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CUID
MW-03532
TITULO_SERIE
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 25
SINOPSIS_SERIE
Mirada sobre la vigencia de obras que, más que objetos de prestigio, funcionan como marcos culturales y estéticos para dialogar con la experiencia, construir sentido y ampliar la interpretación del mundo. Su potencia radica en conectar tiempos y generaciones, ofreciendo modelos narrativos, éticos y simbólicos que iluminan conflictos contemporáneos y fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico.
La consigna es leer con—y no desde—los clásicos: en prácticas vivas, con mediación sensible, acervos disponibles y espacios de intercambio. Así, cada lector resignifica los textos desde sus circunstancias, evitando su uso normativo.
Se invita, además, a concebir el canon como repertorio dinámico: un territorio que se reconfigura según las prácticas de lectura y la diversidad cultural, en lugar de una lista fija. Leer con los clásicos implica también cuestionar y ampliar lo considerado valioso transmitir.
En suma, la lectura de los clásicos se entiende como práctica social y estética que sostiene la memoria, fomenta el diálogo y enriquece la vida cultural
EXTRACTO_SERIE
Leer con los clásicos implica dialogar con obras que conectan tiempos y generaciones, fortalecen la imaginación y el pensamiento crítico, y permiten construir sentidos propios desde prácticas lectoras vivas y diversas
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Marcelo Birmajer (Argentina)
SINOPSIS_PROGRAMA
En su 25ª edición, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), es punto de encuentro que fomenta diálogos y promueve la lectura
EXTRACTO_PROGRAMA
El escritor argentino Marcelo Birmajer habla de la importancia de la literatura clásica en el proceso creativo del escritor.
N_PROGRAMA
6
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:51:29:19
PARTICIPANTES
Marcelo Birmajer, escritor
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Marcelo Birmajer (Buenos Aires, 1966)
Destacado narrador argentino cuya producción abarca novelas, cuentos, ensayos, historietas y guiones cinematográficos. Entre sus obras más reconocidas figuran Un crimen secundario, El alma al diablo, Tres mosqueteros y los ciclos de relatos Historias de hombres casados, traducidos a varios idiomas y ampliamente difundidos.
Como guionista, coescribió El abrazo partido, película ganadora del Oso de Plata en el Festival de Berlín 2004. Su trayectoria ha sido distinguida con dos Premios Konex, en Literatura Juvenil (2004) y Guion de Cine (2011).
Además, ha colaborado de forma constante en medios como Clarín, Página/12, ABC, El País y El Mundo, consolidándose como una voz influyente en la prensa cultural hispana.
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Ha dirigido proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Marcelo, además de su propia obra de fusión y de su propia obra mensallista como traductor. Ha trabajado también en la versión a partir de mitos y cuentos clásicos. Y entonces cuando hablábamos en este seminario de invitar a gente, pienso que Marcelo se lo merece por dos razones. Una, porque ha pensado, ha trabajado esta cuestión de la tradición y de cómo se recupera, cómo se hace presente. También, no lo quiero hacer subir porque después ya no va a salir por las paredes, pero es porque pienso que va a ser un clásico, por lo menos entre mis apuestas personales lo es y si no pues la posteridad se joderá pero para mí de los que valen la pena me dio muchísimo gusto haberlo leído haberlo publicado me da muchísimo gusto tener la oportunidad de invitarlos a ustedes a escucharlo a leerlo sobre todo eso es todo gracias buenas tardes muchas gracias por recibirme en México ya es la tercera vez mi tercera visita la primera vine a entrevistar a Arsacio Banegas el luchador de CACH que había entrenado a Fidel Castro y a Che Guevara en lucha cach. Cuando salieron de Zutapán, si no me equivoco, rumbo a la costa de Cuba en el barco Grama, que murió hace unos pocos años. Yo me había mandado una revista muy fashion de Argentina, una revista muy cara, a cubrir las exequias del Che Guevara en Cuba, y luego a este personaje en México. Esa fue mi primera visita. La segunda del año pasado, que vine a presentar el siglo XX, a esta misma feria, en esta misma sala, y ahora está. A mí siempre me llama la atención, antes de entrar en el tema propiamente dicho, Me llama la atención cómo los libros y las historias inventadas en general funcionan como pasaportes, como pasajes. Yo, con el escaso dinero que he logrado juntar en mi vida, nunca hubiera podido recorrer el mundo como me lo permitieron las historias que inventé. El 80% de los viajes que realicé en mi adultez se deben a que inventé historias y no al escaso dinero que