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CUID
MW-05077
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 28
SINOPSIS_SERIE
Participantes de México y otros países comparten en un espacio centrado en la reflexión sobre la lectura y la literatura. El encuentro impulsa conversaciones que fortalecen la creación de entornos que favorezcan el acceso a los libros y el intercambio de ideas. Se destaca el papel de la lectura literaria como medio para construir sentidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad de formas de pensar
EXTRACTO_SERIE
Un encuentro que convoca voces nacionales y extranjeras para dialogar sobre la lectura literaria como medio para construir sentidos, compartir experiencias y reconocer la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Jordi Sierra i Fabra (España)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión sobre la experiencia lectora y el papel que desempeñan la disciplina, la imaginación y la resiliencia en distintos aspectos de la vida: la relación entre escritura y experiencia personal, la importancia de los libros en contextos adversos, el vínculo entre lectura y libertad, y el compromiso con la promoción literaria mediante proyectos educativos y fundaciones
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre cómo la disciplina, la imaginación y la resiliencia hacen de la lectura un camino de libertad y sentido, destacando su valor en contextos adversos y su impulso hacia proyectos que promueven la creación y la formación lectora
N_PROGRAMA
10
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
01:25:07:10
PARTICIPANTES
Jordi Sierra, escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Jordi Sierra i Fabra
Escritor español con una amplia trayectoria en la literatura infantil y juvenil. Tras iniciarse en el periodismo y la crítica musical, orientó su carrera de forma definitiva hacia la escritura a partir de la década de 1980, desarrollando una producción extensa que abarca narrativa realista, histórica, fantástica, policíaca y poesía.
Su obra se distingue por el uso de un lenguaje directo y por la atención a temas que conectan con lectores jóvenes, como la amistad, los conflictos sociales, la música y la búsqueda de identidad. Esta sensibilidad contribuyó a su presencia constante en contextos educativos y a su reconocimiento en el ámbito de la literatura en español.
Además de su trabajo creativo, impulsó iniciativas dedicadas al fomento de la lectura y la escritura mediante fundaciones con sede en España y Colombia, orientadas especialmente a apoyar a jóvenes autores. Antes de 2008 ya era considerado una figura relevante dentro de la literatura infantil y juvenil por la variedad de su obra y su compromiso con la formación de nuevas generaciones de lectores.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
¡Sian de nueva cuenta! Bienvenidas a una sesión más de este Seminario Internacional de Fomento a la Lectura, dedicado a la experiencia lectora. Como todos los años, en este seminario hemos tratado de reunir a diferentes actores del libro para niños y jóvenes, a promotores, a bibliotecarios, a investigadores, a ilustradores y también a autores. Es para mí realmente un honor, una alegría contar en esta ocasión con Jordi Sierra y Fabra. Jordi es un escritor catalán, es un escritor catalán que vive en España una parte del año y la otra parte del año se la pasa dando vueltas por todo el mundo. Creo que es la persona que yo conozco que conoce más países y que goza más de los viajes. Conoce, no sé si 120 países o algo así. No, se ha contado. Bueno, creo que hay menos países en el mundo que no conozca a Jordi que países que él sí conoce. Ha tenido una trayectoria que va del rock hasta la filantropía. Y bueno, Jordi siempre es exagerado, es exagerado en el número de países que conoce, es exagerado en el número de libros que ha publicado, de libros, de títulos y de ejemplares. Es un autor que ha publicado, bueno, no sé, hasta ayer eran creo que 334, puede ser que ya hoy ya tenga dos más. Lo que digo en sí es un gran mérito, pero el mérito mayor es que esos libros tienen un montón de lectores, que ya no es tan fácil. A mí siempre me ha asombrado y bueno, he envidiado profundamente. Yo todo lo que querría hacer en la vida hubiera sido ser pianista o ser novelista. Y ver un narrador así, un narrador nato, con una capacidad de contar y contar historias, bueno, pues siempre me ha asombrado. Por suerte hoy en la mañana Jordi me regaló un libro que se llama La Página Escrita, que está publicado en Ediciones SM, que dice cómo escribir, crear personajes, hacer guión, buscar la técnica más adecuada, entonces yo hoy en la noche tengo que leer a ver si algo de esta sabiduría para contar y para relatar se me pega y entonces probablemente mañana yo ya empiece a escribir algún libro. Si no, yo les recomiendo que en todo caso busquen el libro y si no lo escuchen. Les decía que Jordi tiene en verdad muchos títulos de cientos de miles de ejemplares. Y en uno de esos viajes estuvo en Colombia. Fue cuando, creo que, él dice que cuando yo lo conocí, yo no me acuerdo si fue ahí o en algún otro lugar del mundo. Fundó con parte de las regalías de sus libros una fundación que probablemente también de eso nos va a hablar. Yo lo quise invitar acá porque, bueno, pues me parece que es importante que un autor que tiene títulos publicados en tantas, tantas editoriales, que, bueno, son básicamente todas, ¿no? en las editoriales de lengua española a mí todavía no me da uno para Océano pero todas las demás tiene entonces pues que lo conocieran todos ustedes y le pedí que no sólo hablara de sus libros sino de su trayectoria vital es interesante conocer la trayectoria de un personaje así. Y bueno, pues le agradezco muchísimo que haya aceptado la invitación, que esté acá y que hable ante ustedes. Gracias, Jordi. A ti. Bienvenido. Él, buenos días, él no lo recuerda, pero nos conocimos el 18 de septiembre del año 2000. Esa noche fuimos a rumbear en la calle y bailamos como locos toda la noche. No, no, no juntos, por separado. Habrá razones para olvidar. Gracias, gracias México por invitarme una vez más a estar aquí. A la Filig, a Mónica, a Antonio Barquet, cuyos emails parecían los de un fan entusiasmado. A todos ustedes por estar aquí. quizás no tengan nada mejor que hacer o si estuvieran en su casa aburridos pero de todas formas gracias por estar aquí también a los traductores que para ellos pobres traducirme a mí debe ser muy complicado hablo muy rápido y no sé si podrán seguir mi ritmo si hay alguien en inglés y también gracias a Daniel Golding por su invitación, su presentación tendría que darle un beso pero no me apetece nada besar a Daniel Golding por lo tanto, mi gratitud es la distancia y así también cuando escucho a alguien que habla de mí y de mis méritos y de mis logros lo que me hace sentirme viejo porque cuando a uno le cuentan todos sus méritos en la cara piensa, he hecho todo esto lo he hecho yo en la vida pues debo ser muy viejo para haberlo hecho por tanto, gracias y verán, leo un poquito no suelo leer textos por mi tartamude soy tartamudo, supongo que lo habrán notado según el día estoy bien, según el día estoy mal no sé qué día tendré hoy pero esta es una ocasión muy especial para mí un marco incomparable de intercambio así que prefiero ser menos espontáneo y no dejarme nada en el tintero si leo tartamudeo y si improviso me dejo cosas o sea que es muy complicado trataré sin embargo de combinar la palabra escrita con algunos comentarios y a ver qué sale ciertamente esta charla, el título de la salvación lectora a la pasión creativa Suena así muy pomposo, casi muy tágico religioso. Y la verdad es que nada más lejos de mi intención. La literatura, tal y como yo la entiendo, es una fiesta de los sentidos, tanto por parte del escritor como por parte del lector. Pero Daniel me pidió que hablara de estos dos hechos puntuales en mi vida. Mi infancia como lector y dónde nace el escritor que se forjó en ella. Y se me ocurrió el título de esta charla. Palabras como salvación son un poco equívocas. Pasión, en cambio, es mucho más asequible. Porque eso sí, soy hombre de pasiones, arrebatos, sensaciones, emociones y sentimientos. Déjenme que les cuente algo de mí y no para ponerme medallas, contarles mis posibles méritos o que crean o piensen que