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CUID
M-05075
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 28
SINOPSIS_SERIE
Participantes de México y otros países comparten en un espacio centrado en la reflexión sobre la lectura y la literatura. El encuentro impulsa conversaciones que fortalecen la creación de entornos que favorezcan el acceso a los libros y el intercambio de ideas. Se destaca el papel de la lectura literaria como medio para construir sentidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad de formas de pensar
EXTRACTO_SERIE
Un encuentro que convoca voces nacionales y extranjeras para dialogar sobre la lectura literaria como medio para construir sentidos, compartir experiencias y reconocer la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Rodolfo Castro (Argentina - México)
SINOPSIS_PROGRAMA
La relación entre lectura y oralidad a partir de una experiencia personal marcada por trayectorias no lineales de encuentro con los libros. Se reflexiona sobre la influencia de la infancia, la oralidad cotidiana, los espacios culturales y la transmisión afectiva en la formación lectora. También se examinan las tensiones entre mediación, selección de textos y prácticas restrictivas que limitan la expresión infantil, proponiendo en cambio una lectura viva, participativa y vinculada al cuerpo, la voz y el diálogo. La intervención destaca el valor de recuperar lenguajes espontáneos, reconocer la diversidad de caminos hacia la palabra escrita y favorecer entornos donde la lectura sea una experiencia compartida, abierta y significativa
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la lectura como experiencia viva y compartida, que une oralidad, cuerpo y diálogo. Se destaca la importancia de entornos libres y expresivos donde los lectores puedan descubrir su propia relación con las historias
N_PROGRAMA
8
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:59:02:05
PARTICIPANTES
Rodolfo Castro, escritor y narrador oral
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Rodolfo Castro es un narrador oral, escritor, editor y promotor de lectura nacido en Argentina y radicado en México, reconocido por su aportación a la difusión de la palabra hablada y a la formación de lectores. Su trabajo se centra en la articulación entre tradición oral y literatura, explorando la narración escénica como un puente hacia el mundo escrito y como un medio para fortalecer la imaginación y la experiencia comunitaria.
A lo largo de su trayectoria, se ha consolidado como una figura relevante en la literatura infantil y juvenil en el ámbito iberoamericano, combinando presentaciones públicas con una labor constante de formación a través de talleres y reflexiones dirigidas a mediadores, bibliotecarios y docentes. Su producción escrita aborda temas como el viaje, la identidad y la potencia transformadora de las historias, mientras que su proyecto artístico y de capacitación, gestionado desde un espacio propio, ha contribuido al desarrollo de nuevas prácticas en la promoción lectora.
Su enfoque integra experiencia escénica, pensamiento crítico y una profunda comprensión del papel que cumple la oralidad en la construcción de comunidades lectoras, lo que lo ha convertido en una referencia en el campo de la narración oral contemporánea.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Bueno, sean bienvenidos de nueva cuenta a este seminario de fomento a la lectura, seminario internacional de fomento a la lectura que se lleva a cabo en Internacional del Libro Infantil y Juvenil. He dedicado este seminario al tema de la experiencia lectora y ha habido en este seminario distintas experiencias de exilios, de trasterrados, de gente que ha hecho de la palabra su patria portátil. Esa patria que te puedes llevar a cualquier lado y en cualquier lado puedes sentir que puedes estar en tu hogar. Y uno de estos casos es Rodolfo Castro, que nació en Argentina, vive en México desde hace muchos años y seguramente muchos de ustedes lo conocen. Él me pidió que lo presentara como el peor cuentacuentos del mundo. No estoy tan seguro de que sea eso, pero eso es lo que él me pidió. En todo caso, es una persona que es no solo un estupendo narrador oral, sino también es autor de varios libros que ustedes creo que pueden conseguir. dos son libros publicados por Pai2 en la colección Croma que creo que está vendiéndose por acá uno es la intuición de leer el otro es las otras lecturas también ha publicado un libro en el Fondo de Cultura Económica que se llama ¿cómo se llama? Un Hombre de Mar Un nombre de mal, perdón. En fin, como les decía, lo invitamos porque sabemos que una de las, bueno, además de que ha reflexionado, ha vivido, ha hecho hablar a otras personas sobre las experiencias de lectura. también nos ha interesado a nosotros porque sabemos que es algo que les interesa a muchos de ustedes el arte de la narración oral cada día estamos más claros que no hay una frontera entre la oralidad y la lectura y la cultura escrita sino que hay distintas formas de oralidad y distintas formas de cultura escrita y que ciertas formas de la oralidad, el relato, la canción, los juegos de palabras son una de las maneras más eficaces para acercar a las personas a la la cultura escrita, el mundo de los libros. Entonces, bueno, lo invitamos. Rodolfo va a hablar de bastantes cosas y yo, como sé que estamos