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CUID
MW-08919
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 34
SINOPSIS_SERIE
Se analizan distintas formas de fortalecer la formación de lectores desde una perspectiva amplia y creativa. Mediante conferencias, homenajes y diálogos con especialistas, se abordan aspectos que enriquecen el trabajo de maestros, bibliotecarios, promotores de lectura y profesionales vinculados con la literatura infantil y juvenil. Las reflexiones impulsan a vincular diversas disciplinas y a reconocer el papel del juego como origen del pensamiento. Con la integración de múltiples experiencias y enfoques, la propuesta resalta la literatura como una herramienta formativa y lúdica que favorece la relación de niños y jóvenes con los libros, las historias y la imaginación
EXTRACTO_SERIE
Se exploran enfoques para fortalecer la formación de lectores mediante conferencias y diálogos que apoyan a profesionales de la literatura infantil y juvenil, resaltando el valor del juego y la diversidad de disciplinas para enriquecer relación con libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Eduardo Casar (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
La obra de Julio Cortázar transforma la experiencia de leer al convertir el lenguaje en un espacio de juego, ritmo e imaginación. Se analiza cómo sus novelas, cuentos y experimentos verbales abren caminos para cuestionar lo real, activar nuevas percepciones y explorar dimensiones afectivas que surgen del sonido, la metáfora y la indeterminación. También se destaca la forma en que su escritura invita a lectores de distintas generaciones a dialogar con otros autores, descubrir sentidos ocultos y experimentar la literatura como un territorio de libertad, sorpresa y participación creativa
EXTRACTO_PROGRAMA
La obra de Cortázar muestra cómo el juego, el ritmo y la imaginación expanden lo real y convierten la lectura en una experiencia de descubrimiento, libertad y nuevas formas de percibir el mundo
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
15
DURACION_TOTAL
00:57:57:02
PARTICIPANTES
Eduardo Casar, ensayista, narrador y poeta
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escrito
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Eduardo Casar
Ensayista, narrador y poeta con una trayectoria que abarca la creación literaria, la docencia y los medios culturales. Ha publicado libros de poesía como Mar privado, Parva natura y Grandes maniobras en miniatura, obra que recibió el Premio Internacional de Literatura Letras del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz”. También es autor de la novela Amaneceres del Húsar y del libro para niños Las aventuras de Buscoso Busquiento. Ha conducido los programas Voces interiores y La dichosa palabra, y ha colaborado en diversos medios impresos
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Ha dirigido proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
¿Qué es el ábaro patrio? teoría crítica hay muchos que están asintiendo y dicen también fue entonces se ve viejito pero no es tanto en ese entonces me regaló su primer libro de poesía y yo creo que ya tiene al menos unos 10 12 libros más es reincidente y es un gran poeta es también crítico es también un periodista es comunicador y es un extraordinario promotor de lectura y es uno de los mejores lectores, por lo menos que yo he conocido de un grande, grande, grande y en este caso literalmente Julio Cortázar era grandísimo tan grande, tan grande que casi no podría entrar acá era con unas manotas, unos pisotes, una cosa así y algunos dijeron que era por una enfermedad que él tenía yo estoy seguro que él era grande porque se divertía muchísimo y su corazón latía tanto cuando se divertía que iba creciendo, creciendo, creciendo y en todo caso esa cara de niño grande la tenía porque fue un extraordinario autor que nunca dejó de jugar, él dijo según la frase con la que acabó Martín Garzo la conferencia de hace un par de días él dijo cuando acaba la infancia y dijo la infancia acaba cuando dejamos de jugar y él nunca dejó de jugar por eso hoy está cumpliendo 100 años sigue siendo un niñote un niñote con el que nos podemos divertir un niñote que nos asombra que nos sorprende y que nos encanta leer muchísimas gracias por hacer ese homenaje aquí en esta feria y en este seminario dedicado al juego y la literatura gracias Eduardo por estar acá y por muchas otras cosas más gracias Daniel bueno pues buenas tardes, muchas gracias Daniel por estas palabras de introducción para mi Cortázar Hablar de Cortázar siempre es un homenaje porque da la casualidad de que yo estudié letras precisamente por Cortázar. Cortázar y por una amiga. La historia es así, yo era un lector normal, era un lector de los Pardillán, de Walter Scott, mucho Sherlock Holmes. Y bueno, iba para Economía. y entonces estando en la preparatoria una amiga me prestó Rayuela de Julio Cortázar la amiga me gustaba mucho yo estaba como se dice actualmente enamorado y entonces