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M-10427
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SINOPSIS_SERIE
Se analiza el poder de los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión, en México. Cuestiona su influencia sin contrapesos, su relación con el poder político y la necesidad de una regulación que garantice mayor transparencia y responsabilidad social.
Serie pionera en cuestionar el papel de los medios en México, destacando su poder, sus fallos estructurales y la necesidad de reformas legales y éticas. Plantea un llamado a la reflexión sobre el uso responsable de los medios y su potencial para transformar la sociedad.
EXTRACTO_SERIE
Analiza el poder de los medios, en especial la televisión en México, su vínculo con el gobierno y la urgencia de una regulación crítica para su democratización.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Examina críticamente el poder de la televisión mexicana, su influencia sin regulación y su vínculo con el poder político. Cuestiona la falta de transparencia mediática y aboga por reformas legales y éticas. Como obra pionera, invita a reflexionar sobre el papel social de los medios y su potencial transformador con mayor responsabilidad pública.
EXTRACTO_PROGRAMA
Analiza críticamente el poder de la TV mexicana: su influencia sin regulación, vínculos con el poder y necesidad de reformas. Serie pionera que invita a reflexionar sobre medios más transparentes y responsables socialmente.
N_PROGRAMA
6
N_TOTAL_PROGRAMAS
6
DURACION_TOTAL
00:27:29:11
PARTICIPANTES
Alejandra Lajous, José Antonio Fernández, Rafael Corkidi, Fátima Fernández Christlieb, Florence Toussaint, Juan Villoro, Carmen Gómez Mont, Javier Esteniou, Raúl Fuentes Navarro, Fabrizio Mejía Madrid, Epigmenio Ibarra y Sergio González.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
TRANSCRIPCION
¿Entonces se habla mal de la televisión? ¿Por qué todo el mundo la ve? Que existe investigación con pocos recursos, que produce ciertos conocimientos, pero que estos conocimientos tienen muy poco alcance y muy poca repercusión en el resto de la sociedad. La gente se fija en lo que ve en la televisión, la gente critica bastante lo que ve en la televisión, duda todo el tiempo de la verosimilitud y ya no digamos de la veracidad de lo que presenta la televisión. La carrera de comunicación estaba hecha para criticar a Televisa. Y lo curioso es que lo único que querían hacer al final era trabajar en Televisa. En un libro clásico, Apocalípticos e Integrados, Humberto Eco escribe que para el intelectual aristocrático, la idea de una cultura compartida por todos, producida de modo que se adapte a todos y elaborada a medida de todos, es un hecho monstruoso. Para ese tipo de intelectual, la cultura de masas es la anticultura. El siglo XX es el siglo del cine, de la radio, de la televisión, de los diarios y revistas de grandes tirajes. La cultura de masas es una de las claves de nuestra época y la televisión el campo privilegiado de esa cultura. Sin embargo, en México, como en muchos otros países, existe una tradición de desprecio intelectual por la televisión. Ver televisión es vergonzoso para gran parte de la gente culta. Leer acerca de ella es innecesario. Criticarla es trivial. La televisión da como una especie de vergüenza el decir que la ves. Hay mucha gente que la ve y que asegura que jamás la ve. Hay gente que se puede echar todo un domingo viendo la tele y dice que no ve la televisión. Y se lo dice a sus amigos más queridos, a sus parientes más cercanos. Hay muchas señoras que ocultan su vicio por la televisión. Es como un mal prestigio que trae cargando la televisión. Y ese mal prestigio ha sido hermano de la falta de interés entonces de los intelectuales por la televisión. Sigue existiendo un divorcio entre lo que podríamos llamar alta cultura y lo que se transmite por televisión. En los años 60, Carlos Monsiváis en el Excelsior de Julio Scherer tenía una sección que se llamaba La Caja Idiota, en donde justamente hablaba de la televisión y los nuevos mitos que estaba creando, etc. Yo creo que hace falta una reflexión de medios mucho más seria. Ahora bien, la materia prima tampoco es muy rica, porque se agota realmente muy pronto el material para el crítico cuando revisa la programación de la televisión mexicana, que es o bien una programación de calidad en canales como Canal 22, Canal 11, pero que en su mayoría no está producida en México. Es decir, se trata de canales que compran, creo que con muy buen gusto y de manera muy eficaz para su auditorio, pero que no están produciendo. Entonces también el sentido de la crítica es un poco absurdo. Por otra parte, la televisión comercial ha sido tan mala que