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CUID
M-04713
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 27
SINOPSIS_SERIE
Conversaciones en torno a la importancia de crear espacios propicios para el acceso a los libros y el diálogo. A través de conversaciones centradas en la lectura literaria, se explora cómo ésta favorece la construcción de significados, la expresión de experiencias y el reconocimiento de la diversidad de perspectivas. Se destaca la lectura como un acto social que amplía la comprensión del mundo y fortalece la convivencia.
EXTRACTO_SERIE
Conversaciones que resaltan la lectura como camino para construir sentidos compartidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad, promoviendo entornos que facilitan el acceso a los libros y el intercambio de ideas.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Luz María Chapela (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Conferencia que explora la relación dialógica entre lectura e identidad, entendiendo la identidad como construcción dinámica. La lectura es presentada como evento interactivo donde autor y lector dialogan, transformando sus ciudades interiores. Se enfatiza la necesidad de propiciar lectores libres mediante el contagio de la pasión lectora.
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre lectura e identidad como procesos dinámicos de construcción personal y colectiva. La lectura es diálogo entre autor y lector que transforma nuestras "ciudades interiores". Propiciar la lectura requiere contagiar pasión lectora, respetar la intimidad del lector y ofrecer espacios de libertad para la recreación identitaria
N_PROGRAMA
9
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
00:59:15:00
PARTICIPANTES
Luz María Chapela, investigadora
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Luz María Chapela
Figura clave en la promoción de la lectura y en la creación de proyectos culturales con arraigo comunitario, ha impulsado iniciativas que integran educación, diversidad cultural y palabra como herramientas de transformación; entre sus contribuciones más duraderas destaca su participación en la elaboración de los libros de texto gratuitos para los primeros grados de primaria.
Como autora, ha abordado temas esenciales de la vida social —el cuerpo, la memoria, la sexualidad y la tradición— en obras como “Nuestro cuerpo, la cultura”, “La familia: hablemos de sexualidad en familia”, “Celebremos el maíz” y “La tierra sigue temblando”. Su propuesta “Leo, luego existo” refleja una visión lúdica y humanista de la mediación lectora, nutrida por su trabajo directo con comunidades en distintas regiones del país.
Reconocida por su capacidad de tejer vínculos y abrir espacios de diálogo, ha consolidado la lectura como una práctica colectiva, accesible y profundamente vital.
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Dirigió proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Música dicen los abuelos que el 17 de mayo de 1945 tembló la tierra nació ese día Luz María Chapela y la tierra dijo wow tenemos aquí a un nuevo protagonista Luz María es una amiga entrañable apasionada del sector público y apasionada de muchísimas cosas más es una presencia muy deseada en muchos lugares de este país. Lugares que en sí mismos en su registro están diversos, digamos, desde la sierra en Nayarit, en Oaxaca, en Chiapas, en la Ciudad de México, en Tabasco, en distintos lugares. María ha pasado haciendo cosas muy distintas. Me es muy difícil tratar de definir qué son las cosas que ha hecho Josmarie porque en realidad es autora, es editora, es recopiladora, es promotora, es maestra, ha sido gestora de movimientos educativos, culturales, etc. Y cada una de estas definiciones es una definición que a la hora de tratar de casarla con Nuz María me genera un cierto conflicto. No es una autora como todos los autores, no es una editora como todos los editores, no es una gestora como todos. Es Nuz María Chupela. Para mí es siempre una alegría tenerla, es una alegría, un reto platicar con ella, pelearme con ella, enojarme con ella, construir cosas con ella, siempre una cuestión muy estimulante. Por eso la quisimos invitar aquí a este seminario en donde se tocan temas relacionados con múltiples identidades y la lectura. el nombre de la sala de ella es Leo, luego existo, esperen cualquier cosa, por lo pronto ella nos trajo un conejo, es decir, trae su sombrero y viene un conejo con sombrero que es Gerardo Méndez, que es un narrador, decano de narradores autor también de algunos libros y es un amigo también entrañable que hemos visto igual que Dios María por muchos lados haciendo muchísimas cosas y también hemos gozado Dios María publicó muchas otras cosas dos libros de texto gratuito que siguen vigente un libro los libros integrados para primero y segundo año de primaria creo que es algo que se puede enordinecer mucho ha publicado también nuestro cuerpo la cultura, la familia hablemos de sexualidad en familia celebremos el maíz la tierra sigue temblando desde 17 de mayo de 1945 quizás también temblar desde antes pero en todo caso nosotros en el de este rico les da un gusto que estés de acá y que nos traiga quien sabe que cosas nos trae yo ya veo por ahí además del cuentacuento veo por ahí un dirimba o no sé cómo se llama ese instrumento me dice que esperen cualquier cosa, yo voy a ver si subo de regreso o no subo de regreso, pues bienvenida a los gracias gracias muy buenas tardes, muchas gracias un honor estar aquí con ustedes y evidentemente también un compromiso. Muchas gracias a Daniel por las divertidas y cosas bonitas que dijo. Agradezco mucho la invitación. Ustedes saben bien, bien que para mí lo valoro en todo lo que vale. La presencia de ustedes es todo. Es parte de lo que llena la vida de nuestra sociedad. De nuestra sociedad. Nos llenan de vida. Son muy nutritivos, muy fertilizantes, muy amables. Entonces yo considero un privilegio estar aquí con ustedes y un privilegio estar aquí con Gerardo, que valientemente se atreve a estar aquí con nosotros. La razón por la que está aquí Gerardo, por la que estamos en conjunto, es que vamos a proponer que esta plática sea una especie de libro en donde hay un texto, un libro va a tener tres voces el libro, un texto que es mi voz, va a estar en mi voz, voy a ir relatando una reflexión, un análisis. Después va a ser un libro que tiene ilustraciones y esas ilustraciones van a ser en la voz de Gerardo fragmentos de la literatura, de distintas partes de la literatura. Cada vez que la literatura hable es una ilustración que viene a complementar y a contrapuntear lo que yo estoy diciendo. Y luego finalmente este libro va a tener un epílogo que sería la parte en la que ustedes van a participar. Entonces tenemos que tener mucho cuidado del tiempo para que este epílogo realmente ocurra con la participación de ustedes. Además, como un homenaje al libro, ya el malconcísimo de mi edad, ya Daniel se encargó de repetirlo dos veces, entonces ustedes