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CUID
MW-08923
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 34
SINOPSIS_SERIE
Se analizan distintas formas de fortalecer la formación de lectores desde una perspectiva amplia y creativa. Mediante conferencias, homenajes y diálogos con especialistas, se abordan aspectos que enriquecen el trabajo de maestros, bibliotecarios, promotores de lectura y profesionales vinculados con la literatura infantil y juvenil. Las reflexiones impulsan a vincular diversas disciplinas y a reconocer el papel del juego como origen del pensamiento. Con la integración de múltiples experiencias y enfoques, la propuesta resalta la literatura como una herramienta formativa y lúdica que favorece la relación de niños y jóvenes con los libros, las historias y la imaginación.
EXTRACTO_SERIE
Se exploran enfoques para fortalecer la formación de lectores mediante conferencias y diálogos que apoyan a profesionales de la literatura infantil y juvenil, resaltando el valor del juego y la diversidad de disciplinas para enriquecer relación con libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Ana Garralón (España)
SINOPSIS_PROGRAMA
La trayectoria creativa de un autor cuya obra transita entre la provocación, el humor, la crítica social y la experimentación visual. Sus orígenes marcados por la guerra, la influencia familiar, el descubrimiento temprano de los libros y la relación con la naturaleza como motores de una imaginación singular. También se abordan sus incursiones en la literatura infantil, el cartelismo, la sátira y el erotismo, así como su interés en tensionar tabúes y romper normas.
EXTRACTO_PROGRAMA
Recorrido por la obra de un creador que une provocación, humor y crítica social, explorando desde la infancia y la guerra hasta la literatura infantil y el arte irreverente, siempre desafiando límites y convenciones.
N_PROGRAMA
8
N_TOTAL_PROGRAMAS
15
DURACION_TOTAL
00:46:35:01
PARTICIPANTES
Ana Garralón, ensayista y crítica especialista en libros infantiles y juveniles.
Karen Coeman, historiadora y editora.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Ana Garralón
Ensayista y crítica especializada en literatura infantil y juvenil. Ha colaborado en medios como "El País", "Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil" (CLIJ) y "Platero", y coordinó las páginas de Educación y Biblioteca hasta 2005. Participó en el Programa Nacional de Lectura de la SEP en México (2000–2006) y ha trabajado con instituciones como Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Banco del Libro y Fundalectura. Es autora de "Historia portátil de la literatura infantil" (2001) y "Leer y saber. Los libros informativos para niños" (2013), además de varias antologías.
Karen Coeman
Historiadora y editora nacida en Bélgica, con una trayectoria centrada en el libro infantil y juvenil. Coordinó y participó en proyectos institucionales dedicados al fomento de la lectura. Actualmente gestiona la promoción de libros infantiles y juveniles.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Es un gran, gran placer arrancar el segundo homenaje a un creador muy importante, Tommy Unger, que nos va a caminar la gran especialista Ana Garalón. Ana Garalón es muy conocida. Para los que no han tenido la suerte de conocerla, escucharla, leerla, presento rápidamente a Ana. Lleva ya más de 15 años trabajando desde distintas perspectivas de la lectura, del lector. Es una excelente librera, es una crítica ensayista. vive, como mencioné en España da muchísimas conferencias en todo el continente y es una de las personas que ha construido muchísimos puentes no solamente entre España y América Latina pero entre este mismo continente con todos los temas relacionados con la lectura los autores, los lectores es fácil Es muy fácil seguirla porque tiene un excelente blog que para mí es una referencia fundamental en todo lo importante en literatura infantil y juvenil en español. Su blog se llama Ana Tarambana, blogspot.com, y de verdad recomiendo que lo revisen mínimo un par de veces a la semana para estar al tanto de todo lo que se mueve en nuestro idioma. tiene publicaciones importantes uno se llama Historia Portátil de la Literatura Infantil publicado por Anaya y más recién leer y saber los libros informativos para niños porque además es una gran especialista en libros de divulgación Agusar muchas gracias muchas gracias Karen Bueno, gracias a Conaculta, especialmente a Karen por esta invitación. Gracias a ustedes que de verdad son admirables. Siguen estando aquí y nos escuchan y nos apoyan también en nuestro trabajo. Estoy muy contenta de estar en este seminario renovado. Yo llevo muchos congresos escuchando