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CUID
M-10096
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
La serie explora el proceso creativo en las artes visuales como un espacio de reflexión sobre la percepción, la materia y la construcción de significado. A partir de diversas disciplinas, aborda temas como la pintura, la escultura, el collage, el dibujo, el grabado, la fotografía, el arte textil y la cerámica para examinar la relación entre tradición e innovación, abstracción y representación, memoria, identidad, naturaleza y experiencia. Asimismo, analiza el papel de los materiales, las técnicas y la experimentación en la configuración de distintos lenguajes artísticos, mostrando cómo la creación visual transforma la realidad, resignifica el entorno y amplía las posibilidades de la mirada y la interpretación del mundo.
EXTRACTO_SERIE
La serie reflexiona sobre el proceso creativo en las artes visuales mediante el estudio de materiales, técnicas y lenguajes que articulan tradición, experimentación, memoria, percepción y nuevas formas de interpretar la realidad.
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
El programa explora la continuidad y transformación de las artes visuales en Oaxaca, destacando el diálogo entre las tradiciones artísticas, el arte popular y las búsquedas contemporáneas. A través de la pintura, el dibujo, el grabado y el arte textil, aborda temas como la memoria, el paisaje, la naturaleza, la vida cotidiana, la espiritualidad y la identidad cultural. Asimismo, reflexiona sobre la relación entre las técnicas heredadas y la experimentación plástica, mostrando cómo los lenguajes visuales reinterpretan el entorno y las experiencias personales para construir nuevas formas de expresión artística.
EXTRACTO_PROGRAMA
El programa reflexiona sobre la riqueza de las artes visuales de Oaxaca, abordando la relación entre tradición y creación contemporánea mediante la pintura, el dibujo, el grabado y el arte textil como expresiones de identidad, memoria y naturaleza.
N_PROGRAMA
7
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
00:28:53:03
PARTICIPANTES
Felipe Morales, pintor y artista plástico mexicano
Luis Zárate, pintor, dibujante y grabador mexicano
Arnulfo Mendoza Ruiz, artista plástico, maestro tejedor zapoteco y promotor cultural mexicano
Sergio Hernández, artista plástico mexicano
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Alberto Blanco es poeta, ensayista y artista visual mexicano. Su obra abarca poesía, ensayo, traducción y artes visuales, con una trayectoria dedicada a la exploración de las relaciones entre literatura, imagen y percepción. Ha publicado numerosos libros de poesía y reflexión sobre arte, entre ellos "Las voces del ver", donde reúne ensayos dedicados al proceso creativo y las artes visuales. Su producción ha sido traducida a diversos idiomas y ha participado en exposiciones, proyectos editoriales y actividades de difusión cultural.
Felipe Morales es un pintor y artista plástico mexicano cuya obra se desarrolla en el campo de la pintura y las artes visuales. Su producción aborda temas relacionados con la identidad, la memoria y la representación de elementos culturales mediante composiciones figurativas y exploraciones de color. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas, así como en proyectos de difusión artística. Su trayectoria forma parte de las propuestas de la plástica mexicana contemporánea.
Luis Zárate es un artista mexicano dedicado a la pintura, el dibujo y el grabado. Su obra se ha desarrollado mediante la exploración de la figura humana, el paisaje y diversas referencias culturales, utilizando técnicas gráficas y pictóricas. Ha presentado su producción en exposiciones nacionales e internacionales y sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas. También ha participado en proyectos vinculados con la enseñanza y difusión de las artes visuales.
Arnulfo Mendoza Ruiz (1954-2014) fue un artista plástico, maestro tejedor zapoteco y promotor cultural mexicano. Su trabajo integró la tradición textil de Oaxaca con propuestas de creación contemporánea, especialmente a través del diseño y elaboración de piezas tejidas. Impulsó la preservación y difusión de técnicas textiles comunitarias, participó en exposiciones y proyectos culturales, y contribuyó al reconocimiento del arte textil como una manifestación artística vinculada con la identidad y la memoria colectiva.