dije bueno pues voy a leer esto pero no entendía nada y entonces me apoyé en el pequeño Larousse Ilustrado porque había muchas referencias de orden cultural que yo no tenía idea. A la hora que aparecía un autor, yo lo buscaba, luego indagaba más sobre el autor. Total que mi lectura de Rayuela fue una lectura muy, muy larga, muy aislada, muy encerrado estaba yo solamente leyendo Rayuela y fue realmente una gran, gran experiencia. Porque me di cuenta ahí, en esa lectura solamente, que yo pensaba con palabras. Aunque parezca una tontería, pero yo no me había dado cuenta de eso. Yo pensaba que yo pensaba, no sé, como con foquitos, como en los cómics, una otra cuestión. Pero en realidad, al ir imitando o queriendo imitar al personaje central de Rayuela, que es Horacio Oliveira, que todo lo que ve lo va criticando, que va teniendo constantemente una reflexión, una especie de monólogo a lo largo de la novela. Me di cuenta que yo pensaba con palabras. Lo que hacía entonces era que todo lo que veía lo articulaba en enunciados. Y me di cuenta que a la hora que uno expresa verbalmente algo, En ese momento el propio lenguaje nos produce algo, nos produce cosas. Dicho de otra manera, me di cuenta de que el lenguaje no era solamente un tubo, algo transparente para mirar la realidad, sino algo que la modificaba, que la retorcía en ciertas medidas, la exaltaba, la ponía más borrosa. Es decir, algo que era parte de la realidad y que según cómo se usara nos iba haciendo cosas. Yo entonces decidí estudiar letras porque esa había sido realmente la experiencia más intensa que habías tenido de lectura. Me fascinó realmente Rayuela. Rayuela es la obra más conocida, la obra más, digamos, es el Cien Años de Soledad de Julio Cortázar. Julio Cortázar tiene una obra muy vasta. Tiene una obra, primero comenzó escribiendo poemas, pero no le gustaron porque se ponía él muy serio a la hora que los escribía. Luego escribió cuentos fantásticos, más o menos bajo la égida de Borges. Cuentos fantásticos extraordinarios. Es un cuentista clásico de un nivel magnífico porque sus cuentos además son memorables. Uno puede recordar el cuento aquel de tal y tal. El cuento aquel va uno recordándolo. Son cuentos que se quedan en la memoria. Y luego escribió otra novela en orden de aparición. Aparecía una novela que se llamaba Los Premios y luego Rayuela. Rayuela es una novela que se critica la propia novela constantemente. Es una novela que se va, por así decirlo, destruyendo en el sentido de novela a la hora que va avanzando. ¿Por qué? Hay un personaje ahí que es el señor Morelli, los personajes se topan con él de una manera casual y a lo largo de la novela vemos muchas reflexiones sobre el acto de la escritura que hace el señor Morelli y que son básicamente críticas a la novela tradicional. a la novela concebida como una especie de espejo que va reflejando la realidad. Entonces, la novela Rayuela, al mismo tiempo que la vamos leyendo, vamos viendo cómo critica a otras novelas, a otra forma de novelar. Rayuela es una novela que ofrece a la entrada una opción para irla leyendo, que es comenzar por el capítulo 73. Cuando uno acaba el capítulo 73 hay una flechita que lo manda al capítulo 2, y entonces va uno al 2, del 2 lo mandan a uno al 124, del 124 al 7, y ahí va uno navegando por la novela con una sensación de lectura muy interesante, porque uno no sabe a qué altura va. Cuando nosotros vamos aquí en una novela, pues ya sabemos que la cuestión se tiene que resolver. Y entonces nuestra actitud se modifica. Cuando estamos leyendo Rayuela, de pronto estamos aquí, luego estamos aquí, luego regresamos acá, y no sabemos en qué parte vamos. El libro entonces está proponiendo para el lector una actividad que le mueve el tapete confortable donde está sostenido. Pero Rayola está hecha de capítulos, por lo general cortos, que tienen, yo diría, como sustento a la poesía. Eso es una de las cosas fundamentales en la literatura de Cortázar. Cortázar es un autor muy interesante, no tanto por sus ideas en el sentido, no sé, de teoría literaria, en el sentido filosófico, sino por sus ideas encarnadas en la manera de decirlas. Y esta manera de decirlas es básicamente poética. Se asienta sobre dos pies, sobre el de la imaginación, de las imágenes mentales que hacemos a través de un enunciado verbal, y sobre la sonoridad, el ritmo. ¿Qué pasa? Que Rayuela, a la hora de irla leyendo, vamos sintiendo que hay ahí cierta música, cierta musicalidad. Quiero ejemplificar esto con un capítulo que hay ahí en Rayuela, donde los personajes se encuentran. Leo el capítulo y me demoro un poquito en medio analizarlo para explicar a qué me refiero con esto de lo poético. El capítulo es el capítulo 7. Dice, toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar. Hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope. Nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio, entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo, mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura, y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella, y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Vean