bastante cortos de tiempo, le voy a ceder a él la palabra directamente. Gracias, Rodolfo, por estar acá con nosotros. Bueno, muchas gracias. Bueno, no sé si agradecer porque estoy bastante nervioso desde hace varias semanas. Entonces, bueno, al mal paso. Yo me dedico a contar cuentos y esa actividad no fue una decisión tomada desde siempre. Mi trayecto como lector deriva de una infancia no lectora. En casa había libros, pero mis padres trabajaban todo el día. todos los días, entonces no había mediadores suficientes como para que esos libros llegaran a mis manos efectivamente. Entonces durante mis primeros años la lectura fue algo muy circunstancial, algo que llegaba a la casa, yo de vez en cuando podía ver a mi papá leer o de vez en cuando podía ver a mi madre leer o escribir, pero eran momentos muy breves, muy contados. Había libros, pero lo que más había eran cómics. Y los cómics fueron los que atraparon mi atención desde muy pequeño. Y bueno, me pasaba las tardes leyendo cómics. En los cómics, afortunadamente en Argentina, el cómics tiene un desarrollo muy importante. hay grandes cómics de autor, de arte, incluso también los que llegan para los niños pequeños. Entonces yo tuve la oportunidad de leer en cómic una gran cantidad de leyendas, cuentos populares, mitos de la creación, e incluso autores modernos. Yo leí primero que nada a Cortázar y a Borges en formato de cómic. Con el tiempo yo no sabía que eso iba a transformarse en una herramienta fundamental para mi trabajo como narrador oral. Con el tiempo yo fui dándome cuenta que el cómic tiene el formato de la narración oral. Digamos que es la escritura de la narración oral. En el cómic, cuando uno se mueve, todo es exagerado. Uno se asombra y se le cae la mandíbula, se le saltan los ojos. Hay movimientos extraños. Hay como una gestualidad muy desarrollada en el cómic que yo intuitivamente incorporé a mi forma de narrar con el tiempo. En el cómic están las onomatopeyas, los ruidos, el lenguaje corporal, el lenguaje gestual. Entonces, mi primera experiencia lectora, siento yo que fue una experiencia que inevitablemente estaba relacionada con la oralidad. Creo que el cómic es eso. Y bueno, en los cómics también había algo que funcionaba muy bien y que sigue funcionando, que es la cuestión de los mitos. Los mitos y las leyendas, siempre los cómics hablan así de grandes batallas, de la creación del mundo y de la destrucción de ciudades y de hombres. Los mitos atrajeron desde siempre mi mayor atención como lector. Esa literatura épica todavía al día de hoy es de la que más me atrae. pero lamentablemente pues los mitos han dejado de funcionar por lo menos los mitos antiguos han dejado de funcionar se han transformado en literatura y entonces están dormidos yo creo que los mitos funcionaban porque en torno a los mitos había no solo la narración del mito sino que había una danza, había una forma, una vestimenta, se pintaba en el cuerpo, había todo un ritual en torno al mito que hacía que eso funcionara. Eso, por supuesto, a través de la literatura se fue perdiendo, los rituales se fueron perdiendo, fuimos adquiriendo otros y entonces los mitos dejaron de funcionar. aunque de vez en cuando vuelven al presente. Yo quiero compartir una experiencia de adolescencia que yo siento que me acercó nuevamente a los mitos y que me ayudó también a comprender algo que tiene que ver con contar cuentos, con narrar, con leer en voz alta. Y es, bueno, cuando yo era preadolescente o adolescente, a los 12, 13 años, había una dictadura en mi país en donde estaban prohibidas las reuniones públicas de más de tres personas. Entonces, había exclusivamente algunos lugares, algunos lugares de rebeldía controlada, en donde la gente podía reunirse y gritar y sacar sus asperezas. Uno de esos lugares era la cancha. la cancha era ese lugar de rebeldía controlada o supuestamente controlada a donde asistía todo el mundo o sea, toda la familia iba a la cancha así era el único lugar donde te podías encontrar donde podías bailar donde podías gritar donde podías putear a los gobernantes donde podías realmente tener todo lo que no podías hacer cuando salías de ahí yo siento que ahí se reproducían nuevamente los mitos llegábamos ahí y nos pintábamos el cuerpo nos poníamos vestimentas especiales para ser reconocidos gritábamos, creábamos, bailábamos, tocábamos tambores cuando terminaba el... y bueno, lo menos importante era el partido de fútbol o sea, uno se ponía de espaldas al juego se subía a los tubos para avalancha y se agarraba de las banderas que colgaban desde arriba de toda la tribuna y cantabas y sacabas todo tu odio y sacabas también tu rencor y tu alegría ahí entre todos los que estaban ahí y también te pasabas cosas. Era un lugar en donde te pasabas información, en donde te citabas para distintas cosas que tenían que ver con temas que no eran permitidos en esa época, te pasabas de pronto volantes o algún escrito. El estadio de fútbol, de alguna manera, si bien era un lugar de rebeldía controlada, era un lugar en donde los mitos se reproducían y donde algunos, yo pienso que en alguna medida también la resistencia a la dictadura también se gestó en esos espacios. Yo, como les decía, no tuve una infancia muy lectora, quitando los cómics, y cuando llegué a los 13, 14 años, un amigo que íbamos juntos a la cancha, me habló en el estadio, saliendo del