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CUID
MW-07569
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 32
SINOPSIS_SERIE
Este encuentro reúne jornadas de reflexión y diálogo dedicadas a la creación y fortalecimiento de espacios que impulsen la lectura y la literatura en ámbitos públicos y privados. El foro propone debatir sobre la importancia de la lectura, especialmente la literaria, como herramienta para construir significado, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de formas de pensamiento
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Encuentro de reflexión y diálogo sobre la creación de espacios que impulsen la lectura y la literatura, destacando su importancia para construir significados, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de pensamientos
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Glorai Kirinus (Brasil)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión que aborda el poder narrativo y transformador de los cuentos, su capacidad para despertar la imaginación y conectar recuerdos, emociones y culturas. Entre discursos, memorias y anécdotas sobre el lenguaje, la lectura y las orillas simbólicas que separan lo real de lo imaginario, se explora cómo las palabras viajan, se transforman y permiten transitar entre identidades, lenguas y experiencias. El relato celebra la lectura como puente entre mundos y destaca la riqueza expresiva que surge al cruzar fronteras culturales y lingüísticas
EXTRACTO_PROGRAMA
Los cuentos y las palabras se muestran como puentes entre lenguas, culturas y recuerdos, revelando cómo la lectura permite cruzar orillas reales e imaginarias para transformar la experiencia y ampliar la mirada sobre el mundo
N_PROGRAMA
8
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:46:54:27
PARTICIPANTES
Gloria Kirinus, escritora peruana-brasileña
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Gloria Kirinus
Poeta, escritora, traductora y educadora cuya obra surge del tránsito entre las culturas peruana y brasileña. Su vida entre ambos países ha moldeado una voz literaria que explora el desplazamiento, la identidad y la fuerza transformadora del lenguaje. Establecida en Curitiba, ha desarrollado una producción que abarca poesía para adultos, literatura infantil y juvenil, además de una destacada labor de traducción que enlaza autores de las dos orillas lingüísticas que habita.
En sus libros se entretejen la memoria, el viaje y la búsqueda de un hogar en la palabra, mientras que en su trabajo dirigido a niñas, niños y jóvenes combina lirismo y narración para estimular la imaginación. Su aporte académico incluye investigaciones sobre la relación entre poesía y educación, así como la formulación de una “pedagogía poética” basada en la experiencia sensible del lenguaje. Reconocida en Brasil y Perú, su trayectoria afirma el valor del lenguaje como territorio de encuentro y construcción de identidad.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
De cuento que me contaron, y los cuentos andan sueltos, salieron no sé de dónde cargaditos de recuerdos. Parece que todos juntos despertaron de repente con el ensayo de cigarras desparramando secretos. Te cuento que me contaron que los cuentos tienen ojos y que espían por las rendijas, espantos y otros asombros. Parece que sus manos se vuelven peces y bichos y hasta saben hacer nidos para palomas exiladas. El cuento que me contaron que los cuentos tienen miedo de ogros y de dragones agrediendo sus gargantas. Parece que cuando cuentan sus males a las colinas se curan contando pasos con flores de manzanilla. manzanilla. Te cuento que me contaron y si ese cuento te agrada, que lo cuentes bien contado al contador más cercano. Parece que hay alguien con su cuento preparado. Que lo cuente en esta ronda, que lo cuente en esta ronda. De laderas encantadas, de laderas encantadas. Pues