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CUID
M-08918
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 34
SINOPSIS_SERIE
Se analizan distintas formas de fortalecer la formación de lectores desde una perspectiva amplia y creativa. Mediante conferencias, homenajes y diálogos con especialistas, se abordan aspectos que enriquecen el trabajo de maestros, bibliotecarios, promotores de lectura y profesionales vinculados con la literatura infantil y juvenil. Las reflexiones impulsan a vincular diversas disciplinas y a reconocer el papel del juego como origen del pensamiento. Con la integración de múltiples experiencias y enfoques, la propuesta resalta la literatura como una herramienta formativa y lúdica que favorece la relación de niños y jóvenes con los libros, las historias y la imaginación
EXTRACTO_SERIE
Se exploran enfoques para fortalecer la formación de lectores mediante conferencias y diálogos que apoyan a profesionales de la literatura infantil y juvenil, resaltando el valor del juego y la diversidad de disciplinas para enriquecer relación con libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Luis Pescetti (Argentina)
SINOPSIS_PROGRAMA
Se explora cómo el juego, la creatividad y la expresión espontánea permiten a niños y adultos encontrar su propia voz y sentirse visibles. A partir de situaciones familiares y cotidianas, se reflexiona sobre la necesidad de un espacio auténtico donde la risa, el afecto y el reconocimiento mutuo generen alivio y pertenencia. Se examinan las condiciones que favorecen esa expresión: libertad para elegir con quién y cómo jugar, ausencia de juicios, confianza y presencia afectiva. También se destaca cómo el humor y la observación atenta transforman la convivencia en un terreno de aprendizaje emocional compartido
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre el juego y la creatividad como vías para hallar una voz propia, generar pertenencia y transformar la convivencia mediante humor, afecto y reconocimiento mutuo
N_PROGRAMA
3
N_TOTAL_PROGRAMAS
15
DURACION_TOTAL
01:08:15:20
PARTICIPANTES
Luis Pescetti, pedagogo, músico y escritor
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escrito
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Luis Pescetti
Escritor, músico y comediante con una amplia producción dirigida a públicos infantiles, juveniles y adultos. Ha publicado más de treinta libros, entre ellos Natacha, Frin, El pulpo está crudo y El ciudadano de mis zapatos, obra por la que recibió el Premio Casa de las Américas. Su trayectoria incluye una destacada presencia en radio y televisión, así como la conducción del programa Hola Luis. Ha obtenido reconocimientos como el Grammy Latino al Mejor Álbum de música para niños, varios premios The White Ravens, el Premio Gardel y el Gran Premio ALIJA
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Ha dirigido proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
De muchísimas personas, de muchos niños. Me ha tocado escucharlos y decirles gracias, gracias Luis, gracias a ti y sentir cómo Luis había formado parte de su vida, de su vida íntima y de su vida familiar. Luis María Pesetti es... es él, es él mexicano de corazón es mexicano de corazón nació en algún lugar de Argentina que no es Buenos Aires en algún momento fue a Buenos Aires en algún momento estudió musicoterapia en algún momento por azares del destino viajó a Cuba y ahí se encontró creo que con Germán de esa con Andrés Bustamante que es otro grande y con Andrés le dijo ¿por qué no venís? o vienes más bien le dijo Andrés ¿por qué no vienes a México? y en México acá te vamos a ofrecer una chambita y llegó a México llegó a México y esa chambita se deshizo. Pero a los dos minutos ya tenía dos chambitas más. Así es de que Luis se quedó en México viviendo 12 años, muy gratos para él y muy gratos y muy recordables y muy importantes para muchísimas otras personas. Luis es, ya lo dije, musicoterapia, es una especie de pedagogo en el sentido más literal del término una persona que camina y que acompaña a los niños es escritor, es novelista, es humorista para niños y para adultos todas esas cosas es cantante, es autor, es compositor desde hace tres años se sabe más padre dos veces padre Y es padrísimo, ¿verdad? Entonces, Luis hizo durante muchos años acá un programa que yo me encantaba de escuchar, un programa en Radio UNAM, y realmente me fascinaba cómo Luis podía compenetrarse e involucrar a los niños y hacerlos hablar. Y sigo, sigo, sigo maravillado. Por eso cuando presento a Luis digo que Luis, como muy pocas otras personas en este campo de la literatura para niños y jóvenes, es creador de un público. Hay algunas otras personas que han creado un público, pero Luis además ha creado un público que es muy heterogéneo. Hace poco que tuve la fortuna de llevar a mi hijo chiquito al Auditorio Nacional, me di cuenta que solo un loco como Luis podía hacer que todas las personas fueran al Auditorio Nacional vestidas de pijama. ¡Iban de pijama! Luis dirá que solo en México puede hacer una cosa así. Entonces quiero agradecerle a Andrés Bustamante que lo haya traído a México y que le haya modificado su vida y que le haya modificado la vida a tantos otros. Luis me ha pedido que me haga un ladito cuando él va a empezar. Me voy a hacer un ladito y le voy a dejar ya la palabra. En verdad, Luis, es muy grato que estés acá entre nosotros, que nos deleites con tus palabras, que nos hagas pensar, que nos hagas jugar. Y bueno, agradecerte a nombre del pueblo de México, no del gobierno de México, que estés acá. Gracias. muchas gracias me hace muy feliz estar acá y quiero decirle que yo no le pedí a Daniel que se corra pero quizás si lo hice porque todo relato todo discurso, toda narración de alguna manera empieza en a quien se dirige y Daniel es una presencia para muchos, pero para mi tan fuerte tan importante por la combinación de su trabajo, su trayectoria. Pero Susan Sontag decía que lo que ella admiraba era la intensidad de la conciencia en las personas que conocía. Y me pareció una definición hermosa. La intensidad de la conciencia. Y es demasiado para tenerlo tan cerca, Daniel. No, no, no, no, no, no, no, quédate, por favor. Pero es cierto lo que digo. y aunque sueña elogio, es cierto, es cierto. Bueno, la plática de hoy trata, tengo aquí mi reloj, trata sobre desarrollar la propia voz, miren cómo tengo la mía, entonces, bueno, disculpen, pero fueron días muy intensos. A veces se usa un PowerPoint, yo voy a usar dos ejemplos musicales musicales para introducir