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CUID
MW-03506
TITULO_SERIE
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 25
SINOPSIS_SERIE
Mirada sobre la vigencia de obras que, más que objetos de prestigio, funcionan como marcos culturales y estéticos para dialogar con la experiencia, construir sentido y ampliar la interpretación del mundo. Su potencia radica en conectar tiempos y generaciones, ofreciendo modelos narrativos, éticos y simbólicos que iluminan conflictos contemporáneos y fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico.
La consigna es leer con—y no desde—los clásicos: en prácticas vivas, con mediación sensible, acervos disponibles y espacios de intercambio. Así, cada lector resignifica los textos desde sus circunstancias, evitando su uso normativo.
Se invita, además, a concebir el canon como repertorio dinámico: un territorio que se reconfigura según las prácticas de lectura y la diversidad cultural, en lugar de una lista fija. Leer con los clásicos implica también cuestionar y ampliar lo considerado valioso transmitir.
En suma, la lectura de los clásicos se entiende como práctica social y estética que sostiene la memoria, fomenta el diálogo y enriquece la vida cultural
EXTRACTO_SERIE
Leer con los clásicos implica dialogar con obras que conectan tiempos y generaciones, fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico, y permiten construir sentidos propios desde prácticas lectoras vivas y diversas
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Gabriel Janer Manila (España)
SINOPSIS_PROGRAMA
En su 25ª edición, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), es punto de encuentro que fomenta diálogos y promueve la lectura
EXTRACTO_PROGRAMA
El escritor Gabriel Janer Manila habla de la importancia de las obras de los escritores de la literatura clásica
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
01:18:28:09
PARTICIPANTES
Gabriel Janer Manila, antropólogo y escritor
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Gabriel Janer Manila (Algaida, Mallorca, 1 de noviembre de 1940)
Escritor y antropólogo español, reconocido por una obra amplia en lengua catalana que abarca narrativa para adultos, literatura infantil y juvenil, teatro, ensayo y trabajos didácticos.
Formado como maestro, ejerció en escuelas rurales antes de completar estudios de Filosofía y Letras con especialidad en Pedagogía, y posteriormente un doctorado en la Universidad de Barcelona. Desde 1975 desarrolla labor académica en la Universidad de las Islas Baleares, donde llegó a ser catedrático de Antropología de la Educación.
Escribiendo teatro y textos vinculados a la cultura local. Su primera novela reconocida fue L’Abisme, que marcó el comienzo de una producción constante. Entre sus obras destaca El rei Gaspar, premiada dentro de la literatura infantil catalana. Su escritura combina sensibilidad narrativa con interés por la tradición oral, la identidad cultural y los fenómenos sociales de Mallorca y Cataluña
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Ha dirigido proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Gabriel se estudió letras y es doctor en pedagogía yo no sabía que trabaja en la universidad de Mallorca que rico poder trabajar en una universidad en una isla durante muchos años trabajaba en antropología de la educación es un escritor que ha publicado novelas para adultos. Ganó con una novela que se llama El abismo en catalán, o en Mallorquí, El abismo. Ganó el premio de la ciudad de Palma en 1967. Tiene distintos libros para adultos y también para niños. Acá hay algunos que han quemado el mar. Me di las lunas del sol, Daniel y las brujas salvajes. Es una historia sobre unos cuantos mujeres. Los ríos de la luna. No es cierto, no es una historia sobre. Y tiene dos libros de ensayos que a mí me parecen libros muy, muy, muy sugerentes. Uno que se llama Pedagogía de la imaginación poética y otro que se llama Infancias soñadas y otros ensayos, en donde hay una cantidad de ensayos eruditos, amenos, en donde se mezcla un conocimiento entrañable en el sentido de las entrañas, de conocer las entrañas de la literatura, también de la historia de la literatura, de la historia de la pedagogía y de la historia de la infancia, que a mí me parecen realmente muy ricos. Por eso cuando estábamos pensando en este seminario, que es sobre los clásicos, pensamos en él, porque se necesita como un oído fino, pero también se necesita una sensibilidad literaria Una parte que a nosotros nos es muy importante que es también esa gran pregunta, ¿qué hacemos con la literatura? ¿Qué hacemos con la literatura y los chicos y los niños y el aula? Son preguntas que se han formulado desde distintos lugares, Gabriel, y tiene una sensibilidad literaria, un compromiso político también, que lo hacen como un estupendo candidato para estar acá con nosotros. Y pues le doy una muy cordial bienvenida. Gracias. Les debo decir ante todo que muchísimas gracias a todos los organizadores de este evento, y ahora especialmente a Daniel por su amabilidad, por su generosidad. Voy a hablarles del título, es el rumor de los clásicos. Y esta conferencia hubiese podido tener un subtítulo que es el siguiente. Historias que fueron escritas para ser contadas. Durante miles de años, no sabemos cuántos, los hombres representaron la vida e imaginaron historias ficticias para contarlas después en voz alta. puede que a menudo las crearan a la vez que las contaban, porque al mismo tiempo que construían el relato, podían modificar su sentido, rehacer el significado, llenar de matices y colorear con nuevos tintes sus creaciones. Y la fuerza de esos relatos consistía en que eran capaces de hacer revivir unos personajes, de describir una determinada situación o un extraño encuentro, de hacer partícipes de ciertas emociones a quienes escuchaban aquella voz. No había que demostrar nada, simplemente mostrar las palabras que luchan para ser dichas. La palabra también es la expresión de un estado interior, de una idea o de un sentimiento al que cada uno confiere su propia energía. En la narración oral de una historia interviene el gesto que proyecta las palabras sobre el cuerpo que narra. Esta proyección de las palabras sobre el cuerpo permite prolongar sus vibraciones, su dinámica y su significación profunda. La expresión del rostro, los múltiples juegos de la mirada, los ritmos de la voz, todo el vocabulario gestual se ponen al servicio de la representación. El cuerpo que narra es un cuerpo que crea sentido. y mientras sugiere significados posibles, estimula y despierta la imaginación. Entender que en la creación de sentido juegan un papel deprimedor de las actitudes mentales, las competencias intencionales, los mecanismos psicológicos, es intentar comprender los fundamentos antropológicos de la ficción. Solo a partir de aquí seremos capaces de explicarnos por qué creamos ficciones, por qué nos interesan y nos encantan, por qué no podemos vivir sin ellas. Nunca conoceremos el tono de voz y sabremos los gestos con que acompañó el joven diácono y profesor de Oxford, Charles Dodson, conocido con el nombre de Lewis Carroll, el relato de las bellísimas y extravagantes historias de Alicia, a un pequeño grupo de niñas, las hermanas Lindley, la tarde del 4 de junio de 1862. Habían salido a pasear en barca por el río. Charles Dobson remaba camino de Gózco. Ellas les pidieron que les contara un cuento. La mirada de las niñas