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CUID
M-07566
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 32
SINOPSIS_SERIE
Este encuentro reúne jornadas de reflexión y diálogo dedicadas a la creación y fortalecimiento de espacios que impulsen la lectura y la literatura en ámbitos públicos y privados. El foro propone debatir sobre la importancia de la lectura, especialmente la literaria, como herramienta para construir significado, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de formas de pensamiento.
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Encuentro de reflexión y diálogo sobre la creación de espacios que impulsen la lectura y la literatura, destacando su importancia para construir significados, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de pensamientos.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Antonio Santa Ana (Argentina)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión en torno a la literatura y la diversidad a partir de una crónica que explora dudas, diálogos y cuestionamientos sobre el concepto mismo de diversidad en el ámbito literario. Se recuperan voces de especialistas, editores, escritoras y lectores para mostrar cómo las múltiples perspectivas —desde lo cultural, lo biográfico, lo político y lo editorial— revelan la complejidad de abordar la diferencia sin caer en simplificaciones, moralismos o lugares comunes. A través de anécdotas, lecturas formativas y discusiones con colegas, la conferencia subraya la importancia de garantizar el acceso a lecturas variadas y de calidad como vía para ampliar la mirada crítica y entender la pluralidad de experiencias humanas que la literatura puede contener.
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Reflexión sobre literatura y diversidad que reúne múltiples voces y experiencias para cuestionar ideas preconcebidas y destacar la importancia de un acceso amplio a lecturas diversas como vía para comprender la pluralidad humana.
N_PROGRAMA
5
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:26:13:04
PARTICIPANTES
Antonio Santa Ana, escritor y editor.
Rebeca Cerda, moderadora
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Antonio Santa Ana
Escritor, editor y promotor cultural argentino, referente de la literatura infantil y juvenil en América Latina. Alcanzó proyección continental con “Los ojos del perro siberiano” (1998), novela emblemática en ámbitos escolares y de mediación lectora, con ventas superiores a 400 mil ejemplares; entre sus títulos para jóvenes destacan “Nunca seré un superhéroe” y “Ella canta en tono menor”.
Ha trabajado en la organización de la Feria del Libro de Buenos Aires, integró el sello Libros del Quirquincho y actualmente colabora en el desarrollo de colecciones en Alfaguara (Grupo Penguin Random House). Participa en la Comisión Directiva de ALIJA y en el Comité Editorial de la Revista Latinoamericana de LIJ, además de actuar como jurado en premios del sector.
Su trayectoria combina impacto lector, criterio editorial y compromiso con la promoción de la lectura.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Ahora, en esta plática que vamos a tener, Sigo yo diciendo, es que hemos traído a personalidades que son de verdad, yo me alegro de que hayan aceptado venir a México y hayan aceptado estar en este encuentro, porque ahora me toca presentar a un gran autor argentino que se llama Antonio Santa Ana. Le acaban de dar un reconocimiento por él además de ser un escritor muy, muy conocido. Tiene una novela que salió en 1998 que se llama Los ojos del perro siberiano, ella les hablará. Pero ha sido el escritor que para ese editorial, Editorial Norma, ha vendido más libros en América Latina. Ha vendido 400 mil ejemplares. Tiene otro título que se llama Nunca seré un superhéroe, que salió en el 2002, también fue presentado aquí en la Feria del Libro Infantil hace mucho tiempo. Y su última obra se llama Ella canta en tono menor. Trabajó durante 10 años en la organización de la Feria del Libro de Buenos Aires y en la editorial Libros Kirkincho. actualmente labora en el grupo editorial Alfaguara, donde se ocupa de la edición y circulación de diferentes colecciones. Es miembro de la Comisión Directiva de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de Argentina, Alija, y del Comité Editorial de la Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil. Este autor ha sido jurado de importantes concursos