estadio, me habló de un poeta. Hasta el momento yo no tenía ni idea de que existía algo que se llamaba poesía. Y él me dijo su nombre y que bueno, que tratara de buscarlo y de conseguirlo. Por supuesto no me lo podía pasar en la calle. El nombre del poeta era Es Juan Gelman y él me habló de un libro que se llama Violín y otras cuestiones. A los 13 años aproximadamente yo llegué a la casa y en casa había libros. Estaban todos disimulados y forrados entre los libros de cocina y de la mejor manera posible se disimulaban los libros que no estaban permitidos. Juan Gelman, todos sabemos quién es, ha vivido exiliado aquí. Sus hijos fueron secuestrados y desaparecidos. Y yo leí por primera vez porque lo encontré en mi casa. Mis padres no me lo habían acercado, Pero por esa recomendación, esa recomendación de riesgo, esa recomendación de léelo, en un momento en el que ese libro no se debía leer, hizo que yo buscara con ansiedad esa lectura. Lo saqué de un estante sin que mis padres supieran y lo leí encerrado en el cuarto, muerto de miedo, en secreto. Todos los rituales iniciáticos se hacen en secreto. y leí un poema ahí que se quedó grabado en mi mente para siempre el poema decía pasó otro mes y mi hermano sin venir pasó otro mes y no te amé las piernas y no escribí ese poema del otoño en Ontario y pienso, pienso pienso pasó otro mes y no hicimos la revolución todavía. Yo no sé cuál fue el efecto profundo de esas palabras. Seguramente había algo sembrado ya dentro mío, pero a las pocas semanas, a los 13 años, yo ingresé a una organización política clandestina motivado por ese poema, por supuesto sin que lo supieran mis padres. había algo que que era que era muy fuerte en esas palabras que me arrancó de algo a lo que yo de lo que yo estaba completamente fuera o sea el fútbol, la escuela la vida familiar en donde pues uno sabía que había cosas que no había que hacer, que no había que decir pero finalmente pues no habían demasiados problemas No se decían demasiado las cosas. Ese poema no solo me llevó a esa militancia, sino que me abrió la puerta hacia muchos otros textos, muchas otras lecturas, y me fue como orillando a entender y a conocer lo que estaba pasando en mi país. a una edad muy temprana para mí, fue como una caída a tierra. Dicen que la poesía te sube a las nubes y te hace flotar y pierdes noción del universo. Bueno, creo que muchas veces pasa al revés. Con el tiempo migré a México hace 10 años, casi 11, y yo llegué a México no como promotor de lectura ni como cuentacuentos. Yo era maestro en Buenos Aires y pues no tenía qué hacer. O sea, yo salí huyendo de Buenos Aires en una época de crisis económica muy fuerte, en donde era muy difícil desarrollar cualquier proyecto. Y bueno, llegué a México como para ver qué, a ver qué había. Estaba lleno de argentinos, entonces pues eso fue en principio bastante bueno para mí. Y bueno, yo la verdad era maestro, pero un pésimo maestro. Y cuando llegué aquí pues no podía ser maestro, no podía hacerlo. Y entonces un amigo argentino me acercó, me ayudó a llegar a una editorial, a llegar a algunos grupos que estaban trabajando en torno a la lectura. Y bueno, yo dije, bueno, lo que yo sé hacer, digamos, de todo lo que yo más o menos puedo resolver, está relacionado con leer. O sea, yo leo bien en voz alta. Eso era lo que concluí en ese momento. Bueno, pues yo podría leer en voz alta porque veo que aquí había como espacios en donde eso se podía transformar en una forma de vida, en un sustento. Entonces comencé a leer en voz alta para editoriales, a armar algunos talleres de capacitación en torno a la lectura, en torno a la lectura en voz alta. Y bueno, así se fue construyendo un, digamos, como un cúmulo de experiencias, de ideas, de actividades en relación con la lectura. Recuerdo que los primeros talleres que hacía de promoción de la lectura había 50 actividades. Entonces la gente que llegaba a mis talleres hacía montones de cosas y con pelotas y con telas y a dibujar y a hacer teatro y a hacer música y se leía y hacían, o sea, también se leía, ¿no? Y la gente se quedaba muy contenta. Y la verdad que los primeros años fue genial porque eran talleres de promoción de la lectura en donde la lógica era poca reflexión, mucha acción, ¿no? Muchas actividades. Por lo menos los maestros, muchos maestros en aquella época que llegaban a mis talleres, su exigencia fundamental era, no hablemos tanto, hay que hacer, ¿no? Hay que hacer muchas actividades. Con el tiempo yo fui sintiendo que las actividades ocupaban demasiado tiempo y que no había reflexión, entonces fui quitando actividades de los talleres y poco a poco fui incorporando más espacios para la reflexión. Y digamos, con el tiempo llegué a una conclusión, una conclusión que me sirve a mí. No sé si les sirve a ustedes. Es una conclusión en torno a las actividades de promoción de lectura. yo creo que no existen yo creo que las actividades de promoción de lectura son una manera de sentirnos bien de sentir que trabajamos de justificar nuestro salario de hacer dactilopintura teatro, música y de demostrar que la lectura se puede relacionar con prácticamente todos los temas y con todas las cosas pero siento que porque las actividades de promoción de la lectura no sirven, no funcionan y creo que no existen en realidad. Siento que esas actividades lo que hacen es promover el teatro, la música, la pintura, la