la palabra el campo de la literatura infantil. Y me parece que este seminario está hablando del bosque de la literatura infantil. Y me parece una maravillosa perspectiva. Y en ese sentido les voy a presentar a un personaje que muy bien podría estar dentro de un bosque. Que es Tommy Ungerer. Bueno, voy a hacer una llamadita. Un segundito. Sí, Tommy. Hola. Sí, sí Estamos aquí en México Haciéndote un homenaje Sí, un homenaje más Sí, sí, antes de que te mueras Es que Mira, queríamos presentar un poco tu vida Tu trabajo ¿Tú tendrías así a mano alguna foto para mandarnos? Porque queremos así Que te conozcan un poquito más joven Bueno estamos pensando como un recorrido así cronológico, algo desde más pequeño, no sé, algo un poco más formal. Ya, sí, no, no, no, otra cosa, ¿sabes? Un poco más infantil, ¿no? Porque estamos aquí trabajando con niños. Ya, vale. Vale, ya sé que no te interesan mucho los homenajes, pero... Bueno, no te pongas así. Bueno, esta ya nos gusta un poco más. Esta está un poco mejor. Se puede quitar esta parte. Esta está mejor, pero algo un poco más joven, porque queremos empezar desde el principio. Bueno, esta ya, sí, esta está muy bien. A ver otra. Bueno, ahí estás muy guapo. Sí, eso sí que nos gusta. Bueno, gracias. Vale, sí, vamos un poquito más atrás, más atrás, más atrás. Ah, sí, ahí está muy bien. Sí, sí, sí, perfecto, perfecto. Ahí, vamos a empezar. Gracias, chao, luego te llamamos. Adiós, adiós. Bueno, han visto que es un personaje un poco complicado, es de Tommy y va a ser un poco difícil también aproximarnos a su obra como autor, pero bueno, vamos a intentarlo porque Tommy Unger ha hecho libros para niños, para adultos ha hecho carteles ha ilustrado novelas ha explorado temas, incluso es uno de los raros autores que ha escrito sobre sí mismo sobre sus experiencias de infancia de juventud y la verdad es que su obra en conjunto representa una obra que escapa un poco a cualquier clasificación aunque siempre yo diría que ha estado guiada por un cierto afán de provocar en muchos casos estas provocaciones no han llegado a nuestros países porque no hemos conocido toda la obra pero hoy sí vamos a ver algunas cositas y bueno, en nuestros países se conocen más bien los libros que él tiene para niños como los Melops que seguramente les sonará o Crictor y Adelaida que también son dos de los Melops también de los Melops Crictor y Adelaida que también a él le gusta mucho poner animales un poco fuera del circuito de los niños, como una serpiente. Y, bueno, en sus historias, para niños, los buenos siempre vencen a los malos, los indefensos encuentran el buen camino. Unger también creó los malvados bandidos de los tres bandidos que secuestran a una pequeña huérfana. Sí, sí, Tommy, que es tu libro. Sí, sí, va a estar aquí apareciendo todo el rato. y el único libro que llegó en español que fue precedido por un escándalo fue Ningún Beso para Mamá que fue uno de los últimos libros que él escribió para niños y que en Estados Unidos le valió muchas protestas de grupos feministas y de educadores también pero además el libro recibió el premio al peor libro publicado para niños y ese año, en el año 1970, estuvo prohibido ese libro en todas las bibliotecas de Estados Unidos, hasta el año 2000 estuvo prohibido. Sobre el contenido de este libro, Tommy Ungeret dice, era un escándalo mostrar a un niño sentado en la taza del váter, Así que puedo decir que fue el primero en Estados Unidos que hizo saltar los tabúes mostrando gente que bebe alcohol, que fuma cigarrillos o que apesta a todo el mundo con sus puros. Bueno, cuando Tommy Unger publicó este libro, llevaba ya 13 años viviendo en Estados Unidos, que es el país que le dio fama y también dinero, pero que también le provocó un gran desencanto con respecto al sistema. Pero bueno, vamos a ir por partes, porque una biografía así tan novelesca como la de Tommy Unger merece que vayamos un poco por partes. Tommy Unger nació el 28 de noviembre, o sea, dentro de poco va a ser su cumpleaños, de 1931 en Estrasburgo. Su apellido ya era muy conocido en Europa, pues su padre, que es este señor que tenemos aquí, Theodor Unger, Ya era un reputado fabricante de relojes astronómicos, entre los que se encontraba el de la Catedral de Messine en Italia, que en aquella época era el más grande del mundo. Cuando Tommy tiene apenas cuatro años, el padre muere y le quedan pocos recuerdos con él. Uno de ellos es su respeto y amor hacia los libros. y dice Tommy, uno de los recuerdos más precisos que tengo de él es estar en sus brazos mientras me mostraba los libros de su biblioteca. Claro que en sus memorias también recuerda otras cosas y dice, pero también me acuerdo del día en que estaba