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CUID
MW-05071
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 28
SINOPSIS_SERIE
Participantes de México y otros países comparten en un espacio centrado en la reflexión sobre la lectura y la literatura. El encuentro impulsa conversaciones que fortalecen la creación de entornos que favorezcan el acceso a los libros y el intercambio de ideas. Se destaca el papel de la lectura literaria como medio para construir sentidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad de formas de pensar
EXTRACTO_SERIE
Un encuentro que convoca voces nacionales y extranjeras para dialogar sobre la lectura literaria como medio para construir sentidos, compartir experiencias y reconocer la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Anne-Marie Garat (Francia)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión sobre la transmisión de la lectura como parte de un legado cultural que se hereda sin imponer, buscando que las nuevas generaciones se apropien de él desde la experiencia personal. Se plantea la lectura como un proceso íntimo que nace en la infancia a través de relatos orales, del hogar y de los primeros encuentros con la literatura, y que continúa formándose a lo largo de la vida mediante prácticas que combinan memoria, educación y vínculos afectivos. Se abordan tensiones entre tradición y escuela, así como los desafíos actuales para acercar a niñas y niños a la lectura en un entorno saturado de estímulos. También se analiza el valor del cuento como forma originaria de relato capaz de acompañar, simbolizar y dar sentido a experiencias humanas complejas. Se subraya la importancia de permitir que los lectores exploren por sí mismos, sin limitar su acceso a textos difíciles o ajenos, para que la literatura pueda operar como espacio de descubrimiento, construcción de identidad y desarrollo imaginativo
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la lectura como legado cultural y experiencia íntima. Explora cómo los relatos acompañan la formación del lector y destaca la importancia de permitir exploración libre para que la literatura contribuya a la identidad y la imaginación
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:59:38:12
PARTICIPANTES
Anne-Marie Garat es una escritora y fotógrafa
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Anne‑Marie Garat
Escritora francesa reconocida por su trabajo en la novela contemporánea y su relación con el cine. Con formación en letras modernas y cinematografía, desarrolló una trayectoria que combina la creación literaria con la gestión cultural, participando en políticas públicas del libro en Francia. Su obra se distingue por una prosa de fuerte dimensión visual y por la exploración de temas como memoria, identidad y experiencia humana. Fue distinguida con el Premio Femina por su novela Aden en 1992 y ha publicado títulos relevantes que reflejan su sensibilidad narrativa.
Además de su producción literaria, ha mantenido un compromiso constante con la promoción de la lectura y la reflexión sobre el acto lector. Su mirada subraya cómo los relatos pueden acompañar la formación personal y funcionar como espejos de la subjetividad. Esta combinación de creación, análisis cultural y divulgación la sitúa como una figura destacada en el panorama literario francés actual
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Hola a todos ustedes, sean de nueva cuenta bienvenidos a este seminario sobre la experiencia de lectura que tiene lugar en la Feria del Libro Infantil y Juvenil. Esta ocasión le vamos a darle la muy cordial bienvenida a Anmarí Gará. Anmarí Gará es una novelista, es también una promotora de la lectura, es una persona que ha estado siempre muy vinculada al cine y nos interesa especialmente remarcar eso en este seminario en donde vamos a ver distintas formas de acercamiento a la lectura. Anne-Marie ha ganado distintos premios. Con su novela ADEN obtuvo el premio Femina 1992. Fue asesora del ministro Jack Lang, que es muy querido en México porque es uno de los impulsores de la ley del libro, que recientemente fue aprobada en México y fue una de las fuentes inspiradoras para los que elaboramos la ley del libro. Anne-Marie ha trabajado mucho en el cine, ha trabajado mucho también en la promoción de la lectura, Es una persona que ha estado en distintos medios. En esta ocasión ella va a hablar sobre sus propias experiencias lectoras. Me comentaba hace un ratito que una de las cosas que va a tocar va a hablar sobre cómo los propios cuentos han contado su vida, sus inicios en la lectura. Vamos a ver en este seminario distintas formas de iniciarse la lectura, pero me pareció especialmente destacable esta forma en donde ella hablaba