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CUID
SWC-60707
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Espacio para el encuentro y la reflexión que transforma el acto solitario de leer en una experiencia compartida. Se propone una construcción colectiva de significados donde toda opinión y vivencia lectora es válida, dentro de un ambiente de equidad, respeto y diálogo abierto. Aquí se impulsa el fomento a la lectura y se contagia el pensamiento crítico a través del intercambio libre de ideas y la escucha de interpretaciones diversas.
EXTRACTO_SERIE
Espacio para la lectura compartida y la construcción colectiva de significados. Promueve el intercambio libre de ideas, el pensamiento crítico, la cercanía comunitaria y la comprensión del contexto histórico y estético de las obras.
SINOPSIS_PROGRAMA
Roxana Elvridge-Thomas confronta “Kratos” y las vicisitudes que enfrentó durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19, mostrando su metodología de escritura para dar vida a un poemario. Además de compartir valiosos consejos prácticos sobre creación artística, la autora nos sumerge en su propia propuesta teórica al analizar el concepto de "Kratofonía", revelando cómo la voz femenina transforma las crisis en potencia poética y expresión artística con sello propio.
EXTRACTO_PROGRAMA
El proceso poético de Roxana Elvridge-Thomas frente a la crisis de COVID-19. Explora metodologías de escritura, consejos sobre creación artística y el concepto de "Kratofonía" como el despertar de una voz femenina con sello propio.
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
4
DURACION_TOTAL
01:25:37:00
PARTICIPANTES
Roxana Elvridge-Thomas, escritora, dramaturga.
Enrique Olmos, moderador.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Roxana Elvridge-Thomas (Ciudad de México, 1964)
Poeta, ensayista y directora teatral con trayectoria en la literatura y las artes escénicas. Ha publicado nueve libros de poesía y al menos dos de ensayo, con obra incluida en antologías y traducida a diversos idiomas. Entre sus títulos se encuentran "El segundo laberinto", "Imágenes para una anunciación" y "Tocar tu argolla en llamas". Ha recibido premios nacionales en poesía, ensayo y periodismo, además de becas del FONCA y del Sistema Nacional de Creadores. Desde 1995 ha dirigido montajes escénicos y mantiene labor docente en instituciones artísticas.
Enrique Olmos de Ita
Dramaturgo, crítico de teatro y narrador. Es también un divulgador de la ciencia, y creador del concepto "Neurodrama", una corriente que conecta directamente las artes escénicas con las neurociencias cognitivas. Actualmente es el encargado del Club de Lectura del Centro Nacional de las Artes.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Conocimiento | Creatividad | Escritura creativa | Historia | Imaginación | Lectura | Lectura oral | Libro | Literatura
TRANSCRIPCION
Ur ur a ... Hola, buenas noches, bienvenidas al Club de Lectura del Centro Nacional de las Artes. Estamos por terminar las sesiones de este club. Hoy es nuestra última fecha. quiero compartirles a las personas que están aquí en el aula magna del centro nacional de las artes y a quienes nos ven a través de la interfaz del cenar que está confirmado que habrá una continuación de este club de lectura para el próximo año así que nos seguiremos viendo y escuchando muchas reproducciones a través de youtube y a través de la red de las redes sociales del cenar así que muchas gracias a la gente que ha seguido y que sigue este club de lectura hoy Tenemos un encuentro muy especial para cerrar las actividades de este club con la maestra Roxana Elbridge Thomas, que es una de las grandes escritoras que tiene nuestro país, recientemente galardonada con el premio Sinaloa de Literatura y es la autora del poemario Kratos, el libro que leímos en la sesión anterior, que analizamos la sesión anterior y que hoy tenemos la presencia de la autora. Muchas gracias maestra por aceptar la invitación. Al contrario, muchas, muchas gracias a ti, muchas gracias a ustedes por estar aquí, por leer gratos y pues estoy feliz de estar aquí porque desde hace 30 años, 31, el CENAR es mi casa. ¡Qué maravilla! Pues vamos a empezar con las preguntas, la dinámica, la reitero, pues yo al principio hago unas preguntas a nuestra autora invitada y después abrimos la sesión para que cualquiera haga el uso de la voz y preguntemos sobre cualquier aspecto de este poemario Kratos, que fue por cierto una lectura muy grata la sesión anterior que tuvimos en la Biblioteca de las Artes del CENART, fue gratísima la experiencia, leímos algunos poemas en voz alta y fue realmente una sesión muy muy estimulante. Tengo aquí muchas preguntas, voy a elegir algunas porque duraría tres horas esta charla. generas este concepto de cratofonías y esta idea del fuego como revelación, estas epifanías dolorosas que nos atraviesan. ¿Puedes hablarnos de la génesis de este concepto? ¿Cómo llegaste a él? ¿Cómo lo encontraste? Mira, fue bien interesante. Yo había estado trabajando con los distintos elementos. Había trabajado primero con el aire, dos poemarios con el aire. Había trabajado unos tres poemarios con el agua. Y había trabajado un otro poemario anterior a este con el fuego. Y quería seguir explorando el fuego, porque el fuego es así como que súper potente. Y pues me puse a pensar, bueno, soy muy lectora. Fíjense que es algo bien chistoso, chicas, querido Enrique, que a mí me gusta mucho investigar. Para todo lo que escribo, sea ensayo, sea cosa de investigación, sea poemas, me gusta mucho investigar, leer, leer, leer. Y ya de ahí, ahí me invento mis historias. Y entonces dije, ay, pues el fuego, como bien dices tú, el fuego es violencia, el fuego lastima, quema. Y entonces dije, bueno, todo mundo habla así de las epifanías, ¿no? Se le aparece una divinidad y ¡guau! Así bien bonito. Pero ¿qué pasa cuando una divinidad se te presenta y te lastima, te marca con fuego? Y entonces a eso se le llama kratofanía. Kratos viene de poder, fuerza en griego y una kratofanía es una muestra de poder divino frente al ser humano. Y entonces dije, pues voy a investigar de esto. Y me puse a buscar, y ya ves que así pasa, que empiezas a leer unas cosas y te encuentras otro libro y alguien te regala y alguien te dice y como que tú lo vas atrayendo. Entonces me puse a leer montones de cosas, muchos, muchos, muchos dioses, muchas cratofanías se me quedaron afuera, porque ya iba a ser un librazo, digo un librazo de gordo, no de bueno. Y bueno, pues dejé las que más me llegaban. Nos interesa mucho el inicio de este poemario porque abre con un