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MW-10021
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SINOPSIS_SERIE
Esta obra ofrece un recorrido exhaustivo por la herencia cultural de México a través de su producción artística, abarcando desde los orígenes prehispánicos hasta la era contemporánea. Presenta una visión unificada que destaca lo más profundo y valioso de la identidad nacional, plasmada en cuatro periodos fundamentales: prehispánico, virreinal, independiente y contemporáneo. Se propone como una celebración del arte como máxima expresión del rostro creativo de México
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Recorrido por el arte mexicano desde la época prehispánica hasta la actualidad, mostrando lo más profundo y valioso de nuestra identidad nacional
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El nacionalismo y la vanguardia, lo antiguo y lo moderno, la ciencia y la tecnología, las costumbres ancestrales y la aceptación de modelos internacionales, identifican a México como una sociedad diversa y globalizada, que llega al año 2000 enraizada en su historia milenaria. En las últimas décadas del siglo XX, tres mexicanos fueron distinguidos con el Premio Nobel: Alfonso García Robles, Octavio Paz y Mario J. Molina
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México, una sociedad diversa y globalizada, une nacionalismo y vanguardia. Con una historia milenaria, tres de sus hijos alcanzaron el Nobel en el siglo XX: García Robles, Paz y Molina
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00:54:49:16
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Carlos Fuentes (1928-2012)
Escritor, diplomático y ensayista mexicano. Reconocido como una de las figuras centrales de la literatura hispanoamericana del siglo XX, fue parte del llamado "Boom latinoamericano". Su obra abarca novela, cuento y ensayo, explorando la identidad mexicana, la historia y las tensiones entre modernidad y tradición. Entre sus libros más destacados se encuentran La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962) y Terra Nostra (1975). Desempeñó también una importante labor diplomática y recibió múltiples premios internacionales, consolidándose como una voz influyente en el panorama cultural y literario.
Guillermo Sheridan (1950-)
Ensayista, editor y crítico literario mexicano. Ha desarrollado una amplia labor de investigación sobre la poesía mexicana moderna, especialmente en torno a la obra de Octavio Paz y otros autores del siglo XX. Ha sido profesor, coordinador de proyectos académicos y colaborador en diversos medios culturales. Su trabajo combina el análisis literario con la divulgación crítica, lo que lo ha convertido en una referencia en los estudios literarios contemporáneos de México.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
CONACULTA | Coordinación Nacional de Medios Audiovisuales (CNMA) | TELEVISA
TRANSCRIPCION
En 1950, la frase final de El laberinto de la soledad de Octavio Paz es una profecía democrática. Por primera vez en nuestra historia, somos contemporáneos de todos los hombres. Al aislamiento histórico del país lo trasciende la suma de la modernización industrial y el desarrollo educativo y cultural, del crecimiento de la economía y la eliminación de los prestigios del chauvinismo. Si todavía en 1950, el año de publicación de El Laberinto, la cultura no parece ocupar un sitio preponderante en la consideración nacional, Ya 25 años después, el cambio se expresa en el presupuesto de las instituciones de difusión de las artes, las humanidades y cada vez más la ciencia. Crece la industria editorial, se produce el auge de la educación media y superior, se afianza el aparato de promoción de la cultura y, algo definitivo, se renueva y amplía el público lector. El estudiantado universitario de la Ciudad de México se duplica en unos cuantos años y es cada vez más alto el porcentaje de mujeres en la enseñanza superior. La alfabetización es un requisito generalizado y aminora el anti-intelectualismo, tan dominante en la primera mitad del siglo XX. Entre 1930 y 1960 se establece una especie de pacto entre el pueblo mexicano y los gobiernos emanados de la revolución. Desarrollo económico, educación, salud, comunicaciones y estabilidad política, a cambio de la unidad nacional y el aplazamiento de las demandas democráticas. Una de las limitaciones más profundas de México ha sido el centralismo, la concentración de los poderes de toda índole en una sola ciudad que monopoliza los privilegios