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13/02/2026 by Daniel Cruz Pineda  

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CUID

MW-07042

TITULO_SERIE

Encuentro Internacional de Cultura Lectora. Leer abre espacios para el diálogo

SUBTITULO_SERIE

FILIJ 31

SINOPSIS_SERIE

Espacio de reflexión y discusión sobre la lectura y la literatura que reúne a ponentes y participantes del país y del extranjero. Se centra en la generación de espacios de diálogo que fomentan la lectura en contextos públicos y privados, y subraya el valor de la lectura literaria como medio para la construcción de significados, la expresión de ideas y sentimientos, y el reconocimiento de la diversidad de perspectivas. Ofrece una visión amplia sobre los debates actuales en torno a las prácticas lectoras y su papel en el desarrollo cultural

EXTRACTO_SERIE

Espacio de reflexión sobre lectura y literatura que reúne ponentes del país y extranjero. Fomenta el diálogo en contextos públicos y privados, y subraya el valor de la lectura literaria en la construcción de significados y diversidad

TITULO_PROGRAMA

De la escuela que margina lectores a la escuela que forma lectores: acompañamiento para la instalación de la biblioteca escolar. Experiencias de cultura lectora

SUBTITULO_PROGRAMA

María Antonieta Miranda (México)

SINOPSIS_PROGRAMA

Relato personal y profesional sobre el desarrollo del gusto por la lectura y la implantación de nuevas estrategias para las salas de lectura en diferentes estados

EXTRACTO_PROGRAMA

Relato personal y profesional sobre el desarrollo del gusto por la lectura y la implantación de nuevas estrategias para las salas de lectura en diferentes estados

N_PROGRAMA

11

N_TOTAL_PROGRAMAS

12

DURACION_TOTAL

01:14:24:05

PARTICIPANTES

María Antonieta Miranda, Licenciada en Educación preescolar por la Universidad Pedagógica Nacional

SEMBLANZA_PARTICIPANTE

María Antonieta Miranda
Educadora mexicana especializada en educación preescolar, bibliotecas escolares y promoción de la lectura. Egresada de la Universidad Pedagógica Nacional, ha trabajado en acompañamiento técnico pedagógico en el ámbito estatal. Participó como investigadora en el estudio Las bibliotecas escolares en México. Un diagnóstico desde la comunidad escolar, coordinado por la OEI y la SEP, referente en el análisis de estos espacios en el país.
Ha colaborado en iniciativas de formación y fortalecimiento de redes de bibliotecarios escolares, además de integrar cuerpos colegiados vinculados con la promoción de la lectura. Su trabajo articula investigación educativa y práctica docente, con énfasis en el impulso a las bibliotecas escolares y en la formación de mediadores de lectura desde la primera infancia.

