Quiero referirme básicamente a Flaubert y a James Joyce.
Recuerden que en el proceso judicial contra la novela Madame Bovary, cuando le
preguntaban a Flaubert si se había inspirado en alguna mujer real, porque
recuerden que la novela tuvo un proceso judicial porque se le consideraba
deshonesta, Flaubert contestó con el famoso Madame Bovary c'est moi, yo soy Madame
Bovary. Este curioso caso de transvestismo
intelectual, escritural, naturalmente se refería a que todo texto literario es
autobiográfico, aunque el personaje sea femenino y Flaubert haya sido masculino,
hay una creación por este proceso maravilloso del arte,
donde se da una transubstanciación y la escritura se convierte en el gran
andrógino, toda escritura es asexual porque es una creación estética que
participa de los dos sexos. Cuando en una ocasión le preguntaron a
Fernando del Paso en Guadalajara, que cómo escribió los capítulos de Carlota y
cómo escribió los capítulos restantes, él contestó, mientras escribía los
capítulos de reconstrucción histórica, yo escribía como un loco, cuando escribía
los capítulos de Carlota, escribía como loca, si hay la necesidad de del paso, de
meterse en la piel del personaje, de entender la feminidad de Carlota,
entender su locura, porque no es solamente hablar de una mujer, sino
hablar de una mujer loca.
Y el otro autor que mencionábamos era James Joyce,
sobre todo a través del personaje de Molly Bloom. Recuerden ustedes que Molly
Bloom, el más famoso monólogo de la novela, es el de la parte final, cuando
Molly Bloom acaba de cometer adulterio y entonces comienza a hablar de todo esto,
de las delicias del adulterio, está a la espera de que llegue su marido,
y entonces viene todo este largo monólogo, donde ella va reflexionando y
sin embargo no reflexiona a la manera tradicional, no nos hace un relato
donde a A sigue B y a B sigue C, sino que va superponiendo con una técnica
cinematográfica, una serie de imágenes, lo que desde el punto de vista literario
se llama la corriente de la conciencia.
Toda la novela de James Joyce, Ulises, transcurre en 24 horas. En esas 24 horas
tenemos 600 páginas, más o menos, las ediciones estándar de escritura.
Lo que está haciendo James Joyce es alterar las leyes del tiempo y del
espacio para darnos una novela que a pesar de que tiene una narración
cronológica, lo que está buscando es una narración mítica.
Una de las primeras reseñas que aparecieron sobre la novela de James
Joyce fue hecha por un señor que se llamaba T.S. Eliot, nada más y nada menos.
Y T.S. Eliot en esta reseña dice que Ulises no es una novela, sino que con
esta obra poética, Joyce está inaugurando la novela mítica, el método
mítico, no dice novela, dice el método mítico, porque está utilizando una serie
de mitos establecidos en la imaginación colectiva para crear una obra de ficción.
A cada uno de los capítulos de James Joyce corresponde, como ustedes
recordarán, un suceso de la odisea. El encuentro con las sirenas se convierte
en un encuentro con las prostitutas, el bar también es otro de los peligros, al
igual que se enfrenta a Odiseo, el viaje, el periplo de Ulises antes de volver a
casa, Molly Bloom es Penélope. Todo esto tiene una dimensión mítica, los mitos
van cambiando con el paso del tiempo. Entonces tenemos que tomar mucho en
cuenta este personaje de Molly Bloom como un antecedente de lo que va a ser
la escritura de Del Paso. En algún momento de la novela, el propio
Del Paso reconoce la deuda que tiene con Joyce, todo novelista tiene una deuda
con Joyce.
También es importante subrayar que el personaje de Carlota, como dijimos
hace un momento, cuando entra al cuerpo de la ficción ya deja de ser un
personaje histórico. Recuerdo que la doctora Berta Flores Salinas, quien es
especialista en el tema de la intervención francesa, me reclamaba, me
decía, es que la princesa Carlota no podía expresarse con esas palabrotas.
Entonces yo le reiteraba el concepto de Lucas, según el cual un personaje
histórico, cuando se convierte en cuerpo de la ficción, ya se rige por otras
leyes. Ella nunca, nunca la pude convencer del
todo.
¿Qué es lo que dispara la acción de Carlota? ¿Qué es lo que dispara su
discurso? ¿Y a qué se está refiriendo Del Paso cuando utiliza este largo
monólogo de Carlota?
