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M-10144
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Espacios del arte
SINOPSIS_SERIE
Recorrido por recintos que albergan parte del arte y la historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios dedicados a la conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural. Los episodios presentan museos, colegios, centros culturales y monumentos con colecciones de arte, documentos, esculturas, murales, inmuebles de valor arquitectónico y sitios vinculados con procesos educativos, religiosos y científicos, y su relevancia en la memoria histórica y la identidad nacional
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Recorrido por recintos que albergan arte e historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios de conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural y su relevancia en la memoria y la identidad nacional
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Recorrido por el Antiguo Colegio de San Ildefonso, edificado originalmente por la Compañía de Jesús en el siglo XVI, que aborda su historia y su relevancia como muestra destacada del barroco mexicano. Se examina su papel en la evolución de la educación y el arte en México, así como su transformación a partir de 1994 en un importante centro cultural. Asimismo, se destaca la presencia de su patrimonio artístico, el cual resguarda obras de los grandes muralistas del país, entre los que figuran José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros
EXTRACTO_PROGRAMA
Recorrido por el Antiguo Colegio de San Ildefonso, edificado por la Compañía de Jesús, que aborda su valor barroco y su papel en la educación y el arte, así como su conversión en centro cultural que resguarda la obra de los grandes muralistas
N_PROGRAMA
6
N_TOTAL_PROGRAMAS
8
DURACION_TOTAL
00:27:37:26
PARTICIPANTES
Voz de Daniel Cubillo
Abraham Mayo Osorio, actor
Compañía Nacional de Marionetas Alfín y sus cómplices, Rosete Aranda, Carlos V, Espinal e hijos
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Daniel Cubillo es guionista, locutor y actor de doblaje mexicano. Ha desarrollado su trayectoria profesional en la creación de contenidos para medios audiovisuales, así como en la interpretación de personajes para doblaje y locución comercial e institucional. Su trabajo abarca proyectos para televisión, cine, plataformas digitales y publicidad, participando en procesos de adaptación de guiones, dirección de voz e interpretación. A lo largo de su carrera ha combinado la escritura y el trabajo vocal, colaborando en producciones dirigidas a públicos diversos dentro de la industria del entretenimiento y la comunicación.
La Compañía Nacional de Marionetas Alfín y sus Cómplices es una agrupación mexicana dedicada a la preservación, difusión y renovación del teatro de marionetas. Su trabajo retoma la tradición de destacadas familias titiriteras como Rosete Aranda, Carlos V y Espinal e Hijos, referentes históricos del arte de los títeres en México. A través de espectáculos, proyectos culturales, talleres y actividades de divulgación, la compañía ha contribuido a mantener vigentes técnicas, repertorios y personajes emblemáticos del teatro de marionetas, acercando este patrimonio escénico a públicos de distintas generaciones.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Arquitectura | Arte contemporáneo | Artista | Conservador de museo | Difusión | Escultura | Museo | Patrimonio cultural | Pintor | Pinturas | Restauración
TRANSCRIPCION
El Ciencias de la Ciudad de México a uno o varios fragmentos de la vida de México. Dejarlas morir sería enterrar parte de la historia. Algunos de estos antiguos edificios han sobrevivido en constante lucha contra el deterioro. Otros, afortunadamente, han sido rescatados y remozados con cuantiosos esfuerzos que se reflejan en una vida nueva, útil, digna y hermosa. Gran número de estas construcciones fueron realizadas por la Compañía de Jesús en el siglo XVI. Entre estas, destaca el majestuoso edificio del Colegio de San Ildefonso, sede de una labor educativa y cultural cuya fuerza ha trascendido durante más de cuatro siglos. El establecimiento de la Compañía de Jesús en la Nueva España en el año de 1572 significó uno de los acontecimientos más relevantes en lo que a educación y cultura se refiere. Al llegar, los jesuitas se encontraron con que la evangelización estaba en manos de las órdenes religiosas que les habían precedido, por lo que se abocaron a lo que en el viejo continente había sido su función principal, la enseñanza. En menos de un año tenían una iglesia y habían fundado el Colegio de San