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M-07192
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
Las transformaciones, los desafíos y las prácticas del periodismo cultural contemporáneo en sus diversos formatos (impreso, televisión y digital), incluyendo la investigación periodística a fondo, la crónica como género narrativo híbrido, la relación entre cultura y tecnología, la independencia editorial en medios públicos, y el papel del periodismo cultural como intérprete de la realidad social y política, incluyendo fenómenos de violencia y memoria histórica
EXTRACTO_SERIE
Presenciamos la convergencia entre música independiente y radio como motores de creación cultural, diversidad sonora y reflexión colectiva, destacando el papel de los medios en la difusión artística y la construcción de comunidad
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Análisis de los desafíos del periodismo cultural en televisión, en el contexto de la crisis de los intermediarios culturales y la confusión entre cultura y espectáculo. Se aborda la necesidad de la independencia editorial en los canales públicos, la función de formar audiencias críticas y el reto de aumentar la audiencia sin sacrificar profundidad. Se discute la importancia de utilizar la cultura como una perspectiva para interpretar la realidad social y política, no solo como agenda de eventos. Se examina la relación entre el periodismo cultural y la política cultural del Estado, la competencia con la televisión comercial, la incorporación de nuevas tecnologías y redes sociales, y la necesidad de profesionalizar al periodista cultural frente al intelectual que opina sin reportear
EXTRACTO_PROGRAMA
Desafíos del periodismo cultural en televisión: crisis de intermediarios, independencia editorial, formación de audiencias críticas y uso de la cultura como perspectiva para interpretar la realidad. Competencia con TV comercial y nuevas tecnologías
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
5
DURACION_TOTAL
02:08:04:09
PARTICIPANTES
Jorge Volpi (México), Escritor, Periodista y Ensayista
Comentarista: Luis Miguel González (México) director Editorial de "El Economista"
Julio Aguilar (México), Editor de la sección Cultura del Diario "El Universal" de la Ciudad de México
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Jorge Volpi es un escritor, periodista y ensayista mexicano, integrante de la generación del "Crack", que renovó la narrativa hispanoamericana en los años noventa. Autor de novelas como En busca de Klingsor (1999), No será la tierra y Una novela criminal (2018), ha cultivado un género que fusiona la investigación documental, la reflexión política y la intriga narrativa.
Su trayectoria incluye la dirección de Canal 22, donde impulsó el periodismo cultural en televisión pública y estableció mecanismos de independencia editorial como el manual de estilo y el defensor del televidente. Ha sido colaborador de los diarios El País y Reforma, y condecorado como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y con la Orden de Isabel la Católica de España.
Defiende la cultura como herramienta para interpretar la realidad y la necesidad de formar audiencias críticas a través de la televisión pública. Convencido de que el periodismo cultural debe escapar a la mera agenda de eventos, Volpi ha promovido una visión donde la cultura es perspectiva, no contenido, y donde la independencia editorial es condición indispensable para el servicio público.
Luis Miguel González es director editorial de El Economista, uno de los diarios de referencia en información económica y financiera en México. Su trayectoria se ha desarrollado en el cruce entre el periodismo especializado, la formación de nuevas generaciones y la reflexión sobre los modelos de negocio de los medios.
Ha sido maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, transmitiendo a periodistas de toda la región las herramientas del oficio. Escribe artículos sobre economía, negocios y cultura económica en El Economista y en la revista Expansión, y colabora regularmente en W Radio como comentarista de asuntos económicos.
Defiende la idea de que el periodismo cultural no puede estar divorciado de las realidades económicas y políticas, y critica el aislamiento de quienes ven la cultura como un refugio sin números ni conflictos. Sostiene que la credibilidad de un medio se construye tomando riesgos, asumiendo una personalidad editorial clara y formando profesionales capaces de reportear con profundidad, más allá de la opinión gratuita.
Julio Aguilar es editor de la sección cultural del diario El Universal de la Ciudad de México, y co-realizador de la serie Gente como nosotros en TV UNAM. Su trayectoria en el periodismo cultural abarca más de dos décadas, durante las cuales ha sido jefe de redacción del Suplemento Cultural Sábado, co-editor de la sección Cultura de la revista Cambio —bajo la dirección de Gabriel García Márquez— y editor de las secciones culturales de los diarios El Independiente, Monitor y Excélsior.
Su labor ha estado siempre vinculada a la formación de públicos críticos y a la defensa de un periodismo cultural que investigue, profundice y no se limite a reproducir agendas. Ha sido testigo y protagonista de las transformaciones del periodismo cultural en México, desde la época de los grandes suplementos hasta la era digital.
Ha fomentado el diálogo entre generaciones y entre medios impresos y electrónicos, siempre con la mira puesta en la calidad narrativa y la independencia editorial.
TIPO_ACTIVIDAD
PALABRAS_CLAVE
Editorial | Investigación | Periódico | Periodismo | Plataforma digital | Prensa | Radio | Tecnología | Televisión | Transferencia de tecnología
TRANSCRIPCION
Los dilemas del periodismo cultural por televisión. Los retos que enfrenta el periodismo cultural por televisión, la necesidad de la independencia y la crisis de credibilidad de los intermediarios culturales. Presenta Jorge Volpi. Es escritor, periodista y ensayista. Fue director del Canal 22 y es colaborador de los diarios El País y Reforma. Ha sido condecorado como caballero de la Orden de Artes y Letras de Francia, y con la Orden de Isabel la Católica de España. Comenta Luis Miguel González, es el director editorial de El Economista y maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Escribe artículos sobre economía, negocios y cultura económica en El Economista y en la revista Expansión. Colabora regularmente en W Radio como comentarista de asuntos económicos. Modera Julio Aguilar, es editor de la sección cultural del diario El Universal y co-realizador de la serie Gente como Nosotros en TVUNAM. Ha sido jefe de redacción del Suplemento Cultural Sábado, co-editor de la sección Cultura de la revista Cambio, bajo la dirección de Gabriel García Márquez, y editor de las secciones culturales de los diarios El Independiente, Monitor y Excelsior. Buenas tardes y muchísimas gracias por estar aquí con nosotros. Bueno, pues vamos a pasar directamente al asunto, ¿no? con la ponencia de Jorge Volpi. La idea es, pues, estaré planteando unos cuantos temas que tienen que ver esencialmente con el periodismo cultural en televisión, pero que en buena medida estaremos hablando de periodismo cultural en términos generales, de una forma un poco más amplia, a partir de ahí para poder discutirlo primero entre nosotros, y siempre lo más importante yo creo es el momento en el que podamos convertir esto primero en esta especie de diálogo, triálogo entre nosotros, pero sobre todo en el diálogo con el público, que es lo más importante. Trataré de hacer algunas reflexiones generales sobre el periodismo cultural, sobre todo el periodismo cultural en televisión y desde luego compartir un poco la experiencia de uno de los lugares donde se hace periodismo cultural por televisión de manera evidentemente más intensa, más amplia, más cotidiana y más profesional, que es Canal 22 y pues en ese sentido me da mucho gusto que esté también aquí entre nosotros Juan Jacinto Silva, que es el director de noticias de Canal 22 y que a la hora del diálogo yo creo que Juan Jacinto podrá también compartir mucho su experiencia cotidiana y práctica, junto con una de las periodistas estrella de Canal 22 en Magallo, tener gusto saludarlos después de haber trabajado cuatro años juntos ahí en Canal 22. Bueno, en primera instancia, hablar de periodismo cultural en televisión, si esto significase hablar del tiempo que en general en televisión se dedica a la cultura, sería prácticamente hablar sobre casi nada, sobre un ámbito que parecería brutalmente marginal entre los contenidos de la televisión, que a su vez es el medio todavía por excelencia de comunicación en nuestro país, aunque esto esté cambiando aceleradamente con las nuevas tecnologías. Y desde luego, pues es este un primer síntoma, más allá de experiencias concretas, sobre todo en canales estatales, Canal 22 por supuesto, pero también desde luego Canal 11, TV UNAM o los canales públicos de varios de los estados del país que forman parte de la red de televisoras públicas, el tiempo concedido a la cultura en general en la televisión comercial es mínimo cuando no directamente marginal. Esto es algo que no es exclusivo evidentemente de nuestro país, es un fenómeno general, global. De hecho, si comparásemos las horas que se dedican a la cultura en todos los tipos de televisión en México, en comparación con otros países de América Latina y con otros países incluso de Europa, saldríamos con un índice bastante alto. A diferencia de otros países mucho más avanzados en otros sentidos en temas de periodismo, en el caso del periodismo cultural y del tiempo que se le dedica al periodismo cultural en estas televisiones estatales, tenemos mucho más que países como España o Portugal y con posibilidades de estar cercanamente a realidades mucho más inmediatas como podría ser el caso de la pandemia. francés o el de los Estados Unidos. Empecemos pues, por supuesto, tratando de entender qué significa, no sólo en términos conceptuales, sino qué significa socialmente y cuál es la importancia de este periodismo cultural por televisión. Para esto, pues una muy breve introducción sobre cuál es el estado actual de cosas en la cultura, marcado esencialmente, marcada esta época esencialmente por la crisis de lo que podríamos llamar intermediarios culturales, es decir, de aquellos espacios que median entre el público que recibe los distintos productos culturales, por llamarlos de alguna forma, y los creadores de estos mismos. Una crisis general, global, que afecta a todos los ámbitos, por supuesto a la prensa escrita, pero también al periodismo, en radio, en televisión y en alguna medida también a lo que está ocurriendo en internet y en las nuevas tecnologías y en las redes sociales. Es una crisis profunda, aguda, que tiene que ver con aspectos que derivan del cambio de paradigma respecto al valor de la cultura en nuestras sociedades, a la presencia irremediable de la sociedad del espectáculo como realidad general en la conformación del marco social en el que vivimos y en el que la cultura termina pasando casi siempre a formar parte, una parte menor en cualquier caso del mundo del espectáculo, de la sociedad del espectáculo y también a cuestiones que derivan de temas estrictamente, por un lado ideológicos y por el otro lado económicos. Ideológicos en el sentido de que a partir de la eclosión del bloque socialista, del fin del socialismo real, de la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética y del discreto general de la izquierda, El ascenso del neoliberalismo implica también a partir de los años 90 una crítica muy severa por parte de quienes más lo defienden, pensemos en los Estados Unidos de Reagan o en la Inglaterra de Margaret Thatcher, al recorte de la participación directa del Estado en todos los sectores de la actividad económica y política, pero también de la cultura, que hace que esta deba ser considerada como cualquier producto de la economía de mercado más y por lo tanto que no necesita de la interacción directa del Estado. Esta es una política general que se mantiene en muchos países, aunque no es por supuesto el caso mexicano, donde la inversión estatal en cultura sigue siendo muy amplia y por lo tanto tiene efectos de corrección de lo que pasaría solamente en cuestiones de mercado. En cualquier caso, en este ambiente fluido, movedizo, líquido, como se le ha llamado también, nos encontramos frente a una serie de manifestaciones culturales que se confunden constantemente y los límites se rompen entre lo que es estrictamente cultura, entretenimiento, espectáculo, parándula en todos los sentidos. En épocas anteriores, para tratar de corregir esta situación, existía el prestigio natural de estos intermediarios culturales, que eran por un lado el periodismo cultural y por el otro, de manera muy clara, una variante de este periodismo cultural que era esencialmente la crítica cultural en medios, que durante mucho tiempo alcanzaron un estatuto de importancia central en la conformación de la opinión pública y su relación con las distintas manifestaciones de la cultura, que estaba basada en el prestigio acumulado, sea de los medios, sea directamente de las figuras que practicaban el periodismo cultural y que de alguna manera influían de manera clara y directa en la conformación de los gustos frente a la cultura en cada momento y sociedad determinada. Se trataba esa de una época en donde figuras clave y actores claves de la vida cultural tenían con sus opiniones una influencia real y directa en el consumo cultural, debido a esta acumulación de prestigio, de capital cultural que se revelaba