Sergio Hernández es un artista plástico mexicano cuya obra abarca pintura, grabado, escultura y cerámica. Su producción incorpora referencias a la cultura mexicana, la historia, la naturaleza y las tradiciones de Oaxaca, mediante diversas técnicas y lenguajes visuales. Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en México y otros países, y sus obras forman parte de colecciones institucionales y privadas. Su trayectoria incluye proyectos de creación y difusión de las artes visuales contemporáneas.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes textiles | Artes visuales | Cerámica | Creación artística | Creatividad | Dibujo | Escultura | Fotografía | Grabado | Percepción | Pintura
TRANSCRIPCION
Desde sus inicios, hace más de 3.000 años, Las artes visuales desarrolladas en el territorio que hoy en día llamamos Oaxaca, han sostenido una admirable continuidad. Ni siquiera el tajo brutal que supuso la conquista fue capaz de desarraigar esta práctica. Con su extraordinaria habilidad manual, su capacidad imaginativa y constructiva y el dominio de diversos oficios, los artistas y artesanos de Oaxaca supieron mantener vivas a nuestros días esta tradición. Es imposible entender las artes visuales del México contemporáneo sin dar un lugar de privilegio a dos indiscutibles maestros oaxaqueños, Cofino Tamayo y Francisco Toledo. Pero Tamayo y Toledo no están solos. Basta citar los nombres de Francisco Gutiérrez, de Rodolfo Nieto y Rodolfo Morales, entre los más notables, que supieron enriquecer decisivamente esta práctica. Los artistas contemporáneos de Oaxaca tienen hoy en día en sus manos, en su mirada, en su capacidad de dar a ver la vitalidad de esta rica tradición. La maravillosa inventiva de las artes populares oaxaqueñas, así como la rica tradición de su arte religioso, se encuentran presentes en el trabajo de Felipe Morales. Un trabajo religioso, desmerado, He encontrado quizá su mejor expresión en las obras sobre papel, acuarela, témpera y guayo, sin desdeñar su trabajo de pintura al óleo con temas religiosos y con escenas de la vida cotidiana de los pueblos de Oaxaca. De los 7 a los 14 años, 7 años estuve viviendo en el campo, Tal vez por eso mi cabeza está impregnada de todo lo que es el campo. Sí, llegué a ser tan manifiesta que imité, no sé, los pelos de chivo que canto al día durante siete años en el campo. La primera impresión que nos produce la obra de Felipe Morales es la de una frescura convincente, con un tono que muchos han calificado de anuñado y con un gran candor en su realización. Sé que significa, naí significa como ingenuo, como alguien que no sabe, ¿no? pero pues yo creo que la escrita se me llevó a... pues me llevó así, ¿no? Como un laberinto de búsqueda de... ¿Qué es mi estilo? A veces pienso que no tengo estilo para pintar. La obra de Felipe Morales, con su estilo inconfundible, no tiene nada de ingenuo. Desde esa luz uniforme y misteriosa que la baña, hasta los pliegues y revelaciones de su erotismo, todos sus elementos expresan una gran maldicia artística uno tiene que luchar en todas las áreas del trabajo y pues a veces pienso que lo más difícil es repartir la mente por aquí, por allá y por todos lados y ya la tranquilidad no existe Sí, porque están los años, ¿sabes? Están los navales, están los que hay que ser mañana y para llegar a eso, pues quiere decir que el trabajo no es fácil. El paisaje que podríamos llamar de afuera y el paisaje de adentro se extienden y se contraponen. Las montañas azules del paisaje, entre comillas, real, vuelven a aparecer en el paisaje, entre comillas, irreal, de la visión, cuestionando el lenguaje pictórico mismo y con él nuestras certezas sensoriales. Casi siempre estoy pensando en la escolta de un árbol. En el caso de esta pintura donde está la mesa arriba, pues sí significa que trato de dar a entender que la mesa está hecha del árbol. Más o menos así trabaja mi cerebro. En su pintura baten las alas de los ángeles que al por mayor habrá visto en las iglesias de su pueblo y de su estado natal. Como las alas de esas criaturas, reales e irreales al mismo tiempo, las obras de Felipe Morales se mueven parsimoniosamente entre el realismo y lo otro. Junto a Los Ángeles, la figura estilizada y enigmática de Los Santos ocupa, como