Document
Thumbnail
Share
CUID
M-04366
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 26
SINOPSIS_SERIE
Espacio de reflexión y diálogo en torno a la lectura y la literatura, que congrega a ponentes y participantes nacionales e internacionales. La serie aborda temas como la responsabilidad de autores e ilustradores, los criterios para la selección de textos y la colaboración entre ilustrador y editor en la construcción de sentidos. También se exploran las formas de expresar ideas y sentimientos, así como el respeto a la diversidad de pensamiento
EXTRACTO_SERIE
Espacio de reflexión y diálogo sobre lectura y literatura con ponentes nacionales e internacionales. Aborda la responsabilidad de autores e ilustradores, la selección de textos, la colaboración entre ilustrador y editor, y el respeto a la diversidad de pensamiento.
SUBTITULO_PROGRAMA
Francoise Balibar (Francia)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión sobre la ausencia de verdaderos libros de ciencia para niños y sobre las limitaciones de las propuestas documentales que dominan el mercado. El texto cuestiona la falta de autoría, de voz personal y de visión científica profunda en esas obras, y plantea la necesidad de libros que transmitan la ciencia como una actividad humana, hecha de emociones, ideas, dudas y descubrimientos. A partir de ejemplos históricos, literarios y cinematográficos, se propone entender la ciencia como un conjunto de puntos de vista en diálogo y no solo como una acumulación de datos. También se discute la relación entre infancia, escuela y lectura, así como la importancia de crear obras capaces de acercar a los niños al espíritu crítico y al placer intelectual que define la actividad científica
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la necesidad de libros que transmitan la ciencia como experiencia humana y no solo como datos, integrando emoción, pensamiento crítico y una visión más amplia de lo que significa conocer
N_PROGRAMA
12
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
01:17:32:26
PARTICIPANTES
Francoise Balibar, física y especialista en historia de la ciencia
María Elvira Charría, especialista en fomento de la lectura
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Françoise Balibar
Física y especialista en historia de la ciencia cuya trayectoria destaca por la articulación entre el análisis histórico, la reflexión epistemológica y la divulgación rigurosa de la física moderna. Su doble formación, como Agrégée de Física y Doctora en Letras y Ciencias Humanas, le permitió abordar los desarrollos científicos del siglo XX desde una perspectiva integradora que combina precisión teórica y sensibilidad humanística.
A lo largo de su carrera docente en la Universidad París VII – Denis Diderot, ejerció un papel formador decisivo para numerosas generaciones de estudiantes. Su trabajo se centró en el estudio de la teoría de la relatividad y en la difusión del legado de Albert Einstein, tanto mediante obras de divulgación como a través de la traducción y anotación de textos fundamentales. Hasta 2006, su labor la había consolidado como una figura destacada en el diálogo entre ciencia y cultura, reconocida por su capacidad para transformar conceptos complejos en conocimiento accesible y contextualizado para un público amplio.
María Elvira Charría
Especialista colombiana en fomento de la lectura, formada en fonoaudiología, con amplia trayectoria en bibliotecas, mediación lectora y desarrollo de proyectos educativos en América Latina. Ha trabajado en instituciones como CERLALC y en programas de lectura vinculados a sistemas educativos.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
La Universidad de París Y tuvo a su cargo un trabajo por el que siente un especial agradecimiento y reconocimiento y del cual han surgido posteriormente muchos trabajos. Fue la traducción de la obra de Einstein al francés por esa época. Son seis volúmenes que se hizo con Paris Searle, la casa edición. y ese fue un trabajo entre 1986 y 1993. Me contaba anoche que para esa época las obras de Einstein no estaban traducidas al francés. Más que haber transitado mucho como autora de libros para niños, lo que vemos son muchos años de trabajo en el campo de la ciencia y como maestra en la universidad, Y en el último tiempo, pensando que tiene mucho para decir para los niños. Vamos a encontrarnos con ella para escuchar su texto y que se encuentre con su público. Gracias, Transfax. Muchas gracias. El título de mi presentación proviene de una canción de cuna o de un poema que los niños aprenden de memoria en la escuela primaria en Francia. Ese poema fue escrito por Robert Desnose, que no es muy conocido fuera de Francia, que fue participante del movimiento surrealista, después se separó de los surrealistas y luchó contra la ocupación alemana y contra el nazismo en Francia. y fue deportado a un campo de concentración y el pobre hombre murió al día siguiente de que se haya liberado el campo de concentración donde estaba encerrado. O sea que Robert Desnos es un héroe, un héroe de la literatura y un héroe de la libertad, de la lucha por la libertad y contra la ocupación nazi. escribió muchos poemas, algunos para niños. No es un poeta que se especialice en la poesía para niños, pero sí escribió algunos. Y por eso el poema que les voy a leer, no se preocupen, no es muy largo, del que saqué mi título. Por eso, entonces, por todos esos motivos, es que se enseñan sus poemas en la escuela. Les voy a leer el poema. Una hormiga de 18 metros, pues ya saben que las hormigas son muchísimas. Una hormiga de 18 metros con un sombrero en la cabeza, pues eso no existe, no existe. Una hormiga arrastrando una carreta llena de pingüinos y de patos, eso no existe, no existe. Una hormiga que hable francés, que hable latín y javanés, eso no existe, no existe. ¿Y por qué no? Si les leí este poema hasta el final, la conclusión que es, ¿y por qué no? Porque es la estructura de mi presentación. Quisiera mostrarles, demostrarles que, en mi opinión, libros para niños, eso es algo que no existe, por lo menos no existe hasta ahora. pero además pienso que hay muchas razones por las que no podrá existir nunca. Pero por amor a la poesía y a la libertad, mi conclusión va a ser, ¿y por qué no existen esos libros? Es una nota de esperanza porque espero que algún día eso pueda existir, porque siempre hay que creer en las cosas que no existen. Así que empezar. ya lo dije, opino que un libro de ciencias para los niños es algo que no existe, por lo menos yo no conozco ninguno. El motivo principal que me hace hacer pensar eso es que yo jamás he visto un libro así, porque lo que se clasifica bajo esa denominación en los catálogos de las bibliotecas o en las librerías, etcétera, no son libros para niños, no son libros de ciencia