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MW-21002
TITULO_SERIE
SUBTITULO_SERIE
Debates contemporáneos sobre arte y educación
SINOPSIS_SERIE
Reunión que convoca a especialistas, artistas, académicos y activistas para examinar las relaciones entre distintas formas de migración —ideológica, técnica, científica y pedagógica— y sus manifestaciones en el ámbito artístico.
Dirigida al público interesado en las artes, la cultura y la reflexión crítica, con disposición al diálogo y al intercambio de ideas en cuatro mesas de trabajo. Actividad realizada en el marco del 30 aniversario del Centro Nacional de las Artes
EXTRACTO_SERIE
Reunión que convoca a especialistas, artistas y académicos para explorar relaciones entre migraciones —ideológica, técnica, científica y pedagógica— y sus manifestaciones artísticas, mediante cuatro mesas de diálogo
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión sobre la relación entre arte, tecnología e inteligencia artificial en el contexto digital contemporáneo. Se examina el debate en torno a la autoría frente a procesos automatizados, así como las diferencias entre inteligencia biológica y computacional. A partir de la posibilidad de que la conciencia y la inteligencia sean o no computables, se plantean implicaciones para la creación artística y la experiencia estética. El análisis considera escenarios en los que la inteligencia artificial podría influir en la percepción y construcción del sentido, generando tensiones entre diversidad de interpretaciones y visiones únicas
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre arte y tecnología que aborda la autoría frente a la inteligencia artificial, las diferencias con la inteligencia biológica y sus implicaciones en la creación y la experiencia estética contemporánea
N_PROGRAMA
1
N_TOTAL_PROGRAMAS
4
DURACION_TOTAL
01:40:57:09
PARTICIPANTES
Luc Delannoy, filósofo y escritor.
Amparo Vázquez, investigadora y docente.
Avelina Lésper, curadora de arte y escritora.
Laura Barrera, periodista cultural.
Guadalupe Mora, artista escénica.
Enrique Olmos de Ita, dramaturgo y crítico teatral.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Luc Delannoy
Filósofo y escritor cuya investigación se centra en los estudios de la mente y la conciencia, así como en la relación entre arte y salud mental. Desde 2002 explora la coherencia cuántica y sus implicaciones epistemológicas. Ha sido profesor invitado en diversas universidades de América. En 2003 fundó el Instituto de Neuroartes, el Centro de Investigaciones en Neuroestética y Neuromusicología y la Fundación Neuroartes en Chile. Desde 2015 colabora con la Universidad de Valparaíso en programas vinculados a salud mental. También ha publicado sobre músicas populares, especialmente jazz.
Amparo Vázquez
Artista, investigadora y docente que desarrolla proyectos en instalación, performance y producción visual. Su trabajo aborda la relación entre humano y tecnología, así como fenómenos de desplazamiento y migración. Ha dirigido y producido proyectos fotográficos, audiovisuales y multidisciplinarios presentados en México y otros países. Su producción artística y académica ha sido expuesta, publicada y apoyada en distintos contextos. Desde 2018 imparte cursos de arte y tecnología, fotografía y video en la Universidad de Monterrey, donde desde 2023 se desempeña como directora de la Licenciatura en Artes.
Avelina Lésper
Crítica de arte y escritora. Colabora semanalmente en Milenio Diario con textos sobre arte contemporáneo. Ha realizado más de 300 entrevistas a artistas y participa en espacios de análisis y divulgación. Es autora del libro El fraude del arte contemporáneo. Se desempeña como curadora y dirige la colección corporativa Milenio Arte, integrada por pintura contemporánea en México. Mantiene un canal digital en el que difunde contenidos de crítica y análisis de arte.
Laura Barrera
Periodista cultural dedicada a la cobertura, análisis y difusión de actividades artísticas y culturales. Su trabajo se centra en la elaboración de contenidos informativos y de opinión sobre artes escénicas, literatura y prácticas culturales contemporáneas. Ha colaborado en distintos medios y proyectos editoriales, donde ha participado en entrevistas, reseñas y reportajes. Su labor contribuye al registro y la difusión de la actividad cultural, así como al análisis de sus contextos de producción y circulación.
Guadalupe Mora
Artista escénica dedicada a la creación, interpretación y colaboración en proyectos de artes vivas. Su trabajo integra diversas disciplinas, como teatro y performance, con enfoques de investigación escénica. Ha participado en la concepción y desarrollo de piezas contemporáneas y en procesos colectivos con creadores de distintos ámbitos. Su trayectoria incluye presentaciones en foros y espacios culturales especializados, donde explora el cruce de lenguajes y la construcción de propuestas interdisciplinarias.
Enrique Olmos de Ita
Dramaturgo, crítico teatral y periodista cultural. Ha desarrollado una trayectoria en la escritura dramática y en la crítica especializada en artes escénicas. Sus textos han sido publicados en medios culturales y plataformas dedicadas al teatro. Ha participado en la cobertura de festivales, así como en proyectos editoriales vinculados a la difusión escénica. Su trabajo articula la creación con el análisis crítico, contribuyendo a la documentación y reflexión sobre el teatro contemporáneo en México.
TIPO_ACTIVIDAD
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Artes | Ciencia | Especie humana | Inteligencia | Inteligencia artificial | Razonamiento | Robótica | Tecnología
TRANSCRIPCION
Thank you. ¿Qué tal? Bienvenidas, bienvenidos, bienvenides al primer simposio internacional Migraciones Creativas, debates sobre arte y educación. En el marco de la celebración de los 30 años del Centro Nacional de las Artes, hemos decidido llevar a cabo este simposio en el que reúne expertos, artistas, activistas, investigadores, científicos y científicas, con el fin de explorar las complejas relaciones entre las migraciones ideológicas, tecnológicas, científicas y por supuesto artísticas, así como de las expresiones que éstas generan. Sí, la intención de este primer encuentro es ahondar en algunos temas que nos parecen importantes como la inteligencia artificial en el arte, la inteligencia humana en los procesos creativos, la conciencia, los procesos neurológicos, neurobiológicos que se desprenden del arte como creadores pero también como espectadores, qué sucede en el cerebro y al mismo tiempo examinar el papel de la educación, especialmente en un mundo dominado por la hiperconectividad y la tecnología. ¿Cuál es el papel del docente de educación artística en el contexto contemporáneo? El objetivo principal del encuentro es problematizar la situación actual del arte contemporáneo, es decir, cómo estamos produciendo arte contemporáneo, a su vez que nos permita vislumbrar horizontes de futuro justamente en la era de la posverdad, de la hiperconectividad, de la hipertecnologización de la vida y además de la puesta en cuestión de la autoría en la obra de arte. Y pues sin más preámbulos, les dejo con mi colega Enrique Olmos, quien nos presentará a nuestro primer ponente. Muchas gracias por estar con nosotros. Él es filósofo, es investigador, ha sido invitado a múltiples universidades latinoamericanas para abordar el tema de la epistemología cuántica en las artes. Además es uno de los grandes divulgadores sobre la neuromusicología, el significado del cerebro musical. Es un tipo que además ofrece conferencias, charlas en muchos lugares del mundo y es el creador de la Fundación Neuroartes que se encuentra aquí en México y en Chile también. Bueno, pues sin mayor dilación, escuchemos al doctor Luc de la Noa. Buenos días. Bueno, la aplicación de la inteligencia artificial generativa al arte es el fin de la inteligencia biológica. Convierte al artista en un personaje inútil y el público en una manada de zombis. Es la puerta abierta a un mundo totalitario en el cual entramos con ganas porque es chido, es divertido. En sus escritos, el pintor francés Paul Cézanne relata que cuando estaba viviendo al sur de Francia al final del siglo XIX, caminaba mucho por la naturaleza. Llevaba su material, encontraba senderos, caminaba observando la naturaleza y a veces pintaba. En realidad, Cézanne pintó manchas de colores entre espacios vacíos. Y cuando él presentaba sus obras en una galería de arte, el público se acercaba y le pregunta, oye, maestro, ¿de qué se trata? ¿Qué quiso pintar? No entendemos. Entonces Cezanne decía, no, yo pinto la naturaleza. Y el público se ponía un poco nervioso, pero maestro, la naturaleza, la naturaleza no es así, no se distingue absolutamente nada. Entonces Cezanne se molestaba un poquito, decía siempre lo mismo, en realidad, así veo el mundo, borroso. O Cézanne vivió como un equilibrista entre la nitidez y la borrosidad. Y esta frase de Cézanne, así veo el mundo, borroso, me hace recordar una escena que compartí hace como 20 años con un matemático estadounidense, John Conway. Conway me dijo algo realmente sorprendente. Si un físico en su laboratorio goza de libre albedrío para organizar las condiciones de la observación de unas partículas elementales, como por ejemplo los electrones o los quarks, entonces estas mismas partículas elementales gozan de libre albedrío para elegir su respuesta y su configuración. En otras palabras, las partículas elementales tienen una forma de inteligencia, una inteligencia que yo llamo inteligencia cuántica. Y nada más como recordatorio, el libre albedrío es la facultad de elegir y actuar sin que nuestras decisiones sean basadas en condiciones predeterminadas. Entonces, Cézanne veía la naturaleza como partículas y manchas indeterminadas y dejaba que se organizaran libremente en su mente, sus lienzos y en la mente del público. Y de estas manchas nosotros creamos techos, árboles, casas, un pueblo. El ingenio del pintor ha sido de crear las condiciones perfectas para una interacción entre el libre albedrío de la naturaleza y el libre albedrío del público. Esta interacción de inteligencia cuántica discrimina entre varios escenarios posibles y nos da una visión de la naturaleza efímera pero estable. Estas inteligencias cuánticas son biológicas, naturales, abiertas, no son computables. La inteligencia artificial y la inteligencia artificial generativa sí son computables. La inteligencia artificial, bueno, en realidad muchas personas consideran que la inteligencia artificial es un método utilitario para mejorarnos y para mejorar la realidad, para ofrecernos una realidad nítida, clara, determinada, mecanicista. La inteligencia artificial escanea obras de artes, recopila información, indexa la información, discrimina y nos da una visión del arte determinada por algoritmos pensados y dictados por otros. La inteligencia artificial generativa es la etapa intelectual y creativa, la tercera etapa del desarrollo de estas tecnologías. La inteligencia artificial generativa genera nuevos símbolos automatizados, matematizados, nuevas imágenes sintetizadas, automatizadas y matematizadas alejándonos de nuestros símbolos tradicionales y de las referencias