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CUID
M-05072
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 28
SINOPSIS_SERIE
Participantes de México y otros países comparten en un espacio centrado en la reflexión sobre la lectura y la literatura. El encuentro impulsa conversaciones que fortalecen la creación de entornos que favorezcan el acceso a los libros y el intercambio de ideas. Se destaca el papel de la lectura literaria como medio para construir sentidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad de formas de pensar
EXTRACTO_SERIE
Un encuentro que convoca voces nacionales y extranjeras para dialogar sobre la lectura literaria como medio para construir sentidos, compartir experiencias y reconocer la diversidad de pensamiento.
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Antonio Malpica (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
A través de anécdotas personales —travesuras infantiles, encuentros imaginarios y recuerdos familiares— se explora cómo el juego, la curiosidad y la imaginación pueden ser motores tan poderosos como los libros mismos en la formación de un futuro lector y creador. La propuesta es una mirada afectuosa a la infancia como territorio de libertad, donde la lectura no surge de la imposición sino del descubrimiento, y subraya la importancia de dejar que los niños se acerquen a los libros de forma natural, guiados por sus propios intereses y asombros
EXTRACTO_PROGRAMA
De la importancia de los recuerdos y juegos infantiles, de la curiosidad y la imaginación como motores de la formación lectora, resaltando que leer nace del descubrimiento y de permitir que los niños se acerquen a los libros por interés propio
N_PROGRAMA
5
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
00:56:39:25
PARTICIPANTES
Antonio Malpica, escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Antonio Malpica Maury
Narrador y dramaturgo reconocido como una de las voces más destacadas de la literatura infantil y juvenil contemporánea en México. Formado originalmente como ingeniero en computación, inició su trayectoria profesional en el ámbito tecnológico y de los videojuegos, experiencia que marcaría posteriormente algunos rasgos de su obra narrativa. Su transición hacia las letras comenzó con la escritura de teatro y guiones, para luego consolidarse como novelista.
Su producción literaria se distingue por la amplitud de géneros que aborda —fantasía, aventura, misterio, ciencia ficción y realismo— y por una capacidad notable para conectar con lectores jóvenes mediante personajes entrañables, estructuras narrativas dinámicas y diálogos vivos. Sus historias exploran temas universales como la identidad, la amistad, la familia, el crecimiento personal y los dilemas éticos, muchas veces enmarcados en contextos claramente reconocibles del entorno mexicano. Entre sus obras más conocidas se encuentran No eres tú, soy yo y la serie Karel, ambas ampliamente leídas y recomendadas en el ámbito escolar y cultural. Su trayectoria lo ha consolidado como un creador versátil y cercano a su público, con una obra que combina imaginación, sensibilidad y profundidad narrativa|
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
De nueva cuenta les doy a ustedes la bienvenida a este seminario internacional para promotores de lectura para maestros para bibliotecarios este año dedicado a la experiencia de la lectura Me toca a mí el honor de presentar a un querido amigo y admirado autor que se llama Antonio Malpica. Seguramente muchos de ustedes ya lo conocen. Es uno de los autores de literatura infantil y juvenil más leídos, más premiados, premiados en el doble sentido. el premio de los premios que se convocan y la gente participa y algunos, muy pocos elegidos lo ganan. Y premiado también en el sentido ese de que es uno de los autores más leídos, más recomendados y más gozados. Yo he leído varias de sus novelas, Una noche de insomnio. Me leí una novela maravillosa que se llama Ulises 2300. Y le escribí un mail madrugador diciéndole que le agradecía muchísimo esa noche de insomnio en donde me quedé leyendo toda la noche una novela y realmente la he gozado mucho. Conocí a Toño por recomendación de otro autor muy querido y también muy conocido de todos ustedes, Francisco Hinojosa, que me dijo, debes leer a este autor, es buenísimo. Y yo, acostumbrado como estoy a las exageraciones de Pancho, pues me tomé así como reservas y lo empecé a leer y la verdad es que me pareció magnífico. Después le pedí una novela que está por salir en algunos meses. Le dije, mira, quiero hacer una novela de terror. Le hice un planteamiento, le dije, quiero acercar a los jóvenes a lo que ellos están buscando y quiero en la medida de lo posible desescolarizar la lectura. Es decir, que no sea por recomendación de los maestros que los niños leen y que están buscando las esdrújulas o los adverbios en los libros. Quiero algo que a ellos leen, que a ellos les gusta y yo sé que tú eres un gran narrador. Él me dijo, me parece muy bien. Tres meses y medio después me mandó una novela de 300 páginas que he leído tres veces y la verdad es que estoy absolutamente asombrado de cómo una persona puede tener una capacidad narrativa