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CUID
M-07865-03
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Ciclo que ofrece un acercamiento profundo y reflexivo a textos esenciales de la literatura universal. En cada edición, un destacado escritor mexicano analiza una obra de su elección, explorando su riqueza temática y estética e invitando al público a descubrirla desde una perspectiva personal y crítica. Esta serie brinda una oportunidad única para redescubrir clásicos literarios de todos los tiempos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas.
EXTRACTO_SERIE
Escritores mexicanos analizan obras literarias de su elección, revelando su riqueza temática y estética. Oportunidad única para redescubrir a los clásicos y a los contemporáneos a través de la mirada de grandes figuras de las letras mexicanas.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal.
EXTRACTO_PROGRAMA
Vicente Quirarte analiza Noticias del Imperio de Fernando del Paso, destacando su complejidad narrativa, su mezcla de ficción histórica y profundidad literaria, y su impacto en la literatura mexicana, consolidándola como un clásico universal.
N_PROGRAMA
3
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
01:31:53:00
PARTICIPANTES
Vicente Quirarte, escritor y poeta.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Vicente Quirarte (1954) es un poeta, narrador y ensayista mexicano, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional. Su obra poética, profundamente lírica, destaca por su capacidad de evocar imágenes memorables y su reflexión sobre el tiempo, la memoria y el amor. Entre sus libros más destacados están "El ángel es vampiro" y "Enseres para sobrevivir en la ciudad". Además, ha escrito ensayos y textos críticos sobre literatura mexicana, como su estudio sobre el impacto de Maximiliano en la cultura nacional.
Su trabajo combina erudición y sensibilidad, convirtiéndolo en una de las voces más influyentes de la literatura mexicana actual.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
(Música) (Música) El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Centro Nacional de las Artes, en su ciclo de lecturas guiadas, presenta la conferencia del escritor Vicente Quirarte sobre la novela "Noticias del Imperio".
¿Qué has hecho, Maximiliano, mientras yo me he vuelto cada día más vieja y más loca?
¿Qué has hecho tú, dime, para que me acabe de morirte en México?
Esta es la voz de Carlota Amalia de Bélgica, la infausta emperatriz de México, que recrea Fernando del Paso a lo largo de su vasta y contundente novela "Noticias del Imperio".
Basada en la trágica historia del efímero imperio de Maximiliano de Habsburgo, parte de los recuerdos de la ortogenaria Carlota, quien sobrevive demente 60 años, encerrada en diferentes castillos y palacios, a las fuerzas que destruyeron su vida y su ambición.
Fernando del Paso fue ilvanando con minuciosidad los hechos históricos con otras voces, al mismo tiempo reales, sarcásticas, legendarias, eróticas y fantásticas, para crear una novela de barroca y desbordada calidad, que es muestra de la obsesión del autor por escribir la novela total, una novela como enciclopedia de la vida.
Heredero intelectual de Proust y Joyce, al autor le tomó 10 años y una beca a Guggenheim, la realización de esta obra.
Hace alrededor de 40 años, Fernando del Paso se dio a conocer como escritor con la publicación de un breve libro de sonetos.
Su siguiente obra, la novela "José Trigo", le valió el premio literario Javier Villarrutia y con su segunda "Palinuro de México", fruto de 7 años de trabajo, obtuvo el premio de Novela México, el premio Rómulo Gallegos y el que se otorga anualmente a la mejor novela extranjera editada en Francia.
A pesar del éxito que ha obtenido con sus novelas, Fernando del Paso no vive de sus regalías.
Ha trabajado en el medio publicitario, en el radiofónico, haciendo programas para la BBC de Londres, donde vivió 14 años y en el diplomado siendo cónsul y agregado cultural en París.
Cuando habla de su estancia en estos países donde se habla un idioma distinto, Fernando del Paso dice que le ha permitido apreciar numerosas sutilezas del español que no percibía al vivir en México.
Y no solamente en expresión, sino también en vocablos que de pronto adquieren una resonancia y una vida completamente distintas.
Este creador de catedrales de lenguaje, como lo define la crítica en su novela "Noticias del Imperio", se propuso contribuir a desmitificar la historia oficial.
Cuando estudiaba el material para su novela, sacó en conclusión que la historia de la humanidad es una especie de gran locura, junto a la que Carlota resulta mucho más lúcida.
A Fernando del Paso y su rica obra nos acerca Vicente Quirarte, poeta y ensayista recientemente doctorado que ha desarrollado una amplia labor académica como profesor e investigador.
Cuando Quirarte tenía 17 años, se enamoró de una muchacha y como no fue correspondido, escribió su primer libro de poesía.
Ahora, después de haber escrito otros libros y ganado varios premios, este escritor dice que sabe que la poesía es egoísta, tiránica.
Si la abandonas, no vuelve a ti.
Tienes que cortejarla nuevamente.
A ella no le importa que la quieras, tienes que conquistarla.
Es una casquibana.
Si no la seduces, si no la llamas, se va con otros.
Por otra parte, también la historia es una obsesión constante en su obra que abarca todos los ámbitos y tiempos, desde las guerras de Galia hasta la independencia de México y de la caída de Tenochtitlán hasta la Reforma y el Imperio.
En su visión poética de la historia, Quirarte no pretende aportar nuevos datos sobre los acontecimientos, sino que propone diversos recursos y enfoques para abarcar la anécdota.
Escuchemos, pues, la palabra de Vicente Quirarte, "Para quien vivir es escribir con todo el cuerpo".
Bueno, en esta sesión vamos a analizar aquellos capítulos de la novela de Fernando del Paso dedicados a los años 1864 y 1865.
Es decir, aquellos años en los que Maximiliano y Carlota llegan a México, se instalan, comienzan su intento imperial, hasta el año 65, que es el momento donde comienza ya la ruina política de Maximiliano.
Es decir, muy interesante pensar en que el Imperio realmente no tuvo un momento de descanso.
Desde que llegaron hasta 65, que comienza la debacle, hay una serie de golpes que van minando la autoridad de este Imperio que no alcanzó a solidificarse.
Por eso resulta interesante tomar como un epígrafe una idea del historiador Carlos Pereira, que al final de su novela analiza Fernando del Paso, cuando dice Pereira, "El Imperio Mexicano nació muerto, el emperador de los franceses puso un feto en las manos disipadoras del archiduque".
Yo se los pongo como epígrafe para estos años 64 y 65, difíciles para la causa republicana, pero nada fáciles para el llamado Imperio.
Difíciles para la causa republicana porque, como ustedes recordarán, en 1863, en mayo de 63, cae Puebla y con ello sale Benito Juárez de la capital de la República, tiene que irse primero a San Luis, después a Monterrey, finalmente a Saltillo, pasó del norte, toda esta peregrinación heroica, donde el carruaje del presidente Juárez era una especie de palacio nacional ambulante.
En el 64, junio de 64, llegan a México Maximiliano y Carlota, tratan de instalarse como les mencionaba, y claro, comienza a haber una guerra sin cuartel en contra de los defensores de la República, a lo cual responde el gobierno de Juárez con la guerra de guerrillas, ante la imposibilidad de enfrentar una batalla formal.
Si nuestro ejército no estaba preparado para un combate contra el mejor ejército del mundo, lo era el francés, de allí que se haya formado la guerra de guerrillas.
Y en 65 es cuando tiene lugar esta medida política tan desfavorable para Maximiliano, que fue la famosa, la tristemente famosa ley del 3 de octubre de 1865.
Ante la imposibilidad de vencer a la resistencia republicana, el mariscal Bazén decide obligar al emperador a firmar este decreto que condena a muerte a cualquier mexicano que sea sorprendido con las armas en la mano.
Se le podía fusilar sin previo aviso, sin ningún juicio, y esto, claro, provocó la indignación no sólo de México, sino de todo el mundo civilizado.
Que un emperador que se dijera liberal y civilizado permitiera ese decreto, causó un escándalo, primero en el mundo y luego en México, como siempre sucede, casi siempre las injusticias son defendidas antes en el exterior que en el propio país donde ocurren.
El décimo apartado de la novela justamente comienza con esa noticia, con el trayecto que realiza Maximiliano de Miramar a México.
Hay tres apartados en Maximiliano Lontefidare, de Miramar a México, con el corazón atravesado por una flecha y escenas de la vida real, la nada mexicana.
En esos tres capítulos, al igual que en el resto de la novela, vamos a encontrar tres tipos de escritura muy diferenciada.
