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CUID
M-07035
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 31
SINOPSIS_SERIE
Espacio de reflexión y discusión sobre la lectura y la literatura que reúne a ponentes y participantes del país y del extranjero. Se centra en la generación de espacios de diálogo que fomentan la lectura en contextos públicos y privados, y subraya el valor de la lectura literaria como medio para la construcción de significados, la expresión de ideas y sentimientos, y el reconocimiento de la diversidad de perspectivas. Ofrece una visión amplia sobre los debates actuales en torno a las prácticas lectoras y su papel en el desarrollo cultural.
EXTRACTO_SERIE
Espacio de reflexión sobre lectura y literatura que reúne ponentes del país y extranjero. Fomenta el diálogo en contextos públicos y privados, y subraya el valor de la lectura literaria en la construcción de significados y diversidad.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Graciales Bialet (Argentina)
SINOPSIS_PROGRAMA
Se expone la paradoja de la era digital, donde la comunicación global convive con crecientes desigualdades sociales. La reflexión se centra en la infancia y en cómo las diferencias en el acceso a la conectividad, tanto en entornos urbanos como rurales, generan experiencias formativas desiguales. Se destaca que la falta de digitalización y las distintas condiciones de vida originan múltiples infancias dentro de un mismo mundo interconectado.
EXTRACTO_PROGRAMA
La era digital conecta al mundo pero acentúa desigualdades. En la infancia, el acceso limitado a la conectividad en contextos urbanos y rurales genera experiencias muy distintas y múltiples formas de vivir dentro de un mismo entorno interconectado.
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:52:04:00
PARTICIPANTES
Graciela Bialet (Argentina), coordinadora de las publicaciones pedagógicas del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de Argentina
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Graciela Bialet
Figura destacada de la cultura y la educación en Argentina, con una amplia trayectoria en la promoción de la lectura y la literatura infantil y juvenil; ha trabajado como educadora, comunicadora social, gestora cultural y escritora, respaldada por una formación que integra pedagogía, comunicación y mediación lectora.
Coordina programas públicos de lectura a nivel provincial, nacional e iberoamericano, entre ellos el programa “Volver a Leer”, reconocido por diversas instituciones. También ha colaborado con el Plan Nacional de Lectura, la Feria del Libro de Córdoba y proyectos de formación en varios países.
Como autora, ha producido obras para niños y jóvenes en diferentes géneros, abordando temas sociales e identitarios. Su labor se guía por la convicción de que la lectura es un derecho colectivo y una herramienta para el pensamiento crítico.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
La sesión del día de hoy está a cargo de la maestra Graciela Bialet, de Argentina, y su ponencia se llama Buena literatura infantil y juvenil en el soporte que soporte. Les voy a platicar un poquito acerca de la trayectoria de la maestra Graciela. Ella es escritora y comunicadora social. Estudió la licenciatura en educación y tiene un máster en promoción de la lectura y la literatura infantil. Ha coordinado programas provinciales y regionales de promoción de la lectura durante las últimas dos décadas. También ha impartido en varios países iberoamericanos en torno a esta temática. Colabora en la programación de la Feria del Libro de Córdoba desde sus inicios. Dedicada al fomento del libro y la lectura, creó y coordinó entre 1993 y el 2007 el programa Volver a Leer del Ministerio de Educación de Córdoba, que recibió el reconocimiento de la OEI en el 2005. Coordina las publicaciones pedagógicas del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de Argentina. Como escritora, ha abordado diferentes géneros narrativos para niños y jóvenes. Además, ensayos y notas periodísticas. Sus libros más difundidos son Gigante, Caracoleando, San Parrancho y otros cuentos. Nunca es tarde y las novelas juveniles, Los sapos de la memoria, Si tu signo no es cáncer y el jamón del sándwich. Adelante Graciela, bienvenidas. Muchas gracias, bueno espero que hayan traído sus traductores porque voy a hablar en cordobés. No los veo, pero espero que entiendan. Bueno, primero, como siempre, muchas gracias a los organizadores por invitarme y a todos y a todas ustedes que están aquí conmigo en esta maravillosa Ciudad de México que yo amo tanto, acompañándome para desandar un par de reflexiones en torno a la literatura infantil y juvenil y al mundo digital. Bien, muchísimas gracias, por supuesto, a mi querida amiga Rebeca Cerda, que insiste siempre en estar invitándome a estos encuentros, a Laura Emilia Pacheco, a Mónica, que se ocupa de todas las gestiones, y a todos sus colaboradores. Bueno, permítanme iniciar haciendo un homenaje a la escritora de literatura infantil y juvenil más importante que ha dado mi país en la