tan pero tan grande, para mí es algo, bueno es un gran misterio, es una gran envidia, ojalá pudiera yo narrar una vez en la vida un cuentito de 10 páginas como él narra, Sí, te deja y te asombra y te engaña y después dices, wow, esto. Y todavía cuando le dije que es maravillosa, me dice, bueno, como te habrás dado cuenta, ahí viene la segunda parte. Entonces yo ya no entiendo cómo en 10 minutos hizo eso, pensó y ya tiene esto. Toño viene, bueno, también es muy conocido su hermano. Entonces en algún momento yo dije, bueno, si vamos a hablar de la experiencia lectora, Quiero que él hable de eso, quiero conocer esos misterios. Y entonces, bueno, pues puesto que es un autor que ha sido publicado por muchas editoriales, por la editorial SM, por la editorial Castillo, que acaba de sacar una novela de él y tiene varias de él, por Ediciones El Naranjo, por la editorial Norma. Y pues entonces, y es uno de los sentidos de un seminario como este, es también acercarlos a ustedes, pues a los creadores, a las personas que ustedes probablemente han leído, que seguramente ustedes han recomendado o tienen la posibilidad de recomendar. Entonces, pues lo invitamos. Yo estoy absolutamente ansioso de escucharlo. y más que trae ahí una cajita que quién sabe qué sorpresas nos da. Toño además es un gran pianista y es padre de Bruno el Rezongón. Entonces, bueno, pues tiene la palabra Toño. Gracias, Daniel. Con una presentación como esa ya da más miedo hablar porque seguramente ya se hicieron ustedes una idea que voy a echar por tierra, con tanta flor seguramente no irá por ahí. Pero bueno, muchas gracias Daniel por invitarme y por apadrinarme, por pedirme esa novela, por esperar la que sigue, en fin. Pues bueno, yo tenía preparada una gran ponencia, la verdad, Tenía unas 30 cuartillas de ensayo La experiencia lectora por Antonio Malpica Pero la verdad es que eché por tierra también esa idea de venir aquí a leer Y aburrir más de lo que a lo mejor ya, digo, probablemente Pero todo tiene que ver con esta cajita con esta misteriosa cajita close up a la cajita no es cierto, no, todavía no todo tiene que ver con el hecho de que me senté a escribir una noche porque con Bruno el Rezongón a veces no hay otra hora para escribir y me puse a escribir La experiencia lectora por Antonio Malpica La verdad no sabía ni qué iba a decir, pero empecé, ¿no? Y la ventaja de escribir para niños, que a lo mejor muchos de ustedes no saben, la gran ventaja de escribir para niños es que se topa uno con personajes bastante peculiares. Entonces, la experiencia lectora por Antonio Malpica, Llevaba yo como cinco o seis líneas. Me tocaban así el hombro, eran como las once de la noche. El hada. El hada de los primeros ejes ponientes. Porque en esta ciudad no puede haber otro tipo de hadas. El hada antes creo era de la escarcha y la niebla, no sé, pero ahora es el hada de los primeros ejes ponientes. Es un nada que se aparece entre el eje central y Gabriel Mancera nada más. Entonces le dije, ¿qué pasó? Porque además me visita bastante. A otros nos visitan las musas. No sé, a mí me visitan las hadas. Entonces le dije, ¿qué pasó, Ada? No, ¿qué estás haciendo? La experiencia lectora por Antonio Malpica. Ah, muy interesante. ¿Puedo ver? Dice, mira, yo, Antonio Malpica, empecé a leer desde los cuatro años. Ay, de veras, sí. ¿Cómo fue? No, pues solo, dice mi mamá, que un día llegó. Llegué yo así con un frasquito y le dije, mamá, ¿verdad que aquí dice vitaminas? Cuenta mi mamá, ¿verdad? Sí, yo como Sor Juana empecé a leer a los cuatro años. Y a los seis ya leí La Guerra y la Paz. de veras oye pues la experiencia lectora por Antonio Malpica dice no te pasa esto ¿por qué? es lo que están esperando de mí voy a estar en un teatraso y si voy a decir algo que valga la pena pues que Antonio Malpica empezó a leer a los 6 años la guerra y la paz ya después siguió con cosas un poquito más fuertes como el principito pero empezó con la guerra y la paz Entonces el hada como que se molestó Y dijo, está bien Pero ¿sabes qué? Ya que va a ser Navidad Te voy a dejar Un regalito adelantado Y yo ¿para qué quiero eso? Digo nomás un recordatorio ¿Por qué? Estuve hablando con el hada del norte El hada del periférico norte Porque yo antes era sateluco Y me dijo que andabas como perdiendo el norte Todo es un regalito Está bien, ahí déjalo Una de la mañana, dos de la mañana Un ensayo Si algún día estudié un doctorado Esa va a ser mi tesis doctoral Pero desde luego que Pues sí, me picó la curiosidad A ver, como que No puede Entonces, el recuerdo, la infancia, la experiencia lectora, la infancia de Antonio Malpica aquí Entonces me acordé, así como uno ve pronto la película Que ahí en esa caja estaba más o menos como mi cuarto acto delictivo No sé ustedes, pero yo me acuerdo más o menos de la sucesión de mis actos delictivos Porque Javier y yo hemos sido criminales más o menos desde el vientre materno El primero que me acuerdo Mi primer acto delictivo Digo, seguramente hice otros, pero ya de los que me acuerdo Fue cuando, según yo engañaba preciosamente a mi mamá de que me comía toda la carne que me dejaba y lo que hacía era así, ponérmela abajo del pantalón mientras comía. ¿Mamá, pudo ir al