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CUID
M-05074
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 28
SINOPSIS_SERIE
Participantes de México y otros países comparten en un espacio centrado en la reflexión sobre la lectura y la literatura. El encuentro impulsa conversaciones que fortalecen la creación de entornos que favorezcan el acceso a los libros y el intercambio de ideas. Se destaca el papel de la lectura literaria como medio para construir sentidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad de formas de pensar
EXTRACTO_SERIE
Un encuentro que convoca voces nacionales y extranjeras para dialogar sobre la lectura literaria como medio para construir sentidos, compartir experiencias y reconocer la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Eliana Yunes (Brasil)
SINOPSIS_PROGRAMA
La sesión explora la experiencia lectora desde una mirada personal y colectiva, poniendo énfasis en cómo los entornos culturales, las prácticas cotidianas y los vínculos afectivos moldean la relación con la lectura. A partir de recuerdos, reflexiones y análisis contemporáneos, se examinan los cambios en los hábitos culturales de la infancia y la juventud, así como el papel que hoy desempeñan los medios digitales, la escuela, el hogar y los espacios públicos. La intervención aborda la importancia de la mediación, la formación de comunidades lectoras, la socialización de saberes y la construcción de significados compartidos. También se plantean retos actuales para el fomento de la lectura y se destacan la diversidad de trayectorias lectoras, la necesidad de escucha y la importancia de crear condiciones que permitan a las nuevas generaciones apropiarse del mundo a través de la palabra
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la experiencia lectora y su relación con la vida cultural, los entornos de formación y los cambios en los hábitos juveniles, resaltando la importancia de la mediación, la diversidad de trayectorias y la construcción de sentido a través de la lectura
N_PROGRAMA
7
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
01:29:36:09
PARTICIPANTES
Eliana Yunes, especialista en lingüística y literatura
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Eliana Lucia Madureira Yunes
Investigadora y crítica literaria brasileña dedicada al estudio de la lectura y la formación de lectores. Profesora e investigadora en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio), ha centrado su trabajo en comprender la lectura como un proceso activo y contextualizado de construcción de sentido.
Su obra articula teoría literaria y pedagogía, proponiendo estrategias para fortalecer la relación entre lector y texto. Entre sus aportes destaca Tejiendo al lector: una red de hilos cruzados, donde emplea la metáfora del tejido para explicar cómo se conforma la competencia lectora a partir de experiencias e interpretaciones diversas.
Además, ha colaborado en programas de promoción de la lectura, en proyectos editoriales dirigidos a jóvenes y en iniciativas públicas vinculadas al libro y la educación, consolidándose como una figura relevante en los estudios de lectura en Brasil
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
De nueva cuenta, sean ustedes bienvenidos a una sesión más de este Seminar Internacional de Fomento a la Lectura, en esta ocasión dedicado a la experiencia lectora. Hace unos días, Eliana me decía, ¿y ahora cómo me vas a presentar? Y yo le decía, yo nunca sé cómo voy a presentar a las personas, menos a una persona que tiene tantas facetas y que es tan querida, y muchos de ustedes probablemente ya la han escuchado. Liliana es brasileña, habla perfectamente español. Es una persona que ha tenido en Brasil y en Latinoamérica un papel muy importante. Yo la conocí hace muchos años. Y me impresionó muchísimo, en principio, su avidez intelectual. Recuerdo una plática que tuvimos en mi casa hace muchos, muchos años y me agarró en un rincón y me empezó a preguntar y me empezó a contar y estaba investigando en ese entonces, estaba investigando en Alemania y entonces estaba leyendo cosas de filosofía, leyendo cosas de lingüística. Pero yo ya la había conocido que había trabajado en políticas públicas, trabajaba en ese entonces en la sección de IBI en Brasil. Y bueno, me impresionó muchísimo y sobre todo me impresionó que además de toda esa avidez intelectual, de toda esa energía para realizar distintos proyectos, Ella tenía una vida extraordinariamente rica. No voy a contar las cosas que me contó en ese momento, pero no las voy a contar. Eran cosas muy extraordinarias que me revelaban a una persona que estaba fundamentalmente inquieta. Fundamentalmente con ganas de experimentar, de probar, de incidir en el mundo. Brasil es un país que tiene, bueno, yo creo que es el país más, aunque nunca he estado, es el país más rico de Latinoamérica en el sentido en que es el país más multifacético de Latinoamérica, el país que tiene, digamos, más contrastes, mayor biodiversidad. Y es un país que Latinoamérica, desgraciadamente, por lo menos México le ha dado la espalda, no tiene una relación tan fluida. Es un país donde han estado muchos científicos. Es un país que ha desarrollado muchísimas áreas de ciencia, de tecnología, de educación. Y desgraciadamente, a pesar de que está aquí al lado, nosotros lo conocemos fundamentalmente por la samba, por la música, por el fútbol. Y no por toda la cultura brasileña, no por toda la cuestión educativa, científica que tiene. será sin duda la gran potencia de Latinoamérica. Y en parte también es un país que ha invertido muchos esfuerzos en educación. Eliana ha trabajado en distintas partes, en distintas facetas de educación y de lectura en Brasil, en el diseño de políticas públicas, en la formación de profesionales en la universidad. Es también promotora y ha tenido además el tiempo, no sé cómo le hace, de estar tejiendo redes. Tejiendo redes también es una de sus labores y tejiendo al lector una red de hilos cruzados. Será el título de un libro que se publicará dentro de pronto en Ríos de Tinta. Todavía no está publicado, pero ya hacemos el anuncio. si no me equivoco es el primer libro de ella al menos publicado en México. Cuando hicimos el seminario sobre la experiencia lectora, yo recordé un libro que ella me había dado que se llamaba La experiencia lectora justamente, en donde recogía textos de ella y textos de otras personas, entre otros de Jorge La Rosa, y bueno, pues la invité. Y ahora me dice que yo le pedí que hablara sobre los jóvenes. Bueno, no me acuerdo de eso, pero entonces asumo la responsabilidad de haberle dicho que yo le pedí que hablara sobre los jóvenes. ella va a hablar sobre lo que quiere hablar sobre lo que yo le pedí va a decir eso seguramente pero bueno pues siempre es un placer escucharla es un placer tenerla y además es una gran amiga gracias Eliana bueno bueno Quiero dar antes de todo las gracias a Daniel Golding, a Mónica González, a Antonio Banclé, a toda la gente que