y las decisiones. Entre las expresiones del centralismo, una muy aguda es el desprecio por la provincia, caracterizada en la versión peyorativa por la cursilería, el conocimiento de segunda mano y la incapacidad de retener a sus mejores gentes. En la segunda mitad del siglo XX, la provincia inicia su transformación orgánica y se divide en procesos regionales. Se multiplican los centros de educación superior, se aminoran las distancias culturales entre la capital y las regiones. Si la gran mayoría de los ofrecimientos aún se concentra en la Ciudad de México, el culto positivo y negativo por lo provinciano se va desvaneciendo, y debido muy especialmente a los medios electrónicos, se unifican los estímulos masivos. En un periodo de 30 años, se extingue la condición fatal de lo provinciano. Al lado del fortalecimiento y la ampliación de la infraestructura cultural, hay creadores que son estímulos perdurables por el valor de su obra y su poder de diseminación. Uno de ellos, sin duda, es Octavio Paz, autor de una poesía que asombra por su poder renovarse sin jamás disminuir la calidad. Para la variedad de su escritura, Paz acude a varias tradiciones de Occidente y Oriente, reivindica la experiencia surrealista y la utopía del ahora, el sonido ya tradicional de la poesía moderna y la nueva música verbal de la experimentación. Entre sus grandes libros se cuentan Libertad bajo palabra, La estación violenta, Piedra de sol, Ladera este, El monogramático y Pasado en claro. Entre el hacer y el ver, acción o contemplación, escogí el acto de palabras. Hacerlas, habitarlas, dar ojos al lenguaje. La poesía no es la verdad, es la resurrección de las presencias. Es decir, la poesía es la memoria que resucita lo que hay. Como ensayista, Paz se sitúa en el entrecruce de poesía e historia, ya a borde la poética, el arco y la lira, o las transformaciones del mundo a la caída del socialismo real. Se ocupa muy centralmente del canon de la literatura mexicana, de las peras del olmo al extraordinario ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe, y examina los depósitos vivenciales del mexicano en El laberinto de la soledad, su libro más conocido y seminal. De la poesía se ocupa siempre, de su vertiente internacional, los hijos de limo, y de los grandes creadores, López Velarde, Cernuda, Pessoa, Neruda, entre otros. El muchacho que camina por este poema, entre San Ildefonso y el Zócalo, es el hombre que lo escribe. Esta página también es una caminata nocturna. Aquí encarnan los espectros amigos. Las ideas se disipan. El bien, quisimos el bien, enderezar al mundo. No nos faltó interés, nos faltó humildad. Lo que quisimos, no lo quisimos con inocencia. Preceptos y conceptos, soberbia de teólogos. golpear con la cruz, fundar con sangre, levantar la casa con ladrillos de crimen, decretar la comunión obligatoria. En 1990 obtiene el Premio Nobel de Literatura. Soy hombre Poco duro Y es enorme la noche Pero miro hacia arriba Las estrellas escriben Sin entender, comprendo También soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea. Gracias. Imposible resumir en un programa de televisión la dimensión artística de un siglo mexicano tan pródigo en obras y creadores, en modificaciones radicales del gusto, en formación de distintos públicos y en búsqueda de la inclusión de la cultura entre los derechos básicos. A la gran tradición que se consolida en la primera mitad del siglo XX sigue el tiempo de la diversidad que nunca renuncia a las tradiciones nacionales. Ese nunca renuncia quiere decir lo obvio. Las grandes obras poéticas y narrativas de México son tan vigorosas que corresponden al corpus internacional y los nuevos escritores toman muy en cuenta su pasado nacional, no por razones chauvinistas, sino en actos de justicia literaria. A la generación de los nacidos en la década de 1920 pertenecen, entre otros, Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Rubén Bonifaz Nuño, Jaime García Terrés, Eduardo Lizalde, de temática muy diversa, pero con nociones muy similares del rigor artístico. Sabines, el de mayor resonancia pública en libros extraordinarios oral, la señal algo sobre la muerte del mayor Sabines es el profeta de calles populosas y hoteles de paso de cónclaves en torno al patriarca que fallece y modos tempestuosos de convocar y expresar sentimientos el amor es el silencio más fino el más tembloroso el más insoportable. Los amorosos buscan. Los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Rubén Bonifaz va de lo popular a lo clásico de