logré juntar. Y cuando se habla de lo catastrófico que es el mundo y de los males de la globalización, etc., yo siempre reservo mi esperanza de que todavía si una persona cuenta buenas historias puede llegar a recorrer el mundo. pese a que no se haya destacado en los negocios. Cuando fue la catástrofe económica del 2001 en Argentina, como en todos los años, yo recorría los colegios para hablar con los chicos sobre los libros que habían leído, libros de notoría que habían leído. Y yo les señalaba cómo... ustedes saben que la crisis del 2001 la crisis económica básicamente fue que todos los argentinos que tenían ahorros en el banco los perdieron el Estado sustrajo las propiedades la propiedad privada expresada en dinero que tuvieron los bancos se perdió por completo de hecho lo que les decía a los chicos es leer historias no solo tiene una expresión espiritual, sino también financiera, porque toda la riqueza expresada en dinero se había esfumado en segundos. Pero las historias que les habían contado, las historias que les habían contado iban a permanecer en ellos por el resto de su vida. Y que no se burlaran de mí cuando les decía que esas historias que les habían contado les iban a resultar más redituables económicamente que el dinero en billete que hubieran podido juntar. Que las crisis económicas son cíclicas y tarde o temprano viene un crack. Tarde o temprano se mueve el piso económicamente. Pero las historias, el conocimiento que uno logró incorporar dentro de uno, eso no se pierde nunca más. Y la prueba está en que en medio de la crisis del 2001 yo logré sobrevivir gracias a que había logrado que mis historias llegaran a Europa, a otras partes de Latinoamérica, pero eran las historias. Y eso es lo primero a lo que yo llamaría un clásico. todas aquellas historias que escuchamos en nuestra infancia y que siguen funcionando dentro de nuestro a lo largo de nuestra adultez y de nuestra ancianidad. Porque si un clásico en el mundo es aquella historia que perdura a través de los siglos, un clásico en un hombre es aquella historia que perdura a lo largo de toda su vida. y un escritor puede hacer funcionar aquella historia que le contaron inventando una nueva por eso el título de este encuentro para mí eran las historias que me he contado en las que invento yo no podría haber inventado ninguna de mis historias sin haber escuchado primero las que me contaban todas mis historias desde la primera hasta la última letra, son deudoras de los escritores que nos precedieron. Pero en una persona que no es escritor, las historias que le contaron pueden funcionar de manera muy distinta. A la hora de conocerse a sí mismo, a la hora de conocer a los demás, pueden funcionar en el amor, Pueden funcionar a la hora de firmar un contrato o pueden funcionar frente al vacío de la vida cuando buscamos como un cigarrillo o un café algo que nos entretenga y nos haga sentir que vivir vale la pena. A mí muchas veces cuando me preguntan qué mensaje quiere transmitir con sus escritos, la verdad que desconozco por completo qué mensaje quiero transmitir. descubrí que el escritor después de haber escrito mucho después también supe que escribir era lo único que sabía ser así que no tenía más remedio que ser escritor pero no me propuse ser escritor, lo descubrí y lo mismo me ocurre con los mensajes nunca me siento a escribir pensando qué le voy a decir al lector pienso con qué historia lo voy a tratar de atrapar con qué historia lo voy a intentar emocionar o con qué historia lo voy a hacer reír pero no qué le quiero decir De hecho, muchos de mis cuentos no necesariamente reflejan lo que yo creo, no necesariamente reflejan mi pensamiento político o social. No son las cosas que siento, son las cosas que invento. A partir de lo que siento, invento. Pero si hay un mensaje que yo le pido a Dios que me permita transmitir, es dar ganas de vivir. Si hay algo que yo quiero hacer cuando el lector lee uno de mis cuentos, es que sienta que vivir vale la pena. no sé cómo pero que sienta que eso es lo que chisporrotea en profundo independientemente de lo que el cuento transmite yo creo que clásicos y mitos se unen en la literatura y en el pensamiento no todo clásico es un mito por ejemplo Pinocho es un clásico la idea de de Chepetto y Pinocho bueno, la del hombre dándole vida a la materia sí, tiene algo de mito de Prometeo y de hacernos nosotros los inventores de vida pero yo diría que en un personaje menor la historia de Cenicienta es un clásico, pero no un mito Pero todos los mitos son clásicos porque representan los conflictos básicos, ancestrales y sustanciales de la condición humana. Si es un mito es porque va a perdurar eternamente porque representa un conflicto nodal del hombre, independientemente de las culturas. Entonces, no todo clásico es un mito, pero todo mito