silencio, como una petición de pausar la palabra. Y estuvimos justamente dialogando sobre cómo construir poéticamente esta tensión inicial en un poemario, es decir, cómo elegir con qué iniciar. Porque creo que a diferencia de otros géneros, la poesía es mucho más difícil de leer en términos prácticos. Si no tienes un músculo avesado y los primeros poemas no te conectan, no te dicen mucho, y al tener esta ausencia de narratividad evidente, pues puede ser difícil la lectura. Y entonces nos preguntábamos yo especialmente, ¿cómo fue la elección de este inicio de Kratos? Fíjate que es bien chistoso porque el inicio y el final son paralelos. Inicia y termina con el silencio. Inicia con el silencio y termina con el silencio. Ahí, ¿dónde está? Aquí está el final. Ahí está, silencio. Entonces, fíjense cómo son paralelos. ¿Los puedo leer? Silencio. El inicio. Arde el espacio que no habitan los sonidos. El aire se espesa en la plumbea cercanía de tu presencia. En silencio, sí, la pira resplandece. La preña el fuego en el instante que precede a la palabra. Y el último, después de que ya pasó todo, de que ya nos quemamos y que ya todo. Silencio. Arde el espacio que abandonan los sonidos. El aire se espesa en la oscura vecindad de tu partida. En silencio, sí, el rescoldo desfallece. Lo preñe el instante que sucede a la palabra. Son paralelos en ritmo, paralelos en palabras, paralelos en todo. Iniciamos con silencio y terminamos con silencio. Es una cosa, bueno, a mí me re que te encanta, Malarmé. Malarmé en su búsqueda por el silencio. Antes, además de dar clase aquí en LENAT, daba clase también en otra universidad. Y en esa universidad, daba una clase que a mí me fascinaba y me dieron la oportunidad de yo acomodarla como quería. Me dieron solo el título que se llamaba Palabra y Silencio. Y entonces empezaba con Mallarmé. Y entonces construí el programa con poetas y con buscadores de silencios. Entonces, este silencio, si se fijan cómo está escrito, está dejando los silencios. Está dejando palabritas solas, sueltas. Y eso es lo que inventó el querido amigo Malarmé, Stefan Malarmé. Y él decía que el poema perfecto era el silencio antes de emitir el poema. Él buscaba tanto el poema perfecto, a mí me parece un héroe de la palabra y un, pues alguien que se sacrificó a la palabra poética porque buscó tanto, tanto, tanto el poema perfecto que sus últimos años guardó silencio. Es así como, ¡ah! Extraordinario, sí, lo amo, lo amo. Y quería empezar esto, si te fijas, si se fijan, empieza con el silencio y luego empieza el personaje que está ahí a querer balbucear, a hacer súplicas, a hacer plegarias para que aparezca la Deidad. lo que no sabe es lo que le espera. Y entonces ya luego viene la parte central, que es la parte gorda, gorda, gorda, que son todas las cratofanías, y luego viene la parte final, que es lo que dijo el fuego, que es ya, yo soy violencia, yo acabo con todos. Y al final el silencio. Entonces, como los trípticos antiguos, también yo soy especialista en medievo y en siglos de oro, ¿verdad Lupis? A Lupis le di siglos de oro. Entonces, para los medievales era muy importante el tres, pero era el uno chiquito, no sé si se acuerdan de los retablos, medievales, el uno chiquito, el dos gigante, el tres chiquito. Entonces está construido así, chiquito, grande, chiquito. Y es la manera en que ellos también se rendían a su divinidad. Las mías son múltiples. Y también si se fijan en cómo está construida la catedral románica y la catedral gótica, es también así, está el transepto, pero está la parte grandísima y las dos partes pequeñas adyacentes y se supone que eso es también el cuerpo humano, qué maravilloso. Ay, sí, son bien geniales los medievales, lo que pasa es que tienen mala fama, pero ya te los paso. En la sesión de análisis que repito fue muy disfrutable encontramos que este poemario fue escrito durante la contingencia del COVID entonces nos preguntábamos cómo equilibras esta tensión entre lo personal lo cotidiano, el contexto de lo que estaba ocurriendo y lo mítico, ¿cómo juegas con esa tensión? Ay, bueno, es que no sé si te acuerdas la primera parte del COVID, los primeros siete, ocho meses del COVID, fueron terribles, si se acuerdan, eran meses de no saber nada, cuando todavía no había vacunas, cuando todo el mundo se enfermaba, cuando muchos, muchos amigos, teatreros, escritores, murieron así de repente, cuando gente joven moría, cuando los hospitales estaban a reventar, cuando pusieron hospitales en todas partes, en estadios. Entonces, era una cosa que tú decías, estamos sintiendo una especie de apocalipsis terrible. Y nosotros, en nuestra casa, como burritos, los maestros, no sé si alguna de ustedes es maestra también, nos pusieron a dar clases una hora tras otra, tras otra, tras otra, tras otra, tras otra. y era una cosa agotadora, o sea, yo nunca estuve más cansada como durante el COVID, porque teníamos que estar planificando las clases distintas y haciéndolas en línea y casi, casi parándonos de cabeza para que los alumnes nos pusieran atención y luego con la angustia de los demás, mi hija y mi ex yernito, ya no es mi yernito, Se enfermaron los dos. Se enfermaron los dos. Horrible. Y vivían en ese entonces, ahora mi hija vive muy cerca de mi casa, pero en ese entonces vivían del otro extremo de la ciudad. Y entonces yo me lanzaba, porque no se podían cuidar mutuamente, estaban los dos malísimos. Yo me lanzaba a cuidarlos y me regresaba a dar mis clases y a prepararlas. Y horrible, horrible. Nunca me dio COVID. Y cuidé montones de gente covidosa. Estuve en hospitales covidosos. Nunca me dio. Pude contra él. Pero era un momento terrible, yo veía a la gente mal. Y entonces esa sensación de todo mundo de se nos está acabando algo, fue la que me llevó a pensar, si ya lo traía rondando, a pensar en esto y en aterrizarlo. Y además yo no sé ni cómo me di tiempo, si estaba entre cuidando enfermos, entre dando clases, preparando clases y demás, y escribiendo esto. Bueno, era mi fuga. Claro, eso responde a muchas de las preguntas que tuvimos en la sesión anterior. Mira, en una entrevista mencionas lo siguiente, vives mucho tiempo con tus poemas antes de escribirlos, corriges hasta el cansancio y más allá de él, de manera totalmente compulsiva. Al respecto, ¿cómo se concretó el proceso de este poemario? ¿Hubo alguno que tardó más en rebelarse o hubo alguno que fue muy inmediato? ¿Cómo fue el proceso ya íntegro del poemario? Pues es que algunos fueron muy arduos y muy dolorosos, realmente algunos poemas lo fueron, y otros salían así como así. El de Kilili, que es uno de mis favoritos, de mis favoritos