provocó la narración del clérigo y empezó a contar la historia de una niña dispuesta a crecer de forma diferente. Tumbada en la hierba bajo el sol del verano, Alicia vio inesperadamente pasar un conejo blanco que consultaba la hora en su reloj antes de desaparecer en el fondo de una marvillera. Sin vacilar, ella le siguió y de esta manera, en tuer el país de las maravillas, fascinada y desconcertada al mismo tiempo, Alicia descubre ese muy extraño subterráneo y fantástico, donde crece y se vuelve pequeña en un instante, donde se puede jugar con el tiempo. Fíjense, el unicornio, dice el texto, reveló a Alicia el modus operandi, correcto para servir el burín de pasas a los convidados. Primero se reparte y luego se corta. La reina arrancala un grito brusco porque sabe que va a pincharse un dedo que sangrará antes de opinar. Asimismo, recuerda con precisión los hechos de la semana que viene. El mensajero está en la cárcel antes de ser juzgado por el delito que cometerá después la sentencia de la jueza. Al tiempo reversible se acerca el tiempo detenido, donde la autoridad, la justicia, la sabiduría y las reglas morales se balancean sobre la futura. Nunca sabremos los gestos y qué voz acompañaron el primer relato de aquella historia extraña y tierna. Le pidieron que les contara un cuento. Carol nos inyecta su espacio de locura. Hay en el relato una poderosa influencia del cuento tradicional, animales y objetos que hablan, personajes fabulosos, transformaciones que sorprenden, como la metamorfosis de un recién nacido en un pequeño cerdo, y los llevan a un país donde una niña de siete años se dispone a preguntarse quién es, quién diablos podría ser yo, quién podría ser. Adicia realiza un viaje hacia su interior, al otro lado del espejo. Pero Adicia corre entre los senderos de la aventura mientras inventa la libertad. Después de aquella tarde del verano, Alie Wiley le insistió en que le escribiera su cuento. Charles comenzó a escribir aquella misma noche y fue incapaz de esconder su resignada y sonriente tristeza. La soledad de Alicia entre sus monstruos, ha escrito Borges, refleja la de Alcéride que tejió la inolvidable fábula. la soledad del hombre que no se atrevió nunca al amor y que no tuvo otros amigos que algunas niñas que el tiempo fue robándole. La amistad con la familia Lilley se había consolidado, a pesar de la poca simpatía que le tuvo siempre la esposa del decano, que a menudo no disimuló la hostilidad que sentía por el profesor. Con frecuencia organizaba excursiones en barca durante las cuales improvisaba cuentos de hadas que fascinaban a las niñas. En aquel paseo del día de junio de 1862 surgió la historia de Amicia. No iban solos, les acompañaban las hermanas de Amicia, de 10, 13 y 8 años respectivamente, además del reverendo Robinson Duqueworth, íntimo amigo y colega de Charles. Veamos de qué modo Morton Cohen, uno de los mejores biógrafos de Lewis Carroll, describe aquella escena. Dice así, sucedió esa tarde dorada del verano de 1862. Las circunstancias eran idóneas. Charles se encontraba en su elemento con las tres hermanas Lilley, de edades comprendidas entre ocho y trece años, y Duckworth con su voz cantarina y albizándose juntos, lánguidamente, por la reluciente corriente del agua. Allí estaban solos, en el santuario acuoso, aislados del mundo en su bote, autosuficientes, próximos unos a otros, lejos de la familia, de la institutriz, de la sociedad, del deber, unidos por sus bromas, su jovialidad, sus risas sencillas, cuéntenos un cuento. solicitaron las pequeñas sacerdotisas y sus raudales la historia de Alicia de ascolarse en la madriguera del conejo. Charles Wood Dodson empezó a contar. No era la primera vez que lo hacía y en sus relatos solía servirse de viejos materiales extraídos, como he dicho antes, de la tradición oral. Cuentos de hadas, juegos de palabras, elementos de procedencia diversa que combinaba de nuevo para inventar extrañas locuras. Sabemos que atendiendo a los juegos de Alicia, escribió la historia. La contó de nuevo por escrito, la ilustró con sus propios dibujos antes de que lo hiciera John Tennille y se la regaló a la pequeña en las navidades de 1864. De este modo el propio autor se sirve de tres sistemas de comunicación diferentes, la narración oral, el relato escrito y la ilustración para contarnos la misma fábula. Aunque es bien sabido que cada forma de comunicación tiene unas determinadas estrategias y recursos que le son propios y dispone de una gramática particular, También cada una de estas formas desarrolla en el receptor capacidades cognitivas inéditas. Cabe fijar nuestra atención en las ilustraciones que acompañaban el manuscrito de Alicia, que este era el título de las aventuras subterráneas de Alicia, que este era el título de aquella versión manuscrita. Dennis Carroll dibuja de la misma manera que hace fotografías. Con frecuencia, focaliza la atención de sus lectores sobre la mirada de su heroína, extrañamente fijada en la lejanía y que provoca inquietudes en quien lee el texto. Pero se trata de una estrategia para que el lector regrese al texto para leerlo con más intensidad. Hay un mundo extraño que solo ve en los ojos de Alicia, una irrealidad que únicamente puede ser vista por los ojos del niño. Hay también palabras que llegan a nosotros como un rumor y que no vamos a descifrar si hemos perdido el niño que fuimos. Quiero aquí recoger la palabra rumor en su acepción de murmullo, de ruido sordo y continuado, el rumor de una voz que narra y cuenta una vieja historia pero siempre nueva en algún rincón de nuestra memoria. Ese rumor venido de lejos se halla en muchas de las obras literarias que hoy consideramos clásicos de la literatura para mí. Las raíces de la oralidad se hunden y penetran profundamente y con fuerza, ha dicho Ana María Machado, en la tradición literaria de los pueblos y alimentan las nuevas creaciones llenándolas de savia regeneradora. Recuperamos algunas de esas voces en el momento en que nuestra imaginación se pierde entre las páginas de un libro. Leemos siempre en silencio y se nos olvida que en su origen, lo que ahora llamamos literatura, fue sobre todo una voz, escribe Antonio Muñoz Bolivia, a la vez que nos remite a la nostalgia de abrir los libros queriendo escuchar en cada uno de ellos una voz. Pero eso mismo ya lo había escrito en 1697 Charles Perron en el prefacio de sus historias o cuentos del viejo tiempo. dice, es necesario que la lectura se haga oral, se haga en voz alta, y que las páginas lleven impresas la voz sin nombre. Quiero detenerme en primer lugar en la patricia de concursos. Más del 90% de mis alumnos de antropología de la educación afirman, la encuesta se hizo hace pocos meses, que cuando eran niños les contaron el cuento de Capellocita, más del 90%. Le teño fue en el petit fio de village, la priolí con el sigua. Capellocita atraviesa el bosque con su cesta colgada del brazo. allí encuentra el lobo este le pregunta a dónde va ella responde a casa de su abuela que vive al otro extremo del bosque y que la espera acostada en la cama el lobo se echa sobre la abuela y la devora tranquilamente espera a que llegue la niña la pelucita ve perfectamente la cabeza del lobo qué brazos tan grandes que orejas tan grandes, que ojos tan grandes y los dientes son para comerte. Y diciendo las palabras, el malvado lobo se lanzó, se echó sobre la pequeña que apelita roja y se va comiendo. Y se acaba el cuento. Pero nunca se acaba