qué pasa aquí. En términos argumentales, ¿de qué trató el capítulo 7? Ah, pues se besaron. Muy bien. Un intercambio sentimental, muy bueno. Es además unisex el capítulo. Lo digo para los que lo quieran usar y plagiarse lo que quieran. No tiene marcas de género. Lo que hace es, vean, va construyendo verbalmente todo un mundo, un pequeño mundo verbal, que en realidad nosotros como lectores vamos extrayendo de nosotros mismos, porque nosotros somos los que imaginamos. A la hora que decimos, toco tu boca, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, estamos cada uno de nosotros poniendo la boca que nuestra imaginación está eligiendo. Y hay ahí algo que se está moviendo y que tiene que ver con la sonoridad. y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Oigan como en el lenguaje están apareciendo resonancias, correspondencias de sonidos que hacen que se cree un ritmo. Así como a la hora de escuchar un poema hecho por un poeta que busca deliberadamente exaltar los sonidos, como es el caso de Rubén Darío, que dice, ya viene el cortejo, ya suenan los claros clarines, la espada se anuncia con vivo reflejo, ya viene oro y hierro el cortejo de los paladines, tan tan. Está ahí, al poner los acentos fuertes en complicidad con los sonidos vocálicos a una determinada distancia, está creando un ritmo. Ese es un ritmo de marcha. El ritmo que está sucediendo aquí es, en cambio, una especie de adallo, una especie de lento, que va teniendo sus correspondencias. Entonces nosotros, a la hora de estar leyendo el texto, no solamente estamos siendo informados de que toca su boca, sino también se nos está formando una sensación de orden sensible, de orden emotivo. Y vamos siendo llevados por un texto que entonces nos toca no solamente las entendederas o nuestra percepción de orden intelectual, sino también la propia piel. El texto entonces se va cargando de afectividad. Ahora, vean toda la construcción ficticia para decir que le parece que es la persona ideal. en vez de decir, oye, como que tú y yo estamos hechos el uno para el otro, ¿sí? Sí, está bien, de acuerdo, sí o no, pero en cambio aquí, él imagina, hace una historia completa y dice, bueno, yo me pongo a dibujar la boca ideal, la madre de todas las bocas, y fíjate nada más qué curioso coincide con tu boca qué maravilla mira nada más qué buen diseño tú tienes aquí en las manos unos huecos y yo tengo estas cosas mira nada más qué bien embonan estamos hechos como un diseño combinado en vez de decir estamos hechos el uno para el otro esta es ya una imagen Y esto ya convoca elementos físicos que entonces no solamente nos pegan en el concepto correspondencia, sino que lo recordamos físicamente, lo construimos. Toco tu boca y entonces dice, me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope. Ya ven que cuando dos rostros se acercan, uno tiene que elegir un ojo, ¿no? Porque si no pasa el bisco y cae en un ridículo mortal, en una situación tan afectiva, tan bonita, tan cálida, y de pronto pues no, ¿no? Entonces, si él lo hubiera dicho así, pues suena cómico, pero no, la estructura es de delicadeza. Entonces, hace una alusión a los cíclopes que solamente tienen un ojo. Dice, me miras de cerca, me miras cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope. El lenguaje entonces comienza a mostrar esa otra cara, la de lo figurado. Hay ahí una metáfora, hay algo que no se está diciendo de manera literal. Nosotros activamos nuestra capacidad interpretativa, literaria e intervenimos en el texto. cuando vemos en el texto a un enunciado que no puede tomarse literalmente. Si tomamos literalmente esto es, y entonces jugamos al cíclope. Estos estaban juntos, se iban acercando y se pusieron a jugar al cíclope. Ah, yo soy polifemo, tú eres quién sabe qué. No, no puede ser literal, entonces hay que tomarlo figuradamente. Y entonces nosotros estamos haciendo una innovación semántica. esa impertinencia semántica, es decir, no podemos tomarlo literalmente porque no tendría sentido, hacemos una innovación semántica y decimos, ah, qué padre, jugar al cíclope es enfocarse en un solo ojo, y los cíclopes se miran respirando confundidos, las bocas se acercan y se encuentran, y entonces ahí dice, por ejemplo, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. ¿Por qué no puso jugando en sus recintos donde un aire pesado se intercambia? Porque el término intercambia sonaría muy comercial, muy mecánico y muy frío, y no sacaría de la estructura cálida de ese adallo. En cambio, en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio, ese va y viene tiene va y ven. Y en ese va y ven nos mecemos. Estamos poniéndonos en movimiento de otra manera. Mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo. En el momento que dice acariciar lentamente la profundidad de tu pelo, nosotros abrimos los dedos de nuestra imaginación para poder arar en ese pelo. Si no, lo podríamos