TIPO_ACTIVIDAD

Charlas

DISCIPLINA

Literatura y lectura > Fomento a la lectura

INSTITUCION_PRODUCTORA

Canal 23

PALABRAS_CLAVE

Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros

TRANSCRIPCION

Buenas tardes, días todavía. Tengo el agrado de estar este día con ustedes. Soy Pilar Martínez. Voy a presentar la participación de María Antonieta Miranda. Ella nos va a hablar, como ustedes pueden ver en la pantalla, en la conferencia que ella va a exponer, se llama De la escuela que margina lectores a la escuela que forma lectores. Acompañamiento para la instalación de la biblioteca escolar. Les doy algunos datos de nuestra participante. María Antonieta Miranda es mexicana, es licenciada en educación preescolar por la Universidad Pedagógica Nacional y se ha desempeñado como asesora técnica pedagógica en la zona preescolar 41 del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos, además de ser investigadora adjunta en el Estudio sobre Bibliotecas Escolares en México del Instituto para el Desarrollo y la Innovación Educativa, IBIE, de la Organización de Estados Iberoamericanos. En 2009 participó en la coordinación del primer encuentro estatal de asesores, acompañantes y maestros bibliotecarios en Chihuahua y tiene un sólido currículum de en el rubro de las bibliotecas escolares y la promoción de la lectura. Ha sido convocada como miembro del Jurado del Premio al Fomento a la Lectura México-Lé en la categoría de Fomento a la Lectura y la Escritura en Escuelas Públicas de Educación Básica y ha participado en múltiples congresos y seminarios relacionados con estos temas. La dinámica que vamos a seguir para las preguntas es que a lo largo de la exposición les van a repartir tarjetas y nos pueden ir haciendo llegar sus cuestionamientos para ir organizando la participación y en función del tiempo vemos si al final de la exposición podemos dar también la palabra directamente. Entonces, por favor, maestra. Bueno, gracias. Buenas tardes, creo ya. Casi buenas tardes. Pues es un gusto y un placer estar aquí en este evento. si notan la voz temblorosa es que sí, estoy muy nerviosa. Y es que para mí es la primera vez que me siento en un lugar de estos. La verdad, siempre he estado de aquel lado. He venido ya varias ocasiones antes de seminario y ahora encuentro y siempre he estado como que de aquel lado. Soy como más soldado raso que otra cosa. Entonces, verdaderamente, disculparan la novatez. Vengo aquí a contar y a relatar una experiencia de trabajo en la formación lectora y a lo mejor vamos a cambiar un poquito el discurso porque yo lo que vengo a platicar es justamente de cómo se vive desde la escuela pública, cómo se vive desde el sistema educativo mexicano la formación de lectores. Hemos hablado a lo largo de este encuentro de lo que ha sido la promoción de la lectura, la literatura y como que hemos estado sobre este camino y a lo mejor vamos a romper un poquito este esquema y vamos a hablar de lo que pasa en la escuela mexicana y qué estamos haciendo en la escuela mexicana con respecto a la formación de lectores. Antes que nada, quiero agradecer a Conaculta la invitación, agradecer muchísimo a Rebeca la invitación y el poder estar aquí. Tiene como mucha confianza en mí, yo no sé de dónde, pero… Y bueno, a veces uno no valora mucho lo que hace porque cree que todo mundo lo hace desde el rincón donde está y que lo que uno hace es lo que a uno le toca y en realidad no hay como un valor detrás de esas cosas. Pero hasta que no las vamos a conocer y no las compartimos y no nos vamos conociendo en los haceres de cada uno desde nuestros sitios, es como podemos crecer y enriquecernos de lo que se está haciendo. A lo mejor para mí es lo común y lo que debo de hacer, pero resulta que lo que a mí se me ha ocurrido no se le ha ocurrido a alguien y lo que se le ha ocurrido a otros y yo no los he escuchado a la hora que lo platicamos, resulta que podemos enriquecer lo que hacemos desde nuestro quehacer. Es un evento de gran envergadura, este en el que estoy ahora y lo reconozco. Y me parece ahora muy valioso que se puedan rescatar las experiencias de la gente y de lo que se está haciendo en varios ámbitos. Ayer escuchábamos lo que hacen con la escritura de las mujeres, de lo que hacía Elizabeth en Oaxaca. Y sí me parece que además de las cuestiones teóricas que nos ayudan y nos refuerzan mucho en lo que hacemos, también tenemos que saber qué se está haciendo en otros lados con respecto a la formación lectora. como les decía me considero una persona bastante común y corriente soy maestra, soy de vocación maestra soy educadora de preescolar y también dedico esta conferencia a todos los que creemos en la escuela pública mexicana a todos los que creemos que la educación puede hacer mucho por este país y a todos los que de alguna manera nos hemos acompañado en este camino y nos hemos tocado. Hay muchos compañeros aquí que nos hemos ido construyendo y bueno, pues va para todos. Les voy a contar una, vamos a empezar con una especie de relato, una especie de cuento. Se los voy a contar en primera persona y tiene que ver mucho con lo que vamos a ir desgajando esta plática. Cuando yo era niña y todavía no ingresaba a la escuela primaria, me interesaba mucho, me llamaba mucho la atención de escritura, las letras, y hacía mis primeros intentos acerca de, así se hace la A, y yo veo que así la hace, y así se hace la E, y iba y hacía mis pruebas, y se las llevaba mi mamá. y me he encontrado algunas revistas donde tengo mis primeros garabatos y me acuerdo que había mucho interés de mi parte por aprender y saber qué querían decir esos signos y yo sabía que tenían un nombre y que formaban parte de algo, pero no lo tenía muy claro. Cuando llego a la escuela primaria, como que de alguna manera yo pensé que ahí me iban a enseñar todo, O sea, entonces yo me tenía que relajar y entonces ahí iba a aprender yo todo lo que me tenían que enseñar. Entonces yo ya no tenía que hacer como los grandes esfuerzos. Y por otro lado, pues empecé a vivir mi vida académica. Mi padre lo que hacía era de alguna manera consentirme. Y yo no sé si tenía alguna preocupación por mi formación lectora. y lo que hacía es que cada fin de semana me compraba unas historietas que vendían, estamos hablando de los años 70, no estoy tan joven, y me compraba muchas historietas cada domingo. Yo llegué a tener una cantidad impresionante de historietas y me encantaba verlas, pero las veía yo sola, eso sí, porque además era la hija mayor, mi hermano estaba más pequeño y bueno. Pues pasó el tiempo, yo fui a la primaria, Pero entonces, como que yo, llegó un momento que yo entendí que, pues la manera que ellos me tenían que enseñar, pues era la correcta y que yo tenía que ir aprendiendo como ellos me fueran enseñando. Pasó la vida y bueno, pues yo cumplía con lo que tenía que cumplir. Por otro lado, en mi vida, una cosa era mi vida escolar y otra cosa era mi vida fuera de la escuela. Y mi mamá algunas veces me llegó a comprar algunos libros para niños. En ese entonces, además, mi familia es de clase media y no teníamos mucho acceso a libros y materiales. Los pocos libros que yo llegué a tener son unos enciclopedias que mi mamá me llegaba a comprar o libros para niños de animales de la selva y leyendas y mitos y no sé qué. Y yo tenía un tío que así se dedicaba a los libros y en algún momento me llegaba a regalar unos libros rusos traducidos al español, pero que yo decía, no les encontraba como gran chiste. Y lo que yo leía en la enciclopedia que mi mamá me daba, eran cosas como que yo aprendía mucho porque me interesaba mucho leer sobre animales o cosas así, pero eran como una cosa muy mía. O sea, yo la leía y no había con quién compartirla, no había con quién comentarla, no había con quién discutirla, sino simplemente eran cosas muy mías y que yo las iba guardando y aprendí que el guepardo era el animal más velo de la tierra y aprendí que los dibujos animados se hacían de tal manera y que eran como cortes de caricaturas y que luego las juntaban. Pero eran cosas que yo iba leyendo, pero que jamás compartí con nadie, ni siquiera con mis papás, ni siquiera con mi hermano. Era como mi guardado ahí, ¿no? Fui creciendo, pues, pasé a la secundaria, me pusieron a leer que la ilíada y que no sé qué tantas cosas, pero yo así como que jurada de espanto, porque la verdad a mí esas cosas ni las leí, ¿no? Juan Salvador Gaviota sigue por ahí guardada en mi biblioteca, ni siquiera lo devolví a la biblioteca de la secundaria y menos lo leí. Lo que sí se conecta a formación, a lo mejor de las historietas de mi papá, lo que pasó es que yo me hice como adicta a las caricaturas. Entonces, mi primer libro lo leí como a los 10 años y fue uno que me encontré allí en las cosas de mi mamá que se llamaba La panza es primero, de Ríos. Entonces, yo me sentí así como, ay, pude leer algo, ¿no? Un libro completo. cuando en toda mi formación escolar me habían dicho que leer era bien complicado, que era muy feo, que era muy aburrido, que me iba yo a dormir, que no sé qué. Entonces, leer La Pazes primero fue como, pude leer un libro, claro, por las caricaturitas, pero pues así fue mi formación. Cuando llegué a la secundaria, la biblioteca la conocí porque me andaba yo escondiendo de una prefecta. Y justo porque era el último lugar donde yo sabía que no me iban a ir a encontrar y entonces me escondí atrás de un instante. Y fue el día que yo entré a la biblioteca. No había nadie. Y por eso nadie me encontró. Salgo de la secundaria. Ah, no, en la secundaria me mandan a hacer mis primeras