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M-08913
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SINOPSIS_SERIE
Homenaje a José Revueltas en el centenario de su nacimiento, en el que participan destacados intelectuales y escritores mexicanos. El evento, que lleva el título de dos de sus obras más reconocidas, resalta la importancia cultural y social de la vida y obra del autor. Los asistentes reflexionan sobre su legado, y el homenaje culmina con un concierto, cerrando con broche de oro la celebración de su contribución a la cultura mexicana.
EXTRACTO_SERIE
Homenaje a José Revueltas en su centenario. Intelectuales mexicanos destacan su legado cultural y social. Cierra con un concierto.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Centenario del nacimiento de José Revueltas, destacando la mesa de reflexión titulada Los días terrenales, nombre de una de sus obras más emblemáticas. En este espacio, se analiza y resalta la relevancia cultural y social de la vida y obra del autor, subrayando su impacto en la literatura y el pensamiento mexicano.
EXTRACTO_PROGRAMA
Celebración del centenario de José Revueltas. Mesa Los días terrenales analiza su legado cultural y social, resaltando su impacto en México.
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
4
DURACION_TOTAL
01:46:00:14
PARTICIPANTES
Jaime Labastida, Gerardo Estrada, José Luis Musi, Álvaro Ruiz Abreu, Eduardo Lizalde y José Carreño Carlón. Modera: Javier Aranda
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes | Autor | Escritor | Festival | Festividad | Intelectuales | Literatura | Política
TRANSCRIPCION
Hola, buenas tardes. Me da mucho gusto estar en esta mesa donde recordaremos, donde nos acercaremos pues a uno de los autores esenciales del México contemporáneo, un autor que desgraciadamente se le ha medido sobre todo a partir de su posición política, se ha hablado del hombre puro que lo fue digamos en términos de crítica, pero hemos dejado tirios y troyanos, es decir la izquierda misma y las otras tendencias del espectro político al gran escritor que fue capaz de enseñarnos que con la narrativas se podía también razonar sobre temas esenciales, al escritor que nos hizo ver un México oscuro porque lo vivió de manera directa y es un autor que yo creo que la vigencia que tiene es absolutamente actual porque al leerlo ahora frente al país que tenemos en estos días nos damos cuenta entre otras cosas que ese México oscuro de los 60 y los 70 que creíamos haber superado no había estado en otra parte más que ahí mismo. Me da mucho gusto también que estén aquí en esta mesa estos invitados porque son lectores de Revueltas, algunos lo conocieron, tal vez todos, no sé, ya nos dirán y realmente ellos nos pueden hacer, digamos, un acercamiento real a lo que es su obra. para empezar le pediría al poeta Eduardo Lizalde que fue militante y es sobre todo poeta que nos hable un poco de lo que fue José Revueltas ¿Me toca a mí hablar? Bueno Bueno, se ha escrito y dicho tanto en este periodo de José Revueltas y nosotros mismos hemos hablado y escrito tanto sobre todo pues algunas de las personas se encuentran en la mesa Jaime la Bastida que lo conoció en la plena juventud convivimos con él 30 años estuvimos muy cerca de su persona y de su actividad de sus libros por supuesto y quiero solo decir algunas cosas que fueron muy mal vistas al final de los años 70 todavía porque no era bien vista desde el punto de esta política, la figura de los revueltos, como no lo era la de Octavio Paz, que también sufrió en un periodo juvenil la fascinación de la locura socialista, en la que todos los de mi creación también sucumbimos, que anduvo en actividades en la etapa juvenil de activismo y de promoción socialista en el sureste del país, y que pasando el tiempo, pues padeció lo que padeció toda la generación que le precede, a los surrealistas que se dividieron después de adoptar el marxismo como bandera, sobre todo animados, porque era mucho mejor adoptar la bandera marxista frente a la estúpida barbarie del Tercer Reich y de la filosofía hitleriana. Pero pasando el tiempo las cosas cambiaron, Los surrealistas mismos se dividieron. Muchos de ellos, cuando empezó la represión staliniana de la literatura y se propuso la obligatoria obediencia de los escritores a la ideología socialista, se fueron a otra parte. André Breton, el capitán de esta disidencia, se quedaron en la ortodoxia marxista. Grandes poetas, Paul Elyard y grandes escritores, el crítico de cine notable, erudito de la cinematografía George Sadul y otros. Y eso, pues lo pasó también a nosotros. Pero ya cuando entramos en la juventud en 1955, ingresé yo al Partido Comunista, ya no éramos tan imberbes desde el punto de vista literario. habíamos cursado yo algunas cátedras de filosofía, ya habíamos leído bastante material, y además entrábamos al partido en el segundo ingreso de revueltas, que ya había salido del partido en el sisma de los años 40, pues como disidentes, porque ya había ocurrido el sisma tremendo del 20 Congreso de la Unión Soviética, en que se revelaban todas las atrocidades cometidas por el régimen de Stalin, que aún tardó muchas décadas en sobrevivir como régimen autoritario y totalitario, hasta el momento en que sobreviene la verdadera caída de ese régimen, Todos lo sabemos, el año de la caída del muro de Berlín, 1989, que revueltas no contempló. Entonces quiero hablar de cosas que no fueron muy bien vistas cuando se publicaron estos artículos y leerme a mí mismo y a ustedes textos como este que se publicó con motivo de la publicación del libro México 68, Juventud y Revolución, que Revueltas publicó ya y redactó ya en la prisión de Lecumberri, porque aquí creo que se revelaban muchas cosas de su punto de vista sobre el movimiento, sobre su propia actividad en el movimiento y sobre su punto de vista final, sobre el socialismo en el mundo, que no difería en nada de la visión que Octavio Paz también desencantado del socialismo, reveló desde los años 50 en adelante. El texto se titulaba México 68, Juventud y Revolución de José Revueltas. Se publicó en la revista Vuelta, nadie lo alvelló y nadie simpatizó con él. se publicó en 1979 en la revista. Y el libro, un libro voluminoso que tengo aquí en la mano, lo publicó la editorial ERA en el tomo 15 de las obras de Revueltas. Obras completas. Nada, decía yo, hubiera repugnado tanto a José Revueltas, lo saben quienes lo conocieron bien, que los ditirambos vertidos en favor de su vida de militante a costa de la ilusión de sus verdaderos planteamientos políticos. Pero eso es, lamentablemente, lo habitual cuando de comentar los trabajos de revuelta se trata, porque lo habitual en los augustos dominios y mentideros de la izquierda mexicana y latinoamericana son la simulación y el sectarismo. No es necesario notar que las cosas han cambiado, pero que hay muchos notables y copiosos, nostálgicos y desmemoriados de la ortodoxia marxista de aquellos tiempos que sobreviven y mantienen sus posiciones. De poco servirá, decía yo entonces, la publicación de los textos escritos durante el movimiento de 68, si permitimos que sirvan de pretexto para echar a tierra o por tierra las cuestiones políticas de fondo que el siempre disidente revueltas se empeñó implacablemente en sostener. Lo he dicho otras veces. Han sido sus detractores, sus perseguidores, sus expulsadores, sus acusadores los que ahora ostentan con orgullo la calidad de amigos, discípulos, camaradas o seguidores políticos de revueltas. Todo eso no tiene sino un sentido clarísimo la falsificación de lo que era, hacía y sostenía el escritor para que sea posible sepultar en las confortables tinieblas del olvido todo lo que a esos mismos sectarios no les interesa que se mantenga a flote. Esta clase de revueltismo falso y reaccionario favorece la práctica de muy diversos géneros de interpretación política deformante, de los trabajos de revueltas, de la realidad mexicana y de la propia, de por sí oscura, perspectiva de acción de la izquierda. El endiosamiento del militante, paradigma de honestidad que estos revueltistas ponen sistemáticamente frente al rostro de los demás, impide como todo odioso endiosamiento, valga la literación, incluso estimar los graves errores e imprecisiones de los planteamientos de revueltas. quien que no sea Dios no los comete, y advertir en cambio la significación de aportaciones de aciertos realmente originales. No preocupaba al autor del libro que aquí comentamos la crítica de sus errores políticos o personales que cometía Pasto y que estaban a la vista como le gustaba decir a él. lo que sí le preocupaba era el servilismo de los disongeros inmoderados que eran a la postre los más traidores e incapaces. De manera que no hay sino un modo de hablar honestamente de revueltas y de sus trabajos. El modo que él luchaba casi enfermizamente por implantar, el de la discusión abierta de sus puntos de vista y de los ajenos. Asimismo, no es posible, mejor, no es admisible que se hagan comentarios expurgados de sus ideas para presentarle a él la imagen política o moral que convenga a tal o cual lector. Creo que la excelente edición de los necesariamente desordenados textos de 68, ejemplarmente consumada por su hija Andrea y Filipe Cherón, Se virá al fin de cuentas para aclarar el contexto ideológico del escritor en los últimos años de su vida y espero para destacar las falacias de todos los acomodaticios que hasta ahora se han querido servir de su nombre para apoyar causas que Revueltas hubiera cordialmente despreciado y combatido. Un ejemplo de poca monta y escasa actualidad. revueltas y hubiera indignado al verse citado como escritor que envejeció bien, por algún escritor que decía, y para afirmar que Octavio Paz ha envejecido mal. Defender a Paz no es una obsesión ni es necesario, pero atacarlo y mal empieza a ser timbre de gloria, por lo visto. Entre las cosas que Aguilar Camín, por ejemplo, cita de Paz como una muestra de Desde su mal envejecer están las que siguen. La gran novedad del siglo XX, palabras de paz, no ha sido la aparición del socialismo, sino la del Estado totalitario, dirigido por un comité de inquisidores. No es fácil que ningún socialista europeo, ni en su fuera interno, ningún comunista lúcido, desee para su país la suerte de Polonia y