para niños. Primero, porque no son libros. Segundo, porque no son libros de ciencia. Y tercero, ni siquiera son para niños. Primero quisiera hablar de lo que encontramos en el mercado que se pretende que son libros para niños. Tomaré el ejemplo que yo conozco, el ejemplo de Francia, pero me imagino que es muy representativo de los países que ya tienen cierto tiempo de ser ricos, por lo menos de haber sido ricos. en la selección llamada libros de ciencia para niños lo que encontramos son libros documentales ya Tomás D'Artige les habló de los libros documentales, en general son álbumes con tapadura que se parecen, tienen el mismo formato que las historietas y adentro de esos libros Voy a ser un poco mala y un poco caricaturesca. Y lo que encontramos adentro de esos libros son dobles páginas, porque los editores así los llaman, dobles, dobles páginas, y el conjunto de esas dobles páginas da un acercamiento total de alguna cuestión científica, bien sea los dinosaurios, el átomo, la electricidad, etc. ¿Por qué mencioné aquí a los dinosaurios? Lo hice para hacer la siguiente observación. Yo aquí voy a hablar de la ciencia que yo conozco. No voy a hablar como ciudadana o como lectora, voy a hablar como científica. Y cuando voy a hablar de ciencia, me voy a referir explícitamente a la física, a la química y a las matemáticas. Así que para mí no voy a hablar yo de los dinosaurios, del cuerpo humano. En la lista que les di, yo podría hablar del átomo y de la electricidad, pero no de los dinosaurios. Así que lo que quiero aclarar primero es que la categoría de edad a la que no voy a referir es la de los niños que ya saben leer. Niños que ya están en la escuela y que todavía les queda un tiempo en la escuela. O sea, los niños que tienen de 7 a 14 años. O sea, el 70% de los libros que son para niños son libros documentales. luego lo que encontramos también son libros para hacer experimentos también siguen ese modelo de la doble página cada doble página da la descripción a veces con dibujitos o con fotografías de un experimento científico que uno puede hacer en casa son experimentos que fueron seleccionados con mucho detenimiento sobre todo porque son divertidos, porque se pueden hacer en casa, es lo que los estadounidenses llaman kitchen experiments, o sea, experimentos que puede uno hacer en su cocina. Y tomaré como emblema de ese tipo de libros, los libros que se titulan en Francia los niños truchas, o sea, los niños truchas, niños que pueden hacer cosas con lo que sea que tengan a la mano, con ollas, con frascos de yogur, etc. Y esa colección que se llama Le Petit de Bouillard, o sea, los niños truchas, es una colección que tiene mucho éxito en Francia porque fue creada por unos premios Nobel y casas editoriales. Esos libros se usan en la escuela porque les gustan mucho a los maestros que crearon un movimiento que dice meter las manos en la masa. Es un movimiento que proviene de los Estados Unidos. Entonces, para completar ese movimiento se creó esa colección y esa asociación que se llama Los Dios Truchas. Y esa asociación hace campamentos científicos, hace muchas cosas. Es una institución muy respetable y que las secretarías francesas apoyan mucho. Entonces, por un lado tenemos los libros documentales, después tenemos los libros de experimentos y también tenemos libros de pequeño formato que son como una nueva manera de presentar una enciclopedia. Antes las enciclopeyas eran volúmenes grandotes y la tendencia mundial ahora es hacer más bien una serie de pequeños libros sobre un mismo tema y así se crea una serie, una colección. Y la gente puede comprar poco a poco estos volúmenes o los puede consultar en las bibliotecas o en los centros de documentación. y cada quien va a leer un volumen sobre el tema que le interesa. Hay varias series, varias colecciones, me imagino que aquí hay el equivalente de esos libros, de hecho yo los vi aquí en la feria, porque son pequeñas enciclopedias para razón. Y voy a agregar una cuarta categoría en números, es una categoría muy limitada con relación a los libros documentales o a las enciclopedias. Yo los llamé outsiders. Son libros que no entran en ninguna categoría. No son libros de ficción, no son biografías. O sea, es muy difícil clasificarlos, no se sabe bien qué son esos libros. Pero de alguna manera se parecen a ese libro que no existe y yo sueño con que exista ese libro científico. Voy a citar dos libros. Uno que fue escrito por Eisenberger, que es un autor alemán contemporáneo, y él escribió un libro para su hijo que se llama El demonio de las matemáticas. El demón de las matemáticas es alguien que viene en la noche a visitar a un niño que se llama Peter y le revela por qué las matemáticas son tan divertidas, por qué movilizan la actividad mental y le abre las puertas al niño a un campo enorme, porque el niño veía las matemáticas como algo severo y aburrido y ahora descubre que pueden ser divertidos. y quiero decir que ese libro es distinto porque fue escrito por un padre para su hijo, por supuesto que ahora está publicado para mucha gente, pero ese fue el origen y quiero citar otra obra que se publicó en Japón que se llama La fórmula favorita del profesor fue escrito por una mujer que se llama Yoko Gawa y fue traducido en Francia por una editorial que se llama Actos del Sur, que es una editorial que hace descubrir todos los autores extranjeros al público francés. Ese libro es la historia de un profesor que se vuelve amnésico porque tiene un accidente en la carretera y él contrata a una sirvienta para que le limpie la casa y le dice, pero no quiero que me hable. Y a veces le regresan recuerdos de lo que él hacía como matemático. Y su sirvienta tiene un hijo. Y ya no hay nadie para cuidar al niño cuando él sale de la escuela, así que la sirvienta trae al niño cuando va a trabajar a casa del profesor. Y nace una amistad entre el profesor cuando tiene momentos de lucidez, nace esa amistad entre él y el niño, el niño que es un fanático de béisbol, que lleva una gorrita hacia el revés, etc. Y entre ellos dos nace una comunicación y nace un gran placer intelectual y un gran gusto por las matemáticas. Claro que hay que agregar a esos libros los grandes clásicos. a Simoes en Estados Unidos, el señor Tompkins en el país del átomo, el señor Tompkins en el país de la relatividad, etcétera, son grandes clásicos. En Francia también tenemos a Julio Verne, que no es un autor científico ni tampoco alguien que quiera vender libros de ciencia, pero que le dio, que inspiró a muchas generaciones en Francia y también en la antigua URSS, porque Julio Verne era presentado como un héroe del socialismo. Y Julio Verne comunicó su amor por la ciencia a gran número de generaciones. Ahora ya no está tan de moda, pero sí tuvo su importancia. Entonces ya presenté