favoritos, vino porque yo hace mucho quisiera volver a tener esa edición. alguien se la llevó de mi casa en una fiesta, ¿te acuerdas de las fiestas en mi casa? Desaparecieron muchos libros eran buenísimas ¿verdad? Pero desaparecieron muchos libros por eso las dejé de hacer y entre ellos desapareció una edición que yo tenía del Gilgamesh con un prólogo de Bartra en el cual hablaba de Kilili Y yo como niña ñoña que soy, había hecho fichas, fichas de esas de este tamaño, así a manita, había hecho fichas del prólogo de Bartra. Entonces me acordé de eso y me dio, leí las fichitas que tomé y hablaba de Kilili así, este pedacito. Y a partir de eso me lo inventé todo. O sea, es pura invención. No, no es pura invención. O sea, es la diosa sumeria de las paredes y los templos que se tragaban los muchachos. Ya, eso decía Bertra. Y que me inventó todo. Y eso fue muy divertido y me salió así. y los otros sí costaban mucho trabajo. Pero, ¿por qué te costaban tanto trabajo? ¿Por el contexto? ¿Por lo difícil del tema? ¿Cuál crees que esa fue la motivación? Pues mira, por una parte sí el contexto, el contexto de devastación total que este salió en dos años, en los dos años primeros del COVID, que fueron los años que estuvimos en confinamiento en las escuelas y que yo estaba agotada física y emocionalmente. Y por esa parte, pues sí fue muy arduo, pero también porque son cosas dolorosas. Enfrentarte a alguien en quien confías, a quien le estás pidiendo y que ese alguien llegue y acabe contigo, ¿qué onda? Como el de Semele. Y que dices, ¿qué onda? Entonces, porque tratas de sentir lo que sienten los personajes y tratas de hacer sentir a tu lectora, lector, lectore, eso. O yo prefiero siempre la poesía dicha. ¿Verdad, Lupita? La poesía dicha. De hecho, eso es lo que enseño aquí en Lenato. Yo enseño a decir verso en voz alta. Y la poesía dicha tiene esto que lo dice y hace sentir. Entonces yo quería eso, que se hiciera sentir. Miren, hay algo, aquí lo tengo, que me puse como consigna desde hace muchos años. Ahí está, es de Paul Valery. Dice, para el poeta no se trata nunca de decir llueve, sino de crear la lluvia. Puedes mantener un poquito el brazo más para que la cámara hacer ahí un primer plano. Ahí está. y tómenlo todas todos para sus sus vidas artísticas porque la verdad no se trata de decir llueve sino de crear la lluvia y yo trataba de hacer eso y entonces si creas la lluvia primero la creas para ti y entonces se le sufre y por eso. Qué bellísima frase. Es que es bien genial. Voy con mi última pregunta para ya abrir el micrófono a las personas asistentes. Es que tengo varias, no sé cuál elegir. Yo creo que tu obra ha dialogado mucho con los cuatro elementos y aquí evidentemente estamos hablando del fuego. ¿qué diálogo crees que tiene este poemario con el resto de tu producción poética? Bueno, con el resto de mi producción poética el diálogo de los elementos el diálogo de buscar, llamar a lo otro, lo otro que está más arriba que no sabemos qué es, o sea que puede ser una deidad la que sea en la que crea cada quien y esa búsqueda de eso otro está yo creo que en toda mi obra y pues sí, yo creo que eso es lo que va hilando todo y o sea la explicación del misterio de la vida de la muerte de la trascendencia todo eso lo estoy siempre siempre buscando y así como me vende malvada en los libros y de asesina, el que acabo de escribir es de venenos y envenenadores y envenenados, así como me vende malvada y asesina, en la vida real no rompo un plato. Sí, decía León Felipe, hay luz en el rito y rito en el misterio. Es muy bello eso, ¿no? Y yo siento que tiene mucho que ver con este poemario, con Kratos y con lo que hablamos en la sesión de análisis sobre la relación de la poesía con lo divino, como esta llamada hacia una deidad. De hecho, yo les decía que habría que explorar en la poesía mexicana reciente los textos, los libros, que tienen este bagaje, este camino que está más cerca de la mística a veces y que no es tan común. Creo que tenemos una literatura muy profana y entonces se agradece siempre el encontrar una relación con lo divino, más allá de la creencia que tenga cualquiera. Bueno, con esto vamos a pedirle a las personas asistentes el día de hoy que puedan utilizar la voz para preguntar a la maestra Roxana lo que quieran sobre este poemario que ya leímos o sobre lo que ustedes quieran, sobre la literatura, sobre la vida, sobre el siglo de oro. Ayer fue cumpleaños de Félix López de Vega, el autor de Fuente Ovejuna. ¿Alguien quiere comenzar? ¿Alguien se anima a ser la primera persona que pregunte? A leída… solo tenemos uno… ¿Cuál fue tu primer libro que leíste y que te gustó? Replico la pregunta para que entre a la interfaz. A Leida pregunta sobre qué estás leyendo… No, perdón, Celia, me confundí. Pregunta sobre qué estás leyendo ahora y cuáles son… Ella es muy específica en que le gusta preguntarle a los escritores qué leen y te preguntaba qué estás leyendo ahora y cuáles son tus libros de referencia básicamente. Bueno, mis libros de referencia básicamente son, así que los de siempre, siempre regreso a los siglos de oro, siempre regreso a Sor Juana, San Juan de la Cruz, a mis maravillosos siglos de oro, a mi maravilloso medievo, a Ucías Marc. el mejor de los mejores bueno, a Garcilaso todos ellos, ya no sabes, me llenan, me llenan, me llenan de gozo porque yo amo el ritmo entonces yo amo que suene bien o sea, que venga junto con lo que dices la emoción de lo que dices, esto para hacer llover siempre regreso a ellos pero Dijiste que cuál fue el primer, primer libro. Fíjate que yo era chiquita, chiquita, chiquita. Tenía como siete añitos. Y mi hermano y yo vivíamos con mis abuelos. Y no había libros en casa de mis abuelos. Ellos leían el periódico todos los días. Estaban suscritos al periódico. Y un año con la suscripción del periódico llegó un libro. Y pues ellos lo vieron, lo relegaron por allí y siguieron su vida. Y pues yo tomé el libro y dije, a ver, pues un poco por curiosidad, un poco… Y pues estaba en los años en que te emociona mucho leer porque acabas de aprender a leer y así. Y era el ómnibus de poesía mexicana de Gabriel Zahid en su primera edición. Ahora ya saben qué vieja soy. Bueno, y lo vi, lo empecé a leer, me fascinó, no entendía nada, pero decía, qué bonito suena, qué bonito. Me aprendí muchos, muchos, muchos poemas de memoria, todavía los tengo de memoria. Bueno, Lupi sabe que tengo un montón de poemas de memoria en la cabeza. Pero de esos años, de siete, ocho años, muchos, muchos poemas que me aprendí de memoria y que le enseñé a mi hermanito que todavía no sabía leer. Y fue así