baño? Sí, iba al baño y a la taza. Hasta que mi mamá se dio cuenta como en la tercera comida que iba demasiado al baño, ¿no? Un día me agarró así, justo en el momento. Todavía me acuerdo y me duelen las pompas. El segundo acto delictivo, yo creo que en ese entonces tenía como cuatro años, cinco. El segundo acto delictivo fue cuando le demostré a una niña de mi salón que éramos distintos. Y nos agarraron y bueno, la cueriza también fue para mí. El tercer acto delictivo del que yo me acuerdo Fue que Javier y yo cuando nos cambiamos de vivir de la Narvarte a Satélite Pues éramos nuevos en la escuela Y como la escuela estaba bastante cerca de la casa Como unas cinco cuadras pero hacia arriba Porque nosotros vivíamos en fuentes de satélite y es así como un montecito Entonces nosotros vivíamos en las faldas del cerro y la escuela estaba hasta arriba Pero a mi mamá le pareció que nosotros nos podíamos ir solos a la escuela perfectamente, ¿no? Entonces, desde que llegamos, mi mamá confió en nosotros y nos dijo, pues váyanse a la escuela solos, sí. Y ahí vamos Javier y yo, ¿no? Pero íbamos decreciendo la velocidad con la que nos acercábamos a la escuela, así, ¿no? Logarítmicamente. El paso siguiente era dos veces más despacio que el anterior, y así, y así, ¿no? Hijo el hermano, yo creo ya cerraron la escuela ¿Qué hacemos? Pues vámonos al parque Y a las doce y media Pues yo creo que ya salieron los chavos de la escuela Vámonos a la casa Así estuvimos como quince días hasta que una señora rajó Porque mi mamá creyendo que estábamos yendo a la escuela Y cual, ni siquiera Y tarea no les dejan, no Ya nos vamos al parque, mamá Ah, bueno, porque además teníamos un parque ahí cruzando la calle. Fenomenal. Y como siempre pasábamos por enfrente de una casa donde estaba una señora, me acuerdo siempre barriendo su calle. Van a ver, chamacos, los voy a acusar con su mamá. Nosotros éramos nuevos en la colonia. Ah, pues acusenos, a ver si es cierto que da con ella. Pues dio. Y efectivamente. Pero bueno, entonces el cuarto acto delictivo de mi vida que yo me acuerdo, fue una vez que ya estando en la escuela, porque mi mamá a partir de entonces decidió que nos tenía que llevar en el coche, porque esto no me la vuelven a hacer. Digo, ya la recogida, pues sí, nos veníamos a pie, pero como ya no confiaba en nosotros, nos llevaba en el coche. Entonces, recuerdo muy bien que en un recreo, el maestro Mario, el famoso maestro Mario, uno de esos maestros que aterrorizaban a todos los niños. Digo, porque yo tuve la clásica maestra de la que me enamoré y estuve, digo, lo del tigre, que sabes absolutamente cierto. Nada más que nunca contestó mis cartas. Pero estaba el maestro Mario, que era creo el de quinto, sexto, Javier. Yo llegué a esa escuela en tercero de primaria y Javier en cuarto. Y este maestro aterrorizaba a todos porque era así como muy adulto, ¿no? Entonces me acuerdo que en el recreo una vez tenía así una bolita de gente alrededor de él. Y tenía en sus manos una joya. Una joya que emitía una luz preciosa. y Javier y yo pues digo además éramos nuevos, nos acercamos así con cautela y no, pues el maestro estaba dando una cátedra alrededor de esa joya nos llamó mucho la atención pero más a Javier que además siempre me utilizó a mí como un instrumento de de media averigua y me pregunta y tú cállate, tú no sabes Javier es el hermano mayor divulguenlo porque luego creen que yo soy el mayor no es justo Entonces Me acuerdo que Pues eso fue un recreo Y ya en la casa Me dice Javier Hay que volver a la escuela Era una escuela que nada más tenía un turno Turno matutín Me dice Javier hay que volver a la escuela Y dije, está loco Hay que volver a la escuela, ¿por qué? Porque seguramente hay más De donde sacó el maestro esa Y luego ¿Quieres que haga? Pues vamos, hay que hacernos de varias. Dice, bueno, ajá, y pues nos brincamos. La verdad, pues, digo, la tarde, digo, todavía no hay, este, digo, no hay niños, no hay nadie, pues tenemos a nuestras anchas la escuela. Y yo como era su fiel seguidor, y si no me agarraba zapes, pues, pues ahí vamos a la escuela. Mamá, ¿vamos al parque? Sí, sí. Pues, ¿cuál? Fuimos a la escuela. y tal cual nos metimos a la escuela, nos brincamos la barda y ahí nos tienen buscando entre la tierra una joya como la que el maestro Mario había encontrado pues nada, que nos cayó el conserje y el conserje tenía unos escuincles como de nuestra edad nos pusieron una corretiza y hasta nos tuvimos que brincar la barda pero la del patio que además tenía alambre de púas llegamos a la academia, mamá, ¿qué hicieron en el parque? nada, mamá, pues jugábamos a la guerrita. Unos rajones aquí. Digo, fue una de las más grandes aventuras de mi vida. Al otro día me acuerdo que los escuincles del conserje nada más nos veían así de lejos. Porque además estudiaban ahí. Pero sí fue una gran aventura, me acuerdo. Y sí valió la pena. Cuando abrí la cajita, Me di cuenta de que sí valió la pena Pero se acuerda uno cuando ya tiene 41 años Como que dices, híjole ¿Y qué hago con la experiencia lectora? ¿Qué tiene que ver eso con esto? Porque bueno, después de que abrí mi regalo Y me vino como una película el recuerdo Me dice el hada Es que te tienes que