en esta conformación de la vida cultural, que tenía desde luego muchas derivaciones, una vida cultural muy marcada también por las cuestiones ideológicas y de grupos culturales, pero que en cualquier caso contribuían a esa conformación de la opinión pública en temas de cultura. Figuras esenciales, pensemos simplemente en el caso más notable y mayor de esa época mexicana reciente, Octavio Paz, acumulaban un poder simbólico y un poder real gigantesco que determinaba cuál era su impacto en la vida cultural general. Lo mismo pasaba con ciertos medios, tanto impresos como audiovisuales. Sin embargo, poco a poco, sobre todo a partir de las crisis económicas de los años 80 y 90, esos espacios esenciales para la intermediación cultural comienzan a sufrir una erosión marcada por la falta de interés de los dueños de estos medios, por esa falta de diferenciación entre la cultura y el entretenimiento y por el desgaste ideológico mismo de estas figuras. Eso hace que un país como México, pero esto ocurre en muchos otros, marcado por una gran tradición de intermediación cultural, sobre todo a través de intermediación cultural en medios impresos, de suplementos, de revistas y en alguna medida también de secciones de cultura en los diarios que marcaban esa no solo agenda cultural, sino esa opinión pública cultural, comienzan a perder espacio y peso y posteriormente también empiezan a dejar de influir directamente en la conformación de este ambiente cultural. De una época marcada por una tradición riquísima de suplementos, nos encontramos ahora en una época en donde estos casi no existen. de una época marcada por las revistas como marca de grupos y de generaciones de manera casi ininterrumpida desde el siglo XIX hasta los años 90, a que queden sólo unas cuantas revistas cuya importancia en la discusión de los temas culturales centrales ha disminuido también enormemente, y en donde su vertiente ideológica, marcada y clara, termina por erosionar también el prestigio del medio en su influencia sobre el consumo cultural directo. En cualquier caso, México en el marco audiovisual se distingue por varias iniciativas importantes y novedosas que hacen que en esa comparación general con otros países no salgamos tan mal librados. Más allá de que durante mucho tiempo tuvimos un monopolio televisivo único, privado, Televisa antes de la aparición de TV Azteca y unos cuantos canales estatales, particularmente el canal 11 y el canal 13 y lo que después se convertiría con Inmevisión, hay que decir que hubo proyectos culturales interesantes, arriesgados, importantes en esas épocas. desde la experiencia del Canal 9 de Televisa hasta la importancia dada a la cultura, primero por Canal 11, y desde luego a la aparición en 1993 de Canal 22 y más recientemente de TV UNAM, va a marcar un espacio de cultura en medios sumamente importante, y en estos la propia presencia del periodismo cultural también va a ocupar un lugar importante, desde experiencias como hoy en la cultura, en Canal 11, hasta desde luego Noticias 22, en Canal 22, y distintos espacios informativos en TVUNAM y en los canales públicos de los estados. Y aquí también la televisión privada, en alguna medida, particularmente en Foro TV, actualmente en Televisa, y sobre todo, y de manera también, sobre todo en su primera etapa, en el canal 40 que se apropia TV Azteca, hay una serie de espacios dedicados también a la cultura y también en alguna medida en ellos un espacio también para el periodismo cultural. En cualquier caso, pese a ello, asistimos a que si bien sigue existiendo, sobre todo, secciones de cultura en los diarios, aunque a veces ha habido temporadas en que se confunden una vez más cultura con entretenimiento, con farándula, o experiencias como la del Universal, donde así ocurrió y ahora se ha regresado otra vez, y eso tú lo podrás contar mucho mejor, al modelo de volver a tener una sección cultural. Nos encontramos frente a una situación en donde la globalización actual de la cultura hace que estemos permanentemente sometidos a un mainstream de información cultural o aparentemente cultural, cultural o difuminada con el mundo del espectáculo, y frente a intermediarios que si bien existen y tienen un prestigio acumulado por años de trabajo, ya no influyen de manera tan determinante en los gustos del consumo cultural, que es mucho más caótico, mucho más anárquico y mucho menos previsible que en otros momentos. Los medios tradicionales, pues, en general se desgastan, los medios electrónicos dedican poco espacio al periodismo cultural, Si de por sí dedican unos cuantos minutos a la noticia más relevante del día, imagínense ustedes cuántos segundos dedica la televisión comercial en sus espacios noticiosos a hablar de cultura. No sé si exista la estadística, pero no sería malo medirla para tener una idea de cuántos segundos quizás en promedio se dedican al día para hablar de cualquier información vinculada con la cultura en televisión. A esto hay que añadir, desde luego, la aparición de los nuevos medios. La aparición de Internet en primera instancia y después de los blogs y de las redes sociales también va a transformar drásticamente la manera de enfrentarse al consumo cultural, que va a ejercer una influencia mucho mayor, al menos en micro comunidades muy específicas, pero en cualquier caso, en donde esa intermediación cultural a través de blogs, tanto institucionales como institucionales, y también a cuentas de Twitter o de Facebook, particularmente entre otras, tanto institucionales igualmente como individuales, que terminan creando microespacios de consumo cultural en donde la relevancia de estos medios sí es importante. En segundo lugar, quisiera, antes de hablar un poco sobre la experiencia del periodismo cultural en televisión que pude tener a lo largo de estos últimos cuatro años en Canal 22, insistir también en otro asunto. Estamos hablando todo el tiempo de periodismo cultural y esto seguramente lo habrán discutido en otras de estos foros, pero en cualquier caso hay que determinar qué significa exactamente. Sobre todo hay que escapar ya, y esto debe de quedar bastante claro, de la vieja noción de cultura entendida solo como alta cultura, solo como bellas artes y por lo tanto solo como la expresión del periodismo que se refiere a estos temas. En Canal 22 lo decíamos de otra manera, ¿cómo definir cultura? Pues solo en términos prácticos. A la hora de tener reuniones con Juan Jacinto y con todo el equipo sobre qué es lo que debe de transmitir un noticiero cultural, que se llama estrictamente así, llegábamos a la conclusión de que esos contenidos tenían que reflejar a todos los aspectos posibles de la sociedad a través de la cultura. No se significaba que el noticiero hablase de cultura por sí misma, sino que al contrario, utilizase la cultura como herramienta de interpretación general de la realidad. Esto hacía que cualquier tipo de fenómeno social, político, económico, pudiese ser también motivo del periodismo cultural cuando la perspectiva de la cultura fuese la que se utilizase para interpretar estos hechos que normalmente asociamos con el periodismo seca y no con el periodismo cultural. En ese sentido tendríamos que entender el periodismo cultural solo como una aproximación a toda la realidad y no como una especie de subcapítulo simplemente del periodismo. O sea, la cultura como perspectiva y nunca la cultura como contenido, que es particularmente importante. En este sentido, las consecuencias de esta crisis de la intermediación cultural son obvias. La imposibilidad para la mayor parte del público de distinguir los criterios con los cuales evaluar las distintas manifestaciones culturales en todos los sentidos. la imposibilidad de hacer llegar los productos aparentemente más difíciles o marginales al ámbito del mainstream, la imposibilidad de establecer contactos entre las periferias cuando el peso de la cultura central, sobre todo de origen anglosajón, lo permea todo en todas partes, y en donde el peso del mercado es cada vez más evidente y frente al cual no hay una fuerza clara que pueda permitir reajustar lo que la aparente falsa mano libre del mercado hace con los distintos productos culturales. Para decirlo en otros términos evolutivos, cualquier producto cultural es sobre todo un conjunto de ideas y como cualquier conjunto de ideas, ya lo decía el zoologo británico Richard Dawkins, las ideas se comportan como los genes o como los virus, es decir, que sobreviven en esta competencia brutal solamente las más aptas y las menos aptas se extinguen. Pero eso no quiere decir, evidentemente, lo mismo que pasa en términos evolutivos con las especies, que sobrevivan las mejores, sobreviven las más aptas. Y frente a esta aptitud de los productos culturales, a veces los más comerciales, los más contagiosos, los más virulentos, es frente a lo cual la intermediación cultural ocupa un lugar esencial que está actualmente en muchos sentidos en riesgo. Periodismo cultural en televisión, ahora en primera persona, hablándolo desde Canal 22. Como les decía, Canal 22 tiene un espacio esencial, ya no único, pero sí desde luego el más relevante todavía en nuestros días, de periodismo cultural. Tiene toda una dirección de noticias que se dedica al periodismo cultural, que produce varias series de programas, no solamente el noticiero, siempre con esa perspectiva, al mismo tiempo periodística y cultural. En términos institucionales, ¿qué se necesita para hacer este periodismo cultural en televisión desde una televisión pública? Bueno, primero eso, la defensa de ese carácter público del propio canal permite establecer también un área de noticias lo más independiente editorialmente posible de la dirección del canal mismo y por lo tanto también del gobierno en turno e incluso de la propia dependencia de la que depende Canal 22, el CONACULT. de una independencia editorial que queda garantizada tanto en el código de ética del propio canal como en el manual de noticias de la propia dirección de noticias de Canal 22, en donde se establecen toda esta serie de principios que son esenciales para poder hacer auténtico periodismo cultural en televisión. Desde un manual de estilo hasta un código de ética que regula las prácticas los periodistas del Canal 22, hasta la noción clara introducida por primera vez en televisión cultural en Canal 22, del derecho de réplica que ha sido ejercido ya en múltiples ocasiones en Canal 22. Por lo tanto, un espacio que no se pretende un espacio de comunicación social del Conaculta o de la Secretaría de Educación Pública, sino como un espacio derivado de una televisión que aspira a tener el carácter público, aunque como algunos de ustedes sabrán en México la figura de televisión pública no existe en la ley, por lo tanto es solamente una aspiración o un deseo, pero que en ese espíritu intenta entonces estar reflejando de la manera más diversa, más plural, la información cultural que hay en nuestro país. Ya lo decía antes, al lado de Canal 22 tenemos también experiencias como Canal 11 o como TV UNAM que ejercen de otras maneras distintas pero igualmente significativas no sólo la televisión cultural sino también distintas formas de acercarse al periodismo cultural en televisión. Mientras tanto, la televisión privada en nuestros días sigue oscilando en sus espacios habituales de noticias, en presentar muy pocas noticias estrictamente de cultura, casi siempre vinculándolas con el mundo de la farándula y en muy pocos casos dándole esa importancia, excepto en unos cuantos espacios importantes por su contenido, importantes por estar en la televisión privada, que ocupa en nuestro país, entre Televisa y TV Azteca, un porcentaje altísimo del share de la audiencia en pantalla, y que por lo tanto, aunque se encuentren en horarios marginales, tardíos en la noche, que casi parecería ser la condición natural inevitable de la cultura, sobre todo del periodismo cultural en la televisión privada, al menos existen unos cuantos espacios en este sentido, a los que ya hice referencia brevemente con anterioridad. ¿Qué desafíos se le presentan al periodismo cultural en televisión? Pues quisiera decir unos cuantos para que sirvan para, a partir de aquí, poder dialogar sobre estos temas. El primero, estar entre la mera agenda cultural y la verdadera intermediación cultural. Muchas veces pareciera entenderse que las noticias culturales son estrictamente decir cuál es la agenda cultural de la semana, como si la actividad esencial de esos pocos espacios derivados a la cultura es simplemente decir cuáles son las películas, las inauguraciones de exposiciones o los libros que se van a publicar o a presentar a lo largo de esa semana. Esta es una actividad importante en la televisión cultural, por supuesto, que no debe ser dejada de lado, pero que es solamente eso, una parte mínima del trabajo de periodismo cultural que debemos hacer. Es evidente que si hay pocos espacios en televisión para hablar de cultura, alguno de ellos tiene que ser para promover las actividades culturales que se llevan a cabo en el país, pero tendría que considerarse solamente esta agenda cultural como una parte importante, pero no exclusiva del periodismo cultural en televisión. La parte medular es otra, la que me refería anteriormente. Utilizar la cultura para interpretar la realidad mexicana, nacional, internacional que estamos viviendo, en donde evidentemente todos los géneros periodísticos que caben en el mundo audiovisual deben de ser ejercidos para tratar de llevar a cabo este trabajo de intermediación cultural, particularmente a través de esos dos instrumentos esenciales del periodismo en televisión, la crónica y el