comprenderán que yo vivo añorando el papel, añorando la tinta, añorando la imprenta. Yo soy hija de un periodista que me llevaba a ver cómo formaban con minotipos, letrita por letrita dentro de una caja el periódico. Entonces, en memoria del libro, para que viva muchos años, para que siempre se quede entre nosotros, esta plática va a tener cambio de página, que es una de las cosas que extrañamos mucho cuando tenemos un libro electrónico en la mano. No podemos retrasar el gozo. Cuando ya vemos que un autor nos va a dar una sorpresa, nosotros mismos nos torturamos y no pasamos la página, no la pasamos para dilatar un poquito más el todo eso me supone dar la vuelta a la página. Y eso, en recuerdo, o para que viva siempre la página, y el cambio de página, trajimos un cambiador de página, que cuando haya cambio de página va a ser así. Perdón, se vea, y eso que lo había entrenado. Bueno, entonces, ese va a ser lo que vamos a hacer ahorita. Era importante que si el tema de este seminario es la lectura y la identidad, enmarcáramos el concepto de identidad antes de comenzar, como un protocolo, no como parte de la presentación. Sin embargo, en la mañana nos estuvieron, ese fue el tema de la mañana, la identidad. De alguna manera, nada más me gustaría recapitular un poquito y decir, repitiendo mucho de lo que se dijo en la mañana, la identidad se construye. Nadie viene y nos da la identidad. La identidad es algo que construimos nosotros y que lo construimos como cualquier construcción con materia prima, necesitamos materia prima. Algo que nos permite construir la identidad es lo que nosotros encontramos dentro de nosotros mismos cuando nos vemos reflexivamente. Cuando entramos adentro de nosotros y encontramos cosas, esa es una de las partes para nuestra identidad. Otra parte es lo que los demás nos dicen, cómo nos invitan, nos excluyen o nos incluyen, nos quieren o no nos acarician o no nos acarician. El otro, con su presencia, con su acompañamiento, es otro de los ingredientes para la construcción de la identidad. Y el tercer ingrediente es lo otro, el mundo, la naturaleza, la ciencia, la tecnología. los animales, la identidad del planeta mismo, la biosfera sería el tercer elemento, entonces el tema de la identidad es nosotros, los otros y lo otro pero en una relación dinámica que se están todo el tiempo moviendo, como yo cambio como el mundo cambia, como los otros cambian la identidad tiene que estar cambiando permanentemente, es el arte de la vida, mantener vigente la identidad para eso estamos aquí, para mantener vigentes nuestras identidades con gran atrevimiento, con gran dinamismo, movernos y darle siempre vida nueva a las identidades. Y como bien dijeron en la mañana, tenemos una identidad familiar, otra identidad profesional, sexual, de género, tenemos identidad como deportistas o no, como artistas. Entonces la identidad con mayúsculas a su vez es un sistema complejo de identidades que se están moviendo todo el tiempo y que se combinan de tal manera que la identidad que me hace a mí estar en el mundo como estoy, como soy, la identidad me permite, es guía, es cause, es faro, es paradigma, realmente es todo un conjunto, es mapa, es brújula, la identidad es la que nos permite estar en este mundo como estamos. Estamos como estamos debido a nuestras identidades. Cambiamos nuestras identidades, mantenemos una presencia distinta en el mundo y con el mundo. Esa es la importancia de la identidad. Entonces, como un marquito nada más eso, y digamos eso era más bien como un protocolo, y entonces comenzaríamos recordando que vamos a tener entonces estas voces. Cada vez que ustedes oigan la hermosa voz de Gerardo, que aparte ya todos ustedes la conocen y todos hemos aprendido a quererlo mucho, ustedes van a estar escuchando ahí a la literatura que habla a través de GEDAD. Bueno, entonces vamos a hacer un cambio de página. Estamos celebrando esta reunión por demás amable entre personas que conocen el valor de la lectura. Para algunos de ustedes la literatura constituye la materia de su trabajo profesional. otros se relacionan con la literatura con fines de aprendizaje y placer, y supongo que muchos en medio de sus días agitados buscan un par de buenas horas para deleitarse con un libro en la mano y una o dos personas amigas con las que compartir lo leído, o buscan un par de ciudadanos para inocularles el virus del amor por la lectura. Por eso no quiero poner demasiado énfasis en la teoría de la lectura que anima esta plática, porque según me parecen muchos, aquí la conocemos y la hemos hecho propia. Solo quiero mencionarla sin insistir en ella porque será esta manera de concebir la lectura la que dé marco y rumbo al encuentro de esta tarde. La lectura es un evento, un acontecimiento, una relación que ocurre entre al menos dos. Un autor que habla a través de su texto y un lector que reacciona y al reaccionar responde. No podemos imaginar la lectura como algo unilateral. Para que ocurra la lectura, un autor necesita a alguien que lo escuche y desde su identidad responda con opinión propia, con voz propia, con ideas y emociones propias. La lectura es un proceso interactivo en el que un autor con gran riesgo expone sus ideas y sentimientos, dibuja sus paisajes y sus miedos, presenta sus más caros valores o manda una señal de alerta en relación con lo que considera dañino o peligroso. Por otro lado, existe un lector activo que escucha y piensa, escucha y opina, escucha e interpela. escucha y reacciona, escucha y pregunta escucha, analiza y hace sus propias recreaciones a partir de lo que el autor propone a la voz del autor que usa la lengua escrita para expresarse responde la voz del lector que puede usar lenguajes múltiples para responder desde su identidad danza, canto, artes escénicas, dibujo, discurso oral, texto original o debate son todos ellos lenguajes a los que puede recurrir el lector cuando responde La tesis de la plática es esta A la voz del autor responde la voz del lector que al responder se convierte en autor de sus propias reacciones La lectura es un diálogo entre autores De la mano del viento y en ocasiones de la mano del fuego los libros abren, no alrededor de nosotros sino en nosotros mismos, puertas y ventanas que nos ponen en contacto por una vía interior con nosotros mismos, con nuestros sentimientos memorias, valores, conocimientos y deseos. Y por otra vía que se dirige de dentro a afuera, los libros nos ponen en contacto con el mundo infinito del que formamos parte y también forma parte de nosotros mismos. La lectura nos pone en contacto con personas, paisajes, pueblos y ciudades y también con sospechas, con huellas, con indicios, con presencias invisibles que según nos dice Steiner son presencias reales. La lectura nos permite comprender que la vida es búsqueda, sospecha, riesgo, relación, incertidumbre, diálogo infinito, debate apasionado, metamorfosis permanente, creación sorprendente y renovación constante. Recordemos que el nombre de este seminario es la