acordar, Toño Muy seria ella Te tienes que acordar Que en realidad El verdadero amo del universo No es el hombre Con sus acertijos ¿Quién es el amo del universo? Entonces El verdadero amo del universo No es el hombre, sino el niño La frase La neta ¿Y eso qué tiene que ver? Tiene que ver con la gran verdad de que en realidad nosotros los adultos trabajamos, somos los sirvientes, somos los esclavos de los que son los verdaderos amos. Dije, bueno, ¿será que se tiene que parecer esta compañera una vez cada década o no sé para hacernos entrar en razón? Pero bueno, todo tiene que ver con lo que está en esta cajita, porque aquí está la infancia. Les voy a mostrar, pero tiene que cubrirse los ojos porque la luz es cañona. Y a lo mejor de veras, más de dos o más de tres van a sentir como un viaje a la infancia. Míralo el baconazo. Es que puede ser peligroso. Closopo Qué maravilla Esto es lo que fuimos Javier y yo a buscar aquella tarde Nosotros chavos de ciudad, chavos de la Narvarte jamás habíamos visto una de estas. Qué maravilla. Saluda a la audiencia. Ándale, haz tu gracia. Lo estuvimos platicando. Saluda a la cámara. Se llama Pancracia. Pero de cariño le decimos panqueque. Está un poquito intimida No hay más que hablar mal de ella Para que haga su chiste Otra vez Ahora en holandés Con grado de dificultad 2.5 Qué maravilla, ¿no? Pero bueno Me acordé desde luego que cuando un niño efectivamente es capaz de arrostrar todos los peligros para ir a conseguir una cosita de estas, cuando uno a los 41 años hace cualquier cantidad de tonterías por un cheque de mil pesos. Entonces me di cuenta de que eso es a lo que se refería el hada, que en realidad los niños lo único que necesitan para ser felices es ser niños. ¡Aplausos! Ya se va a dormir, despídete. ¿Alguien aquí sintió el jalón? No, verdad, las niñas no al menos Bueno, todo esto tiene que ver con lo siguiente La experiencia lectora de Toño Malpica Se tuvo que ir a la basura Porque sí, sí, cierto Sí aprendí a leer a los cuatro años Es lo que dice mi mamá. Pero debe haber sido un gran desperdicio porque yo no volví a leer nada que valía la pena hasta los 12 años. Yo no fui un niño lector. Sorpréndanse. Divúlguenlo. Pero lo que sí puedo decir es que tuve una infancia muy feliz. Porque me la pasé persiguiendo ranas, me la pasé arrostrando los grandes peligros. Me la pasaba en el parque hasta que mi mamá me gritaba, ¡ya métanse! Entonces, lo cierto es que sí, efectivamente, como les decía, leía a los cuatro años, pero todo tiene que ver con el hecho de lo que tú haces, creo yo, o lo que nosotros tenemos que hacer para que los niños sean felices. Ahorita no quiero ni siquiera hablar de cómo podemos acercar a los niños a la lectura, etc. Esa fue la del sábado pasado y creo que no me quedó tan bien. La de ahora que tiene que ver más con mi experiencia lectora. Sí tengo que decir que esto que me parece de pronto que el mundo está como al revés, esto que el hada me trataba de proyectar de que los verdaderos amos del universo no son He-Man, Michoak Norris, sino los niños, tiene que ver con que de veras siento en ocasiones que los niños, efectivamente son como nuestros patrones, son como los que nos dan sentido a nosotros. Y realmente cuando nosotros crecemos, cuando nosotros ya alcanzamos cierta mayoría de edad y nos damos cuenta de que hay necesidades, de que tiene uno que ir a trabajar, que tiene uno que tener una cuenta en el banco, un coche, una casa, gas para bañarnos, unos zapatos y noyos. Son cosas que tenemos que hacer los adultos, porque los patrones así lo necesitan, para que ellos puedan realmente ocuparse de las cosas que son importantes. Entonces me doy cuenta de que hay inventos de los niños, como las fiestas de cumpleaños, como las ranas, como los juegos. Y que hay inventos de los adultos, como las finanzas y el calentamiento global, el dinero, las propiedades, etc. Y que lo que nosotros tenemos que hacer nada más es como campechanearle. entonces me doy cuenta en cierta medida que los libros son como las alcachofas que son también inventos de la gente grande porque los niños realmente no necesitan leer para ser felices lo sé porque yo tuve una infancia muy feliz si alguien quiere medio enterarse que lea Clubes Rivales de Javier Malpica que es absolutamente anecdótica y autobiográfica. Ahí estamos prácticamente todos lo que hacíamos a esa edad. Y es muy vaciado, pero en realidad los niños no juegan a que leen o no juegan a que escriben. Los niños juegan nada más a ser niños. Y por eso traje a mi pequeña amiga Pancracia para que nos acordemos que los niños son niños desde que se inventó la infancia. No desde que apareció el PSP o desde que apareció el Game Boy o el Xbox, pero tampoco desde que aparecieron los libros. Los niños ya son felices si les damos la suficiente cancha, si les ponemos un parque pasando la calle o el pretexto para ir y arrostrar los mil peligros. aquí es en donde entra realmente lo que yo creo es que si hay inventos de los grandes que podemos utilizar para ser más felices a los niños y eso ahí es en donde si pueden intervenir muy bien los libros y eso es lo que nosotros algunos autores de literatura infantil tratamos de como recordar cómo