de cómo los cuentos nos leen a nosotros también. Le doy la más cordial bienvenida a Anmarie. Es suyo el micrófono. Gracias. Muchas gracias a Deanel Goldin y a Mónica González-Irán por haberme invitado aquí y permitirme estar con ustedes para compartir esta convicción que yo tengo y que todos tenemos, nosotros, pedagogos y también profesores. profesores en esta misión fundamental de la transmisión de la cultura en general y de la educación artística, de la lectura y de la literatura en especial. Yo he trabajado como presidente de la Casa de Escritores y Leaturas, que es una asociación manejada por escritores para desarrollar, popularizar la lectura a todos los públicos, en especial aquellos que no vienen en forma espontánea y natural a la sociedad para hablar, por ejemplo, en las escuelas, en las universidades y otros públicos más. También me comprometí en esta labor porque me parece que en la naturaleza misma del trabajo del escritor, así como en el trabajo aparentemente solitario, secreto e íntimo, en el tiempo en que se está escribiendo, en donde le damos la espalda al mundo. cuando hay una contraparte, me parece, en el trabajo del escritor, que es ir y dirigirse hacia el mundo real, a la sociedad, a los demás, y preguntarse cuál es la forma de compartir su experiencia. Estoy hablando de experiencia. Quiere decir de algo que en general es difícil de comunicar y compartir, porque es algo privado. la experiencia, pero tenemos que encontrar los medios para que los lugares, las circunstancias nos permitan crear una comunidad y hacer un colectivo. Esto ya lo sabemos, esto requiere de una voluntad política, es una cuestión política. Este objeto tan singular cómo es la literatura pueda entrar en la sociedad. Quisiera, por lo tanto, exponerles algunas reflexiones y observaciones. Esto se va a dividir en tres partes. Esto es muy francés, muy cartesiano. Quisiera hablar de la reflexión en la transmisión. Después quisiera hablar de un caso muy especial especial que me inspiró para escribir unos ensayos, o sea, un regreso, una regresión a esta edad tan avanzada que yo tengo hacia el cuento. Esta forma inmemorial del relato, de la voz oral, de la inteligencia magna del pueblo. Y tercero, en la última parte, quisiera hablarles de algunas experiencias más privadas de iniciación en la lectura que quisiera compartir con ustedes, porque esto atañe las experiencias que tenemos con los niños. Primero, la transmisión que se plantea en términos que algunas veces resultan ser institucionales, Porque existen los sitios y las sociedades los inventas, sobre todo la institución escolar. Y recientemente la preocupación del lujo a empezar en el patrimonio. Y esto es de las sociedades ya bien evolucionadas, por ejemplo. En Europa tuvimos las jornadas patrimoniales y también las partes de los museos y de las arquitecturas y que hemos acumulado y que nos legaron nuestros ancestros. Por ejemplo, hicimos jornadas de puerta abierta y tenemos entonces esta idea del patrimonio que nos transmitió Philippa. Esta idea del patrimonio es lo que pertenece al padre con P mayúsculas, el antiguo, el muerto, aquel que ha acumulado un bien, que se ha constituido un objeto valioso y que una sociedad considera escala familiar como algo que puede ser transmitido a sus descendientes, donde lo antiguo, nuevo, al que llega al mundo, es el niño que llegó, que es el nuevo absoluto, que ha acumulado y que tiene un valor vital y que considera que es algo, en forma antropológica casi, casi, el factor y la condición misma de la perenidad de la comunidad humana. Estoy empleando palabras generales para designar la idea del patrimonio, pero rápidamente la voy a referir a la lectura y a la literatura. Pero voy a hablar un poco más de la forma de patrimonio. Es un donativo, es un regalo gratuito. ¿Por qué? Porque un donativo es gratuito. No tiene ninguna deuda o reconocimiento de deuda. Y es algo que se considera como un bien idílico y absoluto, como lo puede ser un donativo, que puede algo que no lo hemos merecido, no lo hemos conquistado, no lo hemos edificado, no lo hemos, como he dicho, ya merecido y que en cierta forma nos lo ponen entre los brazos como una obligación. René Archan, un gran poeta francés, reflexionaba acerca de la herencia del heredero sin testamento, aquel al que se le da el bien sin dictarla en la forma en que se debe utilizar. Y esto es algo que se nos plantea a todos, padres y educadores, la cuestión testamentaria. Te doy esto, ¿qué vas a hacer con ello? Y es así como lo puedes utilizar. Y a veces lo hacemos en forma muy rígida, dictatorial. Realmente hacemos que el niño casi, casi se ponga de rodillas ante las grandezas, las bellezas y las bondades de las cosas del pasado, que