en el arte popular de Oaxaca, un lugar preponderante. Hay algo de ellos que me traen, no sé, la vestimenta o la mirada, la expresión que le puso el escritor. No sé, me decía un compañero mío que llevé a la iglesia de allá de San Pedro y dice, se queda viendo al santo para arriba, ¿no? Pero tiene una expresión así tan, no sé si el santo estaba horrorizado del mundo o estaba borracho o qué cosa, pero su expresión es muy marcada, muy fuerte. Y pues, mejor se dio la vuelta el compañero y me da miedo. Y en cambio, no me dio miedo porque, no sé por qué. Para Felipe Morales, la pureza de su propia visión, así como el desarrollo sincero de su sensibilidad, están por encima de las penúltimas tendencias en el mundo de la cultura o las escuelas de moda. Pues sí, pienso que soy como un niño pequeño, mentalmente, porque a lo mejor la estructura también ayuda a que me parte así, como niño, chico. Luis Zárate nació en Santa Catarina, Cuanana en plena Sierra Mistreca cuando llegó el momento de consolidar su vocación de pintor emprendió el viaje que antes habían emprendido Tamayo, Toledo, Nieto se fue a París y bajo el espíritu tutelar del maestro chileno Roberto Mata consolidó su oficio de pintor doce años después cuando regresó a su tierra descubrió que Oaxaca no lo había abandonado nunca En la pintura de Luis Zárate hay un continuo movimiento donde las formas crecen sin cesar, donde los cinco sentidos dibujan un solo pictograma y donde los colores estallan en la más absoluta libertad. Entonces para la academia cualquier persona termina dibujando bien lo otro es un poco más complicado creo desdibujar o dibujar sin que sea muy realista o no olvidando la persona que viene y te pones que tienes que hacer un cuadro y te pones a hacer como ahí, para veras pintar, simplemente. Entonces no puedes colorear todo lo que te gusta. Lo ves como mismo. Yo, como es mínimo, pienso en Follock. Aunque bien por la velocidad y eso. Pero esto también, con una práctica práctica clasificada, creo que son mínimas. y deja rayos de la luz. Un famoso aforismo de Pruseli dice que el dibujo es la razón y el color es la locura. En la pintura de Zárate, la locura del color ha ido ganando espacio al control del dibujo preciso. Por eso las figuras, que en un principio parecen recortadas por un duro contorno, se revelan al ojo atento como el plano de un laberinto que lentamente cristaliza en una sola figura compleja, única, total pero tú has jugado mucho con eso con hacer de los huecos las figuras huecos si funciona el vacío como algo nuevo y eso que sigue puede volver a ser seres de todos los reinos de la naturaleza se metamorfosean, se descomponen y recomponen en los cuadros de Zárate, movidos por las sucesivas transfiguraciones del deseo. Este parece como de crayón, ¿no? Como de niño un poco. Sí, porque a mí no piensa en sombrear, no piensa en que se parezca mucho a un pato. ¿Más de lado? No, no es. Pero si te acercas un poco, hay una serie de cosas de color, digamos. Pero no hay sombras. No hay sombras que tampoco es únicamente una mancha. Es como lo que fue que es que ya le hiciste cosita. en otra época hablamos también del arte de los bicholes ¿qué tiene que ver? fíjate que me pasa con este cuadro como con algunos cuadros que yo pensé que tuviera un contenido bonito muchos los dibujé y los tracé en tela y jamás los pude volver contigo ya estaban demasiado marcados demasiado cargados y luego hice otros que ya tenían y que según yo tenían un contenido político y que nadie entendió porque hizo un estado que se llamaba Tendero Rojo Camino a los Hichos y la alusión de los muertos de los yo vi algunos de esos cuadros y todo el mundo pensaba que era un arroyo coloreado por algunos acá atrás nadie realmente un drama de la deforestación. Cada cuadro de Zárate es un mundo erizado de espinas donde estallan las flores más bellas. Pero detrás de una superficie arisca que no se niega a la expresión de los abismos del dolor, late una vida tierna y persistente. Una enorme capacidad de sufrimiento, pero al mismo tiempo de gozo y regeneración. Entre los artistas y artesanos de esta tierra, pocos gozan de mayor prestigio que los tejedores de Teotitlán del Valle. Arnulfo Mendoza, artista, pintor, tejedor, nacido precisamente en Teotitlán del Valle, ha