parte de lo que voy a decir. Lo que voy a platicar tiene que ver con el juego, la creatividad y algunas cosas que favorecen al encuentro de esa creatividad en uno o en los niños, pero más que la creatividad, la propia voz. Y lo que yo llamo la propia voz es todo lo contrario de lo que es sentirse fuera de lugar, que es un título hermoso de un libro de Eduard Said y además de ser un título, un reflejo de lo que a él le tocó vivir. Entonces, digamos que cuando yo digo desarrollar la propia voz, lo que quiero es que los niños no se sientan fuera de lugar, nosotros tampoco. Una vez en un kinder había un niño muy inquieto, muy inquieto, y la mamá, entonces la maestra habla con la mamá y le dice la maestra, bueno, está esta situación, lo notamos así, no porque molestaron el kinder, sino porque observaban que él estaba muy queriendo llamar la atención. Y entonces la respuesta de la mamá, que fue lo que me quedó cuando me la contaron, fue que con él no tuve tanta mirada, no pude tener tanta mirada. Y me quedó, ¿vieron el silencio que se hizo ahora? A mí me pasó lo mismo adentro. Entonces hice esta canción. Mi papá no me mira, mi mamá no me mira, soy invisible. En la escuela no me miran, mis amigos no me miran, soy invisible. Traigo algo ahí, lo dejan, no lo abren ni festejan, como un brindis sin burbujas, yo no muevo las agujas. ¿Qué le pasa a esta gente que me trata indiferente como invisible? No me explico a qué se debe que ni el aire se conmueve tan impasible. Yo me estiro y me tuerzo, hago todos los esfuerzos por hallar algo que encante y volverme interesante. Tal vez llegue en un cometa la persona bien concreta para quien brille. Deberé tener confianza, todo en la vida se alcanza, no es imposible. Yo aquí estoy bien disponible, a la vista accesible, pues soy querible. Otra vez, ese es mi primer PowerPoint. Y ahora mi segundo y último. Otra vez iba por la calle. esa canción la mostré porque de alguna manera somos de alguna manera no, somos más invisibles cuando no encontramos nuestra propia voz y a pesar de que hagamos cosas muy estridentes y muy estrepitosas o muy llamativas y logremos llamar la atención no somos visibles, sino somos nosotros quienes hablan. Si hablamos por un cliché o hablamos por una máscara o hablamos de alguna manera, entonces el trabajo de visibilidad de uno mismo pasa por encontrar la propia voz. No solo la propia voz, sino el buen público. No se puede hacer cualquier cosa delante de cualquier gente porque uno se expone. La obra no es infalible, ni es bienvenida en todos los momentos, ni en todos los lugares. Parte del arte de encontrar la propia voz es encontrar a quien se le dirige. Hagan de cuenta como un abrazo. Entonces el trabajo de encontrar la propia voz para mí es encontrar la visibilidad. O ser menos invisible. Último PowerPoint. Hago mi caminata diaria por aquello de la salud. Y entonces veo a una señora que va atrás de un niño. ¿Ves, Daniel? Te tengo que mirar. Quédate, quédate, por favor. Y veo a una señora que va atrás de un niño. Y me llamó la atención, en estas épocas, cualquiera de esas cosas te llama la atención, casi cerca de una escuela. Y veo que el niño como que se le escapa y ella como que se apura. Me preocupé más porque además digo, ¿qué hago? Y en eso veo que el niño voltea y le dice, chao mamá. Y ella se queda así, le dice, bueno, pero te doy un beso aunque sea, chao mamá, y se mete a la escuela. Y ahí entendí todo el cuadro. Entonces el chavo no quería que los amigos la vieran con su madre. Entonces en mi trabajo al hacer canciones lo que hago es tomar escenas de la vida cotidiana. Yo no digo que hago humor sobre los niños, sino que hago humor sobre la convivencia en familia. Entonces tú tomas una cena y la devuelves. No hace falta que digas un sermón. ¡Ay, qué feo! Rechazar a los padres. O, ¡ay, qué feo! Seguir tratando a tu hijito como un bebote delante de sus amigos. ¿Ves que lo avergüenzas? Eso sería ineficaz. Por sobre todas las cosas, primero sería ineficaz. Ese tipo de sermoneo. Entonces, yo lo que, cuando me entero de una situación así, o cuando vivo como esa que vive una situación así, lo que trato es de reproducirla. Es como hacer una maqueta de lo mismo que acabas de ver. Nada más que hago una maqueta un poquito más ampliada para que lo que vi fuera más evidente. Como cuando vieron en las fiestas de fin de año en las empresas y en las escuelas le hacen una imitación a la directora. Bueno, parecido. Es más ampliada. Es para que vea sus rasgos más resaltados. Entonces, yo hice una parte para los niños y lo hago durante el show y otra parte para los padres y lo hago durante el show. Entonces yo le enseño a los niños que tienen que cantar, solo voy a hacer referencia a la primera parte de la canción. Entonces le digo a los niños que tienen que cantar esta primera parte bailando así. Con parados en el teatro y con las manos en la cintura. Y dice, mamá, no es que me avergüence de ti. Bien, tipo ochentas. No es que me avergüence de ti No es que me avergüence de ti, papá Solo no quiero que vengan conmigo Déjenme a una cuadra, les pido Entonces, mamá Y ahí más intenso No sé que me queden mirando Con esa cara de beso un exceso Dejen que cruces, solo no soy bobo No permanezcan espiando Amando Entonces esa primera parte de la canción Juegan los niños a eso, ¿no? Y luego viene la segunda parte de la canción En que los que separan son los papás y las mamás Se los enseño antes y tienen que cantar esto Hijo, soy tu mamá Hija, soy tu papá De la mano te llevo a la puerta y me quedo a mirar Y termina, dame un besito y ahí los niños tienen que gritar ¡ah! no, está bien está bien, está bien fin del powerpoint pero entonces está bien con lo cual se hace un relajo muy divertido en la sala por los gritos de los chicos porque los padres dicen me vale que te dé vergüenza yo quiero verte maestro ¿a poco no sintieron eso? la primera vez que llevaron a su hijo al kinder que la maestra le decía gracias como diciendo, fush, fush, fush. ¿Qué, lo voy a dejar a sola con usted? Bueno, con lo cual, ¿a qué aspiro yo? ¿O qué pasa? Que las dos partes se vean amorosamente como diciendo, pues sí, es así. Así era yo cuando fui niño, me pasó, así eres tú ahora que eres niño, pero cuando seas papá quizás también te pase. O sea, amorosamente se vean a sí mismo desde afuera. Y luego, cuando alguna de esas situaciones pasa, como me han escrito y me contaron qué pasa, se pone, se miran los dos y hacen, mamá. Y ya se conjuró esa vergüenza que puede causar culpa, incomodidad en la relación, ¿no? Es