busco excusas para justificar el hecho de haber escrito casi 400 libros sin estar loco. En ese seminario, muchos han hablado de la teoría y la práctica de la literatura. Un maravilloso intercambio de ideas. Pero entiendo que él quería que yo fuera el personaje de mi propia historia. Y me atiendo al guión y a lo que se espera de mí. Si la vida fuese un circo, yo sería la mujer barbuda. Sé que me he convertido en un fenómeno. Y no lo digo en el sentido de fenómeno, oh, Sierra y Fabra. No, me refiero al sentido circuncense, de espectáculo. Lo digo en el sentido del asombro que suelen causar mis cifras o todos los récords que se me atribuyen, algunos no son verdad, no porque mi literatura haya trascendido a niveles harrypotterianos o stephenkinianos, sino por el hecho de estar considerado el autor español vivo con más libros publicados o por ser, según en España el Ministerio de Cultura, el autor más leído en escuelas o bibliotecas. Por encima de mis bestsellers siempre queda la fascinación que causan mis excesos, lo entiendo. Pero que un árbol no impida ver el bosque. Sea como sea, esos no son más que cifras y estadísticas. Lo que para mí es importante es el favor de mis lectores, los miles de jóvenes que me han dicho que les cambié la vida o se convirtieron en lectores voraces. Y soy, de eso sí, muy orgulloso. Todo demás me lo tomo con mi natural buen humor, desde la distancia y con todo el escepticismo que da mi edad. nací en 1947 tengo pues 61 años ¿a qué no lo parece? los tengo en una España de posguerra marcada por el racionamiento las dificultades, el aislamiento y en mi caso concreto por haberlo hecho en Barcelona es decir, en el corazón de la España republicana que derrotó el fascismo por cierto, hoy hace 33 años que murió Franco Bien. Mi padre perdió la guerra y con ello sus fuerzas. Crecí solitario, hijo único, en un hogar presidido por el silencio. Mi padre nunca me habló de su guerra. Jamás una palabra, y tanto mi infancia como mi adolescencia, las dominó el miedo, sin yo saberlo. Mi padre me pedía siempre que no destacara en nada, que bajara la cabeza, que tuviera cuidado con mi lengua, el catalán. Aquí veréis que pone fundació. Está en catalán, no es ninguna falta, no falta la N. Es fundació, Jordi, Sierra y Fabra. Está en catalán. En aquel tiempo el catalán estaba prohibido. Veréis luego que al final Jorge en lugar de Jordi. Aún no podía ser Jordi, era todavía Jorge. A los tres años casi morí a causa de una enfermedad pulmonar. Me salvó una dosis de penicilina que mi padre consiguió, nunca he sabido cómo. Mi gran problema, sin embargo, fue mi tartamudez. Nunca pude decirle a una niña que me gustaba. Pasé una vida solitaria y triste porque la tartamudez hoy en día no lo parece, pero de niño yo hablaba así. Qué bien que estén todos aquí. Era increíble. Mi padre también salió a decirme en plan muy severo, eso me lo decía cada semana en mi casa, me decía, hijo mío, somos pobres, eres tartamudo. Yo pensaba, como me diría que soy feo, me hunde la vida. Según él, según mi padre, yo nunca podía trabajar en nada de cara al público. Me marcó un camino tortuoso y severo, negro, oscuro, que yo nunca quise seguir. porque bueno, era tartamudo, vale, pero no era tonto bueno, según los demás sí ahora lo contaré mi padre me decía, hijo mío, estudia o serás como yo un don nadie a ver si te dan una beca y haces una carrera pero salí escritor, ni mejor ni peor diferente, como cada cual de aquí lo es bien, nunca renuncié a mis sueños ser escritor, ahora contaré cómo además llegué a ser locutor de radio es muy cachondo que un tartamudo acabe de DJ yo lo conseguí pero claro Me costó lo mío. Bien, la tartamudez, por cierto, la gente a veces me lo pregunta, la superé con 18 años el día que aprendí a reírme de mí mismo. Es muy bueno que nos riamos de nosotros mismos. El día que algo deja de importarnos, deja de afectarnos. Hay gente que escoja y se le nota, le falta un brazo o una pierna. Lo peor es ser idiota y no saberlo. Yo era tartamudo, lo comprendí, lo asimilé y ese día empecé a reírme y lo superé. Y fue la clave de todo. Bien, sigo. Además era un niño que, como era tartamudo, tuve un gran problema en la escuela. Sufrí maltrato escolar, lo que llaman hoy en día los yanquis bullying. Aquí no sé cómo se llama, pero entonces era pegarle al tonto al colegio, que era yo. ¿Cómo era? Acoso. Bueno, sufrí acoso y maltrato por la tartamudez. Los mayores decían, ¡que viene el tartaja! ¡Bum! Paliza. Fui un niño que siempre quiso viajar, recorrer el mundo, sentirme vivo. El fascismo en España me robó el sexo, la libertad, la democracia, pero no mi orgullo, ni el entusiasmo, ni la energía capaz de cambiar el destino que iban a imponerme. Yo no quería que me contaran películas, quería estar yo en las películas. ¿Y por qué mi afán viajero? Porque los libros activaron mi mente y la iluminaron. Kipling, Julio Verne, para mí viajar era parte de mi existencia. Soy un romántico. Siempre quise ser escritor de novelas. No intelectual, erudito, novelista, contar historias. Y es lo que conseguí ser. Y viajar es lo que mi mente la ilumina. Además era un niño muy raro. Oía óperas por radio. Óperas de cuatro horas. Y claro, mi padre me decía, ¿qué oyes? Turandot. Y mi padre alucinaba y decía, ¿y esto de qué va? Para mí la ópera era una película que tenía en mi mente. Cuando decían Tristán, acto tercero, Tristán, cabalga por la pradera, coge a Isolda, yo la veía como una película. Por lo tanto, para mí una ópera era una película musical. Y bueno, por cierto, la semana que viene en España se estrena mi primera ópera. He tardado años, pero la he escrito por fin una ópera y se estrena en España. Bien. En este contexto es hora de que les hable de mis lecturas de infancia, que es lo que quería Daniel, pocas pero muy concretas. Mis primeros héroes fueron personajes de TVO, historietas, lo que hoy se llama Komi. El Capitán Trueno fue mi primer héroe, era un guerrero enamorado de una señora vikinga, fue el primer español que se ligó a una sueca. por cierto. El Capitán Trueno fue mi héroe infantil. Esos eran los dibujos. A mí esos dibujos me fascinaban. Y era un personaje que recorría el mundo ayudando a la gente, salvando al mundo. Yo cada semana, bueno, me encontraba mi TVO porque era lo único que me parecía que un poco mi vida la iluminaba. Mi segundo héroe fue Rip Kirby, detective. Además, a la antigua, sombrero, pipa. Aquí veis a Rip Kirby, portadas de los TVOs que yo leía. Esto es mío, está en mi casa. Rip Kirby en plano horizontal. Los dibujos, línea clara, muy simples. Mi tercer héroe y gran personaje de ficción fue Flash Gordon. Flash Gordon me hizo amar el espacio, la ciencia ficción, las naves, el infinito. También eran dibujos de línea muy clara. He de hacer notar que tanto Flash Gordon como Rip Kirby los dibujaba Alec Raymond. Y luego a Flash Gordon los dibujó Dan Barry. fueron mis grandes referentes como ilustradores y como cómics. ¿Tiene pues algo de extraño que yo empezara a escribir historias policíacas y ciencia ficción? No, pero no nos adelantemos. Mi serie favorita número 4 fue esta, Sañas Bélicas. Yo, que era pacifista y fui hippie, leía TVOs de guerra, pero eran TVOs que no eran agresivos, eran historietas, historias muy humanas sobre la guerra. Por tanto, a mí esto me entusiasmaba. ¿Y los libros? ¿Qué libros leía yo en la infancia? Déjenme que les diga que hasta los 13 o 14 años nunca pude leer libros un poco buenos. ¿La causa? En mi casa no había dinero para lujo. En mi colegio no había biblioteca. Tampoco la había en mi barrio. Esto tiene que ver con la fundación que he creado. Para mí, un colegio sin libros es algo inconcebible. Yo sufrí esa falta en mi vida. Es la prueba de que la adolescencia nos marca y mucho. Crecí en un mundo sin libros y yo para leer tenía que hacer mil y una filigranas. Lo que sí había en mi barrio era una librería de libros usados, de segunda mano. Yo cada día iba a mi colegio y al salir, los vecinos me daban pan seco, diarios viejos, iba con esto a un trapero, que era un hombre que compraba desperdicios, me daba cada día dos reales, media peseta, era lo que me costaba de alquiler un libro. Jamás leí libros buenos de niñez. Eran libros cutres y horteras, como digo yo, como soy yo. La verdad es que los libros buenos de alquiler costaban tres, cuatro o cinco pesetas. Los malos