dejar así. Acariciar lentamente tu pelo puede ser muy French Poodle, una cosa así normal. En cambio, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo, hacemos ese movimiento. Las imágenes que nosotros entendemos y construimos a partir de un enunciado verbal, hacen que incluso nosotros las gesticulemos. Como si tuviéramos un ser invisible, otro invisible nosotros dentro de nosotros mismos, que hace esos impulsos y esos movimientos. Ya hay un símil aquí extraordinario, es al final. Ya están ahí, dice, ya hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Buscó algo que, una comparación que fuera reveladora, expresiva, de ese temblor tan, tan, tan sutil. Como el de qué, como el de una cuestión de agua cuando alguien pega en la mesa, un poco más sutil. Como el de una, etcétera, dice, como una luna en el agua. Y vean qué pasa ahí, que nuestra imagen es la imagen del reflejo de una luna en el agua. Aunque él está diciendo como una luna en el agua, nosotros no remojamos una luna en el agua. No le hacemos caso a lo que dice y para poder abarcarlo con nuestra interpretación, pensamos en el reflejo de la luna en el agua. Y, ojo, estamos imaginando, casi todos los que estemos aquí, un agua mansa, un agua tranquila, un agua de manantial, de charco, de laguna, de algo así. No imaginamos el agua llena de pistones y de movimientos del mar, a menos que hagamos la toma desde muy lejos. Pero el agua es un agua tranquila, es un agua espejo. Esas acciones que estamos haciendo, simultáneamente la de extraer de nosotros mismos, como si estuviéramos vomitando un conejito blanco, una imagen para comprenderla, y por otro lado la de ser llevados por la musicalidad del lenguaje, Son acciones que entonces nos rozan, nos friccionan, son ficciones que nos friccionan y nos ponen en juego. Ahí está ese vínculo de Cortázar con el juego. Está por dos lados. En la obra de Cortázar hay muchos juegos. Los personajes se imponen reglas. Deciden hacer algo. bueno, hasta que este hombre no se baje del camión, yo no me bajo. De ese tipo de reglas. Hacen muchos juegos entre ellos. Pero también el otro juego, el juego que está cubriendo a todo, incluso a las situaciones que son muy tremendas, es el juego del lenguaje. Porque la poesía, el enfoque poético del lenguaje, asentado sobre estos dos pies de la imagen y de la sonoridad, pone al lenguaje en movimiento. Ojo, esos elementos, la imagen y la sonoridad, nosotros los usamos todo el tiempo en la vida cotidiana. No son elementos que nos queden fuera. Nosotros creamos metáforas. ¿Cuándo creamos metáforas? Cuando no podemos expresar lo que sentimos con el lenguaje habitual. Y entonces decimos, es como si quien sabe que. Cuando vamos al médico, a ver cómo le duele. Es como si fuera un cuchillo de sierrita, pero con la sierrita parada, pero subiendo para acá, sí. Y como frío el cuchillo o caliente. No, no frío, doctor. Tiene usted gastritis, ¿no? Sí. Es decir, nosotros hacemos una imagen, un constructo verbal para podernos expresar. Si a un niño le decimos, a ver niño, ¿qué es el odio? El niño no va a decir, es un sentimiento de animadversión que opone hostilmente a dos seres humanos, sino que dice, es como cuando mi mamá está enojada con mi papá, calienta la plancha, la desconecta y lo golpea. Es probable que no sea cierto, pero el niño actuó como un escritor. Incluso hasta desconectó la plancha para que la mamá tuviera más capacidad de maniobra. ¿Por qué? Por coherencia. Nosotros así procedemos por coherencia. ¿Me quieres? ¿Cuánto? Mucho. ¿Como de aquí a dónde? Como de aquí al Metro General Anaya. Oye, pues entonces no me quieres mucho. No, pero es que yo digo yendo de rodillas y sobre vidrios. ¡Ah! Entonces sí me quieres mucho, ¿no? Vénganos el tu reino. Vean, ahí la persona sabe que no es cierto, pero nuestro símil ha logrado, porque con los medios de lenguaje normales ha creado situaciones imaginarias que alcanzan a expresar, que alcanzan a expresar esa misma idea, esa misma sensación, que alcanzan a comunicarla. Bueno, ese es uno de los cortázares, uno de los, digamos, cimientos del juego en Cortázar. Es muy famoso en Cortázar un momento en el que uno de los personajes inventa un lenguaje, un lenguaje con palabras no existentes en el diccionario y comienzan a dialogar con ese lenguaje que le llaman guíglico. Ahí sí realmente Cortázar está haciendo un juego del lenguaje. Leo el capítulo 68 para que vean a qué se refiere esto. esto es un poquito como un chisme apenas él le amalaba el noema a ella se le agolpaba el clemizo y caían en hidromurias en salvajes ambonios en sus talos exasperantes cada vez que él procuraba relamar las incopeluzas se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que embulsionarse de cara al nóvalo sintiendo como poco a poco las arnillas se espejonaban iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo, era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los urgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un hulucordio los encrestoreaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las Mátricas, la jadioyante en boca pluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa, eboé, eboé. Volposados en la cresta del Murelio, se sentían Valparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las mario plumas y todo se resolviraba en un profundo pínice, en neolamas de argo tendidas gasas, en cariñas casi crueles que los sordopenaban hasta el límite de las gonfias. ¿De qué trata esto? ¿De qué trata este texto? De lo mismo que el del capítulo 7. Es decir, un contacto amoroso, un combate amoroso, aquí un poco más armadito, pero mientras que el otro estaba en adallo, este está en alegro con mucho tropo, y es genial lo que pasa aquí, hay toda una estructura rítmica, oigan nada más, la esterfurosa convulcante de las Mátricas, la jadeollante en Bocapluvia del orgumio, los esproemios del merpausmo. La representación sonora que está vacunando a las palabras. Además con un milagro de no sé de qué. Para, por ejemplo, que uno diga, oiga, uno puede decir, oiga, usted ya se torduló los surgaleos. Yo no estoy haciendo ninguna pregunta inconveniente porque no viene en el diccionario el asunto, ¿no? Entonces nos podemos seguir torduinando los orgaleos muy contentos. Alguna alumna una vez me dijo, no, lo que pasa es que ahí en orgumio, pues uno piensa en orgasmo. Le digo, ¿y por qué? Dice, por el prefijo org. Le digo, oye, pues la felicito porque ahora que vea en una barda un letrero que diga, organicémonos, usted va a pensar en orgasmo en vez de en votar y eso es muy bonito, muy beneficioso y es que no es solamente el puro prefijo sino la manera de estar como en un poema acomodado el pedazo de sonido significativo orgumio, los exproemios del merpasmo Si a este pasmo le quitamos el asmo y a este orgumio, el ur, ya ahora sí ya tenemos el orgasmo, ¿no? Ya disfrutarlo. Pero pasa entonces, pasa entonces ahí un milagro, que es el milagro de introducir al tiempo en el lenguaje. Porque nosotros tenemos el Org, lo completamos con Pasmo, con Merpasmo, y entonces estamos juntando un presente de Pasmo con el recuerdo del Org, que es exactamente el mismo proceso que pasa cuando oímos en un poema una rima. Cuando oímos, amado dueño mío, escucha un rato mis cansadas quejas, pues del viento las fío que leve las conduzca a tus orejas. Dicho en, es un poema de Sor Juana que ahora cumple años. Ahí, vean, las rimas que estamos percibiendo nos hacen, estamos manteniendo pasado y presente en el momento mismo de tocar, de que ese poema nos toca. El lenguaje entonces está hinchando de otra manera. Se está moviendo de otra manera. Cortázar hablaba de que él lo que quería era alcanzar el swing que tiene el jazz en el lenguaje. ¿Y a qué se refiere a esto? Se refiere exactamente a esto. La novela comienza, oigan la sonoridad de ese capítulo 73. Sí, pero ¿quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Uchette, saliendo de los portales carcomidos, de los parvos aguanes, del fuego sin imagen que lame las piedras y acecha en los vanos de las puertas, como haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo, a las sustancias pegajosas que nos retienen de este lado y que nos arderá dulcemente hasta calcinarnos. Ahí hay ese movimiento sonoro. Sobre el río, tiempo, de esa manera de construir, Los textos de Cortázar van siendo no textos informativos, sino formativos precisamente de esta integración de dimensiones emotivas, verbales, etc. ¿Cómo logra Cortázar ese swing? ¿Cómo logra esta capacidad? ¿Cómo podemos lograrlo todos si nos ponemos a escribir? Cortázar es un gigante, pero todos nosotros llevamos nuestro gigante adentro, que podemos despertarlo o cultivarlo o dejarlo ahí que se duerma. y es el de practicar el lenguaje, practicar la escritura. A la hora que uno se pone a escribir, me refiero a esto y pongo el énfasis en escribir, no solamente en conversar, no solamente en la oralidad. A la hora de poner una palabra, esa palabra nos lleva a otra. Si ponemos la palabra amarillo al referirnos a un crepúsculo, entonces las resonancias de amarillo, las connotaciones, van a tocarnos de una manera. Si ponemos dorado, la palabra dorado tiene otras connotaciones, otra irradiación connotativa, y entonces pensamos en un determinado pulimento, en un brillo, en una textura, bien distintas, hasta en un peso. Entonces cuando uno está escribiendo, decía José Gorostiza, uno de nuestros grandes poetas, autor de Muertes Sin Fin, decía, las palabras puestas unas frente a otras hacen una especie de especulación en el sentido de juego de espejos y van reflejando caminos y posibilidades de resonancia. Si ustedes se ponen a escribir, nada más por escribir, de pronto las palabras van a ir sintiendo esa densidad del lenguaje y van a recordar muchas cosas que no se les hubieran ocurrido, que no hubieran salido a flote, sino se hubieran puesto a escribir. Cortázar entonces, en su gran laboratorio, eran las cartas. Actualmente se están publicando las cartas de Cortázar, la correspondencia, ya van, no sé, deben haber