me invitó a este seminario, confiando otra vez que yo pudiera quizás agregar algo más a la discusión o compartir con todos los expertos que aquí están reunidos de tantas partes del mundo, compartir con ellos algunas experiencias brasileñas. Yo creo que si no fuera el compromiso tan serio que tengo con Daniel y con ustedes, de verdad, de verdad, me tomaría algo que ya está escrito y que se va a publicar, que lo leería acá, lo leería acá para ustedes. Pero estaba ese compromiso. Entonces, estos días, a cada momento que podía salir, estar sola, estaba completando el texto con los apuntes de memoria que tenía, algunos textos que había traído para si alguien necesitaba alguna indicación más. Y bueno, ustedes van a ver que voy a leer partes del texto y luego voy a parar para comentar, improvisar, pero eso no significa que no tengo menos respeto por ustedes. Me perdonen, por favor, lo que se ha pasado. cuando me llegó el email de de Daniel yo dije bueno claro en el grupo de estudios de posgrado que conduzco en la Universidad Católica de Río hay gente que están en la investigación de la lectura de los jóvenes y la cuestión con la internet, con la red. Pero la primera idea que tuve fue preguntarme qué me pasó cuando yo tenía 7, 8, 9, 10, 12, 17 años. Cómo la lectura se ha ubicado en mi vida y en mi juventud. Tras pensar un tiempo, decidí llamar a mis amigos, los viejos amigos de mi ciudad, por la internet o por teléfono, y pedir que nos organizáramos en un chat para tratar del tema. ¿Qué temas, qué libros habíamos leído y por qué? ¿Quiénes nos prestaran los libros? ¿La sugerencia? ¿De quién las recibíamos? ¿Cuáles de nosotros hemos formado una biblioteca personal? ¿Y cómo? ¿Cuáles de nosotros nos habíamos transformado en escritores? En esta charla por la internet, en el chat, nos recordamos que los primeros libros para casi todos nosotros fueron regalos. En verdad no había librerías de libros infantiles en nuestra pequeña ciudad. Nosotros vivíamos en las montañas. Hay montañas en Brasil también. Estamos como a dos o tres horas de río, desde el río de Janeiro. Río en verdad está entre el mar y una cadena de montañas. En estas montañas están las ciudades que llamamos serranas de la sierra. Y ahí está mi ciudad que fue fundada por suizos alemanes, suizos alemanes, italianos. Y allí hay una diversidad ya muy grande de culturas. Pero en aquel momento, ya hace como 50 años, teníamos una población como 50 o 60 mil personas. Y esta ciudad tenía una pequeña biblioteca pública y ya tenía seis cines, salas de cine. tenía un teatro un teatro que venía del siglo XIX que fue construido para una visita del emperador pero funcionaba y había una plaza con un pequeño bosque y tres fuentes alrededor de las cuales las fuentes se llamaban el amor, el celo y saudade que es una palabra que no tiene traducción en muchas lenguas. Y ahí alrededor de estas fuentes, de estas fuentes, se reunían los poetas mayores y los jóvenes con la guitarra muchas veces para cantar y hablar sus poemas. Había también ahí en la ciudad dos filarmónicas con más de 100 años que nos convocaba los fines de semana por las tardes para el paseo público. Las mañanas de domingo eran reservadas para leer en la plaza después de la iglesia, pero leíamos cosas muy ligeras que comprábamos en los kioscos, cómics, mientras los mayores leían periódicos. Y las tardes, cuando ya éramos jóvenes, porque en la infancia todos nosotros nos acordamos que fueran los abuelos los que nos presentaran narrativas, tanto las orales, cuanto las del cine. Mi abuelo especial me tomó en sus brazos y por primera vez me ha llevado a una sala oscura, que me ha dado mucho miedo hasta que se encendió la pantalla. Yo vi por primera vez una película, Lily. Bueno, entonces por la tarde ya los jóvenes íbamos al cine y nos poníamos la mejor ropa. porque cuando salíamos de la sala de projeción nos sentábamos en una cafetería en una cafetería en que había dulces de fresas con crema y ahí sentados discutíamos no solo la película pero los libros recomendados pero sobre todo los libros prohibidos. Había en mi ciudad un servicio de información sobre la agenda cultural. Y en esa agenda cultural aparecían las indicaciones autorales, Luego una crítica corta, pero al final ponían recomendado para niños, no recomendado para niños, recomendado para jóvenes, para jóvenes con más de 15 años, con más de 18 años y así. Entonces era muy bueno para nosotros porque nos íbamos justo a los libros prohibidos. Los que no teníamos tíos con una biblioteca de cedro, como cuenta Lucía de Galeano en el libro de los abrazos de Eduardo Galeano, Los robábamos de las estanterías de los padres, de las madres, de las estanterías secretas de grandes colecciones que había en la biblioteca de los jesuitas que tenían una escuela y también hay una facultad de filosofía. ya en aquel momento con aproximadamente 80 años. Entonces, en esta biblioteca de los jesuitas habían libros que se quedaban en las estanterías, en las estantes más altas. Y para que no alcanzáramos, hacía falta pedir una escalera, se dice, una escalera, para alcanzar esas partidieras, pero había que tener el permiso. Años después, yo he leído algo muy semejante en la obra de Bartolomeo Campos Queiroz, que acaba de ganar el premio SM, y que espero que pueda venir a Guadalajara. Cuenta él en un libro preciosísimo que está traducido acá en español por parte de padre. Que su abuelo, con el cual vivió entre los ocho y los diez años, escribía en las paredes de la casa toda la historia de lo que se pasaba en su ciudad muy pequeña, en Minas Gerais. y lo escribía las cosas que toda la gente podía leer, los niños abajo y en las paredes más altas ponía la historia de lo que solo deberían conocer cuando fueran mayores. Así hacían igual los jesuitas allá. Habíamos descubierto que los libros prohibidos se guardaban en estas altas estanterías, pero pronto encontramos una manera de burlar la situación. Las bibliotecas domésticas no tenían muchos libros infantiles. Eran los años 50 y la literatura infantil brasileña no tardaría por lo menos 20 años más para salir hacia afuera con una producción que se reconoce en el mundo como una de las más importantes. Nuestros libros en general, regalos que se compraban en las papelerías, que tenían libros en la ciudad, eran más bien cuentos populares de traducción portuguesa. Y los libros, los cuentos de Anderson y Grimm, Perro menos, pero llegó un poquito más tarde. Ya ayer ustedes pudieran ver, oír, porque él ha llegado más tarde que el Grimm, con la exposición de Enmagí Garra. Leyendas con pocas ilustraciones, muchas leyendas, leyendas indígenas, africanas, porque tenemos un recopilador fantástico en el país, un señor que trabajó hasta los 100 años recopilando cuentos, se trataba de indicar los orígenes todos. Cámara Cascudo, que es un hombre que jamás ha salido del país, pero escribió como 80 libros sobre la cultura popular brasileña, sobre todo sobre estos cuentos. Y había además a Monteiro Lobato. Yo