como, ¿qué es esto? Y descubrí que era la poesía. Y era la poesía desde Nezahualcóyota hasta lo último que se había escrito en ese momento, los años 70. Entonces, era una maravilla. Con poemas anónimos del siglo XIX. Ay, no, no, no, unas cosas extraordinarias. Yo todavía tengo esa edición ahí toda viejita. Ahí está guardado. Sí. Y ahora, ¿qué estoy leyendo? Fíjate que ahorita estoy, entre comillas, de vacaciones. Es que tengo la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Y cada año tengo que escribir el libro que me propuse. Este año estuve harto productiva, porque no solo escribí el libro que me propuse, que fue el de los venenos. Escribí otro que salió ahí también. Y escribí este, que es el de ensayo sobre mujeres escritoras mexicanas. O sea, estuve bien productiva. Y en octubre, a finales del 31 de octubre, teníamos fecha límite para entregar nuestro informe. Entonces, tuve que revisar todo, revisar los dos poemarios, revisar esto, esto ya se lo había dado a mi editora, para corregir y demás. Y esos informes son la muerte. Ya lo han de saber todos ustedes. Esos informes son horrorosísimos. Si alguien tiene SNI o algo así, son iguales de horribles. Todo es horrible. Entonces hay que llenar con mil datos y con el comprobante de los mil datos, por eso les pedí fotos también, comprobantes de los mil datos y PDF y que no pase de tal peso porque si no, no lo registra, en fin, en fin, horrible. Entonces dije, ok, ya, acabé. Tengo ahí mi cerrote de libros para el del próximo año, que es de hierbas, plantas y todo eso, con otro uso, con un uso otro, que sea tal vez mágico o ritual o medicinal, o sea, con un otro uso que no sea el comestible. Entonces, ya ahí tengo mi cerro de libros, pero ahorita estoy leyendo novelas. Ahorita estoy leyendo novelas un poco para despejar la mente, porque me encantan las novelas, porque me encanta vivir historias. Y siempre he dicho que el ser humano es un ser que le gustan las historias. Entonces, soy feliz leyendo historias. Hay un comentario de redes sociales, nos escribe M-Bar y dice, me llama la atención por qué el fuego hace ruido, pero hay algo especial, momentos de silencio entre las chispas, es maravilloso. ¡Ay, qué precioso! Qué bonita reflexión, ¿no? Qué bonita reflexión de M.BAR. M.BAR, M-BAR. M-BAR. También nos pueden enviar comentarios por redes sociales y los leeremos. Yo quería aprovechar todo el bagaje que tienes. Recomiéndanos algún autor, autora no muy conocido o conocida que podamos leer, que podamos salir e investigar siglo XIX, siglo XX? ¿Alguien que te haya sorprendido? Ah, pues ahorita que me comentabas, que me decías, oye, ¿quién es Eunice Odio? Eunice Odio, que tiene un nombre maravilloso de por sí. Es una poeta costarricense, bueno, nació en Costa Rica, mexicana, porque de Costa Rica tuvo que salir huyendo, se fue a Nicaragua, salió huyendo y vino a México. Y aquí vivió la mayor parte de su vida y se nacionalizó mexicana, convivió con toda la gran sociedad de aquel entonces, de aquel entonces postrevolucionario, de aquel entonces que llegaron los surrealistas, de aquel entonces maravilloso de la cultura mexicana, y creó unos poemas extraordinarios. A mí el que más me gusta es el que se llama Los frutos terrenales. ¡Qué cosa de mezclar sensualidad con esta búsqueda de lo trascendente, con esta búsqueda de lo terreno! una maravilla fue totalmente desconocida ahora afortunadamente se está se está reencontrando hay una nueva edición que se sacó no me acuerdo si en El Salvador no me acuerdo o en Colombia ya ni me acuerdo, soy de lo peor y me pidieron que yo hiciera el prólogo y ya ni me acuerdo, verdad, que fea soy y es la edición más reciente curada por uno de los especialistas más grandes en un hice odio que eso sí es un poeta salvadoreño por eso se me confunde y si es una autora que merece realmente regresar a ella eso en poesía y en narración que también la tengo ahí desconocida totalmente Carmen Baez Carmen Baez, michoacana ella de antes, de los años 30 principios de los 30 Juan Rulfo la admiraba ay como la ven Fue al periódico donde ella trabajaba Que era el Nacional A preguntar quién era ese señor Que escribía tan bien Que firmaba como Carmen Baez Sí Era Rulfo O sea, pensemos en esa época de Machines Señoros Pero así Sí, que no está muy lejana, ¿verdad? Pero así llegó Y entonces dice Ah, ¿quiere hablar con Carmen Baez? ¿Sí, cómo no? Y sale una chavita así súper jovencita, flaquita. Sí, dígame, quiero hablar con Carmen Baez. Sí, dígame. ¿Quién firma como Carmen Baez? Sí, dígame. ¿Es usted? Sí. ¿Usted escribió el cuento tal? Sí. ¿Y el cuento tal? Sí. Y también las columnas tal y tal y tal y tal que me obligan a firmar como hombre para que las lean. Ah, mujerón. y con unos cuentos, miren, está en las ediciones de la Universidad de Michoacán, de, ¿cómo se llama? San Nicolás de Hidalgo, de Michoacán, es extraordinaria. Sí, pues dos recomendaciones así. Qué maravilla, estamos hasta aprendiendo, generando acervo. Yo quiero agregar a doña Gertrudis Gómez de Avellaneda, yo creo que es la gran escritora del siglo XIX en nuestra lengua, dramaturga, novelista y también muy desconocida, a ver si en el club nos da tiempo de leer algo de Carmen Baez y de doña Gertrudis. Más preguntas, por favor, yo la verdad las veo fatal porque tengo la luz aquí, entonces… Ahí al fondo. Sí, te escuchamos, sí. Tendría dos preguntas, la primera, ¿de dónde surge tu gusto por escribir? ¿Qué te lleva a ello cuando recién empiezas y descubres estas ganas o esta necesidad de escribir? La segunda, ¿se escribe para uno mismo o para los demás? ¿A qué me refiero? Comúnmente el lenguaje de la poesía, a mí se me hace un lenguaje complicado, a veces confuso, y que por lo cual siento que muchas veces, bueno, no entendemos o no lo entendemos los lectores. No importa que el mensaje no llegue, y lo que importa es el ritmo, como tú dices, no sé, tengo esa duda. Esas serían mis dos preguntas. Bueno, la primera pregunta. Ay, también nos remontamos a cuando era chiquita, chiquita, chiquita. Bueno, ya era más grande que cuando descubrí el libro. Estaba en quinto de primaria, que es 10, 11 años. Y nos llevaron a una excursión al Popo, al Popocatépetl. Como Aureliano Buendía, vi por primera vez la nieve. Y fue maravilloso, o sea, para mí fue una cosa extraordinaria Y la maestra nos pidió de tarea que escribiéramos algo del paseo Y entonces escribí mi primer poemita, todavía me acuerdo Pero un poco para esta necesidad de decir es que no tengo palabras para expresar la emoción, el gozo, la novedad, el asombro. Y me puse a escribir el poemita que no se los voy a decir. Me acuerdo