como cinco tomos, es decir, es una cantidad insólita de páginas. Y ahí él ensayaba porque dejaba liberados al tener no a un público para sus obras literarias, sino a unos amigos para jugar con ellos. Dejaba que se liberaran todos los poderes de la experimentación, del juego. Y de pronto, pum, pum, pum, pum, pum, repetía la palabra pum, pum, pum. ¿Cómo hacemos juegos cuando no nos importa caer en ridículo con los e-mails que mandamos con nuestros amigos? Claro, en esa época no había eso y entonces el ejercicio de la escritura era su campo de entrenamiento. Y que le permitía a los grandes jazzistas esta capacidad de pronto salirse, improvisar y caer otra vez en donde se quiere. como los gatos que si los soltamos a esta altura dan su giro en el aire y caen en cuatro patas el lenguaje de Cortázar es un lenguaje muy gato que hace estos movimientos pero no porque sea sí, es muy genial, pero porque entrenó mucho porque fue cultivando una sensibilidad porque fue atendiendo a esos ritmos tiene Cortázar alguna serie de textos que son muy definidamente también textos de juego yo ahí siempre recomiendo historias de cronopios y de famas es un libro donde inventa a unos cronopios que quien sabe como son a unos famas y a unas esperanzas de las ediciones viejas y los pone a jugar. Hay algo que hace ahí Cortázar que es también muy interesante. En la literatura existen zonas de indeterminación. El discurso de la literatura no es un discurso lleno que cuente exhaustivamente todo, sino que siempre deja ciertas zonas indeterminadas. Como en una red, esas zonas indeterminadas son las que nos permiten entrar a nosotros los lectores. Nosotros siempre dejamos zonas indeterminadas. Cuando hice el símil con cómo nos expresamos creando metáforas, lo hago ahora con cómo nos expresamos narrando. Nosotros podemos ver cuál es el ejercicio narrativo, lo hacemos todos los días. A la hora que llegamos a nuestra casa, contamos algo y lo que hacemos es no reflejar completamente todo, sino hacer una selección. Vamos seleccionando y vamos construyendo una coherencia que la realidad no tiene, que la tiene nuestra verbalidad. Y apagamos ciertas zonas o pasamos muy rápido por ellas y alumbramos más otras o les ponemos énfasis. Y mentimos a la hora de narrar lo que nos pasó. No mentimos porque seamos mala onda y por cuestiones éticas, sino por cuestiones estéticas. Para que quede bien, hago este nudo. Para que quede bien, invento este pequeño hilo nuevo que no estaba. Y todo el tiempo, vean cómo hace uno sus relatos. Depende incluso el interlocutor. Cuando el interlocutor cambia, nuestra versión de lo mismo cambia. No le contamos con palabras altisonantes con las que le contamos a nuestro compadre, llámese de los borrachos, un episodio. No se lo contamos así a nuestro hijo. Y entonces, ¿qué crees? No. Seleccionamos lenguaje, seleccionamos discursividad. Entonces, esas zonas de indeterminación son las siguientes. Por un lado, que no contamos todo. Es decir, si yo digo, y entonces comenzó a temblar y todos salieron del recinto, no tengo que explicar que salieron por la puerta. Nadie va a pensar que salimos por un boquete en el piso. Perdón, el piso es abajo. En el piso. Esas son ciertas zonas de indeterminación. Pero hay otras que usa Cortázar, que son las de dejar temáticamente algo no explicado, no determinado. Hay un cuento de Cortázar muy famoso que se llama Casa Tomada. Son dos hermanos, viven una vida muy apacible y de pronto, oye, fíjate que alguien ya está tomando la casa. ¿Qué hacemos? Pues vámonos para acá. ¿Qué tomaron? Pues tomaron la parte de allá. Entonces hay que cerrar ahí bien y vámonos para acá. Y como la narración está hecha con un lenguaje que crea, ante esa situación rara, no se ponen aterrados y llaman a la policía, sino que lo que hacen es, bueno, replegarse. Entonces, el lector no sabe qué cosa está tomando la casa. Y la actitud de los hermanos personajes, que es muy serena, le crea un conflicto. Y al final, lean ustedes ese cuento y platiquen entre ustedes qué es lo que toma la casa. Y van a ver que ahí se abren las enormes posibilidades donde cada lector entra en la polisemia de la literatura y va creándole distintos significados. Hay otro texto que se llama Después del almuerzo, le dicen a un niño, que es el que lleva la voz narrativa, que lo saque a pasear. Y dice, lo saco a pasear. No, pero me da pena. Y nunca sabemos qué es a lo que saca a pasear. El lenguaje está puesto de tal manera que no haya marcas genéricas o palabritas que evidencien si lo que está sacando a pasear tiene cuatro patas, o si es bípedo, o si es solamente un sentimiento, o si es, no sé, un santito. Lean ese cuento, es extraordinario, es como en la metamorfosis de Kafka. Cuando despertó Gregorio Samsa estaba convertido en un insecto espantoso. Y el cuento no se pregunta, ¿y por qué le habrá pasado eso a Gregorio? Sino que sigue contando. Y el lector que acepta ese juego de la literatura, entonces disfruta el cuento de la metamorfosis. El lector que dice, ah, eso