no sé cuántos de ustedes conocen a Monteiro Lobato, pero les digo que es una pena, que es una pérdida. Yo tenía como ocho años cuando me enfermé, tuve un problema de salud. Y mi madre me ha alejado de los otros hermanos, éramos seis. Y yo me quedé en una habitación sola y claro, le molestaba a ella muchísimo porque no quería estar sola, no había televisión en este momento. Y me vino a visitar mi padrino con un regalo, una caja. Puedo recordar el papel, puedo recordar los libros. Están conmigo, es verdad. Y me traía la colección completa de las obras de Monteiro Lobato. Monteiro tenía una serie de libros cuya historia de una abuela, dos nietos, una muñeca que se había ganado el poder de la palabra, Emilia y una vieja negra que cocinaba, vivían estos personajes en una casa rural donde los nietos se iban a ver la abuela en las vacaciones. Y esta abuela tenía una biblioteca extraordinaria y sobre todo permite a que los nietos tengan experiencias propias de vida en este espacio rural. rodado. Ellos en verdad materializan sus deseos, sueños, sus fantasías en este espacio con el apoyo de la abuela y de la cocinera negra. Y más que experimentar, hay un intercambio muy fuerte entre las historias que viven en su imaginario, pero que van desde traer a este sitio todos los personajes de las historias de los cuentos populares, hasta un viaje al cielo, a la luna, hasta la búsqueda del petróleo, que seguramente Decía Lobato que era, además de escritor, un hombre público, estaba seguro que había en Brasil. Entonces, Lobato me trajo la extensión del mundo a mi casa, a mi habitación. Yo tenía como siete, ocho años por ahí. Una de las cuestiones que comentábamos nosotros en el chat era cómo estar cerrado entre montañas en un valle, muy cerrado. Nos traía la sensación de que había que ultrapasar las montañas para conocer el mundo y Lobato ha hecho esto conmigo. En verdad me ha dado su mano. Tengo que contarles que me acordé de esto hace unos días. Cuando estaba en Santiago de Chile. Y crucé los Andes en avión y por primera vez marqué cuánto tiempo tardaba al avión cruzar la cordillera. Al lado de Argentina estaban Las Vinas, un mundo totalmente diferente del lado chileno. Y yo me acordé de Montero Lobato, que cuando empecé a leer sus libros, descubrí un paisaje totalmente nuevo en mi vida. Además de leer las noches para los niños, la abuela permitía que ellos comentaran. Y ellos eran muy, como decir esto en español, eran muy desafiadores, que hacen retos desafiantes de los conocimientos que la abuela pasaba en las historias. Entonces, las historias todas, las de Grimm, las de Perro, el Quijote, todo el primer contacto que he tenido con las historias de Hans Staden, que es un alemán que de hecho se ha perdido en náufrago en Brasil en los años 1600, por ahí, y escribió un libro muy importante, la adaptación de esto. Los vatos lo trajo todo para la discusión de los niños. Y ellos podían meterse ahí y discutir con la abuela lo que era correcto o no. Por ejemplo, Emilia, que es la muñeca que habla, reescribe todas las fábulas de La Fontaine. Porque cree que estas fábulas son muy malas, muy malas. Y los libros traen toda esta argumentación, toda esta discusión. Les cuento por curiosidad que cuando me curé y volví a la vida normal, durante mucho tiempo mi madre decía que no sabía qué había pasado conmigo, qué medicina me hubiera dado para que yo me pusiera así tan contestadora. Y yo nunca me di cuenta de eso hasta que leí otra vez Montero Lobato cuando tenía 20 años. Entonces, yo supe qué Emilia había hecho conmigo. Perdón. Perdón. Bueno, en la escuela no se leía literatura, no teníamos una biblioteca escolar, pero los libros de texto traían fragmentos de cuentos, de novelas, poesía brasileña, y los maestros conocían muy bien estos textos. Por esto comentaban con nosotros lo que no teníamos ahí para seguir leyendo. Y muchas veces perdían un largo tiempo contando las historias que estaban en fragmentos en los textos y nos indicaban la biblioteca pública para que fuéramos a recoger, a buscar lo que nos interesaba. Los amigos reunidos conmigo en este chat recordamos que preferíamos en aquel momento, a los 10, 12, 13 años, aventuras, la ciencia ficción y las biografías. Pero pronto el cine nos robaba el tiempo para viajar y conocer otros mundos, otras culturas. Yo me acuerdo, por ejemplo, así muy claramente, que me fui al cine cinco veces a ver Marcelino Panellino. Toda la secuencia de historias de la emperatriz Sisi de Austria. bueno, los desmandamientos y todo más lo que nos llamaba la atención para seguir buscando informes, informaciones que estaban más allá de nuestra ciudad. Estas ganas de conocer las cosas, de conocer el mundo grande con que soñábamos, alimentaba nuestra curiosidad por otros libros, otras películas. Y había esto, la oportunidad de un caje continuo de los libros, los cambiábamos los libros y les poníamos, ni me acuerdo bien, una tapa, ¿se dice? Una tapa de papel, ¿cómo? Un forro. un forro de papel opaco para que no supieran los mayores que libros estábamos leyendo. La memoria más antigua de nosotros, ya les dije, es de los abuelos a contar historias conocidas o inventarlas y acompañarnos primero en las novelas de la radio. Yo seguí mucho la radio antes que viniera el cine y después la TV. La TV nos ha llegado en los años 60. No tardó a cautivarnos para el teleteatro. La TV brasileña de los años 60 era muchísimo, pero muchísimo mejor de la que tenemos hoy. Teníamos un teleteatro donde todas las historias tradicionales y universales de la cultura eran presentadas los sábados por la tarde. Y toda la serie clásica de los griegos, hasta mi primer contacto fue con los vatos, Los niños, se me olvidó decir, los niños del sitio de Doña Venta de Montero y Lobato, tenían una posibilidad de hacer dos tipos de viajes, en el tiempo y en el espacio con palabras mágicas. Viajar en el espacio, para viajar en el espacio, hacía falta un polvo que se llamaba Pirlín Pimpín. Y para viajar en el tiempo, hacía falta el Chibún, que era como un mergullo, se dice, que se pone en el agua, cuando la gente salta dentro del agua. ¿Un polín? No, no. Un marino. No, cuando la persona está al borde de una piscina y mergulia. Bueno, ustedes ya lo saben, ya lo entienden. Bueno, es como entrar en el tiempo, como entra uno en el agua, como salta uno en el agua, saltar en el tiempo y ellos hacen viajes al tiempo de los griegos. Entonces, mi primera información sobre la Grecia ha venido de este libro, de esos libros. Y ahí descubrí toda la cultura del tiempo clásico, del tiempo de oro, de allí. Me encontré por primera vez con las cariátides, con los filósofos y con los mitos griegos. Contaba la vieja señora, discutía con los griegos, que la tomaban como una pitoniza, que sabía el futuro. Y luego los jóvenes, los niños que discutían si las cosas estaban ciertas o malas. Así, por primera vez he visto una crítica de Edipo. ¿Edipo se dice? Pues, en esta ocasión, en los años 60, ya habiendo leído Montero