Argentina, que es María Elena Walsh. ¿Algunos la conocen? Sí. Aquí cantaba alguien sus canciones, pero no me puedo acordar el cantante, me lo dijeron la vez pasada, pero alguien cantaba mucho las canciones de María Elena Walsh. Y tomo estas tres estrofas de la marcha de Osías y dicen así. Quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor. Por favor, me lo dan suelto y no enjaulado adentro de un despertador. Quiero un río con 14 pescaditos y un jardín sin guardia y sin ladrón. También quiero para cuando esté solito un poco de conversación. quiero cuentos, historietas y novelas pero no las que andan a botón yo las quiero de la mano de una abuela que me las lea en camisón forma parte de este libro que ustedes están viendo acá El Reino del Revés y de esto un poco vamos a hablar hoy porque María Elena escribió esto por allá en los años 50, 60 y del siglo pasado que no está tan pasado, el siglo XX, porque si no estaríamos todos muy pasados acá. Y ella ahí, en este poema, decía que quería cuentos, pero no de los que andan a botón. Y me parece que en ese momento todavía no imaginábamos que los cuentos sí iban a andar en botón, iban a funcionar a botón. Y hoy nuestros niños son capaces de cliquear los controles remotos, los botones, las teclas de los controles remotos, y nosotros decimos, ay, mira, mi nieto tiene dos años. No sabes cómo manejar el control remoto. Prende, apaga el televisor, el ventilador, la computadora. Bueno, un poco de eso, ese cambio enorme que ha habido en el mundo, ¿no? Entonces, yo me pregunto, ¿a qué llamamos mundo digital? ¿Por qué digital? ¿Porque se manipula con un dígito? ¿Porque tiene la forma digital de la huella de una mano? ¿Porque transforma una información para su tratamiento a un sistema de dígitos? Un dígito es cada una de las cifras, ya sabemos, que componen un número dentro de un sistema numérico. nuestras manos nos revelan 10 dígitos un sistema decimal al que estamos acostumbrados sin embargo en el mundo digital se utiliza el sistema binario con solo dos dígitos se abren las puertas a un universo de datos y noten por favor que hablo de datos no de conceptos la información digital es tecnología de bytes electrónica Un nuevo horizonte. Nos informa, nos da datos, pero no piensa por nosotros. Conocemos nuestra propia constitución corpórea de átomos, la materia. Un mundo de mensajes que la naturaleza imprime en nuestra existencia planetaria. A medida que evolucionamos, la humanidad fue puliendo su esencia comunicativa de pensamientos, sentires y reflexiones en un territorio etéreo de energías mentales, de pensamientos, podríamos decir, invisibles, que finalmente logró concretar de nuevo en materia, en papeles, en escritura y lectura. ¿Pero para qué? Para dar cuenta de esa energía exponencial de lo humano, su necesidad de entender, justificar, trascender, emocionarse y sentir su tránsito por la vida. Y en este aspecto, el arte es la expresión suprema de la sensibilidad humana que en palabras se refleja a través de la literatura. Tomando conceptos de Vygotsky, diríamos que cada palabra es un microcosmos de conciencia humana Y transformada en arte, entonces, un patrimonio. Una nueva manera de informarnos, de contactarnos, de comunicarnos nos atraviesa. Podríamos decir que una forma volátil, la del mundo digital, está aquí entre nosotros. Tan presente como invisible, tan vital como irrenunciable. La era digital, ciudadanos digitales, humanidad digitalizada, globalizada, pero también brutalmente fragmentada. Hay distintos tipos, fragmentada ¿por qué? Porque hay distintos tipos, en el caso nuestro que somos trabajadores, que trabajamos para la infancia. Hay distintos tipos de infancias, infancias que viven en la calle, infancias que tienen conectividad, infancias que están desprotegidas, infancias que leen, infancias que no leen. Hay tantas infancias como posibilidades de fragmentación ha logrado desarrollar nuestro modelo de globalización en el que estamos inmersos. No todos estamos digitalizados y no todos estamos ruralizados. Tenemos infancias que viven en la ruralidad al margen de las grandes comunidades digitales, pero que a través de la televisión o de las redes satelitales saben que existe otra manera de comunicarse. y cárcel. Tenemos niños urbanos, infancias urbanas que tienen o no acceso a la digitabilidad. Así que todo esto lo tenemos que tener presente a lo largo de lo que yo voy a estar hablando. Este personaje juvenil de la genial novela que estoy mostrando, El Palacio de la Luna, de Paul Oster, que les recomiendo que la lean, el personaje juvenil para subsistir vendía en un compra-venta los libros heredados de su tío y decía, cito, para mí los libros no eran tanto el soporte de las palabras como las palabras mismas y el valor de un libro estaba determinado por su calidad espiritual, más que por su estado físico. Fin de la cita. Calidad espiritual. Qué poética definición de la esencia de un texto. Da en el corazón de un aspecto que sería interesante analizar para despejar a interrogantes en torno a lo digital, los libros y la literatura