reportaje que abunden en los temas centrales de la agenda cultural, que no quiere decir, al referirme a centrales, que sean siempre los vinculados con el mainstream cultural, sino con aquellos temas que la propia diversidad como consigna general del periodismo cultural debe también intentar estar descubriendo esos espacios marginales que no aparecen casi nunca en el mainstream cultural. Esa intermediación llevada a cabo a través de los propios periodistas culturales que trabajan en los distintos medios, pero también de manera importantísima con la incorporación de la nómina más plural posible de colaboradores provenientes del mundo mismo de la cultura. No podemos entender ya el periodismo cultural que se ejerza solo unilateralmente desde el medio hacia las audiencias. Necesitamos tanto la retroalimentación de las audiencias y de ahí viene la importancia de figuras como el defensor del televidente también aplicado a temas de información cultural en televisión, como por supuesto de la propia comunidad cultural que tiene que participar activamente en la promoción, pero sobre todo en la formación de líneas críticas en la opinión pública para reflejar esa riqueza y esa diversidad de la propia comunidad cultural a la que sirve. Un noticiero como Noticias 22 tiene un público doble muy claro. Por un lado, el público general, aquel que espera servirse de la televisión cultural como ese intermediario que le permita conocer mejor la realidad cultural y la realidad en general a través de la cultura. Pero también la propia comunidad cultural del país, en todos sus niveles y en todos sus sentidos, debe ser parte esencial de esa colaboración y de esa acción de intermediación cultural. Un segundo desafío está, por supuesto, y es una consecuencia de lo anterior, entre la mera comunicación social y la expresión ciudadana. Entre la tentación constante de los distintos órganos de cultura, federales y locales, de valerse de la televisión cultural solo para promover su propia agenda de política cultural, y por el otro, hacia las expresiones ciudadanas que se oponen a ella. Es evidente que la televisión cultural y el periodismo cultural debe reflejar cuál es la política cultural del Estado, tanto a nivel federal como local, pero también es claro que debe de darle espacio a todos aquellos grupos y actores que fuera del aparato del Estado, que ejerce un presupuesto en nuestro país muy grande en términos de cultura, son capaces de proponer iniciativas distintas o incluso, evidentemente, de oponerse a las iniciativas de la propia política cultural del Estado a nivel local y federal. Esta experiencia del periodismo cultural como intermediación cultural es esencial. Quisiera también referirme a esto con estos desafíos, con un par de desafíos más. El desafío que le llamo de cómo escapar al crimen perfecto. Cuando llegué a trabajar en Canal 22, todos mis amigos o muchos de mis amigos me hacían el chiste de que el Canal 22, Noticias 22, es el perfecto lugar para cometer el crimen perfecto. Es decir, decían, uno puede asesinar a una persona en el noticiero de Canal 22 y jamás se atrapará al culpable porque nadie lo vio nunca. ¿Cómo escapar a esta idea del crimen perfecto? Es decir, ¿cómo hacer que aumente la audiencia de un noticiero cuya vertiente y diferencia frente a los noticieros generales? es ese perfil cultural para tratar todos los aspectos de la realidad. Bueno, puedo decirles que después de cuatro años de trabajar, trabajando intensamente en esta, que es una de las grandes preguntas referidas a los departamentos del periodismo cultural en televisión, las respuestas no son fáciles y la experiencia no es fácil. Con Juan Jacinto, con Laura Barrera, con todo el equipo de Noticias 22 a lo largo de estos cuatro años y desde que existe el noticiero, y creo que ahora desde luego lo siguen haciendo en la nueva administración, es intentar todos los modos de evitar esa vieja constante consigna de que la cultura es siempre aburrida, la cultura en televisión es doblemente aburrida y un noticiero cultural es triplemente aburrido. ¿Cómo? Pues a través justamente de, por un lado, darle mucha más importancia en efecto a lo visual y no solamente a la parte vinculada con la crítica verbal que se hace de las distintas actividades culturales, con incorporar elementos constantes de rapidez, pero que al mismo tiempo no eludan la profundidad en el tratamiento de los temas, el ejercer un foco constante en la narratividad de las historias que se presentan en televisión, en construir un arco dramático general para el propio noticiero que permita que funcione como un todo, pero que permita también lo que creemos, revisando los índices de audiencia, ocurre más con un noticiero cultural, que es la influencia del zapping en televisión, la influencia del zapping en las noticias culturales. No imaginar, es muy poca, esa es la realidad, digamos, de las cifras, la audiencia que ve un noticiero cultural de una hora o de media hora entero, pero sí es mucho más el que logra ser atrapado por unas cuantas noticias que también deben de ser autosuficientes cada una más allá del arco narrativo general. En segundo lugar, vincular mucho más al noticiero cultural, al periodismo cultural con la realidad misma En efecto, las veces en que se demostraba que la audiencia de Noticias 22 era mayor Era cuando desde una perspectiva cultural se trataban temas mucho más generales, más propios de la agenda general del país Cuando se tocaban temas vinculados con la actualidad social y política, con temas tan terribles como el narcotráfico y la violencia que sufrimos, con las elecciones, con la influencia, desde la perspectiva cultural, era evidente que esa perspectiva que no se encontraba en ningún otro lado, enriquecía enormemente al noticiero y esto se reflejaba muy claramente en las audiencias del mismo. También la variedad y la interlocución y el diálogo entre los colaboradores distintos del noticiero. O sea, la posibilidad no solamente de un trabajo unilateral de crítica, sino de contar con voces encontradas distintas refiriéndose al mismo producto cultural, animar la discusión y por lo tanto el talante crítico de los profesionales que aparecen en la pantalla y por lo tanto tratar de contribuir a la que me parece que es la función esencial de la televisión pública, de la televisión pública en México y por lo tanto de la televisión pública cultural como Canal 22, que es la formación de audiencias críticas. Yo siempre lo dije, no hay que eludir la relación de la televisión pública con la televisión privada. La televisión pública tiene esa función de formar audiencias, que a veces son audiencias que luego puedan exigirle mayor calidad, mayor tiempo dedicado a la cultura, a la televisión comercial, que ocupa un espacio tan preponderante en nuestro medio. Por supuesto, lo otro tiene que ver también con la interacción con el público Y ahí la vinculación del periodismo cultural en televisión con las nuevas tecnologías Hace también cambiar la perspectiva En cierto momento yo decía que Canal 22 debía de dejar de ser llamado un canal de televisión Para ser llamado un canal de producción audiovisual que sirviese para alimentar tanto la propia pantalla de televisión como los distintos productos derivados de esta, las redes sociales y el internet en primera instancia. Esa retroalimentación cultural ha sido riquísima para transformar esa dirección unilateral del periodismo cultural en un canal como el 22 y yo creo que es una de las posibilidades que le quedan a esa televisión cultural actual de alcanzar otra vez un grado importante de intermediación cultural válida. ¿Qué futuro puede esperarle al periodismo cultural por televisión? Bueno, creo que es indispensable que el Estado siga fomentando la acción del periodismo cultural televisivo en sus distintos medios. Esta corrección de la lógica simple del mercado es imprescindible para que sobrevivan los intermediarios culturales y sobreviva, por tanto, la posibilidad de conformar una opinión pública plural, variada, informada y crítica sobre la realidad cultural de nuestro país y del mundo. En segundo lugar, que estos canales públicos contribuyan también a la conformación de una televisión privada que le conceda mayor espacio también a la perspectiva cultural para tratar los temas que normalmente les importan, la formación de audiencias críticas. Si esto no se llevase a cabo, tendríamos una perspectiva casi catastrófica, el que el periodismo cultural en televisión se vuelva cada vez más marginal y que termine eventualmente por desaparecer como han desaparecido ya prácticamente los suplementos culturales en los periódicos. en donde estaríamos en una situación de desamparo cultural gravísimo, porque solamente nos quedarían de un lado las importantes pero limitadas secciones culturales de los periódicos y las nuevas tecnologías directamente para quienes pueden todavía en un país como el nuestro utilizarlas, dejando a una gran parte de la población sin ellas. No debemos olvidar, y aquí también siempre lo decía, rompiendo una lanza por Canal 22, que para buena parte de la audiencia de Canal 22 en todo el país, Canal 22 era la única aproximación a la cultura que tenían sus televidentes. En muchos lugares del país, no desde luego en la capital de la República, no aquí donde tenemos instituciones fantásticas, pero en muchos lugares la única aproximación de buena parte del auditorio de Canal 22 a la cultura era esta, la propia televisión. no debemos considerarla nunca irrelevante, sino como un instrumento de transformación y de ascenso social. El más grave problema que enfrenta nuestro país, a mi modo de ver, no es la violencia, es la desigualdad en todos sentidos. Y la desigualdad en el orden cultural es también gravísima. Y la mejor manera de atacar la desigualdad en términos culturales sigue siendo, hasta el día de hoy, en nuestro país, la televisión. Y solo un periodismo cultural profesional, arriesgado, plural, crítico, podrá contribuir a que este grave problema de desigualdad cultural pueda llegar a solucionarse, lo cual puede incidir en mejorar las condiciones de equidad general de la población, y eso a su vez contribuirá a eliminar también muchos de los otros problemas que sufrimos, la violencia incluida. El otro momento esencial de intermediación cultural en donde se forman las audiencias y los públicos es evidentemente en la educación formal y ahí es donde tenemos más graves problemas en el sistema educativo mexicano, pero esto no es exclusivo de México tampoco, que todavía se ha cerrado por completo a tratar de servir como un formador crítico frente a la realidad audiovisual y de las nuevas tecnologías. Es imprescindible que de la misma manera como la educación formal intenta formar ciertos gustos críticos en ámbitos como la literatura, la política o la historia, en la educación formal se den también herramientas a los niños y a los jóvenes para enjuiciar a los medios audiovisuales y a las nuevas tecnologías. Mientras no hagamos esto, otra vez carecemos de una juventud con herramientas suficientes para poder distinguir lo que vale la pena de lo que no, lo que debe consumirse de lo que no en los medios audiovisuales. Esta reforma en la educación en todos los niveles que es necesaria, tendría que incluir también una reforma de planes de estudio para que los criterios posibles de cómo enfrentarse al mundo audiovisual que tienen los jóvenes todos los días enfrente, sea una realidad cotidiana. Muchas gracias. Bueno, pues muchas gracias a Jorge con su ponencia. Y bueno, pues vamos a continuar con Luis Miguel González para que él haga una réplica de esta ponencia. Estamos aquí en la mesa. Para la gente, esta sesión del seminario de periodismo cultural está siendo transmitida vía streaming por internet. Entonces, para quienes apenas se han conectado, pues estamos aquí en la mesa de los dilemas del periodismo cultural por televisión. Y bueno, pues vamos a escuchar entonces a Luis Miguel González. Bien, lo primero es un honor estar contigo, Julio, contigo, Jorge, con ustedes allá. Es todo un reto hablar después de Jorge Volpi, en buena medida como comentarista, porque el mayor reto es no decir lo que ya dijo y decir lo peor. trataré en ese sentido de hacer una interpretación a partir de cómo se entrelazan sus preocupaciones por hacer periodismo cultural con mi propia experiencia en periodismo especializado y trataré de manera breve de cerrar la brecha o tender un puente. Tengo buen rato participando en diálogos sobre periodismo y permanentemente la palabra que aparece como código secreto es nostalgia. Hay una terrible nostalgia siempre que hablamos de periodismo, yo diría, hay una nostalgia por lo que fuimos o por lo que fue, nostalgia por lo que no hemos sido, nostalgia por lo que otros son, y por supuesto una nostalgia por un futuro que se nos está yendo. En ese sentido, creo no exagerar al calificar la conferencia, la charla de Jorge Volpi, como una disertación llena de nostalgia. Hay una serie de reflexiones que permanentemente aluden a decir, esto que somos pudo haber sido de otro modo. Y es imposible decir que no tiene razón. Cuando vemos tanto los recursos económicos, recursos humanos, que este país ha dedicado a un proyecto cultural a largo de décadas, nos dice, podemos estar mejor. Tenemos una política cultural desde el gobierno que no termina de funcionar, un mercado que tampoco funciona muy bien. Decía Jorge en algún momento, el Estado como corrector del mercado, dicen los neoliberales, el mercado como corrector de la lógica del Estado. No funcionan ninguna de las dos. Ni el Estado está corrigiendo al mercado, ni el mercado está