Document
Thumbnail
Share
CUID
MW-10077
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Recorrido por la evolución de la fotografía en México, desde sus inicios en el siglo XIX hasta su consolidación como herramienta de registro histórico y expresión artística. Combina imágenes de archivo, análisis especializados y testimonios para destacar la importancia de la fotografía en la construcción de la memoria visual del país
EXTRACTO_SERIE
Recorrido por la evolución de la fotografía en México, desde el siglo XIX hasta su consolidación como medio de registro y expresión. Incluye archivos, análisis y testimonios que subrayan su papel en la construcción de la memoria visual del país
SINOPSIS_PROGRAMA
La fotografía científica en México inició con exploradores como Humboldt y Charnay, quienes documentaron ruinas prehispánicas y naturaleza. Daguerrotipistas y viajeros como Stephens y Mölsley capturaron paisajes y culturas, mientras etnólogos como Lumholtz retrataron indígenas en su contexto. Estas imágenes, entre ciencia y arte, revelaron un México desconocido, sentando las bases de la arqueología visual y la antropología fotográfica del siglo XIX
EXTRACTO_PROGRAMA
La fotografía científica en México surgió en el siglo XIX con exploradores y etnólogos que documentaron paisajes, ruinas y culturas, sentando las bases de la arqueología visual y la antropología fotográfica
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
5
DURACION_TOTAL
00:27:11:15
PARTICIPANTES
Ramón Barragan, Ortol Karla, Cerardo Sánchez y los habitantes de Cuyuxquihui, Veracruz, voz Federico Engels
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
CENART | CONACULTA | Imagia S.A. | UPA
PALABRAS_CLAVE
Archivos | Arte contemporáneo | Divulgación científica | Equipo fotográfico | Estética | Fotografía | Historia cultural | Innovación científica | Registro de archivos
TRANSCRIPCION
La fotografía en México El primer reconocimiento fotográfico de México no fue realizado por profesionales de la fotografía, sino por científicos interesados en la flora y la fauna, minerales, los fósiles y en los restos de las antiguas civilizaciones de México. El gran iniciador de los viajes científicos fue Alexander von Humboldt. Gozaba de una inmensa reputación en las universidades europeas. Fue el maestro indiscutible, un ideal insuperable para todos los científicos americanistas. Era geólogo y botánico, pero le interesaban también la zoología, la vulcanología, la geografía. Ciertamente no descubrió toda la verdad. pero sí abrió el camino que debe seguirse. Cuando leímos a Humboldt, fue como una revelación. Aquí tiene su café, don Román. Gracias. América, sus ríos inmensos, sus cascadas, los cantos de las aves, las noches perfumadas, las ciudades prehispánicas ahogadas por la vegetación, los indios que viven como en la edad de piedra. Tras las huellas de Humboldt llegaron los descubridores. El neoyorquino John Lloyd Stephens y el dibujante inglés Frederick Catherwood fueron los primeros en darse cuenta del potencial de la daguerrotipia para reproducir monumentos. En 1841 se llevaron una de las primeras cámaras a su viaje de exploración por el estado de Yucatán. Estos taguerrotipos se perdieron junto con los quinteles de Lamnar que se llevó Stephens en un incendio en Nueva York en 1842. Pero las imágenes sobreviven gracias a la habilidad de los grabadores que las copiaron para ilustrar el libro Aventuras de viaje en Yucatán. El francés Claude Desiré Charnay no era un científico en el sentido que entendemos ahora. Más bien, era un espíritu romántico. Leyó el libro de Stevens durante un viaje a los Estados Unidos y se entusiasmó de tal modo que decidió seguir sus pasos. Consiguió financiamiento del gobierno de su país y llegó a Veracruz en noviembre de 1857 con algo así como 300 kilogramos de equipaje. Juan. Sí, don Román. Vamos a traer el álbum. Ah, el álbum. Sí. ¿Cuántas penas para lograr una buena fotografía? Recorrer millas en la jungla, asediado por los moscos, presa fácil de las bestias salvajes. Desde Oaxaca caminamos rumbo a la costa y nos embarcamos en Coatzacoalcos para llegar al fin último de nuestro viaje, Yucatán. Chapnés fue uno de los más intrépidos. Lanzarse así, sin previa formación. Vamos a ver esta pequeña maravilla. Miren, qué hermosura. Este álbum, realizado entre 1857 y 1860, fue donado por Charnet a don Manuel Orozco Iberro. Las fotografías fueron impresas en papel albuminado. Por eso tienen esa increíble nitidez. a pesar del barniz amarillo que fue aplicado posteriormente. Estas fotografías de Ushmal y Palenque fueron las primeras que llegaron a Europa. En Usmal tuve que