De Miramar a México es un capítulo donde alterna la realidad histórica con la ficción, es decir, este matrimonio convencional de la ficción y la realidad, con el corazón atravesado por una flecha, la ficción va más allá de la realidad, y escenas de la vida real, la nada mexicana, retorna del paso a este estilo de ensayista histórico, como si tomara la pluma objetiva del historiador.
Vamos a ver qué pasa en De Miramar a México.
Lo más interesante de esta escritura es que se trata de un capítulo donde los diálogos, los juicios del novelista, todo está unido en un solo bloque, es decir, no hay guiones para separar las intervenciones de cada uno de los personajes, sino que todo está integrado en un solo discurso.
Y resalta sobre todo la frivolidad de Maximiliano frente a la prudencia de Carlota.
Prudencia aparece aquí como un personaje absolutamente absorto en sus pensamientos, en sus actividades, mientras Maximiliano está pensando básicamente en los uniformes que deben llevar la Guardia Palatina, sus mayordomos de palacio, mientras también se preocupa por el orden en que deben de avanzar los ciudadanos al entrar a un templo, por ejemplo.
Incluso si uno revisa el periódico El Diario del Imperio, se va a encontrar con una serie de edictos que, si no resultaran trágicos, nos moverían a la risa.
Hay uno muy curioso donde se habla de la vagancia, que dice "se meterá a la cárcel a fulano, sultano y mengano".
Yo no lo tengo ahora, pero es muy interesante porque uno se pone a leerlo y dice, bueno, si se metiera a la cárcel a toda la gente que se menciona en este edicto de Maximiliano, pues no quedaría ningún ciudadano por las calles.
Es decir, era un edicto que prácticamente condenaba a la prisión a todo aquel que viviera en la República Mexicana.
En este capítulo, en ese trayecto cuando Maximiliano va con Carlota de Miramar a México, hay la alusión a una curiosa carta del presidente Juárez.
Cuando se dice que Maximiliano recibió una carta que en realidad nunca se ha comprobado que la haya mandado el presidente.
Se dice que es apócrifa, que en realidad Benito Juárez jamás tuvo ni siquiera la...
No se dignó contestar la carta de Maximiliano.
Ustedes recuerdan que Maximiliano le envía una carta a Juárez invitándolo a que juntos resuelvan los problemas de México.
Con este afán colonialista de que el hombre blanco y barbado va a venir a redimir a los indios ignorantes, le envía esta carta a Maximiliano y Juárez supuestamente contesta con un documento que del paso cita parcialmente, pero que vale la pena leer de manera íntegra.
Sobre todo porque como no sabemos si en realidad el documento es auténtico, pues como pieza literaria resulta interesante.
Esta carta supuestamente la recibe Maximiliano en este camino de Miramar a México.
Y dice Juárez, "Respetable señor, me habéis dirigido privadamente una carta fechada el 2 del corriente a bordo de la fragata Novara y mi carácter de persona cortés y respetable me impone la obligación de contestarla aunque muy deprisa y sin meditación, pues como debéis suponer el importante y delicado cargo de presidente de la República absorbe todo mi tiempo y no me deja solas ni aún de noche.
Me decís que abandonando la sucesión de un trono en Europa, abandonando vuestra familia y vuestros amigos, vuestras propiedades y lo más caro al hombre, vuestro país, habéis venido con vuestra esposa doña Carlota a tierras distantes y no conocidas sólo por obedecer al llamamiento espontáneo de una nación que fija en vos la felicidad de su porvenir".
Aquí está citando textualmente a Maximiliano, hasta aquí la cita.
"Admiro hasta cierto punto toda vuestra generosidad, pero me sorprende mucho encontrar en vuestra carta la frase 'llamamiento espontáneo', pues yo había visto antes que cuando los traidores de mi país se presentaron bajo su propia autoridad en Miramar a ofreceros la Corona de México con algunas actas de nueve a diez ciudades de la nación, no percibisteis en eso sino una farsa ridícula, indigna de la seria consideración de un hombre honrado y decente.
En contestación a tal absurdo, exigiste la expresión libre de la voluntad nacional como resultado del sufragio universal.
Esto era pedir una imposibilidad, pero era el justo deber de un hombre honorable hacerlo".
Recuerden la canción que escuchábamos de La Paloma cuando dice "el papelítico certificado de que la guerra ha terminado".
Son las actas que le enviaron a Maximiliano engañándolo, diciéndole que la mayor parte de la nación quería la llegada de un príncipe extranjero.
"Me invitáis cordialmente a que vaya a México, a donde os dirigís a fin de que celebremos una conferencia en unión de otros jefes mexicanos, prometiéndonos las fuerzas necesarias para nuestra escolta durante el viaje y empeñando, como fianza y garantía, vuestra palabra, vuestra fe pública y vuestro honor.
Es imposible, Señor, que acceda a esta instancia, porque mis ocupaciones oficiales no me lo permiten.
Pero si, ejerciendo mis funciones públicas, pudiera aceptar tal invitación, no sería suficiente la fe pública, la palabra de honor de un agente de Napoleón.
También decís que de la conferencia, si yo acepto, no dudáis que resulte la paz y en ella la felicidad de la nación mexicana, que colocándose el imperio en un lugar de honor distinguido, contaría en lo futuro con mi talento y mi patriotismo para el bien general.
Es indisputable, Señor, que la historia de nuestros tiempos registra los nombres de grandes traidores que han hecho traición a sus juramentos, a sus palabras y a sus promesas, que han sido falsos a su propio partido y principios, aún a sus antecedentes y a lo más sagrado para el hombre de honor.
Cierto también que en todos estos casos de traición, el traidor ha sido guiado por la vil ambición de mando y el deseo miserable de satisfacer sus pasiones y aún vicios.
Pero un hombre a quien está confiado el cargo de presidente de la República saliendo como ha salido de las oscuras masas del pueblo, sucumbirá si así lo decreta la sabiduría de la Providencia, desempeñando su deber hasta lo último, correspondiendo a las esperanzas de la nación que preside y satisfaciendo las aspiraciones de su propia conciencia.
La falta de tiempo me obliga a concluir y sólo añadiré una observación.
Al hombre le es dado a veces atacar los derechos de otro, apoderarse de sus propiedades, amenazar las vidas de los que se atreven a defender su nacionalidad, hacer aparecer las más esclarecidas virtudes como crímenes y hacer resplandecer sus vicios como virtudes.
Pero hay una cosa que está fuera del alcance de los falsos y perversos y esa es la sentencia tremenda de la historia.
Ella nos juzgará.
Bueno, le corté la carta, es mucho más larga, mucho más intensa, pero sí me pareció importante citarla porque del paso solamente pone un pequeño fragmento.
Precisamente para combatir cualquier grandilocuencia literaria, es decir, si él pusiera este documento al lado de la frivolidad de Maximiliano, crecería mucho más su ingenuidad.
Uno al leer este documento de Juárez se da cuenta del contenido de la carta de Maximiliano.
O sea, Maximiliano le invita a que juntos hagan la felicidad de los mexicanos cuando Maximiliano se ha aliado al partido opuesto al de Juárez.
Entonces, es una gran ingenuidad política, un deseo bueno, Maximiliano era un hombre bueno, pero muy torpe políticamente, muy ingenuo, y Juárez no lo era.
Hay un libro muy interesante de don José Ceballadés, del historiador José Ceballadés, titulado "El pensamiento político de Benito Juárez", donde, a semejanza del primer capítulo de la novela, recuerdan ustedes cuando del paso van alisando a manera de vidas paralelas la de Juárez y la de Napoleón III, José Ceballadés igualmente hace un análisis muy breve, pero muy lúcido, de la personalidad de Juárez, oponiéndola a la personalidad de Maximiliano, y concluye varias cosas muy interesantes, una de ellas, la edad.
Maximiliano era un hombre muy joven cuando llegó a México, y además también muy joven para su edad, es decir, era un hombre muy inmaduro desde el punto de vista de la toma de decisiones, muy voluble, y esta volubilidad, esta inmadurez, a veces, como sucedió durante su estancia en México, puede derivar en una maldad involuntaria muy peligrosa.
Ser tan voluble y ser tan poco firme en sus convicciones puede causar daños muy grandes, como afirmó la firma del convenio de la ley del 3 de octubre.
Mientras Carlota era una mujer de un gran temple, de una gran madurez, incluso siendo menor de edad, todos sabemos que una mujer siempre es más madura que un hombre, si hay una mujer de 20 años y un hombre de 20, pues la mujer nos lleva años luz, y Carlota era realmente el gobernante del imperio.
