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SWC-60655
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SINOPSIS_SERIE
La Bienal Internacional de Radio, organizada por Radio Educación desde hace 27 años, es un foro académico de relevancia en el ámbito radiofónico de habla hispana. En su décimo quinta edición reúne a especialistas, profesionales y estudiantes de diversos países para reflexionar sobre la radio como medio de comunicación y su papel en la cultura contemporánea, mediante conferencias, mesas de análisis, talleres y el Concurso Internacional de Producciones Radiofónicas
EXTRACTO_SERIE
La Bienal Internacional de Radio, organizada por Radio Educación, es un foro académico de referencia en el ámbito radiofónico que reúne a especialistas y estudiantes para reflexionar sobre la radio y su papel en la cultura contemporánea
SINOPSIS_PROGRAMA
Jorge Saavedra reflexiona sobre la historia y el contexto político-social de los medios públicos en Chile, la educación y la libertad de expresión. A través de relatos personales y ejemplos, analiza los retos de la comunicación, especialmente la radio, para construir comunidad, educar e informar. Subraya el impacto de la dictadura neoliberal de Pinochet en el panorama comunicacional chileno
EXTRACTO_PROGRAMA
Jorge Saavedra analiza la historia de los medios públicos en Chile, sus desafíos y el impacto de la dictadura de Pinochet, destacando el papel de la radio en la educación, la libertad de expresión y la construcción comunitaria
N_PROGRAMA
15
N_TOTAL_PROGRAMAS
18
DURACION_TOTAL
01:03:45:06
PARTICIPANTES
Jorge Saavedra, investigador sobre medios y movimientos sociales en Universidad Diego Portales
Adriana Solórzano Fuentes, directora de Producción y Planeación de Radio Educación
TIPO_ACTIVIDAD
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Comunicación | Educación | México | Radio | Radio educativa
TRANSCRIPCION
Bienvenidos a la Universidad de la Universidad de México. gracias a los estudiantes de la UAM y al público en general que nos acompaña el día de hoy aquí en el aula magna José Vasconcelos. Tenemos el gusto de presentar a nuestro cuarto ponente magistral, él es el doctor Jorge Saavedra Urman. Voy a tener que ponerme los lentes porque si no, no alcanzo a leer. Yo tuve el placer de conocer al doctor Saavedra hace poco más de un año, cuando vino con una delegación de radialistas encabezando un proyecto para el fortalecimiento de radios comunitarias en Chile. Yo seguí su trabajo y creo ahora mismo que el lema Memoria y Futuro, que es el que rige esta Bienal Internacional de Radio, esta edición, me parece que está cristalizado de muchas maneras en nuestras naciones latinoamericanas a través de la radio, pero sobre todo de la radio local, de la radio de proximidad, que sin tener una potencia de miles de watts, ofrece la palabra para la deliberación. la ofrece para deliberar lo cercano, lo que te implica día a día, porque no se puede construir ningún futuro sólido en países donde sólo pervive o importan versiones construidas, ya sea a través del control de las narrativas por medio de los diferentes sistemas de comunicación hegemónicos, o a través del silenciamiento de las versiones que nos resultan incómodas. Y es que la radio construye futuro, pero también construye democracia, y la construye sólo en la medida que es libre y valiente para no radicalizar o fomentar un pensamiento único. ¿Sobre qué memoria vamos a construir el futuro? La historia es de quien vive para contarla, escribía García Márquez, y eso es contarla, expresarla, compartirla. Así debe engarzarse la historia. Si sólo se cuenta reiteradamente una versión a través de monopolios mediáticos, tendremos una pobre historia que por excluyente no es sólida para construir el futuro que queremos. Hoy me siento muy honrada de poder presentarles al doctor Jorge Saavedra Uthman. Él es periodista y licenciado en comunicación social por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es magíster en comunicación política por la Universidad de Chile y doctor en comunicación y medios por Goldsmith Universidad de Londres. Actualmente es investigador de la Universidad Diego Portales de Chile y su línea de investigación es medios, comunicación y activismo político. Les cedo la palabra al doctor Saavedra con la ponencia, ¿Quién habla del pasado? ¿Quién habla del futuro? Voz, radio y democracia. Adelante doctor, por favor. Hola, buenos días. Muchas gracias Adriana, muchas gracias a Radio Educación, a la Bienal, a todas ustedes y todos por estar presentes en esta jornada. Ustedes trabajan en radio, la gente que les interesa está convocada por la radio y la radio trabaja con tiempos. Yo tengo la breve percepción de que esto puede que tome un poco más de lo que había pensado. Tenemos una hora, ¿cierto? Y son tantas cosas cuando uno viaja de esta distancia, son tantas las cosas que uno quiere conversar que a veces a uno se le va a la mano y escribe mucho para ceñirse a ese deber de contar algo que tenga sentido entonces si lo estoy aburriendo hagan señas evidentes de sueño yo entenderé va a ser una vuelta lo que voy a presentar ahora va a ser una vuelta larga para llegar a la radio pero quizás la radio esté en el principio la presentación se llama, como pueden ver quien habla del pasado, quien habla del futuro Voz, Radio y Democracia. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Dijo el presidente de Chile, Salvador Allende, en la mañana del 11 de septiembre, a los micrófonos, dando por teléfono a los micrófonos de Radio Magallanes, cuando Chile sufría un golpe de Estado esa mañana del martes 11 de septiembre. Golpe de Estado cívico-militar promovido, por supuesto, por fuerzas reaccionarias en ese momento, apoyadas por Estados Unidos y en un contexto de guerra fría. el gobierno de Allende encarnaba una ensoñación ligada a los sectores más desposeídos de nuestra sociedad al momento del golpe de estado Allende tenía 65 años había sido ministro, senador, diputado y había ejercido como médico que era su profesión de origen por ende, si Allende decía lo que decía uno suponía que tenía razones para decirlo o al menos algún sustento la historia es nuestra y la hacen los pueblos en la experiencia de Allende hay un momento en que él visita la Universidad de Guadalajara y hace un discurso muy interesante muy bonito también y ahí él da cuenta entre otras cosas de lo que significaba convivir con las y los habitantes de Chile él dice lo siguiente he aprendido del obrero en la industria perdón, he aprendido del obrero que en la industria es un número o era un número y que nada significaba como ser humano. Esto lo dijo al observar las condiciones subhumanas en las que miles de personas trabajaban en fábricas, campos y minas del país. Hablaba de Chile en México, pero también hablaba de América Latina y las condiciones en las que muchas personas, y las condiciones en las que eran consideradas trabajadores campesinos y obreros. Por