por completo. Y de Teinfoan, érase una vez. Nada hay más misterioso ni premonitorio que esta fórmula. Cuando empezamos a contar, érase una vez, había una vez, érase que se era, nos introducimos en un espacio mágico lleno de promesas. Se abren las puertas de la imaginación. Más allá de estas puertas hallarás la realidad que configura el espacio mágico. Ogros, princesas, demonios, brujas, dragones, genios, unicornios, hadas, bosques, caminos. El imperfecto era seguro. El imperfecto es el tiempo del mal de los cuentos. También es el tiempo del juego infantil. El imperfecto, a diferencia de los otros pretéritos, nos habla de un pasado, mientras el pasado simple y el pasado compuesto nos hablan del pasado. Mediante el imperfecto entramos en un espacio imaginario y llamamos a la puerta del reino de la sombra. Todos conocemos la historia de aquella niña y el lobo, el encuentro fatal entre la niña y la bestia. Este cuento, el más corto del conjunto editado por Perrol, en su magistral brevedad y su atendimiento inaudito, es uno de los grandes textos de la literatura. En él se unen de forma magistral y misteriosa el realismo y lo maravilloso, el terror y la magia, la obsesión por el sexo y la muerte, El texto, violación, pedofilia, canibalismo, guayerismo y fetichismo se concentran en un cóctel explosivo. Merece la pena fijarnos en la versión modificada que publicaron los hermanos Grimm en 1815. De esta manera introdujeron en Alemania un cuento allí desconocido, pero profundamente cambiado. ¿Por qué el siglo XIX quiere tranquilizar a los niños rebeldes que no obedecen a su madre? El niño de la era industrial es el heredero de los bienes familiares y hay que preservarlo como se preserva un bien económico por su privado al día, hasta hacer de él el rey de la casa. Sus padres son severos y bondadosos al mismo tiempo. Le dicen cómo ha de comportarse y qué le está prohibido. En caso de transgresión hay que salvar al rey. Tienen a punto un cazador para las intervenciones del rey. El cazador abre el diente del lobo, sale intacta la abuela y la niña y llena de piedras el diente de la bestia. Aquel no se da cuenta del cambio y al despertar se estambalea hasta caer en el fondo de un pozo o en el río, como debe ser, para que al final se haga justicia. Y el pedagogismo morillés acabará salvándolas de la caída de las falces de la bestia. La familia vigila. La pericia Peron Rouge es el único cuento de Perón que ha sido manipulado y corregido, sometido a revisión. Si les digo que su crueldad caica no es compatible con la delicada exquisidad de nuestro tiempo, se van a reír. El cuento termina con estas palabras. Y diciendo estas palabras, el malvado lobo se echó sobre la pequeña cabecita roja y se la comió. El lobo la devora. Pura bestialidad. Hay que decir que los demás cuentos de Perrol acaban bien. la bella oyente del bosque, el pulgarcito, la piel de arno, la cenicienta. En cambio, lo que dice Prong-Rouge tiene un final horrible, devorada por el lobo. ¿Qué ha ocurrido? Se trata de una historia que cuenta una barbarie, la violación y la muerte de una niña valiente, que confía en sí misma, en su madre y en su abuela, con una enorme curiosidad por la vida, hábila de saber, de experimentar, de conocer. Ella resume la condición de cualquier ser humano que empieza a vivir. Y es por esto que el cuento la castiga. Nos permite, tal vez, al mensaje de toda tragedia. El inocente, el inocente, sólo es culpable por ser inocente. Probablemente Perrault había leído a Locke traducido al francés en 1695 en el edificio de hallar en sus cuentos el eco de las ideas pedagógicas de Locke y su pensamiento sobre el desarrollo de la inteligencia infantil Como Locke, Perrault cree que es posible favorecer el desarrollo de aquella inteligencia si se utilizan los medios apropiados y que el desarrollo individual es comparable a la evolución de la historia colectiva. Observa la avidez del niño en recibir los estímulos que ejercitan su capacidad de retomar. Y sabe ver, en un siglo difícil para la infancia, el valor educativo de unos viejos cuentos arrancados de la tradición oral. El lobo acaba por comerse a capelicita robal. pero el lobo, el lobo somos cada uno de nosotros la invitamos a acercarse a la cama y a meterse en ella para devorarla ven, ven, acuéstate conmigo la pequeña caperucita roja se desvistió y se metió en la cama la cama de la abuela es el lugar donde le esperan todos los peligros donde pensaba que estaría protegida la fecha en los dientes del lobo. El hombre sigue siendo un lobo para Caperucita, inolvente, curiosa, área de conocimiento, inteligente, inquieta. Hay quien ha visto cierta perversión en la actitud de Caperucita. ¿Sabe ella que quien está en la cama no es la abuelita? Puede que sienta una terrible atracción hacia lo perverso. Respecto del mal nos atrae y ejerce también una fuerte atracción sobre la niña. La bestialidad se junta frecuentemente con lo malo y es visto como algo apetecible. Es necesario poseer la inteligencia de la maldad, afirma Basar. Se trata de la inteligencia del diablo. como el diablo, Caperucita ama la transgresión. La literatura moderna, y especialmente la llamada literatura infantil, está llena de niños que transgreden las prohibiciones del adulto. La madre no le había advertido que no se detuviera en el camino, como afirman algunas versiones del cuento que se aleja de la de Pebrón. Este nos dice con claridad que la niña no sabía que detenerse al barco un desconocido pudiera ser peligroso. La pobre niña, que no sabía que fuera peligroso, se paró y se puso a hablar con el lobo. Quiero decir que en la versión de Perón no hay transgresión. La niña es inocente, culpable por el hecho de ser inocente. El destinatario de estos relatos no eran los niños. A finales del siglo XVII se había puesto de modo a los viejos cuentos tradicionales contados de nuevo entre cortesanos, más todavía entre las damas de la corte, para quienes constituían una diversión. Fue también una moda el que fueran protagonizados por niños. Jean Perrault ha visto en esta visión mítica de la infancia una contribución del barroco a la construcción literaria del niño moderno. Avio de pasión, turbulento, dispuesto a rechazar todos los límites, Luiz C. Saint-Saint-Table escribieron en las paredes del barrio latino de París en mayo de 1968 unos estudiantes dispuestos a revolucionar el mundo. La pedagogía más reaccionaria de hoy, casi 40 años después, culpabiliza a aquellos grafitis de haber abierto la puerta al fetichismo de la transgresión, al consumo sin freno, al capitalismo salvaje, al imperio del más fuerte. Pero dispuesto a rechazar todos los límites, abierto a la fantasía, constantemente dispuesto a inventarse el mundo, a disfrazarse y a ponerse todas las máscaras, a crecer de manera desordenada y loca, a buscarse a sí mismo entre los fragmentos del espejo. No sé si este niño es, más que un producto del barroco, un hijo de Daniel Convendi. Recuerdo su mirada arrogante ante un gendarme en una fotografía que dio la vuelta al mundo. Bien podría ser la mirada de Pinocho, de Guillermo Brown, de Peter Pan o de Alicia, entre coches volcados en medio de la calle, entre las barricadas del Boulevard Saint-Michel, entre ladrillos arrancados del pavimento, los semáforos rotos y montones de pantaleros de manifiesto. Con Bendit se parecía a la visión. Tal vez fuera un hijo escurio del barroco, como la infanta doña Margarita de Austria que de Vázquez