literarios, incluido el premio Norma Funda Lectura. Pues nada más, les pido un aplauso para recibirlo. Por favor. Gracias. Buenos días. Es un poco complejo para mí hablar después de lo que acabamos de ver. No es fácil, pero bueno. Lo que yo escribí es una crónica de por qué no escribí una ponencia. y dice es jueves, son las 11 de la noche es octubre estoy sentado en un banco alto tengo la notebook apoyada en la mesada de la cocina seis libros alrededor un cuaderno con apuntes garabateados desde tres semanas atrás una taza de café ya frío no tengo ni whisky ni chocolate tengo que escribir una ponencia sobre literatura y diversidad no tengo ni idea por dónde empezar Hasta ahora lo único que tengo, es alguna certeza, es la definición de la Real Academia Española. Diversidad, variedad, desemejanza, diferencia. Abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas. Me pregunto cómo llegué a este punto. Un par de meses atrás, estaba en mi oficina trabajando, suena el teléfono. Hola Antonio, habla Rebeca Cerda, la directora de Profesionalización de Conaculta. Y digo esto porque yo no sabía que iba a estar acá sentada a mi lado. Años sin saber de ti, me dice. ¿Te gustaría venir a México? Claro que sí, le contesté. En noviembre vamos a realizar unas jornadas y nos gustaría invitarte. La verdad, Rebeca, contesté que me muero de miedo. Y además de que no soy un teórico, hace años que no hablo en público. Ella insistió, yo me negué. Ella volvió a insistir, yo me volví a negar. No es necesario que hagas teoría, dijo. Puedes hablar de tu experiencia. Como lector, como editor, vamos. algo sencillo, una charla magistral. Le dije, no, no, Rebeca. Magistral en Buenos Aires son las recetas homeopáticas. Y como la homeopatía mis conocimientos son pequeñas dosis, yo sé el 10% de 10 cosas. Bueno, volvimos a hablar dos o tres veces y en algún momento, sin saber muy bien por qué, acepté. Mira los libros, uno de psicología, otro de antropología, el resto de teoría literaria, estoy confundido. Creo que nunca voy a poder escribir esta ponencia. Soy hijo de la Escuela Pública Argentina, una escuela que fue diseñada y pensada para integrar. La diversidad, algún aspecto de ella, al menos, siempre me resultó bastante natural. Mis compañeros de estudios en la escuela primaria eran el hijo del médico del barrio y del carpintero. El hijo de la enfermera y la hija de un judío polaco que había llegado huyendo a los campos de concentración. Había hijos de inmigrantes italianos y españoles. hijos de la gente del interior, de lo que ahora llamamos pueblos originarios, que en mi época no se llamaba así. También estaba yo, que soy hijo de un obreo metalúrgico y de una cocinera. En general, cuando alguien menciona la palabra diversidad, mi memoria me remite a muchos de los salones de clase que tuve que atravesar. Ahora bien, cuando unos años atrás se empezó a hablar de la diversidad en la literatura infantil, no sé por qué, pero desconfíe de que estuvieran pensando en esos salones de clase. Pensé casi de inmediato de que era un concepto producto de la corrección política, para que los estudiantes de la clase más acomodadas tuvieran en cuenta que existen otros salones de mi clase y además que existen otros muchos niños que no pasan por ningún salón. Como mi razonamiento me resulta un poco débil y bastante poco desarrollado, decido enviarles un mail a varios amigos, escritores y especialistas, a ver si me pueden dar una mano con el concepto. El mail dice, Estimados, en unas semanas viajo a México, donde, entre otras cosas, tengo que dar una charla sobre literatura y diversidad. Yo no suelo dar estas charlas, en general porque creo que no tengo demasiadas cosas nuevas para decir, y algunas de las viejas que digo no son importantes. Además, en estos momentos no las paso nada bien, y se los juro que es verdad. La mayoría de ustedes están más cancheros que yo en estas líneas. Entonces, pregunto para el que quiera o pueda, ¿qué es la diversidad? Me siento a esperar las respuestas, como no llegan, decido irme a dormir. A la manera siguiente tengo una respuesta Es de Lina Yana Lina es la gerente global del grupo Norma La conozco desde hace 20 años, más o menos Me sorprende ver su mail No porque ella no conteste rápido Me sorprende porque no se lo pensaba enviar a ella Me debo haber confundido al copiar alguna dirección en copia culta Ella dice Para mí, literatura y diversidad es leer lo que uno quiera Del largo que