lo tanto, la historia es nuestra y la hacen los pueblos con la admiración, y hablando de la admiración que tengo por Salvador Allende, y consciente del momento en que lo dijo, creo que la frase no tiene el sustento deseado. La historia nos ha demostrado que la historia no la construyen los pueblos, la construyen las élites. Porque son las élites las que necesitan esa necesidad, las que tienen esa necesidad de perpetuarse en tantos tales, de establecer órdenes, de mantener jerarquías. También porque tienen la capacidad material para hacerlo, el privilegio social, y además un concepto muy común en estos días de cambios sociales y políticos, dar la batalla cultural, para que su cosmovisión no tambalee ni caiga. Estamos en la Bienal de Radio y es un placer estar acá, entonces ustedes dirán, ¿por qué este señor está hablando de esto? Y la razón es porque quiero iniciar estas palabras con la pregunta respecto de quién habla el pasado. Hacia el final y entre medio vamos a pasar por la radio, ya van a ver. Yo vengo de un pueblo pequeño que se llama Melipilla, un pueblo que hoy tiene 110.000 habitantes, localizado en el centro de Chile, aunque mucha gente va a decir, no, no está en el centro, pero la disputa por dónde está el centro siempre es difícil. Pero están los valles centrales cerca de Santiago. Y yo conocí ahí desde muy pequeño la radio, me vinculé con ella, en mi casa había una radio y en la casa se escuchaba mucha radio AM. Además tenía la suerte de tener un tío que trabajaba en la radio, entonces eso nos permitía tener un acceso privilegiado en ocasiones al estudio donde estaba ubicado esa radio emisora. Entonces uno se encantaba y uno veía la magia del estudio, veía cuando la luz se ponía roja, cuando caía el silencio, cuando aspiraba y luego se ponía a hablar, a mandar saludos, a dar el informe del tiempo, a indicar la hora, etc. Y uno asumir que estaba conectándose con un montón de personas. Ahí sonaban tangos argentinos, milongas uruguayas, y sonaba mucha música mexicana. Tanto así, que de 2 a 4 pm todos los días sonaba el musical azteca, que yo escuchaba sin querer porque tenía 6 años y no tenía casi poder de decisión. Después tuve más poder de decisión sobre eso. En los años 60, yo todavía no nací, nací en el 79, esa radio ocupaba un lugar que estaba en el segundo piso, y abajo había un cine, un cine enorme. Como los cines antes, ¿no? Los cines donde cabían 1200 personas. Y eso en una ciudad que era pequeña y que colindaba con un mundo rural. Y donde lo urbano tenía cosas evidentemente que lo rural no tenía. Una de esas era el cine. En ese cine, todos los lunes de 10 de la mañana a 8 de la noche, funcionaban los lunes mexicanos. era cine mexicano permanentemente, como podrán ver ahí, con la publicidad de la Plaza de Armas de nuestra ciudad, de este film que algunos de ustedes sabrán quién protagonizaba. Entonces yo crecí con la música del Música Azteca y escuchando historias de cómo el cine mexicano era muy pregnante y muchas personas acudían y estaban todo el día y gozaban genuinamente de ese cine. Yo creo que en ese sentido se necesita más investigación de comprender por qué en Chile hay tanta devoción por el cine mexicano. Hace una tarea para la gente que está en los estudios culturales. Ya en los años 2000, me pasaba que aquí hay gente muy joven, yo creo que en algún momento tuve la edad de ustedes, y teníamos muchas inquietudes artístico-culturales. Pero eran los 2000 en Chile, y la verdad, mucho espacio cultural, genuinamente, para ese desarrollo no existía. Entonces, este era el Chile de los 2000, un Chile extremadamente neoliberal, por lo tanto si algo no rentaba no iba a ser un bien público, que sí, porque sí. Entonces con un grupo de amigas y amigos, yo ya terminando la facultad, la carrera de periodismo, dijimos, esto tenemos que hacer algo y tenemos que empezar a movilizarnos para que haya un espacio. Y encontramos un espacio ideal. El espacio era un teatro municipal ubicado en Plaza de Armas, el Teatro Serrano. Y ese teatro se encontraba en ruinas. Se encontraba más o menos así, por dentro. Y era imposible casi entrar. Nosotros entramos un poco a la mala, en una actitud un poco de guerrilla, pero entramos ahí y logramos hacer imágenes. Este teatro estaba siendo ocupado por un supermercado local. El supermercado lo arrendaba, el teatro no funcionaba, no teníamos espacio y se quería construir un shopping mall, un centro comercial privado. para ocupar ese espacio. Entonces nosotros dijimos, esta agarración no puede ocurrir, tenemos necesidad de espacio, teníamos amigos que nos gustaba el hip hop, el punk, hay otros que andaban en la música de la guitarra clásica, pero no teníamos donde tocar, no existía. Hablando de catedrales, nos decían, bueno, pueden ocupar la catedral. Y estaba hablando con gente que lo único que quería era rehuir de la iglesia católica, los invitaban a la catedral. Y hubo dos momentos bien iluminadores de ese proceso, que les traigo y les quiero compartir. Y estos momentos iluminadores tienen que ver porque hablan del pasado como herencia, y hablan de herencia como cultura, y hablan de la cultura comprendida como un dogma. Aquí voy. En una ocasión, nosotros queríamos tratar de llegar con la palabra sobre esta problemática, las distintas esferas que podíamos, y en una reunión provincial, más o menos ad hoc, sobre la materia, que habían varias personas, nosotros planteamos el problema, planteamos el tema y la necesidad. Y en un momento, en un momento de la reunión, un señor alto, de voz muy ronca, avanzada, edad, no quiero prejuiciar, pero el señor tenía avanzada, dice, tengo que leer esto para recordarme bien, dice, he visto pasar a mucha gente intentando recuperar el teatro y no se va a lograr. Eso es un sueño. Y terminó con una frase dirigida a nuestro grupo diciendo, y quiero dejarles en claro que la cultura es de nosotros y no de ustedes. Luego de eso el señor se retiró de la sala. Segundo momento iluminador. Con el afán de recuperar el teatro, nosotros lo hicimos de todo. Fuimos, construimos afiches, hicimos conciertos, hacíamos caminatas, hacíamos protestas, hacíamos lo que todo el mundo hace en una sonda y activismo. Y en uno de esos recorridos, como yo ya era joven periodista, acá hay jóvenes periodistas, ¿cierto? Y somos muy buenos para escuchar conversaciones que no deberíamos escuchar. Nuestro oreja y oído está entrenado para eso. Entonces, yo mientras andaba pegando afiches para una de estas actividades, me cruzo con un concejal del pueblo en un restaurante y me doy cuenta que el señor está conversando sobre la problemática del teatro. Y el señor le dice lo siguiente, con una cerveza en mano, a mediodía, a la mesera. Le dice, no sé qué tanto pelean estos muchachos por la cultura. Por supuesto no dijo, ni muchachos ni pelean, pero por el decoro que me requiere que yo, la solemnidad de este espacio, no puedo repetir exactamente lo que dijo. Dice, entonces, no sé