para niños. Un libro es una cosa entre las cosas, decía Borges. Un libro es un objeto y como tal ha evolucionado a medida que la inteligencia humana fue desarrollando nuevas tecnologías, de la piedra, la arcilla, el cuero, el papel, la imprenta, la fotocromía, lo digital, todos inventos que fueron revolucionando ese objeto libro. Y es que la tecnología se supera siempre a sí misma, permanentemente. Son, sin embargo, los contenidos de esa calidad espiritual los que dieron y dan razón existencial, justificación de ser a esa cosa llamada libro. Imaginemos a la escriba de una pirámide grabada, o la escriba que mandaba a un artesano a tallar. Imagínense que por arte de magia, por arte de la literatura, apareciera a fines del siglo XIX, boom del libro de papel. Ya estaba masificada la industria del libro de papel. Imagínense que viera a esos exploradores ingleses que tanto iban a estudiar egiptología y grababan todo tratando de traducir esos jeroglíficos y los volcaron en libros que todavía conservamos. Pero me imagino yo a ese escriba, que por razones mágicas aparece en el siglo XIX, diciendo, ¿qué han hecho con lo que yo he escrito? ¿Qué han hecho? En papel. ¿Qué es esto? Lo mojo no sirve más, no sobrevive al tiempo, no perdura, se gasta, no puede resistir el sol, lo quemó y desaparece. Hubiera dicho que realmente la tecnología del libro era una verdadera basura. Kevin Kelly, escritor, editor y fundador de la revista Wired, manifestó reciente y tajantemente que hoy en día las páginas de papel de los libros están en proceso de desaparición. Lo que queda en su lugar, escuchen bien, es la estructura conceptual de un libro, un cierto volumen de texto que une un tema con una experiencia que toma un tiempo en completarse. O sea, ese es el fin de la cita. O sea, que lo esencial de un libro, el continente intangible de un libro, sigue intacto. Un texto necesitado de un autor que lo elabore y un lector que lo resignifique, porque ya sabemos que un texto, y más aún uno polisémico como el literario, es siempre inacabado y solo se completa con los esquemas, representaciones y pensamientos del lector. Un libro en el formato que tenga no dejará nunca de ser un objeto si no encuentra a su lector, que como definió Jean-Paul Sartre, decía que cada texto encuentra a su lector. El formato digital que ahora están tomando los libros se presenta de diversas y novedosas madeneras. Tablas, tablillas, tablillas digitales, libros en 3D, en 3D dimensiones, libros colgados en PDF o fotos digitalmente en la web, en teléfonos móviles, tinta electrónica sobre folios electrónicos, flexibles, plegables y desplegables que caben en un bolsillo. Todos aspiran en común a lograr que los textos sean capaces de ir de pantalla en pantalla, en cualquier momento. Inmediatamente, todas estas nuevas versiones liberadas del corsé del papel, de la imprenta y de la encuadernación, están ahora sujetas a soportes electrónicos que por su velocidad de análisis de datos permitirían agilizar con procedimientos de hipervínculos acciones que los lectores que los lectores ya realizábamos, que ya realizamos con los libros tradicionales, como por ejemplo, anotaciones, subrayados, marcas de síntesis, datos, citados, y aportarían en tal caso socializaciones más efectivas, pues en la web pueden ser compartidos y hasta dialógicos en continuo intercambio con autores, con otros lectores, tal como podemos observar en portales que les invito a que vean, como el que ha desarrollado SM que se llama Reto Delirium, donde los lectores dialogan con los escritores. Todos estos nuevos soportes, a pesar de cuánto faciliten el acceso y las interrelaciones textuales, siguen requiriendo del involucramiento del lector y no se apartan de la búsqueda de la acción reparadora de la lectura literaria de esa que evocaba Simón de Beauvoir, cito, los libros me tranquilizaban, hablaban y no disimulaban nada, en mi ausencia callaban. Yo los abría y entonces decían exactamente lo que decían. Fin de cita. O sea, lo que el lector, lo que las lectoras necesitaban. En mi opinión, el libro de papel y el digital coexistirán. Recordemos que al nacer la televisión se anunció la muerte de la radio. Cuando surgió el cine se auguró el fin del teatro. Luego, cuando a la televisión se le adicionó el reproductor de vídeos, se pensó que era el fin de las salas de cine. ¿Se acuerdan? Y esas profecías no solo no se cumplieron, sino que dieron lugar a expresiones inolvidables y geniales, como por ejemplo la película Cinema Paradiso, creada al calor de la ignoranza por el cierre de las salas de cine, que fue temporal y luego resurgieron en otros formatos, para películas en tres dimensiones, en centros comerciales, minicines, etc. En la era digital, la literatura infantil y juvenil seguirá siendo literatura infantil y juvenil con nuevo formato. La literatura infantil es literatura, es arte. La literatura infantil con su adjetivo infantil que referencia al lector a quien está dedicada siempre será reconocida por sus valores estéticos, pero eso no inhibe ni subestima a mi juicio que sea