investigaciones bibliográficas y la Segunda Guerra Mundial y búscala en una enciclopedia. Y yo decía, ¿y cómo se hacen esas cosas? O sea, a mí denme un libro donde ya esté todo escrito, ¿no? A mí denme algo donde yo ya nada más copie y ya le entrego a mi maestro lo que quiero saber, ¿no? pero no, entonces yo no sabía, me fui a parar en la biblioteca, no sabía cómo se pedía un libro, no sabía cómo solicitarlo, de qué manera estaban organizados, no tenía la menor idea de nada, entonces me salí. Y así fui viviendo mi vida, llegué a la normal de educadoras y ahí fue como una primera vez que alguien me tocó y me dijo, pues ¿qué crees? En la clase de español te toca literatura contemporánea mexicana. y entonces mira, no va a haber de otra más que te toca leer a Jorge Barguengoitea, no sé quién y a no sé quién y pues vete escogiendo a ver qué libros vas a querer, porque los tienes que leer y para pasar conmigo pues necesitas. Entonces, ¿pero qué crees? Me dijo este maestro, o nos dijo pues, Jorge Barguengoitea es de Guanajuato, es un escritor muy sarcástico, es muy bueno y nos contó algunas anécdotas o nos contó algunos relatos como extractos de sus cuentos y de sus novelas. Y entonces a mí me llamó la atención. Llegué muy preocupada a mi casa y le dije, mamá, ¿sabes qué? Que tengo que leer a Jorge Ibargüengoy. Tengo que leer o Estas ruinas que ves, o tengo que leer los pasos de lo que no me acuerdo. Una vez esperándose. Entonces mi mamá me dijo, todavía pensando en que la lectura es tan difícil, a nadie le gusta y es tan complicada, me dijo, mamá, vámonos a México y vamos a hacer una cosa. compramos los dos libros, tú lees uno, yo lo el otro, nos lo platicamos y ya tienes los dos leídos. Dije, oh, santo remedio, ¿no? Pues bueno, nos venimos a México, conseguimos los dos libros, y sí era esta Ruinas que ves, y el otro era este de cuentos, ¿cómo se llama? La Ley de Herodes. Pues cuando yo empecé a leer a Jorge Ibargüengoyte, y luego me acordaba de lo que me había contado este maestro, Y tuve así como que se me abrió, de repente se me empezó a abrir así como algo se me abrió. Yo empecé, la lectura para mí había significado escolarmente algo completamente ajeno a mi vida. Y entonces ahí descubrí que me podía reír leyendo, cosa que era así como imposible. Empecé a entender también que Jorge Barguengueche de repente había atravesado problemas por los que yo había atravesado o que pensaba cosas, yo de repente pensaba que yo estaba como muy loca o que era muy obsesiva en algunas cosas. Y entonces resulta que Jorge también las pensaba. Entonces yo dije, oye, o sea, qué impresión. Pues mi mamá no me tuvo que ayudar a leer el otro libro porque leí los dos, me los devoré, me moría yo de la risa. Además, sí, es muy sarcástico y me parece que vengo de familia irónica y sarcástica. Entonces como que hubo bastante conexión. Y antes del semestre, cuando me habían pedido dos libros, yo ya llevaba cinco de Jorge Ibargüen Goitia. Soy fan de Jorge Ibargüencoipia. Y me parece que ahí empezó como una especie de reencontrarme con la lectura y la literatura. Y resulta que sí me podía reír, que sí podía hacer cosas con las que en la escuela no me habían enseñado. Entonces, pues bueno, es parte de mi historia, pero me parece que es la historia de muchos de los que estamos aquí sentados, de mucha de la gente común y corriente, porque cuando me he sentado en esto, cuando me he sentado de aquel lado, y escuchaba yo a Graciela Montes, y a Yolanda Reyes, y a mucha gente que dice, es que a mí me leían de chiquita, y es que en mi casa había infinidad de libros, y es que en mi casa, pues por eso soy lectora. Yo decía, pues sí, pero uno que no tiene esas oportunidades, ¿dónde? Yo que no las tuve, o sea, a mí no me leían, a mí ese trabajo le tocaba a la escuela, A mí no me contaban, eso le tocaba a la escuela. Libros no había porque en mi nivel socioeconómico y cultural tampoco se usaban, y menos para niños, ¿no? Entonces, pues cuando yo venía aquí, yo oía que Graciela Montes y que le leían y que no sé qué, yo decía, pues por eso no soy lectora. Pero a mí me parece que somos la mayoría los que podemos hablar de esas cosas, ¿no? Entonces, ¿a quién le toca? Pues a la escuela, ¿no? Entonces, bueno, pues vamos, y la vida es mío, el relato es mío. Bueno, esta charla, que ya se extendió un poco, la he organizado en tres momentos principales. Primero vamos a revisar lo que es un miembro de la cultura escrita y el papel que juega la escuela en él. Vamos a hablar de un programa institucional desde la Secretaría de Educación Pública, que es el Programa Nacional de Lectura. Y dentro de este programa vamos a hablar de una estrategia que se llama el acompañamiento a las escuelas para la instalación y uso de las bibliotecas escolares. Entonces, bueno, ¿qué significa ser un miembro de la cultura escrita? Hay, bueno, usé ser un lector y escritor competente y autónomo, es decir, alguien que participa activamente en el mundo de la cultura escrita. Y alguien que participa en el mundo de la cultura escrita es alguien que tiene la capacidad de ser crítico, de revisar, de leer, de observar, de tener los argumentos propios y de utilizar la lengua escrita para poder desarrollarse de una manera plena en la vida cotidiana. Pensemos por un momento en un día común en nuestras vidas, así como que vamos a hacer, me levanto en la mañana, ¿qué hago? ¿Para qué leen y escriben ustedes en su vida cotidiana? A ver, ¿quién me puede decir así como para qué lee? En la vida cotidiana, cuando se levanta y lo primero que hace, ¿qué es lo que hace? Leo para no pensar que voy a llegar tarde, pero ¿qué lees? leo el reloj leo las noticias para enterarme de lo que está sucediendo ¿para qué más leemos? el clima leo el clima porque voy a ver si me pongo abrigo me llevo paraguas o me voy casi de tirantitos ¿para qué más? para tomar el camión ¿no? porque si lo tomo si tengo que tomar uno que diga y agarro el que dice Xochitlpec ya no llegué. Para eso me sirve la lectura en la vida cotidiana, para resolver y para desempeñarme de mejor manera, para facilitarme la vida. La lectura y la escritura son construcciones sociales, son construcciones que el hombre ha hecho para desenvolverse y desempeñarse de mejor manera en el mundo. Para leemos, leemos para informarnos, leemos, bueno, ahí no se ve, pero es una chica que está haciendo un café o está haciendo algo y entonces está leyendo la receta, pero leemos para muchas cosas. Leemos para informarnos, por un lado, leemos para conocer, para saber, para ampliar nuestros conocimientos, para saber qué hacer, para saber hacer las cosas. Y también leemos para recrearnos. O sea, hay como varias facetas de lo que es la lectura. La lectura no nada más es el placer y la recreación. También es el saber qué hacer, el saber a dónde voy, el informarme, el enriquecerme. Y entonces estamos hablando de diferentes maneras de leer. Estamos hablando de leer literatura, que sería esta lectura por recreación. Estamos hablando de la literatura para estudiar, para investigar. Y también estamos hablando de la lectura que nos involucra en la participación ciudadana. Nos tenemos que informar, tenemos que saber qué dice un contrato de la tarjeta de crédito, a qué nos está comprometiendo el firmar un contrato de renta, el firmar mi divorcio. Entonces, la lectura no nada más es la lectura por placer, la lectura también nos ayuda a resolver y a facilitarnos la vida. Y así como para la lectura también, la escritura, ¿para qué nos sirve? La escritura en la vida cotidiana nos sirve para comunicarnos, para mantener memoria, para organizar nuestras ideas. Para eso nos sirve el leer, el escribir. Si pensamos, ¿para qué? ¿Para qué escribo? Pues para acordarme el número de no sé quién o el correo de no sé quién, porque ahorita si no se me va a olvidar a la vuelta de la esquina, escribo un recadito para su tarjeta porque ya sé que no la voy a ver, entonces le dejo un recado escrito. O sea, me facilita la vida. Y bueno, si pensamos en la escuela y su misión, tradicionalmente la misión de la escuela se le ha encargado la enseñanza de la lectura y la escritura. Además de las matemáticas ha sido como su misión. Tradicionalmente la enseñanza de la lectura y escritura se ve como la enseñanza del contenido de la lengua escrita. Lo que se enseña en la escuela es el código escrito y el cómo se descifra y cómo se junta para poder escribir, pero hasta ahí la dejamos. Estas prácticas sociales de lectura y escritura, estas prácticas que hacemos en la calle, en la vida diaria, para lo que nos sirve leer y escribir, generalmente se han quedado fuera de la escuela. Los propósitos o finalidades no son considerados. O sea, en la escuela tú vas y te enseñan el abecedario y a descifrar y haces planas y todo y que te salga la letra bonita, etcétera, etcétera. Pero el para qué te sirve, para qué te sirve allá afuera en la calle, no te lo enseñan. Te enseñan como el objeto de enseñanza, nada más es el lenguaje escrito. Pero las prácticas sociales, las que le dan sentido a la lectura y a la escritura, no se enseñan en la escuela, esas quedan fuera. y de ahí que no seamos competentes para desenvolvernos y poderlas desarrollar plenamente en el mundo de allá afuera, fuera de la escuela. ¿Qué nos enseñan en la escuela? Pues nos enseñan a descifrar el sistema de escritura, a oralizar textos, a leerlos rápido, a realizar actividades mecánicas y desprovistas de sentido, a copiar textos, a ser receptores de dictados. Y estas son cosas que nada más tienen que ver con el lenguaje escrito. Lo