Volviendo a esta analogía temporal que establecimos, de que el Ulises
transcurre en 24 horas,
¿en cuánto tiempo transcurre el discurso de Carlota? ¿Cuánto tiempo
necesitaríamos nosotros, lectores, para poder leer esos 12 monólogos de Carlota?
Necesitaríamos, si tuviéramos suerte, quizá dos días, si tuviéramos todo el
tiempo para poder leer, para gozarlos, para anotarlos, dos días quizá. Bueno,
vamos a decir una tarde, si tenemos de veras todo el tiempo y la energía, una
tarde nos puede servir para leerlos. Sin embargo, ¿en cuánto tiempo ocurre la
acción? ¿En qué momento está pasando este discurso? Se nos dice Castillo de
Bouchou, 1927. Hoy ha venido un correo del imperio, un correo de México para
traerme noticias del imperio. Al igual que en la obra de Usigli, aquí también
hay un elemento catalizador, un elemento perturbador, para utilizar la
terminología de Vladimir Propp, que provoca la transformación de la
situación inicial. ¿Cuál es esta situación inicial, plana,
sin viento? Es la transformación de Carlota. Carlota ha estado durante 60
años loca en varios castillos, la estancia más prolongada ha sido en el de
Bouchou, y llega este mensajero, que por supuesto no sabemos si fue verdad, no
está registrado naturalmente por la historia, pero pudo haber sido. Muchos
mexicanos llegaban al Castillo de Bouchou para presentar sus respetos a Carlota,
sobre todo los mexicanos que la acompañaron en su aventura en nuestro
país. Llega este mensajero y este mensajero, desde el punto de vista
literario, provoca el principio de este largo monólogo, de esta gran ola
narrativa, donde Carlota va recordando el pasado, el presente y el futuro.
Desde el punto de vista literario, lo que está haciendo del paso es recordarnos
la teoría de Marcel Proust, cuando la famosa magdalena sumergida en la taza de
té, provoca el inicio de la máquina de recordar. La máquina de recordar se pone
en funcionamiento y entonces regresa todo este tiempo perdido. El tiempo
recobrado es precisamente el de la escritura. Heredero de esta idea de Proust,
heredero también del gran monólogo de Joyce y de su duración cronológica de
24 horas, lo que nos va a ofrecer con los monólogos de Carlota, Fernando del Paso,
es la crónica de un instante. Al igual que en las novelas de Salvador Elizondo y
Sergio Fernández, me refiero naturalmente a "Farabéf" de Elizondo y a "Los peces" de
Sergio Fernández, lo que nos está dando del paso es la crónica de un solo
instante. Incluso yo aventuraría que lo que está diciendo Carlota, lo está
diciendo el 19 de enero de 1927, es decir, el día en que muere.
Este recurso también lo había utilizado Carlos Fuentes en
"La muerte de Artemio Cruz", el hombre en su agonía comienza a recordar todo su
pasado y es algo que también todos conocemos. Se dice que cuando alguien
está a punto de morir, recuerda como en una película todas las imágenes de su
pasado.
¿En qué me baso para decir esto? Nunca lo he comentado con Fernando del Paso,
pero siento que es desde el punto de vista de
lector lo que uno puede aventurar, porque hay varias pistas que nos va dando el
novelista cuando dice "yo me estoy muriendo, Maximiliano, yo ya estoy
loca y vieja y estoy a punto de morirme". Un monólogo dramático siempre necesita
un destinatario, aunque no aparezca en escena, el discurso se articula en
función de una persona en off. En este caso, el gran personaje en off es
naturalmente Maximiliano. En este sentido, podemos leer todos los monólogos de
Carlota como una gran novela lírica, como un gran poema en prosa que va dando
testimonio de una declaración de amor de Carlota hacia su pareja, hacia su amor
imposible, hacia el hombre que tuvo, hacia el hombre que no tuvo, porque hay en la
novela textos de una gran ternura, de una gran pasión amorosa y otros que son
verdaderamente escatológicos, humorísticos, picarescos, otros de
absoluto odio, por ejemplo, el fragmento del envenenamiento. Son todos los niveles,
todos los registros del amor.
Me referí también al término novela lírica, qué quiere decir esto de novela
lírica.