es un clásico. De todos modos, yo creo que la literatura puede llegar a construir mitos. Es decir, que luego de una determinada cantidad de siglos podemos descubrir que en alguno de los cuentos que se han transformado en clásicos anidaba un mito. un conflicto o un elemento sustancial de la condición humana. ¿Se entiende muy con esto? Para escribir no fue que yo guardé en una caja aquellos materiales de las historias ya inventadas que me iban a servir en mi adultez. Yo recibí estas historias por el mero afán de escuchar historias. Las escuché como un niño porque quería divertirme. Las escuché porque la vida cotidiana me aburría. Las escuché porque es el día de hoy que no sé cómo vivir. Entonces, escuchando cuentos, veía un universo cerrado que empezaba, se desarrollaba y terminaba y que podía entender mucho mejor de lo que entendía la vida cotidiana. A lo largo de toda mi vida, siempre he perdido todas las cosas que tenía. Perdía los útiles en el colegio primario, perdía los cuadernos, las cartucheras, las mochilas. Yo creo que volvía de casualidad porque incluso me perdía a mí mismo. En mi adolescencia perdía la ropa, los carnets de los clubes y las novias. Y por eso las cambiaba tan a menudo. No porque quisiera cambiarlas, sino porque las perdía. Y en mi adultez, los documentos, el dinero y los cheques. Por ejemplo, la última que recuerdo es una empresa en donde estuve como un mes peleando para que me pagaran los dos cheques. Y dos meses para pedir disculpas porque los había perdido. Y me lo tenían que volver a hacer. Pero lo único que no perdí a lo largo de mi vida, lo único que no perdí, fue las historias que me contaron. Yo sigo recordando las historias que me contaron cuando tenía 5, 6, 7, 8, 9, 10 años. Y no solo las recuerdo, sino que las sigo pensando, las sigo reescribiendo. Y eso es lo que yo quería compartir hoy con ustedes. Las historias que yo inventé a partir de los clásicos y de los mitos que me contaron. Lo primero que quiero aclarar es que reescribir no es trasgredir, que reescribir no es cuestionar. Muchas veces se confunde repensar algo con cuestionarlo, o se nos enseña, esto ya desde el florecismo, como opuesto al conservadurismo, que todo hay que replantearlo y que todo hay que ponerlo en cuestión. Y pensar algo no es ponerlo en cuestión. Uno puede aceptar un hecho y al mismo tiempo repensarlo. Por ejemplo, yo creo que la convicción de que la vida y la libertad del otro son sagradas, perdón, o que la vida y la libertad del otro son indiscutibles, es una fe. No es una convicción cultural, no es un acuerdo mayoritario. Porque si decidiéramos por mayoría que la vida y la libertad del otro hay que respetarlo sí o sí, yo estoy seguro de que en muchos foros se votaría por no respetar la vida y la libertad del otro. Entonces no es una decisión democrática. Sin embargo, esta convicción puede merecer reflexiones o discusiones acerca de cuál es la mejor manera de aplicar esta fe. y la vida y la libertad de otros son sagrados. Entonces las pensamos, pero no necesariamente las cuestionamos, o al menos yo propongo no cuestionarlas, yo propongo no repensarlas. Y lo mismo me ocurre con aquellos cuentos clásicos o con aquellos mitos que yo reescribí. No es que quisiera trasgredirlos o señalar que estaba mal en estos cuentos, sino que simplemente tenía ganas de escribir mi propia versión. Eso también pasa muchas veces con los hombres que tienen dos o tres mujeres. Que no es que no les guste una, es que quieren tener dos o tres. No es que cuestionen la que tuvieron primero, sino que también les gustan otras más. Pero yo estoy hablando de literatura. Uno de los clásicos que nutrieron mi acervo ficcional y mi vida en general fueron las fábulas. Las fábulas de Sopo, de Samañego, de La Fontaine. Y yo encargué las fábulas, cuando me tocó a mí convertirme en escritor, y dije, ¿qué hago? Yo no sé de nada, yo no soy erudito en nada, pero dije, yo sé, hay algo que sé, yo conozco al dedillo las historias que me contaron. Y las encargué de dos maneras. Contando nuevas versiones de fábulas ya clásicas, y tomando el tono, el clima, el modo de hablar de los animales en las fábulas y escribiendo fábulas que no habían sido escritas. Voy a empezar con una de estas segundas, que se llama Las relaciones peligrosas. Una cierva se enamoró de un tigre. Temía acercarse a su amado. Cierta tarde, decidida a morir devorada antes que de amor, oculta tras unas ramas, dijo a su amado enemigo. Tigre, te amo, dame una oportunidad, si no te agrado, permíteme escapar. Bueno, aceptó el tigre que ya había comido. Atravesó las ramas tras las que se ocultaba la cierva y permaneció mirándola durante un largo rato. Luego la cierva propuso casamiento y el tigre aceptó. En la fiesta, los tigres no fueron porque desaprobaban la boda, el tigre se lanzó sobre los