qué tanto pelean estos muchachos por la cultura, si en ese teatro lo único que daban eran películas mexicanas. Eso dijo. Entonces, lo interesante acá es, ¿por qué ese señor del pueblo no consideraba las películas mexicanas como una válida y querida expresión de las artes y las culturas, al punto que llevaba a miles de personas semana a semana? El comentario remitía, yo creo, a no considerar aquello que nos llena de goce como algo de valor, lo que alguien denominará el placer culpable. Que como dice Jorge González de los prisioneros, es placer nomás, no debería ser culpable. En fin, en el mejor de los casos, el señor concebía la cultura como un espejo roto, es decir, un espejo donde o no nos vemos o nos vemos deformes, pues no podemos ser nosotros mismos a través de ese espejo. Y yo me preguntaba si ese señor habrá considerado, por ejemplo, la cumbia como algo de bajo nivel. Y entonces, ¿qué habrá bailado para el Año Nuevo? ¿Vals? ¿Austríaco? ¿Qué pasó con el teatro? Con el teatro pasó una cosa muy buena. Impedimos que fuera un centro comercial, ganamos, y se transformó en un centro cultural municipal. Y eso fue un motivo de, como estamos en Chile, mesurada alegría y mesurada esperanza. Con los años, el pueblo, la comuna, la municipalidad, creó un departamento de cultura con equipos humanos, recursos financieros, la gente se encontraba en el centro cultural, se los voy a mostrar ahí como lo que fue después, ¿no? Y disfrutaba de muchas acciones artístico-culturales. Mi favorita es que afuera del teatro se ponía la gente, adultos mayores, a jugar ajedrez y a las cartas, a la brisca, a distintos tipos de juegos de cartas. Cuando ellos estaban jugando, pasaba gente a montar las escenografías y se ponían a conversar. Luego la gente que iba a las funciones también. A veces había exposiciones y ellos se veían el montaje. Había un flujo de gente y había una vinculación muy bonita. Esa es la parte bonita de la historia. Breve, pero bonita. Vamos a la que no es tan bonita. Como ustedes sabrán, porque ustedes trabajaron desde Radio Educación y desde otros espacios en México, en la conmemoración del 2023 se conmemoraron 50 años del golpe de Estado en Chile. Y el país se vio removido y conmovido por un sinfín de actividades. Estas fechas monomásticas, 50 años, 100 años, son importantes, se celebran de manera distinta. ¿Por qué? No lo sé, pero así ocurre. Y esto sirvió para revisar estos 50 años, las causas, las consecuencias, cuál era el estado de la situación judicial, pero sobre todo yo diría cuál era el estado de la percepción respecto a esto. Y yo recién les hablaba de mi pueblo, y una de las cosas que ocurría en ese pueblo, y yo creo que no es única, es un relato que deshistoriza a los pueblos. ¿A qué me refiero? Cuando nosotros preguntábamos qué ocurrió en esta ciudad en el golpe de estado de 1973, nos decían cosas como, no, mira, acá no pasó nada, aquí fue todo tranquilo, como que... entonces nosotros decíamos como en una ciudad que tenía dos fabricas grandes que fue donde nació la reforma agraria en el contexto de los años fines de los años 60, comienzos de los 70 donde habían federaciones estudiantiles no iba a pasar nada entonces nosotros preguntábamos a la gente ¿pero tú no viste nada? a unos compadres los sacaron del trabajo y volvieron después un poco machucados parece que les pegaron un poco y nadie más decía, no, había un señor que era el encargado de educación provincial y parece que el señor se fue porque quiso esto es un poco raro, ¿no? íbamos a la biblioteca del pueblo, no había libros las radioemisoras de la zona no hicieron ningún especial sobre la materia entonces, en busca de revertir ese silencio con colega historiador Diego Córdoba, un joven historiador dijimos, ok, tenemos que hacer algo porque tenemos que empezar a rascar la historia de nuestro pueblo empezar a hacer el trabajo que hace un periodista de hecho, un periodista slash historiador. A poco de investigar, y no con mucho esfuerzo, es decir, era bastante simple, empezamos a encontrar fojas judiciales, documentos formales sobre lo que había ocurrido en la zona. Por supuesto que daba mucha información que pesquisar, pero fuimos encontrando algo ligado a actos que no sucedieron a kilómetros de distancia, sino que sucedieron en los lugares donde nosotros habíamos nacido donde nos habíamos criado, donde jugábamos a la pelota. En la esquina del lugar donde íbamos a jugar videojuegos, era el último lugar donde se vio con vida a un muchacho hasta el día de hoy desaparecido. Nunca hubo una placa, nunca hubo flores, nunca hubo un memorial, nunca hubo nada que lo recordara y que a nosotros, como niños creciendo, nos indicara que ahí había una historia que mencionar. Hicimos 14 entrevistas y en cada una de las entrevistas a personas con información muy consolidada, fueron entrevistas muy cuidadas, muy dolorosas, donde las personas por supuesto se quebraron, donde nosotros también quedamos muy afectados. Hicimos entrevistas porque empezamos a la construcción, nosotros queríamos trabajar en un libro, en dejar algo a la comuna. Una de las personas que entrevistamos a los días de la entrevista me llama y me dice, Jorge, yo prefiero que no vaya a mi entrevista. Y ella había sido muy entusiasta de hacerlo. Y dice, prefiero que no, porque yo creo que en Chile puede haber un golpe de estado y yo sé que van a venir por mi familia, sé que no vinieron por mí. 50 años y el trauma seguía ahí. Por supuesto nosotros lo obedecimos, digamos. Y desarrollamos una tarea muy bonita que nos permitió también acceder a archivos, presentamos el libro, hicimos el libro, y lo presentamos en un espacio del municipio local, un municipio más bien progresista en ese momento, y llegaron 220 personas. Esto era un hito inédito. Llegaron personas que, por supuesto familiares, personas interesadas, pero para mí, mucho gusto, y de mis colegas, llegó gente que uno identificaba como gente de derecha, gente que habitualmente no estaba muy afín a estas materias. y en cada momento de la presentación hubo silencio esa es una imagen de la presentación, hubo respeto hubo abrazos, hubo cobijo al final de la ceremonia las personas salieron adelante, se les abrazó, se les dio un aplauso eso de hecho fue algo que nosotros planeamos, eso simplemente ocurrió y creo que lo que buscamos como objetivo lo logramos, que era generar un relato, facilitar la existencia de un relato y facilitar la posibilidad de una conversación. La voz de las personas se había escuchado y había quedado plasmada en relatos en primera persona, además. Las historias habían reconocido. Entonces, en esta lógica de hablar el pasado, nosotros nos preguntábamos si habíamos puesto ladrillos en el habla del pasado. Y nosotros creíamos que sí. Pero el mundo da muchas vueltas y las trazas que no dejan huella se las lleva el viento, o lo que es parecido, se los lleva a la larga mano del poder. Un año después, se nos invitó a hacer algo que a nosotros