El término viene de un escritor, bueno, de un estudioso llamado Ralph Freeman. Su
libro se llama así justamente la novela lírica y Freeman dice que la novela del
siglo XIX, la novela tradicional, se deriva de dos grandes elementos,
la tragedia y la épica. Sobre todo, toma como ejemplo la novela rusa del XIX y
menciona como ejemplo de un autor trágico a Dostoyevsky y como ejemplo de
un autor épico a Tolstoy en la guerra de la paz. Es decir, uno podría derivar su
linaje de estos dos grandes géneros literarios de la antigüedad. Sin embargo,
dice Freeman, ¿qué hacemos con estas obras como las de Virginia Woolf, como
las de James Joyce, como de Marcel Proust, que no pertenecen a ninguna de estas dos
tendencias, sino que se afanan en explorar el yo del hombre?
Que se afanan en explorar estos entresijos de la personalidad y del yo.
A eso es a lo que Freeman denomina la novela lírica. Una novela que tiene que
ver más con los mecanismos de la poesía que con los mecanismos de la narración.
Y si uno piensa en los nombres que menciona, pues naturalmente todos son
antecesores de Fernando del Paso. Él está haciendo con los monólogos de
Carlota una auténtica novela lírica, donde se toma todas las licencias y sin
embargo donde también detrás hay una gran investigación histórica.
Lo que está haciendo el discurso de Carlota, como un gran río, como un gran
amazonas poderoso y respetuoso, si indique alguno, es recoger todos los
hechos históricos que del Paso va sembrando a lo largo de los otros
capítulos que son mucho más subjetivos y mucho más cronológicos. Aquí en cambio
todo va revuelto, todo va con un flujo que pertenece mucho más a la corriente
de la conciencia y a la poesía lírica y al diván del psicoanalista, que a una
historia que se cuenta desde "había una vez" y aquí termina la historia. El
monólogo termina y sin embargo podría continuar. Termina con esta noticia que
le da un final circular, porque la novela comienza diciendo...
"Después de presentarse yo soy María Carlota Amalia,
hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del imperio". Eso es lo que
desencadena la acción, como les mencionaba hace un momento,
y termina también con eso "hoy viene el mensajero a traerme noticias del
imperio". Desde el punto de vista de la estructura tradicional, la novela tiene
un final circular, pero desde el punto de vista del final abierto que dice
Humberto Eco, el monólogo podría ser incesante y también tiene la ventaja de
ser un sistema modular. Nosotros podemos leer cualquiera de los monólogos y no
afecta el sentido secuencial de la obra. Naturalmente que tiene un ritmo
que le da el novelista, porque además tiene esta
esta secuencia. Por eso era interesante que ustedes intentaran alguna vez una
lectura nada más de los monólogos, a ver qué les da esta lectura de la
novela histórica. Ahora, hay algunos de los monólogos que sí llegan a ser
tremendamente pesados. Es una novela densa, no es una novela de lectura fácil,
pero precisamente por eso es que cuando yo mencionaba hace un momento que puede
ser lectura para una tarde, después me quedé pensándolo bien. Si son textos muy
bien trazados, muy obsesivamente escritos, de tal manera que leerlos todos juntos
tampoco sería una tarea fácil. De algún modo para permitir aligerar la lectura a
nosotros, sus lectores, del paso ha ido acomodando el material de esta manera,
que además es una estructura también muy en contrapunto, muy de acuerdo con la
novela moderna, desde John Dos Pasos y la generación perdida, hasta nuestros días,
ir entrelazando el pasado con el presente, la secuencia cronológica con esta
secuencia absolutamente fuera del tiempo. El discurso de Carlota no está ni ayer,
ni hoy, sino está en cualquier momento. Puede tener un sentido que pertenece
naturalmente a la poesía. Como dice Virginia Woolf, el poeta es siempre
nuestro contemporáneo, de allí que podamos tomar cualquiera de los
capítulos y leerlo como si fuera un poema en prosa, algunos con más
intensidad, por supuesto, que los otros.
Vamos a dejar al final, si tienen diez minutos, para algunas preguntas
para que podamos redondear esto. Al final de la novela,
bueno, casi al final, en el capítulo titulado "El último de los mexicanos",
del paso hace la novela del novelista, hace por así decirlo, la teoría
literaria de su novela. Habla de Lukáš, habla de Borges, habla de Usigli,
habla de varios de los autores que hemos mencionado aquí.