quiera, del color que quiera De la tierra que quiera, de la época que quiera que quiera, del autor que quiera, del formato que quiera, del sexo que quiera y del sabor que quiera. Entre varias opciones que tenés al frente del momento de escoger, algo para leer, lo que sea. Le agradezco la respuesta y me quedo pensando en ella. Debo decir que estoy bastante de acuerdo, aunque lo siento un poco renga, si se entiende la expresión y si podría decirse así. Mientras pienso en eso llega otro mail, es de Martín Blasco. Martín es uno de los nuevos escritores de literatura infantil y juvenil argentina. Tiene Él me dice, ni idea. Yo no acepto ir a jornadas sin congresos por eso mismo. Posdata, sé que sos un lector errático. Y si haces una lista de las cosas diversas que aprendiste con la literatura, dos respuestas y ninguna ilumina. Creo que nunca voy a poder escribir esta ponencia. Siempre fui un lector un poco errático y desordenado. Desordenado, perdón, tengo problemas de género. pero creo que nunca como en el año 1982. Terminé el colegio secundario el 30 de marzo de ese año, después de dar siete veces la materia termodinámica. Era tarde para ingresar a la universidad y dos días después Argentina entra en guerra con Inglaterra por las Islas Malvinas. En mi país todavía existía el servicio militar obligatorio y como soy de una de las clases que combatieron, el ejército podía convocarme si el conflicto se extendía en cualquier momento. En esa situación era imposible conseguir trabajo. Sin poder estudiar ni trabajar, no tenía otra alternativa que dedicarme a leer. Afortunadamente, a 100 metros de la casa de mis padres, había una biblioteca pública. En esa biblioteca uno podía pasarse tardes enteras leyendo. Y sí, pagaba una pequeña cuota a la cooperadora, llevarse los libros a su casa. Como yo no tenía dinero, estaba en la puerta todos los días a las 14, esperando que abrieran. La biblioteca era modesta, pero tenía, y sospecho que tiene aún, muchísimos libros que no había y que no he leído. Allí leí casi toda la literatura del boom, clásicos argentinos, autores ruzos y franceses del siglo XIX, entre otros. Y esas lecturas, y de otras posteriores, desordenadas, diversas, debería decir para estar a tono con el tema que nos convoca, aprendí conceptos, cosas que me acompañaron desde entonces y que trato de aplicar a diario. Por ejemplo, leyendo a Quiroga aprendí que si a uno lo muerde una serpiente no debe correr ya que el veneno se esparce más rápidamente. Aprendí a cocinar niños pobres con una modesta proposición de Jonathan Swift. Con Roald Dahl aprendí a identificar brujas. Cortázar me enseñó a subir una escalera. Con Becker aprendí que estar enamorado es muy parecido a ser un obsesivo compulsivo. Con Humberto Eco aprendí la mejor forma de envenenar un lector. Con Marielena Wolf, el permiso para sacar a pasear una planta. Sé de gente que lo ha hecho varias veces. Y, quizás la enseñanza más valiosa de todas, se la debo aflogar. Aprendí, luego de leer a Madame Bovary, a alejarme de las mujeres que leen solo novelas románticas con la misma furia que me escapo de los tábanos. Es viernes a la noche. Estoy en casa de Paula Bombara. Ella organizó un asado para varios amigos, escritores e ilustradores. Estamos en su cocina haciendo ensaladas y charlando. Mientras yo corto unos tomates, ella dice, qué lindo tema. ¿Te parece? Le contesto. A mí me parece uno de los tantos lugares comunes. No, me interrumpes. Para nada. Es un tema muy interesante. Debe serme mi costado científico que le gusta investigar. Paula, además de ser una excelente escritora que ha ganado, por ejemplo, el premio Barco de Vapor en Argentina, es bioquímica y edige una colección de libros de divulgación científica para Eudeba, la editorial de la Universidad de Buenos Aires. Mirá, sigue. Si me hubieran pedido esta charla a mí, comenzaría siendo un paralelo con lo que llamamos biodiversidad, pues todo el que tenga ojos puede diferenciar entre un elefante africano y otro asiático. No tengo idea en qué se diferencian, le digo. Ay, Antonio, para empezar, mirales las orejas, me contesta. O entre un gato siamés y uno de angora, eso sí lo puede diferenciar. Ya que tu libro, Los ojos del perro siberiano, toma una enfermedad producida por un virus, Este paralelismo no estaría desubicado, pues el virus del SIDA es producto de una mutación de otro virus y una nueva forma de diversidad biológica, y lo es también el perro