lleva con el sello de la muerte, porque la muerte pase para que se transmita el patrimonio y no se puede comer este cadáver. Y tenemos entonces a nosotros un niño al cual obligamos a incorporarlo, a manejarlo. Y aquí la forma ordinaria es lélelo, es bueno para ti. Y ese deber y esta invitación a leer muchas veces es incomprendido y rechazado del niño. y no podemos muchas veces, no logramos que haga lo que nosotros queremos que haga con lo que le pusimos ante la mirada. Este objeto que lleva el sello del pasado y de la muerte es algo que se convierte en algo vivo, vital, indispensable y que alimenta su futuro, el porvenir de nosotros, al ponerle en las manos eso, sin que lo comprenda lo que va a hacer con eso, cómo hacer que sea un heredero sin dictarle el testamento, dándole, sin embargo, el modo de apropiación. ¿Cómo lo va a convertir en un bien propio? Con el fin de que pueda cobrar los intereses de este capital invertido por sus educadores, sus padres, sus ancestros y toda una corte infinita que trabajaron en la civilización para él. Esto lo voy a referir a la lectura porque es de poner a rodillas al niño para que vea la belleza. Es un dictado, es decir, ámalo. La belleza, el amor a la belleza como una creencia que puede existir porque tenemos la autoridad y podemos usarla o abusar con eso. O sea, cállate, ponte de rodillas y ámalo. Y en toda educación artística hay que desconfiar de este procedimiento que lleva una intimidación o la autoridad o la persuasión. Hay caminos complejos más difíciles de tipo educativo que van a anular y que esta cosa extraña pueda ser algo privado del niño. La lectura es una gran interrogante para mí. Y allí tenemos todo tipo de dificultades para convencer. Y voy a hablarlo rápidamente porque este es otro tema que pudiéramos desarrollar ampliamente. Todo lo que se edifica hoy, cómo es impedimento de los jóvenes para leer. la fascinación de la imagen, que es una rival, creo yo, que allí hay un debate falso. Y, por ejemplo, Internet, la televisión, el esparcimiento, allí también es objeto de un falso debate. Y no voy a desarrollar eso. Por lo tanto, nos enfrentamos a esta dificultad y el tiempo es breve. Se cuenta el relativamente breve el del niño y la juventud, donde todavía tenemos un cierto dominio sobre este ser que depende de nosotros afectivamente, intelectualmente y allí les vamos a poner ante la mirada, en las manos, lo que nos parece necesario para sí. El niño es iletrado por naturaleza, el infante, que no tiene la palabra, que no tiene el lenguaje y que se lo vamos a transmitir. La escuela, por supuesto, es una institución, que es el sitio donde leer y escribir es fundamental. Son herramientas indispensables. Es una instrumentalización intelectual, psíquica y que llega hasta lo más profundo de la sensibilidad del cuerpo, de la relación con los objetos y con el mundo. con la luz, el tiempo, el día, la noche, el espacio y todavía más el acceso simbólico a todas las representaciones mentales e imaginarias. Por lo tanto, es una carga muy pesada el dar los instrumentos a los niños. La escuela no puede hacer todo, pero lo transmite en la forma más técnica, diría yo, para acceder al desciframiento ya pelado y transferido, como lo perciben como signos cabalísticos, primero, de la cifra, de lo que es una cifra, y transferirlo en interpretación y vocalizarlo, y vocalizarlo después en una forma interna. Todo ese proceso extraordinariamente complejo que llega a la mayor profundidad del ser, sea el acceso al lenguaje y al pensamiento, darles acceso a una forma de la lengua que es un artificio absoluto. La literatura, la forma de la literatura poética de la lengua, en donde la lengua crea ella misma sentidos que no existen en el mundo, viene a agregar al mundo un objeto que no se ha depositado. Y muchas veces se olvida que esta forma de uso del lenguaje es un artefacto completo. no se escribe como se habla, incluyendo cuando en la literatura lo que se está escribiendo parece ser oral. La escritura es un depósito de la lengua que es una construcción. Cada escritor en su propia lengua trabaja como extranjero y puede construir ese objeto único de una extrañeza de sí mismo y de los otros, entre los cuales se resume y se concentra el bien de toda su cultura. Es muy difícil ver esta parte y comprenderla porque parece, entre los dos modos de expresión, Hay deslizamientos porque no es impermeable. Por ejemplo, una poesía de amor en los intercambios cotidianos y en la literatura se encuentran palabras de la parte oral que están tan escritas, pero el libro, el poema, la novela en sí mismo constituye ese bien del cual les hablé que son patrimoniales para transmitir, porque como objeto ya constituido es algo como un depósito de