en ese juego. Entonces, una de las condiciones básicas del juego es que sea verdadero. Es frustrante jugar con quien no está jugando de verdad con nosotros, ¿no? Geneviève Pate, la bibliotecaria francesa, una vez en una conferencia dijo una cosa muy linda y es que cuando un niño oye a un adulto que lo lee, lo primero que está atento, quizás si se pudieran sacar un poquito de graves, te lo agradecería, va a hacer que se duerman más tardíamente el público. Entonces decía que lo que más está atento a un niño es si lo que ese adulto está haciendo es verdadero. No si el cuento es ficción o fantasía, no. Si el acto de estarle leyendo ahí o jugando ahí es verdadero. Ya que siente que es verdadero, se entrega a lo que ocurre y a lo que cuenta. Lo mismo pasa cuando jugamos. Si alguien está jugando contigo y tú sientes que está sin onda, atento a otra cosa. Como en los abrazos, otra vez el ejemplo. No lo sientes. O sea, el abrazo no se trata de que alguien se te apoye encima. Una de las condiciones básicas del juego, entonces, es que sea verdadero. Es frustrante jugar con quien no está jugando de verdad con nosotros. Otra es que los jugadores puedan elegirse entre ellos y a qué juegan. Eso es casi una condición de la democracia. Que podamos elegir con quién jugamos y a qué jugamos. También que jugamos con ganas, por nosotros y por el otro. No jugamos como damas de la caridad, órale, bueno, sea amiguita. No, ni jugamos pidiendo limosna de cariño. No, hay una paridad. Otra cosa sustancial para que exista la condición de juego tan normal es convencer. O sea, que sea verdadero para ti es que estás convencido, pero tienes que convencerlo al otro de que está bueno estar jugando, que está bien lo que estás jugando. Que tu juego tiene una propuesta que al otro le resulta atractiva o que haces una finta, como los niños que dicen, córreme. Bueno, tienen que ser atractivo y convencer al adulto para que lo corra, si ese es el juego. O cualquier otro juego que se dé entre niños. Otra condición de los juegos, para que exista el juego como tal, es que no pasa nada grave con los errores. No pasa nada. No existe un canon sobre el buen jugar. Quizás tiene que ver con respetar ciertas reglas, soltarse. Es consciente el juego. Cuando uno juega es consciente, pero en una forma más relajada del estar atento, del alerta. No es ser consciente de la manera más alerta de la conciencia, sino es una conciencia como, yo lo llamo, pero solo por usar una metáfora, como un estado suave de flotación. Estás ahí, estás acá en presente, pero estás como cuando juegan a los autitos o cuando juegan a... Estás en un otro mundo acá paralelo. Es muy parecido al proceso de escritura y de creación o de composición. Estás ahí y estás en un cierto estado de flotación como entregado. Son todas metáforas. Nada intenta de esto ser ni un instructivo ni una cosa así de pachuli. Pero es que de verdad son distintos grados de... ¿Cómo diríamos? Sí, son distintos grados, diferentes cualidades de conciencia, es así. Por lo cual es muy nocivo corregir al mismo tiempo de escribir o escribir corregido. No se puede ni escribir corregido ni componer corregido. Primero porque cuando escribes corregido o compones corregido tienes al interlocutor equivocado, que es tu lector crítico. No hay que hacer eso. Pero después, porque son distintos cualidades o estados de la conciencia, en uno estás completamente alerta, revisando lo que se escribió, pero no flojo, soltando la voz del personaje. No conviven los dos estados, no se llevan bien, o no coexisten. Pasarla bien con el otro quizás es lo principal del juego, ¿no? Pasarla bien con el otro. Distinto a todo esto es hacer un partido. En un partido raramente se conversa con el contrincante, uno va a los tiros más eficaces y hay una meta, ganar. Tantos puntos o simplemente ganar. El juego del que yo hablo es más parecido al pimponeo previo. Se entiende la palabra ping-poneo, se han jugado ping-pong, pero aunque hay un momento previo en que suele hacer uno un calentamiento, ¿no? Ping-pong, tenis, donde nada más estás tirando unos tiros y uno puede conversar con el otro jugador, ensaya nuevos tiros, no hay una meta. Esas mismas condiciones o estado, y luego ¿qué pasa? Que cuando empieza el partido eso se interrumpe y uno va a los tiros más eficaces y dejas de conversar con el otro. No estoy hablando de bien ni de mal, estoy hablando de una metáfora, un ejemplo entre el jugar y encontrar la propia voz. Porque esas mismas condiciones que decía antes para el juego, o ese mismo estado, son los necesarios para encontrar nuestra propia voz como narradores. Todas las cosas que describí antes del juego son las que yo creo necesarias para encontrar nuestra propia voz como narradores. México me ayudó especialmente, México me ayudó definitivamente a consolidar mi propia voz. A alguien creo que lo estaba llamando Beethoven, porque se escuchaba tiririririririririririririririririririririririririririririririririririririr teatros, los más importantes posibles y todo eso, me presenté a Alas y Raíces, que era el vehículo que yo veía entonces, y me dijeron adelante. Pero lo que tenían como escenarios para ofrecerme eran las colonias más alejadas que ustedes se imaginen. ¿Más alejadas de qué? Si no hay centro, nada está alejado. Pero para mi propósito de ser artista importante, eran las más alejadas. No había carteles, no había luces, los shows eran durante el día, no había prensa, promoción. Pasaba una señora que venía del mercado con sus perros que la seguía frente al escenario y yo ahí cantando y diciendo, ay mamá, se me aleja la fama. Y entonces, pero a la vez era trabajo, necesitaba el trabajo y era todo lo que había y tampoco ser ingrato con quien te da el pan. Entonces aceptaba ese y aceptaba, y así fui durante, yo creo que fueron, ahora no recuerdo bien, entre dos y cuatro años de actuar todos los fines de semana en lugares así. Muy, muy fuera de todo circuito, cualquier tipo de consagración artística que ustedes quieran llamar o conocer. Entonces, ¿qué pasó? Puestos en esas, ya que no iba a ser famoso, yo me voy a divertir. Y empecé a jugar con la gente, a hacer un juego, un juego de los que yo hacía en la escuela, con mis alumnos cuando era profe de música, o alguien me decía algo y yo le contestaba, como cuando era comediante en los hoteles o en cafés concert, y entonces pasaba un perro y le decía, esperen que pasa el alcance. Entonces, lo que fuera. Pero como estaba, o sea, me relajé. Digo, bueno, ya está. Este no es el camino del artista ni de la