lectura y la identidad. En congruencia, vamos a revisar la noción de identidad como proceso, como un trabajo de artesanía que realizamos nosotros sobre nosotros mismos como creación y recreación de lo propio, como configuración y reconfiguración constante. El tema de esta plática será la lectura y la identidad en relación y diálogo, la lectura y el papel que ésta juega en la creación y recreación de la identidad. Desde la… ah, bueno, aquí, perdón, me equivale, aquí tenía la presentación que iba a hacer de Gerardo, otra vez se lo agradezco. En esta tarde, el mundo virrarica, antes conocido como huichol, tendrá un lugar especial. El virrarica es un mundo que me resulta particularmente querido por muchas y muy variadas razones, porque en ese mundo la pregunta vale tanto como la respuesta. El aire sopla cruzando fronteras a su antojo, y las estrellas están al alcance de la mano, porque ahí la salud, el conocimiento, el amor y la duda se albergan juntos y en concubinato dentro del corazón. donde realizan de manera apretada y conjunta sus análisis y negociación. Porque ahí la peregrinación forma parte de la vida y porque este mundo está habitado por un sistema hermoso de ventanas, el miérico, que pone en contacto a todos con todos, incluidos los dioses, tanto del inframundo como del cielo más alto. También pensé en los diaritari, diaritari es el plural de diarica, porque su mundo es un mundo en el que leer el gran libro de la vida es un imperativo generalizado. El Vilarica sabe que vino para leer. Vamos a dar la bienvenida al mundo indígena con el sonido de la tormenta. Discúlpenme, pero es que hice algunas cosas que no había derecho antes. Los grupos, las culturas y las sociedades, como las personas, son sujetos con identidad. Son sujetos capaces de pensar, preguntar, leer, responder, crearse y recrearse. Es importante esto de que cuando hablemos de sujetos, estamos hablando también de comunidades, de pueblos, de culturas, de colonias, de familias. El sujeto colectivo es un sujeto muy importante que ojalá, a pesar de que yo hable en simular, esté presente a lo largo de esta tarde. Esta aclaración me parece pertinente especialmente en estos días en los que el individualismo circula desatado y la consigna parece ser sal de ser que puede. En defensa del tejido social y de las redes humanas, será importante recordar lo que nos dice Omar Hayam en el Rubayate. Solo si nos cogemos de la mano, podremos pisotear la pena con saltos de alegría. Ánimo, respiremos juntos antes de que surja el alba. Ya surgirán muchas albas cuando nosotros ya no respiremos. Y a Omar Hayam responde desde las montañas de Oaxaca, el poeta mazateco Juan Gregorio Regino. canten la flor del naranjo, canten la flor de lis, que suban los cohetes al cielo para anunciar al mundo que hoy es día de fiesta. Toquen las cuerdas de la guitarra, toquen la lira de la marimba, que se estremezca de alegría el corazón si la tristeza lo embarga, que hoy es día de fiesta. Bailen el son de la guacamaya vieja, bailen el son de la coquetita, y a la luz de la luna quemen los toros artificiales, que hoy es día de fiesta. Esto lo vamos a olvidar, se lo van a imaginar porque está saliendo muy desastroso Es un instrumento hermoso Está lindo, ¿eh? Bueno, la tesis es existir es configurarse y reconfigurarse. Podríamos decir, así como podemos decir, pienso luego existo, leo luego existo, me reconfiguro, luego existo. Las personas, los grupos, las sociedades, existimos siempre en relación con otros, personas cercanas, ambientes domésticos o laborales, naturaleza, ruido, silencios, lenguas, caricias, empresas o paisajes. De manera particularmente importante, existimos en relación con la cultura, nuestra propia cultura. Y en relación con las culturas del mundo que están ahí al alcance de nuestra mano, si tenemos una biblioteca, cerca, si prendemos el radio o la televisión, o si tenemos una computadora con acceso a la red, a la red de redes que conocemos como Internet. Como vimos antes, cada persona, cada sociedad, cada cultura, tiene su propia identidad que construye y reconstruye día a día. Cada persona y cada cultura constituye en sí misma un mundo propio. Las personas somos ciudades vivientes, con cimientos y estructuras, vías de comunicación, reglas de circulación, centros de mando, mensajeros, acervos, fuentes de energía, programas, constituciones, leyes y jurados, parques y estructuras, puertas y ventanas, y de manera especial, fronteras, que tienen una intensa vida activa y selectiva que nos pone en contacto con otras y muy variadas ciudades. Imagínense un ejercicio de fomento a la literatura, Es decir, ¿qué tienes tú? ¿Cuáles son tus parques? ¿Quién ahorita tus parques? ¿Cuáles son tus avenidas? ¿Cuáles son tus constituciones, tus leyes de tránsito? ¿Quién eres tú como ciudad? Somos ciudades vivientes con centros que nos constituyen, espacios que nos permiten la vida ordinaria y fronteras permeables que nos ponen en contacto con lo extraordinario. Pensemos que somos ciudades con vida propia y con fronteras. ¿Qué tipo de ciudad es cada uno de nosotros? ¿Cuáles son los rasgos específicos que nos constituyen? tenemos edificios, parques, zócalos y fuentes recordemos aquí solo por el gusto de hacerlo aquellas ciudades invisibles de Ítalo Calvino todas con nombre propio Diomira y sus sesenta cúpulas de plata Isidora con escaleras que giran sobre sí misma como caracoles Isaura, ciudad de los mil pozos que surgen desde un profundo lago subterráneo Anastasia, bañada por canales concéntricos y sobrevolada por cometas, Sobeida, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, en la que las calles giran siempre sobre sí mismas como si de ovillos de plata se tratara, Zenobia, que corona sus cumbres con veletas airadas, o, en gremio, ciudad y puerto a la vez, en donde las embarcaciones pontean para dejar jengibre y algodón en ramas y para ser cargadas con pistachios y rollos de muselina dorada. Y pensemos también en Teotihuacan, ciudad mítica y extraordinaria. El poeta Raúl Campos dice al recordarla que el ruido de sus calles era el bullicio. Sus construcciones eran enormes templos que como bosques de quetzales cubrían al mundo mismo con sus cuerpos tan pesados. Y al mismo tiempo lograban conservar pórticos floridos perfumados por los que resbalaba un viento hecho con navajas de obsidianas que rasgaban el aire. ¿Cómo son nuestras ciudades interiores? Porque de esto se trata, de construirnos a nosotros mismos de acuerdo con nuestros propios patrones y de adornar nuestras calles y casas con aquellas imágenes que valoramos Cada uno de nosotros tiene estructura, puertos y fronteras Cada uno de nosotros es una ciudad entera que busca a cada instante reconfigurarse Existir es configurarse uno mismo, vivir es crearse y recrearse La configuración y reconfiguración permanente de nuestras propias ciudades interiores es una de las tareas más apasionantes que enfrentamos los seres humanos, los grupos, las culturas, la sociedad. Y la lectura es