culturales comunitarias. Un ejemplo, por ejemplo, que me viene a la mente es si usted quiere generar una imagen que mezcla una obra del pintor Velázquez, por ejemplo, y de la pintura de Clemente Orozco. Va a tener una nueva imagen, un nuevo símbolo, totalmente artificial. Entonces, para terminar este breve planteamiento, para cerrar, le diré que es tiempo de favorecer la rebelión de las partículas y de las manchas para evitar una hiperracionalización del arte y de la experiencia estética. Es tiempo de gozar de nuestra singularidad, de nuestra intuición, de nuestra imaginación y de nuestra espontaneidad. En lo indeterminado está nuestra libertad. También es tiempo de volver al cuerpo De dibujar, de pintar, de componer música, de escuchar música, de escribir, de leer De bailar, de hacer teatro Y sí es importante y es necesario De reconocer que nuestros procesos creativos son imperfectos Y es importante de seguir equivocándonos Porque en realidad, como lo dijo por Cezanne, el mundo es moroso. Gracias. Tenemos a una mujer a la que admiro, que se llama Amparo Vázquez. Ella nos visita directamente desde Monterrey. Ella es artista, investigadora, docente, doctora en estudios culturales por el Tecnológico de Monterrey y en comunicación social por la Universidad Amber Pertin de Bélgica. Su trabajo con la imagen ha sido abordado principalmente desde la instalación, la performance, el diseño de producción y comprende la relación humano-tecnológica, arte especulativo, nostalgia, futuro, estudios de cine y género y desplazamientos fenoménicos migratorios. Desde 2013 es directora de la licenciatura en Artes de la misma institución. Démosle una cálida bienvenida a la querida Amparo Vázquez. ¿Nos desplazarán las máquinas? Esa es una pregunta que durante mucho tiempo, siglos, ha agobiado a los seres humanos y que recientemente está agobiando a algunos artistas y creativos. ¿Pero por qué es que resurge este miedo? ¿De dónde efervece esta pregunta nuevamente? Muy bien, es por eso que yo acuño el término de AI Punk, para referirme a esta fascinación y terror que existe actualmente sobre las inteligencias artificiales y que divide opiniones entre público en general y, por supuesto, entre creativos. Pero es que pareciera que esto fuera una cosa de generación espontánea. Mi nombre es Amparo Vázquez, como ya lo escucharon, y es un gusto para mí estar ahí con ustedes. Estamos viendo el retrato de Edmond de Bellamy. Muchas personas piensan que esta es la primera obra creada por inteligencia artificial. Sin embargo, su auge viene porque es subastada en Christie's en 2018 por más de 400 mil dólares. Sin embargo, vamos a pasar a la siguiente. Bueno, esta obra fue firmada, y eso es un parte de aguas, por el algoritmo que realiza la obra. Sin embargo, realmente la inteligencia artificial tiene desde los años 50, 40, y la inteligencia artificial tiene más de 50 años teniendo inicios y avances en el arte. Vamos a la siguiente. Muy bien, aquí puse una breve línea del tiempo de cómo empezamos en los cuarentas. La inteligencia artificial empieza principalmente, y en esto hay que poner atención, entre Estados Unidos y Londres. Entonces tenemos, bueno, en el 43 se acuña el término, o se presenta el término de lógica umbral. En el 50, y ojo, esto va a ser importante porque tiene que ver con lo que hoy conocemos como inteligencias artificiales generativas. En los 50, la humanidad responde con un test de Turing, a lo mejor lo habrán escuchado, para qué funciona este test o cuál es el criterio. Este test se aplica para determinar si una obra es distinguible, si la ha realizado un ser humano o si está realizada por una inteligencia artificial. Si no es distinguible, se habla de qué pasa este test de Turing. Y bueno, más adelante tenemos la definición de la inteligencia artificial como tal. Y bueno, se habla de un modelo de decisiones humanas, que eso es importante porque actualmente es la forma en la que opera o busca operar Chachipití. De los 60s a los 90s hay un salto importante, pero va un poco más lento, al menos en lo que popularmente nos vamos enterando. Aquí hay que poner atención en algo también. Pareciera que estos saltos y pareciera que las evoluciones en el campo del arte fueran como eso, saltos. Sin embargo, vamos a hablar más adelante que hay días y personas y muchas cosas involucradas detrás que no estamos viendo y de ahí es como de donde quiero quitar este velo sobre el AI. Muy bien, entonces bueno, entre los 60 y los 90 se crea Elisa, una máquina inteligente que empieza a tomar como lo que le llaman decisiones humanas y aprender lenguaje natural. Entonces el primer shock viene cuando le gana una partida de ajedrez al campeón mundial de ese momento de ajedrez a finales de los 90 y más adelante cuando logra ganar Jopardy a principios de los 2000. Vamos a la siguiente. Pero, como les mencionaba, las inteligencias artificiales en el campo del arte no son algo nuevo. Aquí tenemos un primer intento que resulta profético y va a haber dos momentos en los que les voy a decir por qué. Aarón es el primer robot programado para trazar por COEN. ¿Qué pasa o cómo funcionaron en un principio? Pues tiene como una suerte de brazo mecánico atado, que es lo que estamos viendo en la imagen, a un plumón, a un crayón, a un carboncillo, y lograba trazos que no eran coloridos, solamente eran monocromáticos, y Cohen se daba la tarea de pintarlos a mano. Más adelante, seguimos, llega a realizar trazos que pudieran ser confundidos con humanos y de esta manera, como pareciera pasar el test de Turing. Sin embargo, ¿cuál era el tema con Aaron? El tema con Aaron era que no lograba pasar de como lo correcto, por decirlo así, es decir, formas conocidas entre lo humano, etc. Cohen dedicó toda su vida a alimentar a Aro. Más adelante en los noventas viene Majez, que es el proyecto que estamos viendo aquí, y que es una instalación interactiva que tiene 16 imágenes. Aquí la cuestión más importante es que empiecen a tomar en cuenta a las audiencias. ¿Cómo funcionaban los paneles que estamos viendo debajo de las imágenes? funcionaba para que la gente se parara y pudiera decir qué imagen le llamaba más la atención. Y aquí hay una cosa importante, porque empezamos a hablar de datos y de cómo se alimentan y cómo recogen datos ya no solamente desde sus programadores. Más adelante, en 2001, llega The Painting Pool, que se me hace un punto importante para detenernos, porque en primer lugar, aquí es donde se acuña el término de creatividad computacional. ¿A qué se refiere esto? A que empieza a ser alimentada por experiencias. Aquí hay tres puntos importantes. The painting pool tenía un primer comportamiento que le llamaban hábil, que era parecido a Aaron, en el sentido de que puede imitar trazos. El segundo comportamiento, que es el apreciativo, la máquina tiene la capacidad de escanear imágenes, analizarlas y separar en paletas de colores, que ahorita nos parece muy lógico. Tenemos estas páginas donde subimos imágenes y nos avienta la paleta de color. Sin embargo, estamos hablando hace 23 años donde esto apenas era imaginado. Y por último, y que me parece lo más importante, lo más destacable, el comportamiento imaginativo. Lo que estamos viendo es una visión, por llamarlo metafóricamente, de la inteligencia artificial de la guerra de Afganistán. Pero volvemos a los datos. ¿En qué se basa o de dónde saca esta imaginación? Todo lo hace a partir de notas de periódico y de las interacciones que los seres humanos tienen en la web a partir de las experiencias y de las notas sobre la guerra de Afganistán. Más adelante se funda DeepMind, que es alimentada por experiencia, avanza más hacia este rumbo, y aquí hay algo muy importante. ¿Qué pasa? Yo creo que el boom real de las inteligencias artificiales empieza cuando los gigantes capitalistas comienzan a poner atención en ellos. Google decide poner atención en DeepMind y se convierte a partir de entonces en Google Maps. En 2015, Elman Mancimov llega con Align Road. Aquí hay una cosa muy importante, porque esta es como la raíz o la semilla de donde nacen modelos como Mid Journey, por ejemplo, o Dalí. Pero no es ninguna casualidad, sin embargo, fue una suerte como de happy accident, en el sentido, no fue un accidente, pero pareciera, vaya. En el sentido de que surge a la inversa. ¿Qué pasa? A partir de trabajar con una tecnología para clasificar imágenes a texto, se invierte y es que tenemos la generación de texto a imágenes. Más adelante tenemos Next Rembrandt, que empieza a visibilizar algo de lo que quiero hablar hoy, el trabajo exhaustivo de seres humanos que hay para soportar las inteligencias artificiales. En Países Bajos, el proyecto de Next Rembrandt tuvo a bastantes personas alimentando constantemente constantemente al punto de decir que sentían que estaban casados con Rembrandt y su obra. Alimentando durante meses, años, la inteligencia artificial, ¿para qué? Para que pudiera tener la data suficiente para no recrear, pero buscar imitar el estilo. ¿Qué se obtiene? Pinturas que parecen pinturas, pero en realidad son capas de impresión en 3D. Con The Next Rembrandt se gana en Cannes un premio a la creatividad. Ojo, distingamos aquí la parte creativa de lo artístico. Aquí estamos viendo imágenes de Memo Atkins, que busca explorar un poco más desde la mística, las inteligencias artificiales, y busca pensar como en meditaciones. En esta misma línea también está Deep Dream, que Google también la termina comprando, y busca tener estas imágenes de qué pasaría si las máquinas pudieran soñar. Y nos arroja imágenes psicodélicas. Seguimos. Y aquí hay un punto importante en el que quiero poner atención. Tenemos durante mucho tiempo el avance de las inteligencias artificiales simbólicas. Y entonces, una vez con las generativas, se empieza a cuestionar nuevamente como el nivel de inteligencia de la máquina. Y aquí quiero citar a Manuel de Landa. La forma en la que se está entrenando a las máquinas generativas, él menciona que tiene más que ver con, o se parece más, a entrenar a una mascota para tomar un objeto, un frisbee, que a cualquier otra cosa. ¿Por qué? Porque las imágenes reconocen patrones más que figuras en específico, que es lo que estábamos viendo en la diapositiva pasada. Sin embargo, ya se empieza a buscar o a ambicionar esta cuestión semántica en las imágenes producidas por inteligencias artificiales. Seguimos. Más adelante, bueno, llega el boom en 2001 con Dalí y en 2022 con ChatGPT. Al mismo tiempo se genera como respuesta Mid Journey y Nua Infinity, que en la siguiente diapositiva vamos a ver dos cuestiones importantes. La primera es cómo las audiencias o los artistas usuarios de inteligencias artificiales señalan o detectan una tendencia a que Dalí busca crear imágenes como de apariencia más realista, mientras que Mid Journey lo sienten un poco más de lado, imitando el estilo artístico. Aquí una cosa importante que está haciendo un poco de pánico en muchas personas, sobre todo en la industria de la animación, es que Dragnuwa ya tiene esta función de imitar movimientos de cámara y cada vez videos más largos que superan el minuto e incluso ya trabajan consecuencias. Y aquí vemos cómo hay intenciones por descentralizar las autorías de