Pero oponiéndose a Juárez, Juárez era un hombre que conocía el obstáculo, Juárez era un hombre que sabía vencer las adversidades.
No sé si ustedes alguna vez han estado en Galatao, pero si uno piensa, esa sierra de Oaxaca, cómo ese niño a los 12 años se fue a pie por toda la sierra, desde Galatao hasta Oaxaca, con la sola voluntad de estudiar, uno entiende que un niño que hace eso tiene que crecer para formarse con un carácter y con un temple muy definido.
Incluso Carlos Pellicer, en su hermosísimo poema dedicado a Benito Juárez, lo compara con las grecas de Mitla, dice que el carácter de Juárez era como esas grecas, que él era un hombre que tenía que complicar las leyes de la geometría.
Y justo cierra, en el capítulo inicial de también este libro extraordinario, titulado "Juárez sobre su tiempo", tiene un capítulo donde analiza el origen de Juárez, y entonces comienza diciendo su primer maestro fue la naturaleza, es decir, él fue un niño que sabía domar la naturaleza, que sabía enfrentarse a ella, y que por lo tanto tenía que saber dónde pisaba.
Él no podía pisar donde hubiera una piedra suelta, no podía pisar donde hubiera una víbora, entonces aprendió a caminar, aprendió a andar, volteando para todos lados, siendo, como él dice en un capítulo anterior de la novela, "terco como una mula".
Maximiliano no, Maximiliano fue un hombre que nació con todo resuelto en la vida.
Entonces, esto lo analiza de manera muy interesante Valadez, y analiza por supuesto la madurez política de Juárez, el hecho de que se había enfrentado a todos los obstáculos, frente a la inexperiencia política de Maximiliano.
Naturalmente que lo más hermoso que le pasó a Maximiliano fue haber venido a México, pero claro, eso se los dejo como una tarea, ya lo veremos en el último capítulo, en Querétaro, a ver si es cierto que puedo defender esa idea, de que lo más hermoso que le pudo haber pasado a Maximiliano fue haber venido a México y morir al frente de su ejército en Querétaro.
Lo más sobresaliente, como les mencionaba, de este capítulo, es esta unión de voces donde los diálogos, la descripción de la llegada a México, está unida en un solo discurso.
Se menciona la circunstancia picaresca, terrible, de que cuando llegan a Palacio Nacional, Maximiliano y Carlota, el emperador tiene que dormir sobre una mesa de billar, porque en la cama lo picaban las chinches.
Las chinches mexicanas, hambrientas de sangre extranjera, esa legión de pequeños vampiros, pues se lanzaron sobre esta sangre nueva.
Y recuerden también que Maximiliano no dormía en cama, y mucho menos con Carlota.
Maximiliano dormía desde siempre en un catre de campaña, en un catre militar.
De hecho, en Querétaro actualmente hay una reproducción de ese catre, dicen que es el original, pero no creo, era un catre de ese tipo, un catre militar para donde él dormía.
Y entonces dormir en una mesa de billar, pues no le resultaba novedoso.
Menciono la circunstancia real, histórica, de las chinches, porque estas chinches van a aparecer en un capítulo que vamos a ver más adelante.
Así ya cuando lleguemos en la siguiente clase a la conclusión, a Querétaro, la tumba de los ensueños de Maximiliano.
El segundo apartado, "Con el corazón atravesado por una flecha", es un texto muy particular por varias razones.
Se basa en el hecho histórico de las terribles hazañas del coronel Dupin en contra de los mexicanos.
Como recordarán ustedes, como les mencioné, como les alenté un poco la clase anterior, a raíz de la formación de las guerrillas mexicanas, el mariscal Bazén, desesperado, le pidió, no, eso es de Foray, Foray ya fue el que lo formó, se le ocurrió formar una legión de lo más selecto de lo peor, es decir, convocar guerrilleros, bandidos, fugitivos, maridos engañados, asesinos, es decir, lo más, la flor y nata de los buenos muchachos, para integrar una contra guerrilla que combatiera a los mexicanos, que impedían el flujo de mercancías entre Veracruz y México, es decir, eran una lata constante, no permitían que hubiera un convoy seguro, en las zonas ocupadas, un soldado francés no podía internarse sin peligro de que lo matara.
Es así como el 14 de febrero de 1863, es decir, meses antes de la caída de Puebla, se forma la contra guerrilla francesa al mando del tristemente célebre coronel Dupin.
Dupin había sido un militar con experiencia en la guerra en Asia, y entre los generales, entre los militares que vinieron a México, había un señor llamado Emil de Queratry.
Queratry escribió un libro maravilloso, porque uno lo puede leer como una novela de aventuras, titulado "La contra guerrilla francesa en México, recuerdos de las tierras calientes".
Entiendo que hubo una edición mexicana en la editorial CEP 70's, y que está muy bien traducida, creo que la hizo Neftalí Beltrán, si mal no recuerdo.
Pero es un libro extraordinario que uno puede leer como si fuera una novela de Stevenson, donde se refieren las crueldades tanto de los extranjeros como de los mexicanos.
La guerra de guerrillas es una guerra sin cuartel, sin leyes de ejército, y eso es lo que lleva a Del Paso a decir, bueno, qué pasaba con estos hombres, qué sucedía en su interior, en su psicología.
Antes de entrar al comentario de la ficción, de la ficción que construye Del Paso, vamos a ver quién era este coronel Dupin, este sanguinario coronel Dupin.
Así lo describe en su libro "Emil de Queratry".
"El coronel Dupin tiene 50 años, aunque parece de más edad.
Su cabeza da la impresión de estar audazmente colocada sobre sus anchos hombros.
Su frente denota inteligencia, la nariz es aguileña, la barba y los cabellos blancos, los ojos dulces y amenazantes alternativamente.
Tiene un cuerpo ligeramente encurvado y un poco obeso.
Usa sombrero mexicano, sin corbata ni chaleco, un capote rojo o negro de coronel, pantalón blanco de grandes pliegues, calza con botas amarillas a la escudera con espuelas del país.
Lleva ocho o nueve con decoraciones en el pecho, un revólver al lado y un sable experimentado colgado a la silla.
Tiene como costumbre no desnudarse jamás para dormir.
En cuanto a su aspecto moral, trataremos de hacer un esbozo con imparcialidad.
Hijo de una familia legitimista del mediodía de Francia, ha rehusado los más brillantes puestos en el extranjero por amor a la bandera tricolor.
Educado en una escuela de jesuitas y en la universidad, niño terrible fue expulsado de los dos centros docentes.
Pasó después a la escuela politécnica, de la cual salió habiendo ocupado en ella los primeros lugares.
Demasiado acolorado para guardar rencor, tan educado con sus comensales como con los prisioneros que va a fusilar.
Demasiado amigo de la popularidad, pero poco cuidadoso de la opinión pública, de una rara inteligencia, no desesperando jamás, escribiendo día y noche en un estilo taimado y lleno de colorido.
Ávido de movimiento, capaz de sujetarse a todas las alegrías como a todas las privaciones.
Insensible a la fatiga, amable conversador con el saliño cortés de juvenal.
Inspirándose demasiado en su autor favorito, Maquiavelo, en su vida política y militar como en su vida privada.
Utilizando todos los medios que él cuenta para marchar a su objetivo, contando demasiado con lo imprevisto que frecuentemente lo favorece.
De una gran prodigalidad, despreciando sin embargo la riqueza.
Después de haber estado comprometido para la venta de su museo en China, a pesar de su buena hoja de servicios militares, vino de la manera más natural para tomar parte en el triunfo.
Acaba de recibir la cruz de comendador de la Legión de Honor.
Bueno, entonces, este buen muchacho es al que se envía como comandante de esta fuerza exterminadora en contra de los guerrilleros mexicanos.
Y del paso retoma las características tan pintorescas.
La siguiente clase vamos a ver su aspecto.
Era un hombre efectivamente, como lo describe Queratry, con su sombrero de charro, como también lo recupera del paso, con sus mastines al pie.
Y además en un río que se llama Tamesí, que está en la Huasteca tamaulipeca, si no me falla la geografía.
Y si no, será en alguna… ¿alguien sabe dónde está el río Tamesí?
Sí, está en la Huasteca, en la Tierra Caliente, que es donde se desarrollaba básicamente esta campaña de los guerrilleros.
