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CUID
M-06620
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 30
SINOPSIS_SERIE
Se presentan estrategias de fomento lector que combinan libros, tecnología, comunidad y familia para formar lectores autónomos, subrayando el papel de bibliotecas, escuelas y servicios de salud en asegurar un contacto temprano y constante con los textos. Se exploran las primeras experiencias narrativas y los juegos de imaginación y su influencia en el desarrollo psíquico, emocional y social de la infancia; destacando la importancia de la voz, el ritmo y las interacciones tempranas para construir un tiempo interno que favorece la creatividad y la representación simbólica.
EXTRACTO_SERIE
Se explora cómo las primeras experiencias narrativas y las estrategias de fomento lector fortalecen la imaginación, el desarrollo infantil y el acceso temprano y cotidiano a los libros.
SUBTITULO_PROGRAMA
Claudia Gabriela Nájera Trujillo (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Se explora la construcción de lecturas significativas dentro de una biblioteca escolar pública y las múltiples formas en que alumnos, docentes y familias se relacionan con los libros. A partir de experiencias cotidianas, se reflexiona sobre cómo reconocer al lector, diversificar las prácticas de lectura y estimular un entorno que favorezca el descubrimiento, la curiosidad y el diálogo. También se abordan estrategias para acompañar y, en ciertos momentos, dejar avanzar al lector de manera autónoma, destacando el papel transformador de la biblioteca como espacio de encuentro, exploración y formación lectora.
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre cómo una biblioteca escolar puede convertirse en un espacio donde lectores de distintas edades construyen experiencias significativas mediante prácticas diversas, acompañamiento y un entorno que favorece la curiosidad y el encuentro con los libros
N_PROGRAMA
6
N_TOTAL_PROGRAMAS
14
DURACION_TOTAL
00:45:37:06
PARTICIPANTES
Claudia Gabriela Nájera Trujillo, docente
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Claudia Gabriela Nájera Trujillo
Docencia, asesora técnico‑pedagógica y coordinadora de programas orientados al fomento de la lectura y la escritura. Ha participado en la selección de acervos para bibliotecas escolares y en la implementación de estrategias estatales para su desarrollo. Actualmente está a cargo de una biblioteca escolar en Chihuahua, donde impulsa un proyecto de lectura que involucra a toda la comunidad. Es autora del libro "…pero no imposible. Bitácora de la transformación de una biblioteca escolar y su entorno".
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Bien, buenas tardes, gracias por permanecer en sus lugares Otra característica importantísima de las personas que tienen la lectura Dedicadas a la lectura, su capacidad de resistencia Para la escucha, cátedra, enseñanza y reflexión Gracias por acompañarnos continuamos ya decía yo en la mesa anterior cómo se van conjuntando las informaciones de estas presentaciones cómo vamos conectando una y otra información y se van complementando y una parte complementaria y muy importante de este tipo de seminarios es la experiencia tanto la información que recibimos de experiencia de investigación, de trayectorias de personalidades, pero también la experiencia de personas que se dedican durante mucho tiempo a aventurarse a hacer estos proyectos, concibiendo ideas, llevándolas a cabo, como muchos de nosotros seguramente lo hacemos y estamos pensando en cómo organizarlas y sistematizarlas para después estar aquí también en este foro importante de lectura presentándolas. Claudia, conocí a Claudia hace mucho tiempo, pero apenas la reconocí mientras presentaba un libro hacía esfuerzos grandiosos para llevar un autor a Chihuahua a presentarlo. No sé qué, también este motivo, algo que nos impulsa a ir contra la adversidad y hacer trabajo de promoción, de organización para tener a los autores que nos gustan. Me gustó mucho esta presentación del libro. Me gustó también mucho, disfruté mucho del tono narrativo de Claudia en su discurso narrativo, espero que también ustedes lo aprecien ahora. Y fue una presentación del libro donde casi todos los presentes ya habían leído el título que se presentaba. Entonces el diálogo fue muy interesante con el autor en ese momento, Toño Malpica. Y de Claudia podemos también decir lo siguiente, es licenciada en educación primaria por la Universidad Pedagógica Nacional, la Antel Chihuahua, ha trabajado como docente frente a grupo en escuelas públicas de nivel básico. De 1996 a 1997 fue asesora del Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Lectura y la Escritura en Educación Básica. Algo que los maestros que nos acompañan podrían identificar fácilmente como pronales. Y del Programa Rincones de Lectura y de 2000 a 2005 de la Instancia Estatal de Actualización como parte del Programa Nacional para la actualización permanente de los maestros en servicio PRONAP. Desde el 2006 se encarga de la red