las inteligencias artificiales. vemos que predominan en las imágenes generadas por inteligencias artificiales populares una visión un tanto apocalíptica como medio distópica y se reconoce en 2024 el término de inagrafía, que se refiere a las imágenes explícita y deliberadamente generadas con inteligencias artificiales. En Sonamaco, en 2024, Alejandro Cartagena y Patricia Conde Galería presentan ocho artistas, una curaduría de ocho artistas que presentan inagrafías. Algo aquí muy importante es que Elman Mancina decide venir a presentar el propio trabajo nueve años después de que él inicia con esto. Y hay una diferencia importante entre las imágenes que él genera, que son un poquito más como pixeleadas, que para un ojo a lo mejor que no tenga como el contexto completo podrían parecer como mala calidad, que es algo que persigue mucho una parte del mundo creativo, pero creo que dentro del arte, como estas cuestiones de la nitidez, se dejan de perseguir. Y bueno, entonces es que se cuestiona un punto muy importante, un postulado muy importante que es el aura de Walter Benjamin. Y entonces Betancourt empieza a plantear la posibilidad de un aura digital. Y esto me parece como bastante importante porque aquí es donde se empiezan a las personas que creen más en las inteligencias artificiales empiezan a descender de lo ingenuo y a profundizar en proponer este tipo de cuestiones. ¿Es válido? ¿Es posible? Seguimos en el debate. Entonces, bueno, Tom White, por eso les decía que Aaron fue profético, inspirado en Aaron, se dedica a investigar y como continuar el legado de Cohen para llevar a profundidad la investigación con artes o inteligencias artificiales. y él habla de la mirada, o lo que él denomina la mirada algorítmica. Aquí hay algo muy importante. ¿Por qué? Porque busca trascender esta visión democratizadora de las inteligencias artificiales, que viene de Silicon Valley y como de esta ansia de la productividad, de los cero errores, de incluso se hablaba de desplazar al ser humano para no tener errores. Pero bueno, creo que es una visión bastante utópica, además de terrible. Entonces, bueno, Tom White lo que busca es darle voz a las inteligencias artificiales y entender cómo es que las máquinas pueden ver nuestro mundo, sin embargo, desde mi parte yo cuestiono bastante la idea de la mirada en el tema de las inteligencias artificiales. Entonces, bueno, tenemos estas dos perspectivas, una bastante utópica y una bastante distópica. Aquí vamos buscando ir bajando un poquito más. Hay quienes las quieren ver a las inteligencias artificiales como mera herramienta, pero a mí me parece algo bastante ingenuo, ¿no? Como cuando las personas nos entregamos a Facebook y a este tipo de redes sociales hace muchos años y lo seguimos haciendo con todos nuestros datos, con la ilusión de socializar y nada más, ¿no? Sin embargo, no hay que caer en visiones ingenuas, las máquinas están cada vez siendo entrenadas para imitar procesos cognitivos humanos. Los museos, por su parte, han tomado una perspectiva más desde lo facilitador. ¿Qué se busca? Bueno, alimentar robots humanoides, me imagino que esto tiene que ver con un tema más como de simpatía y acercamiento con el público, con datos que las mismas audiencias, como vimos en Genetic Images, arrojan para poder, es una cuestión un poco más como de servicio o como de atención al público. Tenemos un robot que se supone que es un crítico de arte y aporta, pero obviamente pues todo viene de quién lo está alimentando. Entonces también responden preguntas, pero aquí hay que poner atención en la cuestión mercadológica, porque finalmente lo que rescatan, más allá de todo este espejismo como bastante bello, es insight sobre las datas, sobre la métrica, sobre ventas, sobre quién está visitando el museo, que por supuesto son cuestiones que el museo necesita, pero que tienen que ver más con algo que va más allá del arte. Entonces, bueno, la utopía de las inteligencias artificiales está en el solucionismo y en esta como forzarlo a ligarlo a la productividad, esta idea de que van a desplazar a lo humano. Pero el arte no persigue la productividad ni los cero errores. Experimentación constante durante toda la vida del artista. ¿Siguimos? Y la distopia tiene que ver sobre todo con el fantasma de la obsolescencia. Nos quieren meter este miedo de que nos vamos a quedar atrás, de que nos va a desplazar Mid Journey y esas inteligencias artificiales. Pero hay dos puntos muy importantes, la propiedad intelectual y la propiedad industrial. Ahorita vamos a hablar del blindaje y de cómo se está manejando esta parte. Pero el arte, nuevamente, no busca ofrecer soluciones, sino reflexiones, sino detonantes. El arte no quiere cerrar, sellar, delimitar, queremos abrir, queremos cambiar, queremos cuestionar. las inteligencias artificiales y su uso, por esta cultura como del poco esfuerzo, pero que lo que nos está entregando son una suerte como de fast images, analogándolo con la fast fashion. Entonces, ante lo que se llama ahora como deep fakes, que surge de los miedos de los artistas a que sus obras sean tomadas para alimentar inteligencias artificiales, para remezclarlas, que es algo que está sucediendo definitivamente, Las leyes en Estados Unidos y en la Unión Europea han respondido, por ejemplo, para proteger datos biométricos, hay asociaciones, como estamos viendo, que pertenecen a Adobe, Getty Images, etc., en donde hay que, al momento de utilizar o de subir imágenes para trabajar con inteligencias artificiales, tenemos que declarar que la imagen nos pertenece. Hay aplicaciones o software como Glaze y Nightshade que hacen acciones concretas como capas de pixeleo, etcétera, para blindar y apoyar a los artistas. Sin embargo, creo yo que la protección y la cuestión ética va mucho más allá. Hay que quitar el velo tanto de la utopía como de la distopia y cuestionar. ¿Quién está detrás de las inteligencias artificiales? ¿Qué es lo que están queriendo lograr? Y aquí es donde pesa la visión capitalista y el imperialismo cultural completamente. La imagen es de Juan Ovando y deliberadamente tiene las marcas de stock. Es un video que se hace a partir de puros videos de stock de Adobe y que deliberadamente los personajes de inteligencias artificiales hablan sobre su condición de imágenes generadas por inteligencias artificiales. Y además se utiliza una voz procesada informáticamente por un guión que el mismo bando hizo, y es muy interesante ver cómo hablan sobre esta condición y cómo se desdibujan o se buscan borrar las fronteras entre autoría, protagonismo, etc. Aquí estamos viendo ¿Quién soy? Es un video que habla sobre cómo las inteligencias artificiales tienden a discriminar o a no reconocer ciertos patrones, incluso acabamos de ver cómo en una vestimenta tradicional la clasifican como disfraz. Entonces tenemos aquí, por ejemplo, a Juan Cobelli con Los Caídos, que busca aportar una mirada decolonizadora a través de imágenes de videojuegos que cuestionan las inteligencias artificiales y que combinan métodos análogos. Esto con la intención de quitar como esta visión eurocentrista que tenemos de los libertadores, pero además nos presenta un mundo bastante distópico, como el que estamos viendo a continuación. Y bueno, mi propuesta es que la resistencia es no pasar de largo. El AIPunk se sostiene y se alimenta de cada vez que elegimos ignorar o no poner atención, de cada vez que se invisibiliza a cada una de las personas que están haciendo funcionar las inteligencias artificiales, cada vez que ignoramos el impacto ambiental que están teniendo la generación de imágenes y de todo el procesamiento de datos a partir de las inteligencias artificiales. Donó valorar la fuerza laboral y la sensibilidad humana, la imaginación, se alimenta de la desigualdad. Entonces, es momento, como decía, de cuestionar quién es, cómo y con qué datos se está alimentando y entrenando a las inteligencias artificiales. Aquí tenemos, quise poner esta página y la siguiente porque sí, vemos muchos nombres en los agradecimientos, sin embargo, habla de muchos otros individuos. ¿Quiénes son esos otros individuos? ¿Y por qué sus nombres no están ahí? Desgraciadamente, el capitalismo sigue dominando ahora a través de aquí. Entonces, hay que buscar visibilizar y también a todas las personas, porque es solamente un sector el que está teniendo acceso a trabajar con inteligencias artificiales. Hay que repensar la relación humano-tecnología a partir de los ejes que aquí ponen. A partir de la colaboración, de la cooperación, la organización de las comunidades va más rápido que cualquier tecnología y que las instituciones. A partir de la co-creación, de buscar la diversidad, donde incluso en la inteligencia artificial hay que hablar de inteligencias artificiales, en plural. Y las personas que nos acerquemos a ellas o que elijan acercarse a ellas tienen que ser también vistas y puestas en plural. Hay que visibilizar, cuestionar, monitorear y auditar dimensiones legales, por supuesto, para lo industrial y lo intelectual, pero también sociopolíticas. Potenciales incidentes que podríamos tener, que es la parte más especulativa y sus implicaciones. Usar inteligencias artificiales para buscar construir formas nuevas de entender el mundo, colaboraciones entre humano y máquina y experimentaciones que sean interactivas. Esto para quienes elijan seguir adelante con este camino. hay bastante resistencia y como escuchamos, hay bastantes razones, porque está esta parte oscura detrás de las inteligencias artificiales que no nos permiten ver, que nos quieren dejar como en el espejismo. Entonces, bueno, aquí tenemos, me gusta mucho esta frase de la pieza de Cobelli que dice, la inteligencia artificial no es capaz de pensar porque no es capaz de sentir, de sentir escalofríos, de estremecerse. Mi apuesta es el pensamiento crítico, valorar la originalidad, las emociones, los procesos y las interacciones sociales. Más allá de la utopía y de la distopia está la conciencia, la intensidad con la que sentimos, la memoria y en el arte el significado. Y termino con esta frase de Cohen que dice, el arte no es y nunca ha sido pensado primeramente para la belleza de las imágenes o de los patrones únicamente. El real poder, la magia del arte, reside no en hacer solamente imágenes, sino en cómo conformamos y entendemos la parte del significado. Por esto es que les hablo que hace 50 años Aaron fue profético. En este momento hay que liberarnos de este velo, tanto de la utopía como de la distopia, cuestionar, organizarnos y pensar en un mejor futuro para todas, todos y todos. Gracias. Hemos pensado siempre que la inteligencia artificial puede generar arte, pero crítica no tanto. Bueno, esta idea no le va a gustar mucho a nuestra siguiente invitada, porque ella se dedica a escribir crítica de arte, es columnista del periódico Milenio, ha realizado más de 300 entrevistas a diversos artistas, es curadora de arte también, y es un poco la nota polémica de esta mañana por sus posturas respecto al arte contemporáneo. De hecho, tiene un libro que se llama El fraude del arte contemporáneo y un canal de YouTube con más de 100.000 seguidores. Es decir, podríamos llenar todo el Estadio Azteca con Lesper Lovers. Con