calificada con el adjetivo infantil. lejos de minimizarla, la define. De hecho, la buena literatura infantil es aquella que cualquier lector de cualquier edad lee y disfruta. Es como querer desmerecer las categorías definidas como literatura medieval o rusa o realista o fantástica solo porque las precede un adjetivo calificativo cuya función es precisamente esa, atribuirle una cualidad, una especificidad que la enriquece. ¿Qué está pasando? Me pregunto. que hablar de literatura infantil, o sea, de hechos artísticos para la infancia, pareciera volver a ser un tema en cuestión para algunos. ¿Es que las infancias están llamadas a otras funciones? Pregunta abierta. Sabemos que la literatura infantil y juvenil nació en la oralidad. De ahí las recopilaciones de Afanasiev, Green, los Andersen, perdón, de Andersen, que organizaron un canon de cuentos tradicionales que recorrió generaciones de infancias. Luego o simultáneamente apareció una nueva ley con marcado sesgo de didactismo para moralizar, para enseñar valores o la rotación de la luna y hasta la revolución soviética, como pueden ver en ese libro que estoy mostrando aquí. Ya a fines del siglo XX, la LIG recupera un tono despojado de ataduras enseñantes y ese impulso liberador acompañado por nuevas posibilidades de edición y aquí otra vez la tecnología entra en juego para mejorar y brindar novedades en formatos, impresiones, armados de libros desplegables, etcétera, troquelados. Esa conjunción de libre expresión y temáticas con nuevas y mejores calidades de edición marcaron una enorme diferencia en la presentación de libros bellamente editados para niños. Pero es importante tener en cuenta que estas tres corrientes en la LIJ, la de tradición oral, la didactista, la creativa, aún coexisten. Y creo que seguirán en esa situación mientras la infancia y los niños siguen siendo concebidos como sujetos de reproducción cultural y de pedagogización, que no es lo mismo que hablar de educación. Si el libro es una cosa entre las cosas, ¿cómo marcar una diferencia a la hora de promover la lectura a los chicos? Para mí es muy ejemplificadora la siguiente analogía aplicable a la promoción de la lectura de un texto presentado en cualquier formato, ya sea de papel o digital. Parafraseando a Emilia Ferreiro, imaginemos el acercamiento de los jóvenes a los libros como quien aprende a nadar. Si nos interesara que los chicos nada hacen, ¿qué deberíamos disponer? De una piscina, propia o comunitaria, tendríamos que tener una piscina. ¿Y de la piscina qué debería tener? Agua, ¿y el agua estaría turbia? No, tendría que ser agua muy clara, cuidado, ¿quién aprende a nadar en lo turbio? Luego, no abandonaríamos a la deriva a los chicos, ni los empujaríamos torpemente para que aprendan como puedan. Nos sumergiríamos con ellos, acompañando sus primeros chapoteos, dándole ejemplo y ayuda. Con esta idea, la de acompañar estos acercamientos a los textos, veamos entonces algunos formatos de literatura infantil y juvenil que creo seguirán marcando la diferencia porque despiertan la curiosidad, el anhelo de acceder, de conocerlos, de leerlos. Vamos a empezar, por ejemplo, con los minilibros. ¿Alcanzan a ver ese precioso niño que está ahí? Es mi nieto Santino. Pero lo puse de modelo para mostrar su manita de tres años y esa cajita que ven ahí. ¿Ven las cajitas que están en las fotos? Son cajas de mini libros. ¿Creen que algún niño resistiría ver esta caja colorida con dibujitos, todo su aspecto da infantil? Y cuando la vuelco, ¡guau! Pequeños libros, pequeños textos. ilustrados. Hay mucho de este material maravilloso. Hay mucho que es malo, la verdad, hay que decirlo. Pero hay mucho, como en todo, como en el resto de la literatura, que es muy buen material y que a los niños les encanta. Y lo sé por experiencia propia, porque si ven, este que está aquí, escrito en árabe, era de mi abuelo. Mi abuelo era palestino, llegó a la Argentina y para casarse con mi abuelo lo obligaron a convertirse al catolicismo. Y bueno, él me contaba cuentos y abría este mini libro y me contaba cuentos de las mil y una noches. Y eran inacabables los cuentos que él me contaba cada sábado que yo iba a visitarlo, él vivía en el campo. Y era un libro pequeño, pero sin embargo salían tantas historias, a mí no me importaba, yo no entendía lo que decía, así que para mí era todo verdad. Hace muy poco en un congreso de juegos y juguetes para niños, me invitaron a hablar de mi colección de mini libros que tengo como 800, y que nació mi pasión por esta historia con mi abuelo. Y había un antropólogo árabe y cuando lo lee me dice, esto no son cuentos de las mil y una noches, es una parte del Corán. O sea, mi abuelo seguía leyendo su tradición y me inventaba cuentos. Bueno, fíjense el formato digital de un minilibro. Lo tengo prendido a un pequeño collar para que no se me pierda, porque es tan pequeño. En este llavero digital se cargan 500 fotos. Yo escaneé lo que me alcanzó, que fueron 62 libros en 500 fotos. Libros para niños. Los escaneé y los cargué como foto. Y entonces se los doy a los niños. Cuando