Pedro y San Pablo, que más tarde, por su destacado funcionamiento, recibió la calidad de máximo. Muy pronto comenzó a notarse la superioridad de la educación jesuita, y al poco tiempo el Colegio de San Pedro y San Pablo resultó insuficiente, Así es que para los años de 1574 a 1576 abrieron los convictorios de San Gregorio, San Bernardo y San Miguel En 1583 deciden fusionar estos últimos para dar origen a uno nuevo de mayor capacidad El de Sanil de Fonco, que además de funcionar como institución educativa Daba alojamiento a estudiantes de la universidad y de otros colegios que se utilizan Al poco tiempo de su fundación, el Colegio de Sanil de Fonso se convirtió en el de mayor prestigio en la ciudad. Las lecciones se impartían fuera de la residencia, pero en ella tenían cursos complementarios, pequeñas prácticas de oratoria, solemnes actos literarios y representaciones teatrales que por mucho tiempo dieron fama al colegio, ya que frecuentemente eran presididos por el arzobispo o el virrey. El Real Patronato otorgado a Sanil de Fonso se reflejó en una supremacía que disfrutó por más de 200 años. Sus alumnos tenían derecho de precedencia en actos oficiales y el virrey designaba cierto número de becarios que solía escoger entre los jóvenes más distinguidos de la capital, estimulando así la formación de una élite juvenil. de modo que bien puede afirmarse que gran parte de la clase directora de la Nueva España fue formada por la Compañía de Jesús en San Ildefonso. En aquel tiempo, el colegio abarcaba solamente lo que se conoce como colegio chico. Por el prestigio en ascenso, los colegiales aumentaban, demandando un mayor espacio, de modo que los jesuitas decidieron no solo remodelar, sino que levantaron una construcción totalmente nueva que inició en 1712. Este inmenso, suntuoso y operacional edificio fue construido entre 1712 y 1749, siguiendo los lineamientos de la arquitectura de la época, resultando una de las mejores muestras del barroco mexicano. El paso del tiempo atestigua la alta calidad y belleza de sus materiales. cantera de chiluca, en arquería, escalinatas, portadas, marcos, cornisas y remates, la roja y hermosa piedra volcánica, característica del Valle de México, y tesontre para recubrir las fachadas. El interior del edificio presenta la habitual solución claustral, compuesta por tres patios, el del Colegio Chico, que data de 1718, el del Colegio Grande y el de Paseantes, construidos posteriormente, todos a cual más hermosos. El Colegio Chico, o Colegio de Nuestra Señora del Rosario, recibía niños entre 10 y 14 años dispuestos hacia la gramática, y el Colegio Grande, o Facultades, aceptaba jóvenes de entre 16 y 22 años que estudiaban filosofía, teología y derecho canónico y civil para religiosos y laicos. El majestuoso patio del Colegio Grande es uno de los mayores y más hermosos que se construyeron durante el Virreinato. Su ornamentación es muy discreta, destaca la herrería con pomos de bronce y la sobria cantería de sus arcos y pilares, motivos que acreditan la calidad, el saber y competencia de sus constructores. La parte exterior del edificio, cuyo frente original miraba a la calle hoy conocida como Sanil de Fonso, presenta una hermosa fachada recubierta con amplios paños de tesontle, solemnes portadas de cantera y ventanales a gran altura para oír en lo posible del ruido exterior. La Virgen del Rosario corona la portada del Colegio Chico. Esta imagen fue delicadamente esculpida en Tecali alrededor del año de 1718, cuando el colegio consagró a esta virgen como su patrona. La portada del colegio Chico, elaborada con cantera de chilucas, enmarca un portón de madera decorado con profunda talla de motivos geométricos y hojarasca, a veces rococó. Lo flanquean dos muy altas pilastras, con altos relieves de grupescos a todo lo largo. Muy probablemente fuese el lugar donde comenzó a emplearse la pilastra estípica, que más tarde habría de caracterizar el estilo churrigueresco mexicano. La portada del colegio grande, de fecha posterior, conserva un tablero de mármol que en relieve representa la escena de la imposición de la casulla a San Ildefonso, haciendo honor al santo que le dio nombre al colegio Como todos los colegios de su tiempo, San Ildefonso sólo admitía varones, que para ingresar debían cumplir estrictos requisitos y hacer constar, entre otras cosas, que nadie de su familia tenía antecedentes negros o judíos, ni habían sido penitenciados por la Santa Inquisición, y que sus padres estaban casados legítimamente ante la Iglesia Católica. El Real Colegio contaba con todos los servicios para los alumnos y sus estudiantes, y tenía dos capillas