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M-07865-02
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Ciclo que ofrece un acercamiento profundo y reflexivo a textos esenciales de la literatura universal. En cada edición, un destacado escritor mexicano analiza una obra de su elección, explorando su riqueza temática y estética e invitando al público a descubrirla desde una perspectiva personal y crítica. Esta serie brinda una oportunidad única para redescubrir clásicos literarios de todos los tiempos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas.
EXTRACTO_SERIE
Escritores mexicanos analizan obras literarias de su elección, revelando su riqueza temática y estética. Oportunidad única para redescubrir a los clásicos y a los contemporáneos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal.
EXTRACTO_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal.
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
PARTICIPANTES
Vicente Quirarte, escritor y poeta.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Vicente Quirarte (1954) es un poeta, narrador y ensayista mexicano, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional. Su obra poética, profundamente lírica, destaca por su capacidad de evocar imágenes memorables y su reflexión sobre el tiempo, la memoria y el amor. Entre sus libros más destacados están "El ángel es vampiro" y "Enseres para sobrevivir en la ciudad". Además, ha escrito ensayos y textos críticos sobre literatura mexicana, como su estudio sobre el impacto de Maximiliano en la cultura nacional.
Su trabajo combina erudición y sensibilidad, convirtiéndolo en una de las voces más influyentes de la literatura mexicana actual.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
[Música] [Música] El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Centro Nacional de las Artes, en su ciclo de lecturas guiadas, presenta la conferencia del escritor Vicente Quirarte sobre la novela "Noticias del Imperio".
¿Qué has hecho, Maximiliano, mientras yo me he vuelto cada día más vieja y más loca?
¿Qué has hecho tú, dime, aparte de morirte en México?
Esta es la voz de Carlota Amalia de Bélgica, la infausta emperatriz de México, que recrea Fernando del Paso a lo largo de su vasta y contundente novela "Noticias del Imperio".
Basada en la trágica historia del efímero imperio de Maximiliano de Habsburgo, parte de los recuerdos de la ortogenaria Carlota, quien sobrevive demente 60 años, encerrada en diferentes castillos y palacios a las fuerzas que destruyeron su vida y su ambición.
Fernando del Paso fue ilvanando con minuciosidad los hechos históricos con otras voces, al mismo tiempo reales, sarcásticas, legendarias, eróticas y fantásticas, para crear una novela de barroca y desbordada calidad, que es muestra de la obsesión del autor por escribir la novela total, la novela como enciclopedia de la vida.
Heredero intelectual de Proust y Joyce, al autor le tomó 10 años y una beca a Guggenheim, la realización de esta obra.
Hace alrededor de 40 años, Fernando del Paso se dio a conocer como escritor con la publicación de un breve libro de sonetos.
Su siguiente obra, la novela José Trigo, le valió el premio literario Javier Villorrutia y con su segunda, Palinuro de México, fruto de 7 años de trabajo, obtuvo el premio de Novela México, el premio Rómulo Gallegos y el que se otorga anualmente a la mejor novela extranjera editada en Francia.
A pesar del éxito que ha obtenido con sus novelas, Fernando del Paso no vive de sus regalías.
Ha trabajado en el medio publicitario, en el radiofónico, haciendo programas para la BBC de Londres, donde vivió 14 años y en el diplomado siendo cónsul y agregado cultural en París.
Cuando habla de su estancia en estos países donde se habla un idioma distinto, Fernando del Paso dice que le ha permitido apreciar numerosas sutilezas del español que no percibía al vivir en México.
Y no solamente en expresión, sino también en vocablos que de pronto adquieren una resonancia y una vida completamente distintas.
Este creador de catedrales de lenguaje, como lo define la crítica en su novela Noticias del Imperio, se propuso contribuir a desmitificar la historia oficial.
Cuando estudiaba el material para su novela, sacó en conclusión que la historia de la humanidad es una especie de gran locura, junto a la que Carlota resulta mucho más lúcida.
A Fernando del Paso y su rica obra nos acerca Vicente Quirarte, poeta y ensayista recientemente doctorado que ha desarrollado una amplia labor académica como profesor e investigador.
Cuando Quirarte tenía 17 años, se enamoró de una muchacha y como no fue correspondido, escribió su primer libro de poesía.
Ahora, después de haber escrito otros libros y ganado varios premios, este escritor dice que sabe que la poesía es egoísta, tiránica.
Si la abandonas, no vuelve a ti.
Tienes que cortejarla nuevamente.
A ella no le importa que la quieras, tienes que conquistarla.
Es una casquibana.
Si no la seduces, si no la llamas, se va con otros.
Por otra parte, también la historia es una obsesión constante en su obra, que abarca todos los ámbitos y tiempos, desde las guerras de Galia hasta la independencia de México y de la caída de Tenochtitlán hasta la Reforma y el Imperio.
En su visión poética de la historia, Quirarte no pretende aportar nuevos datos sobre los acontecimientos, sino que propone diversos recursos y enfoques para abarcar la anécdota.
Escuchemos, pues, la palabra de Vicente Quirarte, "Para quien vivir es escribir con todo el cuerpo".
Luis Galindo denomina la gran década nacional.
De qué modo Fernando del Paso toma sucesos de la historia mexicana para convertirlos narrativamente a través de diversas escrituras.
En general, en un escritor, en un novelista, sobre todo contemporáneo, cuando digo contemporáneo me refiero a todos aquellos que escriben después del boom o a partir del boom, no hay una escritura sino varias formas de aproximarse al suceso.
Y Fernando del Paso, sabedor de esto, acude a una serie de recursos y en la medida de lo posible trata de que no se parezca una escritura a la otra.
Es decir, de que cuando acude al gran guiñol no se repita el recurso, sino que después establezca un texto mucho más objetivo y mucho más sobrio.
Quiero ilustrarles un caso.
Los capítulos donde habla Benito Juárez tienen títulos simpáticos y sin embargo son muy serios.
Por ejemplo, uno se llama "Es como la gelatina".
¿Se acuerdan?
Ese es un capítulo que vamos a ver más adelante.
Sin embargo, el capítulo es de una gran solemnidad.
Y por el contrario, cuando hace la caricatura de Maximiliano, los capítulos tienen un título muy sobrio.
Y siempre encuentra del Paso la manera para no exagerar, para no convertir su caricatura en un esperpento grotesco que deje de ser verosímil.
Él parte en su primer capítulo, este que él denomina "Juárez y Mostachu".
Me refiero no al primer capítulo, la primera parte es esta introducción de Carlota, pero ya a aquellos que van a hacer la narración histórica.
¿De qué pasó en Europa y América, particularmente en México, cuando en 1861 se decide interrumpir la deuda externa?
Y entonces tiene lugar esta intervención tripartita de tres naciones desarrolladas contra México.
¿Cuál es el método que utiliza del Paso en este primer acercamiento a los actores del drama mexicano y universal?
Es decir, Juárez y Napoleón III, Juárez y Mostachu, como lo llama desde el capítulo.
Si desde el título ya está señalándonos la caricatura del personaje, en contraposición a la sobriedad de Benito Juárez.
Esto lo va a subrayar a lo largo de los capítulos posteriores.
Sin embargo, el riesgo de un novelista, bueno y de un historiador también, es que la simpatía se le cargue de tal modo que se convierte en un personaje demagógico.
Yo recuerdo como en 1972, a raíz de la celebración del centenario de Benito Juárez, hubo tal cantidad de celebraciones, bueno y tal cantidad también de trabajos, que yo acabé agobiado y casi estuve a punto de despreciar a Benito Juárez.
Por fortuna ese casi se desvaneció, porque finalmente la labor de Juárez, el trabajo de Juárez, va más allá de cualquier idealización y de cualquier homenaje centenario que se le haga.
Y eso es lo que trata del Paso de ejemplificar en su novela.
¿Cuál es la técnica que utiliza Fernando del Paso en este primer capítulo?
Al hacer el paralelo de las dos vidas, nos recuerda evidentemente a Plutarco, como él va, el gran biógrafo clásico, como va haciendo un paralelo entre los destinos de los personajes.
Y aquí tenemos a dos hombres de Estado.
Uno, nacido en un país que ha salido de una gran revolución, la madre de todas las revoluciones, la francesa, creyente en el sistema monárquico, en la monarquía moderada.
Otro, salido de las masas del pueblo, que llega a la primera magistratura a través de la vía legal.
Este enfrentamiento de las dos vidas va entretejiendo una gran habilidad del paso a los destinos, siempre con el buen gusto de no dar juicios de valor.
En el momento en que él estableciera adjetivos calificativos para expresarse de Juárez, pues ya estaría perdiendo la batalla.