danza, la dactilopintura y todas las otras cosas. Cuando yo llegué a esa conclusión, en mis talleres desaparecieron las actividades de promoción de lectura. Y solo me quedé con una actividad. Bueno, con una actividad múltiple. La única actividad que engloba a todas las demás, la única actividad que contiene, digamos, todos los elementos de todas las artes y de todo el conocimiento de la humanidad, que es leer. Mis talleres se concentraron pura y exclusivamente en leer, en hacerlo bien, en buscar los mejores métodos y las mejores maneras de leer, de leer en forma colectiva, de leer en forma individual, de leer en voz alta, de leer en silencio, trabajar la lectura y leer mucho, todo lo que se pueda. Talleres de lectura y de conversación y de reflexión. Afortunadamente por mi trayecto como narrador, eso se fue uniendo como a la narración, claro, concentré especialmente el tema en la lectura en voz alta y en la narración oral. La narración oral tiene algunas reglas que cuando uno alcanza a dominarlas, cuando alcanza uno a dominar esas reglas, se puede olvidar de ellas y puede liberarse para desarrollar un tema o para contar un cuento. Habitualmente, siento yo, la mayoría de los cuentacuentos lo que hacemos es recordar los elementos fundamentales de una historia, las acciones sobre todo, las acciones que van motorizando esa historia. Y en base a esas acciones, uno reconstruye y va improvisando. El narrador continuamente tiene que estar en contacto con el público, con quienes lo están escuchando y con quienes en ese momento reaccionan a la narración, reaccionan a la lectura. Yo siempre digo cuando estás con un grupo de niños y dices, y entonces apareció un ogro, y los niños te están mirando en silencio, prestando atención y sin moverse, entonces no apareció un ogro. el momento de la lectura o de la narración oral con los niños o con los adultos es un momento en el que el cuerpo la gestualidad y la expresión tiene que estar libre libre el momento de contar un cuento con un grupo de niños es un momento que tiene que admitir cierto nivel de caos la la seguridad que nos da El silencio, la inmovilidad, la contención, tiene que ver con nuestras incapacidades, con nuestras limitaciones y con saber inconscientemente que lo vamos a hacer tan mal que entonces tenemos que reprimir a los niños para que no se nos vayan de las manos. Y entonces les ponemos candaditos y todas esas cosas para que no se muevan y para que no hablen. El narrador conoce perfectamente el cuento que va a contar. Y porque lo conoce, puede distraerse y puede improvisar. Solo improvisa el que sabe cómo regresar al camino principal. Si improvisas sin conocer, te pierdes. La improvisación es una técnica que depende del profundo conocimiento de lo que estás hablando. ya sea cuando das una plática o cuando cuentas un cuento. Tú vas por el camino principal y sabes que te puedes ir por un sendero y puedes regresar. Sabes cómo regresar. El narrador no le cuenta los cuentos a los demás. No es un actor o no es alguien que está aconsejando o que está tratando de dar normas de conducta para la vida. No, el cuentacuentos construye el cuento en el momento en que lo está contando. Aunque se lo sepa de memoria, de punta a punta, tiene el narrador también que reaccionar a las reacciones de la gente con la que está contando. No se narra para la gente, se narra con la gente. Por eso un narrador puede contar cientos de veces el mismo cuento y cada vez es distinto, porque se deja modificar y modifica continuamente la relación de la lectura y de la oralidad con la gente. Entonces, eso me lleva, digamos, a pensar en esos espacios, en esos momentos de lectura, en donde si yo planteo que si estamos de acuerdo en que la lectura nos moviliza, que la lectura nos hace sentir, nos emociona y genera acciones internas y externas, ¿Cómo es posible que impongamos continuamente espacios de lectura en donde eso no pueda ocurrir? Espacios de lectura en donde se cancela el movimiento, se cancela la alegría, se cancela la risa, se cancela el comentario espontáneo, son lecturas represivas, lecturas antinaturales. Yo les llamo lecturas antimotines. Se lee para que nadie opine. Se lee para que la única opinión válida sea la del libro. Se pierde de vista el ser humano. Se lee para acumular y no para compartir. Se utiliza la lectura como una herramienta y es valorada por sus resultados que se pueden medir. lecturas antimotines, lecturas que criminalizan la diferencia. El niño que dice cuando tú estás leyendo, ¡No, eso no es así! ¡Cállate, estás molestando! El niño que planta su opinión, el cuento está haciendo algo con él, él necesita expresarlo y uno lo reprime. ¡Cállate y lee! Me parece haber visto escrito eso en la frente además de un promotor, de una bibliotecaria. Las bibliotecas suelen ser lugares en donde se protege a los libros de los lectores. La necesidad del silencio y la necesidad del orden son necesidades de los adultos, no de los niños. Un espacio de lectura infantil es un espacio abierto, lúdico, en donde los niños tienen que poder caminar, tomar los libros que quieran, con absoluta libertad, tirarse al piso, escuchar música, juntarse en bolita, todos amontonados uno encima del otro, leyendo juntos un libro. Ojalá las bibliotecarias y los bibliotecarios se tiraran al piso a leer libros con los niños que llegan a las bibliotecas. Pero me