muy buenos días a todos. Hoy estamos aquí muy contentos de tener con nosotros a Gloria Quirinos, nuestra invitada especial. Y presentar a Gloria es desde luego un honor y también un reto, porque Gloria nos viene a hablar desde la otra orilla. Entonces me quedé pensando en las diferentes orillas desde las que uno puede estar y ser. Y Gloria está y ha estado en muchas orillas. Ha estado en el día y en la noche, en el verso y en la prosa, y en el portugués y en el español, en Perú y en Brasil. Entonces Gloria, otras orillas que son cercanas a Gloria son la orilla de la escritura y de la academia. Es una persona que ha logrado transitar por esas orillas, y lo más importante, esas orillas metafóricas y físicas, y ha logrado salir cambiada de esas orillas. Ha podido aprender con esas distancias. Porque Gloria es una mujer camaleónica, como me confesaba hoy en la mañana, una mujer camaleónica que va absorbiendo y transformando esos espacios y esas emociones. Este libro que les acabo de leer se llama Te cuento que me contaron. Este fue el primer libro que yo leí de Gloria en 2005. Fue una amiga muy querida que me lo regaló. Y desde entonces ha estado conmigo y ha pasado por diferentes caminos y hoy nos trajo aquí, nos juntó a mí y a Gloria otra vez en ese espacio tan privilegiado. Entonces, este libro es un libro muy especial. A partir de ahora los dejo con Gloria y sus orillas. Muchas gracias, Gilka. Y la... disculpen, ese pela es una orilla que se metió donde no debía. Ahora sí, buenos días. Un momento especialísimo aquí y las primeras palabras siempre son de agradecimiento. Muchas gracias, Ana Gilka, por estar aquí en México. porque el milagro de la lectura de un libro me trajo hasta aquí, que fue el libro, como ella acabó de decir, regalo de una amiga. Y eso de extraordinario tienen los libros, de hacernos viajar, de hacernos deslocarnos de una orilla a otra orilla, a otra cultura, mi lengua materna es el español porque soy peruana y a esta altura yo no sé si soy más peruana o más brasileña, si soy peruana del Brasil o brasileña del Perú, eso lo voy a resolver algún día. O tal vez sea algo que no es para ser resuelto, pero aquí en México me siento muy en casa y mi agradecimiento continúa. Ana Gilka, Mónica, Conaculta, esa palabra Conaculta me acompaña ya algunos días, siempre me trae un recadito en la internet, me hace recordar algo y es una maravilla, la recepción, la atención y el cariño que he recibido desde el primer momento que tuvieron contacto conmigo. Estoy con la oficina, con el taller Labra Palabra. Yo creo que aquí tengo algunas labrapalabreras de mi taller Labra Palabra presentes. Ya las vi antes. Ah, aquí, muy bien, claro. Si no, les bajaba un punto y vi. Entonces, bueno, ya está todo bien organizado así. y en ese taller agradezco también a Alejandra, a Mónica de Conaculta y un momento especial, este es un momento de amigos, lo voy a llamar así, porque aquí está mi amiga Aurora, que todos ya me han escuchado hablar de ella, que después de 40 años de haberla conocido en Petrópolis, en el Río de Janeiro, en un congreso internacional de jóvenes, nos encontramos aquí en México, y eso me parece un pequeño milagro. Aurora, qué gusto tenerte aquí escuchándome. También agradezco a mis editoras que de una o de otra manera se han hecho presentes, con un pequeño folder que hicieron especialmente, con un marcador de página, de alguna manera cuando supieron que venía a México, mis editoras quisieron estar cerca de mí. Paulinas, Melioramentos, Paulos, La Ruz y Cortés. Bueno, ahora sí, voy a entrar en esas orillas. El título es Desde la otra orilla. Parece que por una fatalidad o por una bendición del destino, siempre me toca hablar desde la otra orilla. ¿Cuál es esa otra orilla? Esa otra orilla la voy a contextualizar en el campo lingüístico, en el campo del lenguaje, en el campo de la literatura. Ese, siempre