la efusión a la contención en libros excepcionales Los demonios y los días, el manto y la corona, al bur de amor Rosario Castellanos, en los años escasos de su gran producción aborda con gran retórica y con alegre desenfado la condición femenina el dolor de la mujer solitaria y la ironía que desbarata los mitos patriarcales Eduardo Lizalde produce una poesía amorosa sujeta a una lógica de las imágenes muy rigurosa Jaime García Terrés es sobrio y exigente al dar su versión de las palabras de la tribu que son simultáneamente ironía y profecía No toda la gran arquitectura se localiza en la capital de la república En Guadalajara, sobre todo, un grupo de arquitectos le agrega su propia sensibilidad a las lecciones de Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe y Le Corbusier. Buscan contrarrestar en la medida de sus posibilidades el abuso de la pesadilla del crecimiento urbano, las construcciones rápidas, la improvisación masificada, la falta de respeto al entorno, las demoliciones de casas y edificios de valor estético. Muchos se pierden los años sin vigilancia estética alguna, pero algo o bastante se conserva, y en la Ciudad de México, un sector de arquitectos supera la imitación, se opone al descuido y el mal gusto, y renueva poderosamente la tradición. El más conocido, inspirador de un discipulado notable, es Luis Barragán, y el hoy muy recuperado por la historia urbana es Juan Ogorman, también pintor y muralista excepcional. A Barragán se le deben residencias y edificios de la arquitectura emocional, que es también conceptual, cuya nueva elegancia clásica toma muy en cuenta las lecciones de la arquitectura popular mexicana y las del espacio en la arquitectura europea. Hay muchos otros creadores de significación y que los omitidos nos perdonen. entre ellos Antonio Muñoz Castro, la Suprema Corte de Justicia, Augusto H. Álvarez, la Torre Latinoamericana, Enrique del Moral y Mario Pani, el diseño de Ciudad Universitaria, donde también intervienen destacadamente Carlos Lazo, José Villagrán, Raúl Cacho y Augusto Pérez Palacios, y el muy innovador Félix Candela, la Iglesia de la Medalla Milagrosa, el Palacio de los Deportes. En las generaciones siguientes hay creadores arquitectónicos de gran importancia. Juan José Díaz Infante, la Bolsa de Valores, Teodoro González de León. Pero cuando hay posibilidad de diseñar un conjunto grande, donde se repite un pórtico en todos los edificios, una sola ventana, que no va a querer decir monotonía, sino simplemente un orden, establecer un orden, porque los volúmenes son muy diversos. Creo que esa es un poco la tarea del arquitecto cuando le toca ser un gran conjunto. Crear puntos que dicen que en la ciudad van a ser lagunas de orden. Abraham Sabludovsky. La actividad misma del arquitecto es que lo que produce sea funcional, porque el objeto que obtiene en el espacio siempre sirve para algo. Si no sirviera para algo, sería una escultura. Pero siempre se produce un espacio habitable y eso significa que es funcional. Ricardo Legorreta. Yo creo que una cosa muy importante es no limitar la imaginación de quien vive tus espacios. A mí no me gusta decirle a la gente, tú entras aquí y aquí debes de sentir esto y debes de ver. Es decir, yo quiero que la gente que visita o que vive mis espacios, dejarle suficiente información para que sueñe. No hay cosa más bonita en la vida que soñar. El conjunto es extraordinariamente significativo, así continúe la práctica de la opresión visual en las grandes ciudades. Un logro arquitectónico y cultural de resonancias internacionales es el Museo Nacional de Antropología, obra de Pedro Ramírez Vázquez, inaugurado en Chapultepec en 1964. Además de resolver admirablemente su cometido central, albergar una extraordinaria colección, el museo suscita ampliamente el orgullo por el pasado, desbarata los prejuicios racistas al respecto y sistematiza un conocimiento estético de primer orden. Luego del muralismo y de los grandes pintores de la novedad de la patria, hay creadores plásticos extraordinarios que así se tarde su reconocimiento, se imponen por un conjunto de situaciones. El crecimiento del mercado del arte, el desarrollo de la historia del arte, la influencia de la crítica proveniente de la literatura y del periodismo cultural, por ejemplo, Luis Cardoza y Aragón, Raquel Tibol y Juan García Ponce, y del sector académico, por ejemplo, Francisco de la Maza, Justino Fernández, Jorge Alberto Manrique y Teresa del Conde. De modo singular se valoran la lucidez y la prosa