amigos y familiares de su reciente esposa y comenzó a devorarlos uno por uno. ¿Qué haces? gritó desesperada la sierva cuando ya quedaban pocos de los hinchos. Si te enamoras de tu enemigo, dijo el tigre, ten al menos la fidelidad de abandonar a tus amigos. Bueno, esta es una fábula inventada desde el sitio al final por mí, pero nunca la podría haber escrito de no haber leído las fábulas también salvajes que contaban los españoles y los franceses en cambio en esta piel de león toma una fábula clásica y le cambia el final y el sentido. En aquellos tiempos en que el león aún era el rey de la selva, un burro se disfrazó con una piel de animal soberano. Iba el burro oculto bajo su piel de león, asustando a los tigres, a las tirafas, a sus patisámigos, cuando una cigüeña vio asomar la punta de la oreja del asno y gritó «Es un burro, un burro oculto bajo piel de león». Rodearon todos los animales alfarsantes. Poco dispuestos a aceptar bromas, se le acercaban con asesinas sin función. En la mano del mono brilló un cuchillo y el león se disponía a dar la primera dentillada. El burro, ligero, arrebata con sus dientes el cuchillo del mono, hace un largo y longitudinal corte en la piel del león y grita. Miren, miren lo que hay bajo de su piel. Carne, sangre, huesos. Es como todos nosotros. Su sangre es roja como la nuestra. Sus huesos blancos como los nuestros. Nada le autoriza a ser el rey. Él también se esconde bajo una piel de leal. Con la otra fábula en que dice esto mismo, Y también al final es la tortuga que quería volar y que le hiciste a dos pájaros que tratan de desalentarla, que por favor la lleven por los aires y los pájaros le hiciste. Y a las tortugas como los niños, que son las únicas creativas terrestres que pueden permanecer pidiendo algo eternamente sin perder la dignidad, Convence a los pájaros de que la lleven por los aires. Y los pájaros le dicen, le vamos a llevar. Vos vas a morder un palo con la boca, pero ojo, no hables. Porque si hablás, te caes. Y la tortuga dijo, por supuesto. Cuando la iban llevando, bueno, la llevaban por la ciudad de México. Y la tortuga no pudo soportar la admiración. Y abrió la boca para decir, qué vellé. Y cayó. Se le abrió el caparazón. Mientras agonizaba, los pájaros se le acercaron a decirle, yo te dije, y empezaron a reprenderla, mira lo que has hecho, ustedes saben que ahora lo supimos hace muy poco, las tortugas vivían cerca de 200 años, hay una misma tortuga en Australia que ya está por cumplir 200, y los pájaros le dicen, mira lo que has hecho estúpida con tu larga vida, y la tortuga a punto de morir las dijo, es que yo quería volar, no vivir mucho. Otro de los mitos que escalonaron en mi infancia eran los mitos hebreos, o más precisamente la historia de la Biblia. Yo leía una edición de Seagal de la Biblia para niños, y la Biblia, hablo del viejo testamento, siempre tiene un viejo de incomprensibilidad. En cada una de las historias hay un elemento de parábola, hay un elemento de enseñanza, pero también hay un elemento de misterio. Nunca termina de quedar claro por qué los personajes hacen lo que hacen. Y eso es lo más parecido que tiene la vida. Una de las historias que a mí siempre me fascinaron era la de Sansón, el hombre más fuerte del mundo. A mí, de chico, una de las cosas que más me desagradaba era que me cortaban el pelo. Sin embargo, en el cuento digo que hasta en el infierno debe haber amigos, porque en la peluquería yo tenía un peluquero al que yo quería mucho, que en el cuento lo llamo Elías Wiesemann, porque me contaba historias. Mientras me cortaba el pelo me contaba historias. No sé si para que yo me olvidara de que me estaba cortando el pelo, o porque a él lo aburría cortarme el pelo. y un elemento muy interesante que tenía es que yo lo veía en el espejo mientras me narraba tenía alguna semblanza alguna semejanza con ver la televisión era muy distinto y no sé explicarlo bien pero hay algo de inquietante a veces muy atrapante de ver en el espejo a alguien cuando me lo encuentro a los peruceros vemos en el espejo no nos damos vuelta los vemos en los textos y hablamos con ellos en los textos no es exactamente una persona es el reflejo de una persona y cuando nos terminó de cortar el pelo y lo miramos a dar en la mano no es la misma persona que nos estaba contando el cuento en los textos la persona que nos estaba contando el cuento en los textos es un ser mágico la persona que ya no nos corta el pelo y que estamos medio pelados y desangelados y le damos la mano es una persona como alquiler esa tarde la digo mi peluquería porque es la peluquería de mi barrio, el once, cuando me empezó a cortar, a mí me empezaron a caer lágrimas, sin que yo me diera cuenta. Y fue él el que se dio cuenta mirándome al espejo, porque yo estaba llorando. Elías detuvo el corte, me miró en el