fui encantada, tuve un fascínio especial por las lenguas extranjeras. Pero lejos estaba yo de pensar que después de haberme graduado en la Escuela Nacional de Turismo en Lima, por esas cosas de la vida, fui a vivir en el Brasil, por esas cosas de la vida donde en el medio surge el amor, fui a vivir en Brasil. Y bueno, en Brasil la turista fui yo, porque no conocía nada. Comencé dando clases de inglés, que era la lengua que yo mejor sabía como profesora de inglés Y dicen que era excelente profesora porque hablaba inglés en el recreo, en el corredor, en todos los lugares Claro, hablaba porque no sabía portugués Entonces, después de un buen tiempo, estudié letras en la Universidad Federal del Paraná Yo vivo en Curitiba, una ciudad que no tiene mar, pero la invento, la invento. Entonces, esa otra orilla lingüística siempre me ha perseguido, porque cuando voy a Lima me preguntan, ¿de dónde eres? Porque ellos sienten algo en la sonoridad, en el sotaque, como decimos, ¿Cómo se dice? En el acento, ¿no? Y entonces me preguntan, pero Gloria, ¿de dónde eres? Entonces siempre creo que estoy hablando desde la otra orilla. Esa otra orilla me parece algo así como una perseguición de una especie de instante extraordinario que nos toca, que nos toca en la puerta de una manera natural, Pero hay instantes extraordinarios en que somos desafiados a cruzar la otra orilla. Y ese otro momento extraordinario también es cuando pasamos de la realidad de nuestro cotidiano funcional, pragmático, utilitario, para el lado ficcional, para la fantasía, para el imaginario. Entonces, allí que se instala el momento en que salgo de ese espacio prosaico, coloquial, rotineiro de lenguaje, para sorprenderme, así como una lisa en el país de las maravillas, en una lengua que no es mía, que es ajena pero es casi mía, es muy semejante, que es el portugués del Brasil. Creo que el portugués del Brasil es mi lengua literaria. Pero ¿por qué? ¿Por qué me quedé en el Brasil? Pero ¿cómo no? En un lugar donde todos hacen arte. Hay una expresión en Brasil, por ejemplo, cuando los niños están silenciosos y uno no sabe qué estarán haciendo. Las madres preocupadas, bueno, anda a mirar a Pedriño, porque seguramente está haciendo arte. Así, así hablan. Hasta cuando los maridos o los novios se demoran un poco, las mujeres dicen, ah, se está demorando mucho, seguro está haciendo arte. Entonces, todo era hacer arte, y yo escuchaba mucho eso. Bueno, en este país quiero vivir, en un país donde se hace arte. Y no piensen que fue tan fácil pasar de esa orilla a la otra orilla. A veces se creaban situaciones medio cómicas o tragicómicas en eso de entrar en otra cultura que yo no la conocía. En una ocasión, por ejemplo, yo escuché, yo creo que era en el río de Janeiro, que escuché en el ómnibus una persona hablando bajito a la otra, diciéndole, mira, el fulano está con dor de cotovelo, dor de cotovelo, es un dolor aquí en el codo, cuando la persona está así, entonces de tanto estar así, el codo duele. Pero ese dor de cotovelo, ese dolor de codo, me molestó un poco escucharlo. Y bueno, por las dudas fui a la primera farmacia porque yo pensé que había una epidemia de dolor de codo, de algo así. Y le dije al farmacéutico, bueno, hay algún remedio que pueda tomar. Pero ¿qué es lo que tiene? No, yo todavía no tengo, pero de tanto que la gente habla y escucho, seguramente voy a tener. Pero ¿qué es lo que va a tener? Yo creo que voy a tener una dor de cotodeno. Y es claro que el farmacéutico me miró con una cara como diciendo, bueno, está con algún tipo de delirio que no lo consigo identificar. Ese dor de cotovelo me marcó mucho. Pero las palabras tienen, las palabras son gitanas por naturaleza. Ellas navegan, van, vienen y nosotros las perseguimos y tentamos captar ese lado sutil, ese lado tan lírico, ese lado donde la palabra conversa con nuestra subjetividad. Por