nos interesaba mucho, y a las personas que participaron en los testimonios también, que era presentar el libro ante una audiencia de 350 estudiantes secundarios de Chile, perdón, de nuestro pueblo además, que están en una edad en que el colegio pasa en materia de derechos humanos. Estábamos básicamente haciendo algo que el municipio nos invitó, hacer una conversación con las personas que participaron del libro para hablar de materias de derechos humanos a estudiantes que estaban viendo materias de derechos humanos. Invitamos a las personas que entrevistamos y estaban entusiasmadísimas porque nos decían, hemos esperado 50 años para contar nuestra historia. A menos de 24 horas de la realización del evento nos dicen, el evento se cancela. ¿Por qué? Supimos luego, nos indican que al estar los establecimientos educacionales municipales vinculados en términos jerárquicos a corporaciones educativas cuya constitución se crearon bajo la mano de Pinochet, el municipaliza la educación por lo tanto quien rige los destinos de las corporaciones municipales de educación no es la autoridad elegida sino que es una asamblea de socios que pertenece a instituciones elegidas a dedo hace muchos años nos dicen el directorio que esto se puede realizar como la frustración fue tal yo por transparencia pedí los documentos todos los correos electrónicos Me puse bélico. Pedí todos los documentos, las cartas que se le habían enviado de los directores a la Secretaría de la Corporación. Y leí los documentos. Y esto decía una de las cartas que se le envió a la Secretaría Ejecutiva de la Corporación. Decía, esta persona manifestaba su más profundo rechazo y molestia para disponer la realización de una actividad de esta naturaleza, la que claramente se enmarca en un evidente acto de proselitismo político que no se aviene con los fines de esta corporación. La corporación es de educación, debo reiterar. Y debo reiterar que nosotros presentábamos este libro. Un año después, en 2025, un poquito después, en 2025, ya en este año, hubo elecciones en Chile municipales y la administración municipal cambió. Cambió de mano. Ganó la derecha específicamente. O en Chile, una de las derechas. Y esta nueva administración municipal puso como encargado a la cabeza de la Corporación de Educación, ¿saben a quién? A la persona que nos había censurado. Esta persona pasó a controlar 26 establecimientos educacionales públicos de la comuna, es decir, aproximadamente 10.000 personas en su etapa formativa. Las ciudadanos y ciudadanas del mañana, ¿no? Parte de la discusión de siempre es cómo van a ser las ciudadanías del mañana. Bueno, las ciudadanías del mañana están bajo el control, en este caso, de un señor, pues estaban bajo el control de un señor que nos aplicó censura. Lo que es paradójico, porque luego la gente adulta se queja de que las nuevas generaciones no conocen de derechos, No saben de política. Bueno, quería audiencia. ¿Quién construye el pasado y quién construye el futuro? Salgo de mi pueblo, aunque uno nunca sale necesariamente del pueblo, vaya donde vaya. Para decir que este breve recorrido que hemos hecho por una zona urbano-rural, muy local, no es tan lejana probablemente a otras de América Latina. Y nos lleva a un camino donde se entronca la cultura, la comunicación, la política y la noción de democracia que podamos tener. Y lo hace desde una pregunta que yo considero muy honesta y muy vigente. ¿Puede hablar la subalterna? ¿Puede hablar el subalterno? Esta pregunta la planteó hace algunas décadas la filósofa india Gayatri Spivak, y la respuesta no ha sido ni puede ser tan positiva si es que, como vimos recién, al subalterno se le construye como tal, ni siquiera dejándolo escuchar. Se prohibió la escucha en ese caso. La pregunta de Spivak resuena con nuestra existencia latinoamericana y nos viene bien, porque además nosotros podemos extender, podemos forzar un poco la pregunta, y podemos decir, si se puede dejar la subalternidad, ¿se puede dejar de ser un ciudadano de segunda clase sin voz? ¿Se puede dejar de ser ciudadano de segunda clase sin voz? Pensemos en algo que ustedes se deben acordar o lo deben haber visto en algún momento, que tiene que ver con cuando aparece una movilización social. ¿Cuál es una de las primeras cosas que dicen? No nos escuchan, no nos sentimos escuchados, nuestra voz no se oye. Son frases habituales en el contexto de levantamientos sociales. La naturaleza del no nos escucha, no nuestra voz no se oye, remite a la ausencia de un bien básico para la existencia política, la voz, entendida como la capacidad de acción de narrar, de ser escuchado y de oír a otros, haciendo de ese vínculo comunicativo un elemento constitutivo en la construcción de la existencia en común. La voz, de esta manera de entenderlo, creo que no goza de buena salud en nuestra sociedad. Y es que sí, se puede hablar, pero no, no se oye. Y no se oye en cierta medida porque no todas las hablas son iguales. Esto ya lo planteaba Ana Arendt en su estudio sobre la condición humana y sobre la esfera pública helénica, cuando decía que, claro, existían los ciudadanos, pero los ciudadanos eran un pequeño grupo de la sociedad. El resto, mujeres, esclavos u otro tipo de personas, podían emitir sonidos de su boca, murmurar, pero de su boca para la legitimidad reinante no salía virtud, no salía verdad, era ruido. Esa idea es relevante traerla hoy. ¿Cómo se van distinguiendo? Quien sí tiene una voz legítima, quien no tiene voz. Hablar no es un acto menor. De la mano del lenguaje constituye el mundo tal como lo conocemos. Y en el habla escuchada y rehablada se juega la condición humana, el trato en que nos prodigamos. Cómo nos concebimos como sociedad y cómo nos concebimos como individuos. Por ende, vale la pregunta de cuánto nuestras democracias, agradeciendo mucho que las haya y podamos hablar de hartas democracias, por más imperfectas que sean, La pregunta es, ¿cuánto alientan la capacidad y acción de narrar de las personas, apoyan las condiciones para ser escuchados y oír a otros, y entregan garantías que hagan de ese vínculo, vínculo comunicativo, un elemento basal, un elemento constitutivo de la existencia en común? Yo creo que poco. Yo creo que no se entregan esas garantías. Yo, como les dije recién, vengo de Chile, Un país que ha sido definido en algún momento como la Corea del Norte del neoliberalismo. No es algo de lo que uno se siente orgulloso, pero es una buena definición. Y sobreviene esta pregunta, en un contexto neoliberal. Gente que te puede decir, ¿para qué se necesita la voz de las personas si los asuntos de la vida lo resuelve la tecnocracia? ¿Por qué va a ser importante que crezca la voz? que es una pregunta que podría ocurrir hoy día en tiempos de inteligencia artificial, si la respuesta está ahí. ¿Por qué va a ser relevante que se ejerza la voz? Por cierto, en el caso del dogma neoliberal, lo que lo dice en el caso de América Latina, lo dice porque lo dice en