En cambio, ofrece de manera muy objetiva el pensamiento político de cada uno.
Lo hace a la manera de un historiador, por eso mencionaba el caso de Plutarco, o a la manera de como lo haría José Valadez en el pensamiento político de Benito Juárez.
Se trata de poner de manera muy objetiva las características de estos dos actores.
Incluso su retrato que hace de Napoleón el Pequeño, como lo llamaba Víctor Hugo, para distinguirlo naturalmente de Napoleón el Grande, que aunque era bajito de estatura, era grande de corazón y grande de genio, Víctor Hugo lo despreciaba, Napoleón III lo llamaba "el pequeño".
Y las descripciones que hace en su libro así titulado "Napoleón el Pequeño", se parecen en mucho a las que del paso aventura.
Como cuando dice, por ejemplo, esto lo dice Víctor Hugo, "Luis Bonaparte es de mediana estatura, frío, pálido, lento, con aire de no estar del todo despierto, monta bien a caballo, su palabra tiene un ligero acento alemán, lo que hay en él de histrión lo probó en el torneo de Eglinton, su bigote es espeso, cubriéndole los labios como al duque de Alba, y sus ojos sin brillo como los de Carlos IX".
Hay semejanzas en cuanto a las descripciones, son descripciones de un novelista, de un poeta, pero también que pretende lograrlo con la sobriedad de un historiador.
¿Qué es lo que se deriva también de este capítulo?
Porque algo muy interesante en todo el libro de "El Paso" es que aparte de las diferentes escrituras que practica en cada uno de los fragmentos, también cada uno significa una tesis histórica, eso hace también la novela muy rica, muy compleja, y con muchos niveles de interpretación.
En este caso, uno de los que más saltan a la vista es el móvil que llevó a Napoleón III a traer una expedición a México.
Y este móvil fue la famosa leyenda de la riqueza mexicana.
A raíz de la visita que hizo Humboldt a México, le hizo un gran beneficio a nuestro país, pero también un gran daño.
Un gran beneficio porque dio a conocer de una manera científica, de una manera amorosa también, en su ensayo político sobre el reino de la Nueva España, lo que era esta tierra.
Y también despertó la codicia de muchos gobiernos extranjeros.
Recuerden que antes de la expedición de Napoleón III, habíamos tenido una serie de intervenciones extranjeras, la llegada de Barradas, tratando de reconquistar México, del español Barradas, a Tampico, la expedición de José de Bulbó, que terminó con su fusilamiento, y una serie de intentos de depredación, y después de esto, la guerra contra Estados Unidos, y después la guerra, antes, perdón, en 1939, la guerra de los Pasteles contra los franceses.
Entonces, la intervención de Napoleón no era sino el corolario de una serie de ambiciones territoriales de los países más desarrollados.
Napoleón pensó que también era una manera de oponer un dique al imperialismo norteamericano y lograr un gran proyecto en América.
Napoleón pensaba que, siendo México un país latino, también admitiría de manera mucho más fácil a una nación consanguínea, por una parte, y por la otra, que iba a adoptar el sistema monárquico, porque era, en su opinión y en la opinión de muchos conservadores, aquel que mejor convenía a los intereses del país.
¿Esto por qué?
También en el capítulo de "Desde el paso" se percibe una semejanza con una tesis muy importante de Don Edmundo Gorman, en un libro titulado "La supervivencia política novohispana".
Es más que un libro, es un ensayo, un ensayo largo, espléndido y lleno de ideas, como todo lo que escribía el doctor Gorman.
Pero desde el título nos está diciendo que México no obtuvo su independencia en 1821, que la supervivencia política nohohispana duró desde 1821 hasta 1867, en que realmente se consuma la independencia con el fusilamiento de Maximiliano, y ya queda establecido plenamente el sistema republicano, con prestigio dentro y fuera del país.
Esto lo dijo Gorman porque México, como señalaban los conservadores, durante tres siglos había tenido un régimen monárquico, por lo tanto, cambiar hubiera sido un error.
Esto, a los que somos republicanos acérrimos, nos podría parecer una barbaridad, sin embargo, debemos ser mucho más objetivos y pensar en lo que fue la historia antes de 1861, antes de que llegaran los franceses, los españoles y los ingleses a cobrarnos la deuda externa.
Todos los ensayos republicanos de México habían sido un fracaso, habían sido revoluciones, pronunciamientos, corrupciones por parte de un ejército que defendía sus fueros y sus privilegios, y naturalmente también por parte del alto clero.
De allí que fuera muy difícil adoptar un sistema republicano, no era de un día para otro.
Por eso también cuando llega Maximiliano y es recibido por los conservadores que se dan cuenta que es mucho más liberal que los propios liberales, pues la gente comienza a decir aquel versito de "Juarez indito, Juárez guerito, todo igualito".
Realmente no había cambiado nada, al contrario, Maximiliano era más liberal que Juárez.
En muchos sentidos, Maximiliano se fijó en el problema indígena, porque Juárez era indio pero no quería a los indios.
Es decir, no alcanzó a percibir el problema indígena, ninguno de los liberales realmente pudieron examinarlo, en otro capítulo posterior lo vamos a ver.
Este primer capítulo de "Juárez y Mostachú" es, como señalado en la clase pasada, uno de aquellos donde la narración histórica está encima de la novelización.
Es decir, es un texto que pudo haber escrito un historiador, no hay ficción realmente, todo lo que él dice aparece muy objetivo.
En cambio, en el capítulo titulado "Del baile de la noche en las tuyerías", allí sí ya hay una actuación mucho más literaria de los personajes.
Aparece un senador romano y un noble veneciano con máscaras, en una fiesta muy elegante, en el palacio de las tuyerías, y esto, naturalmente, ya nos lleva a un juego literario mucho más sofisticado.
Hay un juego de máscaras para hablar de la geopolítica de la época.
A través de los diálogos de los personajes nos vamos dando cuenta de quiénes son.
Al final sabemos que se trata de Richard Metternich, embajador de Austria, quien está vestido como senador romano, y Napoleón III viste el traje del noble veneciano.
Es un capítulo muy hábilmente trazado, donde examinamos de qué manera la política europea iba tendiendo sus redes alrededor de México.
Y es como una especie de marco referencial, el capítulo anterior, muy objetivo, para esta puesta en escena, donde ya no es sólo el aspecto histórico de manera objetiva, sino que aquí ya aparece una actuación de los personajes.
Hay una apuesta mayor desde el punto de vista literario, porque no se trata sólo de hacer historia, sino de decir qué harían los personajes de una manera cotidiana.
Esto subraya un aspecto fundamental de la novela moderna, y también de la historia a partir de los años 60.
Como adelantamos la sesión pasada, a partir de los años 60 surge una escuela historiográfica denominada de los "anales", que comienza a... bueno, esto es de los 50 más bien, pero que comienza a fijarse en aspectos historiográficos que antes habían sido poco tomados en cuenta.
La vida privada, la existencia cotidiana de esos seres sin nombre propio, los aspectos aparentemente nimios del transcurrir histórico, todo esto lo van recuperando historiadores como Fernán Rodel en su monumental estudio "El Mediterráneo" en la época de Felipe II.
Los lenguajes del historiador se van confundiendo con los recursos del novelista, y viceversa.
Por eso, del paso sabedor de todo esto, hace una novela que combina el espíritu científico del historiador con la imaginación desbordada del hombre de letras.
Es importante que subrayemos la palabra "hombre de letras" porque más adelante va a aparecer un capítulo que se llama "Yo soy un hombre de letras".
Y a cada momento hay este maridaje, feliz maridaje en mi opinión, en la mayor parte de los casos, donde del paso acude a la objetividad, pero también a la imaginación.
Una imaginación que, insisto, siempre tiene que ser verosímil, siempre tiene que ser creíble desde el punto de vista narrativo.
Después viene el capítulo titulado "De la correspondencia entre dos hermanos", que lo vamos a encontrar también repetido a lo largo de la obra.
Tenemos aquí a dos personajes que no existen en la historia, pero que nada impide que hayan existido.
Es decir, aquí se llaman Alfonso y se llaman Emil, si mal no recuerdo, pero ese Alfonso y Emil pudieron haberse llamado también Charles y pudieron haberse llamado Edouard.
Y sin embargo son seres que desde el punto de vista narrativo están perfectamente estructurados, también desde el punto de vista histórico.
Uno es militar que está en México, otro es historiador y está en Europa.
Uno es un hombre que practica el discurso de las armas y otro es el hombre que practica el discurso de las letras.
Esto de quién es, para que se ganen un libro de Benito Juárez.
