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MW-10142
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SUBTITULO_SERIE
Espacios del arte
SINOPSIS_SERIE
Recorrido por recintos que albergan parte del arte y la historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios dedicados a la conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural. Los episodios presentan museos, colegios, centros culturales y monumentos con colecciones de arte, documentos, esculturas, murales, inmuebles de valor arquitectónico y sitios vinculados con procesos educativos, religiosos y científicos, y su relevancia en la memoria histórica y la identidad nacional
EXTRACTO_SERIE
Recorrido por recintos que albergan arte e historia de México. Producida de 1995 a 1998, la serie aborda espacios de conservación, estudio y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural y su relevancia en la memoria y la identidad nacional
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El Museo de Guadalupe, ubicado en los antiguos claustros del Colegio Apostólico de Propaganda Fide, alberga una colección de arte sacro virreinal con más de 300 pinturas, así como esculturas, mobiliario, manuscritos y libros. En su interior cuenta con una sala dedicada al Camino Real de Tierra Adentro y una biblioteca sobre esta ruta, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Cada septiembre es sede del Festival Barroco.
EXTRACTO_PROGRAMA
Museo de Guadalupe, en el antiguo Colegio de Propaganda Fide, resguarda arte sacro virreinal con más de 300 pinturas, además de esculturas, mobiliario y acervo documental. Incluye una sala sobre el Camino Real de Tierra Adentro
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
8
DURACION_TOTAL
00:21:20:03
PARTICIPANTES
Voz de Mario Díaz Mercado
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Mario Díaz Mercado es actor de doblaje, locutor, comunicador y maestro de locución mexicano. A lo largo de su trayectoria ha participado en proyectos de doblaje para cine, televisión y contenidos audiovisuales, además de desarrollar una amplia labor en locución comercial, institucional y de medios de comunicación. Su experiencia incluye la conducción y producción de contenidos, así como la formación de profesionales de la voz mediante cursos, talleres y programas especializados. Ha combinado la práctica profesional con la enseñanza, contribuyendo a la difusión y desarrollo de la locución y el doblaje en México.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Arquitectura | Arte contemporáneo | Artista | Conservador de museo | Difusión | Escultura | Museo | Patrimonio cultural | Pintor | Pinturas | Restauración
TRANSCRIPCION
Música Cantera, madera, piedra, esculturas y pinturas a lo largo de amplios pasillos, luces encontradas, ángeles e imágenes celestiales que siguen habitando antiguos nichos y relieves que testimonian una historia. Un viejo convento franciscano, sede de una vasta colección de arte colonial, que ha permanecido en su sitio por casi 300 años. Hacia 1701 llegaron a misionar a las ciudades acatecas 11 frailes apostólicos procedentes de Querétaro, quienes, a solicitud de los habitantes, buscaron establecer un colegio de propagación de la fe. Con el fin de evangelizar a las provincias del norte de la Nueva España y formar frailes, en 1704 el rey Felipe V otorgó la autorización para fundar el Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, donde el fraile Antonio Margil de Jesús tomó las órdenes como primer superior. En la ardua labor que significó la conquista espiritual de México, el Colegio de Guadalupe desempeñó un papel fundamental en las misiones de las tierras del norte del país. Su auge fue tal que más de 3.880 frailes pasaron por sus claustros y en alguna época llegó a tener más de 30 misiones bajo su jurisdicción. En 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios españoles, quedaron a su cargo 15 misiones jesuitas de la zona tarahumada. Sin embargo, en 1859, debido a las leyes de reforma, Los moradores del colegio recibieron la orden de abandonarlo y comenzaron a dispersarse por el territorio nacional. En 1918, los claustros, la escalera principal y el coro fueron declarados monumentos históricos. Más tarde, para 1939, el convento ya había abierto sus puertas como museo. En ese mismo año, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, dado por el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, se hizo cargo de los muebles, objetos y pinturas que decoraban el Colegio de Guadalupe. En esos años, el edificio comienza