de bibliotecas escolares en las dos zonas escolares de la ciudad de Chihuahua. También colabora voluntariamente en el programa nacional Salas de Lectura como promotora de lectura, talleristas, lee cuentos, así se llama, lee cuentos y coordinadora de la sala Tiempo de Leer, la cual está vinculada a la biblioteca escolar en 2008, publicó su libro, Pero no imposible, Bitácora de la Información de una Biblioteca Escolar y su Entorno, editado por Océano Travesía, se presentó ayer. Este año el Congreso del Estado de Chihuahua, el Honorable Congreso del Estado de Chihuahua, le otorgó la medalla Chihuahua al mérito educativo. Les los dejo con Claudia Gabriela. Un aplauso por favor, acompáñenme. Memorándum 1. Llegar e incorporarse el día 2. Respirar para subir la cuesta 3. No jugarse en una sola puesta 4. Escapar de la melancolía 5. Aprender la nueva geografía 6. No quedarse nunca sin la siesta 7. El futuro no será una fiesta 8. No amilanarse todavía 9. Vaya a saber quién es el fuerte 10. No dejar que la paciencia ceda 11. Cuidarse de la buena suerte 12. Guardar la última moneda 13. No tutearse con la muerte 14. Disfrutar mientras se pueda ese es un poema de Mario Benedetti que se llama Memorandum y quise iniciar con él un poco como conjuro para darme ánimos a mí misma porque les agradezco mucho que permanezcan a pesar del retraso de una hora ya que llevamos pero también les confieso que estoy nerviosa obviamente no es lo mismo estar de aquel lado que estar ahora de este lado agradezco mucho a los organizadores del seminario a Rebeca Cerda González por la invitación que se me hizo participar en este tema que es sobre la lectura significativa, Ventana al Mundo de lo Imaginario. Y con el agradecimiento va también la confesión de la sorpresa por la invitación. Yo me desempeño desde hace cuatro años en una biblioteca escolar de una escuela pública de escasos recursos allá en la ciudad de Chihuahua. Así que soy simplemente eso, soy una bibliotecaria y de pronto que a los bibliotecarios escolares se nos invite a participar en este tipo de foros, pues quizá no muy común. sobre todo cuando los bibliotecarios escolares cargamos a cuestas con ese prejuicio de que no hacemos nada, de que ser bibliotecario en una escuela es algo fácil o estamos ahí porque ya no encontraron dónde acomodarnos. Las expectativas que se tienen en algunas escuelas respecto al trabajo de un bibliotecario escolar son que sustituyamos a algún maestro cuando se ausenta y que cuidemos al grupo, que mantengamos resguardados los libros o que demos clases de lectura, así como el maestro de educación física da clase de deporte, luego se espera que nosotros demos clases de lectura. Pero, también una expectativa es que no trastoquemos para nada lo que ya está establecido en la escuela, la organización de la escuela. Si ustedes le preguntan a un director, a un maestro, ¿qué espera del bibliotecario? Difícilmente les va a decir qué espera que el bibliotecario transforme la biblioteca escolar en un lugar de encuentros significativos con la lectura. Y bueno, ese es el tema de mi charla, de la charla que voy a tener con ustedes. Cuando estaba preparando esta participación, Pues la primera pregunta que me surgió fue esa, ¿qué es una lectura significativa? ¿Qué entiendo yo como bibliotecaria escolar por lectura significativa? No les voy a decir toda la teoría que ustedes la pueden buscar en los libros, sino la explicación que yo misma me doy. Para mí una lectura significativa es aquella que resulta importante para el lector porque le reviste en un sentido en particular. Es aquella que le hace sumergirse, transportarse, verse reflejado, asombrarse, asomarse, descubrirse, entender, disfrutar. o cualquier otra cosa que le haga no olvidar fácilmente lo leído sino estarse lo releyendo repetidamente y seguirlo degustando aunque lo leído no sea grato. Es aquella a partir de la cual tomamos un rumbo distinto del que llevábamos. Luego me surgió la otra pregunta porque el tema es la primera lectura significativa y bueno, esa solo sucede en la primera infancia y yo misma me respondí que no, lo ideal me parece que es que sucede en la primera infancia, pero desafortunadamente la realidad, al menos en el contexto donde yo trabajo, es que muchos alumnos ingresan a la escuela primaria, que es en el nivel donde yo trabajo, sin tener un ambiente que los estimule a la lectura. Incluso muchos adultos están ahí sin haber tenido un ambiente realmente estimulante. Entonces, cuando ya me tranquilicé y dije, ok, no vamos a hablar solamente de la primera infancia porque mi trabajo es en el nivel de primaria donde tenemos alumnos de entre 6 años en adelante hasta los 11, 12 años. Entonces, surge la otra pregunta, ¿cómo sé, como bibliotecario, qué lector ha tenido un encuentro significativo con la lectura? Lo tradicional de pronto es esta serie de cuestionarios. ¿Aquí a alguien le han aplicado un cuestionario de lectura? Confiesen o levanten la mano de esos de qué se trató la lectura, quién era el personaje más importante y qué nos habrá querido