y dos bibliotecas, una para el público y otra para los estudiantes. De los recintos originales, sólo se conservan la capilla, su sacristía y el Salón General de Actos. La Sacristía conserva dos grandes pinturas de Francisco Vallejo firmadas en 1761. La primera escena, atestiguada por el Padre Eterno, representa a los cinco señores acompañados por los arcángeles. El otro lienzo narra el misterio de Pentecostés, descendimiento del Espíritu Santo sobre la tierra, realizado ante la Virgen, los apóstoles y otros personajes. Don Manuel Toussaint las describe como gozosas, de coloración suave y armonías peculiares. El Salón General de Actos, más tarde conocido como el Generalito, fue escenario de discusión de los salónciacos, como se les llamaba a los alumnos de San Ildefonso. En su interior resguarda valiosos tesoros de madera, rostros y escenas talladas en ébano del más fino que miran el pasar de los años con serenidad y fortaleza. La enorme cátedra que preside el salón pertenece al estilo barroco, toda tallada en ébano con incrustaciones de exquisitas maderas. Los casetones que cubren sus lados alojan múltiples figuras que representan símbolos religiosos, alusiones marianas, instrumentos de la pasión y objetos litúrgicos delicadamente tallados. En su época fue una pieza de gran importancia, pues medía casi lo mismo que la de la universidad. De la decoración original del salón quedan los óleos que cuelgan de sus muros, donde están representados destacados alumnos del colegio y la cátedra, ya despojada de sus adornos de plata. A cambio de ello, el generalito guarda una de las tillerías más bellas del mundo, realizada en el taller de Salvador de Ocampo en el año de 1704. Las variaciones en la calidad y tratamiento de los tableros hablan de la intervención de varias manos. Anteriormente, esta hermosa sillería perteneció al Templo de San Agustín y en 1895 fue instalada en San Ildefonso. La labor educativa de los jesuitas, así como su poderío económico, les otorgó un sitio privilegiado en la sociedad mexicana del siglo XVIII y llegaron a ser considerados como el organismo educativo, económico y político más poderoso de América. Este camino de prosperidad, plena actividad y auge, fue suspendido abruptamente por la disposición del monarca español Carlos III, quien siguiendo los preceptos del despotismo ilustrado, dispuso la expulsión de la compañía de Jesús de todos los territorios dominados por la corona española. De tal suerte que el 26 de junio de 1767, todos los jesuitas debieron abandonar sus centros y en el término de 24 horas los remitieron al puerto de Veracruz, donde embarcaron hacia el destierro. Solo se les permitió llevar ropa para el viaje y algún libro de oraciones. Todas sus demás propiedades fueron incautadas en favor de la corona. Después de la expulsión, el colegio siguió funcionando pero en manos de sacerdotes seglares, en su mayoría exalumnos del colegio que conservaron bastante de su antiguo espíritu y costumbres. Sin embargo, aquella reorganización no pudo devolverle al colegio la primacía ya perdida. A pesar de la buena voluntad de sus directores, la decadencia fue irremediable y cada vez más acentuada. Su biblioteca y archivo, de los más completos del Virreinato, fueron saqueados. Afortunadamente, el Virrey Juan Vicente de Güemes salvó gran parte de su acervo, que más tarde constituyó el núcleo del Archivo General de la Nación. Durante la época independiente, el colegio perdió el patronato real y queda designado como Colegio Nacional de San Ildefonso. El edificio pasó por diversos destinos y épocas precarias, hasta que el presidente Benito Juárez expide el 2 de diciembre de 1867 la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal, que conllevaba a la creación de la Escuela Nacional Preparatoria, cuya sede sería precisamente el antiguo edificio del Colegio de San Hildefonso. La Escuela Nacional Preparatoria fue la segunda gran época del edificio, que se ilumina nuevamente y renace dotado de nuevos ideales, inspirados en el positivismo pedagógico con el lema Amor, Orden y Progreso. El 3 de febrero de 1868, bajo la dirección de su primer director, don Gavino Barreda, La Escuela Nacional Preparatoria abre sus puertas a más de 100 generaciones de jóvenes que a la postre pasaron por sus aulas. El nuevo destino del edificio y el creciente número de alumnos obligaron a dotarlo de nuevos espacios. Fue entonces cuando se amplió la construcción hacia la calle de Justo Sierra. Se adaptaron los antiguos dormitorios y cocinas como aulas y laboratorios. Se construyó una alberca, vestidores y gimnasios, un observatorio y hay quienes dicen que también