pintara en las meninas cuarenta años antes de que Perrot escribiera sus cuentos. Hay un rastro de capelujita en la mirada de la pequeña hija de Felipe IV, inocente y dulce, y en la penumbra de sus ojos, la sombra del lodo. En un extremo de la playa de una hostiarra de Ondarreta en el País Vasco, el escultor Eduardo Chiguida construyó, unos años antes de su muerte, tres esculturas de hierro forjado conocidas en todo el mundo como el peine del viento. Estas esculturas surcan los acantilados del monte Higüelmo y acarician las brisas marinas del mar Cantábrico. En aquel lugar, Chirina creó un espacio de preguntas y respuestas. El horizonte, el mar y las olas se funden. El viento encoleriza las mareas. Vale la pena interrogarse sobre la lima del horizonte y preguntarse de dónde vienen las olas. El viento sur levanta, ondula y riza la cresta espumosa del mar. Es cuando se establece un diálogo entre las formas del acero como garfios que atrapan el espacio en su interior y el viento que debe entrar en la ciudad y apeinarlo. Hay en la mismísima roca siete respiraderos a través de los cuales se encauza el empuje salvaje de la marea. Se oye el rumor de unas voces que el viento trae a nuestro cuerpo. Recuerdan ustedes aquella canción de Lina Simón que han versionado David Wood y posteriormente sus altitudes, salvajes el viento. Pero ha de entrar en la ciudad peinado por aquellos garbios. Y sucede que las voces que nos llegan son el rumor de ciertas palabras que llevamos dentro. En un principio se quiso que el rumor de aquellas voces se concentrara en unas pocas palabras descifrables para el oído. Música, horizonte, tolerancia, libertad. No se consiguió técnicamente, pero nos llegan convertidas en un susurro, un rumor de olas y viento que nosotros mismos podemos descifrar si somos capaces. Así, cada hombre o mujer puede filtrar el sonido confuso del mar y atribuirle su particular significado. En aquel lugar donde se juntan la naturaleza y el arte, encontramos una vía de acceso a la condición humana, un espacio donde es posible percibir las voces que nos cuentan algo, Un rumor que nos permite reformular nuestra imaginación, nuestros deseos y nuestros miedos. Cervantes escribió que el miedo tiene muchos ojos. Al fin y al cabo, la literatura no es más que otra forma de mirar el mundo desde uno de los múltiples ojos del miedo. El viento ha de entrar ya peinado en la ciudad, Pero su rumor despierta en nosotros los infinitos significados que llevamos dentro. La voz quebrada y frágil de Susan Phillips, en aquel lugar, junto al peine del viento, cantó a capella la canción de Nina Simone. Salvaje es el viento que me aleja de ti. La artista escocesa supo imprimir a su intervención un extraño recogimiento. Pero alguien pensó que las voces que venían del mar se parecían, se parecieron al menos a la tarde, a la melodía que surge del cuerno de Kingo. El rumor de los clásicos nos llega peinado por los garfios del tiempo. En una entrevista al músico Alain Barsung se refería a su mujer que cantó el cántico de los cánticos el día de su matrimonio. decía, ella tuvo un pie en el grito y otro pie en el murmullo. A veces un texto literario nos llama a gritos, otras nos permite soñar junto a las voces que fluyen del murmullo. Empezó a contar la historia de una niña dispuesta a crecer, a hacerse mayor de forma diferente. El cuento hablaría de un conejo con prisas, de un sombrerero loco y de la risa de un gato colgada en el aire, del gato de Cecil, del pequeño condado donde Charles había nacido. La presencia del gato flota por encima del país de las maravillas. Aparece y desaparece de forma extraña, como si se distanciara de la realidad en que viven. Piensa que están todos locos, rematadamente locos. Alicia descubre la puerta que le permite entrever el jardín más hermoso que nunca hubiera podido imaginar y se adentra en un mundo subterráneo fantástico. El país en que la pequeña Alicia se interna a perseguir a un conejo perfechado de reloj y chistera, escribe Gustavo Martín Garzo, no es aquel en que nuestros deseos habrán de cumplirse, sino el de la fozobra, el del jubilo siempre extraño, incluso amenazante, y el del desvarío gozoso y un poco loco de mixta razón. Y es aquella lunática curiosidad que hará posibles las aventuras, la sensación de espiritualitar la libertad del sueño. En el país de las maravillas, que también es una parodia del mundo adulto, se hacen posibles muchas locuras. El escritor confabula la perversión de la sociedad y el inconsciente aflora a través del sueño. Carol nos dice que la locura constituye el verdadero sustrato de la vida y a partir de aquí construye un relato iniciático de transgresión y cuestionamiento del mundo adulto. Pero locura es para Carol sinónimo de transgresión y la transgresión es, hay que subrayarlo, la materia que alimenta a los clásicos. Las aventuras se suceden sin solución de continuidad, por simple asociación de ideas o de imágenes, como sucede en el interior de los sueños. En el país de las maravillas, Alicia encuentra todo tipo de criaturas extrañas y excéntricas, pero se trata de un viaje hacia el interior del guión. hacia el otro lado del espejo. La transgresión permite que el individuo afirme su personalidad y también es el mecanismo gracias al cual podemos desplazar la frontera de las prohibiciones que se han vuelto soletas. En toda sociedad las prohibiciones tienden a esclerotizarse, a convertirse en dogmas, a transformarse en inmovilidad mortífera. Los héroes literarios y especialmente los clásicos infantiles son a menudo intrépidos transgresores. Todas las sociedades humanas han elaborado a lo largo del tiempo una sutil complementariedad entre lo prohibido y la transgresión. Los dos son necesarios si se quiere obtener un compromiso de equilibrio continuamente negociables entre la norma y su cuestionamiento, entre la relaboración de la idea del límite y la formulación democrática de las prohibiciones. El éxito del libro le incitó a escribir una segunda parte. Las aventuras de Alicia son un viaje impertinente e iniciático por el universo del mundo adulto, pretencioso y ridículo. también un recorrido a través del uso ilógico, estúpido y demente del lenguaje. Pero también son un relato de iniciación a un nuevo lenguaje, al juego de las palabras, a la posibilidad de inventar otros significados. Allí abajo, dice Alicia, allí abajo hay un bosque donde los nombres no tienen cosas. Lewis Carroll nos invita a atravesar este bosque a buscar nuevas realidades a partir del lenguaje se trata de un retorno al origen a aquel tiempo en que Dios creó todas las cosas de la nada solo a partir de las palabras regresar de nuevo al principio cuando la palabra era todavía un vacío si quieres ser original afirmaba el arquitecto Antonio Gaudí acude a los orígenes y no es extraño que los poetas surrealistas admirasen profundamente la obra de Caron su texto late detrás del mejor teatro de la turba de Samuel Beke de Eugenio Nesco con los juegos de palabras que hace servir y la tergiversación de significados participa del espíritu de lo mejor de Joyce su influjo recorre las vanguardias del siglo XX desde el surrealismo al ciberpánico cabe destacar la lectura que ha propuesto Gilles Deleuze de la obra de Carroll éste es capaz de configurar una lógica del acto de leer que nos lleva a una nueva experiencia del cuerpo y del tiempo la capacidad de integrar en el texto literario lo irracional haberlo apostado todo al