fama y qué sé yo. Me voy a divertir. Bueno, fue, y lo agradezco hoy, mi mejor escuela. Mi mejor escuela. Jamás hubiera llegado, jamás hubiera llegado a todo lo que fui conformando como artista. Así nació El vampiro negro, que fue mi primer disco, perdón por la autorreferencia, pero con esto quiero decir que tuve cuatro años para ensayar fuera de los seguidores, ¿saben lo que son los seguidores? Esas luces que vienen de alto del teatro. Cuatro años para ensayar y probar fuera de los seguidores y fuera de las cámaras cosas que funcionaban y a medida que las iba probando quedaban, quedaban, quedaban, quedaban. Si hubiera tenido una mirada crítica o una mirada que yo sentía que hubiera definido mi carrera artística, no me hubiera atrevido de una manera tan relajada a probar y ensayar, probar y ensayar. Hubiera mostrado algo que yo habría imaginado como de más lucimiento, más eficaz. ¿Se entiende lo que digo? Cuando tú te sientes, cuando el interlocutor al que te diriges en tu imaginario tiene un peso de crítica o valoración para ti, a menos que tu espíritu sea muy competitivo, es más difícil. Estás más fregado. Estás más fregado. Porque lo vas a querer encantar, encandilar de una manera que es invertida. Porque lo vas a tratar de encandilar según tu lectura de él. Es muy raro. ¿Se entiende? Es todo lo contrario de encontrar la propia voz. Vas a querer encantarlo con lo que tú te imaginas que a él lo encanta, con lo cual uno se convierte en una especie de bufón bien intencionado. ¿Sí? Muy bien intencionado. Y el otro ejemplo se dio, y termina la autobiografía, el otro ejemplo se dio cuando yo quise hacer radio, también en esta búsqueda de camino artístico, dije, bueno, voy a hacer un programa de radio, no porque yo quisiera hacer radio, sino para hacerme conocido. Entonces a mí me gustaba una radio que había en Radio 1000, que era clásica, hace muchos años, y busqué su número en la guía telefónica y les dije, oiga, me gusta mucho su radio, yo hago cosas para niños, me gustaría hacer un programa. Ya sabes, toda la noche anterior, todo el día anterior preparando el argumento, craneando ahí. Entonces llego y la directora que estaba embarazada, una chava encantadora, me dijo, órale, hazlo, total esta radio cierra. imagínate quiero ser capitán adelante, se hunde pues y entonces y me dice, ¿y de cuánto quieres hacer el programa? ¿de media hora? no, hazlo de una hora y me asustó porque una hora de radio al aire es mucho es mucho tiempo pero fíjense que suerte que tuve si hubiera sido una radio de muchos ex no hubiera tenido cabida y si en fin, y si muchas cosas, etcétera, etcétera no hubiera tenido lugar esa experiencia y si yo me hubiera sentido que estaba en el lugar más exitoso del mundo frente a la audiencia más crítica del mundo por cómo soy yo al menos por cómo soy yo y esto lo digo en serio porque supongo que las condiciones necesarias para el deporte de alta competitividad son completamente distintas, pero yo estoy hablando acá de desarrollo de la propia voz y creatividad, por cómo soy yo, me hubiera anulado. Entonces, como sabía que no estaba ahí en lo que dure la vida, también dije, bueno, vamos a aprender a hacer radio y jugar, y de repente cayó alguien a atender los teléfonos, y vi que la cosa funcionaba, y la radio la cerraron, pero la pasaron a... Me invitaron, el dueño me invitó a estar en otra, esa también la medio cerraron, la vendieron. Yo estaba como el pato Donald cuando se le va terminando la montaña así, pero... Y entonces me quedé sin nada, sin nada. Entonces llamé a Radio UNAM y tuve la suerte de que me acepten en Radio UNAM. En Radio UNAM entré aterrorizado, espantado, porque me imaginaba, esta es toda audiencia académica, ya valí, o sea... Y el primer programa me temblaba la voz, porque la audiencia que yo me imaginaba era muy crítica, muy picuda, muy cabezuda. Entonces, luego te enteras que los académicos también tienen hijos y entonces se reproducen y no producen otros académicos sino niños y entonces se sentían agradecidos de que hubiera canciones para niños y cosas así. Y por una de esas fallas de la antena de Radio NAMP se oía mucho en Iztapalapa con lo cual eso era un éxito ahí, o dicho de otra manera, no se oía en el resto de la ciudad. Y entonces era muy divertido, nos divertíamos muchísimo, con lo cual yo tuve años, años, años de ensayo sumamente generoso y fuera de toda posibilidad de que un fracaso significara el final de la carrera o una herida difícil de remontar, pocas cosas son tan poco recomendables como los éxitos tempranos, a menos que se trate de la chava de tu vida. Entonces, tuve años y años de generoso tiempo de ensayo, de generosísimo tiempo de ensayo. A ver, el derecho a la identidad en su forma más básica es el documento y la filiación correcta de quiénes son tus padres, quién es tu nación, eso. Pero en su forma más alta, según la entiendo, es el derecho a encontrar y construir nuestra propia voz. Eso es para mí el derecho a la identidad. Entonces, vuelvo, la visibilidad y encontrar la propia voz es para mí el punto más alto de los derechos, digamos de ese desarrollo que es el derecho a la identidad. Una vez a Piaget la UNESCO le encargó que desarrolle el derecho a la educación. Hizo un libro así de gordo, desarrollando qué quería decir el derecho a la educación. Entre las cosas por las cuales empezaba era que el Estado tiene que garantizar el transporte para que los niños vayan a la escuela. Alucinante, porque tú, bueno, a ver, ¿qué es el derecho a la educación? Bueno, ¿cuántas cosas implica? ¿Qué es el derecho a la identidad? ¿Cuántas cosas implica? Para mí implica que los niños, que los estudiantes, que los jóvenes, que nosotros alcancemos nuestra propia voz. que dicho de otra manera, como decía un graffiti cubano, decía, ama tu país natal aunque hayas nacido en otra parte. Y en ese sentido, para mí, el juego es una especie de indicador ecológico. Vieron, así como lo son las mariposas en relación a la fumigación. Si hay mariposas quiere decir que en esa zona están fumigando menos o no están fumigando. Entonces yo digo, donde hay juego o donde el juego es bienvenido, yo sé que ahí hay condiciones para la expresión de la propia voz o para el nacimiento, para el encuentro de la propia voz. Yo recibo muchísimas cartas y mensajes de agradecimiento con anécdotas de todo tipo de las que se imaginan, de todo tipo. y es en el blog o en Facebook o en papel, en los shows, muchísimas. Casi todas señalan algo de lo que decía Daniel recién, y es el sentirnos parte, te sentimos parte