Y cómo trata del paso esta relación entre el guerrillero y su víctima, que es un… perdón, entre el contra guerrillero y Juan Carvajal.
Este guerrillero que no existió, es decir, la historia no registra el nombre de una persona llamada Juan Carvajal, pero sí registra el nombre de un aureliano buen día, de un Nicolás Romero, y de una serie de otros guerrilleros que combatieron por la República.
Nicolás Romero, como les mencioné también en alguna sesión, fue el héroe de la novela de Vicente Rivapalacio, "Calvario y Tabor".
Aparece ahí una figura heroica, sufrida.
Normalmente todos estos guerrilleros eran fusilados sin previo juicio, o se les hacía una corte marcial que equivalía a un juicio de adorno, simplemente para cumplir el trámite, y los asesinatos, bueno, me salió el asesinato, iba a decir los fusilamientos, pero pues, bueno, también a eso vamos a llegar la próxima clase, ¿no?
Todavía hay mucha gente que habla del asesinato de Maximiliano.
Se les fusilaba a los republicanos en la plazuela de Miscalco, o sea, en la Merced, era el lugar escogido para darle un carácter más siniestro.
Entonces, ese era el destino final de todo guerrillero.
Cualquier guerrillero, cualquier persona que apoyara a la República, sabía previamente que su destino iba a ser terminar en la plaza de Miscalco.
En este caso, hay una, construye del paso un texto muy interesante por esa relación entre el torturador y el torturado.
Hay una comunicación erótica entre líneas muy terrible, muy interesante.
Recuerdan que él va desprendiendo los milagritos que tiene Juan Carvajal en su sombrero, y se los va clavando en el cuerpo.
Es decir, esta relación corporal del torturador y del torturador, que tiene mucho de sexual, mucho de terrible, y que ha analizado también Mario Benedetti en "Pedro y el Capitán", en el relato de del paso, alcanza una brutalidad realista muy interesante, que a mí me recuerda un texto clásico de la literatura latinoamericana, que es "El matadero" de Echeverría.
Es decir, es un relato, ¿se acuerdan del matadero?, que se dice que si se hubiera publicado en Europa, Echeverría hubiera sido el creador del realismo.
Echeverría, que era un autor romántico, con "El matadero", se adelanta por sus descripciones tan violentas, tan gráficas, se adelanta a lo que después harán "Solá" y "Flaubert" en Francia.
Y este texto recupera este sentido brutal.
Es un tratamiento muy bien logrado de un personaje real, como fue el coronel Diopá, y este guerrillero mexicano de nombre Juan Carvajal, pero que encarna a toda la resistencia republicana, a todos los chinacos que se opusieron a vivir en un régimen que ellos no habían elegido.
Y por aquí también se menciona a Ignacia Reychi, "La barragana".
Dice en algún momento, "¿Has oído hablar alguna vez de 'La barragana'?"
Y dice, contesta Juan Carvajal, "Dicen que es una guerrillera juarista".
Y contesta Diopá, "Guerrillera, bandida.
Todos ustedes son bandidos, no guerrilleros.
Pero tengo entendido que es muy valiente, y no más por eso no sé qué voy a hacer con ella si la agarramos viva.
Si cortarle los pechos para que parezca más hombre, ya que eso es lo que le gusta, vivir y pelear como hombre, o si perdonarla en memoria de nuestra Juana de Arco.
¿Tú qué opinas?"
Fíjense cómo esta barbarie que está emprendiendo el coronel Diopá con el guerrillero, es como una especie de respuesta de Del Paso a aquella carta que analizamos en alguna sesión anterior, en la correspondencia incompleta entre dos hermanos, cuando el hermano que está en México, o es el que está en Francia, que se pone a pensar en la relatividad de la civilización y la barbarie.
Acuérdense que la oposición civilización y barbarie se maneja a todo lo largo del siglo XIX, incluso por parte de nuestros propios pensadores.
Domingo Faustino Sarmiento, en Argentina, consideraba a Juan Facundo Quiroga, el gaucho, el caudillo gaucho, montonero, como representante de la barbarie.
En opinión del liberal Sarmiento, un hombre como Quiroga, que era un hombre incontrolable, que era un hombre de origen indio, no podía estar en un país civilizado.
Pero claro, era utilizado para las causas políticas de la época.
Lo paradójico es que Diopá, que como nos dice Queratrí, ha recibido la legión de honor, es un hombre educado con sus comensales y también cuando fusila a sus opositores, llevó a cabo una guerra de exterminio, matando mujeres embarazadas, incendiando aldeas, realizando una guerra de exterminio semejante a la que Francia había llevado a cabo en Vietnam.
Ustedes recordarán que Francia primero practicó la contraguerrilla en Vietnam y después la vino a realizar en México.
Y al igual que después lo harían los americanos en Vietnam, parte de su estrategia consistía en quemar los sembradíos, y la guerra que emprendió Diopá también era quemar los lugares de abastecimiento porque sabía que la población siempre estaba en contacto y en colaboración con los guerrilleros republicanos.
Y resulta muy interesante cómo del paso demuestra con las brutalidades de Diopá lo que el personaje en correspondencia con su hermano nos va indicando.
Y el final, que es muy interesante porque el guerrillero nunca le pregunta "¿qué me vas a hacer?", nada más le pregunta "¿cómo me vas a matar?"
Él sabe que lo va a matar y que lo va a hacer con gran refinamiento, con gran crueldad.
Y por eso el capítulo se llama "Con el corazón atravesado por una flecha".
A mí me hubiera gustado meterle aquí una tijera al capítulo cuando le dice "Y si tú quieres saber cómo te voy a matar, Juan Carvajal, ahora mismo lo vas a saber.
Te voy a matar como nunca he matado a nadie".
El coronel se quedó mirando por unos segundos el prendedor que tenía en la mano y murmuró "C'est bon".
Luego dijo "Fait venir l'indio mayo et qui la porte sonar que se flèche".
El intérprete tradujo "Que venga el indio mayo y que traiga su arco y sus flechas".
Eso había que haberlo quitado, hubiera quedado mucho mejor que venga, pues sí, o en francés o en español, o dejarlo ya sin nada, si ya hubiera dicho "Con el corazón atravesado por una flecha", yo lo hubiera dejado en "Te voy a matar como nunca he matado a nadie".
Porque ya el título, ya es la primera unidad de significación.
Pero esto subraya, este refinamiento para matar, este sadismo que se da en guerras que no tienen, pues que no están reglamentadas por ciertos códigos y cierta legislación, sobre todo acuérdense que en la Segunda Guerra Mundial se cometieron muchas atrocidades por no contemplar las leyes de la Convención de Ginebra.
Por eso cuando analizamos el capítulo de Camarón, Camarón, recuerden que una de las razones por las cuales se rindieron los soldados de la Legión Extranjera es porque pensaban que los mexicanos que los atacaban eran guerrilleros, y por tanto al ser derrotados no los iban a respetar.
Después de este capítulo vienen "Escenas de la vida real, la nada mexicana", un capítulo donde Maximiliano va analizando, por un lado, la difícil relación que el Archiduque mantuvo con la Iglesia.
La Iglesia pensaba recuperar sus privilegios, recuperar sus fueros, gracias a la llegada de Maximiliano, pero resultaba que no, resultaba que Maximiliano ya desde la llegada del Mariscal Foray había indicado la necesidad de que México se integrara, que México adoptara la libertad de cultos, ese gran principio de las sociedades modernas.
Dijo Foray, eso espantó naturalmente a nuestros clericales, se quedaron espantadísimos.
Y esa fue también otra de las causas de la derrota de Maximiliano, de la derrota política, nunca hubo un arreglo con el clero mexicano, ni por supuesto con el clero del Vaticano, y entonces eso en un país tan católico como el nuestro, ustedes imagínense, y sobre todo que en ese instante el clero tenía tanto poder como ahora, porque ahora ya lo recuperó, y pues era muy importante tener esa carta a favor.
Y analiza de una manera muy lúcida, muy interesante, del paso, esta nada mexicana, esta especie de paréntesis donde había un emperador pero donde nada cambiaba, todo parecía igual.
Por eso les mencioné en alguna ocasión los versos que acostumbraba decir la gente, "Juarez cindito, Juárez güerito, todo igualito".
Naturalmente el que se apresuró a hablar de todo esto y a criticar toda la estancia de Maximiliano y Carlota en México, un hombre que no trabajaba con la espada, pero sí con el lápiz.