sinsentido, pero también el haber concedido la anécdota narrativa como un acontecimiento que no se somete ni se ajusta a la exigencia de la razón actual, capaz de romper de forma mirable el flujo lineal de los hechos. En el país donde los nombres no tienen cosas, Malicia corre entre los senderos de la aventura mientras inventa la lealtad. A ver, el dato de Cecilio construye falsos georgismos y sonrían. La muerte de su madre en 1851 a los 47 años, dos días después de que Charles iniciara sus estudios superiores en Oxford, señala el final de la juventud también, el final de una época cuyo recuerdo llevará siempre consigo. tiene 21 años y piensa que se terminó aquel tiempo hermoso. Estudiaba lógica y en su libro de lógica encontró la forma de introducir así sentido. Pero también la lógica va a dejar muestra de los relatos de Alicier. En las fotos que se conservan de aquellos tiempos, de joven estudiante, vemos a un joven agradable, de rostro asimético y expresión inquieta, de mirada luz, sonrisa inteligente y a la vez un poco cristal. Viste con estricta elegancia, no suele mostrar su sentimiento y su leintuye el enérgico. Se dice de él que ama la soledad. A los 23 años vive plenamente integrado en la vida elitista y solitaria de la iglesia y del college. Fue ordenado iácono a los 25 años y lo recibió en Oxford hasta su muerte. La caestía del 1898 en casa de sus hermanas a la edad de 66 años. Más allá de su vida convencional, que todos perciben, se esconden la existencia íntima de un hombre sedujido por las niñas pequeñas. Cuando está con ellas, no es un hombre tímido en tantamor y quiere ser su amigo y los hace regalos. En sus habitaciones tenía disposición de sus pequeñas visitantes instrumentos musicales, muñecas, pulves y juguetes mecánicos, bombones, caramelos, disfraces, un organismo. merece la pena de subrayarle un espejo deformante. Su debilidad es retratar a sus pequeñas amigas. Comienza por fotografiarlas en poses heroínas de cuentos de hadas. Más tarde, las fotografían de dudas. Saint-Javier Amon escribe en francés en su diario. Y pide que sean destruidas tras su muerte. Se decepciona a pensar que no es correspondido por las niñas a las que aman. que sus tentativas de seducción van a ser en vano, que pronto va a perder el objeto de su pasión, porque sus pequeñas niñas van a crecer y van a encontrar la película. Está convencido que la relación con la infancia eleva el espíritu, no esconde esta relación y solicita la autorización de los padres para poder vaciar y seguir viendo a sus niñas. Debido fijarnos en esta afirmación, se nos dice que Carol quería rehuir o hacerse adulto. No olvidemos de estas palabras. Pero ya sabíamos que Alicia, como la mayoría de las grandes obras literarias de la época luchilliana, la modelo de Víquen, la prosa de Tusky, los retratos de Decepti, tienen en su origen una sexualidad contenida. Solo en apariencia, Charles Dobson es un hombre sumiso y despetuoso con las convenciones sociales. Ya como la iglesia americana, Universitario de Oxford cumple escrupulosamente con sus deberes. Pero debajo de esta máscara aparente hay un romántico frustrado en el plano sexual y hastiado ante el mundo que ajusta a su vida. Su existencia, incisosamente ordenada de universitarios, de lentes sensatos, esconde la vida positiva intensa de un solitario imaginativo y fascinado por la vida. Si Alicia es un enigma, decían, este enigma es una consecuencia de los límites del lenguaje. Porque no todo puede decirse con palabras y existen zonas o membrías en el inconsciente que solo con mucha dificultad las palabras podrían expresar. Tal vez Alicia sea un amor imposible, pero sobre todo es un ser contradictorio que va a ver el absurdo. Es al mismo tiempo la imagen ideal de una infancia en la que la sexualidad no se manifiesta y por otra parte la encarnación de un objeto de deseo. Lévis Carroll desconoce hasta dónde aquella niña podría llegar, y se acudía a despertar su curiosidad para que se metiera en un álbum de oscuro bajo tierra sin conocer qué podía ocurrir adentro. Había visto al conejo blanco y decía cada unidite que estímulo, nervioso, vacilante, débil y advierte, puede descargarlo de sí mismo que le tiemblan la voz de las cuadrillas. Por un lado, Alicia encarna el amor más puro Un amor sin sexo, el cuerpo es humanitario, pero el relato lleva inscrita a una tremenda contradicción. En la imaginación de su autor se convierte en objeto de diosión. Entre 1837, año en que sube al trono la reina Victoria, y 1914, en que estalla la Primera Guerra Mundial, se publica en Inglaterra una gran parte importantísima de lo que hoy llamamos grandes clásicos para niños. las dos partes de Alicia, los poemas absurdos sin que mi cabeza ya lea, y los textos más significativos de Merle, de Robson, de William Graham, de Stevenson, de Barry, etc. El conjunto de estas obras evocan una mósfera de felicidad, un tiempo optimista y hermoso. Proponen la unida hacia un universo de sueño y recogen espacios y tierras de pábulas. Algunas sienten nostalgia por el mundo real anterior a la iglesia y persisten en la idea de que antes de la libertad el niño es inocente y cruz. Pero esta idea de los niños inocentes no es nueva. La encontramos en el Nuevo Testamento. Dejad que los niños se acerquen a mí, si no os hicierais como niños, etc. También en la obra de Dante y de Shakespeare los niños son un símbolo de inocencia. del siglo XIX acoge las interpretaciones románticas, Black, Woodward, y pone el acento en la naturaleza bondadosa de alguien y la enfrenta a la sociedad pervertida y a la moral hipócrita. Se trata de la herencia de Rousseau. Todo es perfecto cuando sale de las manos de la naturaleza. Todo degenera en la que los hombres escriben en las primeras líneas de Emilio. Pero aquellos escritores decimonónicos añadieron un nuevo elemento. La imaginación aporta al niño, precisamente porque es inocente, la posibilidad de acceder a una visión superior de la realidad que con los años ya no va a ser posible. Viajar al extraño país de las maravillas, conocer la tierra de nunca jamás. A los tiempos de la reina Victoria sucedieron los de Eduardo VII. Ahora Peter Pan y sus amigos van a ser libres, incluso van a ser capaces de volar, mientras los adultos permanecen atados, muy atados, a la orilla del cámesis. El Peter Pan Valley evoca aquellos días maravillosos y luces del pasado definitivamente perdidos. Y escribe en estas mágicas playas los niños que juegan y tienen siempre sus barquillas. Todos nosotros hemos estado allí y aunque no desembarcaremos en ellas nunca más, todavía podemos oír a un muño de las olas a romper sobre la arena. El humor del mar que llega hasta nosotros peinado de nuevo a través de los barcos de Barley. el recuerdo de un murmullo que resuena en este interior. Pero aquella sexualidad contenida, la palabra podría ser reprimida, resurge inesperadamente y a escondida. Esta sociedad que rechaza aceptar cualquier tipo de sexualidad extramatimonial y se escandaliza por ello hasta el extremo de que Mrs. Ruskin, Mrs. Carlin, Mrs. Barry, la inguidece en casi vírgenes al lado de un marido indiferente a los placeres de la carne, hace al niño, pero adolescente, el objeto de sus fantasías eróticas. El deseo sexual del adulto reprimido, considerado peligroso, se dirige de forma inconsciente hacia el niño, cuya relación amorosa es considerada suficientemente tabú para ser peligrosa. Puede que se trata de un delicioso y lejano