montar un andamio de varios metros de alto para colocar mi cámara y fotografiar el templo de la pirámide del gobernador desde un ángulo correcto. En Mitla se me arruinaron varias placas, destruyendo dos semanas de trabajo, por lo que tuve que volver a fotografiarlo todo en cinco días. Cuando el arqueólogo francés Frédéric Duvaldeck quien se creía el primer descubridor de Palenque vio estas fotografías en París se puso fudioso escribió un artículo feroz para él La fotografía no servía, porque no podía mostrar un corte de edificio, por ejemplo. Miren, qué hermosura. Parece que la naturaleza quiso dejar sus huellas impresas en la piedra. La ciencia nos ha enseñado a leer nuestro pasado remoto en las circunvoluciones de estos fósiles. Y pareciera que el hombre inventó la fotografía para dejar huellas impresas. Huellas de las huellas. ¡Ah, la fotografía! ¿Qué hubiéramos hecho sin ella? Nada es tan extraño como ese paseo en medio de edificios extraordinarios, este abandono, este silencio, esta soledad. La espesa sombra de los árboles que coronan los edificios y las pirámides engrandecen aún más el misterio que rodea estas ruinas y me hunden en una tristeza indescriptible. Es a la vez grande y pobre, majestuoso y humilde. Charnet se interesaba principalmente en las ruinas prehispánicas. Sin embargo, como Stephens, supo ver también otras cosas. En Yucatán tomó fotografías de las ciudades y de las haciendas enequeneras, en ese entonces en su esplendor. Desiré Chabuné volvió a México en 1882, Después de sus expediciones por Madagascar y la Argentina, Pierre Logichat, el fundador del Peabody Museum, especializado en antigüedades americanas, le patrocinó este viaje. Pero en esta ocasión, Chafnée tuvo que competir con Sir Alfred Percival Motsley, zoologo y excelente fotógrafo. Hicieron una carrera para descubrir Yaxilán, que Charné llamaba Villa L'Oriar. ¿Descubrir? Descubrir. Solo pensaban en eso, y a sus descubrimientos les ponían sus nombres. La Pag de Maller, Villa L'Oriar. Cuando bastaba con preguntar dónde había viejas piedras. Durante la guerra de intervención francesa, la fotografía empezó a jugar un papel determinante Los planes de conquista de Napoleón III no se limitaban a la invasión armada fundó en París la Comisión Científica de México apenas algunos días después de la caída de Veracruz. La comisión reunía a los científicos más renombrados de la época. El emperador Maximiliano se decía liberar. E impulsó el estudio de la etnología en ese entonces una ciencia nueva. Por aquellos años llegó Theobert Mala junto con uno de los cuerpos de voluntarios austriacos al servicio de Carlota. Aparentemente tampoco era arqueólogo ni fotógrafo. Un viaje a Yucatán en 1865 acompañando a la emperatriz y al historiador José Fernando Ramírez debió despertar su vocación. Las primeras fotografías de Mala que se conocen fueron tomadas en la costa grande del estado de Guerrero en 1873. Mala dedicó más de 50 años, la vida entera, al estudio minucioso del pasado de los maya quichés. Y no hay que olvidar que todo cuanto hizo, lo realizó completamente solo, vagando a la aventura por nuestros intrincados bosques, en busca de las huellas que dejaran las civilizaciones precolombinas. La historia de Le Plonjot por ejemplo, que a pesar de su nombre era estadounidense. Sus expediciones también fueron financiadas por L'Origard. Llegó a México en 1873 con su esposa, Aves. Era todo un personaje. Tenía una teoría según la cual... Los mayas descendían de los asirios. ¡Pura fantasía! Daba conferencias acerca de esto. En su segundo viaje... ...tuvo bastantes problemas. Porque fue acusado... Estas no son las fotos de Le Plonchon. Pero fue acusado de... ...haberse llevado el Chacmol de Chichen Itza. ¡Mala! Puso el grito en el cielo Fotos de Thompson en el cenote Pero quien quizás más utilizó la fotografía en sus investigaciones Fue Edward Thompson Sí, aquel yankee que mandó dragar el cenote de Chichen Itza Thompson era un arqueólogo de mucho mejor formación que los anteriores Mala Thompson yo acuso al enterarse de que Thompson saqueaba el cenote sagrado Se erigió en defensor de nuestro patrimonio arqueológico Pero esto solo sirvió para que el Peabody Museum lo despidiera En aquellos últimos años, Mala realizaba un inventario de las lápidas de Piedras Negras y Yaxiladi, dos de las zonas arqueológicas más importantes de las orillas del río Usumacinta. El furor de los estructores en Yucatán se dirige principalmente sobre las vigas, y para arrancar unos miserables pedazos de madera que nada valen, derrumban toda una fachada. De manera que en Chichén, casi todas las portadas y bóvedas