ha pasado más de una vez que llego a las bibliotecas a donde llegan grupos de niños a escuchar cuentos y no se salvan del sermón del silencio y la atención. Presten mucha atención. No quiero que nadie hable. Presten mucha atención porque esto es muy importante. A ver tú, ven, siéntate aquí al lado mío. No te muevas. Ustedes, a ver, se me separan. Tú para allá y tú para allá. Bien. Y entonces uno empieza a contar cuentos. ¿Qué niño puede llegar a tener ganas de ir a un lugar en donde lo tratan de esa manera? Cuentan los cuentos. Los niños se emocionan, se movilizan, gritan. Y no falta el adulto que se mete en medio de la función del cuentacuentos. En medio de los niños para agarrar a uno y decirle que se siente o que se calle. o sacarlo directamente del lugar. Tampoco se salvan los niños cuando terminó la función y están todos comentando alegres, tampoco se salvan de la represión posterior. A ver, jóvenes, silencio, por favor. Estamos en una biblioteca, no se puede hablar fuerte, no se puede reír, no se puede gritar. Bien, lecturas que criminalizan la expresión. que criminalizan la diferencia, que reprimen. Y junto con esa represión de la expresión y del sentimiento, se reprime algo que yo siento que es fundamental, que tiene que ver con algo que los adultos olvidamos, que es cómo éramos cuando éramos niños. Todos hemos olvidado los primeros años de nuestra vida, las cosas que sabemos de nuestra infancia la mayoría de ellas nos las han contado no lo sabemos de primera mano cómo éramos a los 3, a los 4 años, a los 5 y entonces esa carencia nos enfrenta con los niños improvisando manejándonos con preconceptos o con ideas que los adultos tienen sobre los niños pero que nadie puede dar fe de una experiencia personal al leer en voz alta y al narrar cuentos comencé a notar que había ciertas formas ciertos códigos que respondían más a lo que los niños podían desear podían entender y podían compartir y yo digo que hay un lenguaje infantil que el adulto ha olvidado el adulto ha olvidado y no solo lo ha olvidado sino que lo reprime sistemáticamente en los niños si uno se pone a escuchar un par de niños que están conversando entre ellos de 4, 5, 6 años ve que un niño le dice algo al otro masticando un chicle o una torta sin volumen, sin dicción inventando palabras cortando las frases de pronto se tira al piso, sale corriendo tú tratas de entender pero no entiendes nada lo que están diciendo sin embargo el otro niño le entiende y no solo le entiende Le contesta. Le contesta inventando palabras, masticando una torta, mirando para otro lado, salta, grita. ¿Quién sabe cómo hacen los niños para entenderse entre ellos? Uno que tiene un lenguaje tan elevado y tan elaborado, ¿cómo puede ser que ellos no lo entiendan a uno y se entienden entre ellos? Bueno, yo digo que hay un lenguaje infantil. Un lenguaje infantil que tiene que ver con las palabras. Pero las palabras llegan al final. Las palabras son una adquisición tardía del lenguaje. Las palabras, las frases, las ideas, la abstracción llega al final. Antes de eso, hay otras maneras de comunicación que los niños utilizan naturalmente, espontáneamente. la gestualidad las onomatopeyas los ruidos, ruidos que se pueden hacer con la voz ruidos que se pueden hacer con el cuerpo todos ruidos que se pueden hacer con objetos y la expresión corporal, los gestos son de los hombros para arriba, la expresión corporal de los hombros para abajo un niño cuando habla hace ruidos hace caras, hace gestos no, guácala toc, toc, toc, toc, toc, toc y entonces un perro lo empezó a perseguir y sale corriendo, el niño sale corriendo está hablando, eso es lenguaje eso es lenguaje, yo siento que esa es la base del lenguaje los gestos, la expresión corporal las onomatopeyas, los ruidos son la base del lenguaje, y a partir de eso se llega a la abstracción y a las palabras. Cuando yo concluí eso para mí, comencé a tratar de ponerlo en práctica. Y a la hora de leer en voz alta con los niños en la escuela o en cualquier otro espacio, pues traté de incorporar esos elementos del lenguaje infantil dentro de la lectura. Y entonces, si se abría una puerta, la puerta se abría... y si había que entrar en esa casa daba un paso y si se encontraba con algo temible hacía el ruido también entonces de pronto cuando yo empecé a rescatar eso que había olvidado y que los adultos habían despreciado y reprimido durante toda la infancia porque a ver, no, a ver, párate derechito mira para el frente, a ver, sácate el flequillito de la cara, no te muevas, no, no, no, no, a ver, dime, ¿qué te pasa? ¿Por qué no le pones un chaleco de fuerza y así? ¿Y por qué no le cierras la boca y le pides que te hable? No puede, el niño necesita, necesita toda esa expresión para poder comunicar. Y en las bibliotecas, en las escuelas, en la casa, se reprime sistemáticamente esa forma de expresión. Cuando yo empecé a incorporar eso a mis lecturas sin voz alta, hubo como un efecto de zoom. Todo comenzó a cambiar. El cuento que estaba en dos dimensiones, comenzó a estar en tres dimensiones. Ya el cuento no estaba distante, estábamos dentro del cuento. Tenía volumen, la casa estaba, el lobo existía, las cosas ocurrían y uno podía trasladarse y caminar. Cuando digo que uno al narrar improvisa, esa es una condición de la narración oral porque la memoria no puede retener fielmente todas las palabras y todo lo que