un terreno fértil. Un territorio cuya matriz político-cultural latinoamericana se construye desde la violencia hacia lo diferente. Se construye desde asumir que el local y lo local son algo naturalmente errados, y que debemos seguir siempre la razón del primer mundo, para dejar de ser, como decía Eduardo Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada, los nadies, los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos, que no son, aunque sean, que no hablan idiomas, sino dialectos. ¿Puede hablar la subalterna y el subalterno cuando vivimos en una estructura social que ha sido construida legitimando el silenciamiento? Yo creo que está difícil, pero se puede. Y digo difícil porque tal ejercicio implica una subversión. ¿Subversión de qué? De esas formas que están en todos lados, como las hormigas. Veamos un ejemplo. Voy a parafrasear, porque siempre es bueno reconocer de dónde uno se roba la idea. Perdón, el término académico es parafrasear o citar. Voy a parafrasear al profesor Rodrigo Araya Campos, profesor de comunicación en Chile. El profesor Araya hizo su tesis doctoral sobre las escuelas de periodismo en América Latina. Y una de las cosas que él se preguntó es, ¿hacia dónde estaban mirando las escuelas de periodismo cuando se fundaron? ¿Cuál es el sentido con el que se fundan? ¿Qué entienden por periodismo? Son respuestas que estaban mirando hacia Estados Unidos y Europa. ¿Y esto qué importa, uno podría decir? Bueno, preguntémonos algo más o menos simple. ¿A quiénes se nos enseña, como estudiantes de periodismo, que tenemos que entrevistar en un acto de relativa connotación social? ¿Quiénes son las fuentes, habitualmente? Generalmente son las élites, ¿no? ¿Y por qué otros sujetos no? ¿Por qué otros sujetos no son nuestras fuentes para informarnos? Y otra pregunta que emana de su trabajo es, si el periodismo se enseña para formarnos en la capacidad de generación de productos periodísticos, ¿cuánto nos enseñan las escuelas de periodismo a ser facilitadores del diálogo ciudadano para que otros y otras hablen y tengan capacidad de voz? Frente a esta situación, uno observa que las escuelas de periodismo nos enseñan muy poco. Voy a agregar algo que no estaba acá, perdóname si me extiendo, pero esto remite a una queja tremenda que tenía una colega, que cuando trabajábamos en el Ministerio de Cultura y había una actividad, ella como periodista la mandaban a sacar fotos y a escribir un comunicado de prensa. Pero jamás la ponían a trabajar en la vinculación comunicativa de ese espacio. Frente a esto, yo sostengo que la voz debe ser tejida, construida, apoyada, porque nuestra condición humana está inexorablemente unida a ella. Así como el agua y el aire, la tierra y los ríos son bienes comunes esenciales para la existencia humana, la voz es un bien común para la existencia humana y la existencia política. Pero este deseo normativo que planteo, al igual que con otros bienes comunes, como el aire, el agua y la tierra, no goza de buena salud. Aunque siempre es un anhelo que emerge, que brota, pues baila suave como un magma subterráneo. Cuando la voz emerge, lo hace con un sentido de pasado y de futuro. En el contexto latinoamericano lo hace con el afán de torcer una construcción de sujeto, de sociedad, Donde la historia, que es el pasado presente, se nos entrega sin preguntarnos. Como una caja del delivery que nos cae en la puerta, como el señor de Amazon o señora de UPS, que nos trae una caja y nos dice, tome, ahí está la cultura, póngasela, úsela. Pero ese es un paquete listo, es una imposición. Y esto lo relaciono con lo que plantea Jesús Martín Barbero en los años 80 cuando critica la construcción moderna de América Latina. Y él, la pregunta que se hace es, ¿cómo es posible que lo que vale para mi vida cotidiana valga tan poco para la historia, si la historia solo cobra verdadera importancia en la medida en que organiza la cotidianeidad? Lo que hacía Jesús Martín Barbero era cuestionar la hegemonía de los relatos que construye la modernidad latinoamericana. Una modernidad que se construye un poco como el concejal de mi pueblo. que lo construye no asumiendo que nuestra existencia le lleva a calle, le lleva a olor a fritura, risa, hierba indígena, baile, cumbia, sazón y todo eso mezclado. Por eso no es extraño que en los contextos movilizatorios del no nos escuchan, venga aparejado con un queremos hablar y ese querer hablar se haga con baile, con muros rayados, con calle, con memes, con Pikachu y con un dinosaurio. ¿Por qué no? ¿Por qué la protesta tendría que ser de otra manera? Las formas de hablar son diversas. Además en Chile en el 2019 hubo toda una fauna de personajes, superhéroes, y una, bueno, ustedes también lo dan en todos lados, la cantidad de memes, muros, canciones, etc. Y precisamente sobre el 2019 y Chile quiero traer algunos casos, imágenes e ideas de lo que ocurrió. Voy a traer tres pequeños ejemplos. En la ciudad de Arica, y que tienen que ver con esta modernidad, con la idea de romper, de romper el paquete del señor del delivery que se nos entrega. En la ciudad de Arica, en el norte del país, en el contexto del 2019, se destruyó una escultura de Cristóbal Colón levantada en 1910. En La Serena, un poquito más al sur, 470 kilómetros al norte de Santiago, la figura de Francisco de Aguirre fue removida de cuajo. El militar de la colonización española, que había sido retratado con escudo y espada al ingreso de la ciudad, fue reemplazado por la escultura de una mujer viejita, representante de los pueblos originarios de aquella región. ¿Por qué? ¿Qué dice la gente que trabajó en ese proceso? Es una mujer que nos trae otros valores, la maternidad, el abrazo, la contención, la protección, y eso es lo que queremos para nuestra ciudad. A uno le parece razonable cambiar a un señor con un escudo y una espada por esta figura. Al menos hay una mayor bienvenida, diría uno. Ese fue el argumento que planteó una de las personas detrás de la creación de esta nueva obra, que lamentablemente estuvo erigida por un periodo breve. Al extremo sur del país, en Punta Arenas, frente a la Antártica, otra figura colonial fue removida. Se trató de la escultura del empresario español José Menéndez, conocido como el rey de la Patagonia, que fue uno de los mayores promotores y responsables de la esclavitud y la matanza del pueblo Selknam. En ese caso, removieron la cabeza de Menéndez, la arrastraron y la pusieron, escribieron genocida en el piso y la llevaron a los pies de la estatua del indio Patagón, figura que rinde homenaje a los pueblos originarios y exterminados de la zona. ¿Por qué y cómo, de una manera tan amplia a lo largo del territorio extremo y extenso que es Chile, una protesta social considera como un punto importante derribar estatuas? siguiendo la pregunta de Martín Berbero ¿cómo es posible que lo que vale para mi vida cotidiana valga tan poco para la historia? una respuesta está en que el habla en sus distintas