Chicoezlovaquia. Problemas graves que atacamos durante nuestras dilitancias. Los asaltos de Hungría, la opresión de Polonia y Chicoezlovaquia por el mundo soviético. Eso lo afirmo yo. La sombra que arroja sobre el continente europeo la máquina militar de la URSS, la potencia más agresiva y expansionista en la segunda mitad del siglo, Es una sombra venenosa que ha paralizado los movimientos socialistas en los países desarrollados. Una parte de los textos de paz. Hasta aquí los párrafos aislados de paz que el empobrador exhibe sin comentarios, porque considera seguramente que hablan por sí mismos de la siniestra e injusta visión del bello mundo socialista que tiene el autor. También este autor ha cambiado. Enseguida, unos párrabos de revueltas, paradigma del buen envejecer para el impugnador, tomados del libro sobre 68, que hoy nos ocupa. Dice Revueltas. Ya no era posible esperar, después de 40 años de estalinismo, que el socialismo soviético, subrayado de revueltas, reaccionara como poder proletario, revolucionario e internacionalista, porque el socialismo en un solo país como teoría y como práctica con Stalin o sin él no podía menos que proseguir, ampliar y profundizar la línea de desarrollo de su dialéctica deformante lo leo para que vean ustedes lo que Gerhüeltas pensaba y al final de su vida murió muy poco después de salir de la cárcel antes de cumplir 62 años de edad en 1972 la contradicción histórica dice revueltas entre socialismo en un solo país y revolución mundial se resuelve en una forma enajenada que no supera la contradicción sino que la hace coexistir en los términos de un equilibrio inevitablemente contrarrevolucionario y reaccionario de contrarios que se esconde bajo esa apariencia social que hace un énfasis específico y marcado sobre la socialización de los instrumentos de producción. No aceptamos, decía Revuelta en otra parte, esa dictadura de la burocracia que se ha adueñado de los países socialistas, esa burocracia que invade Checoslovaquia para impedir ahí el desarrollo de un socialismo libre y democrático, un socialismo de rostro humano, como se ha dicho en otros textos, la política soviética de repartirse el mundo en zonas de influencia con el imperialismo anglosajón después de la victoria aliada sobre Hitler impidió traidoramente que los pueblos ya maduros para ello transformaran con sus propias manos mediante la acción armada revolucionaria las consecuencias imperialistas de la guerra en consecuencias favorables. Los que envejecerán pronto, por otra parte, son la clase de empugnadores que no saben sino moralizar. Palabras distintas de hombres distintos que redactan textos con propósitos diferentes y que dicen lo mismo. Y luego, decía yo, de esta manera bruta y con un buen pretexto, hemos referido aquí algo del contenido de tres importantes secciones del libro de revueltas, la carta al tercer congreso, después de la unificación de la cuarta internacional, en 1969, audiencia de derecho de la vista de sentencia, cárcel preventiva de la ciudad, el 18 de septiembre del 70, sorprendentemente para quien no lo conocía, aborde estos temas y finalmente la carta titulada Prohibido Prohibir, un libro de etapa de la revuelta del 68 en París. El libro no se reduce a estos temas, se han publicado parcialmente en revistas en la misma vuelta algunos de los materiales de revueltas concretamente relacionados con los sucesos en México y con su participación personal en el movimiento estudiantil, que son todos los documentos valiosos que pueden iluminar en buena medida el panorama social y político de la época. Textos circunstanciales, como se advierte. En el entorno de esta confesa circunstancialidad de los materiales, el libro resulta casi un autoanálisis político del autor, que expresa con sinceridad brutal y conmovedora, con su habitual e ingenuo entusiasmo de siempre, como diría él, su impaciencia por hallar el hilo de un embrión siquiera capaz de hacer posible la gestación de un instrumento rector independiente y eficaz de la política mexicana. Se puede estar en desacuerdo. Yo lo estuve entonces con las optimistas previsiones que Revueltas hacía sobre el futuro histórico del movimiento y con las medidas prácticas y de organización por necesidades espontáneas que lo caracterizaron. Pero es indispensable notar que ninguna crítica pública de ninguna persona respetable pudo exponerse en la prensa en esos meses por una sola razón. La actividad represiva de las autoridades gubernamentales alcanzó extremos aberrantes, cegó los cauces de la comunicación entre los mismos universitarios, exacerbó los ánimos y racionalizó la situación política nacional de Moro aparentemente gratuito. Revueltas, soñaba en la revolución como un poeta. siempre lo hizo para su honra, y no era el factor dirigente del movimiento, aquello de que él fue responsable del movimiento de 68, yo se lo dije en la penitenciaría, era un acto, casi una broma, retadora para el gobierno, y no era el factor dirigente del movimiento, ni mucho menos, como no lo era, yo le hemos dicho antes, el propio Comité Nacional de Huelga, cuyos miembros, frases de revueltas, eran teóricamente muy incapaces y no aceptaban discusiones. Es posible decir que el libro de revueltas propone tal cantidad de problemas en sus 350 páginas, no es un reglo pequeño, que sería necesario escribir otro, pero creo que puede afirmarse lo que sigue. es el primer libro ideológico que haya producido algún participante del movimiento de 68. Los demás testimonios, fotografías, cargos perfectamente lícitos. Su comentario sería, tarea larga. Los dejo a ustedes con ese texto. Gracias Eduardo Luis Alvarez. José Revueltas también frecuentó el periodismo, lo hizo en un periódico El Popular con Lombardo Toledano y me gustaría que un periodista también profesional como es José Carreño nos compartiera la lectura de este gran escritor. Gracias Javier, me gustaría mucho referirme a ese texto, está en la editorialera, la compilación del trabajo periodístico de José Revueltas, pero me vas a permitir que más bien plantee el programa editorial del Fondo de Cultura Económica, el programa editorial conmemorativo, y si nos da tiempo después, con todo gusto, le podemos manejar esos temas. Yo estoy de acuerdo con Eduardo en estos días previos al centenario de José Revueltas. Hemos escuchado, leído, hablado mucho sobre muchos ángulos de la vida y de la obra de Revueltas. Y me quiero referir nada más a los comentarios sobre las circunstancias que por décadas han hecho, este grande de nuestras letras pues un escritor incómodo para los poderes políticos económicos, religiosos impartidistas incluso para los grupos que dominaron el espectro de la izquierda en que siempre militó como de alguna manera lo planteaba y lo contaba Eduardo Lizalde también se ha acusado en estos días que por décadas también se ha pretendido minimizar o pasar por alto o reducir, como decía Javier Aranda y como decían ayer en alguna otra presentación, reducir su vida y su obra a sus aportaciones, a su militancia política y a sus prisiones, eludiendo los temas del gran valor, no sólo de su obra literaria, sino que tuvo en la vida cultural y hay que decirlo también en la vida pública mexicana. En este contexto hay que reconocer que el sector cultural del Estado mexicano, CONACULTA, el Fondo de Cultura Económica, se propusieron desde enero de 2013 elaborar un programa que contemplara para las grandes conmemoraciones de nuestra vida cultural del 2014 un tratamiento sin exclusiones, sin ninguna exclusión de los centenarios, pues de tres grandes de las letras mexicanas que este año se cumplieron, para decirlo en orden cronológico, en marzo el de Octavio Paz, en junio el de Fraín Huerta y el de José Revueltas este 20 de noviembre que hoy nos reúne en esta presentación. La verdad es que ante lo que está ocurriendo, déjenme hablar algo más de la actualidad de Revueltas, más que del periodismo que practicó en su tiempo, lo que está ocurriendo hoy en las calles de la ciudad, les aseguro, yo también conocí a Revuelta solo en su última década, no en los 30 años de Jaime y de Eduardo, en la última década, y yo les aseguro que si estuviera entre nosotros, pues ya nos estaría tratando, trazando las potencialidades revolucionarias del momento que se están viviendo, también de los riesgos del momento, nos estaría planteando con gran precisión, con toda su pasión ardiente, con su lucidez intelectual, desde luego también con su congruencia que quiero subrayar, insobornable, con su rectitud, la decencia que siempre dio su vida pública y su vida personal. Muchas gracias pues a Conaculta, la Dirección General de Publicaciones, por incluir al Fondo de Cultura Económica en esta ceremonia en que destacamos desde luego la importante obra literaria de José Revueltas, pero en el entendido, aquí como digo una cosa, digo la otra, de que es una obra inseparable de su vida política, de su muy limpia, como se ha destacado, congruente, sacrificada, también se ha dicho, vida pública, incluyendo agresiones en su propio partido, las filas del Partido Comunista, de otras formaciones de la izquierda también. Por ahí se vieron algunas imágenes con gente del Partido Popular en que también el dogmatismo combatió la obra literaria de revueltas y desde luego también sus temporadas como prisionero de conciencia. Todo esto creo que nos está permitiendo, La verdad es que ninguna de las dimensiones de la trayectoria vital de Revueltas está ausente en la obra de este singular y, como se ha también repetido, de este gran escritor que el Fondo de Cultura Económica quiere celebrar hoy con el lanzamiento de estas ediciones conmemorativas de su centenario. Lo hemos hecho, hay que reconocerlo, gracias a Editorial ERA, con el que hemos visto el manejo de los derechos, el titular de la obra completa de Revueltas, 26 tomos, que como decía Rafael Tobar, ahora se presentan en estos 7 tomos que serán indispensables y que serán de mucho más cómoda lectura que acaba de publicar con la culta con ERA. Les voy a sugerir que sigan el folleto que les hemos repartido con este programa conmemorativo editorial del Fondo de Cultura Económica. Y empezamos con una doble conmemoración, que es el primer libro que ahí se menciona, explícita en esta edición conmemorativa de los errores. La primera