costaban dos reales. Era lo que yo conseguía leer. Me encantaría decirles que mis influencias fueron Dostoyevsky, Shehob, Stendhal, Steinberg, Hemingway o Follner. Pero mentiría. Mis influencias fueron estas. Novelas baratas. Novelas que contaban historias absolutamente espantosas. Y además, estas novelitas de gángsters del oeste, de ciencia ficción, las escribían presuntos americanos de nombres como Donald Curtis, Kate Lover, Clark Carrados, Fidel Prado o Silver Kane. Años después supe que eran todos españoles que escribían novelas por horas para poder comer y sobrevivir. Uno de mis mejores amigos es hoy Silver Kane, o sea, Francisco González Ledesma, uno de los padres de la novela policiaca española. Estas fueron mis primeras novelas, mis primeros autores de referencia. Y ya saqué mis primeros libros. Más tarde, ya con 12, 13 o 14 años, no puedo precisarlo, en mi vida aparecieron otros referentes. Por ejemplo, el Tarzán de Edgar Rice Burroughs, que me enseñó cómo mantener el ritmo de una obra. Aprendí mucho de cómo escribía este señor. Después fueron las aventuras de Guillermo Brown, de Rismal Crompton, que fue mi héroe infantil y mi maestro en los latos cortos. Enib Blyton y sus libros de misterio fueron mi tercer gran referente. Pero mi gran Biblia, mi primera Biblia literaria, antes de llegar a Julio Verne o a Kipling, fue esta. Las mil y una noches. Este es el libro que aún conservo en mi casa y que me hizo parecer fascinante leer por encima de todo. Además, fue mi primera obra erótica. esta versión, como todo en España estaba censurada pero por favor vean los dibujos de la portada y los siguientes vean a esta Uri con ese pebetero vean a la señora de la derecha tumbada sobre ese barbudo y viejo sultán vean el erotismo de esa imagen vean esta otra escena por Dios, yo quería ser moro tener un harén vean esta señora el primer ombligo que yo vi fue este unos sujetadores de piedras iba a la playa y todavía había trajes de baño de aquí hasta los tobillos y esto para mí era súper excitante yo quedé marcado por esto En el libro original, el árabe, hay mucho sexo. En el mío no había nada de sexo. Pero yo viendo esto de noche soñaba, pero bueno, algo increíble. Vean estas tres Uriés hablando de si el sultán vendrá hoy por mí o vendrá por ti. Por Dios, esto era algo increíble. Fue mi primera obra realmente, bueno, fascinante. Hasta aquí les he hablado de lo que yo leía. Lo que van a ver a continuación es la primera vez que sale a la luz. Nunca he mostrado todo lo que van a ver ahora en público. Es un regalo a Daniel que me lo pidió y a ustedes. Pero quiero que lo vean para que entiendan el niño que fui y por qué soy así, y estoy medio loco y lo que sea. Yo estaba ya salvado por la lectura, pero falta llegar a la pasión creativa. antes de mostrarles cosas que nunca ha visto nadie en público quiero contarles algo jamás en la vida he tirado nada de lo que he hecho y tengo en mi casa todo lo que he escrito o he dibujado desde que tenía ocho años menos una cosa, ahora contaré cuál el que yo guarde todo lo que he escrito en la vida o he dibujado puede que sea un reflejo de muchas cosas, buenas o malas de un ego subido, de una profunda convicción de que iba a lograr mis sueños, pero les contaré algo. Una vez de niño, mi maestro me llevó a un museo. En el museo había un texto original hecho a mano de un escritor. Y yo le pregunté al maestro, ¿esto qué es? Y me dijo, es el original de un libro. Yo me lo quedé mirando y pensé, ¿ah? O sea que he de guardar todo que haga para el Museo Sirrey Fabra. Les juro que es verdad porque la prueba es que siempre lo he guardado todo. Nadie creía en mí, pero yo sí. Y como yo creía en mí, es suficiente. Bien, entonces, supongo que algún día tengo que ir a la psiquiatra. Aún no he ido, pero bueno. Tengan en cuenta que entre los ocho años, cuando dije que sería escritor, y los casi veinte, mi padre me prohibió escribir. Decía que eso era un trabajo y que me moriría de hambre, que de la literatura no se vivía. Mi padre lloraba si me veía escribir. Siempre lo hice a escondida. Y tengan en cuenta que en la escuela represora a la que fui, mi maestra, además, me ponía ceros por tener fantasía. Según todo el mundo, según los demás, yo era tonto, tartamudo, pendejo, una joya, según los demás. A los ocho años tuve un accidente atravesé un cristal de aquí a aquí sin abrir la puerta me quedé sin brazo tengo aquí un corte espantoso sin tendones, sin nariz se me cayó la nariz entera suerte que me la cosieron porque yo chato encima hubiera sido genial me lo pudieron coser todo estuve en un hospital vendado como una momia y además colgado de alambres. Tenía solo libre este brazo, solo. Y con solo un brazo no podía leer. Yo leía un libro al día, esas células baratas. No podía leer con un solo brazo. Y le pedí a mi madre que me trajera papel, lápiz y un cartón y si podía dibujar o escribir. Va a pasar el rato. Un día en el hospital descubrí algo increíble que escribiendo yo no tartamudeaba. Fue mi salvación. Pensé, me podré comunicar con los demás escribiendo. Lo hubiera sido igualmente, pero lo supe con ocho años, que iba a ser escritor. Bien, escribí un primer relato, una primera novela de tres páginas. Asalto al First National Bank. Digo que es lo único que no conservo porque mi padre me lo rompió. Me dijo, no hagas tonterías, estudia, es una estupidez, y lo tiró. Jamás volví a enseñarle nada y seguí escribiendo, evidentemente. Es muy duro que tu padre no crea en ti, mucho. Lo cierto es que, perdón, así, desde entonces no paré de escribir. Pero aparte de escribir, hacía muchas cosas. Por ejemplo, me gustaba hacer jeroglíficos con palabras e imágenes. Jeroglíficos y pasatiempos. Por Jordi Sierra. Aún pone Jordi. Por lo general, ya veréis que pone a Jorge. Inventaba crucigramas. Me gustaba jugar con las palabras. Esta es la portada de mi libro de jeroglíficos. Y estos son jeroglíficos que hacía yo cuando era niño inventando palabras y cosas. También hacía pictogramas. Vean la hoja como está destropeada. Esto es auténticamente una reliquia de cuando yo tenía nueve o diez años. Pero a mí, sobre todo, me gustaba escribir. Vean aquí mi diccionario del fútbol. Y aquí pone, fabricado por Jorge Sierra, humor a raudales, propiedad mía. Vean aquí una de sus páginas. También combinaba mi pasión por los tebeos con escribir. hice revistas enteras, revistas enteras, copiando las mejores historietas que a mí me gustaban. Está hecho lápiz, no se ve muy bien, son fotos, pero eso es un TVO entero de 50 páginas. Esas son las portadas, por ejemplo. Aquí verán, por ejemplo, también algunas páginas interiores. El hincha de fútbol, el tiro con arco, el tenis, el rugby, todo dibujado por mí, copiado, esto no es original. Pero también quise crear personajes propios. Y, por ejemplo, aquí está la familia Pepe. Esto es auténticamente mío, de Jorge Sierra. Y aquí una de sus historietas. Vean, por ejemplo, aquí al pobre empleado yendo como un gusano a ver al jefe. Aquí, bueno, la cuarta viñeta. No era un buen dibujante, no era un buen dibujante, pero tengo en casa cientos de dibujos hechos de esta época. Vean, por ejemplo, a Capitán Trueno. Vean en el margen superior derecho la fecha. Tenía ocho años. Vean, por ejemplo, a Flash Gordon, otro dibujo mío de esta época. Y vean, por ejemplo, este dibujo de mi héroe infantil, Alejandro Magno, y vean también la fecha en el margen superior izquierdo, año 57. Tenía nueve años. Bien, por último ya, con 12 o 13 años, dejé de dibujar. No era bueno dibujando. Mi último dibujo fue este. Se lo regalé a mi madre por su cumpleaños y lo tiene colgado en su habitación, ahí delante de su cama, y fue, que yo recuerde, lo último que dibujé porque evidentemente no era un buen dibujante. Lo más importante de este camino llega ahora. Estas son portadas de mis primeras novelas policíacas. Tenía 9, 10 y 11 años cuando escribí estos libros. Les voy a ampliar las dos más bonitas, que son estas. Son libros de 120 páginas. Si alguien, vean aquí, por ejemplo, a Rick Kirby, un dibujo de Rick Kirby, era mi héroe. Si alguien todavía duda de que tuviera esa edad, vean aquí la fecha. Primera edición, diciembre del año 59. La fecha prueba, yo hice esto con la edad que digo. Editorial Cóndor, el asesor moral si era apto para todos los públicos, copiaba todo lo que yo leía en estos libritos que