poética de Octavio Paz. Ya para 1955 o 1960, en pequeños círculos que se van ampliando, se aprecia la gran calidad de Gunther Gerso, Leonora Carrington, Remedios Varo, Juan Soriano, Ricardo Martínez, Guillermo Mesa, Cordelia Urueta, Olga Costa, Alice Raón. De ellos, Carrington, Gerso, Varo y Raón utilizan provechosamente su paso por la experiencia surrealista. surrealista. Inspirado en el arte prehispánico, Gerso deriva pronto a lo no figurativo. En este libro trato desde 1946 de poner las ideas y los dibujos que cuando empecé a interesarme en el arte precolombino, por ejemplo, aquí hay un dibujo que se llama La ciudad perdida. Desde entonces este es el papá de todos mis cuadros. y Ricardo Martínez recrea el mundo afantasmado de la escultura indígena monumental y lo filtra utilizando un colorido insólito. Juan Soriano, a lo largo de su carrera artística, combina visiones primigenias, retratos magníficos y despliegues del erotismo y la fantasía. La pintura no es algo vivo como una persona, la pintura es un mensaje cifrado, es como esas botellas que llevan un mensaje y se echan al mar. Pero las personas somos de temer todo. Cordelia Urueta es figurativa y no figurativa con igual calidad. Olga Costa y Guillermo Mesa ofrecen sus mundos personales de la sensibilidad marginal como la otra mirada indispensable, Acosta y de las formas terrestres como reconciliación con lo más real, Mesa. Si en la llamada época de oro de la danza, el público seguía por la novedad extrema de coreografías ya independizadas del modelo clásico y con una fuerte presencia temática de lo popular, más las lecciones de Martha Graham, José Limón y George Balanchine y los coreógrafos de Broadway, en las siguientes etapas, así por falta de presupuesto no se consoliden grandes compañías, trabajan con éxito los coreógrafos que son discípulos de Javier Francis, Guillermina Bravo, Raúl Flores Canelo, Guillermo Arriaga. Luego de una etapa de aislamiento, la moda internacional del ballet y sus estrellas estimula a la danza mexicana, que hoy, sin censura alguna y con una variedad de grupos y coreógrafos, da sus versiones de la sensibilidad urbana, del ballet clásico, de la danza oriental, del realismo y las creaciones abstractas. El cine mexicano En 1965, el concurso de cine experimental reanima a la industria y auspicia a films como La Fórmula Secreta, de Rubén Gámez, Y en este pueblo no hay ladrones, de Alberto Isaac. Una década más tarde, surgen cineastas formados en la cultura fílmica y en la visión que desiste del nacionalismo a favor de la temática nacional. El público no regresa en las proporciones debidas, se acentúan las dificultades económicas de la industria y eso facilita el alud de films sin proyecto artístico alguno, sustentado en la explotación rápida. Sin embargo, las excepciones generan públicos nuevos y métodos narrativos. En el mundo de Arturo Ripstein, El Castillo de la Pureza, El Lugar sin Límites, Cadena Perpetua, entre otras, La violencia psíquica y la violencia física se funcionan en ámbitos solo poblados de situaciones límites. Ahí no nos encuentran. Las cosas, déjala. ¡Ven a los que se entiende! Felipe Casals, desde la estética del estremecimiento, revela las historias y la crueldad del fanatismo religioso, canoa y las dimensiones carcelarias de la pobreza y la ignorancia, las poquianchis y el apando. Jorge Fons, con magnífica sensibilidad popular, recrea el universo de las vecindades, el callejón de los milagros, caridad, los albañiles, y dirige la primera versión narrativa del 2 de octubre de 1968, Rojo Amanecer. Paul Leduc, en una trayectoria experimental, va del relato de la revolución, RID, México insurgente, a las biografías mitológicas. José Estrada, de Filmografía Muy Desigual, dirige una reflexión ácida sobre la provincia, Los Indolentes. Saben de cualquier parte. A ver si con la vergüenza de mi... Marcela Fernández Violante, de temática y estilos variados, aporta la sensibilidad feminista. Amables radioescuchas, XBRI interrumpe su programa para transmitir. Las generaciones siguientes, a cambio de las inmensas dificultades de filmación, disponen de un conocimiento técnico y artístico compartido y del arrinconamiento progresivo de la censura. La madurez temática, tan prohibida durante medio siglo al cine mexicano, es ya prerequisito de directores y argumentistas. Aparecen entre muchos otros María Novaro, Danzón, Fernando Sarignana, hasta morir, Marisa Sistach, Alejandro González Iñárritu, Amores Perros. El llano en llamas la asfixia de las