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CUID
M-03569
TITULO_SERIE
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 25
SINOPSIS_SERIE
Mirada sobre la vigencia de obras que, más que objetos de prestigio, funcionan como marcos culturales y estéticos para dialogar con la experiencia, construir sentido y ampliar la interpretación del mundo. Su potencia radica en conectar tiempos y generaciones, ofreciendo modelos narrativos, éticos y simbólicos que iluminan conflictos contemporáneos y fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico.
La consigna es leer con—y no desde—los clásicos: en prácticas vivas, con mediación sensible, acervos disponibles y espacios de intercambio. Así, cada lector resignifica los textos desde sus circunstancias, evitando su uso normativo.
Se invita, además, a concebir el canon como repertorio dinámico: un territorio que se reconfigura según las prácticas de lectura y la diversidad cultural, en lugar de una lista fija. Leer con los clásicos implica también cuestionar y ampliar lo considerado valioso transmitir.
En suma, la lectura de los clásicos se entiende como práctica social y estética que sostiene la memoria, fomenta el diálogo y enriquece la vida cultural
EXTRACTO_SERIE
Leer con los clásicos implica dialogar con obras que conectan tiempos y generaciones, fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico, y permiten construir sentidos propios desde prácticas lectoras vivas y diversas
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Ignacio Padilla (Mexico) Clemencia Montalvo (Colombia) Cecilia Bajour (Argentina) Sara Fanelli (Italia) Silvia Castrillón (Colombia) Gabriel Janer Manila (España) Daniel Goldin (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
En su 25ª edición, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), es punto de encuentro que fomenta diálogos y promueve la lectura
EXTRACTO_PROGRAMA
Mesa que es conclusión del seminario y que aborda lo que significa la literatura clásica.
N_PROGRAMA
12
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:53:33:09
PARTICIPANTES
Ignacio Padilla, escritor
Clemencia Montalvo, escritora
Cecilia Bajour, maestra y filosofía
Sara Fanelli, escritora e ilustradora de libros infantiles y juveniles
Silvia Castrillón, escritora
Gabriel Janer Manila, escritor
Marcelo Birmajer, escritor
Jane Doonan, escritora
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Ignacio Padilla
Escritor y ensayista mexicano, figura central de la Generación del Crack y renovador de la narrativa hispanoamericana contemporánea.
Clemencia Montalvo
Especialista colombiana en lectura y promoción de la lectura, destacada por su labor formativa con bibliotecarios y mediadores.
Cecilia Bajour
Profesora en Letras y magíster en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes, dedicada a la literatura infantil y juvenil, la formación docente y la investigación en prácticas lectoras.
Sara Fanelli
Escritora e ilustradora italiana reconocida por sus libros infantiles experimentales, caracterizados por el uso de collage, tipografía y dibujo.
Silvia Castrillón
Escritora, bibliotecóloga y promotora de lectura colombiana, especializada en documentación educativa y literatura infantil.
Gabriel Janer Manila
Escritor y antropólogo español, autor de una extensa obra que abarca narrativa para adultos, literatura infantil y juvenil, teatro, ensayo y trabajos didácticos.
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Vamos a hacer una charla, dos de las personas que están acá se tienen que ir corriendo al aeropuerto y entonces la dinámica que vamos a tener es una dinámica muy abierta, ninguno de los aquí presentes sabe exactamente qué es lo que va a decir y eso es algo interesante, yo quiero iniciar esta charla un poco repasando primero lo que nos llevó a decidir por este 25 aniversario de la feria y el décimo aniversario de estos seminarios, la elección del tema de los clásicos. En principio hay una cosa que es obvia todo el mundo cuando habla de libros para niños o cuando hablaba hace tiempo de libros para niños se refería esencialmente a los libros clásicos como si en 50 años o al menos en 100 o en 20 años no hubiera pasado cosas radicalmente diferentes en el campo y todavía tuviéramos la necesidad de remitirnos a los cuentos clásicos. Los cuentos clásicos están, ya lo vieron ustedes, continuamente publicados y esa es una pregunta, ¿por qué siempre se están refiriendo cuando hablamos de la literatura para niños a los cuentos clásicos? A lo largo del seminario alguien dijo, el único clásico es que no sepamos bien qué son los clásicos, pero ha habido algunas constantes también. se ha dicho que lo clásico es lo que pervive, lo clásico es lo que aún después