nuestra aliada. Para vivir interactuamos con el oxígeno y los alimentos, con el afecto y el desafecto, con los conocimientos que emergen nuevos de las ciencias nuevas, con el empleo o el desempleo, Con los muchos mensajes que recibimos a diario a través de los libros y los numerosos y versátiles medios abiertos que forman parte del espacio que nos rodea y nos contiene. Somos diseñadores y remodeladores de nuestras propias ciudades y cada interacción con lo otro y con los otros nos pide un ajuste, una innovación, un cambio. Cada lectura nos pide una introspección valiente, creativa y renovante. Algunas veces después de nuestros contactos con lo otro y con los otros, sencillamente reacomodamos nuestros espacios íntimos sin desestructurarlos. damos nuevos valores a lo que ya tenemos, formamos nuevas asociaciones, pasando las cosas de un conjunto a otro o relacionando de maneras nuevas los mismos conjuntos viejos. Desechamos cosas que consideramos obsoletas o compartamos parte de lo que ya tenemos para abrir nuevos espacios a lo que según presentimos está por llegar. Entonces nos quedamos quietos y al mismo tiempo a la fecha, en situación de víspera, de espera y esperanzada. Otras veces en cambio como resultado de algunos intercambios, especialmente significativos, de algunas lecturas especialmente significativas, tomamos el mazo y derrumbamos paredes y en ocasiones techos y columnas, para seguir siendo nosotros mismos, pero con aquello nuevo que consideramos valioso e incorporado, de manera estructural, a un nuevo ser que construimos, que creamos y recreamos, a un nuevo ser que nos permite sentirnos y sabernos vigentes y en armonía con la vida. Incorporamos lo que seleccionamos a lo que sentimos, pensamos y deseamos. Lo incorporamos a nuestras mismas identidades. Podemos verlo desde la literatura. Yo, adolescente, leo la suave patria, que según me dice su autor López Velarde, es impecable y diamantina, que vende chía, que en la madrugada huele a pan recién horneado, que su piel está hecha de manis, que es femenina, es deseable, y baja al río donde se pone en situación de ser robada sobre un garañónico en matraca y entre los tiros de la policía. ¡Evoé, emoé! Grita Julio Cortázar desde el capítulo 69 de Rayuelo. Y yo, con 15 años, me uno al coro y me disfrazo de patria por si acaso se vuelve cierto lo del robo. Luego, en cambio, a los 20 años, leo fragmentos de los hipnóticos o cantares tristes de los mexicas, habitantes originarios de esta suave patria mía. El llanto se extiende. Las lágrimas gotean allí en Tatelolco. Por agua se fueron ya los mexicanos. La huida es general. ¿A dónde vamos, oh amigos? Luego, ¿fue verdad? Ya abandonan la Ciudad de México, el humo se está levantando, la nubla se está extinguiendo. Llorad, amigos míos, tener entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexicana. Después de leer esto, ¿qué pasa en mi ciudad interior en la que en el apartado patria habitaban cantos, y rizas de muchachas y pájaros de oficio carpintero? tengo que reconstruir mi nación de patria me urge hacerlo porque es una noción que a mi identidad de joven ahora ya de 19 años le resulta importante tengo que rescatar las candilejas que me alegran pero también tengo que buscar otras imágenes duras que enriquezcan, ensanchen, profundicen y den nueva vigencia a mi noción de patria pero no salga en busca de estos autores prefiero releer a López de Largo ahora a la luz de esta nueva urgencia entonces encuentro los mismos versos de antes, relámpagos verdes, la alusión a un territorio mutilado, una pólvora de artificio, una montaña que enloquece entre los truenos y el siguiente texto. Trueno del temporal, oigo en tus quejas crujir los esqueletos en pareja, oigo lo que se fue, lo que aún no toco, y oigo en el brinco de tu vida y venida, o trueno, la ruleta de mi vida. Saluda López Velarde y larga vida a la suave patria. Así como el agua o como el viento o incluso como la lava a veces porque tenemos centros, dentro y fronteras porque vivir es relacionarse cuando leemos con la mente y el corazón abiertos las personas fluimos y nos reconfiguramos permanentemente y al hacerlo nos volvemos a crear nos recreamos gracias al cambio no nos perdemos conservamos viva nuestra propia existencia como las personas que somos con un legado histórico, una o un par de lenguas propias infancias, experiencias vividas, consejos y armoniciones recibidas con pillos y héroes que pueblan nuestros imaginarios con conocimientos, dudas, necesidades, capacidades y anhelos para permanecer, cambiamos es el principio de la reina roja de Alicia en el país de las maravillas en aquel país, cuando alguien quería permanecer en un mismo sitio corría sin descanso La reina y Alicia, nos dice Luis Carlos, corrían tomadas de la mano y al final descubrían que estaban bajo el mismo árbol del que habían partido. En el país de las maravillas había que correr para permanecer en el mismo sitio. Lo mismo sucede con nuestras ciudades interiores. Esto lo sabe bien la teoría de sistemas abiertos. Sin intercambios selectivos, los sistemas implosionan y mueren. Desde el principio de los tiempos, el cambio los tiene fascinados. Y más que el cambio, esa contradicción misteriosa que nos mantiene en el filo de la navaja precisamente colocados entre la satisfacción y el deseo. Nos conformamos, descansamos, nos contemplamos recreados y nos sentimos contentos. Pero a la menor provocación, a causa, por ejemplo, de una lectura insospechada, al más ligero toque de un aliento, salimos corriendo en busca de nosotros mismos, como nos imaginamos que podemos ser, como nos deseamos. Así como actuaba aquel Chopo que describió en su día el poeta español Pedro Salinas en un relato de su víspera del gozo. Cuando se pasaba en el tren, la mirada ociosa en vacaciones, se prendían aquellos dos árboles plantados en la comba más profunda del horizonte, el Chopo y el cifrío. Chopo, anoche, bajo el cóncavo cuchicheo estelar estuviste con fiesta mía. contento de tu destino y hasta recreando unas horas en profunda ilustrar inmovilidad. Pero a la primera alba salta el primer viento y otra vez te arrojas al atormentado tanteo de perfiles móviles sobre quietos horizontes, de siluetas destrenzadas en su misma inicial intención de vivir, todo lleno, rebosado, ahogado en tu forma del minuto por la afluencia de tantas formas en tu entraña que ya quieren ensayarte. Si cien veces te haces, cien veces te deshaces. Porque nunca se aparta de ti ese ángel taimado y equívoco que te sopla en las orejillas el peligroso aviso de que tu forma no se acertará sino en la torturada sucesión de las infinitas deformaciones. Ni la nube aplomada en el cielo, ni las campanas ahorcadas en las espadañas, nadie, nadie siente ese sutil dientecillo que pasa por el aire, nadie se estremece ni se sacrifica. con tus miliquísimas hojas contigo choco, solo choco y mientras la tarde entera se salva de inquietudes por torpes, por sordas, por bajas tú, centinela de todos defiendes en la