no es cierto, ¿cómo va a parecer uno como un insecto? No, estas son puras mafufadas, yo no leo eso. Está bien, ese lector está en su derecho de cancelarse esa parte del mundo del relato fantástico. Allá él. Esa cuestión de la indeterminación es una parte muy, muy grande de las posibilidades de juego de Cortázar. ¿Cómo andamos? Andamos bien. lo decía por lo de los cronopios no sabemos cómo son los cronopios no sabemos cómo son las famas ni cómo son las esperanzas que son los tres tipos o las tres especies que vienen en esos cuentos pero eso nos da un gran margen de complicidad y de interpretación y de afinidad con los cronopios en unos casos, en otros con las esperanzas en otros con los famas la literatura de Cortázar luego después de hacer cuentos, cuentos muy clásicos novelas primero una muy clásica como los premios y luego otra muy rara como Rayuela siguió haciendo novelas también parecidas a Rayuela y luego hizo libros misceláneos donde donde ponía poemas, donde ponía reflexiones ensayísticas, donde juntaba los fragmentos de la realidad en libros como La Vuelta al Día en 80 Mundos o Último Round. Incluso, por ejemplo, uno de sus últimos libros, se llama Los Autonautas de la Cosmopista, era el relato de un juego en una combi ahí habilitada como tipo camper. se van de París a Marsella o al revés, no me acuerdo, y el juego es que en cada parador que haya en la carretera se tienen que parar y pasar ahí la noche. Es decir, se autoimpone un juego, un juego vital, vivo, a él y a ti, que van a ir contando qué es lo que pasa. Es decir, provocar situaciones para ver cómo esas situaciones nos desembocan en algo más. Porque en la base, digamos, epistemológica, en la visión del mundo de Cortázar, lo que llamamos realidad no es más que un pequeño borde de una fabulosa realidad reconquistable a través de la literatura. y a través también de las formas artísticas. Es decir, ¿cómo podemos conquistar esa sensación de que hay algo más? Escribiendo, bailando, pintando, haciendo música. Para Cortázar, la literatura era una forma de vislumbrar, tocar, rozar y tener la sensación placentera y viva de una realidad más amplia que la del pan nuestro de todos los días. La realidad chata y como debe ser ya encasillada. En ese sentido, pues Cortázar, para muchos de mi generación, nos abrió mucho panorama, no solamente a través del lenguaje y todo lo que ya he tratado de platicar, sino también a través de pensar en lo relativo de ciertas conductas y de ciertos reflejos condicionados, sentimentales, emotivos o sensibles. Creo que ahí abro este panorama en homenaje a Julio Cortázar. Julio Cortázar cumple 2014, 100 años de haber nacido y cumple 30 años de haber muerto. Sus novelas son cincuentonas. Es un autor que todavía va a estar vivo en la medida que platiquemos con él a través de su obra. La gran cosa de la literatura es que nos permite oír con los ojos a los muertos, e incluso estos van cobrando, estos personajes, estos autores, mayor dimensión que la que tienen muchos de nuestros conocidos vivos. Creo que el mejor homenaje, como se dice siempre, y es que es muy cierto, es leer a Cortázar y conversarlo con quienes sean nuestros amigos y también estén interesados en la lectura. Porque leer no es solamente escribir literatura, no es solamente leer literatura, sino es también compartirla. Creo, Daniel, que por ahí estaría el planteamiento en general de esto, si quieres. Ok. Bueno, muchísimas gracias, Eduardo. Vamos a darle. Yo iba a decir un fuerte aplauso, pero ustedes ya se propasaron y le dieron muchísimos fuertes aplausos. Muchas gracias. Eduardo y yo todavía somos de los que vivimos y leímos a Cortázar y de distintas formas la lectura de Cortázar nos transformó la vida Eduardo dijo que a él le transformó la vida y lo obligó o no lo invitó a estudiar literatura se perdió un gran economista pero se salvó a mí por el contrario cuando leí a Cortázar básicamente decidí pues dejar la universidad e irme a vagar por el mundo a ver si me encontraba la maga y entonces la maga es el personaje y entonces me lo puse en la mochila y salí a Europa rumbo por Querétaro Querétaro, Mazatlán, Mazatlán, Baja California recuerdo que en Baja California pedí autostop y alguien me dijo ¿a dónde vas? dije voy a Barcelona y entonces esta persona me miró un poco extraño y efectivamente iba a Barcelona e iba a Barcelona en parte motivado por la lectura esta de ese libro que leí y releí muchas veces de muchas formas y fue importante y esa es una dimensión que digo a ti te invitó Cortázar a jugar con el lenguaje y descubriste el poder subversivo del lenguaje y también nos comunicó un montón de autores porque tú lo dijiste al pasar pero creo que también conviene resaltarlo, la literatura se construye en diálogo con otros autores un autor te invita a leer a otros autores y de repente te das cuenta de que leyendo a Cortázar te puedes quedar muchos años tratando de entender a todos los autores a los que él hace referencia y los convierte en materia de diversión