¿De quién es el discurso de las armas y las letras?
De Don Quijote, el capítulo famoso de Don Quijote, donde establece el discurso de las artes y las letras.
Bonita te ganaste un libro de Benito Juárez, una antología de Benito Juárez.
Y estos dos discursos se van entrelazando de manera muy inteligente.
¿Qué es lo que está haciendo Del Paso?
¿Por qué utiliza estos dos personajes en una comunicación epistolar?
Porque además esto es lo interesante, que está utilizando una tercera escritura, el método epistolar.
Se van mandando cartas y es muy interesante cómo se va haciendo el juego entre la civilización y la barbarie.
El personaje que viene a América comienza a convencerse paulatinamente de que Francia ha venido a México para imponerle la libertad a una nación que supuestamente ya la tenía.
Acuérdense que en México, cuando surge la guerra de reforma entre conservadores y liberales, comienza también a surgir toda una, ¿cómo podemos llamarla?, un vocabulario específico para insultarse.
Los conservadores llamaban a los liberales "la canalla liberal", "la familia enferma", "la minoría opresora".
Los liberales se desquitaban llamándolos "chusma de levita", "comanches blancos" y demás linduras.
El color emblemático de los liberales era el rojo y el color preferido de los conservadores era el verde.
Por eso, no sé si les mencioné esto en la clase pasada, el periódico principal de los conservadores se llamaba "El pájaro verde", que es un anagrama de "arde plebe roja".
Había unos insultos tremendos, incluso la palabra "chinaco", que al principio era ofensiva, que una de las etimologías probables es que se deriva del náhuatl "sináqatl", "andrajoso", más adelante se convirtió en un motivo de orgullo para los liberales.
El chinaco era el ejemplo del soldado del pueblo, y el periódico de Guillermo Prieto, escrito para defender a la República, se llamó "La chinaca", con el subtítulo "periódico escrito única y exclusivamente para el pueblo".
De Constantino Escalante, con sus caricaturas en la orquesta, que ya veremos en alguna ocasión, cómo estas caricaturas fueron determinantes para demoler al imperio.
Estos dos hermanos también, sobre todo el caso del que escribe desde México, este hermano francés que viene con el cuerpo expedicionario, es una especie de homenaje de Fernando del Paso a la gran cantidad de militares que escribieron obras acerca de la intervención francesa.
Angelo Asilló, Emil de Queratry, Albert Hans, François de Baray, son muchísimos los militares que escribieron libros, a veces con una aproximación meramente de parte militar, otros con una penetración de sociólogo y de poeta, hay algunos que tienen descripciones realmente espléndidas, pero uno de los más importantes, indudablemente, es el de Emil de Queratry, titulado "La Contraguerrilla Francesa en México".
Toda esta bibliografía que menciono, ustedes la pueden consultar comentada en el libro más completo que existe, que incluso ya veo que lo trajeron aquí afuera, que es la "Historiografía sobre el Imperio de Maximiliano de Martín Quirarte".
Allá afuera está, y es la bibliografía más completa, más comentada también de todos estos libros que después, cuando lleguemos a otros capítulos donde hablemos de la cuestión militar, vamos a detenernos con mayor calma.
Hay algo que llama la atención de esta parte de la correspondencia entre dos hermanos.
¿Dónde está fechada esa última carta?
La última carta está en 111, bueno, tenemos libros diferentes, ¿verdad?
Pero es el, cuando firma Jean Pierre, ¿qué pasó en Acultzingo?
"29 de abril de 1862", es decir, unos días antes de la batalla del 5 de mayo.
Esto me parece un logro narrativo de "Del Paso".
En las cumbres de Acultzingo tuvo lugar el primer choque armado entre mexicanos y franceses.
Es decir, fue la primera batalla, no batalla, digamos, una escaramuza.
Y es muy interesante que "Del Paso" tenga el buen gusto narrativo, cuando dice "Querido hermano, como te decía en un principio, espero que mi próxima carta esté fechada en Puebla, que según me han asegurado está llena de reaccionarios, y por lo mismo esperamos que nos reciban con flores y arcos triunfales, tras una resistencia convencional que salve el honor de la ciudad".
Esto es lo que pensaba el general Lorenzés.
Lorenzés pensaba que, como le habían dicho al general Almonte, "no, general, usted va a llegar y lo van a recibir las muchachas con flores".
Incluso cuando empezaron los cañonazos, dijo, "aquí están las flores que nos decía el general Almonte".
Y este sentir que expresa Jean Pierre, no sé de dónde saqué lo de "mil", se llama Jean Pierre, Alfonso es el que está en Francia.
El sentir de Jean Pierre era el de la mayor parte del ejército francés, que era un ejército realmente pequeño en ese momento, alrededor de 5 mil hombres, pero decían "nuestro espíritu, nuestro armamento, nuestra moral y nuestra civilización son tan superiores que vamos a llegar ante una resistencia convencional".
En el momento en el que Jean Pierre, este personaje de ficción, está escribiendo su carta, el general Ignacio Zaragoza, el joven general Ignacio Zaragoza, escribe a Benito Juárez una carta donde le dice que efectivamente la resistencia que él piensa entablar será básicamente, pues que va a poner mucho de su parte, pero que no espere una victoria.
Sí, porque la carta es de Palmar, abril 29 de 62.
Bueno, este es del 28, es decir, un día antes.
Bueno, habla de enemigo que está muy cerca.
Ya tenía previsto este caso y desde anoche ocuparon posiciones la poca fuerza de 2 mil hombres que puedo destinar a disputarle el paso.
Esto intentará probablemente en la noche de hoy o mañana muy temprano, mas yo estoy preparado y no será difícil que forcen el paso, aunque les costará caro, porque estoy resuelto a hacerles la mayor resistencia que fuera posible.
Y sobre todo cuando uno lee las comunicaciones anteriores del general Ignacio Zaragoza a la batalla del 5 de mayo, nos damos cuenta de lo prudente que era con sus recursos, de la perfecta disciplina que tenía con sus hombres, y cómo él fue también uno de los primeros sorprendidos por el resultado de la batalla, no por derrotista, sino porque realmente sí fue una maravillosa victoria.
Bueno, es que con un discurso como el que les lanzó a las 4 de la mañana del día 5 de mayo, pues cualquiera, cuando les dice "Nuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra patria", pues así con eso cualquiera se lanza a defenderla.
Esto lo menciono porque, ¿qué hace del paso con una batalla tan peligrosa como la del 5 de mayo?
Incluso la clase pasada señalamos que Mateos la llama "el sol de mayo".
¿Cómo combatir ese aspecto tan complicado con esta frase de buen gusto?
Dejarla y decir "estamos a punto de entrar en Puebla, nos van a recibir con flores, no va a pasar nada".
Entonces evade, gracias a esto, Fernando del Paso, el sentimentalismo, el sentido estentorio, y vuelve mucho más intensa la batalla al no mencionarla.
El recurso del gran escritor consiste en decir las cosas sin decirlas.
Lo más difícil es decir "te amo" en un poema pero sin decirlo, o como dice Gilberto Owen en un texto llamado "Poema en que se usa mucho la palabra amor", y entonces uno lee el poema y dice "bueno, nunca aparece la palabra amor", pues no, la palabra no, pero sí está lo que es el amor.
Entonces del Paso utiliza este sistema de ausencias para darle un realce mayor a la batalla del 5 de mayo.
El capítulo siguiente, no el de Castillo de Buxu, sino de los cronológicos, estamos hablando de la cronología lineal.
Es este, nos salió bonito el archiduque, ¿no?
No, una cuestión de faldas.
Esto es muy interesante, cuando comienza a hablar de manera muy caricaturizada de las grandes crinolinas de Eugenia de Montijo.
Al llamar una cuestión de faldas al capítulo, también está del Paso apostando a una tesis histórica, el hecho de que la intervención tuvo mucho que ver con la voluntad de Eugenia de Montijo.
Si tal pareciera que toda la aventura mexicana fue obra de las mujeres, y en ese sentido hay una anécdota muy bonita, cuando están presos en el Cerro de las Campanas, en el convento de Capuchines, Maximiliano, Miramón y Mejía, llega Concha a Miramón a ver a su esposo, y entonces se dan un beso, Miramón y su esposa, Maximiliano los ve, se conmueve mucho, entonces ellos se apenan, y dicen "no, no, no, no, no se apenen, me da mucho gusto que lo haya venido a ver a su esposa", entonces ya se va Concha y le dice "Miramón, pues yo estoy aquí, su majestad, por no haberle hecho caso a mi esposa", y dice Maximiliano "pues yo estoy aquí por haberle hecho caso a la mía".