ustedes, la maestra Abelina Lesper. Pues, si hay un crítico de arte que sea robot, o un robot que sea crítico de arte, les aseguro que no soy yo. Lo que sí debería de haber es, y que serían muchísimo mejores, curadores que fueran robots. Le llaman inteligente y no es inteligente. Dicen que está entrenada, lo oímos ya varias veces, educada, y no es así porque carece de los atributos cognitivos para aprender. Vamos a definir inteligencia a partir de nuestra experiencia con la inteligencia, no a partir de una definición hecha por la inteligencia artificial. Poseemos un cerebro capaz de almacenar información en la memoria desde que existe, es decir, desde que es parte de un ser. Y esto es aquí muy importante, somos, o sea, estamos hablando de seres. Clasifica toda esa información, que siempre es experiencia, la ordena en sentido de importancia y con esto es capaz de observar, aprender a través de aciertos y errores y usa todo lo que sabe para proyectar lo que va a venir. Posee una memoria capaz de recordar desde los sentidos, los sentidos, algo que no tienen las máquinas. Y es capaz de crear de la nada una obra de arte o de desarrollar trabajos cotidianos. Tiene emociones, sentimientos y sabe expresarlos. A este cerebro le llamamos mente, que es obviamente una forma metafórica. Y lo acompañamos con imágenes como espíritu y alma, que lo llevan más allá del utilitarismo de servir para algo. Este cerebro es un ser, es un individuo que dirige su existencia, que cada día trata de darle un sentido, una razón para continuar. Se han puesto a pensar cuál es esa razón para continuar, o sea, ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué tenemos que continuar en esto y regresar y regresar? Es ahí donde está esa diferencia con el individuo. Ese individuo puede defender con furia lo que ama o dejarse caer en olas de melancolía. Y sobre todo, desde su cotidianidad, es un ser creador. Los seres humanos hemos creado todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Observemos, todo, todo está creado por seres humanos. A partir de una realidad que es dada, inexplicable y que es ajena a nosotros, Allí está la realidad y ¿saben qué es lo más interesante de ella? Que no le importamos, que va a seguir y va a seguir su trayecto sin percatarse ni una décima de que estamos aquí ni de quiénes somos. Sigue su trayectoria desde el presente hasta el futuro impredecible. Cada ser humano trata de crear su propia circunstancia con la sola herramienta y ayuda de su inteligencia. Entonces llega la tecnología, también creada por el ser humano, pero en muchos casos con fines utilitarios y económicos. y se inventa algo que llaman inteligencia artificial. La masa maravillada cree en las historias del marketing tecnológico. Lo más extraordinario de la masificación de la tecnología es la docilidad y la sumisión con la que la aceptaron y literalmente creyeron en ella. El pensamiento lógico se sustituyó por pensamiento mágico. La fe religiosa hoy es fe tecnológica. Y si no sabemos cómo funciona un teléfono celular, y tampoco cómo es Dios, y seguramente tampoco le importa, traspasamos de una lealtad a otra. La IA están hechas para analizar grandes cantidades de datos. El lenguaje que utilizan está basado en la información que contiene y por probabilidades elige las respuestas. respuestas. Su especialidad es lo que llaman las ciencias liberales, nos dicen, y que por eso tiene serios problemas con las matemáticas. Eso dicen los especialistas. Lo que no nos dicen es que funciona a través del plagio. Y hay que decirle las cosas con su nombre. Es plagio. Los datos que supuestamente analizan es toda la información que nosotros hemos subido a las redes y lo único que hace es copiar esa información. Entonces, la mediocridad dio un tesoro a su servicio. Nos anuncian los tecnológicos que las IA escriben poesía y ya está. La poesía queda reducida a un conjunto de palabras insensibles, sin pasado ni presente, que la ia acomodó para que el poeta instantáneo lo acepte como poesía. Pensemos, ¿qué es la poesía? Son palabras que utilizamos en la cotidianidad, que expresan nuestros sentimientos en la búsqueda de la sinceridad y la belleza. Sí, La belleza, esa palabra ya es un tabú, ¿verdad? Ahorita, o sea, hablar de belleza ya o te reduce a un círculo o te vuelve un enemigo. La belleza, ese concepto creado por nuestra inteligencia y sensibilidad, hoy menospreciado y expulsado del arte VIP, video, instalación, performance. El ser humano creó la belleza como una necesidad, y una IA que carece de necesidades no puede entender ni ser capaz de crear belleza. Las palabras de un poema son entonces capaces de desnudar un espíritu, rendir una existencia ante el altar de su silencio, pero no, es más fácil que una IA haga el poema con unas palabras clave y ya está. Como la tecnología es axiomática y todo lo que produce es bueno y verdadero, le entregan sumisamente su poca inteligencia a un chat. El que crea que un poema se puede hacer con un chat no es poeta, es un prosélito del mercantilismo tecnológico que busca anular la creatividad para vender una falsa idea de la creación. Lo mismo pasa con los nuevos artistas visuales de las IA, que según ellos, hacen obras de arte. Imágenes que tienen el estilo, dicen, de Rembrandt o Van Gogh o quien les dé la gana. La IA toma imágenes de todo lo que millones de artistas han creado y plagia, así de simple, y lo hace mal. Tiene mal gusto, un lenguaje repetitivo, no sabe lo que es la composición. por increíble que sea, no comprende el color, y además hemos visto ya varias manos con seis dedos. No importa, la mediocridad está de fiesta, hacen certámenes, eso es increíble, certámenes de artistas de inteligencia artificial. Ya no hay que saber dibujar, mucho menos pintar, estudiar el color, nada. La inteligencia humana capaz de percibir el mundo, La realidad de analizar sus experiencias, lo que vive e imagina, para abstraerlo y convertirlo en un dibujo, un poema, una pieza musical, ya no es necesaria. La IA que no siente, no percibe, carece de sentidos, esas ventanas que llevan información al cerebro, que no tiene experiencias que resignificar y abstraer en una obra, Esa IA hace la obra, el poema, la canción. El arte es experiencia, solamente eso. El arte es experiencia. Si una máquina no puede tener experiencias, esa máquina no puede hacer arte. La horda mediocre grita feliz, es arte. El marketing grita, es arte. Es más fácil, más rápido, son artistas en cinco minutos, instalan la IA y tienen el arte en sus manos. El asunto es que el arte, la poesía, la música, es para los que se toman el riesgo de vivir su existencia, que se niegan a cederla a una IA, una herramienta alienada que además se preocupa por cubrir los estándares del pensamiento de la corrección política. El arte es para los que saben que la capacidad creadora es un privilegio y un peligro, de los que desean absorber el mundo con su percepción, con sus sentidos, poseerlo, traducirlo en algo que los describa como seres únicos, conscientes de que ellos, de que solo tendrán esta existencia para mostrar lo que sus virtudes creadoras pueden lograr. Las IA llegaron para acabar con el proceso cognitivo de la creación, entre menos creadores, más sumisos. De hecho, ya lo son. Simplemente al aceptar que eso es inteligente, es entregar lo más preciado de nuestro ser, la razón. La mediocridad se merece la CIA. Los demás, los que tomen el riesgo de hacer de su inteligencia su camino, del proceso del acierto y error una constante, de la duda una presencia y de la certeza una excepción, vivirán en el peligro de crear. La creación es un acto de valor, cederlo es un acto de cobardía. Gracias. Hola, ¿qué tal? Bienvenidos, bienvenidas nuevamente al simposio Migraciones Creativas que organiza el Centro Nacional de las Artes. Tras haber escuchado las ponencias de nuestros invitados especiales, vamos a platicar con ellos, vamos a organizar un debate muy rico, muy interesante. Muchísimas gracias por estar aquí, Amparo, Luke, Abelina, qué placer poder tener tres personalidades tan distintas, tan interesantes y además haber escuchado ponencias que nos llevan a viajar en torno al arte contemporáneo desde reflexiones muy diversas. Fíjense que una pequeñísima provocación, mientras estaba escuchando sus ponencias, se me ocurrió abrir mi programa de inteligencia artificial y dije, bueno, pues voy a pedirle a mi aplicación que me cree una imagen, le pedí que me creara una imagen de un artista buscándose a sí mismo y bueno, no sé qué tanto es posible mostrar la cámara y dije, pues me quedó muy mona. Y pensé, bueno, todos me van a decir, esto no es arte, aunque se vea bonito, pero no es arte. Bueno, ¿y qué pasaría si esto me hubiera tomado meses de trabajo? Si hubiera escrito quizá un poema muy bello y lo hubiera querido transportar a las imágenes, ¿sería una colaboración? ¿Podría haber algo de mí o no hay nada de mí en esa imagen creada? Quizá sí, quizá no hay absolutamente nada de la intervención humana, solo la máquina actuó siguiendo mis instrucciones. ¿Y qué pasaría si esto tuviera una belleza y una perfección que pudiera impactar al público, a la crítica o quizá engañarlos, podríamos decir eso? ¿Tendría algún valor en el mercado? ¿Quién sería el autor? Bueno, estas son algunas de las preguntas que podemos tener a lo largo de estos minutos. Quiero comentarles que tenemos la participación también de los Centros de las Artes de los Estados de la República, Y sí que, bueno, pues esto se enriquece mucho. Y aquí también vamos a tener a personas que van a hacer preguntas en el escenario. Tenemos algunas que ya fueron grabadas, que vamos a escuchar en unos minutos. A ver, empecemos con esta pregunta. ¿De alguna manera puede haber creación en cualquiera de sus formas a través de la inteligencia artificial? Mira, yendo un poco a lo que mencionabas de la imagen que pediste, que hiciste, es que el problema no es si la hace muy bien o si la hace muy mal, el problema es que se la pidamos, esa es la cuestión, porque en el momento en que la pides, ¿qué es lo que haces? que desplazas tú que hacer, o sea, todo lo que has aprendido, todo lo que te has equivocado, todo lo que has investigado, todo eso lo desplazas, o sea, lo guardas y se lo pides a esto. Entonces, en el momento que tú se lo pides a esto, supongamos que la inteligencia artificial no tiene los rangos tan mediocres que tiene hasta la fecha, supongamos que los tiene de mejor calidad, porque la verdad que la inteligencia artificial es una cosa como de servicio al cliente, es casi como el chat que te ponen en la agencia de viajes para que te entretengas en lo que estás resolviendo tu reservación. O sea, el punto es, en el momento en que alguien dice ¿para qué hago un boceto? Mejor se lo pido en la inteligencia artificial y que lo resuelva. ¿Por qué? Porque en ese momento pones en stop muchas de las cosas que tú tendrías que decidir, evolucionar, estudiar, ver en ese pie, y lo haces, desplazas todo eso por decir, que me ayude esto, que esto lo puede hacer, es más rápido, esto me va a resolver el problema, y además, como dije en mi conferencia, tenemos la falsa impresión de que la tecnología es axiomática, que todo lo que hace es bueno y es verdadero. O sea, las