edición de esta novela en letras mexicanas del Fondo de Cultura Económica fue en 1964. De manera que con esta edición estamos celebrando el cincuentenario de la aparición en el fondo, a la par que el centenario de su autor. No le hagan caso a Eduardo Lizalde, que dice que la primera edición se pudo haber llamado Las Erratas, porque tenía bastantes imperfecciones tipográficas. Y solo para... Me prefiero subrayar la contemporaneidad, la actualidad de los errores. Y se las resumo, vamos a ver varios textos sobre los errores y los aciertos de revuertas. Se lo resumo como un thriller policiaco-político, en que déjenme decirles que como en Iguala se sobreponen, se intercambian papeles policías y criminales y además atraviesa la trama criminal personajes que llegaron al poder por algún partido de izquierda pero claro, en el caso de los errores se trata de aquel modelo punitivo, dogmático incluso pues los excesos criminales del estalinismo aclimatado en el partido histórico de la izquierda comunista de aquellas décadas. Es una lectura importantísima para las nuevas generaciones, creo yo. Después tenemos este libro en la misma página donde en su folleto encuentran los errores de revueltas. Se llama José Revueltas, los errores y los aciertos. Es una compilación y un estudio importantísimo de Sonia Peña sobre la trayectoria, la recepción, bastantes ángulos posibles de lectura de los errores. Es una serie de ensayos preparados exprofeso por escritores y académicos de México, América Latina, de Estados Unidos, que ciertamente permiten una lectura innovadora de la obra porque sí aportan, ahí pueden leerlo, nuevas miradas y mantienen un diálogo abierto, ya no solo con colegas ya consagrados y con los estudiosos de la producción revuelteana, sino fundamentalmente con los lectores jóvenes que se inician en la lectura de este gran escritor. Si ustedes ven el índice, se van a encontrar todos estos ángulos que van del análisis propiamente literario hasta el excelente trabajo de Sonia Peño, la antologadora sobre toda la historia, la biografía podemos decir, del texto, cómo fue cambiando, cómo se fue haciendo, La circunstancia que rodeó su escritura a cargo de Jorge Ruffinelli Álvaro Ruiz Abreu participó en este con un ensayo muy bueno Prolongación de su libro ya clásico En este caso Revueltas, ficción y realidad La violencia endémica en la formación de México, nada menos Signos desde la ciudad ardiente, etc. es un libro también indispensable para este reingreso a la obra de Revueltas con motivo de su centenario. Me gustaría tomar algo aquí que anotamos en la cuarta de forros para lo que planteaba Eduardo Lizalde. Son 14 estudiosos de universidades latinoamericanas y norteamericanas de diversas generaciones que ofrecen estos distintos acercamientos a los errores, desde el abordaje político, dice, histórico, el análisis de la condición humana, el erotismo más crudo, la violencia y la sed de dinero, hasta la irrisión novelesca y la hibridación de géneros presentes en este libro. A lo que me refiero en relación con Eduardo es que este homenaje a medio siglo de publicado a los errores es también una suerte de ajuste de cuentas como el que está haciendo Eduardo, pero con la crítica de los años 60 y de la incomprensión y de la desatención y el desprecio incluso que llegó a tener revueltas en una primera recepción, incluso, insisto, por sus propios compañeros. La siguiente edición conmemorativa que ustedes tienen en su folleto es una iconografía de José Revueltas a cargo de José Manuel Mateo, también es un estudioso muy serio de Revueltas. Aquí se registran, entre otras imágenes, las portadas de las primeras ediciones en el fondo de la obra de Revueltas, los errores, ya les decía, en Letras Mexicanas en 64, Antología Personal en el Archivo del Fondo en 75, Los Días Terrenales en archivos del Fondo de Cultura Económica en España en 91. Vienen fotos muy interesantes, hay una foto con Eduardo Lizalde, por supuesto, y vienen citas, dice Lizalde aquí que Revueltas es el narrador más dotado, el revolucionario de Mayor Arrojo, y junto a la de Octavio Paz, la inteligencia más visible entre los escritores que nacieron ese año de 1914. Como la iconografía de Efraín Huerta, que también publicó el fondo en junio, con motivo del centenario de este gran poeta, se le ponen rostros. En lugar de ponerle nombres a los rostros, aquí se le ponen rostros a los nombres. Conocemos muchos nombres en los libros citados, a veces estereotipados, a veces simplemente descritos, aquí se les pone rostro y esto les hace justicia en gran medida, que hace justicia sobre todo al lector que de esta manera puede conocer desde la mirada hasta los gestos de todos aquellos compañeros de revueltas, en estas tramas a las que se refería Rosa Beltrán al inicio de un hombre en contradicción siempre consigo mismo y en contradicción con las ideas y las vidas de los demás. En este contexto también me gustaría referirme a una antología que va a salir ahora, ver en las tinieblas, también a cargo de Mateo, y simplemente les hago ver algo del índice para ver qué tan importante es esta selección de la obra de revueltas, tanto de los aspectos narrativos como los ensayos, como las partes autobiográficas, porque bueno, ciertamente entrar a 26 tomos de Hera, o a los 7 tomos ahora de ese tamaño, que ahora publican con Aculta y Hera, pues puede intimidar de alguna manera al lector que se quiera acercar a esta obra. Bueno, pues aquí tienen una puerta de acceso con una selección muy inteligente hecha por Mateo, dividido en tres partes, escribir el libro de los libros, que tiene selecciones de novelas, de cuentos, la parte también de ensayos, tanto literarios como la parte política, y lo que llama él mismo las evocaciones requeridas. dice que le puso Mateo a profanar el recuerdo a este apartado con las reminiscencias de revueltas de sus compañeros de Moscú. Su temporada en el infierno es una etapa bastante dura, tanto de carácter familiar y personal como política, el aislamiento político por parte de sus compañeros de militancia, entre otros un inicio de semblanza de su hermano Silvestre Revueltas. Una curiosidad hasta cierto punto que, por otro lado, David Huerta insiste en que no es solo una curiosidad, sino un rescate muy importante. El José Revueltas, poeta en este libro, que se llama El Propósito Ciego, que contiene esta breve pero muy sustanciosa producción poética de Revueltas, que evita también José Manuel Mateo, que es el mismo de la iconografía y de la antología, que viene en la colección Sensontle. Dice, David Huerta encuentra no sólo calidad, calidad indiscutible poética en Revueltas, aunque sea obviamente célebre por su narrativa, pero a mí me llama la atención que en las presentaciones que hemos estado, él ha insistido mucho en este diálogo, en esta comunicación entre los tres grandes celebrados del 2014. Es decir, encuentra entre dedicatorias, versos, un diálogo entre Revueltas, Efraín Huerta y el propio Octavio Paz. él sigue en su folleto una nueva edición conmemorativa del muy reconocido libro de ensayos, El Árbol de Oro de José Revueltas y El Pesimismo Ardiente es bastante conocido, no me voy a detener mucho en él pero sí voy a referirme a un aspecto que está presente en su obra que ha estado presente en la lectura que se ha hecho de revueltas, más allá de las anécdotas carcelarias, esta que hace Philippe sobre la cárcel mental, las formas de cárcel ligadas a los dogmas, bueno, las persecuciones que desata el dogma, que son tan dolorosas, que pueden ser tan punitivas como las cárceles que imponen los regímenes represores. Hay otro ensayo también ya muy conocido, un trabajo de Bodio Escalante, que estamos también relanzando con motivo de este aniversario, José Revueltas, una literatura del lado moridor, este enfoque más filosófico de la obra. Y está por aparecer el escritor en tierra. Es una excelente selección también de trabajos que organizó Edith Negrín, entre otros académicos e intelectuales. un escritor en la tierra, Centenario de Cosa Revueltas, Edith Negrín, Alberto Enríquez Perea, Ismael Carballo Robledo y Marcos de Águila son los coordinadores, y que nos ofrece ángulos muy interesantes, primero de la vida de Revueltas, una semblanza de Elena Poniatowska, una recreación del mismo texto de Filipe Cherón, Incluso curiosidades, una semblanza, un ángulo que hace la periodista Sara Lobera, compañera y amiga querida, que ve el ángulo feminista de revueltas, los aspectos de la honestidad en que insiste Adolfo Sánchez Rebolledo. un caso muy interesante, Jaime y Eduardo seguramente recordarán unas anécdotas que cuenta Enrique González Rojo, Artur, de las militancias marginales ciertamente, pero con un efecto humorístico y también que traza las personalidades de entonces. que se le dice a Revueltas bueno que él no es bueno exponiendo las ideas, los argumentos que esas se los deja alizal de que lo hace mejor le dice Enrique González Rojo pero luego Revueltas se venga de Enrique y le dice algo como esto oye, tú no sabes argumentar tú eres demasiado conciliador, ecléctico y eso no esclarece las contradicciones propias dialéctica. Es un muy interesante texto que dibuja muy bien el clima de discusión de la época. Un sueño vigilante e insomne de David Huerta, que dice, entre otras cosas, estos valores que encuentra en el libro de poesía que estamos ahora publicando. Heraclio Cepeda, José Revueltas, El orden y el desorden. Enrique Semo, muy buen texto, Revueltas, Angustia, Genio y Hazaña. Desde Dabajo sobre el apando de Edith Negrín, Jornada hacia el corazón de las tinieblas, otro de José Manuel Mateo. Una lectura crítica, extrañamente crítica, de José Goldenberg al apando. Lo encuentra demasiado violento y de alguna manera, pues con algunas referencias como las que se hacían en los propios tiempos de la crítica a los días terrenales sobre, bueno, pues no son lecturas ciertamente edificantes en la perspectiva a la que se refiere Pepe Waldenberg. En fin, Fernando Navarro encuentra alguna liga entre el Revueltas del 68 y la autogestión del subcomandante Marcos como algo, es una lectura bastante original. De lo más recomendable, la reconstrucción que hacen Marcos Águila y Jeffrey Bortz sobre revueltas en la huelga ferrocarrilera de 58 y 59. Y también que hace Carvallo, Robello