mentalidades, la cerrazón de los pequeños pueblos, la violencia que es el lenguaje agregado, sin el cual no se comprenden el atraso y el espíritu de la sobrevivencia. Y Pedro Páramo, la historia del cacique de la media luna, el ir y venir de vivos y muertos, el relato del amor de Pedro por Susana San Juan, es muy probablemente la novela más conocida del siglo XX mexicano. escribí cuentos tratando de buscar una forma para Pedro Páramo a quien llevaba en la cabeza desde hacía muchos años la idea me vino del supuesto de que a un hombre antes de morir se le presenta la visión de su vida yo quise que fuera un hombre ya muerto el que la contara originalmente solo Susana San Juan estaba muerta desde la tumba prepasaba su vida allí entre las tumbas, entre los sepulcros estableció sus relaciones con los demás personajes que también estaban muertos Juan José Arreola vierte su prosa admirable en cuentos, novelas y textos de intención clásica. Los relatos de confabulario y varia invención contienen fantasía y sentido del humor. Y la feria es muy probablemente la mejor descripción, a la vez satírica y literal, de un pueblo en el tránsito del semifeudalismo a la semimodernidad. He gozado mucho, pero el aura dentro de la que he vivido es la angustia, der angustia. Y entonces el aura de la angustia me envuelve por todas partes. Soy un islote individual rodeado por un mar de angustia. Y realmente este mundo en que estoy viviendo ahora no me ayuda a salvarlo. Dos narradores muy importantes de la segunda mitad del siglo XX, Ricardo Garibay y Elena Garro. Garibay en su obra narrativa que incluye La casa que arde de noche, Bellísima bahía y Las glorias del gran púas, conjunta la pasión por la prosa clásica con el registro de la picaresca y el habla popular en los ámbitos del cine, el deporte y la vida política. Y Elena Garro, dramaturga de primer orden, Felipe Ángeles, es también la novelista en la realidad y la irrealidad en los recuerdos del porvenir y la culpa es de los tlaxcaltecas. Si Tamayo es, luego de los muralistas, el pintor mexicano más conocido por su obra de ambición cosmogónica, y si Frida Kahlo es una gran moda internacional no sólo de las feministas, los artistas plásticos que se van a conocer a partir de 1960 ya no requieren de temas nacionalistas y pueden, libremente, hacer a un lado la ideología y ser abstractos o figurativos. Después de los escritores más jóvenes pues Juan García Ponce que fue como el gran crítico de la generación de ruptura Volví de Francia en el año 56 y en ese año se creó una galería que se llamó Antonio Sousa en la calle de Génova. En esa galería era como la, bueno, la que en su momento era como la más de vanguardia y trataba de tomar a los pintores más destacados de México. Entonces ahí estaba Tamayo, Leonora Carrington, Rufino Tamayo, Gunter Gerso, Palen, etc. Así que decidí que lo que me iba a quedar con lo que más me interesó, que era el color, textura y forma, y geometría, estructura. Y a partir de ahí empezaron a salir las cosas abstractas. A la cortina de nopal bautizada por José Luis Cuevas la desbarata el impulso de la modernización que provoca la sensibilidad fundada en la unión de los contrarios El narcisismo de José Luis Cuevas esa constante necesidad de sobreexposición de estar expuesto casi siempre en la imagen Yo creo que no responde el supuesto narcisismo a un problema psicológico, ni mucho menos. Sino simplemente es una estrategia perfectamente planeada desde que yo era muy niño. O sea, digamos desde los 14 años, que es la edad en la que realizo mi primera exposición. Y todo esto surge por haber sido yo, ya desde entonces, lector de muchas novelas. Entonces, siempre me identificaba yo con algunos personajes de las novelas. Desde luego, la identificación primera era con Raskolnikov, el personaje de Crimen y Castigo, de Dostoyevsky. Y los pintores abstractos, Vicente Rojo, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez, Fernando García Ponce, conviven sin problemas con un gran artista de pesadillas y subversiones del orden visual, Cuevas, con un artista de trazos fuertes y búsqueda de color, Rodolfo Nieto, y con creadores inspirados por su tradición de origen, la oaxaqueña, que a partir de ellos es otra tradición, Francisco Toledo, Rodolfo Morales. Si Morales traza una suave patria de figuras que se niegan y afirman en el espejo de las costumbres, Toledo, pintor, escultor, grabador, ceramista, tapicero, fotógrafo, reelabora un paraíso para su muy personal disfrute, erótico, zoomórfico, de fábulas que