lo que más sublime hay en el arte, en el lenguaje humano, únicamente humano. Y allí la escuela tiene algunas dificultades porque está obnubilada por su idea y su misión noble, además, de transmitir la instrumentalidad de la lengua. Pudiera yo hablar más con esto y desarrollar, ver cómo en toda forma dentro de la clase, en la escuela, pueden ocurrir todo tipo de encuentros inefables que pueden iniciar y bautizar al niño en una forma de lectura que se sustrae totalmente al régimen escolar. y que va a ser de él ese gran lector. Eso quiere decir que se va de aventura en una exploración en las formas del lenguaje que no existen en ninguna otra parte, que va a poder tener la actitud de encontrar tú y yo en un diálogo solitario con riesgo solo para él algo imaginario del mundo que lo instruye acerca de sí mismo y acerca de la realidad. Para ilustrar estas ideas y estas primeras ideas, quisiera darles un ejemplo personal de encuentro con la literatura en su forma más popular y muchas veces devaluada o que se considera como lúdica, solo para distraerse, para jugar el inmenso género del cuento. A mi edad, y volví a decirles por qué, me doy cuenta que un texto de los más primitivos, en el sentido, porque ya no me acuerdo cuándo lo leí, cuándo fui su lectora, cuándo me encontré con él, y empecé por no leerlo. sino que se me contó. O más bien, él me contó a mí. En una época amnésica, aquella cuando se es muy pequeño, muy pocos textos de literatura llegan a nosotros en esos primeros años de la vida y de los que podemos decir jamás me acordaré cuando me encontré con él. Esa es la vida del niño pequeño. Ese texto lo he leído toda mi vida, no en un libro siempre, pero ha seguido leyendo en mí, me está leyendo, quiere decir, descifrando una existencia. La caperucita roja es un texto universal, pienso yo. Tiene una historia local y geográficamente en el mundo situado europeo, especialmente occidental, Europa latina, por ejemplo. Los grandes teóricos del cuento han demostrado que existen formas y variantes en su estructura, puesto que existe en China como en África, en Europa del Norte. Así que es el encuentro del niño con el mal. Un niño, una niña, un lobo, un tigre, una serpiente. O sea, el niño se va de un sitio humanizado, atraviesa una parte salvaje, silvestre, bosque, desierto, y se libra bien de este encuentro con la animalidad. el mal lo salvaje. Pero en el siglo XVII le dio una forma culta. No voy a hablar de las circunstancias increíbles en donde ese gran letrado gran burgués, totalmente apartado del pueblo, de los subhombres, que era el hombre-pueble, pudo acceder a la tradición oral transmitida por esos hombres y mujeres de nada. Es una circunstancia increíble, familiar, en donde la muerte está presidiendo, que hace que él como filósofo y convencido en esa época en que ese niño no existía, no tenía ese estatus de niño en esa época, se da cuenta que sus relatos de viejas de mujeres buenas tienen virtudes y no, Freud no pasó por ahí en esa época, es un pensador de la sociedad y la psicología en el sentido humano. Pero tiene la idea de que allí hay un diamante, un objeto, una transmisión de transición, que es transicional y fundamental. También tiene el genio de comprender que en ese objeto que procede del pueblo anónimo Y en esas fluctuaciones de la oralidad residen una ciencia y una inteligencia del hombre que es insustituible y de eso hace un objeto literario y culto, que pasa de la tradición oral popular a la cultura culta. Este objeto me interesa porque contiene a la vez la herencia que les mencioné en forma inmemorial, transfigurada en una forma de arte de la mayor cultura. Es una historia terrible. No hay peor pesadilla que ese texto, que se termina en una devoración definitiva. El texto de Perrault termina sin recursos, sin salida, sin redención posible por la sanción del aniquilamiento. Nada puede ser más terrible y espantoso que se pueda transmitir a un niño. Versiones posteriores que también tienen su historia en el siglo XIX con un desenlace feliz en cuanto una sociedad burguesa se está preocupando por el niño y quiere que el niño no sufra. Y el pedagogismo preside entonces ya la educación y, por lo tanto, consuela al niño del espanto que se le ha provocado. Un cazador providencial viene a restablecer el orden en el mundo, mata al lobo y sale como a través de un parto. Y aquí viene el obstetra, mira, milagroso, y saca a la niña de ese vientre de espanto. La lección es, los niños pueden equivocarse, los padres son buenos y les dan una forma de salir del problema y les irá mejor después. Pero Perot no lo hizo así. Pero no creo que un editor hoy podría publicar un texto donde hay canibalismo, antropofagia, evoyeurismo, pedofilia, el incesto, todos