escribes bien, lo pones parejito, estás juntando bien las letras, no te las comes, tienes faltas de ortografía. Eso es lo que nos enseñan en la escuela. Pero no nos enseñan para qué me sirve escribir, para qué me sirve leer. Eso no, se quedó afuera. En este sentido, a la hora que se escolariza, queda afuera todo sentido y práctica. Entonces, de ahí que seamos como tan incompetentes en ese sentido. Y bueno, vamos a poner dos ejemplos de cosas que se han probado en la escuela. Una cosa, por ejemplo, cuando hablamos de círculo de estudio o cuando hablamos de una lectura de un cuento, el que veíamos, algunos de los cuentos que revisamos ayer, el de Gorila, de Anthony Brown, por ejemplo, no es lo mismo leer el cuento con los niños, narrarlo con los niños, revisarlo con los niños y al final preguntarles, ¿y de qué trató? ¿Y cómo se llamaba el personaje principal? ¿Y qué hizo el gorila después de que vio que Ana estaba tan triste? O etcétera, etcétera. Son como preguntas de examen y como que esta es una secuencia muy escolarizada, ¿no? En cambio, si leemos el libro de Anthony Brown con los niños y entonces abrimos círculos de opinión Y entonces preguntamos, ¿qué sentiste? ¿Cómo te sentiste? ¿Qué piensas de lo que pudo haber hecho Ana? ¿Tú hubieras resuelto lo mismo? ¿O tú opinas a partir de lo que tú sientes y de lo que tú sabes sobre esta obra? La dinámica es distinta. De alguna manera, cuando tú le preguntas a los niños cómo te sientes, cómo lo hubieras resuelto tú, qué piensas del papá de Ana, qué piensas tú de Gorila, crees que verdaderamente creció de esa manera. O sea, son preguntas distintas. Resulta que a la hora de abrir, no es lo mismo un círculo de opinión donde yo opino, mi palabra vale a partir de la obra que revisamos. Y otra cosa es un círculo de lectura en la escuela, donde me están haciendo como una especie de examen para ver si entendí lo que me leyeron. El dar una opinión sobre la obra es una cosa, y el que me evalúen, eso es otra. Lo que hacemos en la escuela generalmente es que evaluamos, a ver si comprendieron. ¿Qué le dijo Caperucita? ¿Qué le contestó? Ya ven por novedecer a su mamá, etcétera, etcétera. Y la otra es, ¿cómo te sentiste? ¿Cómo ves? ¿Conoces otras obras de Anthony Brown? ¿Qué te parecen? Esa es otra cosa. Eso, el qué opinas, cómo te sientes, qué te parece, tiene que ver más con lo que ahora nosotros comentamos fuera de la escuela, cuando hablamos de la obra de alguien, cuando platicamos de un autor determinado. y jamás cuando ustedes leen una novela y llegan con su marido y se la dan le dicen, pregúntame de la página 21 para ver si me la aprendí bien. ¿No, verdad? ¿Qué te pareció? ¿Qué dice el autor? ¿Cómo lo viste? ¿Estás de acuerdo con lo que dice? No, no estás de acuerdo. Se vale, ¿no? Esa es la gran diferencia y eso no lo enseñamos en la escuela. También con las cuestiones escritas, hacemos una recomendación acá hay dos personas que no me van a dejar mentir hacemos recomendaciones de cuentos y a mí me enseñaron en la escuela que lo primero que yo escribía me tenía que salir perfecto no se valía otra cosa y si me quedaba bien o mal pues ya era mi bronca y el maestro ya sabía lo que me ponía no, pues resulta que si uno habla con un escritor cuando uno escribe algo tiene que hacer revisiones del texto tiene que dejarlo descansar tiene que volver al texto y pensar en la gente a la que se está dirigiendo y pensar si el mensaje le va a llegar de la manera que creemos o la manera en la que tenemos la intención de que le llegue. Y entonces yo no sabía y yo no entendía que un escrito se puede revisar y que lo puedo corregir y que le puedo dar muchas vueltas y que tiene que ver más con lo que yo quiero decir y tengo que decir y cómo lo tengo que argumentar que las expectativas del maestro. y lo que hacemos en la escuela es cumplir con las expectativas del maestro para que me ponga 10 y me tiene que salir a la primera. Entonces, una práctica común de una escritura es esta, revisar, regresar al texto, dejarlo descansar, volverlo a checar, cuando en la escuela tampoco nos enseñan eso. Entonces, ¿qué aprendemos en la escuela? Pues en la escuela leemos y escribimos para cumplir y ser evaluados. No funciona para otra cosa la lectura y la escritura. Entonces, si leemos y escribimos para ser evaluados, por supuesto que cuando salimos de la escuela no tenemos la menor idea para qué nos sirve allá afuera. Por eso no sabemos qué hacer con la lectura y la escritura. Y tiene sentido porque entonces nunca entendimos el sentido de para qué era. Entonces, una de nuestras hipótesis es, bueno, la escuela margina o incorpora. Pues la escuela margina, podemos distinguir que el sentido y los propósitos de la lectura y escritura no son los mismos en la vida diaria que en la escuela. En la escuela somos alfabetizados, pero no desarrollamos las competencias necesarias para desenvolvernos plenamente en la vida ciudadana como lectores y escritores críticos y autónomos. Entonces, podemos ir a la escuela y a lo mejor no somos grupos marginados, estamos hablando de la generalidad de la población, pero si vamos a la escuela y no nos enseñan a leer y escribir con un sentido claro de para qué es y para qué nos va a servir, de todos modos somos marginados porque entonces nos pasa que a la hora de ir a llenar mi ficha de, no sé, para una solicitud de trabajo, si no la puedo llenar, si no sé llenarla, si no tengo la capacidad, etcétera, etcétera, pues quedo fuera, ¿no? Quedo fuera de mantenerme informado, quedo fuera de saber tomar decisiones, de poder consultar información en otros lados, quedo fuera de muchas situaciones. Entonces, si la escuela, si no cumple con lo que le toca, margina, ¿no? Entonces, entendemos la misión de la escuela más que como la enseñanza de la lectura y la escritura, La entendemos como la formadora o le toca formar a los alumnos como ciudadanos de la cultura escrita. Gente que tenga la competencia, la capacidad, las habilidades para desarrollarse plenamente en el mundo de la cultura escrita. Este es nuestro problema, que no podemos desempeñarnos en el mundo de la cultura escrita de una manera competente. Y bueno, en cuanto, vamos a hablar ahora de la escuela. Entonces, lo que le toca a la escuela es en esta formación y en este sentido de reconocer que las prácticas sociales tienen que ser incorporadas a las prácticas pedagógicas, pues resulta que los enfoques y las reformas escolares, a lo largo del sistema educativo se van haciendo investigaciones, se reconoce que hay avances, se va reconociendo cómo se desarrolla el niño, cómo son los procesos de aprendizaje de los niños. Y entonces siempre hay reformas que vamos atravesando a lo largo de la historia y resulta que en estas reformas se van creando programas que apoyan a las escuelas con nuevas estrategias y con recursos justamente para que los procesos de reforma de lo que queremos enseñar en estos momentos en la escuela, lo que queremos formar en los alumnos, bueno, ayuden a las escuelas a que sea de mejor manera. Entre esos apoyos se crea hace 10 años el Programa Nacional de Lectura. Este programa ya tiene bastantes años y es muy acorde a este enfoque, a esta propuesta, donde dice que las prácticas sociales de lectura y escritura, que leer es mucho más complejo que leer por placer, sino que hay una lectura de información, hay una lectura de consulta, hay una lectura de estudio, y que los libros forman a los lectores, pero siempre que hay una variedad, como lo vamos a revisar ahorita. Es un apoyo para las escuelas en recursos y nuevas estrategias y su propósito fundamental es la formación de lectores y escritores autónomos. Es un programa que se ha ido construyendo. Sabemos que las cosas no son dadas, sino que se van construyendo, se prueban cosas, se regresan, se hacen evaluaciones, vamos y venimos. Y es un programa que se ha ido construyendo a lo largo del tiempo. Ha tenido sus adecuaciones y adaptaciones. Y bueno, ¿por qué hablamos de formación de lectores? El programa habla de formación de lectores porque justamente se entiende esta propuesta de formar practicantes en la lectura y escritura. Más que promover la literatura únicamente, se entiende que a la escuela le toca formar ciudadanos de la cultura escrita. Esta propuesta hace que el Programa Nacional de Lectura sea un programa de vanguardia, y es un programa de vanguardia desde hace 10 años. Como veremos a continuación, esta forma distinta de concebir la lectura a los lectores y a las bibliotecas escolares, hace que tenga características innovadoras. Entre ellas, entendemos que es un programa dirigido a los tres niveles de educación básica, porque se entiende que un lector se forma antes de conocer el sistema de escritura, el sistema convencional de escritura. niño, desde edades muy tempranas, empieza a leer el mundo, empieza a tener hipótesis con qué es la lengua escrita, para qué sirve, por qué está, para qué la usan los demás. Y estas hipótesis hacen que vayan construyendo justamente, se vaya formando como lectores. Entonces, un lector se construye desde antes al ver qué escribe su papá, para qué escribe, para qué escribe la maestra, qué lee, cómo lee, qué es eso que está haciendo. Entonces, a partir de ahí se empieza a formar como lector. Si recuerdan, los programas anteriores que se enfocaban a la formación de lectores era a partir de la escuela primaria, porque antes entendíamos que entonces un lector se empezaba a formar a partir de que sabía la lengua escrita. Otra de sus características es que se entregan materiales, libros, una gran