aparente calma total el desesperado deber de las ansias delicadas Pedro Sabinas propone el movimiento como un desesperado deber de las ansias delicadas como el choco cada uno de nosotros personas, culturas, sociedades, somos un cuerpo con raíces, con tierra, con historia y momento, con peso y gravidez, y al mismo tiempo con ansias y deseos, con libertad, incertidumbre y aire. Hace aproximadamente 5.000 años, allá en la mítica Mesopotamia, tan lastimada en estos días, el mismísimo Gilgamesh aprendió el valor del movimiento de boca de los dioses, cuando los dioses lo visitaron en su morada para decirle con vemencia, Choza de cañas, choza de cañas, pared, pared, choza de cañas, escucha, pared, oye. Hombre de Zurupac, hijo de Huartutú, derriba esta casa, construye una nave, renuncia a las posesiones y preocúpate de la vida. Derriba esta casa, construye una nave. Esto lo sabe bien el popular adagio que se atribuye al antiguo romano Pompeyo, y que dice, vivir no es necesario, navegar sí. ¿Y qué saben los pueblos originarios de América en torno al movimiento y al cambio? En sus cantos de siembra y labranza con menos o menos palabras porque estoy tomando lo siguiente de narraciones orales que no grabé los nahuas dicen a la tierra Madre, no vayas a entristecerse no vayas a preocuparte míranos y acompáñanos vamos a cambiar tu rostro Vamos a transformarte, tu mira y verás. Te vamos a poner una hermosa camisa hecha con maíz tierno. Vas a cambiar tu rostro, vas a cambiar porque te adornaremos. Cambiaremos tu ropa, tu mira y verás. Dentro de tu cuerpo el maíz está echando raíces, le están brotando yemas y tú cambias. Porque el maíz va a florecer en tu cuerpo, con hermosura brotará, con belleza. El maíz te hará sombra, será tu vestido y tu sombra. Será tu hijo que te transformará. Con manto verde cuando nazca el maíz, madre tierra, serás nueva. Y de la misma manera en que la secas, pero con rostro nuevo, serás hermosa. Como ayer, como mañana, como siempre. Madre tierra, eres hermosa en medio de tus transformaciones. Eres en tu existir hermosa. La falta de movimiento, el bien sabido, trae catástrofes. Los pueblos mesoamericanos aman a Giulia. pero al mismo tiempo tienen sutiles sistemas de plegarias que les permiten defenderse ante los dioses de una posible prolongación de la temporada húmeda. ¿Cómo sin seca se deshidrataría entonces el maíz para convertirse en grano almacenable? Las lluvias permiten los elotes y por eso los pueblos indios tienen complejos sistemas para atraerlas, pero también tienen otros sistemas para asegurar la llegada de la seca. El invierno sin agua y con sus tonos dorados permite la molienda, el mixtamal, la masa y finalmente las tortillas, el atole y los tamales. Es la vida que con inquietud y anhelo discurre en el filo de la naranja. Entre sus muchos y maravillosos arquetipos ancestrales, el pueblo virgarica tiene uno que en la forma de leyenda ilustra el valor del movimiento. Cuentan los que cuentan y dicen los que dicen, ya hace muchos años. El padre sol, Tau, nació allá, en los confines del mundo, en lo más lejano del desierto. Quería subir al cielo, no podía, no podía. Vieron muchas aves, vieron las aves y lo quisieron ayudar a subir, colgarlo del cielo y siguiera su camino, pero no pudieron. La tierra se calentaba, la tierra se sofocaba, la tierra se rebecaba. Luego vinieron las palomas y entre las palomas quisieron ayudarlo a subir al cielo, colgarlo del cielo y siguiera su camino, pero no pudieron. La tierra se calentaba, la tierra se sopocaba, la tierra se arrepentía. Luego vino el águila, entre los tíbores y los gritos de las calandrias, los pericos, las aves. El águila trató de colgar al cielo, pero no pudo, no pudo ponerlo en su camino. estaban desesperados. La tierra se secaba. La tierra se acaloraba. La tierra se despechaba. Pero un día, un día, llegó Tamati. Tamati, el mejor amigo del sol. Tamati el sagrado, el venado sagrado, el grande, el hijo del abuelo del fuego. Y con su jornalita preciosa, se preparó. Retrocedió. Miró la situación. con sus patas ligeras y sagradas corrió, corrió, corrió y envisió, tomó el sol con sus ornamentas sagradas y lo colgó en el cielo y el sol encontró su camino la tierra se arrepiscó siempre el movimiento siempre el movimiento, el sol comenzó a mover allá arriba, colgado en el cielo por eso, cada día cada día que el padre sol sale, se leen velas, cantan las aves. Hay fiestas que alegran la felicidad, pero también hay algo de tristeza que se les hagan y se les hagan feliz. El sol tiene que pelear, el sol tiene que meterse en las profundas, en las oscuridades de la noche. Navegar es preciso, nos vuelve a recordar con todos. En el mundo birrarista ninguna criatura puede prescindir del movimiento. Por eso existe el águila, que al mismo tiempo es hermana de la lluvia, gobernadora del cielo y mensajera, encargada de comunicar a las personas con los dioses. A ella el Padre Sol le concedió el permiso de girar en sus dominios a su gusto, a cambio de los mensajes que los Viraritari le mandan. Los dioses Viraritari son autores y lectores audaces y apasionados. Les va la vida en mantener contacto con su criatura. Las mujeres y los hombres lo saben y para complacerlos han construido un complejo y versátil sistema de comunicación, el Nierica, formado por sitios, ventanas e instrumentos que les permiten escribir a sus dioses notas de amor, súplica, reconciliación o esperanza. Tienen tal apertura a la vida que con pintura amarilla y sagrada pintan ventanas en sus propios rostros para que los dioses se asomen a sus corazones, en los que, como decíamos antes, habitan reunidos la salud, el conocimiento, los sentimientos, las acciones pasadas y las intenciones, y hasta el deseo mínimo. Con los sabía inaudita, en los días de fiesta los vibraritari se convierten ellos mismos en ventanas abiertas y al hacerlo estallan sus fronteras, para que entre en ellos la vida universal de dioses, plantas y animales, además de la vida siempre latente y en suspenso de sus antepasados. Esta maravillosa cultura nos enseña cómo leer únicamente es imposible, nos enseña cómo necesitamos responder a lo que leemos con mensajes propios. Como lectores que son los de Raditaris enteran de que los dioses del mundo seco y los dioses del mundo húmedo están teniendo problemas y peleando entre ellos cuando ven que el cielo se llena de relámpagos, pero las nubes no dejan caer sus aguas. Son los dioses del mundo seco quienes, se trata de los dioses, son los dioses del mundo seco que quieren prolongar su dominio sobre la tierra. Como lectores, los habitantes de las cañadas enteran de que allá arriba en las montañas altas, los dioses húmedos se han desatado cuando leen en el río, que trae escrito en sus aguas en la forma de borregos muertos, ramas flotantes o colores oscuros, el mensaje tormenta. Y como escritores, hacen uso de mil formatos y soportes que llevan sus textos a los dioses con precisión meridiana. Un rectángulo de tela bordada atada a una flecha que se