decir él. Yo creo que a todos, ¿verdad? Bueno, pero a mí no me gusta aplicar ese tipo de cuestionarios. ¿Qué es lo que me hace a mí saber que los lectores que visitan la biblioteca han tenido un encuentro significativo con la lectura? Por ahí en el texto que ustedes encontrarán en este librito azul que les obsequiaron en su moral, hablo bastante de la lectura en voz alta y digo algunas cosas en relación a la lectura en voz alta, Pero aquí quiero hablarles también de cómo hay algunas pistas, hay algunas expresiones, hay algunos comentarios inmediatos que nos hacen saber que el lector está teniendo un encuentro significativo con la lectura. Y aquí me voy a permitir leerles un texto que escribí hace poco, que dice, algunos de estos encuentros significativos, producto del acto voluntario de leer, se evidencian cuando el lector quiere saber. El lector quiere saber si finalmente el chico cubano de la novela se muere o era solo un sueño. Quiere saber si es válido publicar opiniones contrarias a lo que piensa la mayoría o por qué la chica de la historia nunca quiso al protagonista a pesar de que éste era más bueno que el pan. El lector quiere saber, ¿a qué sabrían los guisados derramados sobre la cubierta del barco en medio de la trifulca organizada por los aprendices de pirata a la hora de escapar? Igual quiere saber si hubiera sido posible otro final menos triste para el principito. Otras veces quiere saber, ¿por qué el gigante conserva tantas historias para contar? ¿O cómo es que el Teotacho, que es tan gruñón, accede a prestarle los patines al pequeño Panchito? ¿O quiere saber por qué el rey, la reina y el principito fueron a visitar a un niño de clase popular? También el lector quiere saber qué sucede entre Jorge y Gloria en ese libro intermedio de la trilogía de esta novelita de amor que se nos perdió en la biblioteca. ¿Cómo quiere saber cómo nacen las mariposas luego de haber leído cómo nacen los patos y cómo nacen las ranas? Y a mí me encanta cuando el lector quiere saber, y me asombra que recurran a mí con esa expresión de búsqueda como si pensaran que por ser la bibliotecaria de la escuela, segurito tengo la respuesta. Y luego, cuando les respondo que no sé, o que comparto sus dudas, que yo también quisiera saber eso, desconectan su mirada de la mía y la lanzan al infinito imaginario, buscando aún. Después de dar una vuelta que a veces es larga y otras veces es supersónica, miran dentro de ellos mismos hurgando en su bagaje acerca de lo que acaban de leer porque simplemente quieren saber la respuesta a esa pregunta que como lectores les ha quedado rondando sin querer. Y cuando el lector quiere saber, mejor aún cuando me cuentan que tienen esas ganas de saber, no me queda duda alguna de que su encuentro con el texto ha sido contundente. Así que no necesito un formulario para verificar esas lecturas como no necesito verificarlas en forma alguna. Yo sé, confío, que entre el lector y el texto se van tejiendo preguntas y respuestas. y lo sé porque más de una vez, como seguramente a ustedes les ha pasado también, quisiera saber. Sí les ha pasado, ¿verdad? Que leemos algo y decimos, bueno, pero ¿por qué pasó esto y no aquello? ¿Por qué no se resolvieron las cosas de esta manera? Pero cuando externamos nuestra pregunta, nuestra duda, le estamos permitiendo al otro conocer que tuvimos ese encuentro significativo con la lectura. Otra pregunta que surge es, bueno, ¿cómo hacer de la biblioteca escolar un lugar de encuentros significativos con la lectura? Esta es mi biblioteca. Así estaba, en septiembre del 2006. Está linda, ¿verdad? ¿Alguien quiere ir ahí? Si gusta, leo. Y esta es mi biblioteca hoy, en septiembre del 2000, del 2010. Es ese mismo espacio, ese mismo lugar. Y ustedes se preguntarán cómo la hicimos. Yo también me lo pregunto. Muchas veces salgo de la escuela y digo, bueno, ¿qué hice hoy o qué pasó hoy? Porque a lo largo de estos cuatro años me parece que hemos avanzado de esta biblioteca llena de polvo y con las computadoras ahí desarmadas. a esta biblioteca llena de vida, llena de lectores y llena de libros. A partir de aquí voy a enunciar algunas cosas, seis cosas que me parecen importantes para transformar una biblioteca en un lugar de encuentros significativos con la lectura, pero no significa que en el orden en que las voy a mencionar se tengan que seguir en ese orden. No están ordenadas ni por importancia ni por lugar de aparición. Ya ustedes las acomodarán. Pero una cosa que es importante para transformar una biblioteca en un lugar de encuentros significativos es reconocerse a uno mismo como lector. En tanto no me reconozca como lector, será muy difícil que promueva el acercamiento de los otros lectores a la biblioteca. Yo tuve una infancia muy afortunada, mis padres eran maestros los dos, y nos llenaron siempre a mis hermanos y a mí de mucha cultura, de muchos libros. Nos acercaron al teatro, a la música, al cine, a la poesía, a los cuentos, a las novelas. Pero no se los cuento para presumirles que tuve esta infancia afortunada, sino que a mí me ha