Entonces, esto significa que se trataba de hombres débiles de ninguna manera, lo que pasa es que tanto Eugenia como Carlota eran personajes de una gran ambición política por un lado, y de una voluntad también tremenda, si la mujer de gobierno en México realmente fue Carlota, Maximiliano estaba mucho más interesado en su colección de insectos, y en ir a ver a su novia a Cuernavaca, y en las galerías artísticas, no era un hombre de gobierno como si lo fue en su momento Carlota.
Creo que ya me salté, ¿verdad?, por lo que estoy viendo, a ver, llegamos del baile de la noche en la estudiaría, hacia el baile de Roma, si es que me brinqué hasta la correspondencia incompleta, bueno, quizá habría que hablar entonces de "Pasta pura en Mexiqui", "El archiduque en Miramar".
En "El archiduque en Miramar", es decir, antes de que, bueno, de todas maneras no estamos falseando la realidad histórica, antes de venir a México, este capítulo, "El archiduque en Miramar", es la primera vez que Maximiliano aparece en escena, y aquí también aparece el sentido caricaturesco, es decir, no está expuesto de manera objetiva, sino que se hace una sátira.
¿Cómo aparece Maximiliano en este capítulo de "El archiduque en Miramar"?
Soñador, romántico, distraído, preocupado por lo superfluo, antes que por lo esencial.
Y esto lo hace del paso en este capítulo, no con una befa abierta, sino indicando una serie de preocupaciones que tenía Maximiliano.
En cambio Carlota, en estos capítulos, sobre todo en el que se llama "El archiduque en Miramar" y luego más adelante "El archiduque en Miravalle", "El emperador en Miravalle", Carlota parece muy prudente, muy callada, apenas, y se le nota en escena.
Si también piensan que eso es un equilibrio narrativo, porque si en los monólogos hay todo el espacio de páginas para que se explaye la locura invencible de Carlota, es obvio que en estos otros capítulos su papel es mucho más callado, mucho más asordinado.
Se le da mucho más importancia a la caricatura que se hace de Maximiliano.
Ahí comienza también a hablarse de sus clases de español, de la palabra, aquí es donde le enseñan la expresión "hombre", ¿verdad?, que supuestamente es la que dice cuando lo fusilan, es una de las versiones de su muerte, que cuando le van a dar el tiro de gracia, pronuncia la palabra "hombre", que en español significa muchas cosas, dependiendo de la entonación, en el español de México, dependiendo del momento en que se pronuncie.
Entonces, luego viene esto que vimos de la correspondencia entre los dos hermanos, luego lo de la cuestión de faldas, donde señalábamos esta... esta intención de del paso por indicar que Eugenia de Montijo fue causante en gran parte de la aventura mexicana.
Y hay un historiador mexicano, José Fuentes Márez, que escribió el libro "La emperatriz Eugenia y su aventura mexicana", donde se desarrolla históricamente esta tesis, publicado por el Colegio de México, que lo que defiende Fuentes Márez es que el imperio fue posible en gran parte por la ambición de Napoleón III, pero también por todas las encomiendas que le dio y la voluntad férrea de la emperatriz.
En este capítulo, una cuestión de faldas, también se alude por primera vez a la lotería de animales exóticos, no sé si recuerdan eso, que más adelante en el capítulo que se llama "El manatí de la Florida", ya cuando está loca Carlota, están jugando lotería, no sé si se acuerdan de ese capítulo.
A mí siempre me obsesionó esa lotería y sabedor de la... de este afán arqueológico de Fernando del Paso, por buscar la exactitud de las cosas, yo investigué en muchos libros a ver si existía esa lotería, vi libros de juegos, historias de la lotería, y entonces en alguna ocasión sí le pregunté, bueno, no yo no le pregunté, le pregunté a una conferencia, otra persona, si esa lotería era verdad, y entonces dijo "no, esa sí yo la inventé toda", es decir, toda la lotería, los animalitos, todo lo que él, todo como lo describe, porque además lo describe de una manera muy plástica, y uno realmente ve al animal, pero es una lotería absolutamente inventada, pero que pudo haber existido, es decir, la lotería de los animales exóticos, entonces son de las licencias, una de las múltiples licencias que se toma del paso, que son tan verosímiles que uno no puede sino creérselas, es decir, ya existe la lotería de animales exóticos, así como si a uno le dicen "fíjate que no existe el necronomicón del que habla Lovecraft, el necronomicón de Abdul Al-Jarrah no existe", bueno, a todos los que amamos a Lovecraft, nadie nos convence de que no existe, o el castillo de Drácula, el castillo de Drácula, como dice un personaje en la versión de Werner Herzog, "el castillo de Drácula existe en la imaginación", yo diría, el castillo de Drácula existe gracias a la imaginación, entonces también hay una serie de invenciones históricas, simbólicamente verdaderas, que del paso nos ofrece, y que ya se convierten en patrimonio espiritual, no histórico, sino en un patrimonio de nuestra imaginación, y de nuestra manera de interpretar simbólicamente la historia.
Luego viene otra página militar, capítulo VI, la breve reseña del sitio de Puebla, fíjense cómo del paso se brinca, como dijimos hace un momento, la batalla del 5 de mayo, y nos ofrece lo que pasó en Puebla el año 1863, es decir, cuando ya nuestro general de 33 años, Ignacio Zaragoza, había sido llamado a otras legiones, y comandaba el ejército de oriente, el general Jesús González Ortega.
Como mencionamos también en la sesión pasada, la plaza se entrega después de una resistencia feroz, ya cuando no hay provisiones, ya cuando no hay armamento, se entrega la plaza, y es una de las páginas más gloriosas en la historia del ejército mexicano, es decir, haber licenciado a las tropas y decir, señores, aquí no hay soldados, es una población de civiles que ya no se puede defender porque no tiene ni armas ni municiones.
Esto, por supuesto, al general Foray, que ya no era el tonto de Lorencés, sino ya, por desgracia, ya no era Lorencés para nosotros, por desgracia, ya nos mandaron a alguien que sí sabía, que era Foray.
Y Foray se quedó muy enojado, entonces hizo que los mexicanos firmáramos un documento en el cual se decía "No volveré a tomar las armas contra el imperio".
La mayor parte de los oficiales, naturalmente, se negaron a firmar ese documento probioso.
Muchos de ellos fueron exiliados a Francia, otros más afortunados escaparon, como fue el caso del general Porfirio Díaz, que pudo evadirse.
Hay un cuadro en el Museo del Ejército muy interesante sobre este capítulo de la historia de México.
Sí conocen el Museo del Ejército, en la esquina de Filomeno Mata y Tacuba.
Es un museo pequeñito donde estaba Betlemites, y ahí está un cuadro maravilloso de Pelegrín Clavé, donde están los prisioneros rumbo a Puebla, y en primer término está el joven Porfirio Díaz, mirando hacia el frente con gran desafío.
Es un gran cuadro, Pelegrín Clavé.
Era un gran pintor y describe muy bien este pasaje de la historia de México.
Y ningún historiador mexicano, de los que yo he revisado al menos, ha hecho una descripción de la Batalla de Puebla, de esta segunda Batalla de Puebla, como lo hace Fernando del Paso.
El único que yo, de los que he consultado, que siento que tiene una descripción objetiva y muy documentada de todos estos tres meses de resistencia, es Ralph Redder.
En el volumen 2 de su libro "Juarez y su México", a partir de la página 582, hay una espléndida descripción de esa batalla.
Sí, fue una batalla realmente heroica, difícil.
Los franceses no sabían realmente cómo tomar la ciudad.
Incluso estuvieron a punto de ir a Puebla por los cañones navales para poder penetrar las murallas de San Javier, que era imposible derribarlas.
Varios de estos camaradas, como les decía, se fueron a París.
Y es muy interesante lo que les pasó allá, porque muchos de ellos la pasaron realmente mal.
Y esa podría ser una novela.
De algún modo, del Paso nos va dejando una serie de cabos sueltos.
Para decir, esto convendría novelarlo.
¿Qué pasó con estos soldados mexicanos?
Hay unas fotos bien interesantes, que ya veremos la última sesión, donde están estos soldaditos esmiseaditos, con carita triste, fotografiados allá en París.
Los que más o menos tenían dinero, pues les mandaban su domingo, pero los sarditos la pasaban bastante mal por ser patriotas y amar a México.
Benito Juárez les mandaba dinero, eso sí, en su honor hay que decir, entre muchas cosas en su honor, que siempre se portó bien con ellos.
Entonces, ven el contraste, como evade el 5 de mayo, pero se mete con algo muy difícil, que es la breve reseña del sitio de Puebla.