deja clavada en un santuario del monte significa un ruego. Que mi trabajo artesanal se venda bien en el mercado. Una pequeña cuerda retorcida y atada a su correspondiente flecha significa, por favor, denme suerte en esta partida de casa. Un cuarzo en flecha recuerda a los muertos que sus familiares no los olvidan, que los sienten cerca. Una buena cosecha se pide a través de plumas azules de hurracas jóvenes o plumas amarillas de perico. Las plumas largas ruegan por la salud de los enfermos y las comunidades. Y hasta los músicos escriben a los dioses contándoles su anhelo. Atan un violinito de madera a una flecha. Y al hacerlo dicen, denme, oh dioses, el valioso regalo de ser un músico virtuo. Con el apoyo de hombres y mujeres de los dioses, por su parte, también tienen su propia para hacer nadie para hablar con su pueblo. Han pedido a las personas que sobre crucetas de madera construyan esas ventanas portátiles hechas con estambres como diamantes de colores que conocemos como los ojos de dios. Cuando las niñas y los niños aprenden a caminar por sí solos en grupo, son llevados al templo y ahí por turno el maracame, el sacerdote, les coloca este instrumento sobre la cabeza para que los dioses los vean uno a uno, conozcan sus personalidades, les den un nombre propio y los reciban como sujetos, como miembros activos del pueblo y raro. Pero los niños son sujetos activos en medio de este procedimiento. Aún en medio de este procedimiento son sujetos activos. Ellos también tienen una función propia que cumplir. Deben tocar con personalidad una zonaja que sus familiares les preparan a mano precisamente para ellos. Y deben tocarla de manera bulliciosa para atraer la atención de los dioses, para que los dioses les hagan caso. Deben bailar con personalidad, con intención propia, para que los dioses sepan cómo son y cómo quieren ser en la vida. Entonces los dioses, luego de asomarse con atención por estas mirillas, luego de analizar niño a niño con curiosidad y asombro, porque los dioses virraditaris como son aprendices infinitos tienen capacidad de asombro, ofrecen a cada uno de ellos un paquete específico que incluye nombre, oficio, personalidad y algo sumamente apreciado entre los virraditaris, talentos y destrezas especiales, niveles de arte. En esta ceremonia los niños reciben todos los elementos que les permitirán construir sus identidades, así como todos los elementos que les permitirán reconfigurarse para seguir siendo ellos mismos cuando la historia y las circunstancias cambian. Aún así, pequeños y recién llegados al mundo, aún enfrente de sus dioses que los contemplan, los niños viraritarios no son receptores pasivos, con música y con danzas, con gestos, sonrisas y miradas, como autores que son redactan sus propios textos para mostrarlos a los dioses y ofrecerles elementos que faciliten su labor creadora. También redactan para complacerlos, para saber que sus dioses son enormes lectores, porque saben que sus dioses son enormes lectores, apasionados lectores de los textos que ellos escriben para sus criaturas. Por eso, se sienten estimulados para construir sus propias redacciones por mil medios distintos. Desde muy niños aprenden a dibujar sobre la fícara sagrada sus mensajes, o borden en sus ropas venados, juegos, soles y maíces, y así al moverse en sus labores diarias con sus ropas llenas de plantas y animales, Avisan a los dioses que son bienvenidos en el monte, en los caminos, en los santuarios, en las casas y en las comunidades. Así comunican a sus dioses con la tierra, también pueden encontrar morados. Y cantan y bailan sin cesar porque saben perfectamente bien que los mensajes pueden construir en muchos y muy diversos lenguajes. Esto es desde la escritura. Ahora desde la lectura, los bibliotecarios se ponen en situación de apertura, en contacto directo y sensorial con la naturaleza y esperan que al verlos así, en actitud lectora, los dioses, con el talento oral que los caracteriza, los vienen de relato, porque son grandes narradores. A los dioses les gusta contar historias de los tiempos pasados, de cómo llegaron por el mar en tiempos ancestrales, del gran diluvio, de cuando el tlacuacho tuvo que robar el fuego, de las astucias que tuvieron que inventar para convencer al primer hombre de que, si quería vivir, tendría que abandonar su casa y su familia, y construir una nave. Ya se lo habían dicho en Milga Mesa y en Oriente, ahora la repetían en excelente, la verdad es preciso. El hermano Peyote, según nos aseguran los virraditarios, es el libro más sabio y contiene todas las narraciones del mundo y también del inframundo. Basta comer un poco para entenderlo todo, y todo lo que hay que entender es que el mundo está allí con nosotros, fiel y verdadero, amigo y padre, abuelo, hermano y sacerdote, y que al mismo tiempo que está, cambia. El origen mismo del peyote está relacionado con el movimiento, porque nació de la veloz fuga del hermano venado, que con sus sutiles patas dejó huellas divinas que permiten la floración de los mágicos cactus en las regiones sagradas. Pero el venado no se detiene, es al mismo tiempo que venado sol y al mismo tiempo es maíz y es rosa. Nada detiene sus mutaciones, todo en el mundo vizránica es cambio y transformación constante. Y el pueblo, como sujeto colectivo, no se queda atrás. Es metamorfosis pura, es preguminación. No basta el miércita, no basta el sistema de ventanas y mirillas, de cuando en cuando los birrarizan y necesitan además ir a visitar a sus dioses a su casa, que está allá, aléjate, en el Biquita, allá donde el sol nació y estudió a las alturas, que eran los cantos de Arda por primera vez. Con un conocimiento complejo y preciso de la comunicación, como interacción dialógica, parten de su centro, del centro del mundo, en Tiacata, en donde vive el anciano y muy querido abuelo Fuego, que como no puede moverse porque los centros no se mueven, se deshace en luces, chispas y fragores, así como se deshacía en figuras múltiples el viejo Chopo de Salinas, inquieto por el viento. Y desde el centro que se convierte en emisor de gente en movimiento, los Inritali en peregrinación se dirigen al sol para conversar con él, actualizar sus historias, refrendar sus principios, reafirmar lazos y conseguir noticias frescas, que el padre Sol, que también es rosa y es venado, desde sus planicias doradas por los peregrinos que regresan, manda al abuelo fuego. Manda mensajes que el abuelo fuego espera allá en el centro, en medio de peñascos y cumbres señoriales. En este ídol y peregrinando, los viraristarios son al mismo tiempo lectores y escritores, mensajeros y escuchas, hijos y nietos, y entre ellos y con el venado, son hermanos. En Mesoamérica reina el movimiento, las mismas cabezas monumentales de piedra inmensa que hicieron nuestros antepasados, los Olmecas, tienen movimiento. Cada cabeza es distinta y representa la identidad de un personaje diverso. Algunos personajes tienen ojos pícaros y alegres, otros los tienen duros y severos. Algunos