dijiste algo que a mí me emocionó mucho porque tú sí eres poeta pero yo quería serlo y siempre valoro muchísimo la poesía y Cortázar dejó la poesía dejó la poesía de cierta forma porque todo es poesía y lo dijiste al pasar y a mí me parece también como muy importante, porque lo obligaba a ponerse muy serio. Y si algo no puede uno imaginarse es a Cortázar serio, a pesar de que Cortázar fue, entre otras cosas, un súper lector y un militante y una persona comprometida con la realidad que miraba, que estuvo en los tribunales contra los crímenes de Vietnam y Cuba Y bueno, una persona que tocó y que vio las cosas serias y desdeñó esa seriedad para darle una levedad y una potencia. Y me parece que en parte era por ese compromiso que Cortázar tenía. De muchas maneras con el cuerpo, con el cuerpo que se ve en su prosa y que tú lo haces. Ver extraordinariamente bien. varias veces que te he escuchado eso y siempre me sorprende Cortázar pero también con el gozo del cuerpo, con el gozo como uno de los derechos que tantas veces olvidamos incluso los que decimos que hay que gozar de la literatura y que la libertad debe ser divertida es el gozo, el gozo corporal ese gozo esa diversión que a mí me parece extraordinariamente divertida y también tú propusiste dos formas creo que hay muchísimas otras formas de ver el juego en Cronopius y Pamas nos propone ver lo más trivial de amarrarse el zapato que tú lo has comentado muchas veces ese de describir cómo se amarra uno un zapato describir cómo uno sube una escalera el picaporte ¿qué quiere decir eso? agarrar una puerta y entonces uno descubre que uno puede agradecer o entrar o ingresar a lo fantástico observando y observando lo real ese beso que tú que glosas y que él glosa es un beso dilatado Ahí está una posibilidad extraordinaria para, en este mundo tan atravesado, provocar. Y provocar situaciones. Acá hay otro, ahora estoy recordando, las normas para comportarse en los velorios, que son extraordinarias. en cronopios y famas entonces como le hacen para llegar a un velorio y empezar a tomar el velorio y de repente el velorio, una pandilla de intrusos lo convierte en un espacio sin perder la gravedad empiezas a flotar me parece que Cortázar es en verdad muy grande y el menor homenaje lo has dado tú un poco invitando a leer Sí, lo de Cortázar Cortázar en el fondo era poeta lo que pasa es que cuando se ponía a escribir en columnas sus poemas, se ponía más serio hay un libro de poemas de Cortázar ¿cómo se llama? Presencia es el primero que escribe que son unos sonetos pero donde recopiló al final muchos de sus poemas se llaman Salvo el Crepúsculo, pero todo esto es poético, es decir, todos estos ritmos es el poeta que va emergiendo a la superficie, o sea, básicamente es un poeta, porque la poesía, decía Valéry, la danza es el lenguaje, es donde el lenguaje se pone en movimiento, Cuando nosotros usamos el lenguaje, lo usamos de manera, en la comunicación cotidiana, como peatonal, para ir de un lado a otro. Emisor, mensaje, receptor, punto. Pero el lenguaje poético va bailando. Y cuando uno baila, uno mismo, baila, siente placer. lo que pasa es que no nos concedemos a poner en movimiento a esa parte invisible de nuestro cuerpo, que es el lenguaje porque decimos, eso es para los escritores, pero igual deberíamos, igual como nos atrevemos a bailar en una fiesta y donde nadie puede pararse y decirnos oiga, usted siéntese por favor, porque es muy arrítmico igual deberíamos atrevernos a contar nuestros sueños a contar la historia de nuestra tía loca a contar el secreto mejor guardado y la familia a ir contando todo eso porque todos tenemos vidas muy muy singulares y muy originales y muy interesantes que si las contamos pueden salir, si no las contamos allá van a permanecer como allá van a permanecer por ahí era la cosa con lo de la poesía son 59 minutos 58 segundos y con esta invitación a tomar la pluma tomar la pluma no quiere decir forzosamente ponerse a escribir ni agarrar el teclado que Cortázar también tiene textos maravillosos sobre la diferencia de tomar el teclado la máquina y la mano y entonces como entras en el swing con esta invitación extraordinaria a la música pues les damos las buenas tardes Buenas noches y muchísimas gracias. Nos vemos.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
10/11/2014
FECHA_INGRESO_ENTREGA
13/07/2015
OBSERVACION_DERECHOS
La autorización tuvo una vigencia de un año, que concluyó en 2015.
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
34
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano.
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
12/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://interfaz.cenart.gob.mx
http://www.elem.mx/autor/datos/2198
http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/C/CASAR_gonzalez_eduardo/biografia.html
http://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/cortazar_julio.htm.http://www.literaberinto.com/cortazar/cortazar.htm .
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