Porque aunque yo les mencioné hace un momento que muchos historiadores militares dicen, fue una gran victoria, para otros dicen, fue vergonzoso, cómo entregaron y quemaron el armamento, etc.
Entonces, algo que siempre está en entredicho entre los historiadores militares y no.
Después viene un capítulo titulado "La ciudad y los pregones", que es uno de los más bonitos de toda esta primera parte.
No es cierto, sigue "Así es, señor presidente".
Así que es la primera aparición de Benito Juárez en escena.
¿Con quién está hablando don Benito?
¿Quién es este señor secretario con el que habla?
Se supone que él está en agosto de 1863, por lo que dice, porque dice hace tres meses que cayó Puebla.
Para este entonces, don Benito andaba en San Luis.
Podría estar hablando con Juan Antonio de la Fuente, podría estar hablando con José de Jesús Terán, o también con Matías Romero.
En el último de los casos, no importa.
Él está dialogando, está estableciendo una conversación con un hombre de su confianza.
Dice Fernando del Paso que este y el otro capítulo donde habla don Benito le costaron muchísimo trabajo, porque cómo hacía para quitarle el almidón que tradicionalmente tiene la figura de Juárez, o el almidón que también nosotros, si la historia oficial, la historia broncina, como la denomina Luis González y González, le ha otorgado.
No sé si ustedes conocen la serie de cuadros que hizo Francisco Toledo sobre Juárez, que se llaman "Lo que el aire a Juárez".
Es una colección donde tomó la efige clásica, si la efige está en los billetes, en toda la iconografía tradicional.
En todos los cuadros es la misma imagen, solo que va variando, le va poniendo cuerpecito, a la manera de los trajes de muñecas que se recortan con tijeras.
Entonces aparece Juárez pescando, Juárez bailando, Juárez vestido de indito, Juárez con cuerpo de niño indito, pero con su cara de adulto.
Entonces es un contraste muy interesante porque, con todo, y que para los juchitecos, Benito Juárez no es nada simpático, no hay menos, Toledo mezcla allí su pasión juchiteca, pero también su pasión oaxaqueña.
Y la necesidad de decir, vamos a quitarle el almidón a Juárez, Juárez bailaba, Juárez fumaba, Juárez iba a la laguna.
Todo esto que, como hombre de carne y hueso, realizaba.
Y uno de los logros, desde mi punto de vista, en este capítulo, es justamente este intento, al igual que el de Toledo, que aparece un Benito Juárez muy humano, preocupado por cuestiones muy precisas, y preocupado por el hecho de que Maximiliano sea rubio y sea alto, sobre todo porque en esta época, él menciona, Benito Juárez, las tesis de Gobinó, según las cuales la raza blanca, la raza aria, era superior a las razas mestizas.
Es decir, todas estas doctrinas que comienzan a darse a fines, bueno, desde mediados del siglo XIX, y que después serán tomadas por el nazismo.
A raíz de la salida de Benito Juárez de la capital de la República, el 30 de mayo de 1863, se le hizo una canción que fue interpretada por todo el territorio nacional, sobre todo a raíz de que Carlota llegó a México.
¿Se acuerdan que la clase pasada una de ustedes, una compañera, adivinó usted, que era la paloma?
¿Y conoce la otra paloma?
La versión republicana.
Bueno, vamos a abrirla y hacemos una pausa.
Esta canción es la paloma que hicieron los republicanos, es la paloma chinaca.
En toda guerra, y la guerra civil español es un ejemplo de esto, las canciones tradicionales van adquiriendo letra, dependiendo de las necesidades políticas del momento.
Los republicanos cuando se dieron cuenta de que a Carlota le gustaba mucho la paloma, decidieron tomar la música, pero cambiarle la letra.
Entonces, esta es la paloma republicana.
[Música] ¿Sí se oye?
[Música] Cuando salí del congreso, válgame Dios, nadie me ha visto salir si no fui yo.
Y unos pocos diputados de oposición que han seguido tras de mí, que sí, señor.
Si a tus estados llega un hijo pródigo, trátalo con cariño, que ese es el código.
Sále mis pesares, viende mi vida, corónalo de azares, que es cosa mía.
Ay, Benito, que sí, ay, que dame tu amor.
Ay, que vente conmigo, Benito, a donde impero yo.
No te he enseñado, no te he enseñado todo este código tan decantado que los austriacos abandonaron, al amor mío muy dibujado, y el papelístico certificado de que la guerra ha terminado fue cien nobleas, me lo han pegado, me lo han pegado, me lo han pegado.
Sí, distinguieron la letra, más o menos.
Si a tus estados llega un hijo pródigo, trátalo con cariño, que ese es el código, es decir, el código, la constitución.
Y cuando habla del papelístico certificado de que la guerra ha terminado, ya este famoso, las famosas actas que pidió Maximiliano para aceptar el trono.
Si el hijo aceptó el trono, siempre y cuando los mexicanos me lo pidan, tráigame actas, tráigame.
Entonces, cuando le hicieron actas falsas, donde sacaron nombres de los panteones y le dijeron, pues miren todas estas gentes que estaban muertos, pues ya le daban su apoyo.
Bueno, como Benito Juárez se quitaba el saco, espero que no se ofendan las damas y caballeros, si me lo quito.
Sí, ¿se acuerdan que uno siempre está acostumbrado a ver a Benito Juárez con la levita?
¿Ustedes creen que en el norte andaba de levita?
Pues no, hay sus trajes de lino que se conservan en el recinto de homenaje, que son unos trajecitos además chiquititos, unos chalequitos, su camisita.
Entonces, muy bonito esa idea, ¿no?, que uno ve a un Juárez, pues que claro, tenía que vestir lino, no iba a traer trajes de lana en el desierto de Saltillo o en Monterrey.
Y este capítulo, con todo y que no le guste a El Paso, que diga que le parece tieso, que le parece que su personaje habla como libro, yo siento que sí se da una imagen mucho más humana, mucho más del personaje de carne y hueso, incluso cuando él dice, yo soy un indiopata rajada, o dice, por ejemplo, para acabarla de amolar, utiliza un lenguaje coloquial, Benito Juárez no siempre estaba hablando como discurso, no todos los días decía entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz, sino que menciona en este capítulo también a Emile Olivier y Jules Fabre, que eran algunos de los defensores en Europa del imperio, es decir, no todos los europeos eran partidarios de la intervención, uno de ellos, sobre todo, era un acérrimo enemigo, Víctor Hugo, acuérdense que él le manda una carta a Benito Juárez diciendo, no es Francia, sino el imperio que nos está haciendo la guerra.
Acuérdense que hay esta idea.
Y también es cierto que muchos de los mexicanos no tenían clara la idea de nacionalidad, el famoso verso del himno nacional de un soldado en cada hijo te dio, pues era más bien "wishful thinking", no era una realidad histórica en ese momento, a la gente le daba igual quién entrara o quién saliera del gobierno, ya a raíz de las atrocidades de los franceses, sí se va creando un sentimiento patrio plenamente establecido, pero en realidad la mayor parte de la población estaba tan cansada de los pronunciamientos, tan cansada de los diversos gobiernos que decían, pues venga lo que venga con tal de que tengamos que comer y que no haya cañonazos en la ciudad, con eso nos damos por bien servidos.
Incluso justo Sierra, que entonces era un jovencito, cuando entraron en 1864 a Maximiliano y Carlota, dice que él y otros compañeros estaban gritando "mueras contra el imperio" y nadie los molestaba, había una absoluta... era la minoría la que se oponía a la llegada de Maximiliano y Carlota.
Tenemos entonces los sucesos históricos que se van entrelazando con estos capítulos.
Ya en este "Así es, señor presidente" nos encontramos con Benito Juárez fuera del centro de la República, ya en San Luis Potosí, y viene un capítulo titulado "La ciudad y los pregones" que se desarrolla cuando en la capital se encuentra el ejército de papá Foray, como le decían los niños.
Foray era un hombre muy popular con los niños, lo querían mucho, era muy cariñoso.
Y hay este capítulo espléndido, donde por primera vez en la novela se le da voz a un personaje sin historia.
Es un limosnero que va caminando por la ciudad.
El personaje es ciego.
Eso es una maravilla de astucia narrativa que nunca lo dice.
De por sí hay una sorpresa cuando decimos "Ay, se está hablando con un perro".
Eso es un poco más obvio.
Pero, ¿por qué es ciego?
Es una ciudad que entra por el oído y por el olfato.
Es un personaje que toca.
Acuérdense que dice que toca las cebillas de los zapatos del personaje.