de muchos años se mantiene vivo, mantiene un rumor incesante, produce sentido. Lo clásico es lo que se relee y en parte por eso nos interesa convocar a un seminario sobre los clásicos porque es también un engarse, un puente entre el pasado, el presente y el futuro lo clásico en algunos momentos tiene que ver con momentos de oralidad momentos en donde el cuerpo y la voz se proyectan, se proyectan hacia el futuro, producen sentido. El clásico es lo que nos permite asomarnos a ciertos misterios y ir produciendo respuestas. Hemos tenido a lo largo de las distintas ponencias acciones interesantes y posiciones interesantes y contrastantes frente a los clásicos. Hubo momentos de verdadero alivio cuando algunos de los ponentes dijeron que los clásicos eran bastante aburritos. sentí en la sala vi en los rostros de ustedes en muchos momentos por fin podemos decir lo que opinamos ha habido posiciones en donde por ejemplo se menciona que lo importante es la originalidad de los clásicos enseñirse a los libros o a los textos en la mayor cercanía. Ha habido quien ha opinado que los clásicos requieren una renovación. Ha habido también quien ha tomado como clásicos a autores prácticamente contemporáneos. Creo que se ha mencionado muy poco o de plano no una excepción de clásico, que no es la que a mí más me convence, pero creo que sí es una excepción que se debería tomar en consideración, que lo clásico es lo que nos permite dar clase. Yo sé que estamos aquí, que hay muchas personas que notizamos la escuela frecuentemente, y que hoy está de moda también hablar de animación a la lectura, de formación de lectores, de alguna forma en contra de la formación escolar. Pero me parece que también hay una dimensión de lo clásico que tiene que ver con el conocimiento de la tradición literaria y el engarse con una historia del lenguaje, con una historia de la creación literaria, me parece que es un problema, es un problema importante que se debe ver qué hacer con esa serie de títulos que han pasado de autores, corrientes, de obras que han pasado a lo largo de los siglos y que de alguna forma debemos decidir qué hacer con esa tradición. Yo quisiera comenzar soltando por ahí una pregunta que es simplemente como un disparador lo han contestado pero la pregunta con la que iniciábamos era ¿por qué o qué tipo de obra o qué tipo de cualidades más bien uno le quisiera adjudicar a los clásicos del siglo XXI? ¿estamos Con Cineagulo, estamos en Líster del Fin del Mundo y queremos decidir cuáles son los clásicos del siglo XXI, cuáles son los valores que queremos que tengan esos clásicos del siglo XXI. queremos que se remitan a esa tradición de 2.000, 3.000, 4.000 años, o 300 años, o 200 años, o queremos, como parece en algunos momentos por los criterios de lección, remitirnos simplemente a lo que está pasando hoy, ahora. Marcelito quería tomar la palabra y poner mi mano a la derecha. Yo pensaba iniciar antes de saber que había una pregunta haciendo una imitación de diango, pero no tenemos tiempo así que lo voy a dejar para el próximo encuentro. Yo quería agradecer a todos los presentes, tanto la anterior reunión como esta, por no haber hecho preguntas. Yo estoy acostumbrado a las conferencias en Buenos Aires, donde hay dos oradores y doscientos oyentes, y termina habiendo doscientos oradores y dos oyentes. Los que vienen como oyentes levantan la mano y hacen preguntas que duran 40, 45 minutos, y el orador le queda el resto restante, que son dos o tres minutos para responder. Yo a veces incluso me siento donde están ustedes para poder ser orador. Yo voy a decir dos cosas y no voy a hablar más. Una es sobre los clásicos, que tanto la del 21 como en general, creo que quiero aportar, no exclusivamente, pero quiero aportar una hipótesis, y es que cada persona tiene sus clásicos. Y que lo que lo define como clásico es el impacto que hizo en nuestra intimidad cuando lo leímos. Puede ser un libro que incluso con el tiempo deja de resultarnos ameno, agradable o incluso bueno. Pero cuando lo leímos, impactó en nosotros de una manera indelible. Porque el hecho de leer fue lo que nos impactó. Es un perdón que uso de las metáforas amorosas. Es como esos amores de los cuales la persona casi permanece en el olvido. o uno dice, ¿cómo pude estar con esta persona? Pero lo que se sintió en el momento de conocerla no se olvida nunca e incluso muchas veces no se supera. Entonces el clásico por ahí incluso prescinde de un nombre o de un autor o de un texto concreto y es lo que uno sintió y lo que sigue permaneciendo luego del paso del tiempo. Un aporte más a la definición de clásico. Y yo me voy a despedir de ustedes con un breve cuento. Los que estuvieron la tarde se escucharon las fábulas. Voy