también del poemita, pero no se los voy a decir porque da vergüenza. Y si escribo para mí o para los otros. Fíjate que eso es bien interesante y se escribe para el ser humano, para compartir. Lo que pasa es que yo soy dos cosas, o sea, escribo y hago teatro. Entonces, tal vez no soy el ejemplo de escritora para mí solita. Yo lo veo como algo compartido. Y siempre he dicho, les digo a mis alumnes, que hay algo muy importante que es la palabra conmover, que quiere decir conmovere en latín, que quiere decir mover el alma del otro, la otra, el otro, con mi alma. La misma vibración Y esa unión Nunca quienes hacemos arte Lo hacemos para nosotros solitos ¿Verdad tú? Nunca lo hacemos para nosotros solitos Lo hacemos para ser Une con los otros seres humanos Y nos remontamos a lo que les digo De que somos seres de historias Cuando los primeros seres humanos se reunían en torno a la fogata y pintaban en sus cuevas, ¿qué hacían? Historias, platicaban historias. Y ese era el momento de la comunidad, de estar unidos. Entonces yo creo que finalmente quien diga que escribe para él solito, porque publica ver. Entonces yo creo que sí es un hablarle a la humanidad. Es sentirnos unidos con los otros. Creo que sí. En cuanto a lo que le preguntaba, que a veces yo siento que mucha poesía tiene un lenguaje muy sofisticado. o muy complicado, a veces no tan accesible de entender a la primera lectura. Es importante esto, porque hablábamos otra vez aquí con Enrique de que la poesía lleva ritmo, y que es importante el ritmo, aunque a veces no se entienda, a veces no es necesario que el mensaje, tu mensaje le llegue al lector o que cada quien capta el mensaje. Fíjate que es eso, se acuerdan que les conté que cuando era chiquita que leí no entendí nada, pero dije, ¡qué preciosura! De aquí soy. Entonces es eso, lo lees, sientes algo, sientes que llueve, y entonces eso algo que sientes, eso que te está moviendo, capaz que no lo entiendes todo, Pero capaz que eso que medio desentrañas te está diciendo algo. Y ese algo se te clava bien dentrito. Fíjate que los románticos decían algo bien bonito. O sea, los seres humanos del romanticismo. De ahí, de finales del 18 y todo el 19. Decían que la música era la mayor de las artes, porque llegaba así directo al alma humana y no pasaba por la razón. Muchas veces no era necesario entenderla y decían que después de la música, la poesía, por lo mismo. Por esa melodía que tiene, por ese medio misterio que tiene, igual que la música, te llega aquí y ¡chín! Capaz que no le entiendes del todo, pero algo, algo aquí adentrito ya te movió. Eso es lo que importa. Ay, no a ti. Qué bonita pregunta. Más preguntas. Hay alguien aquí adelante que había levantado la mano. Ya la contestaste. Bueno, yo quisiera agregar que es delicioso escucharte. Eres muy agradable. Me gusta cómo nos estás compartiendo tu sentir, tu manera de escribir, tu manera de expresar lo que sientes. Es muy agradable. Gracias. Mira, yo me quedo pensando que lo que dice Leti en relación a que la poesía como que no es para todo mundo, ¿no? O sea, no sé cuál sea tu público objetivo, pero pienso mucho en los jóvenes, ¿no? Y uniendo un poquito lo que decías ahorita, creo que es algo que llevas dentro, que es algo que te encuentra, ¿no? Por eso no se conecta tan fácilmente uno de pronto, ¿no? O sea, a mí me pasa algo que la semana pasada que leíamos, esa parte del relicalio en tu pecho, o sea, es que te quedas, no sé, entras como en un estado en el que no puedes bajar, ¿no? De tanta profundidad, ¿no? Y pienso, o sea, a mí me gustó la poesía cuando era muy joven, pero no veo ahora a mis sobrinos o a mis primitos o a gente metida en eso, no les interesa, no sé cómo ves tú esa parte como fenómeno. Ay, fíjate que a mí me interesa mucho esta cuestión de las infancias. Yo hago sobre todo teatro para infancias, porque me interesa mucho, mucho, mucho formar a pequeños espectadores, pequeños lectores y jóvenes espectadores y jóvenes lectores. Me preocupa muchísimo esta cuestión de las infancias, porque pues ahí está nuestro futuro. Y queremos, bueno, yo quiero que sean felices. Y creo que una forma de felicidad es el arte. Entonces, ¿cómo le hacemos? Fíjate que es bien chistoso. Mi hija, pues no se dedicó a escribir, tiene papá y mamá escritores pero es diseñadora de vestuario para teatro y es una gran lectora ¿por qué? porque siempre me vio leer con placer o sea me vio leer así ¡ah! ¡qué chido! entonces eso y fíjate que es bien curioso mis sobrinos o sea toda mi familia yo soy la única loca y bueno, y mi hija de mi hermano, mis primos y demás, ahorita yo soy la mayor de la familia imagínate, ya todos los grandes se murieron y ya yo soy la matriarca la matriarca loca que tienen, pero bueno y mis sobrinos que son ahorita el más grande es adolescentito adolescentito que acaba de entrar a prepa y los otros van así para abajo en escalón 1, 1, 1, 1, 1 Y el más pequeñito de todos, que tiene 13 años, es el hijo de mi hermano. Y todos leen, porque yo en Navidad siempre les regalaba libros y me ponía a leerlos con ellos. Y en sus cumpleaños les regalaba libros y me ponía a leerlos con ellos. Y ahora resulta que mi sobrinito, el más pequeño, el que es el hijo de mi hermano, desde que nació se parecía. Yo decía que tenía mi boca. Y siempre me decía mi cuñada, salió a ti, salió a ti. Y ahora, que ya se reveló que ya no va a los cursos de verano que lo mandan sus papás, dijo, yo quiero un curso de verano de teatro. Y además está escribiendo una novelita de 13 añitos. Y me dicen, ya ves, salió a ti. Pues sí, porque toda su vida le leí, porque toda su vida le conté historias, porque toda su vida lo llevé al teatro. Es eso, y que vea que no es una obligación, que vea que es un gozo, y descubrió ese gozo, y ahora me echan la culpa a mí de que echa a perder al niño, pero es eso, o sea, que te vean a ti gozar de eso, a ellos los lleva con curiosidad, y no es el castigo de, ay, tengo que leer, ay, tengo que no sé qué, no, lo ven como una opción de alegría, y es verdad, sí lo es. Nos preguntan vía redes sociales, Chimec1070, ¿qué le dirías a alguien joven que escribe poesía y le gustaría crecer y mejorar en ella? Síguele, síguele Chimec. Sí, Chimec1070, Síguele, síguele, síguele, lee mucho y escribe y corrige y si puedes, entra a un taller. Pero síguele, síguele, síguele, no dejes tu pasión. Y M. Bar, otra vez, M. Bar, hay algunos poemas que no entiendo, pero hay otros que sí. Tal vez no todos los poemas son para uno, a lo mejor son para alguien más. Tienes toda la razón, Emebar. Qué bien me caes, oye, Emebar. Eres bien lista, liste, listo. No sé quién se