Document
Thumbnail
Share
CUID
M-00108
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 26
SINOPSIS_SERIE
Espacio de reflexión y diálogo en torno a la lectura y la literatura, que congrega a ponentes y participantes nacionales e internacionales. La serie aborda temas como la responsabilidad de autores e ilustradores, los criterios para la selección de textos y la colaboración entre ilustrador y editor en la construcción de sentidos. También se exploran las formas de expresar ideas y sentimientos, así como el respeto a la diversidad de pensamiento.
EXTRACTO_SERIE
Espacio de reflexión y diálogo sobre lectura y literatura con ponentes nacionales e internacionales. Aborda la responsabilidad de autores e ilustradores, la selección de textos, la colaboración entre ilustrador y editor, y el respeto a la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Berta Hiriart (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Se reflexiona sobre la lectura como acceso a mundos imaginarios y sobre el potencial transformador del texto dramático. Expone cómo las historias construidas en diálogo permiten observar la realidad desde otros ángulos, estimular la imaginación y revitalizar prácticas colectivas de lectura. Examina además la vigencia del teatro como experiencia creativa y comunitaria, resaltando su capacidad para iluminar conflictos humanos y sociales. Finalmente, invita a redescubrir el género dramático, apreciar su riqueza y explorar los numerosos títulos que aún aguardan ser encontrados.
EXTRACTO_PROGRAMA
Una reflexión sobre el poder del texto dramático para renovar la mirada, despertar la imaginación y fomentar prácticas de lectura compartida, resaltando cómo el teatro abre puertas a la creatividad y a nuevas formas de entender la vida cotidiana.
N_PROGRAMA
5
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:27:46:12
PARTICIPANTES
Berta Hiriat, dramaturga
María Elvira Charría, especialista en fomento de la lectura
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Berta Hiriart
Creadora escénica y escritora mexicana reconocida por su aportación a la dramaturgia contemporánea. Psicóloga de formación y artista de vocación, su obra combina un profundo interés por las dimensiones psicológicas y sociales de la experiencia humana. Desde finales de los años setenta ha destacado como dramaturga y directora, así como fundadora del Grupo Teatro Taller del Ángel.
Entre sus textos teatrales más conocidos figuran "Mudanzas", "Cartas de una monja portuguesa" y "La pasión de Carlota". Su narrativa incluye la premiada novela "La noche de las hormigas", galardonada con el Premio Nacional de Literatura "José Fuentes Mares". También ha desarrollado una relevante labor docente y de dirección escénica. Hasta 2006, su trayectoria ya había sido distinguida con múltiples reconocimientos y becas del FONCA.
María Elvira Charria
Especialista colombiana en fomento de la lectura, formada en fonoaudiología, con amplia trayectoria en bibliotecas, mediación lectora y desarrollo de proyectos educativos en América Latina. Ha trabajado en instituciones como CERLALC y en programas de lectura vinculados a sistemas educativos.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Berta está hoy en medio de dos conferencistas que van a hablar de la banda de cine y por algo está allí. Berta nació en la Ciudad de México en 1950 y desde muy joven ha trabajado en el teatro, el periodismo, la literatura y la coordinación de talleres creativos en estos campos. Ha publicado alrededor de 20 títulos de relatos, ensayos, novelas, obras de teatro y cuentos para niños y sigue escribiendo, por supuesto. Gracias, Berta, por estar con nosotros. Te dejo el micrófono, no me voy a bajar porque me ha pedido que me quede acá porque tiene algunos juegos en los que quiero involucrar. Muchísimas gracias por su presentación. Gracias sobre todo por la invitación para estar aquí con todos ustedes. es para mí un honor. Y voy a dar lectura a un texto, y luego platicamos, ¿les parece? Me gusta imaginar bibliotecas y librerías organizadas de un modo distinto al convencional. En vez de la típica clasificación por género, editoriales o autores, podrían inventarse acomodos que propicieran la lectura de textos poco visitados, por ejemplo, obras teatrales. No por otra razón que por el deleite guardado en muchas de ellas. Pienso en algunos de mis vecinos, siempre malhumorados, y me parece que su vida se aligeraría si leyeran algunas farsas. Ellos no lo saben y tienen por qué saberlo, pero dicha lectura les permitiría sacarle el alma