ejemplo, ¿qué es lo que ustedes creen? ¿qué palabra les parece que es más desgarradoramente hambrienta? Fome, es en portugués fome, y hambre. Yo les juro que a mí me parece que la palabra fome, me parece que no hay hambre, que no existe hambre en el Brasil. No es verdad, pero me parece, porque fome me parece tan suave, fome. Es como si yo tuviera ganas de un aperitivo, algo así. Pero si un alumno me dice, profesora, termine rápido su charla porque estoy con hambre. Y si dice, me muero de hambre, peor todavía. Porque la palabra hambre, visualicen la palabra hambre. Y en una letra H, una A de boca abierta, una nasal M que prolonga esa A abierta, hambre. Y esa letra H es la misma letra H que abre la palabra horror, que es tan cargada de R's. Mario Tintana, un poeta brasileño, dice, la palabra horror no sería tan horrorosa si no fuera escrita así. Es así que fui entrando poquito a poco, despacito, en el alma del portugués del Brasil. Y comencé a escribir en portugués, literariamente. Después los lectores me pedían, pero Gloria, ¿y tu lengua materna? ¿y qué has olvidado? Bueno, con todo eso inicié hace mucho tiempo, soy autora desde 1985, inicié los libros bilingües. Entonces en el mismo libro tengo en portugués y en español, pero hay otros libros que tengo solo en portugués y todavía no tengo ningún libro que sea solo en español. Es lo que más quiero, el deseo que más tengo, es que mis lectores de Perú, de México, de Ecuador, de otros lugares por donde he pasado, puedan leerme también en mi lengua materna. Bueno, otra relación de palabras es fantástica también. Por ejemplo, morir, es mejor morir en español, Porque morir en español rima con dormir. Ahora, morrer, morrer en portugués ya es más, ¿qué les parece? Sí, ¿no les parece? Más agresivo estoy escuchando de aquí, morrer es terrible, morir es un sueño. Y también hice un juego aquí con dos expresiones. porque la palabra, el lenguaje, nos revela también la cultura de un pueblo, su sentimiento, su manera de encarar el mundo y la vida. Los brasileños, por ejemplo, si algo dentro de una catástrofe o situación que no nos sale bien, algo se salva. Por ejemplo, hay un pequeño sismo aquí y se caen todas las cosas, pero un vaso se salvó, no se quebró. El brasileño va a decir, ¿qué es lo que va a decir el brasileño? Va a decir, ¿aínda ven? ¿Qué diría el peruano, el mexicano? Menos mal. ¿Notan? Pero yo no sé si de tanto estar observando, yo jugué un poquito con ese menos mal y aún bien. Así hablan los brasileños, respirando hondo, hondo desde el fondo del pecho. Ponen las manos en la cabeza y dejan caer los brazos, alargando su alivio. Ya pasó, ainda ven. Sobraron los dedos, pero qué importan los anillos. El tiempo es lo de menos. Eso lo recupero mejor el año que viene. Está escrito en portugués, lo estoy leyendo en español. Entonces, ustedes se imaginan que no sale tan perfecto así como me gustaría. Pero menos mal, así hablan los hermanos vecinos del otro lado de la frontera. Ofegantes, respiran con alivio, las manos en la cintura, la frente francida. Y de otra manera, un poco más contenida, más educada, tal vez un poco más tensa, pero en fin, menos mal. Esas diferencias entre una lengua y otra lengua me llevan a atravesar orillas. Pero ¿por qué orillas? ¿Por qué yo estoy hablando de orillas? Orillas tienen los ríos, ¿no les parece? Pero aquí les traigo también un río. Les voy a traer un pedacito del río Rimac, que es un río de la ciudad de Lima. El río Rimac tiene un nombre que se origina del Quechua, Rimac, Rimay. En Quechua, que es la lengua indígena que tenemos en el Perú, significa hablar o rimar. ¿No es bello eso? ¿Será que todos los ríos hablan? ¿Será que todos los ríos hablan con sus voces líquidas y cantantes? ese primer río que me dio esta relación de voz entre agua y palabra, fue ese río de mi infancia que les acabo de explicar el nombre, el río