siberiano. De ahí luego podés seguir llevando la metáfora hacia otras formas de diversidad. Me abrumás un poco, le digo, y estoy a punto de cortarme un dedo con el cuchillo. Lo diverso a veces se ve a simple vista y otros a la segunda o la tercera lectura. No toda diversidad es tangible de entrada. Para mí, en lo literario, más allá de las groseras diferencias de forma o de subgéneros, las diversidades provienen del mundo interior de cada autor y de cómo procesa su camino lector. En definitiva, todo modo auténtico de escritura marca cierta diversidad. Como sucede con la naturaleza, la extensión de las especies y la contaminación ponen en riesgo la biodiversidad. En lo literario, creo yo que la atención a la demanda de la fuera del mercado y la resolución del texto siguiendo recetas, también son contaminaciones que afectan a la diversidad de miradas. Sigue siendo ella todo el tiempo, ¿eh? Pero en muchos casos estos caminos se siguen por la profesionalización de los autores y su genuina necesidad de dinero para sobrevivir. A esto le podrías dedicar varios párrafos, me dice y se ríe. Digo, no había pensado el tema del mercado como enemigo de la diversidad. La pregunta más interesante a la que me lleva la biodiversidad y la diversidad en todas sus formas es desde cuándo existe y desde cuándo comenzaron las ramificaciones. ¿Cuáles serían las ramificaciones de la literatura? Le pregunto. Pará, me deja cortando tomates y va a buscar con el María Moliner. Es mi diccionario preferido, dice Ilde, diversidad, circunstancia de ser distintos o múltiples, la diversidad de sus caracteres, la diversidad de climas, multiplicidad. Entonces, no sé, el que tiene que investigar esos dos, me dice. Pero yo creo que hasta en un mismo autor, en sus diferentes épocas, luego de haber pasado diversas lecturas, conocido nuevas miradas, hay también una sutil diversidad. Vos de eso podés hablar con conocimiento causa, como autor, como editor, como lector. Para mí, diversidad lectora es crecimiento fructífero, es formar capacidad crítica. Si siempre comemos asado, se nos anestesian las papilas gustativas y ya no lo disfrutamos tanto. Y dicho sea de paso, la próxima vez tenemos que comer otra cosa. En el momento que estoy a punto de refutar, nos avisan que el asado está listo. Así nunca voy a poder escribir esta ponencia. ¿Terminaste la ponencia? Dice mi mujer. Yo también, Bruno. Pienso, pero no lo digo. Prefiero contestar. Estoy en eso. Ah, porque hoy en un seminario encontré una cita que te puede interesar. Insiste ella. Ajá, digo yo. ¿Me alcanzas la sal, por favor? Sé que nada la detiene. Abre un libro y lee. En los sentimientos de repulsión y de aversión que surgen sin disfraz alguno contra personas extrañas con las cuales nos hallamos en contacto, podemos ver la expresión de un narcisismo que tiene de afirmarse y se conduce como si la menor desviación de sus propiedades y particularidades individuales implicase una crítica de las mismas y una invitación a modificarlas. Lo que no sabemos es por qué se enlaza una tan grande sensibilidad a estos detalles de la diferenciación. En cambio, es innegable que esta conducta de los hombres revela una disposición al odio y una agresividad, a los cuales podemos atribuir un carácter elemental. Freud, pregunto. Freud, contesta. Ella es psicoanalista y está haciendo una especie de posgrado, me lo explicó varias veces, Yo nunca entiendo exactamente qué es. Freud es un tema regular y sigue. Pero toda intolerancia desaparece, fugitiva o duramente en la masa. Mientras que la formación colectiva se mantiene, los individuos se comportan como cortados por el mismo patrón. Toleran todas las particularidades de los otros. Se consideran iguales a ellos. Y no experimentan el menor sentimiento de aversión. ¿Entendés? Me preguntan. Me parece que sí. Dice que el problema es cómo tolerar la diferencia sin caer en la masificación. Exacto. ¿Y vos crees que en la literatura puede suceder ese tipo de fenómenos? Le pregunto. No sé, me contesta. El editor sos vos. Le doy las gracias, levanto los platos y voy a ver si alguno de mis amigos contestó un momento. Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización. Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con respeto o con descendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros, o poseer una gran sabiduría. Todos sabemos que ciertos individuos de esas características fueron capaces de cometer actos de absoluta y perfecta barbarie. Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros, saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde afuera. Nadie es definitivamente bárbaro o civilizado, y cada cual es responsable de sus actos. Para nosotros, que hoy recibimos este gran honor, tenemos la responsabilidad de dar un paso más hacia la civilización. Esto es un fragmento del discurso de Dios de Tantodorov cuando recibió el príncipe de Asturias. Tienes un email. Abro el correo y por fin otra respuesta. Es de Susana Lory. Susana es la directora del CEDILIC, Centro de Difusión e Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil de la provincia de Córdoba, que es una entidad que fundó María Teresa Andrueto, la reciente premio Hans Christian Andersen, hace casi 30 años. Y ella dice, hola Antonio, qué linda preguntita. Lo primero que se me ocurre, sin analizarlo demasiado, diversidad, son ese tipo de palabras que se estila a usar para que nadie se ofenda. Para decir, dando un rodeo caso, tercera edad, por viejos, carenciados por pobres, etc. Porque convengamos que una cosa es reconocer que todos somos distintos, se aplica a otras especies además de los humanos, biodiversidad que le dicen, y respetarse, que eso nadie lo discute, Pero otro es llamar a lo que la cultura dominante, que siempre hay una cultura que domina, quiere incorporar esa idea de respeto por llamar a los feos, sucios y malos, o sea, los que no encajan en el sistema, con un nombre más englobador y o suave. Porque pensemos quiénes entran ese concepto, los que tienen otras capacidades, los que se pescaron sida, los homo, los pueblos originarios, o sea, los que escapan de la norma. O sea que poner literatura y diversidad y algo así como la literatura que se anima a tocar estos temas o esas cosas, la llamo por teléfono. La nota entusiasmada, hablamos un rato sobre el contenido de su email, me dice, nos preguntamos por qué se siguen haciendo los miserables, que obviamente no se podría haber llamado así en estos tiempos. Válgame Dios, por decirte el ejemplo más obvio que me viene a la cabeza. Maniqueo y todo como es, muestra el mundo de unos que pueden ser el de todos en diferentes circunstancias. Hoy, los miserables se llamaría personas en situación de calle. Sí, le digo, y Moby Dick empezaría diciendo, llamadme Ismael, soy un activista de Greenpeace. Me encuentro a tomar una cerveza con Carola Martínez. Carola es chilena, es una editora independiente y es la coordinadora de lectura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Tiene un blog muy lindo que se lo recomiendo que se llama Donde viven los libros. Charlamos un rato tranquilamente y de repente ya dice, diversidad es un eufemismo. Un eufemismo para no decir diferencia. De la misma forma que no se dice discapacidad, sino capacidades diferentes. Ajá, contesto. Yo hablaría sobre literatura y diferencias. Eso sí me gusta, salir de lo políticamente correcto. La literatura políticamente correcta es fea, aburrida, sosa. Mirá esto, me dice y saca de su moral un libro y me lo entrega. El libro se llama Paula tiene dos mamás, lo editó Belaterra en 2003 y es uno de los pocos libros que hablan de familias homoparentales. Paula es hija de madres lesbianas, me dicen Carola mientras yo miro el libro. Vive en una casa muy bonita y acogedora. A ella le encanta el número dos. Y Paula tiene dos mamás, Julia y Catalina. Catalina es médica, Julia es carpintera. y acá me empieza a caer mal carpinteras y de pelo corto muy corto, ¿no es un poco estereotipado? pedimos otra cerveza un día de lluvia llevan a Paula a la ludoteca la nena pregunta por sus dos mascotas ¿te dije que le gusta mucho el número 2? me pregunta, un recurso literario que la autora exprime hasta el artargo todo va bien hasta que le den la historia de un niño que tiene un padre veterinario los nenes de la ludoteca dicen mi papá es esto, mi papá es aquello y Paula, con la recién herida conciencia de que ella no tiene padre, llora desconsoladamente. María, la maestra, le explica que hay familias que se componen de otra forma y trata de consolarla. ¿Y esas mamás? ¿Nunca pensaron en explicarle? ¿La nena se crió sin tele, radio o libros infantiles? ¿No pensó la autora en salir de los lugares comunes? Carola no me deja meter un bocadillo. Está así, valentonada como una militante trotskista. El libro este está lleno de diversidad, me dice. Es peligroso el término, terrible lo que pone en