sobre sus rodillas y me apretaba la nariz para que al necesitar aire abriera la boca y me metiera las espinacas que por aquel entonces no podía ni ver, pero que fue uno de los platos favoritos más tarde. Tommy Unger dedicó uno de sus libros a la memoria de su padre, a reconstruir ese personaje al que apenas conoció. Como él relata en este libro, era muy pequeño para percibir la pérdida, pero años más tarde decide averiguar quién fue su progenitor para conocerse también mejor a sí mismo. Y dice en este libro de memorias, en cajas y cajones, en carpetas de dibujos y sobre todo en una gran caja de Pandora completamente llena de correspondencia, descubrí una parte de su vida y una parte de su personalidad. Con distancia, sin nada de sentimentalismos, miré todas sus cartas, manuscritos, libros de notas y sobre todo su obra artística. Este libro, So I Mal Manfata, Había una vez mi padre, explora lo que en su primer capítulo él llama la búsqueda de mi padre. La personalidad del papá era extravagante, escritor, ilustrador, bibliófilo, inventor, maniático del francés, alemán y alsaciano, profundamente apasionado por la vida, compaginaba sus trabajos como director de la fábrica familiar con el estudio de la astronomía y la creación de cuadrantes solares. La pasión que el padre siente por casi todo la recibe Ungerer en su herencia genética. Un mundo que recibe y que le dará muchas sorpresas. Bueno, cuando el papá muere, toda la familia se muda a L'Ogelbach, que es una pequeña población cercana a Colmar. Allí Tommy y sus tres hermanos, dos chicas y un chico, descubren la naturaleza de la mano de la madre, que es escritora, amante de la música y de los secretos de las plantas medicinales y es una excelente contadora de historias que les lleva a dar largos paseos por los bosques. De esas caminatas volvíamos con los macutos repletos de castañas, champiñones y plantas medicinales que eran secadas en el granero. A su madre dedicará a Ungerer grandes elogios. Me gustaría mostrar algunos retratos de la mamá de Ungerer que fueron hechos por el papá. Este es uno de ellos. Bueno, era bellísima la mamá. Hay una anécdota que relata Ungerer en uno de sus libros que dice, mi madre siempre fue una mujer muy bella. En 1960 yo estaba a bordo de un pequeño avión que llevaba a unos turistas a unas ruinas mayas. Por casualidad comencé a hablar con un señor mayor que me confesó ser un empresario de Estrasburgo. Entonces me presenté. ¿Hungerer? ¿No será por casualidad familia de Alice Ungerer? Es mi madre. Su madre era la mujer más bella de Estrasburgo. Como el señor era viudo, le di la dirección de mi madre. Un tiempo después, ella me escribió furiosa. Le das mi dirección al primero que te encuentras. Ese viejo me pidió en matrimonio nada más verme. Pero volvamos a Tommy. Aquí hay una foto de Tommy tomada por su padre. Que ya, yo creo que él ya percibía el personaje que iba a ser. Quisiera mostrar brevemente cómo fue la influencia del trabajo del padre de Tommy como pintor en la obra del hijo. A pesar de no haber convivido prácticamente con él y no haber estado presente durante su infancia, le inspiró en algunos de sus trabajos como ilustrador. Bueno, se ve un poco mal, pero a la izquierda son los dibujos del papá y a la derecha son dibujos que Tommy realizó muchos años después y que él encontró en esas cajas cuando se puso a averiguar cosas de su papá. Hay como un gusto similar por los colores, las formas, los objetos. Sorprendente percibir esta influencia y un espíritu muy cercano. Ungeris dice que él mismo se sorprendió al comprobar la similitud de su trabajo con el de su padre y se pregunta si no fue que su padre al morir le traspasó todo su talento en bloque para que él pudiera continuar su obra. En 1939, Alsacia cae bajo el dominio alemán. Ahí llegan los alemanes vistos por húngares. Y él dice, esta es una interpretación de una escena de pillaje a la que nunca asistí. Con orden y método, en bonitos camiones de mudanzas, los nazis confiscaron los muebles de los judíos, que eran los enemigos del rey. El francés y el alsaciano quedan prohibidos. Su casa es requisada, primero por los franceses, luego por los alemanes, que alojan a los húngares en una fábrica cercana transformada en un campo de prisioneros. Y húngares dice, todo ocurrió de manera muy natural. Los alemanes estaban allí como turistas recién desembarcados de su autobús. Aquí hay un dibujo de Tommy cuando era pequeño de estos alemanes turistas. Es así como el pequeño Tommy descubre muy pronto los cambios que la vida ofrece y la relatividad de determinados valores. Relata cómo el primer oficial con cargo que se instaló allí fue a presentarle sus saludos a la madre y después de