a ser recuperado para incorporarlo a las áreas que ya existían como museo. Cuidar y revivir el pasado histórico de los edificios y monumentos es conservar los valores de una época, no sólo como antecedente formativo de la arquitectura y el arte contemporáneo, sino como contribución al acervo de bienes que ha perfilado la situación cultural que vive un país. Han pasado 140 años desde que los franciscanos abandonaron el colegio y todavía sus edificios están ahí para transportarnos a aquellos tiempos. Ingresamos por un amplio atrio y continuamos a través de largos pasillos que nos regresan al pasado como túneles del tiempo y nos pasean entre claustros, celdas y capillas cargados de pinturas. La arquitectura del lugar confirma el motivo por el cual el siglo XVIII es recordado como el siglo de oro de la arquitectura mexicana. La iglesia del colegio, terminada en 1721, tiene una fachada labrada en cantera rosa, notable por la belleza de sus columnas y sus relieves, elaborados esencialmente para facilitar el proceso de evangelización. San Francisco y Santo Domingo resguardan la entrada del templo, representando a las órdenes religiosas más importantes en la evangelización del México colonial. El conjunto conventual tiene un indudable interés dentro del panorama de la historia de la arquitectura regional Los muros del Claustro Bajo o de San Francisco están totalmente cubiertos de pinturas al óleo Es una colección de 25 cuadros que miden entre 2 y 3 metros cada uno Las obras pintadas exprofeso para estos espacios nos muestran escenas de la vida de San Francisco de Asís y se realizaron en el mismo colegio alrededor del año 1775. Son lienzos que muestran la devoción de los diferentes benefactores del colegio y se complementan con décimas sobre las escenas que representan. Al salir del claustro bajo, nos encontramos ante un arco con una hermosa reja torneada en madera, que da acceso al pasillo de la escalera principal del convento. Su arquitectura y las magníficas pinturas que la decoran la hacen suntuosa. La aristocracia invirtió enormes fortunas en estos trabajos a través de los patronatos religiosos. existía una especie de arreglo tácito entre aquellos creyentes adhinerados y la iglesia, que, según una añosa tradición, les ofrecía la salvación de sus almas a cambio de generosos donativos para la edificación de templos y conventos. Las escaleras de los conventos coloniales solían ser decoradas propulsamente. Sin embargo, pocas escalinatas tienen la monumentalidad de esta, Sus obras son preciosistas en los detalles y tienen una luminosidad y abundancia de colores propios de un barroco exuberante. Sus muros están cubiertos por tres lienzos monumentales de lo mejor que se produjo en el siglo XVIII. Aquí están el más bello San Cristóbal de la Nueva España, obra de Nicolás Rodríguez Juárez. y las grandiosas obras de Miguel Cabrera, la Virgen del Apocalipsis y San Francisco protegiendo a su orden. El triunfo del dulce nombre de Jesús, una fastuosa y complicada escena realizada por otro pintor de la época, fue ubicada por los franciscanos en el tercer mundo. El claustro alto o claustro de la pasión está cubierto con obras inspiradas en la pasión de Cristo. Las 29 pinturas que forman esta colección también tienen grandes dimensiones y cubren una extensión de casi 200 metros cuadrados. La arquitectura barroca llegó a representar el espíritu del arte colonial. Estos cuadros se han integrado a la construcción impecablemente. A pesar de la mezcla de estilos, la pintura se adapta a los interiores barrocos de una manera tan perfecta que forma con ellos un conjunto que alcanza la unidad estética. El Museo de Guadalupe ha destinado gran parte de la planta alta a la Sala de Arte Virreinal, donde se exponen varias colecciones de pintura que muestran la grandeza del arte religioso de la Nueva España. Además de los grandes lienzos de la escalera principal, el museo posee una colección de obras de Miguel Cabrera, entre las que se encuentra La Vida de la Virgen, serie de pinturas que en un tiempo decoraron los muros del templo. Otra obra de gran belleza que representa la adoración de los pastores. Este pintor oaxaqueño gozaba de alta estima entre los clérigos y benefactores de su época, por lo que sus obras se encuentran en numerosas construcciones religiosas. Luis Juárez fue un pintor que floreció durante el escritor de la cultura colonial. Sus obras son altamente apreciadas El museo conserva dos de ellas La visitación de la Virgen a Santa Isabel Y la presentación del niño al templo Pinturas