en el nojo que los buenos modales les prohíben expresar a plenitud. ¡Ah, qué alivio a la atención tendrían al ver a un personaje convertir a otro en papilla! ¡Qué carcajadas les arrancaría! Se me ha ocurrido poner un libro a la puerta de cada uno de sus casas. digamos, Informe Negro de Francisco Lezosa o La Farsa del Valiente Nicolás de Ibargüengoycia. Pero no me atrevo a correr el río. Prefería que descubrieran el poder del texto dramático por sí mismos. Fantaseo que por accidente entran en una librería. Han salido a caminar con el fin de calmar sus nervios, pero la lluvia no les deja más remedio que guardarse entre libros. Y es aquí que lo recibe una sorpresa. Se trata de un letrero en la mesa de entrada. ¿Quién eres tú? Dice a modo de anuncio, en medio de un montón de publicaciones de distintos colores y tamaños. Sin poder resistirse, el peluquero, mi vecino el peluquero, toma a Alicia en el país de las maravillas. La dentista, algún cuento de Borges. El joven estudiante, una antología de poesía. Y la maestra, un ensayo sobre el erotismo. Ya oscurece cuando cierran las contratapas y suspiran dulcificados. Están a punto de salir cuando sus ocho ojos tropiezan con un título que suena a leyenda de espanto. El gesticulador. ¿Qué será eso? Picados por la curiosidad, cada uno toma un ejemplar de la obra de Usigli. Inconscientes del género literario que tienen entre manos, se entregan a ella como harían con una novela policiaca. Claro que está escrita de un modo diferente. En vez del clásico narrador que lleva de la mano por los caminos de la historia, Hay solo ciertas indicaciones de acción, tiempo o lugar. Pero mis vecinos son muy capaces de ir imaginando lo que sucede. Además, los diálogos no podrían tener más vida. De modo que a las pocas páginas todos se han acostumbrado a la escritura dramática y se hallan de cabeza en el conflicto. Y aquí es donde puedo ligar ahora que estaba yo escuchando. en la conferencia sobre el cómic en Francia, cómo mis vecinos todos seguramente leyeron o leen alguna tira cómica. O sea, para mí era importantísimo, y fue importantísimo en mi formación la pequeña Lulu. Entonces, la lectura del cómic, como decía María Elvira, tiene mucho que ver con la dramaturgia. ¿Y cómo no les va a encantar si la obra habla de nuestros pintorescos y corruptos políticos? Justo ahora que nuestro país se haya de cabeza. Aunque viéndolo bien, según la trama de Isigli, lleva rato más revuelto que tranquilo. Quizá así es la vida misma. Aparte de que el teatro se encarga de extraerle lo más peliagudo. Está la vida, ¿no? Y pasan ahí muchas cosas distintas. algunas muy aburridas, otras medio grises, otras muy confusas, pero el teatro de todo eso, como el escultor, como decía Miguel Ángel, él veía la pieza de mármol, nada más le echaba ojo para ver qué había que quitarle y quitándole unos pedazos, ya quedaba el David. Pues el dramaturgo hace lo mismo, quita lo que no sirve y deja solo lo más peleagudo, o sea, el problemón, el chisme, el escándalo. Esos hechos de los que nos deleita profundamente enterarnos siempre y cuando no nos involucren. Seamos sinceros, ¿quién no ha deseado volverse invisible para presenciar la escena secreta? Pues eso es lo que nos permite el teatro. Sin pantalla de por medio, los personajes están frente a nuestras narices tomando decisiones que han de cambiar el rumbo de su existencia. No, gritan en su interior mis vecinos al protagonista, no lo hagas, mientras continúan la lectura del testiculador. Hay que decir que como la mayoría de los mexicanos, ellos y ellas solo han leído un par de obras de teatro en su vida. ¿Fuente Ovejuna? ¿Y cuál fue la otra? Tal vez Edipo Rey o Antígona. No recuerdan si hayan perdido en el laberinto de memorias de la secundaria. Sin embargo, ahora no pueden soltar el libro. Y como ya van a cerrar, lo compran. Qué fortuna que haya tantos ejemplares y que sean tan baratos. Y cada uno vuela a su casa para seguir leyendo. Es increíble lo que se atreve a hacer el personaje. Con tal de sentirse poderoso, finge ser su homónimo, el brillante y honesto revolucionario César Rubio, muerto años atrás. Y la gente le cree, porque necesita creer en un héroe capaz de cumplir los ideales de la revolución mexicana, llevándolo así a un desenlace fatal. César Rubio debe morir nuevamente. Ya es de madrugada cuando leen la última línea. El problema es que aunque todos tienen que llegar al trabajo en unas horas, no logran conciliar el sueño, la mascarada que han presenciado, o más bien, que cada uno ha visto en un improvisado escenario mental, les plantea incontables dudas, no solo sobre las figuras que hoy dominan la tragicómica escena política mexicana, sino sobre sí mismos. ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? Dejémoslos por ahora debatirse en soledad frente a ese espejo que les ha puesto delante el testiculador y volvamos a lo nuestro. Si la obra de un siglo hubiera estado en el más escondido rincón de la librería bajo el rubro de teatro, que es donde suele encontrarse, la inquietante lectura no se hubiera dado. Es lo más probable, es lo que no temo. El teatro es el género menos leído, menos aunque la poesía, que ya es mucho decir. ¿Por qué? Quizá porque se piensa que el teatro es representación sobre un escenario, olvidando que ésta implica un texto, que es parte orgánica y origen de la misma. Ciertamente el autor dramático escribe con la esperanza de que alguien lleve su obra escena, pero ese alguien bien puede ser un lector que realice su muy particular montaje imaginario. Se sabe que de una obra pueden resultar tantos montajes como directores la escenifiquen. De ahí que la gran diferencia entre ver y leer teatro sea que al asistir a una función, lo que conocemos es la interpretación que determinado director da a un texto dramático. En cambio, cuando leemos, nosotros somos el director, los actores, el iluminador, el escenógrafo y el vestuarista. Creamos nuestra propia versión sin filtros de por medio. Nadie va a negar el placer de presenciar una función en todas formas, pero se trata de un ejercicio distinto a la lectura. Lo ideal es combinar ambas tareas. Ser espectador de una obra que hemos leído asegura un disfrute multiplicado. Los directores cortan a su gusto, cambian el orden, modifican el final. No los critico, sabemos que toda creación parte de hallazgos anteriores. La cultura evoluciona bajo el efecto de bola de nieve. ¿Quién puede presumir de originalidad si hasta el mismísimo Shakespeare tomó historias de otros? Bueno, entonces se vale tomar a Shakespeare para los propios cines, como hicieron los hermanos Lam, aquellos hermanos Lam, Carlos Charles y Mary Lam, al convertir La Tempestad y también El Sueño de una Noche de Verano, bueno hasta Hamlet en cuentos para niños. O como hicieron también Robert White y Jeremy Robbins en esa película que a lo mejor los muy jóvenes todavía no ven, pero pues no se la pierdan porque es una delicia que se llama Amor sin barreras. La adaptación es un recurso creativo. Si nos encanta un relato, ¿por qué no llevarlo a escenas? Los puristas dirán misa, pero nosotros y la gente que nos acompaña nos divertiremos de lo lindo. Claro que para hacerla hay que haber leído algunas obras, cuantas más, mejor. Y aquí volvemos al punto de partida, el ninguneo que sufre el texto dramático en esos días. Hay esperanza, sin embargo, porque lo que ha sucedido un día puede volver a suceder. Y sabemos que en otros tiempos el teatro, en tanto escritura, tuvo un lugar tan importante como el que posee en la biblioteca de Lisuelo. Solo hay que asomarse a los textos que Fernández de Lizardi publicaba en su periódico El Pensador Mexicano, para enterarnos del sitio que ocupaba en el siglo XIX. Resulta que incontables notas aparecen en forma de diálogo entre personajes prototípicos del momento, la ciega y su muchachita, el payo y el sacristán, un francés y un italiano, entre tantos otros. El propio Lizardi, en una de sus crónicas imaginarias, explica los motivos de su inclinación por el diálogo. Y dice, bueno, estando de paseo con la verdad, el periodista con la verdad, llegan al cementerio justo en el día de difuntos. Y dice Fernández de Lizarra, ya te dejé entender que tanto por la poca luz de la noche, cuanto por el mucho miedo que yo tenía, no procuraba informarme de las caras de los señores muertos, pues apartaba la vista lo mejor que podía. Pero no podía hacer otro tanto con el oído porque lo tuve pendiente de su conversación y conocí que dos de ellos eran viejos y el tercero era mocetón. Asimismo supe sus nombres. Él, el un viejo, se llama don Tristán, el otro don profundo y el mozo Miguel. Pondré en diálogo su tertulia, la tertulia esta de los muertos, por excusar a los lectores el fastidio que causa la repetición de dijo fulano, respondió mengano, contestó citano, etc. Tenía razón, cuánto se aligeran las reflexiones sobre los conflictos de nuestro país recién nacido a su independencia con el decir directo de varios personajes. Los distintos puntos de vista arman de inmediato un cuadro mucho más rico que el que ofrecería un solo narrador. Y los