Y sobre todo, habla de un concepto de Borges, cuando el argentino decía que le
importaba más lo simbólicamente verdadero que lo científica, que lo
científicamente o lo históricamente comprobable. A él le interesa mucho más,
a Borges, qué sentía internamente la prida al ser a punto de, cuando está a
punto de ser lanciado por los gauchos, que si realmente eso pasó en la
realidad, porque esa es la licencia del poeta.
Y lo que sería una especie de resumen de la teoría literaria de "Del Paso", está en
este párrafo. Dice "Del Paso", "Ah, si pudiéramos inventar para Carlota una
locura inacabable y magnífica, un delirio expresado en todos los tiempos
verbales del pasado y del futuro y de los tiempos improbables o posibles, para
darle, para crear por ella y para ella, el imperio que fue, el imperio que será, el
imperio que pudo haber sido, el imperio que es.
Si pudiéramos hacer de la imaginación la loca de la casa, la loca de Bouchou, y
dejarla, que loca desatada, loca y con alas, recorra el mundo la historia, la
verdad y la ternura, la eternidad y el sueño, el odio y la mentira, el amor y la
agonía, libre sí, libre y omnipotente, aunque al mismo tiempo presa, mariposa
aturdida y ciega, condenada, girando siempre alrededor de una realidad
inasible, que la deslumbra y que la abraza y se le escapa, pobre imaginación, pobre
Carlota, todos los minutos de todos los días".
Lo que está haciendo aquí "Del Paso", con una trampa, con un guiño muy
inteligente para el lector, casi al final de la obra, si pudiéramos hacer la
novela que ya hice, es decir, como poniendo el discurso aparte, si yo novelista
pudiera ofrecerles a ustedes lectores una novela semejante, donde pudiera estar
esta Carlota, que fuera de imaginación, la loca desatada, y que entonces pudiera
irse a todos los tiempos, que no importara el flujo del discurso, para
crear por ella y para ella, dice, "el imperio que fue, el imperio que será, el
imperio que pudo haber sido", que esto estaría haciendo eco a lo que mencionamos
hace un momento, de la teoría literaria de Reylando Arenas, si la historia
conjetural, la historia que fue y la historia que pudo haber sido. Entonces, es
muy interesante el modo en que nos hace este guiño del paso.
Ahora, no es la primera ocasión en que del paso se mete
a ser una cuidadosa anatomía de una mujer. En "Palindro de México", del paso
logra uno de los personajes femeninos más hermosos de la literatura mexicana.
Me refiero naturalmente a Estefanía. Estefanía,
explorada sistemáticamente, eróticamente, amorosamente, por su primo
Palinuro. Los capítulos donde se describe eróticamente a Estefanía, son
algunos de los más bellos poemas que se han escrito en nuestra literatura.
Entonces, no es la primera exploración de del paso en el cuerpo femenino. Hay como
una obsesión por esta anatomía, por este conocimiento absoluto, perfecto del
cuerpo femenino. Y en este caso, también el autor comienza a explorar los archivos
de Carlota, sus cartas. Bueno, el libro mejor en ese sentido, para comprender a
Carlota, es este titulado "Escritos mexicanos", hecho por José Iturriaga de
la Fuente. Desgraciadamente lo hizo el Banco de
México, casi fuera de comercio, entonces hay que conseguirlo en el mercado negro.
Ojalá y se hiciera pronto una edición, es la más completa sobre los documentos
mexicanos de Carlota. Y es muy interesante para comparar la
personalidad de ella como ser histórico y cómo del paso la va
transformando. Porque naturalmente era una mujer de un gran carácter, una mujer
con un gran sentido de gobierno. De hecho, ella era la gobernante, ella era la
mujer de gobierno, era la práctica, era la... Bueno, como todas las mujeres, todas las
mujeres tienen los pies en la tierra. Los hombres somos más como Aureliano Buendía,
pero aunque Ursula también siempre tiene los pies en la tierra.