sabido llevar al centro de su arte personal muchos de estos elementos que provienen de la tradición del arte de su pueblo. Cuando empecé con el tejido, no era trabajo, era como jugar, porque mi papá primero me dio una silla, me dijo, es que estás tan pequeñito y los telares eran altos, Entonces me daban, me dieron una silla pequeña, la misma que usaba para comer. Me zapaba así a todos los diseños, ¿no? Pero a medida que él me daba permiso para ayudarle, sentí ese uso, ese cariño, ¿no? De empezar a ayudarlo y después ya me dejaba como hacerlo solo. Me daba permiso de hacer uno de los patrones. Ya realizaba los primeros cartones para los próximos tapices. El trabajo de Arnulfo Mendoza Muestra una plena compenetración Con los quehaceres tradicionales De su oficio familiar Un conjunto de destrezas Que le han abierto las puertas Y le han brindado las manos Para enfrentar las exigencias De una visión artística, personal Y sofisticada Francisco Toledo Frecuentaba el taller de mi papá Y como que vio ahí tenía yo mis apuntes de colores y líneas y diseños. Entonces un poco él, como le dijo a mi papá, ¿por qué no le das permiso a ir a la escuela de jazz artes en Oaxaca? Hasta después de un año o dos años en la escuela de jazz artes, entendí que lo que yo hacía en el taller de jazz artes se relacionaba con lo que es un trabajo artístico. Al lado de sus compañeros de taller, Filemón Santiago, Maximino Javier, Emiliano López y Cecilio Sánchez, entre otros, Anulfo Mendoza pudo recibir algunos consejos de Rufino Tamayo. Algunas veces tuvimos esa suerte y no yo de verlo trabajar en su taller en México, en San Ángel, en el estudio, Y algunas veces lo dejó verlo trabajar y ahí reveló un par de secretos. Entonces el maestro decía, bueno, mira, mientras menos miedo tienes para tocar la piedra y poner la grasa de tu mano en la piedra, eso nunca puede ser una ligera. Sin embargo, tú trabajas, quitas todo ese nervio que tienes, manejas la piedra como tú quieras, ponle tus huellas, o sea, haz lo que tú quieras, eso te va a dar. Y si no sale, borras la piedra, vuelves a hacerlo y ya. Las obras de Arnulfo Mendoza se encuentran en esa fecunda encrucijada que define el arte actual de Oaxaca. Por un lado, la necesidad de mantener vivas las antiguas raíces. Y por el otro, la vocación de expresarla con un lenguaje estrictamente contemporáneo. las fiestas populares del pueblo, la gente ya con dos o tres mexicanos ya empiezan a soltar cuentos así fantásticos de brujas, de animales sobrenaturales y de lugares encantados. Y de alguna manera algún viejo por ahí en infancia me contó que era muy importante en su juventud de cazar una sierva y ordenearla. Y de tal manera que eso iba a ser como una gran prueba para él, como su juventud, su valentía y su gran valor en la cacería de los venados. Puso una trampa en un tronco colgando cubetas en donde el venado tenía que brincar, pero era una trampa porque en ese momento había cuerdas así grandes en donde tenía que agarrar la hierba y de ahí amarrar el animal y exprimirle su leche. Finalmente logra ser como el cazador más brillante del pueblo. Arnulfo Mendoza ha conseguido llevar hasta su obra esa atmósfera de refinamiento que caracteriza las piezas más notables de la tradición artesanal oaxacaña y que muchas veces nos remite a las artes orientales. Esta es una marca personal tanto en lo que se refiere al trabajo geométrico y cromático de sus textiles como al movimiento y a las formas ambulantes de su obra gráfica y pictórica. hace algunos años yo he sido en Japón, en la India y todo eso, pero realmente esa imagen que se refleja en mi trabajo es anterior a estos viajes. Yo creo que es un movimiento que de alguna manera he percibido visualmente en la naturaleza. La línea de 12 ondulaciones es para mí como una energía de vientos, remolinos, cosas de agua y todo eso. Mi infancia me gustaba ir a jugar en el río y de repente había peces, había animales ahí acuáticos, culebras. Entonces el movimiento se me registró un poco. Después con la cuestión plástica, como que relaciono esa inspiración. El largo camino recorrido por Sergio Hernández, desde una infancia vivida en la Mixteca, De un modo simple, pobre, natural. Hasta la vida cosmopolita, rica en actividades y reconocimientos que lleva