era la infancia para ver si puedo yo hacer algo que no se pelee con lo que hace el niño en ese momento, que es ser niño, porque no se trata de sacarlo de ahí, ni de darle grandes moralejas, que es como darle a comer alcachofas, finalmente es como prepararlo para la vida, pero en realidad los libros simplemente deben, creo yo, tener un lugar en la infancia, Porque yo realmente mi primer libro, el primer libro que yo leí fue La cabaña del tío Tom a los 12 años. Y eso por la escuela. Porque sí, también tengo que decir que en mi casa mis papás no leían. Increíblemente, lo único que hacían mis papás, lo que hicieron con Javier y conmigo es darnos mucha cancha para jugar. Nos pusieron un parque enfrente y eso sí nos daban mucha libertad. Ya se dieron cuenta eso de, mamá, voy al parque. mi mamá nunca se enteraba ni dónde estábamos. Entonces, creo que es lo que a mí me ayudó sobre todo a después seguirme contando historias, porque finalmente los niños cuando juegan cuentan historias. Siempre se los ejemplifico yo así a los niños. Que si quieren ellos escribir, pues que nada más escriban lo mismo que juegan. Si quieren contar una historia, pues lo mismo. Eso de, ah, que yo era Batman y tú era Superman y mi hermanita Batichica. Pues así, mira, estaban un día Batman y Superman y llegó Batichica y les jaló las máscaras. Eso es lo mismo que nosotros hacíamos, que Javier y yo hacíamos y después seguimos haciendo. Mi primer libro fue La cabaña del tío Tom. Lo leí, ya se imaginarán ustedes, Cuesta Arriba. Me traumé, o sea, dije, pues, entonces, ¿por qué lee la gente? Y además, pues, la maestra de segundo de secundaria, que así tal cual, ¿no? Un libro por mes. El segundo fue Macario, un poquito ya más de besón. Pero sí me acuerdo que el tercero fue Robinson Crusoe, afortunadamente. Y ya con Robinson Crusoe, ya un poquito descansamos, ¿no? Porque sí ya hubo un interés como más infantil de la aventura, de lo que estaba pasando. Pero es cierto que yo lo que hubiera dado porque en aquel entonces existía Francisco Hinojosa o Mónica Broso, ¿no? Como ahorita sí tienen muchos de los chavos, ¿no? La verdad es que después ya, afortunadamente, digo, no me quejo tanto de esos maestros que me hicieron leer así, porque después descubrí a Salgar y por, casi por accidente, y después de Salgar y pues a Julio Verne, y después a H.G. Wells, y ya empecé como a soltarme solito, ¿no? Hay una cita de Germán Gess que dice que no hay mejor propósito para unas vacaciones que intentar no leer ni una sola línea. Y no hay cosa más bella que ser infiel a ese propósito con un libro muy hermoso. Más o menos por ahí va la cita. Yo a veces veo así que la infancia son como unas vacaciones. Cuando nosotros nos vamos de vacaciones, sí, nos llevamos un libro bien gordo para estarnos allí en la playa y leyendo. Pero de veras cuando el libro, así como se fue y regresó, que decimos que nos lo llevamos de paseo nada más, son las mejores vacaciones que recordamos. Pero a la vez, para llevar un libro con el que podamos o queramos ser infieles a ese propósito, necesita ser un gran libro, ¿no? No nos vamos a llevar la inconveniencia de haber nacido de Siorán, ¿no? O sea, necesitamos llevarnos algo que nos quiera hacerlo abrir, ¿no? Y en la infancia yo siento que es así. La infancia son unas eternas vacaciones y necesitamos libros para que los niños detengan sus vacaciones y se metan. A mí me pasó, por eso lo cuento, porque a mí me pasó en unas vacaciones en Huastepec con un libro que no sé ni siquiera si todavía exista, de un tal Finn, que se llamaba Señor Dios Soy Ana. No sé si alguien por aquí lo leyó. Me llamó mucho la atención. Lo estaba leyendo una de mis primas más grandes y me comió en las vacaciones. Es un libro, creo que casi no tiene ni anécdota, pero de una niñita inglesa que es muy simpática y tiene este tipo de diálogos con Dios. Y para todos dice así. Señor Dios, ya nací como si empezara una transmisión de banda civil. Me gustó mucho y me ayudó a ver que había libros que sí pueden lograr ese milagro, de querernos sacar de la alberca. Y eso es lo que creo que ahorita algunos que escribimos para niños tratamos de hacer, algunas veces con mejor o peor suerte, tratar de que los niños dejen un poquito a un lado el Xbox y se metan en la lectura, pero porque la lectura también es parte de esa misma vacación, porque a mí me ocurrió, y sí, siendo muy honestos, por eso tuve que echar a la basura mi tesis doctoral, yo no era un niño lector, pero sí fui un niño muy feliz, y después fui más feliz con las lecturas que fui descubriendo poco a poco y yo solo porque en mi casa lo único que se leía eran selecciones y lo único que Javier y yo agarrábamos así digo nada más por la risa remedio infalible y los gajes del oficio pero después poco a poco poco a poco y además solitos mira esto por historietas por el cine fueron cayendo libros así a nuestras manos yo me acuerdo que con ese señor Dios Soyana me di cuenta de que los libros sí pueden ser amigos nuestros sí pueden de veras ayudar sacarnos de la alberca y querirlos abrir y después ya ya para no seguir descansando con esto porque finalmente yo lo que quería era como ejemplificar mi experiencia lectora en el momento