uno va a contar. Pero yo digo que la lectura en voz alta también es un momento para improvisar, porque la lectura en voz alta también moviliza, también genera comentarios y es la oportunidad justamente para que esos comentarios florezcan en el momento en el que están ocurriendo las cosas, no después, no saliéndose de eso. En el momento uno dice, y la princesa marchó a palacio con sus hermosos vestidos. Y una niñita dice, ay, a mí mi mamá me regaló un vestido de princesa para mi cumpleaños. Sí, ay, y a mí también me regaló. Y sí, y yo tengo un cochecito, dice un niño también por ahí. No porque, mira. Tú lo quieres matar. Cállense, ¿qué me importa que te regalaron un vestido? además nueve de princesa es un disfraz bien bien pero no o lo reprimes y le pides que se calle o haces de cuenta que no dijo nada y sigues hablando para imponer el cuento sobre el comentario bueno esas son oportunidades maravillosas para incorporar esos comentarios al cuento y para decirle a esa niña Sí, la princesa tenía un vestido precioso como el que te regalaron. Sí, y fueron en un auto como el que te regaló tu papá también. Pero ya cállate y déjame seguir. Entonces, ¿qué haces? El que lee, improvisa. el que lee incluye el que lee se mueve camina, hace gestos recupera el lenguaje infantil el que lee mira a los ojos esos que se esconden detrás de los libros y que leen muy bien pero jamás se relacionan con los que están escuchando pues no están permitiendo que el cuento permee a los demás. Se mantiene una distancia, una solemnidad, que es muy común, lamentablemente, en el sistema en el que vivimos, ¿no? Los adultos solemnes frente a los alumnos, ¿no? No recuerdo ahora quién fue que lo dijo, pero fue un mexicano, lo digo para que después no digan que, ay, viene acá un argentino, es decir, ¿eh? Pero un mexicano dijo que la solemnidad era para los tontos. Si alguien sabe quién dijo eso. La solemnidad es para los tontos. Y si estamos hablando de lectura y si estamos hablando de educación, la solemnidad no va, no funciona, y menos con los niños. Lo que funciona es el acercamiento, es el afecto, es el contacto, es la entrega, es el suelo. Los niños aprenden en el piso, no sentados en una silla o parados derechitos. Los niños aprenden en el piso. Las bibliotecas tienen que tener petatitos, almohadones, lugares en donde uno se pueda tirar al piso con los niños. Y bueno, quiero entrar en otro tema que siempre ha salido en los talleres y que angustia mucho a muchas personas, que tiene que ver con ¿Qué cuentos contarles a los niños? La selección de textos. La selección de textos, muchas veces el promotor, bueno, hay especialistas, académicos, intelectuales, escritores, narradores, que dan así su canon de las buenas lecturas. ¿Cuáles son los libros infaltables los que todos deberíamos leer? Las recomendaciones son buenas y son necesarias. Ante la imposibilidad de leer todo, bueno, es bueno tener acceso a comentarios, a gente que nos recomienda y todo eso. Pero es fácil pasar de la recomendación a la imposición. Por lo general, lo que yo he percibido es que la selección de textos para niños refleja una serie de criterios que tienen que ver con el criterio de los profesionales, de los adultos que opinan acerca de los libros que deben leer los niños. Letra grande, temas afines a los intereses de los niños según la edad del lector, según su contexto social, económico. Muy bien, cosas que a simple vista parecen muy valiosas. Un formato adecuado. Y bueno, las maestras, el maestro, el promotor de lectura, la bibliotecaria, asumen sin ningún cargo de conciencia y casi como un deber, seleccionar por los otros. Hacer la selección tú de lo que tendrían que seleccionar los otros. Los niños, aunque no parezcan, son seres humanos y tienen que formar ellos por ensayo y error su capacidad de discernimiento y de selección de sus lecturas y hacer su propia lectura. Sin embargo, los maestros, los promotores, los bibliotecarios piensan que son ellos los que tienen que seleccionar por los niños. Dejen que sean los padres los que prohíban. Dejen que sean los padres los que cercenen, los que censuren, los que mientan, los que tergiversan. Dejen que sean ellos. Ellos son quizás los únicos que tienen ese derecho frente a sus hijos. ¿Por qué el promotor de lectura cree que tiene derecho a orientar ideológicamente los textos que van a leer niños que no son sus hijos? Yo pienso que hay que alivianarse, hay que sacarse de encima el problema de la selección de textos. Pienso que el promotor de lectura tiene que presentar, tiene que facilitar, tiene que proponer, no tiene que cerrar y coaccionar y tratar de orientar en cierto sentido cuáles son los cuentos, cuáles son los libros positivos. Un espacio de lectura tiene que ser un espacio de múltiples lecturas, en donde tú abras ese espacio a la selección que hagan los niños y que hagas tú también. No se trata de hacerse a un lado y dejar, bueno, sí, tú eliges y lo que tú elijas está bien. No, el niño elige, tú también eliges. El niño opina, tú también opinas. El niño dice, esto me gusta, y tú no le dices, no, pero eso es malo. No, le dices, bueno, pero también está esto otro. Das puntos de referencia, puntos de comparación. Yo tengo una hija de cinco años y medio a la que le contamos cuentos desde que estaba en la panza. Y desde que nació que ha escuchado cuentos y que ha recibido libros. Libros