servido recuperar mi historia para situarme ahora como lector que tiene una responsabilidad ante los demás lectores. Eso que hacía mi padre de invitarme los sábados a la librería para que él comprara el Excelsior y me permitía elegir la revista o libro o cuento que yo quisiera. Y realmente me permitía elegir lo que yo quisiera de acuerdo al presupuesto. Pues ahora me permite entender que yo puedo darles a los demás la oportunidad de elegir. Eso que hacía mi madre de ponernos un librero lleno de libros y jamás, nunca, restringirnos la lectura. A mí nunca me dijeron, no, eso no lo puedes leer. Pero inteligentemente descubrimos después, los libros que no querían que leyéramos los pusieron a mi barrijo. También descubrimos que nos podíamos trepar al librero, ¿verdad? Pero ¿de qué me sirve ahora ese recuerdo? ahora como mediadora o como bibliotecaria, pues me sirve para idear estrategias de manera que los libros que considero que todavía no pueden tener acceso los estudiantes, a lo mejor los tengo en un lugar menos accesible, y así no me veo en la dificultad de estarles prohibiendo o estarles pidiendo que cambien del libro. Entonces, reconocerme como lector. Y aquí también quiero compartirles otra experiencia que sucedió estando allá en la biblioteca con este libro que ven ustedes aquí, que se llama ¿Y yo qué? Lucas y su hermana enferma. Este libro acababa de llegar en el acervo, en estas dotaciones maravillosas que nos envía la SEP. Y después de haber hecho la exploración de los libros nuevos con los niños, se regresaron a su salón y me quedé yo con este libro. Es un libro pequeñito, tiene ocho, no me regreso, tiene ocho o nueve páginas y habla sobre un niño que tiene a su hermana enferma y se pregunta, bueno, ¿y yo qué? Si mis papás siempre están con mi hermana enferma. Pero resulta que cuando yo leí yo este cuento, esta historia, pues me dieron muchas ganas de llorar. Porque en mi infancia yo siempre fui la hermana enferma. Yo me la pasé en los hospitales, me la pasé internada. Y entonces, pues yo era la hermana enferma. Y pensé en mis hermanos y cómo, dije, ah, con razón, me hacían tantas maldades y me quitaban los juguetes. Porque a lo mejor tenían ese resentimiento, ¿no? De que yo les quitaba la atención de mis padres. Incluso el libro me conforta cuando dice, y les puse la manera como cierre el libro, dice, no es su culpa estar enferma, no es culpa de nadie. Y después yo me quedé pensando, después de tantos años, Bueno, no tantos porque entonces ya les estaba diciendo mi edad, ¿verdad? Poquitos. De haber sido una niña enferma y ahora encontrarme en una biblioteca con este libro que me reconforta, porque esa es la palabra. Me reconforta cuando dice, no es su culpa estar enferma, no es culpa de nadie. Entonces se alivia un poco mi alma decir, bueno, realmente pues no era culpa. No era culpa de nadie. Pero ¿qué me permite hacer esto? Pensar que si este libro pequeñito me representa este significado, quiero creer que alguno de los muchos libros que tenemos en la biblioteca le reconfortará a alguno de los muchos niños o maestros o padres de familia que se acercan a la biblioteca. Me da esta esperanza. Bueno, si esto pasó conmigo, seguramente puede pasar también con alguien más. Entonces, es importante reconocerse uno como lector. Luego también hay que reconocer a los otros como lectores. Como lectores aún que todavía no dominan el sistema de escritura. Este libro, me encanta esta foto porque esto fue de cuando recién llegué que estaba acomodando el acervo y viendo si llegando el inventario, si habían llegado todos los libros y si estaban los de Pasos de Luna, al sol solito, eso seguramente alguno les resultará conocido. Y me topo con este libro que es Sopa de Calabaza y dice, a lo mejor no alcanzan a ver, pero esta vez rayado decía, me quedé en esta. O sea que alguien, un lector, probablemente un niño o niña por el tipo de letra estaba teniendo un encuentro significativo con este libro y no sé qué pasó, se acabó el tiempo, la maestra se lo iba coger, no lo sé, desconozco la situación, pero decidió marcar ahí con su lápiz, me quedé en esto. Y sacó la esperanza de que en otro momento iba a poder tomar el libro nuevamente. Yo tenía dos opciones, podía haberme enojado y podía haber dicho, pero qué sacrilegio, está rayando los libros, cómo puede ser posible que alguien se haya atrevido a rayar los libros. Pero no hice eso, preferí pensar de manera positiva, es decir, aquí, por lo menos en esta escuela, hay por lo menos un lector que está acercándose a los libros, porque esto fue cuando recién llegó. Cuando hablo de reconocer a los otros como lectores, me refiero también a particularizar, solemos hablar de la lectura y de los lectores de manera general, pero cuando ya les ponemos rostro, nombre y apellido y características, pues las cosas van cambiando. Aquí les presento algunos de mis pequeños lectores que visitan por ahí la biblioteca. Reconocerlos a todos en su individualidad y tratar de evitar las generalizaciones. Porque cada uno tiene una historia distinta, ya nos