personas dicen, me lo respondió ChatGPT, entonces es verdad. O sea, es así tal cual, como me lo dijo Dios. O sea, es verdad. Entonces, no lo cuestionan. No dices, oye, yo por ejemplo, cuando entré yo al chat, fue muy chistoso, porque yo le dije, para probarlo, ¿no? Porque dije, bueno, le dije, escribe un cuento con tales, tales y tales características, muy educado, me dijo, claro que sí, que no sé qué, pero escríbelo como el marqués de Sade. Y me contesta la cosa, no lo voy a hacer. Ah, vaya rebelde. Porque el marqués de Sade es un pornógrafo violento, bla, bla, bla. La corrección política, primero que nada. Un speech así de censura y no lo voy a escribir como el marqués de Sade. Entonces ya en ese momento, bueno, pues debe de tener razón, ¿no? Entonces el marqués de Sade no es un filósofo, es un tipo nefasto. Entonces, no, pues entonces hazlo mejor como la que hace telenovelas, no sé, alguna autora de telenovelas, o sea, como sea, me explico, como Daniel Steele, que hace novelas rosas, me lo hubiera hecho en cinco segundos, pero ese es el problema, que se lo pidas, que no lo hagas. Le gustaría preguntarle, Amparo, que también es artista, tú has utilizado la inteligencia artificial y es posible que finalmente las inteligencias artificiales están alimentadas de lo que nosotros pongamos en ellas, como ocurre con nuestras redes sociales, que nos retroalimentan de lo que ya estamos buscando. Y si tú lo alimentaras no con corrección política, sino con lo que a ti te interesa, con tu imaginación, con tus ideas, con tus experiencias personales, ¿podría haber ahí la posibilidad desde tu punto de vista como artista y como conocedora de arte de crear a partir de la inteligencia artificial o en colaboración o instrumentalizando la inteligencia artificial? Ha habido ya proyectos y toman muchísimos años. Yo coincido con Abelina en el sentido de que cuando tú eliges delegarle a algo o a alguien, significa que no lo quieres hacer o no lo puedes hacer. Entonces, desde ese momento te estás separando y distanciando de lo que se va a crear y pierde como tu esencia, tu sentido. No es tuyo, no estás tú ahí. Creo definitivamente que es posible utilizar inteligencias artificiales más allá de como herramientas. Se puede pensar en colaboración. Algo que a mí me llama mucho ahorita es el cuestionamiento sobre lo interespecie, porque hay quienes están buscando defender a las inteligencias artificiales como especie. Entonces, una vez que se define esa parte, se podrá etiquetar. Sin embargo, ya ha estado ocurriendo que se hacen cuestiones valiéndose de en conjunto, como lo queramos nombrar. Sin embargo, no es una cuestión instantánea, no es algo que pum, pum, le pregunté y pasó. He intentado acercarme a las inteligencias artificiales populares, como With Journey, por ejemplo, y fue donde me di cuenta, o sea, dije, tengo que hacerlo, tengo que acercarme, y fue donde me di cuenta que están llenas de estereotipos, de arquetipos, de cuestiones como políticamente incorrectas precisamente, que son súper imperialistas, porque además el tipo de imágenes que arrojan, como que tienden mucho, por ejemplo… Pero eso es culpa, perdón que te interrumpa, de la inteligencia, del aparato, es de cómo lo estás alimentando. Claro. Ahora que estás hablando de esta posibilidad quizá de encontrar un punto de convergencia, también podemos hablar del transhumanismo. Finalmente, esta propuesta transhumana permitiría tener una colaboración, como ya hay personas que tienen insertados chips en su cerebro, antenas que pueden conectarse con el universo y los colores y demás. Entonces, bueno, ahí no podría también haber una convergencia entre el transhumanismo, entre estas inteligencias artificiales y quizá un artista para crear algo. ¿Tú cómo lo ves, Luc? No, yo creo que es una ilusión. Tu pregunta es irrelevante en realidad, porque todo está basado sobre una ilusión. Lo que me interesó es tu experimento, de preguntar, de pedir una imagen. Y nada más, para mí es una renuncia de tu propia autonomía. Y renunciamos a nuestra autonomía porque school es chido y porque es más fácil. Y poner esta obra que sacaste o que enseñaste, poner esta obra en el mercado, de nuevo regresamos a la misma ecuación. Todo es pérdidas o ganancias. Todo está basado sobre eso. Y yo creo que el debate debe ser orientado sobre cosas más fundamentales, porque estas ecuaciones infantiles que me gusta o no me gusta, estoy a favor o estoy en contra, no llevan a ningún lado. Entonces, no, pero vamos en cuanto al arte a poner regulaciones, Hay leyes en Europa y en la ley del European Act para las regalías, pero eso es una ilusión. O sea, de nuevo es ganancia y pérdidas, no es nada más. Entonces yo creo que hay que desplazar las ecuaciones y pensar realmente si nosotros como sociedad tenemos un papel efectivo que podemos jugar en esto. Si estas inteligencias artificiales, ya el hecho de decir inteligencia, ya sabemos que nos está enviando la cara. No lo sé, yo me lo preguntaría si lo sabemos, porque quizás en un ámbito de académicos, de especialistas, que también hay muchos académicos que participan en este simposio, quizás esté más claro, no lo sé, a lo mejor lo vamos a descubrir en algunas de las preguntas que tendremos en unos instantes, pero yo creo que entre la población no hay una claridad de que esto sea, o no hay una convergencia de que esto sea un engaño, lo ven como una posibilidad incluso hasta democratizadora, y una posibilidad de crear algo de lo que hablaba Abelín hace un momento, que es la belleza, que no es tan simple como crear algo que sea bonito, por supuesto que no lo es, tiene que ver con otras cosas, pero con la posibilidad de crear. Yo creo que entre la población sí hay un interés y puede gustarnos o no, pero pues tenemos que aceptar que ahí está y yo no sé si se va a ir. Se va a ir, es una moda. Pero, ¿sabes qué sucede con eso? Mira, que lo haga otro… Durante mucho tiempo hay muchísima gente que manda hacer sus obras. O sea, Jeff Koons le hacen sus obras, le hacen todo, sus pinturas, sus esculturas, todo. Hay escritores que se ha sabido que mandan a hacer sus libros y que tienen su staff de gente y les hacen sus libros. Antes era así, antes sucedía entre humanos, digamos, y va muchísimo más allá de lo que también dicen erróneamente del taller y que si Rubens tenía un taller y etcétera, eso es otra cosa. O sea, estamos hablando de gente que no tiene capacidad cero, capacidad de hacer una obra y manda a hacer la obra. Ahora el esclavo es cibernético, o sea, mandan a hacer la obra. El punto aquí ya es el individuo, el individuo que decide un camino o decide otro. Ya no es ni siquiera el método, o sea, si alguien decide mandar a hacer su obra y no hacerla, va a caer en esa situación con la inteligencia artificial o sin ella. Para eso existe, por ejemplo, el ready-made. El ready-made está hecho. La gente no tiene que hacer el arte, no tiene que hacer nada. Ahí está la cosa, esa es la obra de arte. Entonces, si ahorita llega una máquina, y la máquina, que además hay que decirlo, que a las supuestas inteligencias artificiales no les interesa hacer arte VIP. O sea, toda su demostración y todo… Es curioso que cuando se le ha indicado, como en el caso de la familia Bellamy, o también en Next Rembrandt, a hacer obras de arte, siempre han sido la propuesta de hacer obras de arte, o por ejemplo la décima sinfonía de Beethoven, que también ya la crearon, ¿por qué no hacen una obra de John Cage? Exactamente, trataron de concluir la inconclusa de Schubert, por ejemplo, hicieron eso, y no tratan de decir, bueno, vamos a hacer tres minutos de silencio, o dos minutos de silencio, o sea, no tratan de hacer eso, Sin embargo, el punto es que ya métodos para no hacer, pues los seres humanos hemos inventado muchísimos. Ahorita es uno que tiene respaldado muchísimo dinero de marketing, porque en realidad está hecho para vender tecnología. Y está hecho para desplazar el proceso creativo para que la gente se enfoque en otras cosas. Claro, ahora, ¿por qué Amparo, Luke, esta posibilidad es una tecnología? No le quiero llamar herramienta porque no sé si es una herramienta el Photoshop, quizás sí es una herramienta el pincel, pues quizás también es una herramienta el pincel, pues aunque tengas los mejores colores y no sabes moverlo, no vas a lograr nada. Quizás yo no sé utilizar de manera, aunque no me salió tan mal mi obra, pero quizá un artista que además de eso le agregue elementos analógicos y demás, bueno, como creo que ya mencionabas, Amparo, han ganado varios concursos, como en la Feria de Arte de Colorado, como el concurso de fotografía de Sony, artistas que han utilizado, o no artistas, o artistas cobardes podría ser, como lo diría Abelina, que han utilizado la tecnología de la inteligencia artificial. ¿Por qué no? Porque sí puede ser una herramienta. Es que hay una parte espiritual de la especie humana que no es artificial. Entonces, la ecuación, lo que iba a decir antes, es que deberíamos hacer como reuniones comunitarias en función de las diferentes profesiones y ver si las propuestas artificiales respectan la intuición, la espontaneidad del humano, la parte espiritual. si no lo respeta, lo podemos utilizar como herramienta. Pero el martillo es una herramienta. No te das golpe de martillo en el craneo, ¿verdad? Entonces, ¿por qué lo vas a hacer con la inteligencia artificial? O sea, ¿qué onda con eso? Entonces, el transhumanismo, bueno, en el papel está muy bien, pero nosotros no vivimos un papel. Nuestra vida se vive desde adentro y no desde afuera. Entonces, los procesos creativos son vivencias espirituales, biológicas, específicas a los organismos vivos. Y este no hay una manera, bueno, por lo menos… No hay alguna interfaz, alguna posibilidad… ¿Pero intercambio de qué? O sea, es como el diálogo. Estaba conversando antes aquí con Aisha, que es su trasponente, que ella es escritora, y estamos preguntando, Pero, ¿cómo es este tipo de diálogo con la inteligencia artificial? Cuando yo te estoy hablando ahorita, no sé lo que me vas a preguntar o lo que van a decir acá. Entonces, yo estoy como casi improvisando. Yo no sé lo que voy a decir dentro de 5 o 10 segundos. Entonces, hay esta espontaneidad en el lenguaje, de la misma forma en los procesos creativos, que es realmente muy específico a nuestra especie. Entonces, cuando habla de transhumanismo, de inteligencia artificial, yo creo que hay que ser muy cuidadoso. Y la verdad, no entiendo por qué esta mercantilización del humano. O sea, hay personas que realmente odian la especie humana. Nos odiamos tanto que tenemos miedo de nuestra imperfección. ¿Y qué es eso? El accidente, bueno, el accidente, digamos, hablando de algo que es completamente natural al ser humano, no está presente en una inteligencia artificial, pero al dar tú ciertas instrucciones, podrías crear, generar un algoritmo que para ti mismo va a ser una sorpresa. ¿Tú lo has utilizado, ya digamos, Amparo, en una obra tuya o has visto obras que te puedan llamar la atención o que te parezcan interesantes, viendo quizá los resultados o solamente conociendo los procesos en los que ha intervenido esta tecnología. Voy a responder primero a la pregunta y luego quisiera agregar algo sobre lo que