a despedirme con una fábula. Y prometo que no voy a hablar más. En cinco minutos es menos de lo que se dividiría por el tiempo. Nació una leona de ojos celestes. Y ningún león tenía ojos celestes. Pero todos los leones iban detrás de la leona. y el rey de los leones decretó que no tenía los ojos celestes. Y que ningún león podía decir que tenía los ojos celestes, ninguna leona podía decir que tenía los ojos celestes, y el río no podía reflejar el celeste de sus ojos. Todos le hicieron caso, y hasta la propia leona olvidó que alguna vez había tenido los ojos celestes. Un león la salvó dos veces de morir, le ofreció casamiento, un león joven y bello, y ella aceptó. El día de la boda hubo una gran crecida del río y los leones se apartaron del río pero la leona que estaba muy cabilosa salió a caminar por la costa y nunca más regresó. 50 años después, durante una gran hambruna el que había sido el candidato a casarse con la leona buscando comida, llevó a un desierto donde la anciana Leona todavía vivía. Entonces, el entonces joven novio y ahora un anciano desilusionado la encontró y le preguntó qué había pasado. La Leona le dijo que se encontró con otro León. Dijo, ¿era más joven que yo? No, era más viejo que yo. Era más valiente que yo, no, tú me salvaste a veces en la vida y él nunca, era más cobarde que yo. Entonces, ¿qué ocurrió? Se dice que él no conocía la prohibición y cuando me vio me dijo, tienes los ojos en este. Pero bueno, creo que si ya estoy también en esta misma línea, aprovecho la oportunidad para despedirnos de ustedes, para felicitar a nombre del CERLAL a los organizadores. Durante estos días tuvimos la oportunidad de asistir a un encuentro verdaderamente maravilloso donde pudimos tener un compendio de la creación, de la ilustración, de la lectura, de la selección de las obras. En fin, son tantos los mundos por los cuales nos hemos paseado nosotros, desde la escuela o desde las bibliotecas, que creo que vamos a partir de acá con una maravillosa reflexión, que como bien decía Daniel, cada quien la va a hacer a su manera. Un comentario que quería hacer sobre lo que ha significado para mí estos días de reflexión, y es que si tuviéramos que elegir un clásico, en este momento hay un clásico que hemos estado mencionando que creo que muchísimos de los aquí presentes enunciaron en sus planteamientos y es Ítalo Calvino. Creo que será el clásico del siglo XXI, me atrevo a decirlo. Y lo veo así porque creo que el mundo que él nos ha entregado en cualquiera de sus obras, tanto las producciones para niños, para jóvenes, para adultos, porque es un lector para todas las edades. Las obras que él nos ha entregado nos dan verdaderamente la síntesis del mundo. Y eso, no sé si yo pueda estar algo en contra de todo lo que se ha visto acá, pero creo que eso hace parte de un clásico. Calvino nos ha entregado el universo en cada una de sus obras. Pero hay algo que nosotros descubrimos cuando leemos a Calvino y es que estamos ante un lector. Y bien es cierto, eso también lo hicieron varios de los conferencistas para llegar al escritor que pasa por el lector. Pero realmente abrir un libro de Calvino es abrir la vida de multitud de escritores, porque él nos compendia la literatura universal en cualquiera de sus obras. Creo que esto le da un valor inmenso. Y otro valor inmenso que puede tener Calvino para hacer el clásico, que se seguirá leyendo en este libro y posiblemente en los otros, es que con el micro relato que él nos introduce, creo que vamos a sobrevivir al mundo electrónico. El mundo electrónico que nos está reduciendo cada vez más la expresión y que tal vez no nos hemos dado cuenta, pero cada vez los medios electrónicos nos exigen menos palabras para expresarnos. Y creo que la única manera de rescatar el silencio que nos están imponiendo los medios electrónicos, a pesar de todo lo que tienen de globalidad, es seguir contando historias. Y esa es la invitación que siempre nos hace caldíntese. Muchas gracias, muchas gracias a los organizadores. Muchas gracias. Cuento con que el CERNAL nos seguirá acompañando. Bueno, espero que sea espontáneamente ordenado Bueno, brevemente yo también lanzo mi hipótesis de Marcelo y en homenaje a Marcelo y sus entrañables compatriotas de Littier Cito el padre o la madre, niño, si no te tomas la sopa, voy a llamar al hombre de la bolsa. Y el niño contesta, pero mamá, ¿y qué pasa si el hombre de la bolsa tampoco se quiere tomar la sopa? Lo eterno no es el coco, lo eterno no es el hombre de la bolsa, lo eterno es el miedo. Durante muchos años le he preguntado a los locos rajitos, y seguramente me han visto como un loco grandote, cuando entramos en confianza, les pregunto cómo, y también a mis alumnos en la