que nos ocupa, al menos en esta feria que es en el punto de los niños. Después ya me seguí leyendo, leía las elecciones de principio a fin, porque era lo único que había en la casa, pero empieza uno a hacerse de cosas y uno empieza a descubrir también. Les digo desde Salgari, que lo descubrí en la biblioteca de mi escuela, En el Ulises 2300 hay unas partes en donde está Ulises encerrado en la biblioteca, pues eso también es autobiográfico. Yo me di cuenta de que irme a encerrar con Sandokan podía ser igual de mágico que estar jugando. Claro que también Salgar no es tan contemporáneo, pero sigue siendo muy fresco, al menos para los que nos gustan ese tipo de libros. Entonces, así seguí, ¿no? Así seguí. Y creo, finalmente, para concluir, porque esa es la parte que me interesa mucho como autor y como gente preocupada por los niños y por la necesidad de que lean, es que los libros en general tienen que acercarse a los niños y los niños a los libros de una manera muy natural. Por eso ahorita mi esposa y yo nos fuimos a dar la vuelta por la feria y le digo, es increíble, yo tengo como 10 libros, pero allá fuera hay como, no sé, 100.000 títulos, cómo cabe uno en ese universo y todos estamos peleándonos por lo mismo, porque el niño se aproxima y lo tome. Entonces creo que el libro como tal hace su mejor esfuerzo y nosotros lo único que tenemos que hacer, creo yo a veces, es dejarlo solos, dejar al niño y al libro solos y a ver qué pasa, a ver si ocurre la magia. Conmigo ocurrió Yo realmente lo único que hice Fue en mi infancia Fue jugar y jugar y jugar Y sí leía luego cuentos del Pato Donald Pero de ahí Y después acercarme a los libros Y uno por uno, solito Mis papás nunca fueron de Ándale, lete, ¿por qué? Digo, sí me metieron en la cabaña Del tío Toma Empujones Pero después, poco a poco Y gracias a Señor Dios Soy Ana Y etcétera Hacía algunas poco a poco, fui descubriendo la lectura y la verdad es que es de mis grandes hallazgos. Fui a buscar una rana hace muchos años con mi hermano, arrostré todos los peligros. a treinta y tantos años de que ocurrió eso lo añoré lo añoré cuando tuve a la rana en mis manos pero también es cierto que la lectura es otro tipo de joya es otro tipo de joya que arroja otro tipo de luz y que los niños la descubren por sí solos a veces no es nada más que eso no es nada más que darles chance de que ellos mismos se acerquen escojan, tomen abran y descubran muchas gracias muchas gracias Toño hace algunos meses desayunábamos Toño y yo platicando sobre la novela y nos confesábamos un poco esa quiénes somos como lectores y cuáles fueron nuestras infancias. Cuando Toño me empezó a contar, me contó algo de esto. Me contó también que es un lector lento, que no le gusta leer las solapas o las cuartas de forros. Yo soy un editor al que le encanta escribir las cuartas de forros y siempre me leo las solapas, pero cada quien tiene un camino distinto. Y me habló de esta infancia sin libros. A mí me pareció que era muy importante traerlo a este seminario. En principio porque es absolutamente cierto mi gran admiración por los buenos narradores, que no hay muchos. Es un arte que se ha perdido y no hay muchos buenos narradores. Hay grandes escritores, pero buenos narradores cada vez hay menos. y Toño es un gran narrador que sabe contar historias que sabe contar esas historias que te las lees y que son además historias inteligentes que te hacen reflexionar que tienen sus mañas de constructor de historia que después las descubres me asombró muchísimo que haya llegado a hacer esto y me pareció que era muy importante en un seminario así dedicado a la experiencia lectora pues que se hablara también de los muchos caminos. Ha habido en esta mesa, en estas personas que han hablado sobre su infancia rodeada de libros y la dicha que han recibido a partir de los libros y las posibilidades que han recibido, digo, Yunko o Michelle nos han contado de las formas de conocer el mundo, de aproximarse al mundo desde su temprana infancia a partir de libros, a partir de ver a otros leyendo. Y bueno, el caso de Toño es un caso distinto, es un caso más silvestre. Pero más silvestre en el sentido puro y duro, en el sentido silvestre es aquello que crece por sí mismo. Hay personas para las que la felicidad es exactamente vivir rodeadas de libros. Hay personas para las que la felicidad no tiene que ver con eso. Pero en todo caso, Toño también remarca el papel del juego, que es un papel que se ha olvidado mucho en la educación tradicional, en la educación básica, que siempre es una educación más utilitaria. y jugamos poco, hablamos poco, relatamos poco, y jugar y relatar y hablar e ir narrando la aventura es una forma también de acercarnos al relato que también me parece que es importante. Yo les voy a ceder a ustedes la palabra, pero querría hacer un par de preguntas a Toño, Porque, digo, me encanta esta idea de la, digamos, de lo silvestre. No, no, no, digo, es misterioso porque, bueno, pues, insisto, es un gran narrador y no solo él es un gran narrador. Su hermano también es un narrador, tiene una hermana que se dedica a arte, si no me equivoco. y bueno, vivían de la Narvarte que es la colonia donde yo también nací que no es