espejo y preguntó con calma qué me pasaba. No quiero que me corten el pelo, dije. Pero si ya te lo cortaste cientos de veces. Siempre vuelve a crecer. pero yo quiero tener el pelo largo. Elías asintió con la máquina en alto. Bueno, emparejo un poco y lo dejamos. ¿Y a mis padres qué les digo? Ya se te va a ocurrir algo. Me quedé callado, sin atinar al levantarme del sillón ni pedirle que me siguiera cortando. Finalmente, confesé. La verdad es que Tamara me dijo que si me corto el pelo, deja de ser mi novia. Elías volvió a mirarme a los ojos en el espejo. De un modo totalmente extraño, retomó el corte de mi pelo y yo no lo detuve. ¿Vos sabés cómo capturaron a Sansón? me preguntó. Los filisteos le cortaron el pelo, respondí, que era su punto débil, como el talón de Aquiles. Muy bien, dijo Elías interrumpiendo el corte y miramos también en el espejo. ¿Y cómo sentieron los filisteos de que para vencerlo debían cortarle el pelo? Porque se los dijo Dalila, su esposa, agregué, feliz de saber la respuesta y algo olvidado de mi rapada. ¿Y por qué Sansón le contó a Dalila su secreto? Bueno, Cabilé, porque era la esposa. Ah, pero no es tan fácil, dijo Elías. Los filisteos le habían pedido a Dalila que averiguara cuál era el modo de vencer a Sansón. Ella acosó a su marido a preguntas, hasta que él le respondió. Si me atan con siete cuerdas de corteza fresca, soy tan débil como cualquier hombre. Esa noche, Dalila ató a su marido como le había indicado y al día siguiente llegaron los filistos. Llegó Atilio, que era el ayudante de Elías, y me ofreció un vaso de agua, pero yo estaba demasiado sumergido en la historia. Por supuesto, Sansón rompió las siete cuerdas, siguió Elías, como si se tratara de tela de araña y rechazó a sus captores. Pero Dalila, en lugar de mostrarse arrepentido, le reprochó a Sansón no haberle dicho la verdad. Y permaneció reclamando en el secreto hasta que Sansón finalmente le confesó que si notaban con siete sobras nuevas, nunca antes utilizadas, podrían vencerle. Esa misma noche, Dalila ejecutó este nuevo truco. Pero cuando llegaron los filisteos, Sansón volvió a deshacer el nudo como si lo hubiera hecho un niño. Durante esta parte del relato, Elías había vuelto a interrumpir el corte de pelo. Yo parecía una mezcla de pump y hippie. Si en ese momento hubieran entrado filisteos, no sé si me hubieran atrapado, pero seguro se habrían reído. Daniela continuó quejándose de las mentiras de su marido, siguió Elías, hasta que Sansón dice la Biblia que con el corazón pesado por las traiciones y mentiras de la mujer amada, le dijo la verdad. Si me cortan el pelo, dijo Sansón Quedaré débil como cualquier otro mortal Mi pelo nunca ha sido atipado Esa noche, uno de los filisteos Portó hasta el último de los bucles dorados En la cabeza de Sansón Y el día siguiente, lo atraparon Cerró la historia el día Levantando una tijera con su mano izquierda Y abriéndola y cerrándola en el aire Pero después se vengó, dije Derribó las columnas del templo de los filisteos y los mató Murió con ellos, me recordó Elías Además, ya mucho antes le habían arrancado los ojos Permanecí en silencio unos segundos y pregunté ¿Y por qué le reveló el secreto a Dalila? ¿No dijiste que era la esposa? Me remedió Elías Pero yo no sabía que ella ya le había preguntado antes Y que lo había traicionado dos veces Entonces, me dijo Elías No tengo idea, dije ¿Por qué no lo abandonó la primera vez que lo traicionó? Elías demoró unos segundos para responder. Ese es el verdadero secreto que Sansón nunca reveló. Tal vez el propio Sansón no sabía en realidad cuál era el método que podía debilitarlo. Quizás la única manera de vencerlo era el amor, no el corte de pelo. ¿Y qué podría haber hecho? pregunté. —Vos diste una respuesta, me dijo Elías, abandonarla, o simplemente no hacerle caso. —No revelarle sus secretos, dijo. —No hacerle caso, repitió Elías. Ahora había caído el sol, pero todavía no asomaba la primera estrella. Yo veía pasar los judíos practicantes por la calle Uriburu, viniendo de la valle hacia los templos de la calle Tucumán. Una mujer pasaba de la mano de una esta hermosa con trenzas, a la que yo había visto muchas veces, pero no sabía el nombre. El cielo proyectaba una luz que no era del sol ya retirado, ni de la luna que aún no había llegado. Elías, dije con decisión, córteme el pelo. Este es un libro, se llama Mitos y recuerdos, Y viene, digamos, a entrar en la exacta categorización que estoy tratando de definir. Porque en este libro lo que yo hice fue tomar la Elíada y la Odisea en orden cronológico y con cada uno de los mitos griegos contar una historia que pudo haberle ocurrido a un joven de nuestro tiempo. Y esa es para mí una definición de clásico. Una historia que sigue funcionando como si fuera narrada por un contemporáneo. Lo voy a leer entero, el