corrigiendo los excesos del Estado. Creo que es parte del cuadrilátero en el que se sube a hacer su round de sombra Jorge. Él habla de la crisis de la intermediación o de los intermediarios, en el caso del periodismo cultural. hay que decirlo, es una crisis que caracteriza a todo el periodismo. La idea del medio como un intermediario privilegiado, ineludible, obligatorio, está en bancarrota. No quiere decir que no exista la intermediación, pero ya no es obligatoria. Y gracias a esa pequeña corrección, vamos a ir primero sin táctica, pero que tiene mucho que ver con la realidad, estamos entrando a un panorama totalmente nuevo. Es muy difícil imaginar lo que era este país hace 20, 30, 40 años, para los que están jóvenes, me doy cuenta que la mayor parte de la audiencia es muy joven, cuando decíamos, bueno, había grandes sacerdotes culturales que literalmente podían definir lo que la gente iba a leer con un porcentaje de arbitrariedad error muy bajo, digo porcentaje de arbitrariedad muy alto y porcentaje de error muy bajo. Existía esta cosa de una mafia cultural o varias mafias culturales que en última instancia determinaban buena parte del consumo cultural de la alta cultura. Esto ya no digo que no exista, pero está en cuarto menguante. Lo que tenemos es el consumo es mucho más libre, mucho menos condicionado por los intermediarios. Y yo me atrevería a decir, la propia figura de los sumos sacerdotes, los grandes críticos, los grandes santones, pues va en retirada. Uno ya no necesita necesariamente la bendición de alguien para leer algo o su visto bueno para dejarlo de leer. En ese sentido, a pesar de que hay una nostalgia por lo que hemos sido, por lo que fuimos, yo también diría, hay buenas cosas en esto que hemos dejado de ser. Comentaba antes con Héctor Feliciano, con Jorge Volpi, antes de subir aquí, ¿por qué unos periodismos especializados están sufriendo una crisis más fuerte que otros? Vamos a decirlo con claridad, la crisis del periodismo tiene varios adjetivos o varios apellidos, y la crisis del periodismo cultural tiene formas muy diferentes a la crisis del periodismo económico o a la crisis del periodismo tecnológico, político, etc. Y conveníamos con Héctor Feliciano, la crisis del periodismo cultural empezó mucho antes de las nuevas tecnologías. Probablemente las nuevas tecnologías le dieron el tiro de gracia o algo por el estilo, Pero la crisis del periodismo cultural empezó con la confusión terrible entre cultura y farándula y, por tanto, la confusión en la producción de material cultural que básicamente era farándula disfrazada de alta cultura. Me refiero con esto no sólo a lo que es obviamente farándula, farándula al cuadrado, en el conde, etcétera, sino el acercamiento farandulero a personajes de la alta cultura, Francisco Toledo, Carlos Fuentes, etcétera. Desde ahí ya teníamos una crisis. ¿Qué es lo que desde mi punto de vista ocultaba una buena parte de esta crisis? los mecanismos de financiamiento del periodismo estaban más o menos intactos. En buena medida porque para una marca gubernamental seguía siendo aparentemente un buen negocio colocarse cerca de un producto cultural. ¿Qué es lo que cambia con los nuevos medios, en particular con los medios digitales, pienso internet en particular? Que es mucho más fácil medir. De tal manera que ahora alguna persona responsable, suponiendo que los haya, que estén midiendo dónde colocar el dinero, pues simplemente tiene que llegar a un punto donde dicen cuántas personas están viendo qué cosa y cómo justifico que el presupuesto esté en este lado y no en aquel. Decía muy bien Jorge, y es una idea que quiero recurrir a ella mientras esté hablando aquí, la idea del Estado como corrector del mercado. Evidentemente no se trata de que la política pública, el dinero o los patrocinios gubernamentales solo premien lo que ya el mercado está decidiendo que es una idea apta, en palabras de Richard Dawkins. Si no han visto, me imagino que hace referencia a Jorge, hay una conferencia del ENPEP que se llama El sexo de las ideas, es espectacular, me imagino que... Pero en última instancia es por qué una idea sobrevive y por qué otra no. Y en última instancia creo en la disertación de Jorge, entender, hay una rebelión en términos de decir, sí se puede corregir, es decir, no hay una fatalidad que las ideas que están sobreviviendo sean las que tengan que sobrevivir, O dicho de otra manera, que las ideas que están muriendo, que están teniendo menos atención, menos audiencia, tienen que morir. Esa es parte de la política cultural. Y no se me ha ido el rollo, estamos hablando de periodismo cultural. ¿Cuál es la relación entre periodismo cultural y política cultural o mercado cultural? Pues yo diría, en este momento es un conjunto vacío. Hay muy poco trabajo en serio para atender estos puentes de crítica, de exploración, de investigación. Por desgracia, cuando hablamos de buenos ejemplos, estamos hablando de excepciones, no de una práctica dominante. Cuando estamos hablando de que los buenos ejemplos son ejemplos de heroísmo, no hay que perder vista que el heroísmo por definición es momentáneo. No puede uno esperar hacer un ecosistema de periodismo cultural a partir de héroes. En ese sentido, me parece, uno de los grandes retos es simplemente construir un periodismo cultural que sea capaz de entender cuál es la lógica de la política cultural, cuál es la lógica del mercado cultural. Y cuando digo mercado, quiero decir cuánto valen las cosas, cuánto valen, cuánto cuestan, quién las paga. Mucha gente, cuando uno es de los que llegan, yo trabajé mucho tiempo en un periódico de Guadalajara antes de venir acá, y había dentro de los aspirantes a periodistas culturales, había dos grandes bloques, gente verdaderamente interesada en la cultura, muy leídos, digamos, con mucho entusiasmo, y había gente que simplemente estaban haciendo cultura porque querían estar en un lugar donde no tenían que lidiar con números. En algunos casos querían no lidiar ni con números, ni con cosas tan feas como la política. Decían, yo quiero contar cosas que no, vamos a decir, que estén de espaldas a un país donde la clase política básicamente apesta, yo estoy por encima de eso. El hecho es que periodismo cultural implica también, desde mi punto de vista, entender la naturaleza de los conflictos y, por supuesto, saber irrestar. Una buena parte de la transformación del país no está registrada en buena medida porque no hemos tenido ojos para verlo. Y eso vale para tele y vale para prensa. ¿Cuál es la mayor dificultad o la dificultad adicional de periodismo cultural televisión, no lo mencionó Jorge, pero el régimen de propiedad de las televisoras hace mucho más difícil o reduce mucho más el margen. De tal manera que, decía él, bueno el reto en Canal 22 es no confundir lo que es la tarea del Estado con lo que es el trabajo de la estación o del canal de la productora, diría. Pero, vamos a decir, una buena parte de la restricción a lo que se puede decir desde la televisión en este país, pasa porque los regímenes de propiedad, en última instancia, dependen de una bendición estatal. Y uno diría, bueno, ¿por qué eso va a ser una limitación en cultura que es la última de las trincheras? Pues porque en buena medida la comunidad más crítica con mayor perspectiva en este país es la comunidad que consume cultural vorazmente. De tal manera que a pesar de que no son las secciones que tienen más lectura, a pesar de que no son los artículos más leídos, son probablemente los artículos que pueden ir más a fondo a ayudarnos a entender qué está pasando en este país. Decía Jorge, la crisis que vivimos no es solo una crisis de violencia, es una crisis de desigualdad. Hay miles de formas de definirla, pero la capacidad de definirlo con riqueza no lo vamos a encontrar seguramente en las páginas de periodismo económico, seguramente no lo vamos a encontrar en las páginas de periodismo deportivo y de espectáculos. Es parte de lo que uno esperaría del periodismo cultural, este ensanchamiento de visión país, que no es necesario decirlo, nos está haciendo mucha falta. ¿Por qué? Decía yo al abrir este larguísimo paréntesis ¿Por qué la crisis del periodismo cultural es peculiar? En parte porque tiene un ciclo muy diferente de otras crisis de periodismos El periodismo económico tiene su propia dinámica está viviendo sus propios momentos El periodismo tecnológico probablemente atravese mucho más una crisis de escasez de recursos humanos para reportear que de noticias o que incluso de presupuesto. De tal manera que cada ventana que abramos, cuando ponemos la palabra crisis, periodismo, nos va a llevar a diferente lugar, en algunos casos a diferente planeta. Me costó mucho trabajo escuchando a Jorge entender o encontrar estas pepitas de oro sobre una visión optimista de futuro. Evidentemente no se lo proponía. Su trabajo aquí en este cuadrilátero no es romper lanzas por el futuro, no tiene por qué salir optimista. Pero en última instancia me parece que no es una casualidad que nos cueste tanto trabajo imaginar el futuro. En buena medida porque el presente está siendo tan intenso, tan exigente, que cualquier intento de atisbar a lo que esto puede ser en dos, tres, cuatro, cinco años, nos lleva normalmente a hacer un enorme listado de restricciones, de problemas, de condicionantes, y del otro lado, una pequeña lista de potenciales. Él mencionaba entre las cosas potenciales, las redes sociales, la emergencia de nuevos públicos y nuevos productores de contenidos en las redes sociales. Es un argumento a favor del futuro. Mencionaba, aunque no lo presentó así, la tendencia a institucionalizarse en el caso de Canal 22 y en la mayoría de los medios. aunque no nos guste lo que estemos viendo, lo que hay que reconocer es que hay un esfuerzo por poner las cosas en blanco y negro, en poner reglas del juego. Nos falta todavía pasar de reglas del juego que son buenas intenciones a reglas del juego que se conviertan en mecanismos para detonar acciones sostenidas y virtuosas. Pero creo que hay un avance en eso. Digamos, Canal 22 no es el único que ha trabajado en un código de ética, en un manual de estilo, en institucionalizar. Tenemos el caso, pienso en Radio Universidad de Guadalajara, pienso en algunos subsistemas de producción y también, por qué no decirlo, en algunas empresas privadas. hay un afán por poner por escrito y tratar de dar continuidad, defender al equipo profesional de los malos desenlaces por lado del gobierno, por el lado de la propia empresa. Estamos empezando, pero es una parte del futuro. Me dejó con curiosidad en parte por su doble papel, la idea de cuál es el papel de los periodistas y cuál es el papel de los intelectuales en el periodismo cultural. Lo voy a decir de esta manera, uno piensa siempre en los periodistas como en los soldados de tropa, incluso, veo que le da risa, hay muchísimos intelectuales que no le conceden al periodista el derecho o la capacidad de pensar, básicamente esperan que sea una especie de máquina registradora, y el reclamo es por qué pusiste eso si no es exactamente como lo dije, como si no tuvieran la capacidad siquiera de convertir una verborrea en tres párrafos. En buena medida, el papel de los periodistas de a pie y su interacción con los intelectuales es uno de los grandes temas desde mi punto de vista para el periodismo cultural. No me gusta, lo confieso, es una formación profesional, yo nací al oficio como reportero, no me gusta que cualquiera que escribe una columna diga que es periodista. El periodismo requiere mínimo un manejo de géneros, requiere un compromiso con la parte más humilde del oficio que es poner la grabadora para que otro hable. Me parece que en algunos de los buenos casos de periodismo cultural que tenemos en México, predominan los intelectuales y faltan los periodistas. Entonces, sí hay cultura, por supuesto, pero no estoy tan seguro que haya buen periodismo. Y me parece que es un tema, digamos, si la verdad vamos a enterarnos automotrices, requeremos ahí una especie de realineación y balanceo. Pero en cualquier caso creo que son los grandes desafíos y creo que en tele pasa más. Es muy frecuente en el periodismo cultural que uno ve en la tele ver a tres señores sentados en la mesa parecida a esta, hablar y hablar y hablar. Y con frecuencia hablar de situaciones en las que no han tenido, hay veces ni la curiosidad de googlear. Repiten lo que un medio dijo y hay veces repiten el puro titular. Ni siquiera se meten a cualquier tipo de problematización. Evidentemente no estoy en contra de la participación de los intelectuales en los medios, pero sí me parece que es necesario una redefinición de los roles. Me parece que a ellos no les vendría mal reportear tantito más y a los reporteros no les vendría mal pensar un poco más Hay un intelectual que para mí es fundamental en este momento, Joseph Nye Él es autor de un concepto que para mí es probablemente el más potente que hay para explicar muchas de las cosas que estamos viendo que es el soft power dice, olvídense de los ejércitos olvídense incluso de los bancos el mundo está dominado por las ideas y en buena medida quien es capaz de construir una narrativa alrededor del mundo es el que gana la guerra la guerra cultural otra de las cosas que dice Joseph Knight, que me parece que es pertinente dice, no solo el mundo está viviendo un movimiento pendular del oeste al este digamos, del eje atlántico al eje pacífico sino está viviendo lo que él llama la dilución del poder. La idea de que está muy claro que el poder pertenecía al gobierno y a los corporativos es cada vez más absurda de cara a lo que ocurre con las redes sociales. Insisto, él