escribía. Vean aquí, bueno, ya han visto estas portadas, Auténticas Reliquias. Como digo, son libros de 120 páginas cada uno. que era lo que tenía en esa revista, y vean aquí un texto. Les voy a leer este texto porque esto lo escribí con 11 o 12 años. Igual también lo pueden leer. Tenía una cintura de avispa, un busto de madonna latina y unas caderas tan exuberantes como las curvas de un ánfora latina. Debe tener 24 o 25 años. Vestía de satén azul eléctrico. El escote era bastante bajo, pero sin pasar los límites. Se movía eneoladamente al andar. La cara terminaba con unos provocativos labios con rush y empezaba con unos ojos de ensueño y en medio una nariz ni muy larga ni muy corta, lo normal. En resumen, considero Volte, era estupenda. A ver, esto era un niño muy erótico porque escribirlo de esta señora con cintura de la avispa era mucha imaginación, pero ya vean que aquí mi estilo ya era este, diálogos, frases cortas, puntos y aparte, escribía como escribo ahora, por tanto creo que nací escritor. Bien, esta historia tiene un punto decisivo que fue en el año 60, cuando tenía 12 años, Aún había cumplido los 13 años. Un día mi maestra de lengua nos propuso hacer una redacción y dijo que el tema fuera libre. Yo en lugar de hacer el clásico Mi mamá me mima o Es primavera, qué bonito, hice un cuento de un marciano verde, peludo, baboso y viscoso, que bajaba a la Tierra desde Marte y se perdía. Yo escribí ET con 12 años. Steven Spielberg me la copió, el muy guarro. Cuando vi ET, dije, esta es mi historia, por Dios. Él se forra y a mí un cero. Mi maestra se pensó que le tomaba el pelo y me puso un cero. La verdad es que yo escribía sin faltas porque leía mucho, hacía seis folios, tenía un buen vocabulario. Aquel día, claro, con un cero mi padre me mataba. Tuve que decirle a mi maestra, maestra, quiero ser escritor. Mi maestra me dijo, delante de toda la clase, textualmente, me dijo, Sierra, usted, tú eres un inútil y lo serás toda la vida. No sueñes. Es importante, si sois maestros, que no matéis nunca a un niño y su sueño. Me fui llorando a mi casa, me fui llorando a mi cuarto, me encerré en mi cuarto, y aquel día me dije, ¿qué hago? ¿Escribo o no escribo? Decían que era tonto, inútil. Aquel día me planteé un reto, hacer un libro gordo. Para mí un libro gordo era un buen libro. Yo en el colegio solo leía un libro, el Quijote. Leía un libro cada año, el Quijote. Yo odiaba a Cervantes. Pensaba, por Dios, menos mal que era manco. Porque si era manco e hizo un libro así, con dos me mata el pobre hombre. Con 12 años, como digo, me dije, si soy capaz de hacer un libro gordo, lo conseguiré. Y escribí esto, Las memorias de un perro. Este libro tiene 500 páginas a mano. Cuando lo terminé, tenía muy claro que yo sería escritor. No sabía si rico, pobre, famoso o no, me daba igual. Escribir no es ganar dinero, escribir es vivir la vida a través de tus obras y de lo que viajas. Por tanto, mi pasión comenzó aquí y mi determinación fue irrevocable. Cuando te acorralan no tienes más remedio que morirte, hacerte delincuente, vengarte o resistir y luchar. La verdad es que apreté los dientes y tiré para adelante. En muy poco tiempo ya hacía libros y más libros en un chorro de pasión deliciosa. Y aquí una muestra a los 15 años de mis libretas. Como eran caras, vean la letra apretada para ahorrar dinero. Esos son originales de cuentos míos que luego de mayor he reescrito y he publicado y se han vendido. Esos son libretas todavía del colegio. Por tanto, son de los 15 o los 16 años. Jamás, jamás di a leer nada a nadie. Ni a mis mejores amigos. Sabía que tenía que aprender por mí mismo. Me daba vergüenza mi incultura. Es más, se lo confieso, todavía me da vergüenza mi incultura. Soy lo que soy por lo que he leído y lo que he viajado. Pero nunca he estudiado nada de lo que pueda sentirme orgulloso. Y me siento a veces muy tímido ante gente de una gran capacidad cultural. Llámese Michel Petit o llámese Daniel Rolding. Mi cultura es una cultura de la calle hecha a base de escribir cada día de mi vida. Y bueno, es lo que hay. Han pasado muchos años desde entonces. Durante seis años, de los 16 a los 22, trabajé de día ocho horas en la construcción de una empresa y mi padre me obligó a estudiar una cosa llamada aparejador, que era todo matemáticas. Mi padre era un genio. Yo, matemáticas, todo el día. Ni lo acabé, ni me interesó, ni me importó. Pero durante ese tiempo también empecé a escribir de rock. Verán, llegan los Beatles, mi vida cambia, me hago fan de los Beatles y no sé por qué la música en mi cabeza empezó a cambiar mi vida. Me dejé el pelo largo, me hice hippie, fue una cosa brutal. Los libros podía alquilarlos, los discos no. Cash. ¿Qué hacía yo cada semana para comprarme un long play? Lo digo para la gente joven, antes los discos eran así, cuadrados, se abrían, se podían leer las letras, no como ahora con lupa en los CDs. Se salía un disco negro, redondido, de vinilo, una maravilla, que crujía. Yo tengo en mi casa 30.000 discos de vinilo, nuevos, impódutos. En aquel tiempo me iba cada día a trabajar a la escuela y me iba a pie, me hacía cada día 15 kilómetros para ahorrarme cada viaje del bus y del metro. Mi padre, aunque yo trabajaba, lo que ganaba lo daba a mis padres para comer. Mi padre solo me daba el dinero justo para los viajes. Yo iba a pie, me ahorraba el bus y el metro y me podía comprar cada semana un long play, disco grande. Salían 10 a la semana que me gustaban. Me podía comprar solamente uno. ¿Cuál de los 10? Iba sábado por la tarde a la tienda de discos, sábado por la tarde estaba en la tienda oyendo esos 10 discos. ¿Qué hacía un tipo como yo, hiperactivo, en una tienda oyendo discos? Me leía las contraportadas y no sé por qué se me quedaba todo eso. Autores, cantantes, productores, se me quedaba aquí. Bien, un día, con 18 años, conocí en Barcelona a un tipo de una editorial y me dijo, ¿tú quieres ser escritor, chaval? Pues mira, en este país, España, tienes que tener o dinero, o padrinos, o un nombre. Yo que era muy tonto, me lo creía todo, pensé, en mi casa, dinero, ni flowers, no había. Padrino, no conocía a nadie, importante pararme un empujón como una flor por un barranco abajo. Pero el nombre me lo podía hacer yo. Siempre he creído mucho en cada cuadro. Soy Leo, esto cuenta bastante. Por tanto, me dije, de acuerdo, me haré un nombre. Veamos, la vida es muy sencilla. ¿Quién la complica? Nosotros. ¿Qué hacía yo mejor que los demás con 18 años? Escribir. ¿De qué sabía yo mucho más que los demás con 18 años? De música. Pues escribí de música. Envié cartas durante dos años a Radio Madrid, dos años enviando cartas cada semana, hablando de discos, muy pesado, y vieron que escribía bien y me hicieron delegado en Barcelona del Gran Musical de Madrid. ¿Eso qué era? Nada. De vez en cuando leían por radio un plazo de mis cartas y ya está. Pero con esto, y esto iba a todas partes gratis, discotecas, conciertos, soy el gran musical, para dentro gratis. Un día nos juntamos en Madrid, creamos una revista, gente joven, todos éramos muy jovencitos, el gran musical, que duró 25 años. Hacía cada semana un artículo con mi nombre, me daban 100 pesetas. Bien, trabajaba de día 8 horas, estudiaba de noche, hacía artículos. Como hacía artículos para una revista, me fui a Radio Barcelona, mi ciudad, y me puse a trabajar gratis de madrugada, gratis, de 11 de la noche a 12 de la madrugada. Hay que sembrar para recoger. Bien, en poco tiempo había creado en Radio Barcelona un club, el Gran Musical, un club de fans, y ya mi vida empezó a destacar. Al cabo de un año de estar en el Gran Musical, mi nombre había subido hasta aquí, vino la competencia Disco Express, me ficharon y me hicieron director de una revista de música, con 22 años. Mi sueño, que era viajar cada semana a Londres, a Nueva York cada mes. Además, iba en Concorde, me iba a París, cogía el Concorde a Nueva York, helicópteros, limusinas, Rolling Stones, Bruce Springsteen, Los Who, Paul McCartney. Viví una vida fascinante, maravillosa, pero irreal. No era mi vida. En tres años tenía cinco revistas, un programa de radio, y era tan famoso que pude publicar mi primer libro de música. Bien, todo esto a mí me sirvió para únicamente potenciar mi sueño, que era escribir. Mi primera novela la publiqué con 28 años y con 30 años era el hombre que quise ser. Pero