rápidamente esas categorías, lo hice porque me imagino que esas categorías existen en todos los países y supongo que esos ejemplos permiten ya ilustrar lo que quiero decirles. Entonces ya dije, no son libros para niños, primero porque no son libros. ¿Y por qué no son libros? No son libros porque no tienen autor o autores, autora, porque ahora en Francia también hay un femenino para esa palabra que no existía. Y eso es muy cierto, es sobre todo el caso de los libros documentales. y los mejores libros documentales, pienso en el ejemplo de la colección que citó Thomas d'Artige el otro día, Los ojos del descubrimiento, les dio la década, son libros muy buenos porque se cuida mucho la iconografía, se cuida mucho el realismo, la precisión, etc. Pero no hay realmente un autor para esos libros. Claro que aparecen unos nombres en la tapa, pero a todo el mundo se les olvida el nombre de esta gente. Lo que importa es el contenido del libro. El nombre del autor no tiene ninguna importancia porque esa persona no está hablando en primera persona. Lo mismo sucede con los libros de experimentos, que son más bien, que parecen más bien a libros de cocina. Yo sé que ahora está muy de moda que los grandes chefs publiquen sus recetas, como Ellen Dao, etc. Esa gente publica sus recetas, pero un libro de recetas de cocina no es normalmente un libro de autor. Lo importante en todo lo que acabo de decir, y ese es mi punto, es que los gustos, las ideas, las opiniones, los sentimientos de los seres humanos que se sentaron delante de su computadora para escribir, más bien teclear, la parte texto, o sea, que sirve para llenar las partes donde no hay imágenes. Y todo eso, hay alguien que hace el plan del libro y él es el que decide cuántas palabras van a entrar aquí o acá. Claro que aquí estoy estacionando un poquito, pero casi siempre en los libros, documentales, el autor, no sé si merece el nombre de autor, tiene que entrar aquí 200 caracteres, aquí 600 y en realidad su texto sirve para ilustrar la ilustración. y además ya existen libros donde la ilustración es mucho más importante y que el texto nada más es como una leyenda de cada ilustración. Se le pide a los autores, entre comillas, que escriban un texto de 840 caracteres, etc. para que quepa exactamente donde hay un lugar para el texto. Así que no aparecen las ideas, las opiniones ni los libros de las personas. Es más, está prohibido expresar la individualidad. La individualidad debe desvanecerse totalmente ante la necesidad, por la que se les paga, de hacer un libro científico. O sea, que tienen que exponer de modo escrito, de manera concisa y sencilla, porque el plan del libro, la maqueta, solo autoriza un cierto número de palabras. Así que tienen que exponer de manera muy precisa y muy resumida un cierto número de hechos, de facts en inglés. Hay una expresión en inglés que dice matter of facts, o sea, los hechos es algo material, es algo que existe, que es sólido. Los hechos materiales, pues. Y desde ese punto de vista, los autores, siempre entre comillas, en esos libros documentales, donde más se nota esa ausencia de los autores, trabajan como conductores de un noticiero. Más bien recitan un texto, un texto que fue escrito por mucha gente, porque hubo miles de correcciones, de correcciones de estilo, por un equipo redaccional. y el texto nunca se parece al que escribió el autor, pero nunca fue corregido por ese mismo autor, no fue corregido por el equipo redaccional. Y se le resumió ese texto para que pueda quepar en el espacio reservado para ello. Y se le exige a ese autor que sea imparcial, imparcial, ahí significa impersonal. Así que la meta ahí es transformar a la ciencia en información. Así que se les va a explicar a los autores una objetividad que no es la objetividad de la ciencia, que es la objetividad de la información de los periodistas. Voy a hablar de eso con más detalle, porque la palabra objetividad en Francia, y creo que es así en muchos idiomas, la palabra objetividad tiene varios sentidos. La objetividad de la ciencia y la objetividad de un periodista son dos cosas muy diferentes. Yo explicaré más tarde, más adelante, lo que es la objetividad de la ciencia, pero en todo caso no tiene nada que ver con la objetividad de la información de los noticieros. Los periodistas no deben agregar nada de su opinión, solo deben presentar resultados, como le está yendo a la bolsa, quién ganó la carrera de caballo, quién será el candidato socialista a la presidencia de la República en Francia, y se le prohíbe al periodista que dé su opinión, o sea, el periodista no debe decir si va a votar por Segolein-Guayal o por Dominique Foscana. Las carreras de caballo en Francia funcionan aquí como los pronósticos deportivos para el fútbol, O sea que obviamente que un periodista, pues cómo va a tener una opinión sobre el resultado de las carreras de caballo, es imposible. Así que el periodista no debe agregarle nada a la información porque se le paga para que entregue la información así como está. Y el autor de libros documentales está en la misma situación. Y quisiera decir que el hecho de que se desvanezca la personalidad, los científicos conocen muy bien eso, saben muy bien que cuando presentan sus trabajos, por supuesto que los firman, pero no describen sus experimentos de manera personal, su personalidad desaparece ante los resultados de su trabajo. pero es una regla bastante reciente en realidad. Fue inventado por los ingleses ese estilo de presentar la ciencia. En el siglo XVII, XVIII, por la Royal Institution, hay estudios históricos que hablan de eso. Antes los científicos decían, yo hice tal experimento, me salió tal resultado, etc. Pero ahora es como una norma, un científico que presenta sus propios resultados debe presentarlos de manera impersonal. ¿Por qué? Por un motivo muy sencillo, es lo que explican los miembros de la Royal Institution, que ellos fueron los que inventaron esa despersonalización de la ciencia. es que la verdad de lo que uno dice, o el hecho de que se presente una verdad, se debe discutir independientemente de quién es el autor de los resultados. O sea, los resultados deben ser discutidos por los demás científicos Y cuando se han discutido esos resultados, esos resultados adquieren el estatuto de una verdad, no de la verdad, por supuesto, nada más de una verdad. Un resultado científico se transforma en una verdad cuando el que lo escribió fue aprobado por todo un sistema que garantiza el resultado, pero no tiene nada que ver con la personalidad del individuo que produjo eso resultado. pero si le exigimos a alguien que no es un científico pero a alguien que divulga ciencia, que escribe libros científicos si le exigimos también que pierda su personalidad cometemos un gran error, no hay que pedirle a ese autor que pierda su