Ríma. Ese río está consagrado en una bellísima canción de Shabuca Granda, La flor de la canela. Quien conoce esa canción seguramente, ah, qué bueno, qué bueno. Y no tengo quien cante un pedacito, voy a pedir mucho. Por favor, por favor. Ah, qué bueno, qué bonito. Entonces de nuevo ese pedacito. Airosa caminaba, derramaba listura y a su paso dejaba aromas de mistura que en el pelo llevaba. Déjame que te cuente, Limeña. A ver si… A ver si qué. Ah, yo no voy a perder esta platea encantadora, sí. Voy a hacer así, bien rapidito, voy a hacer así. Uno, dos, tres y comenzamos. Porque es bellísimo. No, porque yo he escuchado que unos de aquí, otros de aquí, otros de allí, yo creo que todos la saben. Entonces, no, no voy a hacer así uno, dos, tres. Voy a hacer así. Tres, dos, uno, ya. No, no, no, de nuevo, de nuevo. No, yo no sé cantar. No, yo no sé cantar. Uno, dos, tres. Yo no me acuerdo, yo no me acuerdo el comienzo Yo no me acuerdo el comienzo El comienzo es bellísimo Porque es del puente a la Alameda Rousseau nos habla muy bien De las palabras cantantes y apasionadas Él nos explica así, que inicialmente el hombre no necesitaba palabras para alimentarse, porque coger una fruta del árbol es algo silencioso. Cazar un cabrito para alimentarse también es algo silencioso. Pero ¿en qué momento vinieron las palabras? escuchando los sonidos de la naturaleza por imitación, pero también por las emociones, porque en el momento del odio, de los celos, del amor, de una declaración de amor, allí sí, el hombre ensayaba una manera de comunicarse. Y es eso muy bonito, es por eso que les traigo ese río Rímak, que significa en quechua rimar y hablar, donde aprendí mis primeras lecciones de poesía natural, principalmente con esa canción tan bonita de Shabuca Granda. Bueno, todo este recuerdo me permite ver el mundo de una manera más factible, de una manera reencantada. Y les pregunto a ustedes, ¿quién enseñó a las palabras seguir el curso del río? ¿Quién enseñó a las palabras su oficio de peregrinos entre el mundo real y el mundo imaginario? ¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo ocurre pasar de un lado al otro? Mis alumnas de la oficina de la tarde labra palabras con seguridad sabrían explicarlo muy bien. quien dibujó, yo me pregunto, la brújula que esas palabras cargan en el canto izquierdo del pecho para orientar y desorientar por los cinco polos de la existencia, porque cuatro polos no son suficientes. La lectura de literatura exige palabras inquietas. La lectura de literatura, y allí nosotros escritores lo sabemos, Necesitamos de esas palabras inquietas. No necesitamos de la represa, porque la represa es algo parado, algo quieto. Necesitamos del río. Y como dice Octavio Paz, necesitamos del río y de hacer ese salto mortal para llegar a la otra orilla. Como ustedes pueden ver, esas orillas son muchas. De lo real a lo ficcional al imaginario. Y también tiene mucho a ver conmigo porque siempre estoy hablando de la otra orilla. En esa mi práctica de escritora de libros bilingües, donde hablo en español, en portugués, y donde vuelvo cuando salgo de mi lengua materna para la lengua extranjera. Yo veo también con ojos de extranjera mi lengua materna. Y ese es un ejercicio fantástico. ¿Por qué es necesario un poco de espanto? Espanto significa saltar hacia atrás, dar un salto hacia atrás para poder ver de nuevo con asombro y extrañeza la lengua original. Es cuando vemos así, con esos ojos de niños, con esos ojos del hombre primordial, El susto de sorprendernos delante de lo que vemos, de ese mundo que está naturalmente cargado de metáforas, pero que no las notamos, de ese mundo que nos da como privilegio tener palabras gratuitas, que no necesitamos ir comprarlas a ningún supermercado. Yo no conozco a nadie que se preocupe con el precio de las palabras, si los substantivos están en liquidación o si están en