de la familia, eres uno de la familia, lo cual se agradece mucho. Dice mi mamá que cómo hiciste para ver lo que pasa en casa. Entonces, o todos señalan lo divertido que fue ese momento, ¿no? La alegría, la familiaridad y que somos amigos, ¿no? Que somos amigos quiere decir que el niño siente una relación de uno a uno. Yo ayer canté la canción acá en las áreas verdes del, ¿cómo es la del hombre araña? El hombre araña está con su mamá. Se supo, se supo, se supo. Por un chavito disfrazado de hombre araña que vi una vez y estaba dormidísimo a las 11 de la noche en los hombros de su mamá. Y entonces canté esa y en el medio de la mar de gente que había ayer, una mamá alza a su niño, también como de cuatro años, completamente vestido de hombre araña, que hace así. Como diciendo, sí, soy yo. O sea, es una relación de uno a uno. Fue muy gracioso, ¿no? Ahí estás, le digo, ahí estás. Y así me hacía, así, como diciendo así. Y entonces se siente, y yo canto, el hombre araña está con su mamá, se supo, y él hacía, como, reafirmaba. Y yo creo que esa explosión de vitalidad creo que tiene que ver con la alegría y sobre todo con el alivio y la enorme liberación de energía que se produce en un espacio que les devuelve anécdotas de su propia vida, sin drama, sin sanción y con risa. Cuando tú puedes verte a ti mismo, amorosamente, nunca hago una de las reglas del humor que a mí me gusta practicar, es no hacer chistes con lo que no quiero. Vale decir, si yo no quiero a alguien, no hago humor, escribo un ensayo. No, es de verdad, es de verdad. Puedo escribir un ensayo o un poema que denuncie o que diga lo que no me gusta de esta situación, institución, forma de ser, persona, lo que sea, pero no hago humor. El humor es demasiado cariño para mí. Es como el Sartori, Sartori se llamaba creo el instrumento de Alexis Sorba, que él decía, no se toca siempre, no hay que tocarlo siempre, es cuando él quiere. En suma creo que esa enorme liberación de energía que se da en el hallazgo de reconocerse, se reconocen ahí, pero se reconocen amorosamente, con alivio, como diciendo, yo cuando estoy diciendo esto de mamá, no es que me avergüences de ti, lo que estoy tomando es la situación real y devolviéndola, no estoy diciendo está mal avergonzarse, estoy diciendo mira mamá, o sea no es que me avergüence pero déjame una cuadra, o sea sí me avergüenzas, pero lo digo de tal manera, lo digo de tal manera que no es una sanción y que hace que las personas que lo oigan sientan la verdad sí nos pasa eso, se ríen todos, veo que les pasa todo, no pasa nada, no pasa nada. es como cuando vas yo porque los tengo frescos pero a los cursos de preparto o sea la lista mía de miedos a la hora del parto era más o menos un bibliorato así pero una cosa enorme llena y luego escuchabas anécdotas y los miedos de otros no hacían más que calmarme por decir, ah que bueno no soy el único que le da susto no soy el único que tiene miedo a no saludar como rey, ah, ah, alivio, alivio, alivio, alivio. Entonces, cuando hago una, yo digo que el espectáculo comienza en el oído, en las anécdotas que oigo antes. Cuando yo veo a esa señora que va atrás del niño, frente a la escuela, en esa escena real de ese día que yo caminaba, ahí empezó la canción, en lo que vi, en lo que me llamó la atención, ahí empezó la canción. cuando yo veo que explota la alegría como la que explotó ayer, y hay esa vitalidad y juego y ganas de divertirse, ir vestidos de superhéroes y jugar y jugar y jugar con los hijos o en familia, lo veo como una confirmación de algo que tiene que ver con el reconocimiento de uno mismo, llámenlo de otra forma de nombrar lo que es la propia voz. Algo así como encontrar tu patria, aunque no hayas, como el chiste del graffiti, ama tu país natal aunque hayas nacido en otra parte. Es eso, es eso. Digan las palabras de cariño aunque no fueron las que ustedes recibieron. Ese es tu país natal. ¿Se entiende? Entonces, si yo me imagino frente a un grupo de niños, de adolescentes, y le tengo que dar como indicadores sobre por dónde va el hallazgo de la propia voz. Es tan difícil, es tan delicado, es tan sutil en la tarea de un creador. Decir, ¿cuándo vas encontrando tu propia voz? Bueno, a mí se me ocurren algunos indicadores. Estate atento a... Estate atento a que te provoque entusiasmo. estate atento a que te produzca alivio. Si encontrás algo que es tu lenguaje, o sea, yo creo que la explosión de ayer se da porque encontramos un lenguaje. Ellos encuentran canciones que lo reflejan, pero en un lenguaje que lo refleja, y yo las compongo porque ya los tengo a ellos en mi imaginario. Encontramos un lenguaje que nos refleja. Una de las condiciones del lenguaje adecuado, de los indicadores, perdón, uno de los indicadores para mí del lenguaje adecuado es el alivio. Produce alivio, da sensación de naturalidad, es contagioso, da deseos de compartirlo. Llegas a tu casa y quieres reproducir el juego, quieres reproducir el momento de baile. El alivio del que hablo es parecido a ese que se siente después de hablar durante mucho, si ustedes están con invitados extranjeros o en un país extranjero y llevan mucho tiempo hablando una lengua que domina en dos, tres, ¿no? Alguien habla en su lenguaje y ustedes sienten alivio, ¿no? Ese alivio que se siente en la cabeza o en todo el cuerpo es por el lenguaje familiar. Y de paso me sirve a mí para decir que es también muy parecido al alivio que sienten los niños cuando dejan de estar rodeados de la condición de aprender, solo aprender y aprender e incorporar e incorporar. cosas que le resultan nuevas y extrañas en ese sentido digo que los niños son como los inmigrantes que cansa mucho y es muy pesado ser extranjero todo el tiempo o inmigrante y estar aprendiendo que todo sea nuevo y que todo esté lleno de reglas y que haya más reglas que las que tú conoces es una tarea agotadora eso es para mí una metáfora muy clara de cómo experimentan los niños y muy necesaria a la hora de desarrollar nuestra eficacia en comunicarnos con ellos. No es, o sea, la educación no es criptonita. El Quijote no es criptonita, no va a obrar por sí. Hay un momento para leerlo, hay un momento para encontrarse con él, hay un tiempo para llegar a él. Las cosas no obran por sí. Entonces, y más en esta época donde hay tantas estrategias de comunicación y entretenimiento, es ingenuo pensar que nosotros, profes o docentes o artistas, no tenemos que mejorar nuestras estrategias de comunicación, porque el que está ahí enfrente puede elegirnos. Es como el juego, ¿se acuerda? Puede elegir con