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MW-10140
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Espacios del arte
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Recorrido por recintos que albergan parte del arte y la historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios dedicados a la conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural. Los episodios presentan museos, colegios, centros culturales y monumentos con colecciones de arte, documentos, esculturas, murales, inmuebles de valor arquitectónico y sitios vinculados con procesos educativos, religiosos y científicos, y su relevancia en la memoria histórica y la identidad nacional
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Recorrido por recintos que albergan arte e historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios de conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural y su relevancia en la memoria y la identidad nacional
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El Museo Nacional de Arte se ubica –desde 1982- en el antiguo Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas proyectado por el arquitecto italiano Silvio Contri y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura mexicana de principios del siglo XX -tiene reminiscencias renacentistas, manieristas, barrocas y neoclasicistas-. Cuenta con una construcción de 4000 metros cuadrados y su misión es conservar, exhibir, estudiar y difundir obras del arte mexicano producidas entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera del siglo XX. Programa producido en 1995.
EXTRACTO_PROGRAMA
Recorrido por el Museo Nacional de Arte, donde se conservan y exhiben obras del arte mexicano producidas entre los siglos XVI y XX
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
8
DURACION_TOTAL
00:26:10:23
PARTICIPANTES
Voz de Claudio Obregón
Vera Islas, bailarina
Alejandro Romero, pianista
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Claudio Obregón Clairín (1935-2010) fue un actor mexicano con una amplia trayectoria en teatro, cine y televisión. Participó en numerosas puestas en escena de repertorio clásico y contemporáneo, consolidándose como una figura constante de la actividad teatral en México. En televisión intervino en series, programas culturales y telenovelas, mientras que en cine formó parte de producciones nacionales e internacionales. También desarrolló labores de dirección y promoción cultural. A lo largo de su carrera colaboró con diversas instituciones artísticas y educativas, contribuyendo a la difusión de las artes escénicas y la cultura en distintos espacios de formación y divulgación.
Vera Islas es bailarina mexicana especializada en danza contemporánea y neoclásica. Su trayectoria incluye la participación en compañías, proyectos escénicos y producciones interdisciplinarias dentro de la escena dancística nacional. Ha colaborado con coreógrafos e instituciones culturales en procesos de creación, interpretación y difusión de la danza, presentándose en teatros, festivales y encuentros artísticos. Su trabajo se ha desarrollado tanto en el ámbito de la ejecución escénica como en la formación y promoción de proyectos vinculados al movimiento y las artes escénicas.
Alejandro Romero Anaya es compositor, académico y musicólogo mexicano. Su labor profesional integra la creación musical, la investigación especializada y la docencia en el campo de la música. Ha desarrollado proyectos relacionados con el análisis, la historia y la teoría musical, además de participar en actividades de difusión cultural y formación de nuevas generaciones de músicos. Como compositor, ha trabajado en obras para distintos formatos instrumentales y contextos escénicos, combinando la producción artística con el estudio de los procesos históricos y culturales de la música.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Arquitectura | Arte contemporáneo | Artista | Conservador de museo | Difusión | Escultura | Museo | Patrimonio cultural | Pintor | Pinturas | Restauración
TRANSCRIPCION
Los museos son un testimonio de la historia, un elemento fundamental para dar a conocer el desarrollo cultural, artístico e histórico del país. Lo maravilloso de los museos no es sólo aquello que nos deslumbra dentro de sus vitrinas o sobre sus paredes, sino su capacidad para crear un lenguaje sin intermediarios y colocar al hombre frente a sí mismo por medio del arte y la cultura. Umbrales Mexicanos lo invita a presenciar un panorama del arte mexicano desde el siglo XVII hasta 1950 a través de obras representativas de cada estilo y época en el desarrollo de la plástica del país, reunidas en un recinto de excelencia, el Museo Nacional de Arte. Ubicado en la Plaza Manuel Tolzá de la Ciudad de México, el majestuoso edificio que alberga este museo no se evoca a la que fuera la ciudad de los palacios. En el Museo Nacional de Arte confluyen y se complementan arquitectura, escultura, pintura. La Plaza Manuel Torsal debe su nombre al