explicar las glorias del rey, le dijo señalando un castaño propiedad de la familia. Ah, Frau Ungeret, ya verá usted, dentro de poco tendremos judíos colgados en cada una de esas bonitas ramas. Ungerer escribió sobre todo esto en un libro titulado Los recuerdos son libres y dice en la primera frase Mi madre nunca tiró nada, yo tampoco De esta manera volví a tener intactos mis dibujos infantiles mis diarios, cartas, cuadernos escolares, boletines Los documentos más interesantes son aquellos que remontan a la segunda guerra mundial la locura de la guerra, la llegada de los nazis, la toma de Colmar, la liberación, la desliberación. Mi madre no tiraba nada, ni mis cabellos, ni los suyos. Después de su muerte encontré una bolsa de plástico llena de cabellos que quitaba de su peine. Seguramente los guardaba para incluirlos en un jersey que tricotaría para el más pequeño. Yo nací en 1931, por lo tanto tenía nueve años en 1940. Mis dibujos, mis notas, me dan los medios para retratar esta aventura donde lo cómico es tan absurdo como lo trágico. Soy un producto de esa época. La nueva escuela, que se llama Obersule Matías Grunewald, se rige por los principios del nacionalsocialismo, y a pesar de que Tommy tiene buenos recuerdos de aquellos tiempos, la confrontación de la guerra, el profundo cambio social y la distorsión de valores que vive marcan profundamente su personalidad, y en algunos de sus dibujos infantiles percibimos ya la ironía que caracterizará su futura obra. Aquí ha puesto al gran comandante con su cervecita. No sé si la ven ahí tomándose su cerveza. En este libro habla de muchas cosas que veremos más tarde en sus libros. Su osito de peluche, que utilizó durante muchos años y le inspiró cuando ya era adulto, el libro Otto, la historia de un oso de peluche durante la guerra. También habla de su relación infantil con su madre, sobre todo de sus muestras de afecto. Y dice, los desbordamientos de afecto de mi madre, sus avalanchas de abrazos, me hacían sentir vergüenza y los besos me desagradaban. Sobre todo cuando en público me llamaba su rayo de sol, su tigrecito, apestosito, monito, escarabajo de oro o caoncete. Yo no sabía dónde esconderme y esto duró hasta el final de su vida. Esto nos recuerda al protagonista de Ningún Beso para Mamá, cuya principal lucha es que su mamá deje de besarle en público y de decirle cosas dulces y amorosas, cosas de bebés cuando él ya se siente muy grande. Quería mostrar algunos dibujos de Tommy Unger cuando era niño. Aquí está ilustrando canciones populares. Aquí está haciendo un retrato, una caricatura de su nuevo profesor que les decía que sus antepasados eran alemanes. La primera página de su cuaderno de la clase alemana y ahí tiene en rojo corregido que la bandera es muy pequeña. Y una réplica de un cartel de propaganda contra la Alsacia francesa, donde ponían fuera con esta basura, cuyo grafismo impresionó mucho a Ungerer. Y él realizó un dibujo mostrando los destrozos del militarismo alemán y como él mismo dice, un cierto gusto por lo macabro comenzaba a manifestarse en mi obra. Y aquí hay un par de páginas de sus diarios. Así que si son papás, no tiren los diarios de sus niños ni los dibujos. Tommy Unger siempre confesó ser un mal estudiante. Recuerda que su madre le apuntó a clases de violín, un instrumento que era el que tocaba el papá, y su visita al conservatorio, sin embargo, duró poco. Y él recuerda, enseguida empecé a faltar. Nunca olvidaré el día, era Navidad, en que mi madre encontró en la ciudad a mi profesor de violín. ¿Y mi hijo hace progresos? ¿Su hijo, señora? Hace seis meses que no pisa mi clase Nunca fui castigado pues a mi madre le horrorizaba castigar Fui un alumno distraído, soñador, mediocre y la verdad era suficiente antes de un examen que me doliera la cabeza para que mi madre escribiera una excusa ¡Qué época tan buena! Así que recuerdo una infancia feliz de tardes familiares reunidos alrededor de una mesa tomando tés, jugando a las cartas, dibujando, cosiendo, haciendo construcciones. La lectura en voz alta ocupó un lugar importante en esas tardes, en especial una colección de cuentos de hadas que su madre apreciaba mucho. En la biblioteca familiar había libros de arte, de historia, el gran volumen de las fábulas de La Fontaine, ilustradas por Gustave Doré, un enorme atlas en el que seguían los movimientos del frente. Sus primeras lecturas fueron los cuentos de la Condesa de Segur. Su primer libro de imágenes, es esta imagen que está aquí, fue uno de Benjamin Rabier. Pero también leyó las historias de Pedro Melenas. Que era un niño muy malo. Luego, si quieren, anoten esto como pregunta, les cuento más de este cuento. Los cuentos de Wilhelm Busch, Max