quién y puede elegir a qué jugar. Y si no puede elegirnos, tenemos que redoblar nuestras estrategias o actuar como si pudiera elegirnos, porque cuando alguien puede elegirnos tratamos de convencerlo o de seducirlo. Cuando alguien no puede elegirnos, nos relajamos y friégate porque te toca chutarte esta. Si te enciende. Entonces, obligación ética del artista y del pedagogo, actuar como si lo pudieran elegir. Entonces, los indicadores, los repasos, solo por ser claro, por las vueltitas que di, son entusiasmo, alivio, sensación de naturalidad y deseo de compartirlo, así que es algo contagioso. Podríamos imaginar un test vocacional que en lugar de centrarse en las habilidades, se centra en esas experiencias. Pero cuando me refiero a juego, al menos en el de mi espectáculo, tiene condiciones para mí muy rigurosas. Hay algunas condiciones, porque no imagino el juego como un ¡Ah, liberemos de las reglas! Esa es la manera más patética de venir de algún sistema que te oprime, de revelarte que estás en algún código, sea familiar, de trabajo, que te oprime tanto que a la hora de imaginarte libertad solo piensas en una borrachera. Es decir, estás pobre de imaginación, amigo. Entonces, cuando me imagino el juego, me imagino un juego, el juego libre también, pero que hay formas y hay oficio en el juego y en el buen jugar. En mi caso, en el juego que se da en el espectáculo y que parece tan libre y tan desordenado y alborotado, para mí tiene condiciones en las que se dan y otras en las que se malogran. empieza en el repertorio me cuido muchísimo del repertorio que elijo para cada vez hago una especie de preguión y una vez que llego al lugar, eso lo hice ayer ahí lo termino de redondear pensamiento mágico, llámenlo como quieran pero en ese momento y estando en el lugar como me pasó hoy aquí yo es donde termino de ordenar el guión de las canciones por cómo me siento yo, por algunas caras que vi y eso me termina de guiar nunca hago shows que sean solo para niños porque el tipo de espectáculo que yo hago es para familias tiene que haber adultos y si acaso, por alguna razón me piden muy especialmente que vaya a alguna escuela me aseguro de que haya un adulto cada cuatro niños pero no para contenerlos por si se portan mal, no. Es por si hacen cosas indebidas, no, mentira, es porque el juego que se da se da en heterogeneidad de edades. Es así, el juego que yo propongo necesita que haya edades diferentes. Entonces, un chiste que no entendieron los más chiquitos, pero los más grandes se rieron, hubo risas y ellos se contagian de esa emoción y están atentos. Otro chiste que es muy ingenuo, que les gusta a los chiquitos, pero que hubiera sido muy bobo para un público solo muy adulto, ven que los chiquitos se ríen y se contagian de la emoción. Y entonces uno empieza a navegar como distintas emociones e ingenuidades y perspicacias de la atención. Y después, y esto lo digo siempre, porque pocas cosas son tan aleccionadoras y un niño puede atesorar para toda la vida como haber visto jugar a sus papás. Es decir, para todo papá es una felicidad ver jugar a nuestros hijos, pero no imaginan ustedes lo poderoso que es para un niño ver jugar a sus papás. Entonces, nunca permito espectáculos en los que los padres se queden afuera o vayan a la cafetería, Bueno, eso ya hace años no ocurre. Pero alguna vez me pasó, en España, por ejemplo, de tener que decirle, no, no, no tiene que ver con que el teatro sea seguro o no. Usted tiene que quedarse acompañado a su hijo. Esa es la lectura que hacen los niños. ¿Dónde me trajo mi papá que a él no le importa? ¿No? De hecho, tengo un PDF como de dos páginas con condiciones y condiciones y condiciones y condiciones y condiciones si es avión libre hay que tener tales cuidados y así para que se dé el juego. Traducido a lo de ustedes, en el ámbito de la creación o en el ámbito de la escuela, el jugar no es un valor en sí mismo todopoderoso. Tienen que crear las condiciones en las que ustedes puedan sentirse cómodos jugando. No siempre, no de cualquier manera, no enfrente de cualquiera. El juego no es el ejercicio de un derecho. Yo tengo derecho a jugar, voy a jugar. Te va a salir mal. No lo hagas desde ese lugar. El juego florece mejor si no sentís una mirada examinadora. Si ustedes sienten que van a estar ante una mirada examinadora, amablemente revisen la sensación en ustedes, porque a lo mejor sienten que siempre van a estar delante de cualquier persona, en una mirada examinadora. Entonces a lo mejor son ustedes. ¿No? Fíjense si ustedes pueden cambiar, trabajar eso. Pero a lo mejor son ciertas personas. No se expongan. No jueguen ahí. El juego no es una superación, así, tengo que vencer ese miedo. No. No, uno no va así a lo que tanto le gusta y tendría que ser más natural. Ahora que dije, puede que sientan que en todas partes sientan una mirada examinadora y entonces puede ser que les guste ese juego, pero no para exponerlo profesionalmente. Dicho de otra manera, cuando yo estaba en un taller literario, animaba a que todos hicieran libros. Y me di cuenta que a veces en las conversaciones esas en las que yo le decía, mira, podés hacer esto y presentarlo, veía que la persona se ponía incómoda. Hasta que me di cuenta de una cosa. No quería publicar libros, quería escribir. Y ese era su placer y prefería mantenerlo alejado de una mirada profesional. Buenísimo. Tengo un amigo que le gusta pintar. Es un pintor excelente. Le da pánico la idea de hacer exposiciones. no las tiene que hacer no las tiene que hacer entonces si ustedes encuentran un niño con un tal yo eso le digo a veces en las charlas vocacionales en la secundaria cosas así cuando me invitan le digo miren chicos diferencien lo que va a ser su profesión de lo que sea aquello que aman vean si de lo que aman quieren hacer algo profesional o no no es obligación cuando fui a la biblioteca maravillosa, la biblioteca Vasconcelos que me hizo favor de invitar a Daniel el primer día que fui yo no la conocía, había ido una vez pero no la conocía en su dimensión y en su dimensión actual ahora que Daniel es el director entonces vamos caminando, pasamos por unos pasillos y había unos chavos que estaban practicando bailes coreografías así como de bien contemporáneas, frente a un vidrio de una puerta. Entonces, claro, me di cuenta que al haber afuera más luz, ellos ahí se veían reflejados como espejos, podían practicar sus coreografías. Y me pareció un lindo ejemplo. Hacen lo mismo que harían en un show de televisión, el mismo baile, o en un concurso de danza, pero en un