hubo un zoológico. Todo acorde a la nueva filosofía educativa. Este anexo, construido entre 1907 y 1911, bajo la dirección del arquitecto Samuel Chávez, alojó las oficinas generales y la rectoría de la universidad. En estos años se construyó también el anfiteatro, que más tarde fue bautizado como Simón Bolívar en homenaje al libertador sudamericano. Más tarde, entre 1930 y 1942, Fernando Leal pintó en los muros de este vestíbulo la epopeya bolivariana. Para 1910, el arquitecto Chávez había terminado más de la mitad de la nueva construcción y desde entonces se contemplaba decorar sus muros con pintura. Sin embargo, la caída del gobierno del general Porfirio Díaz y el inicio de la Revolución impiden concretar este proyecto. Fue hasta el triunfo de la Revolución cuando José Vasconcelos, recién nombrado secretario de Educación Pública, invita a los artistas plásticos a participar en la nueva misión educativa y cultural. De esta manera, el México post-revolucionario, inundado de un profundo nacionalismo y un pueblo ávido de educación, cede a los artistas los muros de los edificios públicos, siendo el edificio del antiguo Colegio de San Ildefonso uno de los primeros en acogerlos. Singulares pintores llegaron a los muros de la Escuela Nacional Preparatoria, Fermín Revuelta, Ramón Alba de la Canal, el francés Jean Chablot, y los que serían, a la postre, los grandes muralistas mexicanos, Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiro. El primer mural que Diego Rivera realizó no solo en San Ildefonso, sino en su vida, está precisamente en el prosenio del anfiteatro Simón Bolívar. La creación, realizado a la encáustica en 1922, refleja una gran influencia bizantina y apenas algunos rasgos nacionalistas que más tarde serían característicos del maestro Rivera. Aquí Diego representó a las musas griegas y a las virtudes con rostros de algunas mujeres famosas del momento, Lupe Marín y Nahui Olín, entre otras. Tanto el tamaño de las figuras como la simplicidad del estilo del mural fueron determinados por la abundante ornamentación de la arquitectura que lo enmarca y por el efecto que produce la perspectiva en el espectador. Un año más tarde, en 1923, José Clemente Orozco instala sus andamios en las escaleras y muros del patio grande de la Escuela Nacional Preparatoria al tiempo que Siqueiros lo hacía en el patio chico. Originalmente Orozco realizó murales simbolistas Pero los destruyó casi en su totalidad Para sustituirlos por obras vanguardistas Que criticaban la sociedad de su tiempo En el patio grande En lo que son los muros exteriores de El Generalito Orozco suelta después de su autocrítica Su primer gran grito en la pintura mexicana Destrucción del viejo orden La trinchera La huelga la Trinidad Revolucionaria, el Banquete de los Ricos y conserva la Maternidad producto de su primer intento. Estos tableros representan el sacrificio del pueblo por los nuevos ideales y revelan el genio de Orozco, un personaje que vivió comprendiendo la creación como un acto social. Fuerza, dulzura, gracia, ferocidad, imaginación y un estrecho acercamiento al pueblo distinguen su obra. La capacidad crítica satírica que Orozco demostró en sus tiempos de caricaturista reapareció vigorosamente en los murales del primer piso. Los ricos, la alcancía, la basura, las acechanzas. La libertad. Jehová entre los ricos y los pobres. La ley y la justicia. Orozco expresa en estas obras sus ideas sobre el viejo orden La grandeza de esta expresión plástica confirma lo que en alguna ocasión expresó Don Luis Cardoza y Aragón sobre Orozco Nadie siente mejor lo que dice, ni dice mejor lo que siente Si Orozco en maternidad y Rivera en la creación no escapan a las influencias bizantinas y renacentistas tampoco lo hace Siqueiros en los techos de las escaleras del patio chico en especial en sus alegorías, los elementos y los mitos Balbuceos de transición, de fuente Su mural inconcluso, el entierro del obrero sacrificado, tiene ya una personalidad más definida. Es profundamente sobrio, de dolor contenido con fuerza interior. Casi se pudiera percibir en él el silencio imaginario de quienes contemplan el sepelio, y no decae a pesar de su claro mensaje comunista y proselitista. Los muros de la Escuela Nacional Preparatoria fueron un laboratorio. Los muralistas llegaron con mucho entusiasmo, pero con talentos diferentes y concepciones contradictorias. Ramón Alba de la Canal, pintor muy joven, emergido de la escuela al aire libre, realiza el Desembarco de la Cruz, dejando de lado las latentes inquietudes surgidas de la revolución concluida. Enfrente, Termín Revueltas, que tenía apenas 18 años, pinta una