precisamente una colonia a mí por lo menos me parece una colonia bastante insípida y después se fueron a Satélite que desde mi punto de vista también es otra colonia insípida, no son colonias exactamente como muy llenas de espacios culturales etcétera, y entonces de repente como en una familia se dan pues dos grandes narradores y cómo se hace esa conversión en la escritura, digo, ¿qué otro tipo de experiencias hay? Digo, oh, vamos a creer que las ranas tienen algún poder. No, digo, abundando un poco en eso de una infancia muy feliz, Javier y yo nos fuimos allá a satélite por ahí de cuando teníamos 7, 8 años, bueno yo 7, el 8, y lo que sí no tiene de insípida esa parte de satélite es que estaba todavía muy por colonizar, nosotros estábamos ahí en fuentes de satélite y había unos cerros ahí detrás que todavía no estaban fraccionados, Entonces nosotros, así tal cual, por eso dije lo de clubes rivales, hicimos nuestros clubes y nos íbamos a explorar, en fin, ¿no? O sea, como que sí teníamos mucho en nuestra vida, el juego, la aventura, había casas abandonadas y nos metíamos a ver si había fantasmas, en fin, ese tipo de cosas que creo que a lo mejor ahorita ya no va a poder hacer Bruno el rezongo, ¿no? Y nosotros sí pudimos Y eso nos ayudó tal cual Como dije A que si te podías meter a una casa Abandonada Buscando fantasmas Era mucho mejor que agarrar un libro y leerlo Leer aún de fantasmas En ese momento Al menos para nosotros Pero además tuvimos A lo mejor hasta tendría que decirlo así Hasta un poco la suerte De que solo hubiera selecciones en la casa para que nos fuéramos al parque. Pero lo cierto es que después, como todos, crecimos. Y bueno, no sé si aquí lo saben y si no, pues ahí va el quemón. Javier es físico-matemático. Yo soy ingeniero en computación. Y la gran epifanía vino una vez que estábamos en una especie como de grupo de jóvenes esos religiosos en los que uno nada más se mete para ver a quién se liga pero tanto interés así como por la oración y demás y había un concurso de obras de teatro de varios grupos de esos y entonces la única condición es que tenía que ser obras inéditas digamos originales y pues Javier y yo dijimos pues vamos a escribir una entre los dos y yo como toco el piano pues la hacemos musical salió una obra espantosísima como de cuatro horas con ochenta personajes y trescientos cambios de escenario y de escenografía pero como además el grupo era inmenso y todo el mundo tenía papel y pues hicimos una función así para los papás y etc porque a la mera hora el concurso ni se hizo y fue un éxito, un éxito de cuatro horas horrible, pero nos dio mucho gusto ver que hubo mucha risa, que hubo mucho llanto, que la gente se conmovió, etcétera, y ahí fue donde Javier y yo dijimos, la estamos regando, estábamos a la mitad de la carrera y ya también era más horrible regresarse que seguir adelante, Entonces los dos tenemos nuestro título y todo y después nos fuimos también por el lado común de tratar de llenar nuestros bolsillos de dinero con muy poca suerte. Pero nunca soltamos eso que en ese momento sentimos que era como estar enamorado por primera vez. Como cuando ves a la chava que te gusta a los ojos y sientes que te ve de la misma manera. Así sentimos cuando tuvimos ese primer y catastrófico estreno. y ya no nos pudimos parar ya no nos pudimos parar de hecho yo me puse a escribir prosa porque Javier es muy meticuloso para revisar nuestras obras de teatro entonces yo soy capaz de escribir así como ya vio Daniel porque además la parte que no cuenta es que si yo escribí bien rápido pero además trabajamos mucho esa novela juntos afortunadamente yo soy así de y después si hay que jalarle aquí subirle acá pero con las obras de teatro era muy de que yo escribía y le decía Javier a la lista y aquel 15 días, 20 días, un mes y no me regresaba para que yo siguiera trabajando entonces dije yo voy a escribir otras cosas que pueda hacer solo y me puse a escribir prosa entonces Javier es el culpable de que yo esté aquí también en ese aspecto yo creo que siempre fuimos como muy afines yo, afortunadamente, tanto en el juego como en lo que hemos hecho después y sí es cierto que yo me metí a escribir literatura infantil porque Javier y Mónica Brosson, Javier ya era amigo de Mónica y yo un poco por añadidura también, pero me acuerdo que estaba este concurso de Castillo de la Lectura que después misteriosamente terminó Y me acuerdo que me dijo Javier, pues tú que escribes bien rápido, pues escríbete algo. Digo, porque hay premios para todo mundo, ¿no? Hay como tres por categoría. Y entonces dije, bueno, pues sí, la lana es la lana, ¿no? Y fue cuando escribí Las mejores alas, que fue mi primer novela infantil, tal cual. Según yo era serie verde, según yo estaba haciendo así como para niños muy chiquitos. salió que no, en fin, o sea, como que la parte pedagógica siempre me ha faltado, nunca sé para quién estoy escribiendo realmente, pero me acuerdo que tuve la suerte de quedar en uno de los lugares, me dieron el tercer lugar y se quedó la novela, pero lo que quiero yo sobre todo decir es que me he dado cuenta mucho de la literatura infantil y por eso me quedé, por eso no nada más dije, ya me gané 20 mil pesos, me