Volvemos a la analogía de Michelet, el hombre caza y lucha, pero la mujer se
queda para intrigar, para soñar, para inspirar, para planear. Ella es la
poseedora de la imaginación, como dice del paso. El hombre imagina, pero ella es
la que propicia esa imaginación. Vamos a leer a lo largo de otras sesiones,
también algunos testimonios de Carlota, sobre todo cuando se relacionan de
manera directa con los hechos que se van narrando. Pero para redondear estas
ideas que hemos tratado de compartir con ustedes,
la gran novela lírica escrita por del paso, está constituida por estos 12
capítulos, donde aparece la Carlota histórica transformada en un personaje
literario, que va dando testimonio de los hechos históricos que fueron de 1861 a
1867 en México, pero que también da testimonio de los 85 años de su vida, los
25 de su cordura y los 60 de su insania. Y esta constituiría una especie de
novela independiente, en mi opinión, donde del paso rinde testimonio de su
admiración y de su curiosidad por este personaje histórico, al cual podemos
criticar, podemos interpretar, pero nunca de ninguna manera ignorar. Aunque tengamos
una tendencia muy fuertemente liberal, siempre tenemos que tener en cuenta que
la historia de México hubiera sido otra, si no hubiera llegado a México Carlota
y Maximiliano. Luis Galindo denomina la gran década nacional, de qué modo
Fernando del Paso toma sucesos de la historia mexicana para convertirlos
narrativamente a través de diversas escrituras.
En general, en un escritor, en novelista, sobre todo contemporáneo, cuando digo
contemporáneo me refiero a todos aquellos que escriben después del boom o a
partir del boom, no hay una escritura sino varias formas de aproximarse al
suceso. Y Fernando del Paso, sabedor de esto, acude a una serie de recursos
y en la medida de lo posible trata de que no se parezca una escritura a la
otra, es decir, de que cuando acude al gran guiñol no se repita el recurso,
sino que después establezca un texto mucho más objetivo y mucho más sobrio.
Por ilustrarles un caso, los capítulos donde habla Benito Juárez tienen títulos
simpáticos y sin embargo son muy serios, por ejemplo, uno se llama "Es como la
gelatina", se acuerdan, ese es un capítulo que vamos a ver más adelante, sin embargo
el capítulo es de una gran solemnidad y por el contrario, cuando hace la
caricatura de Maximiliano, los capítulos tienen un título muy sobrio.
Entonces siempre encuentra del paso la manera para no exagerar, para no
convertir su caricatura en un esperpento grotesco que deje de ser verosímil.
Él parte en su primer capítulo, este que él denomina "Juárez y Mostachú", me
refiero no al primer capítulo, la primera parte es esta introducción de
Carlota, pero ya aquellos que van a hacer la narración histórica de qué pasó en
Europa y América, particularmente en México, cuando en 1861 se decide
interrumpir la deuda externa y entonces tiene lugar esta intervención
tripartita de tres naciones desarrolladas contra México.
¿Cuál es el método que utiliza del paso en este primer acercamiento a los
actores del drama mexicano y universal? Es decir, Juárez y Napoleón III, Juárez y
Mostachú, como lo llama desde el capítulo. Si desde el título ya está señalándonos
la caricatura del personaje, en contraposición a la sobriedad de Benito
Juárez. Esto lo va a subrayar a lo largo de los capítulos posteriores, sin embargo,
el riesgo de un novelista, bueno y de un historiador también, es que la simpatía se
le cargue de tal modo que se convierte en un personaje demagógico. Yo recuerdo
como en 1972, a raíz de la celebración del centenario de Benito Juárez, hubo tal
cantidad de celebraciones, bueno y tal cantidad también de trabajos, que yo
acabé agobiado y casi estuve a punto de despreciar a Benito Juárez. Por fortuna
ese casi se desvaneció, porque finalmente la labor de Juárez, el trabajo de Juárez
va más allá de cualquier idealización y de cualquier homenaje centenario que se
le haga, y eso es lo que trata del paso de
ejemplificar en su novela.