en las que el autor mostró sus grandes dotes técnicas y un profundo amor por su trabajo. Hay quienes dicen que no hay rostro de la Virgen más hermoso que el pintado por Luis Juárez. El museo cuenta con cuatro lienzos del pintor Cristóbal de Villalpando, entre los que destaca la Anunciación, debido a su composición peculiar. Otra de las colecciones importantes de este acervo es la que integra la obra de Antonio de Torres. pintor fecundo cuyos lienzos alcanzan niveles de excelencia. De él se conserva aquí una serie de óleos sobre tela que representan la vida de la vida. No podía faltar en este museo la obra del artista zacatecano Gabriel José de Ovalle, que con mucha audacia puso énfasis en el colorido de las obras, provocando un efecto que en ocasiones nos recuerda a las placas orientales. Además de las colecciones de la Sala de Arte de Reinaldo, el museo posee obras de muy buena factura firmadas por reconocidos autores, de los cuales no se tiene una colección, pero que están presentes en diversas áreas de edificio. El acervo se complementa con numerosos cuadros anónimos del siglo XVIII que representan con maestría el espíritu religioso que alimentaba el Colegio Apostólico de Guadalajara. Tal es el caso de lo que vemos en el pasillo de los obispos y en la sala de las santas, que guardan una buena recopilación de diversas santas vestidas a la usanza del siglo XVIII, y muestran, todas ellas, algún atributo que caracteriza su vida o su marquilla. Cada detalle de la arquitectura del antiguo colegio, de la pintura y de las esculturas que lo decoran, ha sido imaginado con sabiduría, labrado con amor, pintado con fe y cubierto profusamente con oro fino. Sin duda uno de los lugares más hermosos del museo es el polo, un espacio en donde la originalidad de los elementos decorativos y su buen estado de conservación proporcionan un goce excepcional. Destaca su doble sillería labrada con mano tosca en madera negra y que abarca tres paredes del recinto. En los asientos están figurados apóstoles y santos, alternando con emblemas tradicionales marianos. La rosa, el espejo y la estrella. Sobre los respaldos vemos pequeñas esculturas estofadas de santos fundadores de órdenes religiosas. El Museo de Guadalupe encierra un gran número de motivos destinados a implantar una nueva fe, misión prioritaria en aquellos tiempos de evangelización. El Cristo de las Lágrimas, una escultura del siglo XVI elaborada con pasta de caña de maíz, técnica de origen prehispánico, con incrustaciones de resina en las mejillas y en el costado, que representan vivamente las lágrimas y la sangre, símbolos característicos de la nueva creencia. La enseñanza como propósito fundamental del colegio es notable. Se dice que la biblioteca conventual llegó a tener entre 25 y 35 mil volúmenes. En todo caso, más de 11 mil que datan en su mayoría de los siglos XVIII y XIX aún están en Guadalupe. Los demás se encuentran actualmente en una biblioteca pública del Estado. La luz que cae a través de las cúfulas Los retratos de Primes Los viejos sillones Las puertas de las celdas Los corredores. Todo evoca aún el ambiente de lo que fuera el Colegio de Guadalupe hace poco más de 250 años. Recorrer ese pasado significa una experiencia única que surge al encontrarnos con culturas, objetos y espacios que a pesar del tiempo nos siguen esperando. Hemos revivido el espíritu de este viejo convento. Los valores de aquellos tiempos están vivos y de nosotros depende rescatarlos, reconocerlos en la historia y fomentar su conocimiento y cuidado. Los museos son nuestros. es la herencia que recibimos y es la herencia que legaremos de generación en generación. El privilegio de conocer y disfrutar un monumento histórico destinado a salvaguardar un acervo de tal magnitud, tanto en sus elementos arquitectónicos como por el incalculable valor de la obra pictórica que alberga, ha sido posible gracias al pueblo sacatecano, la comunidad franciscana y el personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia. .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMA_CONTENIDO
La preservación y difusión del patrimonio artístico, histórico y cultural de México
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://www.travelbymexico.com/zacatecas/atractivos/?nom=kzacmusgpe [Consulta: 24 de agosto 2015]
REALIZACION
Erika Zapata L.
PRODUCCION
Gabriela Islas
LIGA_VIDEO_INTERFAZ
http://interfaz.cenart.gob.mx/video/umbrales-mexicanos/?play=6
LIGA_COLECCION_PODCAST
https://itunes.apple.com/mx/itunes-u/umbrales-mexicanos.-espacios/id868256688?l=en&mt=10