jugamos con minilibros, también está el minilibro digital. Y ellos van pasando y van viendo, al igual que esto, sus distintas historias. Y aquí me doy el gusto, a diferencia de esto, que tengo que comprar lo que hay, algunos me gustan y otros no, acá me doy el gusto de cargar exactamente los que considero los mejores libros para compartir con mis niños. creo que también seguirán coexistiendo los libros objetos, los libros originales fíjense este libro que parecido es al formato de los videojuegos que hoy juegan los niños, ¿por qué lo digo? es un libro artesanal tan propio de acá de México que tienen esta habilidad con la artesanía y con la manualidad este es un cuento de la lagartija sin cola que vivían un viejo zapato, una vieja con un escobazo, no sé si se alcanza a ver la escoba por allá, un día, pacate, le arrancó la cola. ¿Ven? Y la cola aparece en otro lado. ¿Lo alcanzan a ver? La cola quedó allá arriba y la lagartija se queda sin cola y está muy enojado. Y su amigo el sorsal le dice, bueno, ponete una ramita de cola, consigue una cola dura y no resulta. Porque una madera muy dura, como es el algarrobo en mi país, era tan dura que no le salía de cola. Y finalmente, bueno, prueba con otras, con otras, yo lo voy rápido. Finalmente llega, fíjense que el libro artesanal es desplegable también. Llega un sauce, que es un árbol típico de mi país, con hojas y ramas muy blandas. Y entonces ahí sí ya se puso esa cola de sauce. A la editora le sirve el abrojo, ¿cómo le llaman acá? ¿Sí? es un material, una cinta de abrojos para pegar y los niños van jugando a donde está el sorsal, a ponerle la cola a sacar la ramita del sauce, ponérsela y seguir contando la historia bueno, hasta que finalmente la hojita se seca y los bichitos le dicen que ella, aunque no tenga alcohol la quieren igual por lo que es una lagartija sin cola y nada más este tipo de libros objetos creo que todavía son irreemplazables para la tecnología digital, pero que tienen en común esto de poder mover los personajes y crear las historias. Aquí hay una foto que me compartió Patti sobre las bibliotecas escolares que usan en México, estos bolsilleros, presentaciones de colecciones, que es una promotora aquí de Chilpancingo y periodista. Y me facilitó esta foto, la que ven sobre el fondo gris, las que ven del otro lado son las que se hacen en mi país. Son estos bolsilleros que sirven como colecciones portables para que los chicos vayan eligiendo menúes de lectura de libros tradicionales. Son presentaciones y diseños llamativos y oportunos. Fíjense que estos mismos diseños hoy están en los teléfonos celulares más modernos. Por ejemplo, aquí vemos uno, ¿no? Y les voy a mostrar cómo funciona este que está aquí. El teléfono tiene aplicaciones, una dice cuentitos clásicos. Lo toco. A ver si le emboco mi dedo. Ahí estoy, soy yo. No pude. Vamos con la aplicación de nuevo. Otra vez, la tercera es la vencida y vino. Cuentitos clásicos, se despliega un menú, igual que los bolsilleros. Elijo. Uno. La gallinita de los huevos. Queridos niños, hoy les voy a contar un cuento. El cuento se llama La gallina de los huevos de oro. Había una vez en una pequeña aldea un leñador muy pobre que vivía con su esposo. Un día el leñador estaba trabajando en el bosque y de pronto se encontró con un alegre duende. Bueno, aquí paramos. El pequeño duendecillo era muy buen. Ahí está. Bueno, o sea, fíjense que los formatos digitales no son distintos a los formatos que el niño utiliza aquí. Sin embargo, son atractivos también a la hora de encontrar buenos cuentos. Les cuento que aquí esta colección no tiene buenos cuentos. Pero hay ya en la web y en formatos digitales a precios que son irrisorios, de 3 dólares, 4 dólares, nada, libros digitales que además tienen aplicaciones de hipervínculos y de movimientos de los personajes. Algunos también didácticos. Acuérdense que coexisten algunos que tienen esta cosa didactista. Habla del árbol del sauce, bueno, el árbol del sauce es un árbol que es típico de tal lado. Insiste, ¿no? El didactismo en la literatura infantil. También tenemos estos nuevos libros con tintas y folios electrónicos flexibles. Esto que ven aquí arriba son algunos diarios que ya están probando en Europa estos formatos. Pero fíjense, estos formatos al lado de los libros desplegables que se abren en miles de aventuras, que incluso hasta tienen luz en formato papel. O sea, estas técnicas, estas distintas formas de presentar los libros están coexistiendo, no están reemplazándose. Lo que vale es la buena literatura infantil, si es buena o si es mala. Ese es el contingente intangible, la calidad espiritual. Pasó todo esto que ya lo dije. Bueno, miren, esto es lo más novedoso, realmente fascinante. Imagínense, esto es como una linterna. Una linterna que recibe un lápiz de información con los cuentos que nosotros querramos cargar o una tarjeta. Y entonces los niños proyectan. Ustedes imagínense en la sala proyectando de noche o un niño en la noche mirando en el techo un cuento. ¿A qué niño no le gusta jugar con una linterna? ¿Conocen alguno? Estos son