para chupar, para morder, para romper. Porque así leen los niños. eso es leer con el tiempo hay algunos cuentos hay algunos temas que a mí me parecen despreciables los príncipes y las princesas la verdad me dan náuseas son modelos discriminatorios sexistas que reproducen estilos de vida a los que la mayoría de nosotros o ninguno va a acceder y que sufrimos realmente pensando que son ideales la realeza, las princesas y los príncipes criminales y bueno por decir unas pequeñas cosas o sea a mí esos cuentos me espantan yo digo no, esos cuentos no pero desde que está muy chiquita yo la llevo a Úrsula a las librerías y las suelto en la librería. Ve, elígete un libro. Y ella compra el de... Él y aquel de princesitas. La odio. Entonces, ¿qué hago? Le compro el libro de princesitas. Y también le compro otro libro. Si puedo, por supuesto. Uno que quieras tú, y uno que quiera yo. Yo también opino. Y le digo, ella sabe cuál es mi opinión de las princesitas. Y ella se ha ido acostumbrando con el tiempo que cuando quiere que le lea un cuento, me dice, leamos este que me gusta a mí y después leamos otro que nos gusta a todos. Yo creo que ella está construyendo un pensamiento mucho más amplio, un criterio que con el tiempo le va a permitir tomar decisiones y elegir y hacer su propia selección y su propio camino como lectora. Entonces creo que dejemos a los padres el trabajo sucio y hagamos nosotros el trabajo que nos corresponda, que pienso yo que es ese. abrir, proponer, crear espacios de lectura en donde la lectura esté en contacto con las otras artes, que no solo haya pósters de Winnie Pooh y de todos esos cosas que finalmente son imágenes que lo que hacen es promover el consumismo, porque no es otra cosa que detrás vienen los tenis de Winnie Pooh y la mochila de Winnie Pooh y la comida chatarra de Winnie Pooh. No entiendo yo por qué en las escuelas, en los jardines de niños, en las bibliotecas no hay reproducciones de Remedios Varos, de Abel Quesada, de Tamayo, de Picasso, no entiendo por qué. Los niños son capaces de percibir la belleza y debemos darles esos entornos lectores. No entiendo por qué no hay música en las bibliotecas, en las escuelas, en los espacios de lectura, si cuando uno lee siempre prende la música. Para ti sí, para los niños no, para los demás no. Bien. Y bueno, básicamente esa era la idea de lo que quería comentar. Hay por ahí, yo como fui un niño no lector, me formé como lector ya siendo joven, siendo adulto. Eso hizo que yo fuera un lector precario, soy un lector de fragmentos, y esa precariedad muchas veces hace que uno pierda, bueno, es muy angustiante muchas veces, no alcanzar a entender, no alcanzar a entender algo que hubiese sido más fácil si lo hubiese aprendido desde niño. afortunadamente una de esas lecturas precarias me llevó una vez a encontrar un libro sobre la historia de la literatura en Japón y decía que aproximadamente en el siglo 9, 10, en Japón los escritores, que eran solo los hombres, tenían derecho a reflexionar por escrito y a publicar, lo hacían exclusivamente en chino porque el japonés era una lengua vulgar que no estaba desarrollada y entonces los filósofos, los pensadores, los escritores tenían que hacerlo en chino. Quienes escribían y sabían que nadie iba a prestar atención a lo que escribían eran las mujeres, porque igual todo eso iban a ser chismeridos. Y entre ellas, las mujeres, Las cortesanas, las prostitutas, que tenían toda la libertad de escribir lo que se les diera la gana, no tenían por qué saber chino y escribían en japonés. Con el tiempo, los grandes escritos de los pensadores japoneses escritos en chino se han transformado en piezas de museo. Y esos escritos de estas mujeres encerradas, mal vistas, y que todo lo que escribían no tenía ningún valor, se han transformado de alguna manera en la base, en el origen. Las primeras grandes novelas y cuentos de la historia de la literatura japonesa fueron escritos por ellas. ¿A qué voy con esto? A que al día de hoy se siente muchas veces que hay algunos académicos, intelectuales y especialistas que se siguen empecinando y siguen escribiendo en chino. Creo que es mucho mejor platicar, bajar, porque nos aferramos a muchas frases hechas, a muchas cosas que les decimos a los demás, que las repetimos por fonética, pero están en chino para los que no leen. Están en chino. ¿Qué le estamos diciendo a alguien que no lee que la lectura es maravillosa? Si cuando lo hacemos leer, se da cuenta de que es todo lo contrario y que es un padecimiento. Hay que empezar a revisar los paradigmas que dominan esa idea que tenemos acerca de la lectura y empezar a hablar en lenguaje nuestro, en lenguaje popular. No dejar de leer a los especialistas, pero también leer en la gente y con la gente. Bueno, pues eso es todo. Muchas gracias, Rodolfo. Ustedes ya saben, no hay que escribir en chino. Vayan a aprender japonés, por favor. Si quieren escribir literatura que vaya a perdurar. Ahora les va. Estos son unos chicos que siempre quieren cuentos. Pues todo lo que les conté es cuento. bueno pues gracias mañana doy una función a la una el foro filig aquí así que están invitados pero creo que hay otra ponencia aquí entonces no quiero hacer mucha ¿no? cuéntales un cuento breve bueno pues no sé En las bibliotecas escolares existen algunos cuentos muy hermosos. Yo he tomado de ahí un cuento de Vicente Leñero que