está argumentando en particular en torno a algo que es quién construye la narración de un país. Pues básicamente lo construimos entre todos. Cuando dice Jorge, la crisis de la intermediación, una parte de esta crisis de la intermediación tiene que ver con este proceso de dilución o difusión del poder desde los lugares tradicionales hacia la gente como ustedes, que no sé cuántos de ustedes son ciudadanos comunes y corrientes, pero hacia ciudadanos comunes y corrientes. Este fenómeno es muy importante para entender el futuro del periodismo. Decía Jorge, y me disculpo con él y con ustedes si lo recupero mal, pero la idea de una buena parte del papel de los medios, o yo diría los criterios de calidad con los que tenemos que evaluar los medios, es qué tanta sensibilidad ambiente tenemos, qué tanta capacidad tenemos para percibir lo que a ustedes les preocupa, lo que a ustedes les interesa, y por supuesto las ideas, que están no necesariamente en los lugares donde uno siempre las busca. Decía y con esto concluyo que no es casual cuando hablamos de periodismo, yo diría cuando hablamos de este país, que predomina la nostalgia y palidece el futuro. Voy a citar una frase que no recuerdo quién es, pero me gusta mucho, que dice lo malo de que el futuro está en nuestras manos es que nuestras manos están muy debilas. Muchísimas gracias. Pues muchas gracias Luis Miguel y bueno pues solamente para tratar de hacer una muy rápida síntesis de lo que aquí se ha dicho, voy a tratar de recuperar algunas de las ideas que ya planteó Jorge, y bueno, este último que oímos de Luis Miguel, solamente para que a partir de eso empecemos a hacer un diálogo, primero quizá entre Luis Miguel y Jorge, y después podamos hacerlo también con las personas que están aquí en el auditorio, y también con quienes nos están viendo a través de internet, que están enviando sus preguntas, sus inquietudes, y en fin, bueno, Jorge, de entre lo más destacado que me pareció que tocó, estuvo el asunto de la crisis, él hizo una explicación muy amplia sobre lo que él plantea como la crisis de los intermediarios culturales, la crisis de las figuras culturales de prestigio, el cambio de los gustos en el consumo cultural, que se han vuelto más anárquicos y mucho menos predecibles entre la gente que consume periodismo cultural. Él planteó una idea muy interesante de lo que debe de ser la cultura en los medios de comunicación, específicamente en la televisión, de la cultura abordada como, la cultura entendida como una perspectiva y no como contenido. Entre los puntos que él comentó sobre los retos del periodismo cultural en televisión, pues algunos de los más destacados podrían ser la necesidad de la colaboración de la comunidad cultural para fomentar la creación de una sociedad crítica y cómo hacer que aumente la audiencia en productos creados por un canal de televisión cultural o cómo evitar el crimen perfecto cuando nadie está viendo ese programa de televisión. Y bueno, pues también vincular a los noticieros culturales con la actualidad del país precisamente como una de las herramientas para crear audiencia, crear rating, vincular con la sociedad, crear interés. Y por supuesto una cosa que también me parece fundamental de lo que estuvo platicando, exponiendo Jorge, es la necesidad o la misión ante todo de un canal cultural para la formación de audiencias críticas. Bueno, pues de Luis Miguel creo que no hace mucha falta estar como haciendo la síntesis, lo acabamos de oír, haciendo la réplica a Jorge, que más que réplica me parece que es así como reafirmación o un poco la extensión de algunos puntos que Jorge ya estuvo planteando, está muy de acuerdo Luis Miguel en muchas cosas, Pero bueno, como mi papel es un poco aquí fomentar la discusión, pues voy a amarrar un poco las navajas para que realmente podamos entrar en una discusión. Lo que oímos, por ejemplo, de la misión de un canal cultural a partir de la ponencia de Jorge fue muy interesante. Él fue director de Canal 22, estuvo ahí al frente sacando adelante el canal, creando nuevos proyectos. Algunas de las cosas que aquí planteaba, los puntos que planteaba Jorge, pues quienes son seguidores del Canal 22, audiencia del Canal 22, muchos de ustedes seguramente reconocieron algunas cosas, pero quizá algunas otras no. Entonces, Luis Miguel, por ejemplo, tú podrías, ¿identificaste realmente todas estas cosas que decía Jorge de la misión de un canal cultural con el trabajo que Jorge hizo al frente de un canal cultural? Voy a decir que no, porque la pregunta está. Quiero decir, al final, un producto cultural en particular, un canal, un periódico, en buena medida hay muchas cosas que quedan en este enorme purgatorio que son las buenas intenciones no realizadas. También hay que decir, el periodo que duró Jorge en el canal es relativamente corto, lo digo en términos de lo que uno espera de muchos de esos proyectos, que haya continuidad. Y en ese sentido, que es lo que sí vemos de Canal 22, creo que una buena cosa que hizo Jorge Volpied, deja algunas cosas que sí funcionaban y hace su propia interpretación de algo que ya venía. Me parece que una cosa que parte de lo que me estás preguntando lleva a cuál es la responsabilidad de un servidor público. Una buena parte es retomar lo bueno que recibe y garantizar que una parte de lo bueno que está sembrando esté blindada para el que viene. Me parece que sí veo Canal 22 como un proyecto que va mejorando en el tiempo. Digo, lo digo con franqueza, no conocía a Jorge hasta, bueno, nos habíamos visto una vez, pero lo quiero decir es, algunas cosas son por Jorge Volpi, otras a favor de Jorge Volpi. Hay un grupo profesional que está trabajando, que en ese sentido sería muy arrogante de parte de Jorge o de cualquiera que dirige un proyecto, es decir, aquí está mi huella. Porque en dado caso lo que es, es un equipo que está trabajando. Y sí creo que se nota que hay un equipo profesional bien hecho. No sé si contesté y si desamarré la navaja. Bueno, eso va a ser muy interesante, que el público a lo mejor nos dé su opinión después, para ver qué opinan de lo que expuso Jorge y de lo que expone también Luis Miguel. De las cosas que decías tú, Jorge, y tú siendo ambas partes, estuviste al frente de Canal 22, estuviste haciendo periodismo desde esa trinchera, y al mismo tiempo eres escritor, eres intelectual y hablabas sobre la necesidad fundamental de que hubiera vinculación entre la comunidad cultural y los medios enfocados a periodismo cultural. Es interesante, y tú expónlo, desde mi punto de vista y desde mi experiencia en medios de comunicación, cómo a partir de que empezaron a haber becas para los creadores, empezamos a ver la deserción de muchos creadores, que eran gente muy importante en los medios de comunicación, en periódicos, quizá no tanto en medios electrónicos, porque en ese entonces los medios electrónicos no estaban tan desarrollados, Pero sobre todo en medios periodísticos, en medios impresos, se notó la deserción, ¿no? Ya tenían su beca, entonces ya no les preocupó tanto tener la columna, o no les preocupó tanto hacer la entrevista, o no les preocupó tanto hacer la investigación. Siento yo que fueron desertando, tanto como tropa como como capitanes, porque muchos de ellos estuvieron al frente dirigiendo, en fin, ¿no? Y se ha hablado en algunos momentos de que estas becas ya son casi casi un asunto asistencialista, es decir, ya han quizá incidido mucho en un gremio para que ya no tengan necesidad de vincularse, de buscar, de tener esa inquietud por hacer otras cosas mucho más vinculadas con la sociedad. ¿Tú qué nos podrías decir de este asunto? Bueno, yo creo que de lo que hablas es de, no digamos aquí en este sentido explícito, crisis de los intelectuales en la televisión cultural. Es más bien, digamos, la transformación del papel del intelectual tradicional a la francesa o a la latinoamericana de siempre, que se acaba, o se está acabando, quedan los últimos, y pasamos a una época completamente distinta, que es a la que se refería Luis Miguel anteriormente. Yo no creo que la aparición del Fonca tenga mucho que ver con esto, porque es un fenómeno general también, no solamente mexicano, sino digamos de las culturas que tenían este tipo de intelectuales, es decir, de toda América Latina y de los países latinos de Europa, donde el papel de un intelectual central opinando, no sobre cultura, si por el contrario, opinando sobre todo con autoridad, se ha ido erosionando enormemente. Que tiene que ver con muchas de las cosas que hablábamos antes, pero sobre todo con el final de la idea del intelectual engagé, del intelectual comprometido. Tras otra vez la caída del muro de Berlín, el descrédito del socialismo real, la idea del escritor como vanguardia de la sociedad prácticamente ha desaparecido. No en nuestro caso, porque todavía tenemos unas cuantas figuras que ocupan ese espacio. Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa son los máximos exponentes todavía de esa manera de ser intelectual público en América Latina o en el orbe hispánico completo. Y que ahora ya no se puede. Que tiene que ver con el fin de las ideologías, si lo podemos llamar así, el fin del socialismo real y el descrédito de esta idea del intelectual comprometido, pero tiene también que ver con la aparición de las nuevas sociedades democráticas más plurales y más caóticas a las que hacía referencia también Luis Miguel. En épocas como la nuestra, se pasó rápidamente de la idea de los mandarines, la vieja expresión que usaban los franceses, a la idea de que todo el mundo puede opinar de todo. Entonces, claro, una de las consecuencias es esto que Jorge Castañeda ha llamado la opinocracia, que ha sustituido a los intelectuales. Ahora, digamos, desde que llegamos a la época democrática en México, hay esta transformación. Antes, el régimen priista mantenía una relación muy particular con el mundo intelectual y a la inversa, una relación muy perversa que tenía lados muy positivos, pero que también tenía lados muy oscuros. Cuando se termina el régimen priista en México, el PAN, que curiosamente es un partido fundado por intelectuales, pero que después a los intelectuales no les han importado nunca, incluso teniendo a veces intelectuales en posiciones prominentes, como Carlos Castillo Peraza, se termina este tipo de relación, que hay quien la añora todavía la época del viejo priismo y su relación con los intelectuales, la época en que surge toda esta política cultural del Estado a raíz de la idea revolucionaria, y que todavía se mantienen muchos sentidos y que provoca una política cultural de Estado muy fuerte. Pero en cualquier caso, los intelectuales comienzan, ellos por una parte a desertar, pero también la sociedad a dejar de verlos como esas figuras de vanguardia. O sea, sí lo vemos todavía con Mario Vargas Llosa o con Fuentes para estar de acuerdo o en desacuerdo con ellos, pero con casi cualquier otra figura que opina, no es más que uno más que opina, entre un concierto dominado ahora por los periodistas y por los politólogos. Con esto creo que perdimos en estilo, porque cuando los que opinaban eran Octavio Paz o Carlos Fuentes o Carlos Monsiváis, teníamos además de la opinión, la brillantez misma de la opinión, pero en teoría debíamos de haber ganado un poco en profundidad y en especialización en ciertos temas, que no siempre es así. Si llegamos a esta época en donde todo el mundo opina de todo, es una consecuencia más de esta desaparición de estos intermediarios, en este caso no solo culturales, sino que eran generales. Sin duda la creación del FONCA Que es el sistema de apoyo directo La creación más importante que hay en el mundo Tiene consecuencias pero no creo que sea esta una de ellas Me gustaría más que disentir Tantearlo, problematizarlo Creo que si hay un tema De mercado laboral que valdría la pena investigarse. Pero vamos a ponerlo en términos muy simples, no voy a decir nada que ustedes no sepan, pero tienes más o menos una ecuación que tiene estos elementos. Los medios pagan mal, en particular pagan mal a los periodistas, no a los columnistas. El gobierno ofrece becas que en algunos casos sí compensan a penitas, pero en otras son muy generosas, porque hay varios tabuladores, etc. Al final, a mí me parece que es muy interesante lo que planteas, Julio, que probablemente un efecto secundario no deseado de las becas del FONCA es que alteró un fragilísimo ecosistema laboral del periodismo cultural. Que hay que decirlo, ya venía herido, pero me parece que es algo que valdría la pena evaluar, porque me parece que además, y hay que decirlo con todas las letras, los medios tendemos a victimizarnos, cuando una parte del problema de los medios es que, siendo intensivos en capital humano, no hemos sabido tasar, no tenemos una política de recursos humanos que esté a la altura del reto, que nos permita atraer, retener y formar o desarrollar talento. evidentemente en ese sentido, pues no se necesitaba un incentivo enorme, incluso algo que puede ser tan pequeño, sobre todo en provincia, pienso becas de 7, 8 mil pesos, eran suficientes para sacar reporteros de la redacción. Ahora, fíjate, ahora que lo dices, ya pensándolo con un poco más de tiempo, creo que tienes razón en un punto, Julio, y Miguel lo estás diciendo ahora también. Yo tengo la sensación de que no afectó esencialmente a la prensa cultural cotidiana, porque normalmente esa, como tú lo has visto, estaba hecha por periodistas a los que tú decías, les interesaba la cultura porque no les interesaban las otras cosas o porque les interesaba la cultura. Y en pocos casos, en el pasado yo creo que eran, digo, si lo sabía, pero no eran