ilustre valenciano que a finales del siglo XVIII ocupó la dirección de escultura de la Academia de San Carlos. Dos obras aledañas al Museo Nacional de Arte fueron las que sin duda más prestigio dieron a Tolsá. El Palacio de Minería y la estatua ecuestre de Carlos IV, legendariamente conocida en la tradición popular como el Caballito. El Palacio que ocupa el Museo Nacional de Arte Es uno de los más bellos del centro histórico de la ciudad de México, y su proyecto y edificación se realizaron durante el porfiriato. La característica fundamental del edificio es una arquitectura ecléctica y a la vez armónica. Reúne y sintetiza armónicamente reminiscencias renacentistas, manieristas, barrocas y neoclasicistas, propias de la arquitectura francesa de su tiempo. A la par que ofrece nuevas propuestas arquitectónicas como el empleo de estructuras de hierro y la distribución racional de los espacios. Construido por el arquitecto italiano Silvio Contri, el palacio se integra por tres cuerpos y posee cuatro fachadas, revestidas con la excelente cantera de los bancos tlaxcaltecas de San Martín Jaltocan. Este, que fue el Palacio de Comunicaciones, se convirtió el 23 de julio de 1982 en el Museo Nacional de Arte. El edificio, que aún conserva parte del mobiliario original, tiene 4.000 metros cuadrados. Rico en decoración interior aloja más de 700 obras distribuidas cronológica y conceptualmente en 24 salas de exposición permanente que dan una amplia muestra de la pintura mexicana de Caballete y la escultura del siglo XIX y principios del XX Su espacioso vestíbulo cruza toda la primera sección. Nos reciben dos gladiadores de suaves volúmenes y lisas superficies, creados por José María la Bastida. Las figuras femeninas reproducen el mundo de los valores románticos, del dolor, la desesperación y el tormento, en donde Jesús Contreras, Agustino Campo y Pidencio Nava nos conducen a la experiencia de la emoción inmediata. Los arranques, las curvas y los remates que decoran la doble escalera monumental nos conducen hacia el magnífico plafón, la paz desterrando a la guerra, exaltando el gran apán decimonónico y el ideal porfiriano. En el segundo piso, al acercarnos a las salas de exposición permanente, las columnas jónicas adosadas, guías de laurel, arcos de medio punto y el reflejo romántico de los taroles distribuidos en el edificio, nos obligan a observar el patio interior en una inevitable actitud de asombro. Manierismo, arte barroco, clasicismo, Baltasar de Chave, Clausel, Velasco, La Bastida, Bustos, son, entre otros, los habitantes de este palacio que es museo. ¿En qué habitación los encontramos? ¿En qué salón nos reciben? ¿De qué quieren hablar con sus colores, volúmenes, imágenes y sugerencias? Las tendencias manieristas, derivadas del renacentismo, se dejaron sentir en la Nueva España hasta la cuarta década del siglo XVII y se expresaron en las composiciones de Luis Juárez y Baltasar de Chávez y Vía, eficientes intérpretes de la religiosidad, los gustos y necesidades de la creciente sociedad criolla. Fueron propósitos esenciales de la pintura manierista y barroca estimular los sentimientos de piedad, mover a la reflexión, así como alentar la imitación de los hechos ejemplares. Se representaron con frecuencia las virtudes de la Virgen y se trataron con amplitud los temas sobre la vida de Cristo. Los pintores del siglo XVIII no sólo renovaron o generaron sus propios modos de representación, sino que superaron en complejidad y búsqueda a los empleados por artistas precedentes. Aunque la religiosidad característica de la Nueva España propició la continuidad de los ciclos contrarreformistas, Las imágenes, en su mayoría devocionales y alegóricas, presentan símbolos y contenidos emblemáticos. Por esta razón, el sentido último de las obras es, sin duda, la exaltación. El pintor Dieciochesco recogía otros temas de la vida cotidiana y la propia historia novohispana, vistas de ciudades y plazas. eventos solemnes y desde luego los llamados cuadros de castas que se pueden considerar como un registro tipológico del mosaico racial novo hispano. Joaquín Villegas, Miguel de Mendoza y José de Alcibar representan un vasto horizonte para el florecimiento de los modos y giros pictóricos del periodo. El rey Carlos III aprobó la fundación de una academia de tres nobles artes, cuya primera sede fue la Casa de Moneda. La academia tuvo como doble misión la de escuela y la de tribunal calificador, pues se le confirió un nuevo y extenso poder para examinar y aprobar en todo el territorio de la Nueva España cualquier actividad relacionada con sus ramos. Sobre esta fundación que llevó su nombre, Carlos III ejerció su real patronato y se comprometió a velar por la calidad y prestigio de sus estudios. Dicho suceso marca el inicio oficial de una reacción contra el barroco en favor de una vuelta al plasicismo, que termina por transformar el gusto artístico de la sociedad mexicana. En la escultura se advierte una decidida voluntad secularizadora y