diversidad de títulos para la conformación de las bibliotecas escolares y de aula. ¿Por qué? Porque se entiende que un lector se forma en una diversidad de materiales. Necesita muchos materiales para saber discernir, escoger, decidir y poder argumentar. Y a veces necesitamos muchas opiniones para formarnos una opinión. Entonces, se entiende que tiene que haber una gran cantidad de materiales porque justamente un lector se mueve en una gran cantidad de materiales. más opinión a partir de consultar muchísimos materiales, de conocer muchísimos materiales. Cómo se conocen a los libros, cuáles son los formatos, cuántos tipos de ilustración hay. Hay libros que a veces son ilustrados, hay libros que a veces no son. Y si un niño de clase media no tiene acceso a muchos materiales, pues también la escuela es la que está ahí, la que tendría que proporcionarlos para que este niño se empiece a formar en esta diversidad de materiales. Otra de sus características es la formación docente para la incorporación de las bibliotecas escolares y de aula en las prácticas pedagógicas. Pues también se reconoce que es fundamental, si lo que queremos es incorporar prácticas sociales a las prácticas pedagógicas en la escuela, que los que necesitan formación son los docentes. Entonces, a partir de ahí se hicieron, bueno, vamos a hablar más adelante, pero hay cursos y todo, pero los que necesitamos capacitación somos los maestros, porque ¿cómo hacemos? Si nosotros nos educaron de otra manera, resulta que ahora tenemos que hacer otras cosas de las que no hicimos nosotros en la escuela o de las que nosotros no vivimos en la escuela. Resulta que ahora nosotros las tenemos que hacer. ¿Pero cómo las hago si yo jamás he tenido esos modelos? Entonces, había un reconocimiento de la formación. Otra característica es esta estrategia de acompañamiento a las escuelas para la instalación y uso de las bibliotecas escolares. Se reconoce que para que en la escuela se instalen y se muevan las bibliotecas, tiene que haber procesos de gestión y de organización al interior de las escuelas que promuevan eso justamente. ¿Cómo me organizo? ¿Cómo me pongo de acuerdo con los maestros? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Jalar dinero? ¿De dónde? ¿Materiales? ¿Cómo le vamos a hacer? Entonces, necesitamos generar, para qué queremos una biblioteca, procesos de gestión y de alguna manera de transformación en los docentes para que les sea necesaria una biblioteca en la escuela. Bueno, las acciones del Programa Nacional de Lectura se organizaron en líneas estratégicas. Estas son las cuatro. El fortalecimiento curricular y mejoramiento de las prácticas de enseñanza, que tenía que ver con su enlace y vinculación con los procesos de reforma y los programas curriculares que se estaban viviendo desde aquel entonces. El fortalecimiento de bibliotecas y acervos bibliográficos en las escuelas de educación básica y normal y en centros de maestros, es por lo que es ampliamente conocido el programa, justamente por la distribución de los libros que han llegado a todas las escuelas de educación básica en el país, la formación y actualización de recursos humanos, la generación y difusión de información. Estas son líneas que se generan desde el programa a nivel federal, pero vamos a entender también que en esta autonomía de los estados en el país estas líneas se generan, pero cada estado es independiente y tiene que generar sus propias estrategias a partir de las necesidades y del contexto. Entonces, cada estado va generando sus propias actividades y estrategias y va viendo cómo se tienen que aterrizar estas líneas estratégicas. Pero en general, casi en todos los estados, bueno, se fueron aterrizando como de la misma manera. Hubo cursos nacionales que se generaron desde la federación para los maestros en carrera magisterial y cursos nacionales. Los libros que se distribuían se seleccionaban a nivel estatal y a nivel nacional y se distribuían en todas las escuelas. Hubo distribución de pósters y carteles con información del programa de lectura. Y bueno, se desataron una serie de actividades que fueron aterrizando a las escuelas. ¿Qué pasó con todo esto? en las escuelas. Pues primordialmente, les digo, había cursos nacionales, había difusión, había selección y preselección de libros para las bibliotecas escolares y de aula. Había en los procesos de reforma, en muchos libros de texto, si ustedes recuerdan, están considerados los libros de las bibliotecas de aula y escolares. Y había libros en las escuelas. Y como que lo más impactante fue la llegada de los libros a las escuelas. A lo mejor los cursos no los tomaban todos los maestros, a lo mejor los carteles no llegaban tampoco, a lo mejor no todos participábamos en el proceso de selección de materiales, pero los libros llegaron, fue como lo impactante. Entonces, primordialmente sucedieron dos cosas. Una fue la instalación de bibliotecas escolares y de aula en casi todas las escuelas de educación pública en el país. y la otra es que se generaron muchísimas actividades de promoción de la lectura. Y todo fue resultado de todas estas series de actividades como que de repente llegaron e impactaron a las escuelas. Y entre la instalación de la biblioteca escolar, bueno, se dieron como muchas instalaciones, sobre todo inauguraciones, eventos. Había mucho entusiasmo de parte de los maestros a la hora que llegaban los materiales y que al principio eran tantos, pues que por más se desetaba el entusiasmo de los colectivos, docentes, de los directores, de los padres de familia, por abrir las cajas, revisar los materiales, porque además materiales de muy buena calidad. Entonces, pues todo el mundo quería instalar su biblioteca, todo el mundo quería ver sus libros y se empezaban a generar muchísimas actividades como ferias de libro, festivales, kilómetros de libro, chocolates literarios, porque no podían ser cafés, representaciones y dramatizaciones. Y eso lo podemos ver a lo largo de todo el país, Eso sucedió en todos lados, en la mayoría de las escuelas. Pero lo que sí sucedía y era una constante es que las bibliotecas se instalaban. Las actividades se empezaban con mucho entusiasmo, pero tarde que temprano algo pasaba con las bibliotecas escolares que ya no funcionaban. O sea, se instalaban con mucho entusiasmo, se organizaban los maestros, nombraban un responsable, buscaban un lugar, buscaban los muebles, los organizaban los libros, los ponían ahí y pasaban seis meses y de repente uno volteaba y era como una especie de elefante blanco puesto ahí. Nadie los usaba, ni siquiera que te entrara y ya no había un uso. Había instalación, pero no había un uso, un seguimiento a la utilización de la biblioteca. De ahí se genera la estrategia de acompañamiento a las escuelas. Una estrategia distinta, porque justamente lo que se entendió en esos momentos a lo mejor es que estos cursos nacionales, es que todas estas actividades como que se trabajaban en más, la formación de docentes era en más, vénganse todos y aquí les vamos a enseñar los libros y los materiales. Y se entendió que a lo mejor lo más recomendable era atender de cerca la escuela. Lo más recomendable era hacer profundos análisis con los docentes de para qué querían una biblioteca, por qué querían una biblioteca, qué uso le iban a dar y que desarrollaran proyectos de biblioteca en sus escuelas. Y eso no es fácil, es muy difícil. Desarrollar proyectos de biblioteca con los colectivos docentes y rescatar el sentido de por qué, para qué una biblioteca es la base. Porque justamente si no tenemos claro para qué queremos una biblioteca, resulta que sí, la podemos poner y están muy contentos. Pero a la vuelta de la esquina no nos funciona porque no sabemos para qué la queríamos, porque no le damos una utilidad. Entonces, pensando en esta, les digo, en esta como construcción y reconstrucción del programa de lectura, pues algo de lo que se generó a partir de todas estas actividades que se fueron y de lo que no resultaba y que sí resultaba, pues bueno, una estrategia de atención cercana, mucho más profunda y dinámica a las escuelas, pero así de seguida. El programa de lectura es uno de los primeros que proponen esta estrategia de acompañamiento a las escuelas de asesoría y acompañamiento. Más adelante, muchos programas hablaron de acompañamiento. Yo era por todos lados, todos nos acompañamos y todos vamos juntos y no sé qué, pero uno de los primeros programas que hizo esta propuesta fue el programa de lectura. ¿Qué es la estrategia de acompañamiento? Bueno, la estrategia de acompañamiento es una asesoría al colectivo docente de forma cercana, horizontal y constante. De forma cercana porque es en la escuela directamente con quien se trabaja, con los colectivos docentes, y estamos hablando de colectivos docentes, es todos los maestros, incluyendo si hay bibliotecario y el director de la escuela. Horizontal, porque la persona que va a hacer la asesoría y el acompañamiento no llega ni como jefe, ni llega a decir lo que se va a hacer o no es lo que se va a hacer. Sino es alguien que llega a incorporarse como parte del colectivo docente para trabajar en conjunto con ellos, hombro a hombro. No es alguien que viene de fuera a decidir y a mandar lo que se va a hacer en la escuela. Y constante porque es estar en la escuela, es vivir la escuela, estar con ellos, es vivir las dinámicas, vivir las relaciones, vivir toda esta vida que se desarrolla alrededor de una escuela. Un asesor acompañante tiene que estar ahí para conocer verdaderamente la escuela. Y lo que hace