falta los adjetivos en el mercado de la esquina. Nadie ha comprado hasta ahora medio kilo de preposiciones porque les falta en su vocabulario. que las conjunciones están escasas, no, nunca he escuchado, exagero un poco hablándoles esto, porque yo misma tengo que tener esa conciencia, qué potencial divino tenemos, divino significa aquello que no se ve, eso que no vemos, ¿Qué potencial divino tenemos de poder colocarnos siempre en riesgo de exposición, en riesgo del lenguaje? En riesgo del lenguaje, arriesgarnos a dar ese salto mortal para llegar hasta otra orilla. Y en ese sentido también entra aquí ese lenguaje, esa expresión lingüística que tenemos con lo ya extremamente conocido y cómodo. Porque si yo me quedo solo en una orilla es muy tranquilo, es cómodo. Lo conozco todo y repetimos siempre las mismas palabras cansadas, principalmente en la escuela, algunas palabras extremamente cansadas, fatigadas, de tanto mirarse a la misma cara siempre, y no nos atrevemos con los preciosos neologismos, por ejemplo, no aceptamos esas palabras recién nacidas de la boca de los poetas y principalmente de los niños. ¿Cómo los niños lo resuelven todo tan bien con las palabras? ¿Cómo los niños nos dan lecciones sobre este asunto? Un paréntesis aquí para decirles que tengo un libro que se llama Síntomas de Poesía en la Infancia. Tengo libros teóricos también. Síntomas de Poesía en la Infancia, donde me detengo de una manera así más profunda sobre esos rótulos rápidos, inmediatistas que la escuela y la familia le da a los niños, diciendo de que este niño es hiperactivo, parece que hay una epidemia de hiperactividad, por lo menos en el Brasil lo escucho mucho, o este niño tiene una síndrome de falta de atención. Carlos Drummond de Andrade, con un poema muy bello que habla sobre el doctor Epaminondas, y yo lo apoyo, pensamos que no, el niño solamente tiene síntomas de poesía. Pero bueno, ¿cuánto tiempo tengo? Porque voy lejos. Si ustedes no me dicen que tienen hambre, voy lejos. Pero si me dicen que… Hay un tiempo para preguntas, muy bien. Entonces, volviendo a las palabras de la lectura de literatura, hacer literatura y leer literatura, exige palabras inquietas, no esas palabras en las represas, palabras inquietas con coraje de caminar y de dar ese salto mortal como Octavio Paz hablaba, palabras peregrinas que indagan por los caminos, que prometen sustos, riesgos y experiencias. Por eso me acompaño en mi lengua materna y en mi lengua literaria del portugués del Brasil, como una sombra con pasos de danza que se me adelanta para jugar conmigo y con mis lectores, aquí y allá. Por eso me acompañan también las personas que me precedieron y los poetas que he leído en lengua española y en lengua brasileña. Cuando era niña, no tenía muy claro eso de la otra orilla, eso de la otra orilla es una experiencia vivida, muy fuerte, pero cuando era niña veía las montañas y siempre me daba ganas de cruzarlas y ver qué es lo que había atrás de esas montañas. Y esa indagación se volvió un libro, se convirtió en un libro después, donde hablo de las montañas. Pero me precedió antes un poema lleno de indagaciones de mi padre, que les pido permiso para poder leerlo. Mi padre decía así, ¿Qué dirán las piedras donde yo solía sentarme en la noche a mirar la luna? ¿Qué dirá mi madre oteando la cumbre por donde una mañana, ensayé la ausencia. ¿Qué dirá que el perro que creció conmigo y en todos los caminos reemplazó a mi sombra? Aquella vecina, promesa de ensueño, que jugó a los novios conmigo en la tarde. Ese era mi alimento diario. ¿Qué dirá mi potro, cómplice testigo de mis devadeos de galán en ciernes, la coposa higuera del pródigo huerto, donde mi soberbia iba a solazarse. ¿Qué dirá ese maestro de curvada estampa que mis torpes manos dio con cariño? ¿Qué dirá ese río, espejo de los sauces, sobre cuyas aguas deslizé mis cuitas? ¿Qué dirá aquel