lo han dicho los expositores anteriores. Cada uno construye significados de manera distinta y a partir de sus experiencias, nos decía el doctor Romo, una mañana no hay dos personas que tengan la misma construcción de significado. Entonces, tenemos que pensar que trabajamos con individuos que no son una masa general de personas, sino gente, cada una con su historia. Cuando hablo también de reconocer a los otros lectores es que hay otros lectores que no son precisamente los alumnos. Igual en la escuela, la mayoría de las actividades o de las estrategias que emprendemos solemos pensar siempre en el estudiante, pero la escuela no se forma solamente por los estudiantes, están también otros adultos. Y aquí les quise compartir una fotografía de otro lector muy importante que hay ahí, que es el conserje de la escuela. Y les puse aquí un, para compartirles esta experiencia, porque eso fue muy simpático, él me pide muchos libros, lee más, se me hace que lee más que yo, porque yo por andar de bibliotecaria y por andar de viaje, no tengo tiempo de leer, él últimamente lee más que yo, y le había prestado el libro El País de las Sombras Largas, ¿alguien lo conoce? No, es un libro que habla sobre los esquimales y las costumbres que tienen los esquimales. Y de pronto llega la dirección y me dice, ¡Ah, maestra, ya le sacó el hígado y se lo comió! ¡Está bien chido, ya quiero ver qué más pasa! Y las demás maestras que estaban ahí alrededor, pues, se asustaron. Dijeron, ¿de qué está hablando? Es la nota roja de, sobre todo, cómo está la situación ahorita en Chihuahua. ¿Cómo que ya le sacó el hígado y se lo comió? Ya a esos extremos llegamos. Pero bueno, Leo estaba hablando de un libro. que le estaba resultando particularmente emocionante y quería compartirlo con alguien que hubiera leído también ese libro. El problema es que yo lo había leído hace ocho años y ya no me acordaba. Pero bueno, es importante entonces reconocer a los otros como lectores, independientemente de su edad, de su condición o de la función que tengan ahí en la escuela. Otro de los puntos que me parece clave es justamente dar de leer. el primer día que yo llegué a la escuela con esa biblioteca así llena de polvo y con unas mesas pesadas y difíciles de acomodar no pude ponerme a acomodar ese primer día porque iba yo así toda linda con ropa de oficina, tacones entonces pues no me iba a poner a bajar libros pero sí hice otra cosa que me pareció más sensata pasé salón por salón desde ese primer día Y les di de leer esta historia que probablemente algunos conozcan, que es una historia subversiva, hice un acto subversivo de interrumpir las clases pasando salón por salón. Y además pidiendo oportunidad a las maestras de leer este libro. En uno de los grupos fue posible, no me lo traje pero igual pueden buscarlo, seguramente lo encuentran ahí en el Fondo de Cultura Económica. que dice, en el norte de Turambul vivió una señora que era la más malvada de todas las señoras del mundo y que tenía unas uñas largas y puntiagudas con las que le gustaba rasguñar a la gente y usaba botas de pico con las que le gustaba golpear las rodillas de las personas. Yo traigo botas de pico hoy, pero prometo que no voy a hacer nada de eso. Entonces, es un texto muy fuerte. Y yo me atreví a leerlo ese primer día en la biblioteca. Y los niños de segundo estaban así como asombrados de que, ¡ah, caray, qué nos están leyendo! Y es un texto largo, entonces hice una pausa para preguntarles a los chicos si querían que se lo siguiera leyendo o si ya suspendíamos. Porque también no es fácil, si no se tiene la habilidad de escuchar, aguantar un texto tan largo. Espero que ustedes sí tengan la habilidad de escuchar. Ya aguantaron toda la mañana, ya no falta un cachito más. Y los niños dijeron, no, sígalo leyendo, sí, sí, sígalo leyendo. Y aguantaron todo el libro. Pero lo más significativo aquí, o la manera como yo me di cuenta de que fue realmente significativo, es que a la hora de salida estaban dos hermanitos, una niña y un niño. Y entonces el hermanito le dice a la niña, ¿ella es? Sí, sí, le dice la niña. Es ella, nos leyó un cuento y dijo que mañana nos va a leer más. Había sido significativo de manera que era una noticia por contarle al otro. La niña le estaba contando a su hermanito que alguien les haya ido a leer un cuento y que les iba a contar más. Y voltearon a mirarme así con curiosidad, como bueno, si le verás, si le verás. Entonces a mí me quedó muy claro que había que hacer esto, dar de leer. Hay un dicho que dice, hace el bien sin mirar a quién. Yo aquí no lo aplico, yo más bien digo, hay que dar de leer sí mirando a quién y mirando qué. Otra forma de dar de leer, que a mí me encanta, es la lectura en voz alta. Ahí estamos otra vez con la peor señora del mundo. No pude usar el Photoshop para borrarle ahí la lonjita, pero bueno, ni para... Siempre que estoy leyendo en voz alta, en las fotografías es algo muy trompuda, porque estoy leyendo en voz alta. entonces bueno, no me gustan mucho esas fotografías pero aquí se trataba de compartir y