pagué un precio. Mi padre murió sin verlo. Mi padre, hago de él porque mi vida es muy importante, mi padre un día me dijo, Jordi, te he visto hablar por radio sin tartamudear. has publicado un libro, un libro de música, esto era la música pop. Yo estaba casado, tenía dos hijos pequeños, era un tipo normal, pero claro, iba con el pelo por aquí, barbas, vestía en Londres, una vez Rolling Stones salieron de un avión, iba con ellos y la gente dijo, no eran cinco. Porque parecía yo más Mick Jagger que Mick Jagger. para mi padre esto no era importante yo era un mamarracho, peludo, raro entonces me dijo me dijo un día si un día te dan un premio literario un premio, el que sea ya pensaré que en la vida lo vas a conseguir todo y mi padre, original él se murió dos semanas antes de que yo ganara el premio de mi carrera y no lo vio el día que mi padre murió mi vida a veces no es ni una película pero como soy muy peliculero juré sobre su tumba le dije, papá acabamos de enterrarle hay una lápida, puse la mano y le dije no vendré a verte hasta que no pueda demostrarte que tenía razón tardé 30 años no me servía de nada vender miles de libros quería más había ganado ya premios a montones quería más. No fui hasta el día que se cumplían 30 años cuando me hicieron candidato por España al premio Andersen. Ese día pensé que por fin había merecido volver a ver a mi padre a su tumba. Y volví. Y volví hace un año cuando gané el premio nacional en España de literatura porque le juré que un día lo ganaría. Y me costó, pero lo conseguí. Entonces, bueno, son historias que os cuento porque la pasión que me domina siempre tiene que ver con lo de escribir y viajar y todo lo que soy. Todo va ligado. Ray Bradbury dice que cantidad es igual a calidad y lo sostengo. Cuanto más escribo, más sé escribir. No podría hacer un libro al año y mucho menos uno cada dos, tres o cinco años. Me siento lleno. Paso medio año fuera de Barcelona y en los viajes, hoteles, aviones, preparo los guiones previos de mis novelas. El medio año que estoy en Barcelona las escribo. Escribir para mí es lo más sencillo, al menos en mi caso. Lo importante es tener la historia ya en tu cabeza y en un papel, que solo te falta darle forma. En mi vida de escritor he hecho algo más. Me juré no darle nunca la espalda a ningún chico o chica que quisiera verme hablar conmigo. Sobre todo a los que soñaban con ser escritores. Perdón. Un momento. Si tanto os gusta, sigo bebiendo, ¿eh? Perdón, repito. Va, aplaudid. Hay mucha agua, ¿eh? Bien. Sé lo duro que es tener 15 años y estar solo, que nadie crea en ti. Debe ser lo peor de la vida. Y como lo sufrí, ahí nació el germen de la Fundación Jordi Sierra y Fabra, que puse en marcha en el año 2004. Y también la Fundación Taller de Letras, Jordi Sierra y Fabra, que nació al mismo tiempo en Medellín, Colombia. En España impulsamos el premio Sierra y Fabra para jóvenes menores de 18 años. Verán, yo quiero que la gente escriba, aparte de que lean, que escriban. Los jóvenes escribiendo, si escriben también leerán. Para mí es un pez que se muerde la cola. El premio Sierra y Fabra está dotado cada año con 3.000 euros, no es mucho, pero para un chaval es plata. El libro ganador lo publica en todo el mundo, SM, es importante. Y además, por ejemplo, lo entrega, en este caso, su majestad, Felipe de Borbón, futuro rey de España. Vean al niño, el niño es el de la izquierda. No se confundan, que como aquí hay gente que no ve bien. O sea, Felipe, un señor que nunca ha sabido quién era, pero bueno, está muy contento porque está riendo. Y ven a un niño de 15 años ganando el premio Sierra y Fabra y recibiendo de manos de su majestad el rey. Esto cada año sucede en Barcelona, en Madrid, y para mí es un motivo de inmenso orgullo. El premio es una herramienta. Cuando un chico o una chica decide presentarse al premio, de lo que se da cuenta al acabar el libro es de esto mismo, que lo ha terminado. Que un chico escriba un libro de 100 páginas o de 500, porque hace poco recibimos un libro de 500 páginas y al final ponía fin de la primera parte. Imagínense, tenía 14 años, o sea, otro Sierra y Fabra. Evidentemente, la fundación se financia con mis derechos de autor, por suerte vendo libros. No creo que tenga que estar el dinero en un banco. Tengo la vida muy resuelta y pienso que, como dice Jodorowsky, si la vida te ha dado un don, tienes que devolverle a la vida al menos un 10% de este don. Mi 10% es más de un 10%. Mi vida hoy en día, cuando gano un premio, todo va a la fundación. Y bueno, para mí hoy en día os juro que estoy más feliz con la fundación casi que con mis libros. Porque, bueno, ojalá un día un premio Nobel diga que empezó a escribir en mi fundación o un presidente de Colombia diga que salió de la calle y del narcotráfico, de la guerrilla y es presidente porque un día la fundación de Medellín le dio un libro a este niño. Por tanto, ojalá el futuro sea este. En Colombia, por ejemplo, trabajan más de 20 personas, es casi casi una ONG. ¿Por qué Colombia? Pues porque es un país en el que hay un conflicto armado, una guerra civil latente, FARC, ELN, paramilitares, porque hay casi 4 millones de desplazados, porque es el segundo país del mundo con máquinas antipersonas enterradas esperando matar gente dentro de los próximos años. Por tanto, ahí tengo amigos, ahí tengo a gente que seguía mi sueño, que se sintieron vinculados con mi vocación. Por tanto, ahí creé esta segunda fundación. El año pasado fuimos ya propuestos al premio Asagi de cooperación que da el IBI junto con el Andersen. Imaginaos, una fundación que tenía entonces tres años, ya para el premio Asagi, para mí fue algo mágico. En 2007, en Medellín hicimos 3.090 actividades con 108.000 jóvenes. Es una cifra abrumadora si os paráis a pensarla. El próximo año, también en Colombia, vamos a anunciar el Premio Internacional Sierra y Fabra de relatos. O sea que estamos progresando en ese sentido. Bien, todo esto de las fundaciones y tal, la gente me pregunta en España por qué hago estas cosas, por qué estoy tan loco de meterme en estos líos. La respuesta es muy simple. Hace dos años, en España, en el año 2006, el CIS, el Centro de Información Social, no sé qué, eso era una encuesta, hicieron una encuesta nacional preguntando a los padres españoles qué querían que fueran sus hijos y qué no querían que fuesen. Ganó médico seguido de arquitecto. En último lugar, o sea, los padres no querían que sus hijos fuesen, Quedó militar y escritor. Histórico. Militar y escritor. Yo entiendo que un padre no quería que su hijo se vaya a pegar tiros. Pero escribir, todavía hay padres que creen como el mío que escribir es morirse de hambre, que es algo horrible, que es algo, por Dios, escribir es la magia de la vida, es interpretar la vida, es recrearla. No sé ni explicarlo porque tengo muchas definiciones. En mi página web, que es esta, podéis entrar, hay una definición, hay un decálogo de mis frases más famosas. Quiero hablaros de tres. La número uno, todo es posible si tú lo quieres. La número dos es mi definición de escribir. Para mí, escribir es el orgasmo continuo. Y además, para mí, leer es como hacer el amor. Estar tú y el libro a solas, compartiendo algo único. especial. Hacer el amor es esto, es estar con alguien y compartir la vida, la plenitud, la pasión, bueno, algo increíble. Por lo tanto, son algunas de mis definiciones. En nombre de mis últimos libros, la página escrita, que está en SM, en el stand, quise contar cómo escribo, cómo trabajo, quién soy, por qué hago las cosas. Quise dejar un testamento vital a la gente joven, a otra joven, que quisiera Entender por qué un tipo pasa la vida escribiendo y un día se morirá habiendo hecho, espero, mil novelas o dos mil o las que haga falta. No sé cuánto me queda, espero que mucho. Últimamente mi salud está renqueante por temas de cáncer y cosas, pero espero vivir lo suficiente para llegar a hacer 500 libros. Balsak creo que hizo 400, ¿no? Y Simenón también. Hay que superarlos. Como decía Woody Allen, los récords son para superarlos. Esto es un testamento vital y bien, yo creo que la vida se me ha quedado corta para autodestruirla, pero aún más para dejar que nos la destruyan los demás. Mi obra es muy seria, mayoritariamente dura, revestida de un compromiso total con mi tiempo, pero yo intento siempre transmitir una sonrisa, de ahí que