juego. Somos distintos, diferentes, no iguales, pero no somos diversos. Llega el momento de pedir la cuenta. Yo nunca voy a poder escribir esta ponencia. Yo enseño a mis alumnos que hay tres criterios didácticos fundamentales para la enseñanza de la literatura. Diversidad, continuidad y complejización, me dice Laura. Laura es Laura Escudero, una especialista escritora. Tiene varios libros publicados y ha ganado dos veces el premio Barco de Aporto. Ahora me di cuenta que todos mis amigos ganaron al barco de vapor y ningún otro premio. Tengo que salir más. Eso no es diversidad. Eso no es diversidad. Bueno, Laura me explica eso y lo que le enseñan a su alumno yo le pido que me lo explique mejor. Me dice, los tres, diversidad, continuidad y complejización, se sostienen en delicado equilibrio. La diversidad garantiza que cada lector, desde su historia particular y sus preferencias, encuentra su oportunidad de acceso a la literatura. Ahora bien, el signo de estos tiempos es la abundancia. ¿Cómo se lleva la abundancia con la diversidad? Porque todo no se puede. La abundancia no garantiza el acceso a los bienes culturales. Más bien, a veces puede incitar inapetencia, desgano, desinterés, ausencia de deseos. Amélie Notbombe, no sé cómo se pronuncia, en su novela Biografía del Hambre, Cuenta que los habitantes de Vanuatu, un archipiélago de Oceanía, tienen tal cantidad de comida que se envuelven apetente. La comida no les interesa en absoluto, dice. Los tres hombres se miraron con una expresión sombría, compartiendo aquel pesado e inconfesable secreto de la perpetua sobreabundancia. Y luego se sumieron en un mutismo abrumador, cuyo sentido debía de ser. No sabe usted lo que es esto. Y entonces, le pregunto, entonces el trabajo es elegir libros que se destaquen en la multitud. Es arduo y difícil, sobre todo porque las apariencias engañan. Los mediadores necesitamos algunas coordenadas para leer el campo, y la cuestión entonces es quiénes establecen esas coordenadas. ¿A qué intereses responden? ¿Quién decide qué obra puntual representa lo semejante entre un montón para ser incluida en un repertorio acotado, que sea una muestra de lo diverso? Y esto es lo que resulta paradójico. Lo diverso es definido por un aspecto. Yo sigo sin saber qué opino sobre diversidad y libros. Siempre había creído que es fundamental que haya variedad de libros, porque para mí es fundamental que haya variedad de personas y por lo tanto de lectores. Yo, sin ir más lejos, no leo siempre lo mismo. No leo siempre igual los mismos libros y a los mismos autores, ni significa siempre lo mismo leer. Repaso las opiniones. Para Lina Yala, la diversidad es leer lo que uno quiera. Para Susana Lory, la diversidad es un concepto que se utiliza para que nadie se ofenda. Para Freud, el problema es cómo tolerar la diferencia sin caer en la masificación. Para Carola Martínez, el término diversidad es peligroso y terrible por lo que pone en juego. Para Laura Escudero, la abundancia complica la situación porque elegir libros que se destaquen en la multitud es arduo y difícil. sobre todo en que las apariencias engañen. A veces me gusta pensar a los editores con la responsabilidad del nutricionista, garantizar una dieta equilibrada, sin deficiencias, con los requerimientos de vitaminas, proteínas y literales. ¿Existen? ¿Están? ¿Cómo los detectamos? Pensar la literatura en términos de adversidad me resulta complejo. La literatura para mí siempre fue una voz, un modo de decir, de contar historias, y no las particularidades socios, psico, sexo, etc., de sus protagonistas. Aunque ellos formen parte indispensable y nodal de la historia. Y realmente no creo que los libros sean mejores cuando se atreven a tocar ciertos temas. No creo que hablar de homosexualidad, del SIDA, de las parejas en San Blas, haga mejor literatura. Y no creo que si no vamos a leer buena literatura, logremos buenos lectores. Sigo creciendo que la única forma de garantizar la diversidad es con la posibilidad de tener acceso a muchas, muchas lecturas distintas, escritores, escritoras, épocas y géneros. Y estoy convencidísimo, convencidísimo que nunca voy a poder escribir esta ponencia. Muchas gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
13/11/2012
FECHA_INGRESO_ENTREGA
12/11/2012
FECHA_PUBLICACION
27/11/2012
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
32
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
Ana Patricia Gómez Ortiz