fantasma de una felicidad puramente emocional que no amenaza el ideal de castidad ni hace tambalear ninguno de los pilares sobre los que se asienta la sociedad victoriana. Una mezcla de hipocresía, de inocencia y de guayarismo que desemboca en aquella idealización. La infancia es bella, imaginativa, espontánea, llena de audacia. Una de las grandes cualidades de los poemas del Lear y de los relatos de Alicia es esta fiesta de la extravagancia, de la irracionalidad, del no conformismo, esta ausencia de moral, esta franqueza alegre. Todo ello es posible porque los personajes son como niños. Que un señor respetable como Huskin se enamore de una niña en nueve años, que un diácono de Osport como Luis Carroll, esté fascinado por la pequeña Alicia, pudo ser algo corriente en la Inglaterra del siglo XIX. Dickens, cuya heroína la pequeña Mel es el más querido de todos los personajes de su tiempo, dijo un día que la perucita roja fue mi primer amor. Creo que si hubiera podido casarme con ella, hubiera conocido la felicidad perfecta. No tengo duda de que aquella pasión por la niñez está en el origen de la literatura infantil inglesa. Se trata de una sociedad fascinada por la niñez, que descubre algo que ha definido la pedagogía moderna. La infancia es un periodo de aprendizaje de la vida adulta, pero también es una etapa específica, un estadio de la vida con entidad propia. También el niño es percibido como bueno e inocente. Diría, y creo que la afirmación vale también para nuestro tiempo, que la literatura infantil victoriana nace contra el pecado original. En un mundo por el que circulan los lobos disfrazados de abuela, Alicia aparece como un prototipo de niña que representa la inocencia en el seno de la corrupción antes de que la vida imprima en ella su degeneración y sus miedos. Pero el sueño de Alicia no es sólo la ruptura con la vieja educación, sino que elabora y construye las bases de una pedagogía racional y moderna. Al terrorismo escolar, Carroll propone la pedagogía sonriente del juego. Pero su mejor logro es haber descubierto que la construcción de significado se hace a través del lenguaje. Quisiera vivir en un lugar donde las palabras no tuvieran cosas. para inventar los significados y levantar de nuevo el mundo a semejanza de sus sueños. Peter Pan es ya de otra época. Es probable que el suyo fuera un tiempo de desilusión y desencanto. A comienzos del siglo XX la niña ha dejado de representar la inocencia y ya no es un modelo moral. Peter es listo y sagaz, pero egoísta, dispuesto a exprimir una juventud que no quiere perder. Ya conoce mis veces al tema. Todos los niños quieren crecer, excepto uno. Pero estamos seguros que solo uno de ellos no quiere crecer. La primera versión fue escrita para ser representada, sin duda, el teatro de la forma de literatura oral, y su estreno tuvo lugar en 1904. Por las tardes del público adulto que asistía a la representación, aplaudía a Peter Pan, que después de vencer al capitán García, y exclamaba, yo soy la juventud, yo soy la alegría, soy un pequeño pájaro que ha caído del niño. el culto a la juventud, al triunfo. Con anterioridad, Peter Pan, con anterioridad, Peter había dicho, la muerte es una aventura religiosa. Estas palabras me traen a la memoria algunas voces que me quiero olvidar. En 1976, los racistas españoles también reunían culto a la juventud y gritaban a la muerte. Novios de la muerte se llamaron a sí mismos, derbordantes de alberto. El personaje contiene un raso del dios pan, el dios griego de la naturaleza medio hombre, medio bestia, despierta con su destino de hojas la nostalgia por la infancia, el edén perdido para siempre. Pero Peter está dispuesto a vivir intensamente cada sedida, a quemar la vida en cada momento, a dar al instante de vivir la mayor caída posible por el solo placer de vivir. No es todavía un adolescente y se ha dicho que es un ser asexuado y maduro. que pertenece a un mundo donde la infancia representa un paraíso radiante que no hay que perder. En 1914 la lleva a las alas de gloria a una juventud que quiere ser la de rosa y bella y la respuesta dramática a quienes rellenan la idea de ese alento y no se imaginan otro futuro que los gloriosos días de siestas del alma. Un día de julio de 1894, Barney se casa con Mary Ansel en los domicilios que crees de su madre. Él tiene 32 años y ella es mucho más joven y es hermosa que lejos. No tuvieron hijos. En los últimos años del siglo, Barney tiene el costumbre de pasear todas las tardes con su perro por los jardines de Tresington, donde se encuentra con multitud de niños que juegan a los que le unen una pierna lista. Entre aquellos encuentra un pequeño de tatuaje, simpático, que le vean sus bufles negros, o sus grandes, y que lleva puestos sombreros cortes, que se volvemos. Ese niño se llama George Edwin Davis, y va acompañado de su hermano. Todas las tardes juegan juntos. Barry llegará a sentir la reunión intensa. Diversas coincidencias hicieron que ambas familias llegaran a ser muy amigas. cuando Barney escribe Peter Pan, los Erwin Davis tienen cinco hijos, uno de ellos se llama Peter, que son para Barney el modelo de infancia ideal. En 1901 ambas familias pasan juntas las vacaciones y en el transcurso de un juego en el que aparecen idlas, piratas e indios, Empiezan a tomar cuerpo, empieza a tomar cuerpo la historia de Pitofán. Los niños se visten de piratas, disfrazan al perro de tigre con una máscara de papel maché, el mismo barrio se viste de capitán, el hace foto, al final escribiendo datos de aquellas vacaciones y publica solo dos editoriales, uno de los cuales le ofrece al padre de los niños, quien, ya liberadamente, lo deja olvidado en el tren. El señor Lerling Davis no veía con buenos ojos la amistad de Barrio con su hijo, ni menos de él el afecto correspondido y sentía a que su esposa sin ella, hija del escritor Jorge Morián, por quien sentía la propia inspiración. A los 40 años, Barrio era un escritor conocido y espectado, en el plano afectivo, un fracasado, que busca la felicidad en el seno de la familia del otro, demasiado dominado por su madre, incapaz de tener con su mujer relaciones satisfactorias y efectivas. que vivía. El Peter Pan barra y proyecta sus sueños, expresa sus esperanzas y muestra sus dinero. Peter no quiere crecer. Había sus padres mientras hablaban qué haría cuando fuera mayor. No quiere ser mayor. Puede ser el mundo ser el capitán de los niños perdidos y el país de nunca jamás. Pero quizás haya un rastro en Octavia y sus palabras. El pájaro niño, como el dios Pan, es capaz de hacer que cante la vida bajo la música de una pequeña flauta que desea reencontrar el calor de la cama en casa de sus padres. Hasta el final de la historia sabremos que su madre, después de que Peter se marchara, regó la ventana de su adhesión y ahora otro en el pueblo en la cuna que fuera suyo. Puede que su madre se hubiera olvidado de él. Peter Pan es el niño que no quiere crecer. egoísta, desenvuelto y descarado. Tampoco quiere crecer Oscar Maceray, el protagonista del tambor de hojalá, de Wintergass. Su obstinación por no crecer, por conservar la seguridad de la infancia, es otra que un miedo paralizador provocado por el descubrimiento de la violencia y el absurdo del mundo al mundo al que no quiere decir que no sea. El pequeño Oscar, como Peter Pan, paraliza voluntariamente su proceso de crecimiento porque no quiere participar en un juego que le parece incomprensible e