casi siempre me puedan ver feliz. A los 18 años, también, aquel día del espejo, me di cuenta de que si quería hacer algo en la vida tenía que creer en algo. Hay gente que cree en dioses, gente que cree en energía, como yo, y digamos que me hice un taburete con cinco palabras. Dije, mi vida va a estar sustentada en esas cinco patas y sobre ellas voy a germinar todo lo demás. En cualquiera de mis libros van a encontrarla. Paz, esperanza, respeto, honradez y esperanza. Paz, amor, respeto, honradez y esperanza. La paz porque soy pacifista y creo en ella. El amor porque sin amor no hay vida. El amor es la energía vital. Amor por todo, una mujer, un niño, la naturaleza o la vida. Respeto porque sin respeto no hay nada. Si hubiera más respeto habría menos guerras. ¿Por qué hay guerras? Porque nadie respeta al vecino. Nadie se pone en la piel del vecino. Honradez, dadme a alguien de honrado y tendré un ser humano auténtico. Y esperanza, porque si no se cree en algo, la vida no sirve de nada. Después de todo, hago lo que siempre he querido hacer, escribir. Me marqué una meta y he seguido en ella. Una meta que empezó en esa infancia dura, horrible y asquerosa que me tocó vivir en tiempos de Franco. Para acabar, aquí tengo el fin. Así, esto lo he escrito. No sé si he complacido a Daniel, no sé si les he dado a ustedes algo, pero déjenme decirles que todo esto se resume en algo muy simple, que leer me salvó la vida y que escribir le dio después un sentido. La vida es pasión, energía, un privilegio. Si ustedes fueran hoy en día somalíes o nigerianas, les habrían hecho la ablación de clítoris y estarían haciéndolas hoy en día a sus hijas para seguir la tradición. Si fueran afganas, hoy en día verían la vida a través de una retícula con un burka encima. Pero viven en un país libre, México. Tendrá sus problemas, como todos los países. Tendrá sus narcos, su violencia, lo que sea. Pero es un país libre. Ustedes son libres de hacer lo que quieren. Leer, estudiar, dar clases, pasear por la calle. Viven en un país en el que pueden realizarse. Yo siempre digo que la vida es un privilegio. La vida, cada día despertar y ver el sol, es un privilegio. Y a veces lo olvidamos. No nos engañemos. Para mí, la cultura es lo que conforma este privilegio, lo que nos hace libres y mejores personas. Mi experiencia lectora fue siempre la bandera de esa libertad. Yo quiero pedirles que vivan su vida de acuerdo a sus posibilidades y sepan que todo es posible, porque está en sus manos. Si tienen rabia, la rabia es la energía que nos mueve a hacer cosas. Es una energía positiva. Nunca se rindan ni se sientan viejos, porque el día que nos sentimos viejos dejamos de actuar. Si yo de niño me hubiera dejado machacar como me machacaron, hubiera sido un asesino en serio. Y nunca quise ser un asesino. Quise demostrar que con la palabra escrita y con la resistencia humana se puede conseguir todo. Y es lo que he intentado siempre conseguir. y también quiero decirles que bien, acabo de publicar un libro llamado El Enigma Maya soy un gran enamorado de México y no es broma, en Barcelona voy cada semana a cenar a un mexicano, me encanta la comunidad mexicana el primer país que visité cuando dejé la música rock y las limusinas y los helicópteros, fue México me pateé México, me fui a Oaxaca a Monte Albán, me fui a Villahermosa a Palenque, me fui a Mérida, me recorrí Yucatán en Uxmal, subí la pirámide de Chichen Itza, volví hace un año a Chichen Itza para escribir el lingo maya. Para mí la cultura, vuestra cultura maya, azteca, es una cultura increíble. De niño, de niño, me dijeron que Hernán Cortés era un héroe español y de mayor descubrí que era un hijo de puta que mató a gente. Por lo tanto, la verdad es que soy feliz de haber estado aquí. Hay tiempo. Ahora tú, a ver. Primero, en tu conclusión no te enrolles mucho. Segundo, segundo, me encanta que la gente pregunte cosas. Entonces, quiero hacer un coloquio hasta la hora que nos toque. Por favor, los que pregunten, no me cuenten su vida. Lo digo porque su vida sí que me importa, pero me la pueden contar ahí afuera después. Hay gente que quiere preguntar y si el que pregunta antes está cuatro minutos hablando, los demás no pueden preguntar. Por tanto, espero que haya ahora un coloquio. Y bueno, no sé qué más decir. Gracias. Estoy muy emocionado de estar aquí. Gracias. ya me han prohibido que me enrolle mucho yo me iba a levantar a darle un beso pero ahora ya no bueno la verdad es que fue verdaderamente un relato muy, muy, muy, muy conmovedor. Me conmueve y no sé de dónde sacó esa fuerza para enfrentar a tanta adversidad. A un padre que fue tan, tan, tan, tan duro y que, bueno, supongo que tan duro por razones históricas. Creo que, digo, él empezó hablando de la posguerra y también hay que, y habló de un silencio y supongo que parte de lo importante que no se sabe es ese silencio de ese padre que por alguna razón él vivió humillado y estaba tratando de que no se sintiera él humillado. Y bueno, me conmueve muchísimo cómo a pesar de todo eso una persona logró hacer lo que hizo y lo hizo con tan buen humor. hay muchísimas frases que me importan muchísimo verdaderamente muchas una de escribir escribiendo no soy tartamudeo no tartamudeaba es una frase muy fuerte la persona que escribe también se hace más dueño de su vida y en México más del 70% de la población nunca escribe incluso los universitarios escribir es algo tan o tan o más importante que leer y bueno y además están las dos cosas muy vinculadas y bueno realmente me conmovió muchísimo Jordi me me dio mucho gusto haberte invitado que hayas accedido ver la risa de la gente espero que la risa no se quede nada más en la risa este acercamiento a la vida finalmente hablábamos de experiencias lectoras digo Jordi es un tipo muy divertido y es un gran escritor pero sobre todo habló de una cosa que es también fundamental que es he recibido la vida como una herida y me propuse no no multiplicar esa herida, no transmitir esa herida, sino generar un espacio de resarcimiento para muchos otros. Y bueno, cada uno de nosotros ha recibido en la vida muchas heridas. No pocos escritores han salido de un padre que no los ha dejado. Yo nunca había oído un caso tan extremo. Y bueno, pues no sigan la receta de ser padres que le prohíben a sus hijos escribir o leer, ni sigan la receta de ser los maestros que ponen cero en conducta porque no siempre salen las cosas así. Más bien hay que estimular y bueno, pues qué bien que en tu vida pudiste resarcirlo, Qué bien que tienes ese don y que además lo donas. Y bueno, pues muchísimas gracias. Jordi nos ha pedido que hagan preguntas. Entonces, verdaderamente, yo sé que todo el mundo lo quiere felicitar, pero vamos a hacer lo que nos pidió Jordi, preguntas. Gracias. Jordi. Jordi, felicidades, excelente, nos hiciste sentir, vibrar, nos hiciste pensar que todos podemos hacer cosas. Y una de las cosas que me llevo fue una gran enseñanza de que todos podemos si queremos. Y yo resumo porque me motivaste a hacer esta pequeña frase. La adversidad nos da carácter o nos desinfla. Felicidades. Vuelvo a insistir en la idea de las preguntas, por favor. Por aquí la señora. Bueno, acá estoy, de este lado. ¿Dónde? ¿Quién? Aquí, hola. Su fortaleza desde niño es notable. ¿Usted atribuye esa fortaleza a alguna lectura en especial o considera que fue natural? Y yo creo que nací para escribir, porque esos cuentos que hacía con 11 años ya tienen el estilo que tengo ahora. Yo siempre decía que no, que me hice escritor a base de escribir, de paciencia, de escribir cada día, de hacer un diario. Fui consciente de que tenía que aprender solo. Eso era muy duro. Mi padre, cuando le dije, papá, que yo soy escritor, me miré y me dijo, ¿escritor, tú? ¿Y por qué? Digo, porque me gusta. Y entonces me dijo, hijo mío, ¿cómo se estudia eso? Y le dije, papá, eso no se estudia. Y es verdad. Si tú quieres ser médico, estudias medicina, te dan un diploma, ya puedes rajarme a mí, sacarme el ligadillo y todo eso. ¿Quieres ser abogada? Estudias abogada. ¿Quieres ser albañil? Es un oficio, se aprende y ya está. Pero escribir, pintar, actuar. El arte no se estudia, se siente. Lo puedes mejorar en una escuela. lo puedes pulir pero es algo tuyo, es tu fuego interior yo le dije aquel día a mi padre, papá, no se estudia eso es algo que está aquí dentro pero si yo cada