Acuérdense que dice también "las proclamas que pido que me lean".
Entonces uno dice, bueno, claro, será analfabeta.
Hay una serie de confusiones, que dice también su compañero, "visco".
Es visco, pero aparte ciego.
Pero va a señalar, claro, porque nunca es obvio, nunca nos dice "yo soy ciego" y nos engaña porque uno dice, hay ambigüedades, que ese es el gran mérito del escritor.
Hay otro capítulo posterior que se llama "Yo soy un hombre de letras", donde yo pensé que el personaje era mudo.
Yo estaba feliz de descubrir que era mudo y le pregunté a Adel Paso, oye, también tú concebiste a este personaje como mudo, ¿verdad?
Porque se acuerdan que está con una cajota de tipos de plomo y está el francés a punto de darle el balazo al republicano.
Entonces este, en lugar de gritarle, le avienta la caja.
Entonces yo dije, claro, es mudo, por eso se expresa con letras.
Sin embargo me dijo que no, pero yo creo que él no tiene razón, yo creo que sí es mudo.
Es decir, narrativamente, poéticamente, mucho mejor que fuera muso.
Entonces, este capítulo, muy pocos lectores se dan cuenta.
Es un capítulo muy astutamente armado, de tal modo que no sabemos.
Bonilla se ganó su historiografía sobre el imperio de Maximiliano.
Y aquí es un capítulo también muy escrito con la técnica de collage.
Se van agregando a la sensación de este personaje que va explorando la ciudad una serie de gritos de los pregones urbanos que ya la marquesa Calderón de la Barca describe en una de sus cartas más bellas.
Los pregones eran los gritos que lanzaban los personajes desde la mañana hasta el anochecer en la Ciudad de México.
Es decir, era una cantidad de pregones, era una ciudad muy ruidosa la de México.
Cuando decimos qué maravilla haber vivido en esa capital idílica, pues eso es pura mentira.
Era una ciudad ruidosa.
Imagínense los carruajes todo el día sobre empedrado, que no era de asfalto.
Era una ciudad ruidosísima, con todos estos pregones entonados por gente de diversas etnias, los otomíes, los mazahuas.
Entonces había distintas maneras de entonar el español.
Esto lo estudiaron muchísimo los románticos, Guillermo Prieto, Marcos Arróniz.
Hay textos dedicados a estudiar, incluso de manera tonal, las diversas maneras de decir, de ofrecer las mercancías, como el famoso "carbosiu", que era una abreviatura de "carbón señor".
Más que el indígena, la abrevió "carbosiu", "carbosiu", el carbón señor.
Entonces, con esta técnica de collage, va señalando los gritos, "jabón de la puebla, gorditas al horno, cangrejos a compás, marchemos para atrás".
Esa era una canción muy famosa, "Los cangrejos", que escribió Guillermo Prieto para los conservadores, que se las mencioné la clase pasada, "Cangrejos al combate, cangrejos al compás, un paso para adelante, doscientos para atrás".
Les decían a los conservadores "cangrejos" porque supuestamente eran la facción del retroceso.
Y es también una canción, una canción republicana.
Y luego también cuando dicen "con las barbas de Foré voy a ser un vaquerillo para ponérsela al caballo del valiente don Porfirio".
¿Quién será ese don Porfirio de la canción?
Todavía no era el gran guerrillero, comenzaba a forjarse la leyenda de Porfirio Díaz.
Cuando se escapa de Puebla, realmente comienza la etapa más extraordinaria de su carrera, cuando se convierte en el gran caudillo de Oaxaca y hace las batallas de la Carbonera, que realmente se convirtió en el foco principal de resistencia en el sur, todo lo que fue Oaxaca.
Acuérdense que ya después se dice que el 2 de abril fue la batalla más importante, el hecho de armas más glorioso de la historia de México.
Pues no es cierto, fue mucho más glorioso la Carbonera.
Pero como el 2 de abril era la batalla decisiva, entonces se dijo, ahí don Porfirio fue el meromero.
Aquí en los personajes no hay juicios de valor, este es un pícaro que, como todos los de su estirpe, lucha por sobrevivir.
Un pícaro no es bueno ni malo, simplemente él hace lo que sea con tal de obtener las lentejas del día.
Entonces este personaje también anda de tentón de las muchachas, anda de barbero con los curas, pero él es un verdadero receptor de las voces de la ciudad.
Y precisamente por ser ciego, la ciudad que se le revela es una ciudad de olores y de sonidos, no de imágenes visuales.
Eso es lo que tenemos que-- Ustedes vuelvan a leer el capítulo y van a ver como casi no hay imágenes visuales.
Bueno, aquí habla de la paloma también, ¿no?
Cuando dice, "¿Dónde más se oyen tantos boleros y habaneras toda la noche, aunque sea de lejos?"
Las habaneras, la paloma era una habanera, y entonces por eso también me pareció importante que ustedes la escucharan.
Esta habanera que le gustaba tanto a Carlota la convirtieron los republicanos en su himno de combate.
Habla de los edictos de Foray, de la proclama de General Due, que también fue de los que hicieron mucho la guerra a los republicanos.
Habla de las calles, habla de los olores, de los sonidos, como cuando le dice al perro, "Te voy a llevar también a los bajos de Portacoelli", bueno, aquí dice Portachelli, "para que oigas los ruidos de la imprenta murguía.
En mi pueblo no hay imprentas, y al Hotel Iturbide para que oigas los ruidos que salen del restaurante".
En ningún momento le dice, "Vamos a ir al Palacio Iturbide para que veas las columnas maravillosas", sino siempre son sonidos, aromas.
Es un capítulo bien bonito este.
Y luego también la sinestesia cuando dice, "También los pregones perfuman la ciudad".
Es decir, esta manera en que la palabra se convierte en el perfume de la suidad, como dice el personaje.
Y también este capítulo está unido con un discurso histórico instalado en Palacio de Buena Vista, etc.
También aquí hay un entrelazamiento triple, porque por un lado está el personaje caminando por la ciudad, por el otro, en forma de collage, los pregones, y finalmente la palabra del historiador objetivo, dando cuenta de lo que estaba sucediendo en la ciudad ocupada.
Había castañas todavía en la ciudad.
Bueno, las castañas eran muy populares.
No, no, todavía aquí está mal.
¿En qué fecha es esto?
Ah, bueno, sí, porque estamos por agosto, por septiembre.
Sí, octubre, está bien, sí, ya había.
Luego viene el capítulo "Debo dejar para siempre mi cuna dorada", el capítulo cuya primera parte se llama "Citadela acepta el trono de Tugh", que es un capítulo muy lleno de información, de una habilidad tremenda y de una erudición pasmosa, donde del paso se puso a recopilar todas las cartas que hubo para que finalmente Maximiliano aceptara el trono de México.
Es decir, Citadela era Maximiliano, Tugh era México.
Y realmente da asombro, toda esta primera parte del capítulo, hasta que empieza el punto y aparte, cuando dice "cartas así por docenas, cientos, fueron y vinieron, unas por el correo ordinario, en burro, en diligencia, en los barcos, etcétera".
Es decir, todas estas dos páginas y media son de las cartas principales que se cruzaron para poder aceptar el trono de México.
Esto un historiador lo hubiera hecho de otra manera, lo hubiera puesto como un directorio, entonces él dijo "bueno, voy a darle un cuerpo narrativo".
También ustedes habrán notado que una característica del paso, en esta novela y en otras, es el uso de las oraciones parentéticas.
Es decir, él quiere decir una cosa, pero en medio mete una cantidad de información, es decir, que tiene que decirnos qué era la Royal Mainstream Packet Company, tenía que ser en ese barco.
Por eso, a veces la novela da la impresión de una congestión en el sentido más físico del término, como que no se asimiló mucha información, yo por eso, a mí me hacen falta a veces unas tijeras en la novela para quitarle muchas páginas.
Pero bueno, ese es un punto de vista del lector, la novela ya está.
Y además, volviendo a lo que les decía hace un momento, es una característica muy de del paso, las construcciones parentéticas, las oraciones explicativas y también la enumeración caótica, es decir, reunir una serie de nombres y de objetos y hacer grandes parrafadas donde aparecen montones de cosas.
¿Se acuerdan también en "Palinuro de México" y en "José Trigo"?
También hay esta especie de novela río y esta especie de escritura donde cabe toda la información, donde no hay que dejar nada fuera.
Incluso Carlota repite muchas de las cosas que aparecen en los discursos de los otros, va recogiendo a manera de un gran discurso lírico.
Sí, porque el discurso de Carlota es absolutamente lírico y los otros se van dando de manera más objetiva.