y Moritz, libros ilustrados por Richter, pero sobre todo, él recuerda el pequeño Larousse, con sus tapas asalmonadas, sus páginas rosas, sus múltiples viñetas y planchas que nutrían su imaginación. En 1945, la enseñanza del francés es rehabilitada en las escuelas, pero después de cuatro años de dominación alemana, de guerra y de desorden, es muy difícil para los jóvenes alsacianos readaptarse. Y Tommy, educado siempre en el antiautoritarismo, relata cómo su madre, sorprendida por los alemanes hablando francés durante su prohibición, les contestó con mucha alegría. —Señor Obergruppenfurer, yo continuaré hablando francés. ¿Y sabe por qué? Porque si después de la guerra ya nadie habla francés, ¿quién va a gobernar Francia? El oficial se levantó y respondió, por fin una auténtica hija del Furer. Querida señora Ungerer, continúe tranquilamente hablando francés. Eso no molesta más que a los plebeyos imbéciles. Tommy se resiente con tantos cambios. Lea, Renier, Maret, Renard, Berlaine, Prévert, Céline, Chamfort, pero en el boletín de notas se le califica como de perverso y subversivo. En su libro de memorias infantiles relata que durante un viaje a la boda de un familiar tuvo ocasión de ver el mar. Y recuerda, justo como cierre del libro, El descubrimiento del mar fue la revolución más grande de mi vida. Me ofreció la línea del horizonte, una línea sin quebrar, una superficie sin iglesia, sin fábrica, una divagación de ondas, una serenidad vibrante, lúcida, sin mentiras. Decide entonces dejarlo todo y tomar su mochila para pasar unas largas vacaciones. En autostop recorre numerosos países durante dos años. En 1952 viaja por Europa, Laponia y parte de la denominada Rusia. A su regreso, sin profesión y sin demasiadas oportunidades, se alista en la Armada. Y elige como destino Argelia, pero no estar allí por mucho tiempo, pues cae gravemente enfermo. Y al no soportar la disciplina militar, es desmovilizado. Vuelve a Estrasburgo, donde ocupa la antigua casa familiar y se inscribe en la Escuela de Artes Decorativas. Al cabo de un año es expulsado por indisciplinado. Empieza entonces a ganarse la vida como escaparatista y dibujante publicitario. Al mismo tiempo descubre el trazo fino e irónico de Saúl Steinberg y de James Turber, así como el mundo de las revistas norteamericanas. Comienza a frecuentar el Centro Cultural Norteamericano y se inicia así una nueva etapa en su vida personal y profesional. Su espíritu inquieto no se hace esperar y al cabo de dos escasos años emprende la aventura americana. 60 dólares en el bolsillo y una carpeta repleta de dibujos son su único equipaje. La editorial Harper, de la mano de la increíble editora Ursula Nostrom, le publica su primer libro infantil, Los Melops se lanzan a volar. Primero de una larga serie que pasado el tiempo Unger prefiere no recordar porque le parecen muy ingenuos, pero que en su momento recibió muchos premios. Alterna entonces su trabajo en el ámbito de la literatura infantil con colaboraciones en revistas como Sky, Life, Holiday, Harper's, The New York Times y el mundo de la publicidad y la televisión, creándose un buen prestigio por la calidad de sus dibujos, su ironía y su atrevimiento. Ungerich se da cuenta entonces de la gran diferencia que existe entre un cartel de publicidad y un libro. Ilustrar un libro significaba, y aún hoy es así, por fortuna, crear algo sólido, perdurable, mientras que una revista tiene una vida corta. En un artículo él escribe, cuando me preguntan por mi profesión contesto que hago libros. Podría decir que soy artista, ilustrador, diseñador, hacedor de dibujos, que escribo historias. Podría decir también que soy autor, pero no. Hago libros y los preparo de tal forma para que los niños los reciban. Los niños son espejos cóncavos o convexos de sus padres. Los libros son esos espejos de sus autores. Vuelve a recordar a su padre y en ese momento que sentado en sus rodillas miraba con él un libro. Crecí con la atención puesta en los libros. Muy temprano, la pátina de una encuadernación ejerció un estímulo. El olor que emanaba un libro recién abierto me estimuló. La textura de los papeles, mate, brillante, suave como una pelusa. Las imágenes, las fotografías, las ilustraciones y la impresión en letra Garamond. así que fiel al principio de que el artista crea para no ser olvidado encamina sus esfuerzos al campo de la edición y tiene la suerte de conocer en 1957 al entonces joven editor suizo Daniel Kiel que con sus escasas economías iniciaba su andadura como empresario en una editorial llamada Diógenes y que según Ungereth no sé si tengo aquí no Me gustaría compartir aquí la primera carta que Ungeret escribió a Kiel sin conocerle