Me refiero a Constantino Escalante, al cual ya hemos mencionado aquí, allá afuera está su libro bien barato, como en 35 pesos, lo publicó con la culta, deberían comprarlo, porque además es un libro bien bonito, muy bien hecho, y Constantino Escalante es uno de los grandes artistas, se le llama el "domié mexicano", con esta especie de envasallaje que siempre tenemos para lo extranjero, "domié" era un gran artista, pero no sé por qué tenemos que llamar a "el domié mexicano", nunca van a decir que "domié" era el Constantino Escalante francés, siempre va a ser al revés.
Y sus caricaturas son extraordinarias, sobre todo porque son de un gran respeto, no son caricaturas donde ridiculice la figura de Maximiliano, sino que al contrario, Maximiliano siempre sale con una gran dignidad, más que caricaturas parecen retratos, era un gran dibujante Constantino Escalante, y lo que hace del paso de algún modo cuando trata a Maximiliano, es tener esa gran dignidad que tenía Constantino Escalante, así como Escalante hace un retrato caricaturizando, pero no haciendo una figura grotesca del emperador, del paso siempre, casi siempre, tiene el buen gusto de emplear este cuidado en que no se le pase la mano, porque si se nos pasa la mano en la caricatura, estamos en la vefa y entonces el atacante resulta ridículo, con mucho más sangriento.
A veces, del paso, en algunos capítulos posteriores, sobre todo cuando va al nivel escatológico, si se pareciera más un caricaturista tipo Magú, la mayor parte de las veces se mantiene como un Constantino Escalante, siempre en un tono de gran dignidad.
Y era una desgracia para Maximiliano, porque Maximiliano no podía decretar una ley de imprenta y meter a la cárcel a Constantino Escalante, cuando Constantino Escalante todo lo decía entre líneas.
Bueno, eso fue en principio, porque aunque Maximiliano dijo que iba a establecer una ley de imprenta, a la larga persiguió muchísimo a Constantino Escalante, lo metió a una jaula, le hizo cosas horribles.
Adoptan a Iturbidito, porque como sabían no podía tener hijos, entonces es otra de las cosas que hacen en México y de las que habla del paso.
Todo este capítulo, "La nada mexicana", yo lo leo como una especie de análisis que el novelista hace a la manera de un historiador de las mentalidades.
Más que hablar, habla de los hechos, pero se pone a analizar esta formación de una burguesía mexicana que no acababa de ponerse de acuerdo sobre el tipo de gobierno que deseaba.
Mencionan las caricaturas de Maximiliano en la orquesta, y aquí también se habla de la ley del 3 de octubre de 1865.
Esa ley que, como les mencioné, decretaba la ruina para nosotros, pero la ruina también para ellos.
Les voy a leer un fragmento para que ustedes juzguen.
Además, es una ley absolutamente mentirosa, porque dice, octubre 3 de 1865, Maximiliano dice, "Mexicanos, la causa que con tanto valor y constancia sostuvo don Benito Juárez, había ya sucumbido no sólo a la voluntad nacional, sino ante la misma ley que este caudillo invocaba en apoyo de sus títulos.
Hoy, hasta la bandería en que degeneró dicha causa, ha quedado abandonada por la salida de su jefe del territorio patrio".
Esta es una mentira flagrante.
Benito Juárez jamás salió del territorio nacional.
Estaba a punto, porque estaba ya en Paso del Norte, pero jamás, ni siquiera cruzó la frontera para ir a aceptar las invitaciones que le hizo el gobierno de Estados Unidos.
Él jamás abandonó el territorio nacional.
Se lo hicieron creer a Maximiliano, y Maximiliano aquí lo está diciendo.
Bueno, ya no hay presidente, ya no hay gobierno.
Entonces, dice, si ya no hay bandería, artículo primero, "Todos los que pertenecieran a bandas o reuniones armadas que no estén legalmente autorizadas, proclamen o no algún pretexto político, cualquiera que sea el número de los que formen la banda, su organización y el carácter y denominación que ellas cedieran, serán juzgados militarmente por las Cortes Marciales, y si se declarara que son culpables, aunque sea sólo del hecho de pertenecer a la banda, serán condenados a la pena capital, que se ejecutará dentro de las primeras 24 horas después de pronunciada la sentencia".
Esta ley equivalía a condenar a muerte automáticamente a todos los guerrilleros que estuvieran con las armas en la mano, y esto provocó la muerte de dos generales que tienen nombre de calle, bueno, es que todo mundo dice que es una sola calle, Arteaga y Salazar, pero son dos, ¿no?
José María Arteaga y Carlos Salazar, incluso están enterrados juntitos.
Lo que pasa es que como están juntos en una tumba en el Panteón de San Fernando, todo mundo dice "ah, mira, Arteaga y Salazar, estos que tienen nombre de calle", pero pues son dos, ¿no?
Lo que pasa es que como los fusilaron juntos, eran muy amigos, además es muy bonita toda su muerte, no la describe del paso, digo, bueno, ninguna muerte es bonita, pero esta fue poética porque estaban peleados, eran muy amigos, luego estaban peleados y pues ya la muerte los unió, y fue un escandalazo a nivel mundial todo el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Francia, bueno, el gobierno de Francia, no el gobierno, perdón, los republicanos, los liberales franceses, todos declamaron que qué barbaridad, que se estaba cometiendo un atropello contra México.
Este capítulo termina con una alusión a José Luis Blasio, su secretario particular, cuando dice "apunta Blasio, apunta", y Blasio chupaba el lápiz tinta y apuntaba, y ya para esas horas, como siempre, tenía la boca y los dientes del color, sin ir más lejos, de las más oscuras y brillantes de todas las bugambilias.
Esto lo menciona en sus memorias, que tampoco han comprado, de Maximiliano Íntimo, lo dice José Luis Blasio, que él usaba un lápiz tinta, entonces le hacía mucha gracia a Maximiliano, ¿se acuerdan del lápiz tinta que había que chuparlo?
Bueno, muchos de ustedes no porque ya son postmodernos, pero había unos lápices que uno mojaba con la boca y así, pintaban como tintita, entonces lo había en la época de Maximiliano, y le va a servir para un capítulo posterior, donde va a retomar esta cosa tan doméstica y tan pequeña, para hacer toda una sátira de José Luis Blasio.
Bueno, el capítulo 12, abre con una sección, bueno, el capítulo 12 se titula "Lo llamaremos el austriaco", y reaparece en el capítulo cómicamente titulado "Es como la gelatina", reaparece el presidente Benito Juárez.
Es muy interesante, como les mencioné en una sesión anterior, que los capítulos más serios, serios entre comillas, más respetuosos, más ortodoxos, por llamarles de algún modo, tienen siempre un título muy cómico, "Es como la gelatina", y en cambio los de Maximiliano cuando el contenido es cómico, tienen una cabeza muy seria, o sea que hay un juego muy deliberado del narrador.
Aquí Benito Juárez está conversando con su secretario.
Esta escena seguramente se desarrolla en Paso del Norte, no se nos dice, no se nos sitúa exactamente, pero por los acontecimientos que se están gestando en este momento, seguramente se trata de Paso del Norte, a donde Juárez había llegado el 14 de agosto de 1865.
Él había estado en Chihuahua el 12 de octubre de 1864, y en agosto de 1865, ante el empuje del ejército interventor, se le hizo a Paso del Norte.
Entonces la ciudad del Paso se llamaba Ciudad Franklin, y es interesante lo que dice Manuel J.
Sierra, el historiador, sobre el Paso en este entonces.
Dice "La ciudad del Paso vivía en un ambiente de gran tranquilidad, cierta pobreza, casas de adobe, hermosos valles llenos de plantaciones, y un agua suficiente para sostener su creciente desarrollo.
Todo hacía de esta ciudad, colocada en los confines de México, un oasis de descanso que marcaba la puerta de México hacia el estado de Texas".
Así que no estaba tan mal Don Benito Juárez allá en Paso del Norte, bueno en el desierto, pero era un oasis.
Este señor secretario podría ser también, Iglesias, podría ser Matías Romero, cualquiera de los hombres que lo acompañaron.
Y este capítulo es muy interesante porque Juárez va describiendo su personalidad, pero de una manera muy íntima.
Yo cuando le pregunté a Del Paso si se había inspirado en los apuntes para mis hijos, me respondió que sí, que le había costado mucho trabajo encontrar otro documento donde Benito Juárez pudiera expresarse de manera íntima.
Juárez era un hombre muy reservado, muy valiente para decir sus emociones.