no requieren de narración. La primera vez La Región Más Transparente enérgica, felizmente enumerativa, brillante. Con la región más transparente, Carlos Fuentes inicia una novelística muy vasta y de recursos muy diversos. Cambio de piel, aura, Cristóbal Nonato, Terranostra, gringo viejo, los años con Laura Díaz. Fuentes es también el ensayista y el periodista político que renueva la tradición crítica. No hay tiempo para detenerse debidamente en un panorama cultural tan vasto, pero tampoco es posible olvidar los nombres que remiten a obras que envían a juicios apreciativos. Así, por ejemplo, la obra de Sergio Fernández, narrador y ensayista de Espíritu Barroco. La obra de Sergio Galindo, que reconstruye los infiernos tan activos del sopor provinciano en La Justicia de Enero, El Bordo o Tilia Rauda. La obra de Jorge López Paes, de personajes a la vez dinámicos y estatuarios, en El Solitario Atlántico. El trabajo amplísimo de Juan García Ponce, que en cuentos y novelas examina las complejidades del amor, la pasión, la hipocresía, el desamor, encuentros, el gato, pasado presente. La obra de Juan Vicente Melo, de atmósferas de sensualidad sombría y de vidas en pos del entendimiento de sus acciones, la obediencia nocturna. Los cuentos de José de la Colina, de perfección ajustada a los dramas de vidas que parecerían sin contenido alguno, ve en Caballo Gris, La lucha con la pantera. La obra de Jorge Ibargüengoitia, autor de la mejor sátira de la Revolución Mexicana, Los Relámpagos de Agosto. Inés Arredondo, en cuyos relatos las tensiones provincianas se disuelven en pequeñas explosiones interminables. La obra de Salvador Elizondo, que explora el universo de la transgresión, Farabé. La obra de Julieta Campos, de monólogos que desembocan en el retrato de familia, de sueños exhaustivos y vigilias terribles. Muerte por agua, tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina. Elena Poniatowska, continísima y con su testimonio coral del movimiento estudiantil de 1968, La noche de Tlatelolco, uno de los libros mexicanos del siglo XX de mayores consecuencias políticas y éticas. Sergio Pitol, con sus novelas del exilio y su excelente trilogía carnavalesca, El desfile del amor, La vida conyugal, Domar a la divina Garza y sus valiosos ensayos y crónicas literarias. La literatura lo lleva a uno a un retroceso por el tiempo. Uno está en la guerra de Troya, en el Conomero, en el Renacimiento, en la Edad Media, en el siglo XIX, vuelve uno a la contemporaneidad. La lectura lo lleva a uno, la literatura lo lleva a uno a todas partes y a todos los tiempos. Fernando del Paso, con su recreación minuciosa de épocas, gremios, psicologías, batallas, matanzas José Trigo, Palinuro de México, Noticias del Imperio José Emilio Pacheco, con su ir y venir entre la tragedia y la descripción aguda del convencionalismo morirás lejos, las batallas en el desierto, el viento distante. La gran tradición poética de México prosigue con autores y obras en constante desenvolvimiento, entre ellos y destacadamente Tomás Segovia, Hugo Gutiérrez Vega, Gabriel Zahid, ensayista literario y pensador muy original, Juan Bañuelos, Francisco Cervantes, José Emilio Pacheco, José Carlos Becerra. La Revolución Mexicana envió a millones y millones de jóvenes a la escuela. Un país en un 90% iletrado en 1910, hacia 1968 poseía casi un 80% de alfabetizados. Estos jóvenes hombres y mujeres habían sido educados en ideales de democracia, justicia y revolución. En 1968 salieron a la calle para convertir estas palabras en realidad. El gobierno no entendió el desafío y contestó con una violencia creciente que culminó con la matanza de centenares de jóvenes mexicanos en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco. Pero el sacrificio no fue en vano. Paulatinamente, las exigencias del pueblo y los actos de gobierno condujeron a México a una transición democrática que al iniciarse el siglo XXI parecía una realidad consolidada. Había terminado el gobierno de un partido único. El proceso cultural se transforma radicalmente en 1968. En la Ciudad de México, el Movimiento Estudiantil de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional protesta contra la represión y defiende las libertades, moviliza la capital e inaugura, y no sólo en los espacios políticos, la resistencia activa contra el autoritarismo. ¡Vamos! Son numerosas las consecuencias culturales y artísticas del movimiento, voluntad de ruptura, experimentación, síntesis crítica del pasado y el presente. Lo ya existente se vigoriza