Lobato, teníamos estos cuentos, estos mitos y las obras, por ejemplo, de Shakespeare y Moliere y las de Lobato. Lobato sigue teniendo en la televisión brasileña la tercera versión de la actualización de las historias del sitio de Doña Benza. Bueno, ya a los 18 años disputábamos una oportunidad para subir a la escena, porque nos había encantado acompañar Juan de Arco entre llamas a las piezas de Ibsen. y éramos nosotros mismos personajes en búsqueda de autores, entre tantos directores que venían desde Río por temporada. Y nos quedábamos, Río está como en este momento como a dos horas de Friburgo, que era mi ciudad, que es mi ciudad. Pero en aquel momento hacía falta el tren, entonces tomaba más tiempo, usábamos el tren, en verdad. No teníamos buenas carreteras. Pero venían directores, autores y actores a presentar las... ¿Qué es eso se dice? Y luego estábamos encantados de tener contactos con gentes tan famosas, con gentes tan importantes. y que nos animaban a organizar grupos de teatro y quizás que habría una oportunidad para que también algún día pudiéramos bajar la sierra y hacernos referencia para otros jóvenes. A los 18 años ya experimentábamos un tiempo difícil con la dictadura y nos fuimos a la universidad en Río. Allí había, como dije a ustedes, una facultad de filosofía muy importante, donde todos los jesuitas del país se formaban, pero la dictadura la había cerrado. Entonces, los que hacían ciencias sociales, filosofía como yo, letras, pedagogía, nos quedamos sin posibilidad de seguir los estudios en la ciudad y todos bajamos al río. La internet nos reunió otra vez en este momento a un llamado mío para los recuerdos. Recordamos que leíamos y leíamos mucho. Hablábamos de los libros, de las películas, sin mediaciones especiales. No hablábamos con nuestros padres o maestros sobre las cosas que estábamos leyendo. Les cuento, por ejemplo, que yo tenía como 12 o 13 años y en mi cumpleaños había una chica que era hija de un pintor, de una poeta, que vivía en Brasilia y se había cambiado, se había mudado para mi ciudad. y había mudado en julio. Mi cumpleaños es agosto. Se fue a mi casa y me regaló un libro. Abrí el libro y era un libro con dibujos de niños. Era El Principito. Abrí el libro y dije, bueno, la chica de verdad no me conoce porque está hace un mes acá con nosotros. Entonces, se imagina que yo leo cosas de niños. Yo ya estaba leyendo El Quijote en la versión original. Entonces, dejé ahí el libro y no lo leí. No le dije nada. Algunas veces me preguntó y yo así dije que sí, va a leer, no había tenido tiempo. Bueno, hasta que a los 15 yo me correspondía con un joven de Inglaterra para entrenar el inglés. Yo no le conocía a él y él tampoco a mí. Era una forma que en aquel momento teníamos para acercarnos a otros jóvenes. había una indicación de personas que sí querían corresponderse y yo me correspondía con este joven hasta que un día me citó él en la carta que una frase que está allí en el principito que podemos esperar con el corazón más caliente si la persona que esperamos tarda. Y citaba el principito. Entonces me acordé del libro, fui a la estantería, lo tomé y lo leí tres años después de que lo había ganado. En la secundaria leíamos más de lo que nos pedían los maestros y soñábamos ya con los 18 a intervenir socialmente para que el mundo fuera más justo y mejor en las historias reales que se pudiera cambiar. Vivimos este momento muy duro de la dictadura. Había la conciencia, me dice que tengo 35 minutos y me restan como 18 páginas, entonces no le voy a prestar atención. ¿Sí? Es lo único. Es que no puede ser. Bueno, yo creía que me iba a sobrar tiempo. Ahora me falta. Voy más rápido. Bueno, esta conciencia política aprendida por nosotros nos recordábamos en las novelas del siglo XIX que habíamos leído en obras del modernismo brasileño, sobre todo con poetas y los novelistas regionales que traían los dolores sociales del país, el hambre, la miseria, las maniobras políticas. Yo misma trabajé muy poco con jóvenes como maestra, porque de la escuela secundaria me fui a la universidad y desde ahí al posgrado, de donde salí a enseñar a los que tenían casi mi edad. En aquel momento tener cinco años era mucha diferencia, pero no tanta. Profesora de literatura, de teoría de literatura más bien, seguí las metodologías clásicas que los manuales me ofrecían. Hasta que percibí que todas aquellas técnicas, todas aquellas teorías más bien alejaban a la gente del encanto de leer. Yo era enamorada de la literatura, de la lectura, pero no lograba que la gente se encantara, se comprometera con el gusto de leer. Ellos conocían los textos, las obras, conocían datos de autores, los estilos, pero les faltaba el amor por la literatura. No se involucraban, no sacaban de los textos experiencias que pudieran comunicarse a los demás ni que correspondieran a sus deseos y a los cambios de vida que se imaginaban. Entonces, decidí cambiar primero la posición de las sillas en el salón de aula. Hice un círculo, me metí ahí junto con ellos en la misma posición y decidí que leeríamos los libros, los comentaríamos ahí juntos. Hemos experimentado esto con mucha resistencia al principio, porque a la gente les gustaba leer en voz alta, les daba mucha vergüenza. No conocían bien la prosodia, no sabían hacer las pausas, tenían mucho miedo a pronunciar mal los términos que no conocían. Bueno, pero poco a poco logramos que con cuentos cortos y poemas empezaran a leer y a comentar y a sentir y a decir lo que sentían leyendo estos textos. Y fueran los primeros éxitos que tuve yo. La lectura y ya la literaria en primer lugar me apareció como siendo algo para la vida, como había sido para mí a los ocho años y no para los exámenes finales de los cursos. Dejamos las teorías intervenir apenas para subrayar los hallazgos en la lectura y las preguntas que nos hacíamos, porque esto y no aquello, y el placer de venir a la clase pasó a garantizar una discusión siempre más interesante para los jóvenes que viviendo como yo la dictadura, tenían muy poco espacio para la circulación de sus ideas. Estas memorias recogí todas allí en el chat con mis amigos, entre viejos amigos y nuevos compañeros, porque otros jóvenes se agregaran en el chat. Esto porque yo hago un trabajo desde la Cáceres de la Unesco de Lectura con tres comunidades distintas que no tienen acceso al libro, no tienen bibliotecas. Además, hay bibliotecas cercanas, pero no tienen el hábito de estar allí. Son demasiado pobres, les da vergüenza aparecer como son. Entonces, estamos con algunos proyectos y uno de ellos está con un grupo de jóvenes en una zona importante de la ciudad, pero que vive en las favelas, que son considerados fracasados en la escuela. Les abrimos las puertas de una casa y les decimos a ellos primero, a los padres, que les íbamos a ofrecer una forma de recuperación de la escuela. Pero más bien no era esto. Teníamos una biblioteca y desde la biblioteca empezamos a leer con ellos, así, a ver las películas y a discutir. Y