Incluso hay una carta que lo pinta de cuerpo entero, cuando muere su hijo Pepe en Nueva York.
Recuerdan que cuando empieza a estar la guerra más difícil para la República, Benito Juárez decide que su familia se vaya a Estados Unidos.
Margarita se va a Nueva York con sus hijos y allá muere Pepe, uno de los más chicos, creo que era el más pequeño, muere por el frío.
Y hay una carta estremecedora de Benito Juárez a Matías Romero, donde primero habla sobre todas las cuestiones políticas, militares, y sólo en el último párrafo dice "usted no me lo quiere decir, pero creo que mi hijo Pepe ya se murió".
Es un documento verdaderamente aterrador y conmovedor por esta voluntad de hierro, por este deber que Juárez se imponía antes que nada a sí mismo.
Y el capítulo del paso lo menciona, le costó mucho trabajo porque no supo cómo quitarle el almidón a Benito Juárez, y casi este texto podría leerse como una paráfrasis del texto que les menciono, "Los apuntes para mis hijos", que fue un texto que escribió Benito Juárez como único testamento para su familia, un texto escrito con una gran sobriedad, con una gran economía de palabras, hablando de su vida, en ningún momento con grandilocuencia, en ningún momento con presunción, siempre con una gran sobriedad.
Por ejemplo, cuando dice aquí "cuando murió mi hijita, yo mismo la llevé a enterrar, la ley que prohibía la inhumación en los templos, exceptuaba a los gobernadores y a sus familiares, pero yo no quise hacer uso de ese privilegio, yo mismo solo llevé su caja, una cajita así de pequeña y blanca al cementerio de San Miguel".
Esa declaración, ese tipo de declaraciones están tomadas prácticamente idénticas del texto que se llama "Apuntes para mis hijos".
Una compañera me preguntaba que dónde se podría investigar sobre, encontrar todos estos textos íntimos de Juárez, pues hay que expigarlos de los 17 tomos de la obra monumental de Jorge L.
Tamayo, "Benito Juárez, documentos, discursos y correspondencia".
Es un texto padrísimo, lleno de información, de páginas heroicas, es muy bonita aquella carta cuando Margarita Maza de Juárez, bueno, se colige que le manda a preguntar porque no está la carta de Margarita, pero contesta Benito Juárez "no te preocupes de mandarme camisas, todavía tengo aquí".
No, dice "no sé cuáles son las medidas de mis camisas, pero yo, no te preocupes porque yo todavía tengo aquí unas".
Señal de que le había dicho que le mandara sus medidas para hacerle unas camisitas, porque ya ven que era chiquito.
En este diálogo resaltan varias ideas interesantes, una página, bueno tenemos una edición diferente, pero desde la primera se habla del matrimonio del Mariscal Bazén con Pepita de la Peña, que también fue de estos sucesos históricos muy interesantes, muy dignos de novelar.
¿Se acuerdan que el Mariscal Bazén, siendo un hombre de más de 60 años, comienza a pretender a Josefina de la Peña, Pepita de la Peña llamada, que era una muchacha de veintipocos años, prima de quién?
A ver, la pregunta es, ¿usted ya tiene el libro?
¿No?
¿Usted ya tiene el libro?
¿Ah no?
Porque el que no tiene.
A ver, ¿quién dijo Rosario?
Bueno, no habíamos dicho ningún libro todavía de Rosario, prima de Rosario.
Es decir, hay un destino trágico, muy novelable, de las dos primas.
Era prima de Rosario, por la cual el grosero de Acuña se suicida.
Y es muy interesante que una semana después de que se suicida Acuña, en 1873, es juzgado el Mariscal Bazén en Europa, por alta traición.
Es decir, hay un destino trágico, muy interesante tejido entre las dos primas.
Sería interesante hacer una novela o un estudio sobre estas dos mujeres, inteligentes, brillantes, hermosas, pero con un destino muy peculiar, que yo no quisiera denominar trágico, más bien yo lo llamaría heroico, porque imagínense, lo heroica que tuvo que ser Rosario para soportar al ejército de Machines, que le dijeron que Acuña se había matado por ella.
O sea, nadie se mata por nadie, eso es evidente.
Y también el Pepita de la Peña, toda la gente que le gritaba traidora por haberse enamorado y casado con Bazén.
Hay una parte muy cómica, involuntariamente cómica, de Maximiliano, porque Maximiliano le regala a Bazén, cuando se casa con Pepita de la Peña, el Palacio de Buenavista.
A ver, ahora sí, no, no, eso está muy fácil.
Le regalo los anales mexicanos al Segundo Imperio, pero eso está muy fácil.
Si les pregunto que dónde está el Palacio de Buenavista, todo el mundo va a decir, por eso dije que no es, dígamela pero sin libro.
¿Dónde está?
Donde está el Museo de San Carlos.
Incluso en la película El Vuelo del Águila, hay una escena donde usted y Mariscal Bazén dentro del edificio, lo cual es falso porque nunca lo ocuparon.
Se lo regaló Maximiliano sin ser de él, dijo yo se lo regalo.
Y luego cuando Pepita de la Peña regresa en los años 80, ya con Porfirio Díaz en el poder, regresa a reclamarlo.
Mete pleito legal y todo, dice yo quiero ese edificio porque me corresponde, a mí me lo regaló Maximiliano.
Entonces le contesta, Porfirio Díaz, se lo regaló si no era de él, además ese señor ya se murió, ahora sí que no había manera.
No, y toda la segunda parte de la vida de Pepita es muy interesante, Bazén se regresa a Francia, lo juzgan allá después de la derrota de Metz y lo condenan a la pena capital, se la conmutan por un presidio en la Isla de Santa Margarita y ahí lo rescata en una lancha, así con un rescate tipo cinematográfico, Pepita.
Sí, son vidas realmente extraordinarias.
Menciona con gran sobriedad la muerte de sus dos hijos muertos en un año, se preocupa por el frío de Nueva York.
Las cartas de Margarita desde Nueva York son bien interesantes también, hay una muy bonita donde le dice Margarita a Juárez, porque salieron los anuncios, alguna noticia en un periódico de Estados Unidos, en una recepción que hizo el secretario de Estado que invitó en Washington a la señora Juárez, entonces la señora lucía unos maravillosos pendientes de diamantes.
Entonces, muy apenada Margarita le dice, esos aretes que dice el periódico son los que tú me regalaste el día de mi santo, y eran unos aretes chiquititos, pero pillaban que el periódico todo lo cambia.
Habla de las dos guerras mexicanas, la de México contra Francia y la de la República contra el Imperio.
También en esta relación con su secretario alude a Porfirio Díaz y su capacidad nobelesca para escapar de prisión, se acuerdan que era muy bueno.
En 1865 se le ocurrió a Maximiliano dar el grito en Dolores, que es muy paradójico, ¿verdad?, ir a dar el grito, el que venía a dominar.
Y Benito Juárez hizo su grito ahí en la noria pedriceña, cerca de la laguna, cerca de Gómez Palacio.
José María Iglesias en sus revistas históricas sobre la intervención francesa, recoge esta fiesta nacional que fue seguramente la noche mexicana más significativa.
Ahí estaba Benito Juárez con tres gatos y dos borregos celebrando el grito, ¿no?, defendiendo a la República, pero estaba con ese gritón maravilloso que era Guillermo Prieto, con ese publicista extraordinario del liberalismo cuyo centenario estamos celebrando este 1997.
Septiembre, octubre, noviembre va a haber unas conferencias a las cuales ojalá, sí, se van a estar muy bonitas porque va a ser una... vamos a llevar a Prieto por todos sus escenarios, el Prieto parlamentario en el antiguo Palacio Legislativo, que está... la Cámara de Diputados está dentro del Palacio Nacional, Prieto y la Guerra del 47 en el Convento de Churubusco.
Ya verán ustedes la publicidad, va a estar muy bonita toda esa celebración.
Se refiere al Palacio de Buena Vista también.
Y se habla de los intentos de Maximiliano por establecer la esclavitud, que ese aparece en el siguiente capítulo.
Aquí, al igual que en el anterior, no hay separación entre diálogo y descripción, todo está unido en un solo discurso.
Pareciera que Juárez habla consigo mismo, precisamente por la retórica con la cual construye este capítulo del paso, en lugar de ponerlo conversando con el otro, tal pareciera que el otro es un pretexto para que él genere su monólogo.