el deseo de usar nuevos materiales, bronce, mármol y yeso. La libertad, en actitud de vigilia y pesadumbre, se descubre del gorro frigio en un gesto doliente. y América depone sus armas con un ademán melancólico y meditabundo. José María Labastida representa en Libertas, Mexicana, un alto relieve en yeso, testimonio artístico de la lucha diplomática de aquellos años. Una actitud de distanciamiento enaltecedor presidió la concepción de la pintura histórica y religiosa producida en la Academia de San Carlos durante la segunda mitad del siglo XIX. Frente a los propósitos de secularización del grupo liberal, la religión constituyó uno de los baluartes para la ideología del Partido Conservador. Los temas bíblicos aludían a trágicos episodios de rivalidades entre hermanos, a triunfos o derrotas del pueblo elegido en forma metafórica o mediante paralelismos. En el campo de la escultura, los bustos en yeso y rara vez en mármol recrearon la pisonomía de la gente de sociedad. En el ramo de la pintura, los retratos y las composiciones fueron fundamentales para la promoción económica y profesional de los pintores. El Descendimiento de Cristo de Felipe Sojo supo entretejer las acciones de casi una decena de personajes en forma armoniosa y emotiva. La figura bravía del prisionero tlaxcalteca inspiró a Manuel Pilar esta escultura de positiva novedad iconográfica modelada formalmente en antecedentes helenísticos célebres. La Academia de San Carlos se vio enriquecida con la llegada a México del pintor italiano Eugenio Landessio en 1855. Durante su futípero magisterio formó a las dos primeras generaciones de paisajistas académicos, entre ellos Luis Cotto y José María Velasco. Singulares ejemplos son las pinturas del Valle de México que Velasco ejecutó con una inmensa calidad poética. Los pintores populares manejaron una variedad de temas. retratos, cuadros religiosos y exvotos debido al buen mercado que ofrecía la devoción popular. En menor cantidad, bodegones y pinturas de tema histórico. Hermenegildo Bustos respondió a una concepción modernista del retrato y evidenció un mayor interés por la representación de las peculiaridades del sujeto. En el periodo que va de 1861 a 1876, la antigua Academia de San Carlos derivó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de orientación laica y mexicanista. La representación de la historia antigua tuvo su más asiduo practicante dentro de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el alumno Félix Parra, autor de cuadros sobre aspectos destructivos de la conquista, acordes con la historiografía liberal. Con el triunfo definitivo del gobierno republicano, la crítica de arte desempeñó un importante papel al encaminar las tareas artísticas hacia la representación de los asuntos nacionales. Los pintores trataron una amplia gama de asuntos costumbristas, alternativa lógica frente a la declinación de la temática religiosa de acuerdo con un gobierno liberal y modernizador. Así lo muestran los cuadros de Manuelo Caranza sobre la vida doméstica de las clases urbanas acomodadas que representan una variante del género costumbrista. El arte del portugliato utilizó la historia patria y el cuadro de costumbres populares como elemento de afirmación de la conciencia nacional. Sin embargo, los artistas no abandonaron los temas basados en la mitología clásica, la Biblia y la historia universal, columna vertebral de la educación y del sistema de imágenes implantado en la Academia de San Carlos, sirviendo de enlace con la cultura occidental acorde a la política de Porfirio Díaz de vincular al país con el exterior. La mitología inspiró una de las mejores esculturas de Gabriel Guerra. En esta obra, los motivos de Cupido y la ninfa se manejaron con fina sensibilidad. Un asunto de relativo tradicionalismo puede considerarse como el desnudo académico mexicano más antiguo que se conserva hasta el momento. En las últimas décadas del siglo XIX, las pinturas costumbristas alcanzaron una notable expansión. Se advierte en ellas el deseo de dignificar la propia realidad y reproducirla con relativa objetividad. Es el caso de la obra de José Jara, que pintó a pulcros y devotos indígenas en la actitud de oración frente a un ataúd. como evocación de las tradiciones de los campesinos, a quienes se imaginaba inmunes a los cambios de la modernidad. En el salón de recepciones, encontramos en el centro, inscrita en un rico artesonado, una alegoría dedicada al progreso, rodeada de justicia, fuerza, riqueza y sabiduría. La composición, con lejanos secos de la pintura de techos, ejecutada por Tiépolo en el siglo XVIII, reúne símbolos mitológicos, tradicionales, cívicos y modernos. El modernismo trae consigo cambios en la sociedad, adhesiones y rechazos, frente a los cuales los primeros en oponerse son los artistas. Esta reacción plástica y literaria que abarca los últimos años del siglo XIX y principios del XX, tiene una fase inicial cosmopolita donde se abandona la expresión de lo nacional para plasmar