estos jóvenes en un momento de nuestra charla entrarán en la internet con nosotros, porque en esta casa hay una serie de computadoras que los niños manejan para charlar entre ellos mismos o con experiencias que estamos viviendo de charlar con niños de Australia para que puedan aprender un poquito mejor el inglés, estén más motivados. Entonces, estos chicos entraron en nuestra red de conversación. Pero tengo que volver al tema central por el tiempo. ¿Qué pasa hoy día con los jóvenes universitarios que legan a los cursos sin haber leído más que los obligatorios para la preparatoria? decidí cambiar la página de internet e irme a las recientes encuestas sobre comportamiento lector que se hicieron en Brasil y se presentaron este año. Una del Instituto Data Folia, que es de un periódico, el más importante periódico de San Paulo, que es la Folia de San Paulo, la Hoja de San Paulo, y está en la internet y también del Instituto Brasil Lector, que es un instituto nuevo, pero tiene un aporte grande de editores. Prepararon una investigación sobre el gusto y los problemas de lectura en el país. Les presento acá un breve análisis y algunas consideraciones sobre lo que leí. Bueno, les podemos agregar otras mientras podamos conversar. A esto agregué también testimonios e entrevistas de un instituto que está al sur del país, el Instituto Humanitas. Y en esta publicación sobre las culturas jóvenes, hay una serie de revistas, de periódicos con el tema, aparecen entrevistas con jóvenes y comentarios de sociólogos, antropólogos, psicoanalistas sobre el tema de la juventud, sus añelos, sus sueños, gustos, esperanzas y distopías. declaradamente por ellos una pérdida de utopía. Mantengo el foco de mi lectura sobre el tema de la experiencia lectora, la que puedan tener y la que podemos creer que les haga falta. Propongo algunas consideraciones iniciales sobre mi trabajo. Primero, el libro no es sinónimo de literatura. Dos, la literatura es una de las formas narrativas que se encuentran también en el cine, en la exposición de cuadros, los relatos periodísticos, en el diseño de una biblioteca o de una ciudad. La narratividad es la forma más humana de registro de las experiencias personales y colectivas. El libro, la oralidad, las pantallas grandes o pequeñas, los espacios públicos cuentan historias sin las cuales no hay cultura a transmitir. Desde las humanidades nos acostumbramos a contestar o a responder con la intuición o desde nuestra experiencia lectora, que de hecho es muy importante para lanzar luces sobre el problema. pero yo veía que la cuestión que me puso Daniel carecía más bien de reconocer la experiencia lectora de otros, de los jóvenes, tras una exposición de sus posiciones y de una investigación que yo no tenía conmigo, sino en estos trabajos publicados. Yo vi que la primera preocupación de los agentes culturales que trabajan con adolescentes debería ser conocer, gestionar y evaluar las maneras de acercarles a la lectura en general y a los libros en particular. Veo también allí que todos los padres bibliotecarios, maestros, editores, autores, nos preguntamos o debemos preguntarnos sobre quién es la persona a la que nos dirigimos, cuáles son los consumos culturales que realizan, cómo y cuándo leen. Y luego, ¿qué queremos que lean? ¿Qué libros? ¿Por qué? Y también hay cuestiones sobre las pantallas, si ellas alejan de los libros, si la lectura es derivada únicamente de la escritura, si el libro o la cultura escrita está amenazada en este momento, a pesar de tener una tradición muy larga. Hay, por lo tanto, que recoger encuestas y estos datos que de memoria me pude recuperar algunos, porque ya no tenía aquí el documento, nos permiten visualizar mejor el conjunto de la problemática en el intento de dibujar un mapa profesional de los principales aspectos de la situación con que nos enfrentamos. y les traigo una propuesta de tres etapas de reconocimiento. Primero, reconocer el destinatario a través de sus hábitos culturales. Luego, de la conceptualización sobre qué es la lectura, qué entendemos por leer. Y después, conocer qué tipo de libros o de materiales, qué lectura queremos estimular en los jóvenes y en cuál circuito. ¿Ustedes me siguen? En estas encuestas citadas con los chicos de clase media y media baja, aparece que, uno, el espacio cultural de los jóvenes ha sufrido dos movimientos muy interesantes. La socialización se desplazó de la calle a la casa. En la calle están más bien bandos de jóvenes que no tienen algo que puedan sentir como un hogar más bien que un techo. Se despasó de la calle a la casa y del comedor a la habitación, de la conversación entre la familia a la conversación virtual en la Internet. De esto pasa que podemos deducir que tal vez haya una individualización y una personalización más grande. Las encuestas traían datos muy interesantes sobre lo que había en la habitación de un chico de 12 a 18 años. Había libros escolares, en este orden, libros escolares, televisión, celular, computadora, equipo de CD, internet y videocasetera. Para los jóvenes de la clase media y los de la baja hay diferencias. Yo no tengo los números exactos, pero en las clases más pobres todas tienen televisión. No está en la habitación, pero está en una habitación común a todos, que es habitación y sala. Muchísimos tienen celular y muchos se van a casas de internet. Muchos van allí porque no tienen computadoras en su casa. Y les preguntaban también en esta encuesta cómo valoraban estas cosas, estos vene. Y la pregunta que me dio a la respuesta que les voy a presentar, les proponía evaluar según el miedo de perderlos o el deseo de ganarlos. Lo valoraron así, según al que más acceden o a lo que más desearían disponer. Entonces, acceden más a la televisión, más que a todo. Luego después, en los que tienen más condiciones económicas, la televisión, luego al celular, luego al CD, al iPod y al libro, por último. Y entre los que no tienen muchos recursos aparece la televisión como la cosa principal y luego la internet en estas casas que están fuera de su habitación, fuera de su casa. Según estas encuestas que consulto, los jóvenes pasan seis horas al día con los medios. Así, con esta distribución, dos a tres horas de TV, dos a tres horas de escucha de música en la radio o iPod o CD, dos a tres videos por mes, la computadora dos a tres veces por semana si van a hacer tareas. Están conectados por otras razones a la internet. Los que no tienen plata, una hora al día. Los que tienen plata, dos, tres horas. La mayoría lee tres, cuatro libros por año. Y los que tienen más dificultades financieras, un libro al año. Casi nunca se van al teatro. Ven seis, siete, ocho, depende del grupo social, películas en el cine al año. Y el diario lo lee una vez a la semana la parte de deportes. Sin embargo, si la pregunta es sobre lo que uno dice sobre el día que para él es más divertido o el día más aburrido, las contestaciones son interesantes. Los días se hacen más divertidos que pueden salir con amigos, hacer deportes, escuchar música y ver televisión. Si el día está aburrido, si no pueden salir, si hay problemas, lo que hacen es dormir, leer y escuchar radio o cibir. Con esto tenemos algunos datos. Los medios de comunicación generan formas nuevas de sociabilidad, pero se superponen, se complementan, no se desplazan, se usan simultáneamente. Menos horas de TV no significa que van a leer mucho más. Los adolescentes que más leen son los que hacen más uso de los usos diversificados del computador. 