entonces uno cae forzosamente en un juego de parodias, de ironías, etc. Pero que es difícil que un crítico se lo tome en serio, aunque hay algunos muy buenos en México, se tome en serio este trabajo. Más bien yo creo que a lo que se ha orientado la crítica es saber las repercusiones de esta televisión de mala calidad en la población. Es decir, cuáles son los gustos de los mexicanos, cómo incide la televisión en ellos. Es decir, en México el público ha sido más interesante que la televisión. El problema es que la caja no era idiota. La caja la hicimos idiota por acción y por omisión. Por acción de mercaderes que vieron en ella, simple y sencillamente, un escaparate mayor, multitudinario de sus productos. Y que concibieron los programas como un interludio más o menos necesario entre los comerciales. Y la hicimos idiota, también, por omisión, todos los actores del mundo intelectual. que tuvimos esta actitud que expone muy bien eco entre el desprecio y la condescendencia. El desprecio de los directores de cine que dijeron jamás, nunca me meto a la televisión. O la condescendencia de aquellos que dijeron bueno, acepto hacer una telenovela para ganar un dinero y llegaban al set y leían el periódico mientras ahí enfrente se sucedía una telenovela que era tan parecida a la de cualquier mercader que de nada servía el nombre del gran director antecediendo. La politización de la interpretación de la cultura y en general de los medios ha impedido una racionalidad crítica mucho mas matizada. Actualmente creo que eso está cambiando, pero sigue siendo dominante cierta animadversión de quienes estudian los medios hacia los propios medios. digamos que entran con cierto prejuicio previo, cuando yo creo que esta es una actitud que obedece más bien a unos hábitos ya rebasados de estudio y de formación en cuanto a especialidades en los medios de comunicación. En México, los investigadores de los medios forman una comunidad pequeña que debe afrontar un conjunto de problemas muy grande y complejo. Provistos de métodos y teorías sujetos a incesantes revisiones, Los comunicólogos deben interpretar un paisaje en mutación vertiginosa y permanente. ¿Quiénes investigan la comunicación en México? ¿Qué temas y enfoques prefieren? ¿Cómo han evolucionado sus puntos de vista? La investigación académica de la comunicación en México es una cosa muy chiquitita. Muy pobre y muy reciente y muy joven. Aparentemente la frontera, digamos, o la diferencia entre 50 mil estudiantes de comunicación, no sé, 60 mil, 80 mil egresados que hemos pasado por licenciaturas en comunicación en el país, Y la práctica de la investigación es una desproporción gigantesca. Pareciera que no tiene nada que ver, cada vez tiene menos que ver la investigación con las profesiones o los estudios universitarios de comunicación. Y entonces, ciertamente es una carrera profesionalmente difícil, costosa, poco glamorosa, muy exigente, muy poco prestigiada en el país, etc. Y entonces, bueno, lo que se ha logrado generar ha sido en condiciones muy marginales. Yo no hablaría de más de 100 individuos dedicados o productores de investigación en comunicación en el país, desde siempre. Teníamos que ser anti-gobiernos y anti-televisas por obligación cultural, una especie de imposición. Y además teníamos que divorciarnos de la posibilidad de que nuestras investigaciones en lo inmediato sirvieran, por ejemplo, a los polos de decisión en la industria, en los sistemas estatales o en el gobierno. Pero en particular con el sector privado, estábamos peleados los investigadores en los años 70. Y bueno, todo eso era erróneo, yo creo. Yo creo que sin caer, sin que necesariamente los investigadores caigamos en una postura pragmática, pragmatista, inmediatista, yo creo que la información que producimos sí puede estar alimentando el desarrollo de los sistemas de comunicación en lo inmediato, ¿no? Y pues en ese sentido que podemos estar produciendo conocimiento más básico junto con información de utilidad inmediata, sin que perdamos, no sé, la pureza ideológica, la virginidad ideológica. En su libro La Investigación de la Comunicación en México, Raúl Fuentes Navarro contabiliza más de mil documentos producidos por los estudiosos de la comunicación entre 1986 y 1994. Los investigadores se interesan principalmente en la televisión, los medios de comunicación en general, la radio, las nuevas tecnologías, la prensa, el cine, el lenguaje y el video. Buena parte de estos documentos cumplen con sus propósitos básicos y enriquecen el diálogo entre los investigadores. Pero la mayor parte queda confinada a los ámbitos académicos e influye muy poco o nada en los temas estudiados. ¿Qué problemas y limitaciones se enfrenta la investigación