la condición humana ante lo moderno. El avance del método científico positivista presenta una crisis en la fe religiosa. El hombre cristiano del siglo XIX cae en un vacío espiritual que lo conduce a sentimientos de orfandad Y el erotismo y la religiosidad son temas sobre los que tira la mayor parte de las artes plásticas mexicanas de fin de siglo Los modernistas presentan en su obra un retorno real o imaginario a la simplicidad de lo rural Lo que se traduce en nostalgia por la tierra, el campesino y lo popular Representada en la obra de Ángel Zárraga y Juan Telles En 1906, la crítica joven se declaraba partidaria de una visión sintética de la naturaleza como propósito simbólico y objetivo estético Los trabajos paisajísticos tempranos de Francisco de la Torre, Diego Rivera, Joaquín Clausel y Jorge Enciso ejemplifican las inquietudes estéticas de ese momento. El doctor Agnew contempló con nuevos ojos el Valle de México, influyendo artística e ideológicamente en los jóvenes pintores. Durante la Revolución se transforman en protagonistas los personajes populares. Dentro de la temática del nacionalismo modernista, La ofrenda, obra de Saturnino Herrán, representa el género costumbrista de la ofrenda floral que el día de difuntos lleva el pueblo a sus seres queridos. Ante la revaloración que en plena revolución se da a las artes populares, Roberto Montenegro, promotor cultural y colaborador de José Vasconcelos en su proyecto educativo, reúne aproximadamente 5.000 piezas de arte popular a petición del gobierno mexicano para conformar el Museo Nacional de Arte Popular, que se instala en el Palacio de Bellas Artes en 1934. Dicho suceso representa una nueva valoración estética de objetos que hasta ese momento no habían trasplazado los espacios caseros o de mercado. Entre 1920 y 1940, los artistas piensan que el arte debe tener una función social y a la vez reivindicar el carácter nacional. José Vasconcelos, secretario de educación pública durante el gobierno de Álvaro Obregón se preocupa por fomentar y poner la cultura al alcance del pueblo confía los muros de los edificios públicos a los artistas para que en ellos plasmen el arte que es a la vez reflexión de la historia las raíces y las costumbres del pueblo Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Apalos y Teinos Baluartes del muralismo mexicano La ancestral cosmovisión mágica del artista mexicano se hace patente en las creaciones de José Guadalupe Posada, Julio Ruelas y en los artesanos mexicanos En el lenguaje fantástico de Frida Kahlo, María Izquierdo, Roberto Montenegro y Juan O'Gorman se percibe la plena vivencia de la imaginación coincidiendo en intención con el grupo de artistas surrealistas que llega a México en la década de los 40 paralelo al movimiento muralista surgen las manifestaciones pictóricas que muestran lo íntimo y cotidiano de lo mexicano entre ellos Julio Castellanos Manuel Rodríguez Lozano y Rufino Tamayo artistas que imprimen en su obra el sello nacionalista que los integra a la Escuela Mexicana de Pintura En las primeras décadas del siglo XX, el género del retrato se aleja de la copia exacta del retratado para dar paso a la libre interpretación del autor, que lo considera un banco de prueba para ejercitarse en el oficio y desarrollar un estilo propio. Este fue el caso de María Asunzolo, promotora de artistas en los años 30 y personalidad que inspiró múltiples obras. Las expresiones futuristas de David Alfaro Siqueiros, la presencia lumínica de María Izquierdo y el carácter onírico de Jesús Guerrero Galván son ejemplos que pueden considerarse como testimonio de la apertura actual a la pluralidad de aproximaciones y manifestaciones plásticas en el arte mexicano. Así, el Museo Nacional de Arte pretende que el visitante sea un espectador partícipe, con intereses, sensibilidad e iniciativa, y a partir de ella elija su propia pauta y ritmo de recorrido. El museo ofrece diversas actividades, entre las que se encuentran exposiciones temporales, conciertos en coordinación con música y ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, servicio gratuito de visitas guiadas para escolares y adultos y, fuera de horario del museo, visitas especiales a empresas e instituciones, así como conferencias y seminarios especializados en arte. El Museo Nacional de Arte se ha consolidado en los últimos años como una institución que colecciona, conserva, exhibe y difunde el arte mexicano. Thank you. .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
CONDUCCION
Claudio Obregón Clairín
TEMA_CONTENIDO
La preservación y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural de México
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://munal.mx/munal/ [Consulta: 24 de agosto 2015]
REALIZACION
Gabriela Islas | Hugo Lara
PRODUCCION
Erika Zapata L.
LIGA_VIDEO_INTERFAZ
http://interfaz.cenart.gob.mx/video/umbrales-mexicanos/?play=4
LIGA_COLECCION_PODCAST
https://itunes.apple.com/mx/itunes-u/umbrales-mexicanos.-espacios/id868256688?l=en&mt=10