60% de los chicos que leen tres a cuatro libros al año usan la computadora también para leer y hacer sus tareas escolares. Los que leen un libro al año usan la computadora solamente para jugar. Comentando sobre la fuerte presencia de la pantalla pequeña en la vida de los adolescentes, En 1999, Martín Barbero y Herman Rey apuntan los efectos en términos de cambio sobre tres coordenadas esenciales. Sobre la coordenada del espacio, de la nación y del tiempo. Está en los ejercicios de ver. Entonces dice que con respecto al espacio, que mirar la televisión tanto tiempo provoca una forma de desterritorialización y la manera de percibir lo próximo y lo lejano, porque a menudo se hace más próximo lo que es vivido en la distancia. Esto sabemos que muchas veces los niños, los jóvenes charlan mucho más con gente que están lejísimos en otros países que con sus padres que están allí al lado. También comenta sobre el tema de la nación, que la TV constituye como un conector con la globalidad, de forma que la cultura pierde la ligadura con la territorialidad física y que se expande a lo virtual. En algunos casos, esto lo agrego yo también, la ligadura se pierde con la lengua, que es materia de todo el legado cultural, porque está muy estricto lo que se oye y se ve en la televisión. Con respecto al tiempo, Barbero y Rey dicen que la televisión está marcada por las experiencias del simultáneo, del instantáneo, en que se fabrica un presente continuo que descontextualiza el pasado, deshistoriciza el pasado, y en algunos casos también pierde la visión del futuro. Los jóvenes frente a TV, con el SAT o en la internet, terminan por descubrir solos, solitos, los géneros, los estilos, las ideologías. Entonces, tienen que frecuentar mucho hasta que se dan cuenta de lo que pasa. Y pueden decidir enojarse, alejarse, cambiar. No hay quien les acompañe con mente y conduzca a una mirada crítica en las escuelas con el libro de texto. Y el libro de texto mismo no logra actualizar lo que está al corriente de sus vidas. Los maestros tienen programas muy estrechos en las escuelas, por lo menos en Brasil. Tú no tienes un marco de la programación de que hace falta ofrecer a los jóvenes, sino que hay temas línea a línea y el maestro está como... ¿Ausinado? ¿Una cadena? Sí, encadenados con esto y ya no logran tener valor para salir y buscar cosas y hacer cosas que no estén en el programa que distribuye la Secretaría de Educación Pública. En la Internet, la búsqueda de informaciones es difícil, porque la cantidad, los miles de páginas y papeles sin un orden, que es una cosa muy espectacular para las gentes que tienen ya una formación y que pueden abrir una página, leer dos líneas y decir, no, eso no me sirve, pero para ellos no. Les falta mucho un apoyo para que ellos puedan tener informaciones certificadas. De esto casi no tenemos. Podría estar en las bibliotecas, en los centros culturales, en una cátedra como la nuestra. Que las informaciones temáticas tuvieran al menos un espacio de las páginas importantes, las bibliografías importantes a que pudieran recoger para no escribir tonterías cuando pasan los trabajos a los maestros. Los jóvenes leen, leen mucho, pero eso les cuesta mucho más porque no tiene contrapuntos, que no sean censuras de los adultos o copia y repetición de sus iguales. iguales. En general se dice, bueno, esto no es bueno, pero a los jóvenes les gusta. Bueno, les gusta porque es lo que les ofrecemos. Entonces, no tiene mucho que, no tiene cómo elegir, ¿no? Entonces, cabe una mejor elucidación de lo que es que entendemos por leer hoy, porque queremos que lean los demás y que queremos que lean. Si leer es condición para participar de la vida cultural, de la sociedad y de la historia, ¿cómo presentamos estas prácticas a ellos? ¿Con la alegría de un descubrimiento? ¿Con la lógica de las conexiones con la vida personal y colectiva? ¿Con el gusto de debatir, comparar, argumentar? ¿O más bien con respuestas previas a la reflexión con la autoridad de la precedencia, con la dictadura del pensamiento único y de la respuesta única. Leer es una práctica que deriva de muchos registros, no solamente de la escritura. Hay que leer la organización social, las tramas del poder, el diseño de las ciudades, los hábitos alimentares. Yo me acuerdo cómo me encanté cuando me encontré con el libro de Levi Strauss sobre el pensamiento selvaje y que hacía un análisis de la comida para acercarse de los pueblos indígenas de Brasil. Porque todo es cultura, es decir, todo lo que ha sido cultivado por los hombres y sus sociedades se constituye en una forma de textualidad y carece de una interpretación. Todo lo que tenemos es lenguaje, todo lo que somos es lenguaje. Si no tenemos conciencia, no tomamos conciencia de que es el lenguaje que nos hace actuar en la vida, no podemos aprovechar, apropiarnos de esta herencia a que se suman nuevas creaciones a cada vuelta, nuevos productos de la misma humanidad en nuevos contextos. Leer el mundo y sus múltiples sexualidades implica más bien en el dominio de la palabra, del lenguaje verbal, por lo cual accedemos al pensamiento. Yo pienso que Paulo Freire tenía razón cuando dijo que hacía falta leer el mundo antes de leer la palabra. Pero pasa que hoy, si uno no lee la palabra, no alcanza a leer el mundo. Porque el mundo es toda palabra. El mundo es lenguaje. Leer el verbo, conectarse con él. Ahora pienso, está en el Evangelio de Juan, que Dios es verbo. Leer el verbo, conectarse con él, es ya reescribir el mundo cada vez menos transparente, cada vez menos obvio, aunque todo parezca en su lugar natural. Pero desde el verbo oral o escrito se accede a otros lenguajes, como los visuales, con nuevos soportes que tienen precedencia en el interés de los chicos de hoy. Los queremos hacer, queremos hacer que lean, pero compartimos con ellos estos lenguajes, suscitamos discusiones para que se efectúen lecturas efectivas, con efecto, con retorno sobre su vida. Si el objetivo que tenemos es hacer leer, hay que considerar que no lo podemos tratar como algo genérico y general con recetas y fórmulas que se apliquen a cualquier contexto. En ese deseo están involucrados temas como leer para divertirse, para tener acceso al conocimiento, para alto conocimiento, para una forma de reflexión. ¿Qué tipos de textos les ofrecemos? Literatura, prensa, pantallas, libros de textos. ¿Qué queremos hacer con la lectura? Que se pase un buen rato, conocer la tradición histórica, entender la complejidad