un asesor acompañante es brindar una mirada externa, clara, de lo que está sucediendo en la escuela y hacérselas mirar a los maestros que están en la escuela. Lo que pasa es que en una escuela, cuando ya tenemos muchos años, como que las relaciones como que se van haciendo las mismas, como que llega un momento que cuando pasamos por un pasillo y vemos el cuadro siempre ahí colgado, llega un momento que el cuadro pasamos y ya no lo vemos. Eso pasa en las escuelas. Pasan las cosas que ya, y pasan cosas valiosas o cosas que tienen que ser corregidas, pero llega un momento que como las vivimos diario, ya no las vemos. Entonces hace falta alguien que venga de fuera y que nos ayude a mirarnos otra vez, a rescatar y a valorar lo que estamos haciendo bien o lo que estamos haciendo mal. Pero siempre hace falta alguien que venga de fuera y que nos ayude a vernos. Entonces, eso es lo que hace un asesor acompañante, estar de manera horizontal, ayudar a proporcionar una mirada externa, a estar cercano a la escuela completamente, a conocer sus necesidades y estar hombro con hombro con ellos. Dice, pretende, esta estrategia, que entre asesor, acompañante y colectivo construyan condiciones de gestión escolar y pedagógicas encaminadas a la formación de lectores y escritores en la escuela. Bueno, era una asesoría, era una estrategia de acompañamiento del programa de lectura, lo que se pretendía justamente es la formación de lectores y escritores. Bueno, las características particulares del acompañamiento. Bueno, se habla de una atención horizontal, cercana y constante a los colectivos, como ya lo dije. Considera las necesidades particulares de las escuelas y los saberes de los docentes. Rompe un poquito con los esquemas tradicionalistas, donde el que viene de fuera enseña y es el que sabe, entonces ustedes no saben y yo les voy a enseñar cómo se hacen las cosas. No, se pretende significar y darle valor a lo que saben los docentes y a rescatar las necesidades de la escuela. Promueve la construcción conjunta del colectivo docente y del asesor acompañante de condiciones en la escuela para la formación de lectores y escritores. Promueve la autonomía de las escuelas en el desarrollo de sus propios proyectos. Lo que se pretende también es que el asesor acompañante deje sentadas las bases para que cuando él se tenga que ir a otras escuelas, el colectivo docente tenga la capacidad de generar sus propios proyectos en la escuela. Lo que se pretende es una transformación integral de la escuela. En cuanto a la gestión, que es la manera de organizarse y de administrarse, a las prácticas pedagógicas, que es lo que se hace en los salones, y a la formación docente. Esta transformación integral de la escuela es lo que va a hacer que funcione de mejor manera. En este sentido, se rescata a la escuela como el centro del sistema educativo. Si lo que tenemos que atender entonces es a la escuela, sus necesidades, la formación de los docentes, la transformación de las prácticas escolares, lo que tenemos que, la asesoría y el acompañamiento, los programas que se generan a nivel estatal y federal, lo que tienen que hacer es justamente atender a la escuela, la que tiene que mejorar y desarrollar los mejores proyectos para sus niños es la escuela. Entonces, en este sentido, se rescata a la escuela como centro del sistema. Se crearon algunos manuales, el primero salió en el 2002 y luego otro manual para la asesoría y el acompañamiento en el 2006. Y este manual del 2006, lo que daba era unas líneas generales de qué es lo que debía de hacer un asesor acompañante. Lo que tenemos que entender es que no es un recetario. El problema que hemos tenido mucho con esta estrategia de asesoría y acompañamiento es que no es entendido porque es un proceso cualitativo, que no da números, no da resultados rápidos, sino son procesos profundos de trabajo con los docentes, de análisis, de revisión de propósitos, de revisión de cuál es la misión de la escuela, ¿Qué estamos haciendo en la escuela? ¿Para qué lo queremos hacer? ¿Por qué queremos una biblioteca? ¿Qué estamos haciendo en las aulas? ¿Qué hacemos con los libros? ¿Cómo enseñamos la lectura y escritura? Todo eso es una revisión con los docentes y eso es muy lento y es difícil de observar. Y en este sentido el manual del acompañamiento, pues igual fue un manual que genera líneas, pero como no da las recetas exactamente de lo que tengo que hacer, resulta que no sé qué hacer y entonces mejor se hace a un lado las cosas y como que no se valora, no se reconoce. Pero también es problema en nosotros, o sea, si tampoco somos buenos lectores y tampoco somos críticos, autónomos, pues de dónde lo que queremos siempre son las recetas. Entonces, el manual tiene ese sentido, también ha sido como poco entendido, me parece. ¿Quiénes realizan el acompañamiento a las escuelas? Pues los asesores acompañantes, son los llamados asesores acompañantes, ¿quiénes son? Bueno, en su mayoría son asesores técnico-pedagógicos. Los asesores técnico-pedagógicos son maestros que en el sistema educativo mexicano no existe esa figura. Es una figura que se fue creando desde los años 70 y 80, cuando se tenían que formar cuadros técnicos para atender programas específicos de reformas o de interculturalidad, formación lectora, atención a la diversidad, etc. Entonces, se iban formando cuadros técnicos con maestros del mismo sistema que eran comisionados para atender estos programas. Entonces, en realidad, la figura normativamente no existe. Los asesores técnicos no existimos. No existe una plaza de asesor técnico, mucho menos perfiles ni formación. Y ni siquiera tenemos clara cuál es nuestra función, porque yo soy asesor técnico. No tenemos claro todo eso. Y resulta que entonces servimos para todo y para nada. y ya vemos asesores técnicos en zonas escolares, en jefaturas de sector, en áreas de los niveles educativos, pero que no tenemos claras nuestras funciones. Y con mucho trabajo, eso sí, porque no está clara la función, pero al final de cuentas entonces es el que le encargan todos. Pero ellos somos los que principalmente atendemos la estrategia de acompañamiento a las escuelas en el programa de lectura Y también los que pueden acompañar escuelas, pero no es como que muy frecuente, son los supervisores o los jefes de enseñanza en el caso de secundaria. Pero en realidad como que el encargo fuerte de la asesoría de acompañamiento se nos dan a los apoyos técnicos. Pues no está normado, no hay perfiles claros, entonces no ganamos más dinero, no ganamos menos, no hay una claridad en nuestra función. Y entonces, pero somos los que tenemos que acompañar a las escuelas. Las líneas nacionales para cuando surge la estrategia de acompañamiento, bueno, fueron la formación de equipos técnicos en los estados y se hacían reuniones nacionales y regionales para darnos a conocer la estrategia, su propuesta, el enfoque, etcétera, etcétera. Hubo un foro virtual en algún momento donde participamos varios para compartir las experiencias. Porque en realidad ha sido como también un concepto y algo que hemos ido construyendo también. Lo hemos ido entendiendo en el camino, lo hemos ido construyendo y entre todos. Habemos muchos asesores que estamos en esta estrategia desde hace muchos años y otros muy recientes. También se entregaron, por ejemplo, en algún momento libros de la Biblioteca de Actualización del Magisterio a los asesores acompañantes en esta labor de formación. Y se han hecho encuentros nacionales de asesores acompañantes y maestros bibliotecarios, con la mirada puesta en establecer redes de asesores acompañantes. Pero, ¿qué pasa? Esto es a nivel federal. Bueno, ya llegando a los estados, ¿qué pasa? Como los estados somos autónomos pues venimos a las reuniones de formación y nos reparten los materiales y todo eso pero resulta que a nosotros en los estados nos toca organizar todo yo estuve en la coordinación del programa nacional de lectura en el estado de Morelos y pues éramos maestros los que estábamos ahí y nos toca desde entender cómo es este enfoque cómo lo íbamos a hacer, organizarnos a quién invitamos, cómo le hacemos Y pues también necesitamos formación, porque así como no hay un perfil y una formación para los asesores acompañantes, tampoco hay para los que llegamos a las coordinaciones comisionados, usted toca y órale hay que coordinar y órale hay que hacer estrategias y órale hay que bajar la información y cómo la bajamos y a quiénes y cómo le vamos a hacer. Es muy complicado. Lo que hicimos, al menos en mi estado, es pensar como procesos de formación para los asesores acompañantes. Lo que pensábamos en este proceso de formación es que los asesores tuvieran los elementos necesarios para el desempeño de sus actividades en las escuelas. Y estamos hablando de que un asesor acompañante tendría que saber sobre el acompañamiento. ¿no? Pues si te vas a ser acompañante tienes que saber qué es y cómo te estacionas en una escuela y cómo les vas a llegar y cuál es esta relación horizontal y cómo intervenir con ellos y etcétera. Que supieran los maestros, los asesores acompañantes que era la gestión escolar. ¿Cómo tengo que ayudar a promover que se construya un proyecto escolar donde se involucre la biblioteca escolar si no tengo la menor idea de lo que es un proyecto escolar y cómo se hace y qué elementos tiene? Programas acompañante, tiene que saber sobre qué programas trabajan sus docentes para saber cómo intervenir y ayudar en ellos, cuáles son las reformas, cuáles son las vinculaciones que se pueden establecer. En cuanto a