esencialmente creadores. En donde sí creo que, yo creo que tienes toda la razón, que pude ser un elemento también determinante para entender por qué desaparecieron los suplementos culturales, si es esta. Ahí sí, los suplementos, y los suplementos estaban hechos, sobre todo y esencialmente, desde mi generación fue la última, pero fueron muchas generaciones en donde un escritor se formaba al calor de hacer reseñas de libros, y los pintores hacían reseñas de exposiciones, y los músicos reseñas de conciertos, en los suplementos culturales, por los que les pagaban mínimamente, pero contribuían a esta doble ecuación simbólica, pagarles un poco de dinero que ahora lo obtienen con la beca del Fonca y darles un poco de nombre en la notoriedad del suplemento cultural. Quizá la aparición de las becas sí tiene incidencia en que los suplementos hayan desaparecido casi por completo porque ahora no es mucho. Jóvenes creadores federal ganan 10 mil pesos al mes con una beca, pero sería probablemente el equivalente a lo que ganarían colaborando una vez por semana en un suplemento literario. Hay que hacer una precisión 10 mil pesos En el DF Puede no sonar tanto En algunos lugares De provincias el doble lo que gana un reportero Resuelve la vida Resuelve la vida Bueno, te resuelve por ejemplo pagar la Que no suene yo como Secretario de Hacienda tampoco Pero si vaya Te resuelve las necesidades Digamos inmediatas Hay una competencia por el talento y los medios se quedaron con poco que ofrecer en algunos casos. Dentro de la reflexión que me hice y que por eso lo sacaba, recordaba que tú conoces a Huberto, Huberto Baptista, un extraordinario editor cultural, formador de muchas generaciones, y pues él, junto con Fernando Benítez, en la dirección de entonces de Becerra Costa en el 1 más 1, una de las cosas que querían hacer con ese 1 más 1 era hacer que los periodistas escribieran como escritores y que los escritores escribieran como periodistas. Creo que fue más fácil, y están las pruebas ahí en la hemeroteca y en algunos libros que han sido editados, de que los escritores sí podían hacer periodismo, y entonces vemos crónicas sensacionales. Ahí están, les digo, en libros, de José Joaquín Blanco, de Luis González de Alba, por ejemplo, Hugo Iriar haciendo Crónica Roja algunas cosas creo que no están recogidas sería muy interesante que para los estudiantes de periodismo quizás después hicieran algo de eso y para los mismos escritores eso se puso a hacer aquel uno más uno de los años 80, finales de los años 80 todavía y que todavía no existía este tipo de ayuda, entonces los escritores buscaban esos medios para sacar un extra, además de la academia, en fin, de otra serie de cosas. Y fue un ejercicio, fue un buen taller para que periodistas pudieran hacer periodismo narrativo, intentar nuevas formas de periodismo narrativo, porque creo que se crea como una convivencia y una competencia para tratar de estar a la misma altura. Entonces eso me parecía interesante. Yo no sé si quieren ahondar más en este punto O, una cosa más, antes de que pasemos a las preguntas y respuestas, no quisiera dejar ir a Jorge sin hacerle esta pregunta, que me parece interesante, él que tuvo la experiencia de dirigir un medio del Estado, un medio público, y que en su ponencia lo señaló en algún momento, el reto de mantener la independencia periodística en un medio de comunicación que está financiado por el gobierno y que siempre existe quizá el empuje de querer hacer más bien propaganda a través de ese medio que periodismo. Entonces, Jorge, ¿qué tan difícil fue hacer en Canal 22? ¿Qué tanto te presionaban? ¿Tuviste presiones? En fin, cuéntanos eso. Sí, es muy interesante. En cualquier noticiero y más en televisión, incluso en un canal pequeño como el 22, siempre ocurren este tipo de cosas. Debo decir, y yo soy el más sorprendido en reconocerlo, y lo he hecho en todo momento, que a lo largo de los cuatro años que estuve en Canal 22, con recinto no me dejará mentir, nunca recibimos presiones por parte del gobierno federal directamente para que pasara o no pasara cierta cosa, la verdad, nunca. No sé si por qué es por la teoría del crimen perfecto, es decir, porque para los responsables de comunicación social del gobierno federal el canal 22 no lo veían, y entonces se podía decir cualquier cosa, de veras el margen de libertad de expresión en Canal 22, en esa época y creo que continúa así, era amplísimo, iba a cualquiera y podía decir prácticamente cualquier cosa sobre problemas políticos, eso a mí era incluso sorprendente. Pero en cambio sí debo decir que muchas veces recibíamos no las presiones, sino la molestia de algunos artistas o funcionarios culturales que no se sentían bien tratados por la manera como eran llevadas a cabo las noticias. Y había que hacer emprender una labor también educativa hacia el interior mismo, a veces, de las propias dependencias culturales, del CONACULTA y de otras, para tratar de dejar claro que un noticiero como el noticiero de Canal 22 no era un instrumento de comunicación social. que no era eso, que justamente su condición era romper con la idea de que podía llegar a convertirse en eso. Pero aún así no era algo cotidiano, era algo que sí llegaba a pasar. Y sobre todo el margen de libertad de expresión siempre fue, durante los cuatro años que estuve, altísimo. Creo que vale la pena para algunos que están allá, no les resultará tan nuevo, pero en este momento en México probablemente haya más presión de censura de actores no gubernamentales, empresas, incluso los reproches de ONGs, amigos, etc. Me parece que así como ha habido una difusión del poder, también ha habido una difusión de los mecanismos de presión. que es muy curioso y es algo, creo que estos foros centrosco sirven un poco como para contar cómo es la cocina desde dentro. Me parece que a la gente le gusta imaginarse mucho más la censura viniendo de llamadas de gobernación y eso. Y en realidad lo que opera son presiones que no necesariamente tienen como epicentro el poder público cuando es el gobierno. No lo digo para exculpar al gobierno de nada. simplemente para puntualizar, es mucho más compleja la relación entre un medio y las presiones que recibe, que si llama un secretario de Estado o su director de comunicación. Muy bien, muchas gracias. Y bueno, pues para empezar a hacer participar a la audiencia, tanto la que está aquí en el auditorio, en el Centro Nacional de las Artes, en el Teatro de las Artes, Como a quienes nos están viendo a través de internet, pues vamos a pasar al asunto, si les parece bien, ¿no? A las preguntas y respuestas. Primero voy a leer preguntas que están enviando gente que nos está viendo por internet, ¿no? En streaming, para Jorge, para Luis Miguel. Y después vamos a pasar a las preguntas con ustedes que nos acompañan aquí adentro del auditorio. Las voy a leer en el orden en que me están dando. Y bueno, la firma es de Art Mexicali, seguramente desde Mexicali, que nos están preguntando cuál consideran que es la diferencia entre llamarse periodista y llamarse reportero. ¿Quién quiere responder? Reportero es una de tantos oficios posibles en periodismo. Alex Rigelmo, que algunos de ustedes habrán leído, Bueno, es que hasta siendo director de una agencia de noticias que hace periodismo, escoger si uno compra lápices o contrata a un reportero es hacer periodismo. En ese sentido me parece que periodismo es la categoría general, es como decir que hay diferencia entre ser militar y ser soldado. Lo militar abarca más, yo diría, en ese sentido, el periodista incluye categorías que van hacia ese reportero. Muy bien, aquí una pregunta de Haberbock, que hacen en realidad dos preguntas. La primera, ¿cómo huir de la agenda cultural cuando el usuario medio busca simplificaciones? Esa es la primera. Y la siguiente es, ¿cómo reconstruir los intermediarios culturales cuando los referentes sociales son otros y fagocitan las horas? ¿Quién quiere responder? ¿La primera o la segunda? Las dos. Muy bien, Jorge. Yo creo que habíamos estado hablando de esto al principio. A ver, vuelvenme a decirlas en orden. La primera es cómo huir de la agenda cultural cuando el usuario medio busca simplificar. Pues no sé si uno puede preguntar cómo huir de la agenda cultural, es bastante peculiar. Inevitablemente el trabajo de hacer una agenda para el día también es un trabajo periodístico. No es solamente recopilar los 400 actividades culturales que hay en el país, porque entonces no te da ni la hora para hacerlo. El propio criterio para establecer lo que un medio cultural como una televisión puede dar como agenda es un trabajo periodístico ya de selección de criterios y de hacer intermediación cultural. Porque si se diera toda la agenda, pues sería imposible. Entonces no se trata de huir de ella. ya ahí en el medio, por las propias limitaciones del medio y por el propio sentido editorial del medio, se está escogiendo cierta cantidad de actividades que deberían de ser lo más plurales, variadas, posibles, de acuerdo con las propias líneas editoriales que se marca el medio en cuestión. Bueno, ahí yo voy a meter mi cuchara un poco, a lo mejor eso para responderle a Haberbock. servicio, yo creo que es fundamental que tengan los medios este servicio no es lo bueno, perdón, lo fundamental creo que no es es importante no es lo fundamental, es importante dar este servicio porque hay mucha gente que realmente busca una orientación para ver qué es lo que puede ver, qué es lo que puede oír qué es lo que puede leer, etcétera entonces, para mucha gente creo que es importante tener a las secciones culturales, a los noticieros culturales como un referente para saber qué puede hacer, sobre todo la gente joven a veces, y es importante por lo que decías tú, la formación de público, la formación de sociedad crítica, y yo creo que ahí los que somos editores, o los que estamos siendo jefes de información, en fin, lo que depende del medio, es tratar de hacer una jerarquización con la mejor calidad posible para ofrecer lo que cada quien, y ahí sí yo creo que tiene que ver tanto la línea del medio, la línea quiero decir el público al que va dirigido, como quizá también la personalidad de cada editor o cada jefe de información, porque creo que sí tiene que ver mucho eso, para ofrecerle a los lectores qué es lo que considera el medio, que es la propuesta para que vayan a hacer. Pero lo que sí es fundamental, y ya para que sigamos con la siguiente pregunta, lo que sí creo que es fundamental para todos los medios, tanto impresos como electrónicos, es tener una agenda propia y no dejarse llevar por la agenda diaria, por la agenda cultural, nada más que oferta, es dirección, pero tener una agenda propia para desarrollar temas propios, temas de investigación, que en mi caso creo que es fundamental, ahí sí, ¿no? Y bueno, pues ya no abundo más, porque sigamos con el asunto. La siguiente pregunta era, ¿cómo reconstruir los intermediarios culturales cuando los referentes sociales son otros y fagocitan las horas? Bueno, esta es una pregunta sumamente compleja, que no sé en el fondo si es posible responder afirmativamente, es decir, si se pueden reconstruir los intermediarios culturales como eran anteriormente, tal vez no, ahora eso no quiere decir que hay esta nostalgia o por esa época pero al mismo tiempo también ganamos otras cosas como decía yo creo que muy bien Luis Miguel pero también tenemos peligros nuevos y el peligro principal ya lo decía es que de pronto no hay criterio alguno o todavía peor, que el criterio es o el criterio solo del mercado o el criterio de lo que podemos llamarle ya de alguna manera la cultura Google es decir, en el algoritmo con el cual establece cuáles son las primeras entradas que son, son las primeras porque son las que más se ven. Y eso parece que permea al conjunto general de la sociedad. Pues no, parecería como que lo que se puede crear son microecosistemas con intermediarios culturales confiables para ese microecosistema, que tienen que ver con grupos de blog, con grupos de discusión, con redes sociales, pero también con el periodismo que se hace en canales especializados en cultura, o en programas especializados de cultura en televisiones generalistas. Quizá esa es más la posibilidad de futuro de la intermediación válida, ya no general, que es prácticamente imposible. Me quedé pensando, de manera muy breve, las dos preguntas. Discribir una agenda con personalidad. El tema de cómo reconstruir un intermediario, yo creo que hay una parte que es creativa, pero básicamente es un asunto de credibilidad. Está implícito en la respuesta que daba Jorge. Al final, lo que te hace sobrevivir como intermediario es credibilidad. Evidentemente, la credibilidad se puede perder muy rápido, pero sobre todo en estos tiempos, digamos, como tan caóticos, pero me parece que implica, yo le creo a medios que toman riesgos, que pueden equivocarse pero que siempre que aún el error tiene una cierta lógica que tiene que ver con la personalidad, con un compromiso, con el trabajo y con la inteligencia. Creo que eso vale para el periodismo cultural, periodismo deportivo, digo hasta farándula. Sí, por supuesto. Otra pregunta de David. Dice, el uso de blogs es uno de los grandes debates del periodismo de Estados Unidos en cuanto a la competencia con los medios tradicionales. En periodismo cultural, ¿es buena o mala esa competencia? Creo que es natural, lo estaba diciendo ahora Miguel. La creación de blogs también son relevantes en cuanto son creíbles para cierta comunidad que consume ese blog. A veces hay blogs institucionales que derivan de medios tradicionales que los tienen y muchas otras derivan