universidad y en la preparatoria y a mis compañeros escritores, y probablemente podría ser lo mismo ahora en esta mesa y con todos ustedes, les pregunto cómo se imaginan ustedes al coco, o al hombre del saco, o al hombre de la bolsa, o al boogie man, en fin, y cada uno se lo imagina de una manera distinta. Aún cuando haya una idea más o menos generalizada en México pues tenemos más o menos al tlacuache que finalmente es un hombre de la bolsa uno se lo imaginan como una sombra otros como una especie de monje loco, muchos, yo incluido de niño lo imaginaba como una auténtica fruta de coco unos lo imaginan peludo otros lo imaginan calvo, otros lo imaginan como una especie de monje loco la cantidad de respuestas que he obtenido cuando le he preguntado a los niños y a los adultos y a los autores a los lectores sobre cómo y Matín del Coco son muchísimas. Y llegan al grado de que, bueno, he llegado a saber que hace muchísimos años cuando los niños normandos o sajones no se querían tomar la sopa, sus papás los amenazaban con que iba a venir un enorme demonio rojo y barbado que venía con un saco y que se llevaba a los niños. Este demonio, en la época de la cristianización de los pueblos bárbaros del norte, fue latinizado con el nombre de Sinister Claus. Y bueno, después trataron de hacerlo, tratamos los padres de alguna forma de formular para nosotros, pero en realidad, digo para nuestros hijos, pero en realidad para nosotros nuestros miedos, lo convirtieron en Santa Claus. A veces Santa Claus iba acompañado por un niñito español, no sé por qué español, que se llama Pedro el Negro, que es el equivalente malo. Ya se libera Santa Claus de toda su connotación maligna, ya deja de ser el hombre de la bolsa, o es el hombre de la bolsa que al menos una vez al año, en vez de llevarse a los niños, le va a traer algo. Hasta ese grado ha llegado mi indagación sobre el coco. Y vuelvo a decir que he descubierto que es eso, lo clásico, lo eterno, es el miedo. Tanto el miedo del niño que empieza a separarse sin llegar a los excesos de Bethelheim, pero bueno, el miedo que va sintiendo conforme se está separando de sus padres, y el miedo de nosotros los padres a perder al hijo. Eso es hoy clásico, eso es lo eterno. Lo demás son formas. La forma del miedo tomó una forma determinada en los cuentos de los hermanos Grimm, como hoy toma una forma determinada en Harry Potter. Ni uno ni otro son estrictamente clásicos, vuelvo a decir, sino en la medida en que encarnan, estimulan, exorcizan el miedo. Pero también con el miedo, lo que es el amor, lo que es la amistad, lo que es la eternidad, lo que es el ser menos o el ser más, lo que es intentar y no lograr o lo que es intentar y lograr. Eso, creo yo, es lo clásico. Y lo demás, afortunadamente, son formas. Formas que viven un tiempo y luego desaparecen. A veces pueden volver. A veces, y lo hablábamos de Julio Verne, podemos sentir que nunca volverán. Pero el miedo siempre va a estar ahí. El amor siempre va a estar ahí. Y cada uno de nosotros lo va a encargar y lo deseamos hacerlo muy bien. Finalmente, cada uno de nosotros tendremos libros clásicos privados, clásicos personales, porque de alguna forma lograron estimular y con ellos logramos lidiar con todas las cosas que tenemos. en fin, esta es otra de las muchas definiciones de respuestas introductas al problema clásico y resolubles de la historia. Buenas tardes a todos ustedes. En realidad, quiero agradecer enormemente a Conocita por haberme invitado el día de hoy aquí a este momento y también agradecer a todo el corazón y la hospitalidad de todas las personas que me recibieron aquí, toda la oportunidad que me dieron para estar aquí con otros artistas y escritores que se desarrollan en el campo de libros para niños, pero por supuesto también agradecerles por permitirme ver su cultura, los museos, el metro porque no me subí a ningún taxi pero me subí al metro y creo que es maravilloso, su sistema del metro es muy y es barato, no que el metro en Londres no funcione así realmente. Cuando íbamos al museo, me perdí en el parque. Después, vi muchos árboles, muchos niños que me querían indicar por dónde ir para llegar al museo. y me dije, qué maravillosos son todos estos voluntarios que tienen entre 12, 13, 14 años que trataban de indicarme hacia dónde estaba el museo. En realidad hay un gran orgullo entre los habitantes de esta ciudad. Hay muchísimas cosas maravillosas que he visto. Y me encantó el museo del templo mayor. Nunca había visto figuras de terracota. Todas las que vi en realidad me impresionaron. y el mercado que pude. Nunca había visto los rábanos, había tantos rábanos con manzanas. También, no puedo repetirlo, no puedo decirlo bien, pero fuimos a Coyoacán, en donde