mito, porque tiene un valor epistemológico, si quieren, didáctico en el sentido de cómo trabajé este tema. El talón de Aquiles. Aquiles fue el más elogiado entre los héroes griegos que pelearon en la guerra de Troya. Era hijo de Tepis y Peleo. Su padre era un poderoso rey, jefe de grandes ejércitos. Su madre, Etis, una diosa marina que intercedió ante el principal de los dioses, Zeus, para que le permitiera ser invulnerable a su hijo. Aquiles fue alimentado con médula de leones y tigres. A poco de nacer, su madre lo sumergió en la laguna Esticia, cuyas aguas volvían al cuerpo humano invencible. Pero tal vez, con el excesivo cuidado de las madres, lo sostuvo por un talón mientras lo sumarquía. Y ese talón quedó seco. Disculpenme que incorpore acá un elemento. Con el excesivo cuidado de las madres, ustedes saben que se dice que las madres son sobreprotectoras. Mi madre cuando nací, en vez de cortar el cordón umbilical, lo hizo plastificar. Me decía, no está yendo muy alto en la maca y yo todavía no me había subido. Bueno, pero la madre de Aquiles efectivamente lo agarró del talón, no lo quería perder y lo dejó vulnerable Por tanto, Aquiles era todo invulnerable, salvo el talón de uno de sus dos pies No sabemos si el izquierdo o el derecho En el resto del cuerpo, ni las flechas, ni el fuego, ni las piedras podían ocasionarle menor daño pero como los dioses participaban de esta guerra jugando con los humanos cierta vez que París, el príncipe trollano que por raptar a la griega Helena originó esta sangrienta guerra disparó una flecha envenenada contra Aquiles el dios Apolo dirigió la punta hacia el talón vulnerable de nuestro personaje y Aquiles murió y acá viene un dibujo y la historia contemporánea que retoma el mito Sentado bajo la ventana del aula de mi colegio primario, yo me preguntaba ¿Por qué lo consideraban tan valiente si era invulnerable? ¿En qué consiste la valentía de una persona que sabe que nada le puede hacer daño? Y solo una pregunta ¿Y los que estábamos allí sentados, podíamos llegar a tener algún remoto parecido con Aquiles? A primera vista no Nuestro cuerpo es totalmente vulnerable Todo nuestro cuerpo es vulnerable El fuego nos quema, el frío nos hiela, las flechas nos hieren Nuestro cuello es tan frágil como nuestro talón Sin embargo, uno de los chicos sentados en aquel aula Bastante lejos de la ventana, más bien cerca del pizarrón A la izquierda, me sugirió lo contrario Se llamaba Gastón, era petizo y algo tímido El grandote del aula, un repetidor llamado Zurlo, se burlaba de él continuamente. Feas burlas. Y además, esto era lo peor, le pegaba en la cabeza o le tiraba de una manera muy fea de las orejas. Una mañana, Gastón se le tiró el cuello a Zurlo y comenzó una pelea. Por supuesto, Zurlo ganó. Le pegó en la cara y en el estómago. Y Gastón quedó tirado en el piso, pero sin llorar. Si me volvés a tocar, le dijo Gastón a Zurlo desde el piso, le voy a volver a pegar. Zurlo no volvió a tocarlo, ni a burlarse de él. Viendo el maldito Gastón, tendido en el piso, pero con su actitud intacta, lo comparé con Aquiles y pensé. Los seres humanos somos al revés que Aquiles. todo nuestro cuerpo es vulnerable salvo un talón invencible ese talón es nuestra voluntad bueno, después hay otro cuando Ulises llega a la isla de los otófagos que son esas personas que comen la flor del loto y olvidan todo les advierten que no se quede en esa isla porque va a comer la flor del loto y se va a olvidar de regresar a Isla entonces yo cuento una historia de un tipo llamado Carbonero muy chiquitito también como Gastón, una historia real, en la casa de los padres le pegaban, una vez le atropelló un camión, y lo cuento con gracia porque sobrevivió, y le volvió al mes totalmente maltricho, pero sincero, y yo me preguntaba cómo había sobrevivido a que le atropelló un camión, y sobrevivió, y bueno, en la historia es parte de la invención de todos como Barbonero siempre escribía frases de una hoja y la guardaba en un bosque. Fuera de las tareas del aula, él escribía y lo guardaba, en frases. Y yo una vez no pude más conmigo y le pregunté qué hice en esta hoja. Y me dijo, las cosas que quiero olvidarme. No entiendo, le dije. Anoto todas las cosas que quiero olvidarme y al final del día me dijo si me lo olvidó. Pero si no te vas a olvidar nunca, le dije Tenés razón, dijo Carbonero pensativo Tal vez entonces no me las quiera olvidar Tal vez sea simplemente que no quiero estar todo el tiempo pensando en esto Pero me lo anoto para no olvidármelo del todo No pregunté más Pero yo sabía cuáles eran esas cosas y las que no quería pensar y lo que tampoco quería olvidar. Hace poco me lo encontré por la calle. Se casó y tuvo un hijo. Tiene una librería. Me pareció un hombre feliz. Bueno, este es para mí muy actual. Júpiter le envía un sueño a Agamemnon