dimensiones es una necesidad y como tal es una disputa una batalla no garantizada por algo esta nueva configuración duro tampoco en América Latina es una pelea de cuesta arriba cuya historia está atravesada por su matriz de acallar la voz yo aquí debo pedirles disculpas porque por supuesto ha tenido un tono pesimista pero en algún momento va a cambiar va a venir un momento más optimista y me quiero saltar más puramente a la radio y a lo que planteaba Adriana en relación a cuál ha sido el trabajo ligado a la comunitaria entre el año 2024 y 2025 yo tuve la suerte de trabajar en un proyecto llamado fortalecimiento de los medios comunitarios. Eso implicó desarrollar un levantamiento de información que trajo encuestas a más de 100 personas y luego un viaje maravilloso por distintas regiones del país. Desde Puerto Montt hasta Andacoyo, son ocho regiones del país. Eso implicaba volar, en auto, o sea, volar, llegar, tomar un auto, salir a recorrer, estar, compartir, comer su paipillas, hablar, oler el aroma del lugar, ver cómo funcionaba todo. Y creo que conocimos bien la estructura institucional que soporta a las radios comunitarias en Chile. En Chile hay más de 500 concesiones de radios comunitarias. Es un número alto comparado con el contexto latinoamericano. Entonces cuando uno dice, wow, amigo, espero ser su amigo, wow, amigo, Chile tiene más de 500 concesiones de radios comunitarias. y usted se está quejando de esta vaina de la voz, que no hay voz, ¿cómo se tiene más de 500 radios comunitarias? Chile debería tener una sociedad civil súper fuerte, ¿no? Siendo uno de los vasos comunicantes de la sociedad. Pues no. Alrededor de, funcionan más o menos, es decir, que emiten señal alrededor de 200 radios en Chile, radios comunitarias, de las 500, y funcionan en condiciones muy precarias. Para no equivocarme voy a ir punto por punto. No reciben fondos basales, no reciben prácticamente ingresos por publicidad, el radio de difusión es de alrededor de 8 kilómetros a la redonda, y de acuerdo a nuestra estimación menos del 5% del total de concesiones, logra mantener una programación diaria y continua durante toda la jornada, en instalaciones más o menos adecuadas, de manera estable y sostenida en el tiempo, y teniendo una parrilla variada de contenidos vinculados a la comunidad, donde además la comunidad participa activamente. Y yo creo que con el 5% fuimos generosos. Estas han sido cifras y datos que hemos ido cotejando con las mismas personas que están vinculadas a las radios comunitarias. De acuerdo con nuestros estudios, han pasado los años y la legislación no cambia. El actual gobierno progresista chileno no ha presentado un proyecto de reforma a la ley que sostiene la precariedad de las radios comunitarias. Han estado trabajando en eso, pero no lo han presentado hasta ahora, ni en Chile hay elecciones en un mes. Por lo tanto, ese proyecto no se va a presentar. De la mano con eso, el proyecto de la creación de la radio nacional pública comprometida por el presidente Boric, tampoco se ha presentado y tampoco se ha movido. El único medio estatal público chileno, que es Televisión Nacional de Chile, vive la peor crisis de su historia. Y es más, yo considero que no hay un relato potente desde esos sectores que sustente la necesidad de contar con un canal público. Sin embargo, y aquí viene el optimismo, en el país sí hay casos de radioemisoras comunitarias que son más que radios. en nuestra opinión, son verdaderos centros culturales, sociales, comunicativos, que desde enormes niveles de autonomía se han erigido como espacios de voz vecinal, de participación de la niñez, de inclusión y acción migrante, de encuentro de vecinas y vecinos, de músicos, artesanos, culturas de la tierra, etc. Son espacios radiales que han estado generando propuestas donde se permite y se alienta la posibilidad de nombrar el mundo, de existir comunicativamente, de reconstruir la historia, de imaginar el futuro. Son espacios radiales que, claro, son pocas instancias y trabajan con mucho esfuerzo, pero se desarrollan de manera encomiable y con un gran nivel de autonomía. Esto lo sé porque lo visitamos y también porque durante cinco meses, después de este informe diagnóstico que hicimos, desarrollamos un programa académico con cinco cursos con la participación de más de 70 radialistas comunitarias de todo el país. Estuvimos semana a semana, miércoles a miércoles, por tres horas, hablando, conociendo lo que hacían, viendo sus producciones, viendo la manera en cómo desarrollaban el trabajo comunicacional comunitario y cómo desarrollaban producción sonora. Creo que en esas radios comunitarias hay un brote maravilloso de esperanza que no es sino un brote subversivo, porque lo que hacen, lo hacen todo a contracorriente. Y es que estimular procesos de habla, de toma de decisiones, de compartencias que habitan un espacio que nos resuene es un acto subversivo. Es un acto subversivo porque esta es la línea de romper con la condición de inhumanidad en la que la historia ha puesto no solo a buena parte de los habitantes de este globo, tal como lo indicaban Arendt, Allende y Galeano, sino que también a nuestra propia cosmovisión, esa idea de que no somos sujetos de habla y que, consecuentemente, no somos sujetos de escucha. Básicamente, que estamos excluidos de la historia. ¿Cómo vamos a construir historia si estamos excluidos de ella? El cierre, en el cierre de esta palabra, solo quiero decir que el ejercicio subversivo no debe esperar. El ejercicio subversivo no debe esperar. Y esa subversión tiene que ver con cultivar los brotes de voz. Tiene que ver con observarlos y ayudarlos a emerger. porque ahí se entroncan y se unen comunicación, voz y democracia. Ese es parte del trabajo que tenemos que hacer en tiempos en que además hemos sido bendecidos. No por ese tipo de bendición, sino que hemos sido bendecidos por la inteligencia artificial. Y ustedes dirán, ¿qué tiene este, qué está tomando este amigo? Digo que hemos sido bendecidos por la inteligencia artificial porque la inteligencia artificial nos hace el favor de evidenciar que no existe un sustituto para la voz y que en ella se sitúa buena parte de nuestra condición humana. La radio tiene la suerte de estar en el lugar preciso, de estar en el momento exacto para hacer lo anterior, para gatillar procesos de hablar el pasado e imaginar y hablar el futuro. Muchas gracias. Un aplauso al doctor Jorge Saavedra. Tenemos unos minutos todavía para preguntas y respuestas. ¿Alguien, jóvenes? El joven expresidente de la red. Una pregunta muy breve, Fernando Sánchez Mejorada, ¿cuál es la diferencia en Chile entre las radios comunitarias y las radios públicas? Y si existen las radios públicas como tal en cada una de las regiones, porque aquí tenemos la suerte que ahí tenemos una red muy fuerte de redes públicas en las que está Radio Educación, Y quisiera saber cuál es el papel de las radios comunitarias en Chile y cuál es el papel