pudimos ver todos, visitar el lugar y una galería muy grande donde tenían muchísimas pinturas. Fue un lugar mágico realmente ver todas estas pinturas en la casa del creador o del pintor de estas obras. Y esta mañana fui al museo, caminé por el Almeida y también el sábado por la tarde. En realidad fue una experiencia maravillosa poder visitar todos estos museos. Finalmente, cuando llegué, había una gran cantidad de niños que se estaban viendo y había muchas voces que llenaban el área y sus caras estaban brillantes y sus ojos eran brillantes también. Y eso es un regalo en realidad. Todos estos esfuerzos para llevar a cabo esta feria del libro fomentan a los lectores. Y el hecho de querer formar a todos los lectores para un futuro es algo maravilloso. Y poder encontrarte con todos estos niños. Como respuesta a la pregunta de Daniel en cuanto a los clásicos del siglo XXI, los clásicos yo considero que siempre han sido como los sobrevivientes. son como un kit de sobreviviencia de supervivencia digamos que siempre nos permiten sobrevivir se les puede dar de otra forma y se les puede volver a contar en diferentes versiones pero en este caso estaremos haciendo lo que se está haciendo durante los últimos cientos de años siempre hay que volver a contar los clásicos muchas gracias Bueno, quiero decir que durante toda esta semana fui anotando en mi cuaderno, en mi memoria, en mis sentidos, un montón de frases clásicas, quizás sobre clásicos. Por lo menos para mí, a partir de ahora van a ser algunas frases clásicas. Son muchas las frases que estoy anotando, pero bueno, quisiera recordar algunas que me impactaron especialmente. Una la escuché hoy a la mañana, la dijo Juan Villoro, y quizás ustedes también la anotaron especialmente, que tiene que ver con que la literatura mejora a quien desea ser mejorada por ella. Esa frase me gustó mucho. La asocié enseguida con los clásicos. Me parece que los clásicos cuando se instalan en el deseo, hacen su trabajo en el lector, hacen sentido. Me parece que los clásicos son libros que no cierran, sino que abren. Por eso hoy me voy con nuevas preguntas sobre qué es un clásico, no tengo una definición cerrada. Me voy probablemente en estos días con nuevos clásicos futuros, con sospechas de que algunos clásicos, y que me estoy comprando también en esta feria y en algunos recorridos por México, pueden llegar a ser mis próximos clásicos. Me parece justamente esto porque los clásicos es lo que nos sigue provocando nuevas preguntas, nuevas lecturas, nuevas escrituras. Por eso me parece que los clásicos siguen siendo revisitados inagotablemente, incluso los que hoy se produzcan. Otra de las frases que me quedó como un clásico fue una que decía Gabriel el otro día acerca de la banda sonora de la escritura. Porque me gusta pensar en que detrás de los clásicos hay una voz que me habla. No todos los libros me hablan. Quizás pueda decir que aquellos en los que encuentre una voz que me convoque, ahí quizás estaré encontrando un clásico. El tema de la resonancia me parece central. No sé si será porque me gusta tanto la música. Por otro lado, hay una frase que decía Daniel que no se dijo, que tiene que ver quizás con la etimología de la palabra clásico, que es que lo clásico es lo que permite dar clase. Bueno, quizás me voy a pelear un poco con esta frase, parece que Gabriel también. Me parece que, en todo caso, si los clásicos permiten revolucionar una clase, entonces ahí sí diría que un clásico puede entrar saludablemente a una clase. O sea, si un clásico provoca resplandores, provoca desamores, negaciones, temblores, toca a ver si vos, ganas de hablar de libros, entonces vale la pena que se quede en clase. De otro modo, mejor encontrarlo en otra parte. Nada más. Muchas gracias. Primera, temela, quiero agradecer a los organizadores por haberme invitado a este lugar tan maravilloso. Quiero agradecerle a toda la gente que he conocido porque han sido muy generosos y amigables conmigo. Yo estoy en la de esas que me he sentido como suscribir en casa. Yo estaba pensando que vivo en Londres a pesar de que soy italiana. Volé muchas horas realmente para llegar aquí, pero he conocido gente con la que me siento muy relacionada. Entonces vine a esta conferencia y todo el mundo está hablando de Italo Calvino, que es una de las personas más cercanas para mí en mi vida. Entonces, todavía me siento más en casa porque todo el mundo está hablando de Calvino. Y la mayor parte del día la paso cortando piezas del periódico para guardarlos como imágenes, pero en respuesta al comentario de Daniel. Voy a volver a hablar de Isabel Tardino, porque para mí un clásico es algo que después de leerlo, durante muchos años sigue contigo. No sabes si en el