personalidad, porque ahí estamos presentando un libro documental como si fuera un texto científico y no lo es, no lo es porque el señor que escribió el texto en su computadora no es la misma persona que la que construyó los resultados científicos. Entonces hay un efecto ahí perverso, porque si exigimos que desaparezca la personalidad del que divulga la ciencia, estamos haciendo como si lo que él dice que tuviera el estatuto de ciencia y se pudiera discutir en el ámbito científico. Se le da el estatuto de la verdad, ni siquiera de una verdad, se le da el estatuto de la verdad, única y absoluta. O sea que el discurso sobre la ciencia, se le da ese estatuto de verdad, pero ese discurso no está hecho para ser discutido por los colegas del hombre o de la persona que presenta esos resultados. Y como no hay discusión sobre esos libros, el contenido de esos libros aparece como la verdad. Y eso es muy lamentable, sobre todo a nivel político. Con relación a esto, la fórmula retórica que se usa en los libros documentales es que empieza siempre por hoy en día sabemos bien, se sabe, o sea que no sabemos quién habla. Se usa en francés el pronombre on, que es impersonal, es para designar gente que no sabemos quiénes son. Pero si cuando empleamos esas fórmulas, designamos dos cosas que no son separadas. Usamos esa fórmula de decir, se dice que, se sabe que. Estamos hablando de la humanidad. Hoy en día sabemos que decimos la humanidad, hoy en día sabe que. O sea que estamos designando a la ciencia como el saber de la humanidad. que le pertenece a la humanidad. Y al mismo tiempo estamos hablando de la casta, porque sí conforman una casta, de los científicos, de los que saben, de los que producen esas verdades, esas verdades en plural, no la verdad. Y esos científicos produjeron esos resultados y los regalaron. Siempre hay un discurso, esos científicos son tan buenos, nos regalan su trabajo. Pero en esa fórmula de que se sabe, significa la humanidad sabe y la casta de científicos sabe. Y la casta de científicos le regala ese saber a la humanidad. Jamás van a leer en un libro documental una frase que empiece por Yo demostré, yo sé que, por supuesto que no, porque el autor jamás hizo ningún experimento. Es nada más el vocero de los que descubrieron esos resultados. Y él solo informa a la gente de un conocimiento que ya es de ellos, porque se les regaló ese conocimiento. y muchas veces la gente ni siquiera está enterada que tiene ese conocimiento y ni siquiera desea ese conocimiento. En cambio, el autor de esos libros, pues él sí, a él le interesa ese saber. Así que la gente que recibe ese conocimiento ni siquiera es como, no se compara con heredar una fortuna de algún tío gringo. No, esa humanidad le delega a un cierto número de representantes el papel de productores de conocimiento. Y ese conocimiento, esa gente, los científicos lo regalan a la humanidad. Y todo eso conforma lo que llamamos el acervo de la humanidad. Pero lo que los científicos regalan es el saber, el conocimiento. O sea, no son sus sentimientos, no son su cansancio, sus ganas de suicidarse cuando no lo lograban. No regalan todos sus sentimientos, sus intuiciones, su visión del mundo. No es eso lo que regalan esos científicos. Regalan nada más los resultados, pero no dan el saber. porque el saber es algo que también tiene que ver con los sentimientos, que tiene que ver con el alma. Esas convicciones, esa visión del mundo, es algo que no se puede regalar. Lo que uno puede regalar es su dinero, pero no su alma, eso no se puede. A mí me parece que el regalo de los científicos, del que se habla tanto, sobre todo en el siglo XX, ahora ya no tanto, ya pasó un poco de moda de hablar de eso, ese don, ese regalo de los científicos, constituye lo que sabemos hoy en día. Es como, es una visión muy burguesa, de derecho burgués en Francia, vigente en Francia, pero vigente de muchos países. O sea, vamos a dar un ejemplo. Si hay unos padres codos, pero que tienen el derecho de regalarle su fortuna a sus hijos, pero no los dejan gastar ese dinero. O sea, los padres lo regalan, pero los dios no lo pueden gastar. Muchas veces es un método que es prudencia de los padres para que los dios lo gasten todo. Entonces, sucede más o menos lo mismo con el regalo que hacen los científicos. La humanidad posee ese saber, pero no lo puede gastar. Y al igual que el niño no puede comprarse un jaguar con el dinero que sus papás le regalaron en papel, pero que él no puede gastar porque no puede sacar cheques. Pues es lo mismo con la humanidad. La humanidad no tiene el goce de ese saber. Solo lo posee en papel. ¿Y por qué? ¿Por qué? Porque el conocimiento, el saber no se puede regalar, solo se puede transmitir. Y cuando empleo ese verbo transmitir, porque lo voy a emplear muy seguido, cuando uno transmite, transmite todo, también sus sentimientos, su lado afectivo. Creo que ya llegué a la segunda parte de mi presentación que es la ciencia en sí. Pero quisiera una última observación. El libro documental es algo bastante nuevo. A finales del siglo XIX ya existían grandes empresas de vulgarización. Ya les mostraron ejemplos, que era la enciclopedia de Hidro y d'Alembert, que era vulgarización de la ciencia. Y la edad de oro de ese movimiento de divulgación fue al final del siglo XIX, cuando se publicaron muchísimas enciclopedias que describían el progreso del conocimiento. Pero progreso a mí ya me da risa hablar de progreso. Estaba, por ejemplo, la astronomía popular de Camille Flammarion, que fue un libro que fue tan editado como la Biblia. Hubo un libro de Humboldt que se llamaba Cosmos, que tuvo mucha influencia en el desarrollo intelectual de Einstein, por lo menos eso dice él, y no veo razón para no creerlo. Y se quedaron esos nombres conocidos, Flammarion, Humboldt, etc. Y los nombres de los… esos nombres quedaron, pero los autores de los libros documentales quedarán en el olvido. y esa gente la gran diferencia entre los autores de libros documentales y Humboldt y Flammarion es que Humboldt y Flammarion daban su punto de vista expresaban un punto de vista y eso es muy importante y ya desde los años 60 la gente ya duda mucho de las maravillas de la ciencia o del progreso de la ciencia del avance de la humanidad todo eso. Pero en esos libros la gente expresaba su punto de vista. Su punto de vista muchas veces era qué maravillas la ciencia, la ciencia hace progresar a los indígenas, se les lleva la felicidad, la razón, etcétera, etcétera. Pero por lo menos expresaban un punto de vista, ridículo tal vez, pero lo expresaron. Y las consecuencias positivas de la expresión de ese punto de vista es que había cierta unidad en la escritura de esos textos. Había un punto de vista que se expresaba en la totalidad del texto. Y había también una unidad de estilo de