los nuevos dispositivos digitales, además de los e-books. Son estrategias para usar, en las cuales uno puede estar comparando con libros donde haya historias sobre sombras, sobre luces, sobre fantasmas, y también usar este tipo de tecnología. Bueno, también creo que sobrevivirán los libros álbum, los bellos libros álbum que hoy se editan, que no es lo mismo verlos en tableta que en formato de papel. Libros en otros idiomas, de otras culturas, con otras miradas de la red que nos permite conocer, traducir, buscar sentidos. Miren, este maravilloso libro de Ximiliao, que ahí les digo que también hay animaciones en la web, en YouTube, No dejen de ver el pez que sonreía de Ximiliao, es maravilloso cuento. Este libro me lo regalaron en una feria porque yo estaba así embobada con Ximiliao. Finalmente me dieron este libro, pero este libro estaba escrito en un idioma de esos que tienen en una palabra, tiene 15 letras y solo dos son vocales, o sea, inaccesible para mí. yo lo llevé a la Argentina y mi nieta de 11 años nos pusimos a ver el libro en blanco y negro, maravilloso pleno, muy poco texto y ella luego de que inventamos la historia a través de la imagen y nos hicimos nosotras mismas el cuento fue al google y puso la palabra y me dice, abuela está en esloveno y se llama gracias conejito peludo por una tarde maravillosa y lo tradujo íntegro era más linda la versión que nosotros habíamos imaginado pero digo, este tipo de estrategias funcionan muy bien para cautivar lectores de buenos libros como este las presentaciones en PowerPoint esta es una presentación en PowerPoint imagínense haciéndola con un cuento Peppa, Mirona, que chico más, abri boca, te olvidás de todo lo que te enseño el cuento tradicional que ahora salió en Alfaguara aquí en México. Qué chico más abriboca cuando a un chico le regalan un perro, lo trae atado del cuello caminando a su lado. ¿Entendiste, Epaminonda? Pero antes le había dicho a la mamá que las flores se traían mojándolas en los charcos. Y entonces Epaminonda lo trajo agarrado de las patas y mojándolo en cada uno de los charcos. Ay, Epaminonda, qué chico más abriboca cuando no le regalan un perro. Sí, dice. Bueno, finalmente aprende a hacer los mandados en el final del cuento. Pero fíjense, recortando y escaneando pequeños tramos, pequeñas escenas del cuento, ¿cómo puedo enganchar a los chicos y decirles, bueno, aquí está el libro? Yo no lo tengo acá, me va a retar alfaguara, pero este no es. Pero aquí está el libro, lo compartimos. Luego de suponer a través de las imágenes que está sucediendo. O al revés, pedirles a los chicos, aquí tengo imágenes de un libro que los chicos han compartido conmigo, de lo que suponían, de las anticipaciones semánticas sobre qué será esto del jamón del sándwich. Y bueno, trabajar con ellos estas anticipaciones para luego llegar al libro. Fíjense cuánto facilita ver las producciones, cómo legitima a los chicos su hacer, el ver y compartir con sus compañeros y luego provocar a la lectura. Bien, la lectura literaria nos permite reencontrarlos con lo no dicho para afuera, con lo que jamás de los jamases nadie sentirá como nosotros. Nos permite ser únicos, originales y exclusivos en un mundo que obstinadamente nos quiere masificar. Fíjense en la cita aquí de Benjamin, ¿no? Este genuino lector es aquel que encuentra en el mundo una oportunidad más. Una oportunidad más. Qué gran concepto, la lectura no nos convierte mágicamente en mejores ni en peores personas, sí nos da oportunidad de pensar, de salir y entrar de uno hacia otros, de ampliar nuestros puntos de vista, otras miradas, otras realidades, otras fantasías. Ese andar del pensamiento lector en movimiento es precisamente el que articula nuevas posibilidades. Establecer contacto a través de la lectura con uno mismo y otros pensadores nos convoca al núcleo de la historia humana. nos reúne con estrategias de grupo que se consolida, protege potencia en vínculos de empatía, poniendo así por carácter transitivo en juego el valor transformador de la sociedad. Al leer entran en acción no solo procesos cognitivos, sino también emocionales, culturales, y lo digital entra hoy en una nueva cultura, la de los ciudadanos digitales. Leyendo en tablilla o en papel, el lector se involucra con el texto, adhiere o no, se revela, suda, se enfurece, goza, odia, desespera, vive la vida propia en otros y viceversa. Y esto, esto hace a lo político, a lo social, a lo colectivo, en torno a ideas y pensamientos que circulan, construyendo nuevos universos simbólicos. Y en este sentido, la red es un medio democratizador por excelencia. Estas acciones que provoca la lectura son precisamente estrategias opuestas al modelo del individualismo que hoy estalla en indignados, en muchos indignados en ciudades europeas y estadounidenses, como lo hicieron antes, hace como una década en nuestra América Latina, con premisas que usando alegorías descalificadoras a lo colectivo propician teorías hedonistas en torno a individuos aislados, sálvate tú mismo, que es lo mismo decir sálvate tú solo, fáciles presas de