reposadas sobre vigas se han caído. Los visitantes incultos se divierten rasguñando con sus machetes toda pared limpia y todo dibujo que encuentran. Ah, mientras que los visitantes cultos, estos inscriben con lápiz o carbón sus preciosos nombres en todas partes. Fue imposible fotografiar de día las esculturas que daban al norte, por lo que tuve que acampar en mi templo desenterrado para tomarlas con luz de magnesio. Ahora nadie recuerda a Charnet. Los señores de la sociedad de americanistas decían que era un charlatán, que no tenía idea, pero acabaron aceptando su teoría sobre la antigüedad de los monumentos mayas. A Don Roberto Mala le fue peor. Al final, vivía en una casita prestada en Mérida, al fondo de un jardín. Y para sobrevivir, tenía que vender sus fotos a los turistas en los portales de la plaza. Algunos de los fotógrafos que viajaron a México en el siglo XIX, mostraron otros aspectos del país. El primero fue el húngaro Bal Rosti. Era un joven independentista y en 1848 tuvo que abandonar su país después de la fallida revolución contra el imperio austrohúngaro. Durante su exilio aprendió la fotografía en Francia y recorrió con su cámara Cuba, Venezuela y México. A su regreso a Budapest, Rosti publicó un álbum de vistas de América Que le valió su ingreso a la Academia de Ciencias de Hungría Un librero y editor francés instalado en México, Don Julio Michaud publicó un álbum de vistas de la Ciudad de México tomadas por Desiré Chapné, que se vendían por entregas semanales. Cada imagen iba acompañada de un comentario del geógrafo mexicano Don Manuel Orozco Iberra. Estas fotografías son excepcionales, porque solo a principio de nuestro siglo, la arquitectura colonial empezó a ser valorada. Chakné, Mala y casi todos los fotógrafos viajeros del siglo XIX habían retratado indígenas durante sus expediciones. era el complemento indispensable de sus fotografías de las ruinas. No obstante, estas imágenes se equiparan a las llamadas de tipos mexicanos y no pueden ser consideradas como fotografías científicas. ¿Acaso Charnet, en su segundo viaje, intentó mostrar a los indígenas de frente y de perfil según la costumbre de la época, para que se pudiera apreciar la forma del cráneo y de la nariz. El caso de León Gigué es algo particular. Era ingeniero de minas empleado en la extracción del hierro en Santa Rosalía, Baja California, y practicaba la fotografía como aficionado. pues abandonó su profesión para dedicarse a la fotografía antropológica. Publicó varios libros con sus fotografías de las poblaciones indígenas de México. Un trabajo muy interesante entre los primeros que se hicieron. Sin embargo, Digue no tenía la visión penetrante, verdaderamente científica de Carl von Luhmholz. Entre 1890 y 1910, el naturalista noruego Carl von Luholz recorrió las poblaciones tarahumaras, yaquis, coras y huicholes del noroeste y el occidente de México. Sus investigaciones en botánica y zoología no le impidieron interesarse en las costumbres, las tradiciones, los rituales y los cantos de los indígenas. En un principio, los nativos se mostraban recelosos. Más tarde, pude ir ganando gradualmente su confianza y amistad, principalmente debido a mi habilidad para cantar sus canciones, ya que siempre los traté con justicia. Luholz dio a la fotografía aplicada a las ciencias humanas una función sin precedente. Ya no se trataba de mostrar a los indígenas parados frente a una tela blanca, según las recomendaciones de los etnólogos, sino que pretendía situar al hombre en su medio ambiente natural, con sus objetos cotidianos. Carl von Lundholz fue el último gran científico aficionado a la fotografía que recorrió nuestro país. Los arqueólogos y los antropólogos contratan ahora a fotógrafos profesionales Quizás más competentes, pero nunca tan precisos. Tan enamorados de los seres y de los objetos que retrataban, como los grandes fotógrafos viajeros del siglo pasado.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
INFORMACION_ADICIONAL
Monsiváis, C. (2012). Maravillas que son, sombras que fueron: la fotografía en México. México: Museo del Estanquillo y Era Editorial.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1989
TEMA_CONTENIDO
Origen de la foptografía en México
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://www.mexicodesconocido.com.mx/hitoria-de-la-fotografia-en-mexico.html [Consulta: 18 de agosto 2015]
REALIZACION
Gregorio Rocha
PRODUCCION
Carlos García
LIGA_VIDEO_INTERFAZ
http://interfaz.cenart.gob.mx/video/la-fotografia-en-mexico/?play=2
LIGA_COLECCION_PODCAST
https://itunes.apple.com/mx/itunes-u/la-fotografia-en-mexico/id796617338?l=en&mt=10