todavía. Cuando después de haber mandado sus originales, recordemos que en esa época se mandaba por correo y era frecuente que se perdieran, no obtiene respuesta. Kiel había encontrado en una revista americana un dibujo de Ungerer, le había gustado mucho y le había escrito para ver si tenía material. Y Ungerer escribe su primera carta. Querida editorial, estoy muy impaciente porque no tengo respuesta. ¿Han llegado mis cosas? ¿Qué pasa? ¿Tal vez el señor Diokeles se ha muerto o está enfermo? Por ejemplo, hemorroides, cáncer, locura, peste, sífilis o miosotis. Aquí tengo algunas cosas que todavía no he enviado porque no sé si Zurich existe todavía. Amén, men, en, en, nada. Reciba, querido señor, la expresión de mis sentimientos más superlativamente distinguidos, estirados y venerados. Tommy Unger, si es que te acuerdas. Bueno, aquí podríamos hablar de cómo un editor que recibe esta primera carta de un autor consigue contener y al mismo tiempo alentar a un personaje como Unger. Pero sería materia de otra charla. Bueno, Ungeret vive en América durante casi 13 años, que es su periodo más fértil, no solo con los libros infantiles, que aún hoy son conocidos, y él dice, cuando pienso que cada año hay cerca de 2.000 libros nuevos de imágenes y que los libros que hice hace 30 años, que me parecen horriblemente ingenuos, se venden todavía. Pero también vive con la publicidad, que le valió numerosos premios y una gran exposición en Berlín bajo la auspicia de Billy Brandt. Y aquí hay algunas muestras de sus carteles. Son muy comprometidos en un momento en que Estados Unidos estaba embajado en una cruenta guerra. y bueno, no le importó vivir allí para criticar sin asperezas la sociedad que estaba descubriendo y que él estaba acogiendo también así que bueno, no es una época tan llena de momentos felices Ungeré tiene numerosos enfrentamientos con grupos que no admiten sus posturas tan provocadoras, sus libros llenos de imágenes perturbadoras en los que la moral se presenta como algo relativo. Su producción varía tanto de contenido y de ideas que no siempre encuentra editor. Y él dice, hay que comprender, dice excusando a los editores, que no es fácil publicarme. Cada libro es diferente, libro infantil, sátira social, de erotismo, reportaje. Hay que tener mucho valor para publicar a un errático. Los lectores compran un simenón sabiendo que leerán un álbum de CMP porque adoran CMP. Mis libros no tienen marca establecida ni garantía. Perdón. Bueno, ahora yo pediría a los menores de 18 años que por favor salgan. Aquellos que nunca dejaron de ser que también salgan porque vamos a visitar la obra erótica de Tommy Ungerer los que no quieran ver se pueden tapar así Ungerer es un confesado erotómano él ha explorado paralelamente a sus libros para niños los recovecos de la sexualidad en diversos dibujos que publica su editor suizo y se llaman El Fornicón, El Kamasutra de las ranas, El Maniático del Sexo. He elegido muy cuidadosamente para no escandalizar, que no haya ningún problema. El que quiera que google y que ponga un porno y le sale todo. bueno, vuelvo a insistir que por favor menores de 18 años salgan esas son las cubiertas de sus libros veo mucha foto veo muchas fotos bueno, a este les dejo que disparen, disparen disparen la foto hay varias más bueno, y aquí Bueno, yo subí esta foto mientras estaba preparando mi artículo subí esta foto a Facebook porque estoy preparando mi charla inmediatamente tenía como 40 mensajes en privado en el inbox diciendo por favor Ana, ¿dónde está esa caperucita? Bueno, lamentablemente no es un libro es uno de los juegos que le hace, son sus dibujos, porque él probablemente estaría haciendo, en este momento, estaría haciendo un libro de cuentos populares para niños, y era como su manera de desviarse un poquito del tema. Bueno, él, con todo esto publicado en un congreso de libros para niños, alguien le reclama que cómo es posible que haga libros infantiles y al mismo tiempo haga estos libros tan perversos. Estamos a finales de los 60, yo creo que hoy sería peor todavía. Jungerer en uno de sus arranques contesta de mala manera. Yo no voy a repetir la frase que dijo, pero más o menos dijo que si no tuviéramos sexo tampoco habría niños. Y que no encontraba ninguna maldad a mostrar estos dos aspectos en su obra. Bueno, fue un súper escándalo, fue expulsado del Congreso. y Hungrist se sintió muy excepcionado de esa doble moral de Estados Unidos. En 1970 conocen el metro, no explica cómo, a quien un año más tarde sería su mujer, Ivonne, y con ella emprende una nueva etapa en su vida y se marcha a Canadá a vivir en una granja de manera autónoma. Las experiencias de los años que viven allí están contadas en un