tienen 20 años, otros 30, y otros están llenos de arrugas intrigantes. El movimiento de las edades y temperamentos de aquellos personajes está escrito en el lenguaje de las piedras. En el Museo de Jalapa podemos ver un mono grande y listo para dar ese salto de escape que su naturaleza le pide. pero los olmecas seguramente advirtieron sus intenciones de piedra porque el pobre mono luce un lazo atado al cuello. Los artísticos estaban atentos al movimiento con su presencia latente, estaban preparados para evitar la fuga de aquel mono, pero tal vez porque sabían que el salto es necesario y forma parte de la naturaleza, no fueron tan severos, hicieron para este mono un lazo ligero como bucle, delicado y ágil a pesar de estar hecho de piedra. Severidad y apertura al mismo tiempo, diálogo, negociación necesaria con la vida. Los Olmecas con sus monumentales esculturas muestran un gran amor por el movimiento y de manera especial por el movimiento a través del mundo. Muestran gran fe en la escritura que les permite la esperanza de ser leídos por otros a través de los hilos. Sus piedras hablan y como dice el tabasqueño José Carlos Becerra, han atrapado del cuello a la memoria y no la sueltan. Las piedras Olmecas ponen ante nosotros, si queremos leerlos, los anhelos de un pueblo. Estamos hablando de Becerra. Evoé, vuelve a decir por casas, con un cronopio abierto y ágil soplándole al oído para el asombro de los famas que todo lo prefieren etiquetado y quieto. Otra vez encontramos el principio de la reina roja, para permanecer y moverse es necesario, porque permanecer en movimiento es existir en otra dimensión, de otra manera, en otro tiempo que es eterno. La lectura-escritura es movimiento, es recreación, es viaje que nos permite traer imágenes alentadoras y engañadas del pasado al presente para lanzarlas al futuro, porque leer, responder, es escuchar, narrar, reflexionar, recordar, crear y recrear, y es proyectar, sentir, desear e imaginar. Vamos a entrar en una última parte que es como más práctica que es propiciar la lectura. Esto significa que en este marco de movimiento, en este marco donde leer es un anhelo de encontrar un otro o un algo que nos permita movimiento, que nos invita movimiento, que nos convenza de que moverse, a pesar de como el sol es difícil, el movimiento es necesario. Y para eso le damos, para encontrar a alguien que nos sorprenda, que nos pique el tapete, que nos recuerde que vale la pena arriesgar, que vale la pena mover, que la vida es movimiento. Y entonces ese es el marco en el que queremos ver qué significaría propiciar la lectura. Si estamos de acuerdo hasta aquí, propiciar la lectura a respuesta es propiciar el surgimiento de espíritus libres en contacto directo e interactivo con la vida. Estamos ya pensando ahora sí en los estudiantes y en los lectores. El surgimiento de espíritus libres en contacto directo e interactivo con la vida es propiciar la construcción y la construcción consciente de ciudades interiores propias, íntimas, personales, con fronteras flexibles y permeables, abiertas a la otra y a la otra. Si consideramos que esto es cierto, necesitamos trazar un importante estilo y construir otro centro para nuestras atenciones, porque tenemos la humana costumbre de mirar la paja en el ojo ajeno y no la vida en el otro. El que no lee siempre es el otro, no es eso. Me parece que para propiciar la lectura interactiva, antes que nada necesitamos voltear hacia nosotros mismos y preguntarnos. ¿Tenemos una ciudad adentro? ¿Es única esta ciudad? ¿Está diseñada a mano? ¿Es irrepetible y nuestra? ¿Y qué podemos decir de nuestros intercambios? ¿Vivimos atados a certezas? ¿Reconocemos el valor de la pregunta? ¿Salimos cada mañana a la vida con la esperanza de que alguien o algo nos sorprenda? ¿O salimos deseando siempre y sin excepción alguna encontrar clones nuestros que nos repitan lo que ya sabemos, sin cuestionarnos nada? ¿Con qué consecuencia revisamos nuestras verdades para engrandecerlas, corregirlas o recrearlas? ¿Cuando abrimos un libro nuevo, lo abrimos con la esperanza de que nos sorprenda, nos deje sin aliento, nos quita el piso y nos levante en vuelo? ¿Cómo formamos nuestras bibliotecas personales y con quién nos compartimos? ¿Hablamos por la noche con nuestros autores pidiéndoles que nos ayuden a aclarar en sus relatos el día que acabamos de vivir? ¿Cuántas puertas abiertas tenemos en nuestras casas? ¿Nos sentamos siempre al centro junto a la chimenea o nos ponemos en posición de riesgo al pie de una ventana? Recordemos aquí a León Felipe cuando nos dice que no es él, sino la luz que entra por sus ventanas, la que escribe en las paredes de su casa. La mejor manera de propiciar la lectura es por contagio. Necesitamos contaminarnos con el virus de la lectura interactiva, abierta y debatiente para después salir en busca de personas contagiables. En especial los niños y los jóvenes, pero también todas las personas con corazón abierto y joven sucumben ante la pasión cuando la ven en otros. Propiciar la lectura es funcionar como modelos ambulantes de pasión lectora, como buscadores inquietos, como debatientes eternos, como personas hambrientas de imágenes, ideas, paisajes, horizontes nuevos, narraciones, explicaciones, argumentos y charlas. es vivir con aprendices con sexo. Por otra parte, necesitamos repensar nuestras estrategias educativas y de promoción lectora. Necesitamos, según me parece, dejar atrás aquellas dinámicas en las que pedíamos a los lectores que respondieran a preguntas predeterminadas relacionadas con sus lecturas, que realizaran dibujos pre-jolicitados con formatos premedidos, que repitieran de memoria palabras y paisajes que nosotros, desde nuestro poder magisterial, considerábamos repetibles, sin preguntarles por lo que ellos valoraban en sus lecturas personales grupales. Esto, no se preocupen, se los vamos a mandar, entre otras cosas necesitamos, como va a ser una lista, no se preocupe, entre otras cosas necesitamos propiciar que los posibles lectores, escritores, debatientes, porque ahí va el triálogo en la tecnología, lector, escritor, debatiente, juntos, con un solo concepto. propiciar que los posibles lectores y escritores debatientes encuentren libertad y tiempo, condiciones para revisar, expresar y recrear sus propias identidades, condiciones de inclusión, respeto y valoración de la diversidad, valoración del otro y de lo otro, valoración del otro por sí mismo y como fuente de fecundidad y de riqueza, acompañamiento humano, inquietante y cálido y valoración del diálogo y del debate, reconocimiento consciente de que la incertidumbre es nuestra única moral, marcos conceptuales para comprender la lectura-respuesta como interacción, oportunidades para valorar la lengua y para ampliar, profundizar y analizar el propio vocabulario, materiales de lectura plurales, directos y abundantes con diferentes géneros, valoración expresa de la narración de lo propio, la argumentación razonada, la solicitud y oferta de