inútil. La guerra, el sexo, la venganza, la culpabilidad, el dolor, la muerte. Y prefiere enterarse en un mundo pequeño, conocido y seguro, en el que sólo cabe él y su tambor de hojarata. Intergrado nos dice algo todavía más terrible. El niño es víctima de otro holocausto mucho más utile. La educación. Para Peter Pan la infancia era el último reducto de la genocidad y de la inocencia. Para Oscar Machap no hay otra alternativa para sobrevivir, gritar con fuerza, hacer resonar su tambor y ojalá, porque para él es la única manera de conjurar la barbarie. También Hans Christian Anders se inscribió su suelo para que fueran contados de reindiciendo tanto. Lo ha escrito no hace mucho tiempo justamente el novelista alemán Guntergrás, que para festejar el dicentenario del nacimiento de Andersen, dispuesto a transgredir las fronteras entre la palabra y la imagen, ha buscado el libro Guntergrás 30 de los cuentos de Andersen. Dicen, Anderson era un fabuloso lector y un fabuloso declamador que amaba leer sus obras en público, preferentemente ante las más prestigiosas cabezas europeas coronadas. Fue un gran lector en voz alta y esto nos gusta porque esto, dice Montelgras, nos vuelve a Homero porque así transmitía oralmente sus textos. Yo escribo cada frase articulándola y buscando su ritmo en la boca y a la vez sobre el papel. Y estoy convencido que si hoy en día se privilegiara en las clases la lectura en altavoz, esto favorecería el aprendizaje y el amor a los libros. Y lo había escrito el mismo Anderson en alguno de sus cuentos. Hasta la vista, cantó la golondrina, comprendiendo el huevo hombro de la marca. Tenía el nido sobre la ventana de aquel hombre que tantos cuentos sabe. Lo contó todo y por él ha llegado a nosotros. Sabemos que Anderson fue un escritor meticuloso que reescribía varias veces cada uno de sus cuentos porque pensaba que tenían que ser de hielo de Tendro Falta, que su padre ejercía el oficio de zapatero de Rendón y que sabía leer y escribir y leía pasajes de la divina de noches. Sabemos también que a menudo se inspiró en los cuentos populares de su país, de los que estajó brujas, elfos y hadas, que en varias ocasiones en la voz anónima y al viento, es la voz anónima y al viento quien relata la historia que el autor nos quiere contar. Una vez más, un escritor de cuento peina de nuevo el viento para que su palabra se oiga en voz alta. Blum se pregunta qué hace un perecedero en los cuentos de Anderson. La respuesta era así, de sencilla. El proyecto de Anderson era como seguir siendo niño en un mundo manifestamente adulto. De nuevo, el rechazo del hombre adulto y la sociedad perversa. Sus historias viven en un corpus animista en el que los mero objetos no existen. Cada árbol, planta, animal, artefacto, pieza de ropa, terron de artilla, posee un alma ansiosa, una voz, deseos sexuales, necesidad de reconocimiento y terror ante el prospecto de la aniquilación. Sirenas y doncellas de hielo, cisnes y cigüeñas, patitos y abetos, zapatos y casas, cuellos de camisa y tirantes, campanas y viento, hombres de nieve, ninfas del bosque, brujas y dolor de dientes, poseen todos una conciencia tan espaciosa, cruel y desesperada por sobrevivir como la nuestra. En esa inquietud misteriosa que Anderson proyecta en cuanto le rodea, realiza sus enormes capacidades en el estudio. A menudo deseamos que las cosas dejen de ser objetos rígidos, que participen del universo vitalista en lo que nos movemos, como William Blake o como Waldemar, habitantes de una realidad donde no existen los objetos inanimados. que soltaron a todas las cosas a retomar las formas de lo humano. El de Arsundersen es un universo completamente vitalista, pero con una tendencia más pronunciada hacia lo maligno. Aún así, el ruiseñor y el emperador de China acabarán diciéndonos que el mejor descubriente no va a ser nunca una máquina, sino el corazón del hombre y la energía que contiene. Murió en 1875 rodeado de honores y reconocimiento a su obra. Había dicho, nunca soñé en llegar a alcanzar tanta felicidad, cuando era solo un patito feo. En 1955, durante el último año de su vida, Tomás Man escribe con cierta ironía una carta que siempre, En una carta escribe que siempre admiró el cuento de Hans Christian Andersen, El soldadito de plomo. Fundamentalmente, escribe Tomás Mann, es el símbolo del niño. Pero ¿cuál es el símbolo de la vida de Tomás Mann? Sabría preguntarse. El soldadito de plomo ama indifinente a una hermosa bailarina, recortada en un trozo de papel. Su destino es ser lanzado con el mente al fuego por un niño y fundirse hasta tomar la forma de un pequeño corazón de plomo. Es difícil entender las afinidades que pudiese decir tomar mano con aquel personaje. Éranse una vez, dice el cuento, 25 soldados de plomo, todos hermanos, porque habían salido de una vieja cuchara. Cada soldado era el vivo retrato del otro, solo uno era un poco diferente. No tenía más que una pierna, porque había sido el último en ser fundido y no había habido plomo bastante. El soldado de plomo se puso incandescente y sintió un calor horrible, pero no pudo saber si era debido al fuego o al amor. Miró a la lamita y ella le miró. Sintió que se fundía, pero aún así se mantuvo firme con la fusilada. También en las aventuras de Pinocho de Carlo Collori, seudónimo de Carlo Lorenzini, pudo ser en su origen un relato oral, publicado por capítulos en los Jornales de Pintambini y el primer número salida en Florencia, el 7 de julio de 1881, comentado por Fernando Martín, fundador y director de la primera publicación periódica italiana para niños, contiene profundos rasgos de valoración oral, de carácter oral. En su publicación periódica llevaba por título Historia y un buratín y posiblemente esta historia fue leída en voz alta en escuelas y casas particulares en círculos recreativos lugares donde un grupo de personas niños y adultos fueran incapaces de conmoverse ante la instintiva de Genial Epinoccio ante sus embustes e imperfeinencias con su nariz larga embustero e imperfeinente mantiene toda la gracia, la fantasía y la fuerza misteriosa de los personajes, de los teatros, de los intereses. Pero Pinocho está vivo desde el comienzo del relato. Apenas cuando empieza a ser un muñeco, cuando Gepetto llega a casa comienza a tallar el muñeco. Pero tan pronto como la boca de Pinocho se haya terminada, se ríe de éste y le saca la lengua. Y cuando ya tiene brazos, le abranca la peluca a la cabeza. Cuando sus piernas, sus pies han sido terminados, sale corriendo. Además de ingenuo, es impulsivo, grosero, egoísta y agresivo. Pinocho no es un niño ejemplar y en eso consiste su atractivo. Este es un niño nacido con el pecado original y la sociedad en la que vive estúpida y corrupta. Jean Perrot ha puesto de relieve algo muy interesante últimamente, hace pocos meses. Apuesto y le viene la influencia de George Sand y su grupo de artistas rebeldes e inquietos en la creación de Pinochet. El pobre Títer apenas toma la palabra, grita su deseo de vivir y su pasión por la libertad. Y como ellos entienden que a veces es necesario sufrir para cambiar. A menudo, las ilustraciones de Gatvin parecen un comentario lleno de humor a la actualidad artística literaria de aquellos años. Gaby nos lleva a George Sand y ésta a Colloni, especialmente a través de su hijo Maurice. En Un autre monde, publicado en 1844, la ambidexpible, yo he visto mi nariz crecer desmesuradamente. Pero Pinochet, ante todo, el niño del pueblo. Hay