hace. Pero de veras que tienes un pensamiento reflexivo buenísimo. Y sí es cierto, hay poemas que, por ejemplo, puede ser uno que Enrique diga, ¡Wow! ¡Qué poemón! Y a mí no me hagan ni cosquillas. Es que sí, sí, sí, cada quien, dependiendo de su edad, de su estado de ánimo, de lo que esté pasando, un poema le puede decir mucho o poco o nada. Y diez años después lo lee y dice, ¡ah! ¿Cómo no descubrí esto cuando lo leí la primera vez? Pues sí, porque en ese momento no era para ti. O al revés, de chavita ves algo y dices, ¡guau! Y lo lees unos años después y dices, ¡ay, cómo me gustaba esto! Así pasa, así pasa. Entonces, de veras que qué bien me cae ese mebar. ¿Alguien más en presencia que quiera preguntar? Alguna vez hace tiempo leí una frase que decía que a los poetas un dios o alguien divino le sopla las palabras. A este propósito yo quisiera preguntar, ¿cuál es tu principal fuente de inspiración o de dónde crees que venga todo lo que nos escribes? Mira, esta cosa del Dios que sopla las palabras es una cosa bien padre Te voy a contar Fíjate que para los griegos La poesía, que era poiesis Era un daimon, era un dios Daimon eran los dioses griegos Por eso, cuando llega el cristianismo A los dioses paganos como eran daimons Es daimonio Y bueno, este daimon lo que hacía Así como Apolo que poseía a las pitonisas Y podían decir el futuro porque se metía a ellas También el daimon Poiesis poseía al poeta, en ese entonces poiesis y poeta hablaba de toda arte, o sea, un poeta era lo mismo un arquitecto que un pintor, que un bailarín, que un actor, que un músico, que lo que sea. Todos eran poetas porque Poiesis es creación. Y Poiesis era este dios. Entonces, este dios que eso, al igual que Apolo, le susurraba a las pitonizas el futuro para quienes las iban a consultar poiesis le susurraba el arte a los poetas que eran todos los creadores de ahí viene eso que leíste y no pues yo no tengo Dios poiesis que me ande chiflando desgraciadamente Participar inspiración es leer, leer, leer, investigar, investigar, investigar. Y luego corregir, corregir, corregir. Eso. Y claro que cuando estás escribiendo, pues sí es como rapto poético, ¿no? Que nos da todo es cuando estamos en nuestro, haciendo lo que hacemos. Y te sientes así. Y lo haces y ya después cuando corriges dices. Ay, de mi último premio Ay, sí, bien bonito, bien emocionante Acabo de llegar, llegué el fin de semana Me lo dieron en Sinaloa Y es un premio a trayectoria Me lo dieron precisamente por mi trayectoria Como poeta, como ensayista, como docente Como gente de teatro o sea, a mi trayectoria en general, fue muy bonito y me trataron muy lindo en Sinaloa, todavía sigo muy contenta porque pues sí es algo muy lindo. Muchas gracias. Hay una pregunta más, aquí en presencia. ¿Alguna experiencia que nos puedas compartir sobre el libro de Kratos? ¿Alguna experiencia sobre violencia o dolor sobre estos seres divinos, sobre esta divinidad? Bueno, así experiencia propia no. Ah, eso se los conté hace rato, cuando todavía no llegabas. que era pues precisamente estar indagando en torno al fuego y estaba en medio de la pandemia y entonces puse eso. Pero todo esto sale pues de investigación y de imaginación. O sea, investigaba y después me imaginaba cosas. Por ejemplo, el Mashid, que aquí lo abrí, este Mashid, pues es el ángel exterminador. Así le decían, ah, porque me metí a ver cómo les decían, como, es bien padre. Porque el Mashid es al que le dicen el ángel exterminador, el que fue el que mató a los primogénitos de Egipto. Ese era. Y el Malak, ay, eso es bien padrísimo. cuando descubrí lo del Malak, el Malak Chabé, Malak Chabé es el ángel que es al mismo tiempo un emisario y el mismísimo Dios. O sea, es bien, es bien chido, es como un desdoblamiento, como el Dios de los platónicos, que es un desdoblamiento y al mismo tiempo el emisario. Me voló la cabeza y entonces hice, investigué dónde había ejemplos de Mashit y puse los dos ejemplos más claros de Mashit, que es cuando se encuentra la zarza ardiendo y cuando pelea Isaac con un ángel en la noche y fue el que le hiere la pierna. que son los dos ejemplos más evidentes de Mashik que encontré. Pero todo eso fue investigando, investigando y ya luego yo lo invento, pues para eso es la literatura, inventarle. Último mensaje de M. Guión Barr, te dice, yo tengo sed de leer en mi idioma materno, quisiera encontrar una biblioteca con todos estos tesoros aquí en Michigan. Muchas gracias Roxana y mucho cariño desde Detroit. Qué entrañable, ¿no? Un saludo hasta la costa este de los Estados Unidos. Te quiero pedir que nos leas un poema, el que tú quieras. Yo te sostengo el micrófono Para que tengas libres las manos ¿Cuál prefieren? ¿Cemele? ¿Secme? ¿Qué es ese chiquito? O Kilili. Además está dedicado a alguien, ¿no? Está dedicado a Juan Carlos Cabrera Pons, que es mi querido alumno, fue mi alumno en la otra universidad, ahora es colega. Tenemos un taller virtual donde él está y están otros poetas todos los miércoles en la mañana, o sea, yo lo doy. y él está la próxima semana no, en dos semanas voy a presentar su más reciente libro o sea, estoy muy orgullosa de él porque pues fue mi alumnito lo vi chavito y ahora pues ya lo veo todo un poeta doctor en letras y demás y cuando le conté de Kilili le emocionó mucho que existiera esta diosa por eso se lo regalé dice Kilili ven bien amado acércate al muro Kilili te espera palpa mis muslos columnas ábrelos saciate en el fondo de su abismo Kilili mushurtu Kilili te anhela sumerge tu deseo en las paredes son para ti sus grietas te besan te beso se abren me abro Kilili te abraza estoy en la tapia soy la muralla que te ciñe te trago en el abrazo te llevo hacia mi seno Kilili Uruki Kilili te engulle mi ciudad es ardiente sus cimientos son sangre de jóvenes guerreros, su argamasa sus vientres, sus baldosas son músculos, la suave cal que la adorne residuo de sus pieles. Te amo, hermoso. Mi ciudad está viva, mi ciudad eres tú y todos mis amantes. ¡Qué maravilla! ¿Alguna otra duda, comentario sobre este poema, sobre el libro en general, aprovechen que la maestra está aquí con mucha disposición y energía. Sobre el libro, primero que nada darle las gracias a Roxana y yo quisiera compartirte cómo me marca este libro y lo que me llevo de casa. Tú empiezas en lo que nos explicabas, hablar del silencio, quiero imaginar el silencio al inicio de los tiempos, luego la parte de las súplicas hacia las deidades. Pero luego nos hablabas de que llega el momento en que te responde, hay súplicas y te responde. Y tú este libro lo escribes en la parte de la pandemia, y es una parte como de castigo, una