explicaciones, la entrevista, el registro, la pregunta, la escucha atenta e influyente, el diálogo y el debate, oportunidades, destrezas y medios para analizar lo que dicen los otros y para expresar y publicar lo propio a través de distintos lenguajes. Estos son nuestros verdaderos retos como promotores de la lectura, escritura, debate y paradójicamente también son nuestros verdaderos retos como lectores, escritores, debatientes. En ningún lugar como en el campo de la literatura se hermanan tanto el alumno y el maestro, el experto y el novato, el que pregunta y el que responde, el que busca y el que encuentra, el que escribe y el que lee, el que anhela y el que al menos por un momento descansa. Lo saben bien los vibaritaris que hablan de igual a igual con sus dioses. Lo sabe el Popol Vuh, libro sagrado del pueblo maya que cuando nos cuenta cómo los dioses profenitores de Tehu y Gucumat, al tratar de hacer a las personas y criaturas y después de cometer muchos errores en la madera y el barro, tuvieron que peregrinar en busca de nuevos conocimientos y puntos de vista hasta encontrar, allá por Cayalá, en las remotas tierras del Mayab, un valle de deleites en el que florecía el maíz cargado con mazortas blancas y amarillas, con sus hileras parecitas de granos frescos. Entonces sí, con un conocimiento que encontraron porque salieron en su busca, molleron el maíz y de maíz hicieron la carne, los brazos y las piernas, la fuerza y la gordura, los músculos, el vigor y la sangre del primer padre, de la primera madre. Y entonces sí, en diálogo con otros conocimientos y paisajes, su creación fue buena y sus seres recién creados fueron buenos y de hermosas y bien. Lo saben los irraditarios y los mayas, también lo aprendió Guillemés, ahí en su choza de caña y con paredes, lo sabe el chopo al viento en la colina, lo saben los tronopios y lo sabe Diomira, la ciudad de Calvino, que cuando lee acerca de las otras ciudades invisibles, a sus propias cúpulas de plata quiere agregar la blancura de Sereida y el movimiento de sus calles, y hasta se atreve a desear ser como Eugenio, ciudad y puerto a la vez, con pies de tierra y brazos de agua y aire. Otra manera de propiciar la lectura, además de convertirnos en modelos vivos de pasión lectora, es ofrecer a los posibles lectores tiempos y espacios que en condiciones de libertad y respeto, y sin nuestra supervisión insuficienta, les permitan la lectura en silencio y el ensimismamiento reflexivo para la introspección en soledad y intimidad. La investigación en la biblioteca, la búsqueda personal e íntima de otros autores que debatan con los que acaban de leer, de mapas que ubican las regiones en las que el autor habla, de información científica y tecnológica que les permita poner en contexto histórico lo que leen y relacionar lo que leen con otros eventos y circunstancias. La lectura compartida y la formación de círculos de diálogo y debate entre pares que permitan a los lectores la reflexión colectiva y la búsqueda colaborativa de información pertinente, así como la creación colectiva de propuestas grupales. La respuesta personal e íntima a lo leído a través de textos, cantos, puestos en escena, foto, video, radio, pintura o danza. La respuesta grupal a lo leído, a través de mesas de debate, seminarios, diálogos abiertos, congresos, exposiciones, libros y otros materiales que permitan al grupo utilizar para sus creaciones colectivas muchos otros lenguajes. En medio de todo esto, no podemos dejar de lado el conocimiento. El conocimiento, la información, el dato, son todos importantes, pero necesitamos recordar que desde la perspectiva de la literatura, el conocimiento no sirve para pontificar, sino para formular preguntas nuevas, abrir otros caminos. buscar encuentros, fortalecer fronteras, redefinir criterios de selectividad, ampliar conciencia sobre configurar identidades. Por otra parte, quienes propiciamos la lectura, necesitamos construir en nosotros mismos fortaleza interior para resistir sin miedo un hecho delicado, pero evidente. Cuando leen y debaten, los lectores están absolutamente fuera de nuestro alcance, están en mundos que nos resultan ajenas, Están existiendo en otros niveles y en otros lugares que no necesariamente conocemos o nos pertenecemos. Necesitamos aprender a resistir la evidencia de que cuando leen, los lectores están en movimiento y están creciendo, reconciliándose, creándose, recreándose y construyendo lazos entre pares y con los autores. Están construyendo signos y significados propios, sin que nosotros tengamos mucho que ver en su transformación. Es privilegio incuestionable de los lectores vivir para sí y con quien ellos alijan sus mutaciones, sus dudas, sus inquietudes, sus reconfiguraciones. La intimidad es uno de los más grandes derechos de los lectores y de los círculos de lectores. Es en la intimidad reflexiva y consciente en donde los lectores y los grupos de lectores construyen sus propias ciudades, sus centros, sus ventros y sus fronteras. y construyen sus propias revisiones del pasado y la historia, para desde allí imaginar sus propias prospecciones y penetrar con la agencia propia al futuro, para apropiarse del futuro y darle rumbo y forma. Quisiera terminar invitando a esta sala en que nos encontramos reunidos una voz espiritual y aérea, al mismo tiempo que terrenal y húmeda. La voz en movimiento perpetuo de María Salinas, la creadora mazateca, que en selección mía, recopilación y traducción de Juan Gregorio, y en la voz de Gerardo, en brazos del viento nos explica. Soy mujer remolino, mujer de las alturas, mujer luz, mujer espíritu, mujer día, mujer águila, mujer elegante, mujer altiva, mujer limpia, amanecer limpio, amanecer transparente. Yo soy madre, madre que tiene vida, madre que se mece, madre brisa, madre tierna, madre retoño, madre que crece. Soy mujer chuparrosa, mujer estrella, mujer luna, mujer cielo, mujer que sabe nadar en lo sagrado porque puedo ir al cielo. La tierra es como la brisa y lleva al cielo, un cielo hermoso, un cielo elevado, un cielo de claridad. Por la sombra me voy, por las huellas me voy, me voy con mis manos, me voy con mi lengua, hablo con humildad. Hacia allá me dirijo, hablo con mi libro, con mi lengua, con mi boca, hablo con mi corazón. Soy mujer remolino, soy mujer estrella. Miro hacia adentro, examino mi libro limpio, mi libro sabio, mi ave limpio, mi ave sabia, pluma fresca, pluma tierna. Hablo del camino, del camino de brisa, del camino de huellas. Hablo de la quietud que está tendida en el camino, que está tendida en la rulla. Muchas gracias. Grazie a tutti.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
12/11/2007
FECHA_INGRESO_ENTREGA
15/11/2007
FECHA_PUBLICACION
15/11/2007
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
27
CONDUCCION
Daniel Goldin, escritor
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
15/11/2007
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Leonardo del Río
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