estábamos hablando ahorita. Respondiendo a la pregunta, interesante, definitivamente he visto cuestiones interesantes. Personalmente solo me ha tocado ver resultados de inteligencias artificiales populares, como en una computadora personal cercana de alguien. ¿Interesantes? Sí, pero no por ser creadas por la inteligencia artificial, el resultado es interesante. Sin embargo, me gustaría puntualizar en una cuestión, ¿por qué el auge ahorita? Yo creo que corresponde todo con el momento en el que estamos, esta como metamodernidad en la que estamos entrando, ya tenemos un tiempo. Yo lo relaciono con cualquier momento de la tecnología, por eso este término que uso, no de EPUNC, porque pasa lo mismo que divide opiniones y hay quien se fascina y se engolosina y perdemos este punto que mencionaban de finalmente, o sea, el capitalismo lo va a querer vender a quien sea, es como vender en su momento una lavadora, como vender en su momento cualquier cosa, es un instrumento tecnológico y lo van a vender a quien se deje que se lo vendan, que quién para cómo se use ya será otra cuestión, De ahí creo que viene el auge y de cuando los gigantes tecnológicos empiezan a poner atención directa y a comprar y a adquirir esas cuestiones. ¿Para qué? Porque persiguen la productividad, persiguen como el simplificar, el industrializar. Creo que va por ahí. Y en cuanto a los transhumanismos, a ver, hay que pensarlo, no sé, pienso en Stellar, por ejemplo. O sea, ¿qué hay de alguien que altera su propio cuerpo para decidir probar o trascender en esto? Le piqué a unas teclas. A ver, incluso dentro de las inteligencias artificiales, independientemente del debate interespecie, hay hordas de personas trabajando, no es como algo que llegó. O sea, hay humanos detrás de todo esto y a mí esa es la parte que más me interesa es no sólo cómo se toma y cómo se recibe, rechazo, gusto, vamos allá, pero qué cambios están provocando desde atrás, y platicábamos ahorita con Luca antes del debate, en qué podemos hacer, cómo podemos organizarnos para cuestionarlas, para tomarlas, para ver hacia dónde las vamos a llevar y no permitirnos entregar a este espejismo como, o sea, ya llegó por mí, a ver qué pasa, no es ir como en el río, es nosotros empezar a tomar esta tecnología y la tecnología va a seguir y va a haber muchas cosas más, pero somos nosotros quienes vamos a determinar el rumbo y nos corresponde y nos responsabiliza. La revolución no es la máquina ni es la tecnología, la revolución la tenemos que hacer nosotros. Y ahorita Luke habló de un término que me parece hermoso, que habló de una resistencia inteligente, que me gustaría si podemos ahondar ahí, me encantaría. Sí, estoy de acuerdo. Nos coincidimos mucho en todo eso. Quiero agregar algo sobre las regulaciones o las regalías a los autores, a los pintores. Es una farsa, porque siempre se escucha, no, la inteligencia artificial es un peligro por la democracia. espérame tantito, las inteligencias artificiales son un producto de las democracias liberales entonces no hay que olvidar eso, por eso yo digo que hay que ir a las bases y hay que ver las consecuencias civilizacionales de todo esto por eso yo pienso que no se trata de estar en pro o en contra, me gusta o no me gusta hay un debate más profundo y este debate no lo escuchamos porque todas las ecuaciones están basadas en pérdidas y ganancias y como lo dijo muy bien Ámparo pues hay todo un movimiento de ingeniero del ultraliberalismo detrás de esto, la mercantilización del humano que hace que vamos y porque es chido y además es un nuevo campo de generación de plusvalía que bueno al momento de hacer esto a mí me metieron tres, cuatro anuncios entonces parece que lo haces muy libremente y que es muy democrático pero quizá no lo es tanto vamos a presentarles una de las preguntas de nuestro público Es que yo quiero decir una cosa, es que no es democrático, no es democrático porque sí tiene canalizado una forma de pensamiento muy clara, eso por un lado, o sea, a la hora que tú estableces el diálogo con esto, el diálogo sí está dirigido hacia unos términos muy claros de corrección política, o sea, tampoco es democrático. Y por otro lado, el asunto es la negación del individuo, que es a mí lo que me preocupa muchísimo, porque esta tecnología está masificada, o sea, está masificada el criterio estético, está masificado el criterio ético, está masificado todo. Y tenemos que pensar que lo que ha generado el arte son justamente las excepciones, no las reglas. Entonces, en el momento en que nos quieren masificar todo y que todo se va, se tiene la misma tendencia a lo que están anulando en primer lugar es al individuo. ¿Y en dónde está primero la anulación? En el proceso. Cada individuo establece sus propios procesos creativos. O sea, si aquí hay artistas o estudiantes y tal, saben que sus procesos creativos son muy diferentes a los del otro. Y en el momento en que tú sigues un instructivo y los procesos creativos se unifican, ¿qué sucede? El resultado se unifica. Y ese es el gran peligro, que entonces vamos a empezar a tener un arte hecho en serie, literatura hecha en serie, cuentos hechos en serie, música igual. ¿Por qué? Porque además la cosa ranquea. Si esto es lo más popular y esto es lo que más me gusta, por acá te mando la respuesta. Todo el mundo está pidiendo esto, esto no sé qué, por acá te mando la respuesta. Pero ¿qué pasa cuando, por eso yo en mi conferencia dije que el arte es peligroso? Porque cuando nosotros decimos no, las cosas cambian. No cuando decimos sí. La tecnología está hecha para que digamos sí. Sí a todo. Y es sí, porque si no, no te la tragas. En el momento que dices no, las cosas empiezan a cambiar. Y eso es lo que esto está buscando. Que digamos que sí. ¿Por qué? Porque es más fácil cuando tú masificas vender. ¿Qué sucede? Todas las tallas están masificadas. ¿Eres chico, mediano o grande? That's it. O sea, no hay diferencias. Entonces, el punto es que esto es igual. Esto en tallas, chica, mediana o grande. ¿Dónde están los individuos? Es una tendencia hacia lo homogéneo. el mejor pensamiento. Es como lo ves. Es lo que vende, porque las fábricas hacen por millones. Ahora, hay que aceptar algo, Abelina, yo creo que estaría de acuerdo, no lo podemos detener. Sí, es que sí podemos detenerlo. Como sociedad, esto está vendiendo, y como está vendiendo, está creciendo. O sea, también existe una dimensión comercial y financiera que ustedes también, tanto Amparo como Luc, conocen muy bien, o sea, el arte también es un mercado, y lo ha sido siempre, no es algo reciente, lo ha sido siempre. Es un mercado, pero ese y que lo sepan los que están estudiando y los que están aquí que están creando, ese es nuestro gran privilegio de la autoría, saber decir no. Es nuestro privilegio. Una pregunta a las personas, ¿entre ustedes hay algunos artistas, me imagino, si lo hay? ¿Sí? A ver, o quizá no hay artistas. Muy bien, a ver, levante ¿Qué les han utilizado, experimentado Con inteligencias artificiales? A ver, por ahí, hay varios Hay varios, y bueno, pues Vamos a ver, vamos a ver si tenemos La oportunidad de platicar con algunos que nos Cuentan un poquito sobre su experiencia, muy brevemente Porque tenemos un tiempo muy limitado Desafortunadamente, en nuestras Redes sociales del Centro Nacional De las Artes, ahí puede continuar la conversación No hay que detener esta conversación Tenemos por ahí una pregunta que nos hicieron y que tenemos un video, si está lista si nos la pueden correr por favor en producción para ver cuáles son las dudas que surgen Mi nombre es Patricia Moreno del Centro Estatal del Conocimiento y las Artes de Durango Mi pregunta es ¿Qué desafíos consideran que implica la integración de la inteligencia artificial en el arte contemporáneo? Lo que pasa es que al introducir la palabra desafío es como aceptar que ya va a estar presente. No en todos los artistas seguramente, porque siempre hay resistencias, pero podemos aceptar que va a estar ahí ya. Yo creo que hay que distinguir entre qué significa la pregunta. Yo creo que si la pregunta va dirigida a los procesos creativos, yo creo que aquí lo hemos conversado bien. Ahora, que la inteligencia artificial, bueno, ¿cuál inteligencia artificial? Hay que ser más preciso, si es generativo o no. Entonces, yo creo que son dos cosas muy distintas. Entonces, la inteligencia artificial a nivel organizacional, por ejemplo, puede generar cierto tipo de agilidad. Yo leí hoy por la mañana un periódico en México que se llama El Financiero, un artículo justamente en el sector financiero que la persona que escribió el artículo explicó que las empresas financieras que no quieren integrar, justamente integrar la inteligencia artificial se van a quedar fuera del mercado. Pero otra vez la ecuación pérdidas de ganancias. Entonces yo siento que esta pregunta no sé cómo contestarla porque a mí no quiero entrar en el debate pérdida o ganancia y nada más regresar a lo que acabas de decir. Yo creo que estoy totalmente de acuerdo contigo. Es más fácil gobernar un país de objetos que de sujetos. Entonces, ahí está el tema. Yo creo que es uno de los temas fundamentales. El individuo. Entonces, exactamente. ¿Para usted un comentario que agregar a la pregunta de nuestro público? Bueno, yo creo que no hay ningún desafío. Simplemente no hay ningún desafío. O sea, si a ti te desafía o te está retando una máquina que puedes apagar, estás jodido. Así de simple. O sea, ¿dónde está el desafío? Apágala, chunche. O sea, es así de simple. De verdad, apágala. O sea, es como cuando estamos distraídos y nos queremos concentrar. ¿Qué haces? Apagas el teléfono. Y dices, no me estén llamando, estoy escribiendo. Es así de simple. Ese es el desafío. Pues apágalo. O sea, agarra tu lápiz y ponte a dibujar. o aprende, agarra tu piano y tu guitarra y aunque te corran los vecinos porque estás haciendo ruido, o sea, hazlo, es así de simple, o sea, la máquina no es así, esto no es Metrix y está apareciéndose, etc. Apágala, no hay desafío. Bueno, además del comentario que puedas hacer, pensaba yo, en el recorrido histórico que nos hacías, cuando surge la fotografía también se le pregunta a los artistas cuál es el desafío de la fotografía, No sé si se puede establecer un paralelismo, porque ya lo tenemos nosotros eso elaborado, procesado e históricamente aceptado, pero quizá en su momento también fue una discusión muy fuerte y también hubo un simposio en el cual se habló de estos temas y surgieron grandes dudas. ¿Cómo lo ves tú? Sí lo hubo y lo seguirá viendo. O sea, cuando llegó la fotografía, que se iba a desplazar a la pintura, que si nada, fue un medio más, ¿no? Y hasta la fecha hay quienes como reniegan de la fotografía porque solo es reproductiva y yo que me acerco desde esa disciplina diré que es completamente lo contrario y no me refiero solo a la postproducción digital, ¿no? O sea, en mi caso además creo universos para albergarlas y para hacer reales las imágenes que puedo imaginar, ¿no? Sin embargo, van a seguir como estos punks y estos miedos y estos… ¿Miedos? Yo creo, sí, mucha gente le tiene miedo como, ah, yo, por ejemplo, la fotografía, ¿no? Me va a desplazar, cada quien decide cómo va a trabajar. Yo creo que si hubiera un desafío va sobre