lectura, pues también un asesor acompañante, si es asesor acompañante del programa de lectura, pues tendría que saber sobre la lectura, estas propuestas que se están manejando, conocer el programa de lectura, qué es lo que ofrece el sistema de clasificación, la organización de las bibliotecas, los reglamentos, los cursos que se dan, que están hechos desde el programa, tendría que saber un asesor acompañante sobre bibliotecas escolares, porque si vas a ir a asesorar a una escuela para que ponga su biblioteca, pues entonces también tienes que saber de clasificación, de organización de acervos, de cuántos libros llegaron, de cuáles son, conocer los materiales, qué tipo de servicios brinda una biblioteca, cómo se gestionan los acervos, si vas a asesorar tienes que saber de todo. Y el proceso de adquisición del lenguaje escrito, pues cómo el niño aprende a leer y escribir y si voy a asesorar a los docentes yo también tengo que saber de eso. Todo resulta que la formación para los asesores acompañantes no era cualquier cosa, Había que formarlos en todo eso y de entrada como coordinación del programa teníamos que saberlo nosotros primero. Entonces resulta que no ha sido sencillo y bueno fuimos desarrollando muchísimas estrategias y talleres y cursos tratando de poder jalar todas esas informaciones y trabajarla con los asesores acompañantes. Por otro lado, la difusión de la estrategia, pues darle a conocer a todo mundo, qué era el acompañamiento, qué creen que vamos a acompañar a escuelas, ajá, ¿y eso qué es? En algún momento yo fui a un evento y una autoridad dijo que era muy bonito el acompañamiento porque era muy soler solos. Y entonces yo dije, no, creo que no tenemos mucha idea de esto. Y pues había que difundir la estrategia, darle a conocer a la gente que era el acompañamiento y no era de que vámonos a leer juntitos, ¿no? Si no era como, te acompaño en cómo vamos a hacer en tu escuela para poder formar lectores y escritores. Entonces, difundir a las autoridades, hacerles llegar la información, dar a conocer la estrategia. Solicitar el apoyo a las autoridades para que nos dejaran trabajar. Invitarlos a ser acompañantes si querían. Y también informarles de los avances y resultados a las autoridades, por un lado. Y a las escuelas también hacerles saber qué era la estrategia de acompañamiento e invitarlas a participar. Por otro lado, coordinábamos escuelas y a los asesores. Pues, hacíamos acciones de seguimiento y evaluación de cómo se estaba llevando a cabo la estrategia de acompañamiento. Y, pues, hacíamos reuniones con los asesores, visitábamos escuelas acompañadas y hacíamos… Y en algún momento hizo una evaluación en un jardín de niños. también desde la coordinación acompañábamos escuelas porque decíamos, bueno, le estamos diciendo a los asesores que es bien fácil, váyanse a acompañar escuelas y estaciónense con los colectivos docentes y todo, pero pues también lo teníamos que hacer nosotros, ¿no? para probar y sentir que era eso entonces no te puedes venir a echar el rollo de que el acompañamiento es bien bonito y bien lindo, pues si yo no lo he hecho Si yo no he probado. Entonces, acompañamos algunas escuelas. En algún momento hice una evaluación en escuelas acompañadas de preescolar. En realidad yo me encargaba más en preescolar. era la coordinadora del programa en el nivel. Y hicimos una evaluación porque empezamos a tener así como que algunos indicios de que las cosas no caminaban como queríamos. Y entonces hicimos una evaluación en el 2006 en las escuelas que se habían reportado como acompañadas. Fue una evaluación de carácter interno. Además, les digo, mi formación y mis capacidades no daban para mucho. Lo único que yo quería saber es justamente qué estaba pasando en las escuelas y si mis suposiciones eran ciertas o no. Hicimos dos cuestionarios, uno para director y docentes, y bueno, los aplicamos en esas escuelas, y nos dimos cuenta que la presencia del asesor no estaba impactando más allá de las acciones de la escuela con su biblioteca escolar, en comparación con escuelas no acompañadas. Es que nos fuimos a dar cuenta de que los asesores acompañantes iban a hacer trabajos de promoción de la lectura, y hacían muchas actividades de promoción de la lectura, pero no había un impacto más allá en su proyecto escolar ni en la vinculación con sus prácticas pedagógicas, sino que un asesor llegaba y organizaba, y vamos a hacer el kilómetro del libro, y vamos a hacer un festival, y vamos a hacer esto, pero no trascendía más allá de un proyecto. No se respetaba el colectivo docente en la decisión de ser acompañado o no. En general, las autoridades eran las que decidían a quién se acompañaba y a quién no, Cuando desde uno de los primeros, como principio del acompañamiento es justamente que la escuela tiene que ser, tiene que tener las ganas, tiene que ser voluntaria en este acompañamiento. Con un colectivo que no quiera trabajar y no tenga ganas, mejor ni entrarle. Y esa es mi experiencia. O sea, ellos tienen que tener ganas y tienen que pedir el acompañamiento. Pero en general estábamos viendo que no. Los supervisores o los jefes del sector decían, vas a acompañar a tal y vas a acompañar a tal. Los mismos asesores técnicos me decían, sabes que es que a donde me mandan ni siquiera me reciben bien. Y no es lo mismo que a donde los invitaban, entonces sí lo recibían de otra manera y el trabajo era distinto. La intervención del asesor técnico se encaminaba primordialmente a ser organizador de actividades, transmisor o capacitador. No había una intervención horizontal, cercana, de, ¿cómo les podría decir? Como de un participante más dentro del colectivo, sino como que yo llegaba a mi papel de Yo sé más y yo les vengo a decir cómo, entonces los organizo porque ustedes, pues bueno, son reflejo de lo que hemos sido. Así nos educaron, pues también qué querían que hiciéramos. Entonces, bueno, se nos refleja ahí y, bueno, eso pasaba. Por mucho que hacíamos énfasis de que no, y codo a codo íbamos a rescatar los saberes de los docentes y qué está pasando en la escuela y cuáles son sus necesidades, pues no, no tenemos una formación porque tampoco tuvimos esos modelos. entonces llegábamos a mandar y llegamos a decir que se hiciera había una tendencia muy marcada para realizar actividades de promoción de la lectura que no formaban parte de un proyecto claro de formación lectora la actividad predominante con respecto a la biblioteca escolar era su instalación pero no había detrás un proyecto de seguimiento y desarrollo de la misma estaba pasando lo mismo que había venido pasando justo antes de que se instalara la estrategia de acompañamiento Entonces, bueno, también decidimos acompañar escuelas. Y bueno, les cuento rapidísimo, por ejemplo, el caso de Guayapan, que fue una escuela que fui a acompañar. Guayapan es una población indígena, náhuatl, que está ubicada en el norte, pegadito al volcán Popocatépetl, que es del municipio de Tetela de Volcán, en mi estado. Esto fue a solicitud de una maestra que me fue a buscar porque estaba desesperadísima, porque se le habían perdido sus materiales y entonces quería que yo le ayudara a revisarlos. Entonces le dije, pues voy, voy a verla, además de la escuela de la última, de la última, de la última donde se acaba el estado. Entonces le dije, pues sí, sí voy y vamos a revisar. Ya estando con ella, pues no, resulta que no había perdido tantos materiales y estaba espantadísima, pero entonces me pude instalar con ella. Me pidió que le ayudara a instalar su biblioteca y entonces es una escuela bidocente y docentes que tiene dos maestras y se atendían dos grupos, una escuela muy grande. Sí, porque luego en los términos del sistema todo el mundo sabemos a qué estamos hablando, pero cuando ya le hablamos a otra gente dicen, ay, quién sabe qué es eso. Entonces, una escuela muy grande y tenía toda la intención de instalar su biblioteca. Atendiendo sus necesidades particulares, ellas lo que les interesaba mucho era convencer a los padres de tenerlos en el preescolar porque había una escuela juntito de Conafe que les estaba robando todos los niños porque ahí les enseñaban a leer y escribir desde los tres años. Y entonces era una competencia muy fuerte y ellas lo que querían es decirles a los padres que no se tenía que enseñar a leer de tal manera, pero que era importante que fueran al preescolar. Y la otra era la enseñanza del náhuatl, una lengua que se está perdiendo. Y entonces tenían como características muy particulares en su proyecto y querían una biblioteca en su escuela. Entonces, lo que hicieron, atendiendo su necesidad, fue vaciar su dirección. La dirección no la utilizaban porque como eran maestras que atendían grupo, la dirección siempre estaba solita. Todo lo que hicieron fue vaciar su dirección y ahí instalar su biblioteca. Los niños ayudaron en la decoración, los involucraron a los niños y a los padres. Hicieron su reglamento. Nosotros íbamos continuamente, pero no por mis ocupaciones, no iba yo con la frecuencia que yo hubiera querido. Y fuera como un acompañamiento entre que lejano, pero estábamos ahí. Y además la lejanía de la escuela. Bueno, pues se inauguró la biblioteca y se hicieron talleres el día que se inauguró con los padres. Y más adelante, en esta especie de establecimiento de redes y trabajo de alguna manera exitoso, la zona escolar, la supervisora organizó que las educadoras que habían trabajado con todo esto de instalar su biblioteca, generar los servicios, el reglamento, involucrar a los padres de familia y darle movimiento a su