parte de fuego, que quemó muchas almas porque fue a nivel mundial, ¿no? Cada quien lo interpretó ese dolor, ese calor de diferente forma. Y al final nos vuelves a regalar que para sanar esas almas, necesitamos el silencio y es donde concluye. Esto es lo que me llevo de Kratos y es lo que te quería agradecer. Gracias a ti. Gracias, gracias, gracias a ti, qué bonito, pues sí, eso es. Pero no sé si hay alguna otra duda o comentario para la maestra, porque ya casi nos vamos. A ver, ¿qué vamos a leer? Nos gustaron varios, la sesión anterior y vamos a leer este de fiebre, El de los tambores, sí. los alados a golpearme. Vienen mis abuelos, mis parientes, todos traen horquetas, lanzas, todos echan flamas por los poros, todos gritan y laceran. Tam, tam. Nadie ayuda al mártir que se muere, nadie ve que lo devoran, nadie advierte las marcas de fuego en su carne, nadie ve cuando lo arrastran hacia abajo. Tam, tam. Conozco la otra orilla de la vida, Me enseñan los secretos, las leyendas, domino los remedios, los hechizos, puedo ver hacia adelante muchas vidas, sé lo que ha pasado, sé lo que vendrá. Tam, tam, la fiebre se ha marchado, el chico ha regresado a la existencia, su piel tiene señales, sus ojos han cambiado la pupila y recuerda lo que ha visto. Tam, tam, ahora cura a los enfermos, ahora ve en las tinieblas y cada vez que escucha el golpe de tambores en sus sienes, llega con los otros, al centro donde fue creado. Tam, tam, tam, tam. Un poema que nos gustó mucho en la sesión, lo debatimos por justo este ritmo, por toda la sensación y la atmósfera que genera. ¿Nos podrías brevemente explicar qué quisiste decir? Ah, pues… perdón, tam-tam es el tambor, es que fíjate que es como leí que los chamanes se hacen chamanes. Que es un niño o una niña que cae en una fiebre, en un letargo horrible que casi se muere Y escucha tambores Y esos tambores que escucha lo llevan o la llevan, si es niño o niña lo llevan o la llevan al lugar de los ancestros y los ancestros, o sea, se muere aquel pequeñín, pequeñina y los ancestros le enseñan le enseñan y lo llagan y lo golpean o sea, porque tampoco, así que la letra con sangre decían ellos, yo creo y lo regresan a la vida Y regresa con llaga, cicatrizado, con los ojos cambiados, pero regresa a la vida. Y regresa con el conocimiento. Y cada vez que escucha tambores allá dentro de su cabeza, regresa con los ancestros. Eso leí que decían de los chamanes. Y lo leí también en Mircele y Ade. O sea, dos cosas distintas. Mirce Eliade desde la historia de las religiones y un libro que leí de chamanes que decía que precisamente entrevistándolos, esa era la… Pues no, pues eso era en lo que coincidían todos, o sea, tenían variantes en otras cosas, pero ese era el camino en el que coincidían, con más menos detalles, pero eso era. Sí, bien interesante, me pareció interesantísimo, y me pareció interesantísimo esto, que escuchan, escuchan los tambores, y bueno, yo sufro migraña, ¿verdad? Entonces, siento la cabeza así, tam, tam, tam, y dije, bueno, capaz que es eso. Qué bonita explicación para algo tan terrible. Y además lo que hablábamos mucho en la sesión de análisis, el ritmo, la música que tiene este poemario y este poema en particular, cómo genera una atmósfera a partir de la onomatopeya que hace que el poema sea singular y que al mismo tiempo arrastre, genera un flujo verbal que es hipnótico. Yo creo que la literatura es eso, es estilo, antes que querer decir algo es cómo lo vas a decir. Y a mí me gustaría preguntarte con este poema y con los dos poemas que hemos leído, cómo trabajas el ritmo, cómo te das cuenta que lo que escribiste tiene el ritmo, la cadencia, el matiz, esas notas musicales casi invisibles que para ti son, acerté, esto es lo que tenía que escribir. Fíjate que cuando yo era también jovencita, cuando gané el premio Elías Nandino, tenía veintipoquitos años, porque es el premio de poesía para jóvenes. Y fui a Guadalajara a que me premiaran y estaba como parte del encuentro de poetas del mundo latino, que creo que ya ni se hace. Y ahí pues estaba obviamente Elías Dandino, ya muy mayor, pero estaba Rubén Bonifaz Nuño. y nos tomamos mucho cariño y nunca fue así mi maestro directo, porque pues yo era muy chavita, y él solo daba maestría y doctorado y demás, pero entre muchísimos consejos que me dio, me dijo, mira, el poeta es poeta de oído. Yo así les digo a mis alumnes, ¿verdad Lupis? Que el actor es de oído también. Y esto, ¿no? De saber reconocer los ritmos, porque es bien importante, si tú escribes algo triste, pero con un ritmo alegre, pues ya le diste en la torre a tu poema. Entonces, pues es leer mucho, estudiar mucho, pues eso, leer mucho y estudiar mucho, pues desde aquellos veintipoquitos años, creo que tenía 22, 23, ya ni me acuerdo, y hasta ahora, que tengo 61, leer, leer, sentir el ritmo, verlo, y es lo que enseño, es lo que les enseño tanto a mis alumnes de escritura creativa, a mis alumnes de talleres de poesía y a mis alumnes de actuación. Hacemos ejercicios hasta con tamborcitos, instrumentos de percusión, para que sientan los ritmos. Y entonces, pues eso, el maestro Rubén Bonifaz Nuño, ahí donde esté, ha de estar orgullosito de mí, porque es que ya estoy escribiendo y digo, ah no, es que a mí me falta tatata, Una palabra que sea tatata Y no paro hasta no encontrarlo Muchas veces no digo Qué palabra Como les diré Qué palabra coherente me falta Digo me falta este ritmo Me falta tatata Ese además es un anapesto Los anapestos me gustan mucho El yambo es tatán, tatán, tatán Fíjense que es como el corazón Tatán, tatán, tatán. El yambo era el favorito de nuestros amigos los griegos y era con lo que se hacían las fiestas a Dionisos, que eran las… Entonces, pues eso, ¿no? Y muchas veces para las tragedias griegas se juntaba yambo con anapesto, que es mi favorito. Tatán, tatatán, tatán, tatatán. ¿A poco no es bien chido? Y eso te pone… A mí el anapesto me gusta mucho. Si ustedes leen y encuentran a Anapestos, van a decir, ¡ay, esto se oye bien chidín! Porque es eso, es eso, se oye bien, bien padre. Y pues es eso. Y saber y sentir, sobre todo, yo creo que es de sentir. Quitarse un poco la razón y decir, ¿qué estoy sintiendo cuando digo esto? Hay un chiste muy bobo de una ranita que quiere ser reina de belleza, pero tiene una boca muy grande. Entonces va con un asesor de imagen y le dice, mira, cuando te pregunten, ranita, ¿cuál es tu color favorito? Entonces tú dices, rojo, y así ya no se te va a ver la boca grande. Va. Entonces va la ranita, le preguntan, y usted señorita ranita, ay qué guapa está, ay muchas gracias. ¿Cuál es su color favorito? Pues