esos crímenes monstruosos de nuestras sociedades. la existencia de este predador que realmente está acosando nuestra sociedad. Es un texto, o sea, un leño ardiente como este, y también sería un escándalo. Y todo el mundo protestaría. Creo que ese texto es uno de los textos más importantes de la literatura y que es de una apertura insustituible para nuestros niños y les voy a decir por qué. Primero, tengamos que observar que ese texto no es para niños. Creo que en la gran tradición memorial del cuento como el mito es algo que pertenece a los adultos. Y este relato, como lo dijo Levi Strauss, cuando habla de las cosas buenas que se pueden comer, las cosas buenas para pensar y que son buenas de decir, va a advertir. Y esa es una de las grandes funciones del cuento y del mito. Cuenta el hombre en una forma de ficción, es decir, la misma etimología como el simulacro y la cinta instruye al niño y al adulto con un subtexto que instruye su relación con el mundo. La caperucita roja no es un cuento moralizador de advertencia. No dice si desobedices, te castigarán. Le envía el texto. Allí la madre no prohíbe nada y no advierte la existencia del lobo. Cuando la niña se encuentra en el lobo, nadie le dijo que no tenía que hacerlo. Y si es castigada, al final, ¿por qué se le castiga? Ahí hay una injusticia terrible si se piensa en la moral. El cuento nos relata cosas muy diferentes. En ese mandato de la madre a la vieja madre, a la madre grande, porque la abuela en francés es madre grande. El llevarle un pastel, hay otro acto mucho más terrible, que es un alimento. que ella misma va a encarnar, devorar en la cama de la abuela a través de la potencia femenina. No hay lobo ahí. La niña no ve un lobo cuando lo encuentro. No tiene miedo de él, pero en ningún momento describe la lengua roja, los ojos verdes, la baba. Y los colmillos, los pelos, nada de eso. Cuando entra en la cama, no ve ningún lobo. Ve un cuerpo extraño y bastante seductor de una piel vieja que muy bien podría parecerse a lo que es una mujer muy vieja. Por eso la vejez transforma lo femenino en piel vieja, en una parte asexuada, bastante extraña, por eso entra en la cama y hace el inventario de esta anatomía tan extraña. La niña entra en la cama con mucha sorpresa para ver cómo era su abuela cuando estaba desvestida, o sea, una nulidad y nudez. Y entonces, de las piernas grandes, los ojos grandes, los brazos grandes, los dientes grandes, solo hay algo grande que no se nombra ahí, el centro de ese hogar. de un conocimiento. Como todo niño dentro de su curiosidad insaciable, la niña nombra los artículos corporales hasta aquel que no va a nombrar y por el cual va a estar aniquilada el del sexo. Gran peligrosidad, dice Perot, del seductor masculino, astuto, puede ser una interpretación. Los psicoanalistas no la han encontrado y nos dicen algo mucho más terrible. El peligro está en ella y ha llegado a la edad de abuela. Yo sé cuál es el hambre de esa loba, de una loba ya vieja. me habita por la carne fresca de mis nietos. En ese momento en que se pasó de la genialidad, todas las abuelas que cuentan los relatos se ponen a desear esa carne infantil que ahora es codiciada en la publicidad en el mercado del cuerpo infantil. Nuestra sociedad tiene todas las prohibiciones sobre el cuerpo infantil, pero también lo hacen un objeto de codicia comercializada a través del consumo. Este amor de la madre, de la vieja madre, invierte algo que nos escandaliza profundamente. En pedofilia y en incesto está el deseo de lo femenino de la niña, de los grandes psicoanalistas que abordaron este tema. Y este cuento es de una inteligencia increíble. Y cuenta la relación de las mujeres entre sí, de lo que Lacan llama el saqueo de entre las mujeres, de la madre, de la abuela, de más allá del molino, del otro lado del bosque, en otro pueblo. Es realmente nuestra joven, porque ella trataba de alejarla de la abuela, porque sabían que eran una devoradora. y le dure a su niña para ver que no está ahí. Ve con la abuela para ver que no estoy yo ahí y tráele la comida que necesita para regenerarse en forma mortífera, por supuesto, porque va a matar a la niña. Todas esas promesas infantiles y todas esas promesas la va a devorar. No es el lobo el que la devora, sino el amor materno. Lo cuento, nos muestra cuál es el peligro y cómo lo hemos erigido como una virtud esencial. Esa también tiene ese poder de destrucción. Como con las mejores intenciones del mundo, la autoridad materna y paterna actúa en contra del niño y le impide detener sus experimentos, crecer y también lo infantiliza de por vida para impedir al niño que se convierta en sí mismo y que él se vuelva padre y envejez. Voy a terminar con esto porque hay muchas otras cosas