había que abrir también el espacio de la biblioteca esta fotografía donde están los niños en la biblioteca es del segundo o tercer día había que abrir la biblioteca y se asomaban y decían, de veras podemos entrar si me pasa, me pasa en el lugar entonces las cosas hay que ir asociando no esperarse mucho tiempo, sino hay que hacerlas todos los días, incluso uno de mis propósitos fue que todos los días hubiera por lo menos un acto de lectura desde la biblioteca hacia los demás. Pero hay que seguir dando de leer. A algunos les gusta la lectura en voz alta, como me ven ahí nuevamente, pero a otros les gusta leer en silencio. De pronto hay niños que reclaman y dicen ¡Ay, es que tiene mucho ruido, maestra! No podríamos que estuviera en silencio, a pesar de que no hay ningún letrero que diga que deben de estar en silencio. Y de pronto a otros les gusta saber sobre los autores de los libros o dónde fueron hechos esos libros. Y entonces dar de leer se convierte en un reto, porque hay que diversificar las formas en que uno da de leer. A pesar de que tal vez no sea lo que uno domina, casi siempre hacemos lo que más nos gusta. En mi caso me gusta mucho la lectura en voz alta, pero no me puedo quedar solamente con esa estrategia porque no va a ser suficiente o eficiente en todos los lectores. El día de ayer alguien me preguntaba, bueno, ¿y cómo le hace con esos lectores que no se acercan tanto a la biblioteca? Y yo tengo claro que la responsabilidad de la biblioteca no es con esos niños que sí les gusta leer y que se pasan todos los recreos ahí en la biblioteca. La responsabilidad es con todos los estudiantes. Entonces, mi estrategia o la manera como yo he decidido resolver eso es diversificando las estrategias. De tal forma que a la hora del recreo hacemos actividades como esta, de leer en voz alta. Y les digo yo a los niños, si pusiera un botecito aquí para cobrarles cada vez que les leo un libro, pues ya me habré hecho de algún fondo ahí para comprar más libros, ¿verdad? Porque de pronto todos quieren. Y curiosamente quieren que les lea en voz alta. Y aunque están escuchando el libro que ya le estoy leyendo al otro, quieren que le lea su libro. Entonces hacen trampa, escuchan dos o tres libros. Pero también tenemos algún día para la lectura en silencio, para esos lectores que les molesta el ruido. También tenemos un día para la presentación de libros a la hora del recreo. Y cuando es esa presentación de libros, trato de llevarles todos los referentes posibles en torno al libro. Dar información del autor, del país de origen del autor, de la época en la que... en la que se escribió el libro o la época que estaba escribiendo el libro. Aquí en este caso tenemos un objeto con este libro de Anderson, porque a mi manera de entender todo eso que nos dicen los teóricos, entre más referentes tengamos, pues va a ser más fácil que accedamos y que asignemos significado a lo que leemos. En este programa para la hora del recreo, estas son actividades en esos 30 minutos, pues también hay adivinanzas y acertijos para los que les gusta leer ese tipo de textos. O hay un mural para escribir las opiniones. Y esta actividad que pareciera muy sencilla, porque consiste en una hoja blanca con una frase o una pregunta, los chicos leen no solamente la opinión o la consigna que yo les di, leen también las opiniones que están escribiendo los demás. Y es muy frecuente que no estén de acuerdo con esas opiniones o que las rayoneen. Les comparto que la semana pasada, en jueves, justamente en estas actividades que hacemos por celebrar el Día Nacional del Libro, la opinión que les pedí a los niños es qué opinan sobre los libros. Y muchos niños escribieron, niñas, cosas favorables en torno al libro, que los libros podemos aprender en ellos, nos ayudan para no aburrirnos, nos ayudan para las tareas, son muy divertidos. Pero hubo una niña que se atrevió a escribir. No me gustan los libros, son un fastidio. Y entonces, otras niñas se alarmaron y dijeron, maestra, venga a ver lo que escribió Fátima. Voy y lo veo. Y le digo, ¿qué pasa? ¿Cuál es el problema? Pues es que mire lo que está poniendo, ¿por qué está poniendo eso? Le digo, porque es una opinión. y se van, ¿qué opinemos? ¿A favor o en contra? ¿Es una opinión? Pero ellas no se quedaron conformes y cuando yo me regresé adentro de la biblioteca, no sé quién, fue y tachoneó, fue y borró y corrigieron la frase de manera que decía, sí, me gustan los libros, no son fastidiosos. Pero esto quiere decir que ellos estaban leyendo también lo que escribieron los demás. Eso es, hay que diversificar, hay que dar estas oportunidades para que el lector tenga estos encuentros. Y a algunos les gusta de una manera, a algunos les gusta de otra. Otras actividades son cantar juntos, mirar películas. No a todos les gusta leer letras, ni muchas letras. Entonces hay que diversificar y hay que ofrecerles otras oportunidades distintas. Incluso esto de las canciones surgió porque un día llega una niña con un libro en la mano, un libro que para mí es uno de los tesoros que tenemos