Ahora, ¿cómo era esta ciudad de México a la que llegan Maximiliano y Carlota?
Y esta ciudad que recorren los personajes, nuestro mendigo que nos hace el mapa de la ciudad.
Una ciudad con 200 mil habitantes, bueno, un poquito menos porque se había ido Benito Juárez y algunos republicanos.
Una ciudad que tenía 15 mil 681 metros cuadrados, con tres cegaritas.
Hay un libro malísimo, que no lo vayan a comprar, de Torcuato Luca de Tena, que se llama "La ciudad de México en la época de Maximiliano".
O sea, no lo compren porque es un fraude.
Torcuato Luca de Tena, que es un escritor con cierto prestigio, ofrece en este libro nada.
Realmente no nos dice absolutamente una palabra nueva sobre cómo era la ciudad de México en la época de Maximiliano y Carlota.
En el capítulo "La ciudad de sus pregones", Fernando del Paso nos da mucho más que lo que nos ofrece Torcuato Luca de Tena en su libro.
Son estos libros que hacen los escritores ya consagrados para ganar más dinero, porque es una serie de libros sobre ciudades que publica Editorial Planeta.
Entonces, es un libro absolutamente fraudulento, que no, todo se lo fusiló de la Enciclopedia de México, no tiene absolutamente ningún chiste.
Lo que es cierto, y esto aparece mucho en el libro que veo que está allá afuera, "Maximiliano íntimo", de José Luis Blasio, él sí describe todo lo que sucedía en la ciudad de México con la llegada de Maximiliano y Carlota.
Porque sí es verdad que a pesar de que solamente estuvieron cuatro años, se modificaron una serie de costumbres, que incidió en la moda, en el comportamiento urbano.
Hubo una exposición que no sé si la vieron, esta que les mencioné la sesión pasada, del arte en la época de Maximiliano, en Munal, donde aparecen, entre otras cosas maravillosas, los planos de cómo iba a ser el Palacio Nacional.
También pensando en las sucronías de Del Paso, si Maximiliano se hubiera quedado, si se hubiera podido sostener y Juárez finalmente hubiera buscado asilo en Estados Unidos, el Palacio Nacional hubiera sido muy semejante a los palacios vieneses.
Hay planos de la fachada muy interesantes, y por supuesto el paseo originalmente de la Emperatriz, pues se hubiera llenado de las fuentes que proyectaba Maximiliano.
La pintura heroica también hubiera continuado con este sentido epopeíco que comenzó a darle Maximiliano.
Los cuadros de Allende, de Hidalgo, que se encuentran actualmente en el Palacio Nacional, se hicieron bajo el imperio de Maximiliano.
Son sucronías que también es interesante conjeturar qué hubiera sucedido si finalmente se queda Maximiliano.
Y una de las cosas muy divertidas que cuenta Blasio, y que toma mucho también Del Paso, porque Del Paso leyó muchísimo el libro de Blasio, sobre todo porque es un libro de chismes.
Como Blasio era el secretario de Maximiliano, pues nos describía cómo eran las pantuflas de Maximiliano, cómo le gustaban las soletas con vino, que se levantaba a las cuatro de la mañana, pero que para levantarse a las cuatro de la mañana se tenía que acostar a las ocho de la noche.
Entonces, una vez hubo una función de teatro, se citó a la gente, la obra se le dijo va a empezar a las ocho y media, claro, la gente fue llegando al cuarto para las nueve, en lugar de llegar a las ocho, porque la función empezaba a las ocho y media.
Entonces, al cuarto para las nueve, las puertas se cerraron, no, a las ocho y media se cerraron, y la mitad de la gente se quedó afuera.
Y Maximiliano para esto ya estaba dormido, porque se quedó dormido en el palco, porque él estaba acostumbrado a dormirse a las ocho.
Entonces, hay muchos elementos divertidos, donde la realidad es incluso superior a la ficción, o como cuando Maximiliano le comentaba a Blasio, deberíamos de hacer una fábrica de títulos nobiliarios, porque aquí todo mundo se muere por ser noble, todo mundo quiere tener sangre azul, todo mundo quiere que le den, que ser conde de esto, duque de lo otro, y si se supieran que todos los títulos nobiliarios de Europa vienen de guerras sangrientas y que son más plebeyos que los plebeyos, y aquí hay gente que tiene una prosapia intelectual mucho mayor, y sin embargo quieren tener a fuerza un título nobiliario.
Entonces, le daba mucha risa a Maximiliano, y por eso decía, deberíamos poner una fábrica de títulos nobiliarios.
Ese libro es muy importante, sobre todo por esta información de primera mano de lo que fue ese México.
Luego viene el capítulo "Camarón, camarón", que también es muy interesante, es la segunda aparición de un pícaro en escena, aquí tenemos a un merolico.
¿Sí dijimos en la clase pasada de dónde viene merolico?
¿Quién sabe de dónde viene la palabra merolico?
Mejor ya no digo porque no van a saber, luego acabo sin libros, ya no digo que realo un libro.
Merolico, que es una palabra tan mexicana, es una palabra que viene de un apellido francés, de un señor que se llamaba Merolioc.
Merolioc era un de estos hombres multidisciplinarios que los mismos sacaban muelas que tenían, pues un tónico para la potencia sexual y todas estas cosas que vendían los hombres en las ciudades pequeñas.
Llega a la Ciudad de México, el señor Merolioc pone su carpa en el zócalo, y entonces decía extracción sin dolor, pero pues en realidad sí era con dolor, lo que pasa que para que no se oyeran los gritos, él gritaba más fuerte, hablaba y hablaba y hablaba y hablaba, entonces la gente empezó a decir cuando alguien hablaba mucho, hablas como Merolioc, y de ahí ya se derivó a merolico.
El merolico es el que vende su discurso, que esto es muy importante en nuestro personaje.
Además, fíjense qué suceso tan importante y tan difícil de tratar elige del paso.
Camarón, camarón se refiere, como les adelanté en la clase anterior, a los hechos de armas que ocurrieron entre el 29 y el 30 de abril de 1863 en una hacienda llamada Camarón, que se encuentra, bueno, se encontraba en Teorizaba y Puebla.
En esos días, 61 legionarios de la legión de extranjera, comandados por el capitán Danjú, se retiraban después de haber cumplido una misión, o sea, habían custodiado un tren de municiones, entonces se retiraban a descansar, se detuvieron en Camarón, y allí los sorprendieron los 2 mil hombres del coronel republicano Francisco P. del Millán.
Empezó la batalla y, como ustedes saben, como ya les adelanté la vez pasada, se quedaron sin municiones, quedaron muy pocos vivos.
A las 10.30 de la mañana del 30 de abril, los republicanos enviaron un parlamentario para solicitar rendición, Danjú no quiso, y dice en su parte de guerra el coronel Millán, "Mediodía ha durado el combate que terminó cerca del oscurecer, y que fue sostenido por nuestros contrarios, con un valor infundido por la creencia en que estaban, de que éramos guerrilleros y no les perdonaríamos la vida".
Aquí hay otra vez una página de honor por parte de ambos ejércitos, los otros estaban defendiendo, además no quisieron rendirse los de la legión extranjera, los mexicanos tuvieron que entrar en la bayoneta, bueno, a masacrarlos porque ya no tenían municiones los demás, entonces quedaron vivos muy poquitos.
Este hecho de armas que está en los anales de la legión extranjera, o sea, hay esta y otra batalla, no sé si en Argel o en alguna parte, están consideradas como dos de las grandes páginas de la legión extranjera, incluso hay un monumento en Camarón, donde están, un monumento de las dos naciones, entonces aquí se enfrentaron soldados mexicanos y soldados de la legión extranjera.
Este hecho, ¿cómo tratarlo?
Porque no podemos decir que viva México y que cuando éramos dos mil y ellos eran 61, pues tampoco es una victoria militarmente muy digna de ser escrita en letras de oro.
Entonces del paso acude a la sátira y utiliza a un personaje sin bandería, sin escrúpulos, porque ¿qué es nuestro personaje?
Es un espía que vende su información al mejor postor, si le da más dinero el enemigo, pues no tiene ningún escrúpulo en vendérsela, si le da bien a los republicanos, si a los republicanos le dicen, te damos nosotros dinero, pues también.
Es un hombre que también está preocupado nada más por sobrevivir.
Y entonces se pone a vender su discurso, porque ¿qué es lo que está vendiendo?
La mano de palo del capitán Danjou, que esta mano de palo sí existe, esta mano no es mentira, en el museo de la legión extranjera que está en alguna parte de África, ¿no?
Lo dice… ¿en Marsella?