consumo, sin oportunidades de intercambiar con otro más que bienes materiales y pocas, muy pocas ideas para discernir, reflexionar, criticar o adherir. Y este es el efecto colateral no deseado que deberíamos tener presente y en vigilia a la hora de promover lectura propiciando soportes digitales. Pero recordemos que también un libro de papel se lee en solitario. Lo que lo socializa a un texto es luego la reflexión, los intercambios de sentido, las resonancias que cada individuo del grupo aporta. La lectura literaria y sobre todo, perdón, la lectura y sobre todo la literaria por su condición artística posibilita ser oportunos, ser pertinentes a la hora de fantasear, elegir lo que queremos creer y soñar, lo que necesitamos o queremos ser. Genera circuitos de pensamiento que movilizan nuevas representaciones, otras versiones de pensar en el mundo. Cabe preguntarse entonces, ¿ser oportuno para pensar y actuar a quién le sirve? ¿Qué se representa como oportuno en una sociedad consumista donde el individualismo y el mercado intentan imponerse por sobre todo lo que no sea comprable y redituable? ¿Es oportuno que la gente lea en el marco de las propuestas de colonización cultural impulsadas por la globalización? ¿Qué, en tal caso, es propuesto como lectura? ¿Será casualidad que los grandes bestsellers sean autobiografías de ricos y famosos? ¿Los textos de actoayuda? ¿Y para jóvenes en los últimos años que giren en torno a modelos sociales de estructura medieval, como Harry Potter, Marnia, o de ultratumba y oscurantismo, todas estas rentables marcas culturales del modelo neoconservador. Hace poco, cuando se casó el último rey de Inglaterra, el reino príncipe, en la web circulaba un alegato anónimo, da risa pero decía, en los últimos días beatificamos a un papa, casamos a un príncipe hicimos una cruzada matando un moro un señor feudal ¿se acuerdan al señor del FMI? violó a la sierva de la gleba bienvenidos otra vez estamos en la edad media callejones y cortadas para imponer nuevos paradigmas a la hora de proponer reposicionar el valor simbólico y sociopolítico de la lectura una parafernalia de discurso los apuntala, nadie se para así públicamente a decir que leer es peligroso, perjudicial ni en papel, ni en internet, ni en soportes digitales, de hecho hasta podríamos decir que se puso de moda hablar de la importancia de la lectura, de las prácticas de la lectura, de las teorías sobre la lectura, las evaluaciones sobre comportamientos lectores y las estrategias para medir competencias lectoras y permítanme aquí hacer un breve paréntesis, una reflexión semántica de términos. Hablar de competencias lectoras no es lo mismo que conceptualizar recorridos en la formación de un lector como un saber, como una oportunidad. Por eso es preciso volver a pensar toda esa terminología que se pone en circulación tras el sencillo y contundente acto de leer. Como plantea Jaime Martínez Bonafé, de la Universidad los vínculos de dependencia de la educación al economicismo, fue naturalizando el discurso del mercado. Y entonces, fíjense, la escuela se convirtió en una empresa educativa. Las personas en sujetos, los sujetos en recursos humanos, las familias en consumidoras, socias, clientes, el profesor y gestor y mediador de aprendizaje, la educación en formación de excelencia, y los saberes y los conocimientos en competencias. En competencias que se enumeran y jerarquizan en función de su aplicación a problemas únicamente concretos, nada de problemas de otro tipo. Siguiendo esta línea conceptual, el aprendizaje se asoció prioritariamente al rendimiento y a los resultados. Educar para el trabajo, no para saber. Los contenidos de aprendizaje porque sí, por curiosidad, los de herencia cultural, los para ser feliz, no entran en esta tabulación escolar. Esas razones para aprender quedaron fuera, para la calle, para la vida cotidiana, para los como se pueda, lamentablemente también para nunca. La lectura literaria tiene mucho más que ver con estas razones de constructiva fruición que con las competencias. Fíjense que competencia etimológicamente implica saber qué hacer, como dice el diccionario de la Real Academia. La segunda acepción dice pericia, actitud y doneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado. Pero la primera dice disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo, situación de empresas que rivalizan en un mercado. O sea, que podríamos suponer que hábilmente ambas acepciones de la palabra competencia pueden haber sido yuxtapuestas semánticamente, redefiniendo el término para ser utilizado en educación en función de referir a la noción de medir, no intercambiar saberes. ¿Importa tanto en qué lugar de la escala de la evaluación PISA que mide competencias sobre comprensión lectora están posicionados los países que adhieren a este tipo de monitoreos y México y Argentina están entre ellos? ¿Para qué sirven esas mediciones? ¿Para refinanciar desilusiones a largo plazo? ¿En qué carrera estamos? ¿O será no más un insumo para justificar la existencia de cierto organismo como la