allá en la biblioteca, que es la canción de Cricri de la muñeca fea, un libro de 1967, y me dice, ¿me lees este? Y cuando yo lo vi, tuve la osadía de decirle, ¿sabes qué? Este no te lo puedo leer, porque este se canta. ¿Y se lo canta? No se los voy a cantar a ustedes, porque... Bueno, o tal vez sí, porque a lo mejor así ya se despiertan, ¿verdad? Pero No No, es que ustedes sí se saben La canción de la muñeca fea Pero lo que pasó aquí Es que la niña se quedó asombrada Y me vio así como ¿Qué estás loca? Porque les hemos vendido a los chicos La idea que leer, pues solo leer Las letras y ya Y me puse a cantarle Pasando el dedo por donde estaban las letras y me pidió que se lo cantara como cinco o seis veces y otra vez y incluso yo le dije, pero que no te cansas si soy muy desafinada no, pero otra vez porque como que no lo podía creer y después fueron llegando otros niños y por eso surgió la idea de que ah bueno, tenemos este otro tipo de textos las canciones también son importantes y quizás no van a leer libros algunos, pero van a iniciar leyendo las historias que están en las canciones otra cosa que hay que hacer es confiar en el lector y aquí les pongo una muestra del préstamo a domicilio que me parece un acto maravilloso justamente de confianza confiar en el otro si te estoy dando de leer si te estoy invitando a leer tengo que confiar en que vas a leer lo que tú quieras lo que tú elijas y que vas a cuidar ese material que es de todos y prestar libros para llevar a casa es confiar en que te vas a llevar y lo vas a regresar aquí se les dota cada año a los estudiantes de su credencial hay que llenar un balde y aquí les presenté más o menos datos numéricos, no soy muy afecta a ellos pero sé que son importantes de cómo ha ido creciendo o no el préstamo a domicilio de tal manera que en el ciclo escolar pasado pues el promedio de libros prestados por usuario fue ya de casi siete y medio libros. Aclaro, prestados. Si lo leyeron o no, no puedo dar cuenta de eso, aunque la mayoría sí los leen. Pero al principio no podían creer que se los iba a prestar. Y cuando se dieron cuenta que sí se los iba a prestar y que se los podían llevar a su casa, bueno, todos se remolinan ahí en la biblioteca y todos quieren llevar un libro a casa. Otra parte que me parece importante que hay que hacer es estimular el contexto lector. En la escuela hemos tratado de trabajar con los padres de familia y con los maestros, pero quizás no soy muy ortodoxa ni muy tradicional que digamos. Cuando yo invito a las familias, hay una actividad que se llama Leer en Familia, lo hacemos cada 15 días y van voluntariamente las madres de familia a la biblioteca, escogen libros para llevar a casa, entre 6 y 10 libros, y a los 15 días regresan y comentan qué pasó con esos libros en el hogar. Y por supuesto que en las primeras sesiones se les dan algunas recomendaciones generales, como comentar en la familia que van a participar en esta actividad, poner un lugar especial para los libros, y especialmente no presionar a los demás a que lean. Pero me interesa más que darles tips a las madres de familia para que trabajen con los niños, que ellas, mamás o papás, se desarrollen como lectores. Y aquí hemos tenido experiencias de adultos que a esta edad adulta han tenido un encuentro significativo con la lectura. Y a mí me encanta cuando eso sucede, cuando al principio empiezan a elegir libros para sus hijos. quiero este libro para fulanito y este para manganito, pero llega un momento en que dicen, quiero este para mí, quiero leer este yo, y quiero este, y los ocho libros que llevan son para ellas. Y a mí me fascina porque me parece que eso tiene todavía mucho más efecto, mucho más importancia a que estuvieran con esta actitud molona de madre de familia, de ándale, ya te traje libros, ponte a leer. Por ejemplo, comentaba ahorita Jesús, ya se nos está acabando la batería, de la presentación del libro que hicimos en Chihuahua del nombre de Cuautla, porque justamente una madre de familia se encontró con este libro, se lo llevó para leerlo ella, y con ese libro fue que descubrió que la lectura era realmente emocionante, divertida, que valía la pena. Incluso descubrió que era más fácil seguir un libro que seguir una telenovela en la televisión, porque si en la televisión, si se me pasa un capítulo, cuando regreso, pues ya no sé en qué va. Pero en el libro, ahí donde yo me quedé, claro que ella no escribía, aquí me quedé, usaba un separador. Ahí mismo puedo retomar la lectura. Rápido vinieron aquí a socorrernos. Entonces, esta experiencia de estas madres de familia que de pronto tienen estos encuentros con la lectura, o que dicen es que yo nunca pensé que me iba a gustar leer, o que en la biblioteca pudiera conocer a un autor de libros, porque hemos tenido autores de libros ahí en la biblioteca, dicen, nunca me imaginé que podía conocer a alguien que escribe libros. Me anima a seguir trabajando con los padres de familia, igual con los compañeros maestros. No les doy tips de cómo le hagan ellos con sus niños para que lean, Me