escritura. Y eso era esencial en esos libros. Por eso funcionaban esos libros y por eso se divulgaba el conocimiento científico. Primero, porque en esa época no se consideraba que un autor pudiera ser diferente de un autor literario. O sea, un autor siempre era un autor individual que escribía un libro de él mismo. Aparte, la otra diferencia es que esos libros de divulgación eran escritos por científicos. que se creían muy generosos, pero tenían una generosidad muy mal orientada, querían divulgar sus descubrimientos. Y los presentaban, esos descubrimientos, como algo que ellos solitos habían logrado. Y lo presentaban como también una ideología, como una visión del mundo. Y la ideología de moda en aquella época era el positivismo, el positivismo de Spencer, de Augusto Comte, positivismo que fue muy negativo en el mundo entero, tuvo efectos muy negativos. Todos sabemos que el positivismo era la religión del progreso. Y el progreso se traducía por una voluntad de avanzar, de progresar, también en los libros. O sea que los capítulos dentro de un libro se tenían que encadenar bajo una regla, como la regla número uno de la divulgación científica durante mucho tiempo, y esa regla dice que cuando el lector lee algo, lo tiene que entender a fuerza. O sea que se le va a dar todas las herramientas en el capítulo anterior para que entienda el que sigue. O sea que el lector tiene como un contrato con el autor, o sea el autor se compromete que no va a escribir nada en un libro que el lector no pueda entender. y el lector se compromete a leer los capítulos anteriores para entender los que siguen. O sea, esa progresión lineal que obligaba a leer esos libros del principio hasta el final. Tomás D'Artige en su presentación dijo que hay una lectura lineal y que hay una lectura que es por capítulos según los intereses del lector. Pero la ventaja de la lectura lineal es que si uno no había entendido bien, podía regresar a los capítulos anteriores para entender de qué se trataba el capítulo siguiente. La ventaja de la vida de ese tipo de escritura, con un punto de vista, que era el punto de vista del propio científico, es que esos libros incitaban a la gente a que estudiara. Pero, obviamente, un libro no solamente está hecho para estudiar. Eso no fue un descubrimiento del siglo XIX, todo el mundo sabía en ese entonces que los libros sirven porque uno está aburrido, que no sabe qué hacer para divertirse, para lo que sea. Y para divertirse, obviamente que la regla de progresión lineal es inadaptada, porque impone una progresión dentro de un libro que no debe de ser construido de modo lineal, porque el modo lineal es muy útil para estudiar. Ahora la gente nostálgica les va a decir que lo bueno de esos libros lineales es que no había disculpas diciendo, perdón, es una idea muy compleja, es muy complicado entender esto y lo otro. Y eso sucede ahora con los dibujos científicos. Pero todo cambió. Ahora tenemos un pensamiento más bien kaleidoscópico y tenemos nuevos modos de representación, y ya no solamente al libro. Y qué bueno, aparte uno tiene que adaptarse a su época, ¿no? Y creo que, hablando de ello, hay que mencionar al cine. El cine tuvo un papel capital en esa evolución de las cosas. Hablaré ahora de los documentales de cine. Y los libros documentales se inspiran del cine porque tienen esas dobles páginas, dobles páginas, o sea, y esas dobles páginas están hechas como se trabaja en el cine, o sea, como en la edición de una película. Hay un editor en una sala que va a recortar la película y la va a editar para que tenga sentido. Entonces, si uno lee un libro sobre cine, se va a enterar de que los editores se preocupan por dos cosas, la unidad dentro de una misma secuencia y el ritmo entre una secuencia y otra. Y me parece que en los libros documentales científicos para niños se intenta mantener la unidad dentro de una misma secuencia, o sea, la doble página. Pero lo que sí se ha perdido en el libro documental, salvo algunas excepciones, es el ritmo que sí existe en el cine. Porque el ritmo es algo que preocupa mucho a un director de cine. Solo hablan de eso, del ritmo. y obviamente que el director trabaja con el editor está al lado del editor el realizador le dice al editor corta aquí pero en los libros documentales no hay ritmo y hace falta un director hace falta alguien que dirija alguien que sepa a dónde quiere llegar, alguien que tenga sentimientos, alguien que tenga opiniones. Porque eso es el cine de autor, ¿verdad? O sea, no es una película de Hollywood, no es una cadena de imágenes glamorosas. Y lo que falta en el libro documental es la presencia de un individuo, o tal vez dos individuos, si es que llegan a ponerse de acuerdo, un individuo que va a querer expresar su punto de vista. O sea, falta un otro. Solo quiero agregar, para terminar la primera parte de mi presentación, que en las historietas sí hay un autor. Hay dos, un guionista y un dibujante. A veces el guionista y el dibujante son una sola persona. Pero en todo caso, por más que haya dos personas, hay un autor. Y Fabián Valmán ayer lo explicó muy bien. Es un trabajo que se hace en común y gracias a los medios tecnológicos de comunicación ahora, es mucho más fácil comunicarse. Entonces, como ya dije, esos libros no son libros de ciencia para niños, no son porque no tienen autor y aparte, ahora voy a decir que no son libros de ciencia. ¿por qué no son libros de ciencia? porque se escriben dentro de una concepción de la ciencia concepción de la ciencia que tienen las casas editoriales los lectores, los maestros los padres de familia, los periódicos que publican críticas literarias, etc. Todo el mundo comparte una misma concepción de la ciencia. Y en esa concepción global de la ciencia, sin estructura, la ciencia no se considera como un sistema organizado de ideas, que involucra a individuos, individuos que practican la ciencia como individuos, o sea, con su alma, con su sangre, con su cerebro, con su corazón, o sea, involucra a gente completa, seres humanos completos. Y en ese sentido, la ciencia no se puede regalar como se regala un cheque, ¿sí? Transmite. Voy a usar de nuevo al cine como comparación. desde los principios del cine, los hermanos Lumière, etcétera, existe un género de cine que se llama el documental. Los hermanos Lumière no sabían que hacían documentales, pero eso es lo que hacían. muchos documentales son tan malos como los libros documentales científicos, o sea, no hay un autor. No es el caso de los salvados, ellos sí eran autores. Y la consecuencia para una película es que cuando no hay autor, el espectador se aburre mortalmente. Yo cuando era maestra en escuelas en los años 50, nos veíamos en el auditorio de la escuela y veíamos documentales que eran aburridísimos, eran terribles. Y a mí me parece que la cuestión