y Ismael sobre la idea de México en revueltas. aquella discusión sobre la democracia bárbara, que encuentro yo incluso algún rasgo visionario. Revueltas dice, en esta comparación entre el México bárbaro y el proletariado sin cabeza, que no parece haber perspectivas de formar el partido leninista de la izquierda, y que el otro horizonte que ve en la izquierda es un neocardenismo. Lo dicen los años 60, curiosamente, y si eso no es ser visionario, no sé qué es visión. Terminar, pues no puedo resistir, dejarles yo también una referencia personal. Conocí en los últimos 10 años de su vida revueltas. Estábamos en el mismo periódico, en el periódico El Día, en la militancia política muy efímera, en una de las sesiones del grupo Espartaco, en los espacios universitarios, y también debo confesarlo, y Álvaro me puede echar de cabeza, en interminables tertulias, hasta amaneceres de filosofía, de literatura, muy interesantes. Les puedo decir que la vida, la trayectoria, la obra literaria, la narrativa, la obra teatral, cinematográfica, el trabajo periodístico, la obra ensayística y la conversación cotidiana de revueltas forman un todo coherente, yo diría que de una congruencia ejemplar. Es un ser humano lleno de afecto, de amor por la gente, sí comprometido con la literatura. Qué bueno que esta literatura hoy se esté revalorando como uno de los grandes narradores mexicanos del siglo, que lo fue. Un hombre de compromiso también con las causas políticas y sociales a las que les entregó su vida. siempre concentrado en la exploración intelectual en el análisis político y filosófico más refinado yo diría siempre militante en las causas de sus verdades estuvo también siempre abierto a una discusión sin límites, sin concesiones a la derecha sin concesiones a la izquierda a la izquierda insisto en la que siempre militó vivió y murió pobre en el aspecto material pero nos ha dejado un riquísimo legado literario y ético, uno de los hombres más puros de México, sí lo llamó Octavio Paz, aquí se ha repetido, uno de los mayores escritores de mi generación, dijo también de revueltas nuestro premio Nobel, y hoy en nuestro debate de la izquierda al centro y del centro a la derecha, hoy que se pretenden justificar con la real o la supuesta superioridad de causas, de nomenclaturas, de personas, por el hecho de militar en una de estas causas. Porque se pretende justificar, les decía, justificar engaños, mentiras, prevaricaciones. Hay que volver a esta, para mí, lección de vida de revueltas. Él nos está repitiendo desde su obra, desde su trayectoria, que no hay causa superior ni a la izquierda, ni a la derecha, ni al centro, que justifique silenciamientos cómplices ante los excesos, desviaciones o incluso crímenes de partidos, ni de poderes, ni de iglesias, ni de revoluciones, ni de gobiernos. Por eso hoy, con esta obra fundamental que recoge Conaculta, con este esfuerzo que hace el Fondo de Cultura Económica de su obra fundamental en las letras mexicanas. Esta lección de Revueltas esperamos que sea también una lectura indispensable de las generaciones de hoy y de mañana. Muchas gracias. Gracias a José Carreño que nos ha recordado que la vida de un escritor es a fin de cuentas y por principio sus lectores. Circular sus libros es mantenerlo entre nosotros. Me gustaría que otro militante, un ensayista agudo, como decía Carlos Monsiváis, que es Gerardo Estrada, nos compartiera las impresiones que tiene de José Revueltas en este centenario. Muchas gracias. Agradezco la invitación. Yo no soy un especialista en revueltas ni en crítica literaria. Tuve la oportunidad de conocerlo y tratarlo igual que Pepe en los últimos años, y diría particularmente en un año, en 68, en donde él, como se ha dicho tanto, fue una figura central para todos los que en aquel entonces teníamos 20 años. Y tuve la oportunidad de convivir con él dos semanas, dos semanas muy, muy intensas de mi vida en ese momento, después del 2 de octubre y muy intensas también en la vida de propio Revueltas que andaba a salto de mata escondiéndose por aquí y por allá esto era una situación un poco complicada y a través de dos amigos comunes uno de ellos que me parece que es un personaje fundamental para hablar de Revueltas que es Roberto Escudero profesor de la Universidad Metropolitana y que en ese tiempo era quizá la persona más cercana dentro de los universitarios a revueltas. A través de él y Margarita Susana, otra militante en ese momento muy activa, pues seguíamos a revueltas en casas por aquí y por allá. Yo ya lo conocía como escritor, por supuesto, gracias a algunos profesores de literatura que desde la secundaria y la preparatoria, curiosamente, nos habían dejado leer El Luto Humano y Los Días Terrenales. pero en ese tiempo pues yo no tenía una clara idea de lo que significaba sobre todo todo lo relativo a la parte política lo admiré como escritor, me gustó, me fascinó, me horrorizó todo lo que puede provocar revueltas pero la verdad es que no entendía mucho del contexto político eso ya hasta que entré a las facultades políticas de la universidad en ese tiempo escuela en donde ahorita estaba yo recordando que participé en dos o tres seminarios marxistas sobre críticos la facultad causó estupor entre algunos profesores y amigos estudiantes el ensayo sobre proletarios sobre el proletariado sin cabeza creo que simbró a muchos obviamente los militantes del Partido Comunista no estaban de acuerdo eran discusiones muy vivas Ese era un momento muy entusiasta, diría yo, de las facultades políticas de la UNAM, en donde sí había una vida en ese momento muy agitada, una crítica de todos los sentidos. Yo también había conocido a él, tuve algunos contactos personales, porque mi hermano fue compañero de Olivia, su hija, ambos estudiaron música, y entonces de vez en cuando lo veíamos, pero pues como se ve a los papás desde lejos, como cualquier, no éramos amigos. No fue sino, insisto, hasta el 78, particularmente en los últimos meses del movimiento, agosto, septiembre y octubre en particular, que a través de Roberto y de Margarita Orsan, entramos en contacto con él y después de recorrer varias casas, finalmente él encontró alojamiento en la casa de Arturo Cantún, en la colonia del Valle, me acuerdo, en la glorieta mariscal Sucre, en donde estuvo allí, escondido durante dos o tres semanas, y prácticamente diario íbamos a verlo, como tampoco podía salir Arturo, nadie podía salir, entonces llevábamos comida, llevábamos esto. Recuerdo que siempre había una discusión entre Roberto y Margarita sobre la conveniencia de llevarle whisky a revueltas o no, Margarita se preocupaba por salud, Roberto decía que su salud mental era más importante, Entonces era más importante el Johnny Walker que cualquier otra cosa. Finalmente casi siempre llevamos botellas, sin duda alguna. Allí nos sentábamos durante largas horas, a veces hasta altas horas de la noche, en lo que era el antecomedor de la casa y platicábamos con revueltas sobre lo que estaba sucediendo. Charlas que empezaban por, digamos, el acontecer diario, por el día a día. y que normalmente culminaban, como ha dicho Pepe en otras circunstancias, ya en discusiones sobre filosofía, música, literatura, en fin, se hablaba de todo. A mí me sorprendía, en primer lugar, a veces no lo entendíamos muy bien, porque hablaba abajo en ese momento, había estado enfermo, y no captábamos claramente lo que decía ella, a veces tenía que repetir. Pero lo que más me sorprendía era lo que está en todas sus novelas, esa sorprendente lucidez, esa claridad rotunda sobre la crítica, la realidad de ese conocimiento tan profundo sobre la condición humana, si me valen la expresión, que hacía que Revueltas tuviera sobre el movimiento una perspectiva crítica, muy muy crítica, como después va a aparecer, incluso pesimista. Sin embargo con el tiempo Poco a poco En la misma discusión En la misma conversación De repente salía con unos rasgos De un entusiasmo Y de un voluntarismo Que también sorprendía No dejaba de creer que los jóvenes Algo de aquel entonces Algo pudieran hacer Y que algo pudiera significar el movimiento Entonces eso me parecía Muy contradictorio Pero sin embargo me parecía una ratificación de lo que yo había leído. Podríamos decir que muchos de sus comentarios eran desesperanzadores y que de alguna manera, así como anunció el neocardianismo en ese breve lapso de tiempo, nos anunció el 2 de octubre, en el cual muchos compañeros no creían que pudiera suceder y que él estaba claro que iba a suceder tarde o temprano y que era inevitable que a pesar de que todos eran hijos de la clase media eso no iba a ser un obstáculo para que el Estado actuara como actuó. Esas lecciones han sido para mí importantísimas y ratificaron en mí muchas convicciones. Yo jamás he sido militante de ningún partido y renovaron seguramente mi escepticismo. Hoy que se publica tanto, en estas últimas semanas han aparecido tantas cosas que quizá debieron haber aparecido a lo largo de estos años. Decía yo hace rato que a lo mejor es una forma de exculpar este abandono. Tuvieron que pasar 100 años de su nacimiento para que finalmente muchos lo reconocieran. Otra cosa que para mí fue muy importante fue, por supuesto, el año más tarde, la lectura de La Pana. Creo que pocas novelas han sido tan sorprendentemente violentas Como dice Pepe que dice el otro de Woldenberg Pero es una novela terrible que a mí me cimbró en lo más profundo Y que por supuesto estando él en la cárcel y varios otros compañeros En ese momento de vez en cuando acudíamos a saludarlos Los que habíamos corrido suerte porque finalmente parte de las detenciones del 68 fueron por puro azar a uno lo podía detener por cualquier tontería y entonces pues visitar el propio sitio donde estaba la, donde habían sucedido lo que relataba Revueltas para mí fue realmente impresionante cuando hice yo los en la facultad colaboré yo algunas veces con la revista de la universidad y con Radio Universidad haciendo notas de libros y revisando mis papeles, me encontré un breve intento de nota del libro que me permito compartir con ustedes algunos párrafos para no hacerlo muy largo decía yo en aquel tiempo y medio lo compuse seis años después de su segunda novela El luto humano, Revueltas publicó en 49 los días serrenales bajo el sello editorial estilo que administraba Antonio Castro Leal el enconado el encornado rechazo que suscitó su aparición fue de tal magnitud, particularmente entre los militantes y simpatizantes de la izquierda alineada al Partido Comunista Mexicano, que las recriminaciones iban desde que con su ficción revueltas mentías sobre la realidad de obreros y campesinos que los calumniaba hasta que era promotor de los valores pequeños burgueses. Con las notables excepciones luego sorpresa del crítico y octronista Salvador Novo, quien elogió la novela, y el poeta Lichu Macero, quien lo analizó como un libro complejo e íntimo, y que había recibido juicios poco acertados, lo cierto es que el rechazo fue unánime por parte de la izquierda de la época, no era realista, sino existencialista, lo acusaba. En el periódico El Popular, Enrique Ramírez y Ramírez, por ejemplo, que luego más tarde dirigiría el periódico El Día, decía, el último trabajo de revueltas los días terrenales requeriría en estricta severidad no un comentario sereno y constructivo como quiere ser el mío, sino una condenación categórica, sin alternativas. pero yo aún me atrevo a poner fe en la reconstrucción, en la regeneración del escritor Revueltas. Hasta ahí, Ramírez. Nunca se dio la condena generalizada al debate serio respecto a la caridad literaria de la obra y los temas que aborda. Y ante la desaprobación de sus compañeros de ruta, Revueltas se ve impuesto a dar marcha atrás porque al año siguiente, 1950, decide retirar de la circulación su novela e incluso suspender las representaciones de una obra de teatro suya recién escrita y puesta en escena, El cuadrante de la soledad. Un hecho tristemente inédito en la historia de la cultura mexicana del siglo XX, pues la censura no provino del régimen, sino de un partido político que al margen de operar en la clandestinidad, por principio debía pugnar por valores como el de inclusión, justicia o democracia. A decir del propio Revueltas sobre esta lamentable historia de los días terrenales, él tenía muy claro, no obstante, el contexto político tan adverso e injustificado que no había cedido o dado gusto a aquellos críticos que lo equiparaban con Sartre. Dice Revueltas, cometí esa dolorosa injusticia de la que no me arrepiento, bajo la violenta presión de una crítica plagada de informaciones, de equívocos deliberados y de rabiosos ataques provenientes todos ellos de la izquierda. Retiré los días renales bajo el efecto de tales presiones, mas no porque éstas representaron un agobio que no pudiese soportar, sino porque sólo de este modo frustraba yo la realización de sus propósitos no expresos. Aparte de que una pausa literaria me permitía estudiar y profundizar algunas ideas sobre los problemas teóricos del arte y la literatura que desde tiempo atrás me preocupaban. Revueltas estaba convencido que con el retiro de la novela evitaba que sus críticos los pusieran y dejaran a merced de los adversarios del marxismo y de la Unión Soviética. No quiso darles ese gusto y pese al rechazo de sus editores quienes estaban convencidos que el escándalo incentivaría las ventas, en tres meses solo se vendió un ejemplar y en cambio no faltaron en esos mismos meses los comentarios negativos y descalificaciones. Ello solo significaba una cosa y revuelta lo supo desde el principio, que se había gestado un consenso al margen de la propia obra, sin leerla de verdad. Cito, se había lanzado un cierto número de adjetivos contra mi obra y ya nadie se tomó el trabajo de leerme ni de comprobar en el texto si mis críticos tenían o no tenían razón. Y ante el hecho de que en su obra prevalecen desde siempre las peculiaridades ideológicas y políticas, no había mayor explicación que una certeza de la que el propio Revueltas estaba consciente. Durante todo el tiempo se nos leyó poco y mal a las escrituras que figurábamos en el índex de las obras prohibidas por el santo oficio stalinista y dogmático. Tuvieron que pasar 17 años a 67 para que los días terrenales volvieran a ser publicados a cargo de empresas editoriales en uno de los dos volúmenes que reunían por primera vez sus obras literarias. Responsables de la edición fueron Martín Luz Guzmán y Rafael Jiménez Siles. Una versión en ese momento que circulaba tenía como base la que en 1973 estableció la editorial era con la autorización del propio reguento. Los días terminales significó para las revueltas, no obstante, la autocensura inicial, un punto de partida desde el que no cesaría de confirmar e intensificar la validez y pertinencia de sus retinencias a las prácticas stalinistas dogmáticas de los miembros del Partido Comunista, actitud en la que no transigió, sino al contrario, profundizó en el nivel crítico de sus argumentos. Su obra literaria y ensayística a partir de entonces se desarrolló en consonancia con sus ideas y posiciones Lo cual no significó tampoco el descuido en sus técnicas ni en el uso provechoso y maravilloso del lenguaje Pues para Revueltas, cito otra vez, el escritor por el contrario pacta a vida o muerte con las palabras Con sus palabras, con sus obras, en su relación con ellas, relación que se establece independientemente de su voluntad encuentra así la medida de su propio aislamiento. Los días terrenales es una respuesta y una denuncia. Concebida por revueltas desde principios de los 40, sus protagonistas centrales, Gregorio Saldívar y Fidel Serrano, simbolizan cada uno a su modo las visiones políticas y personales contrapuestas sobre el comunismo y su práctica. Ambos son miembros del partido, pero no dirigentes, ni mucho menos cercanos a sus pudientes simpatizantes. Es decir, Gregorio y Fidel no forman parte de la denominada vanguardia del proletariado. Uno profesa la duda, el otro la lealtad absoluta. Y esas maneras de ver los hechos marcan el resultado de sus decisiones, pero sus diferencias les impida recuperar una amistad. José Refuelta fungió como un crítico atroz en este retrato que es Los Días Terrenales, de líderes y camaradas y programas de un partido que se obsesionó con la traición y las desviaciones de sus principios. Todos al final podían ser susceptibles de vicios, resultar sospechosos o ser poco dignos de merecer una confianza ciega. Solamente importaba la representación más fiel posible del papel del militante disciplinado y dispuesto, paciente y leal, mientras los que en realidad cumplían con ingenuo rigor los principios que asumían los riesgos de la clandestinidad, es decir, las bases estaban negadas a figurar de una u otra forma. Sabía revueltas por experiencia que esa era la realidad de ese mundo injusto y absurdo. Si en el origen fue el caos, al final solo nos queda un encierro. No resulta iberosímil que revueltas hubiera que denominar a todas obras los días terrenales. Él dijo en 1972 que, a excepción de los cuentos, toda su novelística se podría agrupar bajo ese denominativo común. Revueltas tuvo siempre el valor de disentir y ejercer la más dura crítica hacia la ortodoxia, fuera gubernamental o del propio Partido Comunista, establecido desde 19 y hasta 81, y como yo, Comité Central es evocado en el relato de los terrenales como una instancia intransigente, interesada solo en la defensa autoritaria de la doctrina y de la reacción negativa. La crítica auténtica dentro de la crítica nominal marginó aún más la condición del escritor, quien, anteponiendo su capacidad y talento y perfil creador, pudo vislumbrar las incoherencias y errores de una izquierda radical en sus formas y preceptas. Decidió no callar, pues sus convicciones iban más allá de toda coyuntura. Para Octavio Paz, Revuelta creía en los apóstoles rebeldes y se veía como un enviado del mundo de abajo. Por eso fue un revolucionario. De esta semblanza se desprende además que durante años trató de ser un militante disciplinado y que cada tentativa culminó con ruptura y expulsión. Es expulsado varias veces, esta ya es una historia conocida, pero el problema es que Revueltas era más que un militante. Revueltas se hizo preguntas filosóficas que el marxismo no puede contestar, salvo con lugares comunes. Por ello, su obra si no es total, si sus libros de cuentas, Dios en la tierra, Dormir en la tierra o sus novelas Y el apando que colocan a Revueltas como un autor canónico de la literatura mexicana La vida de Revueltas y su obra son hoy por hoy una de las mayores y mejores críticas Al sueño utópico que se inició la lucha por el socialismo en el siglo XX pero al mismo tiempo una muestra de que la mayoría de los miles y millones de hombres y mujeres que lucharon por esas causas eran de entre nosotros seguramente los mejores. Muchas gracias. Gracias Gerardo. Bueno, hemos visto cada vez más de que Revueltas parece también un personaje de sus propias obras, ¿no? es un escritor que reflexiona es un militante que no tracinge y me gustaría que ahora Jaime Labastida que lo conoció que militó también en el Partido Comunista y tuvo mucho trato con él no tuviste trato con él no, sí, no milité en el Partido bueno, pensé no, no me refiero, simplemente está claro me parece muy bien lo trataste compartiste supongo algunas causas de revueltas y me gustaría que nos compartieras, digamos, cuál es la visión que tienes de este gran escritor, que a veces me da la impresión que el personaje se lo come. Bueno, muchas gracias y muy buenas tardes. En efecto, sí conocía Revueltas y quiero decir, y ustedes lo habrán apreciado, que Revueltas tiene muchísimas facetas y que hay muchos Revueltas en su obra y en la misma persona. Incluso podría decir que revueltas mismo cambia. El revueltas del que yo voy a hablar es el que conocí en el año de 1959 y que difiere en buena medida del revueltas que se ha vuelto icónico, que es el revueltas del 68 y de los años posteriores al movimiento del 68. Incluso voy a hacer, si me permiten, no es ninguna crítica, simplemente una aclaración, así como la que acabo de a Javier, en el sentido de que yo no ingresé en el Partido Comunista, en donde sí ingresaron Eduardo y el propio Pepe, y voy a referirme a esa etapa. Y también quisiera hacer un pequeño matiz a lo que dijo Gerardo Estrada. La crítica a revueltas a la obra El cuadrante de la soledad y los días terrenales no vino del Partido Comunista, porque yo tengo la, no voy a decir la impresión, sino la certeza de que nadie en el Partido Comunista lo leyó. Vino de sus antiguos amigos, que habían militado con él en el Partido Comunista, entre otros Enrique Ramírez y Ramírez, con el que luego se reconcilió y tuvo una amistad hasta los últimos días de su vida cuando dirigía el periódico El Día, en donde escribimos muchos de nosotros. Pero vino la crítica de él, fundamentalmente, a Enrique, y le dolió mucho por la relación personal que había tenido con Enrique. Bueno, dicho esto, yo quisiera señalar lo siguiente. Yo escribí muchas cuartillas que no voy a abrumarlos, por supuesto, con su lectura. Voy a hacer una selección de estas 15 o más cuartillas que he escrito, pero voy a centrarme en dos o tres hechos. Yo quisiera empezar por decir que la vida entera de Revueltas y su obra gira sobre dos ejes distintos y a la vez simultáneos, la literatura y la revolución, la escritura y la militancia política. En otros términos también se podría decir la teoría y la acción. Y yo no puedo deslindar una de la otra. Me dijo hace poco más de 50 años, por supuesto, si la memoria no me traiciona, cuando sostuvimos una amistad alimentada al mismo tiempo por la política y la literatura que el humus de donde nacía su escritura era la acción política y aún más precisamente la vida de partido. No recuerdo si usó esa palabra, la palabra humus. Tampoco me es posible recordar si se valió de otro término, pero sí sé que el sentido de su expresión fuese, que le era necesaria la vida del partido para obtener la materia prima de su escritura y que y que su literatura tenía una relación estrecha con la acción partidaria. Lo conocí por el año de 1959, cuando había sido expulsado por segunda vez del Partido Comunista Mexicano. Tal vez haya sido entonces que le pregunté por qué había vuelto al seno del partido, qué lo había impulsado al regreso. ¿Acaso fue también ese el momento en el que me dio la respuesta que he dado? Me pregunto, Empero, si esa respuesta lo dice todo, si no se oculta en ella algo más. Es la respuesta de un escritor, desde luego, pero Revueltas era también un hombre de acción. Me pregunto si Revueltas, pues, el militante político se reafilió al Partido Comunista para obtener así y sólo así la materia prima de su literatura. ¿Por eso y nada más que por eso? Su respuesta, ahora me lo parece, es en extremo parcial. indicaría que a Revueltas no le importaba la acción política por sí misma y que veía en ella tan solo un filón literario. Si la respuesta fuera verdadera, Revueltas sería un escritor puro, un escritor que buscaba en el partido temas que pudieran ser transformados en escritura. Y no es desde luego así, al menos no es por completo así. Salto una serie de páginas donde hablo de ciertos aspectos de su literatura. no puedo, como ustedes comprenderán, examinar la totalidad de la obra de Revueltas. Es demasiado vasta y está llena de aristas. Lo que deseo destacar es que la obra y la existencia de José Revueltas se desarrollan en los linderos precisos de un profundo cambio en la vida política y literaria de México. De lo que hasta aquí he esbozado, me gustaría extraer una primera conclusión provisional. Revueltas era un hombre complejo y contradictorio. Al menos, añado, el Revueltas que conocí y traté de modo constante e intenso en ese tiempo oscuro y luminoso a la vez, cuando vivimos inmersos en conflictos sociales y personales profundos. Subrayo todo esto porque al paso de los años, Revueltas ha sido, ya lo dije, ha sido convertido en un ícono, una especie de santo laico. Se le dibuja como si fuera un hombre puro, intransigente, el incansable luchador por la democracia, la libertad personal y el socialismo. También como si hubiera sido una suerte de aceta, casi un pordiosero que nunca dispuso de recursos ni siquiera para comprarse un pantalón nuevo. El revuelta es que yo conocí y al que traté no coincide con esa imagen. Mi memoria lo bosqueja de otra manera. Para empezar, diré que por esa época vivía, casado con María Teresa Retes, su segunda esposa, en un amplio departamento rentado desde luego en las lomas de Chapultepec, que disponía del dinero suficiente como para sufragar el gasto que le significaban las clases de violín que recibía en forma privada su hijo Román por parte del maestro Vladimir Wolfman, que por largos 15 años se había dedicado a escribir guiones cinematográficos que le dieron jugosos ingresos, destaco entre otros aquel de la ilusión viaja en tranvía, que por esas fechas realizó el guión de una película sobre Zapata que hasta donde sé jamás se llevó a la pantalla, que sostenía una columna editorial en el día, periódico dirigido por su antiguo compañero de luchas partidarias, Enrique Ramírez y Ramírez, que era un hombre que podía vivir con cierta holgura, aunque apremiado por las exigencias de un nivel económico y un estatus social que en manera alguna deseaba. Tal vez por esa última causa, pero no lo sé de cierto. Poco después, rompió de súbito con su esposa, tomó sus libros y su ropa y se fue a vivir a un departamento mueblado en las calles de Holwain. En ese edificio vivían también el dibujante Héctor Javier, y ahí murió Héctor, y el pintor Julián Olivas. Me satisfaría recrear aquella época, pero carezco del talento de un narrador. Solo recordaré que era una etapa convulsa en la vida política y social del país. Ya habían sido reprimidas y con dureza las huelgas de maestros y ferrocarrileros. La cárcel estaba repleta de presos políticos, Demetrio Vallejo, Otón Salazar, Valentín Campa, David Alfaro Siqueiros. Los periódicos guardaban una celosa compostura y se autocensuraban, aunque también eran estrechamente vigilados por censores de la Secretaría de Gobernación. A las cátedras de ciertos maestros universitarios acudían espías que simulaban ser alumnos, pero que informaban de lo que en esas clases se decía. Se puede afirmar en suma que la alianza establecida entre los tres sectores del PRI, del Partido Revolucionario que se había vuelto institucional, el obrero, el campesino y el popular se resquebrajaba. Pero todavía en aquel año de 1960, los intelectuales de relieve tenían como timbre de orgullo trabajar para el gobierno y sobre todo en el servicio exterior. El movimiento de fatal ruptura culminó en la fecha ciaga de 1968. Insisto en pero que hacia fines del decenio de los 50, apenas los intelectuales de izquierda, a los que se consideraba un instrumento de la reacción o de una ideología extraña a la más pura esencia de México, así se decía, se atrevían a criticar al gobierno emanado de la revolución. Por 1950, con la llamada generación de medio siglo, se había producido el punto más alto de la confianza de los intelectuales en el régimen. Sin embargo, la represión de las huelgas de maestros y ferrocarrileros marcó el punto inicial del declive. En ese momento empezó a desmoronarse el paradigma que había sostenido a la nación en el curso de los últimos decenios, el mito de la Revolución Mexicana. No hubo entonces, y no lo hay todavía, ningún nuevo paradigma que pueda sustituir el ideal que sostenía, la esperanza de una nación mejor, libre ya de impurezas y ataduras. Así, en 1950, se publicó la primera edición de un libro que se ha vuelto mitológico, El laberinto de la soledad de Octavio Paz, y empezó a editarse aquella colección que deseaba dar cuenta de lo que constituiría la más pura esencia del ser del mexicano, en la antigua librería Robredo que dirigía el filósofo Leopoldo Sea. pero hubo esta ruptura y en ese momento hacia 1900, hacia finales del 50 toda disidencia aparecía como si fuera una enfermedad y eso fue lo que sucedió con Revueltas Revueltas es un relámpago oscuro en mitad de una fiesta un pedernal de obsidiana en un día luminoso rasgos intensamente críticos, amargos nacen de sus narraciones y sus ensayos políticos son impertinentes, dolorosos, atípicos dos de esos ensayos eran sin duda severos, duros México, una democracia bárbara y enseñanzas de una derrota el primero examinaba el país desde el ángulo marxista el segundo era una crítica fuerte de la estrategia y la táctica del Partido Comunista por su actuación en las huelgas ferrocarrileras. En ninguno había la menor concesión a posiciones políticamente correctas. Lo que sostenía revueltas en el ensayo sobre el partido le acarrió funestas consecuencias. Fue expulsado otra vez del mismo. He aquí, pues, en su crudeza el nudo del problema. ¿Era posible conciliar las posiciones severas de revueltas con la disciplina férrea que exigía el partido? ¿Qué modelo se podía seguir? Revueltas poseía un cerebro en constante ebullición. Era un pensador crítico, independiente. Sus ideas creaban dificultades a los dirigentes que no las podían digerir con rapidez. Siempre estaba al margen, en minoría. Aunque se decía bolchevique, era en realidad un menchevique. La pregunta es por consecuencia esta. ¿Puede la minoría formar parte de un cuerpo mayor? La mayoría acepta o tan solo tolera a la minoría. El partido leninista, ese partido de la clase obrera en el que Revueltas creía al menos en esa época y en el que militaba, elaboró una teoría singular a la que dio el nombre de centralismo democrático. ¿Pero qué se impone al final de cuentas? ¿El centralismo o la democracia? Hay una contradicción obvia y desde luego que deliberada en los términos. La disciplina férrea, central, por una parte. La democracia, la participación amplia de los militantes en la toma de decisiones por la otra. ¿Es posible la síntesis? ¿Y si es así, de qué modo? El partido concebido por Lenin, lo sabemos, degeneró en una secta compacta que se quiso homogénea. Stalin nunca se toleró la disidencia. Las minorías fueron aplastadas sin piedad. Uno tras otro, Stalin asesinó implacablemente a todos los dirigentes que discrepaban de la disciplina impuesta por él. Y lo que ocurría en el interior del partido sucedía también en la sociedad soviética. La responsabilidad personal fue sustituida por la culpabilidad de clase. será reo de lesa revolución por el solo delito de pertenecer a la burguesía. Porque si la sociedad había logrado el paraíso aquí, sobre la tierra, ¿quién que no fuera un loco o un enfermo podía dejar de aceptarla? Se había alcanzado al fin la utopía, pero la utopía se había vuelto una estructura rígida, una cárcel de hielo, y al disidente le restaban tres caminos, ser deportado a Siberia, ser encerrado en un manicomio o recibir un tiro en la nuca. En un partido así, ¿qué papel podría jugar un pensador crítico como José Revueltas? Por eso eligió un camino distinto y postuló una teoría novedosa, variante de la tesis leninista del centralismo democrático. La llamó democracia cognoscitiva. Con ella deseaba que se respetaran los derechos de la minoría. pero voy a decir algo políticamente incorrecto creo que varias de las cosas que he dicho son también políticamente incorrectas los pueblos ágrafos que ahora exaltamos no son democráticos o lo son solo hacia su interior hacia el exterior son totalmente intolerantes no respetan a las minorías las anulan lo que quieren es obtener consensos unánimes. Se autodesignan como los hombres verdaderos y eso indica que el resto de los seres humanos carecen de esa virtud. No son como ellos, son diferentes. A ese concepto, pues, de democracia, a la democracia leninista, Revueltas le añade un concepto lleno del mayor prestigio filosófico. El partido leninista, tal como él lo concibe, se apoya en un tipo especial de democracia, la que puede producir conocimientos de carácter científico. A Revueltas no le interesa lograr la unidad política de acción, le interesa producir, a través de un método de discusión racional en el que se anulan las contradicciones, un conocimiento científico de la realidad. A eso es a lo que Revueltas llama democracia cognoscitiva. También le otorga otros nombres, por ejemplo, conciencia orgánica, Y afirma que Marx y Engels fueron la conciencia orgánica del proletariado, que la teoría leninista del partido organiza la conciencia colectiva. Todas estas son citas suyas. Que el partido leninista es la realización de la filosofía a partir de la conciencia del proletariado. Que el partido es el cerebro histórico, el cerebro colectivo, que piensa por, para y con el proletariado. que gracias al partido la deshumanización llega a su fin, que la enajenación humana termina, pues el partido se eleva universalmente a una categoría superior. Casi palabras mesiánicas, ¿no? Puede advertirse sin dificultad que en esta serie de conceptos, Revueltas se ha valido de algunos textos del joven Marx y que lo cita en abundancia. Le produjeron un impacto profundo. Quisiera decir que Revueltas, que jamás terminó una carrera universitaria. Pasó con rapidez de la militancia política a la lectura de las obras de Leaning. Durante el tiempo que lo traté, también asimiló algunas ideas del joven Marx. Nunca que yo sepa, que me desmienta Eduardo, leyó de modo sistemático las obras del Marx Maduro, menos el Capital, su obra científica más alta. En esta última obra Marx expone, ya se sabe, el desarrollo lógico del capitalismo y utiliza para hacerlo el método de la abstracción que va de lo abstracto a lo concreto. Pero no me interesa mostrar aquí las limitaciones teóricas de revueltas, ni aún menos hacer la más leve crítica de sus posiciones. Quiero dejar constancia tan solo de lo que fue aquel revueltas que conocí, al que admiré, con el que sostuve largas y fecundas discusiones. Mis maestros universitarios fueron hombres de disciplina, de rigor, de sistema Eran para mí personas distantes Eduardo Nicol, Francisco Larroyo, Luis Recasensiches, Guillermo Flores Margadant Eli de Gortari, José María Gallego Rocaful, Luis Villoro, Ricardo Guerra, Adolfo Sánchez Vázquez Yo era un joven de 21 años, apenas egresado de la carrera El trato con Revueltas produjo en mí una conmoción. Revueltas pensaba y sentía al propio tiempo. Me trató como amigo. La relación era en verdad fascinante. Cuando murió, fui al auditorio Justo Sierra, y allí en silencio, junto a su cadáver, estaba su viejo amigo de lucha, aquel hombre bueno y generoso que respondía al nombre de Juan de la Cabada, amigo entrañable al que recuerdo igual que a Revueltas con emoción. Los dos nos abrazamos con un sollozo reprimido, el mismo con el que hoy deseo terminar este breve recuerdo de mi amigo, de mi adversario quizás de mi compañero de juventud José Revueltas muchas gracias gracias Jaime y para concluir aquí está un buen lector de Revueltas y ahí si no me equivoco que es Álvaro Ruiz Abreu gracias, buenas noches quiero agradecer la invitación que me hizo bueno la UNAM que es Rosa Beltrán bueno el departamento del trato y el Conaculta a través del INBA para estar aquí con esta mesa que verdaderamente es testimonial y bueno pues yo no conocía al camarada revueltas más que de lejecitos claro todos los demás si lo conocieron lo trataron, militaron etcétera Pero bueno, de lo que estoy asombrado es del despliegue editorial, que de verdad qué gusto le hubiera dado. Creo que se hubiera caído de la emoción revuelta al ver estos libros espléndidos que tengo aquí. Bueno, solamente tengo dos. Y sin embargo estoy viendo allá otras ediciones, las del fondo, bueno hay otras, las de ERA o coediciones, hay muchos libros dedicados a él. El mito dice que Revueltas no fue reconocido, siempre fue reconocido, el problema es que siempre fue polémico. Miren ustedes, esta mesa ya es polémica, al estar hablando de Revueltas, hombre si lo es, pero de qué manera y con mucho. Bueno, pero ese es otro tema Yo voy a leer aquí Como la academia me lo manda Pues uno es profesor universitario Y me ve de eso Revueltas, nostalgia por la unidad perdida Un epígrafe Toda época sueña la siguiente Michelet El trabajo literario, la vida y la militancia política Deja ser revueltas Han sido objeto de muchos análisis, discusiones, ensayos y libros pero hay un punto aún difícil de esclarecer que yo plantearía así ¿qué tipo de mitos crea y reconstruye su escritura tanto del pasado como del mundo moderno? ¿cuál es la relación que establece su texto con el signo la doble cara de su vida y de su obra? el alegato de revueltos con la historia no es sólo de orden político e ideológico sino también y sobre todo teológico Es muy fácil pensar que sus diferencias con el Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda y su fe en el hombre nuevo, que dibuja en la figura de Gregorio el personaje de signo positivo de los días terrenales revelan un mundo dividido en clases sociales pero su preocupación es más severa parece centrarse en la abolición de un tiempo cronológico para instaurar un tiempo mítico que es el real y verdadero en la imaginación de las sociedades primitivas y México es una de ellas. El mito se supone que sucede en un tiempo sin duración, es intemporal y algunos místicos y filósofos lo representan como la eternidad. Mi idea es que Revueltas fue un revolucionario sui generis, un alma en busca del otro con sed de eternidad enfrentado a la historia que luchó contra el lenguaje acartonado de su época hay que estudiarlo me parece desde la perspectiva de la lectura como la entiende Paul de Mann como un acto que implica que la decodificación de un texto deja un residuo de indeterminación es decir, como un proceso Es una escritura que no se agota en sus significaciones ya que es variada y abierta y en ese universo toma sentido y valora el mito. Y es sin duda un rompecabezas para la crítica y los estudios literarios porque su apariencia es la de un marxista-leninista pero en el fondo fue un escritor que proyectaba en su conciencia una visión religiosa del mundo. Entonces se establece un diálogo con un tiempo que no es individual ni cronológico, que no es mensurable. Revueltas en ese sentido, fue un escritor que transgredía las leyes de la comunidad y la del orden, y de la institución encargada de vigilar y controlar la sociedad. Su anarquía, su pecado, radica en haber escrito bajo el peso de un tiempo siempre desgarrado. Su relación con el mundo prehispánico no ha despertado demasiado interés. Tal vez se piensa que un comunista de probada militancia no merece ser reducido a una interpretación desde la óptica de los mitos indígenas que tanto ocuparon la atención en México en los años 50. Un acercamiento más detenido permite ver que en muchos textos la preocupación de revuelta se centra en un nacionalismo subgéneris que combina marxismo, revolución mexicana y criollismo y pasión por el pasado prehispánico de México. De ahí entresacó el enorme simbolismo de sus cuentos, sus crónicas y sus novelas, producto de una visión claramente mítica, mágica de la vida y del hombre. La discusión es larga y da para mucho. Ahora, sin embargo, solo nos interesa subrayar que esa mitología está arraigada en la tradición de la literatura mexicana y recordar a otros escritores del mismo signo. Revueltas pertenece a una tradición a la que se enfrenta, pero la reconoce y detecta a sus mejores protagonistas. El más inmediato a él y emblemático es sin duda José Vasconcelos, gran promotor del arte y la cultura, defensor del cambio y del pasado prehispánico. El autor de La raza cósmica cree que el espíritu étnico se va a imponer sobre el materialismo y que el futuro va a ser escrito por las sociedades mestizas, pero primero es preciso retomar a los dioses de la fertilidad y la sabiduría. A Vasconcelos hay que sumar el nombre de Alfonso Reyes y a estos el de Carlos Pellicer y Octavio Paz, entre otros, que también escribieron bajo esa imagen subyugante y seductora de una conciencia nacional que podía otorgar una nueva imagen a la historia del país. Asociaron la creación a una estética peculiar según la cual había que buscar la identidad en un punto concéntrico del universo. Parecían interesados en contrarrestar las fauces de la modernidad con el mundo mágico y mítico de la cultura náhuatl, maya y olmeca. Carlos Pellicere es sin duda el más apasionado con ese mundo según puede verse en Piedra de Sacrificios 1924, un libro que venía a resucitar a través del verso muchos mitos y seres del panteón prehispánico. También Octavio Paz escribió un poema extenso de todos conocidos con un título similar a Pellicer, Piedra de Sol, 1957. El título es una clara alusión al calendario azteca y a la forma en que se medía el tiempo. Es muy significativo además que Paz haya decidido estructurar su poema de manera cíclica, igual que la piedra del sol azteca que puede leerse de dos maneras del exterior hacia el centro y viceversa esta forma circular se refiere a un tiempo que comienza se desarrolla y no muere sino que vuelva a empezar recordemos que el primer verso es igual que el último un sauce de