eso, sobre saber decir que no a lo que se vaya presentando en el camino de cualquier tipo de tecnología. Pero pensando en el mercado, yo creo que el gran desafío para esas personas que se quieren integrar desde ahí al tema de las inteligencias artificiales es saltar a tiempo, como en cualquier moda y como en cualquier pico de los mercados, además es interesante porque claro, conforme va popularizándose más, pierde valor para ciertas personas más interesadas en la cuestión financiera entonces seguirá habiendo estos flujos y eso podría ser, creo que el desafío está más para las personas que buscan desde este lado como de la afición monetaria a la tecnología, yo voy completamente con no quieres, no te gusta no la vas a usar, no la uses pasa de largo, te subuso no así de cuestionarla y de cuestionar sus funcionamientos y para mí apagar, ralentizar es como, es la respuesta a volver, ¿no? Volver a la mística es para mí la respuesta para no diría vencer porque no nos representa como algo. Antes de continuar con el comentario de Belina, les quiero pedir que ya tenemos seleccionados de nuestro público tres personas para que vayan pasando en lo que terminamos este comentario para, por acá están, adelante por favor y Belina querías hacer un agregado a esto. Sí, mira, de los primeros pintores que empezaron a trabajar a partir de fotografías fue de Lacroix, que es un pintor fabuloso. Entonces, el asunto ahí fue que el análisis fue muy simple, que el arte no es la realidad, el arte abstrae ciertos elementos de la realidad, lo resignifica y lanza otra cosa. Lo que tú ves en una pintura no es lo que estás viendo aquí, el arte no es la realidad, Entonces cuando llegó la fotografía, que la fotografía en sus inicios sí estaba buscando la realidad, la pintura se dio cuenta que no la iba a desplazar porque ninguna pintura de Delacroix es la realidad, ni ninguna pintura de nadie, ni de los hiperrealistas que se preocupan así de poner el último poro de la piel y tal, la simple proporción es irreal. Entonces, no hay realidad en ningún… o sea, la música es ruido y no se parece nada al ruido, es otra cosa y la poesía son nuestras palabras y no se parece nada a nuestro lenguaje, a lo que estamos diciendo ahorita. Entonces, si partimos de ahí, que el arte no es la realidad, no hay rivalidad en eso, en el momento que la fotografía se dio cuenta, algo muy importante que lo debe saber Amparo. Eso fue una etapa, ¿no? Sí, en el momento que la fotografía, y eso lo sabe Amparo muy bien, que se dio cuenta que también la fotografía no era la realidad y tampoco era la imagen, que en la fotografía estaba buscando también otra cosa, que estaba buscando momentos, que estaba buscando instantes, que estaba buscando detener ese fenómeno que es el transcurrir del tiempo. Por eso se evolucionó a la imagen, el movimiento, por eso se evolucionó al cine. Entonces la realidad no nos importó y ese es el grandísimo error también de toda la visión de estas guías que dicen que no hay error. Espérame, el error es parte del arte y es una parte fundamental del arte, porque a partir de muchísimos errores se han generado ya no digamos estilos, es más, estilos han partido del error y de los accidentes. Entonces, todo eso, todo ese factor humano, todo ese factor humano que conlleva dolor, angustias, sentimientos, pesadillas, bla, bla, bla, trauma, lo que tú quieras, o sea, toda esa carga de experiencia es lo que está en una obra y es lo que vamos a ir a ver. Muy bien. El gesto, el oído, las palabras. Los sentidos. La intuición, los miedos, las historias personales que son irrepetibles y no son acumular información y procesarla por medio de un algoritmo. Tenemos preguntas. Bueno, vamos a comenzar. Dame tu nombre, por favor. Muchísimas gracias a todos. Soy Darío Aguilar Peregrina, a sus órdenes, escritor de 27 años de edad, originario de la Ciudad de México. Mi pregunta para los ponentes es la siguiente. Hemos hablado acerca de esta historia sobre la inteligencia artificial y cómo está impactando también a las nuevas generaciones, como en este caso la mía, generación Z. Pero también lo que me encantó fue las diferentes ponencias de los tres. Es decir, ¿es un peligro? ¿No es un peligro? Mi pregunta es, ¿qué opinan acerca de una ley que pueda regular esto? una ley que pueda permitirnos de que esta inteligencia no llegue más allá. Y a final de cuentas, como último comentario, esta inteligencia artificial, en mi opinión, creo que llegó para quedarse. En los 40 se están diciendo que es un proceso que duró 80 años. Ha sido un proceso de 80 años, entonces por consiguiente esta inteligencia llegó. Sin embargo, como comentó la ponente, es algo que podemos decidir. No es necesariamente que lo usemos a fuerzas. Tú puedes decidir y a final de cuentas es lo que importa. Es mi pregunta. Yo te diría, perdona, pero las regulaciones, lo que dije antes, ¿quién va a regular? Las mismas personas que pusieron las reglas del juego. Entonces, ¿qué onda con la regulación? Yo creo, otra vez, perdón de insistir, pero no es el debate. No es el debate. El debate es distinto. Y para retomar lo que dijo Abelina, bueno, yo que trabajo desde la perspectiva de la mecánica cuántica, el mundo, lo que llamamos el mundo en la realidad microscópica, es borrosa, es indeterminada. Y nosotros, como miembro de nuestra especie, generamos una serie de constructos en los cuales depositamos nuestra conciencia. Entonces, cada uno aquí vive sus propios constructos. El desafío es cómo expresar estos constructos, la originalidad, originalidad aplicada en español esta palabra, de lo original de nuestros constructos y de ver cómo buscar un consenso. y una forma de consenso puede ser lo que llamamos el arte. Yo no sé lo que es el arte, en realidad no tengo ninguna definición y no me interesa poner una definición sobre el arte. Pero eso, entonces, esta espontaneidad no se regula. Entonces, tú me impones un sistema, dices que vamos a regular para proteger la democracia, pero ¿cuál democracia? O sea, tú haces un bebé que nace de las democracias liberales. Entonces, no, pues, o sea, perdón, Con todo respecto, tu pregunta es relevante. Ahí es sencillo. Sí, no hay… Perdón, ¿no? Es que ya está regulada, es que ya está regulada. O sea, tú le haces… la cosa tiene el estándar de lo políticamente correcto, o sea, ya está regulada. El punto es que es una decisión individual, o sea, nadie la tiene que regular, cada individuo va a tomar la decisión de qué hace y qué no hace. Y eso es lo único, que no hay que aceptar además las etiquetas. O sea, decir, soy generación Z y esto me toca a mí, entonces ya es como encaminarse. A mí me toca esto y al otro le toca al otro. Y sabes qué, pues eso le está tocando a todo el mundo, porque si tú ahorita entras a tu banco y sale una pantallita que dice, ¿qué necesitas? Pues ahí está la inteligencia artificial y no le interesa si eres generación Z o es tu abuelo o lo que sea, me explico, no importa. Es una decisión personal y somos los individuos los que vamos a ponerle límites a eso, usándolo o no usándolo. ¿Por qué? Porque es una ley de mercado. Al final, nosotros estamos hablando de un producto que se está vendiendo y nosotros decidimos si lo compramos o no lo compramos. Bueno, no sé si quieres agregar algo o pasamos a la siguiente pregunta. Sí, nada más. Por ejemplo, en el arte que ya hay específicamente, la ley la mayoría de las veces no es suficiente y es exclusiva. En este caso tenemos territorio privilegiado que está regulado legalmente y aún así, o sea, siempre va a haber huecos en las leyes. Entonces creo que es una decisión de bajo qué cortina o qué sombrilla te quieres meter. todo mundo por incluirnos, no le damos lectura a los términos y condiciones. Habrá quien sienta que lo necesita, adelante. Ya hay cosas para regularla supuestamente, pero es como los NFTs, por ejemplo, que te decían, bueno, sí, pero no se puede proteger del screenshot. Lo que queda protegido es la propiedad industrial e intelectual, pero de que le pueden hacer screenshot, le pueden hacer screenshot. Es lo mismo aquí. ah, es que tu imagen tiene un pixel extra que a simple vista no se va a ver y se la van a plagiar y va a pasar la tecnología a veces, más bien las personas que están detrás de la tecnología son perversas y van a pasar por encima de lo que tengan que pasar. Entonces yo creo que las leyes pues pueden no ser suficientes nuestras organizaciones entre seres humanos. Sí se está discutiendo el tema por ejemplo de propiedad. Comentarios, no a la IA mucho menos en las artes, muy terminante Ángel Raúl Peña y pregunta Raúl Ramírez, ¿la IA es para pseudoartistas? ¿Para qué? Pseudoartistas. Es para mediocres. Es para mediocres. En el arte es para mediocres. A ver, siguiente pregunta, nos das tu nombre, por favor. Orión Baraja, Ciudad de México. Soy músico y profesor de inglés y ahorita me di cuenta en la ponencia de Amparo que decías sobre el imperialismo, el neocolonialismo, etc. Quisiera preguntarles qué opinan sobre esta situación, esto que me vino a la mente y quiero preguntarles. Tal vez ataña a todos nosotros, los artistas, los estudiantes. Es un reimperialismo, en mi opinión, no sé qué opinan ustedes, que nos invadan los términos, los términos en inglés, que no se explican. O sea, incluso a la hora de hablar, se mencionan con toda naturalidad. Esto es una suerte de bla, bla, bla. y ayer, dando clase a adultos, me di cuenta que mis alumnos adultos no sabían lo que significaba la palabra hate, incluso en una facultad que creo que es directora de una facultad, entonces creo que es muy grave y creo que de ahí viene del desuso de la filosofía, del desuso del lenguaje y estamos simplemente haciéndonos sumisos a todo ese sistema de creencias, ni siquiera sabemos qué es lo que estamos aceptando cuando le ponemos sí a todo. ¿Puedo responder a eso? Sí, por favor. Mire, sí, es muy interesante lo que está diciendo y me siento como muy atrapado con tu pregunta, porque mi idioma materno es el francés. Viví en Bélgica, bueno, viví en muchos países, pero empecé a escribir en francés. Y cuando mis libros han empezado a ser traducidos en otros idiomas, aprendí los otros idiomas, por ejemplo, el inglés, y empecé a escribir en inglés. Y me di cuenta que al adoptar un otro idioma, mi pensamiento y mi proceso creativo estaba cambiando. Luego pasó lo mismo con el castellano. Entonces hubo como, vamos a decir, actualización, un proceso de transformación en la escritura debido a las culturas en las cuales estaba integrándome. Y por otro lado, lo de la tecnología. Yo, bueno, soy de una generación donde estaba escribiendo mi libro a mano, en cuadernos, con lápiz o algo así, una pluma. Y luego pasaba a máquina de escribir, con un dedo, así, así. Y ahora, en diez años, en un periodo de diez años, escribí tres libros para el Fondo de Cultura Económica. El primer libro lo escribí a mano, el segundo lo escribí mitad a mano y mitad a la computadora, y el tercer libro lo escribí totalmente con la computadora. Y revisando los manuscritos después, me di cuenta de la diferencia en el proceso de escritura, que en realidad no solamente el idioma ha influenciado en mi proceso como escritor, sino también que adoptar una tecnología me modifica mi propio