del aburrimiento del lector debería planteársela a todos los que trabajan en hacer libros. Pero a nivel del documental en la actualidad suceden cosas nuevas. Los documentales que se reservaban para los cineclubes, la verdad, nadie más los veía. O se veían a veces en los auditorios de las escuelas. Pero ahora los documentales se venden como cine comercial. Uno los puede ver en las salas comerciales. Yo me compré ahora una guía sobre qué hacer en México, no me acuerdo cómo se llama, ha de ser el tiempo libre. Aparece ahí en esa revista toda la lista de las cosas que uno puede hacer en el DS esta semana. Y vi que se proyectaban películas documentales. Les voy a citar algunos ejemplos recientes. para los franceses no sé si ese documental lo pasaron la pesadilla de Darwin, si la pasaron los documentales de Michael Moore por supuesto, Bullying for Columbine el mundo según Bush de Argentina hubo un documental que se titula Salvador Allende, hay otro documental que dura 24 horas que es fantástico, que se llama Al oeste de la guía del tren hay una película de Al Gore reciente que se llama La verdad que molesta, algo así, La verdad que disturba el año pasado vi un documental, me parece que era mexicano era excelente y hablaba de los obreros que construyeron el segundo piso. Creo que se llama En el Hoyo. Me pareció un documental de un estilo totalmente novedoso. Se me olvidó el nombre del autor, pero en todo caso era obvio que el autor tenía un punto de vista que se involucraba políticamente, firmaba a los trabajadores que construyen el segundo piso como si hubiera firmado actores profesionales. ellos expresaban en su nombre esos trabajadores y bueno no sé pero supongo que a lo mejor ensayaban un poquito para repetir algo que no se entendía bien aparte no está mal repetir algo para que se entienda mejor en la actualidad estamos viviendo una nueva época para el documental, o sea que hay documentales de autor como antes había un cine de autor, hay muchos festivales de hecho y no es por casualidad que si esos festivales se llaman cine de la realidad, cine realista, etc. Y ahí quiero regresar al tema de la ciencia, Lo que el cine y la ciencia tienen en común es cierta relación con la realidad, para no hablar de la verdad. O sea, lo real, la realidad. Y desde ese punto de vista, el nuevo documental se enfrenta a los grandes, y los problemas que la literatura. O sea, el documental tiene que hablar de la realidad. No habla de la ficción. No son las crónicas de Narnia. Un documental presenta la realidad. Y algunos directores, directores de documentales, pudieron pensar que gracias a los bancos de datos, a la cámara digital, etc., ya iban a tener un acceso privilegiado a los hechos, la realidad. Por lo tanto, muchas veces redujeron la realidad a un conjunto de hechos, al igual que los malos libros documentales lo hacen. O sea, que se tiene la ilusión que presentando resultados científicos se tiene acceso a la ciencia, pero eso es totalmente erróneo. la ciencia no se puede reducir a resultados porque es una actividad desde este punto de vista la segunda categoría de libros que ya mencioné los libros que describen experimentos o para jugar a hacer experimentos tampoco son satisfactorios porque son libros que le dan actividades en plural al niño. Está muy bien cuando está lloviendo por la tarde, pues el niño se le da ese libro y hace sus experimentos. También es muy bueno para las guarderías, para los campamentos, etc. Pero no es un oficio, no es una actividad como la ciencia. Son muchas actividades, o sea que por lo tanto no es algo que se construye de manera personal. Uno participa en actividades, pero no tiene una actividad. Y la ciencia es una actividad. Y uno vive esa actividad con todas sus cualidades, con su corazón. Y voy a retomar una expresión de Jean-Luc Godard, el creador de la antigua nueva ola, porque ahora el señor tiene 80 años, o sea que no es muy nuevo. Pero él habló de algo que se llama el cine que viene del corazón. Y yo creo que lo que deberíamos de hacer para que los libros de ciencia hablen realmente de ciencia, Lo que deberíamos de hacer es escribir esos libros desde el corazón. Hablo del corazón, no así como el corazón de novela. El corazón, o sea, el centro de los sentimientos, como el centro de las sensaciones del ser humano. Lo que a mí me gustaría es que se pudiera describir la física como una física del corazón. Una física donde se hablaría de las alegrías y las tristezas de los físicos. Einstein escribe algo así a un amigo. Escribe, es un sentimiento extraordinario. Uno siente algo extraordinario después de haber trabajado mucho. Da un sentimiento increíble darse cuenta que ideas que parecían desconectadas entre sí en realidad tienen algo que ver. El sentimiento de acercar cosas que parecían sin relación entre ellas por medio del raciocinio, por medio de las neuronas, provoca una sensación que uno, si la ha sentido, solo desea que todo el mundo nos sienta lo mismo. O sea que un libro de ciencia que hable de ciencia para los niños o para los adultos, de hecho, debería transmitir ese sentimiento. debería hacer sentir la parte interior de la ciencia. Los resultados no importan. Los resultados, pues búsquenlos en Google. Pero Google no le va a hablar de los sentimientos que sintió el físico que escribió ese libro. Solo un libro puede hacer eso. Regreso ahora a la idea que yo tengo de la ciencia. Ya dije que la objetividad de la información no era lo mismo que la objetividad de la ciencia. ¿Qué es la objetividad de la ciencia? Es constitutiva de la ciencia y fue inventada por Galileo en el siglo XVII. Y se resume en el principio de relatividad. Ese principio de relatividad establece que cada quien puede tener su punto de vista. punto de vista en el sentido concreto, o sea yo estoy parada aquí y veo las cosas de tal manera porque estoy parada ahí y veo así porque mis ojos ven así, porque mi inteligencia funciona rápidamente o no, etc. O sea que cada quien tiene un punto de vista. Y si uno quiere trabajar en la ciencia, no va a reconocer como científico cualquier punto de vista. Lo que vamos a a buscar como científicos, son puntos de vista equivalentes. Por ejemplo, si Pedrito dice yo veo esto y Pablito dice yo veo otra cosa. Al parecer ven cosas totalmente diferentes. Pero si por medio de la razón logramos entender que están viendo lo mismo, pero desde ángulos opuestos, o sea que si Pedrito y Pabrito se pueden poner de acuerdo diciendo, sí, estamos viendo la misma cosa, pero desde cada quien su punto de vista, entonces ahí tenemos un hecho científico. El resultado de esa observación será un hecho científico. La ciencia no reduce los puntos de vista, al contrario, los multiplica. Esa es su meta. y los humanos que tienen cerebro, que tienen ojos, tienen que agregar