Después de este capítulo, que termina con esta alusión de... es como la gelatina, que dice que el enemigo se mueve pero no avanza, y ya el general Primm, ese gran amigo de México, cuando se marchó de nuestra nación, e indignado ante la actitud filibustera de Francia, afirmó que los franceses serían dueños únicamente del terreno que pisara, y así fue.
El enemigo se movía pero no avanzaba.
En cuanto una guarnición extranjera se retiraba de un poblado, inmediatamente lo ocupaba una guerrilla republicana.
Además recuerden que en el norte de México ya comenzaba a formarse una nueva fuerza militar, comandada por Mariano Escobedo, que sería decisiva en la batalla de Querétaro.
El segundo capítulo de este apartado, o el segundo apartado de este capítulo, se llama "Yo soy un hombre de letras", que ese es un capítulo precioso, porque si en otros del paso se ha referido a la defensa militar, a la participación de los pelados, de los neolincos, del que vende la mano del capitán D'Anjou, aquí el personaje es un hombre de letras, literal y literariamente, porque es un hombre que trabaja con las letras, es un hombre que hace carteles, es un hombre que se dedica a transmitir el conocimiento a través de la letra.
Por eso dicen "Yo soy un hombre de letras", y mata a un hombre con el peso de la cultura, con el peso real, no con el peso literario, por eso les decía que es un hombre de letras desde el punto de vista literal y literario.
¿Cuál es el trasfondo histórico de este capítulo?
¿Dónde se desarrolla?
Habla de la campaña militar de los franceses contra Sinaloa, que también fue una de las más heroicas, de las más difíciles.
Ya desde el 26 de marzo de 1864 había habido un bombardeo contra Mazatlán por parte de la fragata francesa Cognelier, no pudo desembarcar por la resistencia de Antonio Rosales, por eso se llama así la Plaza Municipal de Culiacán.
Se retiró la fragata realmente muy averiada, finalmente hubo que abandonar la plaza el 13 de noviembre de '66.
Hay un homenaje implícito a todos estos periodistas, a todos estos hombres modestos también, que sin ser grandes hombres de letras, a través de la formación, a través de la caja, porque no había todavía el minotipo, todo se hacía manualmente.
Se acuerdan de estas cajas grandes que traían tipos de plomo, que si alguna vez tomaron un taller de guarnación, hacíamos estas tarjetitas como las que todavía se hacen en Santo Domingo, sacando de una caja de madera los tipos de plomo, que eran pesadísimas, por eso es que utiliza eso como un arma.
Y es muy bonito que él utilice el peso de las letras para matar a este soldado, porque entonces está matando al enemigo con el peso metafórico y también con el peso real de esta caja.
Se acuerdan que yo lo mencioné en una sesión anterior, que a mí me parecía que el personaje era mudo, porque a cada momento él dice que se expresaba con las palabras.
Se acuerdan que le arroja las letras, pero dice, se acuerda que está el soldado apuntándole a un mexicano, y en lugar de gritarle le arroja las letras.
Yo pensé, por eso, que era mudo, del paso me dijo que no, porque al menos que eso no lo había concebido.
Pero se me hizo curioso que el personaje no le responda nada a la señora que le pide el letero, en cambio se lo escriba.
Y además es muy bonito todo lo que hace, todas las letras, aquella parte cuando le pagan como un hielo y se lo lleva para darse un baño.
Es también, otra vez, la picaresca en acción.
Es un texto escrito, además, con una gran retórica, con una retórica decimonónica, escrito adrede así, porque tal es el estilo de los periodistas del XIX, cuando dice "quizás a mis escritos no los publica porque son muy épicos, o tal vez, y eso lo digo por lo bonito que suenan cuando los leo en voz alta, y porque me parece que son más bien para ser recitados que para ser leídos".
Este hombre no es un buen escritor, pero es un buen escribano.
Es un escribiente, es un hombre que es un artesano, y que le sirve, por tanto, a la República, y a cada momento lo dice con gran orgullo.
También en esta defensa del lenguaje a través de la letra impresa o pintada, porque también habla de los carteles, hay un homenaje implícito a uno de los textos más famosos del Quijote.
Me refiero al discurso de las armas y las letras, cuando don Quijote expresa por qué ambas profesiones tienen sus respectivas características y por qué ambos son de una gran nobleza.
Aquí nuestro hombre de letras acaba convirtiéndose en un hombre de armas, y sus armas son, de manera concreta y metafórica, las letras con las que él ha trabajado.
Por eso dice, "Porque ustedes, señores, estarán de acuerdo conmigo en que no todos los días se puede matar a alguien con el peso de las letras, y como diría mi padre, no tanto literariamente como literalmente."
El siguiente apartado, "El emperador en Miravalle", es un capítulo hermano de uno que habíamos analizado anteriormente, el que se llama "El emperador en Miravalle", es decir, hay una especie de juego de espejos, ya nos puso al emperador en Miramar, o sea, antes de México, ahora ya lo vemos en Chapultepec.
Acuérdense que él quería llamar al castillo de Miravalle, quería cambiar el nombre porque desde arriba podía observarse todo el Valle de México, el Paseo de la Emperatriz, el Paseo de la Reforma, que ya había abierto, la Casa de la Verónica, que ahora es Avenida Chapultepec, el Monte de la Jusques y toda esta descripción de la ciudad.
Y está teniendo en este capítulo una conversación con Matié Fontaine Mori, encargado de la colonización del Imperio Mexicano.
Este personaje usted ya lo ha estudiado también en su tesis, aquí una compañera nuestra está trabajando justamente el aspecto geográfico del Imperio.
La división política que se hizo bajo Maximiliano fue muy lógica, era una división, él planteaba, ¿eran treinta y tantos estados?
Ah, cincuenta departamentos, que era un país tan amplio como era México, bueno, como es, a pesar de que nos lo hayan mutilado, sigue siendo muy grande, y era muy lógica, ¿verdad?
Se lo encargó a don Manuel Orozco Iberra, como usted nos comentaba hace un momento.
Y aquí hay algo que nunca se ha explorado suficientemente, que es una cosa tan contradictoria, porque por un lado Maximiliano deseaba restablecerle esclavitos, decía, como era tan beleidoso, era un hombre que no era tanto que fuera mal intencionado, al contrario, era muy bueno, era un hombre muy generoso, pero era tan voluble que un día se le ocurría una cosa, y al otro día cambiaba de opinión, un día se le ocurrió que sería maravilloso que los confederados que iban a ser vencidos en Estados Unidos, se vinieran para acá, y entonces aquí pusieran, aquí si no hay esclavitud, nada más que se vengan y acá se hace.
Y al día siguiente decía, hay una situación muy injusta para el peón en México, hay que ayudarle.
Y Maximiliano, aunque le duela mucho al historiador de liberales y ultra-cuaristas, sí se preocupó por el problema del peonaje y por el campesino, algo que los liberales no alcanzaron a contemplar, los liberales eran hombres urbanos, hombres preocupados por otros aspectos muy valiosos, muy importantes, pero el problema indígena siempre se les escapó, por eso una guerra como la de castas en Yucatán, y por eso la rebelión constante de caudillos sureños como Altamirano, que nunca estuvieron totalmente de acuerdo con Benito Juárez, hubo esta falta de comprensión, esta falta de sensibilidad de los liberales mexicanos para comprender el problema de los campesinos, y entre otras cosas a Matié Fonten Mori se le estaba encargando la colonización de México, una colonización que hubiera traído como consecuencia quizá una especie de Nueva York, era la idea de que viniera gente de todas partes del mundo, un poco lo que se intentó también con Texas, cuando Texas era mexicano, que se trató de llevar gente de todas partes, pero pues ya ven cuáles fueron las consecuencias, perdimos Texas, perdimos el Astrodón, bueno, ¿dónde estaba?
¿Quién sabe?
Si se hubiera construido, si se hubiera construido un estadio de fútbol.
Ahora, si vean, sería interesante todas estas utopías, todas esas ucronías, ¿qué hubiera sucedido si Maximiliano logra esta colonización y no puede triunfar la causa de Benito Juárez?
Hay un solo libro que habla sobre esta colonización, un libro publicado por Relaciones Exteriores, habla de cosas muy curiosas, esto que le gusta tanto a del Paso, este conocimiento gastronómico, por ejemplo, el origen del gin and tonic, cuando dice que a los súbitos de sus colonias africanas, de los ingleses, les están administrando los polvos de la corteza de la quina, disueltos en agua y ginebra, es decir, era un remedio que después se convirtió en un remedio también, un remedio para el corazón.