de la comunicación en nuestro país? Existe un divorcio total de 180 grados, los que piensan por un lado y los que actúan operativamente por otro. Entonces es un conocimiento que sí es muy útil, pero que finalmente no fructifica. Cuando más vuelve a regresar a los ámbitos académicos, a las nuevas generaciones, a los sectores intelectuales, culturales, y de repente se filtra vía la prensa, ya retomado por algún canal de televisión. Y por otro lado, lo que son las necesidades operativas de los canales, casi nunca pasan a ser el tema central de la investigación en las universidades. Es decir, en la universidad se tienen los recursos, o por lo menos cierto nivel de recursos humanos formados para pensar y para proponer, pero los temas que se eligen son completamente distantes a lo que son las necesidades que tienen las industrias culturales. Muchas veces el investigador ni siquiera cuenta con una red. con quien compartir conocimientos y con una red, no solamente una red de académicos, sino una red que le permita que sus conocimientos incidan en la sociedad. Y su capacidad reflexiva se convierta en una materia de reflexión social. Tristemente la agenda social de los medios ha dejado de lado la reflexión sobre lo que está pasando sobre los propios medios. son mucho más complejos que lo que eran los procesos sociales que llamábamos, que reconocíamos como de comunicación hace 20 años. Entonces, ¿cómo podemos reconocer eso? ¿Cómo podemos afinar los instrumentos de conocimiento, las metodologías de investigación para poder tener un conocimiento más preciso, más exacto de qué es eso y poder tener una imagen que compartir con otros sectores sociales, puesto que si se produce conocimiento en concreto sobre la realidad social, sociocultural en la que vivimos, no es para contemplarlo, sino es precisamente para que circule dentro del mismo entorno social y que sirva para que los actores sociales lo utilicen en lo que ellos decidan que deben utilizarlo. que sí temo que somos tan pocos y los temas posibles de investigación son tantos muchos de ellos y bueno la inmensa mayoría de ellos tan urgentes que no nos damos abasto cada nueva persona con la que yo platico sobre mi actividad digamos que me exige que no es que ustedes deberían estar haciendo esto, lo otro, la violencia y los niños de esto y lo otro Bueno, resulta que no nos damos abasto. Entonces, en ese sentido es en el que nos surge que las universidades produzcan más chavos interesados en continuar el análisis. Los académicos se han ocupado muy poco o nada realmente podría yo decir por saber qué ha permitido la transformación de Canal 11. No hay nadie que me haya dicho que quiere hacer su tesis, digamos en la carrera de ciencia, de ciencias de la comunicación o como se llamen estas en diferentes universidades sobre Canal 11. No es cierto que hay tal curiosidad. Miren cuántas gentes dentro de esos grupos que ya saben todo, que ya saben todo, pues ya la realidad no los afecta. Ellos ya tienen sus ideas hechas, aprendidas y cuajadas. Y si hay cambios, pues peor para los cambios. El lenguaje de la televisión ha sufrido transformaciones sensibles en la última década. Esto puede advertirse claramente en la aparición de nuevos géneros como el videoclip y el talk show. y en la tendencia generalizada a comprimir los mensajes informativos. Dicha transformación se ha dado en un marco de veloz cambio tecnológico que desembocará en la convergencia de la televisión y la computadora. La vieja televisión y los viejos problemas no han desaparecido, pero la emergencia de lo que algunos llaman neotelevisión representa un desafío para los investigadores. O sea, todavía estamos muy anclados, muy instalados en los conceptos de la televisión masiva. Todavía esos conceptos son los que siguen rifando en foros, en publicaciones, en los currículums escolares de las facultades de comunicación. Todavía no estamos hablando de esta nueva televisión o neotelevisión, en donde ya el espectador tiene funciones totalmente diferentes, el realizador tiene también que producir sus programas en función de un principio interactivo, ese tema todavía no lo hemos tocado y que eso cambia toda la función de los medios. Yo creo que ahí sí nosotros tenemos que ponernos a pensar muy en serio hacia dónde queremos que vaya nuestro pensamiento, porque sí nos estamos quedando muy atrasados. Seguimos viendo esto con el ente del imperialismo cultural y no queremos pasar a verlo como una nueva cultura que se forja, sí a través y partiendo de la acción de las grandes transnacionales, pero que también ofrece toda una serie de fenómenos de creatividad, de descentralización, por ejemplo, tecnológica, de formación de realizadores caseros que