sus respectivos puntos de vista y la ciencia va a buscar dentro de esos puntos de vista los puntos de vista equivalentes. Ese es el principio de relatividad. Y Galileo dice, existen puntos de vista equivalentes sobre lo que sucede en el mundo y esos puntos de vista, por más que sean distintos, se posen sobre lo mismo. Y esa visión, el resultado de esa observación es el hecho científico. o sea que no tiene nada que ver esa visión de la ciencia con una pantalla en blanco donde pasarían un montón de imágenes. La noción de punto de vista es una noción esencial en física, es una noción esencial en la objetividad científica. Desde ese punto de vista, Es mucho mejor que el científico diga qué es lo que siente, qué es lo que ve. Es opuesto a la visión científica decir, no, yo no voy a hablar de mí en un texto científico, porque eso no tiene nada que ver con la verdad. Sí, tiene mucho que ver. Hay muchas verdades y luego las verdades uno se da cuenta que las comparten muchas personas. Esa es la objetividad científica. espero que no que lo que yo estoy explicando no sea muy abstracto pero hay un realizador iraní que se llama Baski Arostani que probablemente conocen aquí en México es de Irán y hace películas muy diferentes de todas él usa actores que no son profesionales gente que él va a filmar en su medio ambiente, en su lugar donde viven. Tiene algo que ver con la antropología. Y con esa gente él va a construir un guión, va a platicar con esa gente del guión, va a platicar con ellos del casting, de quién va a actuar qué, etc. Y luego empieza a rodar. O sea, que el director ahí director, tiene un punto de vista más importante que los otros, pero todos los actores tienen, pueden decir lo que opinan y los actores filman situaciones que bien podrían suceder en la vida real, así que eso da un cine muy especial que tiene un gran valor universal. Y ese cine da esa impresión de que se multiplicaron los puntos de vista, porque está el punto de vista del realizador, el punto de vista de la narración. Pongamos una historia de amor entre un chico y una chica que viven en pueblos distintos, eso sería un punto de vista. pero también cuando uno ve las películas de ese hombre se da cuenta que los actores no son neutrales, tienen su punto de vista sobre su propia actuación, obviamente que también en la película se ve el punto de vista del director y aparte está el punto de vista del espectador cuando ve la película y nos damos cuenta que todos esos puntos de vista están mostrando lo mismo. Y me parece que Kiarostami logró presentar la objetividad científica en el cine. Obviamente que él no hace películas científicas, pero logra la objetividad científica. Y los libros para niños, de ciencia para niños, no logran esa objetividad. Ahora voy a pasar a la tercera parte de mi presentación. Por medio del ejemplo de Kirostani, porque él es víctima de la censura en Irán. Él vive en Irán. No es un iraní que vive en Londres. Vive en Irán. Y Kirostani, por la censura, dijo, bueno, entonces voy a filmar niños. Porque por medio de los niños, él puede criticar la sociedad y nadie se da cuenta. le da más libertad esa técnica de filmar con el libro. Y esto me permite pasar a la tercera parte de mi presentación. Es que los libros de ciencia que se pretenden para niños, no son para niños. ¿Por qué? Porque aparte ni siquiera sabemos qué es un niño. ¿Qué es un niño? Pues es un tema de filosofía eso. Podríamos ponerlo en un examen de filosofía. ¿Qué es un niño? pero aproximadamente podríamos decir y aquí estoy retomando las tesis de la gente que trabajó sobre la historia de la familia como Philippe Ariès en Francia y muchos autores y muchos autores de habla hispana pero ellos no los conozco muy bien y todos esos historiadores dicen que hay una ruptura en la historia de la sociedad, les voy a leer una cita de Aries. A partir del final del siglo XVII, la escuela reemplazó el aprendizaje como medio de educación. O sea que el niño dejó de vivir con los adultos. Lo repito eso, el niño dejó de vivir con los adultos y dejó de aprender cómo es la vida al contacto de los adultos. A pesar de las resistencias, fue separado el niño de los adultos y se le mantuvo en cuarentena antes de dejarlo en libertad en el mundo. Ustedes ya saben lo que es la cuarentena. En Estados Unidos, por ejemplo, en la migración, la gente se quedaba en cuarentena si provenía de un país con cólera. Esa cuarentena para Arias es la escuela, es el colegio. Y empieza en el colegio, en la escuela, empieza un largo proceso de encierro de los niños. Ya ven que es muy duro lo que dice Arias. Es un proceso de encierro de los niños como si fueran locos, como si fueran pobres o si fueran prostitutas. Y ese encierro dura cada vez más. Entonces, un niño vamos a decir que es un ser humano que va a la escuela, y un adulto es un ser humano que ya no va a la escuela. Es una manera muy sencilla de dividir las cosas, pero funciona. Funciona porque describe muchos países, la situación de muchos países. O sea que para mí un niño es un ser humano que va a estar en la escuela. Pero si estamos acercando la palabra niño de las palabras escolaridad, escuela, obviamente cuando vamos a escribir libros para niños, siempre vamos a pensar en la escuela, sobre todo cuando hablamos de libros de ciencia. Entonces ahí voy a presentar yo un punto de vista que es el mío, pero como docente. La escuela tiene su papel. La literatura científica o la lectura para niños, aunque no sea científica, no debe reemplazar lo que se hace en la escuela. Por supuesto que se pueden usar esos libros en la escuela, pero no debe rebasar a la escuela. Yo no comporto a esos burgueses bohemios que siempre quieren que sus hijos les vaya muy bien, que ganen más dinero, que ellos les vaya mejor en la vida. y deberían, si lo pensaban cinco minutos, darse cuenta que es imposible porque el mundo ha cambiado, los hijos van a vivir peor que sus padres. O sea, esa gente siempre cree que los libros hacen un mejor trabajo que la escuela, pero no es cierto, la escuela hace lo que puede de manera milagrosa, con muy pocos medios. Ahora, si hay unos burgueses bohemios que no les gusta eso, pues ni modo, La escuela no está hecha únicamente para los niños ricos. La escuela está hecha para que los docentes y los niños, y ahora sí voy a hablar como persona muy comprometida con la ideología de De Gaulle, los niños van a la escuela para aprender. Y la literatura y los libros es para el tiempo libre de los niños. La escuela puede usar los libros, pero estos libros no van a sustituirse al papel de la escuela, no van a hacer el trabajo de la escuela y no van a llenar los errores de la escuela. Además, no hay tantos errores en las escuelas. Esos libros pueden servir para la capacitación de los docentes, Y sabemos que la capacitación de