valle, ameno de mi infancia, tan larga es la ausencia que perdí el camino, huellas sin retorno, años sin noticias? ¿Qué dirán las piedras? ¿Qué dirá mi madre? No son piedras, son piedras mucho más grandes, piedras gigantes, tenía las montañas para atravesarlas. Esa es otra orilla, dar vida a eso que es tan inerte. Miren, ¿cómo? Así, pensé que ya querían cantar la flor de la canela, me estaban pidiendo permiso para eso. Bueno, entonces, esa es otra orilla, yo decía antes, poder animar, dar ánima, ánima, darle alma a las cosas inertes, más inertes y duras que una piedra. También aprendí a conversar con las montañas. Este es un libro, cuando las montañas conversan, cuando los cerros conversan, es un libro bilingüe, para que tengan idea, de un lado portugués, del otro español, Es un libro que era de la editora Paulinas, ahora está esperando ser escogido para ser reeditado oportunamente. ¿Quieren escuchar un poquito de portugués? Cuando las montañas conversan sobre todo lo que acontece, no fican como estatuas, cada una en su lugar. Elas se movem sem medo e até ficam de mãos dadas numa ciranda de abraços como crianças na escola. Enquanto isso, nasce um cavalo com asas que a galope volta e voa na tela de um pintor. Quando as montanhas conversam sobre tudo que admiram, não ficam assim plantadas como postos na esquina. Elas inclinam seus corpos para um e outro lado, fazem gestos e licagens imitando os humanos. Enquanto isso, um homem caminha lento e se despede do mundo com um leve aceno de mão. Compreenderam? Compreenderam. Então, não vou ler em espanhol. Quando os seres conversam sobre tudo o que passa, no se quedan como estatuas cada uno en su lugar. Ellos se mueven sin miedo y se toman de la mano en una ronda de abrazos como niños en la escuela. Mientras tanto nace un caballo con alas que al galope vuelve y vuela en la tela de un pintor. Cuando los cerros conversan sobre todo lo que admiran, no se quedan bien plantados como postes en la esquina. Ellos inclinan sus cuerpos para uno y otro lado, hacen gestos y mil muecas, imitando a los humanos. Mientras tanto, un hombre camina lento y se despide del mundo con breve gesto de adiós. pasar los niños, los poetas, la infancia de la humanidad y la infancia del hombre, esa primera mirada al mundo, naturalmente le da alma a los objetos, a las cosas, a la naturaleza. Es una primera conversación que yo creo que podría determinar una asertiva, que sería la siguiente, una naturaleza mitopoética del ser humano. ¿Será que estoy exagerando que el ser humano tiene una naturaleza mitopoética? Y esa naturaleza mitopoética, esa implica en dar ese salto mortal de arriesgarse y ver las cosas de una manera y también de otra. La metáfora ya es un transporte, la propia palabra metáfora me hace deslocarme de aquí para allá. ¿Algunos de ustedes han venido de ómnibus o todos han venido de carro? Es una pregunta. ¿De ómnibus? ¿Alguien ha tomado más de un ómnibus? ¿Dos? ¿Nadie dos? ¿Tres? ¿Cuántos? ¿Tres? Bueno, él ha tenido que tomar tres metáforas para llegar hasta aquí. Porque en Grecia el ómnibus se llama metáfora. Entonces, si alguien ha tomado solo una metáfora, ha hecho solamente un tipo de transporte de aquí hasta allá. Usted ha tomado tres metáforas para llegar aquí. Entonces la metáfora nos arranca de un lugar y nos lleva a otro. De una orilla a otra orilla. Si fuera un barquito, sería mejor. Pero el ônibus es llamado de metáfora en Grecia y es por eso, porque las palabras no están paradas, no son represas, son ríos, son transporte, nos hacen caminar. y con los niños no hay ningún problema en transportarse del mundo real al imaginario. Ellos rápidamente hacen ese camino. Cuando juego con mi nieto y mi nieto tomamos desayuno juntos y mi nieto agarra una taza o una cucharita o un platito o algo y hace este movimiento como si estuviera jugando con un carrito. y bueno, yo como