¡Ay, qué padre que esté en Marsella!
Digo, bueno, pues está más cerquita, ¿no?
Sí, si no, digo, qué padre que esté en Marsella, porque si no en África es más difícil verlo.
Entonces en Marsella uno puede ir a ver la mano del capitán Danjou y también puede uno ir a ver el hospital donde murió Rambó, entonces por un solo paquete.
Sí, pero la mano existe, ¿verdad?
La mano del capitán Danjou existe realmente.
Entonces seguramente la vio del paso y dice, bueno, ahora ¿cómo transformo esto narrativamente?
Bueno, pues dándole el giro cómico, porque además, ¿cómo dice que la mano del capitán Danjou la dieron un balazo, que voló por el aire, que la agarró un sopilote?
O sea, todo esto es lo que hace el merolico antes de llegar al fin de su discurso.
Porque nosotros, ¿por qué no nos vamos cuando un merolico comienza a hablar?
¿Qué es lo que nos detiene allí?
El misterio, el desenlace.
En primer lugar, nunca sabemos qué animalito va a salir de la bolsa.
Entonces nos quedamos para ver el animalito.
Después de un buen rato, sale el animalito.
Luego viene el misterio de cuál va a ser el producto que nos vende.
Entonces también tenemos que escuchar la segunda parte del discurso.
Lo que el merolico nos vende no es el producto, sino su discurso.
Igualmente este personaje está contando la historia de Camarón, su versión picaresca de los hechos, pero lo que le interesa es llegar al final.
Esta sí es la auténtica mano del Capitán Danjún.
No acepta imitaciones, esta es de veras la que yo vi lo que le pasó.
Aunque además, pues eso es absolutamente inverosímil, la manera en que lo dice con una metáfora, con una construcción muy cinematográfica.
Luego viene otra carta, otra carta de la correspondencia incompleta entre dos hermanos.
Ahora quien la escribe es Alfonso.
Si Jean-Pierre, el militar, la escribió en la tirada anterior, ahora es Alfonso.
Y es una carta muy interesante porque Alfonso como historiador le da también el punto de vista de Europa, pero de la Europa culta, de la Europa cultivada, que no estaba totalmente con la idea de la intervención.
Y además que también se preguntaba hasta qué punto eran exactos los términos civilización y barbarie, porque para las sociedades del siglo XIX, para las jóvenes repúblicas latinoamericanas del XIX, todo lo civilizado era lo que estaba cerca de Europa, y la barbarie era lo que estaba cerca de lo indio.
Esto los propios europeos decían, pues no es así, no es enteramente así, a veces nosotros somos más bárbaros que ellos, y también hacemos atrocidades.
Incluso aquí comienza a hacer referencia, Alfonso, a la formación de la contraguerrilla francesa.
Así como los soldados legionarios tenían temor de caer prisioneros, porque pensaban que los soldados del coronel Millán eran guerrilleros, sí había guerrillas muy importantes.
Recuerden que después de la caída de Puebla, donde se rinde la mayor parte de los oficiales del ejército republicano, Juárez decreta la formación de las guerrillas.
Es un decreto según el cual debería de haber grupos que no deberían rebasar los 30 integrantes, y que deberían de operar en una zona muy limitada, donde pudieran tener abastecimientos y aliados suficientes.
O sea, la guerra de guerrillas.
Uno de estos guerrilleros se llamó Ignacio Manuel Altamirano, otro se llamó Vicente Rivapalacio.
Fueron gente que hicieron la guerra de guerrillas.
Y además eran una pesadilla para los franceses, porque no les permitían realizar las operaciones de abastecimiento de libres municiones.
Ante esto, ante esta especie de mosquitos que llegaban, atacaban y se iban, el general Foray decidió, hoy era Bazaine, decidió crear una contraguerrilla francesa con mercenarios venidos de muchas partes del mundo.
Eso lo vamos a ver con detalle cuando lleguemos al capítulo "Con el corazón atravesado por una flecha".
Pero lo adelanta aquí Alfonso para decir, "Nosotros dijimos que los mexicanos éramos salvajes, dijimos que nuestro ejército tenía una moral tan elevada y una disciplina tan superior, que iba a bastar que llegáramos a Puebla para tomarla con los ojos cerrados".
Y dice, "No, ya vimos que no, ya vimos que hubo que formar una guerrilla, una contraguerrilla con gente de lo peor, gente sin disciplina, criminales, prófugos de la justicia, asesinos".
Es decir, lo más selecto de lo peor.
La contraguerrilla francesa era tremenda y los republicanos tampoco crean que eran unas blancas palomitas, los guerrilleros también tenían lo suyo.
Lo que sucede es que no se regían por las leyes de la guerra, entonces se valía todo.
Así como los mexicanos utilizaban el lazo temible, temible porque era silencioso, no lo notaban, se agarraban al último de la retaguardia del ejército y ni cuenta se daban, también los contraguerrilleros realizaron grandes excesos y recuerden que también luego viene el terrible dicto del 3 de octubre de 1865, según el cual se decreta la guerra a muerte contra cualquier guerrillero mexicano al que se le encuentre con las armas en la mano.
Pero eso ya lo vamos a ver en detalle la próxima sesión.
El pueblo, este pueblo que no había tenido oportunidad de participar en la vida política, le daba igual.
Le daba igual porque llevaban, imagínense que desde 1821 hasta 1855 hubo 30 pronunciamientos.
Es decir, un soldado se le ocurría que quería ser presidente, era coronel, le decía al sargento "mañana vas a ser capitán, vete a tus hombres, tráete unos cañones, los ponemos contra la puerta de palacio".
Es decir, era una impunidad absoluta, no había un estado de derecho, entonces hasta el plan de Ayutla, que entonces sí se dice "ahora va a haber una constitución, ahora se va a respetar la propiedad privada, ahora el ciudadano va a tener derechos y obligaciones".
Pero claro que una constitución no se ejerce simplemente como una palabra mágica, fue una educación que llevó mucho tiempo, bueno que ha llevado, todavía incluso Comónfort no pudo gobernar con la constitución al principio.
Juárez, su gran mérito fue decir "yo encarno la constitución y yo tengo que hacerla cumplir".
Primero en la guerra de reforma y después en la guerra contra la intervención.
Y claro, la gran tenacidad de Juárez, por eso es muy bonito cuando en su capítulo con el secretario le dice "yo tengo la terquedad de la mula, las mulas llegamos más lejos".
Era terco y era clarividente.
Uno se asombra cuando lee las revistas históricas sobre la intervención francesa en México, de José María Iglesias, cómo sin fax, sin una antena parabólica, Iglesias tuvo una clarividencia para decir "este imperio no se va a instalar".
Por tres razones muy importantes.
Primero, porque va a haber una guerra europea donde Prusia va a exigirle tantos soldados a Napoleón III que va a tener que regresar a su ejército.
Segundo, va a ganar el norte y Lincoln no va a dejar que tenga un vecino con una monarquía.
Tercero, la resistencia republicana no va a dejar que permanezca un ejército de ocupación en México.
Entonces, esos tres factores los veía Iglesias con una claridad pasmosa.
Fueron hombres que vieron más allá de su momento.
En cambio los conservadores, allí se les falló, se fueron con la finta, creyeron que realmente Maximiliano iba a defender los fueros y privilegios eclesiásticos y militares y no.
Acuérdense que Maximiliano decía "a ver, tócame 'Los cangrejos', esa canción tan bonita que se sabe".
Le encantaba porque odiaba a los conservadores.
Entonces, el gran secreto del triunfo de Juárez fue su terquedad y la preparación y la clarividencia de sus civiles y sus militares.
Porque sus militares fueron hombres que originalmente eran civiles.
Zaragoza era comerciante, González Ortega también, Santos de Goyado no se diga.
Era gente que se lanzó a la guerra y que se fue haciendo sobre la marcha.
Y eso fue lo que permitió el triunfo.
Y el norte, que fue decisivo, el norte de la República Mexicana.
Juárez no sabía que se iba a encontrar allá.
Y lo maravilloso es que se refugía en el desierto, como dice Fuentes Márquez.
Y ahí se encontró la lealtad de los Terrazas, de los Cril, de todos esos que el centro veía con cierta desconfianza.
Y a la larga fueron los que le dieron el triunfo.
Bueno, pues entonces nos vemos aquí.
Muchas gracias.
Bueno, aquí están las copias.
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SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Cuid anterior M-07866
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
CONDUCCION
Alejandra Montalvo
TEMA_CONTENIDO
Revisiones de autores mexicanos a obras literarias de alcance universal
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo
PRODUCCION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo

