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M-10122
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50 años del exilio español republicano en México
SINOPSIS_SERIE
Esta serie documental de cinco episodios conmemora los 50 años del exilio republicano español en México (1939-1989), retratando la crudeza de la Guerra Civil (1936-1939) y el éxodo masivo tras la victoria franquista. A través de testimonios y archivos, explora cómo México acogió a los refugiados, desde intelectuales fundadores de la Casa de España hasta obreros que integraron su legado en la educación, ciencia y arte. La serie destaca la resistencia republicana, la fusión cultural y la solidaridad mexicana que permitió a los exiliados reconstruir su vida, haciendo de México una segunda patria. Finalmente, reflexiona sobre el regreso simbólico a la democracia en España tras la muerte de Franco (1975), cerrando un ciclo histórico de memoria y resiliencia.
EXTRACTO_SERIE
Retrata el exilio republicano español en México, con el uso de testimonios. Mostrando el horror de la guerra, el rechazo a Franco y cómo México acogió a exiliados, integrando su legado en educación, ciencia y arte. Crónica de resistencia y fusión cultural
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
La Guerra Civil española (1936-1939) enfrentó a la República —apoyada por México, la URSS y brigadistas internacionales— contra el alzamiento franquista respaldado por la Alemania nazi e Italia. El video relata la crudeza del conflicto, el exilio masivo a Francia y la acogida en México, donde refugiados —intelectuales, mujeres y combatientes— reconstruyeron sus vidas. Conmemora 50 años de resistencia, pérdidas y la integración que transformó a México en su segunda patria.
EXTRACTO_PROGRAMA
Tras la Guerra Civil española (1936-39), exiliados republicanos —abandonados por Europa pero acogidos por México— reconstruyeron sus vidas. Su legado cultural persiste, celebrando a México como patria décadas después.
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
5
DURACION_TOTAL
00:25:55:03
PARTICIPANTES
Josefina García, Leonor Sarmiento, Jesús Bernárdez, Leoncio Villarías y Angela Botello.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Cambio cultural | Democracia | Dictadura | España | Exiliado | Fuerzas armadas | Fusión | Guerra civil | Historia | México | Refugiado | Solidaridad internacional
TRANSCRIPCION
La guerra civil española había estallado. México enviaba armas para ayudar a la República a la que estaban aniquilando las fuerzas de Adolfo Hitler y Benito Mussolini, que apoyaban al general Francisco Franco. El auxilio a la España republicana provino de México, de la Unión Soviética y también de muchos hombres de diversos países que vieron en la batalla de la República la lucha por la democracia en el mundo y se agruparon en las brigadas internacionales. Desde aquel 17 de julio de 1936, en que los generales se sublevaron, España se había vuelto un infierno. En el campo de batalla la lucha era encarnizada y lo más doloroso era que muchas familias estaban divididas y el combatiente sabía que en el bando contrario podía estar su hermano o su hijo. La guerra siempre es cruel, pero lo es más cuando ocurre entre compatriotas. La población civil sufría también con bombardeos por tierra y aire La guerra de la ciudad malo que pase bueno, el pánico a los bombardeos eso definitivamente era una cosa que todavía hoy cuando pasa un avión muy bajo se encoge uno eso fue el pánico tremendo que yo sentí siempre, a los bombardeos. Pero para muchos de nosotros que entonces éramos niños, se volvió un juego identificar los aviones por el ruido del motor. Oye, decía un chiquillo, ¿es un Fiat italiano o un Juncker alemán? ¿Hay que correr al refugio? Que no, contestaba otro. Es un caza, uno de los nuestros. Y si no teníamos que correr al refugio antiaéreo, donde a veces había que pasar parte del día, nos subíamos a una azotea para ver el combate, para ver cómo los nuestros perseguían a los fachas, como los llamábamos. Y cuando veíamos caer el avión enemigo, hasta aplaudíamos, que eso es lo monstruoso de las guerras, que hagan que un niño se alegre