que se podríamos decir acerca del cuento, pero de lo que quiero hablar es de la lectura. ¿Cómo ocurre que haya yo tenido que vivir este tiempo de mi vida de madre, de joven madre y después de madre adulta con hijas grandes y luego hijos grandes y luego nietos para entender ese deseo que tengo justamente de volver a ser madre y tener una maternidad imposible y que el cuento había tejido antes que yo leyese y antes que yo accediera a la lectura. Y eso es la lectura, es la ficción, la simulación del lenguaje que opera en nosotros, una ciencia de nuestra vida, de una forma subterránea que trabaja en nosotros durante toda nuestra existencia. Y esos textos no son forzosamente textos de muy alta literatura o que las academias los consideren así. Los críticos o la notoriedad a veces son textos que no sabemos por qué vía, pura o impura, noble o ignoble, nos hace acceder a esas formas de lenguaje que nos instruyen acerca de nosotros mismos a través de una apreciación que nos hace vivir una experiencia futura. Eso es lo que yo llamo lectura. Y dos observaciones para terminar acerca de la caperucita roja. Muchas veces nos equivocamos sobre la antología que escribió Perot los cuentos de mi madre Ley. Eso no es ley, el animal es realmente tonto de la tradición misógena. Las ocas son aves tontas, no. Es mi madre loi y no oca. Mi madre ella, la maternidad de la oralidad, de lo que se desliza, de oído en oído, en los contactos primitivos de iniciación a la lengua materna, a través del laberinto secreto, a través del cual pasa la enunciación, que va a operarse este primer vínculo del lenguaje fundador, La ficción, y lo decía, lo que se simula es lo que percibe cualquier arte. El arte no es la realidad, es su representación. En un cuadro, en una película, cine, fotografía, literatura acerca de la escena de la que Editho puede matar al padre y acostarse con la madre. en la escena del arte pueden suceder crímenes de la humanidad fundamentales. Y solo se las podemos contar a los niños y eso es lo más sublime del arte, es que en esa forma decimos un acro y no de realidad. Yo soy muy susceptible acerca de esto y voy a ser un paréntesis de un gran éxito de una película que se llamaba La Vida Espeña. No sé si aquí saben de lo que estoy hablando. Donde se hizo un héroe ese padre porque logra que atraviesa el horror del siglo XX, el campo de concentración, la exterminación. logra que atraviese esto el niño sin que el niño se ve afectado ni lo vea. Y también ahí ese padre es un padre bueno porque pudo proteger al niño. Y esto creo que es la marca de nuestra sociedad moderna que queremos. poner un preservativo alrededor del niño, ponerlo en un capelo para impedirle vivir experiencias traumáticas y aquellas que lo aniquilen como el de la caperucita roja. Infantilizar un niño de por vida es lo contrario de lo que es nuestra misión de padres educadores. O sea, todo lo que queremos hacer es que llegue a ser un adulto capaz de enfrentarse al mal, y al mundo y al mal. Solo lo podemos hacer fingiendo que nos permita que escuche lo que no le estamos diciendo. Pero mismo da una pequeña indicación a la relatora y le decía, en el momento de la conclusión del cuento, y ese lobo malo se lanzó sobre la caperucita roja y se la comió. Escuchen muy bien. El lobo malo se lanzó sobre caperita roja y se la comió. Esa infracción gramatical increíble que un pronombre personal femenino va a sustituir un sustantivo masculino. la pequeña capuricita roja y se la comió. En francés es increíble. La duda sobre el sexo mismo se incluye que dice que el niño se pregunta ¿soy niño o niña? Incluso eso está en el cuento. Cierro el paréntesis. Explicación de la traductora. Lo que pasa es que Chapeau en francés es masculino. Y entonces, en ese momento, La relatora se lanza sobre la niña y la llena de besos. Este juego del relator que todo relatora encuentra espontáneamente, que al mismo tiempo que hace, hago lo contrario de lo que hago, lo beso, que es una forma civilizada de comerlo, de devoro a besos. Es el gran equívoco del beso en la parte erótica que muerde y que devora. tanto como da placer. Y se entiende en esa forma del arte. Al mismo tiempo que digo al niño, te aniquilo, le enseño que es en una forma de fingimiento y tienes que saber que por amor te digo lo que te digo y que invierto la negatividad en positividad de gestos de amor y de transición. Solo el arte es capaz de hacer esto. Bueno, voy a hablar brevemente, voy a cortar. Para decirles que en pedagogía, y he tenido dos en mi vida, en toda mi vida, de escuelas de cerrajeros que pudimos decir que se inspiraron y encontraron la llave. La primera es una redacción que hice en la escuela con un tema. Y ustedes saben cuánto para los niños el