lectores, ni qué dudar, se ven forzados a seguir el pimpón de ideas y hacerse su propio criterio. Al ser publicados en un periódico, el impacto de estos textos se dejaba sentir en las veladas que entonces se organizaban en forma cotidiana. Imaginemos la lectura en voz alta del diálogo entre compadres que, atacados por la comezón de gozar las ventajas de los legisladores, deciden redactar su propia constitución? ¿Qué sabrosas discusiones entablarían después? ¿Qué ingenio pondrían en juego los comensales para defender o combatir tal o cual punto? ¿Cómo le haremos para que las escuelas y los grupos de lectura recuperen esta práctica? Leer, teatro, en silencio, o mejor aún, en voz alta. Es tan fácil, el autor nos dice en la primera página qué personajes intervienen, de modo que podemos repartirlo según las preferencias y dejar para una voz neutra y pausada la lectura de las acotaciones. Fíjense, en el segundo acto de mi fantasía con los vecinos, a la maestra se le ocurre organizar una lectura dramatizada del gesticulador. Resulta que la obra le pega a tal punto que al día siguiente de la visita en masa a la librería, al encontrar al peluquero, en vez de repumpuñarle por la basura, el ruido o el perro pulviento, entabla una amigable plática. Para que le imagine, haré lo que el pensador mexicano. Voy a invitar a mi vecina de mesa, María Elvira Zarría, que se venga aquí junto a mí para que haga un personaje. ¿Quién quiere ser, Marilina? Hay nada más dos personajes, la maestra y el peluquero. Entonces, Marilina va a ser la maestra y yo voy a ser el peluquero y también voy a leer las acotaciones. Bueno, ¿listo? Aquí va la acotación de tiempo y de lugar. Es de mañana en la calle de una colonia popular de la Ciudad de México. El peluquero barre la banqueta. Entra y cena la maestra muy compuesta y con cierta prisa. Perdone, ayer noté que se llevaba el mismo libro que yo. ¿Tuvo tiempo de acabarlo? No es que lo tuviera, sino que no me quedó más remedio que llegar al final. Es nuestro retrato, ¿no le parece? Quiero decir, de los mexicanos. Uno ya no sabe qué cree Exacto, por eso me gustaría proponerle hacer una lectura en voz alta en la próxima junta de vecinos Ay maestra, no sé, soy tímido Por favor, piense que podríamos tener por una vez una junta animada Anoche me vino el recuerdo de las reuniones que organizaban mis abuelos en Orizaba Se juntaban simplemente a eso, a leer en voz alta La pasaban de maravilla, no sé por qué se perdió esa costumbre Ah, ya no hay tiempo Claro que hay, solo que no se nos ocurre Nos dejamos ir con la rutina, entonces, ¿sí? Yo me encargo de avisar a los demás Al fin que son como 20 personajes y hay papel para todos Si me permite, yo quisiera ser asesor rubio. ¿Cómo no? Yo quiero ser navarrete, el asesino. Es teatro, no se preocupe. Bueno, voy corriendo. Quiero hacer lo mismo con mis pequeños alumnos, así que pasaré a la biblioteca a ver qué obra encuentro para ellos. Muchas gracias, aquí se acaba la pequeña dramatización. Bueno, en ese punto comienza a trenzarse el nudo de lo que adivino será una comedia. No puede faltar quien se niegue a participar en la idea de la maestra. Un antagonista que considere que eso de leer teatro es una frivolidad que desvía la atención de los asuntos importantes. puede ser el jefe de manzana la inspector escolar, el cura, un policía todavía no se sabe, las obras de teatro se cocinan lentamente como cualquier platillo que valga la pena el hecho es que al final mis vecinos deben salirse con la suya porque se escribe y se lee para soñar o lo que es lo mismo, para mirar la realidad desde ángulos distintos a la visual. Así que cabe imaginar una transformación completa de la maestra y compañía. Quienes pasan de la amargura a la plenitud a partir de la lectura de un siglo. ¿Por qué no? El dramaturgo Bernas Cho decía, algunos escriben lo que sucede, yo escribo lo que podría suceder. Y en cierta forma eso hacen todos los escritores de ficción. ya sea narrativa o dramática. De los hechos reales se ocupan los historiadores, los científicos sociales, pero a la literatura le toca cumplir otra necesidad de los seres humanos. Esa misma que lleva al niño a pedir los vegetales aderezados. Apenas habla, ya no le va a hacer quitomate como lo entrega la naturaleza. Lo quiere con limón, sal y chile piquín, ¿a poco no? De igual modo, muy pronto no le es suficiente la lengua común y por ello pide una canción, un cuento, unos títeres que representen historias emocionantes. No hay cultura sin complicaciones del tipo que nos reúne en esta feria, cuyo