día leo y cada día escribo sé que aprenderé y me dijo no, lo que no se estudia no se aprende y yo le dije, papá, pero quiero escribir entonces fue el día que me dijo no porque se morirse de hambre, eso no da para comer olvídate de ello entonces escribía a escondidas, yo creo que nací escritor pero me hice escritor a base de voluntad y paciencia. Igual que ahora la gente me pregunta cómo soy capaz de escribir cada año 10 libros, viajar. Mi vida está súper cuadricular y programada, o sea, no hay nada improvisado. Yo me voy mucho a islas del Caribe, ya que puedo, a pensar. Para que voy a pensar en mi casa, me voy a pensar al Caribe, a una playita, y me estoy mirando el mar con un avión. Barcelona-México, 12 horas y media. ¿qué hago yo en un avión de horas y media? en un avión solo se puede hacer tres cosas dormir, perseguir a la azafata o trabajar dormir no me gusta, ya me he caído dos veces yo estaba a punto de morir cinco veces una fusilada en la India, en un terremoto en dos aviones, en un avión estoy despierto siempre quiero estar así, escribo bajo la mesa me engancho mis chuletas y en 12 horas me hago un montón de cosas, pero no escribirlas pienso, me hago el guión el guión de mis libros yo puedo estar haciendo un guión de un libro una semana, un mes o un año sin ninguna prisa mi libro Víctor Jara tardé en hacerlo 25 años, un cuarto de siglo hay novelas que tardé en hacer 5 años o 10 en pensarlas pero con un guión hecho me siento en mi casa, las hago en una semana las escribo en una semana o en 10 días soy rápido escribiendo, lento pensando todo eso es una evolución hace un año me dieron el premio nacional de literatura en España con mi novela Kafka y la muñeca viajera y se me ocurrió decir la verdad, yo nunca miento, no tengo por qué mentir me dijeron, cuánto tardaste en hacer esta obra que es tan especial, y dije la verdad cuatro días y la gente me acusó ala, qué fanfarrón tal y cual, hasta que alguien dijo no ha tardado 60 años en escribirla, que es lo que llevo escribiendo. Por tanto, sé escribir porque todavía he escrito, no he hecho nada más. Pero creo que nací para esto. Bueno, bueno, Jordi, buenos días. Vamos por donde va ese señor y luego esa señora, porque si no vamos aquí. A ver, dígame. Usted comentó sobre su problema de tartamudez. Sí me gustaría saber en qué momento y cómo fue ese proceso que logró superar ese problema. 18 años, el espejo. Te contaré algo. Antes de eso probé una fórmula. Me dijeron que había un filósofo antiguo, no sé si Seneca o quién, que se ponía en la boca piedras y así no tartamudeaba. Y un día lo probé y casi dejó cibol de delante. Porque le pegué una pedra en el ojo y entonces dije no, eso no va por ahí. me ayudó el espejo decirme puedes y luego cuando empecé a hablar por radio los auriculares oír mi voz por los auriculares aprendí un poco a respirar tal y cual pero bueno, soy muy descontrolado, hablo muy rápido y lo que sea, pero la verdad es que lo superé por eso, por reírme yo me río de todo, mi obra es tan seria que si no me riera de todo acabaría loco, más de lo que estoy por lo tanto, es bueno reírse de uno mismo me encanta reírme de todo el mundo de ti, de mi, pero de buen rollo de buen rollo durante su charla usted habló de espontaneidad, habló de arrebato, de pasión y después de tanto camino recorrido como nos ha contado ¿cómo conserva eso? ¿cómo funciona? ¿cómo conserva usted eso? ¿cómo conserva su espontaneidad? ¿cómo la conservo? ¿cómo conserva su espontaneidad? porque también habló de ser meticuloso cuidadoso, selectivo Sí. ¿Cómo combina ambas cosas y cómo conserva, después de tanto camino recorrido, su espontaneidad? Es que es un equilibrio, yo creo. O sea, a ver, soy hombre de arrebato, sí. Dame el periódico de hoy y te puedo sacar tres novelas del periódico de hoy. Eso es. Eso es el espontáneo. Lees algo, eso es genial. Novela, pum. Está aquí en mi archivo y ya crece una historia. Pero luego llega el momento de... O sea, mira, un ejemplo mucho más simple. Un hijo tarda en hacerse nueve meses, pero tú tardas cinco segundos en correrte, macho. ¿Lo has pillado? O sea, más simple que eso. Yo tengo cinco segundos de la idea y nueve meses de gestación y de planificación. Quiere decir que es hermafrodita. Quiere ser hermafrodita. Ya. Jordi, bueno, dime. Buenos días. Jordi, yo soy de Colombia. Vine de Colombia. Y te conocía porque el señor Fausto Coa en Ecuador me habla mucho de ti. Y siempre que tengo la oportunidad de hablar con él, siempre me pregunta y me habla, me habla mucho de ti. Vivo en un pueblo al sur de mi país, en Italito, y allá hemos leído tus libros. Hemos leído tus libros, a mis chicos les encanta un libro tuyo que se llama Nunca seremos estrellas de rock. Pero he seguido también muy de cerca a Taller de Letras en Medellín, lo que haces con la Fundación Medellín. Pero sí te pediría que le contaras a México lo que es Taller de Letras en Medellín y lo que un tanto más de cerca lo tocaste dentro de tu ponencia. Pero el trabajo que hace Taller de Letras es de verdad bien grande en mi país, en Colombia. Y me gustaría mucho que compartieras con nosotros un tanto más de lo que hace tu fundación en mi país. Muchas gracias. Tampoco te puedo decir mucho porque yo, de hecho, en Medellín no hago nada. Lo hacen, allí hay dos personas que dirigen la fundación, que están todo el día trabajando allá y que son el grupo de gente en la que trabaja. Yo voy cada año a Medellín dos veces, aporto mi tiempo, pienso ideas, ahora hemos hecho un libro de 30 escritores benéficos para la fundación de Medellín. Allí estamos formando profesorados, bibliotecarios, talleres, hacemos seminarios, llevamos libros a escuelas que no tienen libros. Es mucho lo que hay por hacer. Pero no te puedo explicar al día al día, porque ya te digo, yo vivo en Barcelona y voy por allá, y aparte, hablarte de la fundación y todo esto, no sé, sería un poco largo y farragoso. Hay mucha gente que quiere hacer preguntas. Yo me enrollo mucho, no quisiera hablar demasiado. Aún nos queda media hora, ¿verdad que queda media hora? Sí. Entonces, tampoco te puedo decir, no sé, un poco de lo que te he contado es lo que hacemos. Pero es el día a día. Y el día a día lo hace la gente de allí. Juan Pablo Hernández, Tatiana Jaramillo. Esto es lo que cuenta allá, ¿me entiendes? Yo intento escribir bien, ganar plata y lo que puedo, canalizar. Ya está. Nos quedan 20 minutos, chicos. ¿Cómo más? ¿A tú? Dime. Bueno. Sí, bueno. Acá tengo el micro. Bueno, buenos días. A mí me convirtió hasta las lágrimas por tu conferencia. Y son dos preguntas así rápido. Uno, si la fundación nada más es para la gente de Colombia o pueden otros chicos accesar de otras ciudades para tu fundación. La otra es, yo trabajo en una comunidad de escasos recursos y tengo chicos. Yo trabajo con jóvenes de 12 a 17 años y he encontrado chicos que tienen esta facilidad para escribir, como en tu caso. La segunda es, si has pensado en abrir otras fundaciones y en qué país. Y felicidades por tu trabajo. Gracias. Primera, al premio Sierra y Fabra concursan chicos y chicas de España, Colombia, México. Hace un año o dos quedó finalista una chica de México. Es un premio internacional. No tenéis más que entrar en la web, buscar las bases y ya está. Y el premio que vamos a presentar en Colombia el próximo año de relatos, habrá 10 ganadores. Y ojalá el primer año haya un chico colombiano, uno mexicano, un ecuatoriano, uno argentino y uno chileno. O sea, es un premio de habla hispana. Es internacional. Lo segundo, lo de hacer... A ver, yo me siento feliz. No soy J.K. Rowling, pero he llegado a vender casi nueve millones de libros. Eso es mucho, pero no da para ser rico, querida mía. No tengo tanta plata para hacer fundaciones. Por cierto, os cuento una anécdota muy divertida. Hace unos años, en Barcelona, una amiga mía me dijo, Jordi, viene una autora inglesa a presentar un libro de un niño mago y como no va a ir nadie, porque nadie la conoce, vente conmigo para hacer bulto. Y le dije a mi amiga, digo, hombre, yo haciendo bulto, hombre, es una colega, venga, hombre, vamos. Y fui. Éramos diez personas, diez. Y sale una chica, hola, my name is J.K. Rowling. Y contó su historia del café, tal y cual, el primer libro. Mira, toda la vida he pensado que si me la hubiera ligado, maldita sea mi suerte que digo, mira, me la ligo y hoy en día