y se vive la modernidad como la obligación primera. Modernidad significa renunciar a las leyendas de lo singular y a asumir la cultura internacional como lo propio que incorpora a lo nacional. En literatura, teatro, danza, artes plásticas, música, los creadores se alejan del nacionalismo y profundizan en vetas y tendencias de la cultura nacional. ¿Cómo desdeñar la tradición mexicana tan extraordinaria? ¿Y cómo no ambicionar la posesión de las grandes tradiciones del mundo? Lo vislumbrado y ejercido por unos cuantos se vuelve la ambición de multitudes de creadores e intelectuales. Y esto vigoriza la gran tradición de la historiografía, tan estimulada por Daniel Cosío Villegas y los historiadores a los que vigoriza la explosión cultural del 68. Y la historia cultural también se desarrolla con aportes como la historia documental del cine mexicano de Emilio García Riera y con los trabajos de historia literaria de José Luis Martínez, Adolfo Castañón, Guillermo Sheridan y Christopher Domínguez. La renovación del teatro que inicia poesía en voz alta, que vivifica a los clásicos y pone de realce el valor de la palabra, se continúa también con el patrocinio de la UNAM, con las puestas en escena de una generación muy brillante de directores, actores, escenógrafos. Es el momento del teatro de director, con figuras que generan un público considerable. Héctor Azar, Alejandro Jodorowsky, Héctor Mendoza, Juan José Gurrola, José Luis Ibáñez, Juan Ibáñez, Ludwig Margules, Nancy Cárdenas. A partir de 1970, para poner una fecha, un fenómeno se evidencia. La demografía impone sus reglas. Crecen desorbitadamente las ciudades, las salas de concierto resultan insuficientes, hay explosión demográfica de grupos de teatro y danza, el rock se convierte en la pasión cultural de las nuevas generaciones, y lo más importante, con rapidez, la provincia, considerada un almacén de costumbres inertes y poemas impublicables, resulta en lo cultural un vasto semillero de esfuerzos valiosos cuyo registro de lo contemporáneo ya equivale al de la Ciudad de México y deja de regir la creencia despótica fuera de México todo es Cuautitlán. Desde la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946 cuyo primer director fue el compositor Carlos Chávez la expansión de la educación artística en el país ha sido notable. Siguiendo esta tradición, en 1989 se creó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, que ha fomentado la creación artística y promovido la descentralización cultural. En 1994, algunas escuelas de formación artística y varios centros de investigación se trasladaron al Centro Nacional de las Artes. En sus modernas instalaciones, expresión de la arquitectura mexicana contemporánea, se forman muchos futuros artistas. La descentralización cultural se ha visto reforzada en las últimas décadas con la fundación de museos de alto valor educativo como son el Museo de Antropología de la ciudad de Jalapa, que alberga la más rica colección de arte olmeca en nuestro país así como el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de Monterrey, obra del arquitecto Ricardo Legorreta La Feria del Libro de Guadalajara, organizada por la Universidad, se ha convertido en la más importante Feria del Libro hispanoamericano. El Festival Internacional Cervantino, en la ciudad de Guanajuato, desde hace más de dos décadas, es otro foro de expresión que fortalece la difusión cultural en el centro del país. En Oaxaca se restauró un magnífico convento para crear el Centro Cultural Santo Domingo Una vez terminada la Guerra Fría y su competencia de dos bandos ideológicos con el peligro de un holocausto nuclear, el mundo entró a un nuevo contorno, el de la globalización. Ahora bien, la globalización tiene dos caras. Por un lado, hay una cara positiva de la globalización que consiste en el rápido avance tecnológico, la rápida difusión de la información ecuménicamente, la abundancia de capitales y de inversiones productivas y la universalización de los derechos humanos. Pero también hay un aspecto negativo de la globalización que consiste en la circulación en la suma de 3 a 6 mil millones de dólares diarios de capitales puramente especulativos, sin ningún propósito productivo y que ponen en jaque, en crisis a las economías más débiles. Hay también un libre comercio que no va acompañado de las suficientes salvaguardas para la ecología, para el medio ambiente y para el trabajo. A veces las mercancías circulan con gran facilidad, con gran libertad, pero los trabajadores no. En contra