pueden llegar a hacer producciones realmente buenas y que no cuadran con ninguna de las tesis anteriores, ¿no? Entonces hay que formar aquí un nuevo pensamiento de la comunicación que está por hacerse. Yo espero que eso ya no tarde mucho porque sí nos puede llegar a perjudicar culturalmente o podemos pasar a establecer una gran dependencia frente a como lo que están pensando los norteamericanos o los europeos o los japoneses o los chinos, pero ¿qué estamos pensando los latinoamericanos? En la investigación de la comunicación en México efectuada en los últimos años, se advierte un creciente interés por los estudios empíricos. Las cómodas generalizaciones dejan poco a poco su lugar a los estudios concretos Pero salir de los gabinetes para investigar en la ciudad y en el campo es costoso Y las fuentes de financiamiento son reducidas ¿Cuál es el problema de fondo que yo veo? Que la academia desde los años 80, concretamente desde el 84 que empezó el Sistema Nacional de Investigadores Pues estableció, eso que todos sabemos, que es si tú quieres ganar más dinero después de la crisis del 82 que todos ganábamos muy bien, o sea, no había un académico que vendiera quesos a la salida de la tienda de la UNAM o que diera masajes o hiciera otras cosas. No había, porque estábamos excelentemente bien pagados. Se cae el salario, se congela y se inventa el Sistema Nacional de Investigadores, que ha tenido muchos aciertos, pero que en esta materia que estamos tocando ha tenido un problema grave. ¿Cuál es esto? que el Sistema Nacional de Investigadores prácticamente no le da puntos a los artículos de divulgación en medios audiovisuales y tampoco en periódicos. Un artículo en una revista arbitrada, como le llaman ellos, lo leen los extranjeros y son las que más cuentan. ¿De qué nos sirve a nosotros? Cuando lo que queremos es que la gente que lleva una vida dedicada a mirar televisión, a reflexionar, a comparar televisión con otros países, a pensar el problema y a dar soluciones en muchos casos, o simplemente reflexiones que por lo menos apunte por dónde podría ir la solución, esa gente no tiene un punto. Y de eso depende su salario. ¿Quién quiere publicar en periódicos? Partamos desde la academia. Si tú ves la universidad nacional, la más grande del país, la más importante, no tiene, ya no digamos un instituto dedicado al estudio de la comunicación, No tiene siquiera un centro de investigación. Cuando colegas y académicos envían un proyecto a CONACYT para que se le otorguen fondos para hacer una investigación sobre medios de comunicación, CONACYT responde que no es prioritario. Otras instituciones que también aportan fondos para la investigación responden lo mismo. Es decir, este como desprecio social se ve reflejado también en estas instancias de apoyo a la investigación y de desarrollo académico. La mayoría de los investigadores y numerosos profesionales de los medios provienen de las carreras de comunicación. Durante su desarrollo de más de 30 años, la licenciatura en comunicación se ha nutrido de varios modelos. El del periodista, primordialmente interesado en la práctica de su profesión. El del intelectual que aspira a influir en la dinámica sociocultural. Y el del científico social comprometido con la crítica teórica. Las 120 escuelas de comunicación que hay en México privilegian alguno de estos modelos, pero la mayor parte de ellas no logra formar ni comunicadores ni comunicólogos cabales. En las propias facultades de comunicación vas a tener en ciencias políticas, por ejemplo, la carrera que tiene más alumnos, es a la vez la carrera que tiene menos profesores de tiempo completo, la única que no tiene una publicación, una revista, y aquella que tiene menos computadoras, por ejemplo, para los profesores. No hablemos ya de los talleres para los muchachos. Entonces, hay esta relación inversamente proporcional. Parece que entre el fenómeno, en tanto el fenómeno es más importante, más destacado, el apoyo es cada vez menos, cada vez menor. Yo creo que ahí contribuye mucho precisamente esta industria omnipotente. potente, porque a la industria no le conviene que se destraben sus mecanismos y que se hagan evidentes. Lo que sí es obligación de un gobierno es educar y dar lo mejor que se pueda. No se preocupado por hacer gentes en la televisión. Sí hay licenciados, sí hay doctores, sí hay arquitectos, pero no hay videastas porque nadie le da importancia a este género como un género cultural, como un género realmente profesional. En México, desde hace unos 10 años, un puñado de esforzados investigadores habilitados como periodistas, escribe la crónica de los principales sucesos de la prensa, la radio y la televisión. En cambio, la crítica de la televisión