muy original para su momento, alegoría de la Virgen de Guadalupe. Los murales de la escalera principal pertenecen a distintos artistas que abordan temas históricos, costumbristas y simbólicos. Matanza en el Templo Mayor es de Jean Charleau, quien afirma que este mural es el primero del siglo XX en rescatar la técnica al fresco. Lo único aplicado a la incaustica son las lanzas y resalta las joyas de los sacerdotes mediante incrustaciones de accesorios metálicos. Frente al mural de Charlot, el entonces prácticamente desconocido Fernando Leal, con apenas 21 años de edad, produce un fresco realmente interesante, Las fiestas del señor de Chalma. Letórico, alucinante, en el que con múltiples figuras y un colorido intenso expresa nuestro sincretismo religioso. Después de la salida de Vasconcelos en 1924, a pesar de la crítica y el rechazo de alumnos y maestros, Orozco regresa a pintar en los muros del patio grande. Evidentemente conserva su tensión dramática y su visión de la realidad social. Resultan estremecedores particularmente las soldaderas y la despedida. Pero ahora también se arriesga, sin menos cabo de su fuerza, en su interpretación personal de la conquista que poca o ninguna gracia hizo a sus contemporáneos. Orozco, en las escaleras de Sanil de Fonso, asume la conquista como un hecho consumado ante el cual no hay que desgarrarse. El conquistador aparece fuerte y poderoso, imponente, pero en su cortés y lama linche se expresa sereno el mestizaje. Los frailes protegen a los indios amorosamente, pero es curioso observar también una cruz a la que se le ha enroscado una serpiente ponzoñosa. Con ella, Orozco expresa que no es ajeno a los males de la conquista, pero no por ellos está dispuesto a condenar la ultranza. Máxime que él no idealiza el pasado prehispánico, sino que también, en diversos escritos de autodefensa sobre sus murales, cuestiona la teocracia, el rígido sistema social y los sacrificios humanos. Noembalde, precisamente en San Ildefonso, una espléndida muestra de la arquitectura colonial, pinta el conquistador edificador. Para 1926, Orozco había concluido su obra en este edificio y su fama cruzaba las fronteras. Para él, la pintura mural era la más alta, la más lógica, la más pura y la más fuerte forma de pintura. La Escuela Nacional Preparatoria cambió su sede en 1978, poniendo fin a una de las grandes épocas del edificio. Un edificio de tal magnificencia debía ser rescatado para darle un nuevo destino que mantuviera su larga trayectoria cultural. La oportunidad no pudo ser mejor que para recibir la magna exposición México, Esplendores de 30 Siglos, que llegó a la Ciudad de México en 1992 después de exitosas presentaciones en el extranjero. La necesidad de un recinto a la altura de esta muestra de arte mexicano fue el motivo que impulsó a las instituciones a restaurar el edificio y sus murales. Así fue que en sólo tres meses, bajo una enorme carga de trabajo, el edificio se convirtió en un importante recinto cultural que ha presentado varias exposiciones de altura internacional. México, esplendores de 30 siglos, presentó más de 400 piezas admiradas por cerca de 800.000 visitantes una cifra insólita en la historia de las exposiciones temporales presentadas en México a esta muestra siguieron las no menos visitadas, tesoros artísticos del Vaticano arte y mística del barroco México en la obra de Jean Charleau, arte islámico, y dioses del México Antiguo, entre otras. Todas ellas, eslabones que dan continuidad a la vocación original del antiguo colegio de Sanil de Ponzo, la educación en el sentido más amplio y generoso de la palabra. El antiguo colegio de Sanil de Ponzo es hoy un espacio de arte y cultura que cobra vida con el público que acude a conocer su valioso pasado histórico, su acervo permanente y los diversos eventos artísticos que promueve. Es un vértice donde convergen expresiones artísticas de todos los tiempos, testimonios prehispánicos, parrocos, coloniales y contemporáneos, que se complementan magistralmente y resultan un monumento a la grandeza de la historia de México. Thank you.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
BARRA
Divulgación
TEMA_CONTENIDO
La preservación y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural de México
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://www.sanildefonso.org.mx/acerca_de.php [Consulta: 24 de agosto 2015]
http://www.sanildefonso.org.mx/museo-digital/index.php [Consulta: 24 de agosto 2015]
http://www.jornada.unam.mx/2007/01/13/index.php?section=cultura&article=a05n1cul [Consulta: 24 de agosto 2015]
REALIZACION
Gabriela Islas | Hugo Lara
PRODUCCION
Constante Diego