di cuenta al meterme en la literatura infantil y eso es algo que voy a citar a Karen Coeman aquí presente porque ella me lo hizo notar que el mundo de la literatura infantil se encuentra en puras buenas personas y ese es un guayabazo para todos los que están aquí para aquí mi cuate Daniel, para Karen, para Laura, para Lorenza para Rayo, de veras es muy difícil encontrarse un sangrón en este mundo y en cambio en la otra literatura sí hay cada cuate de verdad yo cuando conocí a Francisco Hinojosa no le podía creer que fuera un tipo tan sencillo, tan humano entonces yo creo que me quedé en la literatura infantil porque lo gozo cuando escribo y lo gozo cuando estoy nada más aquí en la mesa y haciendo mis tonterías Gracias Toño yo no quiero monopolizar el micrófono. Tenemos un ratito para hacer preguntas, si ustedes quieren hacer. A ver, por ahí hay micrófonos. ¿Alguna de tus historias coincide, o de tus narraciones coincide con alguna travesura que hiciste tú en la infancia? Todas. Yo creo que muchas, por eso les gustan a los niños, yo creo, porque más bien todo lo que cuentas es anecdótico. No, digo, como travesura, así como una específica, no sé, digo, por ejemplo, en el Tigre Quesada de pronto sí siento que ahí me balconeo mucho porque yo era así muy futbolero y también me ponían unas sobas los abusones en fin yo creo que en general todos los libros tengo mucho de mí luego me da pena porque la gente que me conoce muy bien hasta me chotean y dicen, ay pues ahí estás tú en el Ulises en fin, si hay pedacitos de mí en todos yo creo que ahí si quieren luego en un VIP te explico cuáles son los más cercanos, pero yo creo que en general eso es lo que hacen todos los autores medio desbordarse en sus letras gracias Toñi vamos a dar lugar a dos preguntas más y acá hay una que está levantando la mano en el centro. Toño, felicidades por la magnífica exposición. Yo soy Máximo Martínez Rosas y coincido contigo que todos llevamos un niño dentro. Para empezar a escribir es importante estar en contacto con él. Yo promuevo el hábito de la lectura y cuando he logrado ponerme en contacto con mi niñez, los niños, me identifico con ellos y he durado hasta dos horas con el hábito de la lectura. Y también comentarte que ya tres niños de 12 a 14 años hicieron su primer libro con las actividades que hemos desarrollado. Felicidades. Gracias. Mi nombre es Ezequiel Isaac. La pregunta específica es, ¿puedes darnos más tips o estrategias para poder acercar a los jóvenes a que lean? Estabas comentando que tú en tu juventud leíste un libro que te lo metieron a fuerza. Pero, ¿de qué forma nosotros podemos buscar otras estrategias para que puedan leer? Mira, sí, gracias. Yo el sábado platicaba mucho de la experiencia de mi ahijado, que es un niño que lee libros gordos así y por sí mismo y los carga para todos lados. Y no obstante, no es un ratón de biblioteca. lo que también comentaba es un niño que carga el libro y el PCP encima entonces lo que yo vi con él y que creo que puede funcionar con todos los niños pero sobre todo con los que ya hasta cierto punto ya les permitimos tomar ciertas decisiones digo, mi punto es que con los jóvenes aún más es tal cual ahí están 100 pesos para digo, por ejemplo con los papás ahí están 100 pesos para que te los gastes en la librería, en lo que tú quieras eso es lo que hacían con Diego y Diego salía así también lo platicaba el sábado con el capitán calzoncillos en la mano pero después fue cambiando sus gustos y toda la saga de Aragón, yo creo la he leído cuatro veces, entonces hay que confiar en lo que los niños o los muchachos quieren leer, ni hablar o sea, hay quien mientras no tengamos ahí al Marqués de Sade en la parte baja de nuestra biblioteca pues también, dejarlo que agarre lo que quiera y que ojee y que busque o sea, yo creo que sí se puede mi punto es, yo creo que sí la libertad y la confianza de que va a escoger lo que él quiera y a lo mejor en lo que se recomienden entre ellos está bien Hay libros, desde luego, sí, y es lo que nosotros como autores hacemos, que procuran hacer la lectura más conveniente, fácil, etc., más para los chavos. Es lo que estamos tratando de hacer. Sí recomendar libros que entre comillas ya están, hasta en el instante dice para de 14 en adelante. Pero sí, y por ejemplo la otra es leer nosotros, nosotros como adultos tenemos que leer. Y si tenemos que leer libros para niños, qué mejor. La verdad es que son muy divertidos y son muy, digo yo no me voy a cansar de leer libros para niños, Yo creo toda mi vida Y aún Lo seguiré leyendo en el metro Aunque me vean con cara de Quién sabe de este cuate Ni siquiera el código da Vinci Mira atrás de la peor señora del mundo Pero pues que bonito La verdad es que siempre que lo lees Te vuelves a morir de la rinza Gracias Toño .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
24/11/2008
FECHA_PUBLICACION
24/11/2008
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
28
CONDUCTOR
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor mexicano
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
19/11/2008
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Alfredo Chávez
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