de la muerte de un ser humano, solo porque la inconsciencia de los adultos lo ha convertido en un enemigo. Las pérdidas en la guerra civil fueron inmensas. Según algunos cálculos, murieron un millón de españoles, predominantemente jóvenes, de una población de un poco más de 20 millones. Nos llevaron al azareto de San Simón, que es una islita situada en la ría de Vigo, una isla preciosa, en la que estábamos alrededor de 2.000 prisioneros, prisioneros políticos. La vida allí pues era agradable hasta las 7, 8 de la noche en que nos reunían, pasaban lista de los presentes y después otra lista pequeñita de 10, 12, 15, 20 personas a los que llamaban para que salieran del azareto de San Simón y ejecutarlos, darles lo que se llamaba el paseo en alguna de las carreteras cercanas a las playas de Redondela. Cuando se los llevaban del lazareto de San Simón y subían en la barca para acercarlos a la playa, todos ellos, o la inmensa mayoría, no dejaban de dar vivas a la República, vivas a la España republicana y vivas a la libertad. Pero las consecuencias de la guerra todavía se siguen sufriendo. Comentando eso, pues yo tengo un hermano, Julián, el pequeño Que está internado en San Antonio Español Precisamente a causa de los bombardeos en España Y es de la experiencia trágica que tenemos la mayoría Que no hemos sido combatientes, que hemos sido testigos En bienes materiales la destrucción fue inmensa Monumentos, pueblos arrasados Obras de arte irrecuperables, bibliotecas En fin, mucha de la riqueza cultural acumulada durante siglos, destruida en tres años de contienda. Además, España perdió con el exilio una parte de su población y sufrió un daño espiritual que perduró por décadas. Desde la guerra, el sufrimiento fue para todos, tanto para los combatientes como para la población civil. Los pocos alimentos que se conseguían se destinaban al frente y el hambre era el pan de cada día. Valga la paradoja. En la retaguardia solo quedaban ancianos, niños y algunas mujeres porque muchas fuimos a luchar hombro con hombro con los milicianos a las trincheras. La retaguardia claro, no somos tan brillantes la retaguardia no es brillante pero tal vez yo creo que es más dura es más dura porque cuando tienes misiones que hacer, cosas que hacer no sé, te olvidas de los peligros, de todo, ¿no? pero cuando no tienes nada que hacer, nada más que esperar y esperar y esperar cuando la dificultad incluso de comer y además eso, la esperanza de que puedan salir adelante pero también el miedo de que te llegue una noticia. Yo tenía a mi esposo, mi hermano en el frente, siempre estaba esperando y sin hacer nada, sin poder hacer nada, sin nada más que esperar que la guerra acabara y que saliéramos con bien. Pues hombre, la falta de comida en España en la guerra, pues tú te lo imaginas Colas para pan, colas para leche, ni la conocíamos Pero vamos, colas para comprar un poco de carne de burro Y colas para comprar, pues, hierbas que ya los burros del campo no las tenía Pero no hay mal que por bien no venga En esas colas aprendimos paciencia y disciplina. A veces llegaban los aviones y había que correr al refugio antiaéreo. Cuando cesaba el bombardeo, volvíamos a los mismos lugares que teníamos antes en la cola, como si no hubiera pasado nada. En los dos bandos, la población sufrió los rigores de la guerra. Hambre, bombardeos, represión. Y los que se quedaron en España pasaron una posguerra de privaciones y revanchas bajo el terror policíaco del nuevo régimen. La España de Franco coincidió durante sus primeros años con la Segunda Guerra Mundial y se vio sometida a las restricciones consiguientes. El ambiente español en aquel tiempo fue de terror. Fue doloroso, porque allí quedaron mujeres, niños, hombres, en fin, seres humanos como nosotros, que no tenían culpa de lo que había pasado, pero que sufrieron igual que nosotros que tuvimos que huir a Francia. El éxodo tan tremendo, tan feo, que hicimos hasta Francia. Y en Francia nos recibieron unos negros. Casi no habíamos visto negros en España. Pero bueno, ahí vimos bastantes negros que se llamaban serigales y se decían, y que nos daban así, azufando, que fuéramos para aquí y que fuéramos para allá. Al final de la guerra, en enero y febrero de 1939, medio millón de españoles se agolpó ante las fronteras francesas, sufriendo hambre, frío, bombardeos, y la incertidumbre de si Francia abriría o no sus puertas. Después de algunas vacilaciones, el gobierno galo decidió acoger en su territorio a aquellos refugiados A todo lo largo del sur de Francia se abrieron campos de concentración en los que se aisló a los españoles Éramos prácticamente parias, éramos chicos exilados políticos entrando en Francia Sin trabajo, desorientados en parte, y tuvimos que agarrar poco a poco el paso Muchos de ellos fracasaron psicológicamente. Fue embates muy duros. O sea, del país nocivo para nosotros. No querían a los españoles además. Esa es la verdad. En esos campos de concentración murieron muchos de los nuestros. Otros fueron entregados por las autoridades del gobierno francés de Vichy, colaboracionista de los alemanes, al gobierno de Franco, como Luis Companis, presidente de la Generalidad de Cataluña, Julián Sugazagoitia, ministro del gobierno de Juan Negrín y muchos otros políticos destacados que fueron ejecutados o encarcelados por años. En esos campos esperábamos la oportunidad de salir rumbo a América, principalmente a México, que era el país que nos había brindado todo su apoyo. El gobierno mexicano, continuando con su política de amistad con la República, dio todas las facilidades para que vinieran a México los republicanos. El CERE y la JARE fueron dos organismos de ayuda a los republicanos españoles en el exilio. El CERE organizó una serie de viajes de los refugiados españoles al continente americano y además atendió también las necesidades de mucha gente que se encontraba en los campos de concentración fuera de los campos de concentración. La JARE tuvo su origen como consecuencia de una resolución de la Comisión Permanente de las Cortes. Tanto uno como otro organismo estuvieron enfrentados durante algún tiempo. Ellos cubrieron los gastos todos que originaron los viajes de los refugiados españoles tanto a México como a distintos países de América por ejemplo el Sinaia que fue el primer vasco que llegó a México el Ipanema el Mexic fueron enviados por el SERE entonces con los fondos que tenía la JARE pues se sufragaron también pues distintos viajes no solo desde Francia sino desde África del Norte a México a Chile a una porción de países de América. Hoy, a 50 años de distancia, podemos decir que tanto el SERE como la JARE cumplieron un deber de asistencia a todos los republicanos españoles. Realmente realizaron una labor de ayuda humanitaria a todos, pero sí no cabe duda ninguna que hoy podemos decir que tanto el CERE como la JARE, realizaron una obra que honra a la emigración y honra a la República. Tanto el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles como la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles, esto es, el CERE y la JARE, trabajaron muy de cerca con los representantes de México, Narciso Basols, Gilberto Bosques y Fernando Gamboa, para facilitar la salida de los españoles y su integración a la sociedad mexicana. El traslado era cada vez más difícil a causa del estallido de la Segunda Guerra Mundial en el 39, de la invasión de Francia por los nazis en el 40 y de las dificultades que ponía el gobierno francés de Vichy para autorizar la salida a los refugiados. A pesar de ello llegaron otros barcos, el Saint-Domingue y el Niasa. Estos viajes finalizaron en 1942. Las travesías no siempre eran fáciles. Y cuando yo vi el barco, yo borro. Aquello era un barco, una cáscara de nube, una cosa espantosa. Y pensar que iba a salir mil personas. Total, que salimos, no había hecho nunca travesía a América, era un barco que tenían de Marsella al norte de África para transportar. Entonces, imagínate lo que era aquello. Y es cuando yo he dicho en muchas ocasiones que Dios era antirracista, porque no descubrió materialmente. Muchos excombatientes republicanos prefirieron quedarse en Francia para luchar contra los nazis y se integraron al Maquis. Yo colaboré con ellos, incluso fui maquis de la parte sur de Francia, de un maquisar catalán, Perpiñán, Francia. Nos agrupábamos un grupo de cuatro, seis, a veces diez, cronometrábamos y dábamos un golpe y a la hora después cada uno en su casa. Este sería el maquis, sería el resistente clandestino ortodoxo, el que vale. Nos metimos porque en primer lugar sentíamos la invasión alemana, Éramos hijos de exilados políticos, la edad mía, vaya. Éramos liberales en conceptos, parte de nosotros socialistas, y repelábamos completamente la invasión alemana. Nunca la aceptábamos. Además que se formaba de grupitos, un grupo acá, un grupo allá, y había jefes. Se fueron organizándonos. Parte de ellos éramos sin preparar, se fueron preparando a medida, vaya. Se fueron preparando poco a poco. mas que era la voluntad de principio de Antín de Asaúd. Esa es la verdad de los maquis. En esta guerra de guerrillas, en este maquis, participaron los republicanos españoles, como también estuvieron presentes en la liberación de París en 1945, conduciendo tanques con nombres españoles, Guadalajara, Perú, Madrid y el Guernica. Así llamado en homenaje a la ciudad vasca, arrasada por la aviación alemán el 26 de abril de 1937. Era un día de mercado. Los campesinos venían de los poblados cercanos a vender sus productos. Por la tarde, a las cinco, un avión sobrevoló el pueblo casi rozando los tejados. Antes de que la gente pudiera reaccionar, llegaron varios aviones más que durante tres horas bombardearon el pueblo hasta arrasarlo. En esta comunidad de 7.000 habitantes, Hubo más de un millar y medio de muertos y casi otro millar de heridos. Todos civiles. No había ni un solo soldado. No quedaron más que ruinas y muerte. En 1942, México entró a la guerra en favor de los aliados después de que un submarino alemán hundió el barco petrolero mexicano Potrero del Llano. México participa con material bélico y voluntarios, como los integrantes del famoso Escuadrón 201. Mientras el mundo ardía en esta conflagración, en México los refugiados se integraban a su nueva vida. En el grupo recién llegado venían intelectuales, hombres de ciencia y rectores de universidades españolas. Mi padre vino invitado por la Casa de España y México. Entonces formó parte de esta generación, que yo sí creo que tuvo mucha importancia en España y después aquí, en que estaban José Graos, García Vaca, María Zambrano, que había recibido el premio Cervantes en España, que era con mucho la más joven. A este grupo había que añadir también otro, que yo traté muy de cerca, que son los poetas. Agustí Bartram, un poeta catalán, don Felipe, que solíamos ver en los cafés de Veracruz, porque se iba a ver Veracruz muchísimo, y yo viva constantemente, Emilio Prados, que fue un poco maestro de toda mi generación, y claro, esto entre otros. También los filosóficos, entre otros. Un núcleo muy valioso en esta integración a México fue el que formábamos las mujeres. Unas éramos muy jóvenes, hasta niñas, otras de edad más que madura. Las más pequeñas a la escuela y las demás a buscar una forma digna de ayudar a la familia. Todas habíamos tenido que luchar durante la guerra. Unas en las trincheras mismas, otras en la retaguardia para conseguir la comida y aguantando los bombardeos sin mostrar debilidad ni miedo. Aquí las mujeres tuvimos que seguir luchando para encontrar la forma de seguir adelante. Pero las mujeres teníamos el problema de que teníamos hijos y había que hacer un trabajo que fuera en casa para cuidar la casa. Entonces a mí me hablaron de una tienda que había en Venustiano Carranza, que eran de abrigos y nos daban trabajo para llevarlo a casa ya cortado, nada más había que armarlo. Entonces me fui a la lagunilla y me compré una cámara de no sé, quinto o sexto o séptima mano, vete a saber, una 4x5 grandota, no, 5x7 era, 5x7, grande, enorme. Y con eso empecé, con esa cámara. Y como no tenía, al principio no tenía reflectores, y hacía con velas, fotos con iluminación de velas. Y luego, pues, ya con el fotógrafo a quien yo le retocaba, empecé a trabajar la fotografía. Y fíjate que desde el principio me fue bien, fue curioso, rápidamente. Yo decía, si ese sabe hacer fotos, yo también. Esas fueron, esas somos, las mujeres del exilio. El grupo de refugiados era bastante heterogéneo en cuanto a sus actividades. Lo mismo se encontraba al intelectual que al hombre de campo, a un comerciante que a un sacerdote que se habían librado de la represión franquista. Porque también el franquismo fusiló a muchos sacerdotes. Se acusó a la república de asesinar curas y monjas, pero muy poco se habló de los que murieron a manos de los guardias civiles y de los moros, sobre todo en el País Vasco. Con el exilio vinieron destacados sacerdotes como el doctor José María Gallegos Rocaful, filósofo que impartió clases en la UNAM. Escribió varios libros sobre filosofía colonial y ofició en la parroquia de la coronación. Un brillante predicador fue Ramón de Erzegaramendi, y también destacaron en el exilio los hermanos Schaifler Amésaga. Uno de ellos fue a vivir a Centroamérica, y el otro impartió clases de economía en la Universidad Iberoamericana. La diversidad de actividades creó una cultura del exilio. Lo que usted ve hoy en el quehacer cultural, digamos, mexicano, en muy buena medida se les debe a esos ilustres hombres que apenados, acongojados, depusieron su tristeza para entregarnos el sentido profundamente alegre de su vida. Yo diría que cuando llegan, lo que hacen es hacernos dejar el pasado en el pasado, hacernos entrar de frente, pisando fuerte a la española, en el presente, en el mundo de los vivos, en la condición eterna de la inteligencia. Creo. Mi homenaje es debido y de profunda gratitud. En cuanto llegamos y tuvimos oportunidad de hacerlo, todos nos pusimos a trabajar. Y eso que pensábamos que el exilio no iba a durar mucho tiempo. Algunos ni siquiera deshicimos las maletas. Nos reuníamos para discutir el anhelado regreso. Y se hizo famosa la frase de, en agosto en Madrid. Y el nombre del mes se iba cambiando cada 30 días, reforzado siempre por un dedo índice que golpeaba la mesa de algunos de los cafés, convertidos en foros abiertos al recuerdo y la esperanza. La seguridad en el regreso se perdió cuando después del triunfo de los aliados en 1945, las potencias vencedoras no condenaron al gobierno del generalísimo Francisco Franco, que había sido colaborador del eje durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un momento triste que representó el fin de la esperanza. Pero no creas que duró mucho tiempo. Sacamos lo que quedaba de las maletas y pudimos sentirnos más en casa. Los más maduros ya teníamos hijos nacidos en estas tierras. Y los más jóvenes ya nos habíamos casado y estábamos bastante integrados. España era un recuerdo transmitido por nuestros padres. Nos quejábamos de todo. Pero es que el español siempre tiene que quejarse. Cuentan que a un refugiado le dijeron que Franco estaba a punto de morirse y contestó muy molesto. Pues qué mala pata. Ahora que ya me estaba gustando esto, nada, está visto que el tío ese me va a fastidiar el exilio. Y así fue como nos fuimos quedando. Por eso, 50 años después, conmemoramos nuestra llegada a México. Si perdimos una patria, encontramos otra para nosotros y para nuestros hijos. Asómate a la ventana, cuando vuelvas de la ciega, asómate a la ventana, que al cegador no le importa que le dé el sol cara a cara que le dé el sol cara a cara cuando vuelva de la ciega. Gracias por ver el video.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Hay una ruptura de sincronia en la cinta al min: 00:07:03, Voz de la historia Manolo GarcíaNota: Sin locación en el programa ni carta de derechos.
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
INFORMACION_ADICIONAL
Pla Brugat, D. (2011) "El exilio español en la ciudad de México". México: Turner. Pagni, A. (2011) "El exilio español en México y Argentina". España: Bonilla Artigas Editores.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1989
TEMA_CONTENIDO
Muestra el éxodo de gran parte de la población española hacia la frontera hispano-francesa y su confinamiento en campos de concentración en Francia, hasta que el gobierno mexicano concede asilo a los republicanos
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://www.exiliadosrepublicanos.info/es/bibliografia-exilio
REALIZACION
Hector Ibarra
PRODUCCION
Marta de la Lama