biblioteca, se organizaron talleres con las directoras de las mismas escuelas de la zona y las educadoras del Jardín de Niños fueron las que les daban los talleres de cómo se habían organizado y cómo se... Aquí esta chica les está enseñando cómo había hecho sus fichas bibliográficas porque esta chica llegó un momento que se fue a las bibliotecas públicas a preguntar cómo se movía una biblioteca, qué se hacía, qué tipo de servicios se daban, cómo se hacían las fichas catalográficas, etcétera, etcétera. Y entonces fueron como ellas dándole vida de esa manera a su biblioteca, pero fue como un proceso de formación propio. Y aquí está la otra chica también enseñándoles a, creo que, a clasificar sus materiales. Sus expectativas iniciales de las educadoras era tener un espacio para su biblioteca, que estuvieran sus libros acomodados y organizados, y apoyar en los procesos de lectorescritura de los niños. Pero, ay, aquí no se ve, pero en sus reflexiones finales, ellas entendieron que la biblioteca era muy importante en su escuela, porque formaba usuarios de la biblioteca, porque formaba que los niños ya sabían para qué funcionaba la lectura, para qué funcionaba y cuál era el sentido de la lectura. Y estaban como mucho más convencidas de por qué tenían que tener una biblioteca en su escuela. Y este justamente tenía que ver con este proceso de acompañamiento, que les digo que no fue verdaderamente así como con toda la profundidad que nos hubiera gustado. Las maestras comentaron que había sido una experiencia muy enriquecedora, habían aprendido muchísimo para mejorar su labor, que en lo personal necesitaban ellas, veían como una necesidad ser usuarias críticas de la lengua escrita para poder servir de modelo ante sus niños, que les había permitido mejorar sus situaciones didácticas, que habían conocido mejor los libros y los aprovechaban ahora de mejor manera, que los niños ahora tenían conocimiento de la función de la lectura. Y estamos hablando de preescolar. Pues, rápidamente, ¿qué necesitamos? Hay muchas preguntas, María. Ah, ok. Quizás podemos pasar a ellas, si te parece bien. Nada más. ¿Sí? ¿Termino con cierras? Perfecto. Entonces, pues, me regreso. Las problemáticas que les mencioné hace rato siguen siendo actuales. No se acompaña al colectivo docente, se ordena, se supervisa, se revisa lo que se está haciendo. Se siguen organizando muchas actividades de promoción de la lectura. No hay un impacto en los proyectos escolares. Tampoco hay un impacto en la transformación de las concepciones de los docentes y de los directivos, incluyendo los asesores técnicos. Y yo creo que algunas de las causas, bueno, son nuestra formación como docentes, que no tenemos una función establecida como asesores técnicos y que no se ha comprendido en la totalidad este enfoque y el sentido de lo que es el acompañamiento. ni las autoridades, ni nosotros como apoyos técnicos, ni en las escuelas. Se exigen resultados rápidos, prontos, cuantitativos, cuando este proceso de acompañamiento es un proceso profundo, dinámico, lento de alguna manera y que no se ve a simple vista. Si estamos pensando en la transformación de las concepciones de los docentes, en la transformación de las prácticas pedagógicas, eso exige todo un trabajo de revisión de propósitos, de contenido, de la misión de la escuela. No es sencillo sentarse con el colectivo, por un lado a reconocer sus saberes y por el otro lado, de qué manera yo como asesor técnico intervengo con ellos para hacerlos reflexionar sobre qué estamos pensando sobre lectura y escritura en la escuela, qué estamos haciendo con ellos. Entonces, de alguna manera, yo creo que lo que se necesita, y esto es una propuesta personal, es que hace mucho falta la continuidad en la formación de los asesores. Les digo que como no somos alguien que existe en el planeta del sistema educativo, pues resulta que somos además muy movibles. Sabemos gente con mucho tiempo, pero hay mucha gente que va y viene siendo asesor técnico y no hay procesos de formación. No sabemos capacitar a los docentes, no sabemos intervenir, no tenemos la formación necesaria. Y estamos hablando de una formación bastante compleja, desde qué es el sistema educativo, cuáles son los programas curriculares, de qué manera intervenimos, cómo ayudamos a los docentes, cuál es nuestro contexto. Es muy, muy complejo. Un asesor técnico tiene que conocer casi, casi de P a P a todo el sistema educativo y lo que lo envuelve, las relaciones. Tiene que tener además experiencia frente a grupo. A mí se me hace muy importante. Yo no puedo llegar con un maestro a decirle que está haciendo bien o mal o ayudarlo a entender que está haciendo bien o mal. Si yo jamás me he parado frente a un grupo, si jamás he estado con niños, ni sea lo que me enfrento como padre, con los padres, con los directivos, con mi supervisora. Si yo jamás viví cuando estaba yo dando clases y llegó mi supervisora y se me caían los calzones, pues una tope no lo ha vivido, pues no sabe qué hacer. Entonces necesita mucha formación y me parece que se ha dejado de lado. rescatar el sentido del acompañamiento como que también se ha dejado de lado el sentido del acompañamiento tiene que ver con la transformación de las concepciones con elaborar proyectos escolares que tiendan a la formación de lectores y escritores, pero justo también tenemos que trabajar en los conceptos, que es la formación, que entendemos por un lector y un escritor, y entonces cómo lo tenemos que formar y en ese sentido, qué tipo de prácticas debo de transformar también procesos muy profundos que hay que trabajar de mucho tiempo con los maestros. Rescatar el enfoque y la propuesta del Programa Nacional de Lectura. Me parece que también el programa es innovador y tiene características que de veras lo hacen formador de lectores y escritores, pero si lo hacemos a un lado y no usamos sus materiales y si ahora hay menos libros en las escuelas, menos dinero, pues me parece que habríamos que hacer desde las escuelas a lo mejor un replanteamiento y exigir que se nos siga otorgando materiales. Y reivindicar a la escuela como el centro del sistema educativo. Me parece que ahora, bueno, desde hace mucho tiempo, de una manera tradicional, la escuela es el último en el sistema educativo, la escuela es la última considerada. Se rinden cuentas a las autoridades, se rinden cuentas a los programas, Los programas dicen estamos haciendo mucho, estamos haciendo tantas escuelas tenemos y tantas escuelas trabajamos. Y resulta que lo único que se hace a la escuela es pedirles informes, informes de lo que se está haciendo en las escuelas, pero en las escuelas no sucede nada, en las escuelas no pasa nada. En las escuelas no llegan los programas, a las escuelas no se trabaja con los programas, pero porque lo que se hace es que es la última que se considera. Entonces, en algún momento se nos dijo que lo más importante y que los programas estaban para la atención de la escuela. Y resulta que es al revés. La escuela está para que los programas puedan justificar sus gastos y sus acciones. Y ya para terminar. Ya no voy a decir que estoy en las escuelas ahorita. Porque ahora estoy en unas escuelas. Y entonces todo lo que vengo a decir estoy tratando de aplicarlo en las escuelas. Pero ¿por qué y para qué acompañar? porque cambia las estructuras de relación y aprendizaje de los involucrados, porque da valor y dignifica los saberes y construcciones de los participantes, porque transforma las concepciones de los maestros, porque permite un análisis profundo de los propósitos de la escuela, los programas curriculares y de la biblioteca misma. Eso es lo que hace el acompañamiento, eso es lo que queremos que haga el acompañamiento, lo que queremos es que suceda en las escuelas. Formar lectores implica construir al interior de las escuelas microsociedades de lectores y escritores. Para ello, la biblioteca escolar es uno de los espacios privilegiados para que esto ocurra. Más allá de los mandatos de forma vertical y las capacitaciones en masa para los maestros, el acompañamiento puede ser la alternativa para la instalación y desarrollo de la biblioteca escolar a través de la transformación de la gestión escolar y los procesos de formación de los docentes. El acompañamiento permite la transformación integral de la escuela, una escuela que cumpla con su cometido. Seguramente, una escuela que cumpla con su cometido no marginará a los alumnos del mundo de la cultura escrita. Y algo que más o menos dice lo mismo, pero que lo dice alguien con mucho nombre, dice, todos los usos de la palabra para todos, me parece un lema bueno y con agradable sonido democrático. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo. Gianni Rodale. Muchas gracias. Gracias.

SISTEMA

NTSC

DOCUMENTO_DIGITALIZADO

SÍ

FECHA_INGRESO_ENTREGA

01/12/2011

CODIGO_BARRAS_LTO

BWF480

BARRA

Difusión

CONDUCCION

Pilar Martínez, moderadora

TEMA_CONTENIDO

Promoción de la lectura y la literatura

FECHA_GRABACION

01/01/2011

LOCACION

Teatro de las Artes

CLASIFICACION

A

IDIOMA_ORIGINAL

Español

REALIZACION

Ernesto Leobardo Romero Flores

PRODUCCION

Ernesto Leobardo Romero Flores

LIGA_COLECCION_INTERFAZ

https://interfaz.cenart.gob.mx/video/31-filij-encuentro-internacional-de-cultura-lectora-leer-abre-espacios-para-el-dialogo/

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https://interfaz.cenart.gob.mx/video/31-filij-encuentro-internacional-de-cultura-lectora-leer-abre-espacios-para-el-dialogo/?play=id_0011

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