propiamente dicha, es decir, la crítica de la programación televisiva que ven cotidianamente 9 de cada 10 mexicanos, es muy reducida, casi inexistente. ¿Por qué? Son momentos muy fugaces. Uno a veces no está seguro si lo vio realmente o vio mal, o si las intenciones que uno vio son las verdaderas. Sin embargo, y ese es el problema sustancial de la crítica de televisión, se reduce a si tu lector vio, estaba viendo la televisión y estaba poniendo atención a lo que tú estabas poniendo atención. En el caso de, digamos, de la crítica de televisión en televisión, que son estos programas que comparten las dos cadenas privadas, no me parece que sea crítica de televisión. Más bien es una especie como de esto, los rumores que hay en los pasillos de las dos televisoras, cosas absolutamente insustanciales que tienen rating, pero que no son exactamente crítica de televisión. jamás he visto que se metan con un asunto que tenga que ver con el mensaje. Es increíble que siendo una carrera, no me sé el número exacto, pero pasan de 120 las escuelas de comunicación en el país, que está produciendo un exceso de egresados de comunicación, para mi gusto, demasiado, hay que cerrarla por ciertos años, es lo que yo haría. Bueno, tanta gente que podría escribir, ¿por qué en los periódicos, habiendo tantos periódicos en la Ciudad de México, que es impresionante que por lo menos hay 15 periódicos de información nacional, no haya uno que nos esté hablando cotidianamente de lo que está pasando en la televisión, más allá del chisme, más allá del comentario superficial, más allá de esa pontificación horripilante que se está dando tanto en radio como en prensa de yo soy comunicólogo y por lo tanto ahí les va mi línea y yo pienso que, pero ¿desde dónde piensas? O sea, hay cosas realmente desinformadas, muy subjetivas, subjetivos vamos a ser todos, pero a final de cuentas hay ya equipos de investigación que podrían estar comprometiéndose a que algo de su crítica saliera en algún periódico, por lo menos, ¿no? Y es mucho pedir que salga en radio y muchísimo más en televisión. Yo encuentro a veces un tanto frustrante que la prensa hable muy poco de Canal 11. Entiendo que hable más, desde luego, de Televisa y de Televisión Azteca, pero pues también entiendo que los departamentos de relaciones públicas y de promoción de esas empresas seguramente tienen los mecanismos para asegurar que a ellos se les dediquen más líneas ágatas. De manera que no percibo un interés natural espontáneo de la prensa hacia la televisión Y no sé a qué se deba esto Y en demasiado corazón vamos de nuevo, tenemos un general en pantalla Y de ese general todas las crónicas que se hacen de la novela Ninguna hace mención de ese general Hasta el momento yo no he logrado que ningún medio de comunicación se refiera al general Siendo el primer militar después de la prohibición de la sombra del caudillo Que aparece en pantalla La televisión y los medios de comunicación en general Son decisivos en la conformación de la sociedad y la cultura Comprender su alcance, su influjo, sus potencialidades Solo será posible efectuando más y mejor investigación y alentando la crítica responsable e informada. Dejar que los que prefieren el trabajo académico de torre de marfil, si se quiere decir así, lo hagan y lo hagan bien y que produzcan el conocimiento y lo diseminen científicamente, aunque lo puedan disfrutar 10 personas, no importa, mientras sea de calidad y de significado. Pero que eso no se quede aislado, que pueda desarrollarse una figura que correspondería, me parece, a esta imagen de la crítica cultural, que puede utilizar a la prensa, las revistas o la propia televisión, para poner en diálogo ese conocimiento especializado, esotérico, riguroso y por lo tanto aburridísimo, con las expectativas y con las necesidades de otros grupos.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Sin locación en el programa ni carta de derechos.
CODIGO_BARRAS_LTO
LTO-1
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1998
TEMA_CONTENIDO
Reflexión sobre la escasez de investigación crítica en materia de medios de comunicación y sobre la formación profesional, antes dirigida a la crítica y ahora ofrece pocas herramientas de análisis
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://filosofiaymedios.blogspot.mx/ [Consulta: 14 de agosto 2015], http://www.catedras.fsoc.uba.ar/salvia/comunicacion/Adorno.pdf [Consulta: 14 de agosto 2015]
REALIZACION
Antonio Noyola
PRODUCCION
José Ramón Mikelajáuregui
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/laberintos-de-la-imagen/#tab-id-1
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https://interfaz.cenart.gob.mx/video/laberintos-de-la-imagen/?play=id_0005