Agamemnon sueña que la siguiente mañana sería el día perfecto para conquistar Troyes al despertar está seguro que así iba a ser el sueño se lo había revelado pero Júpiter se lo había enviado precisamente para confundirlo, porque le había secuestrado a una bestala. En la historia, Bedoya, un chico bastante revoltoso, había soñado la noche anterior que su abuelo muerto le decía que si tomaba cuatro tazas de leche se volvía invencible. Bedoya desayunó aquella mañana cuatro tazas de leche y delante de todos, en el medio del aula, desafió a pelear al enorme batistiano. Por supuesto, en el primer segundo del primer recreo, Bedoya se hacía tirada en el suelo con un cachetazo en cada mejilla, totalmente derrotado. Pero yo lo soñé, dijo Bedoya. Mi abuelo me lo dijo en el sueño. Y había entre nosotros un sabio, que se llamaba Facundo, que le respondió, entonces tendrías que haberte peleado con patriciones en tus sueños. Bueno, la Odisea es la historia del retorno de un distrito a Itaca. Hay un poema, que es mi poema preferido, de Cavajes, que dice, cuando emprendas al regreso a Itaca, ruega que el camino sea largo. El poema también está diciendo que si Itaca no existiera, nunca hubieras emprendido el viaje. Y cuando llegues a Itaca y la encuentres fea y pobre, no te decepciones ni le reproches nada. Porque, repite, sin ella nunca hubieras aprendido el viaje. Pero hay que tener donde volver, porque si no, uno tampoco entra en el viaje. Y en el mito, en el cuento que sigue al mito, cuento la historia de cuando me perdí en la playa en Mar del Plata, que esa es una historia que utilicé en una película que se terminó en México hace poco que se llama El abrazo partido de la cual escribí el guión y ahí el personaje de la madre del protagonista le cuenta toda esta historia del protagonista, pero no cuenta el final de la historia así que si alguno vio la película gracias a que vino hoy acá va a escuchar el final yo me había perdido en la playa y a la vuelta cuando me encontraron me perdí como 4 horas al día siguiente me dejaron en penitencia con mi abuelo mi abuelo había llegado a la Argentina desde Polonia en el año 39 antes de que llegaran los nazis con la idea de llegar a la Argentina a juntar dinero y traer a su familia. Pero nunca los pudo traer porque los nazis llegaron antes de que él pudiera juntar el dinero. Y con este abuelo me quedé yo en la carpa. En Argentina llamamos carpa, a la playa, a protegerse del sol. Entonces yo le dije a mi abuelo, bueno, después de todo, en estos lugares donde estuve caminando, que estuve como cuatro horas, el mar era distinto, las cartas eran de otro color, hasta la gente era distinta. Yo no me perdí, encontré un lugar nuevo. Descubrí otro continente. No descubriste nada, decía mi abuela, te perdiste. No le dije. La arena era distinta y el aire era distinto. Yo no me perdí, encontré un lugar nuevo. Te perdiste, repitió mi abuela. Pero finalmente le pregunté, ¿cuál es la diferencia entre encontrar un lugar nuevo y perderse? Y mi abuelo con cierta tristeza contestó, saber cómo volver. En Los Caballeros de la Rama, que es este lindo, tomé los cuentos clásicos infantiles. Uno de ellos es Cenicienta. el rey que en su momento fue el príncipe que bailó con ella en el palacio está por morir y llama a su esposa y le dice en nuestra noche de bodas vos me dijiste que tenías un secreto que solo me ibas a revelar cuando llegara el momento no creo que quede muchos momentos más dice la anciana y dice, bueno, el secreto que yo te quería decir es que yo no fui la que bailó con vos en Palacio, ni la que salió corriendo, ni la que perdió el zapato. Cuando pasaron los soldados por mi casa, el zapato me entraba y nadie preguntó por el otro parque. Ustedes saben cómo la reaccionó a Fenecienza, probándole el zapato. de zapatos me entraba tú me viste me tomaste como esposa y ahora quiere repudiarme le pregunto a la esposa tenemos dos hijos ¿quién se va a encargar de ellos? por suerte por suerte los pasamos bien entonces ahora tenés que ir a visitar a nuestra hija a esa isla oriental anda tranquila, somos esposas me diste felicidad, amor yo te amo, bueno pero voy a volver rápido le dice porque quiero mandarte vivo se va, ni bien la esposa sale el rey casi milagrosamente revive porque la curiosidad es uno de los principales estímulos llama al primer ministro y dice esta no era Celiciente así que El zapato acá lo tengo. No vamos a hacer lo mismo. Andá a buscarla y esta vez encontrarla. Bueno, en estos 70 años que habían pasado, o 60, el reino había progresado mucho, habían avanzado tecnológicamente, incluso había ascensos. Y habían avanzado tanto que en todos los reinos vecinos estaban levantando los revolucionarios y querían quedar los reyes abajo. Pero esta vez el primer ministro utilizó las reglas de medición avanzadas y