espacio completamente salvo. Completamente salvo. pero no tan escondidos que no lo vea nadie ¿si se entiende? encontraron un punto perfecto están disponibles para la mirada están en uno de los pasillos principales de la biblioteca Vasconcelos el que quiera verlos casi todos estamos obligados a verlos pero ninguno tenemos derecho a acercarnos y decirles oye tu baile porque es una bienvenida, una sangronada nadie te invitó a opinar Ya sabes, todo, todo. Con lo cual lograron una distancia perfecta entre la exposición y, no, nosotros nada más vinimos acá a hacer esto. Ni tan expuesto que si los examinen y con una mirada que los cristalice definitivamente, ni tan escondido que no los vea nadie. Es muy parecido al estado del pimponeo que yo refería antes. ese estado de soltarse y donde las cosas no tienen una cristalización o un juicio definitivo. Sumamente necesario. En eso se parece el juego y el hallar la propia voz. Quizás no un error, pero sí una consecuencia no desada de algunos programas o buscadores es que son intrusivos con la exploración. Por ejemplo, vi esto de la Khan Academy, creo que se llama, ¿no? El de Salman Khan. Es un matemático que era analista, creo que de la bolsa o algo así en Nueva York. Y como tenía hijos de padres indios y bengalíes, y como tenía unas primas en Boston que le iban mal en matemática, empezó a poner unos videos en YouTube y ¡bum! explotaron en millones. Les explicaba matemáticas a sus primas, pero puso los videos públicos y terminaron teniendo millones de vistas. Fundó una academia de matemática que es gratuita y en 28 idiomas. Interesantísima. De una generosidad. Te da los problemas para hacerlo. Y tiene distintos grados. O sea, vos podés elegir el grado, la complejidad. Miles de opciones. Y te lo da primero para hacer. Y si te trabas, te picas al video y un video te explica tanto el ejemplo como cómo solucionarlo. Maravilloso. Maravilloso. pero te obliga a que te inscribas, entonces yo me anoté, puse mi correo y ahí, me encantó como modelo de educación que hoy es posible. ¿Qué pasa? Es un perno, hace un mes me viene mandando mensajes, esta semana no progresaste, progresaste. Entonces yo quería explorar, yo quería tantear, quería ver eso, no quería que como una tía me lo recuerde semana a semana, ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy dejando de hacer? Y es parecido a los bucles de autoconfirmación que producen los algoritmos de los buscadores, de los navegadores o de YouTube. ¿Viste este video? Los que vieron este video también vieron esto. Antes había visto, bueno, no quiero que me persiga mi pasado, amigo. O sea, me vine a vivir a México. Entonces, imagínate, ahí está, ese es el ejemplo. Me vengo a vivir a México y viene la directora de la escuela en la que dejé de trabajar y dice, allá usaste estos recursos. No quiero acordarme de los recursos que usé allá. Vine a ensayar algo nuevo. No que me estén recordando. No sé, habría que corregir el algoritmo y hacer un didn't read o never read. Los que leyeron esto jamás leyeron estas cosas. Pero es muy delicado lo de la exploración. Bueno, ya buscando el final. Doy un ejemplo. Imagínense que el marido o la mujer van a hacer una salida con amigas, café, algo, y la pareja le presenta un formulario que dice, Objetivo de la salida, Amigos, compañeros de la salida, Ámbito, Desarrollo del encuentro, tal como se lo prevé, Cierre de la actividad, Hora prevista de regreso al hogar. No, no. Nada más no. Nada más no. Esto que acá es un chiste, es el cotidiano de la docencia en las escuelas. Se van a desnucar. Conténganse. Pocas profesiones son tan invadidas como la del docente. Reconozcamos, compañero, que a veces por nuestra propia culpa. Porque nos da flojera hacer el programa del día. ¿Por qué no somos confiables como maestros? Ve tú a saber lo que hicimos. Pero no conozco una profesión que esté tan tutelada, infantil, rigurosamente tutelada. Uno tiene que elegir entre desarrollar la adolescencia o completar la programación. Está invadida de planificación, es el ahogo, el control, la vigilancia y el rendir cuentas. todo eso es absolutamente opuesto a un espacio que puede contemplar emergentes, trabajar con improvisaciones, desarrollar modelos de creatividad, y si me encuentro, tengo en este momento que estoy diciendo esto, tengo una maestra que en realidad es una amiga, queridísima amiga, que es maestra, y me diría, no Luis, no es así, uno tiene un montón de tiempo, y momentos parecidas, sí, pero ella tiene un especial amor por la docencia, tiene una infinita paciencia por las planificaciones que yo como maestro jamás tuve. Pero lo que no me puede negar, incluso esta amiga, es que le roba una increíble cantidad de tiempo y que ella está cansada de ser maestra. No hay derecho. Vieron los indicadores que yo les decía antes, entusiasmo, plan, plan. Para mí son indicadores vitales, de verdad, los son en mi propia vida. Bueno, el indicador de estoy cansado de, algo te avisa. Cuando una institución o una empresa hace un énfasis tan obsesivo en los mecanismos de control, fracasa o propicia el fracaso. En ese sentido, para mí, la respuesta o el resultado es más autonomía para la profesión docente. Con lo cual, ustedes podrían decirme, no, es que no sabes los maestros que hay. No sé, corrígelo por otro lado, maestro. Pero si formas profesionales, confías en ello, no los estés tutelando y no lo ahogues de planificación para controlar su día a día. Imagínense que hicieran eso con un médico. otro ejemplo padres piden una reunión es la una menos veinte estoy muy consciente del tiempo que tenemos para dejar tres minutos para preguntas entonces padres piden una reunión y le dicen a la maestra oiga, Juanito, su hijo no le presta los juguetes a su hermano entonces la maestra le dice ¿y a mí qué con eso? ahí es un chiste pero es lo que hace la escuela siempre con los padres maestra llama a los padres Juanito habla demasiado ¿y a mí qué? en casa nos encanta el problema de Juanito y tuyo que eres la maestra de verdad lo digo, parece chiste pero es cierto ¿qué me vas a pedir a mí? que asuma el rol Si yo no te estoy pidiendo que me ayudes a que Juanito acepte al hermanito que acaba de nacer, no me pidas tú que yo asuma las tareas de la escuela. Es una superescolarización. No, no. Está equivocado eso. El riesgo del humor cuando uno dice cosas con humor es que se pierda el contenido. Lo que quiero decir con esto, y en un ejemplo que además es de la realidad, que un niño habla mucho y se la pasa inventando conversaciones y personajes y la familia