redactar y aproparse del lenguaje y darle forma y contar. Una historia es bastante difícil, así que se contó una injusticia que tú presenciaste. Tengo poca experiencia de la injusticia. No invento nada. Hay que saber que no se inventa nada. Más bien, yo tomo de mi pequeño organismo de lectura, debo de haber escrito, realmente, una historia que había yo sacado, robado, saqueado de lo que yo había leído. Y cuando el profesor me regresó, mi redacción me la dio sin haberme puesto una calificación, sin haber puesto una sanción, sin haber evaluado. Y me dice, no, eso es lo que queremos en la escuela, esto no es lo que se debe esperar de ti. Pero está bien lo que hiciste, es cierto, es bello, tienes derecho a hacerlo, pero para ti. Primero, un pedagoga, un profesor, me diga lo que yo ignoro, o sea, que está el continente de la escuela y todo su aparato escolarizado y su enfoque de la lengua ya institucionalizado y que en otra parte existen lugares donde hay placer, deseo o clandestinidad donde la infracción se puede autorizar. Ya esto es algo muy bueno, algo extraño. Ella es la que me autorizó, óiganlo, en el sentido de que me está dando el derecho y me está creando como autor, ella me está autorizando. Además me dice, es cierto, mentí lo que les conté. Es muy buena. Era menos tonta realmente de lo que me lo decía. O sea, no se engañaba, era buena pedagoga. O sea, lo que dice es que la ficción inventa la realidad, que no es el contrario. Es su condición. Podemos escribir lo que no se conoce, hacer el experimento virtual tan exacto como real. Puedo ser una mujer ya grande, un niño que ya no lo soy, puede ser un hombre al otro lado del mundo y decir lo que es tortura sin haber sido torturando, no describir la muerte de mi madre que no ha muerto. puede escribir lo que jamás he vivido y las palabras son más fuertes que el mundo. En un cierto orden estructurado pueden producir un mundo tan verdadero como lo real y describir lo mismo para entrar en la literatura. Así como en los grandes momentos de revelación no entendí nada en ese momento. Pero el recuerdo de esa redacción me vino más tarde. Pienso que este profesor que admitió que no iba a evaluar, que no iba a calificar y que consideraba, en lugar de juzgar lecciones de este tipo, realmente le estremecen para el resto de su vida. No le quiere decir que a partir de ese momento me volví autora ni autobiográfica, pero solamente que el placer solitario de esa relación contigo y conmigo y con la lengua me fue apropiada. Cantar historias era una licencia que se me daba y al absoluto. Así que esto empezaba con la lectura. Esto venía de la lectura. La segunda experiencia es una desilusión de un profesor que en forma lírica, enfática, un gran texto de Víctor Oroga. Y los alexonilinos, alejandrinos funcionaban, ronroneaban. Y como todos los alumnos, yo me exaltaba bajo esa autoridad, bajo esta seducción y persuasión de la seducción profesora. Y ahí dijo, aquí tú vas a seguir. Tutor, tutor, acuerdos a Víctor, blasfemia, escándalo. Estoy petrificada. Ahora bien, que creo que en ese momento me enseñó la irreverencia, que la belleza no nos tiene que poner de rodillas, que la intimidación rebaja y humilla, que las grandes obras de arte de los artistas pueden tener un defecto en su actividad, que pueden verse sus tricos y que pueden entrar a la literatura a pararse y tomar una distancia que hace que nosotros seamos los que gocen en forma independiente, libre y en rebelión ante algo fijo como sería la belleza obligatoria. Esa irreverencia, esa lección realmente de piedad y de devoción me aprendió cómo leer. Lo tercero que quisiera mencionar es una experiencia más privada de tipo familiar y que con las vacaciones donde nos aburríamos, ahora no dejamos que se aburran. Nosotros empleamos el tiempo de ellos y de nosotros en actividades educativas, en la escuela, cuando no hay tele o juegos de video. Están muy ocupados como si redujéramos ese tiempo en que estuvieran consigo mismos y perdiéramos ahí el control en ellos. Esto empieza a mediodía, allí en la mesa de la cocina, donde se refugian los niños, abandonados a la somnolencia del verano. El tiempo languidece. Es la hora de la siesta. Afuera el sol brilla y quema. Y en la sombra las mujeres llegan y están lavando, beben café y lavan los platos. Arriba las lenguas están en camino. La oscuridad de las cocinas propician todo lo que se teje y el hilo de la novela familiar. Las lenguas están trabajando, por lo que hablan las mujeres entre ellas, de que son vientres de niños que se perdieron o que se esperaron, y que es una codicia, que es un usufructo, una herencia. Y en su seno es adultero bebé y la prima libertina, traición, matrimonio de conveniencia. Y debajo de la mesa estamos