algo en él del viejo diablo popular, pero sobre todo se unen el niño libre de la naturaleza de Boussot con el niño revoltoso de la revolución. Es, más que otra cosa, el personaje en el que construyen los cauces de un gran mito liderado. Pinocho, cuerpo elástico que corre incansable, cabeza de madera y nariz que se alarga y fluctúa, Coyote debió preguntarse cómo se cambia una sociedad en la que Pinincho pasa hambre, sufre golpes, es explotado, se le llega al estado de la niñez, se le pide que sea obediente y que vive en su obediencia. La respuesta es solo una, mediante la imaginación, porque imaginar sigue siendo, sigue siendo, disolver las barreras, hacer caso de los límites, subvertir la visión de un mundo que se nos ha impuesto, hacer que las palabras y con ellas la vida dejen de ser ojeros del cielo. Collodi afirmaba la importancia de un pan por encima de las palabras, pero sabía muy bien que cada crisis de la sociedad es, en definitiva, una crisis de la imaginación. Hay otras historias que contar. Otros cuentos que en algún momento se pensaron para que fueron narrados o leídos en voz alta. ¿Quién no se imaginó que hubo la idea de inventar a un mismo tiempo otras voces? Pienso ahora en el mago de O, por ejemplo, que ha publicado en el año 1900. Dorotigal vive con sus tíos en la granja de Kansas. Un día un huracán arranca su casa con ella adentro y la lleva hacia el extraño país de hoy. Ahí conoce a seres muy especiales. Le espanta pájaros que fue corrigido para dejar a los cuervos del maitrado, pero que piensa y habla el leñador de hojalága, sobrehecho con piezas metálicas, y el león cobarde, reino de animales, pero demasiado sensible. El mago le dará a cada uno de ellos lo que más desea. Pero hoy es un país donde uno puede escapar de la monótona vida doméstica hacia el país de la fantasía. Se puede tener emocionantes aventuras sin peligro, hacer nuevos amigos, vivir en un castillo, no tener que realizar labores domésticas y deberes escolares jamás. Y quizá lo más importante de todo, se puede no tener que crecer nunca. O, es este lugar, decía Ray Bradbury, diez minutos antes del sueño, donde nos vendamos las heridas, nos ponemos los pies en remolio, soñamos que somos mejores, nos adormecemos con poesía en los labios, y decidimos que a la humanidad, por muy maliciosa, mezquina y estúpida que sea, habrá que darle otra oportunidad al amanecer. En otro lugar del mundo en el corazón del Mediterráneo occidental de nuevo un artista busca arrancar el viejo humor de las piedras Se trata de Pinicio Arciola que hace un año exponía sus esculturas al aire libre en la ciudad de Ocheburgo El título de la muestra era Piedras Sonoras El escultor busca las piedras de los montes de su propia tierra la isla de Cerdeña se trata de un tipo de basalto con el que están hechos los muragios, estructuras de piedra que sirvieron de refugio hace tres mil años a los hombres de la edad del bronce de Mediterráneo para crear sus piedras sonoras la ciudad utiliza grandes bloques de basalto que sólo trabaja por una cara quedando el otro lado sin manipular se trata de una piedra de color de arena suave, austera deliciosa que se atreve a jugar con el viento, acostumbrada a retener en sus galletas el tiempo y los lagartos. Este proceso singular sobre una piedra capaz de cantar con las claricias de la brisa o la suave presencia de una mano, fue durante los años 90 del pasado siglo que Sciola realizó sus primeras piedras sonoras, bloques de basalto, atravesados por incisiones profundas, a veces cronéticas. El viento vibra sobre estas piedras y el rumor que se desprende de ellas es la voz de una piedra. Un material aparentemente muro encuentra su propio sonido, mientras la piedra permanece en su tiempo de piedra. Pero la voz deriva de la imaginación. Hay textos que se construyen a través de una voz. Las vibraciones, la intonación, la sensación de que las palabras comienzan a vivir, la instantaneidad de un discurso interior, el ritmo y la atmósfera que se imprime en el texto. Dostoyevsky decía que escribía en voz alta. Y en religión uno puede escribir si no es hablando en voz alta. Es posible que se trate de un encantamiento. Es posible que la voz que surge del texto sea en realidad su metáfora, La más bella de las metáforas, la más eficaz, porque tal vez no hay otra metáfora, no hay otra metáfora más que la voz que cuenta. Esa voz es una voz ficticia, surgida de la imaginación, es un espejismo. Mediante esa voz las palabras se notizan. En ella se integra en tono, ritmo y se convierte en la caja de resonancia donde llegan otras voces, otros sonidos, todo el rumor del mundo. Justamente los clásicos son clásicos porque en cualquier momento, en el espacio y en el tiempo, son capaces de integrar en sus voces el rumor del tiempo, no en que fueron escritos, sino el rumor de cada tiempo en que son leídos. sería interesante indagar en el imaginario de la voz escrita en la era del jazz, por ejemplo el escritor recoge la música del tumulto las voces de su tiempo fue en mayo de 1968 ¿se acuerdan? en París, cuando los muros del quartier latén empezaron a hablar aquellos muros fueron también sonoros podríamos trazar una mitología moderna de la voz aquellas palabras escritas paredes fueron más poderosas que la palabra mediática. Desde aquellos días, las minorías humanas, las mujeres, los niños y los locos, empezaron a hacer uso de su propia voz, como lo habían hecho los primeros músicos que imaginaron las múltiples formas, las múltiples voces y los jazz. Al final de los años 30, un personaje de Sartre escucha los largos y secos lamentos del jazz, los sonidos blancos y afirmados del saxo en las orquestas de Ellington, los instrumentos, trompetas, guitarras, armónicas y trombones, imitaban la voz humana, pero también el grito del animal salvaje. El sonido que crea el saxofonista Johnny Hodgett era venido comparado con el de una voz. El rumor que surge del texto literario, como el jazz, participa de todos los sonidos, ruidos y voz en el entorno. Pero a veces es como si el escritor hubiera puesto un micrófono bajo el cerebro de sus personajes. Esta imagen se encuentra en Blancumbea a propósito de Joyce. En la cabeza de Bloom Joyce ha puesto un micrófono. Gracias a este fantástico espionaje que es el monólogo interior, nosotros hemos aprendido mucho sobre lo que somos. Pero no olvidemos que esta voz se crea en la imaginación del doctor. ¿Podemos referirnos a la banda sonora de la escritura? ¿Percibimos a través de las voces escondidas en el texto las tonalidades de la prosa, su estructura profunda, su música, su sensualdad? Esta voz contribuye a construir el sentido. ¿Para quién lee como Teseo en el hipólito de Eurípides los signos escritos hablan, cantan, gritan, mientras el ojo descubre el sonido y construye su estricto y particular significado. Pero aquella poesía que nos permite la voz, que hemos imaginado, nos lleva a otros lugares donde pueda haber otras voces. nos lleva al interior de otros tiempos que no existen, aunque sepamos que están cerca. Thank you.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
16/11/2005
FECHA_PUBLICACION
17/11/2005
OBSERVACIONES
Agradecemos el apoyo de Canal 22 y la Dirección General de Televisión Educativa para la realización de este programa
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
25
CONDUCTOR
Daniel Goldin, escritor
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Illa Geisel Serna Munguía