los docentes es un problema a nivel mundial. Sabemos que los niños ven mucha televisión, aprenden muchas cosas, a veces saben más cosas que el maestro que tiene 30 años más que ellos. Y entonces se plantea muchos problemas. Gracias por el aplauso. Pero, ¿qué esconde esa idea de que vamos a ayudar a los niños dándoles más cosas que leer fuera de la escuela? Pues, se esconde ahí una ideología que proviene muchas veces de las secretarias de educación pública y es una idea según la cual el mundo es cada vez más científico. Entonces sería bueno que los niños se adaptaran a ese mundo. Pero, pues, qué miedo. ¿Será el trabajo de la escuela producir individuos adaptados? No. Ponerles un montón de libros en las manos tiene como objetivo hacer individuos adaptados. Pero ¿es eso un objetivo de la escuela? No. Obviamente que el objetivo no es crear individuos inadaptados. Por supuesto. Lo que queremos hacer en la escuela es hacer individuos que puedan resistir también, que no sean blandos como pasta de chocolate. Bueno, me pongo un poco violeta porque es un tema que me apasiona. Les pido disculpas. Pero no quisiera que ustedes me clasifiquen como de esas gentes cuyo oficio es ser bonita. Entonces no quisiera que pensaran que mi trabajo es ser subversiva y que me pagan por eso. Alison Murray, que es una autora que reflexiona mucho sobre la literatura para niños, produjo un gran concepto. Ella dijo que la literatura para niños debía de ser subversiva. La autora es Alison Lurie, perdón. Pero bueno, no basta con decir, ¿saben qué? Yo soy bien subversiva para que me crean. No me puedo imaginar a un niño sentarse delante de su computadora diciendo, hoy sí voy a ser subversivo. No, uno es subversivo, pero no porque uno lo decida, porque los demás lo ven así. Y en la literatura, cuando nos dirigimos a los niños, un gran error es tratar de ser subversivos en lugar de ellos, porque los niños son subversivos por naturaleza propia, los adultos no tienen que sustituirse a esa subversión. Los libros que los niños, pienso que los libros que los niños leen fuera de la escuela deberían de estar contextualizados fuera de esa escuela. Para luchar con ese inconveniente que a los niños los tenemos en cuarentena, que el mundo está dividido en dos, la gente que va a la escuela, o sea, los seres humanos que van a la escuela y los que ya no van a la escuela. No olvidemos que los niños pasan ocho horas en la escuela. los papás cuando tienen la gran suerte de tener empleo pasan mínimo ocho horas en el trabajo ni hablar de las horas que pasan en transporte, etc. y el mundo de los adultos y el mundo de los niños no se cruzan hay una separación cada vez más pronunciada del mundo de los niños y Arias tiene totalmente razón, los niños están encerrados en esa categoría de niños Y yo creo que sería bueno regresar a lo que era la sociedad antes, no a todos los aceptos, ya no digo que hay que olvidar la electricidad y usar lámparas con petróleo. Pero antes no había esa separación entre niños y adultos porque niños y adultos vivían juntos. Y yo creo que no hay que tener un estilo especial para niños. Por supuesto que no hay que escribir libros como tesis de autorado. No hay que usar palabras que no entiendan, estamos de acuerdo. No se trata de hablarles de cosas que no deberían de saber. pero bueno, ahí también podemos hacer toda una polémica de cuáles son los temas que los niños sí pueden aprender, los temas que no deberían aprender. Pero en todo caso yo no creo que haya que hacer una literatura distinta para los niños de la que hacemos para los adultos. Lo único que puede cambiar es la presentación, digamos. No hay que hablarles a los niños como a esa parte de la humanidad que está en la escuela. O sea, los adultos que no tomen esa postura de, yo soy adulto, tú eres un niño, yo como adulto te estoy explicando a ti, niño. Es increíble que se haga eso, sería mucho mejor que cada quien sea a sí mismo. O sea, decir, te estoy hablando como yo, no yo como adulto, yo tengo toda la ciencia, yo tengo todo el saber, yo soy Dios. Hay que hablarles como ser humano, hablar de lo que uno ha visto, de lo que uno siente, o sea, hacer una literatura del corazón, como lo dijo Godard del cine. Y esto plantea un problema, es la manera en que concebimos a los niños. Hay dos maneras teóricas de concebir al niño. O lo podemos ver como un adulto en formación, con todas las ideas de uso, la pedagogía, la formación, la ortopedia finalmente del niño, ¿no? Y es una idea implícita en el sistema educativo. Pero hay otra manera de percibir a los niños, es la manera que los antropólogos tienen de ver a los niños, que las sociedades más primitivas tienen. Y luego está la visión de Freud. Freud dice, el niño es el padre del adulto, del hombre. O sea que el adulto llevará consigo el niño que ha sido. Y a partir de ahí ya no hay diferencia entre adulto y niño. ¿El niño es el hijo del adulto o es el padre del adulto? Ya no lo sabemos. Por eso abogo por una literatura científica para niños que no se contenten con dar los resultados de la ciencia, que explique qué es hacer ciencia, qué significa a nivel cultural. Toda la pintura, por ejemplo, está llena de referencias a la ciencia. Y esto, si uno muestra cuadros de la historia de la ciencia, permite contextualizar al científico en su época, en su mundo. Y yo creo que hay que hablar de corazón a corazón. Así que mi conclusión va a ser, ¿por qué no puede existir un libro así? A mí me parece que sí existió un libro así, pero no era para niños. Así que perfecto, va en el sentido de lo que yo traté de demostrar aquí. Son los libros que escribió Galileo. Galileo escribió de la manera que a mí me gustaría ver más a menudo, la manera que yo pienso que debería de hacer ese libro tan magnífico. Es una cita de Italo Calvino. Italo Calvino dijo, Galileo escribe de manera participativa y expresiva. O sea, Galileo fundó un sistema científico. Pero, entonces, claro, tiene objetividad. Uno podría pensar que tiene esa postura objetiva, pero no. En su libro habla de qué es lo que está comiendo, habla de sus sentimientos, de las cosas que lo molestan. Y es muy expresivo, es muy personal y encuentra expresiones, expresiones maravillosas. Por eso Ítalo Calvino lo considera como el mayor autor de lengua italiana. no solamente es el autor más importante de lengua italiana, también es el que abrió el camino a mejores libros de ciencia para niños. Muchas gracias por su atención.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
21/11/2006
FECHA_PUBLICACION
17/11/2006
OBSERVACIONES
Traducción simultánea
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
26
CONDUCTOR
María Elvira Charria
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español | Francés
REALIZACION
Miguel Ángel Gordoa
PRODUCCION
Illa Geisel Serna Munguía