simplemente de blogueros que cada vez adquieren una importancia central y esa credibilidad la van ganando poco a poco en esa misma línea cotidiana de trabajo que les va haciendo ganar seguidores, a veces hasta tener más que un medio tradicional. Conviven, por lo pronto conviven, por lo pronto no uno implica la desaparición del otro. Yo creo que una cosa que vale la pena, ¿qué aportan los blogs al ecosistema de medios? sería la afirmación en superlativo de la primera persona del simular, la palabra yo. Creo que muchos de los que aprendimos hace 25 años, todo el tiempo era, por favor, no escribas en primera persona, redacta de manera que evites esa trampa. lo que han logrado los blogs. En ese sentido me parece, no solo, no estorban, ayudan mucho. Porque hay una parte, hay una influencia muy positiva de los blogs al periodismo. Para mí la influencia más positiva es la recuperación de la palabra yo. No solo puede decir yo, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa, lo puede decir cualquiera. Esa es una gran cosa. Ok. Bueno, otra pregunta más. De Elena, dice, Periodismo cultural se confunde con periodismo culto, lo entrecomiñe culto, intelectual. ¿Un nuevo periodismo cultural se salvará buscando grandes verdades en lo ordinario, al tomarse menos en serio? No se trata de buscar grandes verdades, justamente creo que lo que se trata es de que ya no hay esas grandes verdades. No, yo lo decía anteriormente, hay que olvidarse sí del periodismo culto para tratar de encontrar en la cultura la perspectiva desde la cual abordar la realidad y además de una manera que no sea engolada ni aburrida ni siempre distante. Ahora, esto siempre es un gran propósito, llevarlo a la práctica en efecto es muy complicado. Voy a estar en desacuerdo con la cosa que dice ahorita Jorge, yo creo que en este momento hay una cierta avergüenza decir la palabra culto, decir ahorita hay que olvidarse de la palabra culto, y digo, bueno, por Dios, el periodismo cultural tiene que ser hecho por gente culta. Me parece que hay que perderle el miedo a decir las cosas por su nombre. No puede ser analfabeto funcional y hacer periodismo cultural. Y ahí sí, yo creo que en el gremio del periodismo, no nada más cultural, creo que en general en el gremio del periodismo, a los compañeros periodistas, y ese es un asunto, y lo que soy parte de este gremio, falta hacer un esfuerzo, un esfuerzo por tener interés por formarse a sí mismos. Se habla mucho, por ejemplo, de fomentar la lectura, de fomentar la lectura de los medios de comunicación, pero a veces los periodistas no leen. Entonces, eso es realmente y se nota. Conozco a alguien que es primo de un amigo. Exacto, yo conozco al primo de un amigo. Sí, yo creo que ahí sí el gremio periodístico tiene que trabajar mucho más, ¿no? Eso definitivamente. Haberbock, otra vez, dice, se puede luchar con la excesiva fragmentación de los contenidos de la primacia audiovisual y de una visión reduccionista del contenido. ¿La pretensión de crear audiencias críticas no puede ser acusada de mesianismo, como a veces se dice? Pues no, porque no se trata de transmitir una verdad unívoca, otra vez es lo mismo. El carácter crítico justamente es dar herramientas para que cada quien sea crítico, no para tratar de convertir al otro mesiánicamente. Muy bien. Otra vez, Seart Mexicali, dice, ¿podemos aspirar a tener una cadena nacional de cultura? Como fue en su momento y mi visión, pero que resulta exitosa. ¿Cómo podemos...? A ver si es la siguiente, tiene que ver con... Sí, sí, porque es otra cosa. La otra. A ver. Bueno, y mi visión nunca fue una cadena de cultura. Era una cadena estatal, en donde había algunos espacios de cultura, pero básicamente ni siquiera una cadena pública, en el sentido real de lo público. Sí, hay que crearla. Se está creando una televisión pública nacional en Canal 11, y el gran reto de Canal 22 sigue siendo no ser un canal que se ve solo en abierto en la Ciudad de México, sino que ahora ya siendo la primera televisión pública digitalizada al 100%, se puede ver en abierto en todo el país y que sea realmente una cadena cultural para todo el país. Ahora eso requiere una inversión millonaria. Yo creo que hay dos cosas, son las dos hojas de la tijera para cortar bien. Uno es una gran televisión nacional, pero otro es grandes televisiones locales. Me parece que probablemente aquí quien está en Ciudad de México no le parece que este sea una especie de reclamo tan en México, pero me parece que este país necesita tanto reinventar este discurso de quiénes somos como país, como empezar a reconocer que las diferencias regionales no son necesariamente jerarquías en la escala evolutiva, sino parte de un ser nacional, es decir, que el mosaico tiene muchos colores. En ese sentido me parece que incluso es un falso debate que está saliendo mucho en el tema de las concesiones de televisión, de la famosa tercera cadena. Si tiene que ser una tercera cadena nacional o fragmentar en empresas locales. Creo que son las dos cosas. Muy bien, y la siguiente es, ¿cómo podemos acercar la alta cultura, la cultura de bellas artes a personas de escasos recursos en programas de TV? Bueno, pues creo que un poco de lo que hemos estado hablando en general. Sí, yo decía, no solo debe entenderse la cultura como las bellas artes, pero las bellas artes, por supuesto, que también son parte esencial de la cultura y deben de llegar a todos los estratos de la población que puedan interesarse en ella. Se necesita, primero, una educación formal que haga que haya cierto interés hacia estos temas, esa es una tarea esencialmente de la educación formal, sobre todo de la educación primaria y secundaria. Y en segundo lugar, insisto, para muchos sectores desfavorecidos de la sociedad, particularmente en la Ciudad de México, en el caso del Canal 22, su acercamiento hacia la cultura es estrictamente Canal 22, que es gratuito. Para muchos de esos sectores, la única manera como pueden ver una ópera, asistir a un concierto, ver un programa de teatro, es por televisión. Aban nos pregunta, ¿cómo hacer para abrir los espacios para los periodistas que les interesa el periodismo cultural? Y él hace una acotación aquí, nos cuenta su caso, dice, es que los círculos del periodismo cultural son muy cerrados, yo llevo cuatro años y recién puedo entrar. Esa es pregunta para ti. Muy bien, bueno. No nos dice si quiere entrar al periodismo cultural en medios electrónicos o en medios impresos. Creo que en el periodismo impreso, yo siempre les respondo a quienes dicen, pero es que no puedo, es que, ¿cómo le hago? Yo tengo la experiencia de haber estado en reacciones muchos años, actualmente lo estoy, pero también ya tuve la experiencia de ser freelance, estar en el maravilloso mundo del freelance durante varios años también. Y desde ahí uno se vuelve un mini emprendedor, un micro, tiene su propia dinámica. Y entonces me queda claro que Avan, y quien esté en esta misma situación, Si uno llega y se acerca a un medio con algún trabajo realmente importante, realmente interesante, bien escrito, es un trabajo de investigación generalmente, y toca la puerta, pero toca la puerta ya con ese material, que realmente es su mejor carta de presentación, más que mandar currícula, más que mandar recortes de a lo mejor que hayas publicado en algún otro lado, En fin, ¿no? Ese trabajo, si es realmente bueno, júralo que un medio te lo va a aceptar. Eso es lo que hay que hacer. Entonces, a veces luego hay muchos colegas que se están quejando. En fin, quizás tú eres muy joven, pero hay gente que ya tiene muchos años en esto y que se está quejando. No, pues es que yo no puedo y que no sé qué. Pero bueno, caray, en lugar de quejarte, vete a trabajar, saca una buena investigación, haz un texto, haz un reportaje de profundidad, y con eso preséntate, y es tu mejor carta de presentación. Cualquier medio, si es que realmente vale la pena el trabajo, te lo va, o por lo menos te va a interesar, te va a oír, lo va a ver y va a platicar contigo, y si realmente es muy bueno, te lo va a aceptar. Entonces, yo creo que esto para mí es importante. Para tender un puente con una de las ideas eje de la charla de Jorge, una parte positiva de esta crisis del intermediarismo es que antes los medios podían ser cerrados y salirse con la suya. Bloquear talento, lo que fuera. Ahora con la multiplicación de medios digitales, blogs, etc. la gente que de verdad tiene algo que decir y se esfuerza por decirlo, va a ser visible. Cosa que, insisto, no toda la nostalgia nos lleva a un territorio de lágrimas. Creo que esta parte del futuro que viene me parece bastante sana. Antes, si efectivamente los seis editores se pusieran de acuerdo, los seis editores de una ciudad como México de Cultura, a este señor no le damos chamba, efectivamente le daban, literalmente lo podían mandar a Siberia. Ahora eso ya no ocurre. Sí, eso es también un buen punto. Entonces, bueno, pues eso sería lo que yo podría contestar. Y por último, Elena nos pregunta, sin periodistas no hay texto, alrededor del cual danzan los que reciben mejor paga que ellos. Dos puntos, ilustradores, diseñadores, editores, directores y vendedores. ¿Las nuevas tecnologías resuelven o agravan esto? No creo, creo que las nuevas tecnologías no resuelven por una razón, lo que está ocurriendo es que se está haciendo más chico el pastel de dinero a repartir. Los medios impresos, incluso las televisoras, etcétera, están facturando menos. Entonces, lo que hay realmente como un problema es el dinero del mercado relacionado con medios se está achicando. Es real esto y prácticamente cualquier publicación especializada lo está registrando. Del otro lado, si resuelve a grave, yo diría, en lo que tiene que ver con dar crédito a quien hace el trabajo, creo que resuelve gran parte de los nuevos medios. Es muy fácil ahora saber quién hace las cosas. Yo diría, hay una parte de la tendencia que claramente mete presión. Los medios tienen que hacer maravillas con menos dinero en el largo plazo, incluyendo la televisión pública. Digo, no hizo una sola referencia a cuestiones presupuestales, pero seguramente las batallas por el presupuesto son brutales y van a ser peores. Pero del otro lado creo que los nuevos medios hacen muy fácil desentrañar el enigma de la autoría. Es muy fácil saber quién hace las cosas ahora. Y bueno, pues ahora podemos abrir las preguntas al auditorio que nos acompaña aquí en el Teatro de las Artes, del Centro Nacional de las Artes en Ciudad de México. Quién está levantando, creo que ya empezaron a levantar la mano, ¿no? Por allá empezamos. Sí, gracias. Yo creo que en esta cuestión de las nuevas rutas para el periodismo cultural, Creo que se nos está olvidando tratar básicamente que todos los medios impresos o todos los medios culturales o lo que están llamando ahorita intermediación cultural, están brincando a la televisión, pero a la televisión por internet. Los periódicos quieren o están haciendo sus canales en internet, la radio está haciendo su televisión por internet, pero también incluso la televisión quiere hacer televisión por internet. pero también la gente que está en internet está haciendo televisión o crea sus propios cortometrajes, largometrajes o televisión pero no están creando profesionales para crear televisión por internet me refiero que todo el mundo cree que hacer internet es nada más prender la computadora y ya está sino que se requiere ciertos conocimientos para poder estar en el medio entonces los periodistas que están ahorita en internet o en televisión por internet son los del medio impreso, en el caso de la Universal tiene su tele por internet y tiene a sus periodistas en las dos partes incluso tanto la Universal como el país publican sus reportajes o su trabajo de investigación cultural, primero en el medio impreso y luego por internet o al revés, según la importancia que tengan, lo que no quieren es dejar que el público deje de comprar el periódico. Pero creo que en este salto mediático que están haciendo los medios mal hechos, no están brincando la cultura, en el caso de que por ejemplo Mileno Televisión brincan todos sus colaboradores a la televisión, el medio impreso, creen que están haciendo televisión, pero se les olvida a sus periodistas culturales que son muy buenos, igual en el periodo universal. También Radioformula salta al internet y no mece al periodismo cultural. Radioeducación, este es el canal de Yase, 170.9, brincan al internet pero presentan el resumen o repiten los programas que más se escuchan en la radio para ponerlos en internet. en vez de tener un estilo propio. Entonces, tengo dos preguntas para eso. Primero, ¿el periodismo cultural de televisión puede crear profesionales para este medio de internet? ¿O tenemos que empezar a enseñar o a crear, que es lo más difícil, crear una manera o una institución que nos enseñe a hacer televisión por internet? o tenemos que seguir explotando a los periodistas de los medios de empresa. Y la otra segunda pregunta que siempre he tenido es porque el noticiero de la Canal 22 nunca estuvo a la par de los noticieros de las 10 de la noche. O sea, nunca se prestaron para competir con los grandes, Porque teníamos que esperar a que terminara los noticieros para escuchar el hecho de cultura a las 11, a las 12, a la 1 de la mañana, ¿no? Cuando queríamos escuchar. Muchas gracias. Bueno, la primera parte coincido completamente contigo. Algo que no hemos dicho, porque parecería obvio, pero no lo es tanto, es que el periodismo cultural en televisión tiene una característica que lo hace distinto de cualquier otro. Es un periodismo que no se basa solamente en el guión escrito, sino en donde la