sugestivo libro que se llama Nunca es suficientemente lejos y en su continuación que es La agonía lenta. Y aquí hay algunos dibujos que él realiza mientras está en la granja. Y dice, Ivonne y yo dejamos Nueva York en 1971, repugnados por la ciudad donde nuestras existencias, lanzadas a una velocidad de autopista, habían sufrido una avería de esencia y salíamos pitando por el primer atajo sin prever incluso lo inesperado. El retorno a la vida en pleno contacto con la naturaleza y los animales, que les permiten ser autosuficientes, y junto a los peculiares habitantes de un pueblecito cercano, miembros de una secta protestante con costumbres bastante antiguas y con frecuencia agresivos, sorprende a esta pareja recién llegada de Nueva York. una pareja muy especial que en poco tiempo organiza la vieja casa y se adapta, no sin humor, a ese ambiente donde según recuerda en ese libro, vivieron siete años con los fusiles cargados y siempre a mano, como en las mejores aventuras del oeste. Él cuenta una anécdota en una película que se hizo recientemente como homenaje, que una vez uno de los vecinos disparó y mató al hermano, Y él le preguntó, le dijo, oye, ¿por qué mataste al hermano? Y el tipo le dijo, bueno, hay que disparar una vez al año por lo menos. Bueno, el libro es una crónica de lo que a Ungerer le encanta, lo absurdo, su inevitable propensión a lo mórbido y también una cierta alergia a todo lo que es normal. Cuando tiene que instalarse en Canadá como inmigrante, lo primero que ha de hacer es inscribirse en las autoridades locales y consignar su profesión. pero ni autor, ni ilustrador, ni artista gráfico figuraban en aquel entonces en el registro que consignaba las nomenclaturas de profesiones. Y dice, fui pues inscrito como empresario. Y añade con esa ironía que le caracteriza, empresario de pompas fúnebres habría sido más de mi gusto. En los libros podemos observar cómo desarrolló su gusto por mirar y retratar la naturaleza, sus finos apuntes del natural, los detalles de sus cuadernos de dibujo que luego utilizaría para otras obras. Durante esa época, su editor, Daniel Kell, mantiene un estrecho contacto con él y organiza numerosas exposiciones de todo el material gráfico. Ungerer, con el aislamiento y la tranquilidad que le permite su nueva situación, está concentrado en hacer un libro que recopile todas las canciones de su niñez, Das große Liederbuch, que publica en 1975 con muchísimo éxito. Sin embargo, tarda dos años en terminarlo. El reto de ilustrar un libro de folclore es algo que no ha vivido hasta la fecha. En cartas a su editor le cuenta la dificultad de encontrar un estilo, ese estilo que permita diferenciar cada dibujo. Le cuenta que a él le parece que los trajes de los niños son iguales que los trajes de los adultos, que necesita trabajar cada vez más. Su editor está horrorizado. Ese libro les está costando muchísimo dinero, pero le sigue dando tiempo y accede incluso a una insistente petición de Ungeret porque quiere que sea a todo color. Le escribe en una conmovedora carta, cada cerdo que he dibujado, cada animal que aparece en ese libro es un cerdo de mi granja, es un animal cercano. Y además, trabajo cada obra con el cuidado y la minuciosidad que un artista como Maurice Sendak me mostró en sus dibujos. La obra se publica finalmente con un sensacional éxito de ventas, más de un millón de ejemplares vendidos. ¡Qué tiempos! Ese mismo año, el Museo de Estrasburgo consagra a su obra una gran exposición con la que Húngares recupera sus lazos con Alsacia. También los franceses se reconcilian con este extraño y peculiar artista al que le gusta desconcertar y cuya obra reconoce que es demasiado diversificada para los franceses. En el año 76 se muda a Irlanda, donde parece encontrar la mezcla perfecta, una cultura con una gran tradición en contar, un paisaje donde cada mañana ve el mar, una granja que le permite seguir en contacto con la naturaleza. A medida que aumenta su prestigio y su trabajo, Unger se permite cada vez más huir de las clasificaciones y trabajar solamente por afinidad personal. No tiene ningún reparo en dejar plantado a un periodista que no entiende nada, a un equipo de televisión porque hay alguien demasiado autoritario o en rechazar una interesante campaña de publicidad por no tener afinidad con la persona que se lo propone. Su obra para adultos está llena de referencias eróticas con las que se libera de su estricta educación protestante y de crítica a la actual sociedad de consumo y doble moral. En esta época industrializada donde los hombres de letras parecen haber desaparecido y en la que la gente, según cuenta, puede compararse de alguna manera a un bote de conservas. Y eso