único propósito es el deleite estético. ¿De dónde nos vendrá a los humanos tal necesidad? Decían los antiguos que de la insoportable pena que nos causa la finitud de la vida. Y así parece, pues, los perros, ajenos a esta dolorosa conciencia, pueden tumbarse al sol el día entero, tan tranquilos. En cambio nosotros nos la pasamos inventando. ¿Qué si el número plus? ¿Qué si los antibióticos? ¿Qué si la obra de teatro? ¿Qué si la publicación? ¿Qué si la revista? ¿Qué si la tía cómica? ¿Qué si la historieta? ¿Qué si la película? cada especie a lo suyo. Y eso es lo nuestro, crear y recrear. Y conste que no quiero decir que todos nuestros inventos sean lo más que es. Las armas nucleares también son producto de la naturaleza, de la inteligencia humana. Por ello, no creo que leer teatro o cualquier otro género nos convierta en criaturas toda bondad. Dejemos semejante virtuosismo a los personajes de melodrama. quienes son toda bondad o toda villanía. Sucede simplemente que al leer a Usigli, a Aristófanes, a Dario Poe o a cualquiera de nuestros lectores, todos esos dramaturgos que escriben para grandes, que escriben para adolescentes, que escriben para niños, al leer a cualquiera de ellos, satisfacemos un mandato interno, semejante a las tres vueltas que del perro antes de echarse. Es decir, experimentamos a fondo nuestra peculiar naturaleza de seres humanos. Ya para terminar, vuelvo a la vida diaria. No existen por ahora la librería y la biblioteca que tengan las obras de teatro en el lugar que merecen. O no que yo las conozco, ahorita me dicen que conocen algunas. De modo que mis vecinos y aquellos de ustedes a quienes haya logrado contagiar el entusiasmo por el texto dramático, tendrán que echar a andar su mejor espíritu explorador para hallar el tesoro. Por ahí anda, se los aseguro. Aquí mismo, en los pasillos de la feria, en el estande con oculta, hay una colección que se llama El mejor teatro para niños. en donde con Azculta junto con la editorial Corunda han hecho una selección bastante amplia de títulos. No sé cómo andan ahorita, pero durante varios años publicaron cuatro obras mexicanas y una obra extranjera. Y han conformado una colección a la que vale mucho la pena acercarse porque si de por sí el teatro se edita poco y se lee poco, el teatro para niños, ni qué decirlo. Fuera de esa colección, me parece que la editorial, la editorial TAC, tiene algunos títulos, pero más bien para jóvenes, ediciones del milagro, creo que dos títulos para niños, creo que ni siquiera ha venido esta feria. Hay muy pocas ediciones, pero si las buscamos, seguramente se me está yendo alguna, yo digo que podemos plancharnos de entrada la feria buscando qué tiene de teatro para niños, qué tiene de teatro para jóvenes, qué tiene de teatro para que los maestros puedan llevar a cabo algunos juegos en el salón. La editorial El Naranjo tiene también algunos títulos que tienen que ver con la educación artística. Uno que tiene que ver con el mundo del teatro y otro que tiene que ver, se llama Jugamos al Teatro. Que puede ser una buena guía para jugar con los niños pequeños. Entonces, por allá andan, estos tesoros por allá andan. Pero por el momento hay que buscarlos. De verdad que como decía al principio, no por otra razón que por el enorme deleite que se guarda en el teatro, la cantidad enorme de juegos que se pueden hacer a partir de él, la cantidad de reflexiones que se pueden extraer de él y de lecciones, porque el teatro tiene que ver con tantas cosas, con la literatura, con el lenguaje. Además porque si ya se tiene la obra de teatro, les dan muchas ganas de hacer una lectura dramatizada como les decía. Sucedió a mis vecinos, en mi imaginación. Y lo que sigue es que dan muchísimas ganas de llevar la escena. Hay muchos grupos de teatro amateos que encuentran en eso una distracción y un motivo para su creatividad enorme. Entonces, pues simplemente es un recordatorio. por allá anda, el teatro, por allá anda. Ha conocido épocas mejores, yo creo que la gente se divertía mucho más que nosotros ahora, en que ya cada quien está más bien aislado, aislado en su casa, en el mejor de los casos, leyendo, y en otros casos, no voy a decir qué, porque no quiero lanzar sermones, yo también lo hago. Bueno, eso es todo, gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
21/11/2006
FECHA_PUBLICACION
15/11/2006
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
26
CONDUCCION
María Elvira Charría
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Miguel Ángel Gordoa
PRODUCCION
Illa Geisel Serna Munguía