disfrutaba mucho eso. Tuvieron una reunión con la maestra que les dijo eso y eso pasaron a ver ese talento y esa felicidad de su hijo como algo en lo que ahora el hijo desencaja. Yo uso muchas veces la imagen del postcolonialismo de Edward Said, de verdad no porque conozca en profundidad su trabajo, pero sí porque me parece una muy buena metáfora. Said habla de cuando la colonia adopta sobre sí misma la mirada con la que el imperio lo veía, ¿se entiende? Es decir, el imperio veía a una sociedad que había colonizado de una madrenera y luego, esté o no esté el imperio, los nativos de esa comunidad se miran a sí mismos con los ojos del imperio. Bueno, dicho muy pesadamente así, pero es lo que le pasó a esta familia. Pasaron a ver a sus hijos con los ojos de la institución. volvemos entonces al ejemplo ya para terminar y ir a los puntos finales vuelvo al ejemplo sigo con el ejemplo este del niño locutor y la maestra entonces yo le diría negociemos con la maestra negociemos y de una manera respetuosa o lo que sea no vamos a asumir lo que debe resolver ella como profesional ni vamos a tutelar a nuestro hijo cada vez que se encuentre con un ladrillo como profesional. Entonces, y tampoco, y nos vamos a cuidar mucho de asumir la mirada de la institución sobre nuestro hijo. Entonces, lo que sí quizás podemos hacer, entonces, negociar con la maestra, y decirle, mira, para nosotros eso de que él hable mucho es un talento, lo admiramos, lo felicitamos, nos produce una felicidad enorme. ¿Tú qué necesitas? Porque eso no lo queremos tocar. Es más, lo queremos alentar. Y por otra parte, a nuestro niño sí, enseñarle algo. Que incluso con los dones hay un cuándo y hay un cómo. Que uno debe estar atento y no exponerse. No todas las señoras son mamá. No te salgas a cualquier escenario como bienvenido Pesetti, porque en alguno te van a calzar. Tantea a ver si eres bienvenido y luego actúas como bienvenido. Entonces, una regla para enseñarle a ese niño es que... Tal cual. Entonces, es lo mismo que hacían los chavos de la Vasconcelos. Enseñarle que tiene que jugar con quienes disfrutan su juego o jugar en ámbitos en donde esté cuidado, como los que bailan frente a la puerta de la Vasconcelos. Porque no todos los espacios son esta casa, nuestra familia, ni todas las señoras son mamás. Tú ve chicando, amigo. acá eres bienvenido, órale, aquí no eres bienvenido, y ahí vas. Y al mismo tiempo ofrecerle, inventar un programa de la radio, regalarle un micrófono, ir a visitar una radio, de verdad yo creo que hay que hacer esas cosas. ¿Tú qué sabes a quién tienes enfrente? Ir a visitar una radio y esperar que termine ese año y cambie la maestra, sin duda. Entonces, ahora sí, para terminar, para terminar, unos ejercicios para esto que navega entre el juego y el desarrollo de la propia voz. Y con esto termino. Aún en las condiciones, no importa los recursos, o sea, la escuela más pobre o la escuela del barrio más rico, que tiene otras formas de torpeza, el primer ejercicio es con los chavos, todos los días, sin juzgar, sin buscarle utilidad propositiva. ¿Qué te llamó la atención de tu día de ayer? ¿Qué te llamó la atención de tu día de ayer? No tiene que ser, es muy difícil ese ejercicio, ¿por qué? Porque lo primero que vas a buscar, lo primero que va a tender a buscar cualquier chavo, cualquier persona, es algo que no sea objeto de burla de los compañeros, algo que le agrade al maestro. Una vez yo fui a una escuela rural y le preguntaba, charlaba con los niños, yo ya era un autor conocido, platicaba y les decía, ¿qué es lo que más te gusta? Y un chavito así, ¿estudiar? Ah, bueno, ¿y a qué te gusta jugar? ¿Estudiar? Ok, me dijo, nada más me respondía por quién era yo y por quién sabía que debía decirme a mí. Entonces, en este ejercicio, lo que llamó tu atención, a lo largo del año y de las veces que lo hagamos, tenemos que entrenarnos en lo que llamó nuestra atención de la manera más pura y desprendida de deslumbrar a nadie. Muy difícil. O de que eso nos sirva para desprendernos de ningún miedo. Pero a los chicos no se los vamos a hacer tan complejos, nada más le decimos lo que llamó tu atención ayer. Oímos y no comentamos. Otro, un deseo mágico que te gustaría que se cumpla. Todos los días, ¿qué deseo mágico te gustaría que se cumpla? Porque resulta que incluso en los deseos mágicos no todos deseamos los mismos imposibles. Y el deseo mágico puede ser la expresión de una zona de nuestra emocionalidad, de una gran riqueza. y que es tan reveladora de nuestras personas como las que se asientan en las cosas reales. Entonces, lo que te llamó tensión del día de ayer, ¿qué deseo te gustaría que se cumpla? Todos los días, todos los días sirve además para que el deseo no sea tan abarcativo, puede ser una soncera. Tercero, atiende en ti mismo, en tu interior, ¿qué cosas te hacen sentir fuera de lugar? ayer, ¿hubo algo en lo que te sentiste fuera? ¿Hubo algún momento en lo que te sentiste fuera de lugar? ¿No titular, como rindiendo un examen, juzgado, que te traicionaste a ti mismo? ¿O como un inmigrante sin papeles? ¿O peticionando frente a una autoridad? ¿O tratando de hacer algo bien, pero para deslumbrar a alguien? Es un montón de palabras para una sola emoción. ¿Hubo algún momento en que sentiste eso? No lo cambies, no te juzgues, nada más atender. ¿Hubo eso? Reconocerlo. Cuatro, atender. En el día de ayer hubo algo que te hizo sentir bienvenido, que así como lo estabas haciendo está bien, que te hizo sentir natural en tu ser, aliviado, entusiasmado. Muchas palabras para un mismo sentimiento también, ¿no? Cinco. No se vale encontrar algo que te gustaría incorporar sin encontrar algo que te gustaría enseñar y viceversa. Es un ejercicio. Bueno, yo te voy a dar permiso, imagínate, una burrada. Yo te voy a dar permiso que admires algo si te lo cambio por un algo que tú crees que si muestra está valioso. O su inversa. Yo te voy a dar permiso, que te sientas admirable si tú encuentras algo que admirar. Es un juego. Bueno, eso para mí son los indicadores y la guía. y el punto de encuentro que yo traté de volcar en las palabras más claras posibles entre el juego y encontrar la propia voz. Muchas gracias. Gracias.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
10/11/2014
FECHA_INGRESO_ENTREGA
13/07/2015
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF491
BARRA
Difusión
TEMPORADA
34
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano.
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
10/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