de las radios públicas en Chile y cuál ha sido a través de la historia este proceso. Gracias. Muchas gracias por la pregunta, Fernando. Fernando, ¿cierto? Fernando, el drama de tu pregunta es que no puedo contestarla. porque si la escribieras en un pizarrón de esos pizarrones antiguos de tiza y yo debería ir con un borrador y borrar parte de tu pregunta por tanto no la puedo responder a qué me refiero en chile no hay radios públicas no las hay la radio pública si no me equivoco la única radio pública que existió es una radio que se crea post dictadura que radio nacional con afanes nunca existió, desde que se configura la radio en Chile se configura más bien mirando Estados Unidos nuevamente, bueno, podría mirar Europa y el modelo distinto pero no, entonces no existe la radio pública y yo sé que esto cuesta entenderlo porque es raro de hecho, en Tirso hablábamos ayer y me decía, pero ¿cómo? no existe no, no existe y nunca existió ahora, hay algo que a mí me parece ya una paradoja muy llamativa y muy punitiva quizás, si la gente tiende a decir que no existe una radio pública pero en rigor si hay algo parecido hay universidades que tienen radios que son poquitas y yo diría que la única radio que nadie dice que es pública ni del estado se dice que es pública pero que es una radio en FM que está presente prácticamente en todo el país y que está en señal FM que es la radio Carabineros de Chile o sea la policía tiene una radio que está buena igual, porque de verdad yo la escucho entonces me sirve cuando voy manejando y a veces me digo, ¿por qué me gusta la canción que están poniendo ellos? tienen un buen día y todo pero bueno, habla un poco de cómo se entienden las comunicaciones, entonces uno podría decir bueno, si Carabineros, más allá de lo que uno puede opinar o no, la policía ejerce un servicio público ¿por qué otras dependencias no tienen una radio? ¿por qué también hacen un servicio público importante en esas materias? entonces, no hay no existe esa figura. Por tanto, no hay una relación. Ahora, el tema de las radios comunitarias sí es un mundo aparte y el concepto que ahí rige, que reina, es el de precariedad y abandono. Hay un colega, un colega con el que es un hombre de radio, con el que viajamos y entiendo que estuvo de jurado en la Bienal también, tal vez que no se pudieran decir los jurados, pero ya está terminando. Patricio Cuevas dijo, ¿sabes que esta radio funciona en un milagro? y la verdad sí, cuando funcionan bien es un milagro perdón, no olvide mencionar algo si se pudiera poner la diapo es que al final, cuando decía muchas gracias había un código QR y en ese código QR es la página web del proyecto de fortalecimiento de medios comunitarios y está el informe, está los documentos, está las clases, está todo eso te pude contestar Fernando Doctor, para complementar la respuesta si sería bueno me parece que supieran también los estudiantes y quienes nos acompañan que televisión pública sí hay, pero que a través de la televisión pública chilena, pues durante la dictadura se podía controlar mucho más fácil la narrativa, porque es un canal nacional. La radio evidentemente no les interesaba por lo que decíamos. La radio es local por antonomasia, es mucho más difícil controlar las narrativas. Y eso es algo muy importante del trabajo radiofónico. ¿Alguna pregunta más? A ver, está allá el compañero. Hola, una disculpa por el sobresalto. Primero, felicidades por haber podido levantar ese teatro, me parece que la búsqueda de un nicho, de un lugar de esparcimiento es mucho muy difícil. Yo en conjunto con mis compañeros he encontrado un lugar igual de esparcimiento y entiendo lo difícil que es mantenerlo, es una lucha constante. utilizó una palabra muy puntual que me parece es contracorriente y en este sentido hasta el día de hoy lo siguen teniendo abierto y si es así que en algún momento han tenido pues no quiero ser tan burdo pero amenazas o se les ha puesto todavía más trabas de lo difícil que es tenerlo abierto en contracorriente ese lugar se inauguró se levantó, luego entiendo que hoy día están reparaciones un poco largas pero pero ocurre que y que es interesante, que al menos es algo que yo creo para mí los medios de comunicación siempre son centros culturales idealmente, es un lugar donde pasa la gente donde puede haber un bar, cine también programación son centros vivos no tengo mucha idea de cuál es la situación hoy día de ese espacio, porque yo dejé esa tarea luego me fui a otro asunto pero sí es interesante pensar que los centros culturales son espacios de pugnas son espacios de pugnas porque hay miradas distintas de hecho lo conversaba ayer con gente que hace no mucho tiempo hace cuatro años, en un debate presidencial hace la segunda vuelta estaba Boris y su rival y en el debate se le pregunta al rival, el candidato rival que opina respecto de que en un municipio donde hay una concejala de su partido se haya censurado a 31 minutos y lo censuraron, básicamente bajaron el concierto a 31 minutos porque era una acción era un acto proselití, subversivo, ocuparon una palabra básicamente para decir que esto era muy tendencioso y lo bajaron, entonces le preguntan al candidato que opinaba de él y él dice él sale por el costado sale jugando y dice no, la verdad nuestro punto tiene que abrir con la transparencia si va a haber una actividad cultural tiene que abrirse un concurso público y postular lo que sería muy ridículo, pues si yo quiero contratar a Tulio Triviño y a Juan Carlos Bodoque, no voy a licitar y va a haber el doble, el triple entonces, eso ocurre básicamente, y lo que no quieren decir ahí es que básicamente hay toda una agenda distinta, que es lo que planteaba finalmente antes, que es una cosa ligada a algo muy común, muy presente en ciertas posiciones latinoamericanas que tiene que ver con la batalla cultural. Es decir, que hay ciertos valores que se instalan y otros no. Siempre está esa pugna. Hoy día parecen ser muy regresivos los conceptos que se plantean sobre la masa. Acá otra pregunta. Hola. Muchas gracias. Primero, me pareció una plática bastante enriquecedora. Me llamo Aranza y mi pregunta va justo desde estas anécdotas que cuentas como de reapropiarse del teatro del radio, de las voces, de la historia creo que a veces cuando somos jóvenes nos parece de repente fácil o sea como tenemos mucha fuerza para creo, mucha fuerza para como luchar contra corriente lo menciono nuevamente Pero durante la conferencia siento que hablabas mucho de motivarnos Respecto a levantar la voz, hacernos escuchar Saber que tenemos un espacio de escucha, que la cultura es nuestra Pero cómo se mantiene esa motivación después del tiempo O sea, conforme pasa el tiempo Porque creo que a lo largo de la historia sí hay un momento en el que te das cuenta de que la balanza sí está desproporcionada y de que hay personas, élites, espacios que pesan más que la organización tal vez y que a veces podemos ser como pequeños enfrentándonos