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M-10123
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50 años del exilio español republicano en México
SINOPSIS_SERIE
Esta serie documental de cinco episodios conmemora los 50 años del exilio republicano español en México (1939-1989), retratando la crudeza de la Guerra Civil (1936-1939) y el éxodo masivo tras la victoria franquista. A través de testimonios y archivos, explora cómo México acogió a los refugiados, desde intelectuales fundadores de la Casa de España hasta obreros que integraron su legado en la educación, ciencia y arte. La serie destaca la resistencia republicana, la fusión cultural y la solidaridad mexicana que permitió a los exiliados reconstruir su vida, haciendo de México una segunda patria. Finalmente, reflexiona sobre el regreso simbólico a la democracia en España tras la muerte de Franco (1975), cerrando un ciclo histórico de memoria y resiliencia.
EXTRACTO_SERIE
Retrata el exilio republicano español en México, con el uso de testimonios. Mostrando el horror de la guerra, el rechazo a Franco y cómo México acogió a exiliados, integrando su legado en educación, ciencia y arte. Crónica de resistencia y fusión cultura
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El exilio republicano español llegó a México entre 1939-1942, iniciando con el barco Sinaia y los "Niños de Morelia". Intelectuales fundaron la Casa de España (antecedente de El Colegio de México), mientras otros refugiados se integraron en educación, cultura y comercio. A pesar de los conflictos con la colonia española conservadora, su legado perdura en editoriales, teatro y academia. Tras décadas de arraigo, muchos optaron por quedarse, fusionando identidades.
EXTRACTO_PROGRAMA
Exilio republicano español llegó a México (1939-42) en el Sinaia. Intelectuales fundaron la Casa de España; su legado perdura en editoriales, teatro y academia. México se volvió su nueva patria.
N_PROGRAMA
3
N_TOTAL_PROGRAMAS
5
DURACION_TOTAL
00:25:09:24
PARTICIPANTES
Jesús Bernández, Guadalupe Rivera, Angela Botella, Concepción Ruíz Funes, Ignacio López Tarso y María Idalia.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Cambio cultural | Democracia | Dictadura | España | Exiliado | Fuerzas armadas | Fusión | Guerra civil | Historia | México | Refugiado | Solidaridad internacional
TRANSCRIPCION
El primer grupo numeroso de refugiados españoles llegó a México procedente de Francia de los campos de concentración en junio de 1939 a bordo del barco Sinaya. Antes habían llegado destacados intelectuales invitados por el gobierno y por hombres de letras mexicanos como don Daniel Cosío Villegas y don Alfonso Reyes, uno de los grandes valores de la literatura hispanoamericana. Con ellos se fundó la Casa de España en 1938, antecedente del Colegio de México. En 1937, México había recibido a los niños de Morelia, unos 500 pequeños que el presidente Lázaro Cárdenas rescató de los desastres de la guerra. Aquí fueron alojados en una escuela de la ciudad de Morelia, Michoacán, de ahí el nombre con que se les conoció. Pero la mayor parte del exilio empezó a llegar hace 50 años, en 1939, y siguió llegando hasta 1942, en que tocó tierras mexicanas el barco Niaza, último de los que hicieron la travesía desde la Europa en guerra. En un principio, el exilio se consideró como una situación transitoria. Pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial y tolerar las grandes potencias, la existencia del gobierno franquista, la estancia en México se volvió permanente, sin trazas de terminar. Además, muchos nos sentimos profundamente arraigados en la tierra mexicana. Nos sentimos mexicanos sin dejar de sentirnos españoles. Es como cuando te casas. Entras a la familia de tu marido o tu mujer, pero no dejas de pertenecer a la de tus padres. Igual. Pero no creas que fue fácil. Mucha gente nos recibió muy bien y nos apoyó, como algunos antiguos residentes españoles. Hubo muchos que nos brindaron trabajo y ayuda. entre ellos don Augusto Elías Riquelme, que dio empleo en su agencia de publicidad a varios exiliados, o los hermanos Martín y Fidel Carrancedo, que alquilaron algunos departamentos en la calle de Sequiel Montes para prestárselos a los refugiados mientras estos podían instalarse por su cuenta. Pero también ocurrían enfrentamientos entre los jóvenes recién llegados y los de la antigua colonia española. Esto nos hacía que en las fiestas, en las reuniones a las que asistíamos conjuntamente, pues se produjeran muchas veces problemas, líos, y que muchas de las fiestas que se organizaban entonces en el antiguo estadio de fútbol, que estaba allá por la colonia San Rafael, pues termináramos abocetadas. La presencia de los refugiados españoles también conmovía o irritaba a los jóvenes mexicanos que tomaban partido a favor o en contra de la República. Habíamos organizado con un grupo de amigos un acto antifranquista en el anfiteatro de Bolívar, en el centro de la ciudad, y estábamos en pleno homenaje a los caídos en la guerra de España, a los republicanos caídos, y protestando contra la lucha franquista, contra el exterminio de dos facciones reformadas por hermanos, cuando irrumpieron en el anfiteatro el grupo de lo que nosotros conocemos en la jerga universitaria como los conejos, que se llaman así porque decimos que aunque se quieran esconder, no se pueden esconder porque siempre sacan las orejas. Y eran los chicos, los compañeros conservadores, los compañeros de derecha, que llegaban a atacarnos con gracias lacrimógenos y hacer que suspendiéramos nuestro acto. Cuando el exilio empezó a instalarse, una de sus primeras inquietudes fue crear centros de estudio para los pequeños refugiados y darles trabajo a los numerosos maestros que habían llegado, como don José de Tápil. Entonces tratábamos de que en la escuela se formaran igual, exactamente con nuestros principios, con nuestros ideales, despertar su curiosidad, que les gozaran con ir al campo, con una vida sana. Aunque algunos censuran porque era mantenerles en ese ambiente un poco cerrado de los españoles, de la guerra. Sin embargo, yo creo que estos colegios españoles, creo que fue un medio de suavizar un poco el tránsito de un mundo al otro. Hay una cantidad bastante considerable de mujeres maestras que llegan a México. Al fundarse las tres escuelas que fundan los refugiados al llegar a México, que son el Instituto Luis Vives, la Academia Hispano-Mexicana y el Colegio Madrid, estas mujeres lógicamente se incorporan a trabajar en estos centros y fundamentalmente se incorporan en la sección de la primaria. Todas ellas son maestras normalistas. No hay tiempo de hablar aquí de todas ellas, pero quizá valdría hacer una mención especial de la maestra María Leal, que inicia su trabajo en el Colegio Madrid como profesora de primaria, implementando una serie de métodos que traía de España en cuanto a lectura y escritura en los primeros años del niño, con los cuales realmente tuvo resultados exitosísimos, muy reconocidos por la Secretaría de Educación Pública. Entonces la vida era muy barata. La renta de un departamento costaba 70 pesos y una docena de huevos, un peso. Había transportes de 10 y 15 centavos, y por 20 centavos tomabas un café que no sabía riquísimo, después de tantos años de no probar más que achicoria o cebada tostada o cualquier otra porquería. Ropa, todos traíamos alguna, pero la nuestra era muy europea, bombachos y pantaloncitos cortos para los niños. Y las criaturas iban haciendo el ridículo porque esas modas no se usaban aquí, donde los niños van de pantalón largo desde muy chicos. Tenías que oír lo que les gritaban a los españolitos cuando salían a la calle con esos trajes. Así que a comprarles ropa o arreglarles alguna de sus padres, que por lo general se vestían muy hispanamente, de negro. El exilio transcurre así a partir de 1939. En ese México se integra el grupo formado, como diría el cronista Carlos Martínez, por obreros e intelectuales, burgueses y artistas, que trabajaban en lo que sabían o en lo que podían. Muchos se dedicaron a la enseñanza, tal fue el caso de los filósofos. Varios de estos investigadores le propusieron una tarea a los jóvenes filósofos mexicanos, que nuestra salida al universo fuera por la vía del análisis del mexicano, del peladito como lo había enseñado antes Samuel Ramos, o de otros análisis que se hicieron muy abundantemente en 1950. Es decir, ellos creían que la filosofía no podía ser, no debía ser, un ministerio abstracto y que de este ministerio abstracto se bajara hacia las realidades concretas, sino precisamente al revés, que del análisis de las realidades concretas se accediera a los conceptos universales. Entonces, en la presencia de Gaos, los trabajos de José María Gallego Rocaful fueron importantes para conocer la realidad nacional y fueron importantes para conocer el pensamiento mexicano. De modo que el estímulo que surgió de estos filósofos españoles hacia los filósofos mexicanos para el conocimiento de la realidad nacional por la vía de la filosofía, por la vía de la filosofía de la historia, por la vía de la historia de la actividad, Fue un impulso que aún no se acaba. En el teatro y en el cine también participaron los exiliados. En el cine trabajaron como directores, escritores o actores. Estos últimos también se incorporaron al teatro, que en aquel momento no estaba en su mejor época. El cine lo iba absorbiendo. y se mantenía vivo gracias al esfuerzo de primeras actrices como Virginia Fábregas y María Teresa Montoya, muy admirada en España como intérprete de Don Jacinto Benavente. Me acuerdo también del Teatro Ideal, con las hermanas Blanche, Anita e Isabelita, que aunque españolas eran una institución en México. Cuando había dinero y podíamos ir al teatro, cómo gozábamos sus comedias. Nos parecía que las estábamos viendo en España. y con ellas también trabajaron muchos refugiados. Sería muy larga la lista de los que se incorporaron al arte escénico en México, pero hubo algunos que han dejado una huella importante. Álvaro Custodio formó todo un estilo nuevo de hacer teatro, una manera de hablar, de decir, de comportarse en escena. Nos enseñó a los actores mexicanos, a un grupo muy importante de actores, muy numeroso de actores mexicanos, nos enseñó a hablar, a disfrutar del teatro en verso, a disfrutar de ese gran teatro español de la época de oro que es maravilloso. Él inicia también otra modalidad que era la de hacer teatro al aire libre, tomando como gran marco escenográfico determinadas partes de la ciudad de México maravillosas, como por ejemplo fue esta plaza de Chimalistak. Álvaro supo rescatar la tradición española de hacer trabajar la imaginación del público. Álvaro contaba con nosotros los actores y contaba con el público. Entonces lograba esa maravillosa fusión, ese milagro del teatro, que es la intercomunicación, la interrelación. Y se lograban cosas realmente que a través de la historia han quedado como un recuerdo importante del teatro español en México, hecho por Álvaro Custodio. A nuestros actores hispanos les costaba trabajo pescar el acento mexicano. En obras de ambiente español se pronunciaba con la fe, pero después la costumbre se fue perdiendo y hubo que abandonar el jefeo y hablar como los mexicanos, por aquello de, donde fueres, haz lo que vieres. Pero se seguía notando una diferencia. Como ahora, cuando vamos a España, hasta nos preguntan de dónde somos, porque el acento no es ni de aquí, ni de allá. Muchos españoles incursionaron en la industria editorial. Entré a trabajar al Fondo de Cultura Económica. El Fondo de Cultura Económica de la Editorial no tenía muchas perspectivas para los españoles porque era el editor en crecimiento y hacía muchas traducciones, tenía un gran programa. y además era el editor de lo que era la Casa de España que después se convirtió en el Congreso de México. Después llegaron algunos importantes que yo recuerdo también, porque eran amigos míos también desde antes, o amigos de mis padres, como Max Sánchez, que era una especie de genio maléfico que se metía en todo, que tenía mucho éxito siempre, y tenía un buen gusto para hacer los libros. Los exiliados participaron activamente en muchas editoriales, como Atlante, Grijalvo, Costamín, Prometeo y Novaro, entre otras. Puedo decir que mi primer contacto con ellos fue en 1944-45 en Guadalajara, en compañía de Juan José Arreola, cuando leíamos juntos esas extraordinarias publicaciones que estaban haciendo en México los refugiados españoles. Es editorial Seneca. Esos libros que hicieron, esa edición del Quijote y de Machado, creo que son de los libros más hermosos que se han hecho en México. Los españoles traían una experiencia editorial de primer orden y la trasplantaron a México con una enorme fortuna. Es impresionante pensar que en 1944, a unos cuantos años de la emigración, hubieran llegado ya a semejante madurez. Pero no creas que todos los refugiados nos quedamos en la capital. Muchos nos fuimos a recorrer la provincia a lo largo y a lo ancho, como embajadores del exilio. Los republicanos españoles traían en su mochila de antiguo combatiente un instrumento extraordinario, la palabra. Así como antes fueron expertos en las minas y maestros verdaderos y probados en las ametralladoras, en la bomba y el coraje, ahora la palabra era su instrumento. Y aquí en estas tierras nuestras, el instrumento fue español, su palabra, empezó a recorrer caminos, veredas, tierras, montañas, ríos, playas, valles. Los republicanos, con la necesidad absoluta que tenían de poder sostener su familia recién llegada, empezaron a buscar cómo emplear la palabra. Y era hermoso y también tierno ver como aquellos héroes recién salidos de la pólvora empezaron a llevar representaciones comerciales, llegaban a los pueblos y a las ciudades proponiendo los artículos más diversos. Los que más suerte tenían vendían libros, otros vendían medicinas, ellos vendían incluso licores, y vendían todo lo que se podía vender y comprar. Ellos que eran absolutamente al margen, muchos de ellos del consumo estaban vendiendo aquellos productos. y con el mismo furor que antes, y con el mismo entusiasmo que antes para defender la república, ahora defendían la palabra para poder volver a su república, porque ninguno de ellos en esos días pensaba en nada más que en el regreso. Y así en el norte, en el sur, en el este y el oeste, los antiguos republicanos, los republicanos de siempre, convertidos en agentes viajeros, iban de puerta en puerta, de tienda en tienda, vendiendo sus productos. Y el que se resistía, recibía de inmediato aquella avalancha de palabras que era su fuerte, aquella palabra rotunda, aquel verbo preciso, aquella inflexión desconocida que podía abrir la puerta que se trataba de cerrar. Y así empezaron a vender. Pero muchos de ellos, poco tiempo después, fueron también, por fortuna, tránsugas de esas ventas y se fueron quedando en los pueblos. Y así, por ejemplo, mi ciudad, en Cusla Gutiérrez, no podría explicarse nada de la cultura moderna sin nuestro sabio catalán, el maestro Andrés Pérez de Garroca, que llegó en un equipo de fútbol vendiendo goles y se quedó para siempre, para abrir el siglo XX y empezar a construir el siglo XXI en las calles de mi pueblo. Y también alguien que vendía diccionarios se quedó por estas calles en la palabra más exacta, que es la de la poesía. Y hoy quiero recordar a Agustí Bartra, el gran poeta catalán que nos fue formando a todos. Pero hubo otros, como por ejemplo Pelayo, que iba por todos los caminos de Chiapas, en su jeep humeante y destartalado, haciendo las ventas de los vinos para nosotros desconocidos. Y hoy todavía hay viejos que asoman la cara a la ventana y dicen, ¿cuándo vendrá Pelayo? ¿Cuándo? Empecé a trabajar, empecé a vender puertas Empecé a conocer la ciudad Me apataleé mucho Y desde entonces Conozco lo que era la vieja ciudad De entonces Bastante bien Yo decía que era cartero Lo decía en tipo humorístico porque efectivamente me conocía muy bien la ciudad a base de patalearla. Trabajábamos mucho y nos reuníamos mucho porque teníamos necesidad de explicar y reexplicarnos a nosotros a los mexicanos y a nuestros hijos el por qué el haber sido vencidos nos hacía vencedores morales de la guerra civil. Fue una necesidad, yo me imagino, al sentirse en suelo extranjero de reagruparse. Entonces se reagruparon por profesiones, por partidos políticos y de ahí surgió el grupo de las Españas, del cual después, diez años después, surge el Ateneo Español de México. El Centro Republicano Español se fundó en 1939, es más antiguo que el Ateneo Español de México. Creo que su primer sede fue en lo que eran los locales del Consulado Español. Ahí se reunían muchísimos españoles, incluso era un poquito, si se puede decir, como una bolsa de trabajo, porque el uno sabía que en tal sitio necesitaban un tipógrafo, necesitaban un médico, necesitaban un maestro. Entonces ahí mucha gente iba con ese fin. Después ya fue evolucionando, lleva una trayectoria más política que el Ateneo Español de México, pero se caracterizó mucho por los trabajos que hicieron, por ejemplo el grupo de mujeres españolas del Centro Republicano que se llamaba Crecer, fue los que organizaban las colectas, los que trabajaron con el DIF, entonces se llamaba el DIF, y se iniciaron las coletas, una para la fundación de la Escuela República Española, que está aquí en la calle de Coruña, para el monumento al General Cárdenas que está en el Parque España, y para el monumento del General Cárdenas que se llevó a Madrid en el año 1983. En aquellos años 40, México estaba gobernado por el general Manuel Ávila Camacho, que también apoyó a la República. Entonces, los medios de comunicación masiva eran la radio y los periódicos. Había también noticiarios que se exhibían en los cines. Un cineasta español que se dedicó a este tipo de producciones fue Carlos Velo, que participó también en valiosos reportajes y largometrajes como Torero y Raíces. Otro español que se incorporó a la industria cinematográfica mexicana en cuanto llegó a nuestro país fue Luis Buñuel, ya internacionalmente conocido y que dirigió películas que dieron a la industria clínica de México reconocimientos mundiales. mundiales. Ya asentado el exilio, se organizó en el campo político. A raíz del triunfo de los aliados sobre las potencias nazifascistas en 1945, se pensó que el colaborador de Hitler y de sería juzgado en Nuremberg como los criminales de guerra. El gobierno de la República se reconstituyó en el Salón de Cabildos del Departamento del Distrito Federal en agosto de 1945 para recoger los frutos de la espera. Pero nos quedamos esperando. Los aliados le tenían pánico al coco soviético y preferían un franco anticomunista que una república democrática y tolerante abierta a todos los credos políticos. Y Franco quedó como caudillo de España por la gracia de Dios y de las grandes potencias. Pensamos que nunca se iba a morir. Pero el 20 de noviembre de 1975 llegó la noticia de su muerte. Todos brindamos por esa muerte que significaba el final de una dictadura y el que por fin el pueblo español tuviera nuevamente la oportunidad de escoger su forma de gobierno. Pudimos ver en la televisión y en los noticiarios el entierro del caudillo en el Valle de los Caídos. Ese monumento a la egolatría, construido con las vidas de los presos políticos. En efecto, ese monumento faraónico fue construido por los que purgaban así su condena por sugerencia del padre jesuita José Pérez del Pulgar. Muchos murieron en accidentes de trabajo y posteriormente, cerca de un centenar, falleció de silicosis. Este mausoleo tardó 18 años en construirse y costó más de mil millones de pesetas cuando España no superaba aún la crisis de la posguerra. algunos pensamos regresar unos pocos lo hicieron y aquí dejaron amigos, familia, recuerdos, inquietudes lo mismo que dejaron allá en el 39 ahora en sus casas, en los cafés y en las tertulias de España hablan de México como durante casi 40 años en México hablaban de España con la muerte de Franco se acabó el motivo para no volver Pero aquí habían nacido muchos motivos para quedarnos. que al cegador no le importa que le dé el sol cara a cara que le dé el sol cara a cara cuando vuelva de la ciega.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Voz de la historia Manolo García, Nota: sin conducción y locación en el programa
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
INFORMACION_ADICIONAL
Pla Brugat, D. (2011) "El exilio español en la ciudad de México". México: Turner. Pagni, A. (2011) "El exilio español en México y Argentina". España: Bonilla Artigas Editores.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1989
TEMA_CONTENIDO
Documenta la llegada de los primeros grupos de refugiados al país y el apoyo que algunos españoles residentes en México. Además se mencionan las instituciones educativas que los republicanos fundaron y su integración a la vida productiva y cultural
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Hector Ibarra
PRODUCCION
Marta de la Lama