pasado veías así la vida o si la veías de manera diferente, pero en realidad este libro o los pensamientos del libro se han convertido en parte de tu cerebro y de tu alma. Y ya no puedes dividirte, Yo pensaba así antes del libro y ahora pienso de esa manera, sino que ahora el libro va a ser parte de ti. En uno de los trabajos de Calvino cuando habla acerca de la literatura, de las cualidades que la literatura debe tener en el siguiente milenio, Calvino menciona la literatura. Creo que la forma en que los clásicos nos enseñan sobre la vida, así como lo pueden hacer el arte y la música, esta cualidad se puede aplicar a todos los elementos. Y es la manera en que Perseo logra matar a Medusa que convierte todo en piedra. Esta pesadez invariable de la existencia que hace que todo sea fechado y muerto. Al final, es eliminado por Perseo que viaja por las nubes y utiliza las sandalias aladas y se las arregla para poder analizar esta pesadez de la vida o logra reflejar esta pesadez de la vida con su oscuro. Yo creo que el arte, la música de los clásicos es lo que nos ayudan a hacer. Nos ayudan a reflejar la pesadez de la vida. Nos ayudan a no negar la realidad en la que vivimos, pero nos ayudan a verla de manera indirecta o de otra manera. Nos ayudan a lidiar con esta pasarets de la vida. Gracias. Bueno, yo me siento en este momento diciendo la última palabra y pienso que en estos seminarios, al igual que los clásicos, no deberían decir las últimas palabras. En este momento lo que considero es que la palabra la tienen ustedes y que justamente porque una de las condiciones de los clásicos es no ofrecer certezas, más bien ofrecer incertidumbre, plantear preguntas, Preguntas que tampoco las deberíamos hacer nosotros, sino que deberían hacerlas ustedes. Preguntas que a lo mejor no tienen respuesta o algunas tendrán, otras no las tendrán. Pienso que tal vez la condición más importante de los clásicos, la dijo Gabriel, es su capacidad de transgresión, su capacidad de ser subversivos, a pesar de que los clásicos generalmente han sido, algunos, o por lo menos en algunas ocasiones, han sido capitalizados por el poder. Regresar, hacer que estén fuera del poder, que lleguen a la periferia, que lleguen a quienes no han tenido acceso a ellos. pienso que también es una forma de transgresión que necesitamos. Otra cosa que quería decir, que me parece muy importante, es, bueno, no muy importante porque yo lo diga, en este caso más bien quiero citar a un poeta colombiano que se llama William Ospina, que es un poeta y un pensador que plantea de manera muy bella y muy poética y muy profunda la necesidad de que, esto no tiene nada que ver con el seminario, la necesidad de que los latinoamericanos trabajemos conjuntamente, que nos sintamos ciudadanos de un continente, es un continente mestizo, que ese mestizaje nos da muchas más riquezas que cualquier otra cosa y que estamos cruzados por infinitas identidades los latinoamericanos. Y creo que eventos como estos nos dan en parte algo de esa oportunidad de conocer qué pasa en Argentina, establecer lazos con México, y con España también, por supuesto. Por no decir el resto, hablar del resto del mundo, pero el resto del mundo hasta cierto punto ha tenido la posibilidad de unirse de alguna manera a los latinoamericanos, que hablamos una lengua, tenemos una misma cultura y que tenemos en muchos casos problemas similares, no lo hemos hecho. Ese es algo que me parece que es una de las riquezas que tienen estos espacios. Muchas gracias. Debo agradecer profundamente a quienes me invitaron a participar en este propio. agradecerles que me hayan dado la oportunidad de estar aquí, de estar con todos ustedes, de conocer a mis compañeros ahora de mesa, los de Coloquio, y también para conocer, la posibilidad de conocer a esta maravillosa ciudad que es la primera vez que venía ella y me he sentido muy bien y muy bien atendido además por algunas personas que me han acompañado. Yo pienso que los clásicos no deben disecarse. No hay que disecarlos, no hay que petrificarlos. Puede ser clásico cualquier texto en cualquier momento de su lectura, cuando es leído. Si es capaz de crear en nosotros una serie de inquietudes, una serie de preguntas y de hacernos plantear algunas respuestas. Yo pienso que es mucho más importante que la lectura cree interrogantes, que no resuelva conflictos. Por eso es que no estaría de acuerdo con esto de clásico y lo que la clase. El clásico es el que justamente no quiere la clase. Les voy a contar algunas cosas. Una anécdota. Humberto Eco cuenta que en una ocasión fue de visita a Monte Atos, y se encontró con un joven monje, un monje que no se habló, y que el monje, después de un rato de charla y tal, le preguntó, ¿Usted