efectivamente encontraron a la mujer que había bailado con el rey en Palacio. Y la trajeron cuando ella llegó y la mantienen. Entonces el rey la miró y la mujer le dijo, yo fui la mujer que bailó con vos aquella noche en el palacio. Y sacó el zapato de cristal. El rey sacó el otro y se lo dio. Y ella agarró los ojos y el rey le agarró las manos. ¿Por qué no te encontré entonces? Preguntó el rey Supongo que porque primero Encontré a una chica A la que también le quedaba bien mis zapatos Y nunca se te ocurrió reclamar tu verdad La mujer hizo que no con la cabeza Y como el rey se la quedó mirando agregó, no quería casarme con un príncipe. Aquella fue la noche más hermosa de mi vida, dijo el rey. También de la mía, respondió la anciana, pero una noche no es una vida. Para mí sí, dijo el rey. ¿Y por qué no querías casarte con un príncipe, agregó? La anciana, cuya mirada de pronto el rey descubrió era igual a la de la muchacha con la que había bailado hace más de 60 años estaba por contestar cuando el rey le interrumpió. Tendría que haber buscado el rostro, le dijo, en lugar del pie. La anciana sintió, pero agregó, de todos modos, no me hubiera casado con un príncipe. ¿Por qué? Casi gritó el rey, con sus escasas fuerzas. Una expresión enigmática se pintó en la cara de la anciana y comenzó a decir, porque yo no creo que, pero su frase fue interrumpida por un poderoso murmullo que provenía de los jardines de palacio. El rey nunca lo supe, pero la gente de los reinos vecinos se habían sublevado contra sus respectivos reyes y unidos en un gigantesco ejército pasaban de reino en reino, sumando adherentes y descabezando a los reyes de cada sitio. habían llegado a su palacio. Primero los guardias, luego el primer ministro y por último la anciana salieron corriendo de la sala real y luego de palacio para no ser atrapados por maturra. Dice sus años, la anciana salió corriendo a tal velocidad que olvidó una de las zapatillas de cristal en el puerto real. Fue lo último que vio el rey antes de morir. voy a terminar con la reescritura de la becha durmiente que como ustedes saben y esas son las partes que más me fascinan de la dictadura infantil fue maldecida por una tía a la cual no habían invitado a la fiesta por eso siempre hay que invitar los parientes. Si hay algo por lo que uno no querría casarse nunca más es para nunca más tener que ver a todos los parientes en un mismo salón. Pero hay que invitarlos a todos. Ustedes saben que como no invitaron a la hada mala, y la hada la condenó en su cumpleaños de 15, a que si alguna vez se pinchaba con una aguja, iba a dormir durante 100 años. Y así fue hasta que el príncipe la rescató con un beso. ¿Recuerdan eso? Todos los reinos se quedaron bien. Pero los reyes, desprevenidos como todos los reyes, tuvieron otra hija. Y esta hija también, como Bella, cumplió años y estaba a punto de cumplir sus 15. Iban a hacer una gran fiesta. Los reyes estaban atarrados de que la tía se volviera a aparecer. Bella amaron al principal estratega de aquellos tiempos, y al doctor Estrogonov, para que les indicara una medida de seguridad para que fuera imposible que esta tía entrara de nuevo al salón. El profesor Tragonofo le dijo, miren, las brujas vuelan, desaparecen, no hay manera de impedir, no hay ninguna medida de seguridad absoluta o 100% efectiva para que no se metan al salón. Lo que yo recomiendo como asesor de seguridad es que le inviten. si la fiesta pasada por no invitarla tiró la maldición invitémosla los reyes se miraron y decían usted que es el principal de la seguridad y todo reino la vamos a invitar le mandaron una invitación de oro con un paje y finalmente llegó el día de la fiesta los 15 años de hermana de ella dormida y Iba a pasar la fiesta y la bruja no llegaba. Y la esposa del rey, como en estos casos, festejaba que no vino, se murió, se le quedó el carro. Cuando estaba por pasar a ese momento de la fiesta de 15 en que se habla de los parientes, etc., apareció la bruja. Y señalando a la pequeña hermana de ella, le dijo, yo te maldigo y si alguna vez te pinchas con una aguja, tú y toda tu reina dormirán durante 100 años la reina la miró desfavitada y dijo pero esta vez te invitamos yo recibí la confirmación de que vos recibiste la invitación y la bruja le dijo sí, sí, es verdad, me invitaron y yo la vez pasada dije que era porque no me habían invitado pero ustedes deberían saberlo, en realidad es porque soy mala Thank you.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
18/11/2005
FECHA_PUBLICACION
17/11/2005
OBSERVACIONES
Agradecemos el apoyo de Canal 22 y la Dirección General de Televisión Educativa para la realización de este programa
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
25
CONDUCTOR
Daniel Goldin, escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Illa Geisel Serna Munguía