cristal un chopo de agua un alto surtidor que el viento arquea un árbol bien plantado más danzante un caminar de río que se curva. Amigo íntimo de Paz, el novelista Revueltas comparte con el poeta algunas ideas sobre la historia, la cultura y el alma desgarrada del mexicano. Ambos creen que la identidad hay que buscarla en los mitos indígenas, fundadores de la nación y sus paradojas, y lo expresaron en géneros opuestos. Paz en el poema citado y principalmente en su Laberinto de la Soledad 1950 y revueltas en grandes reportajes como Un sudario negro sobre el paisaje, el 43, y en sus novelas El luto humano del mismo año y Los días terrenales de 1949. El mito es consustancial al hombre y no hay pueblo que lo asuma y venere. El mito es la más profunda expresión del espíritu que alcanza una verdad fundamental. Está más allá de todo lo efímero. La obra de revueltas admite ser leída desde esta dimensión por razones bien conocidas. Su contacto con las ideas y los hombres que pensaron el mundo desde el mito es una prueba. Otra es que su concepción del mundo, calificada como nihilista, parte de la tesis de que es preciso quemar la materia para liberar el espíritu, pues sólo quemando la materia es liberada la artícula divina. Debemos agregar otro hecho en su escritura. Desde la crónica Un sudario negro sobre el paisaje, la novela El luto humano hasta El apando del 69, Revuelta siempre buscó un centro unificador de lo disperso. A ese centro cree llegar mediante el sufrimiento. Desde muy joven aprendió que solamente en el dolor se alcanza la verdadera libertad. El artista debe sufrir, expiar una culpa por vivir en el mundo de las ideas y luego romper como prometeo las cadenas que lo atan a lo terrenal. Inclusive en un texto, por cierto, nada atendido, Apuntes para una semblanza de Silvestres Revueltas de 1967, aparece el intento por encontrar la unidad del hombre y del universo en un centro, que sería la creación, punto culminante donde se juntan los contrarios que representa su hermano, el músico Silvestres Revueltas. Más que un ejemplo de artista comprometido con el hombre, Silvestres Revueltas, 1899-1940, murió en el límite de la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial. Apenas ha vivido 40 años, cae para siempre. En la pluma de su hermano y desde su visión de mundo, encarna la unidad básica que el mundo dividido y en el ocaso no tiene. Representa varias cosas, pero ante todo el mito del artista humilde, grandioso, pero incomprendido. Es un romántico. Para espíritus rebeldes como el de este músico mexicano, no hay un espacio en la tierra que lo aguarde. Solo su música se levanta sobre el tiempo desgarrado y se instala en la libertad sin tiempo del mito. Silvestre y su hermano José parecen convencidos de que el mundo vive solo en el lado oscuro, pecaminoso de la realidad y que el lado luminoso se puede alcanzar a través de la lucha y del dolor y sobre todo de la revolución. Creen en la redención, por eso la muerte les preocupa casi nada, ya que forma parte de un ciclo inevitable. Son dos piezas inevitables o dos piezas fundamentales y complementarias de la cultura y el arte de México en el siglo XX. Uno es la otra parte del otro, pero entre ambos suman el mismo aliento de la desesperanza. Cada uno encarna un centro desde el cual puede hacerse una lectura del hombre y del universo, pero Silvestre lleva prisa en su trayecto artístico e ideológico y si lo vemos a la hora de su muerte en una edad joven, era un viejo que arrastraba ya el sufrimiento de los demás en la mirada. Productos de su tiempo, han leído la novela rusa del siglo XIX, en la que encuentran las huellas remotas de su propia vida y el temple de su fe y su ideología. pero el estudio de esa personalidad paradójica que fue Silvestre Revueltas requiere tiempo y pertenece a otra área de trabajo. Apuntes para una semblanza es tan solo un ejemplo más de la manera en que Revueltas desbosó los mitos en su prolífica y variada escritura. La narrativa de Revueltas es de principio a fin un largo viaje a la zona de los mitos. Poblada de citas bíblicas, seres que representan a Cristo, mitologías cristianas y prehispánicas, alusiones a la vida carcelaria, a la revolución mexicana, a la guerra cristera y a las luchas comunistas de los años 30, es una escritura alucinante que revela un autor profundamente religioso en conflicto con Dios y el universo. Se confesó ateo, pero es evidente su filiación religiosa. Según Paz, Revueltas vivió el marxismo como cristiano y por eso lo vivió, en el sentido unamonesco, como agonía, duda y negación. Es decir, la visión del mundo de Revueltas es una permanente duda, una queja de la infinita soledad del hombre en este mundo que ha desplazado a Dios de la historia. Revueltas piensa no tanto en Cristo como el Hijo de Dios, sino próximo a los ciudadanos al que podrían imitar. Lo seguirían el campesino, el paria y el humillado y ofendido. Imagina un Cristo ajustado a la existencia humana que libera a los esclavos y no una imagen que solo es objeto de culto y reverencia. Neruda dijo que Revueltas era una síntesis del alma mexicana. tiene como su patria una órbita propia, libre y violenta tiene la rebeldía de México, sigue Neruda y una grandeza heredada de familia ¿a qué se refería Neruda con la afirmación de que Revueltas era la síntesis del alma mexicana? aludía sin duda a una idea por generalizada no menos importante según la cual sobre el mexicano pesa su historia su religión, sus cosmogonías que lo hacen un ser anárquico, amigo de la indiferencia, del relajo y la coquetería extrema con toda clase de moda musical literaria amorosa. Es un ser que se pierde en la inmensidad del cosmos, tímido y estacionado en el silencio en la mañana. En la tarde aparece ya extrovertido, reconciliado con la tierra y su destino. El mismo Revueltas declaró en una entrevista, me tienen por un heredero del marxismo, por un heterodoxo, pero en realidad no saben lo que soy, un fruto de México, país monstruoso al que simbólicamente podríamos representar como un ser que tuviese forma de caballo, de serpiente y de águila. todo es entre nosotros contradicción, dijo Revueltas. La referencia personal a la mitología prehispánica no puede ser más evidente, pero Revueltas agrega un elemento más, aparte de decir que es fruto de México y de la representación claramente fundacional del águila y la serpiente, emblemas del país, que es la contradicción propia de los mexicanos. Esa contradicción no puede leerse de manera literal, pues no obedece al canon de la teoría marxista. El autor está pensando en una contradicción que es similar a un caos, es decir, a la anarquía, las tinieblas antes de la luz. Los mexicanos aún no llegan a la era de la luz, viven atados a la oscuridad de su pasado. En el alma late todavía hoy esa contradicción de ser sin pertenecer a nada. Esto lo subraya en varios textos escritos en distintos periodos de su agitada vida y lo anima y lo impulsa en su escritura. Dios de la vida que une y los contrarios de la naturaleza. Quetzalcóatl es fundamental porque en él incide la creación del universo y la potencialidad de las fuerzas positivas. Es símbolo y paradoja, verdad y guía de los antiguos mexicanos a los que orientan su soledad y su orfandad? ¿Cómo se desplazan revueltas en la religión si es un agnóstico, alguien que no cree? Confía en la revolución del pensamiento en tres modalidades, el arcaico o tiempo de la magia, el religioso y el de la historia. El primero se refiere a la multiplicidad y la fragmentación en el que cada una de las partículas que lo componen, constituye una entidad aislada, sin comunión interior con el resto, explica Sejourné. La religión pone fin a ese estado de particularidades y se sostiene en el principio de unicidad inherente a la religión. Significa que el hombre ha descubierto un centro en sí mismo y que concibe el universo a partir de ese centro. La base de todo principio religioso reside en la revelación de un alma individual estrechamente ligada al alma cósmica. Se adivina al hombre. Se adiviniza al hombre. En la religión náhuatl, esta revelación se encuentra en el mito de Quetzalcóatl. Una vez quemado su cuerpo por el pecado cometido, su corazón se eleva al cielo, donde se transforma en el planeta Venus. Anarquía y oscuridad son palabras clave en la vida y en la concepción del mundo de revueltas. No se va a lograr esclarecer, me parece, el universo anulado y determinista de la narrativa de revueltas si no se toma en cuenta el valor que tuvo para él la historia antigua de México, sus símbolos, sus representaciones y principalmente el lenguaje que esa historia pone en circulación si no se considera que en esa historia había un enemigo oculto que era urgente encontrar y eliminar. Aparentemente, ese enemigo del progreso y de la humanidad era el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre, y esto justifica la militancia en organizaciones de izquierda del joven revueltas, las persecuciones de que fue objeto y las cárceles que padeció. Revueltas luchó como nadie porque México encontrara su verdadero camino, que no solo es el de la redención social, sino una especie de purificación, según propone el mito de Quetzalcóatl. Señor del conocimiento y de la energía que necesita el mundo en su movimiento, Quetzalcóatl es un símbolo, pues la serpiente representa la materia y el pájaro el cielo. Quetzalcóatl es un símbolo, pues la serpiente está allí en toda su concepción. Es el signo que contiene la revelación del origen celeste del ser humano. Como otros escritores de su generación, revueltas no hace sino preocuparse por el puente que une las cosmologías antiguas con el espíritu de la nación, la religión náhuatl con el cristianismo romano. La cultura está hecha de la síntesis de estos mitos. Gracias. Muchas gracias, Álvaro Ruiz Abreu. Gracias por estar con nosotros para conocer, digamos, las distintas lecturas a que puede dar lugar un gran escritor como José Revueltas y los invito a que sigan con la siguiente mesa con Rosa Betray.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Si
OBSERVACION_DERECHOS
Cesiones de derecho integradas al expediente.
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF491
BARRA
Difusión
FECHA_GRABACION
20/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