OCDE, Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, que propicia y financia la evaluación PISA, institución internacional que no van a creer, de pura casualidad, no se dedica a la gestión educativa, sino a la financiera? Entonces, en este contexto podríamos preguntarnos, ¿será casual que la OCDE mida competencias lectoras? ¿Un lector competente es el que sabe lo que hace con la lectura y no solamente el que compite? ¿Es lo mismo medir competencias que ocuparnos de educar a un lector en la sensibilidad, la cooperación, la solidaridad, la esperanza, entendiendo la lectura como un acto de entrega y de creación? Saber hacer y tener habilidades pueden ser buenas experticias para conseguir trabajo, para la producción y para el empleo. Pero si esas energías no están puestas en la causa humanista, digo yo que no nos sirven. Sabremos qué hacer si intercambiamos comprometidamente lecturas, saberes, ideas y conocimientos. Y ya sabemos que sin lectura no hay conocimiento. Por eso es imprescindible que todos accedan al mundo digital. Si no, no encontraremos caminos si no somos capaces de entendernos como un tejido social y natural que se respeta y pondera la diferencia como un valor positivo, la felicidad como un derecho. Y si actuamos a tiempo para no ser cómplices, ni aún por omisión de los hacedores de las vergonzosas fisuras por donde caen los más vulnerables. Como enseñó el pedagogo brasileño Paulo Freire, habilitar la palabra, darla al otro, es también habitarla. Y es a través de la lectura de la palabra que se aprende ante todo a leer el mundo. Entonces así el hacer, en este caso leer, se convierte en qué hacer con lo que se lee, claro. Decía Freire que nadie lee o estudia automáticamente si no asume frente al texto o al objeto de curiosidad. Y agrego yo aquí, los soportes digitales son objetos valiosos de curiosidad. Sigo con Freire. La forma crítica de ser o estar siendo sujeto de la curiosidad, sujeto de la lectura, sujeto del proceso de conocer en el que se encuentra. leer es procurar comprensión de lo leído, fin de cita. Entonces, el para qué, el por qué, el contexto, la otredad, lo social, lo cultural y político de la lectura se sostiene en una concepción humanística cuya finalidad es desvendar la razón de ser del mundo. Desvendar, otra maravillosa palabra, un concepto propicio para esta ocasión. Venimos a estos encuentros a desvendar la razón del mundo, la lectura del mundo, y por ende a desvendarnos las ideas. Desvendar la razón perdida de un mundo que se globalizó planetariamente, tendiendo una burbuja de neón, donde todo lo que debiera ser de provecho de muchos fue quedando en manos de pocos. De a poco, de a poco, estamos desvendando estas burdas patrañas. Nuestros pueblos no dejaron de ser lectores porque son tontos. Los docentes no dejaron de leer porque sí. Otra vez recordando que fue con un propósito, el de vendarnos, maniatarnos, despojarnos de lo que realmente nos pone de pie, frente a frente, de igual a igual, de persona a persona. Estamos acá frente a la red en la era digital que se expande, que democratiza versiones y textos solo para aquellos que acceden a ella. Porque no olvidemos que todavía somos pocos quienes arribamos al mundo digital. Los mejores prognósticos aspiran a que en el 2015 el 50%, o sea, la mitad de la población mundial accede a internet. En la India el 1,2% accede a internet. Con diferencias enormes como pueden ver en este cuadro entre continentes y países. En México, el 32% de sus pobladores usa internet y la mayor franja son niños de 12 a 17 años. 75 millones de mexicanos no acceden aún a la era digital. Llegar a ser lectores en soportes digitales, netbooks, tablillas, iLamps. ¿Cuánto falta para eso? Falta mucho. Como decía la canción de María Elena Walsh, seguiremos con los cuentos, pero no los que andan a botón. Yo desvendo, tú desvendas, nosotros desvendamos. Todos desenmascarando las razones por las que vale la pena seguir leyendo, en papel y en digital. Porque reitero, el continente intangible de un libro, Los textos, la literatura infantil y juvenil resistieron y resistirán cualquier formato. Porque la palabra y la lectura son su razón de ser. Lo que siempre necesitarán es de un lector que los complete. De muchos lectores que convoquen a otros lectores. Y para eso estamos acá, juntos, habilitando y habitando palabras. literatura, significaciones que no quieren ya ser omitidas aquí hablando de lectura de buena lig en el soporte que soporte bicentenariamente orgullosos y felices haciendo cultura lectora y permítanme cerrar con este poeta chileno Víctor Jara aunque parezca absurda la inocencia en el barro la nieve siempre es blanca ¿de qué sirve plantar la flor para cortarla? la rosa se defiende con la espina y nuestro porvenir con la esperanza ¡ay amor! muchas gracias muchas gracias Thank you.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
SÍ
FECHA_INGRESO_ENTREGA
23/11/2011
FECHA_PUBLICACION
28/11/2011
BARRA
Difusión
CONDUCCION
Juan Carlos Cruz, presentador
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
Ernesto Leobardo Romero Flores