de la inmigración sigue habiendo leyes que me parecen inhumanas y restrictivas. Pero sobre todo en el fenómeno globalizador faltan leyes, falta política, faltan normas que acoten lo que es el libre mercado y le den una dimensión humana y un contorno legal. El panorama cultural se vuelve inabarcable. Se intensifica la relación con las tecnologías y la cultura visual compite en condiciones ventajosas con la cultura escrita. Sin embargo, la industria editorial crece en proporción geométrica y el universo de Gutenberg dista de verse desplazado. Cientos de miles de ejemplares de los clásicos de todas las épocas están a la disposición. mucho antes del Internet. Algunos criterios se modifican y lo inconcebible se produce. Verbigracia. De su novela, Como agua para chocolate, Laura Esquivel vende dos millones de ejemplares. Verbigracia. Una porción de los nuevos autores se hacen de un público considerable. Se difunde masivamente la historia de México y lo que solo era para unos cuantos, el disfrute de lo mejor de la cultura contemporánea, está ya al alcance del que así lo quiera. Desde luego las carencias son innumerables y se requiere incorporar a las oportunidades del conocimiento a muchísimos que, de estar bien informados, podrían incrementar sus conocimientos de otra manera. Basta enterarse del número de inscritos en escuelas y centros de enseñanza media y superior en México en el año 2000. Son cerca de 30 millones, de la preprimaria al posgrado, y lo que, entre otras cosas, certifica la posibilidad de públicos amplísimos. México no puede sustraerse al fenómeno globalizador, pero sí puede tomar determinados pasos para que la globalización le sea benéfica. En primer lugar, México puede contribuir a crear precisamente ese sistema de leyes, de disposiciones que creen una jurisdicción para el fenómeno globalizador, que enfrenten la política a la economía. ¿Cómo hacerlo? Mediante políticas internas que favorezcan la educación, el desarrollo, la salud. Es decir, que no hay problema global que no tenga ante todo una solución local. La caridad, como siempre, empieza por casa. ¿Y cómo empieza la caridad por casa? Yo creo que en el caso de nuestro país, empleando lo más valioso que tenemos. Nuestro abundante, joven, enérgico, capital humano. Ese capital humano mexicano que cuando sale de México, cuando emigra a los Estados Unidos, contribuye poderosamente a la prosperidad y al crecimiento de la economía norteamericana. Ese capital humano que, protegido por la seguridad y la libertad, puede surgir de las aldeas, de las localidades más pequeñas, de los municipios, de los barrios populares, para fortalecer a nuestro país. No hay manera de mencionar a los creadores valiosos de estos años. La lista es interminable. Al comenzar el siglo XXI, la cultura mexicana vive un momento de vitalidad, entusiasmo, dificultades presupuestales y renovación de espacios. El público, a fin de cuentas, sigue fiel y constante. Si los acercamientos suelen ser muy críticos, las visiones de conjunto acrecientan la esperanza en la democratización cultural y en algo definitivo, la cercanía de la creación y su disfrute intenso y persistente. México, al iniciarse el siglo XXI, cuenta con 100 millones de habitantes. En el año 2025 seremos 150 millones de mexicanos. La mitad de la población de México tiene 18 años o menos. Somos un país de jóvenes. Debemos enfocar nuestra atención sobre todo a esa juventud. Esa juventud que tiene detrás de ella, como lo hemos querido demostrar en esta serie, una extraordinaria cultura de 3.000 años. Esa juventud enérgica tiene que ser preparada. tenemos que darle educación, tenemos que darle respaldo, tenemos que darle oportunidades. El talento está allí. La Corte de la Corte
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Sin carta de derecho ni fecha de entrega
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
INFORMACION_ADICIONAL
Fernández, J; Garza, M. de la; Jiménez Codinach, G.; Monsiváis, C. Nava, J.A.; Sarmiento Donate, A.; Tajonar, H. (2001). México: CONACULTA, OCEANO. UNAM, Fundación Televisa.
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
CONDUCCION
Carlos Fuentes Guillermo Sheridan – Voz en off
TEMA_CONTENIDO
La herencia cultural y artística de México, desde la época prehispánica hasta la contemporánea
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Arturo Gónzalez de Alba Jorge Vázquez
PRODUCCION
Héctor Tajonar
LIGA_COLECCION_PODCAST
https://itunes.apple.com/mx/itunes-u/el-alma-de-mexico/id848601197?l=en&mt=10