de la vida, de las personas, de la humanidad. ¿Cómo presentar la lectura con comentarios, con mediaciones? En la soledad. Para la mayoría de los que estamos aquí reunidos, el interés es hacer leer la ficción, la literatura, todo lo que desborda la existencia cotidiana para mejor recuperarla en otra dimensión de vida, para cambiar la historia diaria con la presencia del yo que reconoce en el sentimiento y en la reflexión su parte, su compromiso en la historia. Este tipo de lectura, la literatura, nació mucho antes de la escrita, ya se dijo esto ayer. La literatura nació mucho antes de la escrita y mucho antes de los libros. Pero los libros fueron, por múltiples razones, yo no voy a parar para analizar por el problema del tiempo, por múltiples razones, su mejor soporte desde la oralidad. La oralidad y los libros han empujado la literatura hacia adelante en la circulación. En la práctica, las metodologías enseñan a conocer mejor el texto sin conectarlo con el sujeto que lee, sin considerar que leer es más bien una herramienta para entenderse uno mejor a sí mismo, al otro y al mundo. Si queremos hacer leer, hay que conocer los libros, no importan los obstáculos que se interponen. Nuestro salario, la falta de librerías, la falta de circulación de informes editoriales, las distancias de bibliotecas. ¿Qué libros? Los libros que hacen lectores. Los relatos que pueden ser acercados a los niños para acordarles el deseo de estar vivos, de intervenir en el mundo. Los relatos que pueden transformarlos en nuevos autores y nuevos promotores de la literatura, de la escritura. ¿Cuáles son estos libros? ¿Dónde buscarlos? Si no lo sabemos, hay que buscar en los listados de libros premiados, hay que buscar en las bibliotecas que tienen las estanterías de los seleccionados, hay que buscar en los libros consagrados, los más vendidos, los que se llevan a pantalla, porque son importantes, aunque muchas veces hay graves problemas, como la adaptación del nombre de la rosa, porque lo cambian, al final como cambiaran otras historias maravillosas, como la de Michael N. No sé cómo se llamaba. Sí, es la historia interminable. Pues hay que accesar los foros de lectores en la Internet, porque hay, y ahí están los jóvenes, y una cadena de comunicación literaria muy interesante. Antes lo que teníamos era el autor que ofrecía a los primeros mediadores, editores, escuelas, instituciones, sus materiales que eran pasados a nivel segundo de lectores privilegiados adultos, padres, docentes críticos, y al final de la cadena estaba el joven adolescente y niño. Esto ha cambiado porque el mercado propone un tipo de relato, una forma de narrar y luego autores y editores se aprisan en crear estos textos, estos relatos que se presentan a lectores y estos lectores los destacan en el mercado Y ahí en estos foros se puede observar esto con mucha fuerza hoy. La percepción es de la que desaparece el antiguo mediador, el educador. O si no desaparece, cuáles son las funciones nuevas que va a tener que buscar. Y con esto hay una transformación de las tareas que antes estaban asignadas. Hago un paréntesis para decirles que la retoma de historias clásicas en el cine de la Ilíada, la Odisea, que están allí en las pantallas grandes, en los juegos de RPG, en el design, por ejemplo, de la moda y los comportamientos sociales de estas tribus que no están alejadas de las computadoras. Volvemos a las series que presentan como marcas, por ejemplo, Los Hombres de Negro, Born, Matrix, que se ponen como íconos culturales o mediáticos, películas de Disney para los más pequeños. Y no todo está asociado a una literatura comercial y barata. Viese, por ejemplo, la reciente marca cultural que se desarrolló en España por el Ministerio de Cultura durante el cuarto centenario del Quijote. En verdad hace falta una atención política para aprovechar los momentos, aprovechar las sugerencias, lo que se pasa en la realidad. Claro está que estamos hablando de libros que hacen una fusión entre los relatos de medios audiovisuales a que aparentemente acceden con mayor rapidez y facilidad los jóvenes. Pero desde Matrix, por ejemplo, sugiere GEMA en las actas del Congreso de Literatura Infantil y Juvenil de este año en Madrid. Se puede aprovechar el conocimiento de los alumnos que los alumnos tienen de esta película para acercarlos al Calderón de la Barca, al Calderón de la Barca con la vida del sueño. Y presenta una propuesta muy interesante. y les cuento mejor la experiencia que compartimos con los niños imaginados de estas favelas que tenían un fracaso escolar. Pasamos todas las películas para ellos de Guerra en las Estrellas y desde ahí sacamos todos los puentes posibles con historias de la creación del mundo, historias de la salvación de la humanidad, historias de héroes que transforman la vida del mundo y de la sociedad y de la colectividad, y los niños siguieran leyendo después de todas estas películas. Creamos con ellos foros, pequeñas comunidades, usando las computadoras de la casa, en la cual compartíamos y acompañábamos las discusiones en un espacio de intercambio escrito, después de la conversación oral. Empezaron ahí a transformar su visión del mundo, su capacidad de decir las cosas, su interés y firmar sus opiniones. Lo que muchos ya compreendent es que hay que comparar lo que sale al mercado y lo que seduce, en verdad. Hay que hacer aproximaciones entre los lenguajes de los contenidos que no son tan novedosos. Borges dice esto, que los relatos ya están ahí, son cinco o seis, La diferencia es cómo los presentamos. Entonces, están relatos en la literatura clásica, están relatos en los audiovisuales. ¿Por qué no aproximamos? ¿Por qué no compartimos lecturas dando paso a la escucha, a la impresión y la expresión que los textos provocan en los jóvenes? Yo trato de hacer un análisis de dos, pero prometo que después les paso todo esto. Yo trato de hacer un análisis de dos narrativas televisivas perdidos, héroes. Aquí hay, si están por todas partes. y luego sacar de ahí lo que se puede aprovechar para irse a los libros. También les prometo entregar después una análisis muy larga del Harry Potter, donde yo busqué, para mi propia sorpresa, encontré los que serían rasgos de la tradición literaria canónica, y su enlace con el género audiovisual. Entonces, me impresionó muchísimo que la autora tuviera, a mi juicio, una lectura tan vasta de los recursos de la literatura oral, de la literatura tradicional, para enganchar a los jóvenes con el tema de la aventura, en el cual se aprende muchísimo. Los últimos dos libros, por ejemplo, me impresionaron porque los personajes salen del maniqueísmo, del bien y mal, y se presentan frágiles, con dudas, con problemas, con sufrimientos, con errores, con equivocaciones. Los mayores que dan, como Dumbledore, que se equivoca y es fatal para el final de la historia. Bueno, hemos visto ayer el comentario de Anne-Marie Gagat sobre la versión de Berrón de la caperucita roja. Y luego, como esta historia es