buena abuela agarro otra taza y también hago como que voy a chocar con el carrito de él y me mira con sus ojos espantados y me dice, pero abuela, eso no es un carrito, eso es una taza y yo me quedo con una cara muy de tonta, me siento muy tonta porque digo, pero cómo él tan rápido pasó de una cosa para otra. Cuando yo estaba recién embarcando en su juego ficcional, en su fantasía, él ya volvió, ¿no? Entonces, ese transporte, eso de ir de un lugar al otro, cruzar esa orilla, que es lo que me causa un fascínio especial y es lo que me gusta capturar en mis lecturas. No me gustan las cosas mucho tiempo asentadas. Es necesario que una alfombra o un pequeño sismo provoque algún movimiento. cuando el deslocamiento de una orilla a otra orilla no ocurre de manera natural. Y creo que nunca ocurre de manera natural. Por otro lado, es bueno también estar en la orilla. Porque en el momento que pasamos para la otra orilla y la conocemos, La orilla reciente que dejamos, tácitamente, mudamente, nos pide un retorno, que es lo que ocurre conmigo y coincidentemente tengo como compañera aquí a Najilka, que está en una situación semejante que la mía, pero al contrario, porque ella es brasileña y vive en México. No, Ana, me estás sintiendo esta… al revés, al revés. Todo ha sido muy bien organizado y pensado aquí en Conaculta. No, fue a breve. Qué interesante eso. Recomiendo siempre a mis alumnos, los que están en mis oficinas o a mis alumnos en las universidades, que ellos se transporten a una lengua extranjera. Podemos apreciar otras maneras culturales, otras maneras de ver el mundo. Si nos comemos una naranja en español, es una naranja. Pero si comemos una naranja en París, es otra naranja, porque en la palabra "lorange", las tres primeras letras significan oro. Oro, y la naranja tiene el color dorado de oro. No notan que es interesante. Y así en todas las lenguas, algunas coinciden mucho y se fraternizan, se dan de las manos por causa de una palabra. En casi todas las lenguas, llorar y llover tienen la misma fuente, la misma raíz, llorar, llover. Y me quedo por ahí porque no me acuerdo a los otros. y solo antes de agradecer un pie de página sobre la dor de cotovelo el dolor de codo en portugués decimos dolor de codo cuando estamos con mal de amor cuando estamos despechados entonces es por eso de estar así duele el codo y es algo muy presente en el imaginario brasileño pues invito a Gloria a que haga el cierre ¿No? Son sus últimas palabras. Voy a leer los mensajes. Los mensajes dicen. Dios dio a los moradores de África el movimiento de sus cuerpos, con los cuales parecen decir muchas cosas. A los moradores de Brasil les dio además garganta y voz para destilar poesía y cantar bellamente lindas canciones. Desde que era niña, recuerdo jugar con las palabras con mi nombre, con el nombre de cada una de las cosas y pensaba en lo que sonaba y en las imágenes y ideas que se creaban. Gracias por escribir así, por observar y escuchar, pero sobre todo por crear con el lenguaje en todos sus sentidos. Y la otra dice, parte fundamental para posicionarse de un juego de palabras, Felicidades de esta conferencia. Muchísimas gracias por esa calidad de presencia, que no necesita una lista de llamadas como una escuela, muchas veces ni haga silencio ni nada, porque he acompañado desde aquí esa presencia tan rica, tan bonita, y que me hace mucho bien como escritora, Y me permite una vez más poder decir esa palabra tan repetida, pero tan bonita y que cada vez que la digo es única. Muchas gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
14/11/2014
FECHA_INGRESO_ENTREGA
21/11/2012
FECHA_PUBLICACION
28/11/2012
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
32
CONDUCTOR
Dra. Ana Gilka, Directora del Centro Cultural Brasil-México de la Embajada de Brasil
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
Ana Patricia Gómez Ortiz