hoy en día, es un tema recurrente en su trabajo. Hay rasgos autobiográficos en cada una de sus obras. Cada uno de sus cuadros, de sus esculturas, de sus construcciones, nos dejan ver el aprendizaje de un artista que ha vivido y comprendido a fondo las lecciones de la oscuridad. Sí, nacemos limpios, pero se nos pegan las huellas. que nos marcan como veces, como una huella caliente que llevamos adentro y cada quien trae una huella. De estar en el campo, en una casa con animales, con árboles, corriendo con mis hermanos, a estar en una ciudad andando con una cajita de bolián de zapatos, que también para un niño eso es mucho, muy lleno de imágenes. Yo salía con mis zapatos, casi tan no porque tenía volada, nadie me importaba, porque ya descubrí el mundo. Sí, de mi casa nadie me mandaba, pero yo era el perfecto para entrar en ese mundo de garibaldi, de las cantinas, de los borrachos, de las prostitutas que me voleaban los zapatos. En el arte de Sergio Hernández podemos ver, resuelto en un limpio balance personal, el contrapunto que en Oaxaca se ha establecido entre el arte oscuro de Francisco Toledo y el arte vestido de Rodolfo Morales. Una honda contradicción que parece plantearse cada vez más en términos musicales en los lienzos de Sergio Hernández. Sí sé que hay lugares en donde está la vida, que son los lugares de los mercados, ahí en donde lo mismo te encuentras horquillas en la mañana en la tarde te encuentras un basurero de bandas con ratas esa es la vida la vida no es la pintura, la vida no es la arquitectura, la vida no es el amor, la vida es todo en su conjunto y en la medida en que alimentemos esas tradiciones todas en esa medida podremos respirar mucho mejor Sergio Hernández es un gran dibujante que, como se dijo de Pollock, es capaz de dibujar con todo el cuerpo. Los grandes formatos que utiliza responden perfectamente a su energía, una energía que necesita expresarse y entenderse a todo lo largo y ancho de la tela y todo el tiempo, ya sea pintando o coleccionando insectos, viajando incansablemente, recibiendo gente, trabajando sin cesar. Cada vez me doy cuenta que yo tengo una relación de conversación más que con el exterior, me entiendo. Tengo más que hablar conmigo. A mí lo que me pasa es que ahora, entre más me conozco, más llego a la tela con mayor tranquilidad, con mayor fuerza, con mayor creatividad, porque ya no me importa lo que punto física visualmente, no me importa lo pedido. Entonces puedo meter en el cuadro lo que en este momento me está moviendo en mi interior, que es una experiencia que no está resuelta y puedo tartamudearlo. Y ese tartamudeo no necesariamente tiene que ser claro, simplemente es decirlo. En el trabajo de Sergio Hernández se encuentran cifradas una serie de experiencias obtenidas tras un verdadero descenso a los infiernos. Lecciones de la oscuridad que luego se transmutan, merced a su calidad como artista, en una vasta gama de obras que nos hablan de una curación, un restablecimiento, un reencuentro con la totalidad que somos. Un mundo donde la muerte es una invitada especial, pero tan solo una invitada más, que nace, muere y vuelve a nacer en los ojos del pintor. Creo que la pintura cura, por lo menos a quien la pinta. Algunos los matan y eso es una forma de curarlo. No, porque morir no está mal. Finalmente es parte mismo de la idea. Creo que todos los seres hemos nacido para tener ese gran heredero, esa gran experiencia del amor. Es única. La Cámara de la Cámara Субтитры создавал DimaTorzok
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NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
OBSERVACIONES
Sin locación en el programa
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
INFORMACION_ADICIONAL
José Luis López López. (2004). “La composición áurea como estrategia compositiva en el arte contemporáneo mexicano : Manuel Felguerez, Rufino Tamayo y Pedro Coronel”. México : J. L. López López.
BARRA
Divulgación
CONDUCCION
Alberto Blanco, poeta, ensayista y artista visual mexicano
TEMA_CONTENIDO
Proceso creativo y lenguajes de las artes visuales contemporáneas.
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://www.elem.mx/autor/datos/137 [Consulta: 24 de agosto 2015]
REALIZACION
Eduardo Herrera Fernández
PRODUCCION
Michel Amantón