retomada por la clase burguesa en los años, en 1800, ya por los Grimm. Vemos que las historias buscan siempre un fondo de vida, los rescatan de distintas maneras, en distintos discursos, y no hay por qué no aceptar estas cosas y aproximarlas de la herencia extraordinaria que nos ha dejado la cultura humana. Y quiero terminar, si me permiten y si aceptan, contando un cuento de Eduardo Galeano que tiene que ver con lo que hemos tratado acá. ¿Sí? ¿Me permiten? Eduardo Galeano está acá. Yo cuento este cuento en portugués. Lo aprendí en portugués. Entonces, voy a hacer una traducción simultánea en mi cabeza. Que me perdone, Galeane, me perdone a ustedes si hago una traición a lo que él ha escrito. El cuento es muy cortito, es la función del lector, está en el libro de los abrazos y dice, Cuando Lucía Pelaez era muy niña, leyó un libro a escondidas. Él lo había robado de una biblioteca de cedro donde su tío guardaba los libros favoritos. Lo leyó noche tras noche, ocultándolo bajo la almohada. Mucho caminó Lucía después a lo largo de los años. Él nunca volvió a leer aquel libro. en búsqueda de los sueños caminó al margen del río Antioquia en búsqueda de los hombres caminó en medio a la violencia de las ciudades mucho caminó Lucía pero nunca más volvió a leer aquel libro Pero mientras caminaba, iba acompañada de los ecos, de aquellas voces lejanas que le había escuchado con sus ojos durante la infancia. Mucho caminó Lucía. Nunca más volvió a ver aquel libro. Pero era igual, porque si lo encontrara ahora ya no le reconocería. Tanto le había adentrado el alma y el corazón que ahora el libro era otro. El libro era suyo. Gracias. Perdón, perdón. Muchas gracias. Escribí demasiado, ¿verdad? Eliana, perdón a ustedes, yo estaba viendo con absoluto terror que llevábamos una hora y algo y íbamos en la página 2 y son 30, entonces, perdón, pero bueno, a veces nos toca esta función y lástima que no hayamos tenido más tiempo, porque estoy seguro que tiene muchísimas cosas que dar. Yo quisiera concluir, es un texto muy vasto, pero tiene dos partes. En la primera parte, Eliana habla de ella y de su juventud, y yo me quedo con una imagen de un pueblito, una pequeña ciudad idílica, en donde hay espacios públicos, en donde hay conciertos, después conciertos, en donde hay lecturas públicas después de la iglesia, en donde no hay grandes librerías, grandes bibliotecas, pero hay una voluntad de participar y de salir al espacio público y de compartir. Y digo, no hay ni maestros ni promotores de lectura y sin embargo la gente sale a la calle o los jóvenes como Eliana salen a la calle, platican, hablan, comparten sus lecturas y están involucrados absolutamente en tratar de transformar el país. Y una parte segunda en donde a ella le toca analizar a los jóvenes y entonces están los jóvenes ya con una vasta literatura, ya con maestros que están fastidiándolos para que lean o promoviéndoles la lectura, ya con mucha literatura. y de repente los jóvenes en ese momento dicen que lo que más quisieran, los jóvenes que en ese análisis tan bonito que ella dice, bueno, se ha trastrocado la idea de qué es lo próximo, de qué es lo lejano. Todo está cercano y simultáneamente todo está lejano, histórico, un poco perdido. También perdida quizás la capacidad de elaborar sentido histórico y de proyectar sentido histórico. Y estos jóvenes de repente dicen que lo que más les gusta en los días divertidos es salir, es tener ganas. Lo que primero tienen ganas es de eso. Y lo que menos les gusta en sus días aburridos es dormir, ver televisión y leer. Por fortuna Eliana no se quedó en esa antítesis entre el pasado idílico donde no había grandes libros pero había grandes lectores. Y hoy hay jóvenes que leen mucho, sino que también mostró muchas otras cosas en donde se le puede dar sentido. Me quedo también con estas dos frases de Hanaren. Se está presentando un tesoro, hay que presentar un tesoro. Probablemente mucho lo que se ha vivido en la historia de la humanidad no se puede ya transmitir tan fácilmente. Es cada vez más vasto porque antes hablábamos de la tradición, cada país hablaba de la tradición, ahora cómo despreciar a la tradición, a tantas tradiciones y además cada vez es más lo que se conserva y es muy difícil transmitirlo. Pero hay formas también en donde se puede transmitir, hay formas en donde finalmente se rescata, pienso en las numerosas versiones de La Ileada, desde los hermanos Coen que las vimos y que muy probablemente muchas personas vean esas películas y no sepan que son. Y me encantó esta idea de Harry Potter que tantas veces se desprecia y también este análisis. Efectivamente, Harry Potter tiene detrás un gran bagaje literario, un conocimiento de mitologías. No lo digo yo porque yo no he leído todos los libros, pero gente que los ha leído sabe que hay detrás muchísimas cosas. Y sobre todo lo que hay también es ese avance hacia el no maniquerismo, hacia esa cosa tan conflictiva. Entonces se puede presentar, pero sobre todo tenemos que tener presente una cosa, que es quizás la cosa más importante que tenemos que tener presente a la hora de transmitir. Y es lo que dice Hannah Arendt y lo dice también Jorge La Rosa. Bueno, hace rato que lo venimos pensando y es muy difícil de hacerlo. Hay que hacernos atrás, hay que dejarles el espacio, porque finalmente los jóvenes son los que harán el sentido del mundo. Y nada fue tan jodido en la vida de nosotros como que nos dijeran lo que teníamos que hacer. Nada fue tan jodido como eso. A ellos les va a tocar vivir el mundo, les va a tocar lidiar con su mundo, no con el nuestro. No podemos nosotros perpetuarles diciéndoles esto es lo bueno y esto es lo que tú debes conservar. Cuando evidentemente los jóvenes están vivos, cuando evidentemente los jóvenes también quieren salir a la calle, están con sangre, quieren salir y como cualquier persona sana, bueno, lo que busca es salir a la calle, no es estar forzosamente anclado ahí en el día aburrido, obligado a leer, sino como fácil. Y entonces hay que hacerse a un lado y hay que darles a ellos los instrumentos para que ellos hagan su vida, su mundo. Y bueno, pues ojalá que ese mundo sea un mundo que permita también una nueva transmisión. Me parece que es muy importante. Muchas veces lo que no se sabe, acá se ha preguntado en muchísimas ocasiones, ¿qué es lo que yo debo? ¿Qué es lo que yo debo hacer? ¿Qué tips necesito? Muchas veces también hay que hacerse hacia atrás y dejar a los otros. El arte también es el arte de silenciarse. del arte de hacerse a un lado y de estar ahí para que no se caigan. Muchísimas gracias, Eliana. Exacto. A usted. A usted. A usted. Gracias. Gracias. .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
24/11/2008
FECHA_PUBLICACION
26/11/2008
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
28
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
19/11/2008
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Alfredo Chávez
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