está bien nerviosa y dice, ¡colorado! Entonces es lo mismo, fíjense, si queremos hablar del color rojo, tenemos rojo, tenemos colorado, tenemos bermejo, tenemos plúmbago, tenemos un montón de colores. tenemos coral, tenemos un montón, o sea, un montón de sinónimos para hablar del rojo, pero cada uno tiene ciertas vocales cerradas, abiertas, tiene ciertas consonantes y tiene ciertos ritmos. Entonces, si queremos decir eso en nuestro poema, pues pensamos, si pongo esto, no, mejor lo cambio por esto, si se oye re bien, entonces es eso, eso básicamente. Gran historia de la rana. Es muy interesante esto que comentas sobre la tragedia y la música, porque ahora leemos a los griegos, se nos olvida que tenían música esas obras, pero claro, no nos llegaron las partículas, no había, no había lenguaje musical, entonces solo nos llegan los textos y uno lee el coro griego y se olvida que eso tenía una musicalidad, eso tenía una banda sonora detrás que no nos llegó. No, pues lo más cercano a las tragedias griegas son los musicales, ¿a poco no? Un solista, el coro, todos bailan, todos cantan, unos cantan, otros hablan. Sí, sí, sí. El anaveo y todo esto, pues es eso. Yo hablo, coro canta. Coro habla, yo canto. Ustedes hablan, yo hablo. Ustedes cantan, yo canto. Y todos bailan. Fíjense que se llaman pies griegos. ¿Saben por qué se llaman pies? Porque no solo se cantaban, se bailaban Y Zafo, la grandísima Zafo, nuestra señora Que fue la primera gran poeta lírica Era conocida como una gran música y como una gran bailarina Porque hasta finales del siglo XIX la poesía se decía, se cantaba. Se, exacto. Entonces, ya nosotros nos toca nada más leerla, pero no, hay que revivir el decirla en voz alta. Pero los griegos, nuestros queridos griegos, no solo la decían y la cantaban, también la bailaban. Entonces, por eso a los ritmos griegos se les llaman pies griegos. Esto del llambo, el anapesto, el corintio, el primus paion, secon paion y todas esas cosas que no las voy a hacer bolas, todas tienen ciertos ritmos átonos y tónicos, para que sean donde vas así, donde das el zapateo y así. Así. Qué gran frase, la voy a replicar en clase también, que lo más cercano a la tragedia son los musicales. Vamos a terminar esta ronda de preguntas con un mensaje de nuestra querida Aurora Nares, que nos dice que se enfermó y por eso no pudo venir al cierre del club de lectura. Y te hace dos preguntas. ¿Qué mensaje o tema principal querías transmitir a través de este libro de poesía? Y la segunda pregunta, ¿cómo te influyó la experiencia de escribir Kratos en tu vida personal y creativa? Y ella hace un apunte, estoy aprendiendo a leer poesía para después poder hacer poesía. Ay, qué padre. Ay, pues, Aurora, ¿verdad? Ay, Aurora, que te mejores. Y, ay, pues, qué experiencia me dejó Kratos en la vida. Es una experiencia medio agridulce. Híjoles, sí, medio agridulce porque, pues sí, son cosas que duelen, pero también es bonito ver llover y no mojarse. Entonces, lo sacas y dices, ya lo saqué Y fue también un poquito de liberación de esos momentos tan difíciles que pasamos todos ¿Y cuál era la segunda? Y preguntaba, ¿cuál es el mensaje principal del programa? Ay, el mensaje principal o el tema principal, pues es eso, las cratofanías ¿Qué pasa cuando creemos en alguien, esperamos algo y eso, alguien o ese algo nos lastima de una u otra forma? Buenísimo. Vamos a ver, hay otro mensaje que me está llegando por aquí. es el mensaje de Aurora justamente que nos dice que no pudo haber asistido a la presentación, lo está viendo a través de la interfaz del Sanart como muchas personas que afortunadamente se conectan para vernos y escucharnos y escuchar este último poema, me gustaría que nos leyeras un último poema de este libro y antes de eso decirnos cuál es la manera de adquirir el libro en físico, en el club de lectura lo tenemos en digital, pero cómo se puede adquirir este libro en físico. Bueno, en físico se puede pedir a los libros del perro, quienes están aquí lo tengo aquí a mitad de precio, porque me dieron del editorial para tenerlo aquí a la venta, Y en los libros del perro, en la editorial y en librerías, ¿cómo se llama? Librerías de autores independientes, de editoriales independientes, ahí está. Y eso, y vamos a leer el último. Les voy a leer… Ay, gracias. Precisamente, la revelación del fuego. Crateros. Porque todo fue creado con violencia. Es terror quien tiende los cimientos, es larva la agonía que calcina los rizomas, sus ramas, sus racimos ovillados, el centro. porque todo es invadido de arrebato se desborda, abre cauces de ponzoña en las arterias, porque en ella caben convulsión y remanso, porque crea el tiempo que destruye, porque en densa pupila cohabitan el hedor y la dulzura, porque aquel que sorbe un poco lo divino corrompe y dignifica sus entrañas, porque todo lo que toca la presencia es sacre, duro, dócil, cruel, violento porque inspira las acciones más atroces porque en su ala se pergueñan las plagas impensables por oscuras porque un golpe de su vista desgarra con sus hilos porque llega y descuartiza como bestia salvaje a su trofeo porque es áspero, impetuoso, coraza que destruye porque es intolerable y delicado, enorme, hiriente, suave, porque es larva de agonía entre los huesos, porque es pavor que tuerce los raigones, porque envuelven sus heces que seducen y atormentan, porque todo lo adecua a su contorno, porque todo fue creado con violencia. ¡Wow! Magnífico poema y un final brutal. Con la lectura de este poema terminamos las actividades del Club de Lectura en este año 2025. Muchísimas gracias a la maestra Roxana Elbridge Thomas por haber venido, por haber compartido además de una manera tan generosa. Recuerden que están aquí sus libros a la venta de Kratos para quien quiera adquirirlos y además los pueden encontrar en los libros del perro en la editorial, ahí se pueden comprar en la página web. Esa es una maravilla. Y pues nada más agradecer a todas las personas que nos siguen a través de la interfaz del CENART. Esto fue el Club de Lectura del Centro Nacional de las Artes. Buenas noches, muchas gracias. Thank you. Продолжение следует... Gobierno de México.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
26/11/2025
FECHA_INGRESO_ENTREGA
15/05/2026
FECHA_PUBLICACION
04/09/2026
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
CONDUCCION
Enrique Olmos, moderador.
TEMA_CONTENIDO
Club de lectura.
FECHA_GRABACION
26/11/2025
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Carlos Barrón López
PRODUCCION
Elvira Sánchez Salgado
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/club-de-lectura-del-cenart/