¿Cuál es la técnica que utiliza Fernando del Paso en este primer capítulo? Al
hacer el paralelo de las dos vidas, nos recuerda evidentemente a Plutarco, cómo
él va, el gran biógrafo clásico, cómo va haciendo un paralelo entre los
destinos de los personajes. Y aquí tenemos a dos hombres de estado,
uno nacido en un país que ha salido de una gran revolución, la madre de todas las
revoluciones, la francesa, creyente en el sistema monárquico, en la monarquía
moderada, otro salido de las masas del pueblo, que llega a la primera
magistratura a través de la vía legal. Hay este enfrentamiento de las dos vidas,
va entretejiendo con una gran habilidad del paso a los destinos, siempre
con el buen gusto de no dar juicios de valor. En el momento en que él
estableciera adjetivos calificativos para expresarse de Juárez, pues ya estaría
perdiendo la batalla. En cambio, ofrece de manera muy objetiva el pensamiento
político de cada uno. Lo hace a la manera de un historiador, por eso mencionaba el
caso de Plutarco, o a la manera de cómo lo haría José Valadez en el pensamiento
político de Benito Juárez. Se trata de poner de manera muy objetiva las
características de estos dos actores, incluso su retrato que hace de Napoleón
el Pequeño, como lo llamaba Víctor Hugo, para distinguirlo naturalmente de
Napoleón el Grande, que aunque era bajito de estatura, era grande de corazón y
grande de genio. Víctor Hugo lo despreciaba, Napoleón III,
lo llamaba "el pequeño". Y las descripciones que hace en su libro, así
titulado "Napoleón el Pequeño", se parecen en mucho a las que del paso
aventura. Vamos a dedicar los diez minutos que nos quedan a algunas
preguntas, si ustedes así lo consideran.
¿Esta parte del monólogo de Carlota Servismo es excesivo?
No sé si ustedes consideran que podría haber sido más reducido a la idea.
Bueno, creo que sí puede llegar a ser hiperbólico y excesivo. A mí, esta novela
me hubiera gustado con 200 páginas menos, pero ese es un punto de vista muy
personal. En el caso de los capítulos de Carlota, yo no se los quitaría. Yo le
quitaría algunos de los históricos, porque durante... yo he oído muchos
comentarios en el sentido de que estoy aprendiendo mucha historia. Bueno, pues
entonces hay que leer mejor un libro de historia.
Pero no, los monólogos sí me parecen excesivos, pero no me parece que sean...
pueden llegar a ser hiperbólicos, pero cansados, ¿no? Lo que pasa es que hay que
leerlos con calma, releerlos, admiten la relectura. Yo creo que esa es la
gran prueba de fuego de un texto literario.
Tres cosas. Una, creo que... no sé si lo mencionó, no lo escuché.
Creo que sería importante mencionar este libro, "Vidas Imaginarias", la obra de Marcel Schopp.
Ah, "Vidas Imaginarias", por supuesto, claro.
Porque usted ha mencionado mucho a Borges, y bueno, Borges se fundamenta mucho, ¿no?
Claro.
"Vidas Imaginarias", y bueno, es la relevancia una vez más de la historia, ¿no?
Lo que pudo haber pasado. O Crumía, ¿no? De acuerdo al concepto que dio hoy.
Claro.
Sí, de hecho, las "Vidas Imaginarias" serían fundamentalmente...
Siento que estaría del paso muy cerca de las "Vidas Imaginarias" de Schopp
en los monólogos de los personajes ficticios.
Él, como novelista del "Boom", conoció, por supuesto, a Vargas Llosa,
lo leyó, lo compartió, y no solo lecturas, amistad, ¿no?
Y todos ellos derivan su conocimiento de los monólogos y del corriente de la conciencia
de los autores que hemos mencionado y de los autores de la novela norteamericana,
¿no? De Faulkner, Dos Pasos, Hemingway.
Sí, claro.
Bueno, y por supuesto, el libro más completo para la historiografía del Imperio de Maximiliano
es el de Martín Quirarte, "Historiografía sobre el Imperio de Maximiliano".
Lo que pasa es que muchas de las cosas son fuera de México.
Sí, sí, muchos son libros extranjeros, claro.
Sí, como es un tema que interesa tanto a Europa como a México, pues es...
Mucha bibliografía es europea.
Ahora, es muy curioso cómo Fernando del Paso ha ido de lo más complejo a lo más sencillo.
José Trigo es una novela tremendamente compleja.
Después, Palinuro es una novela difícil, aunque no tanto como Palinuro.
Y Noticias del Imperio es una novela mucho más accesible.
Porque no hay gran literatura que sea fácil, ¿no?
Toda gran literatura no lo es.
Pero sí, efectivamente, la estructura de José Trigo es muy importante.
[Música]
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SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
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INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
CONDUCCION
Alejandra Montalvo
TEMA_CONTENIDO
Revisiones de autores mexicanos a obras literarias de alcance universal
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo
PRODUCCION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo

