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M-10426
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SINOPSIS_SERIE
Se analiza el poder de los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión, en México. Cuestiona su influencia sin contrapesos, su relación con el poder político y la necesidad de una regulación que garantice mayor transparencia y responsabilidad social.
Serie pionera en cuestionar el papel de los medios en México, destacando su poder, sus fallos estructurales y la necesidad de reformas legales y éticas. Plantea un llamado a la reflexión sobre el uso responsable de los medios y su potencial para transformar la sociedad.
EXTRACTO_SERIE
Analiza el poder de los medios, en especial la televisión en México, su vínculo con el gobierno y la urgencia de una regulación crítica para su democratización.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
La televisión cultural en México, representada por canales como el 11 y 22, es un derecho ciudadano y una obligación del Estado. Aunque enfrenta desafíos como bajos ratings y limitados recursos, su valor radica en ofrecer contenidos educativos y culturales de calidad para minorías que buscan alternativas a la programación comercial. Estos canales, premiados internacionalmente, necesitan mayor cobertura nacional y apoyo estatal para consolidarse como pilares de la diversidad cultural y el pensamiento crítico en el país.
EXTRACTO_PROGRAMA
La TV cultural (canales 11/22) es un derecho en México. Con bajos ratings pero contenidos premiados, necesita más cobertura y apoyo estatal para promover diversidad y pensamiento crítico frente a lo comercial.
N_PROGRAMA
5
N_TOTAL_PROGRAMAS
6
DURACION_TOTAL
00:27:10:11
PARTICIPANTES
Ignacio Durán, Guadalupe Ferrer, José María Peréz Gay, Alejandra Lajous, Alfredo Joskowicz, Enrique Sánchez Ruiz, Virgilio Caballero, Juan Villoro, Javier Arévalo, Omar Chanona y Andrea Di Castro. Locución de Antonio Noyola.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
La televisión cultural es uno de los derechos que tiene la ciudadanía y de las obligaciones que debe imponerse el Estado. En el caso de la televisión estatal, bueno, su sector, si vemos las franjas de rating, del IVOP y todo eso, bueno, prácticamente es un sector insignificante de lo que es el público de la televisión, al menos en nuestro país. Las minorías también son ciudadanos. bueno, también tienen derecho a que de repente se les refleje en los medios. No sé cuántos países en el mundo tengan una red de televisoras estatales como la tiene México y me parece lamentable que no se le dé juego a esa potencialidad. México es uno de los países con mayor estructura de audiovisual educativo y cultural en el mundo y cuenta con los proyectos de audiovisual más importantes, de los más importantes que están llevando a cabo en el mundo actualmente. El Estado mexicano ha intervenido de varias maneras en el campo televisivo. Sucesivamente, a lo largo de casi 50 años, el Estado privilegió la televisión privada. Fundó el primer canal cultural de América Latina. Administró su propia cadena nacional durante dos azarosas décadas. Auspició las televisoras regionales. Desarrolló ampliamente la infraestructura de la televisión educativa y fundó el Canal 22 en la capital del país. ¿Qué tan importante ha sido la televisión cultural en México? La televisión pública en nuestro país ha tenido momentos espléndidos. Me quiero referir a la telesecundaria, que fue visionaria en su momento. Quiero mencionar algunos momentos muy felices en donde Vicente Silva y el área de educación pública hicieron aportaciones muy importantes a la televisión, momentos en el Canal 11 cuando empezó a romperse esta barrera, este tabú entre pasar o no la ópera por televisión con todo lo que digan los críticos y creo que esta es una tarea permanente que el Estado nunca debe de dejar de lado. Esta televisión, la televisión pública, la televisión que recibe recursos del Estado, realmente trabaja con recursos económicos escasísimos. Entonces, bueno, es muy injusto o es muy absurdo cuando se dice, nadie la ve, porque está compitiendo contra capitales muy fuertes. y lo que sí tiene que hacer el Estado es reconocer que esos capitales muy fuertes sí están transmitiendo a través de todo el territorio nacional su propia concepción del mundo. Ahí sí es absolutamente disparejo. La verdad es que los medios tienen dueños y esos dueños tienen una manera de ver el mundo y tienen un deseo de construcción de ese propio mundo. Entonces, bueno, esto por lo menos hay que aceptarlo y por lo menos habría que hacer un esfuerzo por dejárselo claro a la sociedad y el Estado debería todavía de reforzar su compromiso con la televisión pública y la televisión estatal en este sentido. Toda televisión cultural que se aprecie de serlo se refiere y apela a la memoria. Todo programa cultural, por efímero que sea, queda en la memoria y se incluye en la vida cotidiana del espectador. La televisión comercial es efímera y es tan efímera como vertiginosa. Si uno habla del Mahabharata de Peter Brook, o habla de Einstein en México, o habla de los programas del Canal 11 sobre ecología, que se hicieron hace dos o tres meses, o habla del Discovery Channel, o habla de la BBC de Londres en sus programas sobre el teatro de Shakespeare, uno está recordando esos programas. Del mismo modo como no se recuerdan los programas, de un modo como no se recuerdan los programas de la televisión comercial. En 1959 se fundó el Canal 11. Durante 12 años, la señal de la emisora fue captada solamente en los alrededores del Instituto Politécnico Nacional. En 1969, el Canal 11 fue puesto al servicio de la Secretaría de Educación Pública y se le encomendó la transmisión de programas educativos, culturales y de orientación social. Al despuntar los años 80, el canal llegó a cubrir el área metropolitana y en la última década mejoró sustancialmente sus instalaciones y su programación. ¿Cómo caracterizar a la primera estación no comercial de América Latina? A mí no me satisface demasiado que en cajones, Canal 11, en el término de televisora cultural, porque para mucha gente al hablar de una televisión cultural o de una televisión educativa es sinónimo de una televisión aburrida. Yo quiero precisamente cambiar ese concepto. A mí cuando me preguntan qué hace Canal 11, bueno, pues Canal 11 hace programación o presenta programación que divierta, que entretenga, porque esa es la razón de ser de la televisión. Que divierta, que entretenga, pero que dé algo más. Ese algo más es nuestra diferencia. Ese algo más, esa calidad que como yo te decía, hay que definirla porque todos podemos hablar de calidad. En el caso de Canal 11, es la búsqueda por estimular en nuestro teleauditorio, en quien nos vea, la búsqueda de las operaciones. En 1991, una vez anunciada la venta de los canales 13 y 7 de Inevisión, un nutrido grupo de intelectuales y varias universidades solicitaron al presidente de la República que el Canal 22, que operaba en la banda de ultra alta frecuencia desde los años 80, se mantuviera como propiedad del Estado y respondiera al interés público. La solicitud fue aceptada y en junio de 1993 inició operaciones el nuevo Canal 22. Cinco años después, la programación de Canal 22, nutrida de excelentes series internacionales, fue distinguida con el premio Cámara que otorga la UNESCO cada tres años a los mejores exponentes mundiales de la televisión cultural. Siempre seremos una televisión minoritaria en todas partes del mundo, la televisión cultural es una televisión de minorías. La utopía de la televisión cultural, si alguna, radica en un hecho muy simple, el de que las minorías de hoy se conviertan en las mayorías de mañana. ¿Qué tantas mayorías? ¿Quién sabe? ¿Qué tantas minorías? Eso sí lo sabemos Nichos muy precisos de gente que no por casualidad es la gente que piensa que lee, que tiene opiniones, que critica y que va conformando el espacio público, la opinión pública y la crítica democrática de un país Ese es el valor de la televisión cultural en cualquier parte del mundo Yo no creo que la misión específica de la televisión pública sea necesariamente educar, sino mantener los valores culturales con capacidad de entretenimiento. Y bueno, para eso hay que trabajar, y sí ha habido cierto grado de originalidad en eso. No estoy hablando del terreno experimental, sino simplemente la capacidad de mantener al espectador interesado en el programa sin que utilice el zapping famoso y se te vaya de las manos. Sí hay un papel importante para la televisión estatal o para la televisión pública, que es el hacer las cosas que la televisión privada no puede, no le interesa hacer. Y estas tienen que ver con el fomento de la cultura. Sí, bueno, está bien que Televisa produzca sus telenovelas, pero es importante sostener y mantener el espacio del Canal 22 y del 11, en el caso del Distrito Federal, por ejemplo, para que haya algo alternativo para ciertas minorías que no les gusta ver las telenovelas, que quieren ver algo de ópera, algo de música sinfónica, O buenas películas, mejorcitas películas que las que se transmiten en los canales regulares comerciales. Pocas capitales del mundo tienen el singular privilegio de la Ciudad de México. Disponer de dos canales de televisión cultural que cotidianamente ofrecen series, programas y películas de alta calidad. ¿Cómo se relacionan entre sí los canales 11 y 22? ¿Compiten? ¿Se complementan? Yo creo que la competencia entre el canal 22 y el canal 11 no existe. Existen competencias entre canales comerciales. Existen competencias por canales que se pelean por el rating en base al dinero y a la publicidad. Existen competencias a muerte entre canales que detentan un determinado número de rating en el dominio de sus televidentes. Le podemos nosotros quitar al canal 11 que no sea uno o dos o tres programas con contenidos distintos. ¿Pero qué ganamos el Canal 11 y el Canal 22 con la sola presencia en la pantalla? ¿Ganamos un hecho? No un hecho, ganamos una certeza. Y esa certeza es de que puede existir una televisión mejor, uno, y dos, de que todo programa que pasa en el 11 y en el 22 va acreditado por algo tan inasible como certero, que es el prestigio que nos da saber que estamos haciendo una televisión para los televidentes que quieren algo más que divertirse en el peor de los sentidos de la palabra. Yo creo que el gobierno ha ubicado a Canal 11 y a Canal 22 en posición de competencia. He leído, he escuchado al director del Canal 22 decir que no hay competencia entre Canal 11 y Canal 22, pero yo tengo otra visión, porque yo creo que todos los que estamos al aire competimos, Todos competimos por la atención del público. Evidentemente, en la medida en que nuestra programación tenga mayores similitudes, pues somos competidores más cercanos, somos competidores por un mismo público. Es cierto que el perfil de Canal 22 y el de Canal 11 no son idénticos. El Canal 22 ha escogido una plataforma más intelectual. Canal 11 ha escogido una plataforma más accesible, de mayor búsqueda de servicio a la comunidad a través de sus programas matutinos, a través de sus programas infantiles, y bueno, asumiendo la responsabilidad de tener un noticiario político. La mayor parte de las ciudades del país carecen de la oferta cultural televisiva de la Ciudad de México y las emisoras oficiales de los estados no la cubren satisfactoriamente. ¿Cómo debe desarrollarse la televisión cultural de nuestro país? ¿Qué les falta a los canales 11 y 22? Les falta el país porque son magníficos canales de difusión cultural. han llegado a ser proveedores de materiales de arte, de ciencia, de cine, de danza, de música, de primerísima calidad. Hay ocasiones en que uno se queda literalmente hipnotizado por las cosas que el 11 o el 22 nos pasan. Pero luego de que, por ejemplo, alguien que no viviera en México viniera a establecer aquí, mirar el 11 y el 22 durante 15 días diariamente, tendría el derecho de preguntarse, de primero decir, qué buen canal, qué buenos canales, qué bárbaro, y luego de preguntarse, ¿y en qué país, de qué país será este canal? ¿Desde dónde transmitirá? Habrá una pista cercana a ello cuando llegue el momento de los noticieros, el cultural, el noticiero general, en donde ya se sabe que es México. Pero mientras tanto, ¿no? La mayor parte de su programación es excelente también en Amsterdam, también en Londres. Qué bueno que podamos ver esos programas, no digo que no, ya hice su elogio, pero yo creo que le hace falta México. Canal 11 ha desarrollado varias ideas originales. Mira, yo creo que es importante, bueno, lo que ahorita estamos haciendo para niños. Basta decir que hoy Canal 11 produce más programación para niños que Televisa. Desde luego que Televisa transmite mucho más, ellos tienen el Canal 5, pero en términos de producción, el hecho de que Canal 11 produzca una hora diaria es más de lo que produce Televisa. Creo que ahí estamos haciendo una aportación. En términos de los documentales, hemos empezado a hacer unos documentales sobre México, Y los escándalos son muy orgullosos. A mí me parece un escándalo que en México, Canal 11 y Canal 22, no tengan una cobertura nacional fuerte. Son dos canales que han recibido por distintos méritos el Premio Nacional de Periodismo. Es increíble que se les dé un premio que es nacional a canales que no se pueden ver más que en la Ciudad de México o en áreas cercanas o con antenas especiales, etc. Entonces, esta idea de que en México debe haber una comunicación de dos velocidades, una para la Ciudad de México y otra para el resto del país, me parece una aberración. Entonces, ahí sí creo que sería muy importante, digamos, a nivel regional se pueden modificar estas cosas. Creo que sería un gran paso que nosotros tuviéramos ya estos dos canales en cobertura nacional. Lo que sí es claro para mí es que una televisión de servicio público como es Canal 11 debiera ser gratuita para todos. Qué bueno que llega a través del cable del satélite a toda la república, pero yo quisiera que Canal 11 llegara en forma gratuita a todos los mexicanos, porque no podemos seguir concentrando todos los esfuerzos culturales en el Valle de México. No hay ninguna razón para ello. Y además, porque lo más complejo y difícil para una televisora es crear la programación, crear un estilo, crear toda una serie de aspectos que Canal 11 ya tiene, que nuestro público que nos ve conoce. Lo demás es un problema de equipamiento electrónico para retransmitir. Es un problema en última instancia de dinero, pero no de creatividad y de organización. El Canal 22 comenzó transmitiendo a partir de junio de 1993 solo en la Ciudad de México. El trabajo que hemos hecho ha logrado que el Canal 22 se vea ahora en 415 ciudades de la República Mexicana a través de los diferentes sistemas de cable. Esto ya es una pequeña red nacional. si tomamos en consideración que una ópera, cualquiera que esta sea transmitida en vivo desde Bellas Artes cuenta con un enlace de 17 distintas transmisoras estatales y además se ve portable podemos hacer fácil los ratings de canales en toda la República Mexicana, no existen, existen solo en la Ciudad de México podemos hacer un fácil cálculo de que nos ven de 600 mil a 800 mil personas si es que no me quedo bajo en la cuenta Los 20 sistemas de televisión regional existentes en el país han tenido trayectorias difíciles y azarosas. Originados en los años 80, estos sistemas han estado sujetos al discontinuo interés de los gobiernos estatales y muy pocos de ellos han llegado a estructurar un proyecto cultural que satisfaga las expectativas de los televidentes locales. He tenido la oportunidad de iniciar, levantar, dirigir tres sistemas regionales de radio y televisión en el país, que justamente lo que procuran es, incluso desde la organización del trabajo, y desde luego la producción misma, hacer cosas que tengan que ver con el país, con la región, con la nación. Digo desde la organización del trabajo porque creo que es un asunto vital para la posibilidad de modelos propios. Los modelos propios empiezan por no repetir los esquemas de organización laboral y técnica que se tienen en los países desarrollados. En mayor o menor medida, los sistemas regionales de radio y televisión surgidos en estos 20 años han estado comprometidos con la creación de esos modelos. Los gobernadores que llegan a gobernar a sus estados se encuentran con sistemas de radio y televisión que existen antes que ellos. y se dedican a golpearlos si no fueron obra suya, a negarles el presupuesto, a acorralarlos contra la pared, casi siempre a ningunearlos. Y se necesita casi siempre también un nuevo gobernador para que se vuelva a levantar ese sistema golpeado durante seis años. Me parece que no podemos permitir que los sistemas estatales de radio y televisión queden en las arenas movedizas de la administración pública o de los cambios políticos. Hay que establecer justamente como política de Estado en la ley, en las leyes constitucionales locales y en la ley general de la República, que son sistemas que corresponden a la educación colectiva. Es decir, deben formar parte del sistema educativo del país. En el aspecto de medios yo creo que está habiendo desarrollos importantes en estos nuevos centritos o en estas semiperiferias como son, otra vez, Guadalajara y Monterrey, en el plano de la investigación, en varios aspectos está habiendo desarrollos importantes de descentralización, pero no se puede hablar así propiamente de descentralización si no hay una horizontalización de todas las actividades importantes para el país. En este caso, la actividad de los medios es muy importante. A lo mejor para un economista puede no significar el punto o quién sabe qué por ciento del producto nacional bruto y por lo tanto ser insignificante como actividad económica, por ejemplo. Pero por las repercusiones que tiene en el plano de lo cultural, lo mediático es una actividad que es fundamental. Y otra vez regresando a esas cuestiones de las identidades, pues es muy importante que cada región de México, que cada ciudad de México pueda tener sus fuentes propias de fomento de sus identidades locales. La televisión educativa ha tenido un desarrollo interrumpido desde fines de los años 60. En 1968 se inició la transmisión de clases de secundaria por televisión. Cuatro años después comenzó a extenderse la red de TRM, es decir, Televisión de la República Mexicana. En los años 80, creció considerablemente la producción de la Unidad de Televisión Educativa y Cultural de la Secretaría de Educación Pública, TVUNAM y las universidades estatales y privadas del país. En 1985, los satélites Morelos permitieron ampliar la red de telesecundaria hasta cubrir prácticamente toda la República. En 1995, la Secretaría de Educación Pública puso en funcionamiento el sistema EDUSAC, el cual dispone de seis canales que transmiten vía satélite a más de 20.000 puntos del país. Este sistema, que ya cumple funciones vitales en el ámbito educativo, puede llegar a convertirse en una plataforma de gran importancia para la difusión del audiovisual cultural. Afortunadamente, en la escuela nos enseñan a utilizar la palabra, nos enseñan a utilizar la escritura, pero se desatiende mucho el trabajo que se puede hacer con los demás lenguajes, con los que convivimos además cotidianamente en casa, en la calle, en cualquiera de los espacios sociales. Y justamente la preocupación de la educación para los medios es esa, que todos tendríamos que estar alfabetizados en estos nuevos lenguajes. Tendríamos que saber de qué manera los medios de comunicación están generando conocimiento, información, tendencias, de qué manera están influyendo en nuestra sociedad contemporánea. No cabe duda que en la época contemporánea, en el mundo moderno, uno de los principales alimentadores de nuestra formación es el audiovisual, y en medio de ello es la televisión. No podemos negar que cuando un joven llega alrededor de los 20 años, tiene más de 30 mil horas de audiovisual en su currícula personal, contra 16 mil tal vez de escuelas, suponiendo que todo el tiempo lo haya dedicado al estudio. Que también en ese periodo el joven o la persona, o la joven, etc., haya visto más de un millón de anuncios comerciales, por ejemplo. Todo este tipo de elementos efectivamente constituyen una currícula, una currícula personal, contra la cual tiene que ser sensible la acción del Estado. porque ahí se están constituyendo las cosmovisiones, se están constituyendo las personalidades y las identidades que habitan hoy nuestro país y que habitará nuestro país en los futuros inmediatos. En el videojuego, en el uso de la computadora, en todo este imperio de las pantallas que está ahí en aparente pugna contra el modelo aula y que al final de cuentas tendrán que llegar a una síntesis sustantiva entre el aula y la pantalla. el SAT el día de hoy se compone por una red receptora de 30 mil puntos en todo el país, de 20 mil y 30 mil puntos a lo largo del 98, pero que pretende crecer más en este sentido. Y con estos poder atender a no solo las secundarias, sino centros de maestros, centros tecnológicos, paulatinamente a todos los centros escolares. Poder llegar a todos los diferentes niveles y con esto abrir las posibilidades de intercambio. Con EDUSAT se pretende también que más allá de la exposición o la transmisión simple existan las posibilidades de interacción entre los alumnos, los maestros, con lo que la pantalla está planteando y para eso EDUSAT está preparado para recibir y generar interactividad de múltiples formas. También en la estructura de DUSAT, que hoy levanta seis canales de manera sistemática, dos adicionales de manera todavía experimental, de prueba, y en el futuro levantará 16 canales exclusivamente para la educación y la cultura, en los cuales se cubrirán todos estos niveles y todas estas modalidades con todos estos públicos posibles. En la última década, el Estado acotó su participación en el campo televisivo y al hacerlo configuró con mayor claridad sus objetivos culturales y educativos. ¿Hacia dónde debe dirigirse la televisión no comercial? ¿La sociedad debe participar en su constitución y diseño? ¿Podemos aspirar a una televisión pública semejante a la que existe en otros países? Creo que a pesar de que al principio pareciera que se dan algunos tumbos y el camino es difícil, sin lugar a dudas la única posibilidad para un desarrollo pleno de la creatividad nacional va a ser a través de estos medios. Y estos medios tienen que tener los recursos y el compromiso con los cuadros y los talentos nacionales para permitirles que ese espacio sea finalmente un espacio donde se refleje esta creatividad. si no lo hacen ellos, no veo quién lo puede hacer. Una televisión pública está a disposición de la comunidad. Hay un diseño de las series que la comunidad quiere ver, pero no me refiero a sondeos de opinión, ni a Libope, ni nada de eso. Me refiero a propuestas en sí de la comunidad, de problemas que quieren que se traten. ¿Qué implica una televisión pública? que es una televisión donde participen el público, donde participen las personas, la institución privada, los organismos no gubernamentales, los especialistas, los críticos, pero al mismo tiempo también con una representación gubernamental. Entonces, ahí están los modelos. ¿Qué sería este concepto de televisión pública? Me parece que sería esa posibilidad de articular lo que distintos sectores sociales necesitan, requieren o demandan de uso de la televisión como un recurso de todos, como un recurso público para su propio desarrollo. La Cámara
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_DIGITALIZACION
15/08/2014
OBSERVACIONES
Sin locación en el programa ni carta de derechos.
CODIGO_BARRAS_LTO
LTO-1
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1998
TEMA_CONTENIDO
La televisión del Estado se ha considerado para una audiencia minoritaria y ese tabú debe romperse. Se enfrentan a problemas serios y uno de ellos es que no ha logrado consolidarse como organismo autofinanciable
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://filosofiaymedios.blogspot.mx/ [Consulta: 14 de agosto 2015], http://www.catedras.fsoc.uba.ar/salvia/comunicacion/Adorno.pdf [Consulta: 14 de agosto 2015]
REALIZACION
Antonio Noyola
PRODUCCION
José Ramón Mikelajáuregui
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/laberintos-de-la-imagen/#tab-id-1
LIGA_VIDEO_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/laberintos-de-la-imagen/?play=id_0002