oyendo la novela, la crónica que se sigue capítulo por capítulo, con lagunas, elipses, fragmentos y voces polifónicas. Las lenguas están víctimas, hablan en forma atravesada, están hablando cosas buenas y cosas malas, muchos malos, vivos, parecidos a los muertos, como si acabasen de cruzar el umbral. Además, es una aparición. están parados a la contraluz en la puerta. Esas vías bajo la mesa es lo que pueden escuchar los niños como subtextos, como relatos y que se han cambiado en leyendas familiares, que constituyen para mí ese primer prototipo de ficción novelesca. Eso es un tiempo largo donde se depositan en uno, no la novela familiar, sino la actitud de los hombres para contarse a sí mismos sus propias historias y esto que tiene como dignidad para construir su existencia. Y ese acto de lenguaje que está en toda familia y comunidad humana es la parte sobre la que se construye la ficción novelesca, que puede ser arena. Pienso también que la memoria colectiva y el tiempo largo de la historia y de esta gran revolución y fractura y desesperanza también está en la novela familiar, también en forma fragmentaria y elíptica. Nosotros no tenemos discursos construidos en esto, sino que en esta forma de oralidad hay los mismos aspectos que hay en el cuento. Y quiero decirles también, y esto va de acuerdo con lo que les dije, que no accedemos siempre a la literatura a través de las formas más elaboradas de la alta cultura. Hay literaturas humildes, impuras e indignas en las cuales llegan las grandes revoluciones cambian nuestras existencias. Y también en textos elegibles para el niño sobre la cuestión de la elegibilidad. O no sean textos difíciles, expresamente con palabras incomprensibles y herméticas, como en algunas formas experimentales de la literatura y de la poesía, etc. Textos que no están escritos. Y les quiero decir, que el escritor no tiene solamente como público al niño de su época, que es la meta editorial, sino que es el niño virtual, el niño inexistente. Porque si se dirige al niño que fue, es una ficción. Es una amnesia infantil. No sabemos qué niño fuimos, lo soñamos. Esto es lo que planea en la literatura. Tampoco me puedo dirigir al niño de hoy porque no sé cuál es su infancia. Así que siempre estamos en una instancia imaginaria de la infancia. Cuando nos dirigimos al niño y los mayores textos de la literatura y televisión infantil y juvenil son esos que van más allá del niño en su concepción infantil para dirigirse al niño mayúscula, que es el horizonte de toda literatura. Entonces tiene aquí la ilegibilidad de la que hablo, es justamente esta parte oscura, cifrada, incomprensible para el escritor mismo cuando escribe, que no realmente va a depender solo de su inteligencia y su saber, que trabaja en la oscuridad y sabe que la obra que lleva, Lleva un subtexto y ya no va a ser legible en el niño de la escritura de la escuela, sino que va a trabajar en él. Y como les dije en un principio, para la caperucita roja va a trabajar toda su vida. Hay que dejar que los niños lean libros ilegibles para ellos. Y ya entendieron de qué hablan. que se aburran a veces, es por sí, para que el abordaje brutal de las palabras lo estremezcan en su ausencia, en su plenitud oscura. Para descifrar, tiene que haber cifras, secretos, resistencias al culto y codificaciones. Hay que dejar que los niños caigan en lo que no les atañe para que les atañen. Hay que dejarlos que pasen páginas, que solo creen, que vean nada más en forma ciega, no hacer que lean las cosas programadas para ello o que dicte la escuela es bien la lista, etc. Dejarlos que se pierdan, que atrapiecen puentes y desiertos sin mapas, que no lean bien incluso. Las emociones de la literatura popular, del cuento que mencioné hace un momento, de la novela sentimental y de la literatura barata, de las mangas y de las caricaturas, estoy viendo un libro magnífico ahí, aportan esta aventura del energúmeno del corazón y de la mente y nos ponen en los mayores peligros del imaginario. hablo de la infancia de la lectura hablo de una juventud de la lectura en lo que nosotros conocemos que viene de lo que es y de lo que se dice y lo que se escribe y que se hizo mucho antes que nosotros en los libros, en la memoria, en la literatura que nos precedió y que nos instruye en nuestra vida muchas gracias .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
21/11/2008
FECHA_PUBLICACION
24/11/2008
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
28
CONDUCCION
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
19/11/2008
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Francés | Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Alfredo Chávez
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