interesa más darles de leer también a ellos, proveerles de lectura para que ellos se desarrollen como lectores. Como ya se nos acabó la batería, no crean que ya voy acá, no. Se fijan, uno depende de las tecnologías, ya se me acabó aquí la pantalla y entonces ahora qué sigue. Estábamos con que estimular el contexto lector, estimular a los padres, estimular a los maestros, Intimular el ambiente. Pero después de eso, ¿qué más hay que hacer? O además de eso, ya nada más quedan dos puntos. Acompañar al lector. A mí me parece como bibliotecario que es importante acompañar al lector. Sí, ya sabes. Y cuando yo digo acompañar al lector, me refiero a este ejercicio de lectura en voz alta. Gracias. Aquí estamos leyendo con un grupo de niños. un libro, todos juntos un libro, entonces yo leía una parte y ellos complementaban otra, o yo leía las primeras partes del capítulo en voz alta, ellos iban leyendo en silencio y luego ya le seguían ellos solos. Y de pronto hay una niña que dice, ay maestra, es que usted hace que nos emocionemos y queramos saber qué más pasa. Y para mí ese fue un importante reconocimiento, dije, ya vamos logrando algo aquí, porque efectivamente yo los acompaño al inicio de la lectura, yo les leo en voz alta ayudando a salvar estas dificultades que luego pueden tener para leer con fluidez. Y lo suelto cuando ya siento, cuando ya veo que ya se metieron a la lectura y que le van a seguir por cuenta propia. Entonces, obviamente que ya ellos avancen. De tal forma que esta actividad que la hacemos una vez a la semana, de pronto hay niños que entre una semana y otra de todas maneras quieren seguir avanzando. también acompañar al lector, bueno ya les decía esto de que este libro no se lee, se canta pero acá tenemos otro niño que está buscando algo en particular y confió en que yo le iba le iba a ayudar a hacer una búsqueda en el diccionario y entonces hay que acompañar al lector en lo que el lector necesite, no solamente en lo que uno crea que necesita y también además de acompañarlo hay que dejarlo solo esto de pronto nos cuesta trabajo de pronto como mamás o como maestras queremos sobreproteger al otro y nos da miedo dejarlos solos o pensamos, hijo, es que no va a poder es que si lo dejo solo va a fracasar o se va a equivocar, pero hay que dejarlo solo y aquí les traje fotografías de los niños en mi biblioteca en diferentes momentos que están, bueno, algunos no están leyendo solos, si se fijan por ahí hay dos que se están asomando a lo que está leyendo el otro, ¿verdad? Pero eso ya lo hacen voluntariamente. Y ahí hay un grupito de niñas que están con una investigación donde también hay que dejarlos solos, hay que enseñarles, hay que ayudarles, hay que orientarles, pero de pronto hay que dejarlos solos porque si no nunca van a aprender a buscar información en los libros. Y aquí más fotografías donde están ellos leyendo solos. Y de pronto me entra la ansiedad, digo, ay, porque los escucho, que están batallando para juntar las palabras, o que tienen el libro al revés, y de pronto tengo la tentación de correr, ayudarles. Y esto es muy complicado, no les puedo decir cuándo exactamente hay que intervenir y cuándo no. Esto va sucediendo sobre la marcha. Y a veces uno tiene que acompañar y a veces uno tiene que dejarlo solo. Aquí están unas chicas acomodando los libros. En los libreros, para mantener esta organización, es algo complicado porque bajan todos los libros y hay que volverlos a acomodar. Y yo suelo ser muy aprensiva, me gusta hacer las cosas yo. Entonces a veces les digo, no, no, no, déjenme que yo los acomode donde van. Pero de pronto me acuerdo que hay que dejarlos también a ellos. Y entonces me contengo y permito que ellas, que ellos, ayuden a acomodar otra vez los libros en su lugar. Y les digo, quise comentarles esto porque a mí se me dificulta de pronto dejar solo al otro. Quiero resolverle las cosas. Y bueno, ya para terminar, la biblioteca escolar entonces puede y debe, creo yo, ser un lugar de encuentros significativos con la lectura. y me he dado cuenta que no es tan difícil hacerlo, no es tan complicado ni es imposible. Si hacemos, o a mí me ha resultado hacer estas cosas de reconocerme como lector, reconocer al otro como lector, darles de leer de manera diversificada, estimular el contexto, acompañarles y dejarles solo, es la manera como a mí me ha permitido hacer de esta biblioteca un lugar donde los niños puedan ir a leer y puedan encontrarse. Esta es Suemi, una de nuestras alumnas con necesidades educativas especiales. Y esta es Cecilia. Qué placer poder sentarse así con toda una comodidad. Ya habían dado el timbre, ya se había acabado el recreo, pero ella todavía seguía ahí. Creo que sí se puede y se debe hacer de la biblioteca este espacio pues muchísimas gracias applause
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
16/11/2010
FECHA_INGRESO_ENTREGA
19/11/2010
FECHA_PUBLICACION
24/11/2010
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
30
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Moisés Maximino Buenrostro Luna