a enormes, ¿no? Sí, es una buena pregunta. Yo la voy a responder desde lo que yo vi en el trabajo de campo y compartiendo con personas, de hecho una de ellas vino a México porque parte del proyecto que realizamos fue una pasantía de 10 días, estuvimos en distintos tipos de medios de comunicación, y yo lo que observo, de hecho las imágenes que mostraba al final, como son de Instagram o de Facebook, pero son de su radio, ellos podrían haberse quedado ahí quejándose de que el mundo es terrible y que no hay nada que hacer, pero en su comuna sí tienen mucho que hacer. y se agruparon, se juntaron, empezaron a trabajar, ensayo, error, y fueron básicamente teniendo pequeños triunfos y alegrías y saber hacer. Y son gente súper capaz, muy inteligente, que además tiene, si se diera la chance, ellos podrían irradiar lo que hacen a otros lugares. Y yo creo que en muchos contextos, como la irradiación de la sociedad civil, la cuestión es anarquista, si la quiere, pero la sociedad civil se puede ir contaminando de una manera súper positiva. Y veo ejemplos así. Eso no va a cambiar nada de la noche a la mañana en términos enormes, pero sí genera impactos importantes en los lugares donde se desarrolla, y sobre todo en las personas. Una persona que al vincularse con este espacio radial, cultural, tiene ya una mirada distinta al migrante, que es la que se plantea en los medios de comunicación, donde lo criminalizan. Bueno, en ese espacio no. Entonces, son proyectos transformadores, que uno podría decir a pequeña escala, pero finalmente todos nosotros vivimos a pequeña escala también. Claro, hay cosas macro, pero nuestro día a día está en esos lugares. Entonces me parece que la contaminación positiva, el hacer, el desarrollar, el cometer errores y aprender, es muy fascinante. Y hay casos que existen en Chile y no tengo ninguna duda que existen acá, porque además he visto algunos. Antes de pasar a la pregunta, compañero, perdón, solo avisar que tenemos que cerrar a las 11 en punto la transmisión, pero podemos seguir con algunas preguntas más. Entonces vamos a escuchar la pregunta del compañero, si podemos cerrar para ya irnos de la transmisión y luego seguimos. Por favor. Bueno, muchas gracias por tu tiempo y por toda la información que nos diste, nombre es Gabriel. Y a mí me interesaría saber si hay radio por internet, radio que se genere por internet y que puede llegar a muchas partes desde Chile. ¿Existe algo que rompa ese paradigma de la radio convencional? Sí, sí lo hay. De hecho, las mismas radios comunitarias están en multiplataformas. Y una cosa que sí tiene una de las características que están, que uno no puede negar, son los altos niveles de conectividad que hay en Chile. Y en términos de telefonía móvil, hay más de un teléfono por persona. El otro día miraba, hay como 150% de teléfonos móviles, la conectividad es altísima. De hecho, hay una cosa que resulta un poco perturbadora, que la cantidad de perfiles de redes sociales que está sacan los niños que no sé tienen menos de 5 años y todo el resto tiene un perfil aunque hay gente que tiene más de un perfil que no sé, mi madre tiene 8 porque se le pierde la clave, se crea uno nuevo perdón mamá pero te mencioné aquí y entonces hay un buen manejo de eso, ahora por ejemplo lo que hay bastante hoy en día son espacios multimedia como Turno por ejemplo, que es un sitio de noticias y hay otros canales como, qué sé yo, por CELTV, cada vez crecen más estos que son, más bien son como servicios de streaming, que funcionan con pocos recursos, que igual los necesitan y es trabajo conseguirlo y eso existe, ahora ahí ocurren otras cosas que a nivel regional es más precario porque los fondos son menores, porque tienen menos oficiadores, porque trabajar en eso toma tiempo, porque producir material, que es un gran es un gran problema de las redes comunitarias en Chile, que como están en lógica de sobrevivencia absoluta, no pueden producir mucho material. Y lo que producen es una cosa un poco perversa, porque el Estado sí provee ciertos fondos que se concursan, que son modestos. Entonces, tú postulas al fondo, te lo ganas, producen, por ejemplo, a propósito de tu playera, dice, bueno, la historia de los elefantes en el África subsahariana. Y son cinco capítulos y eso queda ahí. Entonces, las posibilidades de continuidad son muy pocas. Entonces tienen pocos recursos. Sí, tienes internet, sí, tienes conectividad, pero ¿y el factor humano? ¿Cómo logras trabajar? Y además después viene otra cosa, que es que en muchos casos los medios pequeños replican las lógicas de los medios hegemónicos. Por lo tanto, voy a cerrar con un pequeño ejemplo de esto, también citando a un profesor muy querido, mismo que cité antes. Él en los años, inicio de los años 2000, hacía clases de radio, de periodismo radial. Y sus estudiantes, en la época de los blogs, fotologs, las generaciones jóvenes quizás no sepan qué era eso, pero era como un boom, ¿no? Todo el mundo, voy a ser un periodista ciudadano, voy a crear un blog. Bueno, entonces le dicen los estudiantes a este profesor, profe, queremos hacer este nuevo periodismo, o no este periodismo radial aburrido que no lo enseña usted. El profesor dice, bueno, háganlo. Vayan y hagan sus trabajos, sus notas. Vuelven los estudiantes y fueron a reportear. ¿Dónde fueron a reportear? A la municipalidad, a la policía, a los bomberos, a las entidades gubernamentales. Y luego generan los productos radiales. Y los productos radiales eran más o menos así. A las 23.55 de ayer jueves se encontraron dos vehículos a la intersección de calle Rolola, generando, los heridos fueron derivados al hospital central de la ciudad, básicamente repetían lo mismo. Y eso tenía que ver con una cosa que uno podría decir, qué sé yo, puede decir colonial, hegemónica, de seguir normas, pero que también hay un tema ahí. Entonces, a veces ocurre que en la precariedad absoluta, tampoco tienes mucho tiempo de pensar. ¿Y qué vas a hacer? vas a hacer lo que se hace. Y eventualmente, puede ser que también lo hagan, porque si hacen algo distinto y lo comprobaron, sus audiencias le van a reclamar porque están haciendo algo raro. Entonces, también es un proceso. Entonces, sí, lo hay, pero también es difícil. No es que por tener internet va a ser mucho más fácil, pero sí, hay costos más fatales, menores de costo. Pues, muchas gracias, doctor. Brindémosle un aplauso y despidamos la transmisión de Canal 23 y de streaming. Muchas gracias por seguirnos en redes. y a la vista Субтитры создавал DimaTorzok Gobierno de México ,
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
09/10/2025
FECHA_INGRESO_ENTREGA
28/10/2025
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
TEMA_CONTENIDO
Bienal Internacional de Radios
FECHA_GRABACION
09/10/2025
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Carlos Barrón López | Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Elvira Sánchez Salgado | María Enriqueta Godoy Mendoza