viene de París? Humberto Eco dijo, sí, ahora vengo de París. Dijo, ¿Usted habrá estado en contacto con el mundo literario y con la gente de la cultura? ¿Usted podría decirme si Julia Cristeva todavía sigue unida o se ha separado de Petersones? Y un ver, ¿cómo es posible que un monje del monte Atos esté preocupado por si Petersones y Julia Cristeva todavía siguen juntos? Y además esté enterado de todas estas cosas. Y entonces le dijo, ¿usted qué le ocurre? ¿Usted está en París? Dice, sí, yo estuve en París en el 68. Y vi todo aquel mundo, todo aquel descomplito, aquella evolución y tal. Y usted, le dije en el juego, siendo una persona culta, una persona que ha visto el mundo, que ha estado en la revolución normal en el 68, está aquí, en este monarqueteño. Y todas las mañanas que usted acude adhender a las tantas revistas, Dios sabe que son falsas. Y usted las adhenderá. Y sabe que son falsas. Y el monje, ojo del monje, me conté y me dice, es igual, son falsas. A mí me ayudan. Y a mí, sobre todo, me crean misterios. Y me crean enigma. Yo creo que esta es la respuesta que se debe poner, y se debe plantear ante un texto que queremos pedir a ese texto que nos crea de mínimas, misterio. Y les voy a hablar de otra cosa. A mí me gusta mucho citar con frecuencia a Protágoras, a aquel viejo filósofo. Todos los que estamos aquí y nos dedicamos a dar clase, debíamos hacer un homenaje continuo porque fue el primero que cobró por sus clases. Y Protágoras dijo algo maravilloso que se ha perpetuado desde el tiempo. Dice, el hombre es la medida de todas las cosas. Nosotros, cada uno de nosotros, damos sentido a la realidad en función de aquello que somos porque somos la medida de todas las cosas. Y añade que esto es lo más importante. El hombre es la medida de todas las cosas en cuanto que son y en cuanto que no son. O sea, las que no son, también nosotros somos la medida. O sea, nosotros somos la medida de todo aquello que está por venir, de todo aquello que podemos imaginar. Somos la medida de los mundos posibles que dice Brunner, somos la medida de los mundos posibles. Porque la realidad escrita, la realidad concreta, dice Borges, es siempre póstuma, es siempre póstuma. Está muerta la realidad en que vivimos. Estaba viva cuando alguien imaginó esta realidad, cuando alguien empezó a crearla en su imaginación. Por eso es que me gusta citar de esta forma a Protágoras. Porque es la medida, el hombre es la medida de todas las cosas. Y en esta medida de todas las cosas hace su representación. El escritor hace su representación, justamente con el lector. Hacemos nuestra representación. En el momento de leer, el lector y el autor están haciendo su performance. a partir de aquello que somos unos y otros, sin conocernos, sin habernos visto nunca, pero somos capaces de crear nuestra performance. Hay una canción de una isla vecina a la mía, la isla de Ibiza, una isla muy pequeña, mediterránea, que explica muy bien el punto de magia y el punto de exageración y de recreación que debe tener siempre un texto para ser literario. El texto literario siempre es algo representado, es algo que representa, es algo que es exagerado, es algo que se crea a partir de la realidad realmente. Esta canción me gustaría comentarla, es de lo del libro. Esta canción es la canción de un enamorado. Este hombre enamorado le dice a su amada, Le dice, mira, no hay en el cielo tantas estrellas como las veces que pienso en vos. Es claro que una mentira es una. ¿Alguien nos ha dicho esto alguna vez? ¿Alguien nos ha dicho no hay en el cielo tantas estrellas como las veces que yo pienso en vos? Si os lo han dicho, dice, no suerte. Y si os lo habéis creído, sois una pobre gente. Pero la canción sigue, sigue todavía. La canción del enamorado. No ha inocido tantas estrellas como las veces que pienso en vos. Pero después dice, porque si todo el mar se volviera tinta y todo el cielo se volviera papel, ni este papel, ni esta tinta serían suficientes para escribir lo mucho que yo te quiero y te adoro. Esto es también una exageración. Y a lo mejor os lo han dicho. Ni todo el papel, ni toda la tinta, ni todo el cielo, ni todo el mar serían suficientes. Y además, este enamorado ya puesto sigue diciendo, Y aunque todos los hombres del mundo fueran notarios y se pusieran a testificar mi amor, todavía no conseguirían dar acta de fe de todo el amor que yo siento por ti. Bueno, esto es la literatura. Capaz de hacerte reír, de lograr, de convolerte, de inquietarte, de tantas cosas. A veces un niño lo puede hacer cosas muy divertidas. Voy a contar otra historia. En la guerra de 1914, un soldado, un soldado alemán, lleva en su mochila un libro. En la mochila de un soldado caben pocas cosas. Hay caber, varios