proceso. Entonces, por eso estoy un poco con el tipo de inteligencia artificial en las artes. Fuck you, ¿no? La verdad que sí, porque es como no. O sea, que si cosas tan simples como el idioma que cambia, que te transforma, y el punto de vista hegemónico de un idioma que trata de estandarizar toda tu forma de expresión, y que ni siquiera buscas en tu propio idioma las raíces de la palabra, donde puedes ver cómo se puede desplegar toda una palabra a través de la etimología, cómo florecen las palabras, cómo florece tu propia espiritualidad frente al lenguaje y que aceptas un lenguaje impuesto por un pensamiento hegemónico. Y es catastrófico lo que acabas de decir. No decir, pero ilustrar es catastrófico. Entonces, yo no sé si a usted le pasa, a tú cómo te pasa con él. Yo me peleo con mi computadora por la sintaxis. ¿Con la sintaxis? ¿Con la sintaxis? Con mi computadora. Porque me la quiere corregir. Y entonces, yo me enojo y le pongo siempre omitir, omitir, omitir. O luego pongo palabras y me las pone con falta de ortografía. Y entonces digo, no, o sea, aunque yo esté inventando la palabra, agrego a mi diccionario, o sea, sí existe esa conducción, literalmente. Ahora, lo que sí sucede es que en todos los términos de tecnología, pues es el idioma del amo, es así de simple, es el idioma del amo. O sea, tú eres dueño de la tecnología, tú utilizas la terminología que mejor te parezca y esa es la que difundes, ¿no? Y aunque suene horrible, pues es el idioma del amo, ellos son los dueños de la tecnología. Entonces, toda la terminología está en inglés y pues se propaga en inglés. Y se ha vuelto una especie de esperanto tecnológico. Ahora, tú lo has visto que las personas que saben, que se sienten, no sé, como literalmente muy duchas en tecnología, constantemente están tratando de utilizar todos esos términos y a los que no los usamos nos ven así como, ay, es que no sabes esto. A veces es difícil encontrar, en algunos términos, en algunos casos, decirle a encontrar una terminología en español, porque como el idioma nativo en el que nació tal tecnología, tal aplicación fue el inglés, pues al estar diciendo cara al libro, pues como que sí está medio raro, sobre todo en países como México, en España sí lo usan mucho. Tenemos una pregunta más. Ya se nos está acabando el tiempo, tenemos que pasar una pequeña ronda de conclusiones. Hay tecnologías que se desarrollaron fuera del mundo anglo, y sin embargo hay un cierto tipo de imperialismo anglosajón que obliga a las tecnologías o las personas que han promovido nuevas tecnologías o nuevas cosas nuevas, de entrar en el parámetro del inglés. Entonces, tienes que cambiar tu pensamiento. A nivel de la física no se reconoce hoy en día la importancia de la física cuántica de los rusos o incluso a nivel contemporáneo del mundo chino. Entonces todo está enfocado en lo mismo, en lo mismo, en lo mismo, en lo mismo. Otra vez pérdidas y ganancias. Mi nombre es Manuel Alejandro Sochiquetzali, soy maestro de artes y artista multidisciplinario. Mi pregunta es esta, enfocada que una vez, bueno varias veces he ido a instalaciones artísticas de inteligencia artificial sonoras. perdón por la palabra, se me hizo estúpido y ridículo, escuchar grillos creados por inteligencia artificial. Cuando en mi casa, su casa, yo duermo con grillos y amanezco con aves cantonas. Entonces, mi pregunta es, ¿cómo es posible que toda esta mercadotecnia, porque es mercadotecnia, ustedes lo dijeron, ¿cómo es posible que nos invadan tanto con la IA y la quieran meter al arte? Cuando el arte es una manifestación humana, No es copia ni siquiera de la naturaleza, es una manifestación de un individuo. Y quieran imponernos, someternos. Eso de Google a mí me pasa, que estoy escribiendo un texto y me corrige. O sea, eso ya es una imposición, que igual mucha gente no se da cuenta. Sabemos que nos damos cuenta de eso. O sea, ¿cómo podemos detener esto? Porque esto masivamente nos está invadiendo. Sí, es un control. Hace como dos años leí este artículo, que ahora la Organización Mundial de la Salud, cómo es posible tener una Organización Mundial de la Salud, como si la aproximación a la salud es igual en todas las culturas, no sirve, bueno, pero es otro debate. La Organización Mundial de la Salud que decidió que el arte debe tener fin terapéuticos, punto. Entonces es una forma de recuperar. El arte te grita, déjame en paz pues, déjame en paz. Entonces, ¿cómo hacer eso? Yo no sé, no tengo fórmulas, no tengo soluciones. Tú preguntas que hay una imposición, sin embargo, bueno, Abelina ya lo decía hace rato, también hay una… Bueno, sí, efectivamente, todo eso es cierto, pero también hay una decisión del artista o no hay una decisión del artista. No, es que no son artistas, no son artistas, o sea, si alguien cede su fragmento de creatividad que le tocó en esta existencia a una máquina, que no está cediendo nada, esa persona carece de creatividad, simplemente, o sea, el hecho que sepa utilizar una herramienta no lo está convirtiendo en artista, punto. El asunto ahí es que sí hay una labor de proselitismo muy fuerte de parte de los museos de arte contemporáneo de decir, ay, esta obra está hecha con inteligencia artificial y la tienes que ver de una manera diferente, como diciendo, este artista está en la vanguardia, y un artista está en la vanguardia con un lápiz y una hoja de papel, Un artista está en la vanguardia con un instrumento lo más elemental. O sea, empezamos la música tocándonos contra nuestro propio cuerpo. Pero la vanguardia no aplicaría. Exactamente. El punto es que el arte camina sobre sus propios pasos. O sea, el arte no quiere ser el más rápido, el más futurista, el más lejano. Todos esos rankings, como hace rato que dijeron, ah, y ganó un certamen de tal o no sé qué. El arte no es un concurso. O sea, tú no haces arte para ganar el concurso de la no sé qué o ganar el concurso. Tú haces arte por una decisión individual. Tal vez en tu vida jamás ganes un concurso. O sea, Proust nunca le dieron el Nobel. Le han dado el Nobel a escritores muy mediocres. Y han desconocido a escritores muy talentosos. Y por eso han pasado a la historia. Porque qué barbaridad, se murió sin el Nobel. Porque ya vimos que el Nobel es así un ente activista. Entonces, el asunto es que estas cosas rankean y estamos rankeando al ser humano. Y el ser humano es un individuo con su propia circunstancia y estamos aquí y ahora para resolverla. Y eso no se resuelve en un concurso, no se resuelve con un ranking, ni nada de eso. Sigue oyendo los grillos de tu casa. son los más bonitos, son los mejores, y no tiene sentido ir a oír grillos a un museo que están generados por inteligencia artificial. O sea, si a partir de estos… bueno, Cris hizo un montón de canciones que nos traumaron en toda nuestra infancia, muy buenas. O sea, te lo juro, de verdad. Este era un grillo muy… Este era un grillo. Entonces, el punto es que lo que tenemos que hacer a partir de los grillos que tú escuchas, pues algo te van a inspirar, algo te van a generar. Y eso es lo que tenemos que estar haciendo. Y es tan simple como apagar la máquina. Es así de simple. Y en ese momento, ¿saben qué nos vamos a dar cuenta? Que deja de existir. Apagar la máquina y dejar existir. Y dejar de existir nuestra imaginación, nuestro cerebro. Exactamente. en el presente, aprender de los animales que están en el presente, aprender de la biología que está en el presente, es lo único que tenemos, no tenemos el futuro, no tenemos el pasado, solo tenemos el presente y eso se logra simplemente apagando la máquina. Yo creo que esto puede iniciar esta última ronda de conclusiones, me parece que nos deja mucho que pensar. Podemos tener algunas frases, Amparo, como para también una conclusión sobre esta posibilidad o imposibilidad de las inteligencias artificiales. Sobre lo último, no homogeneizar, irnos sobre las particularidades del humano, del presente, del arte, de lo bello que es existir. Pero además, no abandonarnos y mucho menos depender de ningún tipo de tecnología. Acaba de haber un crash global de internet hace dos, tres semanas. ¿Y qué pasó? Se cayó el banco, se cayeron todos los sistemas que están sostenidos, que se han permitido estar sostenidos por la tecnología. Nuestro ser y nuestra humanidad no se va a sostener por ninguna tecnología. Nos sostenemos a nosotros mismos y el arte se sostiene de nosotros y nuestro significado. Sí, yo pienso que hay que favorecer este tipo de eventos como hoy en día, ¿no? que hacer como debates comunitarios para recuperar, reivindicar nuestros derechos a la vida, a la condición humana y dejar de odiarnos, de pensar que la tecnología no puede mejorar. Yo no quiero que me mejoren, que me dejen en paz. Y eso, ¿no? Y estoy de acuerdo con lo que dijo Amparo, ¿no? Definitivamente, suscrito a eso, definitivamente. Nada más hay que aceptar que nos equivocamos y eso, y a ver las particularidades. Aquí estamos en un foro para reflexionar sobre las inteligencias artificiales en el sector del arte. ¿Es distinto, tal vez, el enfoque en cuanto a la medicina? Hay que como matizar un poco las cosas, ¿no? Claro, sí, hablábamos como de generativo, de la posibilidad. Sí, hay que ver un poco, aquí estamos hablando, si entiendo bien, de la inteligencia artificial generativa, no de la inteligencia artificial organizacional, no estamos hablando de la etapa intelectual y creativa de la inteligencia artificial, entonces es muy distinto. Son cosas muy distintas, el procesamiento de datos, la acumulación de datos, que puede servir para una gestión empresarial o administrativa. Pues de verdad, muchísimas gracias, qué gusto tenerlos, qué gusto tener tan buenas preguntas, tan extraordinarios ponentes con visiones distintas, pero que también convergen en un punto y es llevarnos a nuestra humanidad, a ese regreso que necesitamos a nuestra propia creatividad como artistas, nuestra percepción crítica, nuestra capacidad de sentir, de amar, y que sigue siendo esa magia de la que en un momento dado hablaba Teodoro Adorno y no la necesidad de crear mentiras, no la necesidad sino de crear verdades a través de esas ficciones, a través de esa imaginación que tenemos. Muchísimas gracias, muchísimas gracias y vamos a continuar. Gracias al Centro Nacional de las Artes por reunir especialistas y también un enorme público presencial y a través de redes sociales.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
15/08/2024
FECHA_INGRESO_ENTREGA
21/05/2026
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
TEMA_CONTENIDO
Arte y autoría en la era de la inteligencia artificial
FECHA_GRABACION
15/08/2024
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
BIBLIOGRAFÍA
Delannoy, Luc.
Una cuestión de conciencia.
Santiago de Chile: Metales Pesados.
ISBN: 978-956-9843-35-8.
Delannoy, Luc.
Neuroartes: un laboratorio de ideas.
Santiago de Chile: Metales Pesados.
ISBN: 978-956-8415-76-1.
Delannoy, Luc.
¡Caliente!: una historia del jazz latino.
Madrid: Fondo de Cultura Económica de España.
ISBN: 978-968-16-5219-7.
Lésper, Avelina.
El fraude del arte contemporáneo.
Bogotá: Panamericana Formas e Impresos, 2016.
ISBN: 978-607-5933-91-7
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
María Enriqueta Godoy Mendoza