parte visual es igualmente importante. Y el trabajo se lleva a cabo por eso en un equipo. Lo lleva a cabo el reportero, pero en donde el camarógrafo, el director de cámaras, el director del propio canal, los editores juegan un papel importantísimo en la construcción de la noticia misma. y ese es un trabajo profesional que se requiere muchos recursos humanos, materiales y económicos para llegar a eso. Por supuesto que un canal de televisión puede hacer televisión por internet, es exactamente lo mismo, simplemente lo que está cambiando es la pantalla. Por supuesto que la formación de verdaderos periodismo audiovisual sea en la pantalla tradicional o sea en la pantalla de internet se lleva a cabo en lugares como Canal 22 o como Canal 11 o como TV UNAM. Que en efecto no es lo que hacen muchos otros medios. Poner una cámara de la computadora en frente y hablar exactamente como cuando uno está en la radio no es hacer periodismo audiovisual. Es poner una cámara para hacer periodismo radiofónico o poner una cámara para hacer periodismo por escrito. las columnas, las ahora famosas, curiosas, me parece un formato rarísimo, las videocolumnas. Ahora los medios, hay varios medios electrónicos importantes, nuevos, que tienen videocolumnas. En lugar de que leamos un columnista, ahora lo vemos hablando durante cinco minutos. Es curioso, simplemente como nuevo formato, pero que básicamente es simplemente ponerle una cámara enfrente a alguien que opina. Una verdadera nota, un verdadero reportaje de periodismo cultural televisivo es otra cosa que más es. La segunda pregunta, ensayamos, hemos ensayado desde mi época y en épocas anteriores, desde que existe el noticiero y actualmente, horarios distintos para Noticias 22, tratando de encontrar cuál era el de mejor audiencia. En algún momento lo tuvimos muy tarde por la noche, en otro momento, en la época de Antuique estaba a las 7 de la noche, luego lo fuimos moviendo de horarios para tratar de encontrar el mejor. Competir con los noticieros de Televisa y TV Azteca no parecía la mejor opción en ninguno de los casos. Y esa fue por eso por lo que nunca era a las 10. A veces fue más tarde, ahora es más temprano, pero nunca exactamente a la hora de los noticieros generalistas de la televisión comercial. si se ha hallado Juan, quieras decir todo algo. Creo que nadie mejor preparado para hacer periodismo por internet que la gente que trabajamos en televisión. Y no por otra cosa, simplemente es el lenguaje que usamos cotidianamente. Entonces, como bien decía Jorge, una nota periodística que pasamos por televisión pues influye desde la gente que elige la información, el área de información, el área de asignación, la mesa de asignaciones con el camarógrafo. El lenguaje visual es muy importante para todos los que trabajamos en la televisión. Pero además nos distinguimos con respecto a los que hacen información general en que la materia prima ya de por qué suele ser estética en algunos casos. Y eso contribuye a que sea un lenguaje diferente el periodismo cultural en televisión al periodismo de la nota en general. y yo creo que sí estarán del lado de la televisión quizás los mejores narradores que lleguen a la red. Eso no quiere decir que haya muchas otras posibilidades. Los cineastas, los videoastas también lo están haciendo bien, aunque les falta así el rigor periodístico. El rigor es esencial para poder hacer el periodismo en cualquier formato medio o que existe en el futuro, el soporte tecnológico que existe en el futuro. En cuanto al horario, sí hemos explorado todos los horarios posibles que han estado a nuestro alcance. y creemos que como resultado de todos estos ejercicios nos damos cuenta que cuando mayor audiencia tenemos es después en la repetición, después de la medianoche es cuando más público nos ve porque la gente interesada en estos temas no suele estar en su casa a las 7 de la noche que es en el horario que se transita en vivo el noticio y competir con los informativos generales es terriblemente complejo porque no podemos competir con un bombazo, no podemos competir con los muertos en Veracruz o la cumbre de ministros de justicia ahorita que hay en Boca del Río. Es imposible. Nosotros presentamos la exposición de Romweig y competir contra eso es terriblemente complejo. Y finalmente lo que nos ha interesado a lo largo de los últimos años es esta idea de formar un público crítico y un público que tenga la posibilidad de imaginar la oferta cultural que diariamente se genera en el país. Creemos que esta idea de tener un horario despertino a las 19 horas y después de esta repetición a la medianoche nos ha dado dos públicos distintos, nos acerca un público relativamente jovenil, joven que bien está zapeando en esos momentos con la idea de formar públicos. y por el otro lado de la medianoche el público habitual que consume no solo el noticiero, sino toda la oferta que tiene el Canal 22. Gracias. Yo nada más, por puntualizar una cosa, de lo que decías como parte de un periódico, como parte de un medio impreso, que hacías tú estos comentarios de cómo se hace la televisión en un medio impreso, Pues es algo novedoso, es algo en lo que estamos nosotros aprendiendo. Somos creo que pioneros, nos tocó este momento y entonces no hay quien nos enseñe. Nosotros mismos estamos aprendiendo y nos estamos equivocando y nos estamos corrigiendo y vamos a seguir así. Entonces, pues es algo que se está haciendo sobre la marcha y hay muchísimas cosas todavía por hacer. De hecho, las posibilidades tecnológicas incluso en el país todavía necesitan abrirse más para que se puedan hacer cosas por televisión, porque a veces ni siquiera el ancho de banda de lo que tenemos aquí en el país es óptima para que se pudieran hacer cosas que, por ejemplo, se están haciendo en los Estados Unidos. En fin, es un tema muy interesante y por sí mismo creo que da para una tarde completa. Pero en fin, ¿alguien más por acá? Acá habían alzado la mano primero, allá atrás. Buenas noches, Raúl García de Radio Educación. Dos preguntas para Jorge Volpi. Señalaba, Jorge, que durante su gestión al frente de Canal 22 no había habido censura, ni siquiera en un centro de censura, por lo menos por parte del gobierno federal, sino en todo caso en algún momento la manifestación de molestia por el tratamiento de alguna noticia en el noticiario de Canal 22. yo provengo como lo acabo de decir trabajo en radioeducación acá no creo que ni siquiera haya molestia por parte de los funcionarios por el tratamiento de las noticias en el ministerio cultural porque simple y sencillamente no hay crítica alguna a los funcionarios del sector cultura actualmente ya es un esquema muy hecho en el que se elude cualquier posible crítica primera pregunta para Jorge durante tu gestión hubo en Canal 22 hubo críticas directas a las acciones o a las posturas del Conaculta y de su titular ¿debe haberlas o deben evitarse? y segunda pregunta hay versiones periodísticas las conoces seguramente sabes de Canal 22 vas a la embajada de México en Italia se dice que se que revoca o no se reprende a tu designación en la Embajada de México en Italia por haber expresado fuertes críticas o críticas que molestaron al gobierno de Felipe Calderón. Bueno, la primera parte, Juan Jacinto también te lo podrá decir. A diferencia de lo que dices tú del noticiero de Radio Educación, el noticiero de Canal 22 siempre buscó ser lo más plural posible. Se vertieron críticas directas contra distintos funcionarios culturales. la propia titular o programas culturales del gobierno federal en el noticiero? Sí, muchísimas veces, muchísimas veces por muchísimos creadores distintos. También muchas veces hubo elogios también hacia muchas de las políticas del Estado. Esa era la naturaleza y sigue siendo la naturaleza de un noticiero en el sentido que queríamos darlo. De tal manera que sí, por supuesto que sí hubo críticas y creo que debe haberlas, porque el noticiero refleja el sentido de la sociedad y de la comunidad cultural en general. Y esa comunidad en ciertos momentos tiene críticas frente a distintas acciones de política pública, evidentemente el noticiero de Canal 22 tiene que darle eco a esas voces. La segunda pregunta, trataré de responderlo muy rápidamente porque no es el tema que nos está ocupando aquí, Simplemente referendo cuál es mi posición. En efecto, después de haberse anunciado mi nombramiento como agregado cultural de la Embajada de México en Italia, de habermelo confirmado innumerables veces y donde solamente faltaba el documento escrito, la Cancillería decidió revocarlo por una conferencia que di en la Universidad de Castilla-La Mancha el 12 de abril de este año, en donde expresaba puntos de vista sobre el narco que incomodaron profundamente a la canciller Patricia Espíritu. Gracias. Bueno, quiero saber si existe la figura del defensor del televidente en Canal 22 y si es que existe, si somos una audiencia suficientemente exigente y sofisticada como para hacer trabajar a ese defensor, ¿no? Bueno, efectivamente, el Canal 22 tiene el primer, ya no el único, pero el primer defensor del televidente de medios televisivos en México. Es una institución que sigue funcionando hasta el día de hoy. Primero fue Gabriela Bargentin, la defensora del televidente, actualmente es André Dorcé. y desde que se inició ese proyecto hace ya casi cuatro años, la audiencia se ha manifestado constantemente sobre asuntos relacionados con el canal en general. Los que son relacionados con el canal en general tienen mucho que ver con cambios de horario, cambios de programación, errores en la programación, cortes de la señal, etc. Pero la parte desde luego más importante de la defensoría es la que ha tenido que ver con el noticiero. cuando en ocasiones parecería que ha habido, no necesariamente del propio personal del canal, sino de los invitados o de los colaboradores, opiniones que a un televidente no le parecen correctas. Otra parte muy importante tenía que ver con el momento en el que empezó a transmitirse Zona B, este espacio dedicado a la diversidad sexual, hubo muchos que se quejaron, hubo momentos también interesantes de polémica cuando se transmitía anime japonés en Canal 22, y hasta dónde esto debía transmitir a un canal. Sí, es una institución interesante. En la página de Canal 22 está la página de la Defensoría, y puedes ver, ahí están los informes que se presentan semestralmente, de todas las, hay un sistema de información que funciona muy bien, sinceramente, es un trabajo de Gaby, de André Dorcé, en donde puedes ver todas las recomendaciones y cosas que ha habido a lo largo de estos años. básicamente creía que un escritor podía opinar sobre lo que quisiera. Y bueno, ahorita Mario Vargas Llosa es como la gran representación de eso. Quizás, y bueno, ahorita se ha diluido muchísimo, como lo dice Jorge, pero quizás, y hablando de nuevas rutas del periodismo, sería que la sociedad sigue buscando algún parámetro o alguien que más o menos le diga, porque uno puede leer en internet cualquier cantidad de babosadas, que no quiere decir que estén bien, que un blog literario por muchos seguidores que tengan no quiere decir que esté bien. Tal vez sea la búsqueda de un equilibrio de gente preparada, como por ejemplo el doctor Volte, que aparece en el Reforma, que tiene Twitter, que está en TV de papel, me parece algún video, como una conjunción, a lo mejor no sé si sería alguna opción, para que la sociedad a la vez que busca algún parámetro que lo guíe en este consumo de periodismo cultural, tenga la libertad de escoger diferentes medios y no tenga que consumir suplementos culturales exclusivamente. No sé. Bueno, yo creo que ya no puede funcionar como funcionaba antes. O sea, ni siquiera existe la pretensión y cualquiera que lo intentase yo creo que fracasaría. O sea, la idea de que pueda aparecer otra figura como Octavio Paz en México o como es el ejemplo mayor Mario Vargas Llosa o Carlos Puentes actualmente es ya imposible por las propias condiciones. Es decir, ellos representaban en sí mismos a un continente, eran como la voz de América Latina y al mismo tiempo su propia voz opinando sobre todos los asuntos posibles, con una repercusión enorme entre las élites y con una repercusión también entre la opinión pública. Actualmente eso ya no ocurre justamente por esa diversificación. Por supuesto que sigue habiendo, y hoy muchos, opinando sobre muchas cosas, desde politólogos y periodistas hasta también escritores de ficción que opinan de todas maneras sobre asuntos de interés general. Pero esa especie de reverencia y de figura icónica que representa no solo a sí mismo, sino una especie de voz colectiva, es la que ya no existe. Ahora sí, por supuesto, tú puedes encontrar y que para ti sea creíble lo que dice normalmente X o Y. Y ahí tú creas tu propia comunidad y en esa comunidad ocupa esa figura, ese papel. Pero solo ahí, esas figuras que eran generales, como voz de México, como voz de América Latina, como voz de la izquierda, como voz de la derecha, son las que ya no existen como tal. Finalmente con esto ya terminamos esta mesa de hoy de los dilemas del periodismo cultural por televisión. Muchas gracias de parte mía y bueno pues gracias al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
08/06/2012
OBSERVACIONES
Este programa estaba dividido en dos partes. La CUID M- 07193 dejará de existir, porque era la parte 2 del programa. Ahora, las dos están unidas en esta CUID. M-07192.
BARRA
Divulgación
TEMA_CONTENIDO
Conferencia sobre el periodismo cultural contemporáneo
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Edgar Mauricio Sánchez Alcántara
PRODUCCION
Edgar Mauricio Sánchez Alcántara