pares de caballos y algo más. Y un libro. Este libro es el libro de Schopenhauer, El Mundo como Representación. y este soldado se llama Harold Hitler otro soldado en la misma guerra y en su motila también lleva un libro y este libro es de Sofé Howard y se llama El Mundo como representación y este soldado es Tomás Hay que reflexionar antes yo pienso que las palabras son realmente las diosas de la literatura las palabras las múltiples posibilidades de las palabras hay alguien que ha dicho las palabras son como piezas dentales son piezas son las piezas dentales del pensamiento cuanto más piezas has perdido más machacado te lo dan todo cuantas más piezas dentales has perdido más machacado te lo dan todo hoy vivimos un tiempo en que la reducción de las palabras es mucho constatable de cada día, nuestros alumnos, nuestros niños, nuestra gente utiliza un vocabulario más pobre. Menos piezas dentales en el pensamiento. Hay una reducción del vocabulario y las cosas que dejamos de nombrar dejan existir. Hay que pensar que las palabras tienen no tienen muchas veces, no tienen muchas veces, no tienen un significado de ser un completo, en el que hay una mentira. Las palabras son líquidas, y como líquidas, se da la nueva forma. Y aquí los dos, lo hace como bien, se da la nueva forma, de lo que es el ambiente, de lo que es el ambiente. Habiendo yo cantado una canción de Gildo de Tito, la importancia de la voz. Sigue importante la voz, la importancia de la voz. La voz es, la importancia de la voz. La importancia de la voz es el nombre de la voz, la palabra. La palabra porque detrás de la palabra que cantó la voz es. Hoy otros dicen ya otras cosas, dicen más que el nombre de la rosa, aquí lo que más le importa es el recuerdo de la rosa. Yo creo que los recuerdos que tenemos de las cosas hacemos la dificultad. Pero este empobrecimiento del vocabulario me preocupa. Hoy en día se utilizan de manera fatal, se pierde el uso de los tiempos verdades. La gente utiliza lo que costó a la humanidad llegar a crear el futuro, a llegar a crear el potencial, el condicional, a crear el subjuntivo, ese prolifio del subjuntivo de las cosas que tal vez ocurrirían si éramos esto, El subjuntivo es prodigioso, nadie utiliza ya el subjuntivo, nadie. Yo pienso que deberíamos hacer una asociación de amigos del subjuntivo para promover su uso y Daniel podría ser su presidente. Hacer esta asociación de amigos del subjuntivo, Tenemos que en definitiva estudiar el mapa de los sueños que proponemos desde la vida. Esto es lo que importa. Estudiar el mapa de los sueños que proponemos, de aquellas irrealidades que todavía no son, de aquellos mundos posibles, estudiar este mapa, el mapa de los sueños. Termino. ¿Recordáis? Don Pedro Calderón de la Barca, así que es un clásico. Y la vida sueño también es un clásico. Su actualidad, yo puedo leer la vida sueño ahora, desde hoy. Ahora mismo, su actualidad está justamente en la relación que establece entre la realidad y su representación. Y si todos quedan sueños. Y si alguna vez soñamos. Finalmente, recomendaría que hemos de reconocer mensajes literarios aquí donde los hayan. Hoy, la literatura y los clásicos que les contamos, tal como se entiende, que desbordan las páginas de los libros. La literatura está en muchos sitios. En los cuentos de la abuela, de acuerdo, también puede estar en un caso de autodidactivo. La literatura sigue siendo la más compleja de las prácticas significantes. Roland Barthes decía es que no es que salga en general me encanta este idea de que lo clásico es lo que de alguna manera sale de ese ese río continuo nos llama la atención nos hace sentir que hay algo especial exactamente como pasa en ciertos momentos con ciertas personas alguien una vez que enamorarse es un milagro y que alguien se enamore de ti y tú estés enamorado de ella o de él es un doble milagro no a todas las personas pasado los que estamos en esto deberíamos propiciar que pasen muchas cosas una biblioteca es eso, es un lugar donde puede haber encuentros que marquen una aula, es eso es una oportunidad la feria del libro es esa es eso es propiciar las oportunidades de que sucedan encuentros que marquen y que cada quien me dé un sentido que quiera con los próximos Buenas tardes a todos Chao
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
23/11/2005
FECHA_PUBLICACION
21/11/2005
OBSERVACIONES
Agradecemos el apoyo de Canal 22 y la Dirección General de Televisión Educativa para la realización de este programa
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
25
CONDUCTOR
Daniel Goldin, escritor
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español | Inglés
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Illa Geisel Serna Munguía