Se refiere a la muerte de los belgas, que fue una batalla muy importante, muy tremenda, la causó una gran dolor a Carlota, porque acuérdense que ella era belga y era una legión de gente muy joven, que murió en un combate, más de 100 soldados.
Habla de todo el paisaje, de hecho, básicamente es una descripción de todo el paisaje mexicano, desde el castillo de Miramagui.
Y este también, el personaje, ya lo vimos más adaptado, ya más al tanto de las cosas mexicanas, no tan frívolo como en el primer capítulo, pero sí lo vemos brincar de un idioma a otro, como realmente lo hacía, como lo dicen Blasio y otros testigos de la época, que saltaba del inglés al francés, del inglés al español.
Entonces, aquí logra muy bien este equilibrio Fernando del Paso.
Nos quedan 10 minutos y tiempo para redondear esta sesión, podemos abrir una serie de preguntas.
¿No hay?
En esta última sesión vamos a tratar de redondear el tema que nos ha ocupado.
Para todo el resultado yo quiero reflexionar a partir del capítulo, del apartado 2 del último capítulo, que lleva por título "El último de los mexicanos".
La idea de esta sesión es, a partir de las ideas que del Paso enuncia en este texto, establecer la poética de la novela, si traía los recursos de los que se vale el novelista a lo largo de la obra.
Querétaro es, supuestamente, el fin del tramo.
Con la muerte de Maximiliano termina para México, desde el punto de vista histórico, la lucha por su independencia, la defensa de la territorialidad del gobierno republicano, legalmente constituido.
Ya con la muerte de Maximiliano empezamos un nuevo periodo histórico, pero Carlota continúa viva.
Ahí ya tenemos el terreno de la literatura y de la creación, porque a nosotros, a la historia de México, no le importa el destino de Carlota.
Para los mexicanos, nosotros como mexicanos, como pueblo, como el destino que en ese momento teníamos y nos estábamos forjando, la muerte de Maximiliano es el fin del tramo.
Muchos historiadores han denominado a esta última etapa de la aventura imperial, el tramo de Querétaro.
Un tramo porque efectivamente hay que fusilar a un emperador, hay que juzgarlo y hay que cumplir con la ley, con todo lo que significó para Benito Juárez haberlo hecho, como vamos a ver más adelante.
Pero Carlota sigue viva, esta imaginación desatada, esta loca de la casa, continúa viva a lo largo de muchos años, hasta enero de 1927.
Y por eso del paso, está proponiéndonos aquí una lectura donde ya no interviene la historia, y si la novela con la muerte de la emperatriz, se cubre la última página de un grotesco melodrama personal de sombría grandeza.
Ver la manera en que subraya grotesco y melodrama.
Hace un momento hablamos del tramo de Querétaro, nos está diciendo del paso que se trata de un melodrama, y no solo eso, sino aparte, grotesco.
¿Por qué dice esto?
Más adelante, dice lo siguiente, en lo que respecta a la actuación individual, a la responsabilidad política y ética de Maximiliano y Carlota, la imposibilidad de una historia universal, que a su vez impide la existencia de un juicio también universal, no ha evitado, desde luego, porque en eso están hechas las historias particulares, la proliferación de juicios personales, pero, como también sucede, esos juicios no solo han sido emitidos por historiadores, sino también por aquellos novelistas y dramaturgos que han cedido a la fascinación de la historia.
Yo siento que si aplicamos una crítica muy rigurosa a la obra del paso, también a veces a él lo vence el peso de los datos.
Los hechos históricos llegan a ser tan abrumadores para él, que hay páginas donde no sabe cómo transformarlos y los mete.
Hay una erudición excesiva.
Ahora, también tenemos que pensar que en esto se haya una de las características comunes al estilo propio de Fernando del Paso.
Si una figura retórica nos pudiera servir para identificar su poética, desde el punto de vista formal, esa sería la enumeración caótica.
Fernando del Paso es un escritor que le gusta, que no nos puede decir simplemente "La Marquesa salió a las cinco", como decía Paul Valéry.
Paul Valéry, el gran poeta, el gran pensador francés, decía que se negaba a escribir una novela porque no quería escribir "La Marquesa salió a las cinco".
Eso, en su opinión, estaba bien para el lenguaje pragmático, pero no para la literatura.
Del Paso, por supuesto, heredero de los grandes novelistas ultra barrocos, como Marcel Proust, como James Joyce, quiere hacer una escritura totalizante donde no haya un resquicio sin ocupar.
Yo a esta novela, con todo lo que me gusta, con todo lo que la disfruto al releer, yo se le metería una buena dosis de tijera.
Porque sí siento que, si talleamos la novela, vamos a encontrar que muchos párrafos donde Del Paso utiliza la pluma del historiador, que es donde se pone a ser ensayista histórico, después es repetido por Carlota.
Carlota, en su gran monólogo, en su extraordinario huracán lírico, va recogiendo todo esto que ya Del Paso había dicho.
Por eso, cuando él dice esto que quiero volver a leer, porque lo leímos desde la primera clase, pero como una conclusión de la figura de Carlota, cuando casi al final de la novela dice "Si pudiéramos inventar para Carlota una locura inacabable y magnífica, un delirio expresado en todos los tiempos verbales del pasado y del futuro y de los tiempos improbables o imposibles".
Por eso su Carlota es una escritura absolutamente artificial, no es una escritura cronológica, sino que es una escritura metafórica.
La voz de Carlota es la voz de la historia.
Porque ella va dando testimonio de estos muertos del pasado y de los que pronto también van a morir.
Recuerden que en la primera clase yo les mencioné que muchos amigos historiadores me decían "Carlota no podía hablar así".
Y yo digo "Bueno, es que Carlota, ¿por qué no podía hablar así?".
"No, porque sus cartas y porque su estilo en los documentos existentes no la muestran así".
Bueno, de acuerdo en ese punto.
Pero recordando lo que dice Lucas con su libro "La obra histórica", en el sentido de que todo personaje histórico, por el solo hecho de formar parte de una obra de ficción, ya no es un personaje histórico, aquí es donde intervienen las licencias y las conjeturas del novelista.
Aquí el poeta puede inventar, puede imaginar.
Bueno, primero imaginar, porque en el proceso de creación literaria primero la imaginación.
Uno imagina, luego inventa, luego concreta.
Esto lo decía Kóleres en cuanto al proceso creativo.
Y al inventar, él tiene que convencernos.
Por eso en este capítulo particularmente hay una parte muy interesante cuando dice "Soy una viuda, sí, pero la viuda de un sueño, la viuda de un siglo que se murió de viejo, la viuda de un imperio que se quedó huérfano".
Aquí hay una clave muy importante, es decir que los historiadores a veces, estos historiadores que se enojan con "Del Paso" deberían leerla y releerla más detalladamente, porque aquí lo está diciendo.
"Soy una viuda, pero no solo de Maximiliano, sino la viuda de un sueño".
Muchos de los libros que se escribieron sobre el imperio de Maximiliano, pero libros no de ficción, sino históricos, llevan en sus títulos la palabra "sueño".
"Soy la viuda de un siglo que se murió de viejo".
"Del Paso" dice con gran penetración, en su capítulo "El último de los mexicanos", que es el que estamos tomando de punto de partida para esta discusión, me parece que es como ensayo histórico, eso no lo examina como un ensayo, uno de los más completos, más llenos de puntos de partida, de juicios, para discutir precisamente esto.
Como dice "Del Paso", Carlota se muere dejando un siglo donde todo cambie.
Carlota es la viuda de este siglo, dice que se murió de viejo, se acabó todo este siglo XIX, y la viuda de un imperio que se quedó huérfano.
Recuerden que Carlos Pereira, en una frase que ya citamos, y que "Del Paso" también incluye en este texto que citamos, indica que el imperio mexicano nació muerto y que Napoleón III puso un feto en las manos disipadoras del archiruque.
Por eso dice que este imperio no tuvo hijo, pero también se quedó sin su patria.
Y entonces simbólicamente, en su locura, Carlota es la madre de todos los mexicanos.
¿Cómo se llama la canción famosa de "Viva Palacio"?
"Adiós, mamá Carlota".
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org "La vida de un imperio no es una canción de la vida de un hombre". -Carlos Pereira.
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Revisiones de autores mexicanos a obras literarias de alcance universal
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo
PRODUCCION
Sergio Nahúm Moreno Sotelo