sería el señor Rowling Rowling Stone Rowling Stone, exacto y tendría 20 fundaciones con su plata pero claro, es la mía y la mía no da para excesos amiga mía, o sea que no puedo decirte mucho más por ahí la querían preguntar Sí, bueno, acá la pregunta. Modera tú, modera tú. Acá, Daniel, Daniel, aquí, estoy aquí a tu izquierda, a tu derecha, perdón, a tu derecha. Acá. Dos preguntas, una a la audiencia para ver si le podemos dar un aplauso muy cálido a Daniel por su labor ejecutiva al seleccionar estos personajes que nos ha traído este seminario. Y la segunda, Jordi. Te hago un inciso, por favor, un momento. Yo le agradezco mucho a Daniel esto porque siempre creí que no era muy amigo mío. esto es serio esto ya es cosa de confesiones personales yo soy un admirador absoluto hace años gané el premio a la orilla del viento de fondo de cultura económica él era el director y me dijo me ha encantado mucho vamos a reescribirlo para mejorarlo y le dije Daniel cuando escribo algo no toco ni una coma pero ni una y dijo, ah bueno, y pensé, he perdido a un amigo porque ese tipo nunca más me volverá a decir la palabra. Luego, hace cuatro años, era jurado del premio iberoamericano, estaba propuesto, vi que no gané y pensé, se está vengando, se está vengando el tipo. Cuando me invitó me hizo muy feliz porque vi que no, que todo eran cosas mías. Por favor, pregunte. Nada más una pregunta. ¿Cómo te llamas? Estela, me llamo. ¿Y tu teléfono cuál es? Oye, si me correteas, yo sí me dejo alcanzar. Vamos ya a apacharnos. Bueno, y la pregunta es, de los libros que has escrito, ¿cuál es el que más te ha gustado o con cuáles tienes más gusto? Mira, un hijo, el día que seas mamá y que un mal hombre te haga un bombo, verás que tu hijo te puede salir listo o tonto, alto, bajo, peludo, calvo, feo, guapo, pero es tu hijo, vas a quererlo igualmente. Tengo una suerte. Soy libre, independiente y feliz. Algo que quiero, voy donde quiero. Sería un estúpido si hiciera un libro que no me gustase. Cuando hago un libro es porque yo creo en él. Lo siento aquí dentro, aquí dentro. Lo vivo, lo lloro, lo sufro y lo vomito. Y está hecho. Y una vez está hecho, tiene vida propia. Le pierdo el control. Tiene dos patas y se va. Y no sé si gustará o no, si se venderá mucho o poco. No tengo ningún control sobre él. Por lo tanto, adiós, hijo mío, y hago el siguiente. Y otra vez, lo vivo, sería muy injusto decir que uno es mejor que otro. Tengo casi 400 hijos escritos por mí, soy su padre y su madre, y me los escribo igual a todos. Nunca destacaré un libro por encima de otro. Quisiera saber, que compartiera con nosotros, hoy en día, ¿cuáles son los textos, los autores favoritos, los que prefieren Jordi Sierra y Fabra? ¿Qué es lo que actualmente lee un gran escritor como usted? Lo de gran, pues vale, gracias. Lo cierto es que yo leo de todo. Igual que escribo de todo y hago de todo porque soy muy inquieto, también leo de todo. Nunca hago caso de los rankings de ventas, no sé. Yo llego a una librería y a veces toco los libros y si me dan una descarga me los compro. Me gustan las novelas como las escribo yo, pero tanto me da leerme un libro de algún yankee hortera tipo John Grisham, como el leerme a un Walter Benjamin, como leerme a Adelibes o a García Márquez. Intento leer. La vida es tan corta, es tan corta, que no tienes tiempo para hacer todo lo que quisieras. Yo ojalá tuviera cuatro vidas para hacer más cosas, pero solo tengo una. Y he de escribir, viajar, leer, la fundación, los niños, tú, no sé, hay muchas cosas por hacer. Leo lo que puedo. Mi gran autor favorito es Miguel de Libres, pero yo leo de cualquier cosa como también escribo de cualquier cosa. Bueno, yo soy Gisela. Yo conocí a los Beatles el día que se murió John Lennon. Me cambiaron la vida de niña que yo era. En particular, la canción Lucy in Sky, Queen Diamond. No sabía yo inglés en esa época, así que no sabía lo que decía, pero lo que sentía me hizo creer en mí. Y yo quería preguntarle en particular con esa canción si usted no tiene alguna anécdota, alguna reflexión, algún recuerdo, alguna sensación. Te voy a contar no solo de esta. Yo tenía 16 años cuando un día oía a los Beatles. Estaba jugando a billar en un local de Barcelona y casualmente en una sinfonola. en mi tiempo en España, la música que se escuchaba era todo flamenco. Yo soy catalán, de Barcelona. A mí el flamenco, no. Por radio se oía música italiana, francesa, mexicana. Tenía yo, cantaba rancheras. Yo soy el aventurero y el mundo me importa poco. Por Navidad me subían a una silla y cantaba rancheras. porque era lo que se oía por radio. Y aquel día oí Twist and Show de Los Beatles. Y me quedé así, dije, ¿qué es esto? Y ese día mi vida cambió. Luego mi canción de Los Beatles favorita fue Pepper Budweiser, el escritor. Porque pensé que me cantaban a mí. Mira, cantan a un escritor yo. O sea, me sentí identificado. Con Lucy Whisk, Cary Diamonds, la verdad es que yo aquel día del año 67 hice cola de buena mañana para comprarme Sgt. Peeper Para mí es el gran disco de la historia, para mí es la gran obra de la historia. Guardo ese original en mi casa, como todos los demás, impoluto. Y cuando lo escuché, bueno, no esa canción, todas en general son pura armonía, pura belleza. El día que mataron a John Lennon, me di cuenta de que ya no era joven. Tenía 33 años, mi mujer me despertó en casa, 8 de la mañana, yo me levanto cada día a las 10. Me acuesto muy tarde, voy cada noche al cine, voy a ver una película para que me baje a mí la tensión creativa. Y aquel día, hago así, me despiertan, Jordi, Jordi, Jordi, hago así, ocho de la mañana. Digo, ¿qué pasa? Digo, o se hunde la casa, o hay fuego, porque si no... Y mi mujer me dijo, ha matado a John Lennon. Ese día me fui de mi casa, y tengo otra casa en una montaña, donde suelo entrenarme a escribir solo, en medio de un bosque, y me fui a ese escondite, porque sabía que me llamarían de toda España para preguntarme a mí, el padre de la música en España, el experto en rock, el experto en los Beatles, qué opinaba de esto. Y no quise hablar con nadie. Ese día me di cuenta de que tenía 33 años y que acababan de matar mi juventud y mi vida. Es curioso porque conocí a Paul McCartney, Josh Harrison también, me invitó mucho a su casa cuando inauguró Dark Horse Records, a Ringo Starr y a John, que es mi hermano mayor, que uno de mis grandes bestsellers es el joven Lennon, no llegué a conocerle por Gandul. Iba a Nueva York siempre con prisas, llegando para ver un concierto y pensaba, un día has de ir a verle, un día has de ir a verle. Ese día cuando lo mataron aprendí que si vas a hacer algo, hazlo ya, no esperes, no esperes. Hace poco un amigo mío me dijo, te oí un día decir, la vida es hoy. Y le dije a mi padre, papá, que sepas que te quiero. Y se murió a los dos días. Y pensé, si no llego a decírselo, o sea, lo que hagas hoy, hazlo ya por si acaso. Entonces, John me lo mataron. Y para mí toda su música y todos los Beatles y todo lo que representan ha marcado mi vida. Siempre llevo esta solapa, esta gran solapa, para recordar quién soy y dónde vengo. Soy escritor, pero la música me dio todo lo que hay aquí dentro. Esperanza, paz, libertad, energía, todo. Todavía escribo con música a todo volumen. Jazz, rock, blues, pop, heavy. Soy muy heavy, soy muy rockero, muy de Lee Steppelin. ACDC, Iron Maiden, caña pura. Escribo en mi casa, como estoy solo todo el día escribiendo, soledad, y pego gritos, y canto. Escribo, o sea, es un vínculo con la música brutal. Y los músicos fueron la esencia de todo esto. O sea, que con Lucy no, pero con todo lo que hicieron. Bueno, muchísimas gracias. Viva México. A Jordi. Nos hemos... Perdón. Nos hemos... Nos hemos comido un ratito del tiempo. Entonces les pido que salgan y en 15 minutos estemos acá. Jordi me dijo que Hay que decir lo que quieras. Yo admiro mucho Jordi. Pienso verdaderamente que es importante que haya estado acá y qué bien que viniste acá. Gracias. Acabo de encontrar Chile. Y soy de 1945. Como yo. Muy bien
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
25/10/2008
FECHA_PUBLICACION
27/11/2008
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
28
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
20/11/2008
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Alfredo Chávez
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