equivale, en definitiva, a la sociedad comunista, donde cada individuo no es más que un número. Después de siete años en Canadá, se instala en Irlanda, donde todavía permanece. Ya no escribe libros infantiles, aunque recientemente publicó uno bellísimo. Pocos para adultos. Dona muchísimo material gráfico a Estrasburgo, donde hay un museo dedicado a su obra. Y su editor de vez en cuando ordena sus papeles y se anima a clasificar alguno de ellos para hacer algo especial, como cuando le pidió a Janos textos para uno de ellos. Aquí están los dos abueletes. Nosotros todavía los seguimos viendo niños. La principal labor de Ungerer se centra en colaborar con grupos de exdrogadictos y niños enfermos para los que recauda dinero sin abandonar un ápice su ironía y su buen humor. Así, afirmando que el arte no es más que fruto de la casualidad, cuenta en una entrevista televisiva cómo, aprovechándose de su popularidad, se burló de los críticos de arte, de su consumo y sobre todo de las galerías a las que considera unas timadoras, haciendo una exposición con objetos rotos, sin ninguna intención artística que se vendieron rápidamente y cuyos beneficios fueron para uno de estos colectivos. Su afición a crear objetos con restos la traslada al papel para crear libros sin edad, como clic-clac, un curioso entretenimiento que transforma recortes de prensa con imágenes de objetos en nuevos elementos con cualidades que antes no poseían. El cabello de una mujer es una ola, la máquina de escribir es la dentadura de un rinoceronte o unos anteojos los pantalones cortos de un entusiasta explorador. A pesar de tener hijos después de haber dejado de escribir para niños, o tal vez por eso, considera que su obra se dirige tanto a pequeños como a grandes, defendiendo de paso la lectura compartida y en voz alta como el antídoto perfecto de la televisión. Diría, dice Unger, que hay dos cosas importantes a desarrollar en un niño, la fantasía y el sentido práctico. Sin embargo, la televisión no hace ni lo uno ni lo otro. La televisión da la fantasía terminada y hecha. La sucesión de las imágenes es tan corta que no desarrolla ninguna fantasía más en el espíritu del niño, mientras que un libro entre página y página se puede imaginar ya todo el mundo. Un guerrero hasta la fecha ha realizado más de 150 libros, posters, gráfica, colás, objetos, 40.000 dibujos. Y dice, es muy aburrido para mí pensar en una larga vida con un único estilo. Además, no me gusta que me clasifiquen. Eso tiene que ver con mi procedencia en Alsacia. ¿Soy alemán? ¿Soy francés? No, soy alsaciano. ¿Soy neoyorquino? ¿Soy irlandés? Toda esta gran relatividad a lo mejor debería hacerme vivir en el océano. Tengo que tener mi línea de horizonte, esa es la única referencia clara que conozco. Ver por primera vez de niño el océano fue el momento más importante de mi vida. Actualmente lo que más le gusta es escribir, aunque lamenta no ser más publicado. Los dibujos, sobre todo los que él hace, le producen una cierta alergia. Nunca acaban de corregirse y él confiesa que no se siente un buen artista. Pero los que hemos tenido la oportunidad de conocer su trabajo sabemos que no solo es un artista, sino que tanto su arte como su vida destilan la mayor de sus aficiones, provocar. Cualquier cadena de televisión o revista que le proponga una entrevista ya puede estar preparada para todo en caso de que acepte. Como cuando le preguntan cuando fue a la televisión alemana después de haber publicado un cuento normal, ilustrado o de Heidi. Y la televisión le pregunta cuál había sido el mayor problema con el que se había encontrado. Y respondió, saber si ella llevaba braguitas debajo de su vestidito de nada. Irónico y mordaz lo que más le gusta a Ungerer es sentirse inclasificable y como desde aquí no tenemos la pretensión de llevarle la contraria nada mejor que la definición que él mismo se otorga y da nombre a este homenaje soy una maleta sin viajero Tommy, esperamos que esta presentación te haya gustado ¿Qué? Así sí, tus libros, claro Bueno, aquí hay algunas cubiertas de sus libros. La mayoría están fuera, esperando para que los vean, los compren, los admiren. Este es el último que acaban de publicar. Ok, ahora sí, Tommy, nos queremos despedir. ¿Quieres decirnos algo? Y dice, libre vive quien puede morir. Muchas gracias, Tommy. Muchas gracias.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
11/11/2014
FECHA_INGRESO_ENTREGA
13/07/2015
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
34
CONDUCCION
Karen Coeman, historiadora, editora y coordinadora de eventos librarios en México
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
11/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