se llama La viejita chiquitita chiquitita. Había una vez una viejita chiquitita chiquitita. ¿Cómo era la viejita? Chiquitita. Que vivía en una casita chiquitita chiquitita. que dormía en una camita. Chiquitita, chiquitita. Una nochecita. Chiquitita, chiquitita. La viejita. Chiquitita, chiquitita. Escuchó un ruidito. Chiquitita, chiquitita. Y dio un saltito. Chiquitita, chiquitita. Y fue a abrir su roperito. Chiquitita, chiquitita. Y ahí dentro había un ratoncito. Chiquitita, chiquitita. Que le dio un saltito. Chiquitita, chiquitita. Y la viejita se fue corriendo a su cocinita. Chiquitita, chiquitita. Agarró su escobita. Chiquitita, chiquitita. A perseguir al ratoncito. Chiquitita, chiquitita. Y lo aplastó con su escobita. Chiquitita, chiquitita. Y la viejita se fue a dormir muy tranquilita. Gracias. Una pregunta nada más. A lo largo de las ya ocho participaciones que hemos visto los días precedentes y hoy, hemos escuchado a gente que nos habla que fueron lectores precoces o tardíos, gente que tuvo oportunidad de encontrar bajo muy distintas circunstancias la letra impresa. Aquí la gente que estamos como promotores directos o indirectos de lectura, sin duda tenemos también nuestra propia historia de encuentro. ¿Por qué esta necesidad tan marcada? No sé si tenemos que atribuirlo a la realidad que vivimos ahora. ¿Por qué no seguir confiando en que vamos a tener encuentros todos los que estamos o los que van a venir después? con la letra, ¿por qué no suponer que tu niña o los hijos de Daniel, la gente, va a seguir hallándose con? ¿Por qué se vuelve como tan indispensable el promotor? ¿Por qué ese aparente temor, así me parece verlo, de que si no se hace cada vez más, si no se insiste cada vez más, la posibilidad de que estos encuentros prodigiosos de los que nos han hablado dejen de suscitarse. Bueno, pues yo creo que eso cada quien se tiene que responder porque quiere promover la lectura. Que haya programas institucionales en torno a la lectura no quiere decir que las cosas hayan cambiado mucho. Creo que los programas de gobierno institucionales siempre llegan al final. Que el trabajo con la lectura se viene haciendo desde hace muchos años. Que siempre ha habido necesidad de mediadores. Y que los mediadores ahora comienzan a querer profesionalizarse. Por una angustia, por una necesidad que vemos lo que está pasando en nuestros países. De la carencia con la lectura. pero bueno, básicamente yo creo que esa no es una no es una respuesta global sino que cada quien tiene que pensar el por qué lo hace el mediador puede ser un mediador profesional o la mayoría de los mediadores de lectura no saben que lo son bueno, yo quisiera nada más ya concluimos, es una pregunta importante ¿Por qué hacemos un seminario para promover que haya acercamientos a la lectura? Creo que efectivamente en estas mesas hemos visto distintas personas que han llegado a libros desde caminos muy diversos, desde caminos muy letrados y muy provistos de libros y de experiencias como en principio que favorecían y caminos también silvestres, azarosos que llegaron a los libros. Creo que podríamos decir por qué vacunamos también. A lo largo de la historia de la humanidad ha habido tanta gente que ha sobrevivido sin vacunas. ¿Por qué operamos? Justamente para que haya más posibilidades y que no sean tan azarosos. porque nos va a ser un mundo más grato a nosotros también tener chicos que puedan dialogar mejor con nosotros porque el mundo es mucho más ancho porque tenemos, como dijo Canarén tenemos también una cierta responsabilidad de presentar al mundo de darle a los niños de darles la bienvenida al mundo y creo que esa bienvenida al mundo es también decirles bueno, este mundo es un mundo que hemos construido a lo largo de miles y miles y miles de años y está lleno de cosas ricas y quisiera que no te fuera tan difícil te va a ser difícil de todas formas pero quisiera que no te fuera tan difícil encontrarlo y quisiera que valoraras esas cosas No todos los niños que vivieron en satélite y en narrarte se convirtieron en narradores como Toño Malpica y no todos los chicos que estaban en la cancha tuvieron la oportunidad de que alguien les hablara de un libro como el libro del violín de Juan Gelman y que después llegara alguien. Hay miles de chicos que vivieron o que viven en lugares baldíos y salen a las canchas y tienen aventuras y después no se convierten en narradores y puede ser que después se conviertan en otra cosa muy buena. Pero muchos de ellos se van a convertir en señores anodinos y gente anodina y que no va a sentirse dueño de su vida o va a sentir mucha infelicidad. Entonces a mí me gustaría, como a cualquier padre, como a cualquier persona, darle un poquito lo mejor, sin la obligación de que sean lectores. Simplemente creo que los libros son instrumentos para vivir más, para vivir mejor, para ser más dueño de tu vida, para ser más dueño de la palabra, para ver el mundo de otra forma. Eso es, y si no, cada quien le encontrará su respuesta. Muchísimas gracias a todos ustedes.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
24/11/2008
FECHA_PUBLICACION
26/11/2008
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
28
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
19/11/2008
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Alfredo Chávez
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

